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- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Una maestra que cambió mi vida

Por Bill Gates | Publicado en Historias | 20 de diciembre, 2016

Reibox BlogTres mujeres muy fuertes (mi madre, mi abuela materna, y Melinda) merecen gran crédito (o culpa, supongo) por ayudarme a ser el hombre que soy hoy en día. Pero Blanche Caffiere, una muy amable maestra y bibliotecaria de la que nunca escribí antes, también tuvo una gran influencia en mí.

La señorita Caffiere (se pronuncia “kaff-ee-AIR”) murió en 2006, poco después de alcanzar su cumpleaños número 100. Antes de morir, tuve la oportunidad de darle las gracias por el importante papel que jugó en mi vida, avivar mi pasión por el aprendizaje en un momento en el que fácilmente podría haber sido desactivado por la escuela.

Cuando conocí a la señorita Caffiere, era la elegante y atractiva bibliotecaria de la escuela primaria View Ridge en Seattle, y yo era un tímido niño de cuarto grado. Estaba tratando desesperadamente de pasar desapercibido, porque tenía algunos grandes déficits, como escribir atrozmente (ahora los expertos lo llaman disgrafía) y un escritorio cómicamente desordenado. Y estaba tratando de ocultar el hecho de que me gustaba leer, algo que era genial para las niñas, pero no para los niños.

La señorita Caffiere me tomó bajo su ala, y ayudó a estar bien conmigo mismo con ser un niño desordenado y nerd, que leía un montón de libros.

Ella me sacó de mi caparazón al compartir su amor por los libros. Empezó haciéndome preguntas como, “¿Qué te gustaría leer?” Y “¿Qué te interesa?” Y entonces encontraba para mí una gran cantidad de libros; libros que eran más complejos y desafiantes que los libros de ciencia ficción de Tom Swift Jr. que estaba leyendo en ese momento.

Por ejemplo, me dio las grandes biografías que ella había leído. Una vez que las leía, se hacía el tiempo para hablar conmigo. “¿Te gustó?”, preguntaba. “¿Por qué? ¿Qué aprendiste?” Ella genuinamente escuchó lo que tenía para decir. Gracias a esas conversaciones sobre los libros de la biblioteca y en el aula nos hicimos buenos amigos.

Los maestros generalmente no quieren cargar a sus estudiantes con lecturas adicionales más allá de la tarea que les han asignado. Pero aprendí de la señorita Caffiere que mis profesores tenían mucho más conocimiento para compartir. Sólo tenía que preguntar. A través de la escuela secundaria y más allá, solía preguntarle a mis maestros sobre los libros que les gustaba, leía esos libros cuando tenía algo de tiempo libre, y les daba mis opiniones.

Mirando atrás ahora, no hay dudas de que mi tiempo con la señorita Caffiere ayudaron a iniciar mi interés por las bibliotecas (el primer esfuerzo a gran escala de Melinda y mío en filantropía) y mi enfoque por ayudar a todos los niños en Estados Unidos a obtener los beneficios de los grandes maestros.

A menudo digo que el comienzo de nuestra fundación fue por un artículo acerca de cómo los niños de los países pobres morían por enfermedades que habíamos eliminado desde hace ya mucho tiempo en EE.UU. Pero debo darle algo de crédito también a la dedicada bibliotecaria y maestra que me ayudó a descubrir mis puntos fuertes cuando tenía nueve años de edad.

Es remarcable la cantidad de energía que una buena persona puede tener en la conformación de la vida de un niño.

Publicado originalmente en Blog.Reibox.com

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