Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Una historia de persistencia que te motivará a lograr tus metas: Alí vs. Wepner

Publicado en Historias | 15 de enero, 2014

Alí vs. WepnerPor Walter Rojas Álvarez

Una fría tarde otoñal Chuck Wepner se dirigió a un bar, luego de haber recibido la llamada de su representante, aun no terminaba de digerir la noticia. La pelea había sido confirmada por cien mil dólares, se iba a dar a coliseo lleno y televisada a nivel nacional.

Finalmente llego la oportunidad que tanto esperaba, se enfrentaría a 15 rounds contra el más grande de todos los tiempos, Muhammad Alí. Perdió la opción de pelear contra George Foreman, debido a que Alí recuperó su corona, pero se alegró de conseguir esta pelea a pesar de sus 37 años, después de todo recientemente Alí demostró que era mejor peleador que Foreman.

Chuck pidió una cerveza y mientras esperaba ojeaba el diario que había dejado algún descuidado parroquiano en la barra, al leer la sección de los deportes, observo que ya habían conseguido la primicia, incluso antes que él. Cuando termino de leer el artículo arrugo el papel y lo arrojó al suelo, no soy un “paquete, jamás lo seré” pensó visiblemente mortificado, abandonó el bar sin terminar la cerveza.

Apenas llego a su casa llamó a su representante.

– Larry, ¿has leído los diarios?- pregunto Chuck sin saludar.

– Claro, campeón, todos hablan de tu pelea – contestó Larry con una voz marcadamente afectada por incontables cigarrillos.

– ¡No soy un paquete! – Espetó Chuck, alzando la voz.

– Calma Chuck, ya sabes cómo es la prensa – Respondió mientras encendía un cigarrillo.

– Te has ganado el derecho, toma las cosas con calma y disfruta el momento – Agregó Larry después de unos segundos, mientras escuchaba la respiración agitada de Chuck al otro lado del auricular.

– No Larry, mi momento vendrá después de la pelea, no antes. Esta será mi pelea. Haré que esos malditos reporteros, se traguen sus palabras una por una.

– Es tu decisión – le dijo Larry, bastante sorprendido, no recordaba haber percibido tanta determinación en Chuck en alguna otra ocasión.

– La gente me recordará, puedes estar seguro de eso – Agregó Chuck antes de despedirse y cortar la llamada.

Al menos no toda la prensa fue mala, Sports Illustrated publicó un artículo con la siguiente frase: “Un ancho bloque de corazón y sueños, uno de los últimos peleadores de clubes, de esos que te dan todo lo que tienen, que convierten al ring en un mar púrpura y siguen pidiendo más”. El recorte del artículo se lo envió su representante antes de la pelea. Chuck lo hizo enmarcar y lo colgó en la sala de su casa.

Llegó el gran día Chuck se dirigía hacia el ring escoltado por sus preparadores, miraba el suelo, su cabeza era un torbellino de ideas, recordaba sus viejos sueños de juventud y pensaba en el ocaso de su carrera, que cada vez estaba más cercano.

El presentador toma el micrófono, primero presenta a Wepner, se escucha un abucheo, muchos habían asistido sólo para verlo caer noqueado. Luego presentan a Alí, se escuchan gritos y aplausos.

Suena la campana, el combate se inicia con Alí bastante ágil, en pleno apogeo de su carrera, bailando, saltando y lanzando certeros golpes al rostro, mientras Wepner aplicaba el único estilo de boxeo que conocía, poco elegante y combativo, avanzando y lanzando golpes a las costillas de su oponente. Al término del tercer round Wepner había recibido varios golpes, por lo que al acercarse a su esquina le pide a su entrenador que le prometa que por ningún motivo detendrá la pelea.

El cuarto asalto se inicia con la misma tónica, un Alí evasivo que lanzaba constantes golpes que hacían mucho daño en el rostro de Wepner, pero esto no le impedía demostrarle la potencia de su pegada al campeón, obligándolo a refugiarse en las cuerdas en varias ocasiones. Antes de iniciar el sétimo asalto Alí, le dice a Angelo Dundee “lo he golpeado como a un desgraciado y no para de avanzar”.

Al inicio del noveno round Chuck decide atacar con más fuerza y logra conectar el lado izquierdo del rostro del campeón, lo manda a la lona, algo que no habían conseguido otros boxeadores más jóvenes desde hace varios años, pero Alí se recupera y busca emparejar el asalto.

A partir del décimo round Alí incrementa sus ataques y los golpes continuos van minando poco a poco la resistencia de Wepner, quien a pesar del castigo no desistía en la búsqueda de la victoria y continuaba conectando a Alí cada que vez que tenía oportunidad de hacerlo. Chuck se acerca a su esquina al finalizar el décimo segundo asalto.

-Veo tus cejas muy dañadas, ¿dime cuántos dedos ves? – pregunta Joe a Chuck, mientras le muestra cuatro dedos de su mano.

– Tres – Contesta resollando.

– Iniciando este round, voy a detener el combate – Le responde lacónicamente.

– ¡Cumple tu promesa, lo prometiste Joe!. Viene el referí, por favor ayúdame, no lo dejes que detenga el combate – Suplicó Chuck a Joe.

– Joe se ubicó detrás de Chuck, pegado a su espalda, observaba en silencio cómo el referí le sostenía el mentón para observar mejor sus cejas.

– ¿Cuántos dedos ve? – Le pregunto el referí a Chuck, de inmediato Joe le dio tres pellizcos en su espalda.

– Tres – Gritó Chuck.

– OK. Prepárese para continuar el combate – Le dijo mientras se dirigía al centro del ring.

– Gracias – Susurró Chuck, mientras volteaba para ver el rostro de su entrenador.

Al inicio del round número catorce, Alí también lucía bastante cansado y su baile en la lona había perdido dinámica, pero no cesaba de lanzar los mejores golpes, pensaba que tal vez ni con un bate conseguiría noquear a este hombre de cejas frágiles y espíritu inquebrantable. Casi al finalizar el último round el campeón decide arremeter con su mejor repertorio, lanzando una serie de jabs directos al maltratado rostro de Wepner, quien estaba parcialmente cegado por la sangre que caía de sus cejas, finalmente conecta un potente golpe cruzado de derecha que va directo al rostro, Chuck cae contra las cuerdas a pocos segundos de finalizar el último round, bastante aturdido mira a su esquina buscando con desesperación el rostro de su entrenador, luego el referí cae con los brazos abiertos sobre su pecho y detiene el combate, a pesar que Chuck se había puesto de pie, le era imposible continuar. Alí alza los brazos y empieza a celebrar su victoria.

Joe corre a sostener a Chuck, apenas podía mantenerse en pie. Al llegar a su esquina, apoya su rostro cansado sobre el de su entrenador y le susurra al oído: “Joe, gané, fue mi mayor victoria”. A lo que Joe respondió: “no hables más descansa, peleaste como un campeón, ante los ojos de todos eres un campeón”.

La historia de este artículo que contiene fragmentos de ficción, está basada en una de las peleas más memorables de la historia del boxeo, entre el campeón mundial vigente Muhammad Alí y el retador Chuck Wepner un incansable fajador de 37 años. Chuck al perder la pelea se convierte en ganador, él se enfocó en superarse a sí mismo, para finalmente obtener el mejor resultado posible. Chuck Wepner más conocido como The Bledeer of Bayonee (El Sangrador de Bayonee, su ciudad natal) nos obsequió una de las peleas más memorables en la historia del boxeo, cuando justamente la mayoría pensaba que sería una pelea más y una estadística olvidable en el récord de Muhammad Alí.

Gracias Chuck por este imborrable ejemplo de motivación y persistencia en el logro de una meta.

Walter Rojas Álvarez [email protected] MBA de ESAN, con mención en Dirección General de Empresas. Diplomado en Dirección de Capital Humano del Tecnológico de Monterrey de México. Administrador de Empresas de la Universidad Ricardo Palma. Profesional con 15 años de experiencia laboral en empresas de los sectores construcción, textil, logística, servicios y público a nivel de Gerencias y Jefaturas de Recursos Humanos.

Compartir

 

« Anterior:

Siguiente »

Deja tu comentario


Subir »
FB