Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Somos responsables de nuestra situación financiera actual… y futura

Por Joan Lanzagorta | Publicado en Interés General | 14 de agosto, 2017

situación financieraComo personas, se nos hace fácil echarles la culpa a los demás. Es una tendencia natural que aprendemos desde niños (el clásico “yo no fui”).

Por eso muchas personas dicen que el endeudamiento de la gente es culpa de los bancos: “Si no dieran créditos como si fueran golosinas, la gente no estaría al límite”. El bajo nivel de ahorro para el retiro también parece ser culpa de las autoridades: “Es que no lo incentivan”.

Desde luego que el ambiente, la legislación, el entorno tienen mucho que ver en nuestro proceso de toma de decisiones. Pero las decisiones son nuestras y debemos aceptar nuestra responsabilidad.

Nosotros somos quienes decidimos aceptar —y utilizar— cada crédito que se nos ofrece, sin comparar y sin ver si lo podemos pagar.

Nosotros sabemos que las contribuciones obligatorias al sistema de ahorro para el retiro son sumamente bajas y no alcanzarán para ofrecernos una pensión como la que queremos tener, y aun así no hacemos ahorro voluntario (en una afore o por separado).

Nosotros somos quienes no ejercemos nuestros derechos como consumidores. Por ejemplo, muchas personas hablan mal de su banco, pero no se cambian, no reclaman. Es más fácil pensar que todos son iguales y echar pestes por igual. No es así y lo he comprobado.

A lo largo del camino me he encontrado con personas arrepentidas de haber comprado un seguro de inversión: han pagado más en cargos y costos que los rendimientos que han recibido. Todo por no comparar, por no leer, por aceptar lo que les vendieron sin entender esos cargos.

Echarle la culpa a las instituciones nos ayuda a desahogarnos, pero una vez que lo hemos hecho debemos también aprender de esos errores. De lo contrario es fácil tropezar de nuevo con la misma piedra.

El primer paso para cambiar nuestra realidad, nuestra situación financiera y empezar a construir es aceptando nuestra propia responsabilidad. Sabiendo que nosotros somos los que tenemos el poder de tomar nuestras decisiones y la capacidad para saber qué es lo que nos conviene.

Sin duda, a veces necesitamos asesoría y es importante obtenerla, porque no podemos ser expertos en todo. Pero también es fundamental saber cómo asesorarnos, es decir no aceptar consejos a ciegas, que es lamentablemente lo que hacen muchas personas.

Asesoría implica entender nuestras opciones y tomar la responsabilidad de la decisión.

Por ejemplo: yo no tengo deudas con tarjetas de crédito (pago mi saldo completo cada mes, soy muy responsable). No acepto los créditos adicionales carísimos que me ofrecen en la sucursal bancaria: no los necesito.

He construido con el tiempo un fondo para emergencias, poco a poco, así no tendría que verme obligado a adquirir deudas si sucede una situación complicada.

También he hecho un plan de ahorro para el retiro propio al cual contribuyo cada mes en instrumentos específicamente diseñados para ello.

He aprendido conceptos básicos sobre inversiones y diversifico adecuadamente. Tomo muy en cuenta los costos y busco siempre la mejor opción para mis necesidades particulares.

No renuncio a mis sueños: los construyo poco a poco. Si tengo un mal servicio en un banco, me cambio de institución.

Pagué mi crédito hipotecario en la mitad del tiempo, ahorrándome una enorme cantidad de intereses por hacerlo.

Tengo cubiertas mis necesidades de protección con seguros adecuados a mis necesidades: no necesariamente los más baratos pero sí los mejores, con un buen agente de seguros a mi lado.

He ahorrado dinero porque nunca compro productos que no necesito. Aprovecho los beneficios fiscales a los cuales tengo derecho por ley.

Todo esto no es porque sepa de finanzas personales, sino porque me he dedicado a aprender con el tiempo y enseñar a los demás a través de esta columna y mis demás actividades relacionadas.

Puedo constatar que no es difícil ni toma demasiado tiempo: todos los conceptos se pueden comprender con facilidad. Requiere simplemente un poco de criterio, interés por aprender cosas nuevas, pero sobre todo, tomar responsabilidad del manejo de mis propios recursos.

Fuente: eleconomista

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