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Por qué somos mejores tomando decisiones para otras personas

Por Stephanie Vozza | Publicado en Interés General | 23 de febrero, 2017

Vivir MejorSi alguna vez empezaste una frase con: “Si yo fuera tú…” O te encontraste rascándote la cabeza por la agonía de un colega al tomar una decisión cuando la respuesta estaba clarísima, hay una razón científica detrás de eso.

Nuestra propia habilidad para tomar decisiones pueden llegar a reducirse a lo largo del día provocando indecisión o malas elecciones, pero tomar elecciones en nombre de otra persona es una tarea disfrutable que no sufre las mismas trampas, según un estudio publicado en Social Psychology and Personality Science.

El problema es la “fatiga de decisión,” un fenómeno psicológico que cobra un peaje por la calidad de tus elecciones a lo largo del día tomando decisiones, dice Evan Polman, profesor asistente de marketing de Wisconsin School of Business, y coautor del estudio.

Los médicos que estuvieron trabajando durante varias horas, por ejemplo, son más propensos a recetar antibióticos a los pacientes cuando es imprudente hacerlo, de acuerdo a un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association. “Suponemos que es porque es simple y fácil escribir una receta y considerar al paciente como un caso cerrado en lugar de investigar más a fondo,” dice Polman.

Pero la fatiga de decisión desaparece cuando estás tomando la decisión para otra persona. Cuando la gente se imagina a sí misma como asesores e imaginan sus propias decisiones como pertenecientes a alguien más, se sienten menos cansados y dependen menos de los atajos para tomar esas decisiones.

“Al tomar el papel de asesor en lugar de quien toma las decisiones, uno no sufre las consecuencias de la fatiga de decisión,” dice. “Es como si hubiera algo divertido y liberador en tomar las elecciones de otra persona.”

Encontrando al asesor correcto

Conseguir el mejor consejo, sin embargo, dependerá de la personalidad de tu asesor. Sorprendentemente, la peor persona para pedírselo es alguien a quien le encante ayudar a los demás, dice Polman.

Esto se debe a que una persona que se preocupa profundamente por los demás también puede sufrir de fatiga de decisión cuando aconseja a otros, presentando la posibilidad de un mal consejo, dice Polman. “Por ejemplo, la investigación encontró que las enfermeras que particularmente tienen una alta empatía experimentan agotamiento profesional con más frecuencia que las enfermeras que son menos empáticas,” dice.

La mejor persona para preguntar es alguien relativamente imparcial sobre tus circunstancias; alguien que duda de los demás y tiene un alto concepto de sí mismo, dice Polman.

“Puede que no sea una coincidencia que cuando se trata de ofrecer consejos, decimos, ‘Estos son mis dos centavos,’ sin embargo, cuando pedimos consejos a los demás, decimos: ‘Un centavo por tu opinión,'” dice.

“Este es el tipo de persona interesada que valora su propia opinión por sobre la de los demás, que es un buen candidato para tomar decisiones para los demás y aconsejar a los demás. Está menos drenado por tomar esas decisiones, y por lo tanto toma decisiones que no son susceptibles a la fatiga de decisión.”

Los beneficios

Obtener aportaciones de los demás no sólo ofrece una perspectiva y proceso de pensamiento fresco, a menudo también incluyen opciones más arriesgadas. Si bien esto no parece deseable, puede ser bastante bueno, dice Polman.

“Cuando la gente experimenta fatiga de decisión (cuando están cansados de tomar decisiones) tienen una tendencia a elegir ir con el status quo,” dice. “Pero el status quo puede ser problemático, ya que un cambio en el curso de acción a veces puede ser importante y conducir a un resultado positivo”.

Con el fin de lograr un resultado exitoso o recompensa, un cierto nivel de riesgo es casi siempre esencial.

“Las personas que son susceptibles a la fatiga de decisión es probable que elijan no hacer nada en algo,” dice. “Eso no quiere decir que el riesgo siempre es bueno, pero está relacionado con tomar acción, mientras que la fatiga de decisión de seguro lleva a la inacción y el posible disgusto del tomador de decisiones que de otra manera podría preferir un nuevo curso, pero por desgracia está bloqueado.”

La advertencia

Sólo porque puedas tomar buenas decisiones por los demás no significa que puedas hacerlas para ti mismo, Polman advierte. “La investigación descubrió que las mujeres negocian salarios más altos para los demás que para ellas mismas,” dice, añadiendo que las personas entran y salen de los roles de decisión.

“A pesar de la amplia experiencia que las personas tienen en tomar decisiones por sí mismos y para los demás, tienen problemas para transferir la información obtenida de un rol, eligiendo por los demás, y su aplicación en otra, el rol complementario de elegir para sí mismos.”

Publicado originalmente en TrucosParaVivirMejor.com

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