Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Se cansó de la rutina, renunció y hoy es feliz vendiendo tortas

Publicado en Historias | 10 de Noviembre, 2010

El que se cansó de la rutinaA los 39 años, José Luis decidió cambiar su vida. Ahora tiene más tiempo para su familia.

Una mañana se despertó y dijo basta. Cansado de levantarse siempre a la misma hora, de tomar el mismo colectivo y de sumergirse en el “mar de papeles” de la empresa en la que trabajaba, José Luis Vélez, de 39 años, de Tafí Viejo, desayunó ese día a las apuradas con su esposa Mónica, de 38, y le anticipó que sus vidas iban a cambiar.

Cuando llegó a su trabajo, se armó de valor y le dijo a su jefe que renunciaba, que estaba dispuesto a acordar un alejamiento y a dar un salto al vacío, para poner en marcha su propio emprendimiento. “Me entendió, por suerte, porque en el medio estaba mi familia. No veía nunca a mis hijos Mauro y Agustina. Salía de casa a las 6 y volvía a la 21. No ganaba mal, pero estaba cansado“, confesó a LA GACETA.

A pesar de haberle dicho a su ex patrón que ya sabía qué hacer, la idea de montar una fábrica de tortas estaba en pañales… era nada más que un proyecto. Lo más difícil para José Luis fue ponerla en marcha, a fuerza de coraje y trabajo. Mucho trabajo. “De chico, siempre ayudé a mi mamá a hacer tortas porque me gustaba. Hace un tiempo tuve un accidente grave que me postró casi por tres años. Y ahí aproveché para leer sobre los secretos de la repostería, desentrañar fórmulas e inventar sabores”, contó.

Con una cocina, batidoras y bandejas caseras, finalmente arrancó, hace aproximadamente un año. Lo primero que hizo fue bautizar el emprendimiento como “Mi torta”, por pedido de sus hijos. Las primeras fueron vendidas a los vecinos y gustaron mucho. Tanto, que los pedidos fueron creciendo y ahí se animó a probar con gustos propios. Así, inventó los sabores danett, frambuesa, banana split, nuez y tropical, entre otros.

“El secreto fue utilizar siempre productos de buena calidad y cobrar lo justo. Al principio, costó. Pero todo se hace con sacrificio. Con mi esposa nos complementamos porque mientras yo hago el bizcochuelo, ella se encarga de la decoración. Mis hijos son los primeros en probar los inventos”, comentó, entre risas.

El éxito de “Mi torta” los obligó a comprar un horno y una batidora industrial, y heladeras exhibidoras. “Todo lo hicimos de a poquito. No hubo subsidios ni ayuda del Gobierno, que tampoco gestionamos. Lo adquirido fue fruto del ahorro, de levantarnos temprano y de acostarnos tarde. Pero con la satisfacción de que ahora gano tres veces más que antes y la familia está más unida que nunca“, concluyó.

La opinión de los lectores
La historia de este reportero no es la única. Otros lectores confesaron que desean “largar todo” y cumplir sus sueños. Aquí, algunas de las opiniones volcadas en la convocatoria de LA GACEA.com ¿Tenés ganas de “largar” todo y de cambiar de vida?:

– “Estoy en eso de largar todo y buscar un lugar apartado del ajetreo de una ciudad. Regresar a lo que hacíamos en mi casa, en mi infancia, como la huerta, los animales de granja, los árboles frutales, trabajar con mis manos, dejar tranquila a la mente, leer más, pintar y escribir. Quiero sentir la vida, no ignorarla, es demasiada hermosa para no vivirla, quiero ser lo que soy. Quiero que el espíritu y el corazón me guíen, y dejar la mente que esta tan programada, tan ajetreada, que muchas veces te juega malas pasadas”. (carlintuc)

– “Lo que fue un proyecto incierto hoy es pura realidad, desde hace cuatro años. Soñé con un hogar para jóvenes con problemas de adicciones y causas penales. Puse algún dinero y comencé a laburar. Hoy, el hogar labura a full, somos gratuitos, tenemos muchos jóvenes en sus procesos. Todo era incierto pero si no lo intentaba me quedaría con la duda, hoy tengo la certeza: ’la pucha que vale la pena estar vivo’”.
(asisga)

– “Hice un giro total. Decidí abandonar mi profesión y a los 40 y pico de años me aboque a hacer lo que amo, que es investigar sola, sin ningún titulo, para mi propia satisfacción. El porqué de la realidad social, educativa, humana. Me uní a grupos de espirituales para que me enseñaran a conectarme con Dios, quería saber por qué todos moríamos, por qué mientras esperamos la muerte nos distraemos generando conflictos siendo individualistas, generando competencias, incluso, entre los niños desde jardín de infante. Quería tener una idea de lo que veníamos a hacer en este mundo. También comencé a desarrollar el arte, la alegría por la música, en fin, comencé a disfrutar y a tratar de entender. Me encontré con alguien al que había ignorado todo el tiempo. Perdí plata pero al fin mi vida tiene sentido”. (fati)

Fuente: http://www.lagaceta.com.ar/nota/399785/Información_General/Se-canso-rutina-renuncio-hoy-feliz-vendiendo-tortas.html

Compartir

 

« Anterior:

Siguiente »

Deja tu comentario


Subir »
FB