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Por qué no es bueno buscar la perfección

Por Robert Middleton | Publicado en Interés General | 1 de marzo, 2016

perfeccion“El perfeccionismo no es una búsqueda de la excelencia sino de lo peor en nosotros, esa parte que nos dice que nada de lo que hagamos será lo suficientemente bueno” – Julia Cameron

Eso es mas o menos el tema que deseo tratar hoy en esta nota. Pero déjame compartir primero algunas ideas que refuerzan el argumento que tan elocuentemente presenta Julia.

He notado que tanto mis clientes como yo solemos perseguir la perfección. Quizás también tú.

Pero dicen que la perfección es enemiga del éxito. Así que veamos.

¿Algunas de las siguientes situaciones te suena familiar?

Situación 1: Estas trabajando en desarrollar un mensaje de marketing y suena bastante bien. Previamente repasaste tus apuntes sobre como hacerlo, que información incluir, el tono comunicacional, etc. Pero todavía no estás segura si tu mensaje “da en la tecla” y está listo para recibir la atención que buscas.

No importa lo que trates de conseguir (el del mensaje de marketing es un simple ejemplo), todavía no estás satisfecha. Tres meses (o seis meses) después sigues dando vueltas y no tienes el mensaje de marketing (o lo que sea que preparas) listo.

Situación 2: Estás trabajando para desarrollar tu website. Tienes un buen borrador de lo que necesitas, consigues trabajar con un diseñador/a, pero el proceso es una verdadera agonía. Ninguna de las páginas te convencen o no comunican tu mensaje tan bien como lo hace las de la competencia (quizás por eso de que el césped es siempre más verde en el jardín del vecino). Sigues trabajando durante meses pero nunca estás satisfecha con los resultados y por ende, todavía no tienes tu website funcionando.

Situación 3: Has desarrollado una estrategia de marketing para dar una serie de conferencias en organizaciones profesionales. Pero antes de ponerte en contacto con alguna te pones a trabajar en un “kit de conferencia” el email que debes mandar, el guión telefónico para cuando alguien se ponga en contacto contigo. Todo eso parece muy bien, excepto… que nunca te has puesto en la tarea de realizar esos llamados porque siempre hay algo que todavía no esta del todo bien…

 Tanto retraso y postergación en llevar adelante la tarea se debe al perfeccionismo.

Así es como funciona el perfeccionismo

El Perfeccionismo enraizó en ti debido a los constantes mensajes de padres, maestros y compañeros que te decían que nada de lo que hacías era lo bastante bueno. O tal vez se te “prendió” al leer la biografía de una persona famosa que admirabas y que perseveró a través de tremendas dificultades. En cualquier caso, en algún lugar en el camino te convenciste que tratar de ser perfecta en todo lo que hicieras (o por lo menos en algunas cosas) era una muy buena idea. La creencia se formó inconscientemente: “Tengo que ser perfecta, debo ser perfecta”.

Y cada vez que hacías un trabajo realmente bueno u obtenías mejores calificaciones, recibías muestras de aprobación y de amor. ¡Trabajar en la perfección realmente estaba funcionando bien! Y más adelante en la vida te ayudó a obtener un mejor trabajo y hacer más dinero y a experimentar más éxito.

Entonces ¿qué tiene de malo el perfeccionismo? ¿Qué es lo que no me agrada?

Bueno, en realidad nada, excepto que termina convirtiéndose en un real dolor de cabeza. Cuanto más te esfuerzas por ser perfecta en todo, más evidente es que lo haces a un enorme costo. La perfección toma una ridícula cantidad de tiempo y esfuerzo. Es una actividad realmente estresante y abrumadora.

Y no hay final a la vista. Al no quedar satisfecha con los resultados obtenidos, dado que estos son siempre perfectibles, amplías el juego: Tu trabajo tiene que ser perfecto, tus hijos tienen que ser perfectos, tu esposo o esposa tiene que ser perfecto y la casa tiene que estar perfecta.

¿Y cada vez que algo no resulta perfecto? Bueno, no te sientes feliz. Te enfadas, te impacientas. Pero nunca es tu culpa. Sino la de todos los demás que no tienen los mismos estándares de perfección que tú…

Y, por supuesto, si no puedes hacer algo perfecto, entonces abandonas.

Esto es lo que a menudo veo en mis clientes. Cuando trabajaban para una empresa tenían una vida más controlada pues sabían lo que se esperaba. Luego, cuando comienzan a trabajar por cuenta propia – que tienen que asumir el 100 % de la carga, la perfección se convierte entonces en algo logísticamente imposible. Entonces esas personas prefieren renunciar a hacer algo si no lo pueden resolver en forma perfecta. Puede ser una muy dura caída eso de pensar que controlas todo a sentirse que no tienes el control total.

Y entonces ¿Cuál es la solución?

Buena pregunta. Lo primero es entender realmente que nada puede ser perfecto. Nada. Nunca. Jamás. Incluso cuando piensas que es perfecto, alguien, más tarde o temprano, va a encontrar algún fallo. Es un juego en el que solo se puede perder.

Es necesario cambiar el juego de la búsqueda de la perfección al de la búsqueda de la excelencia.

Perfeccionismo: Negativa a aceptar cualquier estándar que no sea de perfección.

Excelencia: La cualidad de ser excelente o muy buena.

Ahora definitivamente hay cierta superposición. Un perfeccionista es a menudo muy bueno o excelente. Pero alguien que va por la excelencia sabe que la perfección es imposible, así que busca hacer las cosas lo mejor que puede.

Y esa diferencia sutil hace TODA la diferencia

Cuando vas detrás de la excelencia, tu motivación es muy diferente. Simplemente hacer las cosas lo mejor posible ya es una recompensa en sí misma. Estás más propensa a invertir el tiempo y el esfuerzo para hacerlo bien, porque te gusta hacerlo así. No estás buscando la aprobación exterior. Y no estás juzgando a los demás y exigiéndoles que se esfuerzan por lograr lo mismo que tu. Entiendes que otra persona podría tener un enfoque y un interés diferente.

Pero si alguien trabaja para ti, encuentra ese interés y los animas a desarrollarlo tan plenamente como sea posible.

“Tengo cuidado de no confundir excelencia con perfección. Puedo perseguir la excelencia, puedo alcanzarla; pero la perfección es asunto de Dios.” – Michael J. Fox

Ok, volvamos a todas aquellas actividades de marketing que abandonaste, por no encontrar una manera perfecta de hacerlo. Mi consejo es sencillo: Haz lo mejor que puedas y sigue adelante.

Siempre puedes ajustar y mejorar las cosas con el tiempo. Volvamos a las 3 situaciones iniciales, si en vez de perseguir la perfección persiguieras la excelencia, estos serían ahora los resultados:

Situación 1: En vez de tratar de conseguir el mensaje de marketing perfecto en el papel, es mejor salir y practicar en eventos de networking. Cuando obtienes una buena respuesta, ya sabes que estás en el camino correcto.

Situación 2: En lugar de diseñar un sitio web perfecto la primera vez, lo hice lo mejor que pude y seguí mejorándolo. Diecisiete años más tarde todavía lo estoy haciendo. Nunca será perfecto. Pero funciona.

Situación 3: Cada vez que creo un plan de marketing, pienso en ello como un experimento. Mi situación es dinámicamente diferente a la de los demás. Así aprendo lo que puedo y doy lo mejor de mí. Algunos de mis planes han producido resultados increíbles, pero ninguno ha sido perfecto.

¿Estas dispuesta a abandonar la búsqueda de la perfección?

Mira, la perfección no te conduce realmente a donde quieres llegar. Sólo hace que te sientas abrumada y estresada. En cambio, si persigues la excelencia, todavía puedes aplicar tus talentos y habilidades a todas las actividades de marketing y trabajar en mejorar las cosas con el tiempo.

Fuente: mujeresdeempresa

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