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- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Por qué es tan importante planear nuestras finanzas personales

Por Joan Lanzagorta | Publicado en Educación Financiera | 2 de agosto, 2018

finanzasCasi todas las personas hacen propósitos cuando inicia el año. A estas alturas muchos de ellos ya se habrán olvidado. Se quedan sólo en buenos deseos que repetimos año con año.

Uno de ellos es el ahorro. “Ahora sí voy a ahorrar” dicen muchas personas. Pero ¿Para qué objetivos concretos? ¿Qué cantidad vamos a ahorrar? ¿Cómo vamos a hacerlo? Mucho de esto se queda en el tintero.

Pues bien, las respuestas a muchas de estas preguntas las podemos obtener si hacemos un plan, que no es más que trazar una ruta que nos puede llevar desde donde estamos hoy hasta donde queremos llegar.

Lo curioso es que muchísimas personas no tienen idea de lo uno ni de lo otro. Es decir, no saben cómo están sus finanzas personales hoy ni tampoco tienen claras sus prioridades: aquello que realmente es importante para ellos.

Entonces hay que empezar por ahí. Planear nuestras finanzas es seguir un proceso, que nos ayuda a darnos cuenta de nuestra situación financiera actual, determinar nuestras metas y objetivos, priorizar (porque el dinero es escaso) y desarrollar un camino, una estrategia, que nos lleve a lo que queremos lograr.

Para ello, se deben cubrir varias áreas críticas, incluyendo cómo manejar nuestro dinero, salir de deudas, nuestro retiro (que sin duda es muy importante, aunque lo veamos como algo lejano), temas de impuestos, testamentos, protección de lo que hemos logrado, entre muchas otras cosas.

Un buen plan financiero personal empieza reconociendo que cada uno de nosotros es único y diferente, por lo cual los consejos no pueden ser iguales para todos. Hay personas que son más gastalonas; otras, más ordenadas. Entonces no siempre les funciona lo mismo. Por eso es tan importante, también, conocernos a nosotros mismos, aprender a reconocer ciertos patrones de conducta en nosotros, para entonces entender qué podemos hacer para poder llevar nuestro barco —nuestro plan— al puerto que hemos elegido.

Ahora bien, hay gente que me ha comentado que todo esto está muy bien, pero no es aplicable a la realidad mexicana y a los salarios que gana la mayoría de la población. Esto es totalmente falso: mientras más escaso sea el dinero que ganamos, más importante será priorizar, cuidarlo y manejarlo bien.

Siempre he dicho que un buen salario, con dinero suficiente para gastar en muchas cosas, no es garantía de éxito financiero. Un salario modesto tampoco nos lleva al fracaso. De hecho si nos fijamos bien, la gente más endeudada en México corresponde a la clase media. Esto nos dice mucho.

Por otro lado, yo he sido testigo de cómo gente que vive en el campo y que realmente tiene un ingreso muy limitado, guarda en una botella algunas monedas cada semana “para lo que se ofrezca”. Una versión muy rudimentaria de un fondo para emergencias, pero es porque esa escasez les ha hecho aprender lo importante que es tener un colchoncito, aunque sea modesto.

También existen aquellos que piensan que hay magia detrás de esto y están en busca del “santo grial” o “la fuente de la eterna juventud”. Me preguntan cuál negocio es el más rentable o cómo pueden de repente salir de un tremendo bache financiero, incluso qué inversión es la mejor, como si se tratara de tener una bola de cristal.

La verdad de las cosas es que, como todo, alcanzar nuestros objetivos y formar un patrimonio no se puede lograr de un día para otro. Es un camino largo, que requiere mucha disciplina y siempre un enfoque en lo que es más importante para nosotros. Porque —como ya he dicho— la clave del buen manejo del dinero consiste en priorizar.

Un buen plan financiero puede ayudarnos también a evitar graves equivocaciones como, por ejemplo, entrar en una espiral de endeudamiento, posponer nuestro ahorro para el retiro o no proteger nuestro patrimonio. La gente que habla conmigo exclama: “Si hubiera sabido esto antes…” Siempre me da mucha tristeza, porque el tiempo no da marcha atrás.

El dinero —recordemos siempre— jamás es un fin en sí mismo. Es simplemente un medio para lograr cosas que son mucho más importantes.

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