Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Por qué educarse financieramente?

Publicado en Educación Financiera | 22 de Noviembre, 2011

Educación FinancieraLas habilidades económicas no son un don, hay que cultivarlas y cambiar la mentalidad

En una sociedad consumista, donde el sobre endeudamiento es pan de cada día, la inteligencia financiera adquiere un valor importante. Si la persona que tiene inteligencia emocional es capaz de relacionarse mejor con su entorno, el que tiene éste tipo de capacidad puede ahorrar y vivir tranquilo. Sin angustias.

A la hora de hablar de dinero, se pueden encontrar dos tipos de personas: el que ahorra porque es previsor o porque le gusta vivir bien y el que gasta hasta lo que no tiene.

El sujeto que tiene inteligencia financiera planifica previamente sus gastos, mide las consecuencias de su consumo, para recién invertir y soltar el efectivo previamente estipulado.

El individuo con personalidad gastadora desembolsa con o sin motivo, tan sólo para saciar su instinto de comprador compulsivo. No planifica sus compras y lejos de medir consecuencias futuras, es frecuente que reviente su billetera.

Mentalidades

Por eso es importante desarrollar la inteligencia financiera, que se caracteriza por la habilidad para producir constantemente flujo de efectivo, trabajar y planificar para robustecer el capital y patrimonio, aunque como buen intelectual sabe muy bien que el dinero no hace la felicidad, pero sí que la financia 101 %.

Tanto el éxito como el fracaso económico van a depender en última instancia de la mentalidad del sujeto, donde se puede diferenciar el que razona como rico y el que tiene la lógica del pobre.

El rico posee la habilidad de pensar en grande, rápido y hacia adelante, es decir, suele ser ambicioso y tiene la fuerte convicción de la abundancia, capacidad para forjar negocios, maneja asertivamente sus expectativas financieras y las crisis las enfrenta como desafíos.

En la otra vereda, el sujeto que camina con la mentalidad del pobre, siempre pone sus fichas en la esperanza, que en la práctica significa esperar siempre.

Es decir, va esperar toda su vida para tener la casa propia, para poseer un empleo bueno, un salario digno, conocer el mundo.

Este tipo de pensamiento posee ideas asociadas a los mitos negativos, tantos urbanos como religiosos, con respecto al dinero: lo vincula con lo diabólico, en suponer que las personas ricas son egoístas, que el dinero provoca emociones frías.

Coeficiente

El reconocido orador motivacional estadounidense Anthony Robbins, famoso por sus talleres de liderazgo y coaching, autor de títulos como “Poder sin límites” y “Controle su destino”, alude que la peor forma de ayudar a un sujeto o colectividad con pobreza financiera, “es siendo uno de ellos”.

Según este argumento, es necesario contar con un coeficiente financiero, tal como se tiene el coeficiente intelectual, que diferencia al inteligente del menos racional.

No se nace con el intelecto económico, tan sólo se adquiere como habilidad, pero lo lamentable es que no se enseña en casa y menos aún en el colegio.

La inteligencia financiera indica que todo individuo debe saber manejar sus finanzas, distinguir ingresos y egresos, algo que parece simple, pero no todos lo hacen, lo que trae nefastas consecuencias.

A modo de ejemplo, si alguien pobre dispusiera inmediatamente de un millón de pesos, lo va a gastar lo más pronto posible; si es de clase media, pensará en pagar sus deudas; y si pertenece a la clase alta, lo invertirá para multiplicarlo.

El empresario y orador motivacional Robert Kiyosaki lo dijo claramente: “Si crees que el precio de la educación es alto, espera a experimentar el precio de la ignorancia”.

Fuente: http://www.mercurioantofagasta.cl/prontus4_noticias/site/artic/20101128/pags/20101128073509.html

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