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- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Por que deberías tratar tu matrimonio como si fuera un negocio

Por Kim Kiyosaki | Publicado en Educación Financiera | 19 de agosto, 2016

Kim KiyosakiRobert y yo nos casamos en 1986. Desde el primer momento, una de las cosas que decidimos hacer fue tratar nuestro matrimonio como un negocio.

Al principio, puede parecer extraño. Nos gusta pensar en el matrimonio como algo mucho más romántico que un negocio. Se trata de amor y compromiso. Se trata de auto-sacrificio y servicio.

Pero cuando te detienes a pensar en ello, un negocio es sobre todas esas cosas también. Los dueños de negocios deben tener amor y pasión. Deben estar comprometidos, a veces más allá de la razón. Y se sacrifican mucho en servir a los demás.

Pero incluso en un nivel práctico, el matrimonio es como un negocio. Después de todo, estás en una sociedad y el dinero entra y sale! Y si algo es mal manejado, igual que un negocio, el matrimonio a menudo fracasará.

Consigan ayuda profesional

Una de las primeras cosas que Robert y yo hicimos fue contratar a Betty, la contadora. ¿Por qué? Porque muchas veces en un matrimonio, la esposa o el marido manejará el dinero, incluso si no son realmente buenos en ello.

Ese era el caso con nosotros. En ese momento, estábamos trabajando tan duro en construir nuestro negocio que tuvimos que contratar a un contador para asegurarnos que nuestros números fueran correctos. Fue una de las decisiones más inteligentes que hemos tomado.

Pongan sus finanzas en orden

En primer lugar, nos dimos cuenta de que si nuestro matrimonio iba a mantenerse fuerte, teníamos que asegurarnos de que nuestras finanzas estuvieran en orden. Tener a Betty para que cuidara de nuestra contabilidad nos permitió contar con registros precisos y organizados.

La belleza de Betty era que ella nos mantenía honestos con nuestros números. A menudo, es muy fácil decir, “Oh, no. Yo no gasté tanto dinero en restaurantes”, o “Yo no gasté tanto dinero en el shopping”, o “No, ganamos más que eso.” Pero sentarnos con Betty dos veces al mes nos obligó a ser honestos sobre nuestras finanzas. Fue muy doloroso porque tuvimos que ver todos los ingresos que entraban y todos los gastos que salían (el cual, en ese momento, era más que el ingreso que entraba!)

Páguense primero

En segundo lugar, Betty nos mantuvo honestos porque Robert y yo nos habíamos comprometido a pagarnos a nosotros mismos primero. Eso significaba que por cada dólar que entraba, el 30 por ciento se apartaba (10 por ciento para invertir, 10 por ciento para ahorrar, y 10 por ciento para caridad) antes de pagar cualquier factura.

Aunque Betty odiaba eso, le habíamos encargado que se asegurara de que no engañáramos al sistema. Sabíamos que si no hacíamos de esto una prioridad, no tendríamos nada reservado para nuestro futuro.

Aprender a abrirnos el paso juntos

Suena fácil, pero no lo fue! Cuando teníamos mil dólares de ingresos y dos mil de gastos, tomar el 30 por ciento y apartarlo para pagarnos a nosotros mismos primero era como una tortura. Pero al mismo tiempo, fue ese déficit lo que nos enseñó más sobre los negocios, las inversiones y el dinero.

Como emprendedores, trabajamos juntos para descubrir nuevas maneras de compensar ese déficit. Hicimos trabajos ocasionales, o creamos nuevos productos. Nos abrimos paso a nuestra manera hacia adelante. Y al final, nos pagamos a nosotros mismos y les pagamos a nuestros acreedores. A Betty casi le da un ataque al corazón, pero todo salió bien!

Sean creativos para hoy y mañana

Ahora, algunas personas dicen que están pagándose a sí mismos primero, pero lo que realmente están haciendo es comprándose un vestido nuevo o tomando unas vacaciones de lujo. Eso no es pagarse primero. Eso es ser tontos financieramente!

No, pagarnos a nosotros mismos primero significaba asegurarnos de que nuestro “negocio” estuviera saludable con dinero; lo que significa que nuestra vida matrimonial era cuidada al apartar dinero para las inversiones, el ahorro, y ser generosos. Era una mentalidad que nos preparó para nuestro futuro, pero que también nos enseñó a ser creativos a la hora de cuidar nuestras necesidades presentes también. Y fue muy divertido.

Con el tiempo, usamos el dinero que apartamos para hacer nuestra primera inversión en propiedades en Portland, y el resto es historia.

Publicado originalmente en blog.reibox.com

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