Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Qué pasaría si mañana pierdes tu principal fuente de ingresos. Parte II

Por Joan Lanzagorta | Publicado en Educación Financiera | 4 de abril, 2018

pierdesEn la primera entrega hemos discutido ampliamente sobre distintas situaciones que podrían provocar una pérdida de nuestra principal fuente de ingresos: desde una liquidación en nuestro trabajo, hasta un accidente que limite nuestra capacidad para seguir trabajando de manera total o parcial. Incluso la pérdida —fallecimiento— del principal proveedor en la familia. Entre muchas otras.

Es importante que nos pongamos a pensar qué podría suceder si se diera alguna de esas eventualidades y cómo podría afectarnos dependiendo de nuestra situación particular. Porque ello nos da una buena idea de cómo podríamos protegernos.

A continuación, algunas sugerencias generales:

1.- Vivir dentro de nuestras posibilidades,

Es decir, tener un estilo de vida saludable en todos los aspectos, incluyendo el financiero. Gastar menos de lo que uno gana siempre tiene sentido.

No se trata de restringirnos; por el contrario, esto nos da libertad, nos abre posibilidades. Esto da paso al siguiente punto, que va muy relacionado.

2.- No tener deudas (a menos que sea estrictamente necesario).

Hubo un momento en el cual yo compraba muchas cosas a meses sin intereses, por razones estrictamente financieras. Tenía el dinero para pagarlas de contado, pero me decía a mí mismo: “Como no cuesta más pagar a mensualidades, mejor dejo mi dinero invertido y gano rendimientos”.

Pues bien, más de una vez utilicé ese dinero para otras cosas, porque se cruzaron oportunidades en el camino. Por ejemplo, en una ocasión el carro de mi esposa se desvíelo (hace ya muchos años) y la reparación salía carísima. Logramos venderlo a un mecánico que nos dio una cantidad razonable y decidimos adquirir un auto nuevo. Para ello utilizamos parte del dinero que ya había comprometido “a meses sin intereses”.

Como no tenía ninguna otra deuda, no tuvo consecuencias. Pero si hubiese perdido mi empleo en ese momento, habríamos tenido una temporada muy complicada.

Desde entonces, he tratado de no endeudarme. Ya no uso nunca los “meses sin intereses” porque entendí que son un compromiso: prefiero pagar de contado que ganarme unos cuantos pesos más en rendimientos que de todas maneras no son elevados.

No compro autos a crédito, ahorro lo que sería la mensualidad para pagar el siguiente de contado. Tuve sin duda un crédito hipotecario, pero hice un gran esfuerzo para dar pagos anticipados y liquidarlo varios años antes del plazo. He aprendido a vivir sin deudas y puedo decir que sí se puede.

3.- Contar con un fondo para emergencias que cubra por lo menos tres meses del gasto familiar corriente (eso si uno es empleado; sin embargo, si uno trabaja por su cuenta, es probable que uno requiera más).

Ya hemos hablado muchas veces sobre la importancia de tener este colchón para todas las eventualidades que suceden en el peor momento. Es importantísimo que este dinero esté líquido y en una cuenta segura y accesible, pero generando rendimientos para proteger su poder adquisitivo con el tiempo.

4.- Ante una pérdida de ingreso, cortar los gastos lo más posible, es decir, todo lo que no sea esencial. Lo importante es “estirar” nuestro fondo de emergencias —y nuestra liquidación— lo más que podamos.

Desafortunadamente, muchas personas hacen exactamente lo contrario.

Un querido amigo, por ejemplo, compró una minivan nueva para la familia con su liquidación, pensando en que se volvería a contratar muy fácil. Esto tuvo enormes consecuencias incluso para su salud, al ver que pasaba tiempo y no recibía ninguna oferta.

5.- Contar con un seguro de vida con cobertura de invalidez total y permanente.

Esto, además de la pensión que uno podría recibir por prestaciones de seguridad social, es la única manera de protegernos de una “muerte económica”, como mi amigo Eloy López suele decir. Nuestro activo más importante es, sin duda, la capacidad de generar ingresos.

6.- Tener siempre nuestro testamento actualizado y un seguro de vida que proteja a nuestra familia,

—por lo menos de manera proporcional en cuanto a los ingresos que aportamos al hogar— en caso de que, por un accidente o enfermedad, lleguemos a faltarles. Uno no tiene la vida comprada y dejarles una tranquilidad es nuestra responsabilidad. No lo echemos en saco roto ni lo dejemos para después, porque, lamentablemente, las cosas suceden cuando uno menos lo espera.

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