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- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Qué pasaría si mañana pierdes tu principal fuente de ingresos. Parte I

Por Joan Lanzagorta | Publicado en Educación Financiera | 28 de marzo, 2018

ingresosCasi todos dependemos de nuestro trabajo para sobrevivir. Algunas personas trabajan de tiempo completo en una empresa, otros atienden su negocio y unos más trabajan por honorarios en uno o varios proyectos al mismo tiempo.

En cualquier caso, ¿te has puesto a pensar qué sucedería si de repente pierdes tu principal fuente de ingresos? ¿Si la empresa en donde trabajas te despide —o peor aún— se declara en quiebra y no tiene ni para pagarte una liquidación? ¿Si tu cliente más importante decide contratarle a otro los servicios que tú solías brindarle?

Para muchas personas, esto sería catastrófico, porque la gran mayoría no está preparada con un fondo para emergencias, cuenta con pocos ahorros y por otro lado, tiene muchos compromisos que cumplir. Desde algo tan sencillo como el pago de la renta, la luz o el teléfono del mes próximo, hasta elevados pagos por las compras navideñas que hicieron a “mensualidades sin intereses” y que por lo mismo aún no terminan de pagar.

Historias hay muchísimas. Hace algunos años, una ex-compañera de trabajo me contactó porque estaba desesperada después de haber perdido su trabajo. Me explicó que hacía unos pocos meses decidió comprar un departamento con crédito hipotecario pero no se había dado cuenta de que no incluía un seguro de desempleo. Así que no contaba con ningún respaldo.

En su caso, afortunadamente le dieron su liquidación de Ley (que le permitía tener tres meses de gasto completos y un poco más). Además, tuvo la fortuna de conseguir otro empleo con una remuneración similar relativamente rápido. Pero no es común.

Hoy, prácticamente todos los bancos ofrecen seguro de desempleo a sus clientes, pero no todos los créditos que se han contratado previamente lo incluyen. Depende de cada caso en particular. Es una de las cosas que vale la pena revisar y tener mucho cuidado en caso de que uno esté por comprar casa.

En este espacio ya les he contado el caso de un directivo que tenía uno de los sueldos más elevados del mercado y que después de un año todavía no se ha podido colocar. Cuando perdió su empleo, le dieron una liquidación equivalente a más de un año de su sueldo, además de algunas acciones de la empresa y el valor presente de su plan de retiro. Era una cantidad de dinero con la cual él pensaba que podría sobrevivir durante mucho tiempo. Pero no fue así.

Al no tener ningún orden en sus finanzas personales, como resultado del dinero que ganaba, no se dio cuenta de que sus deudas, principalmente con tarjeta de crédito, representaban un compromiso muy fuerte de pago mensual. Su hija estaba a punto de casarse y ya se había comprometido con ella pagar parte de la boda. El auto de su esposa estaba a crédito (él tenía uno de la empresa y lo adquirió a valor remanente, con parte de su liquidación). En fin, hoy está desesperado y ganando la tercera parte de lo que estaba acostumbrado a recibir.

Pero tristemente eso no es lo peor que podría suceder. Los accidentes pasan, lamentablemente, y en ocasiones provocan que uno pierda la capacidad de trabajar, ya sea por un poco tiempo o bien, de manera permanente. En cualquiera de las dos situaciones, la pérdida de ingresos podría resultar muy estresante e incluso, catastrófica para la familia.

Algunas personas cuentan con seguridad social y dependiendo de la situación, esto les podría permitir una pensión que cubriera parcialmente esa pérdida. Pero no la totalidad, y si uno tiene compromisos —deudas como la hipoteca pero también las famosas mensualidades “sin intereses”— quizá uno no alcance ni siquiera para ellos.

Por otro lado, hay infinidad de personas que cotizan con menos salario que el que realmente reciben. O aquellos freelance que jamás se preocuparon por estas cosas y terminan con las manos vacías. Peor aún quienes viven hoy en la economía informal.

Lo mismo podría pasar si un accidente —o una enfermedad que aparezca súbitamente— termina con la vida del principal proveedor de la familia. Tristemente, es mucho más común de lo que parece.

En México nos hace falta mucha cultura de previsión, como he señalado ya muchas veces, y es hora de que empecemos a cambiar. Por eso te hago la pregunta que da título a este artículo:

¿Qué pasaría si mañana pierdes tu principal fuente de ingresos?

¿Qué consecuencias tendrías, en todos los aspectos pero principalmente en el financiero?

¿Cómo podrías hacer frente a tus obligaciones?

¿Sabes incluso cuántas tienes y cuánto representan de tu ingreso mensual?

¿Estás preparado si eso llegara a suceder?

En la segunda parte de este artículo hablaremos un poco sobre eso: cómo podemos prepararnos ante todos estos escenarios.

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