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- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

De pandillero a millonario: Consejos de un emprendedor para tener éxito desde lo más hondo

Publicado en Interés General | 4 de Abril, 2017

pandillero a millonarioRyan Blair no tuvo unos comienzos fáciles.

Siendo adolescente dejó los estudios, se escapó de casa, estuvo un año viviendo en un cobertizo, entró en una banda criminal en Los Ángeles y, con tan solo 16 años ya había sido detenido 10 veces. Acabó en la cárcel.

Tras 26 días entre rejas, decidió abandonar la mala vida, de la que ahora solo quedan los tatuajes que recorren su cuerpo, además de las lecciones que aprendió.

Encontró en el novio de su madre al mentor adecuado, que le dió su primer trabajo como soporte informático en Logix Development. Una empresa en la que fue escalando puestos rápidamente, hasta alcanzar el cargo de vicepresidente, según explica en una entrevista en Yahoo.

Con tan solo 21 años, Blair lanzó su primera empresa de soporte técnico, llamada Tech. Y desde 2005 ocupa el cargo de director general de ViSalus, una empresa que vende productos para el control de peso y bebidas energéticas.

Y ahora, con 39 años, se ha convertido en un emprendedor millonario, inversor de capital riesgo y autor de best sellers. En su primer libro, ‘Nada que perder y mucho que ganar‘, explicaba cómo se sobrepuso a las adversidades que se encontró en la vida; y ahora, en ‘Rock Bottom to Rock Star’ señala a la gente cómo pueden superar sus retos profesionales y personales.

Ausencia de miedo

A pesar de todos los retos que se le han ido presentando en la vida (tras escribir su primer libro, su madre se quedó en coma y a su hijo le diagnosticaron autismo), Blair considera que es un afortunado. “He nacido en el lugar correcto, en el momento adecuado, con los talentos necesarios y la adversidad justa”, apunta en Yahoo.

Con su experiencia a cuestas, Blair se atreve en su nuevo libro a dar consejos a otras personas que quieran seguir su camino, en lo que denomina “lecciones de la escuela de negocios de los golpes duros”. En Inc y en BusinessWeek recogen algunos de los más destacados.

1. Tener valores y principios

La empresa de Blair iba a salir a bolsa, logrando un sueño de cualquier empresario, pero en el último momento se echó para atrás y decidió vender la compañía.

“Mi ego quería salir a bolsa, pero mi responsabilidad era con los inversores”. Así que cuando recibió una oferta por la empresa lo suficientemente alta (792 millones de dólares), renunció a su sueño e hizo caso a sus principios, eligiendo lo mejor para los accionistas que habían apostado por él.

2. Hazlo tú mismo

Una empresa debe contar con los mejores profesionales posibles para alcanzar el éxito, pero sin olvidar que todo comienza en uno mismo.

“Hay que contratar a los mejores, pero yo mismo lo hago todo en un primer momento para dominar el proceso”, explica. Y una vez logrado, entrega el testigo al trabajador. “Para dirigir con eficacia una empresa hay que familiarizarse con todos los procesos, por pequeños que sean, y evitar que la mano izquierda no sepa lo que está haciendo la mano derecha”.

3. No te acomodes

Blair considera que no tener nada que perder provocó que no tuviera ningún miedo al riesgo, lo que le ha ayudado en su carrera.

“La mayoría de la gente no emprende por miedo a perder algo. La clase media, por ejemplo, puede tener una hipoteca o un coche, y temen iniciar un negocio, sintiéndose cómodos siendo clase media”, señala. “Yo no he estado nunca en esa zona de confort”.

4. No dejes que nadie te robe la leche

“Al chico nuevo de la cárcel lo ponen a prueba rápidamente. Alguien se acerca y te pide la leche, y si la entregas sin pelear, después tendrás problemas. En una empresa ocurre lo mismo: mucha gente quiere conseguir dinero, y tendrás que pelear para que no se lo lleven”.

5. El más fuerte no es el más poderoso

En la cárcel, en una pandilla o en una empresa, el más fuerte no siempre es el más poderoso. Y es que el más influyente siempre tendrá más poder. Aunque se sea el presidente de una compañía, hay que vigilar que no haya nadie con más influencia en el resto.

Fuente: eleconomista

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