Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Ser emprendedor no es fácil. El camino hacia el éxito está lleno de fracasos antes de llegar a la meta, lo importante es aprender la lección que cada uno de estos ofrece pues hacer lo contrario podría significar el fin de tu idea de negocio.

En México, el 75% de las nuevas empresas cierra operaciones a los dos años, de acuerdo con el estudio Las principales causas del fracaso de los negocios en México, realizado por el movimiento FuckUp Nights y el Tecnológico de Monterrey.

Para que tu startup no se convierta en parte de este porcentaje, te compartimos las historias tanto de fracaso como de éxito de grandes personalidades de todo tipo de industrias, desde la artística hasta la tecnológica, esperando que éstas te inspiren a seguir adelante.

Serguéi Brin y Larry Page

El ruso Serguéi Brin y el estadounidense Larry Page comenzaron Google como un proyecto universitario en enero de 1996, cuando ambos eran estudiantes de postgrado en ciencias de la computación en la Universidad de Stanford.

Al ver el potencial de su buscador, los emprendedores se fijaron como meta vender la idea a algún gigante tecnológico para poder continuar con sus estudios, sin embargo, nadie quiso comprarla.

Dos años más tarde la compañía fue fundada oficialmente, en septiembre de 1998, cuando, tras fracasar en su objetivo anterior, decidieron lanzar su startup. Brin y Page se encerraron en un garage y empezaron a levantar su imperio. Hoy, el conglomerado Alphabet Inc. es uno de los más importantes a nivel internacional.

Vincent van Gogh

Vincent van Gogh fue un pintor neerlandés autor de unas 2,500 obras entre cuadros y dibujos. De formación autodidacta, comenzó a pintar tras abandonar sus estudios a los 15 años aunque, desde entonces y hasta el día de su muerte el 29 de julio de 1890, apenas vendió unas cuantas de sus creaciones. De hecho, solo se tiene registro de una compra.

Su fama comenzó justo después de su fallecimiento, cuando la esposa de Theo, su hermano, para entonces también finado, se vio como única heredera de toda su obra. El mayor impulso de la misma vino 11 años después con una exposición de 71 de sus pinturas en 1901, a la que le siguieron otras en diversas partes de Europa y Estados Unidos.

Actualmente van Gogh es reconocido como uno de los más grandes pintores de la historia y sus creaciones están en la lista de las pinturas por las que más se ha pagado en todo el mundo.

Bill Gates

El primer proyecto emprendedor del estadounidense William Gates nació en la década de los setenta. Su nombre fue Traf-O-Data y su objetivo era el de, con ayuda de un software, leer los datos crudos de contadores de tráfico y generar con ellos informes útiles para los ingenieros de tráfico.

La compañía tuvo un éxito bastante limitado, pero la experiencia que Bill obtuvo durante su existencia fue importante para la creación de Microsoft, el gigante de la tecnología fundado en abril de 1975. Un año más tarde Gates abandonó la Universidad de Harvard, en donde estudiaba, para dedicarse completamente a su entonces startup.

Microsoft Corporation, dedicada al sector del software y el hardware, es hoy líder en su rubro.

Henry Ford

Henry Ford fue un emprendedor estadounidense que fue inspirado por la máquina autopropulsada cuando tenía apenas 10 años. En 1879, siendo aún adolescente, dejó su casa para empezar a trabajar y unos 12 años más tarde, tras conseguir el puesto de ingeniero en jefe en la compañía Edison, empezó a realizar sus propios experimentos con motores de gasolina.

Estos culminaron en 1896 con la invención de su propio vehículo autopropulsado denominado cuadriciclo. En 1899 Ford llegó a Edison Illuminating y junto con otros inversores formó la Detroit Automobile Company. La compañía pronto acabó en bancarrota. En un segundo intento, fundó la Henry Ford Company, ahora Cadillac. Sin embargo, renunció a ella al poco tiempo.

El éxito llegó para Henry Ford hasta su tercer intento, cuando 1903 lanzó la Ford Motor Company, dedicada a la venta de automóviles y vehículos comerciales Ford y de lujo Lincoln. La automotríz es hasta ahora el segundo mayor fabricante con sede en Estados Unidos y el quinto a nivel mundial.

Brian acton

En 2009, el programador estadounidense Brian Acton fue rechazado para trabajar en Facebook. Ese mismo año recibió otro ‘no’ por respuesta de parte de Twitter. Fue así que decidió ocupar su tiempo libre en un proyecto propio que desarrolló junto con su socio Jan Koum. Se trató de una agenda inteligente para móviles que poco después se convirtió en una aplicación de mensajería instantánea. Su nombre es WhatsApp.

Para diciembre de 2013, ésta app ya contaba con 400 millones de usuarios en todo el mundo. Irónicamente un año después, en febrero de 2014, Mark Zuckerberg ―creador de Facebook― anunció en su perfil la compra de la empresa de Acton por un total de 19,000 millones de dólares.

Stephen King

El famoso autor estadounidense Stephen King empezó a escribir a una temprana edad. Mientras estudiaba la primaria, incluso vendió sus historias a sus compañeros. Aún siendo un adolescente, comenzó a mandar sus trabajos a diferentes revistas, sin recibir una sola respuesta positiva. Tras terminar sus estudios universitarios con una licenciatura en arte en inglés y casarse, King se inició en la escritura de novelas.

Su primer título, Carrie, fue entregado a decenas de editoriales que la rechazaron. Finalmente, recibió una oferta de compra por 2,500 dólares ―una suma mínima para una novela―. Poco tiempo después, el valor de Carrie con los derechos del manuscrito fue vendido por 400,000 dólares. Tal vez King no recibió nada de esta cantidad, pero la publicación de la historia en 1974 le permitió ganar fama.

Hasta ahora, el autor ha escrito casi 80 obras entre novelas, relatos, cuentos cortos y guiones que le han valido más de 150 premios y reconocimientos en todo el mundo.

Steve jobs

Al estadounidense Steve Jobs siempre le interesaron la electrónica y los gadgets, razón que le llevó a unirse a un club llamado Hewlett-Packard Explorer Club mientras estudiaba la secundaria. Fue allí donde vio por primera vez una computadora, a la edad de 12 años. El joven quedó tan impresionado que supo de inmediato que se quería dedicar a ello. Poco después se unió a HP como practicante.

En 1972 entró a la universidad Reed College de Portland en la que permaneció solo 6 meses, ya que no podía pagarla. Pero en lugar de regresar a casa continuó trabajando, esta vez es Atari Inc. Fue durante ese periodo que, junto con Steve Wozniak, empezó a construir un computador casero. Este dispositivo dio como resultado el nacimiento de Apple Computer.

Steve Jobs se dedicó a su promoción entre otros aficionados a la informática, tiendas y ferias de electrónica digital, llegando a vender unos 200 ejemplares. A partir de entonces, el crecimiento de Apple fue notable. En tan solo 10 años, se convirtió en una empresa con 4,000 empleados y Jobs, con 27 años, era el millonario más joven de 1982.

En 1985 fue despedido de su propia empresa por diferencias con John Sculley, pero Steve Jobs nunca dejó de emprender. Fue parte del nacimiento de Pixar y fundó la empresa NeXT Computer Inc. que en 1996 fue adquirida por Apple Computer. Fue así que Jobs regresó a Apple.

Algunos dirán que es un defecto, yo opino que es una cualidad: lo necio se trae desde los genes y a mí me tocó recibir bastante de la dosis.

No había necesidad de salir de la caja, ni de pensar más allá… No existía razón aparente para salir de la zona de confort, de no recibir un cheque religiosamente cada quincena, de no checar la tarjeta de lunes a viernes, de verdad no había necesidad y todo estaba bien pero y sí ¿y sí todo podría estar mejor? Esa pregunta que lo detona todo y la necedad de hacerlo realidad.

Al hablar con muchos emprendedores y emprendedoras me he topado con un común denominador común que nos distingue ¡somos bien necios! Y aunque también tenemos otras características que nos ligan, esta ‘cualidad’ es parte fundamental de nuestra esencia.

Concebircrear y levantar una empresa no es cosa fácil, mantenerla a flote mucho menos… para ello se necesita determinación y mucho ahínco y claro ¡un modelo de negocio viable!

Muchos emprendedores nos perdemos en las nubes, y generamos ideas al aire, ¿pero acaso esas ideas se pueden convertir en negocios rentables?

Ciertamente ser necio es importante, al igual que ser responsable, dedicado, trabajador, honesto, profesional, y la lista continúa, pero me parece fundamental que también haya una buena idea que tenga la aceptación adecuada en el mercado para llevarla hacia un modelo replicable y escalable ¿acaso no queremos eso todos? ¿Qué no la meta esencial es llevar dinero a los bolsillos y mejorar en todas las áreas posibles de nuestra existencia?

Yo empezaría con una pregunta sencilla ¿por qué y para qué quiero emprender? Y es que señores, es imperativo siempre cuestionarse y sobre todo permitir que otros lo hagan.

Ciertamente no es fácil cuando nos hacen preguntas para las cuales no tenemos respuesta, mucho menos, cuestionamientos que ni siquiera nos habíamos planteado, pero no nos podemos encerrar en una sola idea y defenderla hasta la muerte porque entonces, estamos destinados al fracaso.

Poner al escrutinio público nuestro proyecto es para mí una fase muy importante a la hora de comenzar una empresa. Dentro de nuestra necedad y espíritu debe haber cabida para las dudas, los tropezones y enfrentamientos; debe haber cabida para las reestructuras, los cambios y las nuevas ideas.

Muchos somos obstinados en inventar y llevar al mercado ‘productos o servicios’ que suenan muy innovadores, pero que seamos realistas, no saldrán de las cuatro paredes de nuestra cocina.

Dejamos a un lado los costos, la realidad del mercado, a la competencia directa e indirecta, la situación económica y todas las variables que afectan o podrán afectar a nuestro futuro negocio en el corto y mediano plazo. Es cierto, todo comienza con una idea, y las ‘ganas’ de materializarla, pero sin las herramientas necesarias, la necedad no nos llevará a ningún sitio.

A manera personal, mi proyecto de vida se ha enriquecido sustancialmente con la asesoría de expertos en todos los temas, les sugiero hacer lo propio.

Me costó trabajo darme cuenta de que necesitaba ayuda y otra visión en las distintas áreas si quería que mi proyecto saliera a flote, cuando me quite el miedo y bajé un poco la guardia todo comenzó a fluir mucho mejor.

Escuché opiniones de todo tipo, dejé que me preguntaran, asumí mi ignorancia de no tener la respuesta o que la respuesta que yo creía era la correcta en realidad no lo era. Hable con todos, desde expertos en finanzas, hasta gente de otras áreas remotas que para nada tenían que ver con el planteamiento de mi empresa ¡la riqueza de opiniones y puntos de vista que logré fue invaluable!

No se queden en el papel, no sean necios, mantengan una flexibilidad que es permita, piensen en quién va a comprar su producto o servicio, cómo van a crear esa necesidad en el mercado, y cuando crean que todo está resuelto, vuelvan a cuestionarse, investiguen más, conozcan a su competencia mejor que a ustedes mismos, aprovechen las debilidades y busquen de manera creativa e innovadora la manera de volverlas fortalezas.

Somos agentes de cambio, las empresas que evolucionan y saben mutar son las que sobreviven.

Con cariño,

Gina.

La parte fundamental para que una empresa y cualquier negocio funcione, es un equipo de trabajo y para generar los mejores resultados deberá ser de alto rendimiento, pero ¿te has preguntado cómo lograrlo?

Ya sea como emprendedor o como colaborador de alguna empresa, al liderar un equipo de trabajo te enfrentas a retos como la falta de motivación, el presentismo, y la falta de sentido de urgencia, entre otros y es deber de un buen líder saber conducir al equipo de trabajo a resultados exitosos y encaminarlos a convertirse en un equipo de alto rendimiento.

Te comparto las características que un equipo de alto rendimiento reúne, de esta forma podrás analizar a tu equipo para lograr que sea competitivo, responsable y comprometido:

Estándares altos: cada integrante deberá tener estándares altos, esto ayuda a contagiar los ánimos y de esta forma los demás incrementarán sus estándares.

Productivos y adaptables: los colaboradores deberán siempre enfocarse en resultados y hacer que los objetivos se cumplan.

Ganan: les gusta ganar, quieren ganar y también que gane la empresa donde trabajan.

Talentosos: tienen el 90% de probabilidades de lograr lo que solamente el 10% de las personas puede lograr.

Responsables: reconocen sus responsabilidades todo el tiempo y siempre dan más de sí mismos.

Auto-motivados: su principal motivación es crecer, tener resultados sobresalientes y ser parte de algo grande.

Magnéticos: atraen clientes y a más colaboradores con las mismas ideas, les gusta trabajar con personas que tengan las mismas características que ellos.

Comprometidos: se comprometen con la visión de la empresa y buscan diferentes formas de alcanzarla.

Pareciera que es muy fácil alcanzar un alto rendimiento en tu equipo de trabajo, pero como líder, es importante saber qué hacer en caso de que tu equipo de trabajo no esté dando resultados y por ello, el autor nos brinda cinco puntos a considerar:

1. Tolerar: es aceptar lo que está sucediendo, hacerte de la vista gorda y pagar los platos rotos de la ineficiencia, no es recomendable.

2. Capacitar: recuerda las reglas para capacitar:

– Yo hago y tú me ves
– Yo hago y tú me ayudas
– Tú haces y yo te ayudo
– Tú haces y yo te veo.

3. Re-enfocar: cuando te percatas que tu colaborador generaba buenos resultados y se dispersó en un sin fin de actividades, debes enfocarlo en lo importante y recuperar el tiempo perdido.

4. Reubicar: si el talento de tu colaborador no es compatible, puedes ubicarlo en donde sea más productivo y agregue más valor a la organización.

5. Remover: es cuando te das cuenta que te equivocaste a la hora del reclutamiento y que los valores y talentos del colaborador no cuadran con la organización. En ese momento lo mejor es cerrar el ciclo.

Con estas consideraciones podrás tener mejores y mayores resultados en tu organización, además de lograr un equipo de confianza y de alto rendimiento.

Una de las formas más poderosas de incrementar tus resultados financieros se llama apalancamiento, es decir, generar resultados a través del tiempo, talento y energía de los demás, en específico, de tu equipo de trabajo. Recuerda que la calidad de tu equipo de trabajo será la gran diferencia entre tener un dolor de cabeza y una semana extra de vacaciones.

Muchas personas sueñan con tener un negocio, pero se detienen pensando únicamente en la idea del producto o servicio que ofrecerían. Hay varios pasos básicos, algunas recomendaciones que seguir y unos cuantos errores que evitar para tener éxito.

La idea no se pondrá en marcha si Usted no actúa.

“Sin duda la clave del crecimiento y éxito de un negocio recae sobre el tiempo y energía que se le dedique al mismo. El avance continuo semana a semana es sumamente necesario”, advirtió Juan José Muñoz, responsable de Costa Rica Open Future, la incubadora impulsada por Telefónica y el Centro Nacional de Alta Tecnología (CeNAT), entre otras entidades.

No se logra un negocio exitoso de buenas a primeras.

“Va a pasar un proceso de desarrollo antes de convertirse en un negocio estable”, advirtió Marcelo Lebendiker, presidente y director ejecutivo de la incubadora ParqueTec.

1. Resuelva un problema

Usted tiene la idea del negocio que quiere poner en marcha. Ahora deberá validar esa idea y esto implica responder a una pregunta básica: ¿cuál es la necesidad o problema de mercado que va a resolver?

Para realizar esta validación pregunte y busque retroalimentación de los clientes potenciales. Salga a la calle y recoja las opiniones de quienes comprarán y usarán su producto o servicio, para hacerle mejoras.

Más que encuestarlos es conversar con ellos para entender y sentir lo que requieren y desean.

Fíjese que el nicho al cual se va a dirigir necesite el producto o servicio, si es accesible y si es rentable: ¿Existe realmente un mercado meta? ¿Quiénes son lo que necesitan el producto o servicio?

Luego, evalúe: ¿Cuenta con una propuesta de valor lo suficientemente atractiva para ser competitivo en el mercado y para diferenciarse de la competencia?

Desarrolle el modelo de negocios, es decir la forma cómo se obtendrán los ingresos, que se adapte a las habilidades del equipo y a las necesidades de los clientes.

2. Busque asesoría y un buen equipo

Además de validar la idea con sus clientes potenciales, busque acompañamiento de personas claves que le ayuden a gestionar y mejorar el proceso.

También reúna un equipo de socios y colaboradores, con perfiles distintos y que se complementen entre sí, que tengan la capacidad de llevar la solución al mercado.

Luis Jiménez, director y gerente de Auge, el programa de incubación de la Universidad de Costa Rica, recomendó encontrar aliados que se acerquen por las bondades o potencial de la solución y que ayuden a crecer.

3. Diseñe un prototipo

Cuando salga a la calle a validar el producto lleve un prototipo o Producto Mínimo Viable (PMV), que incluya las características o prestaciones del producto o servicio más importantes.

Es una versión desechable del producto, sencilla, un prototipo listo y funcional. Lo recomendable es que sea lo más perfecto posible, dentro de los parámetros de tiempo y presupuesto con los que se cuenta.

La función del PMV o prototipo es comprobar en el menor tiempo posible y al costo más bajo la hipótesis sobre el producto o servicio, para aprender sobre lo que realmente quiere el cliente y hacer los ajustes.

El PMV no es una primera versión del producto final. Así se evita tener que introducir cambios mayores en una etapa más avanzada del proyecto.

Para que la retroalimentación tenga sentido y sea útil, hay que definir y enfocar con anticipación la retroalimentación hacia lo que se quiere evaluar. Con los resultados se puede ver qué se debe mejorar, lo que gustó o no, y reconstruir el producto.

“La idea no es que a todos les guste”, aclaró Lebendiker. “La idea es obtener la mayor cantidad de información para realmente mejorar el producto o servicio antes de salir al mercado”.

4. Croquis de cómo operará

Un paso necesario es desarrollar una idea de cómo funcionará la empresa, lo cual se hace con varias herramientas o modelos: CanvasLean Startup y Lean Canvas (une las dos anteriores).

Los modelos o guías indicadas validan una o más ideas de negocios y demuestran su viabilidad y escalabilidad. Tenga en cuenta que no es el plan con los objetivos, metas y justificación de cada uno de los elementos de la empresa.

Los modelos CanvasLean Startup y Lean Canvas sirven para encontrar una necesidad real, validarla y construir un modelo sobre piezas del negocio que se evalúan una a una, y para aprender constantemente de los clientes, diseñar las soluciones y probarlas.

Otra ventaja de estos modelos es que permiten realizar actividades que no son obvias al inicio y ayudan a dirigir los primeros pasos del emprendimiento.

“Un aspecto primordial en el desarrollo y ejecución de una idea es contar con un modelo que se adapte al negocio que se tiene en mente, con la intención de llevar un proyecto del papel a la práctica”, recomendó Muñoz, de Open Future.

5. Haga la diferencia

Descubrir lo que va a diferenciar al negocio de sus rivales requiere investigar el mercado, la industria y los competidores.

Lograr esa diferencia le permitirá explotarla al máximo para mantener a los clientes, lograr referencias y desarrollar un negocio estable a largo plazo.

Para eso es necesario entender el negocio y el problema que se está resolviendo, así como conversar con los clientes para encontrar las mejores oportunidades y para definir el valor agregado al cliente.

La innovación y la diferenciación se alcanzan mediante la introducción de nuevas tecnologías y con el desarrollo de nuevos productos o servicios. Se debe ser selectivo sobre lo que funciona o no para la marca o producto.

La diferenciación también puede alcanzarse a partir de un nuevo conocimiento, que surge de investigaciones o estudios, y debe enfocarse –más que en el precio– en el producto, el servicio al cliente, la calidad, el diseño y la responsabilidad corporativa.

6. Calcule lo que le cuesta adquirir un cliente

Los negocios también deben tener una idea sobre cuánto les costará adquirir un cliente.

La mejor manera de definir el costo de adquisición de los clientes es esperar a la etapa de desarrollo, cuando se tienen los datos de lo que se invierte en mercadeo, publicidad y ventas. Sin embargo, se pueden realizar algunas pruebas iniciales para estimarlo; la prueba de prototipos o PMV ayuda a obtener los datos necesarios.

La operación matemática es sencilla: se toma el gasto en mercadeo, publicidad y ventas y luego se divide entre la cantidad de clientes adquiridos. El ingreso por ventas que se genere debe ser mayor a ese costo.

Así se determina el presupuesto para iniciar la operación y analizar la estrategia más efectiva. También da idea de la rentabilidad y la escalabilidad del negocio, aunque al inicio los costos pueden ser altos debido a que la empresa está aprendiendo, nadie o pocos la conocen y requiere un esfuerzo adicional.

“Se debe tener claro que va a ser posible adquirir clientes a un costo razonable”, dijo Luis Jiménez, de Auge.

Los equipos deben tener capacidad de ejecución para llevar los productos al mercado, hacer ajustes y atraer clientes.

7. Propósito, medición y capacidades

Hay otros elementos indispensables que un emprendedor debe contemplar.

Los emprendedores deben llevar mediciones del negocio para ver los resultados y tomar decisiones correctas.

Los emprendedores también deben tener el propósito claro (¿Por qué desea emprender? ¿Por qué hace lo que hace? ¿Por qué esa idea y no otra?), ya que esta es la motivación para trabajar en su proyecto.

El propósito es el que le da valor a todo el negocio. Funciona en el mismo sentido que la misión empresarial.

También se necesita hacer un examen de las capacidades propias, para reconocer si es posible atraer a los clientes, atenderlos y ayudarlos a resolver sus necesidades.

8. Evite los factores de fracaso

Los emprendedores alejarse de los factores que tienen a llevarlos al fracaso.

– No ofrecer soluciones:

Uno de los factores más comunes de fracaso es ofrecer productos o servicios que no ofrecen solución o valor agregado a los clientes. “Es importante tener pensamiento crítico para definir si la idea es una respuesta ante una necesidad de la población y si se va a contar con el presupuesto necesario para llevarla a cabo”, advirtió Múñoz.

– Problemas de gestión:

Otro de los factores que afecta a los emprendedores tienen que ver con la administración del negocio y, en particular, el manejo financiero, donde combinan las finanzas personales con las de la empresa, no se asignan salario fijo y sacan dinero de la empresa para usos no apropiados.

– Problemas de equipo:

Una de las dificultades que más se presentan también tiene que ver con la construcción del equipo. Éste debe tener la capacidad para profundizar las necesidades del negocio debido a las dificultades de los emprendedores para delegar responsabilidades en los colaboradores.

– No validar la idea:

La gran mayoría de las veces los emprendedores creen y asumen que su idea es original, sin haberlo confirmado o investigado y sin haberlo conversado con los clientes potenciales. Simplemente no hicieron la tarea de estudiar el mercado, a sus rivales y las necesidades de sus clientes; tampoco validaron la idea ni el PMV. Estas tareas no se las pueden saltar.

– No ejecutar:

A otros emprendedores les pasa que tienen dificultades para ejecutar los planes ni salen a vender. Creen que los clientes adivinarán que existe el producto y cuán maravillo es.

“Tampoco se trata de hacer de todo para complacer a tu cliente”, dijo Lebendiker. “Los emprendedores deben enfocarse en saber qué están solucionando y en qué negocio están para no dispersar el objetivo”, advirtió Lebendiker.

Un líder no nace, se hace. Por eso, siempre es valioso aprender sobre las fórmulas que les han resultado a otros y contar con sus experiencias para desarrollar y evaluar las propias habilidades.

Esta vez, Vistage propuso a través de un Foro sobre Liderazgo que Harper, coordinador de Vistage en Estados Unidos, compartiera lo que él cree son las siete habilidades clave de los líderes empresarios exitosos.

De forma muy puntual, esquemática, pero dinámica a la vez, Harper invitó a CEO, líderes empresarios y dueños de empresas locales a hacer una mirada introspectiva para analizar qué tan efectivos estaban siendo a la hora de ejercer su liderazgo. Para eso se aseguró que todos tuvieran una lapicera roja y una verde a mano, y algunos papeles para poder ir haciendo su autoevaluación (del 1 al 10) sobre cada aspecto.

1 ¿Qué tanto conozco los números de mi empresa?

Esa era la primera pregunta que el público debía hacerse. “Cuando comencé en Vistage era el presidente de Builders 1st Choice, la mayor compañía de ventas y marketing de nuevos emprendimientos inmobiliarios de los Estados Unidos. No tenía background financiero ni económico, y me daba vergüenza no tener esa formación, entonces me puse a estudiar”, indica el coordinador, quien considera que conocer los números de la empresa es una de las primeras habilidades clave del líder.

El expositor explica que, aunque haya grandes emprendedores a los que no les gusta la parte financiera, el crecimiento de la organización llega a un punto donde es necesario saber más sobre el tema para poder llegar a otro nivel.

2 ¿Realmente tengo claro cuál es la visión de mi compañía? ¿Se entiende e inspira?

Estas son las preguntas clave a la hora de compartir una visión. “Mi mayor desafío es que cada persona que trabaja conmigo entienda tan bien como yo cuál es mi visión. ¿Cuántas veces tengo que decírselas? Tantas como sea necesario. Si ellos la entienden tan bien como el líder, entonces trabajarán como si fueran dueños de la compañía”, reflexiona.

3 ¿Cuento con la gente correcta?

“Uno de los factores de éxito es tener buena gente que haga bien su trabajo”, introduce el master chair. Este paso requiere evaluar los métodos utilizados para buscar personal y analizar qué tanto esfuerzo se coloca en este trabajo de investigación para que sea más “activo” que “reactivo”. “Si reaccionamos porque se va una persona buena, significa que no tenemos la situación planificada”, estima.

4 ¿Soy un líder motivador?

“El poder de ustedes como líderes no es estar en la oficina, sino pasar tiempo con los colaboradores, saber cómo están y que ellos sepan que les importan”, afirma Harper. Para decir esto, él se basa en un estudio que indica que el empleado se va de una empresa cuando no se siente parte. “Ellos quieren que sus líderes valoren sus opiniones y los incluyan”, agrega.

El master chair pensaba que lo que motivaba a la gente era el dinero hasta que una gerenta de su empresa le demostró que estaba equivocado. “Ella tenía 20 personas a su cargo y sabía qué le gustaba a cada una. Entonces estaba atenta a customizar beneficios y, por ejemplo, les regalaba entradas a los fanáticos de un deporte en particular. Busquen qué es lo especial que le interesa a su gente. ¿Qué tan caro puede ser? Ellos saben que vos hiciste el esfuerzo y te importó lo que a ellos les gusta”, insiste.

5 ¿Estás creando una cultura centrada en el cliente?

La forma de evaluar esto es sabiendo si los clientes sienten que tu organización los atiende como si fueran especiales. “Para obtener un buen cliente hay que mantenerlo. Si no le gusta su trabajo, seguro que no los recomienda”, explica.

De esta forma, Harper sugiere preguntarse qué se está haciendo para que los clientes quieran volver y recomendar el servicio, así como qué se está haciendo para que digan que es mala la empresa. “Podemos tener mucha publicidad, pero la mejor propaganda es el de boca en boca. Nuestros clientes pueden decirle a diez personas que vayan o no vayan”, expresa.

6 ¿Delegás para que otros gestionen?

Según el coordinador, uno de los errores del líder es no delegar cuando hay que hacerlo. “Ustedes tienen que liderar y dejar que otros gestionen. Marquen el ritmo de la organización a través de reuniones individuales con los reportes directos”, afirma.

Un punto clave en esos encuentros, según Harper, es que sean los gerentes los que planeen la agenda de la reunión. “Ustedes también deben tener temas a charlar, pero lo mejor es que ellos propongan lo que les interesa. Este cambio me enseñó mucho”, comenta.

Otro aspecto importante es aprender a hacer las preguntas correctas para salirse de lo operativo y pasar a un plano más estratégico. “Hagan coaching. El coach del equipo de fútbol americano Dallas Cowboys decía que su trabajo era que las personas hicieran aquellas cosas que no querían hacer para transformarse en quienes siempre quisieron ser. El trabajo de ustedes es transformar a la gente porque si el otro se siente transformado va a ser más leal”, motiva Harper.

7 ¿Qué tanto te cuidás a vos mismo?

Esta pregunta es “increíblemente importante” para el orador dado que, más allá de los indicadores de desempeño corporativos, es fundamental evaluar también cómo está uno en su vida. ¿Estoy comiendo y descansando bien? ¿Hago actividades para mi desarrollo personal?

“Ser agradecido, meditar y hacer actividad física permite que uno empiece a tener una mejor energía, y repercute en la familia y en la organización. Realmente hace una gran diferencia”, considera Harper. Esto no sólo vale para uno, sino también para la gente dentro de la empresa.

Como yapa, el expositor invitó al público a preguntarse si tenían un motivo para hacer lo que hacen. “¿Estoy haciendo algo que vaya a transformar a otros? Para mí ese es el motivo por el cual me levanto cada mañana. ¿Cuál es tu por qué?”, cuestionó.

Vivir MejorBienvenido de nuevo a las Meditaciones Semanales de Lifehacker, un chapusón en la piscina de sabiduría estoica, y una guía para usar sus aguas para reflexionar y mejorar tu vida.

La selección de esta semana proviene de Epicteto. Él tiene una lección para aquellos que parecen “quererlo todo”:

“Cuando los niños introducen su mano en un recipiente estrecho de golosinas no pueden sacar todo el puño y comienzan a llorar. ¡Suelta algunas golosinas y lo sacarás! Refrena tu deseo; no pongas tu corazón en tantas cosas y obtendrás lo que necesitas”. – Discursos, 3.9.22

Qué significa

La gente quiere tanto que a menudo no obtienen nada en absoluto, luego se pasan la vida quejándose de ello. Si solo dejaran ir algunas necesidades, podrían enfocarse y tener algo que realmente les importe. Básicamente, no puedes tenerlo todo. Pero puedes tener algunas cosas si estás dispuesto a enfocarte en ellas.

Qué puedes sacar de eso

Me encanta esta cita porque su lección es tan simple pero increíblemente útil.

La vida, la realidad, el universo son las limitaciones de las “golosinas” o tarro de galletas. Solo te permitirán tomar (o hacer) tantas cosas. Si intentas tomar o hacer demasiado, existe la posibilidad de que no obtengas nada en absoluto. No puedes extenderte demasiado o perder tu valioso tiempo en cosas que son menos importantes para tu bienestar general.

Esas cosas hacen que tu puño sea demasiado grande para salir del tarro, y todos desperdiciamos tanto tiempo aferrándonos a esas cosas, convencidos de que hay otra forma de sacarlos todos.

Por lo tanto, tienes dos opciones: Romper el contenedor, desparramando galletas por todos lados y arruinándolas a todas; o simplemente soltar algunas galletas y arreglarte con menos de lo que pudiste tomar. En cada aspecto de tu vida, trata de “soltar algunas galletas”. Da prioridad a las galletas que realmente enriquecerán tu vida, ya sea tu trabajo, tu juego o tu vida personal, y entonces deja que el resto permanezca en el tarro.

Es mejor tener algunas galletas que no tener ninguna.

Muchas veces, llegamos tarde al trabajo y culpamos al señor del bus porque pasó tarde, a la señora que no nos tuvo la camisa planchada, al agua porque no había, a que no hubo tiempo para empacar los papeles en la valija.

Culpamos a los amigos porque nos inducen a la droga, al licor, a llegar tarde a casa o a faltar con los compromisos.

Culpamos a los hijos, porque había que dejarlos en el colegio y se levantaron tarde, no tenían los uniformes en orden, no habían hecho las tareas. Si son universitarios, porque nos pidieron que los lleváramos.

Culpamos a los vecinos, porque nos llamaron a arreglar algo que se les dañó, nos invitaron a tomar un café, nos sentamos a conversar con ellos.

Si estamos en la empresa, culpamos a los compañeros porque no tuvimos a tiempo unos documentos, no nos pasaron un informe y el jefe se indispuso. Salieron y no llegaron en el momento preciso.

Siempre buscamos una excusa, una disculpa, un pretexto y culpamos a todos quienes nos rodean o a los objetos, pero nunca decimos que somos nosotros quienes cometemos los errores o quienes fallamos.

Es muy fácil culpar a los demás, decir que fueron otros, pero nunca, nosotros. Somos inocentes siempre. Jamás decimos “yo tengo la culpa”, porque nos enseñamos a justificarnos con los demás.

Cuando todo sale muy bien, cuando llegamos temprano a una cita, reunión o a la empresa, somos nosotros, somos los mejores, somos los cumplidos, pero cuando fallamos, son otros quienes cometen errores.

Nunca aprendemos. Si vamos a una reunión, esta no comienza hasta cuando lleguen todos los que faltan o en el peor de los casos, quien la preside. Y si llega demasiado tarde, culpa al conductor, al trancón, al chofer del bus, a muchos más, pero él se siente muy bien. Y aprendemos de él, del jefe. “Si llega tarde el jefe, para qué voy a llegar temprano la próxima vez”, pensamos.

No argumentemos diciendo que otros son los culpables de nuestras fallas. Si no llegamos a tiempo, si caemos y no nos levantamos, no son los demás, somos nosotros.

Cambiemos el esquema y seamos puntuales, creativos, innovadores. No nos dejemos llevar por el “yo soy así” o por otras frases con las cuales nos defendemos y disculpamos nuestras fallas. Aceptemos los errores, evolucionemos y dejemos de culpar a los demás o a lo que nos sucede

Como dice la canción de Tony Vega:

“Porque he andado los caminos y conozco el desafío

comprobé que todo pasa porque tiene una razón.

Cuando a veces nos cegamos fue que no quisimos ver

y el porqué de equivocarnos casi siempre es aprender.

Como locos damos vueltas en la rueda de la vida

sin siquiera darnos cuenta que uno mismo es quien la gira

Uno mismo se enreda, uno mismo se ordena

Uno mismo se une, uno mismo se eleva

Uno mismo se encierra y se corta las alas

Uno mismo se enferma, uno mismo se sana

Uno mismo se odia, uno mismo se ama

Sólo muy de vez en cuando descubrimos la verdad

cada vez es más difícil arrancar un antifaz

nos volvemos marionetas en las manos del destino

por temor a confrontarnos ser muñecos preferimos

Uno mismo se aleja, uno mismo regresa

Uno mismo se pierde, uno mismo se encuentra

Uno mismo es su suerte y más allá de la muerte

Uno mismo es la niebla, uno mismo es la llama

Uno mismo se enciende o uno mismo se apaga.

Uno mismo se pierde, uno mismo regresa

La vida nos ofrece a todos escoger entre dos sendas

Uno mismo se pierde, uno mismo regresa

Tú decides si escoges la mala,

tú decides si escoges la buena

Uno mismo se pierde, uno mismo regresa

Somos como la llama

uno mismo se enciende, uno mismo se apaga.

Uno mismo se pierde, uno mismo regresa

Somos responsables de nuestra felicidad

que uno mismo comienza

Uno mismo se pierde, uno mismo regresa

Después de andar esos caminos,

uno mismo se odia o uno mismo se ama”

Warren Buffett, uno de los empresarios más ricos del mundo, dice que no se debe ahorrar lo que te quede después de gastar, sino que gastes lo que te quede después de ahorrar.

Tomar decisiones financieras puede ser complicado, especialmente si nunca has recibido educación sobre este tema, pero no todo está perdido.

Existen libros que pueden guiarte y aclarar todas tus dudas, para que poco a poco te conviertas en un experto del ahorro y la inversión.

Te compartimos algunos títulos recomendados por la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros y otros expertos.

Saber Gastar

De Gianco Abundiz Cabrero

El autor comparte consejos para que aprendas a administrar mejor tus finanzas personales y te prepares para el momento en que decidas dejar tu vida laboral.

Educación Financiera Avanzada Partiendo de Cero

De Gregorio Hernández Jiménez

El autor te explica los conceptos clave para entender más sobre el dinero.

Conoce conceptos financieros que te permitirán comprender mejor la forma en que funciona el dinero, poner en orden tus finanzas y aprovechar diversas oportunidades para hacer crecer tus recursos.

El arte de hacer dinero

De Mario Borghino

Conoce cómo funciona el dinero y descubre que la respuesta no está en cómo ganar dinero, sino en romper tus impulsos de gastar y desarrollar diversas habilidades para invertirlo.

Economía y Finanzas al Alcance de Todos

De Eliseu Santander       

El autor ayuda a comprender mejor temas relacionados sobre economía familiar y macroeconomía que te ayudarán a aplicarlo en tu vida diaria.

El Pequeño Cerdo Capitalista

De Sofía Macías

Sofía Macías comparte experiencias y consejos para que aprendas a manejar tu dinero correctamente.

Este best seller te permitirá encontrar respuestas a todas tus dudas sobre cómo librarte de las deudas y contar con todas las herramientas necesarias que te ayuden a tener finanzas sanas, y lograr todas tus metas.

Los Secretos de la Mente Millonaria

De Harv Eker

Te ayudará a cambiar la concepción que tengas sobre el dinero y tener una percepción diferente para comenzar a tomar mejores decisiones, similares a las de los millonarios.

¿Cómo llego a fin de mes?

De Andrés Panasiuk

El autor comparte un método para que alcances la seguridad financiera y consejos prácticos para ahorrar, manejar correctamente tu dinero y aprender a planear a largo plazo.

El triunfo del dinero: cómo las finanzas mueven al mundo, de Niall Ferguson

En este libro conocerás las instituciones financieras y conceptos clave que determinan como funciona el mundo de las finanzas y todo a su alrededor.

Recuerda que solamente necesitas dedicar unos minutos de tu día para que aprendas a manejar tu dinero y logres que trabaje para ti.

Zugoi BlogChris Hughes, de 34 años, ha pasado mucho tiempo últimamente pensando en la trayectoria de su vida. Y eso lo llevó a reconsiderar lo que significa ser exitoso.

Hughes tuvo la suerte de ser el compañero de cuarto de Mark Zuckerberg en Harvard, y ayudó a Zuckerberg a construir lo que se convirtió en Facebook. Zuckerberg consideraba a Hughes como el mejor adepto social del equipo fundador, y ayudó con la experiencia del usuario del sitio y trabajó con escritores para obtener la primera cobertura de prensa de Facebook.

Hughes decidió que el sitio no iba a ser su vida, y se retiró después de tres años. Pero esos tres años le dieron un 2% de propiedad en la compañía, y esa participación se convirtió en $ 500 millones después de que Facebook se hiciera pública en 2012.

“Gané mucho dinero a una temprana edad, pero no sentí una conexión con el trabajo que hice”, nos dijo Hughes en un episodio reciente del podcast de Business Insider “Success! How I Did It”.

“Así que el éxito, siento que, para mí, es tener la oportunidad de trabajar en lo que quiero trabajar, y con suerte tener un impacto en el mundo como parte del proceso”, dijo.

Hughes comenzó a sentirlo en la universidad, cuando entendió que no estaba dispuesto, como Zuckerberg, a abandonar la universidad y mudarse a California para convertir su proyecto de dormitorio en una verdadera compañía.

“Me encantó trabajar en Facebook, pero no era una religión para mí de la misma manera que lo era para Mark”, dijo. “Y creo que para poder estar en las trincheras y tener la resiliencia y dedicación (con cualquier startup, en realidad) tienes que creer en su misión. Casi con una especie de celo religioso“.

En 2007, se unió a un grupo por el que podría tener tal celo: la campaña presidencial inicial del candidato novato a senador estadounidense Barack Obama. Fue elogiado en los medios por su exitoso trabajo en la construcción de la presencia en línea de Obama.

Cuando se encontró a sí mismo varios años después con lo que llamó el “cargamento” de dinero de Facebook, decidió que trataría de volver a la vida a la revista New Republic y convertirla de un diario liberal de nicho a un éxito popular con millones de lectores. Después de gastar $25 millones en cuatro años y lidiar con una gran cantidad de talentos en respuesta a los cambios que estaba haciendo, decidió venderla.

La experiencia le enseñó, dijo, que ya no podía establecer “metas realmente poco realistas”. Necesitaba ser impulsado por un propósito, pero tenía que estar basado en la realidad.

Es por eso que con su proyecto más nuevo, siente que tiene una definición clara de éxito que puede guiarlo. Como se describe en su nuevo libro “Fair Shot”, está trabajando en su organización sin fines de lucro Economic Security Project para abogar por un ingreso básico garantizado de $ 500 para estadounidenses que ganen menos de $ 50,000. Él ya está supervisando un experimento de ello en Stockton, California.

“Tengo que mantenerme enfocado en lo que más me importa”, nos dijo Hughes. “Ese es el trabajo que hago día a día y, por supuesto, mi familia. Y mientras esté enfocado en el impacto que quiero tener a través del trabajo, a través de mi familia, entonces yo estaré bien.”

¿Qué hace falta para despertarse? No hace falta esfuerzo ni juventud ni dis­currir mucho. Sólo hace falta una cosa, la capacidad de pensar algo nuevo, de ver algo nuevo, de ver algo nuevo y de descubrir lo desconocido. Es la capa­cidad de movernos fuera de los esque­mas que tenemos. Ser capaz de saltar sobre los esquemas y mirar con ojos nuevos la realidad que no cambia.

El que piensa como marxista, no piensa; el que piensa como budista, no piensa; el que piensa como musulmán, no piensa… y el que piensa como católico, tampoco piensa. Ellos son pensados por su ideología. Tú eres un esclavo en tanto y en cuanto no puedes pensar por encima de tu ideología. Vives dormido y pensado por una idea.

El profeta no se deja lle­var por ninguna ideología, y por ello es tan mal recibido. El profeta es el pionero, que se atreve a elevarse por encima de los esquemas, abriendo camino.

La Buena Nueva fue rechazada por­que no querían la liberación personal, sino un caudillo que los guiase. Tememos el riesgo de volar por noso­tros mismos. Tenemos miedo a la li­bertad, a la soledad, y preferimos ser esclavos de unos esquemas. Nos ata­mos voluntariamente, llenándonos de pesadas cadenas, y luego nos queja­mos de no ser libres. ¿Quién te tiene que liberar si ni tú mismo eres cons­ciente de tus cadenas?

Las mujeres se atan a sus maridos, a sus hijos. Los maridos a sus mujeres, a sus negocios. Todos nos atamos a los deseos y nuestro argumento y justifi­cación es el amor.

¿Qué amor?

La rea­lidad es que nos amamos a nosotros mismos, pero con un amor adulterado y raquítico que sólo abarca el yo, el ego. Ni siquiera somos capaces de amarnos a nosotros mismos en libertad. Entonces, ¿cómo vamos a saber amar a los demás, aunque sean nuestros es­posos o nuestros hijos? Nos hemos acostumbrado a la cárcel de lo viejo y preferimos dormir para no descubrir la libertad que supone lo nuevo.

Lo peor y más peligroso del que duerme es creer que está despierto y confundir sus sueños con la realidad.

No confundas los sueños

Vosotros estáis dormidos porque, si no, ya no necesitarías venir a este cur­so. Si ya lo vierais todo con ojos nue­vos, ya no necesitaríais venir a desper­taros. Pero, si sois capaces de recono­ceros dormidos, ser conscientes de que no estáis despiertos, ya es un paso. Pues lo peor y más peligroso del que duer­me es creer que está despierto y con­fundir sus sueños con la realidad. Lo primero que necesitáis para despertar, es saber que estáis durmiendo y estáis soñando.

La religión es una cosa buena en sí, pero en manos de gente dormida pue­de hacer mucho daño. Y lo podemos ver muy claramente por la historia de una religión que, en el nombre de Dios, cometió tantas barbaridades creyendo que hacía el bien. Si no sabes emplear la religión en esencia, en libertad, sin fanatismos ni ideologías de un color u otro, puedes hacer mucho daño y, de hecho, se sigue haciendo.

Para despertar hay que estar dispues­to a escucharlo todo, más allá de los cartelitos de buenos y malos, con receptividad, que no quiere decir credu­lidad.

Hay que cuestionarlo todo, aten­tos a descubrir las verdades que puede haber, separándolas de las que no lo son. Si nos identificamos con las teo­rías sin cuestionarlas con la razón -y sobre todo con la vida- y nos las tra­gamos almacenándolas en la mente, es que seguimos dormidos. No has sabi­do asimilar esas verdades para hacer tus propios criterios. Hay que ver las ver­dades, analizarlas y ponerlas a prueba, una vez cuestionadas.

“Haced lo que os digo”, dice Jesús. Pero no podremos hacerlo si antes no nos transformamos en el hombre nue­vo, despierto, libre, que ya puede amar.

“Aunque diera todo a los pobres, y mi cuerpo a las llamas -dice Pablo­, ¿de qué me serviría si no amo?” Este modo de ver de Pablo se consigue vi­viendo, y este modo de ser nace de es­tar despierto, disponible y sin engaños.

Cuando la relación entre amigos no funciona lo bien que tú quisieras, pue­des aliviarla. Puedes pararte y comen­zar una tregua, pero si no has puesto al aire las premisas que están debajo, el problema sigue en pie, y seguirá generando sentimientos negativos.

Fuente: Extracto del libro “Autoliberación interior”

El alma que hablar puede con los ojos
también puede besar con la mirada.

Si queres conocer la verdad no des ninguna opinión.
Ni a favor ni en contra.
Porque la lucha entre lo que a uno le gusta y lo que le
disgusta es la enfermedad de la mente.

¿Es curioso, meticuloso y competitivo? ¿Tiene también cualidades más misteriosas como “alta capacidad de adaptación”, “aceptación de la ambigüedad” y de “tolerancia al riesgo”?

Si es así, ¡felicidades! De acuerdo con una nueva investigación en psicología, esas seis características conforman una personalidad de “alto potencial” que lo llevarán lejos en la vida.

La verdad, por supuesto, tiene algunos matices más. Resulta que esas mismas características, en exceso, pueden dificultar su desempeño y, por tanto, el verdadero secreto del éxito puede residir en saber exactamente dónde cae dentro de cada espectro y cómo sacar el mayor provecho a sus fortalezas y gestionar sus debilidades.

Este nuevo enfoque promete ser un paso importante en los esfuerzos por entender la forma compleja como nuestra personalidad afecta nuestra vida laboral. En el pasado, los intentos de captar nuestra personalidad en el trabajo han tenido resultados cuestionables.

Partiendo de la idea de que los avances recientes en psicología podían rendir mejores frutos, los psicólogos Ian MacRae y Adrian Furham, investigadores del University College de Londres, han logrado identificar seis rasgos que se vinculan de forma consistente con el éxito laboral y que ellos ahora han combinado en el Inventario de Rasgos de Alto Potencial (HPTI, por sus siglas en inglés).

MacRae señala que cada rasgo puede tener también sus inconvenientes y excesos, lo que quiere decir que existe un valor óptimo para cada uno. Destaca que la importancia relativa de cada rasgo viene determinada por el tipo de trabajo que la persona hace, por lo que la medida óptima debe adaptarse a esas condiciones particulares.

Tomando esto en cuenta, BBC Mundo le cuenta cuáles son esas seis características de su personalidad que lo pueden llevar al éxito laboral.

1. Meticulosidad

La gente meticulosa se asegura de cumplir sus planes al pie de la letra. Son buenos a la hora de controlar sus impulsos y en recordar la sabiduría de sus decisiones para el largo plazo.

Después del coeficiente intelectual, este rasgo es considerado uno de los mejores indicadores de los resultados que la persona alcanzará en su vida como, por ejemplo, el éxito en los estudios.

En el ambiente laboral, la atención a los detalles es esencial para una buena planificación estratégica pero en exceso puede convertirlo en alguien demasiado rígido e inflexible.

2. Capacidad de adaptación

Todo el mundo se enfrenta a situaciones que generan ansiedad pero quienes tienen gran capacidad de adaptación pueden trabajar con más facilidad bajo presión, sin permitir que esto afecte negativamente su comportamiento y decisiones. Las personas que no tienen una buena dosis de este rasgo parecen tener un desempeño pobre en el trabajo pero sus efectos pueden mitigarse con una mentalidad apropiada.

Varios estudios indican que ser capaces de reenfocar una situación estresante como una fuente potencial de crecimiento más que como una amenaza a nuestro bienestar puede ayudar a las personas a recuperarse de estas experiencias de una forma más rápida y productiva.

3. Aceptación de la ambigüedad

¿Eres de las personas que prefieren que sus tareas sean predecibles y están bien definidas o disfrutas de lo desconocido?

La gente con alta tolerancia a la incertidumbre puede incorporar muchos puntos de vista antes de tomar una decisión, lo que quiere decir que son menos dogmáticas y tienen opiniones más matizadas.

“La poca tolerancia a la ambigüedad puede considerarse como un tipo de característica dictatorial. Ellos intentan sintetizar mensajes complejos en un único punto, lo que puede ser un rasgo típico del liderazgo destructivo”, dice MacRae

Alguien que puede aceptar la ambigüedad tendrá facilidad para reaccionar a los cambios, como un escenario económico cambiante o la aparición de nuevas tecnologías, y hacer frente a problemas complejos.

Una baja capacidad para aceptar la ambigüedad no siempre es algo negativo. En algunos asuntos, como los relacionados con las leyes y regulaciones, puede ser mejor usar un enfoque ordenado que permita resolver todos los detalles en el proceso.

4. Curiosidad

Comparado con otros rasgos mentales, de alguna manera la curiosidad ha recibido poca atención por parte de los psicólogos.

Sin embargo, investigaciones recientes señalan que un interés inherente en nuevas ideas trae muchas ventajas al lugar de trabajo: puede significar que es más creativo y flexible en los procedimientos que usa, lo ayuda a aprender con más facilidad y aumenta su satisfacción general con el trabajo. Un exceso de curiosidad, sin embargo, también puede llevarlo a tener una “mente de mariposa”, volando de un proyecto a otro sin terminar de ejecutarlos.

5. Tolerancia al riesgo

¿Evitaría una confrontación potencialmente desagradable o prefiere ir adelante ante ella sabiendo que el malestar en el corto plazo resolverá la situación y traerá beneficios a largo plazo? La capacidad para hacer frente a situaciones difíciles es crítica para los puestos gerenciales donde necesitas tomar decisiones para favorecer el bien general, incluso cuando tiene que hacer frente a una fuerte oposición.

6. Competitividad

Hay una frontera fina entre luchar para lograr el éxito personal y entrar en una situación poco saludable de celos por el avance de otros. En su mejor faceta, la competitividad puede ser una potente motivación que lo lleva a hacer el esfuerzo adicional necesario para alcanzar una meta. Su peor cara, sin embargo, puede llevar a la ruptura del equipo de trabajo.

Juntos, estos seis rasgos contienen la mayor parte de lo que hasta ahora se sabe sobre los muchos atributos que influencian el desempeño laboral, en especial para aquellos que tienen su mirada puesta en posiciones de liderazgo. Casi todas las personas caerán fuera del rango óptimo de algunos de estos rasgos pero eso no tiene por qué ser un problema si tenemos compañeros de trabajo que puedan refrenarnos.

MacRae ya ha validado el HTPI en varios sectores, haciendo seguimiento al desempeño de directivos de empresas multinacionales durante varios años. Aunque la investigación sigue en desarrollo, un artículo académico publicado el año pasado demostró que estos rasgos pueden predecir medidas subjetivas y objetivas de éxito.

En un análisis, las respuestas de los participantes explicaban en torno a 25% de la variación de los ingresos de los participantes. En ese estudio, la competitividad y la aceptación de la ambigüedad resultaron ser los indicadores más fuertes del ingreso económico que cada persona recibía, mientras que la meticulosidad parecía ser el rasgo que mejor permitía predecir los niveles de satisfacción subjetiva.

Con apenas 14 años de edad, Ximena García y Valeria Coronado ya desarrollaron un proyecto de colores para ciegos. Estudian el último año de secundaria y el año que viene viajarán a Nueva York, en Estados Unidos, para asistir al campamento de emprendedores Bizcamp.

Iniciar en el mundo de los emprendedores no era lo suyo, menos, porque sonaba muy aburrido. Sin embargo, una confusión las hizo entrar a una clase que hasta el momento, ha cambiado sus vidas.

Ximena y Valeria crearon crayones a base de cera de abeja con diferentes aromas para que invidentes y niños pequeños establezcan relaciones de los colores con los aromas de cada crayón.

“Nos dijeron que sería un verano donde nos iban a enseñar a cocinar y sobre modales, entonces asistimos a los cursos que se darían en la Universidad Panamericana, pero cuando llegamos, nos dimos cuenta que eran los cursos para emprendedores. No sabíamos prácticamente a qué íbamos, pero nos llevamos una gran sorpresa”, afirma Valeria en entrevista con Entrepreneur en Español.

En el curso, donde ellas eran las más pequeñas, les pidieron presentar un proyecto innovador. A Valeria se le ocurrió que debían pensar cosas contrarias a lo que la gente ya había hecho. Así, la idea surgió en equipo, primero, su papá le comentó de los colores, después, Ximena dijo lo de las abejas y al final, trabajaron por más de cinco horas en el proyecto, y, como todas unas emprendedoras, hicieron prueba y error de sus prototipos.

Las adolescentes, que estudian en el Colegio Santa Fe y viven en Las Águilas y Olivar del Conde en la delegación Álvaro Obregón dejarán su proyecto en incubadoras para que les den capacitaciones y después expandirlo a pinturas, acuarelas, y que exista una diversidad de productos.

“Aunque éramos las más chiquitas del curso, nos agradó emprender y lo volveríamos a hacer. Nuestros papás nos dijeron que estaba bien y que llegaríamos a grandes cosas”, señala Ximena. El año que viene asistirán a Nueva York, al campamento de emprendedores Bizcamp.

Ellas, como Miguel Guevara Pacheco, de 17 años y Uriel Zahid Rivera, de 16 años, fueron apoyados por la Fundación E que en noviembre cumplió 18 años de actividades en el país, los jóvenes contaron con soporte de la organización para emprender en sus proyectos; el primero, celebra contratos con las empresas e implementa “Laboratorios Club” con sus empleados para motivar la comunicación abierta, el segundo, es una malla de filtro pet para mitigar la emisión de contaminantes por CO2 en automotores para ayudar a disminuir el efecto.

Fundación E, que nació hace 18 años para el apoyo del emprendimiento en el país, ha apoyado a alrededor de 600 mil personas en los diferentes programas que opera, entre ellos el destinado a los jóvenes emprendedores que cuenta ya con cinco años en los cuales ha impactado en mil 200 adolescentes cada año.

Por ahora, las amigas aseguran que en la vida “siempre habrá retos, y sino son favorables no puedes echarte para atrás solo por un contratiempo, tenemos que aprender a lidiar con todo para salir adelante”.

Cuando hablamos de temáticas relacionadas con el ámbito laboral casi siempre tendemos a hacerlo desde la perspectiva del trabajador y no del jefe o de un cargo superior.

¿Por qué?

Seguramente porque todos hemos ocupado un puesto de trabajador en algún momento de nuestra vida mientras que no todo el mundo llega a ascender posiciones en su lugar de trabajo.

Sin embargo, no podemos obviar el hecho de que encargados, coordinadores, supervisores y managers también tienen quebraderos de cabeza que les llevan a situaciones de estrés y fatiga.

Esto es lo que ocurre cuando tienen que enfrentarse a una situación en la que el rendimiento o la productividad no están siendo los suficientes para los buenos resultados de la empresa. En ocasiones el motivo de esto tiene relación con la desmotivación de los trabajadores y, como esos empleados no ofrecen los resultados esperados, se convierten en fuente de preocupación para sus superiores. ¿Cómo afrontar esta situación?

A continuación exponemos los 7 puntos que todo responsable con personal a su cargo debe seguir para poder manejar casos como los citados. Poniendo en práctica estos consejos, publicados en la revista Forbes, las personas que dirigen equipos podrán realizar sus tareas con una carga menos estresante.

1. Escuchar.

Suele ocurrir que cuando un empleado no ofrece el 100% de sus capacidades para el funcionamiento de la empresa dejamos de prestarle atención, algo que constituye un error.

Muchas veces, con el simple hecho de escuchar, podemos descubrir qué es lo que le ocurre y hasta solucionar el problema que hace que su labor no sea la óptima en su posición.

El enfado o disgusto con esa persona no deben anteponerse a la necesidad de atender las necesidades de nuestro trabajador. Al fin y al cabo, somos personas.

2. Establecer feed back.

Una vez detectados puntos de un trabajador que no son los óptimos, ¿por qué no hacérselo saber?

El feed back entre un responsable y sus empleados es necesario, y si hay algo que no se está haciendo de la forma correcta o si se percibe un ápice de desmotivación, lo mejor es hacérselo saber al interesado. La clave está en cómo hacerlo, una tarea que todo buen jefe debe aprender para que su equipo funcione a la perfección.

3. Documentar.

No se trata de espiar a los trabajadores ni mucho menos, pero si se detectan ciertos comportamientos o acciones inadecuadas en uno de ellos, es necesario reportarlo y dejar constancia de ello.

De esta manera, cuando haya que abordar el problema con el empleado, se pueden trabajar los puntos en los que se está fallando de forma concreta y, así, mejorarlos de forma conjunta.

4. Ser consecuente.

Si se establecen unas pautas de trabajo y estas no se siguen, la actitud de reproche ante esa situación debe ser constante. Lo que un jefe de equipo no puede hacer es reaccionar mal ante situaciones de incumplimiento de tareas en algunas ocasiones, y en otras no. Esto hace perder credibilidad.

Hay que ser consecuente y si se establece un timing que no se cumple, la reacción de disconformidad debe ser siempre la misma. Los empleados necesitan saber cuál es la dinámica de equipo que se sigue y qué acciones son prioritarias en su trabajo. El responsable es el encargado de hacérselo saber.

Los empleados necesitan saber cuál es la dinámica de equipo que se sigue y qué acciones son prioritarias en su trabajo. El responsable es el encargado de hacérselo saber.

5. No malmeter.

No hay nada peor que hablar mal de alguien a sus espaldas, y más en el trabajo. Si además quien vierte las críticas es un superior, la situación puede hacerse realmente desagradable.

El afectado no debe enterarse del descontento de sus jefes por su trabajo a través de compañeros, sino que éstos deben ser quienes se lo hagan saber. Además, ¿qué imagen ofrece un responsable que critica a sus empleados? Nefasta, evidentemente.

Antes de crear una situación así, lo lógico y más razonable es que el superior hable en privado con su empleado e intenten llegar a un entendimiento que haga que todo fluya mejor por ambas partes.

6. Controlar los pensamientos.

De nada sirve pensar en negativo sobre un empleado y darle vueltas siempre a lo mismo desde esa perspectiva. Hay que intentar pensar en positivo y creer que las posibilidades de esa persona son buenas.

Con ayuda o consejo ese trabajador puede mejorar en su labor, no hay que darle por desahuciado desde el principio. Un buen responsable debe creer en las aptitudes de sus empleados hasta el último punto.

7. Tener valor.

Como bien reza el dicho: “El toro, por los cuernos”. Así que ante la falta de comunicación con un empleado o con un equipo lo mejor es atajar el problema de raíz y unir a ambas partes para hablar de ello. Solo de esta manera se conocerán ambos puntos de vista y se podrá trabajar en equipo para solventar el punto de desencuentro.

Hablando se entiende la gente y aunando esfuerzos, el trabajo siempre sale mejor.

Reza un dicho africano:

“Si eres hiedra, trepa; si eres león ruge; si eres oveja, bala”. Se trata de un aforismo que nos habla de nuestra identidad, de nuestra autenticidad, de nuestra esencia. Y que nos señala que, nuestro espacio en el universo no depende tanto de nuestras capacidades como de nuestra tendencia natural, de nuestro “ser animal”.

El problema radica en que somos personas que deben acomodarse a vivir en un mundo supuestamente racional, estructurado en torno a reglas, a lógicas y a sistemas.

¿Podríamos vivir sin buscar nuestros objetivos? ¿Podríamos desarrollarnos si, tan solo, nos preocupáramos por hallar esa predisposición natural que nos es propia y permitiéramos que trabajara para nosotros? ¿Cuántos de entre quienes conocemos pueden decir que han descubierto esa verdadera e íntima aspiración? ¿Cuántos tienen una auténtica vocación?

Toda la vida dando vueltas… para llegar al mismo sitio:

En mis años de experiencia como formador y entrenador de líderes y directivos, me he topado con docenas de ellos que me han repetido siempre una cantinela parecida: “He trabajado duro durante toda mi existencia y hoy, finalmente, me puedo dedicar a mis hobbies. Juego al golf -o a lo que sea- tres veces por semana. No me interesa si gano menos, ahora me toca dedicarme a mí mismo”.

Desde el fundador de una conocidísima empresa que, de la nada, ha llegado a facturar decenas de millones de euros anuales y que ahora solo vive para navegar y ejercer de filántropo hasta actrices consagradas que aparcan su carrera para embarcarse en proyectos solidarios en el África negra… o, simplemente, para tener un hijo.

Es conocida la fábula del ejecutivo de Wall Street que, para curar su estrés, se retira una temporada a un atolón perdido. Allí conoce a un humilde pescador que vive de lo que pesca cada día:

– ¿Por qué no compra una caña más grande? Con ella podría pescar más peces y acrecentar su negocio. Ganaría lo suficiente para contratar a más lugareños y algún día se retiraría. Habría ganado tanto que otros pescarían por usted y le reportarían sus beneficios.

– Entonces… ¿yo que haría?

– Pues… tendría tiempo libre para hacer lo que más le gusta. Pasear por la isla, dormir la siesta y … ¡pescar tranquilamente!

Absurdo, ¿verdad? Recrea a la perfección a lo que me refiero.

He asistido a miles de discursos como el que he referido más arriba por parte de otros tantos triunfadores que han llegado a la cima… gentes que han conseguido hacer fortuna y que creen que ha llegado el momento de dedicarse a lo que, aparentemente, les apasiona. Como si esto fuera una especie de “regalo” que toca a los que de alguna forma tienen ya cubiertas sus necesidades y apetencias económicas y, por lo tanto, pueden ya ser felices y divertirse.

¡Qué triste! Trabajar como bestias durante décadas para que, ya demasiado mayores, podamos permitirnos el lujo de practicar y disfrutar aquello que adoramos y que, en el fondo, siempre hemos anhelado. Creo firmemente, y así lo he defendido siempre en mi práctica profesional, que debemos aspirar a ser felices y a trabajar en lo que nos gusta desde que nacemos… sin esperar, como tantos, al ocaso de nuestras vidas.

Claves para conseguirlo: “el gusto por el desorden”

¿Cómo se puede descubrir esa aspiración propia y auténtica? Para descubrirlo, en realidad, tendremos que olvidarnos de nuestros objetivos, de nuestras metas. Nuestra inclinación natural, la que sea, no puede ser encarcelada en sistemas o metodologías demasiado estrictas. Esa tendencia, libre como el alma, nunca se resignará a trabajar en un banco, o como ama de casa, o a encarnarse en un ejecutivo de éxito, en un embajador o en un político.

Es célebre el caso de un prelado español, el Cardenal Herrera Oria, que comenzó su carrera como Abogado del Estado, el número uno de su promoción, y solo doblada la cuarentena se ordenó sacerdote y llego a purpurado. Por el camino fundó la Editorial Católica, editora durante décadas del histórico diario “Ya”. Pero no nos referimos solo a vocaciones religiosas…

La mente en blanco:

Nuestra auténtica “llamada”, como el “genio de la lámpara”, para poder representársenos necesita surgir de la nada… sí, de la nada.

De esos momentos en los que nuestra cabeza está vacía y libre de sujeciones materiales a las cuales, casi siempre, dirigimos nuestros esfuerzos. No es casual que siempre se nos ocurran las mejores ideas cuando no estamos trabajando en algo, cuando jugamos con los niños, estamos en el gimnasio, en la cama antes de dormir o, sencillamente, muy relajados tumbados en una playa.

El niño que JAMÁS debemos dejar de ser:

Muy a menudo me rodeo de niños. Les observo con sus juguetes y me doy cuenta de que su relación con el espacio es, a primera vista, lo que los adultos consideraríamos como “desorden”. Es en ese momento cuando sus madres o sus padres les dicen: “¡Ordena tus juguetes, nos los dejes en el suelo, recógelo todo!”. Órdenes perentorias, inexcusables e ineludibles… ¡qué rollo!

Siempre me he preguntado por qué los chicos, una vez que han acabado de jugar, nunca tienen ganas de ordenar sus juguetes. ¿Y si para ellos el juego no hubiera terminado? Los críos, de repente, dejan todo en el suelo, dan un paseo, se van a comer, hacen otras mil cosas y vuelven de nuevo al suelo, que sigue igual que lo dejaron, como si el juego no hubiera terminado.

Está claro que su concepto del orden no tiene nada que ver con el nuestro. Y que tienen una idea inmortal del juego. Para nosotros, poner orden es acabar con algo. Ellos tienen otra concepción del tiempo y del espacio. En realidad, el juego es mágico ya que no está sometido a reglas. A nuestras reglas.

En la película ‘Big’, esto se aprecia con nitidez: en un bello ejercicio de ficción, un niño se convierte en adulto por arte de magia y, por casualidad, es contratado como empleado en una gran empresa juguetera. Nadie sabe que ese “hombretón” -encarnado por el genial Tom Hanks- es un crío de doce años cuya mente empieza a imaginar y a diseñar fantásticos juguetes que se venden como rosquillas.

El protagonista, obviamente, es un experto en juegos y además tiene su mente “limpia”. Ya en la vida real, existe una leyenda urbana alrededor de la creadora de la celebérrima gatita “Hello Kitty”: se dice que la concibió sin boca a raíz de un cáncer de boca diagnosticado a su hija.

La compañía japonesa propietaria del dibujo asegura en cambio que no es una gata sino una niña y que no tiene boca porque así, quienes la miran, pueden proyectar sobre ella sus propios sentimientos. Sea como fuere, sin duda quien la concibió tenía, en ese mágico momento inspirador, la cabeza vacía de preocupaciones y objetivos.

Y es que, a veces, las casualidades son generadoras de las ideas más geniales.

Proyectos que no hubieran surgido… aunque les hubiéramos dedicado miles de horas de reflexión o de trabajo a lo largo de años. Mente, por tanto, siempre despejada y lista para recoger esa “inspiración genial” que puede cambiar nuestras vidas.

¡Rompamos con el método! Al menos un poco…

En mis sesiones de coaching, a menudo aconsejo introducir un poco de desorden en nuestras vidas. Al menos el necesario para romper con nuestra historia, con nuestro día a día tan ordenado, tan encorsetado, tan estructurado por los eventos que nos toca vivir.

En realidad, de adultos, podemos volver a jugar de verdad solo si nos libramos un poco de nuestros objetivos, de hacer todo con una finalidad.

Fijaos en que, cuanto más envejecemos, más ordenados vamos siendo porque nos alejamos de nuestra unión con nuestro yo íntimo que, sin embargo, en los niños, está muy presente. Cuanto más abierta conservemos nuestra mente, más sencillo nos será mantener viva la relación con nuestro niño interior, con nuestra verdadera naturaleza.

El orden es “finito”, el desorden “infinito” y, no en vano, la entropía es el estado natural del universo.

Por qué discrepo de los psicólogos:

Esta es la razón fundamental por la que SIEMPRE he tomado distancias de los psicólogos: porque casi NUNCA se ocupan de la naturaleza. Al contrario, intentan ordenarlo siempre todo, encontrar un motivo para todo. Como si cada acción tuviera que tener alguna justificación. La psicoterapia debería ser una vía privilegiada para encontrar aquellos códigos de la vida que nos ayuden a ser más felices.

Sin embargo, cuanto más miro a mi alrededor, más consciente soy de que los psicólogos y psicoterapeutas se han convertido en unos fontaneros de la existencia. Y que en vez de “arreglarnos la lavadora”, nos llenan de fármacos para “solucionar” nuestros problemas.

El secreto está en dejarse llevar:

La vida es soberana y omnipotente. Crea y se recrea constantemente a si misma por todos los lados. Y solo dejando de buscar permanentemente la racionalidad y una justificación a todas y cada una de nuestras conductas, como los niños, podremos de nuevo vivirla con fluidez. Eso es lo que persigo cuando trabajo con directivos, políticos y empresarios que han perdido algo de su razón de vida, su idea de la felicidad.

Desde hoy, busquemos espacios cada día para desencajar, desordenar, encontrar ese vacío. Momentos en los que nos sintamos libres de compromisos u objetivos ambiciosos. Y, con seguridad, en alguno de esos momentos, encontraremos respuestas a nuestras dudas. Dejémonos llevar… merece la pena.

Volverte millonario es un tema tabú. Decir que esto puede lograrse a los 30 parece más como una fantasía. No debería ser así, ya que esto es posible. A los 21 años salí de la escuela en bancarrota y para los 30 era millonario.

Te comparto 10 pasos que te harán rico:

1. Sigue el dinero.

En el ambiente económico de hoy en día no puedes obtener el estatus de millonario. El primer paso es enfocarse en aumentar tus ingresos en incrementos y repetir eso. Mis ingresos eran de 3,000 dólares al mes y nueve años después eran de 20,000 dólares al mes. Empieza a seguir el dinero y eso te forzará a controlar tus ingresos y ver oportunidades.

2. No presumas, preséntate a trabajar.

No compré mi primer reloj de lujo o automóvil hasta que mis negocios e inversiones estaban produciendo múltiples flujos seguros de ingresos. Todavía manejaba un Toyota Camry cuando me convertí en millonario.

Sé reconocido por tu ética laboral, no por las cosas que compres.

3. Ahorra para invertir, no ahorres por ahorrar.

La única razón para guardar dinero es para después invertirlo. Ponlo en una cuenta segura e intocable. Nunca uses estas cuentas, ni siquiera para una emergencia. Esto te forzará a seguir el paso número uno (seguir el dinero).

Hoy en día, al menos dos veces al año, estoy en bancarrota porque siempre invierto mis excedentes en las empresas a las que no puedo entrar.

4. Evita las deudas que no te pagan.

Yo pedí prestado dinero para un automóvil sólo porque sabía que podía aumentar mis ingresos. La gente rica usa las deudas para aprovechar las inversiones y hacer crecer sus flujos de efectivo. La gente pobre usa las deudas para comprar cosas que hacen más ricos a los ricos.

5. Trata al dinero como un amante celoso.

Millones de personas desean libertad económica, pero sólo aquellos que lo hacen una prioridad tienen millones. Para ser rico y seguir así tienes que hacerlo tu prioridad. Si lo ignoras éste te ignorará o peor, te dejará por alguien que sí lo tome como prioridad.

6. El dinero no duerme.

El dinero no conoce los relojes, horarios o vacaciones y tú tampoco deberías. El dinero ama a la gente que tiene ética laboral.

Cuando tenía 26 años estaba en el comercio minorista y la tienda en la que trabajaba cerraba a las 7 p.m. Muchas veces me podías encontrar ahí a las 11 p.m. vendiendo algo más. Nunca trates de ser el más inteligente o la persona más suertuda, sólo asegúrate de trabajar más que los demás.

7. Ser pobre no tiene sentido.

Yo he sido pobre y apesta. Tenía lo suficiente y eso también apestaba. Elimina todas las ideas de que ser pobre está de alguna manera bien. Bill Gates dijo “Si naces pobre, no es tu error. Pero si mueres pobre, es tu culpa.”

8. Encuentra a un mentor millonario.

La mayoría de nosotros crecimos en una clase media o pobre y nos limitamos a las ideas de un grupo. He estudiado a los millonarios para duplicar lo que ellos hicieron. Encuentra a tu mentor personal y estúdialo. La mayoría de la gente rica es muy generosa con sus conocimientos y recursos.

9. Haz que tu dinero levante las cosas pesadas.

Invertir es el Santo Grial para convertirte en un millonario y deberías hacer más dinero de tus inversiones que de tu trabajo. Si no tienes dinero extra no harás inversiones.

La segunda empresa que inicié requería una inversión de 50 mil dólares. Esa empresa me ha dado de regreso esa misma cantidad cada mes por los últimos diez años.

Mi tercera inversión fue en bienes raíces, donde comencé con 350 mil, una gran parte de lo que tenía en ese momento. Todavía soy dueño de esa propiedad y sigue dándome ingresos. Invertir es la única razón para hacer los otros pasos y tu dinero debe trabajar por ti y levantar las cosas pesadas.

10. Apunta a tener 10 millones, no 1 millón.

El mayor error financiero que he hecho fue no pensar en grande. No hay escasez de dinero en este planeta, sólo una escasez de gente que no piensa en grande.

Aplica estos 10 pasos y te harás millonario. Haz a un lado a la gente que dice que tus sueños financieros son por avaricia. Evita los esquemas de hacerte rico rápido, sé ético, nunca te rindas y una vez que lo logres, ayuda a los demás para que lleguen ahí también.

Ayer domingo por fin saqué tiempo para ver la película “WALT before Mickey” (WALT antes de Mickey) y me pareció muy inspiradora, especialmente en el momento en que se cuestiona qué es aquello que sabe hacer mejor que nadie en este mundo y cuales son sus debilidades.

Te comparto algunas partes de la historia que me gustaron y con las que también me siento identificado:

En un momento de su vida, cuando parecía que todo marchaba bien arrancando su primera oficina, contratando y conformando un equipo, cayó en bancarrota. Algunos amigos y colegas del trabajo le prestaron dinero porque confiaban en él, pero aun así llego un momento en el que los números no cuadraban y se acabó… tuvo que cerrar y reorganizar su vida en California.

En varios momentos de la película se aprecia como entregaba a sus empleados cheques sin fondos, para darlos esperanzas de que todo se iba a arreglar y que pudiesen seguir trabajando con gran compromiso y calidad.

Cuando arranque mi primer negocio, todo empezó mal desde el principio. Mi inexperiencia y confianza total en un arquitecto que resulto proteger su carrera en lugar de mi bolsillo, supuso una inversión de 3 veces el presupuesto que tenía para abrir Polo Café bar.

No tenía dinero, ya había agotado la ampliación de una hipoteca, por lo que me financié con los proveedores, pagando a plazos sus facturas. Pero aun así era mucho dinero, y en un momento para poder terminar la obra que duró 8 meses, pedí un talonario de cheques al banco y entregué algunos cheques sabiendo que no se iban a cobrar, pero ganando así tiempo y sobre todo logrando abrir mi negocio para facturar.

Durante toda la película destaca su esfuerzo y carácter trabajador, esforzándose por sacar adelante la compañía y realizar un trabajo de una calidad única. Tanto es así, que a su esposa la conoce en el trabajo, una joven que contrata y se acaba convirtiendo en un gran apoyo en su vida.

Tras decidir no aceptar un trato que conllevaba la cesión de sus derechos y personajes y exponerse de nuevo al cierre de la compañía, se dio cuenta de que no deseaba trabajar para nadie más, y llevo a cabo su firme decisión siendo su propio jefe el resto de su vida.

Recuerdo cuando comencé a compaginar estudios con trabajo en un restaurante los veranos. También cuando una vez abierto Polo café-bar, no descansaba ni los domingos. En las mañanas hacía los pedidos y compras, además de las gestiones administrativas y en las tardes atendía a mis clientes hasta bien entrada la noche.

Sin embargo, el gran aprendizaje que pude valorar más cuando después trabajé en otras empresas, es que no era un trabajo sino una forma de vida, porque estaba haciendo realidad un sueño, no trabajaba por dinero. También en esta experiencia disfruté mucho siendo mi propio jefe, aprendí sobre disciplina, esfuerzo y entendí que quería seguir así el resto de mi vida, asumiendo responsabilidades y tomando decisiones para ser dueño de mi destino.

Quizá el aspecto más significativo de su carrera, es cuando reconoce que su mejor amigo y fiel seguidor en los buenos y malos momentos, es mucho mejor ilustrador que él, llegando a reconocerlo como el mejor del mundo.

En ese momento, reflexiona sobre cuáles fueron los fallos que llevaron a quebrar el negocio la primera vez, y se dio cuenta que todos hacían de todo, y no podría repetir el mismo error de nuevo. Fue entonces cuando Walt decidió enfocarse en lo que le gustaba y se le daba bien, imaginar y escribir historias, crear nuevos personajes y darles vida. Comenzó a delegar y todo fue sobre la marcha, logrando un reconocimiento mundial.

Considero que somos nuestro peor enemigo, ya que queremos hacer veinte cosas a la vez y al final no terminamos o ejecutamos bien ninguna.

En mi caso, he tardado en entender cuáles son mis talentos o habilidades, y sobre todo en tomar la decisión de desarrollarlos y dedicarme a ellos. Desde el momento que me he comenzado a enfocar, no han tardado en llegar los resultados, pues he podido también delegar algo de mi carga administrativa y financiera, para centrarme en el diseño de experiencias, la articulación de proyectos colaborativos y las conexiones.

Y tú ¿cómo te identificas con Walt?

Aunque algunos son mejores lidiando con el conflicto que otros, nadie realmente disfruta las conversaciones incómodas o retadoras. Desde terminar una relación hasta despedir a alguien, aquí hay tres razones que debes tomar en cuenta para tener conversaciones difíciles.

1. La evasión causa el aumento de estrés interno.

No hablar de los problemas raramente hace que éstos desaparezcan, más bien nos estresamos y somos infelices.

El estrés causa todo tipo de problemas, desde mal sueño hasta tener poca paciencia con las personas a tu alrededor. Esa incongruencia entre cómo te sientes por dentro y no hacer ni decir algo sobre eso causa estrés interno. Aunque tener esas conversaciones puede ser retador, la ansiedad de la incertidumbre que nos lleva a ese tipo de pláticas es a veces mucho peor que la confrontación en sí.

Evita lo antes posible, sobreponerte a mucho estrés y a tener conflictos internos al hablar con otros sobre cómo te sientes.

2. La frustración lleva a arrebatos emocionales.

Todos tienen un punto de ebullición. El guardar resentimientos que no están propiamente dirigidos, te llevarán a una explosión emocional que será contraproducente. La persona cuyo comportamiento te ha hecho enojar, no tiene idea que estás tan enojado o molesto. Como resultado de esta explosión, se va a sentir herida, amargada y confundida.

Al compartir los problemas desde antes, tendrás artículos claros y accionables que puedes usar para resolver esta molestia o pensar en terminar la relación evitando una confusión.

La mayoría de las personas son razonables y harán cambios con gusto. Aquellos que no, al menos entenderán porqué la relación está lastimada y no los tomarán por sorpresa. Define las expectativas y responsabiliza a todos. Esto te dará algunas conversaciones incómodas, pero es mejor tener todas tus cartas sobre la mesa que dejar que un problema se salga de control.

3. La procastinación usualmente crea problemas más grandes.

Cuando no tomas en cuenta el mal comportamiento en una conversación incómoda, los problemas se duplican y se pone peor. Eso lastimará tus relaciones y podría conducir a gran contragolpe. Por ejemplo, si tienes un empleado que no está cumpliendo tus estándares de conducta, pero sigues evitando una confrontación, las probabilidades son que el comportamiento se verá más afectado en un futuro.

¿Estás tratando tus estándares como un salto alto o como un limbo? ¿Los otros están saltando sobre los estándares que pones o están por debajo de la barra? Ten la conversación retadora hoy y explica por qué esperas que tu equipo salte más alto. Si tratas con los conflictos ahora, te evitarás un desastre seguro.

Un día estaba levantando pesas con la dueña de mi gimnasio. Ella me ganaba por mucho y le pregunté si alguna vez había pensado competir en las Olimpiadas.

“Eso es algo que todo el mundo me dice, pero no sé, las competencias me ponen nerviosa, ¿qué tal si pierdo y toda la gente me ve?”

Recordemos que esta es una persona que es dueña de su propio gimnasio, hace ejercicio todos los días y observa a la gente hacer lo mismo. Aun así, deja que su miedo a ser juzgada evite que haga algo que desea.

Esta conversación me recordó la razón por la que odio el miedo basado en la toma de decisiones y me puso a pensar en la importancia de superar ese terror. Hablemos sobre cómo puedes superar el miedo y la inseguridad para hacer las cosas que deseas.

Toma de decisiones basadas en el miedo

Éstas se hacen cuando dejas que tus preocupaciones y dudas dicten tus acciones (o en la mayoría de los casos, tu falta de acción)

Por ejemplo:

– “Me gustaría visitar África pero, ¿y si algo me pasa ahí? Mejor me voy a otro lado.”

– “Me gustaría escribir un libro pero, ¿y si la gente lo odia? Tal vez debería leer un poco más antes de escribir.”

– “Me encantaría estar en forma, pero seguro me veré muy tonto en el gimnasio. Necesito perder algo de peso antes de ir.”

Los resultados desafortunados son que no haces las cosas que dices que son importantes para ti. Sólo para ser claros, he cometido este error muchas veces. De hecho, durante dos años se me ocurrieron muchas razones para no iniciar mi propio sitio Web. También pensé en varias excusas para no construir mi negocio, iniciar proyectos, aplicar a trabajos, etcétera.

En otras palabras este es un error que todos cometemos. Pero eso no quiere decir que debas seguir haciéndolo.

Por eso te presento cinco pensamientos para superar el miedo y la inseguridad:

1. No elijas metas en las que las probabilidades de alcanzarlas sean pocas

Cuando la dueña del gimnasio escoge evitar la competencia y sólo levanta pesas en su casa, es una forma de no arriesgarse. Pero fallar en una “zona segura” es una manera inteligente de no atreverte. Si fallas dentro de tu zona de confort no es realmente un fracaso, es un modo de mantener tu estatus quo. Si nunca te sientes incómodo, entonces nunca intentarás algo nuevo.

En otras palabras sentirse tonto es algo bueno.

2. Nadie espera que falles

Tal vez tengas éxito. Tal vez fracases. Pero la verdad es que a nadie le importa. ¡Eso es algo bueno! El mundo es grande y tú eres pequeño, eso significa que puedes perseguir tus sueños sin preocuparte de lo que piense la gente.

3. Sólo porque no te gusta el lugar en el que debes empezar, no quiere decir que no lo tengas que hacer

Desearía haber sido un mejor escritor cuando comencé. Me gustaría haber sido un emprendedor más inteligente cuando inicié mis negocios. Pero más que nada, me da gusto haber emprendido aunque no fuera bueno en todo al principio.

Los sentimientos de miedo e incertidumbre tienen una manera de hacerte sentir que no estás preparado. ¿Por cuánto tiempo vas a posponer lo que eres capaz de hacer sólo para seguir haciendo lo que haces ahora?

4. Deja de hacer las cosas inciertas, ciertas

¿Quién dice que vas a fracasar? Sólo porque alguien fue rechazado de un trabajo no quiere decir que tú también lo serás. Tal vez el editor detestó el libro de tu amigo, pero eso no quiere decir que vaya a odiar el tuyo.

Deja de actuar como que el futuro es certero, no lo es.

5. El único fracaso real es no haber hecho nada en primer lugar

Todos lidiamos con sentimientos de miedo, incertidumbre y vulnerabilidad. Desafortunadamente muchos de nosotros dejamos que los sentimientos dicten nuestras acciones.

Por esta razón, la simple decisión de actuar es tan frecuente que nos separamos de la gente. No necesitas ser extraordinario en lo que haces, sólo debes ser la persona que decida hacerlo.

Puedes disfrutar del éxito al hacer cosas que la mayoría de la gente evita poniendo excusas.

Los emprendedores sueñan con tener tres manos y ocho horas extra en el día. Eso es porque tener un negocio pequeño significa todo para todos. Eres el inventor de la idea, el que lleva esa startup de la mano con tu pasión, el equipo de desarrollo, el de marketing, el departamento de recursos humanos, el terapista para tus empleados y el que tiene que apagar los incendios que aparezcan.

Son muchas cosas y eso por lo que los dueños exitosos se han vuelto unos expertos en la productividad.

Se entrevistaron a 30 compañías de la Semana Nacional de los Pequeños Negocios en Estados Unidos y éstos compartieron lo que han aprendido respecto a ser productivos. Cada uno tiene un acercamiento para hacer lo más posible en las 24 horas de su día, hasta hacer listas con cosas que van en contra de lo que les dice su intuición: alejarse del negocio y tomarse un descanso.

Te presentamos esta lista de tips que comparten los emprendedores para aumentar tu productividad:

1. El mejor tip es aceptar la realidad de que no hay nada como una lista de 10 prioridades. Definirla, te ayudará para que tu equipo se enfoque y creará alineamientos detrás de aquellos proyectos que son los más importantes.

2. Hemos identificado que la productividad nace del enfoque. Por ejemplo, al final de cada día motivamos al equipo para que se tomen un momento para reflexionar en el éxito y los retos que experimentaron en el día. Se les pide que escriban las cinco prioridades para el siguiente día, escogiendo una como la más importante.

Nos reunimos cada mañana como por 10-15 minutos, ahí reportamos nuestros éxitos, el estatus de un proyecto clave, identificamos cualquier reto u obstáculo y compartimos las prioridades. Este tipo de enfoque ayuda a que todo tu equipo sea productivo y responsable.

3. Enfócate en tus metas. Prioriza y evita quedarte varado en los obstáculos.

4. Mantente comprometido con tus clientes, enfócate en tus metas y siempre recuerda que las acciones que tomas todos los días, aunque sean las pequeñas, pueden hacer una gran diferencia.

5. Trabaja duro, ¡pero no todo el tiempo!

6. Sé positivo y persevera. Si amas lo que haces hazlo todo el tiempo.

7. Rodéate con gente a la que puedas delegarles cosas con confianza.

8. Ama lo que haces. Si no lo amas necesitas encontrar algo que puedas disfrutar. Como ejecutivo de la organización, debes tener una lista limitada de tareas diarias y semanales por cumplir. Necesitas hacer tiempo para ti, pensar y leer.

9. Perder el tiempo es una mala forma de desperdiciar el recurso más preciado. Afina tu habilidad para ser más efectivo y construir tu capacidad para tomar y hacer más cosas cada día, en tu trabajo, casa, como voluntario, como amigo, etc.

10. Nuestra cultura corporativa es el mejoramiento continuo, no sólo en la línea del producto, sino con un enfoque en el desarrollo personal de nuestros asociados.

11. El slogan con el que nos casamos es: “nuestra meta es la perfección, cualquier cosa más allá de eso es aceptable”. Para creer y vivir esa filosofía, debemos buscar el mejoramiento continuo.

12. Como jefe, debes estar al pendiente de los procesos y disponible para trabajar en cualquier departamento que necesite ayuda. Este es un negocio de ritmo rápido.

En nuestro plan de negocios original está incluido que todo debía ser completado al final de cada día. En nuestra empresa tenemos que atender al cliente a tiempo y no dejar que las cosas se acumulen. Eso nos mantiene motivados.

13. Delega aquellas cosas que evitan que crezca tu negocio y crea una lista diaria de pendientes que necesites hacer. Evita ser menos productivo cuando no planeas tu día.

14. Practica la disciplina diario. Las distracciones son inherentes, no sólo en un negocio, sino en la vida. Pon un letrero que puedas ver todos los días: Disciplina + enfoque + seguimiento = éxito

15. El factor del polvo. Si no lo estás haciendo, te lo estas comiendo.

16. Meditación

17. Con la ayuda de los equipos de administración que están juntos por recursos humanos y contaduría, dirijo dos empresas que en la superficie tienen propuestas de valor en dos industrias diferentes con oficinas en tres ciudades.

Estamos ubicados en una pequeña ciudad, así que uso un avión privado combinado con aire comercial para conectar personalmente a la mayor cantidad de clientes en eventos especiales.

Estoy en constante comunicación con administración y sus departamentos. Tengo mis notas en un diario y uso una variedad de aplicaciones como Outlook, MindJet combinado con iPhone, iPad funcionando con Windows y iOS.

18. Hacer ejercicio en las mañanas y recordar que lo haces, crea una diferencia en la vida de la gente. En los negocios, los problemas se acumulan si estás motivado en hacer dinero, te cansarás y te rendirás. Si hay una causa mayor, sin importar los problemas, estarás motivado y seguirás adelante. El dinero llegara solito si de verdad trabajas en ello.

19. La organización y priorización. Hay cientos de formas para lograrlo pero lo más importante es simplemente hacerlo.

20. El mejor tip es siempre terminar lo que iniciaste. Tal vez te enfrentes con obstáculos pero siempre acaba. Tal vez no sea bonito y no sea tu mejor trabajo, pero siempre termina. Nunca renuncies, porque podrías estar a punto de tener una gran idea para tu negocio o para tu cliente y nunca lo sabrás si renuncias o si no lo intentas.

21. Planea, planea, planea. La productividad es un resultado directo de preparación y planeación, planea el día anterior, prepara lo que necesites y atente a eso (a menos que haya una emergencia)

22. Los emprendedores exitosos saben que su mayor fortaleza es el tiempo. Sé militarista respecto a cómo pasas tu tiempo. No te quedes atorado en las actividades que te pagan poco.

Muchos emprendedores sienten que tienen que hacer todo ellos mismos. Si estás pasando casi el 100% de tu tiempo en la realización de tu empresa, no habrá tiempo de sobra para hacerla crecer estratégicamente. Delega aquellas tareas que no necesitan tu toque personal al desarrollar líderes en tu empresa.

Invertir en personas es tan importante, si no es que más, que invertir en facilidades o equipo. Libérate para enfocarte en las estrategias a largo plazo de tu negocio. Que tan bien pases tu tiempo dictará el éxito de tu empresa.

23. Realmente creemos en nuestra misión de servir a los clientes y a la industria de las mascotas. Con esta creencia, somos capaces de descubrir dónde necesitamos estar, los medios para viajar y cómo cumplir nuestras metas. Buscamos maneras para usar nuestros talentos para servir mejor a la comunidad. Disfrutamos mucho ayudar a los otros a triunfar, lo que nos da el momento para asistir a otros cuando sea posible.

24. Nosotros somos obsesivos compulsivos y tenemos pasión.

25. En el mundo biológico, los organismos crecen o se mueren, no hay punto medio.

26. Delega para que puedas enfocarte en metas más grandes.

27. Podemos hacer un esfuerzo para tomarnos tiempo libre del negocio. Te sorprenderá cómo un pequeño descanso puede ayudarte a aclarar tu mente y beneficiar tu productividad.

28. Pasa tiempo dedicado a la creación de sistemas de eficiencia impulsados. En esos días, cuando es un reto mantenerse enfocado, puedes dejar que los sistemas trabajen por ti y completar una tarea a la vez.

29. Mantenlo simple. Muy frecuentemente hacemos algo más complicado de lo que necesita ser. No te tomes la vida tan en serio. La risa es tan necesaria como el oxígeno.

30. Apaga tu email por 90 minutos al día. No te distraigas, enfócate por completo en esa propuesta o en esa llamada importante. Que se note tu presencia, hace una gran diferencia y la gente se dará cuenta.

Como lograr lo que te propones en tu emprendimiento… te comparto tips para que lo logres y puedas repetirlo generando un método de logros.

El logro es una acción y efecto de lograr”, entendiendo por esto último “conseguir o alcanzar lo que se intenta o desea. Para tener logros necesitas ponerte metas, accionar y obtenerlas.

Lograr es accionar. Significa establecer una meta, declararla y enfocar y orientar las acciones en pos de lograrla. ¿Cuál es el o los logros que te propones en este año? ¿Tienes metas identificadas y claras? ¿Te propones lograr ese resultado que te saca de donde ya estás incómodo?

El logro es una concreción de un resultado de algo que antes no estaba.

Observemos el proceso de un logro. Tener una meta, Identificar y clarificarla con detalles y tiempos. Es una declaración ¿Qué elijo lograr?

Lo expreso verbalmente y escrito. Me enfoco, utilizo todos los recursos necesarios hacia esa meta, los que tengo y los que me falta aprender, la reviso, soy flexible, desarrollo un plan de  acciones con seguimiento de resultados en el tiempo, observando mis emociones y como voy acercándome o no al logro. Veo y observo mis progresos, aprendo, agradezco que hay nuevas experiencias y oriento los recursos propios y ajenos hasta lograrlo.

En el logro hay condiciones de satisfacción.

¿Qué condiciones de satisfacción me propongo para lograr lo que me propongo?

Supongamos que mi objetivo fuera tener en mi emprendimiento 200 clientes, porque ahora tengo 30. Desarrollo una estrategia para alcanzar ese logro, y cuando llego a esos 200 clientes: ¿Tengo lo que realmente quiero en cuanto a facturación, a mi crecimiento, a la cantidad de visualizaciones de mi proyecto?

Definir las condiciones de satisfacción es importante porque entrar en la insatisfacción se paga un precio alto que lleva a la ansiedad, la impaciencia, el descontento y la frustración.

Medir mi nivel de satisfacción en un logro son fundamentales porque tienen que ver con cuáles son mis condiciones para que ese logro sea realmente plenificante para mí.

Es central clarificarse internamente para saber exactamente qué es lo que querés y saber qué es lo que estás buscando. Preguntarse, por ejemplo:

• ¿Para qué elegís hacer lo que haces?

• ¿Qué pasaría si lograras esto que querés lograr?

• ¿En qué cambiarías o cómo transformaría tu vida un logro determinado?

• ¿Qué pasarías si lograras ser ese profesional que querés, o tener tal o cual emprendimiento?

Los logros externos están muy relacionados con el trabajo interno que previamente elige hacer la persona. En el libro de “Los 7 Hábitos la Gente Altamente Efectiva”, Stephen Covey nos remarca que lo importante son las victorias privadas. El logro interno, fortalece, empodera y plenifica.

¿Cómo vienen tus victorias privadas?

 

 

 

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