Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Este es un post invitado. No está escrito por mí, de modo que no tiene por qué coincidir con mis puntos de vista o mis opiniones, pero me ha parecido interesante compartirlo en Desencadenado.

Cuando pensamos en llegar a más clientes, solemos caer en las preocupaciones superficiales y buscamos técnicas:

“Cómo hago más publicidad”.
“Qué frases persuasivas y atrapantes debo usar”.
“Cómo posiciono mejor mi sitio”.
“Cómo logro llegar a más y más personas para que me compren”.
“Cómo lo convenzo de que esto es lo que necesita”.

Por más buenas intenciones que tengamos, en todos estos casos estamos omitiendo algo fundamental que debería ser nuestra preocupación central.

¿Cómo logro que mi potencial cliente entienda con claridad la solución que le estoy ofreciendo?

No es tarea fácil, pero no es tan complicado como lo sentimos en general. Hay un enfoque simple y pasos claros para mejorar en como comunicamos y lograr llegar a nuestros clientes ideales.

Recuerda que tu objetivo cualquiera sea tu negocio, producto o servicio, es solucionar un problema. Si estás sirviendo a otros, tus clientes potenciales, debes enfocarte entonces en hacerles el camino fácil, en que no les cueste llegar a tu solución y entender por qué les sirve.

Vender no es más que comunicar con claridad tu solución única a un problema puntual de una persona.

Esta persona, al ver que entiendes su problema y le ofreces una solución a medida, te comprará. Sino, significa que probablemente no sea tu cliente ideal.

Comunicar con claridad es el primer paso

La idea de comunicar con claridad no tiene sólo que ver con que logres difundir tus ideas y productos de forma eficiente, o con que tu cliente te entienda y no reciba un mensaje equivocado de lo que ofreces.

Además de eso, su centralidad está en que es una forma de hacer más simple todo el proceso, tanto para ti como para tu cliente.

Usando las herramientas que veremos a continuación, lograrás conocer a tu cliente ideal, saber cómo hablarle, transmitir con claridad tu mensaje y facilitarle a él el camino hacia ti.

Piensa en las cosas que consumes en el día a día. ¿Alguna te plantea un camino difícil para llegar a ella? ¿Algún producto que consumes requiere un esfuerzo enorme para conseguirlo? ¿Algún servicio que utilizas te hace más complicado el proceso en vez de simplificarlo?

Cuando contratamos a alguien o compramos algo, estamos buscando resolver una necesidad, solucionar un problema de forma simple.

Como consumidores, queremos que nuestra vida sea más fácil. No vamos a pagarle a nadie por un producto o servicio que nos requiera más esfuerzo. Una excepción a esto podrían ser los gimnasios, pero ya sabemos que la mayoría de las personas pagan el gimnasio y nunca lo utilizan. Dado que el gimnasio no te plantea que te hará la vida más simple, sino que te exige esfuerzo y sufrimiento, se aplica la misma idea.

3 pasos simples para comunicar con claridad y facilitarle el trabajo a tu cliente

#1 vincúlate con tu cliente ideal y conócelo

Primero lo primero.

No puedes comunicar nada con claridad si no conoces a tu cliente ideal, si no tienes claro a quién le hablas, cómo es, qué necesita, cuáles son sus objetivos y sus dificultades.
Debes saber quién es, cómo es y qué desea.

El cliente es un aspecto de tu modelo de negocio que debes validar lo antes posible. Si identificas un problema que puedes resolver y creas una solución adecuada, pero apuntas al grupo de personas que en realidad no tiene ese problema, tu negocio jamás funcionará.

En cambio, si identificas un problema puntual, una solución única que tú puedes ofrecer y sabes qué personas tienen ese problema, todo lo demás se vuelve claro. Poner los esfuerzos en comunicar con claridad tiene sentido porque estarás apuntando al grupo adecuado.

Para esto es importante hacer un ejercicio en profundidad para definir a tu Cliente ideal de forma integral, no sólo con características demográficas, sino contemplando sus características de comportamiento y personalidad, sus hábitos y estilo de vida.

#2 escucha activa

Escuchar para conocer al otro implica escuchar activamente.

¿Qué significa esto? La escucha activa consiste básicamente en no sólo escuchar lo que el otro dice, sino también escuchar un poco más allá. Prestar atención a su lenguaje corporal, a su comportamiento, a cómo se expresa, a qué dice y qué no dice, y sobre todo implica colocar al otro en una posición de prioridad.

Al momento de relacionarte con ese otro, él es lo único que importa y estás ahí para escucharlo y entenderlo sin más, sin pretender imponer tus ideas, ajustar lo que dice a tu idea previa de servicio o producto.

Y la escucha activa es algo que debes aplicar permanentemente, en donde sea que estés porque así podrás identificar las necesidades de quienes te rodean, diferenciar quiénes son tus clientes ideales y quiénes no, cómo se sienten estos últimos, qué desean, cómo se expresan, qué palabras usan, etc.

Así podrás poner en acción todo lo que vas aprendiendo y validando de escuchar a tu audiencia/clientes ideales y reales.

#3 hablar desde lo que le importa, no desde los atributos de tu producto o servicio

Cuando ya has aclarado quién es tu cliente ideal, lo conoces bien y sabes cuáles son sus necesidades y cómo las expresa, es momento de adoptar el enfoque correcto a la hora de comunicar.

Para conectarte con él y que él se conecte con lo que le ofreces, debes comunicar desde el PARA QUÉ y no desde el QUÉ.

Es decir, desde las soluciones y los resultados que le darás y que sabes que él está buscando, no desde los atributos de tu producto o servicio.

Por ejemplo, no será lo mismo decir:

El Programa Emprender es simple consta de 12 Módulos, un hábito por Módulo, con pasos a pasos claros para que puedas formar los hábitos que tanto te cuestan de forma simple. Todo el material está pensado para que puedas hacerlo con 15 minutos al día y 2 horas por semana.

Que decir:

¿Quieres un negocio que funcione pero no sabes qué pasos dar?
El Programa Emprender es simple hace posible que estés organizado, tengas disciplina y el acompañamiento para llevar tus ideas a la realidad de la forma más simple.

¿Ves la diferencia?

El primer caso está enfocado en el qué, en el producto y sus características objetivas. El segundo pone la atención en los resultados que tu cliente busca y tú le darás con tu producto.

Una fórmula simple para comunicar con claridad

Como habrás visto en el ejemplo anterior, se trata de comunicar desde lo que al otro le importa, no desde lo que a ti te parece que es genial sobre tu producto o servicio.

Y aquí es donde la escucha activa y el conocer a tu cliente entran en juego. Sólo podrás comunicar desde lo que al otro le importa si sabes qué es lo que le importa, qué es lo que más desea y lo que más teme; si sabes cómo expresa lo que quiere, qué palabras usa y cómo harás para que te entienda y se conecte con tu idea.

Piensa en los ejemplos anteriores. La forma tradicional que tenemos de comunicar es:

Atributos de mi producto + por qué deberías comprarlo.

La fórmula simple es ésta:

Problema de tu cliente con sus palabras (¿Quieres un negocio que funcione pero no sabes qué pasos dar?) + Tu solución única (El Programa Emprender es simple) + Resultados que reciben quienes trabajan contigo (hace posible que estés organizado, tengas disciplina y el acompañamiento para llevar tus ideas a la realidad de la forma más simple.).

No dejes estas ideas aquí, pasa a la acción así

Espero este artículo y las herramientas que compartí te sirvan para mejorar cómo estás llegando a tus clientes actuales, cómo puedes mejorar tu relación con ellos, y cómo llegar a más.

Recuerda no perder el foco en estas ideas clave:

• Comunica con claridad para hacerle el camino más fácil a tu cliente hacia ti.

• Hazlo desde lo que a él le importa, desde sus problemas y con su lenguaje, no desde lo que tú crees que es genial.

• Haz de la escucha activa y de comunicar con claridad un hábito, no elaborarás tu mensaje de una vez y para siempre, permanentemente estás comunicando y la mejor forma de crecer es tener el hábito de revisar, corregir y mejorar constantemente.

Pero no sólo quiero que adoptes este enfoque. Quiero que pases a la acción. Estas ideas sin acción no sirven.

Vivir MejorSiempre fui una persona muy ansiosa, pero a medida que crecía, la ansiedad empeoró. El pánico podía golpearme en cualquier momento, ya sea mientras estaba de compras o viendo la televisión.

Al vivir con esto por mucho tiempo, desarrollé maneras de hacerle frente. Vi a un terapeuta y llegué a conocer mejor mi cerebro. Puedo predecir mejor cuando un ataque de pánico se atravesará en mi camino y ahora tengo formas exitosas de enfrentarlo.

Pero justo cuando pensaba que lo tenía todo (la mayoría) descubierto, otra persona entró en la mezcla.

Cuando empecé a salir con mi novio, él sabía muy bien que tenía ansiedad. Habíamos sido amigos durante muchos años, así que me había visto salir temprano de los bares o excusarme a sentarme en una habitación sola por un tiempo y luego calladamente reunirme con el grupo de nuevo con mínimos comentarios. Él conocía este lado de mi ansiedad, el lado que muchos ven y la fachada que creé, pero no lo que estaba sucediendo detrás de las puertas cerradas.

Una vez que empezamos a salir, sin embargo, se vio obligado a confrontar lo que mi ansiedad realmente significaba. Y, al principio no fue nada genial.

Esperar que alguien sin ansiedad comprenda plenamente cómo alguien con ansiedad opera es como tratar de enseñarle a un perro a hablar español; ambos terminarán frustrados. Pero, con un poco de cuidado y cierta paciencia, puedes hacer tu relación tan “normal” como sea posible.

Después de más de dos años de salir con mi novio, hay algunas cosas que hemos aprendido que ayudan a hacer las cosas más fáciles.

Conoce los desencadenantes de tu pareja.

Existen más tipos de ansiedad que sabores de helado, y todos los que la tienen reaccionan de manera diferente. Pero la mayoría de la gente te dirá que tienen ciertos factores que los sacan del camino o los hacen más propensos al pánico.

Conocer las cosas que hacen que tu pareja se ponga incómoda puede ayudarte a evitar ponerla en esas situaciones. Si algo es inevitable, con solo saber que es un disparador para ellos te ayudará a reaccionar de manera más útil.

También te ayuda a planificar prácticamente, como saber no sorprender a tu pareja con boletos de avión para una escapada espontánea si sabes que experimentaran ansiedad durante el vuelo.

Aprende cómo lidiar con ello.

Incluso si tu pareja no buscó terapia (Más sobre esto después!), lo más probable es que tengan un conjunto de comportamientos o hábitos que les ayudan cuando se ponen ansiosas. Preguntarle qué puede hacer y prestar atención a cómo se calman pueden hacer un mundo de diferencia.

Ten en cuenta que los comportamientos normales en los que puedes estar confiando para calmar a una persona enojada (como el contacto físico o tratar de distraerlos) puede realmente empeorar las cosas para alguien con ansiedad. Por eso lo mejor que puedes hacer es preguntar qué funciona mejor para ellos.

Esta comunicación puede hacer mucho en ayudar a disminuir su ansiedad y con suerte lograr evitar las más complicadas durante el camino. Sino, pregúntale a mi novio qué pasa cuando alguien trata de abrazarme cuando estoy realmente en la agonía de la ansiedad (No es bonito). Él aprendió que sólo necesita sentarse conmigo en su lugar.

Anímalos a buscar ayuda de cualquier forma que la necesiten.

Realmente creo que incluso la persona mejor-ajustada podría beneficiarse de al menos un poco de terapia, pero eso es porque tengo una gran relación con mi terapeuta. No todo el mundo es tan afortunado y no todo el mundo está listo para tratar terapia.

Es importante no obligar a tu pareja a cualquier forma de tratamiento con la que no se sienta cómoda, sino ayudarles a encontrar cosas que realmente funcionen para sus necesidades. Mi novio fue increíblemente útil cuando le mencioné el deseo de intentar terapia, pero también me animó cuando usé cocinar y las clases del giro como maneras de disminuir mi ansiedad.

Tal vez la pintura ayude a tu pareja o quizá hayan encontrado alivio al ser recetados medicamentos contra la ansiedad. Salvo comportamientos inseguros, alentar a tu pareja a descubrir qué funciona para ellos en un espacio sin prejuicios puede hacer maravillas.

Trata de no tomar las cosas personalmente.

Mucha de mi ansiedad es alrededor de la comida. Una vez, mi novio puso lo que yo consideré era un queso muy viejo en una sopa por la que había estado trabajado durante horas, y me negué rotundamente a comérmelo. Al principio se puso muy frustrado (comprensiblemente) pero después de discutir, encontramos una solución para este tipo de situación para proteger tanto sus sentimientos como los míos en el futuro.

Eso no significa que siempre era fácil. Aunque es importante honrar sus sentimientos y hacer todo lo posible para no hacerle daño, siempre existe la posibilidad de que mi ansiedad lo afecte negativamente. Cuando eso sucede, realmente aprecio que haga todo lo posible para reconocer que es mi maquillaje químico lo que lo frustra y tengo poco o ningún control sobre él la mayoría de las veces. Y tan mal como él se siente, él sabe que me siento diez veces peor por herirlo, por lo que hace todo lo posible para no tomarlo como personal, y yo trato de no hacerlo de nuevo.

Recuerda: Todo es un trabajo en progreso.

Por mucho que me encantaría decir que nuestra relación ahora es arco iris y unicornios y que tenemos el secreto de la felicidad, no puedo.

Pero, es importante recordar que todo en la vida (incluyendo la relación tuya y la de tu pareja con su ansiedad) es una complicada bestia. Tendrás días buenos y días malos, a veces sentirás que controlas completamente sus miedos y otras veces darás 10 pasos atrás.

Está bien estar frustrado, y está bien tener esperanzas. Tómalo un día a la vez y entiende que cada contratiempo es el comienzo de un nuevo surgimiento.

Todo está en ti.

Lo que buscas y aquello de lo que huyes… Cuando juzgas al que grita es porque sofocas tus gritos y te muerdes las uñas.

Cuando miras con recelo al que miente es porque alguna vez te mientes y auto-engañas fingiendo que no te pasa nada, cuando tienes mil emociones sofocadas dentro de ti por descubrir, comprender y trascender.

Te molesta ese compañero rabioso porque tú tienes tanta rabia acumulada que detestas que él la suelte e invada la habitación con ella cuando tú la almacenas esperando estallar…

Lo que te asusta, está en un rincón esperando que lo descubras para que te des cuenta de que es en realidad más pequeño y manejable de lo que imaginas.

La vida cada día nos da pistas para encontrarnos en lo que vemos y olemos. Nos da pequeñas sacudidas para que nos sacudamos a nosotros mismos. Para que nos zarandeemos antes de dormir y salgan los recelos y los miedos afuera.

Somos lo que amamos y lo que detestamos. Somos lo que abrazamos y lo que dejamos para más tarde. La belleza que podemos ver y la decadencia que nos asusta percibir.

Somos el árbol que nos tapa la vista perfecta del balcón porque nosotros tampoco nos permitimos ver lo que buscamos, lo que no deseamos mostrar al mundo.

Somos el amanecer en el mar cubierto de un cielo malva que acaricia un sol tímido que nace.

Somos el anciano que tanto sabe y nos cuenta sus batallas y nos cuesta escucharle, porque nos recuerda que el reloj corre y nos hacemos viejos… Y apenas hemos sido nosotros mismos y no estamos viviendo la vida que deseamos.

Somos la luna más rotunda y preciosa que jamás hemos imaginado pero no nos damos cuenta.

Somos la vecina cotilla que cree que todo lo sabe, porque no soporta vivir su vida vacía y pasa los días hurgando en vidas ajenas esperando encontrar más dolor que en la propia… Aunque nunca se sacia y siempre está angustiada.

Somos el niño que teme ir al colegio porque hay dos compañeros que le humillan. Somos su pánico al rechazo y también somos las ganas de los que le someten cada día porque llevamos dentro una ira immensa por soltar.

Somos ese recién nacido que huele a vida y todo lo vuelve hermoso y feliz.

Somos el que aparenta porque teme mirar y no tener y el que no tienen ni siquiera ganas de parecer nada, porque está roto y cansado de no encontrar el camino.

Somos el artista que no triunfa porque le asusta brillar y el que ha hinchado tanto su ego que nada más verle te das cuenta de que va a estallar.

Somos la niña que juega en la arena de una playa y sonríe tanto y que consigue que el tiempo se detenga.

El mendigo que no quieres ver en la esquina te recuerda que tú también mendigas y no lo ves…

Somos el viento fresco que llega cuando caminas cansado y te acaricia la cara.

Somos el que da lecciones de moral y luego hace trampa y esconde la mano…

Somos todo lo que no podemos admitir y lo que queremos esconder… Y gracias a ello, cada día damos un salto. Gracias a ser capaces de dejar de ocultarlo y empezar a afrontarlo, podemos soltar nuestro temor a ser. Gracias a navegar en el cieno conseguimos encontrar el mar… Gracias a admitir que nos da miedo, le ponemos un nombre y aprendemos a mirarlo a la cara…

Y nos damos cuenta de que está ahí para abrazarlo y admitirlo. Para darnos cuenta de que existe en nosotros y descubrir que no pasa nada… Que todo tiene sentido y está ahí cumpliendo su función… Que llega para marcharse cuando lo asumimos y dejamos de avergonzarnos de ello. Que viene a mostrarnos el espejo para que nos reflejemos en él veamos que somos maravillosos…

Para que sepamos que la belleza no es perfección sino coherencia

Que ya basta de brillar a medias por miedo a ofender o decepcionar.

Que no necesitas pedir perdón por ser tú, sino perdonarte por esa culpa que arrastras y que no es tuya.

Que no llegarás a todo y eso te hace fantástico y te da la oportunidad de seguir mañana.

Que eres tus sueños, pero también tu forma de superarlos y amar tus debilidades.

Que eres tus cicatrices y tus manías que te convierten en alguien distinto.

Al final, bendeciremos al captor porque nos ha ayudado a sentirnos libres…

Al traidor porque demostrarnos que sólo necesitábamos sernos fieles a nosotros mismos.

Al violento por mostrarnos la rabia que llevamos dentro.

Al manipulador por hacernos ver que no queríamos ser responsables de nuestras vidas.

Al que nos ha rechazado porque nos ha ayudado a comprender que somos nosotros quienes nos rechazábamos…

Al que no supo amarnos porque nos enseñó que no sabíamos amarnos a nosotros y buscábamos amor por ahí fuera sin que saber que estaba dentro. Todo lo que parece que nos rebaja no nos deja más alternativa que crecer, que aumentar de tamaño. Todo lo que nos oprime, no nos deja más remedio que volar… Y así descubrimos que el poder es nuestro.

Así es la vida… Nos pone delante lo que necesitamos ver

Gracias por poner ante nosotros lo que hacía falta para conocernos y descubrir que en realidad ya somos lo que buscamos y sólo debemos quitarnos esa máscara de niños asustados. Que lo que nos faltaba era mirar de otro modo lo que nos rodea para descubrir que la belleza está siempre primero en los ojos del que mira porque si no, no la ve…

Que en el fondo, no nos hace falta cambiar sino desnudarnos de hipocresía y vivir sin corazas… Que buscamos fuera y la respuesta está dentro…

Gracias por hacernos de espejo y ayudarnos a descubrir que no alcanzábamos lo que queríamos porque alargábamos la mano hacia el cielo cuando lo que debíamos era fijaros en el interior y descubrir que lo que necesitamos para vivir intensamente ha estado allí siempre…

Gracias por mostrarnos el mapa del tesoro que buscábamos y permitirnos ver que en realidad lo llevábamos tatuado en la piel…

Gracias por demostrarnos que perseguíamos el reflejo en lugar de la luz.

Gracias por ayudarnos a ver que buscamos el cielo y en realidad lo llevamos dentro…

“Quien le teme al fracaso, también le teme al éxito” – Anónimo

“Sólo una cosa convierte en imposible un sueño: el miedo a fracasar” – Paulo Coehlo

“El único lugar en el que éxito viene antes que trabajo es en el diccionario” – Vidal Sassoon

“El fracaso derrota a los perdedores, e inspira a los ganadores” – Robert Kiyosaki

“Cuando nuestras actitudes sobrepasen nuestras habilidades, aun lo imposible se hace posible” – Anónimo

“El éxito es como un tren, todos los días pasa pero si no te subes tú, se subirá otro” – Anónimo

“Si pierdes de vista tus sueños, no se podrán hacer realidad” – Anónimo

“El éxito no es el final, el fracaso no es la ruina, el coraje de continuar es lo que cuenta” – Winston Churchill

La emoción de ganar debe ser mayor al miedo de perder” – Robert Kiyosaki

“Donde hay una empresa de éxito, alguien tomó alguna vez una decisión valiente” – Peter Drucker

“Hay tres cosas en la vida que no se puede perder: la esperanza, la paciencia y la honestidad” – Anónimo

“La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y algo que esperar” – Tomas Chalmers

“Las metas son sueños con fecha de vencimiento” – Anónimo

“El optimista tiene siempre un proyecto, el pesimista una excusa” – Anónimo

“Ser el hombre más rico del cementerio no significa nada para mí. Irme a la cama por las noches sabiendo que hice algo extraordinario es lo que más me importa” – Steve Jobs

“Un verdadero emprendedor no es un soñador, es un hacedor” – Nolan Bushnell

“Un hombre con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa” – Mark Twain

“Es posible cambiar las estrellas” – Edwin Van den Broeck

“Un líder es aquel que ejerce su poder con autoridad y responsabilidad, el que busca el bien del grupo, no el individual” – Anónimo

“Dos palabras definen el éxito para un entrepreneur: persistencia 80% e innovación 20%” – Anónimo

“Ningún hombre está vencido, mientras no se venza en su propia mente” – Anónimo

“La zona de confort es la zona de los que sólo observan y aplauden, no la de los ganadores” – Anónimo

“El éxito no se logra sólo con cualidades especiales. Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y de organización” – J.P. Sergent

Zugoi Blog¡El cielo se está cayendo! ¡El cielo se está cayendo!

Ok, Chicken Little, eso podría ser un poco dramático. Pero Robert y yo creemos firmemente que se avecina un colapso. ¿Por qué?

Echemos un vistazo a la historia reciente:

• Primero, hubo una crisis de ahorros y préstamos en los años ochenta.
• Luego, en 1987, el mercado bursátil colapsó y el índice Dow Jones perdió 23% de su valor.
• El siguiente gran evento fue la burbuja de las puntocom y la subsiguiente caída de 1999 a 2000.
• Y el evento más reciente fue la crisis financiera mundial de 2007-08, desencadenada por la crisis de las hipotecas subprime y el colapso de la burbuja inmobiliaria estadounidense.

Me faltan algunas más pequeñas en el medio, pero esas son las verdaderas importantes (o tristes, realmente).

Esencialmente, el período más largo de tranquilidad del ciclo económico tuvo lugar durante la década del 90, cuando la economía pasó una década entera sin un ciclo de bajada. Esa fue una década rara (y gloriosa).

Como puedes ver, han pasado casi 10 años desde el último gran evento; si la historia se repite, tendremos un colapso. Y pronto.

Examinemos las evidencias.

El promedio industrial Dow Jones está en su punto más alto: su registro de cierre más alto es 24.792,20, que se acaba de establecer el 18 de diciembre de 2017. El Bitcoin, la criptomoneda altamente volátil, creó un frenesí completo en las últimas semanas, con su aumento del 1600% en valor. Dicho esto, literalmente sube y baja mientras escribo esto. En las noticias, se habla de burbujas de viviendas y burbujas de préstamos automotrices formándose a izquierda y derecha.

¿Sabes lo que las burbujas siempre hacen? ¡Explotar!

Preparándose para la explosión

No estoy tratando de enviar un mensaje de catástrofe y tristeza. No sabemos cuándo explotará esta burbuja, pero ciertamente podemos comenzar a prepararnos para ella. ¿Cómo? Todo se reduce a la educación financiera.

Verás, todo comienza con comprender que el dinero no te hace rico. Tu coeficiente de inteligencia financiera (IQ financiero) es lo que te hace rico. Te garantizo que si le das los mismos $ 100,000 a una persona con bajo IQ financiero y a una persona con un alto IQ financiero, verás una inmensa diferencia en cómo lo gastan y hacen crecer ese mismo dinero.

Central a la diferencia entre aquellos con IQs financieros bajos y altos es una alfabetización simple pero profunda: la capacidad de comprender un estado financiero: un estado de resultados y un balance general.

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Extrañamente, las clases de contabilidad enseñan a leer un estado de resultados y un balance por separado. Pero, en realidad, comprender la relación entre ellos es crucial. Después de todo, ¿Cómo puedes saber qué es realmente un activo o un pasivo sin la columna de ingresos o la columna de gastos?

Comprender la relación entre los dos te permite ver fácilmente la dirección de tu flujo de efectivo para poder determinar sin esfuerzos si algo te está haciendo ganar dinero o no.

En pocas palabras: Si algo está ganando dinero, es un activo. Si no, es un pasivo. La razón por la cual la mayoría de las personas con bajo IQ financiero sufre problemas de dinero es porque compran pasivos y los incluyen por error en la columna de activos.

El flujo de efectivo es la única forma de hacerlo

Es esta simple idea la que explica por qué las personas con bajo IQ financiero aún son pobres, incluso cuando obtienen ingresos de seis cifras. No tienen idea de cómo mover su dinero a activos que les den más dinero. Y el flujo de efectivo es lo que realmente importa.

Debido a que los temas financieros tienen una forma de tornarse innecesariamente complicados, mantengamos los conceptos simples y usemos diagramas para mayor claridad. Si puedes entender los siguientes diagramas, tienes una mejor oportunidad para adquirir una gran riqueza.

Patrones del flujo de efectivo

Un activo es algo que pone dinero en tus bolsillos. Este es el patrón del flujo de efectivo de un activo:

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Un pasivo es algo que saca dinero de tus bolsillos. Este es el patrón del flujo de efectivo de un pasivo:

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La parte confusa

Ahora, la confusión puede ocurrir porque los métodos de contabilidad aceptados permiten la inclusión de activos y pasivos en la columna de activos.

Para explicar esto, mira este diagrama:

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En este diagrama, tenemos una casa de $ 100,000 donde alguien ha puesto $ 20,000 en efectivo y ahora tiene una hipoteca de $ 80,000.

¡Confuso de verdad! ¿Cómo sabes si esta casa es un activo o un pasivo? ¿Es la casa un activo solo porque está incluida en la columna de activos?

La respuesta es, por supuesto, no. Para estar seguro, necesitaría consultar el estado de resultados para ver si era un activo o un pasivo.

Para ilustrar esto, veamos un diagrama que describe la casa como un pasivo:

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Puedes ver que es un pasivo porque sus únicas líneas se encuentran en la columna de gastos. Nada entra a la columna de ingresos.

A continuación, veamos un diagrama con la adición de una línea que dice “ingresos por alquiler” e “ingreso neto por alquiler”: la palabra clave es “neto”. ¿Ves cómo esa adición al estado financiero cambia esa casa de un pasivo a un activo?

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En pocas palabras, si el ingreso por alquiler de la casa, menos los gastos de la casa, equivalen a un ingreso neto positivo por alquiler, entonces la casa es un activo. Si no, es un pasivo.

¿Encontraste esta lección profunda? Es esencialmente la base para construir todas las grandes riquezas.

Volviendo a mi comentario anterior, una persona con un IQ financiero alto y $ 100,000 podría saber cómo invertirlo en activos que son verdaderos activos, los que ponen más dinero en tus bolsillos cada mes. Una persona con bajo IQ financiero gastaría ese mismo dinero en pasivos, pero no sería capaz de diagnosticar lo que estuvo mal. Más bien, intentarán y trabajarán más para ganar más dinero, un círculo vicioso al que llamamos La Carrera De Ratas.

Volviendo a la burbuja

Comprender la relación entre el estado de resultados y el balance te permite comprender rápidamente si una inversión es un activo o un pasivo, y comprender esto te permitirá hacer la inversión correcta en todo momento.

Si bien no puedes controlar cómo se comportará la economía o cuándo se producirá esta burbuja inevitable, puedes controlar absolutamente tu continua educación y destreza financiera para minimizar su impacto.

Vivimos en una cultura que ser enorgullece a si misma en su lucha por la libertad. Alardeamos de que es uno de nuestros más altos valores. Tanto que entramos en otros países para que también valoren la libertad. Damos lecciones sobre cómo encontrar la libertad.

Nuestras acciones y actitudes como sociedad cuentan una historia bastante distante a lo que predicamos. Hay muchos indicadores, obvios y sustanciales, que demuestran que no andamos sobre el mismo discurso que promulgamos. Sobre todo en cuanto a la libertad se refiere.

Todo esto sin entrar en guerras, derechos, políticas, despatarrados, que baño utilizar, derechos igualitarios para cualquier género, raza y ciudadanos, etc. No son temas en los que se necesite elaborar mucho más de lo que ya hay expuesto.

Lo que sí es menos obvio, es la forma sutil en la que esta sociedad minimiza la libertad en el campo emocional.

Estamos rodeados en una cultura incómoda con las emociones: con sentirlas, con expresarlas, con reconocerlas. De forma más precisa, nuestra cultura no logra aceptar (porque no comprende) las emociones “menos atractivas”: miedo, tristeza, ansiedad, resentimiento, lástima, ira o imperfección, entre otras.

La persecución de la felicidad es un principio elemental de nuestra sociedad. Si no vas detrás de la felicidad, debes tener problemas.

Vivir el momento es la tendencia de la publicidad. Si no estás en una terraza viviendo el presente. Algo estás haciendo mal.

Mostrar alegría es lo que se espera de ti. De lo contrario, si muestras vulnerabilidad, te rechazaremos.

Sanción cultural: ser brutalmente honesto

Para promover la búsqueda de la felicidad, la libertad, vivir el presente y hacerlo alegre, nuestra cultura sanciona cualquier forma de escape emocional.

Otras formas de escapar:

• Refugiarte en el trabajo.
• Aislarte en una montaña.
• Volverte un adicto a la gratificación instantánea de las redes sociales.
• Auto-proclamarte una persona ocupada.
• Sobre-entrenar.
• Leer 1 libro al día.
• Escuchar 5 podcasts y/o leer 30 artículos al día.
• Invertir más tiempo en Internet.
• Ir de compras.
• Comprobar tu bandeja de correo electrónico más de 15 veces al día.

Para ser un poco más claro, ninguna de las cosas que hay en la lista son buenas o malas. Depende el uso que le des.

Crear momentos de entretenimiento y distracción es saludable. Hasta cierto punto. El problema aparece cuando pasamos a preocuparnos de que podríamos utilizar un smartphone o Facebook / Instagram para escapar de la realidad.

He vivido esto de cerca en uno de mis últimos experimentos, acabo de estar 113 días aislado de las redes sociales. Hoy en el segundo día de estar “conectado”, me pregunto a mí mismo si merece la pena volver.

Al segundo día. Aún cuando estoy al 20% del rendimiento y dedicación al que solía estar antes del experimento. Fue el mismo motivo que me llevó al experimento de vivir sin smartphone por ocho meses.

Escapar no significa libertad

Cuando escapamos de algo, tampoco somos libres. Nos engañamos pensando que somos libres. Un prisionero que escapa de una cárcel acaba durmiendo con un ojo abierto, siempre alerta. Preguntándose cuándo será capturado de nuevo.

Escapar de la realidad a través de las redes sociales o derivados, solo nos evade de las paredes que podemos ver; no nos hace libres. Sabemos, dentro de nosotros, en algún sitio, que llegará el momento en el que nuevas emociones emerjan.

Social media o el email no son los enemigos, el enemigo está dentro de nosotros.

Aprende a bailar con el instante

Enseñarte a bailar con lo que llegue a ti puede ser incómodo, al principio.

Rechaza ser la persona que comparte sus más grandes miedos, pero rechaza también ser la que comparte sus más grandes éxitos. O por otro lado, comparte tus más grandes alegrías y también tus más grandes tristezas. Ser coherente con quien eres y lo que eres te hará libre. Ver las cosas como son te ayudará a ser libre.

Durante el experimento he aprendido a no ser más, pero tampoco a ser menos. He aprendido a ser lo que soy. He aprendido a ver las cosas como son. También he descubierto que las cosas no son ni buenas ni malas, solo son. Para bien y para mal, en perspectiva.

He aprendido cómo sentarme con mis sentimientos y frustraciones y conversar juntos. Aburrimiento, ansiedad, exuberancia, disfrute, plenitud, ira, resentimiento, indignación. Amor, soledad, duda, miedo, confianza, elación, insatisfacción. Esto ya valió los 113 días de experimento. Cuánto valor y realización y cuanto dolor al mismo tiempo.

Presumía de estar a gusto conmigo mismo, qué equivocado estaba. Ahora estoy empezando a saber qué es lo que estar conmigo mismo. Destapando, desatando y aceptando todas las partes de mi ser.

Encontrar la libertad

Tan pronto como aprendes a aceptar, estar y ser, empiezas a sentir ligereza. Entonces empiezas a desenmascarar la libertad. Encontrar la libertad de aceptar y expresar quién eres. Encontrar la libertad de fluir y dejar marchar expectativas, deseos y exigencias.

Entonces, solo entonces, las piezas del autodominio empiezan a encajar. En ese instante comprendes que:

• Solo puedes encontrar la libertad si intentas dejar de escapar.
• Libre es ser tu mismo/a.

No el tú hijo, amigo, pareja, profesional del marketing, consultor o nieto o cualquiera que sea la etiqueta que el mundo quiere que lleves. No tú como una marca, avatar o arquetipo. Y no unas iniciales que intentan categorizar.

El tú que está debajo de todas esas capas tan superficiales. El tú auténtico, el tú real. El humano de verdad.

Amable, cariñoso. Impetuoso. Salvaje. Cabezón. Ultradisciplinado. Sobrepensador. Instintivo. Indocumentado. Ignorante. Simple. Sencillo. Implacable. Incansable. Obsesionado. Emocional. Arriesgado. Inconscientemente consciente. Preguntador. Incómodo. Vulnerable. Abierto de mente. Disruptivo. Incrédulo. Estridente. Quito. Analista. Sobreexigente. Apartado. Solitario. Dudoso. Inseguro. Autocínico. Deliberado. Soy todas estas cosas y más.

Cuando dejas de escapar aprendes a crear espacio para todo esto. Incluso para partes de ti mismo que están en conflicto con otras partes. Sin embargo, cuando aceptas que eres en tu totalidad, deja de haber cualquier conflicto interno.

Para mí, esta la libertad definitiva: aceptar quien eres, sin disculpas o excusas.

Lucha primero por esta libertad.

Es muy común escuchar decir a las personas que tienen dificultades económicas, que el dinero que ganan no les alcanza, o que se les esfuma en cuanto llega a sus manos. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones todo lo que se dice queda en el discurso de la queja y no se hace nada por mejorar.

Es importante saber que el dinero tiene un gran valor energético dentro del universo, así como los seres humanos somos seres de luz y energía, es por esta razón que lo ideal es que usted logre sinergia con el universo para que vayan en la misma dirección, de la mano, relacionados.

Pero la pregunta aquí sería, ¿cómo lo hago?, ¿cómo logro tener esa buena relación con el dinero y que este comience a fluir en mi vida?

Pues quiero compartirles 5 maneras para que logren tener una buena relación con el dinero basados en programación neurolingüística.

#1. Dejar el discurso de la queja

La queja es una expresión de impotencia, en la que las personas inmediatamente se sienten y sitúan en el papel de víctimas.

Cuando usted se queja todo el tiempo de la escasez o falta de dinero, inmediatamente permite que todos sus pensamientos y comportamientos estén dirigidos y enfocados en el problema, como reza un dicho popular, mirando el vaso medio vacío en vez de verlo medio lleno.

Debe tener en cuenta que usted es quien crea la prosperidad, que usted es el responsable de vivir en un mundo lleno de apuros o un mundo de abundancia.

Pero si se queda en el papel de víctima, culpando al gobierno, a su familia, a su jefe o a la economía, pues lo que está haciendo es incitar a que le sucedan cosas o situaciones con mayor frecuencia e intensidad relacionadas con el motivo de queja. Recuerde, todo en lo que usted centra su atención se expande.

#2. Cambiar creencias sobre el dinero

Todas las personas a lo largo de sus vidas forman creencias respecto a cómo ven y perciben el mundo, de acuerdo con lo que aprendieron de sus padres o tutores, la cultura en la que viven, los conocimientos que adquieren y las experiencias vividas.

Es por esta razón que es muy importante que revise qué creencias arraigadas tiene sobre el dinero, cuáles rigen su parte de abundancia económica y sobre todo, examinar si esas creencias lo están limitando e impidiendo que tenga abundancia económica.

Creencias, como los ricos no entran al cielo, el dinero es sucio, los ricos son malos, hay que trabajar como esclavos, el dinero se gana con el sudor de la frente, el dinero vuelve malos a los seres humanos, son aquellas que no lo van a dejar ponerse en sintonía con el universo, la vida, Dios o cualquiera que sea su creencia más firme.

Así que identifique cuáles son esas creencias que tiene respecto al dinero, luego analice de dónde vienen, para que así reconozca que no son suyas, solo las adquirió de alguien o algo externo, esto le permitirá disociarse de ese dogma y así poder formar una creencia que sí lo ayude a fluir con el dinero.

#3. Saber administrar lo poco o lo mucho

Muchas personas dicen que no ven la necesidad de administrar su dinero porque es tan poco que cuando les llega ya lo deben todo o lo gastan muy rápido, pues este es un gran error.

A nivel energético el dinero es dinero, se trate de 100 pesos o de 100 millones, por lo tanto, comience a organizarse, mida cuales y a cuánto ascienden sus gastos, cuánto paga de intereses, cuánto ahorra y cuánto invierte.

Existen muchas teorías y porcentajes a la hora de aconsejarle cómo administrar el dinero, sin embargo, en mi opinión lo que debe hacer es ahorrar, e invertir, tómelo como hábito, así sean pequeñas cantidades, esto para que la mente comience a ver su orden y sepa que tiene ese espacio, donde cada vez le va a parecer más fácil colocar una mayor cantidad de dinero.

#4. Realizar afirmaciones positivas y de poder

Si deja de quejarse acerca de su situación económica e identifica y se disocia de las creencias limitantes que tiene en esta esfera, va a poder tener sentimientos diferentes, quitando la sensación de escasez y viendo las cosas de una manera menos trágica.

Algo importante es saber que el cerebro es literal y no acepta chistes, él actúa de acuerdo con lo que se le dice y se piensa.

Por lo tanto, debe ser más consciente de lo que expresa y más responsable con cada palabra que sale de su boca, debe aprender a realizar declaraciones positivas tales como, soy una persona abundante, el dinero llega a mi fácilmente y para quedarse, tengo tiempo y dinero para todo, tengo una mente millonaria, con afirmaciones como estas, va a lograr que el cerebro se comience a concentrar y a trabajar en ello.

Al principio puede sonarle extraño o pensar que no sirve de nada, pero con el tiempo va a notar como su percepción va cambiando, pues repitiendo estas frases poderosas constantemente y con buena intención, va a comenzar a evidenciar y percibir el mundo desde la abundancia y no desde la escasez.

Es importante que dentro de esas afirmaciones, tengan en cuenta las de agradecimiento, ya que si comienzan a bendecir, a dar gracias por lo que ya tienen, el universo, la vida, Dios o cualquiera que sea su creencia más firme, comenzará a fluir con usted y a trabajar para su bien.

#5. Tomar acción

Partiendo y aclarando que el dinero es un medio y no el fin, debemos poner sobre la mesa que, si se quiere ser rico, exitoso y abundante económicamente hablando, cambiar sus pensamientos y creencias solo es el primer paso, pues esto debe ir acompañado de trabajo de excelencia.

No importa a qué se dedique, pero siempre realice sus actividades lo mejor que pueda. Muévase, busque, estudie, mejore sus capacidades, siempre dé una milla extra, plantéese alternativas, si siente que debe subir de nivel y quiere otras entradas de dinero a su vida, busque y logre nuevas fuentes de ingreso.

No se centre en los obstáculos, céntrese en las oportunidades, tome decisiones, arriesgue mesuradamente, pero arriésguese, no cometa el error de quedarse en su zona de confort.

Rétese todo el tiempo a cumplir un poco más de lo planeado, tenga control de su vida, póngase metas alcanzables, realistas pero desafiantes, con tiempos de cumplimiento que estén bajo su control y sobre todo que no le hagan daño a nadie, no olvide celebrar sus logros así sean pequeños.

Moverse y estar en acción, hará que el dinero también se mueva y se ponga a su servicio. Si leyendo este artículo en algún momento pensó frases como: “el dinero no lo es todo”, “existen cosas más importantes que el dinero”, “no hay que pensar solo en el dinero”, “la persona que escribió esto es muy materialista”

Pregúntese qué creencias tiene en su inconsciente que no le dejan sentirse merecedor, puesto que si usted se devuelve al título de este artículo se dará cuenta que es claro en decir que estamos hablando del dinero y la buena relación que debemos tener con este, así que no tenga miedo o culpa al hablar de manera contundente y decidida de la importancia del dinero.

Nos vemos pronto.

El conferencista en materia de motivación Patrick, O´Dooley se dirige a cientos de audiencias por año. En un momento dado de sus discursos, le pide a los asistentes que le digan las palabras que emplean para describir a un “ganador”.

Se dirige a una pizarra o un rotafolio a medida que el público le va diciendo las palabras que asocian con un ganador y él anota las primeras 10.

A lo largo de los años O´Dooley ha conservado estas listas de las 10 cualidades más destacables de un ganador, recientemente las reunió en una lista por orden de frecuencia:

1. Actitud positiva.

“Si jugase en sus equipos me comprenderían”. Así se explicaba Drazen ante todos aquellos que no comulgaban la actitud que el de Sibeknik mostraba en la cancha.

Chocaba un poco su forma de estar en una cancha, lo cual no hizo más que acarrearle críticas por parte de entrenadores, compañeros, rivales y aficionados, y es que nunca dejaba a nadie indiferente.

Pero esto en Drazen en vez de verse como una amenaza a su persona lo utilizó como una oportunidad, la cual decidió afrontarla con una mentalidad y actitud positiva.

Ésta es por ejemplo la que le hace pasar en menos de un año de ser odiado a amado por gran parte de los aficionados y jugadores madridistas, con los que compartió una temporada, previa marcha a la NBA.

Una imagen impensable… pero Petrovic hacia posible lo imposible… y es que una imagen vale más que mil palabras

2. Entusiasmo:

Una situación muy interesante se dio a media temporada jugando en Zagreb contra un equipo modesto de nuestra liga doméstica, el Borac –Cacak. No podíamos perder.

Como todos los entrenadores, pensé en dar un descanso a nuestro jugador más importante porque la temporada iba a ser larga. Fui a ver y hablar con Drazen para así conocer su reacción. Drazen no estaba de acuerdo: “mi promedio va a bajar, tengo 34,2 por partido y quiero ser el mejor encestador de la historia de (antigua) Yugoslavia” me contestó.

Yo acepto, lógico, sus motivaciones, sus deseos y sus sueños eran algo que yo no podía destruir. Me comprometo con él y pactó: “Mira en cuanto llegues 33 o 34 puntos te siento en el banquillo”. Pensé que tendría que jugar casi todo el partido. En el segundo tiempo, minuto seis, alcanza los 33. “Drazen, cambio, fuera”. Él contento. Jugó con mucho entusiasmo para los aficionados y demostró su calidad y fuerza mental.

3. Determinación.

Su verdadero deseo era continuar en la NBA. Perseverar todo lo que hiciera falta hasta alcanzar el éxito. Ganar un anillo de campeón. Ser el máximo anotador de la liga. Sacar de sus casillas a todos los defensores que trataran de frenarle, y en ello estaba hasta aquel fatídico día…

4. Motivación.

Quería entrenar siempre, deseaba ganar todos los partidos y… meter más puntos. Líder por su propia fuerza. Con él en la cancha todos los jugadores parecían mejores, siempre había espacios para todos. Fue un enamorado de nuestro deporte, fue su vida.

5. Confianza.

Mucha confianza primero para entrar a formar parte de un vestuario donde precisamente no era muy querido y confianza posteriormente para ir a la NBA con la misión de TRIUNFAR, en una competición que en aquel momento para los jugadores Europeos resultaba casi que una misión imposible para los jugadores Europeos.

Para Petrovic no existía ninguna barrera posible que no pudiese derribar a base de talento y trabajo diario.

6. Optimismo.

“Los jugadores de la NBA son muy buenos, pero no son Superman. Si tengo treinta minutos por noche no hay ningún equipo al que no le meta más de veinte puntos”.

Conocedor como nadie de su talento, no dudo en poner todo de su parte para lograr los pequeños triunfos, tanto de forma individual como colectiva para lograr el objetivo último perseguido, que no era otro que ser el MEJOR.

Decidió afrontarlo de una manera Optimista-Realista, donde El optimismo sería una importante herramienta de motivación y el realismo de prevención.

7. Dedicación.

Muchos recordarán su pasión, otros su calidad, algunos sus actitudes de desalmado competidor y ganador durante los partidos e incluso la gran mayoría su tremenda introversión personal comparado con su exceso de descaro sobre la pista. Yo me quedo sin duda y por encima de todo eso por el interés y la necesidad que tenía por el entrenamiento.

Entrenó duro hasta conseguir una de las mecánicas de tiro más depuradas de la liga.

Nunca vi a nadie como él perfeccionando y entrenando su tiro. Clifford Luyk era el encargado de ayudarle en esos entrenamientos en solitario recogiendo los balones que en un 90% de las veces acababan acariciando las redes de la canasta. Tenía mucho talento, pero mentalmente era más fuerte aún, con mucho orgullo y ambición (Johnny Rogers, quien fuera su compañero en el Real Madrid)

8. Alegría.

El genio de Sibeknik jugaba con una alegría inusitada sobre la cancha de Baloncesto, jugaba con un descaro impropio para los chicos con su edad, y aunque con el paso del tiempo fue corrigiendo ciertas conductas, nunca dejó de sonreír. Su sonrisa fue, es y será eterna, asociada a su enorme figura, la cual crecía dentro de la pista al ritmo de su juego divertido y vertiginoso, imposible para muchos, pero que en Drazen se hacía de los más normal y terrenal.

“Era un tipo alegre, positivo y siempre esbozaba una sonrisa”.

Drazen nos hizo creer en que había un baloncesto diferente y posible,

9. Capacidad de escucha.

Petrovic era de los que se crecía ante las adversidades, tenía tanta confianza en sí mismo que sabía que su triunfo era cuestión de tiempo.

Tenía muy claros sus objetivos, conocedor de sus puntos fuertes y débiles, ahora “solo” faltaba perfeccionar lo positivo y mejorar lo negativo, para lo que no dudó en entrenar lo que hiciese falta y más y escuchar a aquellas personas las cuales sabía que le podían acercar cada día un poco más a ese olimpo de los dioses y del que nadie duda que forma y formará parte para toda la eternidad.

Sabía escucharse a sí mismo y escuchaba como un aprendiz más a aquellas personas que Drazen sabía que podían hacerle conseguir los retos planteados, bien a través de conocimientos tácticos o preparación psicológica.

Aunque el liderazgo nos suene a concepto abstracto difícil de abarcar, existen una serie de rasgos fácilmente identificables que pueden definir a un buen líder.

O eso es lo que opina Adam Grant, profesor de negocios de moda en la Escuela Wharton y autor de varios bestsellers como Give and Take y Originals.

En una entrevista en Inc., desvela sus conclusiones tras haber participado en más de un centenar de estudios sobre el tema, revelando siete aspectos clave del liderazgo.

1. Desconfiar del brainstorming

Uno de los principales problemas que observa Grant es la predominancia del pensamiento grupal en la toma de decisiones, el cual suele anular la originalidad y descartar amenazas potenciales que en el futuro podrían revelarse como reales.

El resultado: decisiones precipitadas y, a menudo, desastrosas, que pueden poner el peligro la propia estrategia de una compañía en una materia concreta.

Por eso, este profesor sugiere utilizar un proceso al que llama brainwriting -en contraposición al clásico brainstorming-; un mecanismo que permite a todos los participantes generar ideas por su cuenta para, después, ponerlas en común para evaluarlas. Y, para llevarlo a cabo, incluso propone que las ideas se conciban en espacios separados para no contaminar al grupo.

2. Dotar de valor a los intangibles

Los líderes suelen sobreestimar el poder de la motivación extrínseca, esto es, aspectos palpables para el empleado, tales como el dinero o los beneficios sociales asociados a un puesto de trabajo.

Sin embargo, Grant considera imprescindible cultivar lo que denomina motivación intrínseca: la relación de una persona con su puesto de trabajo, con la compañía y con su entorno.

La razón es que “cuando le aumentas el salario a alguien, es fácil comprobar ese impacto”, ya que existe una manera objetiva de medirlo. Por el contrario, los líderes son incapaces de cuantificar cuánto aporta un exactamente un empleado a la compañía, por lo que nunca pueden compensarles de manera justa.

3. El talento como imán para el talento

Otro aspecto clave es la gestión del talento en una compañía o, dicho de otro modo, la evaluación de capacidad productiva de un empleado. Y es que, según Grant, los líderes suelen infravalorar el efecto que los compañeros tienen en el talento de un empleado.

En concreto, asegura que el equipo que acompaña a un trabajador es tan importante como el salario y las condiciones laborales para su productividad. En este sentido, señala que los últimos estudios estiman en un 10 % el incremento en la productividad de un empleado que cuenta a su alrededor con compañeros que él escoge en función de su talento.

4. Ambientes multiculturales

En cualquier caso, la creación de un grupo homogéneo con ideas afines tampoco resulta una buena idea.

Grant considera que, si bien en startups o proyectos recién concebidos es importante que todo el mundo reme a una, en cualquier otro contexto el “ajuste cultural” suele resultar un error de bulto. En su lugar, este profesor prefiere hablar de “contribución cultural”, es decir, que el empleado pueda incorporar su propia cultura a la que define la empresa, y no al revés.

“En lugar de preguntar: ‘¿Esta persona se ajusta a nuestra cultura?’, deberíamos preguntarnos: ‘¿Qué falta en nuestra cultura, esta persona va a enriquecerla?’”, sostiene.

5. Cuestionar tu buen juicio a la hora de contratar.

Además, otro de los aspectos que Grant recalca es la necesidad de cuestionar el buen juicio de un líder respecto a quién contrata o con quién trabaja. Para ello, debe abandonar la falsa idea de que cuanta más experiencia se adquiere y mayor rango se ocupa, mejor juicio se tiene.

Cuanto más alto escales, más comprometido se vuelve tu juicio”, asegura, ya que la distancia entre cualquier empleado y el líder es mayor, por lo que resulta más complicado acertar con este tipo de juicios.

6. En caso de duda, haz un test

Existe otro rasgo que define al buen líder y que, en este caso, está directamente asociado con el marketing.

Según Grant, la mejor manera de averiguar si una idea tiene futuro o no es comprobándolo a modo de test entre los distintos departamentos implicados. Pero más importante aún es comunicárselo a los empleados.

“Si se le dice a los empleados: ‘Para ser honestos, no tenemos un consenso interno sobre si esta es una buena idea, y queremos averiguarlo’. Cuando explicas eso, los empleados están mucho más motivados para que funcione”, asegura.

7. No dejar que los prejuicios decidan por ti

Por último, Grant explica que uno de los mayores problemas a la hora de tomar decisiones es la idea preconcebida o prejuicio que un líder pueda tener sobre algo o alguien.

Así, señala que una de las tareas que se auto-impone cuando tiene que contratar a alguien es elaborar una lista con los posibles “sesgos cognitivos” que pueda tener. De este modo, puede guiarse “por evidencias” y no sólo por su juicio.

¿Sabes? La mayoría de las personas nos hemos visto en una situación así. Y, seguramente, tampoco será ésta la primera vez que tú sales airoso de una prueba difícil.

Diferimos en nuestra forma de ser o de entender la vida. Difieren nuestras historias y nuestras rutinas cotidianas. Pero coincidimos en cosas importantes. Entre ellas, ésta: la de pasar por pruebas que pensamos que nos sobrepasan.

Tú, yo y el vecino de enfrente hemos vivido días de incertidumbre y de estrés en alguna ocasión. Estamos vivos. Y no es que la vida sea una carrera compuesta únicamente de obstáculos, golpes o empujones. Lo que sí hay son tramos más complicados que otros.

“Complicados” no equivale necesariamente a “desagradables”. Puede desbordarnos una experiencia dolorosa, como una pérdida con la que no contábamos. O puede desbordarnos, por ejemplo, un cambio positivo que nos parece que pide más de lo que tenemos en las manos para afrontarlo.

Como sea, en menuda nos hemos metido. Las piernas nos tiemblan y de ahí sale el: No voy a poder.

¿Es eso cierto?

Puede que sí. Aunque, antes de darlo por cierto, hemos de esperar a que se asienten las emociones para poder pensar con claridad.

Lo más probable es que las emociones nos estén empujando a exagerar. Para darnos cuenta de que esto es así, basta con dar un paseo por el pasado.

Hasta llegar aquí, hemos hecho un recorrido por experiencias variadas. Algunas de ellas nos pusieron a prueba (como la que tenemos ahora en frente). ¿A que tú también recuerdas experiencias de este tipo?

Te pareció que el miedo te iba a parar y no te paró. Te pareció que te faltaría paciencia, pero aguantaste. Te pareció que las fuerzas te abandonarían y, a la hora de la verdad, las sacaste de no se sabe dónde.

Recuérdalo. A la hora de la hora, es cuando uno saca lo que le parece que no tiene. Echa un vistazo a tu historia y, más o menos exigentes, encontrarás situaciones en las que te sorprendiste de ti mismo favorablemente.

En tu pasado hay ejemplos de cómo superaste dificultades que pensabas que te venían grandes. Y no sólo sobreviviste, sino que aprendiste de las mismas. Ahora es el momento de usar ese aprendizaje.

Que no… que no voy a poder.

De acuerdo. Pongamos que, con las emociones en “Pause”, llegas a la conclusión de que, aunque has pasado por pruebas difíciles, ésta te desborda. Estás seguro, muy seguro de eso.

Ha llegado el momento de recordar la segunda cosa importante: No estás solo.

Te parece que lo estás, pero no lo estás. Hay otras personas que han pasado por experiencias muy parecidas a las tuyas. Su historia podría orientarte.

Y hay personas que podrían ayudarte directamente, si tú pidieras esa ayuda, aunque algunas sólo estén en condiciones de escucharte o de acompañarte.

Pedir ayuda no es un acto de debilidad, sino de responsabilidad; la responsabilidad que tienes de sacarte a ti mismo adelante.

Habrá gente que te dé la espalda. No tendrá tiempo o ganas de ayudarte. Pero, si buscas más, encontrarás a alguien que sí te ayude con mucho gusto.

A los seres humanos, en general, nos gusta ayudar a los demás. Nos sentimos bien haciéndolo, porque ese gesto es una oportunidad para darnos cuenta de que tenemos algo valioso que ofrecer a otro.

Guíate una vez más por tu experiencia. Recuerda a esas personas a quienes acudiste y te dieron la mano. Recuerda que tú también lo has hecho en ocasiones sin que te pesara. Al contrario, te gustó tener esa oportunidad y, si acaso, te hubiera gustado ayudar más de lo que lo hiciste.

Quedémonos con los dos recordatorios, si te parece:

1. Tú ya has pasado por pruebas exigentes. Utiliza lo aprendido en esas experiencias.
2. No estás solo. Siempre hay alguien.

Las discusiones no tienen lógica. Para ganarlas debes entender a la gente.

Por eso, hemos reunido algunos puntos de varias investigaciones científicas para que conozcas algunas tácticas que te ayudarán a ganar cualquier pelea.

1. Sé civilizado.

Contrario a lo que tu profesor de debate te dijo, las peleas no son racionales. Respeta la perspectiva de la otra persona sin importar lo ridículo que suene.

“Cuando la gente tiene su valor validado de alguna manera, tiende a ser más receptiva a la información que reta sus creencias”, dice el psicólogo político Peter Ditto. Cuando estableces esa conexión emocional, puedes pensar de manera lógica.

2. No trates de “ganar” la pelea.

Atacar las ideas de alguien lo puede poner en un modo de “irse o pelearse”. Una vez que están en el precipicio no habrá nada que los convenza.

Así que si quieres ponerlos de tu lado, practica el “acuerdo extremo”: toma los puntos de vista de la persona y trata de entender su conclusión, aunque suene algo absurda.

3. No preguntes por qué, pregunta cómo.

En un estudio de 2013, un psicólogo llamado Philip Fernbach separó a la gente con puntos de vista políticos extremos en dos grupos: los que tenían que explicar por qué estaban en lo correcto y aquellos que se les pedía explicar por qué sus ideales podían ser transformados en una política real.

¿El resultado? Los primeros tenían la misma confianza en sus ideas antes y después, los segundos tenían puntos de vista más débiles.

4. Haz un seguimiento.

El cofundador de Pixar, Ed Catmull, conoció a Steve Jobs durante 26 años. Tuvieron algunas peleas. Él evitaba tener pleitos fuertes con Jobs y aplicaba el siguiente método:

“Le decía algo e inmediatamente lo rechazaba porque pensaba más rápido que yo. Esperaba una semana para llamarlo, le daba mi opinión sobre lo que él me había dicho e inmediatamente lo rechazaba. Esperaba una semana más…pero a veces esto duraba durante meses”.

El desacuerdo se resolvía de una de tres formas: Jobs admitía que Catmull estaba bien, Catmul se daba cuenta que Jobs estaba bien o Jobs no le respondía a Catmull (lo que quería decir que le daba su aprobación).

5. Haz preguntas abiertas.

Si estás teniendo una discusión con tu esposa o esposo, el psicólogo John Gottman dice que debes hacer preguntas para que le permitas abrirse. Por ejemplo:

¿Qué cambiarias si tuvieras todo el dinero del mundo?
¿Cómo quieres que sea tu vida en tres años?
¿Te gusta tu trabajo?

También funciona para discusiones en el trabajo. Las preguntas abiertas ayudan a transformar las interacciones competitivas en cooperativas.

6. Ten confianza.

La gente no escucha a la persona más inteligente de la habitación. Un estudio de 2013 refleja que tal vez oigan a la gente que actúa como si supiera todo.

7. Usa gráficas.

Un estudio de Asner Tal y Crian Wansink muestra que la gente confía en los científicos. Hacer cosas que te hacen parecer un científico, como usar una gráfica, te hace ver más confiable.

8. Demuestra que otras personas están de acuerdo.

Un psicólogo llamado Robert Cialdini dice que la “prueba social” es la forma más rápida para que la gente vea las cosas a tu manera.

Usualmente asumimos que lo que otras personas hacen es el comportamiento correcto en una situación. Es la razón por la que las largas filas frente a un restaurante hacen que la comida adentro sea más tentadora.

9. Ve más allá de las anécdotas.

Una historia sobre cómo tu tío o amigo come mucha mantequilla y sigue delgado es una anécdota. Pero si quieres que te tomen en serio, necesitas usar datos, es decir, algo con estudios y muestras reales.

Mejor aún, ver por el consenso. Los científicos recurren a esto para poder ganar las discusiones y lo hacen por una buena razón. El consenso científico es una colección de opiniones de todos los científicos y no sólo con el que estás conversando.

Tal vez haya gente que no esté de acuerdo, pero si la mayoría llegó a un acuerdo significa que hay suficiente evidencia para apoyar la idea que es algo garantizado.

Pocos en Suecia se imaginaron que una adolescente encontrara la fama escribiendo un blog sobre estilos de vida y muchos menos que hubiera transformado el proyecto en una de las empresas de cosmetología más conocidas en el país.

Sin embargo, el camino hacia el éxito no fue una travesía sencilla para la joven empresaria de 27 años.

Cuando Isabella Lowengrip inició su blog a los 14 años, los medios tradicionales no la tomaron en serio.

“Los suecos, y en particular las adolescentes suecas, se mueven rápidamente y adoptan (las tendencias) fácilmente”, comenta Lowengrip en torno al auge de blogs que se apoderó del país hace una década.

“Pero recuerdo a los medios suecos burlándose de nosotras y diciendo, ‘miren a estas jovencitas intentado hacer empresa con blogs’. No nos dimos por vencidas y estoy muy orgullosa de eso”.

Bajo el seudónimo de Blondinbella, pronto se convirtió en una de las blogueras más leídas en los países nórdicos y, hoy en día, alrededor de 1,5 millones de personas visitan su sitio cada semana.

El blog (que está traducido al inglés, alemán y, más recientemente al francés y árabe) se concentra en moda y belleza, las operaciones empresariales de Lowengrip y en sus esfuerzos por balancear su ocupada carrera profesional con la crianza de sus dos pequeños hijos.

También la ha proyectado a convertirse en una de las más reconocidas “influencias sociales” del mundo nórdico, además de servirle de plataforma para el lanzamiento de otros negocios relacionados.

“Yo me veo más como una empresaria que una escritora”, reconoce durante una conversación que sostuvo con la BBC en su elegante oficina en Estocolmo. “¡Todavía pienso que escribo un tanto mal!”.

Lowengrip primero dejó entrever su habilidad para los negocios cuando era adolescente, al asegurar varias pautas publicitarias y acuerdos de patrocinio para su blog.

Mientras algunas de sus contemporáneas malgastaron sus ingresos festejando, esta joven sueca decidió invertir en nuevos proyectos.

En 2012, lanzó su propia línea de productos de belleza, Lowengrip Care & Color (LCC), que fue catalogada como la empresa de cosméticos de más rápido crecimiento en Suecia el año pasado.

Se coloca en el mercado como vendedora de productos “no irritantes” que producen resultados rápidos, incluyendo cremas faciales, rímel, champús y lociones para el cuerpo.

LCC se ha expandido por todos los países nórdicos además de Suiza y Estonia. El años pasado facturó por US$4,3 millones.

“El desarrollo de una compañía es mi pasión”, dice Lowengrip de su decisión de intentar nuevos proyectos empresariales más allá del blog. “Me es difícil ponerme el maquillaje o la ropa de otros, quiero crearlo todo”.

Pero LCC y el blog están íntimamente entrelazados. Ambos proyectos comparten las mismas oficinas que quedan arriba del exclusivo centro comercial Sturegallerian, en Estocolmo, con un total de 40 empleados.

Los blogs de Lowengrip’s frecuentemente hacen referencia a su trabajo en LCC, desde las reuniones con los diseñadores y toxicólogos hasta sus participaciones en ferias de belleza y logros contractuales.

También le solicita a sus lectores que le den sus opiniones sobres sus productos o proyectos.

Otros intereses empresariales de Lowengrip incluyen una marca de calzado, una línea de ropa, una empresa de inversión y talleres de finanzas personales. Todo este grupo espera reportar casi US$9 millones en ventas este año.

“Cuando resultó que tenía un talento para los negocios, la tomaron mucho más en serio”, reflexionó Frasse Levinson, editor digital de la revista de cultura popular Nojesguiden.

“Ella conoce muy bien la dirección de las corrientes. Por ejemplo, el cuidado de la piel se ha convertido en un tema puntual dentro del movimiento feminista en Suecia”.

“Es casi como si lo hubiera pronosticado porque lanzó sus propios productos de cuidado de la piel por anticipado”, comentó Levinson.

Lowengrip atribuye su éxito a una serie de factores, desde la cantidad de horas que ha invertido en educarse en asuntos empresariales hasta la colaboración con “colegas más inteligentes” en sus proyectos.

Sin embargo, reconoce que el tiempo y esfuerzo involucrado en el desarrollo de su carrera ha afectado su vida personal.

También habla francamente sobre los proyectos que no han dado resultado como el Egoboost, una revista ilustrada tradicional que nunca tuvo ganancias, o Bellme, su primera tienda online que quebró poco después de vender el negocio.

“Aprendí mucho durante esos años, así que estoy agradecida de todos esos errores. Uno tiene que subirse al caballo otra vez y no asustarse de lo que las otras personas piensan“.

Con sus 27 años, Lowengrip dice reconocer que no es “la mejor líder”, señalando que es mejor para generar ideas y enfocarse en una visión más amplia para que LCC se “convierta en la próxima Estée Lauder”.

Por eso es que su socia, la economista y periodista Pingis Hadenius, ha asumido las tareas de directora ejecutiva de LCC. El cargo oficial de Lowengrip es directora creativa, aunque sigue siendo también la cara más pública de la marca.

Opiniones encontradas

El ser una personalidad tan pública continúa siendo un arma de doble filo.

A pesar de ser una figura icónica para cientos de miles de mujeres suecas que se han criado leyendo sobre su vida, Lowengrip genera opiniones encontradas, algo que resulta inevitable.

Recientemente causó reacciones negativas tras divorciarse de su esposo y reconocer abiertamente que contrata más ayuda doméstica para la cocina y limpieza, un tema que es un tanto tabú en Suecia.

Pero esta madre de dos rehúsa a ser juzgada por su estilo de vida.

“Es importante para mí no tener que escoger entre mi negocio y mi vida familiar”, expresa, “y, si soy más feliz yo sola, entonces también seré una mejor mamá, una mejor colega y una mejor líder”.

Una semana productiva depende mucho de tu enfoque y del tiempo que les dedicas a las tareas.

Trabajar más no significa que estás siendo productivo. Siempre habrá una mejor forma de completar esa tarea. Encuéntrala, trabaja inteligentemente y haz más cosas durante la semana.

Éstas son algunas recomendaciones que pueden ayudarte a tener una semana productiva:

1. Deja de planear y actúa

Está bien hacer tiempo para planear lo que se necesita hacer en la semana o mes, pero cuando regreses a la mesa de planeación, puedes perder horas productivas.

En lugar de planear, hazlo. La opción de trabajar en una tarea en el futuro en lugar de ahora parece cómoda pero no es prudente. Aunque te digas a ti mismo que no debes hacerlo ahora, esta tarea no se irá a otra parte. En lugar de procrastinar, hazla y táchala de tu lista de pendientes.

Por otro lado, ¿tus juntas laborales valen la pena? Mucha gente pasa demasiado tiempo en reuniones cuando debería estar trabajando.

Para asegurarte de que estás aprovechando tu día, crea un presupuesto de tiempo. Esto te ayudará para que te des cuenta cuántas horas estás perdiendo en las juntas o planeando cuando deberías estar haciendo cosas reales. Te sorprenderás de lo que puedes hacer cada semana si comienzas a medir todo el tiempo que gastas en estas actividades.

2. No necesitas decir “sí” a cada petición

“La diferencia entre la gente exitosa y la gente muy exitosa es que los segundos dicen que ‘no’ a casi todo”, Warren Buffet

Decir “sí” a una petición parece más simple que un “no”. Aun así, cada vez que aceptas algo que no te dará resultados te será difícil tener un horario que puedas controlar. Puedes lograr más si sabes lo que tienes que hacer, cuándo lo tienes que hacer y qué esperas lograr.

3. No esperes ser un perfeccionista

Si sigues persiguiendo la perfección te puede tomar más tiempo terminar las tareas y seguramente serás menos productivo de lo que planeaste.

La razón es que cuando buscas la perfección pasas más tiempo en una tarea de lo necesario, provocando que las otras se atrasen. Esto hará que pierdas tiempo y posiblemente molestes a tu jefe en el proceso. El perfeccionismo es todavía mayor cuando no tienes que rendirle cuentas a nadie más que a ti mismo.

4. Saca todo de tu cabeza

No confíes en tu memoria. Te fallará cuando más la necesites.

Mejor escribe todo. Hay cientos de opciones para tomar notas, desde los típicos post-its o aplicaciones como Evernote, Any.do, Wunderlist y Todoist. Si escribes todo lo que tienes que hacer en tu semana, sabrás lo que debe hacerse y tendrás tus prioridades en orden.

5. Revisa y mide tus logros

Antes de cerrar la semana, prepárate para la siguiente, revisa tus logros junto con todo lo demás que necesite hacerse para ver si en verdad adelantaste trabajo.

Regresa a tu lista de pendientes, táchalos y descubre lo que no pudiste hacer y por qué. Celebra tus triunfos, toma nota de todo lo que pospusiste y aprende de tus errores. Estarás mejor preparado para la siguiente semana.

Más allá de los gigantes del internet Baidu, Alibaba y Tencent (conocidos como BAT), China tiene el potencial de crear más empresas de esta talla gracias a la nueva ola de emprendedores que están innovando en varias industrias.

De acuerdo con la investigadora McKinsey Global Institute, los chinos son los que más crean startups fintech y quienes más invierten venture capital en ellas. China es el segundo lugar global en emprendimientos relacionados con la realidad virtual, robótica y drones, educación y tecnología (edutech) y autos autónomos sólo detrás de Estados Unidos.

Frente a este panorama, los emprendedores chinos son un ejemplo para todo el mundo.

A continuación cinco lecciones que aprender de ellos.

1. No copian, innovan

Por muchos años los chinos eran famosos por comercializar imitaciones de productos, pero ahora, la tecnología es su aliada para dejar atrás esas copias e innovar en diferentes industrias, principalmente en las relacionadas con los avances tecnológicos. Huawei y Xiaomi son ejemplo de ello, sobre todo la última que se fundó en 2010 y que en menos de una década ya se ha posicionado en el mercado.

Asimismo, la empresa de transporte bajo demanda Didi, similar a Uber, ha llegado más allá y no sólo trabaja con autos sino también con minibuses y autobuses. Pero eso no es todo, en agosto de 2016, la empresa fundada por Cheng Wei consiguió frenar a Uber en China y compró sus acciones para que se retirara del mercado asiático. Sin esa competencia, Didi ha conquistado ya más de 400 ciudades chinas en cinco años.

2. Están abiertos a la innovación

Los consumidores chinos están abiertos a nuevos productos, a diferencia de otros mercados que no están dispuestos a probar productos diferentes porque prefieren los que usan habitualmente y se casan con las marcas tradicionales. Los consumidores chinos son voraces y aventureros cuando se trata de innovación.

Esa es una de las razones por las que son el número uno en startups fintech porque los usuarios adoptaron con rapidez modelos financieros novedosos. Asimismo también hay mayor adopción de plataformas de e-commerce, lo que permitió que Alibaba incrementara rápidamente su valor, el cual se calcula en 60 billones de dólares.

3. Son visionarios

En industrias que son ineficientes y en aquellas que son emergentes encuentran una oportunidad de negocio han hallado nuevos clientes que crecen de manera ágil.

Así lo hizo Peter Lo, el emprendedor de origen taiwanés que inició un negocio de fabricación de aparatos de Johnson Health Tech cuando nadie hablaba de la industria del fitness y ahora ha construido un imperio y es la segunda empresa más importante del mundo en su rubro.

De la misma manera, ante el problema del tráfico en sus ciudades y la ineficiencia del transporte, las bicicletas son la opción. Ofo, fundada en 2014, y Mobike, creada en 2015, son dos startups de Beijing que supieron aprovechar esta necesidad de transporte y ofrecieron un servicio similar a EcoBici en México y que ahora cuentan con más de cinco millones de usuarios cada una.

4. Se mueven rápido

No conforme con ser la segunda economía más poderosa del mundo, los chinos van por más, quieren ser la número uno y su crecimiento rápido le pisa los talones a los Estados Unidos. Las empresas chinas han crecido 937% en poco más de una década, de acuerdo con Kantar Millward Brown.

Como muestra, en los últimos doce años China pasó de tener solo una marca en el ranking Brand Z de las 100 marcas globales más valiosas de Kantar Millward Brown, a contar con 13 en este listado. Y una de ellas, Tencent, el gigante proveedor de internet, se ubica dentro del top ten en la octava posición.

5. Son buenos negociadores

En las calles de China, las tiendas están llenas de buenos comerciantes que saben convencer a los compradores de los beneficios de sus productos y servicios, que saben darle al cliente la razón y llegar a un punto en el que ambos ganan. Y eso, sin duda, se traslada a las negociaciones de alto nivel, a las que se dan entre emprendedores e inversionistas.

De acuerdo con cifras de McKinsey Global Institute alrededor de 77,000 millones de dólares de inversión en capital de riesgo (VC) se destinaron a las empresas chinas de 2014 a 2016, frente a los 12, 000 millones que se habían destinado entre 2011 y 2013. Es más, el año pasado China lideró las inversiones de tecnología financiera a escala global y está cerrando la brecha con Estados Unidos en varios sectores más.

Puedes observar que tienes los mismos hábitos día con día, misma rutina pensamiento, comportamiento, etc…

Los pobres tienen hábitos determinados que causan que no salgan de pobres, pero, para nuestra suerte los ricos también tienen hábitos que causa que sigan siendo ricos.

Aquí te mencionaremos los cinco más importantes.

1. Aprende continuamente

Le encanta aprender, generalmente es un gran devorador de libros, tiene mentores, ve audios de gente exitosa y sólo quiere aumentar en el mundo.

Necesita aprender más cosas y más que los demás, para así poder ser una persona que pueda crear más valor.

2. Son persistentes

Siempre va a haber obstáculos en la vida, caerás antes de lograr el éxito, si no te rindes y sigues seguramente alcanzarás el éxito.

Una persona rica y exitosa solamente se vuelve más fuerte con cada caída y vuelve motivada.

3. Salen de su zona de confort

Esta zona no te permite crecer, es a la que estás acostumbrado y en la que no corres ningún riesgo en lo absoluto.

Las personas ricas han aprendido a tomar riesgos, hacen lo que las demás personas sólo piensan en hacer y simplemente les da miedo hacer.

4. Trabajan duro

Los ricos trabajan mucho más duro que una persona promedio, aman tanto lo que hacen que no importa las horas extras que le dedican al trabajo.

Sacrifican tiempo con su familia, amigos, tiempo para relajarse y entretenerse, ellos no se quejan del trabajo jamás

La gestión del cambio es un tema que me lleva fascinando desde los comienzos de mi carrera profesional. Un tema que además me ha tocado vivir muy de cerca y, a menudo, en primera persona.

Dos fusiones, otras tantas des-inversiones, muchos procesos de outsourcing y una docena de posiciones distintas han hecho que el cambio y yo nos convirtamos en compañeros inseparables.

Durante muchos años tuve que padecer las memeces que las grandes consultoras tienen por costumbre utilizar para “gestionar el cambio”. Empezando por los “change plans” y los “focus groups”, continuando con los “user acceptance tests” y terminando con los “roll-out”.

He comprobado directamente, y también a través de amigos, colegas y conocidos en otras organizaciones, que eso que las grandes consultoras llaman “gestión del cambio” realmente no existe. Y yo me pregunto, ¿por qué lo llaman “gestión del cambio” cuando quieren decir “imposición del cambio”?

Las metodologías que usan son un desastre y, a lo mejor, pensar que las personas son estúpidas y no se dan cuenta de lo que está pasando es parte del problema.

Ya he citado aquí en más de una ocasión algunos de los Principios Generales de la Participación Genuina del maestro Eugenio Moliní, entre los que destaco, por parecerme particularmente sublimes, los correspondientes a valores:

• Las personas cambian y se comprometen cuando quieren. Las personas resisten cualquier intento de forzarles a, o de impedirles, cambiar o comprometerse

• Es posible controlar algunas estructuras, pero nunca a las personas

• Las organizaciones cambian cuando una masa crítica de personas deciden libremente que quieren cambiar y comprometerse

Tú sabes que esto es así. Lo has vivido muchas veces. Yo también. Pero algo tan simple, sencillo, rotundo, evidente y de dominio público es un trago difícil de digerir para muchos de los egos que pueblan y mangonean las organizaciones. Por eso cuesta tanto que las cosas cambien.

¿Qué es eso de que las personas cambian y se comprometen cuando quieren? Este hecho es más de lo que algunos pueden aceptar pero es la realidad.

Cualquier persona con conocimientos básicos de sistémica sabe que una organización es un sistema y que los sistemas buscan el equilibrio. Es cierto que si ejerces presión sobre un sistema, lo cambias. Pero también es cierto que únicamente permanece cambiado mientras sigues ejerciendo presión. En el momento que la presión desaparece, el sistema recupera su forma original.

Con las organizaciones ocurre exactamente lo mismo. Un ejemplo fantástico es el de las auditorias y las certificaciones, que ponen de manifiesto el trastorno de personalidad que sufren muchas organizaciones. Porque las organizaciones funcionan de una forma y pretenden hacer creer que funcionan de otra. En los casos más patéticos, incluso llegan a creer que funcionan de esa otra forma. Pero la realidad es la que es, la que tú y yo conocemos.

Si los certificados de calidad que tan orgullosamente exhiben las organizaciones fueran un reflejo fiel de cómo se trabaja en ellas, todos viviríamos en el nirvana de los usuarios y de los consumidores. Pero todo el mundo sabe cómo es la realidad que hay detrás de esos certificados y de esas auditorias.

Mientras existe presión porque se va a pasar una auditoria o a conseguir un certificado, las cosas se hacen como se supone que se deben hacer; cuando ya se ha pasado la auditoria o se ha conseguido el certificado, las cosas se vuelven a hacer como se hacen normalmente, o sea regular tirando a mal.

Recuerdo que al comienzo de mi carrera, cuando era a mí a quién se le pedía “gestionar el cambio”, intenté aplicar lo que había visto hacer a “mis mayores”, que era convencer a las personas de lo “guay” que era el cambio. Obviamente, no me funcionó.

Después intenté imponer el cambio actuando sobre lo que las metodologías tradicionales de gestión del cambio llaman “change consequences“, más vulgarmente conocido como la tradicional receta del palo y la zanahoria. Tampoco acabó de funcionar.

Por último, decidí hacer algo distinto y fue proponer un objetivo a un grupo de personas y dejar que fueran ellas libremente quienes decidieran qué había que cambiar y cómo para conseguirlo. Y entonces funcionó.

En aquel momento no sabía realmente por qué y tardé casi una década en averiguarlo. No me cuesta admitir que mi decisión había sido un poco “a ciegas”, simplemente fruto de una intuición, del aprendizaje derivado de un proceso de ensayo/error, de un cambio personal en cuanto a mis creencias.

La “gestión del cambio” puede ser un reto relativamente sencillo o una misión imposible. Todo depende de si entiendes que la última palabra no la tienes tú sino las personas que van a protagonizar el cambio y de si tienes la humildad necesaria para aceptar que tu influencia es limitada, que a lo más que puedes aspirar es a incitar, promover o facilitar que dicho cambio tenga lugar.

El verdadero reto no es tanto llevar a cabo el cambio como crear las condiciones iniciales para que pueda activarse el proceso de cambio.

En mi caso fue sencillo porque yo había cambiado previamente mis creencias a través de un proceso de cambio personal, lo que me permitió probar cosas nuevas y, a su vez, desembocó en que el cambio que buscaba tuviera lugar y se produjera con éxito.

Vivir MejorDebes aceptar cierto nivel de incomodidad

Comenzar un nuevo ritual diario nos obliga a cambiar nuestra rutina de alguna manera, y este cambio, por su naturaleza, es algo incómodo.

Pero la mayoría de nosotros no queremos sentirnos incómodos, entonces huimos de la posibilidad de incomodidad constante. El problema obvio con esto es que, huyendo de la incomodidad, nos vemos obligados a participar solo en las actividades y oportunidades dentro de nuestras zonas de confort. Y dado que nuestras zonas de confort son relatividades pequeñas, nos perdemos de la mayor parte de las experiencias más geniales y saludables de la vida, y nos quedamos atascados en un ciclo debilitante con nuestros objetivos.

Seguimos haciendo lo que siempre hicimos, y así seguimos obteniendo los resultados que siempre obtuvimos. Y nuestro verdadero potencial se queda en el camino.

Los pequeños rituales son más fáciles de comenzar y mantener

Hacer un gran cambio a la vez no solo requiere mucho valor y determinación, sino también mucho tiempo y energía. Y si ya tienes un horario razonablemente ocupado, te resultará difícil encajar un nuevo ritual diario a la mezcla.

Puedes hacerlo una o dos veces, por ejemplo, hacer ejercicio durante una hora, pero luego el nuevo ritual queda en suspenso porque sientes que no tienes suficiente tiempo. Es por eso que un cambio pequeño, quizás un pequeño ritual que consista en solo 10 abdominales cada mañana cuando te levantas de la cama, es mucho más fácil de comenzar y mantener.

El punto es que el entusiasmo siempre desaparece un par de días después de comenzar un nuevo ritual, pero es 100% más fácil mantenerlo cuando el ritual es pequeño. Y mantenerlo es lo que importa.

En última instancia, deseas expandir tu idea de “normal”

Como seres humanos nos sentimos cómodos con un cierto conjunto de condiciones, y si nos desviamos de estas condiciones demasiado rápido, tendemos a sentirnos abrumadoramente incómodos.

Renunciar a tu trabajo diario y construir un negocio requiere que te ocupes de tus finanzas, diseñes y pruebes productos y servicios, escribas material de marketing, establezcas un sitio web, diseñes canales de ventas, etc…. todo esto puede ser muy desalentador al principio. Pero si la construcción de este negocio es un objetivo que realmente quieres lograr, tienes que hacer estas cosas, y tienes que comenzar antes de que te sientas “listo”. La clave, una vez más, es aprovechar los rituales diarios para adaptarte a estos incómodos requisitos.

Comienza con revisar tus finanzas: saldar deudas, ahorrar el equivalente a un año de gastos de subsistencia, etc. Luego, una vez que te sientas cómodo en esa área, decide sobre una idea de producto o servicio (estudio de mercado diario), luego crea tu sitio web (en pequeños pasos diarios), escribe una copia de marketing (de nuevo, en pequeños pasos diarios), aprende sobre marketing en Facebook, publica algunos anuncios en Facebook para probar la comerciabilidad de tu producto o servicio, etc.

Acostúmbrate a cada parte de tu nuevo negocio y todos sus requisitos gradualmente se convertirán en partes de las condiciones con las que ya estás familiarizado: tu nueva y expandida “normalidad”.

Es imperativo renovar tu confianza en ti mismo

De lo que Angel y yo carecíamos antes de aprender a construir rituales diarios para lograr objetivos era de la confianza de que fuéramos realmente capaces de lograr nuestros objetivos.

Habíamos fallado tantas veces en el pasado, y nos habíamos desalentado tanto con nosotros mismos, que comenzamos a elegir la postergación por sobre los futuros intentos de cumplir las promesas orientadas-a-objetivos que nos hicimos a nosotros mismos. En esencia, perdimos confianza en nuestras habilidades y en nosotros mismos.

Es como cuando otra persona te miente constantemente, y finalmente dejas de confiar en él. Lo mismo es cierto con las promesas que te haces a ti mismo que siempre terminan en decepción, eventualmente dejas de confiar en ti mismo. Y la solución en la mayoría de los casos es la misma: tienes que renovar tu confianza gradualmente, con pequeñas promesas, pequeños pasos (tus rituales diarios) y pequeñas victorias.

Esto lleva tiempo, pero sucede bastante rápido si te apegas a él. Y podría decirse que es una de las cosas más importantes que puedes hacer por ti mismo.

Pequeños, e incrementales cambios se suman en grandes cambios con bastante rapidez

El concepto de dar un paso a la vez puede parecer ridículamente obvio, pero en algún momento todos quedamos atrapados en el momento y nos encontramos anhelando la gratificación instantánea. ¡Queremos lo que queremos, y lo queremos ahora! Y este anhelo a menudo nos engaña para morder más de lo que podemos masticar.

Angel y yo vimos esto pasar cientos de veces a lo largo de los años; un estudiante de coaching/curso quiere alcanzar un gran objetivo (o diez) a la vez, y no puede elegir uno o dos rituales diarios en los cuales enfocarse, de modo que no puede hacer nada que valga la pena.

Deja que este sea tu recordatorio. Recuérdate que no puedes levantar mil kilos de una sola vez, pero puedes levantar un kilo mil veces. Pequeños, repetidos e incrementales esfuerzos te llevarán hasta allí. No sucede en un instante, pero sucede mucho más rápido que si no lo hubieras intentado en absoluto.

Este tal vez sea mi texto más personal. Lo escribo sin tanta poesía, quizás, porque quiero asegurarme de que se entiende y no me enzarzo en las ramas y me dejo llevar por las palabras sin tener en cuenta lo que siento…

Se me quedan cortas a veces y me gustaría dejar claro algo… Me metí en esto porque necesitaba soltar dolor y demostrar que la niña perdida y humillada podía hacer cosas hermosas… Para decirle al mundo que después de menospreciarme iba a enterarse de que se había equivocado y yo valía la pena… Para ayudar a todas las personas que como yo durante mucho tiempo se sintieron tan miserables que pensaron que nunca podrían salir del pozo…

Lo que pasa es que no era el mundo el que debía cambiar sino yo… Es más, ni siquiera debía cambiar yo, tan sólo tenía que quitarme el disfraz y dejar de pelear y demostrar para sólo sentir y existir. El mundo no nos debe nada, somos siempre nosotros que nos lo debemos a nosotros mismos porque no sabemos amarnos…

Me he sentido perdida tantas veces, algunas de ellas, hay personas que me han leído y habrán pensado “menuda suerte, qué claro lo tiene todo” y no es cierto. No sé nada. Lo que escribo y cuento es fruto de lo que he sentido y me he encontrado por el camino…

Cuando te enfrentas a situaciones duras en la vida, los cursos, los Máster de inteligencia emocional y las lecciones sobre coaching no te salvan… Te recuerdan lo poco que sabes todavía y lo mucho que te falta para aprender… Lo mucho que evitas mirarte dentro y el miedo que sientes todavía. La teoría te recuerda lo lejos que estás de conocerte y lo que te falta para amarte…

El otro día escuchaba a Covadonga Pérez Lozana decir algo así como que uno siempre acaba siendo un “maestro” de aquello que más le ha costado conseguir, acaba enseñando a los demás eso que más se le ha resistido en la vida…

Y es cierto. Yo no soy maestra de nada porque no sé nada, sólo puedo contar lo que he descubierto a base de fastidiarla… Lo que aprendí mientras intentaba conseguir mis sueños, mientras mis deseos se resistían… Mientras me di cuenta de que los soñaba porque necesitaba demostrarle al mundo que valgo la pena…

¿Sabéis qué pasó? que mientras escribía para soltar lastre y mostrar al mundo de lo que era capaz, empecé a tropezar más que nunca y a darme cuenta de que cada tropiezo era magia…Me convertí en experta de mis miedos, en comadrona de estupideces y en el más hábil testimonio de un ser humano que se resiste a ceder, a aceptar, a dejarse tocar por la vida y soltar en control…

Y me convertí en esto que ahora soy, que todavía es algo a medias, por supuesto… Y mientras escribía para gritarle al mundo que estaba harta de ser del montón… Me enamoré de la vida en el montón y descubrí que el montón es lo extraordinario, lo mágico

Mientras os quería decir que estoy aquí y puedo aportar, solté mi resistencia y descubrí que en realidad no necesitaba demostrar nada y quería hacerlo por amor… Por amor a mí y a todos los que me cuentan que necesitan que alguien les escriba porque están encontrando su voz y todavía no saben lo maravillosos que son…

Mientras me desnudaba para sacar lo mejor de mí y recibir reconocimiento, me di cuenta de que lo que buscaba era amor…

Quería formar parte de ese club donde la gente se siente segura y pisa fuerte, donde todo parece perfecto y nadie te mira de reojo y si lo hacen es por envidia- Que quería encajar en un mundo en el que para encajar hay que recortarse y perderse… Me he sentido tan rechazada, siempre… El rechazo me convirtió en una fiera peleona que buscaba justicia y estaba enfadada con el mundo por no amarme, no quererme como era, no aceptarme…

La rabia se me acurrucaba en la garganta y una manaza enorme me sujetaba del cuello y no me deja gritar… Si algo tiene la ira es que es osada y poco temerosa porque no te deja recapacitar si por ir detrás de algo a luchar y pedir justicia te caes por el barranco… E incluso, cuando aprendí a quererme, tenía todavía tantas ganas de encajar que no me encontraba…

El mundo no te ama si no te amas. El sueño más maravilloso es humo si no te amas… Nada tiene sentido si no te amas y no encontrarás ese amor en nada ni en nadie si no eres capaz de dártelo tú… Y el club de los seguros y envidiados es en realidad una invención de alguien que se siente pequeño y mira a los que son como él como si fueran gigantes.

Y mientras perseguía sueños, aprendí a quererme y buscar mis debilidades… Encontré mi oscuridad y me atreví a ponerla en primera fila porque me di cuenta de que si no eres capaz de admitir que no eres perfecto, que no siempre tienes razón, que guardas secretos y que hay cosas en ti que te asustan, no te queda nada…

El mundo te trata mejor si tú te tratas como mereces. Y las miradas inquisidoras cesan cuando tu dejas de mirarte con esos mismos ojos a ti mismo.

El caso es que mientras buscaba ahí afuera mil parches para tapar mis heridas y llenar el vacío, me di cuenta de que no necesitaba nada que no estuviera en mí… Y me sumergí en un camino lleno de fantasmas que llevaba a mi pasado para ser capaz de vivir el presente. Y saqué tanto dolor acumulado y basura emocional que me sentí desbordada…

Aunque aprendí que el mundo sólo puede echarte en cara lo que no eres capaz de decirte a ti mismo… Y que si ya no te callas nada, los gritos cesan y el camino se dibuja a casa paso…

Y escribo esto para que sepas que no pasa nada. Que no hace falta descubrirlo todo hoy. Que puedes estar años sin notar nada y luego dar el gran salto en un mes… Que lo más terrible que descubras es lo que más va a ayudarte a salir del pozo… El campo base para tu ascensión y el paso necesario para llegar a la cima…

Sin ti no hay sueños. Sin amarte no hay nada. No eres menos que nadie… No te encierres cuando no lo soportes, sal y muestra lo que escondes… Eso aprendí yo, que me equivoco tanto, que quise ser faro y me di cuenta de que aspiro a farero y que eso me llena todavía más…

Mientras quería deslumbrar al mundo, encontré mi luz y descubrí que no estaba ahí para recibir amor a cambio de su brillo sino que era el resultado de haberme amado antes…

Si no te amas, no brillas. Si nos surcas todos tus miedos y besas tus miserias, no eres pan, ni camino ni sueño. Yo no me amaba porque hace mil años, cuando era niña, decidí que era mejor no ser yo misma porque cuando lo era, el mundo no me respetaba…

Todos somos maestros de nuestros miedos más absurdos, de nuestros tropiezos más salvajes… Podemos contar lo que más nos ha roto y como nos hemos zurcido y recompuesto… Y siempre estamos aprendiendo, de todos…

Si supierais cuántos por quererme tirar al suelo me dieron el empujón que necesitaba… Cuántos para aprovecharse de mí me enseñaron a cambio la más hermosa de las lecciones de la vida… Y ellos podrán contar lo mismo de mí, en otra versión, porque seguro que he dado mil golpes mientras intentaba encontrarme y no podía soportar existir sin no parecerme a mí misma…

Y hasta que no ves lo que es en realidad, motivo de gratitud y aprendizaje maravilloso, no eres capaz de abrir la puerta y subir el siguiente peldaño.

Y junto a los que te arañan porque no soportan verse en ti, en tu reflejo, están los que te aman sin pedir… Los hay a puñados, pero a veces no se muestran porque tienen miedo…

En realidad todo esto es un juego. Hay que salir dispuesto a perder para ganar y tener claro que parte del triunfo es la improvisación…

Hay que confiar en la vida y en nuestra capacidad para ver las señales y decidir por dónde pisar. Hay que saber ver que tras cada muro que saltar hay un aprendizaje valioso… Y que en e fondo esto va de amar y saber llevar las riendas sin desesperarse… En saber dejarse llevar sin perder el equilibrio y usar el miedo para propulsarse…

Hasta que no dejas de controlar y aceptas tus cartas, no hay magia. Porque mientras te aferras a algo que ni tan siquiera es tuyo, no ves lo que se te escapa

Mientras me caía me di cuenta, no sé nada, pero cada vez le encuentro más sentido a cada golpe y cada risa y me caigo cada vez con más ganas de levantarme…

La vida es decidirse a intentarlo y asumir que no importa si no sale bien porque en el trance aprendes a amarte tal y como eres

Esta soy yo. Como tú, como todos… No sabemos nada… Vamos a tientas e intentamos descubrir con qué tropezamos. Cuando creemos encontrar el final, es el principio. Cuando adivinamos la respuesta, nos cambian la pregunta… Cuando nos sentimos satisfechos y nos creemos por encima, un golpe de humildad nos pone en nuestro sitio… El lado, siempre…

Esta soy yo… Maestra en golpearse contra el muro y ser incapaz de ver y ceder, en perder la razón aferrándose a la razón… Maestra en caer y levantarse, en andar en círculo y tropezar, en creerse que ya he llegado al final y darse cuenta de que estoy al principio… Maestra en bucear en mí y casi ahogarme…

Maestra en equivocarse y no ver cómo ni por qué… Maestra en este juego absurdo de negarse a uno mismo por cumplir unas normas que nadie recuerda quién inventó. Esta soy yo. Maestra en nada… Aprendiz de todo… Aquí me tienes, aprendiendo a vivir siempre.

A Louise L. Hay un ser humano enorme, una verdadera maestra que se marchó ayer después de aportar luz a millones de personas durante años.

Por su capacidad de explicar y transmitir lo que es el amor de verdad, el amor por uno mismo sin el que nada crece ni sobrevive… Porque leyendo sus palabras descubrí que me tenía a mí misma y que mi vida era mía y yo era responsable de cómo la afrontaba… Porque me mostró un camino que yo no sabía ver. Su legado maravilloso es eterno, como ella…

Mil gracias por tanto… Hasta siempre.

 “Si tiene que ocurrir, entonces tiene que ocurrir primero”, escribe Laura Vanderkam, experta en administración de tiempo. Y los que hemos logrado encontrar el éxito profesional y balancearlo con la vida personal adoptamos esta filosofía. Debemos apartar las primeras horas del día para invertir en las actividades prioritarias, antes que las demás personas nos saturen con las suyas.

La ciencia apoya esta estrategia. Vanderkam cita el famoso descubrimiento de Roy Baumeister, profesor de psicología de la Universidad Estatal de Florida, diciendo que la fuerza de voluntad es como un músculo que se fatiga con el exceso de uso.

Por ejemplo, las dietas se dejan de cumplir en la noche, así como las malas decisiones se toman generalmente cuando la jornada está avanzada.

En cambio, las mañanas brindan una reserva de poder de voluntad, y las personas tienden a ser más optimistas y estar más dispuestas a cumplir tareas retadoras en las primeras horas.

¿Y qué hacen los emprendedores y ejecutivos exitosos cuando están frescos por la mañana?

Destacamos 12 cosas que las personas que triunfan hacen antes de desayunar:

1. Levántate temprano

Las personas exitosas conocen el valor del tiempo. Y aunque sus horas se consumen por llamadas telefónicas, reuniones y crisis repentinas, las primeras horas de la mañana están bajo su control. Ésa es la razón de por qué muchos se levantan antes del amanecer: para aprovechar al máximo este tiempo y hacer lo que desean.

En una encuesta realizada a 20 ejecutivos por Vanderkam, el 90% dijo levantarse antes de las 6 a.m. entre semana. Por ejemplo, la CEO de PepsiCo, Indra Nooyi, se levanta a las 4 a.m.; el CEO de Disney, Bob Iger, a las 4:30 a.m. para leer y Jack Dorsey, CEO de Square, a las 5:30 a.m. para correr.

2. Haz ejercicio

La principal actividad que realizan las personas exitosas y poderosas en la mañana es ejercitarse, ya sea levantando pesas en casa, yendo al gimnasio o corriendo en la calle.

De acuerdo con Vanderkam, la CEO de Xerox, Ursula Burns agenda una sesión diaria de entrenamiento que inicia a las 6 a.m.; el CEO de Christies, Steve Murphy, usa las mañanas para hacer yoga; y el CEO de Starwood Hotels, Frits van Paasschen, corre durante una hora a partir de las 5 a.m.

Además de que ejercitarse en la mañana elimina la posibilidad de postergarlo en el día, Vanderkam dice que hacer ejercicio antes de desayunar ayuda a reducir el estrés, contrarrestar los efectos de una dieta inadecuada y mejorar la calidad del sueño.

3. Trabaja en un proyecto prioritario del negocio

Las silenciosas horas de la mañana pueden ser ideales para enfocarse en un proyecto laboral sin tener distracciones. Aun mejor, pasar tiempo en él al principio del día te asegura que tu atención se centre en ello antes de que los demás te invadan con sus problemas.

Vanderkam usa el ejemplo de la estratega de negocios Debbie Moyschyn, quien lidiaba con tantas reuniones e interrupciones a lo largo del día que sentía que no podía trabajar. Así que empezó a pensar en las mañanas como en tiempo de proyecto. Claramente, nadie la molestaba a las 6:30 a.m., por lo que podía concentrarse totalmente.

4. Haz en un proyecto personal que te apasione

Escribir un blog y practicar un arte son cosas fáciles de saltarse cuando tienes un día lleno de reuniones, estás cansado y tienes hambre. Es por eso que muchas personas exitosas dedican una hora o más a sus proyectos personales antes de iniciar oficialmente sus días.

5. Pasa tiempo (de calidad) con tu familia

Aunque muchos valoran cenar con su familia, no hay nada que diga que tienes que reunirte con ellos en las noches. Algunas personas exitosas usan las mañanas para invertir tiempo de calidad con sus seres queridos, ya sea leyéndoles cuentos a sus hijos o cocinando juntos el desayuno.

Judi Rosenthal, planeadora financiera, le dijo a Vanderkam que a menos que esté viajando, usa las mañanas para estar con su hija. La ayuda a vestirse, hacer la cama y ocasionalmente hacen proyectos juntas.

6. Conéctate con tu pareja

En las tardes y noches es probable que estés cansado de las actividades diarias, y el tiempo puede gastarse fácilmente haciendo la cena o viendo la televisión. Es por ello que muchas personas exitosas hacen de conectarse con sus parejas un ritual matutino.

7. Haz networking con un café

Especialmente si quieres llegar a casa para la cena, las mañanas pueden ser perfectas para reunirte con alguien a tomar un café o desayunar. Además, los desayunos de networking tienen menos interrupciones que las reuniones de mediodía y están más orientadas al trabajo que las cenas, según Vanderkam.

8. Medita para aclarar tu mente

Las personas exitosas generalmente demandan mucho de los demás y de sí mismas, por lo que suele dificultárseles desconectarse de las listas de pendientes mentales y calmar sus mentes. Por eso, antes de salir a la calle, muchas personas exitosas usan su tiempo para alguna práctica espiritual como meditar o rezar por aproximadamente 20 minutos.

9. Escribe tus agradecimientos

Expresar gratitud es otra forma de centrarte y conseguir la perspectiva correcta antes de ir a la oficina. Escribe las personas, lugares, oportunidades y recursos por los que estés agradecido. Toma unos cuantos minutos y puede hacer una gran diferencia en tu día.

10. Planea ‘fresco’

Planear el día, la semana y el mes es una importante herramienta de administración de tiempo que te permite mantenerte en el camino correcto. Usa las mañanas para pensar en el panorama general. Te servirá para priorizar actividades y establecer la trayectoria del día.

11. Revisa tu mail

Aunque muchos gurús de la administración del tiempo sugieren posponer al máximo el revisar los emails, muchas personas exitosas comienzan el día revisando sus bandejas de entrada.

Rápidamente escanean los correos para encontrar mensajes urgentes que requieren respuesta inmediata o escriben mails en los que necesitan concentrarse mientras sus mentes están frescas.

12. Lee las noticias

Ya sea sentándose en una cafetería con el periódico o revisando su Twitter en el celular, la mayoría de las personas exitosas tienen el hábito de leer las noticias.

Por ejemplo, el CEO de GE, Jeff Immetl, inicia sus días con un ejercicio cardiovascular, después lee el periódico y ve las noticias. El CEO de Virgin America, David Cush, usa sus mañanas para escuchar la radio y leer el periódico mientras hace bicicleta estacionaria.

Zugoi BlogEl fin de semana del 23 al 24 de junio, tuve el placer de hablar en el Red Pill Expo. La conferencia fue fundada por G. Edward Griffin. Hace muchos años, leí su libro La Criatura de Jekyll Island, y fue una reveladora lectura sobre las raíces de la Reserva Federal. Seguí a Griffin. Así que, estaba encantado de ser parte de su evento.

Para los que no están familiarizados con la Red Pill Expo, es un evento de dos días que tiene lugar en Bozeman, Montana, donde los principales expertos en salud, finanzas, ciencia climática, globalización y política se reúnen para compartir sus puntos de vista y los últimos descubrimientos.

El nombre del evento se tomó de la película de ciencia ficción, Matrix, en el que los seres humanos que viven en un mundo de ilusión que les impide saber que están esclavizados por amos invisibles. La única manera de ver las cosas como realmente son es rechazar la píldora azul, que perpetúa la ilusión y tomar la píldora roja, la cual hace posible ver la realidad.

Durante el evento, un extraño se me acerco y me preguntó si yo era anarquista. Le dije que no lo era, pero siguió presionando sobre el tema, con el tiempo me presionó hasta el punto de irritación extrema.

Resulta que el hombre es una semi-celebridad en los círculos de la anarquía y un auto-descrito anarco-capitalista. Sin tomar mis respuestas por su valor nominal, siguió tratando de encajarme en una etiqueta, y no lo aprecié. Él tampoco apreció que me enfadara con él.

Con toda honestidad, no vale la pena responder, pero consideré esto una buena oportunidad para aclarar más mis creencias sobre el gobierno y la política.

Las dos realidades

He dicho en el pasado que no soy ni republicano ni demócrata. De hecho, permíteme dejarlo claro aquí, no soy político en absoluto. No creo que el gobierno pueda resolver nuestros problemas, pero tampoco creo que la anarquía pueda hacerlo. No creo que ningún sistema pueda hacerlo.

Mi creencia siempre fue que no importa la estructura del gobierno (o la falta de él) hay dos realidades en juego, las realidades de los ricos y las realidades de los pobres.

Aquellos que son ricos aprendieron las reglas y cómo jugar con ellas magistralmente. Los que son pobres no lo hicieron.

En ese sentido, soy pragmatista y contrariador. Trato de mirar más allá de las respuestas estándar y aceptar formas de hacer las cosas para ver cómo los que son verdaderamente exitosos en la vida están realmente operando. Por eso escribí La conspiración de los ricos en 2009 para revelar las nuevas reglas del dinero.

Solo tú puedes salvarte

Al final, la única persona que puede salvarte eres tú. La razón por la que no soy un anarquista es porque requiere poner tu fe en un sistema para salvarte. Los anarquistas pueden afirmar que en realidad están abogando por la falta de sistema, pero yo argumento que es sólo un sistema que se ve diferente al sistema estándar del gobierno. Es la suposición de que una ideología es la respuesta.

Soy un capitalista. Cuando le dije eso al caballero del acontecimiento, él me presionó para admitir que era un anarco-capitalista. No lo soy. Soy sólo un capitalista. Negocio con dinero, cómo funciona, y cómo hacer que trabaje para mí. He pasado mi vida aprendiendo las reglas del dinero y poniéndolas en uso para enriquecerme, y lo he hecho tanto en los gobiernos de republicanos como de demócratas.

Y esto trae al entendimiento de cómo eres tú el único que puede salvarte. Tomemos por ejemplo el sistema tributario. Tú puedes gastar todo tu tiempo y energía gimiendo y quejándote del sistema tributario y de lo injusto que es (como muchos anarquistas, y otros, lo hacen) o puedes aprender a usarlo para tu bienestar financiero. Como capitalista, eso es lo que he hecho. No estoy haciendo lobby, quejándome, ni incluso tratando de cambiar el sistema. Lo estoy aprendiendo y usándolo para mi ventaja.

El código tributario, aunque complejo, está construido para incentivar ciertas acciones. Una persona financieramente inteligente entiende cuáles son esas acciones y cumple con ellas para pagar poco a nada en impuestos.

La buena noticia es que cualquiera puede hacer esto; si invierten en su educación financiera y tienen un alto IQ financiero.

Libertad verdadera

Al final del día, demasiadas personas ponen su fe en los sistemas en lugar de en sí mismos. Se adjuntan etiquetas a sí mismos, etiquetas que pueden matarlos. Las guerras se iniciaron cuando estas personas con una etiqueta comenzaron a pelearse con personas con otra etiqueta. Por lo tanto, me enoja mucho cuando la gente trata de etiquetarme y asociarme con sus ideologías. Intentar y presionar a alguien hacia tu campo no es algo pequeño.

En lugar de poner mi fe en un sistema, busco formas de prosperar bajo cualquier sistema, cualquier gobierno y cualquier situación económica. Debido a esto, muchas personas quieren unirme a sus causas. Ya se trate de cristianos, republicanos, teóricos de conspiraciones, e incluso anarquistas, las líneas son infinitas de personas que quieren que yo sea el campeón de sus causas.

En lugar de eso, tomo lo mejor de todas estas cosas y las aplico para crear la vida que quiero crear. Te animo a hacer lo mismo. Esa es la única libertad verdadera.

 

 

 

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