Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

cerebroEl cerebro humano es la estructura más compleja del Universo, tiene más neuronas que las estrellas que existen en la galaxia, y todo lo que hacemos y nos define, depende de él.

Así describe el neurocientífico Facundo Manes al órgano más fascinante del que disponen las personas, cuyo funcionamiento se dedica a investigar, pero también a difundir con tanto entusiasmo como claridad, en la convicción de que desentrañar las claves de nuestra mente nos ayuda a vivir mejor como individuos y como sociedad.

De visita en Córdoba para dar una charla sobre “El desarrollo personal y social” en el marco del ciclo Pensar el cerebro, Manes –director del Instituto de Neurociencia de la Fundación Favaloro– explicó qué hay que hacer para mantener la mente sana, y cómo la afectan dos males de este tiempo: Multitarea e Hiperconectividad.

–¿Por qué es importante pensar el cerebro?

–Por muchísimo tiempo no pensamos el cerebro, ya que por millones de años la especie humana se dedicó básicamente a proteger el territorio, conseguir alimento y cuidar a los suyos. Recién mucho después empezamos a pensar quiénes somos, para qué estamos, e inclusive qué nos hace humanos.

Y ahí nos dimos cuenta de que todo lo que hacemos lo hacemos con el cerebro, y de que todo lo que somos depende del cerebro, y eso fue de alguna manera el motor en las investigaciones en neurociencias. De hecho, una pequeña lesión cerebral en un área estratégica nos puede llevar a perder la memoria, la identidad, la capacidad de hablar, o a cambiar la personalidad.

Por eso co­nocer el cerebro es importante porque nos va a ayudar a comprender quiénes somos y a mejorar el aprendizaje, el trabajo en equipo y el desarrollo.

–¿Qué puede hacer una persona para aprovechar al máximo su capacidad?

–No es una sola cosa sino varias las que hay que hacer para proteger al cerebro. Lo primero, cuidar que la glucemia y el colesterol estén en valores normales y evitar el sobrepeso.

–Todo lo que ayuda al ­corazón le sirve al cerebro, entonces.

–Exactamente. Al cerebro también le hace bien el ejercicio físico, que además de ayudar al sistema vascular, genera nuevas conexiones neuronales, y es un buen ansiolítico y un buen antidepresivo. Y a su vez, hay que sumar el desafío intelectual, que es hacer algo que nos cueste: aprender un idioma, algo nuevo.

Otro factor es la vida social, porque estar conectado con otra gente es muy impor­tante para el cerebro porque implica estímulos diferentes. Y la otra cosa es combatir el estrés crónico, que afecta al cuerpo y a la mente, y dormir bien, porque el sueño es salud.

O sea que para que el cerebro funcione bien, hay que tener un sueño reparador. Hoy disponemos de datos de que la gente que no duerme bien tiene más riesgo de sufrir Alzheimer. Eso implica dormir las horas necesarias, aparte de relajarse, porque hoy, además, mucha gente se va a la cama con la oficina a cuestas: el celular, el iPad , el teléfono.

–¿Cómo impactan el Mul­titasking y la Hiperconecti­vidad?

–La multitarea disminuye el rendimiento cognitivo. Mucha gente se confunde al pensar que haciendo muchas cosas al mismo tiempo va a ser más pro­ductivo, y es al revés. Ese es un mito que hay que erradicar porque el cerebro funciona mejor cuando se hace una cosa por vez.

Un ejemplo que suelo dar es el de Franz Kafka, que era famoso por escribir un texto en pocas horas. Imaginálo hoy tratando de escribir rodeado de internet, noticias on line , y alarmas de twitter, Facebook y WhatsApp…

–¿Qué efecto tiene entonces la tendencia a estar hiperconectados todo el día, todos los días?

–La tecnología es fantástica, soy un enamorado de la tecnología moderna que nos facilita un montón de cosas. Además, el avance tecnológico es inevitable y hay que aprovecharlo, pero también tenemos que ser cuidadosos. Y esto implica estar desconectados de la tecnología una parte del tiempo que estamos despiertos, porque eso es muy importante para el cerebro.

–¿Por qué?

–Porque cuando está desconectado, cuando “no estamos haciendo nada” el cerebro trabaja muchísimo, y ese tiempo es clave para que procese la información que adquirió cuando estaba atento.

Necesitamos desconectarnos de la tecnología para ser introspectivos, para poder pensar, para aburrirnos, para imaginar el futuro. Y sobre todo en el caso de los chicos: tienen que volver a aburrirse, a volver a imaginar, no pueden estar todo el día conectados.

–¿En ellos la hiperconexión impacta de una manera diferente?

–No lo sabemos, porque el cerebro recién termina de desarrollarse después de los 20 años, y hay investigaciones aún en curso sobre qué impacto tendría en esa etapa.

Pero en cualquier caso hay dos grupos ya sean niños o adultos: uno integrado por quienes ya tienen tendencias obsesivas, compulsivas o ansiosas, en los que se van a disparar más conductas de ese tipo; y otro, de personas que no tienen esas tendencias, a quienes el uso de la tecnología en forma moderada no los va a afectar, sino al contrario, va a ser un facilitador de un montón de cosas.

–La última: ¿Cuál es hoy, en su opinión, el mayor desafío que plantea el estudio del cerebro?

–Creo que hemos aprendido ciertos aspectos de su funcionamiento, por ejemplo cómo tomamos decisiones, la memoria, el olvido, el lenguaje, la percepción. Pero todavía no tenemos una teoría general sobre el cerebro, de modo que el mayor desafío es construir una teoría general sobre cómo funciona nuestra mente, que es el órgano que nos hace humanos y que, además, es el único en el universo que intenta entenderse a sí mismo.

fortalezasDurante años nos hemos enfocado en corregir nuestras debilidades para apalancar nuestro desempeño. Si no sabemos hablar en público, tomamos un curso para mejorar. Si no sabemos vender, aprendemos las técnicas.

Está bien que queramos pulir nuestros lados flacos y ser mejores cada día. Lo que no tiene mucho sentido es basar nuestro desempeño en lo que no hacemos bien. Si no soy bueno para hablar en público, no tiene lógica que trabaje como presentador o profesor. Si no sé vender ¿para qué busco un trabajo comercial?

En lugar de ganarme el pan con lo que hago mal debo enfocarme en lo que sí se hacer y sacarle provecho. Eso es lo que hacen los grandes profesionales como Shakira o James, que capitalizaron sus disposiciones naturales trabajándolas. Tomaron sus talentos innatos, que no son más que patrones recurrentes en la forma de pensar, sentir o comportarse y decidieron aplicarlos en forma productiva.

Aunque nuestras aptitudes no sean físicas todos las tenemos y las usamos en el día a día, Cada uno de nosotros filtra el mundo diferente y ese condicionamiento nos hace responder a los acontecimientos de una manera diferente a la que lo harían otros. Uno decide bajo qué estímulos actuar, cuáles ignorar, qué le llama la atención y qué no.

El hecho de ser disciplinados, optimistas, con sentido del humor o estratégicos hace que filtremos lo que tenemos en frente de una manera única y veamos lo que nadie más puede ver. Hay estudios que comprueban que ante una misma situación hay tantas posibles reacciones como personas presenciándola. Cuando hay varios testigos en un accidente de tráfico, al final hay tantas versiones como testigos hubo.

Supongamos que tres compañeros de trabajo salen a almorzar y en el camino ven a una señora que hablando por celular se cae en una alcantarilla. Uno de ellos tiene el talento de la empatía, otro el del humor y la última de estratega. Todos ven la misma escena pero al llegar al trabajo la comparten diferente.

La señora empática, con la voz quebrada, les cuenta a sus compañeros: “Ayy…. Imagínense que cuando volvíamos de almorzar una señora que venía hablando por celular se cayó completica en una alcantarilla… probrecita. La gente le ayudó a salir pero quedó toda embarrada y se le notaba que le dolía todo… me dio un pesar!”

El joven del sentido del humor se toma la sala y comienza: “No van a creer lo que vimos hoy. Una señora toda emperifollada, con zapatitos de tacón venía hablando por celu y se cayó redondita en una alcantarilla. No saben la que se armó…

La gente se tiraba, gritaba, le extendían las manos le preguntaban ¿Está bieeeeen? Y desde abajo se oía muy pacito síiii. Finalmente la sacaron y salió neeeegra. Quien sabe que cosas asquerosas habría allá abajo. Pero lo mejor fue que ella muy elegante, y con tal de no perder la compostura, caminaba como si no le doliera”.

Por su lado la estratega, en tono indignado, le cuenta a sus colegas: “Hoy cuando veníamos de almorzar vimos que una señora se fue a una alcantarilla. Si en esta ciudad hubiera una línea a donde uno pudiera llamar a reportar que se roban las tapas de las alcantarillas, estas cosas no pasarían”.

Y eso que pasa con una simple anécdota, pasa en el trabajo también. El filtro hace que percibamos las cosas diferente y justo esa es nuestra ventaja competitiva. Nuestros talentos nuestros hábitos más arraigados, los trazos de personalidad más fuertes, lo que a veces no queremos ser y terminamos siendo. También son ‘los dones que mi Dios nos ha dado’ y -como dirían las abuelas- la dote con la que entramos a esta vida.

Nos llegaron por vía genética, se reforzaron con la educación que recibimos, las amistades, las circunstancias y llevamos tantos años actuando así, que funcionamos en piloto automático. Si ya somos así ¿por qué no usarlo? No sólo es la solución más pragmática sino la movida más inteligente ya que:

1. Son las redes neuronales más gruesas

Nuestro cerebro cuenta con muchos caminos a la hora de ejecutar. Algunos parecen sendero de peatón y otros autopistas de 4 carriles.

Éstas últimas corresponden a los talentos. Al cerebro le gusta ahorrar energía y le es más fácil andar por una potente autopista que por una trocha. Por esto los talentos son nuestro modo de operación por defecto, nuestro ‘default’ por donde todo rueda.

Cuando intentamos aprender algo nuevo es como si pusiéramos a un burro a trazar carretera. Cuando tratamos de corregir nuestras debilidades le pedimos al cerebro que ande por trocha. Nuestro cuerpo está diseñado para aprender más y juntar más neuronas en lo que somos fuertes que en lo que somos débiles.

2. La ciencia también nos ofrece una razón evolutiva que nos lleva a inclinarnos a trabajar nuestras fortalezas

La selección natural. En términos de evolución, sólo se han transmitido a las crías aquellas cosas que han comprobado ayudar a la supervivencia en un ambiente determinado.

Los camaleones se mimetizan con el medio, las gacelas corren muy veloces y las águilas y aguilitas tienen potente vista. Las debilidades no se heredan porque los que las cargan mueren en el intento. No venimos programados para esto, sino para perfeccionar nuestras fortalezas.

3. La tercera razón no necesita de mucha explicación

Es una cuestión emocional… ¿Le gusta pasar el tiempo haciendo lo que le cuesta trabajo? ¿Dónde está dispuesto a invertir más tiempo, energías y dedicación… en lo que le apasiona o en el resto de cosas? ¿Cree usted que James jugaría bien si no le gustara el fútbol?

Sólo los profesionales que estén dispuestos a engranar sus talentos con sus cargos lograrán un desempeño sostenido ya que por “Default + Selección natural + Preferencia” no pueden evitar hacerlo.

Si no se puede evitar… ¿qué tal cobrar por ello?

epicwinErrare humanum est.

Los romanos definen la posibilidad de equivocarnos de manera clara y concisa con esta frase. Y es que todos hemos cometido errores, ya sea de comunicación, de cálculo, de operación, resbalones, “metidas de pata” y hasta #epicfails (fallos épicos).

Estos últimos pueden clasificarse como desastres en toda la extensión de la palabra o convertirse milagrosamente en #epicwins (triunfos épicos).

Aquí dos ejemplos.

Cuenta la leyenda que en 1885, en la capital de Oaxaca, la niña de 14 años Leobarda Castellanos descuidó la producción del queso en la cocina. Lo dejó más tiempo en la estufa y se cuajó. Espantada del regaño que recibiría por fallar a la receta, vertió agua caliente para salvarlo, pero salió peor: El queso comenzó a alargarse. La muchacha hizo un lazo y comenzó a enredarlo como si fuera una bola de estambre. Así fue como nació el “queso Oaxaca”, conocido en la zona como “quesillo” o “queso de hebra”.

Casi 100 años después, el 26 de septiembre de 1983, la humanidad se salvó de sufrir un ataque atómico. Las consecuencias hubieran sido catastróficas de no ser porque el destino puso a Stanislav Petrov como guardia de seguridad de los sistemas de alerta temprana que detectaban la cercanía de misiles en la Unión Soviética.

Esa mañana, Stanislav vio cómo se encendía una alarma en su radar, proveniente de un misil lanzado por Estados Unidos. Según el protocolo, él tenía que informar al área militar competente para repeler la agresión con más misiles; en cambio, se quedó sentado, esperando a que llegara la primera bomba. Al instante, 29 alarmas más sonaron en el monitor. El guardia pensó en el daño que podrían causar, pero algo en su interior le decía que era un error. Pasaron algunos minutos y… nada. No había caído una sola bomba.

Petrov no terminaba de entender que algo o alguien hubiera entrado en su sistema de radares, y eso era aún más penoso que tratar de explicar a sus superiores por qué no había movido un dedo ante el peligro.

Lo ocultó e incluso minimizó el riesgo en la bitácora, anotando una “falsa alarma”. Unos años después, confesó lo ocurrido. Ese error es considerado hoy un verdadero acto heroico. Aunque se llevó una fuerte reprimenda por parte del gobierno ruso, el guardia está seguro que ese día salvó a la humanidad de una verdadera catástrofe.

Tanto Leobarda como Stanislav podían haber seguido instrucciones. Y a pesar del error cometido, las consecuencias fueron positivas en cada caso, gracias a dos puntos básicos que forjan la diferencia entre un #epicfail y un #epicwin: La atención inmediata del problema y la capacidad de reacción de los responsables.

Ninguno de los dos se detuvo a pensar de más, sino que actuaron conforme al conocimiento y la experiencia que hasta ese momento tenían. Leobarda en Oaxaca echó agua caliente y Stanislav en Rusia permaneció quieto. Se trató de dos alternativas que son válidas y que definieron de manera diferente la historia del queso y de la humanidad, respectivamente.

julio cesarJulio Cesar fue uno de los más grandes comandantes militares de toda la historia. Con el poder para dirigir legiones y personas del pueblo llevó a la República Roma a convertirse en el Imperio Romano.

En la trayectoria del gran Julio Cesar quedaron 7 grandes lecciones de liderazgo que hasta el día de hoy deben ser tomados en cuenta en el aspecto laboral.

1. La presentación importa

Los mejores líderes no solo hacen cosas maravillosas, si no también saben presentar una historia concisa y directa. Los líderes saben que dar vuelta a un asunto importante solo es perder tiempo y dinero. Es preferible ser honesto y directos como Julio Cesar y su famosa frase para explicar el porqué de su conquista: “Vine, miré, conquisté”.

2. Toma Riesgos

Los líderes siempre deben tener en cuenta que habrá oportunidades en las que uno debe tomar riesgos. Además de seguir su corazonada por el bien de la empresa. Son oportunidades que se presentan pocas veces en el tiempo. Si no tienes nada o poco que perder, arriésgate con una decisión que puede ser la oportunidad que estabas esperando.

Para Julio Cesar, cruzar el río Rubicon a pesar que estaba prohibido con su famosa frase “la suerte está echada”, le dio beneficios a corto plazo (al menos).

3. No Hay Nada De Malo Empezar Pequeño

En la vida a veces debemos empezar desde abajo para poder llegar alto, pero siempre con la mentalidad de ser más grande cada día. En el ámbito empresarial, una de las lecciones de liderazgo es buscar el camino a la cima a base de esfuerzo. Además del trabajo constante.

Julio Cesar en una aldea pequeña de los Alpes dijo: Prefiero ser el primer hombre aquí que el segundo en Roma.

4. Nada Dura Para Siempre

En el entorno empresarial, debes tener en mente todo el tiempo que nada dura para siempre. Quizás estás pasando un momento de tranquilidad pero esto puede cambiar rápidamente a lo peor.

Para Julio Cesar los eventos de importancia son resultados de causas comunes y uno nunca debe dormirse en sus laureles porque las cosas pueden voltearse a lo peor. Estar enfocado en todo momento es una de las lecciones de liderazgo más importante.

5. No Te Engañes A Ti Mismo

Aunque seas un líder exitoso, no debes de llegar al punto tonto de crear tu propia realidad. Siempre tienes que ver lo que realmente está pasando, si las cosas están mal es porque están mal y tienes que buscar la solución porque mucha gente depende de tu liderazgo.

Para Julio Cesar es un error táctico crear una fantasía y tomarla como realidad. Para Julio Cesar un buen líder es racional y no se deja llevar por sentimientos que dominen sus decisiones.

6. No Te Acomodes

No importa cuan bien se vean las cosas, los mejores lideres nunca fallan en anticipar lo peor.

La preparación y la planeación de estrategias para esos problemas que se presentan en los momentos menos esperados. Julio Cesar creía que los dioses otorgaban prosperidad y salud a personas para que luego sufran más severamente de un revés de circunstancias.

Para Julio Cesar, el momento en dónde más tienes que estar alerta es en las buenas rachas.

7. Nunca Te Vendas Barato

Los líderes exitosos saben cuanto valen y así se presenten ante los demás. Para ser un líder tienes que dar una imagen de grandeza para ti mismo. Así las personas percibirán esas cualidades que tú debes resaltar. Si eres bueno en algo, demuéstralo ante los demás.

Julio Cesar fue secuestrado por unos piratas que le pedían 20 talentos (dinero en aquella época) para su liberación. El gran Julio Cesar riéndose y diciéndoles que no sabían con quien se estaban metiendo. Les pagó 50 talentos y les prometió que los mataría uno por uno el mismo. Luego de su liberación, toma una flota y los cazo uno por uno como él lo había prometido.

océanos azulesHace cien años, la ciencia vivió una de sus épocas doradas en las que alumbró las teorías que han dado forma a nuestra visión actual del cosmos: la mecánica cuántica, la relatividad, la estructura del átomo.

Hoy en día, la ciencia es más amplia y profunda de lo que era al principio del siglo XX, pero también más especializada y compartimentada y menos osada.

Uno se pregunta, ¿cuáles son las grandes teorías del siglo XXI, las nuevas respuestas a las viejas preguntas que podrían definir el conocimiento -y estimular la tecnología- dentro de 100 años?

Puede ser útil pensar en la evolución que ha experimentado la ciencia -desde los avances realizados por personas como Einstein, Curie, o Bohr hasta los programas de investigación bien planificados que involucran equipos de científicos- como si se tratara de una empresa que comienza siendo pequeña e innovadora. Sin duda, algo valioso y audaz se pierde cuando se convierta en una mega-corporación.

Como explicó el profesor de la Escuela de Negocios de Harvard, Clayton M. Christensen en su libro, The Innovator’s Dilemma, las grandes empresas tienden a ignorar las innovaciones disruptivas y se centran en lo que perciben como las demandas de sus clientes actuales. Se olvidan de que el valor real reside en la creación de nuevas oportunidades de mercado.

Henry Ford, quien produjo el primer automóvil económicamente asequible, dijo: “Si le hubiera preguntado a la gente lo que ellos querían, habrían pedido un caballo mejor (o, en algunas versiones, más rápido).”

La cita puede ser apócrifa, pero ayuda a aclarar este punto: En lugar de mejorar los productos y servicios ya existentes, las innovaciones disruptivas crean demanda de productos y servicios que los clientes todavía no saben que necesitan. Dichos mercados nuevos fueron bautizados como “océanos azules” por los profesores W. Chan Kim y Renée Mauborgne de la escuela de negocios INSEAD en su libro Blue Ocean Strategy.

Las ideas disruptivas son también el resultado de la creatividad de los grandes científicos. La teoría de la evolución por selección natural de Darwin y las teorías de la relatividad de Einstein, son ejemplos de océanos azules creados por científicos geniales.

Por desgracia, cada vez es más difícil para los científicos la práctica de la ciencia disruptiva. La carrera académica ejerce presión sobre los resultados inmediatos, la necesidad de publicar continuamente e incontables obligaciones académicas y administrativas, hacen muy difícil explorar ideas arriesgadas.

Mientras tanto, hay pocos alicientes para que los científicos sean ambiciosos. Una mayor especialización en la investigación científica, la presión para trabajar temas de gran impacto y la dificultad de obtener ayuda para investigar en proyectos audaces incentiva a los científicos a centrarse en proyectos menos arriesgados.

Necesitamos una ciencia acumulativa. Las preguntas que otros hicieron deben ser respondidas de forma precisa y rigurosa. Pero es poco probable que el pensamiento gradual nos lleve muy lejos en la solución de los mayores desafíos a los que nos enfrentamos hoy en día.

Desde la generación de energía limpia a la vacuna contra malaria, desde el cambio climático al agua potable accesible a todos, necesitamos que nuestros mejores científicos piensen de manera disruptiva para encontrar soluciones radicalmente nuevas.

¿Cómo llegar a ser en un científico disruptivo?

Por supuesto, la predisposición personal juega un papel importante. Algunas personas son por naturaleza más críticas, creativas y audaces que otras. Pero hay algunas cosas que podemos hacer para mejorar nuestra capacidad de generar grandes avances.

Estos son algunos consejos prácticos:

1. Como estudiante, haz cursos fuera de tu especialidad.

Cualquiera que sea tu “segunda pasión”, pasa algún tiempo aprendiendo sobre ello. Si no tienes una, encuéntrala.

Steve Jobs abandonó Reed College después de un semestre, pero se quedó el tiempo suficiente para asistir a un curso de caligrafía. Jobs dijo una vez: “Si nunca hubiera asistido a ese curso en la universidad, Mac nunca habría tenido múltiples tipos de fuentes o fuentes proporcionalmente espaciadas” – características que hicieron único a Apple y atrajeron a innumerables clientes.

2. Si te acabas de graduar, viaja por todo el mundo durante un año.

Viajar a países lejanos sin demasiados planes y mucha curiosidad es posiblemente la experiencia de aprendizaje más poderosa. Más tarde en la vida, repite la experiencia con la frecuencia que puedas, incluso si es sólo por períodos más cortos.

En tus próximas vacaciones, visita un país cuya tradición, cultura e idioma sean muy diferentes al tuyo. Hablar con personas que no comparten nuestras creencias y prioridades más profundas te abre la mente. También merece la pena exponerse a situaciones en las que encontrar una solución requiere determinación, flexibilidad, empatía y paciencia: conseguir una habitación de hotel sin conocer el idioma o moverse por un país sin horarios de tren o autobús.

3. Hacer un esfuerzo consciente por cultivar la variedad y por luchar contra la inercia.

Nuestros horarios de trabajo, compromisos familiares, y otras responsabilidades hacen que demasiados días sean una mera repetición del día anterior. Los pensamientos más interesantes y las lecciones más importantes suelen tener lugar fuera de tu zona de confort.

Practica actividades en las que pienses que vas a disfrutar, pero nunca has tenido la oportunidad de probar. Usa tu tiempo libre de manera más eficiente. Merece la pena traer un poco de novedad y variedad a nuestras vidas tan programadas.

4. Únete a un club deportivo o asiste a actos culturales en tu ciudad.

En el trabajo, la mayoría de los científicos hablan sobre todo con otros científicos, y la mayor parte del tiempo dichos científicos son además de la misma área.

Pasa tiempo hablando con la gente cuya formación, intereses y trabajos sean tan diferentes del tuyo como sea posible. Averigua lo que les importa, cómo aprenden acerca de sus temas, cómo resuelven sus problemas y cuáles son sus principales retos.

5. Otra forma de encontrar nuevas ideas y perspectivas es leer mucho.

La mayoría de la gente visita siempre los mismos sitios Web, lee las mismas secciones de los mismos periódicos y compra libros en la misma sección de la librería. Añade nuevos intereses. Pregunta a tus amigos, familia, colegas, y otros conocidos para que te recomienden sus libros, sitios web o películas favoritos.

6. Echale un vistazo a lo que están investigando otras personas.

Del mismo modo, cuando leas las revistas científicas, échale un vistazo a lo que están investigando otras personas, especialmente de temas distintos a los tuyos.

Lee la sección de noticias de las revistas y sigue de cerca temas controvertidos: la biología sintética, ingeniería metabólica, el uso de nanomateriales en la medicina. Este es terreno abonado para el conocimiento más interesante. Sigue con detenimiento cómo la sociedad reacciona ante ciertos temas de la ciencia porque esto podría ayudarle a anticipar las necesidades y preocupaciones sociales que se deben tratar.

7. Asiste a conferencias sobre temas interesantes fuera de tu campo.

En las conferencias internacionales, asiste a una o dos sesiones distintas a tu área. Acércate a personas que no conozcas a la hora del almuerzo y en las pausas para el café. Pregunta acerca de los problemas en los que están trabajando.

8. Cuando estás trabajando en el laboratorio, trata de demostrar que tus hipótesis son erróneas.

Asume que tus supuestos iniciales estaban equivocados. Planea y ejecuta tu trabajo en consecuencia. Esto te ayudará a pensar en ideas nuevas, obtener nueva información, y aumenta tu probabilidad de éxito.

9. Pregúntate a ti mismo, “¿Sobre qué quiero trabajar realmente?

¿Qué grandes problemas quiero resolver?” y luego trabaja duro para hacerlos realidad. Tienes más probabilidades de hacer algo con impacto, si trabajas en algo que es importante para ti.

Cómo iniciar tu investigación

Para los científicos jóvenes, en particular, la investigación disruptiva no es un camino fácil para las publicaciones, las becas, o el reconocimiento entre iguales.

Por lo tanto, en las primeras etapas de tu carrera, es conveniente contar con un proyecto convencional en el que trabajes para conseguir los resultados que necesitas para tu tesis, post-doctorado, o beca, mientras que inviertes parte de tu tiempo en un proyecto ambicioso y de alto riesgo. Con el tiempo, podrás aumentar el tiempo que pasas en proyectos de alto riesgo y comenzar a desarrollar una visión a más largo plazo.

Pero no esperes demasiado tiempo. Si esperas hasta estabilizarte para hacer ciencia disruptiva pasarás tus años más productivos y creativos haciendo investigación incremental. Y lo más probable es que no cambies una vez que estés tengas una posición consolidada.

El apoyo de tu supervisor es esencial, ya que puede ser difícil de distinguir una idea loca de una brillante. No escojas a tu director de tesis solamente por el tamaño de su grupo, el dinero que tiene de proyectos y el número de sus publicaciones. Elige a una persona que tenga la mente abierta, que no tema al riesgo y te que dé libertad para explorar proyectos paralelos.

Konstantin Novoselov descubrió el grafeno mientras se hacía “un experimento de la noche del viernes”. Un planteamiento fomentado por su director, Andre Geim, para que los miembros de su laboratorio probaran ideas de alto riesgo. Años más tarde, ambos compartieron el Premio Nobel de Física. Cualquiera que sea tu idea, cuenta con el apoyo de tu asesor para ayudarte a hacer un trabajo sólido y riguroso.

Equipo de colaboradores

Si diriges un grupo de investigación, hay muchas cosas que puedes hacer para ayudar a la gente que trabaja contigo.

• Construye una cultura de respeto y tolerancia hacia los demás, hacia sus opiniones y cualidades personales.

• Fomenta el pensamiento crítico, desafiando las ideas más aceptadas y pide a los demás que desafíen las tuyas.

• Realiza las reuniones de grupo constructivas y bien planificadas, dedicando atención a nuevas ideas y proyectos.

• Reconoce los éxitos de las personas y sus contribuciones.

• Permite y alienta a las personas que trabajan contigo a emplear un pequeño porcentaje de su tiempo en la desarrollo de ideas novedosas.

Para mantener su ventaja competitiva, Google permite a sus ingenieros a pasar el 20% de su tiempo en sus proyectos favoritos. Algunos de los productos con más éxito lanzados por Google en los últimos años son fruto de esas ideas.

Durante la última década, Google ha sido una de las empresas más innovadoras en el mundo, pero ahora es grande y constituida. Al igual que muchas grandes empresas, que promueven la innovación disruptiva en un esfuerzo por evitar ser superado por compañías más pequeñas y creativas. El éxito de resistir a la tentación de la seguridad está aún por ver.

Muchos de los problemas más urgentes de la sociedad no se pueden resolver mediante la mejora de las tecnologías que tenemos hoy. Necesitamos soluciones más atrevidas y radicalmente nuevas. Estas no se encuentran en las playas infestadas de gente sino en los océanos azules todavía por explorar.

Necesitamos una nueva generación de científicos disruptivos, el tipo de personas realmente creativas que puedan imaginar nuevos lugares y transportarse ellos mismos – y nosotros – a esos océanos azules.

delegarSi quien dirige el equipo no aprende a delegar, el equipo no funciona. Utilizar todo el potencial de la plantilla con un reparto estratégico de tareas y responsabilidades supone mejorar la productividad y dar un valor añadido a la empresa sin invertir apenas recursos.

Hay multitud de jefes que se pasan el día quejándose de que lo hacen todo ellos. Planifican, controlan, gestionan y dirigen todos los proyectos y funciones de la empresa. Esto es un error si la empresa o departamento es pequeño y mucho más si crece en tamaño y complejidad. La manera de llevar a cabo esa multitud de responsabilidades suele ser ineficiente y se puede mejorar. Solo hay que plantearse delegar.

¿Dónde está el error de no delegar?

Si has llegado a un punto en el que las responsabilidades te desbordan y estás dispuesto a delegar, vas a comprobar en seguida que hay tres aspectos que empezarán a funcionar correctamente:

Se mejora la productividad. 

Cuando no dabas a basto, todas las funciones se resentían. Quizá llegabas a los mínimos; sin embargo delegando, con menos esfuerzos, se conseguirán mejores resultados. Tú tendrás tiempo también para abordar los objetivos desde otros puntos de vista y serás capaz de cumplirlos y, además, añadir valor. Por otro lado, contarás con opiniones que a ti solo no se te habrían ocurrido.

Se refuerza la plantilla.

Las habilidades de cada trabajador crecen si le confías un área de responsabilidad. Gestiona bien las cargas que delegas, es decir, sin abusar y desentenderte de ellas, y se convertirá en una forma de mantener motivada a la plantilla. Se sentirán más implicados y notarán que su opinión y su forma de hacer el trabajo se tiene en cuenta.

Se reduce el nivel de estrés y fluye la comunicación. 

Cuando estás desbordado y ves que tienes que llegar a las metas, pero que no puedes, el estrés te invade. Sientes que nadie entiende tu situación y, aunque te ofrezcan ayuda, no eres capaz de aceptarla porque piensas vas a tardar más tiempo en contarlo que en hacerlo. Delegar requiere una planificación. Cuando te decidas a ponerla en práctica, verás cómo aumenta tu bienestar y cómo te cuesta mucho menos comunicar las indicaciones oportunas.

Dar el paso

No se puede delegar de golpe, hay que ir paso a paso. Una de las primeras preguntas que debes hacerte es si las personas en las que delegues van a necesitar formación u otro tipo de recursos para empezar a responsabilizarse.

Durante un tiempo deberás estar pendiente y servir de apoyo en todas las dudas que vayan surgiendo. Conviene que no asfixies las iniciativas y las propuestas, aunque no coincidan con tu forma de hacer las cosas. Se trata de que la persona adquiera práctica y confianza para que se sepa desenvolver cuando tú ya no estés tan pendiente. Cada tarea que delegues debes saber hacerla tú también para poder asistir en un momento dado.

A la hora de seleccionar el personal en quien vas a delegar, ten en cuenta que lleven tiempo en la empresa, que conozcan bien su mecánica. No cometas el error de delegar en alguien que acaba de llegar, aunque tenga mucha iniciativa y ganas de adquirir responsabilidades. Tendrá que hacerlo mientras se pone al día del modus operandi de la empresa y eso requiere tiempo.

Por último, debes llevar un seguimiento y evaluar los resultados cada cierto tiempo. Delegar no consiste en desentenderte por completo del trabajo que antes llevabas a cabo. Tú eres quien dirige la empresa o el departamento y de ti depende en último término que se consigan los objetivos en el tiempo que se haya estimado. Ten en cuenta, además, los nuevos retos a los que te enfrentas.

cerebroSi usted está leyendo este artículo es porque seguro usted tiene una vida muy agitada y desea encontrar la forma de que todo funcione igual que un reloj y por su puesto dando resultados de manera efectiva.

Y es que, con el acelere de la actualidad, las personas por lo general tienen jornadas de 24/7 donde tienen que responder a llamadas, correos o hasta por whatsapp en caso tal de que haya una emergencia. El compromiso y las obligaciones no paran y estos son los que generan estrés, enfermedades o bloqueos que no permiten ser productivos, creativos o continuar con la labor a la que está acostumbrado a realizar.

Sin embargo, así usted ya vea este ritmo como algo común que hace la gran mayoría de personas, debe ser consciente de que el cerebro así como cualquier otro músculo después de ejercitarlo necesita un tiempo de recuperación. De hecho, expertos aseguran que el cerebro no está diseñado para que esté corriendo todo el día y además estimulado para estar alerta la mayor parte del día.

Es más, la ciencia ha demostrado que su cerebro solo puede enfocarse durante 90 a 120 minutos a la vez, por lo que durante este tiempo usted debe dedicar su mayor esfuerzo para completar las tareas que más pueda y después tomar un buen respiro con una pausa activo. Lo ideal, es que revise cuáles son las horas del día en donde es más productivo y después distribuya las labores que le queman más energía en estos tiempos y las que menos en los momentos de menor productividad.

Ahora que es consciente de que necesita organizarse, reinventar su trabajo y tener unos hábitos más saludables para vivir una vejez más tranquila, le recomendamos que practique estos tres tips que le vamos a dar y que son propuestos por John Rampton, empresario e inversionista, columnista del portal web Inc, para que recupere su energía y se siente con más ánimo para continuar en su día a día:

1. Tómese unas vacaciones

¡Su cerebro lo merece y lo necesita!

No crea que por trabajar siete días sin parar va a conseguir mejores resultados, todo lo contrario, puede que esa semana la haya aprovechado al máximo, pero en la siguiente no va a poder hacer mayor cosa porque va a estar cansado, su rendimiento no va a ser el mismo, esa semana será más lenta y terminará cargándose nuevamente de cosas, quedando igual o peor que al principio. Así que por intentar más, hace menos y además termina perdiendo tiempo sin razón alguna.

En un estudio citado por Rampton, en el que se tomaron los datos de 2.310 encuestados, se examinaron los datos de los 20 países con los días de vacaciones más pagados (247 encuestados) y los compararon con los encuestados en Estados Unidos (1.151). Zenger escribe para HBR, que el 26% de las personas que tienen más vacaciones se sentían más acongojadas, sin embargo, también se demostró que estas mismas personas fueron más productivas después de sus vacaciones.

2. Déle un descanso a su cerebro

La clave está en dormir y en tomar pausas activas con un cambio de actividad.

Comience por dormir bien, pues esto lo mantiene más enfocado, productivo y saludable. Maiken Nedergaard, es quien dirige un estudio en la Universidad de Rochester sobre este tema y él asegura que la razón por la que dormimos es “que buscamos limpiar nuestros cerebros”.

¿Cómo? en un estudio con ratones, Nedergaard encontró que durante el sueño el espacio entre las células cerebrales aumentó, con lo cual el líquido cefalorraquídeo fluyó alrededor de 10 veces más rápido, en comparación a cuando están despiertos.

En síntesis, el estudio que se publicó en la revista Science, segura que durante el sueño el cerebro es muy activo en la eliminación de residuos, como la proteína beta-amiloide responsable de la enfermedad de Alzheimer y otros trastornos neurológicos.

Por otro lado, las pausas activas son indispensables, usted tiene que desenchufarse de lo que está haciendo ir a tomar aire, hablar con un compañero, caminar o hacer ejercicios de relajamiento, así le será más fácil ponerse activo en un segundo momento.

3. Incorpore unos hábitos simples en su rutina

Son siete cosas las que puede alternar por días para mejorar su bienestar. El objetivo es que las convierta en un hábito, así logrará obtener resultados lo más rápido posible:

• Salga al aire libre: Cambie de ambiente, pues se sentirá liberado, además, la luz del sol aumenta su producción de vitamina D y serotonina, indica el estudio.

• Haga algo que le gusta:Déle oxígeno a su cerebro con una actividad distinta, 10 o 15 minutos para leer, jugar ping pong, escribir o escuchar música le serán de gran ayuda.

• Muévase:Como ya le mencionamos, el cerebro es otro músculo de nuestro cuerpo por eso necesita que lo ejercite. Lo puede hacer dando un paseo, reflexionando o tomando unos minutos para dejar su mente en blanco.

• Medite: Con estos ejercicios usted puede aumentar la actividad en los lóbulos frontales del cerebro, así como reducir la actividad en la amígdala, el centro del miedo.

• Duerma: De acuerdo con Rampton, La Dra. Sarah McKay declara en La neurobiología de la siesta de la tarde, que una pequeña siesta reduce la somnolencia, fortalece la función cognitiva, mejora la memoria y el estado de ánimo a corto plazo.

• Fuera de zona: Dese tiempo para no hacer nada, simplemente deje que su mente divague. Este le ayuda a aumentar la productividad y a resolver los problemas.

• Tome vacaciones mentales: Dese tiempo para imaginar igual que un niño, visualice situaciones que lo relajen y que lo hagan feliz. La playa que le gustaría visitar o las vacaciones de sus sueños, pues a pesar de que usted no esté haya la tarea le funciona muy bien.

liderazgoEl neurocientífico Facundo Manes dice que una alta empatía, la presencia de mujeres y varias voces dominantes ayudan al éxito de los equipos en las empresas.

Hace varios años que las neurociencias están en auge. Y con ellas, sus especialistas. Facundo Manes es uno de ellos y semanas atrás brindó una charla en Villa Carlos Paz, en el marco del ciclo de conferencias de la empresa Sancor Salud.

En diálogo con La Voz, Manes sugirió que las empresas deben generar empatía entre sus miembros, fomentar líderes e integrar a las mujeres en esos procesos.

–¿Qué importancia tiene la inteligencia emocional y colectiva en el proceso empresarial?

–Hoy sabemos que el conocimiento se genera en equipo. Es más prevalente el trabajo en equipo que el individual, si bien sabemos que el individual es clave. Hoy sabemos que si hay un grupo de cinco personas y trabaja bien, de manera dinámica, la inteligencia colectiva es mucho más que la suma de las partes.

–¿Hay factores que predicen el éxito de un equipo?

Sí. Uno de ellos es que haya alta empatía entre los miembros. La empatía es un proceso cerebral que consiste en imaginar qué siente el otro e incluso sentir lo que siente el otro. Cuanto más nivel de empatía tienen los miembros del equipo, más posibilidades de éxito hay.

El segundo factor que predice el éxito del equipo es que haya varias voces dominantes. Tiene que haber un líder, evidentemente, que es el que tiene que imaginar el futuro, tiene que estar dispuesto a abandonar el confort y el pasado, a representar al equipo. Pero también tiene que haber varias voces dominantes. Además, la presencia de mujeres también es un factor predictor de éxito.

Por lo tanto, hoy sabemos que hay tres factores que predicen el éxito de un equipo: alta empatía entre los miembros, varias voces dominantes y la presencia de mujeres. También sabemos que hay equipos que si funcionan bien para algo, también lo hacen para otras tareas. Y si hay un equipo de seis personas y funciona bien, con dinámica positiva, la inteligencia colectiva, grupal, es mucho más que la suma de las inteligencias individuales.

–En los perfiles de líder que buscan las empresas ¿Se tienen en cuenta estos factores que aparecen como nuevos?

–La psicología moderna plantea un liderazgo basado en la persona que imagina el futuro: No hay liderazgo si no se hace esto, si no se está dispuesto a abandonar el confort.

Uno puede no perder el confort al tomar decisiones de liderazgo, pero hay que estar preparado para abandonarlo y hay que representar al grupo. No hay liderazgo que sea eficiente si no representa al grupo, si no ausculta al grupo y si no potencia al grupo.

–¿Existen tests para determinar la inteligencia emocional y colectiva en las empresas?

–No hablaría tanto de la empresa sino en general.

La inteligencia es mucho más que el coeficiente intelectual. La inteligencia humana es mucho más compleja que lo que puedan medir los tests. De hecho hay muchas aristas de la inteligencia que no pueden ser medidas por test. Cómo medir la intuición, cómo medir la empatía, cómo medir la inteligencia emocional, cómo medir la inteligencia social, cómo medir la ironía, el humor, que también son componentes de la inteligencia.

Hoy la ciencia puede medir un aspecto de la inteligencia que es el coeficiente intelectual, pero no puede medir la complejidad de la inteligencia humana.

–¿Qué sucede cuando el empleado que está más preocupado por el sueldo y llegar a fin de mes que por la productividad de su empresa?

–La ciencia no tiene evidencia para esta pregunta pero claramente el estrés crónico no favorece la productividad ni el bienestar, así que el estrés que produce un entorno desfavorable claramente impacta en la productividad.

En el cerebro

equipoLos empleados tienen un enorme impacto en el éxito de todo negocio. Si hacen un trabajo increíble, el negocio avanza; por el contrario, si los empleados se desempeñan mediocremente, el negocio se estanca.

¿Pero cómo puedes saber si tu equipo está teniendo o no un buen desempeño? La respuesta es bastante sencilla: estableciendo metas y métricas para cada empleado. Al fijar objetivos, tu personal sabe por qué trabajar y hacia dónde ir. Y al medir su desempeño en cuanto al cumplimiento de esos objetivos, tú y ellos sabrán si van por buen camino.

Establecer metas y métricas no siempre es fácil. Te compartimos algunos útiles consejos:

1. Haz que los empleados establezcan sus metas y revísalas

Es mucho más motivante para los empleados el hecho de fijar sus propios objetivos, en lugar de simplemente dictárselos. Así que pídeles que establezcan sus metas, evalúalas y apruébalas o modifícalas cuando sea necesario.

2. Asegúrate que las metas estén dentro del control de tus empleados

Debes asegurarte que cada miembro de tu equipo mantenga el control sobre la posibilidad de lograr o no sus metas. No fijes cosas que no puedan cumplir, ya sea por falta de recursos, porque estén fuera de su alcance o dependan de un tercero y de la situación del mercado.

3. Asegúrate que las metas sean medibles

Como mínimo, tus empleados deben establecer metas mensualmente, aunque podrías considerar hacerlo en un periodo semanal e incluso diariamente. Lo que es esencial es que la meta esté atada a un periodo específico de tiempo.

De forma similar, estas metas deben ser medibles con métodos claros y predeterminados. De no ser así, ni tú ni tu equipo sabrán si se han cumplido, lo que puede afectar su motivación y disminuir la moral.

4. Establece metas grandes y pequeñas

Los empleados necesitan establecer tanto metas grandes, destinadas a alcanzarse en el largo plazo y que identifiquen lo que desean cumplir en el futuro, como metas más pequeñas que puedan conseguirse en poco tiempo y que signifiquen pasos para llegar a las grandes.

Por ejemplo, un vendedor podría fijarse la meta de lograr $100,000 en ventas mensuales. Para alcanzarla, podría establecer otras que le permitan obtenerlo como realizar 100 llamadas diarias a nuevos prospectos, 25 a clientes pasados y generar 20 propuestas nuevas.

Al definir y monitorear estas metas más alcanzables, los empleados mantienen un mayor enfoque en su trabajo y son más productivos.

5. Impulsa el reconocimiento grupal

Reúnete con tu equipo en una junta grupal al inicio de cada mes. En esta reunión, cada miembro del equipo debe exponer las metas que alcanzó el mes pasado, cuál fue su desempeño y cuáles son sus metas para el próximo mes.

Esta clase de juntas ofrecen una retroalimentación y colaboración positivas, que sirven para que los miembros del equipo mejoren su desempeño en aras de obtener la satisfacción de compartirlo con el resto del equipo.

6. Permite que los empleados vean resultados en tiempo real

Tus trabajadores deben ser capaces de ver resultados en sus metas al menos diariamente. Hacer esto les permite entender cómo están progresando y qué cambios deben realizar para conseguir los objetivos a largo plazo.

No hacerlo sería similar a no decirle a un atleta el marcador sino hasta que termine el partido. En cambio, hacerlo les dará una oportunidad de modificar su estrategia y desempeño según si van perdiendo o ganando.

7. Define metas creativamente cuando sea necesario

Para algunos roles, como las ventas, las metas son fáciles de desarrollar. Pero en otros puestos, esto puede ser mucho más retador ya que no son del todo obvias o cuantificables. Para superar esta situación piensa el escenario ideal en el que la persona realizaría un excelente trabajo que contribuya al bien de la empresa.

Al alinear las metas de la empresa con las de los empleados, y proveyendo visibilidad en tiempo real para permitirles saber su progreso, tanto tu empresa como tu fuerza laboral se verán beneficiadas.

Vivir MejorTienes un estimado de 70.000 pensamientos al día. Eso es 70,000 oportunidades para construirte a ti mismo o desgarrarte.

Si te dices nombres, dudas de tus habilidades y dudas de tus decisiones, perjudicarás tu rendimiento (y lo más probable es que también estarás arriesgando tu salud física y psicológica). Pero la buena noticia es que puedes cambiar tu forma de pensar.

Aquí tienes cinco ejercicios que entrenarán a tu cerebro para el éxito y la felicidad:

1. Diferencia entre rumiar y resolver problemas

Pensar en estrategias que podrían ayudarte a superar un obstáculo es útil, pero imaginarte incapaz de tolerar el dolor no es productivo. Siempre que te encuentres pensando en algo durante un tiempo prolongado, toma un minuto para pensar si estás rumiando o solucionando problemas.

Si estás resolviendo o previniendo problemas activamente, sigue con eso. Pero, si simplemente estás repitiendo cosas que ya sucedieron o haciendo predicciones catastróficas sobre cosas que no puedes controlar, cambia el canal. Levántate y haz algo para que tu mente no esté en el problema y mantén tu cerebro enfocado en actividades más productivas.

2. Date el mismo consejo que le darías a un amigo de confianza

Si eres como la mayoría de la gente, hay muchas probabilidades de que seas demasiado crítico contigo mismo. Pero golpearte y magnificar tus errores sólo te tirará para abajo.

Los estudios han vinculado la compasión de uno mismo a todo, desde el mejoramiento del bienestar psicológico y una mejora de la imagen corporal hasta el aumento de la autoestima y el aumento de la motivación. Así que haz que sea un hábito hablarte a ti mismo de la misma manera en la que le hablarías a un amigo de confianza.

3. Etiqueta tus emociones

La mayoría de la gente tiene aversión a hablar o mostrar sus sentimientos. Como resultado, muchas personas se han distanciado bastante de sus sentimientos, lo que hace que sea difícil para ellos incluso reconocer cómo se sienten en un momento dado.

Y cuando los adultos etiquetan sus sentimientos, a menudo lo hacen de manera indirecta. En lugar de decir: “Me sentía triste”, alguien podría decir: “Tuve un nudo en la garganta”, o “Mis ojos se llenaron de agua”. O, en lugar de decir: “Estoy muy nervioso”, alguien podría ser más implícito y decir: “Tengo mariposas en el estómago.”

Pasa unos minutos todos los días reconociendo tu estado emocional. Etiqueta tus sentimientos y considera cómo esas emociones están afectando tus decisiones.

Si te sientes triste por algo en tu vida personal, o estás preocupado por algo que pasa en la oficina, tus emociones se derramarán en otras áreas de tu vida si no eres consciente de ellos.

4. Equilibra tus emociones con la lógica

Ya sea que enfrentes a una decisión financiera difícil, o si estás experimentando un dilema familiar, tomarás tus mejores decisiones cuando seas capaz de equilibrar tus emociones con la lógica. Cuando tus emociones están funcionando altas, toma acciones para aumentar tu pensamiento racional.

La mejor manera de equilibrar tus emociones es crear una lista de los pros y los contras de tus opciones. Leer esa lista puede ayudarte a sacar parte de la emoción de la decisión y equiparte para tomar las mejores decisiones.

5. Practica la gratitud

A la gratitud se la ha relacionado con una serie de beneficios físicos y psicológicos, incluida la felicidad. Un estudio incluso encontró que las personas agradecidas son un 25% más felices.

Así que si adoptas el hábito el hablar de lo que estás agradecido en el desayuno cada mañana, o escribir un diario de gratitud antes de acostarte, entrenarás a tu cerebro para buscar lo bueno en la vida. Podría ser la forma más simple, y más eficaz, para aumentar tu bienestar.

Crea una mentalidad saludable

Las conversaciones que tienes contigo mismo tienen un profundo efecto en tu vida. Si deseas alcanzar tu mayor potencial, es importante que construyas tu músculo mental. Ejercita tu cerebro todos los días y con el tiempo, entrenarás tu cerebro para el éxito y la felicidad.

momentosHace poco empecé a sentir que el mundo a mi alrededor se derramaba. Más tarde supe que yo estaba completamente lleno de mí mismo y que era yo el que se derramaba por completo. Necesitaba vaciarme y fue algo duro.

En el cuadro La persistencia de la memoria de Salvador Dalí siempre son las 6 de la tarde, pero el tiempo se derrite a cada paso más allá de cualquier instante. Esto sucede porque existen dos realidades completamente paralelas de las que Francisco Alcaide hablaba hace años en su blog: el tiempo objetivo (el que transcurre en el reloj) y el tiempo subjetivo (la forma en la que lo empleamos y percibimos).

Para explicar por qué es útil en tu negocio tener conciencia de ambos y explotarlos, hoy voy a emplear el más antiguo recurso de expresión entre los hombres: El cuento.

Te contaré una historia real que pertenece a mi baúl de los tesoros:

El viejo pescador y el gran regalo

Conocí en uno de mis viajes a un hombre muy viejo en cuya nutrida barba se reflejaba el paso de los años. Canturreaba como un niño sentado en un pequeño árbol junto al río mientras pescaba con su caña vigilando el latido del agua. Estaba conectado al río a través del pulso del carrete y sus ojos no fijaban su atención en otra cosa que no fuera el continuo fluir del agua alrededor del hilo.

Le saludé, pero su gesto apenas se inmutó y siguió pescando. De hecho no dejó de cantar por mi presencia, sino que siguió haciéndolo aún con más intensidad. Después de muchas horas caminando, necesitaba hablar con alguien, de modo que se me ocurrió entablar conversación preguntando por la ubicación de algún pueblo cercano donde poder comer. Sin siquiera girarse o retirar la vista del río, me dijo:

Chico, cualquier persona que verdaderamente esté aquí, sabrá cómo llegar allí. Siéntate conmigo y lo comprobarás.

Por aquella época yo tenía mucha prisa para todo, de modo que le contesté que no tenía tiempo y de nuevo sin inmutarse él me dijo:

Todos lo tenemos. Solo importa qué haces con él ahora. Siéntate conmigo y descubre tu regalo.

Me inquietó el anciano, así que me senté junto a su cesta de aparejos escuchando intrigado su canción. Pasaron diez minutos y no ocurría nada. Pasaron veinte minutos y todo seguía igual. Tras más de una hora yo no veía mi regalo.

A la hora y media el hilo de la caña comenzó a agitarse con golpes secos y continuos. Advertí al viejo de que algo estaba ocurriendo, pero no pareció escucharme y continuó cantando su canción. Movía con destreza su muñeca acompañando el chapoteo, pero yo no paraba de pensar que aquello era un pez y que había que sacarlo cuanto antes. Así que se lo dije y él me contestó:

Él no quiere salir y tú quieres que salga. Deja entonces que yo decida algo intermedio.

No entendí, pero supe que tenía que esperar. De nuevo permanecí en silencio hasta que de repente el hilo dejó de moverse bruscamente. El viejo entonces, sin apenas emplear ninguna fuerza, recogió poco a poco el hilo hasta que un gran pez salió del agua intentando sin suerte librarse del sedal. Le soltó y me lo dio. Lo cogí en mis manos y el viejo empezó a hablarme:

Sé que piensas que este es tu único regalo, pero todo el tiempo que pasaste aquí a mi lado… ese tiempo fue realmente el regalo. El tiempo que te di compartiendo mi pasión por este río y el tiempo que tú me diste esperando a mi lado para comprenderla. Este pez es tan solo la consecuencia de los dos regalos, algo físico que puedes ver y tocar y que te ayuda a dar sentido al tiempo que esperaste para poder tenerlo.

Sin embargo, algo tan pequeño, algo que ha ocurrido en apenas un minuto, no puede ser nunca más valioso que una hora y media de tu tiempo. De modo, muchacho, que no quiero engañarte. Te llevas mucho menos de lo que yo ahora tengo. Tú puedes llevarte el pez que he logrado sacar en el último minuto, pero yo me llevo la satisfacción y el orgullo de haberlo conseguido tras las últimas dos horas.

Sé que junto a mí no parabas de esperar que ocurriera algo que diera sentido a tanta espera. Tu mente no estaba aquí en la orilla escuchando mi canción, sino allí en el agua esperando un resultado. En realidad tu mente no sostenía la caña a este lado, sino que se enredaba en el sedal al otro lado. Has sido una víctima de la ilusión de tus propios objetivos y no un buscador dedicado por completo a alcanzarlos.

Yo vivía pescando aquí y ahora y tú vivías esperando allí y entonces. Más allá de que ahora seas tú el que tengas el pez entre tus manos, lo cierto es que si yo no hubiera estado aquí, ese pez ahora tampoco lo estaría. Si tienes hambre, cómelo; yo ahora puedo pescar otro. Llévatelo, pero responde a esta pregunta: Después de comértelo, ¿Qué harás tú para poder comer mañana?

Con las manos completamente empapadas por el agua y el pez saltando entre ellas, solo se me ocurrió mirar alternativamente al pez y al viejo y añadir:

Aprender a pescar hoy

Cuando dije esto, el viejo sonrió y me dio un tremendo golpe en la espalda invitándome a devolver el pez al río. Por lo que parece, aquella especie de pez estaba protegida. Me descalcé y devolví su cuerpo vivo al río mientras el viejo preparaba el carrete para la que según él sería mi segunda lección de pesca en aquel día.

No comí pescado porque aquella noche dormí en su casa y en la de su mujer en un pueblo cercano en el que había una gran casa de comidas. El hombre era un viejo catedrático del que investigué y supe luego que era una eminencia. No tanto para la comunidad científica sino para sus amigos y familia. Algo que para mí era sin duda más impresionante. Porque yo apenas empezaba a entender que no tenía que comprender la vida, sino que tan solo había nacido para poder vivirla.

tiempo a solasEn nuestro mundo saturado de tecnología, con dispositivos por doquier, los emprendedores encuentran cada vez más difícil desenchufarse.

Se dice que los usuarios de teléfonos inteligentes revisan sus aparatos cada 6.5 minutos, lo que se traduce en unos 150 veces por día. Esta conectividad ciertamente brinda muchos beneficios, pero también puede convertirse en un monstruo, una epidemia de adicción a celulares, redes sociales e internet.

No obstante, la tendencia de practicar meditación en los lugares de trabajo ha destacado la importancia de tener cada día instantes de silencio, libres de aparatos electrónicos.

Éstas son 10 razones de peso para encontrar un tiempo para estar a solas y en completo silencio:

1. No te agotarás tan fácilmente

Nuestra cultura define el valor de una persona por su nivel de productividad. Es una carrera de ratas: después de todo, la única manera de ganar es saltarse el almuerzo y correr a todo vapor.

Estar a solas permite descansar de la tiranía de la productividad. Paradójicamente, encontrar tiempo para no hacer nada te volverá más eficiente. Promega es una compañía que ha creado espacios destinados a que sus empleados tomen descansos a solas y mediten con luz natural.

Los beneficios en la salud de los empleados se tradujeron en una mejora en los niveles de productividad de la empresa. Lo mismo sucedería con el resto de nosotros.

2. Tendrás mayor sensibilidad

Para muchos, 10 días en silencio parecerían tan duros como caminar sobre el agua. Sin embargo, en los retiros de silencio Vipassana se hace justo eso: se pide a los participantes que se abstengan de hablar, leer, escribir o hacer contacto visual durante 10 días.

Un centenar de científicos que participó en un retiro de este tipo señaló que deshacerse del habla incrementó la conciencia en otras áreas. Con todas las cosas que tienen que hacer los emprendedores, el silencio es un respiro que incrementa su capacidad de atención.

3. Podrás olvidarte de los problemas del futuro

Alan Watts cree que nuestra frustración y ansiedad está arraigada en nuestra desconexión del presente y nuestra ilusión, que se aloja en el futuro. El silencio nos vuelve conscientes del presente, el tiempo y espacio donde se experimenta la felicidad real.

Aunque las hipótesis, abstracciones y predicciones son necesarias para los empresarios, pueden crear una ansiedad innecesaria. En cambio, el silencio y la soledad nos sacan de la especulación y nos sumergen de nuevo en el presente.

4. Mejorará tu memoria

Realizar un paseo a solas por un entorno natural estimula el crecimiento del cerebro en la región del hipocampo, lo que se traduce en una mejor memoria.

Según los evolucionistas, estar en contacto con la naturaleza despierta nuestra memoria espacial, tal como sucedía cuando nuestros ancestros iban de caza. En ese entonces, recordar dónde encontrar comida y evitar a los depredadores se volvió esencial para sobrevivir. Tomar un paseo a solas proporciona al cerebro una atención ininterrumpida y ayuda a consolidar la memoria.

5. Se fortalecerán tu intención y acción

El psicólogo Kelly McGonigal afirma que durante el silencio somos capaces de cultivar una intención que nos motiva a tomar una acción. En este estado de reflexión mental, McGonigal recomienda hacerte tres preguntas:

“Si cualquier cosa fuera posible, ¿a qué le darías la bienvenida o qué crearías?”

“Cuando me siento más valiente e inspirado, ¿qué ofrezco al mundo?”

“Cuando admito que sufro, ¿con qué quiero hacer las paces?

Deshacerse de la mente crítica permite que la imaginación y las emociones positivas construyan una intención inconsciente y agreguen combustible a nuestras metas.

McGonigal explica: “cuando te acostumbras a pensar en las cosas de esta manera, comienzas a obtener ideas completamente diferentes a que si trataras de responder esas mismas preguntas de manera intelectual”.

6. Aumentará tu autoconciencia

A menudo, las reacciones viscerales se acompañan por remordimiento. Y es que una mala decisión puede arruinar tu negocio. Esto es más posible cuando nos gobiernan nuestras acciones desprovistas de razón. Cuando estamos en silencio, hacemos espacio para que la autoconciencia tome control de nuestras acciones, en lugar de ser controlada por ellas.

Descansar de las voces externas nos pone en sintonía con nuestra voz interior, y es esa voz interior la que impulsa nuestras acciones. Estar consciente de nuestros pensamientos nos permite tener un mejor control externo.

La soledad te convierte en un observador de tus pensamientos.

7. Crecerá tu cerebro

El cerebro es el órgano más complejo y potente, pero, al igual que los músculos, se beneficia del resto. Una investigación conducida en la UCLA demostró que los tiempos libres para desengancharse de las obligaciones, sentarse en silencio y reposar la mente favorecen los pliegues de la corteza y aumentan nuestra capacidad de procesar información.

Encontrar por lo menos 10 minutos para sentarse en silencio en el coche o la oficina y visualizar un paisaje pacífico (como una selva, nieve cayendo o una playa) espesará la materia gris de tu cerebro.

8. Tendrás momentos “eureka”

El proceso creativo incluye una etapa crucial llamada incubación, donde todas las ideas a las que has estado expuesto se encuentran, mezclan y marinan: entonces se produce un momento “eureka”.

¿El secreto de incubar ideas? Nada. Literalmente. Desconéctate del trabajo que tengas a la mano y toma un descanso. Éste es el elixir de los bloqueos mentales.

Lo que típicamente fue visto como soñar despierto –algo considerado inútil– ahora está siendo considerado una experiencia fundamental. El profesor Jonathan Schooler de la Universidad de California explica: “soñar despierto y aburrirse parecen ser una fuente de incubación de ideas, así como de descubrimientos creativos en el cerebro”.

9. Dominarás las molestias

Justo cuando has encontrado un sitio tranquilo para sentarte solo y reflexionar, un comezón te incita a rascarte la espalda. Sin embargo, muchos maestros de meditación te animarán a que te abstengas de hacerlo, y respirar hasta que el momento pase de largo.

Cuando estés a solas, trae a tu mente de vuelta de las distracciones y concéntrate en tu respiración. Estas prácticas te ayudarán a construir una mayor fuerza de voluntad y auto disciplina, esenciales para tu trabajo.

10. Harás una limpieza emocional

Nuestro mecanismo de luchar/huir no sólo se activa con las dificultades físicas, sino también con las emocionales. El cerebro libera cortisol, hormona que puede generar tensión. Tomarse el tiempo para procesar las emociones, especialmente las negativas, es esencial para prevenir el estrés y la ansiedad.

Sin embargo, en la rutina diaria las emociones suelen ser ignoradas y escondidas debajo de las cobijas. Y no pasa mucho tiempo antes de que el volcán entre en erupción.

Sentarse en soledad te brinda la oportunidad de calmar tus tormentas emocionales. Te permite procesar las emociones negativas y pensar qué las puede haber generado, así como reajustar lo necesario. La clave es hacerlo en calidad de observador. Da un paso fuera de ti mismo, tal como si estuvieras escribiendo para un diario.

Esta es una técnica empleada por los psicoterapeutas para separar a las personas de sus emociones, y permitirles tener una respuesta más objetiva y racional.

Desenchufar y desconectarse puede parecer contraproducente para los emprendedores que inician un negocio, pero en realidad es todo lo contrario. Hacer tiempo para estar a solas y en silencio será, paradójicamente, el combustible que alimentará tu éxito.

Reibox BlogEl primer negocio que comencé fracasó de la noche a la mañana. El fracaso fue rápido, brutal y completamente imprevisto.

En el año 2000, embarazada de mi hija menor, había dejado mi trabajo en la Universidad y había comenzado una pequeña granja de flores cortadas.

Me dedicaba al tipo de flores que los grandes productores no tocarían: viejos guisantes de olor y verdolaga, delicados aciano y tablero de damas; y las vendía desde una furgoneta Citroen H estacionada en el borde de mi jardín.

Gracias al boca a boca, pronto mi negocio en la puerta de mi granja tuvo una corriente constante de clientes: cada tarde de los viernes 40 o algo así de personas aparecían y compraban manojos de flores para sus mesas de cocina, regalos para sus anfitrionas, ramos de cumpleaños extravagantes.

No era un negocio masivo, pero era rentable, encajaba con mis hijos, y estaba creciendo.

Pero más que eso, tenía una “sensación encantadora” por él, era el tipo de negocio amistoso y generoso que quería construir.

Siempre había una taza de café para el camino, había por lo general pastel, la gente se encontraba con amigos y paseaba por el jardín mientras hacía los arreglos florales. Se sentía como un lugar adecuado, se sentía como un algún lugar para venir y pasar el rato.

Entonces, un día de agosto del 2007, hubo un cambio en las tasas de interés de la hipoteca que coincidió con una suba en los precios de la gasolina.

Ese viernes no llegaron 40 personas por sus flores. Había 3. Lo mismo ocurrió la semana siguiente y la semana siguiente.

Mi negocio había desaparecido.

Preguntando por qué (vacilando, nerviosa, tratando de mantener el pánico de mi voz) todo el mundo me contó la misma historia. Una historia sencilla.

Enfrentando el aumento de los costos, el equilibrio del presupuesto familiar semanal, mis clientes habían cortado pequeños lujos. Las mujeres habían elegido sacrificar su tratamiento floral semanal.

Y mi espacio, el cual creía tan generoso, tan abierto, tan entrelazado en las rutinas de la gente, resultó ser nada de eso.

Uno no puede ir y pasar el rato en un una granja de flores si no estás intentando comprar flores.

La inclusión había dependido de dinero en efectivo.

En los siguientes 10 años mi negocio cambió varias veces; las flores dieron lugar a regalos bordados, mis diseños fueron elegidos por los fabricantes y puestos en producción, tomé la ruta de al por mayor y vendí a tiendas de todo el mundo. Cuando la demanda de mis bordados se hizo demasiado grande, me expandí a diseños impresos y recluté un fantástico equipo de mujeres para ayudarme a expandirme.

A principios de este año (anhelando más conexión con los clientes) empecé un sitio de membresía donde, a cambio de una cuota mensual, los miembros pueden comprar en mi tienda a precio de costo, descargar diseños y patrones de forma gratuita y ver el detrás de escenas.

Para los miembros es un poco como tener acciones en un estudio, para mí es como ser animada por una constante y entusiasta banda de soporte.

Sin embargo…

Tan pronto como había creado esto, empecé a sentirme incómoda; ¿estaba creando de nuevo un lugar encantador, generoso y nutritivo al que sólo se podía entrar si tenías dinero para gastar? ¿Estaba evitando que la gente simplemente pasara el rato y se interesara por cosas además del trabajo? ¿Importaba?

Así que este verano fue dedicado a elaborar una forma de negociar la línea entre la comunidad más amplia de personas que están interesadas en lo que hago (los 17.000 likers de la página de Facebook de Snapdragon, nuestros seguidores en instagram, las personas que se toman el tiempo para inscribirse y leer nuestros boletines) y los miembros de Snapdragon Studio que están realmente dispuestos a poner dinero para apoyar mi creatividad.

Creo que voy a intentar muchas cosas diferentes en los próximos meses, pero mi comienzo es un proyecto ambicioso masivo; una puntada para completar el remiendo de una manta en el próximo año.

Lo elegí por dos razones, en primer lugar porque es un proyecto intensamente personal (es un regalo que estoy creando para mi hija menor para cuando vuele del nido) y en segundo lugar porque no tiene nada que ver con las cosas que tengo a la venta. Ambos me impedirán caer accidentalmente en el modo venta.

Espero que la gente de mi comunidad pase por un rato. Espero que levanten una silla, se sirvan una taza de café, corten una rebanada de pastel y simplemente pasen el rato.

mundoEl mundo es sobre todo de los que andan por ahí desnudos… Aunque también es de los que no se atreven a desnudarse porque aún no se conocen lo suficiente.

De esas personas que ya no se asustan por darse a conocer y admitir que la vida les duele, que se sienten decepcionados y que esperaban más… Que deciden descubrir por qué se sienten así y se responsabilizan de sus fantasmas y sus dolores…

Y también de esas que culpan a los demás de sus desgracias inventadas y construyen muros para que la vida no les afecte, no les golpee, no les contagie.

Es de todos… De los que lo recorren y de los que usan sólo un rincón porque no creen que merezcan más.

El mundo es los que admiten sus errores y se sienten vulnerables sin dejarse ahogar por la culpa… De los que aceptan que la verdadera perfección es imperfecta y asumen que los demás no están aquí para satisfacer sus necesidades y alimentar sus expectativas…

De los que se vacían las entrañas de mentiras piadosas y tragan verdades crudas y amargas porque saben que nunca podrán vivir de sucedáneos.

Hasta que no miras en el espejo y ves lo que realmente eres, no hay tregua, no hay calma… La lucha más dura siempre es contigo mismo… El enemigo más despiadado siempre eres tú.

El mundo es de los hambrientos y los alegres. De los que están metidos en su vida y se notan los dedos de los pies cuando sueñan. De los que lloran para que no se les enquisten las lágrimas y cuando se pierden se dibujan un atajo sin esperar encontrar la señal. Aunque también es de los tristes y desganados, de los que se inundan de autocompasión pero en algún momento, cuando el asco está a punto de vencerles, deciden levantarse y mirar en su interior…

El mundo es de los que se adentran en la noche porque no pueden esperar a que sea mañana y de los que se comen la impaciencia si hace falta para conseguir oler sus sueños.

Es de los callados también. Y de los que parlotean porque el silencio les duele tanto que no soportan su ruido ensordecedor… De los que cuando se quedan solos se sienten libres… De los que cuando se quedan solos, se sienten solos… El mundo es incluso de los que están solos entre la multitud.

Hasta que no te aceptas y te reconoces, hasta que no abrazas la necesaria soledad para indagar en tu belleza y en tus miserias no consigues el regalo de conocerte, de estar contigo y bucear en tu inmensidad…

El mundo es de los que aman delirando por poder seguir ese amor sin esperar nada pero sin degradarse nunca. De los que sacan ventaja del dolor y saquean su mente buscando pensamientos dulces para los momentos amargos.

Aunque es también de los que se aferraron a un amor y dependen de él para respirar…Porque no saben aún que hasta que no se amen a sí mismos, los todos los amores que encuentren no serán más que una prueba para que descubran cómo encontrarse, cómo comprenderse, cómo sentirse cómodos en su piel…

El mundo es de los que nunca se resignan y se fabrican placebos para poder seguir andando cuando los pasos se les borran y el cansancio les rompe las ganas.

Y de los que han perdido porque no lo intentan. Porque tal vez les va bien caer para poderse levantar…

Es de los fracasados que no ceden al asco. De los desheredados que no esperan más legado que el de la pasión y la fuerza… De los que cantan sin que nadie les oiga y bailan sin necesitar encontrarse el cuerpo.

El mundo es de los que andan por ahí abiertos y no les importa que los demás conozcan sus miedos y miserias…

De los que no admiten regateos en sus valores y conquistan su paz a base de paciencia. De los impacientes que nunca llegan porque siempre necesitan…

De los que renuncian a tener la razón a cambio de conciencia.

De los que cambian la certeza por la risa y la incertidumbre por confianza…

El mundo es de los que se desesperan sin encontrar salida y se encierran en su ego para decidir que no hay justicia.

El mundo es de los que construyen fortalezas con las piedras que les lanzan y usan su miedo de catapulta para llegar antes al final del camino y volver a empezar.

El mundo es de los que comprenden a los demás y de los que nunca lo hacen. Y de los que jamás se pondrán en piel ajena ni llorarán ese dolor extraño que te une a otros… Es suyo también porque, aunque lo desconocen, ellos son los que más compasión necesitan.

Si no comprendemos a los que no ven la vida como la vemos nosotros, también somos injustos… Si no conocemos su historia ni su dolor ni sabemos qué pensamientos pasan por su cabeza ni cómo se estremece su cuerpo ante algunas situaciones… Si no sentimos ni percibimos cuál es la medida de su alma no podemos entender sus gestos ni sus palabras…

Si les juzgamos sin saber, nos quedamos sin la oportunidad de aprender.

Porque cada persona que se acerca a nosotros viene con una enseñanza bajo el brazo. Con una prueba que tenemos que superar, con un obstáculo por saltar o rodear… Si les rechazamos porque no se parecen a nosotros o no viven la vida según nuestras normas, nos perdemos el regalo que traen para nosotros…

Al fin y al cabo, si tanto nos molestan, es porque nos vemos en ellos. Porque nos traen la respuesta a una pregunta que no nos atrevemos a formularnos, porque nos recuerdan lo que negamos que somos o nos da miedo aceptar que podemos llegar a ser… Porque no nos reafirman sino que nos cuestionan nuestras creencias.. ¿Acaso no son cuestionables? ¿No nos merecemos ponerlas a prueba para saber si son firmes? ¿Nos da miedo perder nuestra esencia o que en realidad se nos caiga la máscara que nos hemos puesto?

Cada persona que se acerca a nosotros y nos molesta viene a zarandear nuestros valores y poner en evidencia nuestras maravillosas debilidades para que aprendamos de ellas… Viene a remover nuestra conciencia para ampliarla, a demostrarnos que debemos desaprender mil creencias grabadas a fuego que nos limitan, a poner en jaque nuestra vida para que nos conozcamos mejor y tomemos las riendas…

Sólo aceptando a esas personas nos aceptamos a nosotros… Sólo aceptándonos a nosotros somos capaces de aceptarles a ellos. Cuando les juzgamos, nos juzgamos a nosotros mismos… Si les apartamos sin comprender ni descubrir antes por qué nos duele como son, nos apartamos a nosotros y a la posibilidad de encontrar el aprendizaje que traen para nosotros…

Son las personas que necesitamos conocer para crecer… Si decides no verlas, no mirarlas, no entenderlas… Decides no verte a ti mismo…

Y cuando lo aprendemos decidimos si les queremos cerca o no, aunque, entonces, casi ya no importa… Una vez saldas cuentas contigo y te comprendes, ellos ya no te afectan ni te molestan.

La vida, el camino, la posibilidad de ser, la oportunidad de vivir, las ganas de sentir, la ilusión de llegar a dónde sueñas… El mundo es de todos, incluso de los que no lo recorren porque su miedo a ser les aleja de él… Incluso de los que aún ignoran que lo es…

El mundo está en tus manos siempre, aunque a veces no lo puedas ver…

conversacion¿Qué es una conversación difícil? Creo que una respuesta genérica válida sería “aquella que no nos apetece tener”.

Lo digo de antemano para que, si alguien tenía alguna duda, quede claro que la dificultad no estriba necesariamente en el tema a tratar, ni la persona con la que conversar, ni en ningún aspecto exterior a nosotros.

La batalla más importante que tenemos que ganar para poder mantener una conversación difícil se libra en nuestro interior.

El temor a la reacción de nuestro interlocutor o nuestro propio orgullo son los elementos que más dificultan esa conversación que sabemos que debemos tener, pero no terminamos de afrontar.

Podemos hacer caso a esos miedos (¡No!) o podemos entenderlos como una señal que nos indica que tenemos que prepararnos bien para tener esa conversación (Sí)

¿Qué debemos saber para afrontarlas?

No hay que dejar pasar el tiempo

A medida que dejamos pasar el tiempo se incrementa nuestra sensación de pereza y nos resulta más fácil alimentar nuestras excusas para no mantenerla.

El tiempo es un factor crucial puesto que dota de sentido nuestras palabras. Cuando obligas a alguien a recurrir a la memoria a largo plazo concedes libertad a su cerebro para rellenar los huecos que tenga con la versión que mejor le convenga. Si estás pensando que debes tener una conversación, no la demores, afróntala en cuanto la hayas preparado… y prepárala pronto.

Toda conversación importante requiere una preparación

Lo de hablar con el corazón es muy bonito, pero a veces ordenar un poco nuestro argumento viene bien.

¿Cuál es el objetivo de la conversación? ¿Qué ideas queremos trasmitir a nuestro interlocutor? Si somos capaces de escribirlas en un papel, como las chuletas antes de un examen, nos ayudará a asentar el mensaje en nuestra cabeza. Si no eres capaz de expresar las cosas claras… ¿Qué puedes esperar de tu interlocutor?

Debemos centrarnos en hechos no en juicios

Los juicios nos bombardean todo el rato dentro de nuestra cabeza, es difícil desprenderse de ellos, pero absolutamente necesario. Remítete a los hechos no a la película que tu mente ha elaborado a partir de ellos. Sigue la norma del SCI (Situación, Comportamiento, Impacto) para describir lo que te preocupe. No centres la conversación alrededor de la persona sino de las acciones que ha cometido.

Tenemos que ser asertivos

Puedes manifestar tus opiniones, cómo no, pero hazlo de manera asertiva. Comunícalas junto a tus sentimientos, dales el carácter de percepción, no de verdad absoluta. Intenta que el interlocutor se ponga en tus zapatos, si lo consigues tendrás mucho ganado.

No hace falta competir

Ni las discusiones, ni mucho menos las conversaciones se pierden o se ganan. Trabaja en pro de tus objetivos y no de darle satisfacción a tu ego. Las relaciones se gestionan como carreras de fondo, y es mucho mejor entrar en la meta de la mano.

Debemos ser honestos

He estado a punto de no añadir este punto porque me parece obvio. No puedes tratar de resolver un conflicto o gestionar una situación ampulosa desde la falta de honestidad. A corto o a largo plazo tu interlocutor descubrirá las grietas de tu discurso y por ellas se irá la poca o mucha confianza que tenga en ti. Ojo con eso.

Apóyate en estos consejos y vence los miedos que tienes en el interior. Una conversación difícil en muchas ocasiones es la única manera de operar sobre un tema que, si no se trata, corre el riesgo de gangrenarse y generar males mayores. No quiere decir que sea la panacea, pero, en el peor escenario, si el resultado va a ser la amputación, mejor saberlo cuanto antes, ¿no? Así que no te apoyes en la pereza o las excusas, no hay razones para no tenerla. Por muy difícil que te resulte, conversa.

robin sharmaEs sábado y aprovecho un excelente mediodía de primavera, excepcional aquí en Vitoria, para tomar un café en una terraza sombreada y solitaria a estas horas.

Leo un libro de Robin Sharma, un escritor motivacional y nómada vocacional, repleto de buenas y breves historias que hacen que mi pensamiento vague sin rumbo. El silencio del parque ayuda, algo que en un par de horas no será posible.

Tomo notas rápidas en una libreta y se me ocurre que pueden ser la base de una entrada que compartir con todos vosotros.

Doce fogonazos:

1. “La forma en que haces las pequeñas cosas dice mucho de la forma en que harás las grandes cosas”

¿Cuidas los detalles? ¿Eres amable? ¿Sonríes? ¿Das las gracias? Nada hace pensar que, si hacemos mal lo pequeño, triunfaremos lo grande que, al fin y al cabo, sólo es algo que se compone de muchos pequeños.

2. “Nos convertimos en la persona con la que tomamos café. Nos convertimos en nuestras relaciones”

¿Con quién pasas la mayor parte de tu tiempo? ¿De qué habláis? ¿Qué relación os une?

Los que están alrededor nuestro conforman “nuestro mundo” y, en consecuencia, nos engrandecen o nos empequeñecen. En realidad, nada nuevo: dime con quién andas y te diré quién eres.

3. “Las palabras determinan tu estado de ánimo. Sé impecable con tus palabras y tu vida será impecable”

Es así pero ¡ojo! Quizás las palabras más importantes son aquellas que usas cuando te diriges a ti mismo.

¿Has pensado alguna vez cómo te hablas a ti mismo? ¿Siempre piensas en lo peor? ¿Eres tu principal enemigo? ¿Cómo te calificas? En buena medida, hablarás a los demás como te hablas a ti mismo y, enlazando con el punto anterior, hablarás como hablen las personas con las que te relacionas.

4. “Todo el mundo tiene una voz y todos ansiamos que nos la reconozcan”

Si acabamos de detenernos en cómo hablas, a ti mismo y a los demás, ¿Has pensado alguna vez en cómo escuchas?

Seguro que cuando hablas esperas ser escuchado pero, y tú, ¿escuchas a los demás o haces tiempo para preparar tus intervenciones? Ya sabes que tenemos dos orejas y una boca para escuchar el doble de lo que hablamos pero muy poca gente parece haberse percatado. Claro, ¡si no escuchamos!

5. “Generar ideas sin llevarlas a cabo es una falsa ilusión

¿Cuántos de tus planes realmente se concretan? ¿Tu vida es un permanente cuento de la lechera?

Algunos se pasan la vida haciendo planes y, entre plan y plan, curran un poquito para que se hagan realidad. No, no, no, no. La proporción es exactamente la inversa.

6. “Las preguntas clave preceden a las respuestas clave. La claridad precede a la maestría”

¿Cómo va ese diálogo interior? ¿Alguna vez te preguntas cómo ha ido tu día? ¿En qué la has cagado y en qué lo has bordado? Sin ese diálogo interior de calidad, sin esa auto-evaluación es imposible la mejora.

7. “Tu equipo nunca será mejor que tú (aunque no seas el jefe). Tú estableces el nivel al que todos podéis llegar”

¿Te quejas mucho de tus compañeros? ¿Y de tu jefe? ¿Verdaderamente predicas con el ejemplo? ¿Qué haces tú por el equipo? No nos olvidemos que “equipo” puede referirse a muchos escenarios, desde el que formas con tu pareja, tu familia o amigos, hasta el que formas en el trabajo.

8. “La vida siempre podría ser mejor pero la felicidad implica ver las cosas con perspectiva y sentido de la proporción”

¿Vives permanentemente bajo una nube negra? ¿En serio es tan malo todo?

Ver sólo lo malo es una enfermedad que padecemos algunos y distorsiona la realidad. Ver lo malo es bueno si nos sirve para tomar acciones que intenten cambiar la realidad. Ver lo malo es letal cuando nos paraliza y nos impide disfrutar de todo lo bueno que tenemos que, muchas veces, es mucho más que lo malo de lo que nos quejamos.

9. “El éxito es el resultado de un delicado equilibrio entre hacer que las cosas ocurran y dejar que las cosas ocurran”

¿Sabes diferenciar entre lo que está en tu mano y lo que no?

A veces nos culpamos de cosas en las que ni hemos participado, ni tenemos poder alguno para alterar. A veces, damos lo mejor de nosotros pero los resultados no son los esperados. Saber aceptar esto, sincera y sabiamente, te va a evitar unos cuantos malos ratos gratuitos. Personalmente ha sido una lección muy dura de aprender.

10. “Los resultados brillantes se consiguen alternando periodos de máximo rendimiento con períodos de profunda renovación”

¿Cómo recargas las pilas durante tu día a día? ¿Consigues “desconectar”?

El cuerpo y la mente requieren de renovación diaria. Es como si tuviéramos una batería que hay que recargar. Y, ¡ojo!, las baterías no se recargan simplemente apagando el móvil. Elige actividades que recuperen tus niveles (deporte, lectura, simplemente el silencio…) y no confundas esto con mera pasividad.

11. “El fracaso se produce como consecuencia de pequeñas negligencias diarias que se van acumulando hasta provocar un estallido y una ruptura”

¿En serio te sorprendes el día en que explota esa discusión?

Puede ser pero, normalmente, la rana se va cociendo en la cazuela a fuego lento. Activa tu termostato y si sientes calor, ¡salta fuera del puchero! Como decía al principio, cuida las pequeñas cosas y vendrán los grandes resultados pero, no lo hagas y vendrán grandes desastres.

12. “Los pequeños progresos diarios producen, con el tiempo, resultados sorprendentes”

Hay una cita de John Henry Newman que dice que “el crecimiento es la única prueba de que vivimos”. Y yo me permito añadir: La única prueba de que crecemos es hacerlo día a día. Mejora sobre mejora alcanzaremos unas dimensiones que simplemente son imposibles de conseguir de un solo salto.

Tu vida es como un videojuego, no puedes saltar del primer nivel al último, de la primera a la última plataforma, sin ir poco a poco venciendo a los monstruos de final de fase que nos plantea la propia vida.

éxitoSeguramente ha escuchado el dicho “los fracasos son una oportunidad”, el cual se ha vuelto una frase de cajón, además del principal ‘caballito de batalla’ de los expertos en temas de coach y superación.

Pero no por esto la frase deja de ser cierta, ya que al perder podemos revisar las causas y trabajar en corregir los errores, oportunidad que no sería posible si se gana siempre.

Por otro lado, asimilar las derrotas no significa que siempre se debe que corregir algo, pues en algunos casos se perdió por circunstancias que no dependen de uno, se trata de infortunios relacionados con el azar. Es muy importante que aprenda a diferenciar las dos situaciones.

Saber interpretar los fracasos es tan valioso como persistir en la consecución de metas, pues no podemos simplemente ignorarlos, estos son parte de la vida y van a estar siempre presentes.

La tarea de asimilar un fracaso no es fácil, lo más común es que las derrotas se procesen por medio de emociones como la tristeza o rabia. Piense por ejemplo en el caso de deportistas como los jugadores de fútbol, aunque ellos están acostumbrados a fallar, es común que den patadas al suelo y otras expresiones de ira cuando no consiguen marcar un gol.

Quienes logran asimilar la derrota tienen una ventaja sobre los que no, pues son capaces de ser más fuertes cada día y de no rendirse ante los primeros obstáculos. Esta ventaja la supieron aprovechar los siguientes famosos, lo hicieron tan bien que llegaron pasar a la historia, por lo invitamos a leer y aprender de sus historias:

Thomas Alva Edison

A Thomas Alva Edison le dijeron en el colegio que era muy estúpido para aprender algo, por lo que su madre lo retiró de la escuela y le enseñó por su cuenta, también fue despedido de sus dos trabajos por no ser lo suficientemente productivo.

No obstante, estos obstáculos no lo detuvieron a patentar 1093 inventos en Estados Unidos, entre los que se encuentran el fonógrafo y la lámpara eléctrica, este último es su más famoso invento y le tomó más de 10.000 intentos fallidos para dar con la bombilla ideal.

Cuando le preguntaron a Édison, en un diario local, si pensó en rendirse cuando llevaba más 9.000 intentos fallidos, él respondió “¿Por qué habría de rendirme si en ese momento ya conocía 9.000 formas en las que la bombilla no servía?

Oprah Winfrey

Durante los últimos años, la presentadora norteamericana se ha caracterizado por ser una de las celebridades con mayor fortuna, es común verla en los primeros lugares las listas de la revista Forbes sobre famosos. Pero años atrás la vida de Oprah era un infierno, nació en el núcleo de una familia pobre y fue abusada frecuentemente, además a los 14 años quedó embarazada y su hijo murió al nacer.

Su vida laboral tampoco fue alentadora, pues fue despedida de un trabajo de reportera con el argumento de que era una persona que no encajaba en televisión. Pero las cosas mejoraron cuando en su siguiente trabajo, en el programa de radio AM Chicago, logró llevar el rating de la emisora de los últimos puestos a ser el programa más escuchado.

J.K. Rowling

La autora de Harry Potter, que ha logrado vender más de 400 millones de dólares en libros, comenzó a escribir su obra maestra en medio de muchas complicaciones. Lo hizo en 1990, mientras viajaba en tren de Manchester a Londres, ese mismo año su madre murió tras 10 años de padecimientos por esclerosis múltiple.

Las cosas no mejoraron en los siguientes años, pues su matrimonio terminó en 1993, ella se había vuelto una soltera y en bancarrota, tenía depresión y vivía en una casa de bienestar del gobierno. Gracias a su persistencia, logró escribir su novela en hojas de servilleta de un restaurante, pero cuando fue a ofrecer Harry Potter, fue rechazada por 12 editoriales famosas, le dijeron cosas como que se trataba de un libro muy largo para niños, o que los libros para niños nunca venden.

Finalmente, en 1997 consiguió que una editorial la publicara, recibió un pequeño avance de 1.500 libras, el libro quedó firmado como JK Rowling para que no se dieran cuenta que era mujer y pudiera vender más.

Jim Carrey

El legendario comediante nació en una familia de escasos ingresos y un padre que luchaba por mantener un trabajo, ni siquiera pudo terminar el colegio y a la edad de 15 se empleó como portero para ayudar en su casa. Más tarde, se volvió un comediante en un club pero era constantemente abucheado por el público, además audicionó para el programa Saturday Night Live y fue rechazado

La convicción de Jim era tan fuerte que firmó un cheque con una cifra de 10 millones de dólares, su idea era conservar el cheque en su billetera como motivación, trabajar duro y poder cobrarlo algún día. Así lo hizo siete años más tarde cuando recibió esa cifra por su protagonismo en la película Tontos y Más Tontos.

Bill Gates

Es difícil creer que quien por años ha sido el hombre más rico del mundo, se recuperó de un fracaso. En los años 70, el fundador de Microsoft se salió de Harvard para iniciar una empresa llamada Traf O Data, que le iba a dar informes a los ingenieros sobre datos de tráfico, junto a su socio Paul Allen la cual no consiguió clientes y solo dio pérdidas entre 1974 y 1980.

La derrota sin duda afectó a Bill Gates, pero él no se quedó de brazos cruzados, ni dejo de intentar conseguir el éxito. Él usó las lecciones de Traf O Data para fundar Microsoft, la compañía que revolucionó el mercado de los computadores.

Chris Gardner

La historia de Chris Gardner inspiró la aclamada película En Busca de la Felicidad.

Él era un aspirante a ser corredor de bolsa, se mantenía con un sueldo mínimo y pasaba muchas dificultades. Gardner no tenía dinero para pagar el depósito de su apartamento, en ocasiones incluso tenía que dormir, junto a su hijo Chris Jr, en el baño de una estación de tren, en los parques, o debajo de escritorios de oficina.

Finalmente Chris obtuvo el trabajo de corredor de bolsa, en la firma Dean Witter, y años más tarde fundo su propia compañía de inversiones, Gardner Rich.

samurai“El camino del valiente no sigue los pasos de la estupidez. Un perro sin dueño vagabundea libre. El Halcón de un Daimyo (señor) vuela más alto”. – Mirumoto Jinto

La palabra Samurái se utiliza para distinguir a un pequeño grupo de guerreros de élite del antiguo Japón; estos legendarios guerreros han conseguido mantener viva las enseñanzas y sabiduría que han transmitido de generación en generación. El verdadero significado del Samurái es “el que sirve”, y debían cumplir con un estricto código ético y de conducta llamado “Bushido”, también conocido como “El Camino del Guerrero”; era la ley que regia la vida de un Samurai.

Existe una leyenda en Japón en la que un grupo de 47 guerreros se vieron obligados a convertirse en Ronin —aquellos Samurais que se quedaban sin dueño—, ya que su amo se quitó la vida en un acto de “seppuku” —suicidio—, pues había agredido a un alto funcionario del gobierno y fue obligado a hacerlo.

Al quedarse sin amo, los antiguos guerreros carecían de alguna meta en la vida, por lo que decidieron vengar la muerte de su daimyo, con el asesinato del alto mando que los había dejado sin amo. Cuando esto sucedió, los 47 ronin se entregaron voluntariamente a la justicia y fueron sentenciados a quitarse la vida.

Esta historia representa lo que es un Samurái: guerreros que fueron guiados por los valores que componen el Bishudo; justicia, valor, lealtad y honor. Una historia que nos enseña la importancia de mantenerse firme a tus convicciones y a luchar por lo que crees. Así que busca el Samurái que llevas dentro y aplica las virtudes del Bushido para seguir el Camino del Guerrero:

1. Gi (Justicia)

Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya. Para un auténtico samurái no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia, sólo existe lo correcto y lo incorrecto

2. Yuuki (Valor heroico)

Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.

3. Jin (Compasión)

El samurái debe tener compasión. El samurai debe ayudar a sus hermanos en cualquier oportunidad. Si ésta no surge, se sale de su camino para encontrarla.

4. Rei (Cortesía)

Ser un guerrero no justifica la crueldad. Los samuráis no tienen motivos para ser crueles, no necesitan demostrar su fuerza a nadie salvo a sí mismos. Un samurái siempre debe ser cortés, especialmente hacia sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto hacia sus oponentes, el samurái no es mejor que los animales. Un samurái es temido por su fiereza en la batalla, pero es respetado por su manera de tratar a los demás

5. Meiyo (Honor)

El auténtico samurái sólo tiene un juez de su honor: él mismo. Las decisiones que toma y cómo las lleva a cabo son un reflejo de quién es en realidad. Nadie puede ocultarse de sí mismo, y los samuráis no son una excepción.

6. Makoto (Sinceridad absoluta)

Cuando un samurái dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en este mundo lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de dar su palabra. No ha de prometer. El simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. “Hablar” y “hacer” son la misma acción para un samurái.

7. Chuugi (deber y lealtad)

Para el samurái haber hecho o dicho “algo” significa que ese “algo” le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan. Para aquello de lo que es responsable permanece fieramente fiel. Las palabras de un samurái son como sus huellas: puedes seguirlas donde quiera que él vaya, es por esto que debe tener cuidado con el camino que elija.

Carlos SlimCarlos Slim, es el empresario con el mayor poder adquisitivo de México y uno de los hombres más ricos del mundo, según la revista Forbes, pero ¿Cuál es la clave de su éxito?

El magnate debe su riqueza y éxito a las decisiones que ha tomado, las cuales sin duda se basan en las frases que lo caracterizan, mismas que impulsan su crecimiento en los negocios.

Forbes México cita ocho frases que han ayudado a que Carlos Slim y que aplica en su vida diaria, que, si le sirve a él, también serán útiles para ti.

“Hay que imponer nuestra voluntad a nuestras debilidades”.

Enfocarse en cosas como el ahorro, y no caer en debilidades que puedan afectar nuestras finanzas, las deudas no son una buena forma de evitar las preocupaciones futuras y placeres pasajeros.

“Cuando vives para la opinión de los demás, estás muerto. No quiero vivir pensando en cómo voy a ser recordado”.

No gastes en vano, es común dejarse llevar por los impulsos, sobre todo por las compras, pero no debes gastar lo que no tienes por intentar aparentar algo que no tienes. No vale la pena el golpe a tu estado de cuenta y el riesgo de caer en Buró de Crédito.

“La ocupación desplaza a la preocupación, y los problemas, al enfrentarlos, desaparecen. Así, los problemas deben hacernos más fuertes, de los fracasos aprender y hacer de los éxitos estímulos callados”.

De nada te sirve lamentarte por deudas pendientes o apuros financieros. Mejor pon manos a la obra. Haz algo al respecto y libérate de la carga. Al final, descubrirás que puedes con eso y más, y por supuesto, aprenderás a no cometer el error que te colocó en esa posición en primer lugar.

“El optimismo firme y paciente siempre rinde sus frutos.”

En tus manos está el cambio, si quieres un cambio en tus finanzas personales es necesario decidirte a ser mejor, Forbes recomienda tratar de encontrar un patrón de conducta o de causa-consecuencia, y reflexiona sobre qué puedes hacer para cambiarlo. Una vez que tengas una serie de posibles soluciones, impleméntalas todas hasta que alguna funcione.

“Mantener la austeridad en tiempos de vacas gordas. Esto fortalece, capitaliza y acelera el desarrollo de la empresa. Asimismo, evita los amargos ajustes dramáticos en las épocas de crisis.”

No gastes de más cuando tienes más. Asegúrate de seguir tu presupuesto y, mejor, esa cantidad extra ahórrala para cualquier emergencia que pueda surgir. Nunca está de más.

“Todos los tiempos son buenos para quienes saben trabajar y tienen con qué hacerlo.”

Si puedes trabajar, hazlo. No hay mejor manera de salir adelante, especialmente en cuestión de finanzas, que trabajando.

“La educación y el empleo son los remedios para la pobreza.”

Con el grado de competitividad que existe en el mercado laboral hoy en día, lo mejor es estar bien preparados. Invierte en la educación de tus hijos para que el día de mañana tengan cómo solventar sus gastos sin mayor dificultad de la que ya existe.

“A mí, desde chiquito, me gustaban las inversiones.”

Invertir siempre es una buena idea. Si decides hacerlo, recuerda diversificar tu portafolio para tener más oportunidades de ganar. Ya sea que decidas poner parte en Cetes, parte en bolsa, o invertir sólo en bolsa, recuerda dividir tu inversión en diferentes industrias.

startupDesde que finalmente tenemos esa idea de negocios con gran potencial y que nos convence a emprender, hasta que realmente podemos llevarla hasta el punto en que se convierta en un negocio rentable y relativamente sólido, es probable que debamos transitar por diversas etapas, cada una de las cuáles con sus propios desafíos.

Siempre se debe intentar emprender teniendo un plan de negocios claro, que incluya al menos un producto totalmente definido, un mercado delimitado, un plan de marketing inicial y una proyección financiera creíble y viable.

En este sentido, debe dejarse lo menos posible al azar, tratando de prever la mayor cantidad de actividades y escenarios posible para responder adecuadamente a las exigencias –e inclusive adversidades- que encontraremos en el camino.

Transformación de una idea a una startup

No obstante, en el emprendimiento siempre habrá incertidumbre y fases que deben irse superando en el camino.

Es por esto que en Tiempo de Negocios queremos mostrarte estas etapas desde que empezamos un nuevo emprendimiento, hasta que este tiene ingresos constantes y deja de tambalearse ante el más mínimo vaivén, a fin de que puedas prepararte para cada uno de ellos, y puedas ir subiendo uno a uno estos escalones, evitando tropiezos:

Primera etapa: Encontrando tu clientela y evitando las crisis existenciales

Una vez que te lanzaste al agua y decidiste constituir tu empresa, necesitas comenzar a buscar esa corriente de clientes que darán sostenibilidad a tu negocio. En esta etapa es común que se presenten algunos escenarios de incertidumbre que te hagan cuestionar si mantenerte apegado a tu plan.

Obviamente la primera fase de un negocio es aterradora: mucho trabajo por hacer, pocos clientes, pocos ingresos y muchas cuentas por pagar. Inclusive, es común que empecemos a ver algunas otras potenciales áreas de negocio que pareciera que podrían generarnos algunos ingresos adicionales y que pueden ser atractivos para explorar.

No obstante, debes tratar de apegarte a tu plan. Si hiciste un plan de forma adecuada, las erogaciones de dinero que estás haciendo deberían de estar alineadas con lo que habías previsto: si esto es así, no temas.

Es común que muchos emprendedores se sientan abrumados por esta etapa inicial donde poco es el dinero que llega y mucho el que sale, y deciden abortar sus planes antes de poder llegar a la etapa donde puedan empezar a ver ingresos. Es por ello que tu plan debe ser realista, contemplando un crecimiento conservador y evitando gastos e inversiones superfluas que minimicen la carga en las etapas iniciales, con lo cual esta primera fase de desbalance debería estar contemplada y no debe asustarte.

Asimismo, evita distraerte con oportunidades alternativas de negocio hasta que tu producto inicial y sus ventas, no estén consolidadas. Ten en cuenta estas nuevas oportunidades e impleméntalas sólo cuando el resto de tu negocio esté lo suficientemente maduro como para que tengas algo de tiempo para concentrar tu atención en nuevas aventuras.

Segunda etapa: Del lobo solitario a la pequeña jauría

Una vez que tu emprendimiento comience a ganar algo de reputación y comiences a atraer clientes, eventualmente tendrás que ampliar el equipo de trabajo y deberás comenzar a delegar algunas tareas para poderte enfocar en las actividades estratégicas.

Sí, era sensato que mantuvieses lo más bajo posible la cantidad de empleados que incorporabas mientras estabas tratando de conseguir clientes: Después de todo, no quieres aumentar los gastos con un montón de personal que terminaría ocioso.

No obstante, debes saber darte cuenta cuándo es necesario incorporar nuevas personas y delegar actividades o, de lo contrario, no sólo terminarás perdiendo capacidad de seguir atrayendo clientes y de tomar decisiones relevantes, sino que podrías impactar negativamente la atención que das a tus clientes y, por consiguiente, derrumbar la reputación de tu negocio.

Tercera etapa: Estableciendo una organización y un modelo de negocios para el crecimiento

Llegará un punto en el que seguirás haciendo muchas tareas de distintas áreas y que el equipo ya no cabrá en un único mesón. En este punto es que comenzarás a darte cuenta que ya no basta con emplear individuos a los que puedas delegarles tareas, sino que necesitarás de individuos capaces de ayudarte a coordinar esas actividades y supervisar la labor de otras personas.

Asimismo, en este punto se hará evidente que debe haber algún tipo de formalidad en cuanto a procedimientos y capacitación: ya no puedes detenerte a explicar a cada nueva persona su rol y a supervisar cada actividad. En este punto vale la pena comenzar a establecer cuáles son las tareas y los objetivos de cada área funcional a fin de que cada persona tenga mayor claridad sobre qué debe hacer, así como permitir que los coordinadores puedan dar directrices claras y guiar de una mejor forma.

Además, ya en este punto deberías de contar con una base de clientes y disponer de una mayor formalidad en tus procesos que te permita la generación de leads que puedan traducirse en ventas, con lo cual la volatilidad de tu negocio no sólo debería comenzar a decrecer, sino que ya debería de ser posible comenzar a hacer tareas de proyección de ventas, inventarios y crecimiento de una forma más acertada.

Cuarta etapa: Piensa en una infraestructura que esté a la par con tu organización

Ya para este punto tienes un negocio que no sólo parece sostenible, sino que sigue creciendo. Aunque desde la perspectiva organizacional y procedimental ya has implementado una estructura más formal, es evidente que tu organización ha crecido más rápido que tu infraestructura física y tecnológica, teniendo inclusive una organización que quizás trabaje como varias islas separadas.

En esta etapa es posible que necesites una importante inversión para ir integrando sistemas que permitan no sólo el trabajo conjunto de varias personas en un mismo equipo, sino estos puedan interconectarse con otros equipos de trabajo de forma eficiente. Asimismo, en este punto es necesario que puedas comenzar a poder obtener datos, medir actividades y obtener métricas de forma automática, que permitan hacer un monitoreo y seguimiento a los objetivos trazados para las distintas personas y áreas.

Además, es posible que debas replantearte si el espacio físico y las herramientas de trabajo que das a todo tu equipo son adecuadas.

Quinta etapa: tiempo de actuar como los grandes

En este punto ya debes tener un negocio consolidado y ordenado. No obstante ya será evidente que no sólo debes delegar tareas y algunas actividades de coordinación y supervisión, sino que debes incorporar a tu equipo a personas a las que puedas delegar la toma de decisiones. En este sentido, puede que organizacionalmente sea necesaria una mayor evolución para hacer espacio a estas nuevas cabezas capaces de ayudarte a trazar estrategias y que puedan hacer sus propias elecciones.

Debes incorporar a personas capaces de asumir esta responsabilidad, con la formación académica y experiencia necesaria para hacer surgir a tu negocio. Asimismo, tus directrices deben ser bastante claras a fin de evitar que haya errores de interpretación de los objetivos de tu empresa, para aquellos quienes estarán incorporándose a diseñar la estrategia necesaria para lograrlos.

Asimismo, tu infraestructura y sistemas deben seguir madurando a fin de continuar generando sinergias entre equipos de trabajo y puedas mantenerte vigente en tu mercado.

Aún cuando no necesariamente cada uno de estos escalones llegará de forma secuencial, y en ocasiones algunos se solapen, estos dan un imagen de cómo prepararte para los desafíos a los que se enfrentará tu emprendimiento hasta llegarse a convertir en una startup consolidada. Asimismo, esto podría ayudar a darte cuenta de algunas cosas que cuesta reconocer cuando se está en el ajetreo del día a día de un emprendimiento, y a generar frustraciones que hagan tomar decisiones poco acertadas cuando realmente estás a las puertas del éxito.

 

 

 

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