Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Martha Stewart es considerada una de las entrepreneurs más importantes en todo el mundo, como tal fue incluida en la lista de las cien personas más influyentes de la revista Time en la categoría de constructores y titanes. Como parte de su obra ha escrito un libro donde comparte sus principios creativos, ideas prácticas y todos los secretos de su éxito.

Denominado “The Martha Rules: 10 essentials for achieving success as you start, grow, or manage a business”, este es un manual de negocios repleto de consejos escrito por una mujer potente entrepreneur y manager.

De aquel texto desprendimos una lista con las 10 reglas redactadas por Stewart, que según muchos expertos serán muy útiles para la gestión al éxito empresarial.

Las diez reglas refieren a la pasión por el trabajo que cada uno hace, a la necesidad de concentrarse en una gran idea, invitan a desarrollar un plan de negocios sólido pero flexible, sugieren compartir el conocimiento con los clientes, elaborar promociones que sean costo-efectivas, luchar constantemente por la calidad, contratar empleados talentosos y construir equipos de trabajo de excelencia, obtener lo mejor de las situaciones desafiantes, asumir riesgos y hacer la vida de los clientes más significativa y también más hermosa.

A continuación te las explicamos todas en detalle:

1. La pasión.

La pasión es el ingrediente esencial para planificar e iniciar un negocio. Sin pasión el trabajo es sólo una tarea. Para descubrir nuestras pasiones es necesario mirarse en el espejo, analizar nuestros intereses, fortalezas y debilidades y nuestros deseos.

Conviértete en un aprendiz y aprende todo lo que puedas de tus mentores. Sus pasiones amplificarán las tuyas. No confundas el entusiasmo pasajero con la pasión.

2. La gran idea.

Piensa en grande y concéntrate en lo que la gente necesita y quiere. Pregúntate: ¿es tu idea mejor que otras ideas alternativas disponibles en el mercado?, ¿es tu idea simple para ser desarrollada y simple para que los consumidores puedan comprenderla?, ¿tu localización geográfica, permitirá que tu idea funcione?, ¿es tu idea sostenible?, ¿es tu idea demasiado grande?, ¿podrás expandir y extender tu idea?.

3. Telescopio, lente gran angular y microscopio.

Necesitas un telescopio, para mantener en tu mente el futuro y elaborar un plan de negocios de largo plazo que te permita saber a dónde quieres llegar y cómo hacer para llegar hasta allí.

Necesitas una lente gran angular para evaluar el paisaje amplio en el que tu negocio habrá de operar: competidores, tendencias sociales y económicas, cuestiones relacionadas con los proveedores y con la producción.

Necesitas un microscopio, porque cada tanto deberás detenerte en los detalles y comprender profundamente la mecánica de tu negocio.

Pide ayuda, ahorra dinero, considera los riesgos, crea una cultura de la frugalidad.

4. Enseñar para aprender.

Solicita a los consumidores ideas y consejos para asegurarte de que el producto da respuesta a las necesidades de los consumidores. Recuerda que los consumidores son tus mejores asesores. Piensa como si fueras un consumidor. Extiende el impacto y la influencia que tienes en la vida de los consumidores, más allá de la primera transacción.

5. Bien vestidos y listos para crecer.

Una vez que has completado tu investigación, formalizado el plan de negocios y estás listo para el lanzamiento necesitarás hacer correr la voz sobre tu nuevo producto o servicio.

Pregúntate: ¿hay un problema particular que afecta a la gente y que su negocio ayuda a resolver? Al promocionar: personaliza y ofrece un mensaje consistente, claro y efectivo.

Posicione el producto de modo tal que defina lo que es diferente de otros productos, que defina su valor y las características de los consumidores.

6. La calidad.

La calidad debe ser ubicada en un pedestal. La calidad no refiere solamente al desarrollo del producto, sino también a la reputación.

Todos los negocios tiene estándares de excelencia y es necesario saber qué significa calidad en cada rubro.

7. Un equipo de primer nivel.

Conforma un equipo de asesores informales entre tus amigos y familiares, pero recuerda que necesitarás también de personas con conocimientos y habilidades especializadas.

Busca asesores (contadores, abogados, etc.) y socios que complementen tus habilidades y comprendan tus ideales.

Recuerda que no siempre un buen amigo es un buen socio. Para elegirlo, deberás ser realista y objetivo. Nunca contrates a la primera persona que entrevistas, considere varios candidatos, chequea las referencias y asegúrate de que todos los empleados involucrados conozcan al candidato.

Busca y contrata empleados talentosos, energéticos, íntegros, inteligentes, optimistas y generosos.

8. Si la tarta no es perfecta, hay que cortarla en porciones.

Cuando las cosas no se ven muy bien, en ocasiones es necesario decidir qué retener y qué descartar.

9. Los riesgos.

Hacer negocios significa asumir riesgos, diagnosticar riesgos y manejar riesgos. El riesgo más importante es el financiero. Es importante recordar que no existen en la vida oportunidades únicas.

Las personas del mundo de los negocios sin experiencia creen que si dejan pasar una oportunidad se arrepentirán el resto de sus vidas. Pero raramente esto es verdad.

10. Lo hermoso.

No importa si es un producto, un plan o un proyecto. Esta debe ser una frase que todo entrepreneur debe recordar y repetir. Obtendrás muchas satisfacciones si haces algo bueno, algo que valga la pena, algo útil y práctico, algo valioso y algo hermoso.

¿Por qué fracasamos al intentar crear un negocio de éxito?

En la mayoría de casos, las mismas personas disponen del mismo acceso a la misma información, a cursos, expertos y técnicas. Sin embargo, unas tienen éxito otras no.

Existe una razón por la que prácticamente todos los emprendedores fracasan. Fracasan porque les falta alguno de los 5 pilares del éxito.

Cómo crear un negocio de éxito

Por mucho que nos hagan creer en pelotazos y éxitos de la noche a la mañana, la realidad es que la mayoría de negocios de éxito son fruto de varios años. A veces es duro y es cruel. Desde luego los inicios no siempre son agradables y un camino de rosas.

De hecho, en Estados Unidos empiezan a considerar un serio problema los problemas mentales y las situaciones de “burn out” de muchos emprendedores que al no conseguir sus expectativas con su negocio, especialmente en el sector de startups, terminan poniendo en peligro su salud y muchos de ellos con serios problemas psicológicos.

Al igual que ocurre con los actores de Hollywood, las películas de éxito solo muestran a los elegidos, pero no a los miles que caen en el camino al éxito.

A veces lo pierdes todo, te engañan, te toca volver a casa de tus padres, sentirte humillado, sentir tu ego golpeado y, a pesar de todo, tienes que levantarte de nuevo.

Llegas a sentir pánico, terror y no porque no tengas capacidad y habilidad para gestionar un negocio sino porque forma parte de las situaciones que vives al crear y gestionar un negocio cuando surgen situaciones límite. El esfuerzo, energía y determinación por conseguir tus objetivos puede costarte muy caro.

No solamente existe el miedo a perderlo todo , sino del precio que puedes llegar a pagar como emprendedor y con tu negocio. El riesgo de perder no solo amigos que no entienden porque no sales con ellos ni te vas de viaje, ni haces las mismas cosas que ellos, y lo que es peor perder relaciones familiares, personales, o a tu pareja.

Ver que los demás avanzan en su vida y tú sigues peleando cada día por sacar adelante tu sueño sin que nadie te entienda muchas veces sintiendo que si te equivocas quedarás como un idiota ante muchas personas que aprovecharán para decirte aquello de “te lo dije”. Qué fácil es juzgar sin haberse arriesgado nunca.

Quizás una de las cosas más duras es perder a la pareja con la que inicias tu aventura empresarial sea esta de amistad o sentimental. Tomar decisiones, vivir cada día tu negocio, el estrés y la presión sobre todo al inicio, es como tener otra pareja, demanda mucho normalmente y aunque no le ocurra a todo el mundo, es algo bastante frecuente. Si le añades tener socios o proyectos cruzados ya ni te cuento.

Digan lo que digan los libros de pseudo-ayuda, siempre se paga un precio por lo que uno quiere y por ciertas decisiones. Vivir es tomar decisiones y muchas veces te equivocas y aún así es necesario seguir caminando. Solo podrás aprender a tomar mejores decisiones y recordar en los malos momentos que no puedes cambiar decisiones del pasado, solo crear un futuro mejor.

¿Qué precio estás dispuesto a pagar tú?

5 pasos para iniciar el camino del éxito

Emprender con éxito requiere dar los pasos adecuados en los momentos adecuados. Hemos seleccionado algunos de los principales pasos para iniciar un negocio de éxito.

1-No persigas fórmulas mágicas

Muchas veces con el afán y las prisas por ganar dinero o conseguir algo confíamos en formulas mágicas cuando la verdad es que no hay fórmulas mágicas

Lo que sí puedes hacer es mejorar tus habilidades, tu inteligencia emocional y tu mente para potenciar tus fortalezas y focalizar en crear negocios reales

2-No seas Antoñita la fantástica y crea un negocio real que aporte un valor añadido real

Si quieres tener éxito céntrate en crear algo que aporte valor a los clientes y así podrás conseguir que te paguen lo que mereces. Crea algo de lo que te puedas sentir orgulloso al hablar de tu negocio o compártilo con otras personas

3-Deja de poner excusas

Las excusas son malas compañeras de viaje. Es fácil poner excusas, especialmente cuando las cosas se vuelven difíciles. El único responsable de lo que te pasa y de tu destino es la persona que ves cada día en el espejo.

4- No elijas la vía fácil

A lo largo de tu camino encontrarás ofertas tentadoras y encantadores de serpientes. No te dejes guiar por promesas de dinero rápido ni por el camino aparentemente fácil. Focalízate en ofrecer valor al mundo y el dinero vendrá.

5-nunca te rindas…excepto si encuentras una pared de hormigón.

Pase lo que pase mantén una actitud positiva y tu determinación. Nunca te rindas. Eso sí, recuerda que pegarse contra la pared cien veces indica que hay un problema. Una cosa es no rendirse nunca y otra muy distinta no ver que, a veces, hay que cambiar el objetivo o el negocio para conseguir lo que quieres. No tengas miedo a dejar ir o cambiar un negocio que ya no te gusta, un mal negocio, malos socios o malas experiencias.

Los 5 pilares del éxito

Iniciarse en el camino hacia el éxito es fácil, el reto es llegar a la meta. Muchos son los corredores que empiezan el Paris-Dakar y muy pocos los que logran llegar a la meta. Es un desafío constante con imprevistos en cada kilometro de la carrera.

Para crear y gestionar un negocio con éxito y no morir en el intento, hemos identificado 5 pilares esenciales que comparten los emprendedores y negocios que consiguen llegar a la meta.

1-Descubre tus creencias limitantes

Las creencias determinan tu comportamiento. Muchas veces, te impiden conseguir tus sueños e impiden hacer lo que tu corazón quiere hacer.

Las creencias te pueden empoderar o limitar. El mayor riesgo para ti es que existen creencias que no puedes ver y te limitan sin darte cuenta.

• El dinero es malo
• Solo si encuentro una idea única podré tener éxito
• Se necesita mucho dinero para empezar
• Ya hay mucha competencia
• Nadie me va a comprar
• Necesito una idea para empezar

Si quieres tener un negocio de éxito es imprescindible que trabajes tus creencias y que reviertas aquellas que te limitan.

2- Asegúrate de tener un mercado y clientes que paguen

Es uno de los errores clásicos que casi todos hemos cometido. Pensar que sabemos lo que quieren los clientes o lanzarnos a la aventura sin comprobar que existan clientes interesados en pagar por nuestra fantástica idea.

3-Compromiso para rendir cuentas

Si quieres tener éxito necesitas un compromiso de rendir cuentas a alguien. A medida que cambias tus creencias tendrás tendencia a experimentar un mayor estrés y dolor así como un mayor número de excusas para no hacer lo que tienes que hacer. Todo ello puede llevarte fácilmente a la procrastinación (posponer las cosas que deberías hacer en este momento)

Cualquier excusa y etapa de procrastinación se resuelve teniendo a alguien ante quién rendir cuentas y asignando una fecha a un objetivo.

4- Una razón poderosa y auténtica

La motivación es fácil de perder y difícil de recuperar. Necesitas una razón poderosa para seguir adelante y seguir motivado en los malos momentos, cuando todo te falla o cuando no te queda energía y tienes que volver a empezar de nuevo al día siguiente sabiendo que tal vez no puedas pagar las facturas, no tengas clientes ni puedas salir a tomarte una cerveza con los amigos.

Cuando te derrumbes y llores porque no estás consiguiendo tu objetivo o porque te has equivocado y apenas tienes margen para rectificar, o porque no consigues darle a los tuyos lo que te gustaría y cada vez la cuenta está más cerca de los números rojos, es entonces cuando tener una razón poderosa y auténtica puede salvar tu negocio y, lo que es más importante, salvarte la vida.

No solo necesitas una razón poderosa (hacerlo por tus hijos, por tus padres, por ti, por ayudar al mundo) sino que debe ser auténtica. Si es una razón basada en el ego, en demostrar únicamente a los demás que tú eres más [email protected] o en algo negativo será muy difícil conseguir tu objetivo.

Recuerda que si no consigues lo que quieres es porque seguramente no tienes una razón suficientemente poderosa.

5- un entorno y soporte adecuado

Uno de los elementos que menos se tiene en cuenta es rodearse de las personas y grupos adecuados.

Formar parte de un grupo o “mastermind” que incluya personas con tus mismos objetivos es vital para recibir apoyo, compartir experiencias, aprender y alcanzar el éxito. Además, pertenecer a un grupo o crear tu propio grupo, te permite recibir ayuda y apoyo para resolver problemas y superar posibles creencias limitantes.

En resumen, si quieres crear un negocio de éxito necesitas realizar transformaciones profundas en tu forma de pensar y actuar desde el inicio. Igualmente, necesitas un compromiso para alcanzar tu objetivo.

Hay cosas que hago realmente mal. Y si no me lo crees es porque no has probado el Apfelstrudel accidentado que preparé para mis compañeros de piso en Brasil. Les tengo mucho respeto por la fuerza de voluntad que mostraron al comérselo sin comentarios. O casi sin comentarios.

Así que esta experiencia (y tres intentos más… puedo ser bastante testaruda) me hicieron aceptar que quizás este no era mi camino. Resulta que hay diferentes categorías de “cosas que no sabes hacer”.

Poder distinguir cada una de estas categorías puede ser de gran ayuda.

Las cosas que no sabes hacer porque no te vale el esfuerzo

Para simplificar el argumento voy a suponer que teóricamente puedes aprender cualquier cosa si le echas suficiente horas, ganas, fuerza de voluntad y quizás un asesor personal. La pregunta es: ¿vale la pena?

Seguro que existe alguien en el mundo que me podría enseñar como hacer el bendito Strudel este, pero no me lo exigen para la ciudadanía ni lo veo necesario para mi vida conyugal (que me corrija el afectado si hace falta). De la misma forma tu podrías aprender francés si realmente te pondrías con ello, aunque al final de cuentas has decidido dar la prioridad a otras actividades dado que en tus últimos viajes tampoco te hizo falta.

Por lo general no piensan en este tipo de habilidades ausentes, ya que no las necesitas, ni las piensas utilizar. Solo te acuerdas de ello cuando alguien más te los comenta cuando cambias el curso de francés otra vez de lugar. Así que la próxima vez que despejas el caos en tu casa, no te olvides de tomar una decisión referente a estas cosas que no valen la pena.

Las cosas que no sabes hacer porque te da mal rollo

Desde que tengo 12 años (o quizás 32 años) tengo conciencia de que en el sótano de mis padres no viven monstruos. Aún así prefiero encender la luz antes de bajar y cantar en voz alta para que sepan que se tienen que esconder mientras yo me llevo un frasco de mermelada.

Por supuesto que retrocedo de espaldas hasta la puerta, por si acaso. Lo quizás te pasa con sacar el perro a pasear a las seis de la mañana. No es que no sepas hacer, es que no quieres enfrentarte al mundo en este horario. Así que agradeces a tu pareja que se ocupe de este detalle.

Te das cuenta de estas cosas cuando te toca. Cuando tu pareja no está y te toca el perro, cuando me da ganas de comer mermelada y el bote en la nevera está vacío. Así que evitas hacerlo (y no hay nada malo en ello). Entonces, cuando despejas el caos de tu casa… fíjate en las cosas que te dan mal rollo o por recuerdos o por cosas pendientes. Y sácalas de tu casa.

Las cosas que no sabes hacer porque nunca los has probado

De hecho, ni siquiera sabes que no las puedes hacer. No sé tocar el piano ni bailar ballet, y tengo que admitir que nunca he hecho una clase prueba. No he saltado nunca en paracaídas y nunca he organizado un evento para 500 personas. Significa que en este momento no sé hacerlo, aunque igual si me lo propongo disfruto de ello.

La próxima vez que alguien te propone hacer algo que “no sabes” hacer, espérate un momento antes de responder: ¿No lo sabes hacer o nunca lo has hecho? No necesariamente es lo mismo. Y muchas veces alguna habilidad o alguna otra experiencia te pueda ayudar en la nueva aventura. Así que, ponte más retos y prueba de lo que eres capaz.

Y si te das cuenta que al final de cuenta no te gusta, como mínimo has aprendido algo más de ti misma.

Llevo 14 años trabajando para compañías increíbles en América Latina —estuve en Procter & Gamble durante 12 años y llevo trabajando en Laureate International Universities los últimos dos—. He tomado cursos de liderazgo y leído libros sobre el tema, pero, para ser honesto, no he aprendido mucho de ellos.

Prácticamente todo lo que sé sobre ser líder lo he aprendido a través de experiencias con mis jefes, mentores y compañeros.

He tenido 24 jefes, 3 mentores y 2 compañeros que me han dejado grandes lecciones, mismas que se han convertido en mi brújula a lo largo de mi carrera. ¿Qué he aprendido de ellos? En resumidas cuentas, lo siguiente…

Los líderes tienen un sentido profundo de la responsabilidad.

La actitud es algo pequeño que hace una GRAN diferencia. Los mejores líderes asumen las consecuencias de sus acciones, y no solo de su rol o parte en un trabajo. Además, sienten una gran pasión por lo que hacen y le dan dirección para que las cosas sucedan.

Su modo de pensar y actuar favorece el trabajo en equipo y logra que todos se sientan comprometidos con los objetivos. Entienden que la posición que tienen en una compañía no define lo que hacen; son ellos quienes definen sus tareas y ayudan a los demás a través de ello.

Predican con el ejemplo.

Una cualidad básica que debe poseer todo líder es estar cerca de su equipo, es decir, en la trinchera, apoyando, aconsejando. Un líder necesita predicar con el ejemplo, y no hay mejor ejemplo que ser uno con el equipo, identificando los éxitos, proporcionando confianza y generando una rápida curva de aprendizaje.

Un líder debe ser coherente con sus palabras y acciones; por lo tanto, es crucial que se haga responsable de los resultados. Un líder suele pensar en grande y convencer a su equipo de creer en el sueño para conseguir resultados extraordinarios.

Busca siempre entender el porqué de las cosas.

La curiosidad es una herramienta inmensamente poderosa para los negocios (y también para nuestras vidas diarias). Todos nacemos siendo curiosos, pero la mayoría perdemos la habilidad de cuestionarnos por qué suceden las cosas conforme pasan los años. Sin embargo, cada líder exitoso que he visto ha mostrado un gran deseo por “querer saber el porqué de las cosas”.

Este cuestionamiento constante ayuda a entender las causas reales de los problemas de negocio. Sin importar cuál sea el tema de discusión con estos líderes, siempre querrán saber más y entender lo que hay detrás. Nunca se sienten satisfechos con una respuesta básica que no va lo suficientemente profundo.

En P&G habría una gran regla que decía que necesitas preguntar “¿por qué?” de cinco a siete veces para poder encontrar la raíz de un asunto. Si te detienes después del primer “por qué”, nunca podrás tomar la acción apropiada para resolver el asunto.

Incentivan la creatividad y la innovación.

Aún recuerdo el día en que me entrevistaron para P&G en 2004. En la entrevista final el director de marketing me lanzó un clip y me pidió que hiciera diferentes formas con él. Esta persona realmente entendía el poder de la creatividad en un negocio.

Todos los grandes líderes que he conocido son muy creativos. Siempre tienen una solución fuera de la caja, algo que nadie más había pensado. Les das 3 opciones y ellos crean una cuarta que es mejor. También generan una cultura que motiva constantemente a las personas a ser creativas y a tener ideas fuera de la caja.

Si no has visto la película biográfica de Steve Jobs, ve ahora a Netflix y hazlo. Todo el filme es un testimonio del poder de la creatividad: verás a Jobs buscando una solución creativa todo el tiempo. El fundador de Apple creó una cultura que incentiva la creatividad y la innovación, y ambas cosas están en el corazón del éxito de su compañía.

Defienden (con argumentos) aquello en lo que creen.

Los grandes líderes luchan por defender lo que creen. No tienen miedo de retar, aunque de manera respetuosa, a quienes están por encima de ellos, exponiendo argumentos claros para defender sus puntos de vista.

¿Quieres saber cuándo una idea es realmente innovadora? Una buena señal es que algunos la amarán y otros la odiarán. Si la idea le gusta a todo el mundo, existe una probabilidad alta de que no sea disruptiva. Es posible que a quienes estén por encima de ti no estén de acuerdo contigo, así que si no tienes el valor de pelear por ella, nunca verá la luz del día.

En mi experiencia, cuando peleas por algo, cuando defiendes tus creencias, te ganas el respeto de la gente.

Cuidan a su gente.

Por último, pero no menos importante: cualquier líder necesita de más personas para generar éxito. Entre más arriba llega una persona, más depende de las personas debajo de ella, y menos puede entregar resultados por sí sola. Suena simple, pero hace todo el sentido del mundo… por eso es sorprendente ver cómo muchos gerentes y directivos no lo toman en cuenta.

Tuve un jefe que era un excelente líder y solía decir: “Cuida a la gente y la gente cuidará de tu negocio” (Thomas Amman, P&G Marketing Director, 2014). Y mientras que muchos consideran que esta es la “soft part” de su trabajo, para mí este es el conductor #1 de satisfacción laboral.

Más que el dinero, los ascensos y las responsabilidades. Si eres cuidadoso sacarás lo mejor de tu equipo; lo empujarás a ser más productivo y a dar más de sí mismo. Crearás un espacio de trabajo positivo que incentivará a las personas a unirse y que odiarán dejar atrás.

A manera de resumen, esta es una lista de las cualidades que poseen los mejores líderes con los que me he topado:

• No temen al fracaso, te empujan para que actúes a pesar del miedo
• Se toman el tiempo de guiarte
• Te empujan cuando eres fuerte
• Te protegen y ayudan cuando estás vulnerable
• Te preguntan “¿qué piensas?”
• Están disponibles en momentos definitorios
• Filtran la presión
• Promueven el buen trabajo
• Se aseguran de que tu plan salarial esté al día, tu siguiente tarea esté planeada y te empujan a crecer cuando estás listo.

El genio italiano nos heredó muchas de las más bellas creaciones de la ingeniería, anatomía, diseños militares, la pintura, entre otros campos que todavía es objeto de análisis entre los expertos.

Afortunadamente, da Vinci no era un superhumano, dice Walter Isaacson, periodista y biógrafo que escribió un artículo para el The Wall Street Journal. La mayoría podemos seguir sus métodos y obtener recompensas intelectuales. En su reflexión, Isaacson recuerda una anécdota donde, cercano a sus 30 años, Leonardo da Vinci envió una carta al gobernador de Milán, explicándole las razones por las cuales debería ser considerado para un trabajo.

En su misiva, hizo un cuidadoso listado de 10 párrafos para explicar sus habilidades en ingeniería, incluyendo sus conocimientos en levantar puentes, canales, cañones y vehículos de combate. Solo al final, como de repente, anotó que también era un artista. “Igualmente, en pintura, puedo hacer todo lo que sea posible”, escribió.

La ventaja para las personas del común, es que la inteligencia de Leonardo no era supernatural como la de otros genios como Newton o Einstein, cuyas mentes tenían tal poder de procesamiento que solo podemos maravillarnos con ellos.

Existen más de 7.000 páginas de notas tomadas por Leonardo y que están llenas de pruebas que él no era un superhumano. Él cometió errores aritméticos, tenía una profunda disposición para la geometría pero no era tan hábil para el uso de ecuaciones como para decodificar las leyes de la naturaleza.

Dejó sin terminar muchos proyectos artísticos y páginas sin publicar de bellos tratados. También tenía inclinación por la fantasía, con visionarias máquinas voladoras que nunca despegaron y tanques que jamás rodaron. “Hasta cierto punto, estas tendencias fueron fracasos. La visión sin ejecución es alucinación”, dice Isaacson.

Pero esa capacidad o habilidad de este genio para desdibujar la línea entre la realidad y la imaginación, como hizo con su técnica de difuminar las líneas de sus pinturas, fue la clave para su creatividad. Él supo visionar lo que los innovadores se inventaría siglos después y el negarse a acabar con los trabajos que no había perfeccionado, fue como cultivó su reputación de genio, en lugar de ser visto como solo un artesano.

Tampoco le estamos diciendo que ahora usted se puede convertir en el próximo Leonardo, pero sí puede intentar cultivar, tanto en usted, como en los niños pequeños, las habilidades para poner en funcionamiento la imaginación, de una forma productiva. Pero todos, con la suficiente disposición, podemos aprender algo de cómo ser más creativos y más satisfechos con la vida intelectual.

#1. Ser curiosos con todo

Uno de los rasgos distintivos de da Vinci era su apasionada, lúdica y en ocasiones, obsesiva curiosidad. El hizo una lista en sus apuntes de cientos de asuntos, que iban entre lo maravilloso y mundano de lo que quería explorar: desde la causa de los bostezos de la gente a los métodos para sacar la cuadratura de un círculo.

Él hizo su propio aprendizaje para investigar sobre la placenta de un ternero, la mandíbula del cocodrilo, los músculos faciales de los humanos, el resplandor de la luna nueva y los bordes de las sombras.

Una parte de su curiosidad involucraba un fenómeno que era tan común que raramente alguien hacía un alto para preguntarse sobre ello. “Por qué el pez es más delgado en el agua que el ave en el aire cuando debería ser al contrario, debido a que el agua es más pesada y más gruesa que el aire?”.

Lo mejor de todo es que estas preguntas eran completamente aleatorias. “Describir la lengua del pájaro carpintero”, fue una de las tareas que se puso a sí mismo en la lista de notas. No era algo que Leonardo necesitara para hacer una pintura o para entender el vuelo de los pájaros. Simplemente lo hacía por querer saber. Nunca superó la necesidad de un niño de solo admirar la belleza del cielo azul, sino que se preguntaba por qué era de ese color.

#2. Observar atentamente

Su curiosidad era producto de la nitidez de sus ojos, los cuales se enfocaban en las cosas que el resto de los demás apenas tenían notoriedad. Una noche, él vio un rayo de luz detrás de unos edificios y por algunos instantes estos parecían algo más pequeños, entonces realizó una serie de experimentos para constatar que los objetos parecían verse más pequeños cuando eran rodeados por la luz.

Cuando vio cómo unas libélulas revoloteaban alrededor de un pozo, estudió con exactitud cómo sus pares de alas se alternaban en sus movimientos. ¿El agua se mueve dentro de un tazón? Empezó a estudiar cómo se formaban los remolinos, y comenzó a preguntarse por ellos.

Leonardo aprendió que la verdadera observación requiere no solo de disciplina de mirar muy cerca, sino al mismo tiempo se paciencia para procesar las observaciones y encontrar patrones.

Él le contó al duque de Milán que la creatividad requería de tiempo y paciencia. “Los hombres de alto genio a veces cumplen sus objetivos cuando trabajan menos”, dijo. “porque sus mentes están ocupadas con sus ideas y perfecciones de sus concepciones, a las cuales después les dan forma”, explicó.

La mayoría de nosotros no necesitamos animarnos a dejar las cosas para después, un mal hábito que llamamos procrastinar. Lo hacemos de forma natural. Pero hacerlo como lo decía da Vinci requiere de trabajo: involucra reunir todos los hechos e ideas posibles, y solo después de eso permitir que los diversos ingredientes hiervan a fuego lento.

Como sucesor de una larga tradición de notarios, Leonardo entendí que la habilidad de la observación requiere de la ayuda de dejar registrado todo. En los inicios de 1480, poco después de instalarse en Milán, él empezó una práctica para el resto de la vida de dejar todo guardado en libretas de apuntes.

500 años después de su muerte, muchos de los apuntes de da Vinci todavía deja atónitos a muchos y es fuente de inspiración. Dentro de 50 años, nuestros propios apuntes, si es que trabajamos en la iniciativa de empezar a guardarlos, pueden aturdir e inspirar a nuestros nietos, en vez de largos posts y mensajes por Twitter y Facebook que podrían caer al olvido.

#3. Disfrutar la fantasía

En gran parte de su carrera, la actividad principal de Leonardo fue recrear desfiles, actuaciones y obras para sus patronos aristocráticos. Justo cuando desdibujó las fronteras entre el arte y la ciencia, él borró la línea entre la realidad y la fantasía. En podía visionar los pájaros en pleno vuelo pero también, ángeles, leones que rugían junto a los dragones.

Cuando Leonardo se convirtió en adulto nunca se detuvo a disfrutar de sus fantasías y especulaciones que ahora asociamos con nuestra niñez. Esta es una lección para todos, para poner en práctica en medio de las exigencias que hay en nuestra vida moderna. podemos imaginar, cómo él llegó a hacerlo en cómo desviar un río o cómo podemos construir una máquina para hacer volar a las personas. Tal vez no sea probable que podamos resolver estos problemas, pero aún si fallamos en el intento, podemos estirar nuestra imaginación.

“Esta es una propuesta que no podrás rechazar” es la frase mítica que El Padrino hace resonar en la historia del cine y la literatura. La vida de Vito Corleone pueden ser un compendio de lecciones en los negocios y no hace falta un arma o la cabeza cercenada de un caballo para llegar a cerrar un trato en el mundo empresarial.

“Es la historia de los negocios de una familia del crimen organizado, contada sobre la base de que la carrera profesional de un mafioso puede ser conceptualmente igual a la de cualquier político o empresario”, dice Guillermo de Haro, autor de Corleone Business School. Lecciones de Estrategia de “El Padrino”.

La obra de Guillermo de Haro libera y condensa dos de sus pasiones: la fascinación por las organizaciones empresariales y la historia de Don Vito Corleone y su familia.

El Padrino es una obra de Mario Puzo que fue publicada el 10 de marzo de 1969 y se inmortalizó en la literatura y, de forma posterior, en la pantalla grande. La película fue estrenada el 15 de marzo de 1972 en Nueva York, Estados Unidos.

Guillermo de Haro ha mostrado la gestión empresarial a través de su obra y muestra en El Padrino las características de un líder y su organización. “Nada personal, solo negocios”, diría la célebre obra escrita por Mario Puzo y llevada al cine de la mano de Francis Ford Coppola.

El autor de Lecciones de Estrategia de El Padrino ha cursado estudios de doctorado en Organización de Empresas y un posgrado en el IE Business School, así como ingeniería y un master de cine, tv y nuevos medios.

El escritor imparte clases como profesor invitado en áreas como Economía, Estrategia, Emprendimiento, Negocios y Gestión por Internet.

A 45 años del estreno de El Padrino, te presentamos las lecciones más entrañables de Vito Corleone, de acuerdo con el libro y los comentarios de Guillermo de Haro.

Visión y estrategia

Las empresas pueden tener múltiples definiciones, pero queda claro que están conformadas por personas dispuestas a ofertar un producto o servicio. Un elemento distintivo es que las compañías tienen visión y estrategia, como también muestra tenerla Vito Corleone.

La visión que tiene de su organización le permite generar una estrategia que ejecuta para alcanzar sus metas.

Una forma que muestra cómo pueden afectarse la visión y la estrategia es cuando el patriarca de la familia Corleone muere y el negocio pasa a manos de su hijo Michael. La transición en la dirección de un negocio familiar es tema de todos los días entre los consultores de empresa.

El mismo Francis Ford Coppola consideró que la sucesión y el poder son una metáfora del capitalismo en América.

La visión permitió al mismo Vito Corleone generar un código de valores y fijar una meta para su organización, como es el esperar una vida distinta para Michael en la política, por ejemplo.

Es importante tomar en cuenta el entorno competitivo, es decir, la composición del mercado y la competencia alrededor. Así se obtiene una ventaja competitiva.

Empieza a negociar

El arte de negociar se basa en ejercer el poder como la capacidad de influenciar a los demás para conseguir lo que se quiere. El Padrino sabe negociar y sabe utilizar la información para cumplir con sus objetivos.

“El arte está en conseguir lo que quieres sin dar nada que no quieras, y hacer sentir contento a todo el mundo con el resultado”, dice Guillermo de Haro en su obra.

Toma en cuenta la economía y la política

El negocio de la distribución y venta ilegal de bebidas alcohólicas era el negocio de Vito Corleone, así como las apuestas. La prohibición de la venta de alcohol y el juego hizo que naciera un negocio en una época previa a la Segunda Guerra Mundial.

Hay que comprender las oportunidades que ofrecen los fenómenos económicos, como las crisis, para incursionar en un mercado, mientras que las condiciones políticas juegan en el tablero de las decisiones.

“Los políticos toman decisiones (como ir a una guerra), cuyo impacto es evidente en lo social y económico”, explica en su libro Guillermo de Haro.

Liderazgo

Guillermo de Haro reconoce en El Padrino un liderazgo, el cual se asocia a la inteligencia emocional, concepto que el autor retoma de Daniel Goleman.

Algunos factores que componen el liderazgo de Vito son:

• Autoconocimiento: El Padrino reconocer lo que quiere y cómo lograrlo.

• Autocontrol: Don Vito sabe separar sus emociones de sus acciones y crea un dominio de sí mismo.

• Motivación: El líder de la familia Corleone reconoce más allá del dinero sus motivaciones y las persigue y crece con máximas, como proteger a su familia o salir vivo de todas las situaciones que enfrenta.

• Empatía: El Padrino toma en cuenta los sentimientos de los demás y logra que las personas que lo rodean le tengan admiración y lealtad hacia su persona. Todo se basa en saber tratar a las personas que lo rodean.

Establece una estructura

La forma de estructurar la organización en la familia Corleone se basa en el Imperio Romano. “Una estructura divisional”, expresa Guillermo Haro en su libro.

La estructura de Vito le permite alcanzar objetivos como jefe de la familia.

La obra de Mario Puzo y la película de Francis Ford Coppola condensan lecciones de liderazgo que puedes ser aplicadas en los negocios en un mundo cambiante en el que El Padrino sabría cómo actuar.

Los emprendedores toman una cantidad impresionante de decisiones todos los días y se enfrentan con oportunidades que deben elegir aprovechar y problemas grandes y pequeños que deben resolver.

Ponerte un marco de preguntas que hacerte todos los días te dará algunos marcadores para guiarte a través de situaciones difíciles.

Saber dónde estás parado con respecto a estas preguntas te dará el poder para saber que estás tomando la decisión correcta que te llevará a obtener los resultados que quieres. Te darán un entendimiento más profundo de lo que te motiva y de lo que sientes sobre tu negocio y te ayudarán a tener más claros tus planes a futuro.

Aquí te dejamos cinco preguntas poderosas que todos los emprendedores deben preguntarles diariamente para asegurarse de que están yendo hacia sus objetivos de manera consistente y para tomar las mejores decisiones para ellos y sus negocios.

Respóndete estas preguntas de manera honesta y con una mente abierta y ve a dónde te llevan.

1. ¿Por qué estás haciendo lo que haces?

Lo que hace que esta pregunta sea tan poderosa es que te obliga a explorar tus deseos e impulsos y te ayuda a canalizar esas motivaciones que van cambiando con el tiempo. Te obliga a ver las cosas desde una perspectiva diferente. Preguntarte esto todos los días reafirma tu ambición y la mentalidad detrás de lo que estás haciendo. Si no sabes la respuesta, ¡tienes problemas!

Esta pregunta abre la puerta a un sinfín de otras preguntas que alimentarán tu pensamiento. ¿Cuál es la razón por la que abriste tu negocio? ¿Qué te apasiona de lo que estás haciendo? ¿Eres la persona correcta para dirigir tu negocio? Las preguntas pueden cambiar a lo largo del tiempo.

Al principio puede resultar complicado resumir los por qué detrás de lo que te motiva. Tal vez haya intereses que compiten entre sí los que te motivan. Pero cuando piensas sobre la respuesta realmente probablemente haya una respuesta muy simple. Sólo asegúrate de ser honesto contigo mismo.

La razón por la que haces algo da paso a la pregunta: ¿Qué esperas lograr? Necesitas saber cómo se ve el resultado que quiero obtener y lo que el éxito significa para ti. ¿Se trata de tener cierto nivel de riqueza? ¿Es sobre ser el mejor del mercado? ¿Tiene que ver con que la gente te respete? ¿Quieres dominar el mundo (o por lo menos un nicho en el mercado) o simplemente quieres ganar suficiente dinero para hacer algo que amas?

Empieza tu día preguntándote esto y ve a dónde te lleva tu respuesta. Dedicarle unos minutos a esto te dará la claridad para dirigir tu carrera en la dirección en la que realmente necesitas ir.

2. ¿Cuál es el propósito de tu compañía?

Trata de responder esta pregunta con una sola oración. Un buen punto de inicio es la misión de tu empresa: ¿cuáles son los objetivos formales, las metas y valores de tu compañía? Esto debe ser claro y conciso, y debe hablar sobre el corazón de tu negocio.

El propósito de tu compañía es la base sobre la que se construye todo lo demás. Debe ser lo suficientemente flexible para crecer y permitir que haya cambios, pero lo suficientemente específico para tener significado y ser relevante. Al final, esta pregunta debe ayudarte a entender qué es lo que estás haciendo realmente.

Esta pregunta debe estar en la punta de tu lengua cuando tengas que tomar decisiones importantes. Pregúntate si este nuevo emprendimiento o idea reforzarán o contribuirán de forma lógica al propósito general de tu compañía. ¿Estás siendo leal a tu propósito?

Esto no significa que el propósito no pueda cambiar con el tiempo. Sin embargo, si cambia, deberá hacerlo con un propósito claro y con mucho cuidado. Pensar en esto te ayudará a identificar los objetivos a largo plazo de tu negocio y puede llevarte a preguntas aún más importantes, como: ¿Qué quieres que tu negocio represente para tus clientes? ¿Cuál es el lugar de tu compañía en el mundo y cuál es su mercado ideal?

3. ¿Dónde está tu negocio en este momento?

El objetivo de esta pregunta es que evalúes tu negocio tanto de manera analítica como emocional, es la oportunidad para que mires de forma objetiva el lugar en el que tu empresa está parada. ¿Está en el camino correcto? ¿Qué le falta? ¿Qué está bien y cómo puedes reproducir eso en todas las áreas de tu empresa?

También es importante reconocer tus emociones y mentalizar lo que sientes sobre tu empresa. ¿Qué te dice tu instinto? ¿Te sientes ansioso o emocionado? No importa si tienes emociones negativas o positivas, lo importante es reconocer lo que estás sintiendo y la razón por la que lo sientes.

Esto te dará la oportunidad de entender mejor tu estado mental y la forma en la que esto influye en las decisiones que estás tomando. Se trata de entender el tipo de vibra que estás enviando. ¿Te sientes en equilibrio? ¿O sientes que todo va mal y que no tienes recursos para arreglarlo?

Estar en sintonía con tus emociones y tener una visión clara de lo que está pasando en tu negocio te asegurará estar en un nivel de equilibrio óptimo y te ayudará a no reaccionar de más o de menos en cada situación.

4. ¿Qué lecciones estás aprendiendo?

Todos los emprendedores se enfrentan con una batalla cuesta arriba para tener éxito. Cada día debe estar lleno de aprendizaje y crecimiento, y la mejor forma de tener esto es reflexionando profundamente sobre las lecciones que se te van presentando diariamente.

Pregúntate si estás aprendiendo de tus errores. El fracaso es parte del viaje de todo emprendedor. La pregunta es si tus errores te permiten aprender y crecer. Si no, es muy probable que caigas en los mismos errores una y otra vez. ¿Estás aprendiendo cuándo aprovechar una oportunidad y cuándo dejarla pasar? Éste es uno de los aprendizajes clave para los emprendedores, y no es nada fácil.

La próxima vez que tengas que decidir entre tomar o no tomar un riesgo, pregúntate: “Cuando tenga 80, ¿me arrepentiré de no haberlo hecho?” Jeff Bezos hace esto para ver más claramente si se arrepentirá o no de una decisión. Cuando vemos el cuadro completo, nuestros errores más grandes en la vida tienen que ver con las oportunidades que dejamos pasar.

5. ¿Qué sigue?

Respóndete una de estas preguntas cada día y estarás cubierto. Como emprendedor, siempre necesitas saber qué viene a continuación.

Necesitas anticiparte a lo que viene en el camino y tener un plan de acción. Ésta es la pregunta que te obliga a mirar por encima de todo el trabajo que tienes acumulado en tu escritorio y pensar en el cuadro completo y los próximos pasos para tu negocio.

¿Qué estrategias necesitarás para seguir impulsando tu negocio en el futuro? ¿Qué tendencias o intereses están en el horizonte que puedan afectar o beneficiar tu negocio? ¿Cómo impactarán las nuevas tecnologías la forma en la que operas tu compañía?

La disrupción pasará en todos los mercados porque el cambio es inevitable. Los negocios que sobreviven lo hacen porque ven la ola venir y hacen los ajustes necesarios a tiempo para sortearla. Así que, de cierta forma, el cambio es predecible porque siempre llega. La innovación y el ingenio siempre serán claves para el éxito, y los que aprovechen las oportunidades serán los que naveguen mejor entre las olas.

Así que cuando te preguntes “¿Qué sigue?” asegúrate de estar analizando las cosas con la mente abierta y con cierto grado de curiosidad. Asegúrate de que estás abierto a nuevas ideas y a soluciones creativas. Sigue buscando el factor “wow” en todo lo que haces.

La mayoría de nosotros, incluyéndote, tenemos malos hábitos que se interponen a lo largo de este camino. Si eres capaz de abandonar los siguientes hábitos, debes ser capaz de entender que el convertirte en millonario no es una idea tan alejada de la realidad como crees. Todos queremos serlo.

Para mí, igual que para muchas otras personas, estos 20 hábitos fueron los que me impedían convertirme en millonario.

1. Dormir cuando no debes

Si te levantas hasta el mediodía y trabajas 12 o más horas por día para compensar que comenzaste tarde. Aquí está la cosa. Entiendo perfecto, porque luché con eso durante años. No todos somos personas activas por la mañana. Yo, aún me quedo en cama durante las mañanas frescas y lluviosas.

Las personas exitosas son conocidas por despertarse temprano, generalmente antes que todos en su casa, de esta forma pueden empezar desde primera hora a poner en marcha el trabajo, ponerse al día en las noticias, responder correos electrónicos y hacer ejercicio sin sacrificar el tiempo que pasan con su familia.

2. Descuidar tu salud

“En cuanto a salud, los malos hábitos generan daños perjudiciales”, escribe Thomas Corley en “Change Your Habits, Change Your Life: Strategies that Transformed 177 Average People into Self-Made Millionaires”.

Cuando no estás saludable, estás cansado, menos productivo, más estresado y mucho más propenso a enfermarte. ¿Cómo puedes enfocarte en la construcción de tu salud, si luchas contra esos factores todos los días?

3. No leer

Las personas con dinero, invierten su tiempo y esfuerzo necesario en ampliar su conocimiento, mantenerse al día con las noticias y tendencias dentro de su industria, aprender de otros y encargarse de seguir innovando.

Como escribió Lipovsky, la lectura trae diferentes perspectivas, te permite obtener varios puntos de vista que a su vez ampliarán el tuyo, dándote el empuje necesario para soñar en grande y motivarte para nunca renunciar.

4. Depender de una sola fuente de ingresos

Las personas con mucho dinero tienen varias fuentes de ingresos. Lo que significa que para aquellos de nosotros que aspiramos la riqueza, tenemos que invertir parte de nuestros ingresos en pagar nuestras deudas, y reservar para el retiro e invertir.

Esto no significa que tengas que conseguir un segundo trabajo mientras esperas resultados (no es una mala idea hasta que tengas una mejor opción). Podría ser algo que te apasione, como escribir sobre tecnología. Puedes hacerlo a través de un blog y empezar a ganar un ingreso pasivo a través del mercado.

5. No establecer un presupuesto

Todo el mundo necesita crear un presupuesto y adherirse a él, pero, por desgracia, existen muchas personas que no lo hacen. Puesto que no pueden ver si están gastando más de lo que ganan con exactitud, a menudo les trae problemas financieros. Si notas que este es tu caso, entonces necesitas comenzar a reducir los gastos innecesarios y debes hablar con un asesor para que te reivindique.

De hecho, este es otro hábito descubierto por autores millonarios como: Thomas Stanley y William Danko tras analizar a personas millonarias para su libro The Millionaire Next Door.

6. No pensar a futuro

“En mi estudio, el noventa y cinco por ciento de las personas de escasos recursos no ahorró y la mayoría de ellos acumuló deudas para subsidiar su calidad de vida. En consecuencia, no tienen dinero ni para el momento de su retiro, ni para la educación de sus hijos, ni para las oportunidades que se presenten”, escribió Tom Corley en “Change Your Habits, Change Your Life”.

Tal como dice Corley. “No ahorrar y gastar más de lo que ganas, genera pobreza a largo plazo sin la esperanza de poder escapar”.

7. No prestar atención a pequeños gastos

Puedes pensar que gastar $40 al día en una taza de café no tiene ningún efecto en tu monedero. Lo mismo pasa con esa membresía de $500 del gimnasio que casi nunca usas. Pero, a pesar de que en el esquema de las cosas estos son gastos pequeños, aunque no lo creas, se suman rápidamente.

Hace poco revisé de manera aleatoria los pagos realizados con tarjeta de crédito de mi empresa. Descubrí que el 35 por ciento de las personas que compran café al menos 4 veces por semana o que van diario a la cafetería, sólo pagan el mínimo de su tarjeta de crédito mensualmente.

Una vez más, por esta razón es que un presupuesto es tan útil. Te ayuda a administrar estos pequeños gastos para que puedas ajustarte y enfocarte en las cosas importantes. Recuerda sólo mantener las suscripciones que en verdad uses.

8. Salir con la gente equivocada

Reemplaza a las personas tóxicas y negativas de tu vida por aquellas que son optimistas, que te motivan y te apoyan. “En la vida, sólo conseguirás el éxito si te rodeas de las personas correctas”, dice Corley.

9. Posponer

Una cosa es decir que quieres convertirte en millonario y otra muy diferente es empezar a hacerlo. Si quieres salir del estancamiento financiero, entonces necesitas tomar medidas tan pronto como sea posible. Si te sientas con un profesional financiero para ajustar tu presupuesto, este sería un gran paso para comenzar a hacer en lugar de hablar.

10. Beber y apostar

“No hay nada como hacerte rico de manera rápida”; “El éxito financiero toma tiempo, iniciativa y requiere de un esfuerzo implacable”; “Aquellos que apuestan, se engañan al pensar que hay un atajo para alcanzar el éxito”, escribe Corley.

En cambio, los millonarios “crean el hábito de perseguir sus sueños y sus objetivos”.

Por otra parte, el consumo excesivo de alcohol impide que te conviertas en millonario ya que perjudica tu memoria, la capacidad de pensar con claridad y tu salud. Eso no quiere decir que ocasionalmente no puedas beber una copa de vino o una cerveza. No hagas de la bebida un hábito.

11. Ver demasiada televisión

“La gente rica tiene televisiones pequeñas y bibliotecas grandes. La gente pobre tiene bibliotecas pequeñas y televisores grandes”, dijo una vez Zig Ziglar.

No me malinterpretes. Me gusta ver Netflix de vez en cuando. Pero, como en el descubrimiento de Corley, los ricos prefieren leer, ejercitarse o educarse en lugar de perder el tiempo viendo la televisión. “Hacer uso productivo del tiempo es un sello distintivo de los millonarios”.

“Perder el tiempo es de gente pobre”, dice Corley.

12. No encontrar un mentor

Estoy seguro de que si hubiera encontrado un mentor años atrás me habría vuelto rico desde entonces. ¿Por qué lo creo? Podría haber aprendido de los éxitos y errores de alguien que se ha desarrollado en esos terrenos, sus consejos podrían haberme ayudado a omitir tantas equivocaciones que he experimentado y en su lugar pude haber obtenido algún beneficio.

En lugar de salir a conseguir un mentor, abre los ojos, están a tu alrededor. Puedes tomar el consejo de un profesor de la universidad o de tus padres.

13. Permanecer en tu zona de confort

Tomar riesgos y salir de tu zona de confort es inquietante. Lo entiendo. Pero hasta que des ese salto encontrarás el éxito financiero. Este es un hábito que le funcionó muy bien a Bill Gates, Richard Branson, Larry Ellison y Warren Buffet.

“La búsqueda de la riqueza requiere de riesgos, la mayoría de las personas no se lo hacen, por eso no son ricos”, dice Corley.

14. No hacer preguntas

No lo sabes todo. Por un momento deja de lado tu ego. Odio ser el portador de las malas noticias, pero eso es un hecho y te impedirá ser rico hasta que lo afrontes.

Aprendí de la manera difícil que intentar adivinar el futuro conduce al fracaso y a tomar malas decisiones. Si no estás seguro acerca de alguna inversión o de una idea para tu negocio, no dudes en pedir retroalimentación y asesoramiento.

15. Ser consumido por el fracaso

Los empresarios portan el fracaso como una insignia de honor. Eso no significa que disfrutan o quieran fallar. Concluir un negocio y perderlo casi todo es una basura, pero esos golpes de la vida son necesarios para llegar a ser tan fuerte como se pueda.

No te confundas. El fracaso es horrible. Pero no debes dejar que eso te detenga. Toma riesgos, y, si fallas, aprende de tus errores y avanza.

16. No establecer metas diarias

Uno de los mejores hábitos que adopte durante los últimos años fue escribir diario y a primera hora de la mañana mis metas. Esto me inspira y me alienta para lograr mis objetivos.

Descubrí que establecer objetivos diarios, ayuda a priorizar desde los más importantes hasta lo menos importantes. Por ejemplo, en lugar de buscar mis facturas vencidas de $100, me enfoco en una o dos de $1.500. Priorizar significa hacer lo que en verdad importa.

17. Pensar negativamente

“El éxito a largo plazo sólo es posible cuando se tiene una mentalidad positiva”, escribe Corley.

Estos son algunos ejemplos de los pensamientos negativos más comunes que tenemos y que la mayoría puede superar:

– Dudar de ti mismo. La formación, la educación y un mentor pueden cambiar este pensamiento.

– Creer que tus objetivos no pueden ser alcanzados. Céntrate en alcanzar tus objetivos diarios y en impulsarte.

– Tener malas calificaciones. No. Las calificaciones y la dificultad de aprendizaje no determinan el éxito. Pregúntale a Richard Branson quien superó la dislexia.

– La competencia es demasiado dura. Nunca sabrás hasta que lo intentes. Y, ¿en el peor de los casos? Sólo da la vuelta.

– Falta de concentración. Una vida saludable y establecer metas diarias pueden mantenerte enfocado.

18. No ahorrar

“Un trabajo nunca te hará rico. Tampoco ahorrar todo tu dinero en una alcancía. Entonces, ¿cómo construyes la riqueza?”, pregunta Brandon Turner, vicepresidente de crecimiento de BiggerPockets.com.

Entonces, ¿Cómo se logra? A través de bienes materiales como un negocio rentable, una cartera de acciones en crecimiento o invertir en el derecho de bienes raíces.

Recuerda, tu coche y tus juguetitos son responsabilidades que te quitan los ingresos de tu futura riqueza. Enfócate en adquirir cosas que te darán dinero a largo plazo.

19. Crear excusas

Las excusas fueron uno de los mayores obstáculos entre la riqueza y yo. Crear excusas es fácil cuando estamos tratando de entender por qué tenemos tantas deudas y si no tenemos un ingreso de seis cifras. Decir que queremos “vivir el momento” es una excusa para no trabajar y crear un mejor futuro. Deja de inventar excusas y comienza a trabajar.

Por ejemplo, no te preocupes por ahorrar cuando estás ahogando en deudas. Paga primero, y de esa manera podrás comenzar a ahorrar e invertir. Si no ganas dinero suficiente, busca otra fuente de ingresos como vender cosas en línea o entregar pizzas. Eso no solucionará todos tus problemas, pero al menos es un comienzo para deshacerte de las excusas.

20. No seguir la regla 70/30.

Jim Rohn, una de las principales figuras de autoridad en los negocios del condado, tiene una fórmula sencilla para acumular tu riqueza.

“Después de pagar tus impuestos, aprende a vivir con el 70 por ciento de tu ingreso para tus necesidades y lujos”, “es importante ver cómo asignas el 30 por ciento restante después de eso”. Menciona Rohn.

Rohn sugiere dar un tercio a la caridad, un tercio a las inversiones de capital y el último tercio para los ahorros. No notarás nada al principio, pero “deja que pasen cinco años y las diferencias serán notables. 10 años después, serán completamente sólidas”.

Pueden parecer muy obvios, pero son casi un misterio para la mayoría de los emprendedores, e incluso para un buen número de empresarios añejos; sin embargo, son los pilares de una empresa exitosa. Búscalos, identifícalos y aprovéchalos en las decisiones para hacer crecer tu negocio.

Durante una entrevista que me hicieron hace unos días, el reportero me preguntó qué pueden hacer los dueños de las microempresas para tener más clientes y conservar a los que ya tienen.

La verdad, hablé como perico más de dos minutos antes de darme cuenta de que se me había olvidado aclarar un “pequeño” detalle: de qué tipo de negocio estábamos hablando. Mi querido reportero puso una bellísima cara de perro en el periférico y me contestó: “No sé. Usted dígame, ¿de qué tipo de negocio hablamos?” Entonces… yo puse cara de perro en el periférico.

Primer concepto básico: Sólo hay dos tipos de negocio

Como lo lees. Sólo hay dos tipos de negocio: transaccionales y relacionales. Los negocios transaccionales son aquellos que venden productos o servicios que son de “consumo duradero”. Se llaman así porque, en general, tienen ciclos de recompra muy largos. Por ejemplo: casas, automóviles, hospedaje de vacaciones, muebles para baño, materiales de construcción.

Los negocios relacionales son aquellos que venden productos y servicios de consumo rápido o inmediato. Al contrario de los transaccionales, los clientes recurren a ellos con frecuencia y tienen ciclos muy cortos de recompra. Por ejemplo: salones de belleza, papelerías, farmacias, talleres mecánicos, cines, restaurantes.

Hay empresas que están en los dos tipos de negocio, prueba de ello es la agencia de coches. Las ventas de automóviles son transaccionales, mientras que el taller de servicio es relacional. Así que ya tenemos el primer concepto fundamental. Ahora ya sabes qué tipo de negocio tienes.

Segundo concepto básico: cuánto vale un cliente

El activo más valioso de cualquier tipo de negocio son sus clientes. Ya parezco abuelo regañón, pero es una gran verdad. Son los clientes los que llevan el dinero a la empresa. Si hablamos de un negocio transaccional obtener este valor es relativamente sencillo, pues casi cada venta que se logra corresponde a un cliente diferente.

Así, en una empresa de bienes raíces que vende 50 casas al mes es casi seguro que cada venta corresponda a un cliente. Cuando nos referimos a un negocio relacional, el asunto se complica un poco. Veamos: Un restaurante cuenta con 2,500 transacciones de venta al mes; sin embargo, es muy probable que haya clientes que consuman en el lugar varias veces durante el mes.

La única manera de saberlo es crear una base de datos de los clientes y llevar un registro de cada visita por cliente. Así, en el caso de las 2,500 transacciones, después de un mes de control, descubrieron que hay 230 clientes que consumen en el restaurante 9 veces en promedio al mes. Lo anterior significa que ellos son responsables de más de 2,000 transacciones mensuales, y el resto corresponde a clientes menos intensivos.

Ahora, supongamos que esos 230 clientes tienen una expectativa de permanencia de 3 años en el negocio. Hagamos una cuenta rápida. Cada uno de esos clientes visita el restaurante 9 veces al mes, que son 108 transacciones al año. Si en cada visita gastan 75 pesos, cada cliente vale 8,100 pesos anuales; por 3 años de permanencia en el restaurante, cada cliente vale 24,300 pesos a valor actual.

Ya tienes el segundo concepto básico. Ahora sí, viene la pregunta difícil: ¿Cuánto cuesta un cliente?

Tercer concepto básico: cuánto cuesta un cliente

Sin importar el tipo de negocio, siempre se hace una inversión constante en conseguir clientes. Antes de que protestes diciendo que la mejor publicidad es la que se hace de boca a boca, déjame aclarar algo: hasta los negocios que no se anuncian gastan en promoverse para conseguir clientes. Ya sea contratando vendedores o simplemente por abrir sus puertas al público, se está invirtiendo en promover el negocio.

Volvamos a la agencia de bienes raíces. Dijimos que vendió 50 casas, vamos a suponer que todas valían lo mismo: 1 millón de pesos.

Por lo tanto, el total de ventas del mes fue de 50 millones. La comisión por venta es del 6%, así que la agencia recibió 3 millones de pesos en comisiones. De ellos, 1 millón lo repartió en comisiones a sus vendedores; 300 mil los gastó en publicidad, 100 mil en teléfonos y 50 mil en renta. Sus gastos totales son de 1 millón 450 mil pesos. Si dividimos esta cantidad entre 50 clientes, cada cliente le costó 290 mil pesos a la agencia de bienes raíces.

En el restaurante los números cambiarán, pero siempre existirá un costo por conseguir o retener a un cliente. Así tenemos nuestro tercer concepto básico. ¿Y para qué sirven estos conceptos? Principalmente para tomar decisiones informadas. Ahora sabes que hay que invertir recursos para obtener clientes, y que esa inversión es constante.

Los empresarios exitosos manejan con soltura estos conceptos y valoran a sus clientes como un activo de gran importancia en su negocio, no sólo de dientes para fuera. Saber cuánto te cuesta conseguir un cliente, te demuestra lo peligroso que es perderlo. Le da un nuevo significado al trillado lema que reza: “nuestros clientes son lo más importante”, pues ahora sabes que de verdad lo son.

Empezar a hacer promociones, publicidad o cualquier esfuerzo de ventas sin conocer el valor y la aplicación de cada uno de estos conceptos en tu negocio, es tan peligroso como regalarle una sierra eléctrica a Jack “El Destripador”. Pero como él mismo diría: vamos por partes. Y aunque todavía nos quedan algunos conceptos pendientes, por hoy se nos terminó el espacio. Pero sigan atentos a las ideas, prometo volver.

Buda, en la búsqueda de la iluminación, también intentaba descubrir cómo liberarnos de la ignorancia y el sufrimiento. Al igual que otros grandes sabios del pasado, propuso una filosofía práctica que nos anima a centrarnos en las cosas más sencillas como una vía para alcanzar metas mayores.

El taoísmo lo resumió perfectamente en una frase: un camino de mil kilómetros empieza por un solo paso. Sin embargo, en la vida cotidiana nos resulta difícil aplicar estas enseñanzas.

La parábola de la flecha envenenada

En el Majjhima Nikaya, una colección de textos atribuidos a Buda que forman parte del Canon Pali, podemos encontrar la “parábola de la flecha envenenada”. Gautama Buda le contó esta historia a un discípulo que se mostraba impaciente por escuchar del maestro las respuestas a las “14 preguntas sin respuesta” relacionadas con cuestiones metafísicas como la vida después de la muerte.

“Hubo una vez un hombre que fue herido por una flecha envenenada. 

Sus familiares y amigos querían procurarle un médico, pero el enfermo se negaba, diciendo que antes quería saber el nombre del hombre que lo había herido, la casta a la que pertenecía y su lugar de origen. 

Quería saber también si ese hombre era alto, fuerte, tenía la tez clara u oscura y también deseba conocer con qué tipo de arco le había disparado, y si la cuerda del arco estaba hecha de bambú, de cáñamo o de seda. 

Decía que quería saber si la pluma de la flecha provenía de un halcón, de un buitre o de un pavo real… 

Y preguntándose si el arco que había sido usado para dispararle era un arco común, uno curvo o uno de adelfa y todo tipo de información similar, el hombre murió sin saber las respuestas”.

Al leer la parábola la primera idea que nos viene a la mente es que la actitud del hombre herido es absurda y necia. Sin embargo, Buda nos está diciendo que todos nos comportamos de la misma manera sin darnos cuenta.

De cierta forma, todos estamos heridos con esa flecha envenenada ya que, antes o después, moriremos. Sin embargo, vivimos sin ser plenamente conscientes de nuestra mortalidad, por lo que a menudo le damos una importancia excesiva a cosas intrascendentes que nos impiden disfrutar del presente sumiéndonos en un estado de preocupación innecesario.

Grandes enseñanzas para toda la vida

– Céntrate en lo que realmente te ocurre

En muchas ocasiones, para resolver un problema es importante no perderse en divagaciones, necesitamos actuar. Lo más usual es que detrás de esas cavilaciones se esconda el miedo y la incertidumbre. Cuando nos enfrentamos a un problema y nos vamos por las ramas, aunque sabemos cuál es la solución definitiva, es porque tememos a algo. Sin embargo, considera que a largo plazo las soluciones tibias solo sirven para generar más problemas, además de crear un estado de insatisfacción interior.

En otros casos activamos mecanismos de defensa como la proyección o el desplazamiento mediante los cuales trasladamos el problema fuera de nosotros mismos, o intentamos esconderlo. Generalmente esto se debe a que no deseamos aceptar que formamos parte del problema, por lo que para solucionarlo primero debemos trabajar sobre nosotros mismos. En cualquier caso, la estrategia nunca es mirar hacia otro lado, es importante comprender qué nos ocurre realmente y aprender a priorizar aquí y ahora.

– Da un paso a la vez

La mente puede convertirse en nuestra mejor aliada o nuestra peor enemiga. Podemos usarla en positivo para solucionar problemas o podemos usarla en negativo encontrando un problema para cada solución. Para vivir con menos agobio y estrés la clave consiste en ir paso a paso. Eso no significa que no podamos anticiparnos a los problemas, pero debemos asegurarnos de que no estamos alimentando un pensamiento catastrofista.

Céntrate en el presente, valora cuidadosamente la situación en la que estás y da un paso a la vez, ese paso no te llevará directamente a tu destino, pero al menos te sacará de donde estás. Vive día a día, como si cada jornada fuera la primera y la última de tu vida.

– Deja que todo fluya y que nada influya

A veces nos quedamos cautivos de los problemas, aunque estos ya se hayan solucionado o formen parte del pasado, ya que siguen rondando nuestra mente, provocando desazón, ira, frustración y rencor. Cuando nos aferramos a lo sucedido, cuando no dejamos ir esas emociones y sentimientos, nos convertirmos en sus esclavos.

En este sentido, un estudio llevado a cabo en la Universidad de Harvard reveló que pasamos el 47% de las horas que permanecemos despiertos pensando en lo que nos ha ocurrido o lo que nos podría ocurrir. Esa “mente errática” es la causa de que nos preocupemos excesivamente y de nuestra infelicidad. El mejor antídoto es centrarse en el presente y experimentar gratitud por lo que tenemos y lo que somos. Así lograremos restarles impacto a las experiencias negativas y alcanzar el equilibrio.

– Elimina todo lo innecesario

Leonardo da Vinci dijo “la simplicidad es la máxima sofistificación”, y no andaba desacertado. A lo largo de nuestra vida cargamos con muchas cosas, que solo sirven para generar caos y abrumarnos. Cuando te das cuenta de que puedes vivir sin ellas y ser aún más feliz, logras valorar más lo que tienes y te liberas de un gran peso.

Eliminar todo lo innecesario también se refiere a los sentimientos, creencias, estereotipos o sueños que no te pertenecen y que solo son un obstáculo. Cuando mires dentro de ti, te asombrará descubrir que muchas de las frases de tu diálogo interior realmente no son tuyas sino que ta las han inculcado.

Haz una limpieza mental y deshazte de las emociones que te dañan, como el resentimiento por un viejo suceso, la angustia por algo que probablemente nunca ocurrirá y el miedo a perder lo que tienes. Si vamos más ligeros de equipaje no solo podremos llegar más lejos sino que también disfrutaremos más del viaje.

¿Quién no querría despertarse sintiéndose un poco más animado y mentalmente más fuerte, listo para dominar el día siguiente?

Muchos de nosotros tenemos dificultades para hacerlo realidad.

No importa lo que hagas, despertarte un poco más alerta y mentalmente preparado para tu día puede tener grandes beneficios. Estás más dispuesto a abordar problemas difíciles, responder a esos problemas es mejor, y tienes más claridad y un mayor enfoque para lidiar con lo que sea que te depare la vida.

Si bien no hay un solo secreto para despertar mentalmente fuerte, en mi experiencia como madrugador, he encontrado varias técnicas que funcionan de maravilla.

Me levanto todos los días y pienso, ‘¡estoy respirando! Es un buen día.’

– Eve Ensler

1. Obtén la cantidad correcta de sueño

Fácilmente, el aspecto que más se pasa por alto al despertar agudo y preparado, obtener la cantidad adecuada de sueño para tu cuerpo va más allá de la sabiduría convencional.

La ciencia del sueño ahora cuenta con más de dos décadas de investigaciones respaldando afirmaciones de que el sueño es fundamental para la salud física, afectando las funciones corporales que van desde el rendimiento cerebral hasta el enfoque.

Entonces, ¿cuánto sueño necesitas? Si eres como la mayoría de las personas, unas ocho horas te irá bien. Sin embargo, la respuesta más técnica es entre 6 a 10 horas dependiendo de tu cuerpo.

Por lo tanto, es importante tomarse el tiempo necesario para realizar un seguimiento de cómo se siente tu cuerpo después de despertarte con varias horas de sueño hasta que encuentres el equilibrio adecuado.

2. Adopta una rutina nocturna

Esta es fácilmente una de las partes más importantes de prepararte para despertarte energizado y mentalmente fuerte. Al utilizar la combinación correcta de rituales nocturnos, puedes poner tu mente en el estado correcto para obtener un sueño de alta calidad y configurar tu subconsciente para darte un pequeño impulso cuando te despiertes.

Una rutina nocturna efectiva incluye cosas tales como meditación, lectura, diario y gratitud. Realmente, sin embargo, cualquier cosa que te tranquilice y te ayude a ponerte en el estado mental correcto antes de acostarte funcionará bien aquí.

3. Revisa los objetivos del mañana y cómo eso se conecta con tu visión

Me he levantado temprano durante aproximadamente siete años, comenzando alrededor de las 6:30 AM y trabajando hasta las 3:00 AM en un punto durante más de un año (aunque volví a las 4-5: 00 AM porque eso también fue áspero).

Y, durante ese tiempo, una de las maneras más efectivas que he encontrado para ayudarme a salir de la cama listo para enfrentar mi día es reflexionar sobre mis objetivos para el día siguiente y cómo se conectan con mi visión más amplia. Al hacerlo, dejas caer esos pensamientos e ideas en tu subconsciente justo antes de acostarte, donde hierven a fuego lento hasta que te despiertas.

Puedo dar fe del hecho de que, al usar esta técnica, siempre me despierto automáticamente y estoy más alerta que cuando no la uso. Específicamente, parece contrarrestar el efecto “zombie” que nos sucede cuando nos despertamos. Ya sabes, cuando estás casi con muerte cerebral y no puedes poner dos y dos juntos, y mucho menos recordar por qué tienes que despertar temprano.

4. Deja el día atrás

Le sucede a lo mejor de nosotros. Nos metemos en una pelea con nuestro mejor amigo, cónyuge o miembro de la familia o tenemos un día difícil en el trabajo y nos acostamos frustrados.

Acabas de acostarte exhausto y agotado emocionalmente, tan agotado que prácticamente está garantizado que no querrás levantarte cuando suene la alarma.

En su lugar, trata de resolver los conflictos antes de acostarte lo mejor que puedas. Esto no solo tienes que ser entre tu y otra persona, también puede significar llegar a un acuerdo con algo interno (ya sea porque la persona no está cerca o es realmente un asunto interno) para que puedas resolver tu mente antes de acostarte.

Muchas personas no entienden lo que es el flujo de efectivo. Suena complicado, pero en realidad es un concepto muy simple: se trata de ver cuánto dinero entra a tu bolsa y cuánto dinero sale de ella en un tiempo determinado.

Por ejemplo, este mes: ¿cuánto dinero ganaste? ¿Cuánto dinero llevas gastado? Ese es tu flujo de efectivo. ¿Te va a alcanzar para terminar el mes? Muchísimas personas no piensan que esto es una de las principales fuentes de estrés en su vida: la ansiedad de sentir que no podemos terminar la quincena.

Entender este concepto —cuánto entra y cuánto sale— es fundamental para saber cómo están tus finanzas personales, pero también qué puedes hacer para mejorarlas. Tomar el control de él es fundamental, de lo contrario el dinero te controlará a ti.

Cuando uno analiza su flujo de efectivo, se puede dar cuenta de muchas cosas. Por ejemplo: hay gastos fijos, como la renta o la hipoteca. Algunos de ellos no se pueden reducir, por lo menos en el corto plazo. Otros sí, en cierta medida, pero siempre hay un límite. Un ejemplo puede ser el gas o la luz: en ocasiones hay maneras de reducir el consumo, pero no eliminarlo.

Una salida importante para la gente en su flujo de efectivo son las deudas. La mensualidad de las compras que hicimos a “meses sin intereses” son un claro ejemplo, pero también lo que uno paga por los demás gastos en su tarjeta de crédito, o préstamos de nómina.

Por eso no me gustan las deudas de manera general, ni siquiera las que tienen un costo bajo: comprometen nuestro flujo de efectivo. Luego por eso no nos alcanza para terminar el mes, por compras que ya hicimos en el pasado pero que seguimos pagando hoy.

¿Cómo controlar nuestro flujo de efectivo?

Parece mentira pero es muy sencillo: asignando a cada peso que ganamos un trabajo. Esto significa hacer un plan de gastos. Cada vez que entra dinero a nuestro bolsillo o cuenta de nómina, tenemos que sentarnos a decidir qué vamos a hacer con la totalidad de ese dinero. Es decir, tenemos que decidir cuánto se va a pagar la renta del mes, cuánto a los demás gastos fijos, cuánto a los gastos variables o a las diversiones, cuánto vamos a ahorrar para otras metas, cuánto se va a deudas, etcétera.

Lo más importante es empezar a tomar el control. Sentir que nosotros somos los que le damos las órdenes a nuestro dinero, quienes le decimos a cada peso que ganamos cuál es su función y qué es lo que va a hacer por nosotros.

Así de simple. Obviamente tenemos que darnos cuenta de que hay gastos que no ocurren cada mes, pero que eventualmente vendrán. Como por ejemplo el pago del Predial, o el famoso regreso a clases. No debemos olvidar asignarle a parte del dinero que ganamos esos trabajos: es mucho más fácil pagarlos si guardamos poco a poco, para que cuando se presenten, esté el dinero ahí, disponible, sin causarnos ningún desequilibrio.

Hay gente que contrae deudas porque lo que gana no le alcanza. Claramente no las va a poder pagar y su situación cada día será peor. Es como ir cavando nuestro propio agujero. Por eso es tan importante entender este concepto y buscar entonces soluciones de fondo, como por ejemplo, buscar maneras de generar un ingreso adicional.

También hay personas que por falta de control utilizan las tarjetas de crédito para “saltar de un mes a otro”. Sí las pueden pagar, pero no completamente. Entonces las usan para todo y cada vez que les llega algún ingreso, pagan lo que pueden, más del mínimo pero no el total, porque no les alcanza. Es una situación en la que se puede vivir muchísimo tiempo, pero siempre con un sentimiento de estrés.

Además, vivir así nos impide ahorrar para otras metas importantísimas, como nuestro retiro. Simplemente no hay manera.

La respuesta entonces es entender nuestro flujo de efectivo y empezarlo a controlar. Esa es la única manera de ir mejorando nuestra situación financiera, nos permite reducir nuestros niveles de estrés y tener una mejor calidad de vida.

Como ex-Navy Seal Jocko Willink dijo: “La disciplina es igual a la libertad“. Si quieres libertad financiera, necesitas disciplina. Si quieres vivir la vida de tus sueños, necesitas tener la disciplina para operar a un nivel más alto que lo normal, la disciplina es lo que te hará extraordinario. Desarrolla tu autodisciplina para prepararte para el éxito.

La libertad en cualquier área de la vida está directamente relacionada con cuánto controlas tu mente y tu cuerpo.

Usa estas 7 frases de Disciplina para llevar tu vida al siguiente nivel

“La disciplina es el puente entre las metas y los logros”

– Jim Rohn 

Sin disciplina, es casi imposible lograr tus objetivos. Si estás estableciendo objetivos grandes y audaces, te harán ser alguien mejor para alcanzarlos. Tus objetivos deben ser tan grandes que te hagan crecer, aprender, fracasar y mejorar. ¡Solo podrás ver tus objetivos si tienes disciplina!

“Sin autodisciplina, el éxito es imposible, punto.”

– Lou Holtz 

Tú eres el dueño de tu vida. Tu decides y eliges lo que quieres ser. Sin autodisciplina, solo alcanzarás una fracción de tu verdadero potencial.

“La compasión, la tolerancia, el perdón y un sentido de autodisciplina son cualidades que nos ayudan a llevar nuestras vidas diarias con una mente tranquila.”

– Dalai Lama

La disciplina no se trata solo de levantarse temprano, tomar duchas frías y evitar tus comidas no saludables favoritas. La autodisciplina puede afectar positivamente todas las áreas de tu vida. Te da una mente tranquila para lidiar con el caos y las situaciones únicas que inevitablemente sucederán en tu camino hacia la grandeza.

“Todos los éxitos comienzan con la autodisciplina. Comienza contigo. ”

– Dwayne Johnson

Dwayne, “The Rock” Johnson sabe lo que se necesita para tener éxito. Pasó de la quiebra con $7 dólares en su bolsillo a convertirse en una de las estrellas más grandes de Hollywood. La única forma en que él sigue subiendo de nivel es con la autodisciplina; a su dieta, entrenamiento y ética de trabajo loco.

“Solo pude lograr el éxito en mi vida a través de la autodisciplina, y lo apliqué hasta que mi deseo y mi voluntad se convirtieron en uno.”

– Nikola Tesla

La alineación es clave para que la autodisciplina se sienta sin esfuerzo. Si puedes alinear tu vida y tu entorno con tus objetivos, puedes lograr que todo suceda.

Pasa tiempo aclarando lo que quieres lograr, elabora un plan y continúe con un enfoque al 100%.

“La autodisciplina comienza con el dominio de tus pensamientos. Si no controlas lo que piensas, no puedes controlar lo que haces. Simplemente, la autodisciplina te permite pensar primero y actuar después.”

– Napoleon Hill

Napoleon Hill, autor de Piense y hagase rico e innumerables otros, entiende que la autodisciplina comienza con su propia mente. Elige crear pensamientos positivos y convertir cualquier pensamiento negativo en uno positivo. Es casi imposible alcanzar tus metas y sueños más grandes con pensamientos negativos.

“Todos tenemos sueños. Pero para que los sueños se hagan realidad, se necesita mucha determinación, dedicación, autodisciplina y esfuerzo.”

– Jesse Owens

Si quieres convertir tus sueños en realidad, tienes que perseguirlos con un 100% de concentración y determinación. Decide, comprométete y dedícate a alcanzar tus metas.

Digamos que los prejuicios son opiniones o creencias negativas con respecto a los demás.

Responden a tu marco vital, cultural y personal con el cuál analizas tu realidad y la de otras personas. A veces somos tan leales a ése marco de aprendizaje que podemos caer en juzgar, lo que se salga de ése paradigma.

Hablamos de estereotipos sociales negativos que calan muy adentro e influyen en la forma en la en que también las personas nos ven e interactúan con nosotros.

Todos tenemos prejuicios y reaccionamos a situaciones y personas en base a ciertas expectativas que pueden estar en lo cierto o no.

Ser más flexible y abierto a la diversidad aumentará tu inteligencia emocional pero sobre todo tu capacidad de respetar y valorar la riqueza de la diversidad.

Hoy te presento unos ejercicios sencillos y profundos para ayudarte a “abrir tu mente y corazón”:

1. Descubre y reconoce tus propios prejuicios

Primero.

Date cuenta de cuando, dónde, cómo y con quién saltan las chispas del rechazo dentro de ti.

• Ante formas de pensar, sentir o actuar distintas a las tuyas.
• Ante el aspecto físico o estético de alguien.
• Ante el género, profesión, orientación sexual, religión, edad o raza.
• Ante una “tribu social” o grupo determinado de personas.
• Ante determinadas actividades sociales.
• O cualquier otro que no esté aquí

Segundo.

Pregúntate en qué te basas para pensar así, cuánta información tienes para sostener esas opiniones, cuál es tu respuesta emocional ante estas situaciones o personas y si existe algún beneficio para ti manteniendo ésa actitud.

Indaga en si tienes algo en común con respecto a lo que estás pre-juzgando o qué falsas creencias podríais estar compartiendo. Es muy revelador…

Seguimos.

2. Ten en cuenta tus propios miedos

Nadie es perfecto y si indagas en tu interior encontrarás una emoción básica que quizá no tenga que ver con las personas que observas sino con heridas tuyas del pasado sin resolver.

¿Qué ves fuera que rechazas dentro de ti? Revisarlo es difícil pero muy transformador.

Una vez escuché a Borja Vilaseca contando una metáfora de Wayne Dyer, preguntán al público en una conferencia:

– ¿Qué pasa si exprimes una Naranja?….

– “Sale zumo de naranja ¿no?”

– ¿Y si exprimes un limón?

– … ¡Pues zumo de limón!

Lo mismo ocurre contigo, lo que expresas fuera, “lo que te hacen sentir, las personas y las circunstancias”, también es tuyo.

Si te criticas y exiges salvajemente es más probable que fuera lo hagas también.

Y es curioso como entonces también recibes de tu entorno “el mismo zumo”, que confirmará tus creencias sobre cómo es supuestamente tu entorno.

Ahora sabes, que tu realidad, empieza por dentro.

Sentirse bien con uno mismo es clave para luego poder aceptar a los que, según tus esquemas, son diferentes.

3. Ponte y exponte al lugar del otro

Es una decisión personal y también la única manera de que cuando presencies determinadas personas o situaciones tengas una actitud más neutra.

Si te pusieras en sus zapatos:

• ¿De qué manera percibes la realidad?
• ¿Cuál es tu intención con las conductas que tienes?

Y luego vuelve a ti:

• ¿Cómo te sentirías si recibieses tú la misma oleada de pensamientos, palabras y emociones de alguien que te juzgase?
• ¿Qué beneficios tendría pensar de otra manera?
• ¿En qué cambiarían las cosas en tu vida?

Y sobre todo:

• ¿Qué te aporta ser empático justo con las personas, actitudes o formas de ser que etiquetas?

Puede sonar raro pero exponerse a entornos distintos a los habituales es una experiencia de los más enriquecedora.

4. Y ya de premio: reconoce y valora al otro

Aprendiendo a escuchar, sentir y respetar otras formas de actuar nos hace más dúctiles, comprensivos y en el fondo mucho más contributivos a la sociedad.

Si te das cuenta que tu entorno más inmediato es siempre el mismo, se hablan de los mismos temas y todo gira entorno a lo mismo, planteate salir de las zona de confort para aprender a mirar la realidad desde otros puntos de vista.

En definitiva no sólo te aportará más conocimientos sino también la oportunidad de aprender de otras culturas y desarrollar tu libertad y poder personal más allá de “lo pre-establecido”.

No tienes por qué comprender o entenderlo todo, o compartir tu tiempo y vida con personas y en experiencias que no se ajusten a tus valores.

Ahora, también es cierto que los valores se desarrollan poniéndolos en juego en la vida cotidiana para no quedar en una declaración de intenciones.

Así, que ¡Actúa!

¿Con qué prejuicios te encuentras que te parecen difíciles de resolver?

¿Qué acciones quieres tomar para exponerte a otros puntos de vista en tu vida?

A veces nos perdemos.

Otras veces nos distraemos.

Pero, sobre todo, a menudo nos obsesionamos tanto con el juego de la vida -todos sus objetivos, sensaciones y experiencias- que olvidamos las verdades que se encuentran en el centro de nuestro ser. Las verdades que pueden guiarnos hacia la felicidad, el éxito y la realización.

Todos necesitamos recordatorios para recordar lo que más importa. Para despertarnos de las ilusiones que percibimos. Y para revitalizar nuestra búsqueda de una vida significativa.

Y con esa intención en mente, de volver a conectarnos con la sabiduría íntimamente entretejida en la estructura de nuestra existencia, este artículo presenta 20 lecciones de vida, poderosas y controvertidas, que pueden cambiar el resto de tu vida. 

1. La felicidad no se encuentra en los objetos, el dinero o el éxito.

El placer temporal y fugaz no es felicidad. La sabiduría te mostrará la diferencia.

2. Buscar felicidad impide su logro.

La felicidad es un estado del ser, no algo que puedes adquirir.

3. El liderazgo natural proviene de la autenticidad, no del carisma.

La gente sigue, apoya y respeta a las personas que viven su verdad.

4. El dinero, la comida y el sexo son obsesiones del ego.

Y centrarse en ellos para excluir otras cosas restringe su crecimiento.

5. Quien eres en el mundo material está determinado por cómo te las arreglas.

Las personas exitosas son las que hacen frente a la incomodidad al trabajar. Las personas inteligentes son las que enfrentan el uso de la intelectualización. Y así.

6. El tiempo es tu activo más valioso. Y debes usarlo sabiamente.

Puedes morir en cualquier momento. Deja de pretender lo contrario.

7. El privilegio social es real. Negarlo es opresión en acción.

Si amas a Muhammad Ali pero odias a Colin Kaepernick, si citas con el Dr. King pero no puedes soportar Black Lives Matter, si dices “Todas las vidas importan” pero no protestas por la brutalidad policial o el complejo industrial de la prisión, debes estudiar historia y lee más sociología.

8. Todas las cosas, incluido el éxito y el fracaso, flujo y reflujo.

Cada experiencia, no importa cuán buena o mala, cambia.

9. Todo positivo contiene un negativo.

Yang. Demasiado de algo bueno puede ser problemático.

10. Todo negativo contiene un positivo.

Yin. Ejemplo: aprender de la falla.

11. Ver a las personas o cosas como buenas o todas malas impide el crecimiento.

Eso se llama división, un mecanismo de defensa primitivo.

12. Los libros de autoayuda te hacen sentir mejor pero no crean resultados duraderos.

Si lo hicieran, el mundo sería un lugar mejor.

13. No importa cuán grande seas, siempre habrá alguien mejor.

Esta es la naturaleza de la relatividad.

14. La comparación social, ya sea positiva o negativa, siempre conduce al sufrimiento.

Apreciese a usted mismo Aprecie a los demás No compares los dos.

15. Centrarse en la frustración y el dolor solo aumenta su longevidad.

Si lo buscas, lo encontrarás.

16. Retener los sentimientos amplifica su poder.

Al contrario de la opinión popular, la supresión no hace que las cosas desaparezcan.

17. Expresar tus emociones conduce a relaciones más satisfactorias.

Compartir es demostrar interés.

18. La mayoría de las personas no tienen el valor de vivir de acuerdo con sus valores.

Es mucho más difícil de lo que piensas

19. Todos temen el juicio. Es la forma en que respondes lo que importa.

¿Sobrecompensas para pretender que no tienes miedo? ¿Te vuelves pequeño y esperas que desaparezca? Dale un poco de pensamiento. 

20. Tu pasado influye en tu presente. Tratar con él.

No me refiero a ignorarlo. Quiero decir, encontrar un terapeuta y trabajar en eso. Aprende y entiende por qué los patrones se repiten. Y luego superarlos.

Los negocios que no evolucionan están condenados al fracaso. Esta simple frase tiene un gran poder y cada día toma mayor sentido en el mundo empresarial. Blockbuster y Kodak lo saben muy bien, y en estos días una de las compañías más emblemáticas en la venta de juguetes de Estados Unidos lo ha aprendido: Toy “R” Us.

La tienda, que tiene más de 1,700 tiendas repartidas en Estados Unidos, Europa, Canadá, Asia, Oceanía y África recientemente se declaró en bancarrota por deudas a largo plazo por más de $5,000 millones de dólares.

Cabe precisar que esta declaratoria de bancarrota no incluye a sus almacenes fuera de Estados Unidos.

La propia firma declaró que está deuda le ha impedido invertir en un mercado minorista que cada día es más exigente y desafiante en todo el mundo. Aunque por el momento la juguetería sigue operando, aceptando las tarjetas de regalo que ya ha vendido y aplicando su política de devoluciones es una situación que no durará por mucho.

Pese a que Toys “R” Us es una compañía que mantiene excelentes ingresos, pues de acuerdo con la publicación de Forbes ocupa el lugar 22 de las compañías privadas más grandes y la 244 en la lista de Fortune 500, las deudas que tiene le impiden seguir con su operación. Tan solo para el próximo año tendría que pagar $400 millones de dólares a sus acreedores.

El gigante de los juguetes también ha sido severamente lastimado por otro Goliat: Amazon, y su excelente estrategia de ventas online que es única y a la cual minoristas como Toys “R” Us no han podido acoplarse con tal magnificencia como Amazon lo ha hecho.

Otra causa más de su descalabro es la guerra de precios emprendida contra Walmart en el pasado.

Estas son algunas lecciones que pueden aprender los comercios y negocios de este caso:

1. Adaptarte a los cambios

De acuerdo con un informe elaborado por GlobalData Retail las ventas online de juguetes ha aumentado de 6.5% en cinco años, situándose en el 13.7% del total de las ventas. A esto ha llegado tarde Toys “R” Us pues el 90% de sus ventas se dan a través de sus tiendas físicas. Lo anterior contrasta con la predilección de los consumidores de comprar en tiendas online.

2. Una estrategia mal planificada

Pese a contar con las mejores novedades en juguetes y tener un lugar primordial en el sector, Toys “R” Us se enfrascó en una guerra de precios innecesaria con Walmart a finales de los 90s.

Un estudio realizado en torno a este suceso demostró que la jugueteria tenía precios en un 5% por debajo que el supermercado, siendo que los precios de esta última de por si ya eran bajos, ya que tiene la oportunidad de soportarlo con otras categorías de productos que tienen mayor demanda, algo que para Toy “R” Us resulta complicado. Walmart siempre será el ganador en una guerra de precios.

3. Sobreendeudamiento

El crédito es saludable cuando se lleva con responsabilidad, tomando en cuenta la capacidad de pago y el resto de las deudas que tengas. Lo contrario resultará desastroso para nuestro negocio, sin importar que los acreedores sean los proveedores o una institución financiera.

Actualmente los propietarios de la jugueteria buscan reestructurar la deuda que asciende a $5,000 millones de dólares y a invertir los casi $400 millones de dólares de un préstamo que obtuvieron para financiar sus operaciones y comprar nuevos productos.

Poca capacidad para invertir: Las grandes deudas que tiene la empresa le han impedido invertir en su crecimiento, entre ellas aumentar su presencia en el mercado online.

Asimismo, el dinero que reciben parte lo ocupan para operar y otra parte para actividades productivas que les generen recursos para pagar sus deudas.

“¡Nadie hace las cosas como yo!”, “Como no es su responsabilidad, todo lo hacen mal”, “Pareciera que hacen las cosas sin ganas y para que salgan mal”.

Muchos de estos son los pensamientos y comentarios de las personas que tienen personal a su cargo y lamentablemente se dan dos errores fundamentales, para quien no delega un exceso en la saturación de la carga de trabajo y a quien no le delegan una sensación de pesadez existencial por la falta de actividad sustantiva.

En este sentido, mi intención es ayudarte a soltar un poquito más esas actividades que te tienen sumamente ocupado y estresado, las cuales bien puede hacer otra persona.

Soy un firme creyente que las cosas cuando están bien hechas requieren un margen mínimo de revisión, pero para que estén bien hechas debe haber dos sentidos muy claros, por un lado una instrucción bien realizada y por el otro el compromiso de hacerlo de la mejor manera posible.

Aquí lo más importante es que aceptes el hecho de que no puedes acaparar todo el trabajo y que si lo haces te estarás condenando a mantenerte en un estrés constante e innecesario.

Una de las frases que más me inspira al momento de delegar algo es: “Se delega la ejecución, más nunca la supervisión”. Con esto en mente veamos estos consejos:

1. Acepta el hecho de que no debes hacer todo tú mismo

Acaparar el trabajo que le corresponde a un equipo es egoísta y además negativo, si crees que nadie puede hacer las cosas como tú definitivamente estás en lo cierto, pero lo que no puedes saber es si las demás personas lo pueden hacer mejor que tú, de poder, por supuesto que puedes hacer todo por ti mismo, pero no debes hacerlo porque cada las estructuras están creadas de cierta forma para que cada quien realice sus propias tareas.

2. Analiza las tareas que vas a delegar

Antes de triangular el trabajo que te llega como si de una papa caliente se tratara, analiza la tarea que vas a delegar para que estés en posibilidad de conocer los pormenores a los que puedes enfrentarte en caso de una eventual equivocación y del tiempo que te tomaría “reparar el daño” o “apagar el incendio de ser el caso”.

3. Siempre considera delegar aquello que te resulte más complicado

Delegar no es nada más pasarle trabajo a un subalterno, también se delegan aquellas cosas que no sabes cómo hacer y por las que debes pagar para que otro lo haga por ti, muchas veces se pierde más tiempo haciendo uno las cosas que cree que puedes hacer por ti mismo que lo que tardas en recuperar el dinero bien invertido en una actividad por la que se puede pagar, y que a ti definitivamente no te saldría bien.

4. Si te cuesta trabajo delegar, hazlo paulatinamente

No tienes que deshacerte de todo lo que haces en un instante, si sientes que delegando pierdes el control de tus actividades y tareas puedes irlo haciendo paulatinamente, ve midiendo los resultados, analiza claramente lo que tienes en mente y lo que recibes, pero recuerda que no puedes esperar que las cosas se hagan exactamente como tú las has visualizado, sin embargo lo que más importa es que se haga bien y sin errores.

5. Piensa en el beneficio

La verdad de las cosas es que cuando delegas ciertas actividades y tareas estás en posibilidad de ocupar tu tiempo para realizar aquellas cosas que son realmente importantes para ti, en este sentido no temas a empezar a delegar ya que de esta forma alcanzarás tus metas y objetivos haciendo actividades que llenen de sentido tus días.

6. Apunta todo lo que delegues para que puedas recordarlo

Si realmente quieres ser eficiente en el fino arte de delegar lo más importante de todo el proceso es que mantengas en un lugar seguro aquella actividad que acabas de delegar y para la cual has solicitado apoyo, no hay nada peor que saber que hay algo importante que se debe hacer y que no se ha hecho por un descuido de tu parte al no recordar que tienes algo por revisar.

Mi Análisis Realista del día de hoy es: En muchas ocasiones tenemos una gran obsesión por delegar parte de nuestras tareas, sin embargo hacerlo eficientemente te permite disfrutar mucho mejor el tiempo y hacer actividades con mayor certeza.

El título de este artículo, es el objetivo al cual quiero llevarte con este blog.

A que quieras ser mejor. A que desees ser más, tener más y lograr más en la vida.

No vale la pena conformarse con lo poco que hay ahora, y no es natural en un ser humano desear quedarse con lo que tiene, sin anhelar algo mejor.

Bien lo decía Wallace D. Wattles en su libro “La ciencia de hacerse rico”: el ser humano no puede menos, que desear ser, todo cuanto pueda ser, tener todo cuanto pueda tener, y lograr todo cuanto pueda lograr.

Y esto no podría ser menos cierto, dado que hablamos de felicidad en múltiples niveles. Se trata de que seamos felices en cuerpo, mente y alma.

Que amemos y seamos amados, que realicemos uso de las cosas que necesitemos para ser felices, y que nuestra mente esté alimentada intelectualmente en todo momento.

La verdadera felicidad, está en la plenitud, y la plenitud es bastante complicada de lograr sin abundancia. La abundancia, se manifiesta únicamente cuando tenemos con nosotros un sincero deseo de ser mejores, de alcanzar más grandes metas.

Si existen áreas en las que no quieras mejorar, o elementos de tu vida que creas que ya están óptimos, piénsalo dos veces.

Por más que hayas escrito 20 libros, aún tendrás habilidades en la escritura por mejorar. Una cosa es la madurez, y otra muy diferente el mejoramiento. Algunos creen que porque maduraron, no pueden seguir creciendo.

La madurez no es más que un nivel de vida en el que podemos hacer las cosas por nuestra propia cuenta y tomar decisiones de manera autónoma. Pero muchas personas que alcanzan este estado, no llegan a ser nada diferente al promedio.

Si quieres destacarte del promedio, debes olvidarte de la madurez, la madurez en el desarrollo personal, no existe. Si existe siempre la posibilidad de mejorar, entonces nadie puede decir que ha madurado, porque el concepto en sí mismo trata de dar a conocer que se llega a un punto límite, o a una cima.

De igual manera pasa con tus logros, puede que consideres que estás en la cima de tu desarrollo profesional, pero sólo bastará con que eches un vistazo a los profesionales que han logrado más cosas que tú… tendrás mucho que hacer luego de eso.

Está bien querer ser mejor, está bien anhelar siempre el crecimiento personal. Siempre desea desarrollarte como una mejor persona, y si en el camino ayudas a los demás, mejor que mejor.

Poseer la capacidad de recuperación o resiliencia significa que puedes enfrentarte a la adversidad o el fracaso y responder positivamente. Estudios demuestran que tener este rasgo es absolutamente crucial cuando se trata de poder navegar con éxito la vida, el trabajo y las relaciones.

Con ese fin, hemos estado estudiando la “receta secreta” de la resiliencia por décadas. La psicóloga Emily Wenner ha investigado la capacidad de recuperación en los niños durante 33 años, y lo que descubrió es que lo que consistentemente diferencia a los pequeños resistentes de los que no lo son es un claro sentido de autonomía e independencia.

Aún más, los niños resistentes poseen lo que los psicólogos denominan un “locus de control interno”. Es decir, creen que determinan su propio destino.

El rasgo de la resiliencia se desarrolla significativamente durante toda la vida. Las personas resilientes son capaces de responder a eventos estresantes y traumáticos de una manera que construye un significado personal, como lo logró la directora de operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg, cuando su esposo murió abruptamente en 2015.

De hecho, Sandberg se sintió obligada a transmitir lo que aprendió de Martin Seligman, pionero en psicología positiva en la Universidad de Pensilvania, a través de su libro Opción B: Afrontar la adversidad, desarrollar la resiliencia y alcanzar la felicidad, acerca de su viaje a través del dolor utilizando resiliencia y agallas.

La buena noticia es que si tienes capacidad de recuperación, eso es bueno. Tu optimismo y sentimiento de autoeficacia continuarán sirviéndote bien. Y si no eres tan resistente, no te desesperes. Es un conjunto de habilidades que absolutamente se pueden aprender.

Seligman ha dedicado parte de su academia a enseñar las habilidades cognitivas que sustentan la resiliencia, como cambiar la forma en que pensamos de global a específico (“Todo es horrible” a “La junta de hoy salió mal”) y de permanente a impermanente (“Siempre me sentiré mal” a “Sentirse mal es normal y eventualmente me sentiré mejor”).

Dicho esto, es bueno saber dónde te encuentra en la escala de resiliencia y dónde podrías mejorar. Echa un vistazo a las siguientes cinco preguntas para obtener un indicador de tu fuerza de resistencia.

¿Aceptas cuando cometes un error o te enfrentas al fracaso?

Las personas resilientes se ven a sí mismas como los autores de sus propias vidas y no evitan cometer errores, según Forbes. En cambio, son capaces de responder de manera optimista a sus errores y fallas, apropiándose y aprovechando los contratiempos como lecciones para mejorar y crecer. El fracaso, para el individuo resiliente, es simplemente una oportunidad para el éxito en el futuro.

¿Eres capaz de trabajar durante meses o años para lograr un objetivo?

Se necesita una resistencia firme para alcanzar objetivos elevados que requieren mucho tiempo para completarse. Sin un resultado inmediato, puede ser un reto continuar trabajando hacia un objetivo, especialmente cuando hay retrocesos imprevistos, barreras y distracciones brillantes en el camino.

Sin embargo, las personas resilientes pueden permanecer enfocadas con sus ojos en la meta. Establecen objetivos más pequeños que se alinean con tu meta principal y ven los reveses y barreras como parte del proceso de aprendizaje que los hace más fuertes y más sabios.

Cuando estás atravesando un momento difícil, ¿Sabes que no es permanente?

En el campo de la psicología, la “permanencia” es cuando crees que los sentimientos negativos relacionados con un evento son permanentes. No es una sensación poco común después de experimentar algo perturbador, como perder tu trabajo o un ser querido. Sheryl Sandberg había dicho que después de la muerte de su marido, “no importaba lo que hiciera, parecía que el dolor aplastante siempre estaría allí”.

Las personas resilientes aceptan sus sentimientos pero son conscientes de que no durarán. Esta comprensión es una parte clave del proceso de recuperación tras sucesos traumáticos y decepciones.

Cuando sucede algo malo, ¿Puedes encontrar un significado y avanzar?

La percepción es un elemento clave en la resiliencia, según George Bonanno, un psicólogo clínico del Colegio de Docentes de la Universidad de Columbia, que ha estado estudiando la capacidad de recuperación durante casi 25 años.

Si bien la pérdida es un problema para todos, las personas pueden tener un significado más profundo y un accesorio relacionado con estos eventos. Por ejemplo, la muerte inesperada de un miembro de la familia o amigo es triste y difícil, pero para la persona resiliente también puede conducir a una mayor conciencia y defensa en algún tipo de enfermedad que causa la muerte o una relación más estrecha con la religión y la espiritualidad.

Cuando suceden cosas malas que están fuera de su control, ¿Crees que es tu culpa?

Las personas resilientes saben que la causa de eventos desafortunados está fuera de sí mismos. Como lo expresó Sandberg, “no todo lo que nos sucede por nuestra culpa”.

Si bien algunas cosas son sin duda nuestra responsabilidad, hay eventos que simplemente están fuera de nuestro control, como accidentes o la muerte de un ser querido. Externalizar la culpa ayuda a la persona resiliente a superar el trauma. Saber que no somos responsables de todo lo que sucede en nuestras vidas es, de alguna manera, la liberación.

El puntaje

Cada pregunta a la que respondiste “sí” es 1 punto. Si obtuviste…

5: Eres cinta negra en resistencia. Es hora de enseñar a otros cómo enfrentar los desafíos de la vida y ofrecer apoyo en el viaje emprendedor de alguien más.

3-4: La resiliencia no es un rasgo fijo, por lo tanto, dependiendo de la intensidad del factor estresante y de si es crónico, tu resistencia puede tambalearse o crecer. Busca ayuda adicional (como libros como la Opción B: Afrontar la adversidad, desarrollar la resiliencia y alcanzar la felicidad de Sheryl Sandberg y Martin Seligman y Grit: El poder de la pasión y la perseverancia de Angela Duckworth) y prepárate para mejorar tu resiliencia.

1-2: Tu falta de flexibilidad probablemente esté obstaculizando tus relaciones y tu vida laboral. Ahora que puedes admitirlo, es momento de abordarlo y mejorar. Ponte en contacto con la persona más resiliente y positiva que conozcas en tu vida, y pídale que te asesore. O, si eso no es una opción, busca un programa de mentoría profesional. La mayoría de las personas que eligen ser mentores son fuertes, resilientes y exitosas.

Si usted está empezando con su negocio como emprendedor o apenas está comenzando a liderar un equipo, le recomendamos que preste atención a estos errores para que no caiga en ellos.

Ser líder es como ser emprendedor, no todo el mundo tiene la afinidad y la habilidad para ocupar cualquiera de las dos posiciones o roles. Lo cual no está mal, pues si algo hay que hacer para triunfar es optar por el camino que más nos apasiona y nos llena de felicidad.

Está bien arriesgarse y tener ambición para crecer profesionalmente, sin embargo, si usted cree que le falta preparación, preocúpese por mejorar sus habilidades y si más bien considera que el peso de un equipo de trabajo no lo puede sostener, lo mejor es que se haga a un lado e intente progresar, innovar o replantearse en otras cosas.

Ahora, lo importante es que usted descubra realmente qué quiere hacer y cuál es el sector que más le conviene, ya que la felicidad es una decisión personal, o por lo menos así lo asegura el director de Performia Colombia Jairo Pinilla, “no permanezca en un trabajo que no le haga sentir bien, recuerde que siempre se puede hacer algo al respecto. Si tiene un sueño trabaje por él, no espere para comenzar. Proyecte su futuro desde su realidad actual y pregúntese si eso es lo que realmente quiere para su vida”.

Si su plan de ruta está enfocado en crear una empresa o liderar un buen proyecto que involucre muchas personas, debe considerar sí o sí el manejo del personal y además debe evaluar cómo va a ser para que las personas que lo acompañen sientan el mismo nivel de compromiso que usted cuando creo la idea del negocio, finalmente sin estas personas usted no va a conseguir los resultados que tanto espera.

Por lo general, cuando una persona comienza con un negocio asegura que no va a ser igual que su jefe anterior, que va a comprender porque alguna vez él fue empleado también, lo que no saben es que esto no resulta ser tan fácil como parece, pues los zapatos del jefe, empleador o guía de un equipo son muy diferentes.

En esta posición usted tiene que pensar en todo y responder por todo, tiene que hacer que su gente se sienta feliz, que vean resultados, que estén satisfechos, que sean productivos y que aporten a su labor por un buen tiempo con gran entusiasmo. Es por esto que desde un principio debe elegir a la persona más adecuada.

Antes de comenzar con las lecciones del magnate británico Richard Branson, fundador de Virgin Group, le compartimos algunas recomendaciones de Pinilla para que logre que su equipo de trabajo esté feliz y motivado:

• La misión de una empresa debe incluir que los trabajadores se sientan identificados con el propósito de la misma y que ese propósito los motive a hacer las cosas bien.

• Hágale saber a la gente lo que hace bien: ¡Felicite siempre en público!

• Haga de su empresa un campo de juego donde su equipo sean los jugadores, póngales reglas, metas y recompensas.

• No olvide que sus empleados también son seres humanos, usted puede ser más flexible con aquellos más productivos.

• Un líder observa, ¡no escucha! La injusticia espanta a los trabajadores productivos y daña a la organización. No tome decisiones con base en comentarios ajenos. Hágalo sólo en lo que usted pueda observar.

• Cumpla lo que promete, un trabajador puede sentirse muy bien en un trabajo, pero si es engañado se decepciona y pierde la motivación. No se comprometa si no puede cumplir.

Ahora sí, las lecciones de Richard Branson

Este hombre de 66 años con una fortuna cercana a los $5.000 millones de dólares, tiene mucho que hablar sobre liderazgo, finalmente comenzó a ser negociante desde que tenía 15 años cuando dejó sus estudios y hoy maneja aproximadamente 300 empresas que hacen parte del Grupo Virgin y que están ubicadas en todo el mundo en diferentes países.

La experiencia de la vida, en el emprendimiento y en los negocios le ha dejado diferentes lecciones a este empresario multimillonario, por eso hoy le compartimos algunas de ellas citadas por el portal INC que pueden ayudarle a ser un buen líder y un excelente emprendedor:

1. Sus empleados siempre van primero

haga que las personas que le colaboran sean sus aliados, ellos tienen que ser su cómplice en todo sentido laboralmente, si ellos sienten su apoyo también lo van a apoyar a usted y por supuesto van a hacer las cosas bien. No olvide que las personas que trabajan con usted hacen parte de la imagen de la empresa y está en la mayoría de las cosas debe ser impecable.

Branson asegura que “si cuida a sus empleados, sus empleados se encargarán de sus clientes y sus clientes se encargaran de sus accionistas”. Además él agrega en una entrevista con el editor jefe de Inc:

“Si la persona que trabaja en su empresa está 100% orgullosa del trabajo que está haciendo, si le da las herramientas para hacer algo bueno, si están orgullosos de la marca, si se cuidan y se trata bien, entonces van a estar sonriendo, van a ser felices y por lo tanto el cliente tendrá una experiencia agradable.

Pero, si a la persona que trabaja para su empresa no se le dan las herramientas adecuadas, no se cuida, no es apreciado, entonces no van a hacer las cosas con una sonrisa y por lo tanto el cliente será tratado de una manera en la que este no quiera volver jamás. Así que, mi filosofía siempre ha sido, poner en primer lugar al personal, después al cliente y por último a los accionistas”.

2. Acepte el fracaso, porque esta es la base para el éxito

no se asuste si las cosas no le salen como lo esperaba porque esto es natural, le pasa incluso a muchos poderosos en el mundo, todos podemos fallar, la clave está en volver a intentar y ser resiliente ante ciertas situaciones.

Es más, del fracaso salen las ideas más creativas e innovadoras que se pueda imaginar, porque cuando usted pasa por una mala situación tiene la posibilidad de evaluar cuáles fueron los errores y corregirlos en una próxima ocasión.

En este sentido, usted como líder no puede recriminar a sus empleados cuando se equivocan, no permita que ellos le teman, más bien déles la posibilidad de probar con cosas distintas, que sean propositivos pues usted no sabe si de ahí salga una idea millonaria.

La opinión de Branson frente al éxito y el fracaso en su compañía es: “nunca hemos estado 100% seguros de que cualquiera de los negocios que hemos iniciado en Virgin iban a tener éxito. Pero por más de 45 años, siempre hemos mantenido nuestro lema: “Hagámoslo, vamos a hacerlo”. No se avergüence de sus fracasos, aprender de ellos y empezar de nuevo experimentando contratiempos es parte del ADN de cada empresario exitoso, y no soy una excepción”.

3. La comunicación debe ser en doble vía

a pesar de que usted debe tener un buen discurso y como líder de una empresa o negocio debe saber comunicarse de manera efectiva para que lo entiendan, debe considerar que usted no puede ser el único escuchado por sus clientes, proveedores y colaboradores.

Si algo tienen las personas exitosas en común es que no son “charlatanes” ellos saben muy bien cuándo hablar y por qué hacerlo, porque sencillamente prefieren oír a los demás. Branson entiende que la comunicación se debe dar en doble vía y por eso agrega a la entrevista con Inc lo siguiente:

“Ser un buen oyente es ser un buen líder, hay que escuchar a la gente en primera línea, eso es un rasgo muy Virgen. Escuchar nos permite aprender unos de otros, una empresa excepcional es la que obtiene todos los pequeños detalles a la derecha. Y la gente que está en primera línea sabe que las cosas no van bien, y saben cuándo hay que mejorar las cosas. Y si los escuchas, pronto podrás mejorar todas esas cosas necias que convierten a una empresa promedio en una empresa excepcional.”

 

 

 

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