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Nueve conductas que debes cambiar para mejorar tus finanzas personales

Por Joan Lanzagorta | Publicado en Educación Financiera | 19 de octubre, 2016

finanzas(Primera de dos partes)

Siempre he pensado que las personas construimos todos los días lo que somos y lo que tenemos.

Nuestras acciones nos definen sin duda alguna. Muchas de ellas son conscientes: son decisiones que tomamos día a día. Pero otras las hacemos sin darnos cuenta, estas son las que llamamos hábitos.

En cuestión financiera nuestras conductas —la forma como manejamos nuestro dinero— definen nuestra situación presente y futura. En algunos casos tomamos malas decisiones porque no tenemos información: por eso siempre he tratado en esta columna de transmitir cultura financiera y ayudar a las personas a tomar mejores decisiones con su dinero.

Pero en otros simplemente hacemos cosas porque así nos enseñaron o porque hemos adquirido un hábito: éstas son mucho más difíciles de modificar. Para poder hacerlo necesitamos primero darnos cuenta: tomar conciencia de ellos.

En cualquier caso, he compilado una lista de nueve conductas muy frecuentes de las personas, las cuales, si logramos erradicar o modificar, significarán un cambio muy positivo en nuestra vida:

1. Dejemos de gastar más de lo que ganamos.

Esto, por más sencillo que parezca, es la clave para tener finanzas personales sanas. Claramente las personas que gastan más de lo que ganan se endeudan: destruyen patrimonio. Esto tarde o temprano no es sostenible.

La única forma de crearlo es precisamente gastando menos de lo que ganamos, lo cual puede conseguirse de dos maneras: reduciendo nuestro gasto pero también incrementando el ingreso.

A veces las personas piensan que hacer un presupuesto limita sus opciones, yo digo que las abre, porque nos permite decidir, nosotros, cómo vamos a gastar el dinero que recibimos. Significa asignar prioridades, distribuir nuestro ingreso entre gasto corriente (consumo presente), el pago de nuestras deudas (consumo pasado; no es bueno seguir pagando algo que ya disfrutamos) e inversión para metas futuras.

2. Dejemos de incrementar nuestro saldo en tarjetas de crédito.

La gente se asusta cuando les pido hacer este ejercicio.

Saca los estados de cuenta de tus tarjetas de crédito de todo el 2015 y suma el monto de los intereses y comisiones, incluyendo IVA, que pagaste durante el año. ¿Cuánto dinero pagaste en total a los bancos? ¿Te imaginas haber podido ahorrar ese dinero para otras cosas?

Las tarjetas de crédito son una deuda muy cara y suelen representar un déficit en el gasto personal (es decir, por lo general son un indicador de que estamos gastando más de lo que ganamos).

Si ése es tu caso, deja de utilizarlas y enfócate en liquidarlas. Paga el mínimo y lo más que puedas para quedar libre de ellas de una vez por todas y comenzar a construir patrimonio.

3. Dejemos de vivir con la soga al cuello.

Siempre recomiendo a mis lectores tener un fondo de emergencias que cubra por lo menos entre tres y seis meses el gasto familiar corriente. Este rango está diseñado para asalariados, pero los freelancers necesitarán un poco más.

Esto es importante, ya que un fondo para emergencias es un “colchón” que nos permite sobrellevar las cosas en tiempos difíciles. Significa contar con liquidez para imprevistos. Significa salir de un punto donde nos sentimos con la soga al cuello, esperando con ansias a que nos llegue el pago de nuestro siguiente salario.

4. Dejemos de usar créditos de forma indiscriminada.

El crédito es una herramienta muy importante de planeación financiera personal: nos permite crecer si lo utilizamos de manera inteligente. Para sumar, no para restar.

De lo contrario, se vuelve un arma muy peligrosa, apuntada en contra nuestra y sobre todo en contra de nuestras finanzas.

Hay muchas personas que utilizan el crédito de forma indiscriminada: aún no han salido de una fuerte deuda, que apenas pueden pagar, cuando ya están tomando otra. Sentirse esclavo de las deudas es, realmente, atroz.

Fuente: eleconomista

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Comentarios

  1. 1 20/10/2016 - tpv:

    Simplemente dejando de hacer el punto 2 evitas el punto 1 y 4. He conocido cantidad de familias en bancarrota por no poder pagar las deudas de tarjetas de crédito. El tiempo de disfrute de una de esas tarjetas es mucho más breve que el tiempo que se emplea en pagar la cantidad gastada más los intereses. He conocido personalmente a 2 pequeñas tiendas que hacían frente a la compra de stock con tarjetas de crédito, y en menos de un año echar el cierre.

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