Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Nos enseñan a ser pobres

Por Raúl Mendoza Cánepa | Publicado en Interés General | 29 de marzo, 2018

ensenanEn la escuela, en la universidad, en la casa, nos enseñan a ser pobres porque el éxito y el dinero están reñidos con la ética. Promovemos la modestia, porque superar cierto nivel es una insolencia.

En las interrogantes sobre el futuro, muchos jóvenes dirán que lo suyo es ser abogados, médicos, ingenieros, porque esa es la línea tradicional del éxito.

La suma de títulos parecen dar cuenta de la dimensión de nuestro intelecto, sin que nos percatemos que solo son un indicador de cuánto gastamos en nuestra educación. Ignoramos que se invierte (gasto al margen) cuando lo que depositamos se multiplica, lo que no ocurrirá mientras sigamos enganchados del ancla que nos hunde o nos estanca.

Abogados, médicos, ingenieros…la mayoría siempre trabajando para alguien ¿Algún joven de veinte responderá que quiere ser empresario? ¿Alguno nos sorprenderá con su aspiración a la libertad financiera? ¿Habrá quien se atreva a desafiar la normalidad admitiendo su deseo de riqueza?

Ser ricos

Ser vendedor es un oficio menor y pretender ser rico vendiendo, una utopía. Gran error.

Siempre se debe estar bajo el paraguas de un empleador. Gran error.

Nadie requiere del marketing en su formación. Gran error.

Vendemos cosas y vendemos ideas, pero también nos vendemos a nosotros mismos y lo hacemos todo el tiempo. Ser social es vivir sometido a la necesidad de vender, de persuadir al otro. Quizás hasta esta línea, el criterio de este artículo le parezca inmoral, porque en el Perú el éxito es «inmoral».

Nadie gusta de llamar la atención, pese a que aún el odio vende; porque el perfil bajo no conduce sino a las sombras. Se educa para la pobreza y se infiere que si la escasez viene de natura porque así nos tocó, por designio, karma o condenación, es de suyo resignarse a quedarse allí.

El emprendedurismo, el marketing y las ventas son una «mala palabra» en los estratos económicos bajos. Es un provocador despropósito que quien (tras tocar el fondo) esté alcanzando la libertad financiera se atreva desde un artículo a proponer que el dinero no es una necesidad, un artificio para sobrevivir sino un sueño legítimo por realizar. ¿Blasfemia? Si dejó de leer estas líneas es que, en efecto, a usted lo educaron para ser pobre, pobre a perpetuidad.

Incluso en el mundo intelectual (el que más ha tocado y conoce este columnista), el objetivo nunca es «hacer dinero», es trabajar para otros cuando menos, es ganar un prestigio; pocos estarían convencidos de la legitimidad de su riqueza.

Algunos liberales, Adam Smith incluido desde la raíz doctrinaria, justificarán el sistema porque la «codicia» del capitalista siempre beneficiará al conjunto, será el filántropo voluntario, el egoísta heroico, el gestor de los empleos ¿Se han percatado? Hasta los liberales necesitan justificar la legitimidad de la riqueza. No extraña que en el mundo el 10% de las personas esté destinado a hacerla en los más altos negocios, mientras que el 90% sobreviva en una economía de escasez y necesidad.

Escuchaba a un gran vendedor, al mejor de todos, expresarse de sus maestros. Algunos de ellos enseñaban Finanzas, otros Mercadotecnia y alguno Gestión Empresarial. Al interrogarlos, descubrió que ninguno era empresario, ni rico ni libre, tampoco aspiraban a serlo, apenas nadaban en la comodidad de sus vidas austeras. Por alguna razón y sin saberlo, pretendían enseñar a ser ricos a otros, pero solo enseñaban a administrar lo que en teoría no estaba llamado nunca a crecer.

Vale decir que su magisterio carecía del imperio de la pasión, del crédito del Know How vivencial… pero allí estaban, aconsejando a otros, bajo el derrotero de sus propios límites y la medianía de sus propias ambiciones.

¿Se crispó frente a esta última palabra como ante una invocación maliciosa? «El dinero, fuente de todos los males», dirán algunos, que flotan, precisamente, en el pantano del malvivir ¿Tan mal nos llevamos con el dinero?

No existen profesionales en ventas, porque por debajo de todos los oficios se considera al de vendedor (que nunca admitirá que lo es), pero el vendedor (dejando de jugar con los términos) es un empresario y empresarios somos todos cuando sin mando de por medio la emprendemos en aquello que nos va a redituar…y a redituar bien.

Si reparamos en el automóvil nuevo del vecino, fruncimos el ceño para presumir que alguna irregularidad hubo de por medio. Si un rico va preso, no falta quien lo tome como una reivindicación.

Cuando la cultura del éxito y de la riqueza se imprima en lo que Jung llamaba nuestro «inconsciente colectivo», podremos, por fin, aspirar a una vida mejor.

Compartir

 

« Anterior:

Siguiente »

Deja tu comentario


Subir »
FB