Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

No son los chicos buenos, sino los cobardes los que terminan últimos, por Robert Kiyosaki

Publicado en Educación Financiera | 6 de enero, 2012

Robert KiyosakiRobert Kiyosaki, especial para CNN

(CNN) – Recuerdo cuando estaba sentado delante de mi padre rico mostrándole los estados financieros de mi negocio de billeteras de nylon y velcro. Yo tenía 32 años y el negocio se había disparado más rápido de lo que jamás había imaginado. Tenía más de 380 representantes de ventas independientes. Las ventas estaban aumentando, y nuestro producto era muy demandado.

Yo también era joven, inexperto y dirigiendo la empresa hacia el suelo.

Mientras mi padre rico estudiaba los estados financieros de la compañía, me senté nervioso, sabiendo que las cosas no estaban bien. Debo aclarar aquí que el hombre al que me refiero como mi “Padre rico” era el padre de mi mejor amigo Mike y el hombre que no sólo se convirtió en mi mentor, sino que sirvió de contrapunto a mi verdadero padre, a quien me refiero a él como mi “Padre pobre.” Tener dos “padres” me enseñó que siempre hay dos puntos de vistas… en el mundo del dinero y en el de la vida. Padre rico hizo su fortuna en bienes raíces, y sus inversiones lo convirtieron en uno de los hombres más ricos de Hawai.

Pero ese día, él estaba estudiando mi propio desempeño en los negocios. Tras lo que pareció una eternidad, me miró y dijo: “Tu empresa tiene cáncer, y me temo que es terminal. Ustedes han administrado muy mal lo que podría haber sido una rica y poderosa compañía. No saben lo que están haciendo, y lo peor de todo es que no tienen las agallas para admitirlo. Ustedes son unos incompetentes, malos empresarios y están entre ser unos ladrones o unos payasos. Espero que sean sólo unos payasos.”

Él sabía que yo estaba en peligro de no pagarles a mis empleados ya que mis cuentas por cobrar tenían más de 90 días. Eso afectó a mi flujo de efectivo y tuve que tomar una decisión: usar el dinero que necesitaba para la nómina para pagar las cuentas y mantener la empresa a flote o pagarle a mis empleados y cerrar el negocio.

Me acordé de esta historia esta noche al leer acerca de un nuevo estudio: “¿Los chicos (y chicas) buenos, realmente terminan últimos? Los efectos conjuntos del Sexo y la Amabilidad sobre los ingresos” Por Timothy A. Judge de la Universidad de Notre Dame, Beth A. Livingston de la Universidad de Cornell y Charlice Hurst de la Universidad de Western Ontario. Fue publicado en el Journal of Personality and Social Psychology.

Los investigadores hallaron que, en parte, que “la amabilidad se relaciona negativamente con los ingresos y las ganancias”, que los chicos buenos “son castigados por ser muy agradables”, y que esto se traduce en menores ingresos.

Esencialmente, el estudio encontró que las personas en el mundo de los negocios que son “buenos” ganan menos que las personas que son “malas.”

Vamos a preguntarnos: “¿Qué quieren decir con ‘Buenos’?”

Mi padre rico no era un “buen” hombre para los estándares de muchas personas. Algunos lo llamaban malo, pero yo lo llamaría fuerte y con principios. Y él fue exitoso.

Él me demostró que a él yo le importaba lo suficiente como para decirme la verdad y retarme a ser un mejor hombre. No se anduvo con rodeos y a menudo fue muy duro, pero yo sabía que él se preocupaba por mí como un hijo.

Fortaleza y compasión no son mutuamente excluyentes. Creo que una de las claves del éxito es aceptar la verdad, no importa cómo se diga. Si no hubiera sido tan duro conmigo décadas atrás, es probable que me hubiera convertido en otro hombre de negocios fracasado – y posiblemente, incluso en un ladrón, en lugar de un payaso.

He recibido mucho feedbacks en mi vida de muchos tipos diferentes de personas. El viejo adagio, “No es lo que usted dice, es cómo lo dice,” es una referencia apropiada aquí. Mientras que no condono andar con rodeos o irse por las ramas, creo que todos somos capaces de mostrar respeto y empatía por aquellos con quienes trabajamos. Si esa es la base de los feedbacks, incluso las más duras y criticas de las evaluaciones se pueden dar con respeto y consideración.

Decir las cosas como son… pero no disfrutar humillando a alguien o participando en algo que esté al borde de los ataques personales.

El mundo está lleno de personas que inventan excusas, personas que son cobardes y personas que utilizan el término “bueno” para encubrir su incapacidad de tomar una decisión difícil, decir lo que haya que decir o defenderse a sí mismo, o a su posición o la de otras personas, porque tienen miedo de cómo van a ser vistos o de que a alguien no le vayan a agradar más.

Esto es cobardía.

En mi experiencia, muchas personas confunden ser cobarde con ser bueno. Es más fácil querer complacer y decir lo que los otros quieren oír que formar una opinión y pelear por ella, incluso si esto significa tomar un riesgo o perder su trabajo.

Y ese es el verdadero problema: la mentalidad de los empleados. Es perforado en nosotros desde la infancia. Las escuelas le enseñan a los niños a ser complacientes, que hagan lo que se les dicen, que sean buenos empleados, o enfrentarán las consecuencias. Aquellos que cuestionan al sistema son generalmente considerados niños “problemáticos”. Aquellos que piensan por sí mismos, que desafían y preguntan, son etiquetados como “rebeldes”. Desde temprana edad se nos enseña a complacer a la gente. Eso, según se cree, es lo que hace que una persona sea buena o agradable.

Los ricos están dispuestos a tomar riesgos, cuestionar el status quo y decir lo que hay que decir, aunque sea difícil de escuchar, y difícil de decir. Mucha gente ve esto como maldad, pero creo que es exactamente lo contrario. Es una gentileza hablar con honestidad y decir lo que sientes que es correcto. Sólo los cobardes dejan que el miedo les impidan tomar las decisiones difíciles.

Estoy convencido de que entre las claves de éxito en los negocios y en la vida, está la veracidad, la capacidad de recibir (y dar) un honesto y bien intencionado feedback, en la fuerza de carácter y en la convicción de los principios de uno mismo.

Y eso no es malo. Eso es bueno.

http://edition.cnn.com/2011/OPINION/08/19/kiyosaki.business.success/index.html?hpt=op_t1

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Comentarios

  1. 1 7/01/2012 - daniel:

    me parece correcto

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