Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"
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Los secretos de los negocios exitosos y cómo convertirte en un gran líder

líderesSer inconsistente, cambiar de rumbo profesional o de idea, ser contradictorio, se han visto tradicionalmente como “pecados” en el mundo laboral.

Pero debatirnos entre dos ideas opuestas y elegir una sobre la otra en momentos diferentes no nos vuelve necesariamente inconstantes.

En realidad, reconocer estas dualidades y entender que forman parte de la forma en que pensamos es una habilidad del liderazgo crítico.

Hacia un mejor liderazgo

Un simple gerente de empresa solo busca coherencia en su trabajo, pero un verdadero líder se siente cómodo con la paradoja.

Los mejores directivos son entonces aquellos que se sienten cómodos teniendo dos o más opiniones opuestas sobre un tema porque saben que el mundo es complejo.

Y en los negocios es crucial poder reaccionar ante las situaciones en toda su compleja y paradójica gloria.

Limitar tus ideas, tus observaciones o la retroalimentación sobre determinados contextos para que sean consistentes con una única lógica puede ser atractivo por su simplicidad, pero cierra innecesariamente las opciones de la resolución de problemas.

Y lo más importante, simplemente no se ajusta a la realidad.

Las personas y los problemas que crean y, a continuación, tratan de resolver, pueden llegar a ti de maneras inesperadas. ¿Por qué dejar que un pensamiento estrecho haga tu trabajo más duro de lo que debería ser?

Cuando entreno a gerentes y les pido que describan a sus jefes superiores, invariablemente utilizan palabras como “micromanager”(un estilo de dirección de empresas que controla estrechamente a sus subordinados) o “delegador” (el que deja hacer).

Nos gusta etiquetar a las personas de una manera estrecha y, cuando lo hacemos, nos perdemos algo sutil pero importante: las etiquetas sencillas no sólo son engañosas, sino que también reducen nuestra propia oportunidad de aprender.

Esta tendencia de mucha personas de encasillar a los jefes hace que sea más difícil para ellos apreciar que la gestión de empresas es una habilidad llena de prioridades en conflicto y de presiones cambiantes.

El gerente sabio adopta la paradoja

Una gestión eficaz de una empresa requiere una constante alternancia entre ser un líder involucrado que da instrucciones en tiempo real y que, a la vez, permite a los empleados la independencia que necesitan para avanzar, dándoles retroalimentación cuando sea necesario.

Puede ser duro para algunas personas lidiar con eso, pero los mejores jefes son los que navegan esa paradoja de acuerdo a las circunstancias cambiantes de cada tarea o proyecto.

Los mejores líderes crean realmente oportunidades para los miembros de su equipo mediante la delegación de la responsabilidad, pero no se trata de delegar y olvidar: se trata de prestar atención constante a los subordinados y al ambiente de trabajo.

Si esto te parece difícil, considera los siguientes consejos:

• Aunque la paradoja y la contradicción permanezcan en el telón de fondo de nuestras vidas, dos ideas opuestas no necesitan ser al mismo tiempo verdaderas.

Esto podría traducirse de una forma sencilla: una idea que fracasó hace tres años bien puede ser correcta hoy. Los asistentes personales digitales fueron un fracaso enorme en la década de 1980, mientras que en los años 2000 los dispositivos móviles (la misma cosa pero con otro nombre) son básicos para nuestra forma de vivir y trabajar.

• Lo que tiene sentido para mí puede no tener sentido para ti. 

Ninguna idea obtiene el 100% de aprobación general, lo que significa que personalizar la forma en que cada uno de nosotros trabaja y dirige es perfectamente natural. E inteligente.

Así que mientras un estilo de liderazgo debería con frecuencia mezclar el delegar con la gestión directa, mi estilo de liderazgo, o la naturaleza de mi equipo, o incluso el tipo de proyecto en el que mi equipo está trabajando, pueden tener un impacto en si decido ocuparme más o delegar más.

• El peor error de todos es negar la paradoja y la contradicción.

Pretender que no existen no significa que vayan a desaparecer de pronto. Pero sí indica que estás actuando con un sentido muy limitado de lo que pasa, y esto nunca es bueno.

Así que sin importar cuan convencido estés de algo, pregúntate si lo opuesto puede tener también cierta validez. No necesitas entrar ahí, pero este tipo de apertura mental te ayudará a identificar los riesgos potenciales de tus decisiones y a estar en una mejor posición para mitigarlos.

A pesar de nuestros mejores esfuerzos para contenerlo, nuestro cerebro tiene la capacidad de valorar dos puntos de vista opuestos simultáneamente.

Vivimos en un mundo tan polarizado ahora que es difícil aceptar que cualquier persona pueda creer en dos cosas opuestas a la vez.

Pero lo hacen. Si eso no inspira esperanza, no sé qué lo hará.

oso tigre y dragón“Estoy rodeado de hienas, de osos perezosos, de marmotas, de comadrejas y de zorros astutos”.

Cuando me lo decía un amigo, no sabía si había un programa de Frank de la Jungla o había pasado un mes en la selva. Pero estaba describiendo el día a día de su empresa.

¡¡Menudo zoológico!!

Hace unos días, terminé de leer el libro de Andrés Pascual y Ecequiel Barricart, “El oso, el tigre y el dragón. Los tres animales que habitan en ti”. Y mientras me iba describiendo la fauna con la que convive, me acordé de él.

Leyendo libros, revistas de Management, conferencias y valores que hay en la sociedad, es normal que se conviva con este tipo de fauna o seamos devorados por ellas.

Estrategias para ser más competitivos, cómo hacer que tu empresa sea la líder del mercado, cómo llegar a ese puesto que tanto añoras, cómo conseguir ese título que todos tienen y tú no…”

Ante estos titulares reales y promociones de cursos, ¿Qué tipo de personalidades estamos desarrollando?

La de hienas, diablos de Tasmania y demás fauna salvaje.

¿Qué pasaría si todo se redujera a esos 3 animales que te he comentado antes?

Necesitamos ordenar nuestras emociones. No podemos abrir la puerta de la oficina y empezar a gritar sin haber dicho ni buenos días, y otro día que todo sea bonito, alegre y feliz. Un poco de equilibrio, de coherencia, por favor.

Un buen líder, una buena persona empieza liderando sus emociones. Y eso es lo que nos hace el oso que todos llevamos dentro.

Somos emociones, somos sentimiento por mucho que esta sociedad, nos diga, que nos los tenemos que comer, ya que las emociones nos dicen que nos nublan en nuestro día a día, a la hora de tomar decisiones.

Pero desde que nacemos, nos instruyen desde el miedo. Miedo por desobedecer a nuestros padres, profesores, jefes… Miedo a las represalias, por no hacer lo que esperan y desean de nosotros…

Así que cuando llegamos el mundo laboral, sólo tenemos miedo en vez de motivación, ilusión, alegría o ganas de superación. ¿Por qué?

Porque sabemos si llevamos la contraria, NOS ECHARAN, porque si decimos lo que pensamos, NOS ECHARAN, porque si no hacemos horas extras, NOS ECHARAN… Y vivir en el paro, es lo más denostado y macabro que nos puede pasar…Así que por lo tanto, ocultemos nuestras emociones, ocultemos nuestros deseos, nuestra creatividad, y hagamos lo que nos piden y sin rechistar.

Todos los días cuando nos levantamos somos como Winnie The Pooh pero deprimido, sabiendo que tenemos que ir a trabajar.

¿Cómo hacemos para que ese oso se levante todo el día robusto y ruja?

Nos han dicho que el miedo es lo peor que nos puede pasar. Yo creo que no. Es una emoción con la cual nos tenemos que hacer amigos, como la frustración, rabia o la tristeza. Esto es como las heridas, cuando las dejas al aire, se cicatrizan mucho más rápido, pues con las emociones igual.

Cuando descubrimos porque nos pasa, empezamos a descubrir quienes somos de verdad. No eres esas mascaras, esas apariencias o esos títulos que están detrás de tu despacho. Eres tú, alguien único.

Las emociones son la herramienta ideal para expresar quien eres, qué quieres, cómo sientes… ¿Por qué lo hacemos tan difícil ocultándolas o no dejándolas salir?

En este mundo, nuestro tigre, esta muriéndose de deshidratación, está famélico. El tigre quiere retos, que le hagan sacar su valentía. Pero el mundo nos pide que solo queramos la rutina, aunque por las noches desearíamos que nuestra vida fuera de otra manera. Que los valientes sean otros, que otros se arriesguen, y si lo consiguen que nos enseñen como lo han hecho.

Las únicas acciones que realizamos son las que nos pone nuestra agenda, y de ahí no nos salimos. ¿Así como vamos a alimentar a nuestro tigre? Más bien se querrá marchar con otro que lo cuide y quiera más que tú.

También están los profesionales, que tienen a su león más gordo que Michelin gracias a sus constantes iniciativas y su estrés.

¿Qué hacemos pues?

Preguntarte de forma sincera: ¿Qué quiero hacer en el trabajo?

Cuando lo tienes tatuado en tu mente, no te importan las circunstancias ya que sabes QUÉ, tu creatividad resurge ante las posibles dificultades. La disrupción es tu filosofía, ya que todos los días quieres ser mejor que el día anterior. Las metas siempre te impulsan a ser mejor, a querer conocer donde no están tus limites, aprender continuamente ya que sabes que no sabes nada.

Pero sabiendo QUÉ quieres, actúas desde la serenidad, desde la tranquilidad, porque sabes que estás en el camino correcto. Quizá no consigas crear esa empresa, quizá no llegues a liderar ese cambio con el que sueñas, pero sabiendo todo lo que te podría ocurrir, todo lo que tendrías que dejar a un lado, lo has hecho, desde la tranquilidad, y desde la coherencia.

Y ¿Qué hacemos con el dragón? ¿Para qué sirve?

Hace unos días preguntaba a un directivo. ¿Te sientes vacío a pesar de la vida que llevas? Su respuesta, con lagrimas en los ojos, fue que SI.

Somos mucho más que nuestras emociones, que nuestros títulos, acciones o retos. Somos mucho más.

Todos hemos venido a dejar algo en el mundo que perdure. No hemos venido a trabajar y hasta al día siguiente .Ya no te digo una huella en el mundo mundial, pero si en la gente nos rodea, o en nuestros clientes. Algo más allá que conseguir facturar todos meses más que el mes anterior.

Todos queremos volar, que nos reconozcan por nuestro vuelo, por nuestras alas. Pero si lo haces por ego, te aseguro que el vuelo será muy corto y con aterrizaje forzoso.

Para ello, tienes que estar en soledad contigo mismo. ¿A qué pica, verdad?

Acepta tus emociones. Acepta que no eres el contexto en el que estés viviendo, sino que eres mucho más.

Cuando empieces a volar, te darás cuenta, que hemos dado importancia a cosas que no la tenían, que hemos reaccionado a cosas de forma reactiva cuando tenía que ser de forma proactiva.

Eso es lo que hace un dragón, saber que tienes que volar mucho más que a ras de suelo, sabiendo que tienes un PORQUE que realizar, una misión.

Así que profesionales, empresas y demás organizaciones:

– Amen a su oso, a cada uno de los osos que tienen en su empresa. Amándolos descubrirán lo autenticidad de cada uno de ellos, sacando adelante sus talentos sin necesidades de programas “fashion” de búsqueda de talento. NO contraten por C.v. contraten por el brillo de que transmiten los osos en sus ojos.

– Den permiso que saquen las garras de tigre que todos tienen. Permitan que saquen sus ideas, que las pongan en marcha, que se confundan sin recriminarles por ello. Hagan un club de tigres y le aseguro que serán una empresa canalla.

– Para volar, hay que tener un PORQUÉ. Un propósito mayor que una facturación o una expansión sin sentido. Y sobre todo cuando ese propósito te mueve, comenzarás a darte cuenta que como vienen las cosas, se van, descontextualizando todo lo que te ocurre.

Siempre habrá momentos, que a la hora de emprender un proyecto, haya un animal que destaque más que otro, pero siempre recuerda que tiene que haber un equilibrio dentro de ti, dentro de la empresa, recuerda alimentarlos en la misma medida

¿Cómo sería una empresa con estos 3 animales dentro de ella? ¿Cómo los alimentas tú? ¿Qué animal crees que no alimentas en tu vida?

shark tankSiempre llega un momento de tu vida en el que quieres dejar de tener jefes y emprender tu negocio para trabajas por tus propios sueños y construir un legado para ti.

Sin embargo, la mayor parte del tiempo uno se encuentra con gente pesimista o situaciones que orillan a que pocos logren alcanzar ese sueño.

Patricia Armendáriz, Arturo Elías Ayub, Rodrigo Herrera, Carlos Bremer y Jorge Vergara conocen bien de esto, y nos lo muestran en cada edición de Shark Tank.

Por eso, aquí te compartimos siete frases de Shark Tank para motivarte a emprender o continuar en este viaje del héroe en el mundo empresarial.

1. “Prueba y arriésgate porque igual como pega un proyecto, pega otro y te vas para arriba”.

– Arturo Elías Ayub

Todo aquel que inicia un negocio siempre se está arriesgando a dos posibilidades, a que su negocio sea exitoso o a que sea un fracaso. El “no” ya lo tienes, hay que ir por el “sí” y trabajar para que el proyecto se vuelva un éxito, deja a un lado el miedo al fracaso y comienza a intentarlo.

2. “¿Por qué crees que poner tu nombre en inglés ayudará a que vendas más?”

– Patricia Armendáriz

Cuando uno inicia un negocio, uno de los primeros pasos es asignar un nombre. Es uno de los pasos más importantes porque será el reflejo de tu marca. Es recomendable que refuerce los elementos clave de la empresa o defina las cualidades con las que quieres que tu negocio sea identificado.

3. “¿Y cuánto cobras de sueldo? Para mí es una pregunta tan importante que no te imaginas, eso me habla mucho del compromiso del emprendedor con el proyecto”.

– Arturo Elías Ayub

El salario de un emprendedor se debe fijar en función de lo que se esté pagando en el mercado para las responsabilidades que vayas a tener en la empresa y el sector en el que te muevas.

Sin embargo, como emprendedor, el sueldo al inicio del proyecto es un tema complicado ya que debes decidir si por algunos meses no cobrarás sueldo para que siga siendo parte de la inversión, saber cuándo es el momento preciso para iniciar la retribución económica a tu persona sin que esto represente pérdidas para la empresa.

4. “Hay momentos en que te sientes derrotado; aquí es donde se define a las personas que sacan las empresas adelante”.

– Rodrigo Herrera Aspra

Los primeros años son difíciles para los negocios, para su crecimiento y para sobresalir del rubro en el que se desarrollan. Hay momentos en los que crees que el negocio no tiene hacia dónde seguir creciendo o no estás teniendo las retribuciones que planteaste en el documento del desarrollo de la empresa.

Es en estos momentos cuando la persona clave de la empresa la tiene que sacar adelante con sus conocimientos y situaciones que ha ido viviendo a lo largo del camino recorrido. Esto, tiene que ir de la mano con el ser honesto, directo y pedir apoyo cuando lo necesites para demostrar tu compromiso con el proyecto y para salir adelante.

5. “En cualquier negocio, hay que poner el producto en la vida real”.

– Arturo Elías Ayub

¿Para qué sirve tu producto?, ¿Cómo ayudará al consumidor?, ¿Cuál es su competencia?

Cuando estés desarrollando un producto nuevo, busca ponerlo en la vida real para saber si sus funciones serán un plus para los consumidores, se perderá entre los productos de su misma línea o será sobresaliente. Esto ayudará a descartar productos o ideas fantasiosas que no aporten o causen pérdidas a tu negocio.

Seguir este paso, ayudará a conocer las cualidades reales que debe de tener tu producto o negocio para ser realistas y viable.

6. “Estás vendiendo a un precio alto un producto que no es de lujo”.

Jorge Vergara 

“Creo que su negocio vale más de lo que está pidiendo”.

– Carlos Bremer

Desde el momento en el que concibes la idea de tu empresa, tienes que plantear la viabilidad del producto o el servicio que estás ofreciendo, lo que se traduce a los costos.

¿Cuánto cuesta producir el producto o servicio?, ¿Cuánto quiero ganar?, definitivamente el negocio debe generar sus propios recursos pero siempre con la mente clara en cuál es el valor real de tu producto y no elevarlo sin argumento alguno, solamente por querer ganar más en poco tiempo.

Asimismo, debes de evaluar el valor real para no perder cuando tu producto o servicio valen más de lo que estás pidiendo.

7. “Hay que ser congruente con lo que haces, con lo que dices y con lo que piensas”.

– Rodrigo Herrera Aspra

La congruencia es un elemento que muchas personas toman a la ligera, es el equilibrio entre la experiencia, la comunicación y la conciencia.

Hay que ser congruente entre los valores de la empresa y la forma en la que confronta las situaciones positivas y negativas. Si actuamos mal, haremos que las personas tengan una mala idea quiénes somos, por eso siempre debemos de pensar las cosas antes de hacer, para que después no se creen prejuicios. Que la filosofía, la misión y los objetivos vayan de la mano.

clientesNuestras emociones influyen más en las decisiones de compra de lo que quienes somos más “cerebrotónicos” nos gusta aceptar

No hablo de quienes compran por impulso -ese es tema aparte. Expertos, grandes marcas… ellos aprovechan el poder de las emociones para conectar con el mercado, sean estas positivas o negativas, pero que al final motiven a tomar una decisión: comprarles a ellos.

Las emociones son muy poderosas. Por ejemplo, piensa en el comercial de un auto de lujo. Los elementos visuales están tan bien trabajados que el auto en cuestión pasa a un nivel casi secundario, pues la intención principal del comercial es despertar emociones placenteras. Así, cada vez que pensemos en la marca la asociemos de manera automática con todas esas cosas que quisiéramos experimentar.

Es cierto que ese recurso lo utilizan mucho las empresas que ofrecen productos, pero ¿qué pasa si ofreces servicios profesionales? ¿Será que eso aplica también para ti?

Totalmente. Tanto, que hay quienes dicen que una vez el comprador ha tomado la decisión porque sintió esa “conexión”, buscará argumentos para sustentar esa decisión.

La diferencia está en que cuesta admitirlo.

A continuación voy a darte algunas formas en que las emociones influyen nuestro proceso de compra, y consejos para usarlas en tu propio negocio.

Hay industrias donde la conexión emocional es obvia: moda, salud, artículos para niños y mascotas… y muchas otras. Pero hoy tomaré ejemplos de industrias donde la emotividad no es tan obvia, pero te ayudará a ilustrar mejor esos puntos en tus propios servicios profesionales:

El Placer:

A todos nos gusta sentirnos bien. Y la noción que manejemos de “bien” depende mucho de lo que estemos buscando en ese momento, y de cómo esa necesidad, una vez satisfecha, nos hace sentir.

Por ejemplo, si un cliente encarga la construcción de su casa, el ingeniero dirá “mi función es montar estructuras que funcionen, de modo que la casa se sostenga”. El cliente estará de acuerdo, pero no solo está pensando en la estructura como tal. Es más, podría incluso no entender del todo qué es lo que harás, porque su mente y corazón están enfocados en el resultado, cómo su vida mejorará gracias a esa casa: más comodidad para la pareja, dispondrá de más espacio para que sus hijos jueguen…

Así que si te pones en sus zapatos y enfocas tu marketing a reforzar esa imagen mental que le hace sentir bien, tendrás más posibilidades de conectar con él y cerrar la venta.

El Miedo:

Esta es una de las emociones más poderosas. Forma parte de ese “ADN” que nos ha permitido sobrevivir en este mundo. Tanto el exceso como la carencia de miedo ha motivado muchas de las decisiones que toman las personas, y tu cliente no es la excepción. Industrias como la contabilidad y los seguros lo saben muy bien.

Por ejemplo, si vendes tus servicios como contador o un sistema contable para empresas, piensa como tu cliente, en cómo se sentiría si se da cuenta de que su forma actual de llevar su contabilidad le está haciendo perder dinero. Y al presentar tu solución, enfócate en cómo le ayudarías a evitar que eso pase, o si ya le sucedió, impedir que vuelva a sucederle en el futuro.

Si pensamos mucho en el miedo sin tomar acciones concretas, nos paralizamos. Por eso, combina el miedo a una situación indeseada con el placer de un futuro mejor.

Sencillez:

A diferencia de los argumentos racionales, más complejos, las emociones son más “básicas”, instintivas. Tal o cual cosa nos hace sentir de esta forma y ya. Por eso, si quieres conectar con las emociones de tu cliente ideal, tu mensaje debe ser fácil de captar.

Todos los elementos de tu menajes deben estar alineados a esas emociones que quieres despertar en tu cliente -textos, imágenes, colores, tipografías de tu sitio web y otros canales online y offline. La sencillez da confianza y credibilidad, pues nadie confiará en ti si no te entiende. Pero también es importante no caer en el extremo de lo cursi, pues eso también mata la confianza.

Habla a tus clientes, no a tus colegas:

Tu cliente está centrado en su problema, y quiere saber si eres capaz de resolverlo. El cómo viene después, antes debes convencerle de que eres la persona idónea para ayudarle.

Por ejemplo, si te dedicas a diseñar y montar sitios web personalizados, a tu cliente palabras como HTML5, Javascript, PHP podrían sonarle a “chino”, y al no estar seguro de que le puedes ayudar se vaya con un competidor.

Por eso, en especial durante el primer acercamiento -que suele ser tu página web, o una conversación de ventas- el énfasis estaría más en qué puedes hacer por él: montarle un sitio completamente acorde con sus necesidades y gustos, será fácil para sus clientes navegar por el mismo, no tendrá que resolver solo cualquier problema técnico que se presente, etc.

Espero que estos consejos te hayan ayudado a entender cómo las emociones influyen en el proceso de compra de tus clientes -actuales y potenciales. ¿Has intentado ya conectarte emocionalmente con tus clientes? Te invito a que compartas tu respuesta en los comentarios.

consejosJeff Bezos, fundador de Amazon

21. “Si no puedes alimentar a un equipo con dos pizzas, éste es demasiado grande”

Bezos quería una empresa descentralizada en donde las ideas independientes prevalecieran sobre el pensamiento grupal. Él cree que las personas con equipos pequeños son más productivas.

22. “Tratamos de innovar en el área del e-commerce. Ésa es nuestra herencia”

Después de lograr que Amazon se convirtiera en la “librería más grande del mundo” con más de un millón de títulos, Bezos no se quedó ahí. Decidió abrirse a nuevos mercados para conquistar a más clientes.

23. “Nuestra visión es ser la empresa más centrada en el consumidor del mundo, donde éste puede encontrar todo lo que quiera online”

Esta ideología se muestra desde en su sitio Web fácil de navegar y alimentado con los comentarios y calificaciones de los usuarios; hasta en la política de envíos que es sumamente eficiente.

24. “Si pretendes que jamás te critiquen, entonces no hagas nada”

En la vida, como en los negocios, especialmente en las ventas, no serás exitoso si nunca te critican.

25. “En Amazon tenemos tres grandes ideas que las hemos conservado por 18 años y son la razón de nuestro éxito: poner al consumidor en primer lugar, inventar y tener paciencia”

Este empresario sabe que los grandes resultados se ven con el tiempo, no son inmediatos. Y lo más importante: ofrece un gran servicio al cliente.

26. “Hay dos tipos de compañías: aquellas que trabajan por cobrar más y aquellas que trabajan por cobrar menos. Nosotros seremos la segunda”

Si tienes algo de calidad a buen precio, más personas estarán interesadas en lo que haces y te recomendarán con otros.

27. “En cada descubrimiento, siempre habrá algo de suerte”

Cuando Bezos decidió vender en internet, tenía una selección de 20 productos. Al final decidió vender los libros, ya que tendría una gran ventaja competitiva frente a las librerías fijas donde sólo podían guardar cierta cantidad de libros.

28. “La vida es muy corta como para rodearse de gente que no te aporte”

Ningún empresario puede pensar que llegará a la meta solo, todos necesitan ayuda para cruzarla.

29. “Trabaja duro. Diviértete. Haz historia

Cuando haces algo que realmente disfrutas, no importarán las horas que pases en ese proyecto porque al final todo habrá valido la pena.

30. “Los libros no están muriendo, simplemente, se están volviendo digitales”

Si el internet está evolucionando tanto, no te quedes atrás. Busca nuevas formas de sacarle jugo.

Warren buffett, gurú de las inversiones

31. “Tienes que saber comunicarte y, en la vida, esto es crucial. Las escuelas, a su modo, tienden a restarle en énfasis que merece. Si no te puedes comunicar para hablar con otras personas y expresar tus ideas, estás desperdiciando tu potencial”

Buffett tiene como filosofía comunicarse efectivamente con las personas. De esta forma todos los procesos en la organización son más eficientes.

32. “Personalmente, espero tratar a todos de la misma manera. Creo que he hecho un buen trabajo hasta el momento, pero sé que puedo hacerlo mejor”

La regla de oro de Buffett es convivir con todos los empleados, en especial con aquellos que son más callados. Si todas las personas se sienten igual de apreciadas en una empresa, se crea una familia.

33. “Toma 20 años construir una buena reputación y cinco minutos arruinarla. Si piensas en eso, harás las cosas diferente”

Para los emprendedores, tener una mala reputación se extiende también a la reputación de la marca. Si haces algo que dañe cualquiera de las dos podrías destruir tu compañía.

34. “Trato de comprar acciones en los negocios que son tan maravillosos que un tonto podría manejarlos. Tarde o temprano uno lo hará”

Todo buen emprendedor es inteligente y realista. Además, puede ver oportunidades donde los demás sólo ven problemas.

35. “No importa qué tan grandes sean tus talentos o esfuerzos, algunas cosas simplemente llevan tiempo. No puedes producir un bebé en un mes embarazando a nueve mujeres

Buffett es un hombre paciente, sabe que las cosas buenas llegan a su tiempo. A lo largo de su carrera, se ha esforzado por negociar con éxito y ha sido muy perseverante, cualidad única de los emprendedores.

36. “Debes tener control sobre tu tiempo, y no puedes hacerlo a menos que digas ‘no’. No puedes dejar a las personas establecer tu agenda”

Aprende a delegar y apartar tiempo para tus seres queridos. Buffett mantiene espacios vacíos dentro de su agenda. El millonario se justifica diciendo que le gusta tener tiempo para aventurarse, así como para dedicarse a todo aquello que él ve como prioridad.

37. “Lo más importante que debes hacer si te encuentras en un agujero es dejar de cavar”

No sigas adelante con tu idea si ves que ya tienes bastantes problemas. Al contrario, identifica el momento en el que estés estancado y analiza por qué fue.

38. “Siempre supe que iba a ser rico. No creo haberlo dudado ni un minuto”

No dejes de creer que vas a tener éxito. La mente es muy poderosa y si tienes una actitud positiva obtendrás sólo cosas buenas.

39. “Regla número 1: nunca pierdas dinero. Regla número 2: nunca olvides la regla número 1”

Piensa bien en qué vas a invertir tu capital. Analiza y toma buenas decisiones.

40. “Parece existir una perversa característica humana a la que le gusta hacer difíciles las cosas fáciles”

Nada en esta vida que de verdad valga la pena es fácil. Habrá obstáculos en tu camino y te aseguro de una vez que seguro vas a fracasar. Pero, si te logras levantar y aprendes de tus errores, vas a cumplir todo lo que te propongas.

negocioLas tendencias empresariales cambian permanentemente junto con la tecnología y la sociedad.

El mundo gira y las cosas se modifican cada vez más rápido; y los negocios es uno de los rubros que más se apega al cambio social. Uno de los secretos más importantes para tener éxito en un nuevo emprendimiento es poder visualizar donde está la nueva tendencia en el rubro elegido.

Por eso, y para entender más acerca el tema, Unidiversidad dialogó con la coach y consultora internacional Marita Abraham, quien dejó su visión de las tendencias actuales, lo que se viene al respecto y dio varios tips para lograr éxito en un emprendimiento propio con poca inversión.

En primer lugar, la especialista en procesos de cambio en empresas y organizaciones explicó que “hoy en día pensamos que para crear una empresa o emprender una idea de negocio se necesita bastante capital. Es verdad, el dinero es importante; un emprendimiento necesita recursos para financiarse, personas que lo ejecuten y herramientas que lo faciliten”.

El hecho de que tengas poco dinero no significa que no puedas hacerlo, todo lo contrario, tener poco significa que estás en la obligación de aprender a invertir tu dinero. Y sobre todo, que debes desarrollar una estrategia que garantice tu existencia a largo plazo. En conclusión, es posible emprender con poco dinero”, concluyó Abraham.

Por otra parte, el ingeniero agrónomo Juan Zárate, creador de una empresa desarrolladora de proyectos, se refirió al tiempo que demanda poder llegar al éxito en un nuevo emprendimiento.

“El tema del tiempo es una cuestión relativa. Desde el vamos, y teniendo en cuenta la poca inversión, el creador del emprendimiento prácticamente estará las 24 horas del día abocado al mismo. El tema del éxito depende de muchos factores: el lugar donde se va a invertir, la sociedad, la inversión pura, empleados y demás”. Y concluyó: “si uno está dispuesto y convencido, el éxito llegará de la mano con ello”.

Por último, Nicolás Suraci, desarrollador de proyectos de franquicias, se refirió a las tendencias actuales en Mendoza y aseguró que “cada vez más rápido cambian los rubros comerciales”.

“En Mendoza vamos en camino a muchos negocios ‘casuales y del momento’, lo que no signifique que esté mal. Hoy, por ejemplo, están de moda los bares de cerveza tirada y son un éxito. La parte negativa de esta cuestión, es que mucha gente invierte sobre lo que está en boga y terminan colapsando. Es uno de los puntos a cambiar en tiempos futuros”.

productividadEl factor tiempo juega un papel muy importante para cualquier persona y organización, sin embrago la manera en que es utilizado ese tiempo es aun de mayor importancia e implicancia en el día a día social, laboral y bienestar general.

Cuando la organización y los trabajadores concuerdan con esto, se puede fomentar un ambiente y la implementación de jornadas de trabajo acorde a las necesidades de ambas partes, sin que ninguna se vea afectada.

Los gobiernos a nivel mundial han empezado a considerar la reducción de la jornada laboral con el fin de motivar e incrementar la productividad y mejorar la calidad de vida social del trabajador. Pero ¿Qué relación existe entre la productividad y las horas de trabajo?, ¿La productividad supone más o menos horas de trabajo?

Mucho se ha hablado de este tema y existen diversas posturas respecto al respecto, varios estudios se han realizado por distintos países con el fin de recortar la jornada laboral y han arrojado resultados contradictorios.

La verdad vs. Lo que se cree

Algunos países han logrado mejorar la productividad al reducir las jornadas laborales, tal es el caso de París, Lyon y Moscú, además han logrado mejorar sus salarios debido a la alta productividad, del otro lado de la moneda tenemos países como Venezuela, Nicaragua, Suecia, Corea del Sur que han reducido la jornada laboral y su productividad no vario o países como Chile, México y Costa Rica que tienen las jornadas laborales más extensas y su productividad no se corresponde.

Hay quienes piensan que mientras más se trabaje más se produce, algunos plantean que con la reducción de la jornada las personas van a producir más, pero se olvidan de los factores culturales, sociales y económicos que llevan la relación trabajo y productividad.

Los datos pueden ser interpretados de distintas maneras, puede significar que el bienestar personal no guarda relación con la cantidad de horas trabajadas, las jornadas cortas de trabajo pueden significar una intensificación del trabajo que conlleva a un aumento en niveles de estrés, fatiga, afectando la calidad del trabajo o el caso contrario la persona trabaje más motivada y relajada, pero dependerá del contexto de las relaciones laborales donde debe aplicarse un sistema más colaborativo y de menos confrontación.

No es cuestión solamente de disminuir o aumentar la jornada laboral, sino cambiar la perspectiva de tener un horario, adaptando un modelo que atienda las necesidades de los trabajadores sin descuidar los requerimientos de los negocios. Debido al agotamiento físico las personas no podrán ser productivas con jornadas muy extensas, la flexibilidad laboral funciona tanto al empleado como a la organización ya que permite utilizar eficientemente los recursos disponibles.

Productividad y horas de trabajo

Las horas de trabajo no son el único indicador importante en la productividad de los trabajadores, existen factores como la satisfacción y la motivación, que influyen en la productividad de los mismos.

Esto pone en consideración la implementación de una nueva estructura de trabajo, que busque generar mayor calidad de vida y no solo riquezas.

Es vital cambiar el paradigma de la relación empleado y empleador, promoviendo el trabajo en busca de objetivos comunes, lo que requiere voluntad y cooperación de ambas para obtener un ganar-ganar que permita avanzar hacia el desarrollo.

Las organizaciones deben brindar condiciones laborales que permitan al trabajador desarrollarse y vivir dignamente para lograr mejores trabajos que se resuman en mayor colaboración y productividad.

El establecer metas claras, lideradas y supervisadas por personal capacitado brinda las condiciones necesarias para que cada empleado pueda llevar a cabo su tarea de manera eficiente y eficaz marca una pauta para comenzar a salir de la productividad medida por horas de trabajo y entrar al mundo verdaderamente productivo del trabajo por cumplimiento de metas, donde cada trabajador puede auto-gestionarse y administrar su tiempo en función de los objetivos.

líderA mediados de 2010 una persona de mi equipo, algo más joven que yo, me pedía perdón entre lágrimas por llegar tarde otra vez. Impasible, recordaba con cierta satisfacción cómo hacía unos pocos meses había hecho llorar a un becario por no terminar un informe con un nivel de calidad mínimo.

Ahí estaba yo, con 28 años. Hacía unos cuantos meses era un “pringui” y ahora tenía gente que dependía de mí. Ya era jefe y podía sentir el poder. Entre risas le contaba a mis colegas cómo un par de becarios habían llorado por mis formas. “La gente es muy blanda”, les decía.

¿Por qué un tipo tan majo como yo (eso dice mi madre) se había vuelto un imbécil tan rápidamente?

Cada uno debe comprender sus motivos. En mi caso, era por inseguridad. Hasta 2010 la mayor parte del trabajo que había desempeñado era en becas y puestos “de entrada muy junior” (eufemismo de “el último mono”) y en cuanto me tocó cierto nivel de responsabilidad (clientes, proyectos, equipo) supongo que empecé a sentirme como un impostor.

Como no era capaz de admitir esa inseguridad, elegí la actitud clásica de “ey chavalada, soy la leche y tenéis que respetarme”. Confundí el respeto con el miedo y para cubrir mi inseguridad me volví más chulo y cortante. Y lo conseguí.

Es fácil volverte imbécil. Pero no eres un líder, ni un compañero ni nada. Eres un jefe. Y uno de los malos, como la mayoría.

El peligro del lado oscuro

Por suerte, ese período de imbecilidad fue corto, lo bastante para que sólo yo y unos pocos (los que lo sufrieron) se dieran cuenta. Un par de conflictos más y una charla con gente más sabia que yo me hizo darme cuenta de que ese camino no llevaba a ningún lado.

Un par de años después salí como uno de los compañeros mejor valorados en nuestro sistema de evaluación interno. Con mis decenas de fallos, creo que (casi) nadie puede decir ahora que soy un capullo integral o un tirano.

Tuve suerte. Cuando me estaba convirtiendo en un imbécil, cuando estaba eligiendo el lado oscuro, alguien me cogió de la mano y me dijo que las cosas no se hacían así. Sin malas formas. Es posible que esa persona ni recuerde la conversación, pero yo sí.

Quizá dramatice y ni si quiera las personas que trabajaron conmigo en esos meses piensen que yo era un imbécil o un mal jefe. Pero yo sé la verdad, sé lo que pasaba dentro de mi cabeza. Y cuando escucho las historias de gente que está cansada de trabajar con jefes ineptos, puedo imaginar con cierta precisión lo que les ronda por la mente a muchos malos managers.

Una verdad desoladora: Vivimos rodeados de malos jefes

Si estás leyendo esto, seguramente te vengan a la cabeza montones de ejemplos. Pero el objetivo de este artículo no es que detectes a los malos jefes que has tenido o tienes. Es que te des cuenta de que quizá tú estás siendo un jefe pésimo o de que tienes el potencial para serlo.

Llega un momento en la vida de la mayor parte de profesionales en el que tiene que afrontar la mayor responsabilidad posible: liderar a otras personas. Y cuando a alguien le dan (un poco de) poder descubre quién es realmente. Y el resultado no suele ser bueno. No porque sean malas personas, pero sí por inseguridad, miedo, ineptitud o una mezcla de todas ellas.

¿Por qué vivimos rodeados de malos jefes? ¿Por qué podemos convertirnos en uno?

Hay muchos motivos. Estos son algunos de ellos:

• Faltan buenos ejemplos. Si estás rodeado de malos jefes, tenderás a emularlos.

• No hay cultura empresarial. Creo que España está cada vez mejor en esto. Yo viví una gran cultura, y eso me ayudó a mejorar, pero en muchos casos la empresa premia a los malos jefes (y a las malas personas).

• No entendemos la diferencia entre un jefe o un líder. No hay nada como esta imagen para visualizarlo:

Hay gente que entiende que “imponerse” y mandar es la esencia de la gestión de personas. Y no, sólo es el camino fácil. Lo difícil es convencer e inspirar.

• Tenemos miedo a lo desconocido. Suena muy espiritual, pero cada vez hay más preguntas y menos respuestas.

Podemos hablar de marketing, de inteligencia artificial o de lo que queráis, pero lo único que no cambia es que vivimos en un entorno cada vez menos predecible y donde todos necesitamos aprender. Eso genera estrés. Sobre todo si no quieres admitir que no tienes todas las respuestas.

• Somos inseguros y no queremos reconocerlo. Relacionado con lo anterior, no es fácil asumir el miedo a fracasar, a no entender algo o a fallar.

Esa es mi ensalada personal de motivos. Creo que son los más comunes, pero os invito a dejar en los comentarios los vuestros. La lista es infinita.

Un atisbo de esperanza: Podemos hacer algo para evitarlo

Aunque sea fácil, tentador y rápido “tomar el camino del lado oscuro”, creo que todos podemos hacer algo para mejorar y no contribuir a la cadena de malos jefes, falta de liderazgo e inútiles desmotivadores.

Esta es mi lista personal de ideas y pensamientos que me ayudaron a mejorar. ¿Soy perfecto? Pues no. Tengo decenas de cosas que mejorar, pero creo que he hecho parte de los deberes:

1. Conócete a ti mismo

Puede sonar muy espiritual, pero es lo más importante. Observa tus patrones de comportamiento, analiza con calma lo que haces y busca el porqué. ¿Por qué has respondido mal o no has sido claro con esa persona? Puedes seguir la regla de los cinco porqués. No te quedes en la superficie.

Por ejemplo, cuando una de las personas a las que aludía al principio acabó en lágrimas, podría haberme quedado en el primer por qué. “Porque no hizo un buen trabajo y no le gustó que se lo dijera”. Pero sigamos:

• ¿Por qué no le gustó? -> Transmití el feedback de forma precisa y brusca.

• ¿Por qué le di el feedback de forma poco precisa y brusca? -> Porque estaba enfadado.

• ¿Por qué estaba enfadado? -> Porque tenía miedo de “cagarla” con el cliente.

• ¿Por qué tenía miedo? -> Porque no tenía claro lo que el cliente quería y sentía que la responsabilidad me venía grande.

El origen del problema era mi inseguridad y falta de conocimiento. Empecé explicando las cosas a medias (porque no lo tenía claro y, por supuesto, no quería admitirlo) y cuando recibí un trabajo algo flojo (porque tampoco me preocupé de hacer ningún seguimiento), me enfadé. Si te quedas en la superficie (como hice en aquel momento), sólo ves el error del otro.

Si bajas cinco niveles (a veces más, a veces menos), llegas a la raíz del problema (pista: muchas veces serás tú mismo).

Y ahí está el dilema: para sobrevivir en el corto plazo, no hace falta profundizar. Por eso la mayoría de los malos jefes se queda en el primer nivel (le echan la culpa al otro) o en el segundo (dan el feedback con mejores formas). Y pocos siguen, ya que a partir del tercer “por qué” tenemos que mirarnos en el espejo y reconocer nuestras emociones. Y muchas veces eso no gusta.

2. Ten principios y ponlos por escrito

No había hecho esto hasta hace poco. Cuando empecé a trabajar en Tailandia, me di cuenta de que mi inglés era algo problemático. Todos en el equipo hablábamos inglés, pero se juntaban dos factores:

• Yo tengo un fuerte acento español. No es problema para trabajar en Europa, porque es un acento “típico”, pero es muy distinto al “Thai English”.

• Ellas tenían un marcado acento tailandés.

Al principio nos costaba mucho entendernos. Especialmente con ideas abstractas. Así que pasé gran parte de la comunicación a negro sobre blanco.

Una de las cosas que conté fueron “mis valores y creencias”. Por si a alguien le interesa, estos son los tres valores por los que me intento guiar (por supuesto, cada uno asociado a un superhéroe, así queda más épico):

• Haz lo correcto (como hace Superman).
• Piensa desde fuera de la zona de confort (como hace Batman).
• Diviértete (como hace Super Mario).

Con estas tres ideas creo que se pueden hacer maravillas. Lo que fue algo casi casual me sirvió para aclararme y tenerlo siempre como referencia. Ya no olvido mis principios. Por algún motivo, mis compañeras me identificaban más con Mario que con Superman o Batman…

3. Sé predecible y razonable

De nada sirve tener valores si no los aplicas en el día a día. Tu conjunto de valores sólo es real si lo usas para tomar decisiones. Si no, es papel mojado. Como alguien decía en referencia a la cultura corporativa, lo único que hace que la cultura signifique algo es que sus principios se usen en la toma de decisiones.

Si comunicas tus principios, los aplicas cada día, los argumentas y explicas, serás predecible y razonable, que es de lo que se trata. Nadie quiere trabajar con el típico ser que dice un día una cosa y el otro la contraria, sin ningún proceso entre medias.

4. No “vendas la moto” ni engañes, sé sincero

Un matrimonio no es la noche de bodas, la luna de miel en Bali o comprar la casa de tus sueños. Es cenar por enésima vez un miércoles por la noche viendo la televisión, hacer las maletas con prisas o fregar los platos un domingo por la tarde, algo que explica mucho mejor Tim Urban que yo.

El trabajo se parece mucho a un matrimonio.

En el día a día siempre hay marrones. Y el trabajo es una serie larga, casi infinita, de días y horas. Es fácil motivar en una charla. Pero el trabajo no es el arranque de un proyecto. No es la gloria de la entrega final. Ni las palmadas en la espalda. Muchas veces, el trabajo es estar terminando un informe que quizá nadie lea un jueves por la tarde. O “picando” datos un lunes a primera hora.

Algo que siempre he odiado es que me vendan la moto. Así que, llevando la contraria a gente de recursos humanos, hace tiempo que decidí dejar de “intentar vender las cosas”. Si algo es un tostón, lo digo.

• Prefiero decir: “Ey, necesitamos esto. Sé que va a ser un rollo y es una tarea tediosa, pero nos hará falta por esto y esto otro”.

• A decir: “Esto te va a venir muy bien para aprender, ¡qué suerte tienes! Ya me gustaría “picar” esta base de datos y poner monos esos gráficos”.

5. Mánchate las manos

A medida que tienes más responsabilidad es habitual que te alejes de ciertas tareas del día a día. Aunque en general es normal, hay que intentar (no siempre lo hago) bajar a la tierra y embarrarse. Es importante delegar, por supuesto.

Pero una cosa es delegar y otra desentenderse. Si estás mandando sobre muchas cosas que no entiendes, es que te estás desentendiendo.

6. Ofrece. Sé generoso y ponte en primera línea

La mayor parte de la gente es buena y no quiere escaquearse ni tomarte el pelo.

Hace años que no doy “órdenes directas”. Es muy fácil usar la jerarquía para decirle a alguien lo que tiene que hacer. Pero lo interesante es que salga de cada uno. Y, de verdad, rara vez me he encontrado con gente que se quisiera escaquear del trabajo. Si los que están a tu alrededor ven que te esfuerzas y que eres el primero en dar el callo, tomarán ejemplo.

7. No te creas demasiado listo

Un pecado que a muchos nos afecta. Saltar a las conclusiones, no escuchar, dar las cosas por sentado. Para mí es difícil no “ir de listillo”, pero lo importante (creo) es ser consciente e intentar mejorarlo.

Ir de listo es un problema, porque te pierdes cosas interesantes, desde recomendaciones de películas a otras más relevantes.

¿Cómo sabes que lo estás haciendo bien? Fácil. Lo que importa es su opinión, no la tuya. Nunca serás perfecto. Siempre tendrás algo que mejorar y es normal, de eso se trata: de no conformarnos y de seguir escuchando a otros y a nosotros mismos.

Post data

P.D.: Releyendo este artículo, parezco un tanto listillo (bueno, lo he reconocido en el punto 7). ¿Quién soy yo para dar lecciones? ¿Soy un genio del liderazgo? No, pero empecé muy mal y he mejorado mucho.

En los últimos años y en distintas situaciones he “gestionado” equipos de unas diez personas, de varias nacionalidades y distintas formaciones. También he tenido muchos “jefes” y he disfrutado de unos cuantos (menos) líderes. Lo escrito se basa en mi experiencia personal y lecturas varias. Por supuesto, si me creyera un genio infalible, nada de lo que he escrito tendría sentido.

Consejo final: si estás empezando a gestionar equipos, intenta conocerte al máximo, analízate a fondo y cree en la gente. Lo que proyectes, será lo que obtengas. Depende de ti.

tener éxitoA la hora de contratar personal para que forme parte de un gran equipo de trabajo, los mejores candidatos suelen ser aquellos que se sienten mayormente motivados para ser los mejores en su oficio o profesión…

El éxito de una compañía comienza por el principio, y precisamente la selección y la contratación del personal serán la base del éxito de su negocio, de su emprendimiento o de su compañía, si Usted como empresario o emprendedor no contrata o no se asocia con los mejores, le aseguro que tendrá muchísimos problemas y no durante meses sino mas bien durante años.

Cuando se contrata a personas que no cumplen con los estándares o están por debajo de ellos, se crean muchos problemas a la hora del desempeño y se pierde muchísimo tiempo tratando de sacar a las empresas de esos problemas, tiempo que puede dedicarse a innovar, a encontrar áreas de oportunidad, crear nuevos productos, organizar, etc., además el tiempo de las demás personas que si son los mejores, será absorbido ya que se les involucrara en los conflictos que causan los demás.

A la hora de contratar o asociarse con alguien, tenemos que ser muy observadores en los motivadores de dicha persona, esto marcara la diferencia, algunos aspectos a observar son los siguientes:

• El candidato deberá estar motivado a desarrollar su profesión y adquirir nuevas experiencias

• El candidato esta motivado a concentrarse en aquello para lo que es mejor en su vida cotidiana y en el trabajo, además deberá tener un alto grado de conciencia de si mismo.

• El candidato esta motivado solo para trabajar con los mejores patrones o socios de negocio.

• El candidato esta motivado a demostrar sus capacidades y cualidades y a demostrar que esta altamente preparado.

• El candidato esta motivado a trabajar duro para alcanzar sus metas y las del grupo.

• El candidato esta motivado a ser positivo, útil y un gran miembro de equipos de trabajo.

• El candidato esta motivado a desempeñarse de una forma proactiva y a encontrar formas creativas de resolver problemas en su trabajo, esto es una buena Actitud.

• El candidato esta motivado a trabajar bien con los demás.

• El candidato es ambicioso y esta motivado a hacer su trabajo mejor que en el pasado.

• El candidato aspira y esta acostumbrado a recibir una buena paga y siempre esta enfocado a obtener buenos resultados.

Estos factores a observar son aplicables a cualquier nivel, ya sea un gran ejecutivo o un chofer o asistente de limpieza, un socio para un gran proyecto empresarial o un socio para lanzar alguna pequeña empresa, por ejemplo siempre será mejor contratar a un diseñador de paginas Web que esta motivado a crear y diseñar las paginas mas innovadoras y mejor diseñadas, modernas etc. Que contratar a un diseñador que solo quiere recibir una paga y pasar de una empresa a otra sin justificar o tener un motivante que lo haga cambiar de una compañía a otra.

Cuidado con la trampa del mercado, frecuentemente es difícil encontrar a los mejores, podemos observar que en el mercado laboral escasean los grandes candidatos.

Pero eso no justifica contratar o asociarse con el segundo o el tercer mejor candidato, una práctica poco común pero que la llevan a cabo los grandes visionarios y las empresas de alto nivel, es contratar a gente brillante aun cuando no exista una vacante para determinado puesto, ellos toman el riesgo y aprovechan las oportunidades. Así es que cuando usted encuentre a los mejores, contrátelos de inmediato.

Concluyendo, por cada acción en el sistema de reclutamiento, selección y contratación, cada decisión hay que calificarla con el concepto de “Contratar al Mejor”, la mejor publicidad, los mejores métodos de selección, los mejores entrevistadores, los mejores candidatos, los mejores socios de negocio.

Su Empresa, negocio o emprendimiento pueden ser tan buenos, como la gente que contrata o como las personas con las que usted se asocia.

empresariosLos grandes empresarios dan grandes lecciones. A continuación, te presentamos algunos de sus mejores consejos para triunfar en el mundo de los negocios.

Toma nota:

Steve Jobs, co-fundador de Apple

1. “La innovación es lo que distingue a un líder de un seguidor”

La visión de este emprendedor ha impulsado al desarrollo de nuevos esquemas para el ecosistema digital y la interactividad empresarial.

2. “La creatividad se trata de conectar cosas. Cuando les preguntas a personas creativas cómo hicieron algo, se sienten un poco culpables porque realmente no lo hicieron, sólo lo vieron. Pareció obvio para ellos después de un tiempo”
Una conocida técnica de Jobs para ser más creativo eran las caminatas, ya que prefería tener juntas y conversaciones mientras caminaba por la empresa. Otra, era contratar a personas talentosas, a quienes daba la oportunidad de brillar con su creatividad.

3. “Tu trabajo va a llenar gran parte de tu vida, la única manera de estar realmente satisfecho es hacer lo que creas que es un gran trabajo y la única manera de hacerlo es amando lo que haces. Si no lo has encontrado aún, sigue buscando. Como con todo lo que tiene que ver con el corazón, sabrás cuando lo hayas encontrado”

Jobs siempre recalcaba que era tonto desperdiciar el tiempo trabajando en el sueño de alguien más. Varias veces les dijo a los recién graduados que no dejaran ir la oportunidad de hacer sus deseos realidad y que no escucharan las opiniones ajenas que sólo los distraerían de sus objetivos.

4. “Estoy convencido que la mitad de lo que separa a los emprendedores exitosos de los que han fracasado es la perseverancia”

Los emprendedores deben ser capaces de lidiar con obstáculos. Un negocio no se construye de la noche a la mañana, toma tiempo. Debes acostumbrarte a que la gente te diga que no.

5. “Ser el hombre más rico del cementerio no significa nada para mí. Irme a la cama por las noches sabiendo que hice algo extraordinario es lo que más me importa”

Muchas personas quieren iniciar un negocio por el dinero que puede llegar a ganar, pero sólo unos pocos lo hacen por la verdadera pasión que sienten de hacer realidad su idea. Busca trascender.

6. “Ser despedido por Apple fue la mejor cosa que me pudo haber pasado. La pesadez de ser exitoso fue reemplazada por la ligereza de empezar nuevamente. Me liberó para entrar en uno de los periodos más creativos de mi vida”

¿Sabes cuántas veces Jobs tuvo que volver a empezar y cuántos fracasos tuvo que enfrentar para convertirse en un exitoso empresario?

7. “La calidad es más importante que la cantidad. Un “home run” es mejor que dos dobles”

Crea un producto que supere las expectativas de tus clientes. Los consumidores más exigentes están dispuestos a pagar más por aquello que les da un valor extra.

8. “No puedes conectar los puntos viendo hacia adelante, sólo puedes conectarlos viendo hacia atrás. Así que tienes que confiar que de alguna manera se conectarán en un futuro. Debes confiar en algo, tu instinto, destino, vida, karma, lo que sea”

Como dueño de un negocio, todo el tiempo necesitas generar nuevas ideas. Prácticamente te encuentras creando una visión del mañana de un mundo que aún no existe, y tu principal recurso para lograrlo es tu instinto.

9. “Recordar que vas a morir, es la mejor manera que conozco para no pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay ninguna razón para no seguir a tu corazón”

Si estás seguro de tu llamado como emprendedor, arriésgate y vívelo. Creer no dice mucho si no respaldas tus deseos con acciones.

10. “Quiero dejar mi marca en el universo”

Haz un producto o servicio que realmente trascienda. Aunque Jobs probablemente no lo sabía en un principio, estaba construyendo una marca que hoy tiene millones de seguidores.

Bill Gates, co-fundador de Microsoft

11. “Cuida celosamente tus costos y maximiza el uso inteligente de los recursos”

Una administración inteligente del dinero requiere mucho más que una comprensión de las matemáticas.

12. “Está bien celebrar el éxito pero es más importante prestar atención a las lecciones del fracaso”

El co-fundador de Microsoft ha enfrentado varias caídas. Su primera empresa, Traf-O-Data, se hundió y productos como Windows Me Millenium, Microsoft Bob y Windows Vista no funcionaron.

13. “El éxito es un mal maestro. Seduce a la gente inteligente a creer que nunca puede perder”

Desde sus inicios como emprendedor, Gates supo que la clave del éxito está en rodearse de gente inteligente y contratar a los mejores empleados.

14. “Tus clientes más infelices son tu fuente de aprendizaje más grande”

Si una persona se queja mucho de tu producto, no lo tomes personal, más bien aprende de esa retroalimentación. Eso te ayudará a mejorar tu producto o servicio.

15. “Nunca me tomé un día libre en mis veintes. Ninguno”

Vete haciendo a la idea de que, como emprendedor, no vas a tener mucho tiempo libre. Pero el sacrificio valdrá la pena.
16. “Al mundo no le importará tu autoestima. El mundo esperará que logres algo, independientemente de que te sientas bien o no contigo mismo”

Simplemente: crea algo grandioso.

17. “Decimos a nuestros empleados que si nadie se ríe al menos de una de sus ideas, probablemente es que no están siendo lo suficientemente creativos”

Impulsa un ecosistema donde las personas puedan aportar ideas para solucionar problemas, crear productos o mejorar estrategias.

18. “No te compares con nadie en este mundo. Si lo haces, te estás insultando a ti mismo

Cuando gastas tu tiempo y energía tratando de analizar la percepción que otras personas tienen de ti, te quedarás estancado.

19. “Sé generoso con tu sociedad”

Bill Gates es conocido también por su labor filantrópica. Junto a su esposa, Melinda, dirige la Fundación Bill y Melinda Gates, dedicada a reequilibrar oportunidades en salud y educación a nivel local.

20. “Habrá dos tipos de negocios en el siglo xxi: aquellos que estén en el internet y aquellos que ya no existan”

El internet es el futuro y sólo aquellos que son visionarios saben lo que deben dejar atrás y las herramientas que deben adoptar.

mentalidad empresarialPara emprender con éxito debes tener mentalidad y actitud empresarial. ¿Qué es eso? Es la posición que asume todo Trome frente a los cambios permanentes del entorno económico y del mercado en general, pensando en la sostenibilidad y el éxito de la empresa.

La actitud empresarial querido Trome, se debe basar en tu apetito insaciable de nuevas oportunidades, generación proactiva de ideas innovadoras, implantación de mejoras en los procesos y búsqueda de eficiencia y en el reconocimiento de la importancia de la gestión del conocimiento para manejar tu negocio.

Para nuestro amigo Eduardo Lastra, consultor y asesor corporativo, especializado en Micro y Pequeña Empres, y presidente del Instituto Latinoamericano de Desarrollo Empresarial ( ILADE ), existen 5 requisitos que debes cumplir para desarrollar mentalidad y actitud empresarial, de cara al éxito de tu empresa.

1. No te metas a ningún negocio que no te guste.

Si una actividad te agrada y te apasiona, le dedicarás toda tu atención, todo tu esfuerzo y no te aburrirás de ella. Las horas pasarán sin que te des cuenta y tampoco sentirás que te cansas. Por eso no te metas a un negocio solo porque te dijeron que en él se gana mucho dinero. Puede ser cierto, pero si no te gusta no le vas a poner ganas.

2. No te metas a un negocio del que no conozcas nada.

La realidad demuestra que las personas que ponen negocios referidos a actividades o giros en los que ya han trabajado y tienen experiencia, suelen sortear con mejores resultados los problemas que la aventura empresarial les presenta.

Si no tuvieras ese conocimiento y experiencia previa, lo recomendable es que investigues antes de incursionar en ese negocio.

3. Tendrás que dedicarle más tiempo del que imaginabas.

Las micro y pequeñas empresas exigen de sus propietarios en promedio 17 horas diarias para su conducción. Si piensas que basta con dedicarle tu tiempo libre para sacar adelante tu pequeño negocio, vas a fracasar. El progreso económico no es producto de la suerte, es del trabajo constante y sin desmayo.

4. No te harás millonario de la noche a la mañana.

Se estima que tres de cada cuatro micro y pequeñas empresas o negocios en el Perú son de sobrevivencia. Es decir, que apenas permiten sostener su funcionamiento precario. En todos los famosos casos de éxitos empresariales que podemos ver, hay detrás de cada uno de ellos gran esfuerzo, sacrificio y muchos años de trabajo.

5. Tienes que dedicarte a tu negocio personalmente.

Una decepción que manifiestan los empresarios de las MyPE, es que les habían pintado la imagen feliz de que manejar un pequeño negocio era muy similar a dirigir una mediana o grande empresa. Incluso les habían dicho que ellos serían los “directores de orquesta” de su micro empresa. Pero la verdad es que serás el “hombre orquesta”, porque tendrás que tocar todos los instrumentos tú solo, y al mismo tiempo, especialmente al inicio.

jefes“Rodéese de las mejores personas que encuentre, delegue autoridad y no interfiera”.

Esto lo dijo Ronald Reagan, y no en una de sus películas, sino durante sus años como protagonista en el ala oeste de la Casa Blanca.

Reagan, en su faceta presidencial, dio no pocos motivos a la historia para afearle su gestión. Pero si esta frase la dijo en serio y fue coherente en su aplicación, todo parece indicar que practicar la microgestión no fue uno de ellos.

El diccionario Merriam-Webster define microgestión como “dirigir controlando en exceso o poniendo demasiada atención en los detalles”.

Para Yolanda Díaz Villarrubia, especialista en recursos humanos y transformación digital de recursos humanos, es “centrarse en la ejecución de la tarea, pero sin tener una perspectiva ni una visión estratégica de la empresa”. Un mal extendido y propio de aquellas organizaciones en las que “se refuerza la cultura de la mediocridad”, prosigue.

Antonio Núñez, socio de Parangon Partners, cita como ejemplos de microgestión “preocuparse por la forma y no por el fondo o meterse en temas técnicos cuando lo que toca es ocuparse de la estrategia”.

Errores ambos de bulto porque, destaca, “el jefe tiene que centrarse en las cosas que más valor aportan”. Aunque eso no quiere decir que los detalles no sean importantes. “Todo buen jefe debe enseñar a su equipo a cuidar los detalles, pero sin estar permanentemente pendiente de ellos”.

Seguir y fiscalizar

Parte de las responsabilidades de un mando consisten en supervisar el trabajo de sus colaboradores.

Si bien, puntualiza Paz Garde, consultora en efectividad centrada en las personas, “hacer seguimiento y fiscalizar son cosas muy distintas”. Virginio Gallardo, socio fundador de Humannova, desconfía de los mandos que “no delegan y se dedican a husmear”. Su falta de confianza les convertirá, además, en un peligro para sus colaboradores.

¡Ay de aquel al que se le ocurra mostrarse demasiado eficiente! “Porque este tipo de jefes no quieren que sus subordinados destaquen”, advierte Gallardo.

Esa inseguridad ayuda a explicar otro de los rasgos característicos del microjefe: su afán controlador. Una obsesión que, opina Díaz Villarrubia, impide el crecimiento del equipo. “El buen líder orienta, informa y gestiona. Y sus colaboradores entienden, proponen y actúan. No es necesario controlar ni perseguir”.

Según Antonio Núñez, la capacidad de delegar es un rasgo irrenunciable en el liderazgo actual por puro sentido común. “La cantidad de información que hay que procesar y la complejidad de los problemas hace imposible que un el jefe llegue a todos los temas”, argumenta. “Nadie es Superman”.

Paz Garde apunta otra razón de peso para no cercenar la autonomía de los colaboradores: “Es letal para la motivación”. Núñez coincide y subraya que el líder debe ser generoso y ayudar a su equipo a desarrollarse. “Y una excelente manera de hacerlo es dándoles la responsabilidad, confiar en ellos. Hay que perder el miedo a que cometan errores. Porque el que nunca hace nada, nunca se equivoca, pero tampoco acertará”.

“Si quieres algo bien hecho, hazlo tu mismo”, reza el dicho. Virginio Gallardo, sin embargo, propone una formulación más en sintonía con la actual realidad empresarial: “Si quieres algo bien hecho, elige la persona o personas que lo harán mejor en cada caso. Y si esa persona siempre eres tú, cambia de equipo o analiza por qué no tienes colaboradores desarrollados en el tuyo”.

En las organizaciones del siglo XXI, añade, “se impone un tipo de liderazgo donde el responsable da el poder a sus colaboradores. Un responsable que no delega es un anti-líder”.

Uno de los efectos más perniciosos de la microgestión es que hace que los mandos empleen su tiempo en realizar tareas que deberían estar haciendo otras personas. Como consecuencia, desatienden sus propias responsabilidades.

“A veces los jefes no cuentan con las personas adecuadas para asumir esas tareas, o estas no han invertido el tiempo necesario para que aprendan a hacerlas”, afirma Paz Garde. “Pero también puede suceder que no confíen en que nadie más, aparte de ellos mismos, sepa realizar bien ese trabajo”.

Delegar no es fácil, sobre todo si el jefe ocupó antes la posición del subordinado. La nostalgia del antiguo puesto es, a veces, demasiado honda.

“Aprender a ser jefe es todo un arte”, recuerda Antonio Núñez. “Es lógico que alguien que ha sido experto en una tarea la eche de menos. Pero cuando te ascienden tienes que asumir que tus prioridades han cambiado, tener la suficiente humildad para saber apartarse y dejar que la persona que ocupa ahora tu antiguo puesto haga el trabajo a su manera, aunque sea muy distinta a la tuya”.

storytellingEn los últimos años, la palabra storytelling parece haber inundado los textos de comunicación, siendo principalmente asociada con los esfuerzos de las marcas dentro del universo digital y muchas de sus actividades de responsabilidad social.

El concepto se ha presentado como imprescindible dentro de la comunicación corporativa. Desde luego, se trata de una herramienta importante, aunque no todas las empresas han sabido ponerla en práctica de forma adecuada.

Para aprovechar esta técnica no basta contar cualquier historia a una audiencia determinada. Las marcas deben aprender a hacerlo bien, a conectar con su público en un nivel emocional y a generar empatía con sus valores.

Un artículo publicado recientemente en Fast Company, escrito por Sarah Lawson, ofrece algunas claves para entender esta útil herramienta y ponerla en práctica de manera exitosa.

1. Olvídate de los datos

El principal objetivo del storytelling es apelar a las emociones de una audiencia para generar fuertes vínculos con sus valores. Los datos estadísticos no inspiran, y por tanto, no deben convertirse en los protagonistas de tu mensaje.

Así que para hacer un storytelling efectivo necesitarás evitar comenzar por cuántos niños sufren de desnutrición en todo el mundo y centrarte en la historia de Mauricio, un pequeño que tiene un nombre y un rostro.

2. Piensa en comunidades

Olvidarte de las cifras no es un consejo que aplique únicamente para la creación de historias, sino también para la gestión de audiencias. Una de las claves para hacer un storytelling efectivo es conectar con tu público de forma que las personas interactúen con la marca, así que no te dejes llevar por likes y retuits y comienza a medir el impacto de tus historias a partir de los comentarios de tus consumidores.

3. Entiende a tu audiencia

No busques que tu audiencia se integre a tus historias; mejor intégrate tú a las de ellos.

Evita utilizar un lenguaje demasiado técnico y permíteles participar activamente en la creación no sólo de las historias que comunicas, sino de la que crea tu marca día con día. Escucha sus necesidades y por qué no, también sus críticas, ya que éstas pueden ser un excelente punto de partida para identificar algunas de tus áreas de oportunidad.

líderWarren Berger, experto en innovación en las organizaciones y autor entre otros libros de “A More Beautiful Question: The Power of Inquiry to Spark Breakthrough Ideas”, recientemente publicado, en HBR Blog Network del pasado 2 de julio plantea que hacer preguntas es una valiosa herramienta para el líder.

Si se hace de forma adecuada puede ayudarle a anticipar cambios, aprovechar oportunidades y movilizar a su organización hacia nuevos enfoques.

La forma de interrogar es crítica. Las preguntas pueden ser un gancho para motivar y comprometer a los profesionales, pero también para confrontar o culpar y consecuentemente crear ambientes negativos.

David Cooperrider, profesor en Case Western Reserve University y un pionero de la indagación apreciativa, mantienen que las preguntas que se centran en las fortalezas y utilizan un lenguaje positivo son mucho más útiles para las organizaciones que las que tienen un foco negativo.

Berger propone que dejemos de utilizar las siguientes preguntas ya que pueden producir el efecto indeseado de liderar a las personas en el camino equivocado y que introduzcamos pequeñas modificaciones en ellas para enganchar a las personas en lugar de desanimarlas.

1. “¿Cuál es el problema?”

Esta pregunta o alguna otra similar, desgraciadamente, suele ser el inicio del 80% de las reuniones en las organizaciones, según Cooperrider. Éste señala que si el líder hace preguntas centradas exclusivamente en los problemas y debilidades la organización en su conjunto tenderá a obsesionarse con estos temas en lugar de enfocarse en las oportunidades y fortalezas.

Es más adecuado utilizar preguntas positivas dirigidas a alcanzar metas: “¿Qué estamos haciendo bien y cómo podemos construir a partir de nuestras fortalezas?”, “¿Cuál es el resultado ideal y cómo nos podemos acercar a él?”,…

2. “¿De quién es la culpa?”

Esta pregunta va dirigida a encontrar una “cabeza de turco” en lugar de analizar las causas que han originado el problema.

Keith Yamashita, consultor, dice que cuando los líderes preguntan sobre quién es el culpable lo que intentan es alejar la responsabilidad o culpa de ellos mismos. Un abordaje más acertado sería el preguntar: “¿Cómo podemos trabajar juntos para superar las debilidades?”

 De esta forma se intentan identificar las áreas débiles y que necesitan mejora sin centrarse mucho en la culpa.

3. “¿Por qué no lo haces de esta forma?”

Esta pregunta puede parecer que es sólo una sugerencia pero si el que la hace es el líder realmente se convierte en una manera de imponer algo a los demás. Peor resulta, todavía, si se hace de esta otra forma: “¿Por qué no lo hiciste de esta manera?”.

Son preguntas en las que subyace la necesidad de control. Resulta más adecuado permitir que los profesionales manifiesten sus ideas y enfoques y si acaso ayudarles preguntando: “¿Cómo pensabas hacerlo?”, “¿Qué tienes en mente?”,…

4. “¿No hemos intentado esto antes?”

Otra forma equivocada de hacer esta pregunta es: “¿Por qué piensas que esto va a funcionar cuando no lo ha hecho antes?”

Phil Kessler, experto en desarrollo de altos ejecutivos, destaca que estas preguntas implican una actitud condescendiente o derrotista.

Parece que sugieren que ya se ha pensado en todo con anterioridad y que porque algo se probó en un determinado momento y no funcionó no se debe volver a considerar nunca más. No reconoce la posibilidad de que algunas ideas han podido fallar en el pasado por una ejecución pobre o por no ser planteadas en el tiempo adecuado, no porque la idea sea equivocada.

Es mejor preguntar: “¿Si probásemos esto ahora, que resultaría diferente en esta ocasión y cómo esto haría que los resultados fuesen diferentes?”

5. “¿Por qué no hemos tenido nosotros una idea parecida?”

Suele estar asociada a la introducción de un nuevo producto o servicio por algún competidor. El problema es que puede transmitir la idea de que lo que hay que hacer es copiar lo que los otros están haciendo lo más rápidamente posible.

Es más adecuado plantear la pregunta en estos términos: “¿Por qué está nuestro competidor teniendo éxito con ese producto?”, “¿Qué necesidades satisface?”, “¿Cómo podemos utilizar nuestras fortalezas particulares para lograr satisfacer mejor las necesidades de nuestros clientes?”.

Una última recomendación, según Dan Rockwell, autor del blog Leadership Freak es: “Nunca hacer una pregunta si no queremos realmente una respuesta.”

clientesCuando se mencionan los “activos” de una empresa siempre se piensa en los Estados Financieros donde se considera como tales las cuentas por cobrar, inmuebles, vehículos, inventarios, maquinaria y equipo.

En algunas empresas de avanzada mencionan en sus folletos que el capital humano es parte de los esos activos de la empresa, aunque naturalmente no se muestra un monto por ellos al final del periodo, en el balance general.

Pero, cuando se trata de valorar una empresa, ya sea para venderla o fusionarse con otra, surgen a la superficie el valor que tienen los activos intangibles, que aunque existen y son reales es difícil darles una valoración, ponerles un precio o determinar cuanto es lo que realmente valen.

Me contaba un industrial retirado, que cuando una empresa Norteamérica le ofreció comprar su fábrica de fósforos, ellos hicieron una valoración basado en sus activos registrados contablemente, y concluyeron que la empresa se podía vender en XXX millones de dólares. Era esa una cifra que les permitía retirarse a los dos socios, con una suma muy aceptable.

Al momento de la negociación final el representante de la empresa compradora les indicó que aceptaba el precio, que para ellos era razonable, y que podían encargar a los abogados redactar el acuerdo definitivo de venta.

En ese momento, mi amigo, que estaba vendiendo su empresa, le pidió al comprador, como un favor especial si podían quedarse con una vieja máquina, como recuerdo, porque era con la que su abuelo había iniciado su negocio hacía muchos años. Muy grande fue su sorpresa, cuando el comprador le dijo:

– “Pueden ustedes quedarse con esa máquina, con el mobiliario y con el edificio, ya que a nosotros solamente nos interesa su cartera de clientes. Pensamos construir una nueva planta, más moderna y eficiente, en un terreno que ya hemos comprado”.

Efectivamente en los millones que pagaron los compradores no se incluyó ni el edificio, ni el mobiliario de oficina, y en la viejas instalaciones quedaron una buena parte de maquinaria, que finalmente se terminó vendiendo para fundir el metal.

La enorme cartera de clientes, distribuidores en todo el país, acumulado por muchos años por la empresa en cuestión, eran un activo enorme. Esos distribuidores que compraban el producto en forma regular, que conocían la empresa, que confiaban en su producto, y quienes a su vez lo vendían a consumidores finales, eran un activo intangible, que constituía el capital real de la empresa.

Una empresa depende fundamentalmente de los clientes. Se pueden tener muy buenos productos para vender, pero si los clientes repetitivos, que compran regularmente no existen, no se tiene absolutamente nada. Solo se tiene entre manos una mera expectativa de negocios.

De ahí que resulta muy natural y lógico, para una empresa extranjera que entraba en el mercado, comprar la cartera completa de clientes, contratar los mismos vendedores, conservar el nombre y marca. Consiguieron de inmediato clientes, eliminando de paso la principal competencia. Con moderna tecnología comenzaron a producir más, al mismo precio, limitándose a hacer los ajustes conducentes a perfeccionar los sistemas de distribución ya existentes.

La decisión de la empresa norteamericana que compró la fábrica de mi amigo, no debe extrañar. Debemos recordar que hacer un cliente nuevo es enormemente caro. Dependiendo de la inversión en mercadeo que una empresa haga, la suma para conseguir un nuevo cliente puede sobrepasar los US $500.00 (quinientos dólares).

De ahí la enorme importancia que se está dando en este momento a los programas de computadora destinados a conseguir mantener por largo tiempo la fidelidad del cliente, esto es hacer un cliente para un tiempo largo. Conseguir esto también requiere una inversión para capacitar al personal, administrar adecuadamente las relaciones con los clientes y conseguir que funcione a la perfección la cadena de distribución.

Reibox Blog“¿Cómo puedo ayudarte?”

Creerías que es una buena pregunta para tus empleados. Seguro, yo le hice esta pregunta, como CEO, a mi propio equipo innumerables veces.

Resulta que, estaba equivocado.

La pregunta, “¿Cómo puedo ayudarte?” lastima a los empleados más de los que lo ayuda.

Déjame explicarlo.

La otra semana, realicé un taller. Uno de los participantes, un CEO, estaba teniendo problemas para obtener retroalimentación de un empleado particularmente callado en su compañía. Le pidió consejos a los demás en la sala sobre eso.

“¿Qué pasa si le pregunto al empleado, ‘¿Cómo puedo ayudarte?’ ¿Creen que es una buena pregunta para animarlo a hablar? reflexionó.

Algunos otros ejecutivos asintieron con la cabeza. “Sí, parece una buena idea”, dijeron.

Otra participante del taller dijo en alto.

“Odio esa pregunta”, compartió con franqueza (y un poco tímidamente). “Cuando mi propio gerente directo me lo pregunta, nunca sé qué decir“.

Todos estaban perplejos, yo incluido. ¿Cómo podría ser, el ofrecer ayuda, algo malo?

Pero mientras lo explicaba, hizo clic en mí.

A pesar de tener buenas intenciones, estas son tres razones por las cuales “¿Cómo puedo ayudarte?” es una pregunta terrible para hacerle a tus empleados:

1. Es flojo.

Cuando preguntas, “¿Cómo puedo ayudarte?” no estás ofreciendo ideas ni sugerencias específicas sobre cómo puedes ser más útil. Por el contrario, confías en que el empleado haga el trabajo duro (y delicado) de descubrir cómo debes mejorar como líder.

Esperar que un empleado te diga lo que deberías estar haciendo mejor sin presentar ninguna idea por ti mismo es, bueno, perezoso.

2. Presiona al empleado.

¿Te imaginas lo desalentador que es decirle a tu jefe lo que necesita hacer de manera diferente?

Eso es lo que estás haciendo cuando dices: “¿Cómo puedo ayudar?” Le estás pidiendo que hagan agujeros, que descubran defectos… Y el empleado no puede predecir si realmente estás listo para escucharlo o no.

Cada vez que le dices la verdad al poder, es intimidante. No podemos subestimar como líderes la dinámica de poder que existe entre un empleado y un empleador. No hay ningún incentivo para que un empleado critique o diga algo que pueda ser percibido negativamente por su jefe. Como resultado, “¿Cómo puedo ayudarte?” ejerce presión sobre el empleado para que de una respuesta diplomática, en lugar de una honesta.

3. Es vago.

Ahora el empleado se ve obligado a pensar rápidamente en todas las potenciales cosas con las que podría ayudar…

¿En qué proyecto?
¿En qué área del negocio?
¿Deberían mencionar la comunicación?
¿Deberían hablar sobre los plazos y los resultados?
¿Deberían mencionar lo que sucedió durante esa reunión de la semana pasada?
¿O el jefe está pidiendo algo de más alto nivel y estratégico?

Es difícil saber exactamente qué es lo que estás pidiendo como líder, cuando haces la pregunta: “¿Cómo puedo ayudar?”

Entonces, ¿Qué deberías preguntar en su lugar?

Si realmente quieres saber cómo puedes ayudar y apoyar a un empleado, intenta esto:

Pregúntale sobre algo específico en lo que puedas ayudar, primero.

Señala tu propia falla potencial, en lugar de esperar que tu empleado lo señale. Ofrece una crítica de tus propias acciones, en lugar de esperar a ver si es algo que menciona tu empleado.

Cuanto más vayas primero y compartas en lo que crees que puedes ser mejor, más espacio le darás a tu empleado para que te de una respuesta honesta sobre lo que ellos piensan que podría hacerse mejor.

Aquí tienes algunos ejemplos de preguntas específicas que podrías hacer…

• “¿Crees que estuve micro-gestionando los proyectos?”

• “¿Estuve poniendo demasiado en tu plato y necesitas un poco más de espacio para respirar?”

• “¿Te estoy dando suficiente información para hacer bien tu trabajo?”

• “¿Podrías estar haciendo un mejor trabajo al delinear la visión y la dirección de hacia dónde nos dirigimos?”

• “¿No fui consciente para definir plazos razonables, como debería haberlo hecho?”

• “¿Te estoy interrumpiendo demasiado durante el día con reuniones y solicitudes?”

Te garantizo que un empleado se sentirá más animado a darte su opinión honesta sobre cómo puedes ayudar si les preguntas: “¿Te estoy interrumpiendo demasiado durante el día?” en lugar de solo preguntar “¿Cómo puedo ayudarte?”

Deja de lastimar a tus empleados con la pregunta incorrecta. Comienza a preguntar las correctas.

sueñoLa vida a veces nos hace tomar caminos que no necesariamente son los que hubiéramos deseado seguir. Cuando nos toca decidir qué profesión elegir, por falta de auto-conocimiento, madurez o por situaciones ajenas a nuestro control como presupuesto o necesidad, tomamos una carrera que puede ser bastante útil pero no es nuestra verdadera vocación.

Yo tuve suerte de estudiar una carrera que me gustó y he pasado por áreas desde comunicación, mercadeo, administración, ventas y talento humano que de alguna u otra forma convergen por casualidad, milagro, atracción del universo o suerte (le podemos poner el nombre que sea) en una pasión: el ejercicio.

Si hubiera estudiado educación física cuando salí del colegio (era mi primera opción), posiblemente no hubiera descubierto otras habilidades como el gusto por escribir, tener un networking de amistades que me ha enseñado un poco de liderazgo, negocios, talento humano y recientemente docencia y coaching (mis otras facetas).

En resumen, lo que quiero decir es que si existe algo que siempre ha querido hacer en la vida pero que por diversas circunstancias no lo ha hecho, pues empecemos de una vez, ¿Cómo?, muy fácil:

1. Convierte tu pasión en un pasatiempo

Es posible que al principio uno no se pueda dedicar al 100% a ese deseo de hacer lo que siempre quiso, pero si lo empieza como hobby, a lo mejor pueda acercarse a la posibilidad de convertirlo con el tiempo en su profesión.

2. Busca formación

Lleva cursos, consigue libros, asiste a talleres, seminarios, convenciones y demás formas de capacitación sobre ese tema que tanto te gusta. O inicia estudiando esa carrera de forma paralela con tu trabajo.

3. Encuentra amigos que compartan la misma pasión

Así vas a tener mejores relaciones y ellos eventualmente te pueden acercar a dedicarte a ese sueño o emprendimiento. A tu verdadera pasión.

4. Sé paciente

Empezar de cero no es fácil pero tampoco es imposible. Trata de ir “cocinando tu proyecto” con esmero, invirtiendo un poco de tiempo, dinero e investigado si tu idea tiene un segmento de mercado latente e interesado en comprar eventualmente tus productos o servicios.

5. Busca socios que prediquen tus mismos valores e intereses

Para trabajar en equipo con gente que aporte amor y se casen con el proyecto con la misma pasión y compromiso. También se pueden formar alianzas estratégicas en donde diferentes productos y servicios se apoyen, se puedan referenciar entre sus clientes y ayudarse mutuamente.

Si tenés una pasión, no la dejés guardada en el baúl de los recuerdos. Hay que hacer que sucedan las cosas, dándole cada vez más prioridad a tu propósito hasta materializar ese sueño en una realidad. ¡Muchos éxitos!

emprendedoras15 mujeres emprendedoras de Victoria147 comparten sus mejores consejos para aquellos que quieren emprender o ya están en el camino del emprendimiento.

1. “Mide, haz reportes de ventas, de gastos, de inventarios, de clientes, haz reportes de todo lo que puedas. Si no lo puedes medir, no existe.

Si no conoces los números de tu empresa, es como manejar un coche con los ojos vendados. Sería una lástima que tengas un proyecto increíble, con mucho futuro y oportunidad en el mercado y que fracase por algo tan básico como no conocer la radiografía de tu empresa”

Mariel Fernández, socia fundadora de Sesen.

2. “No desesperen, toma tiempo desarrollar un negocio, así que mejor considera el tiempo invertido como ganancia. Estudia y aprende sobre temas relacionados con tu negocio. Lee, escucha podcast, investiga. A veces personas exitosas ya han pasado por donde tú estás y sus consejos valen oro. Antes de tomar una decisión, obtengan la mayor información posible”

Alejandra y Eugenia Schlitter, fundadoras de Mi Caja Fresca.

3. “Identifica el motivo por el cuál quieres emprender, eso te ayudará a seguir adelante cuando el camino se ponga difícil. Hazte de un buen equipo de mentores para que te ayuden a ver las cosas desde otra perspectiva. Iniciar un negocio toma el 150% de tiempo y esfuerzo. El momento ideal para hacerlo es cuando sientas que puedes poner tus energías en el nuevo proyecto”

Cordelia Guajardo y Norma Cantú, fundadoras de Hela Spa.

4. “Las mujeres somos apasionadas, decididas e intuitivas. Cualquier emprendimiento para nosotras va más allá de un simple negocio. Se trata de dejar huella, de marcar una diferencia y de inspirar a otras mujeres. Si piensas emprender, no dejes que esa esencia se pierda en el camino. Recuerda que no hay mujer más fuerte que la que cree en ella misma”

Dennise Carranza, fundadora y directora de Xanterîa Cosmêtica.

5. “Tienes que creer en tu proyecto porque nadie más lo amará como lo haces tú. El emprendimiento es un camino largo y lleno de dolorosas espinas, pero cada meta que logres será el dulce resultado de tu esfuerzo. Tú eres la única que puede hacer realidad tu sueño. Trabaja duro, toma decisiones, sé épica y valiente, nadie te va a regalar nada”

Analí Díaz-Infante, fundadora de Diggitalera.

6. “Sigue tu instinto y no te desanimes a la primera. Si algo te gusta y crees que funcionará, trabaja duro para verlo materializado

Olivia Medina, fundadora y directora de Euro Té.

7. “Empieza con un prototipo de tu idea y luego escala. Ten un Plan A y posibles opciones si hay que cambiar a un Plan B. Consigue un buen financiero (aunque sea subcontratado) y nunca olvides que cada día existen nuevos retos, ¡Métele corazón!”

Ale Sánchez, fundadora y directora de Playful.

8. “No intenten hacer algo sin miedo. El miedo nos ayuda a cuidarnos, a parar las antenas, lo que debemos hacer es trabajar en controlarlo y hacer las cosas con todo y el miedo. No permitas que te paralice porque eso evitará que saques la magia que llevas dentro”

Guadalupe Gómez, fundadora y directora de Remedios Mágicos.

9. “Crean en su idea y tengan pasión por ella, nada vende mejor que alguien que está comprometido con su proyecto, atrévanse a descubrir sus talentos y a ponerlos a funcionar, es lo que todos necesitamos para alcanzar el éxito e impactar en nuestra sociedad”

Mariana Martínez y María Pérez Calva, cofundadoras de Creando Talento

10. “Fallen rápido. El tiempo es un recurso irrecuperable, planeen, pero no pierdan tiempo. No asuman, validen. Hay miles de personas con la misma idea que tú, ejecuta y jamás pierdan de vista sus números, ¡los números lo son todo! No los dejes de tener al día”

Lourdes Ibáñez, creadora de los contenidos del Programa educativo Lia y fundadora de Club Lia.

11. “En el camino del emprendimiento hay gente que cree y no en tu negocio. Te vas a caer muchas veces y parecerá imposible levantarse, lo más importante es que ¡nunca dejes de creer en ti! Tú eres la persona que necesitas a tu lado. Cuando sientas que han salido mal las cosas y dejes de creer, detente por un momento, voltea y agradece lo que ha pasado, eso te dará valor para volver a creer y seguir adelante

Tania Sapien, fundadora y directora de Coco Jewl.

12. “Sé organizada, parte de ser emprendedoras es crecer sin estructura y libremente, a nosotras nos costó mucho trabajo meter todo en orden, así que les recomendamos crear procesos en todas las áreas de su negocio, ¡no lo dejen! pero nunca abandonen su intuición en estos procesos”

Anabel, Marimar y Fernanda Rosas Buendía son hermanas y socias fundadoras del Instituto de Diseño e Imagen Profesional (IDIP)

13. “Alguien me dijo una vez: rodéate de personas que te hagan una mejor persona. Tú eres una representación aproximada de las cinco personas con las que pasas más tiempo. Entonces si quieres ser millonaria, no preguntes a tus amigos o a tu familia cómo volverte millonaria, porque lo más probable es que no hayan hecho lo que tú estás haciendo.

Acércate las personas correctas (líderes, emprendedores, empresarios) ellos tienen experiencia concreta sobre el tema de tu interés. Escucha el feedback de los demás, pero pon en perspectiva sus consejos”

Cristina Randall, fundadora de Conekta.

14. “Un negocio puede tener todas las bases para ser exitoso, cada estrategia y planeación estudiada a detalle, pero si su alma, que es el emprendedor detrás de la idea, no tiene confianza y actitud ganadora, será difícil que consiga lo que quiere, pero sobre todo que lo transmita a los demás, a su equipo y a sus clientes”

Cristina Ramella, fundadora y directora de la homónima marca de joyería Cristina Ramella.
15. “Algo es seguro: te vas a equivocar una y otra vez. Lo importante es que sepas que es normal (date cuenta que tu camino nadie lo ha trazado, lo estás descubriendo, sino todas estaríamos haciendo lo mismo). La inseguridad e incertidumbre es parte del proceso, aprende a disfrutarlo y vivir con el. Y cada vez que te equivoques tienes que ser lo suficientemente creativa y tener la cabeza fría para aprender, solucionar y seguir adelante

Lucía González Durán, fundadora y directora de Lemonbe.

ganarEl objetivo principal de una estrategia empresarial debe ser maximizar el retorno de la inversión en el largo plazo.

Sin embargo, para muchas compañías japonesas ésta es una cuestión polémica porque están acostumbradas a metas del estilo “expandir su participación en el mercado”.

Pero sólo obteniendo un retorno superior, las empresas pueden invertir en nuevas tecnologías que hagan crecer su negocio y al mismo tiempo pagar salarios atractivos a los empleados.

El retorno de la inversión tiene que ver, básicamente, con qué rubro de negocios se elige y el posicionamiento dentro del sector.

La estructura de una industria está dada por 5 factores clave:

1. La rivalidad con los competidores existentes.

La intensidad con que la competencia esté bajando los precios, creando nuevos productos o aumentando el gasto en publicidad, influye significativamente sobre la rentabilidad. Claramente, si existe mucha rivalidad, el potencial de rentabilidad es bajo.

2. La amenaza de productos o servicios sustitutos.

El negocio de un fabricante de fax, por ejemplo, se ve amenazado por las computadoras con fax incorporado (cuestión que en 2015 ya está completamente probada y superada). En este caso, la amenaza no proviene de un competidor conocido sino desde otra industria.

Es decir que la rentabilidad se ve afectada cuando hay más posibilidades de sustituir productos.

3. La amenaza de nuevos competidores.

Si la entrada de nuevas empresas al mercado es fácil, la rentabilidad se verá afectada.

4. El poder de los clientes.

Consumidores con mucho poder de comprar pueden hacer bajar los precios y terminar con la rentabilidad de un negocio.

5. El poder de negociación de los proveedores.

De la misma manera que los clientes, la existencia de proveedores fuertes implica que el poder de fijación de precios del empresario es menor.

Es decir que parte del éxito no depende del empresario, sino de la estructura de la industria en donde se compite.

Entonces, el empresario-estratega no sólo mira su propia competitividad, sino intenta rediseñar la industria en que está inmersa.

Por ejemplo, la estructura de la industria de las computadoras personales fu muy afectada porque los vendedores continuamente agregaron nuevas características para mejorar sus productos, y estas nuevas características son rápidamente copiadas por la competencia. Como resultado, la competencia se basa cada vez más en los precios.

El posicionamiento dentro de una industria también es un tema clave, Hoy por hoy la competencia moderna hace mucho más difícil mantener una ventaja respecto de los competidores porque las empresas se imitan unas a otras cada vez con mayor velocidad.

Una empresa tiene sólo dos maneras de obtener ventajas dentro de una industria:

1. Diferenciar sus productos para poder fijar precios más altos.

La diferenciación implica que una firma ofrece un producto único a sus clientes. Aunque esto implique inicialmente costos más altos, luego resultan irrelevantes si el precio que se puede cobrar es lo suficientemente elevado.

2. Tener los costos más bajos.

La empresa puede elegir transferir sus menores costos a los pecios, pero en general costos menores implican mayores utilidades.

Para actuar en cualquiera de estos dos campos, el empresario debe hacer una elección en el “campo de acción competitivo”.

Éste se refiere a cuántos de los segmentos del mercado la empresa desea atender.

Lo importante es encontrar una posición única dentro de estas dos posibilidades.

Lo peor que puede pasar es que todas las empresas de un sector compitan basadas en las mismas variables, porque de esa manera se convierte en una batalla autodestructiva.

Aún así, las empresas se resisten a efectuar los cambios necesarios, afirmando que deben responder a cualquier cambio dentro del mercado e imitar las nuevas características de los productos que introduce la competencia.

Las empresas exitosas mantienen una posición clara y consistente, mejorando continuamente para diferenciarse de la competencia, en lugar de imitarla.

El concepto esencial del posicionamiento es elegir.

En otras palabras, la esencia de la estrategia no es hacer cosas, decidir deliberadamente ofrecer algún producto o atender algunos segmentos de clientes.

Si se intenta servir a todos los clientes con todo, no será posible obtener una ventaja competitiva.

Las empresas deben primero decidir qué posición única quieren tener en el mercado y entonces proyectar un programa de cambios que los ayudará a alcanzar tal posición.

Concluyendo, puedo decir que históricamente las empresas japonesas han sido tanto más eficientes que las occidentales que no tuvieron que hacer estrategias ni cambios.

Su eficiencia en ventas, producción y diseño hizo que no se preocuparan demasiado en ser únicas. Ellas estaban tomando el mercado de competidores occidentales y había espacio para el crecimiento. Pero muchas compañías japonesas están ahora en un punto en donde es muy duro ganar participación en el mercado.

La participación de mercado como objetivo tiene a hacer que las firmas se imiten y que proliferen las líneas de productos.

La transformación esencial que las empresas tendrán que sufrir es comenzar a elegir una estrategia.

valorNo hay productos caros o baratos, sólo desbalanceados en la relación de lo que cuestan versus lo que los clientes perciben como beneficios. En otras palabras, el precio es una relativa percepción de valor.

Hay productos y servicios por los que estamos dispuestos a invertir más que en otros, dado que les asignamos más valor, resuelven cosas que para nosotros son críticas o satisfacen algo que anhelamos. Entre menor el valor percibido de algo, menor el dinero que estamos dispuestos a pagar.

Y no es que muchos productos o servicios no generen valor, el problema es que no lo reflejan y por ende el cliente no lo percibe.

Resultado: Indiferencia.

¿Por qué incrementar la percepción de valor?

Cuando la percepción valor de lo que vende es baja, asimismo es la disposición del cliente a invertir en su producto o servicio. Zig Ziglar decía: “Cada venta tiene sólo cinco obstáculos: no hay necesidad, no hay dinero, no hay urgencia, no hay deseo y no hay confianza”.

Frente a un producto de bajo valor percibido, el cliente no tiene prisa y no lo aprecia (lo suficiente).

Incrementar la percepción de valor no significa querer cobrar más de la cuenta. No significa especular por el simple hecho de representar mayor valor.

Tampoco significa inflar ficticiamente los beneficios ni las promesas de desempeño. Incrementar la percepción de valor significa que el cliente pueda percibir lo que el producto o servicio realmente representa, dándole la relevancia que tiene para el cliente correcto, para quien aprecia, reconoce y necesita ese valor que genera.

Incrementar la percepción de valor aumenta la deseabilidad y por ende lo que el cliente está dispuesto a invertir.

La forma más simple de incrementar la percepción de valor

Para incrementar la percepción de valor: No hable de lo que vende, sino del valor que genera.

No hable de los productos o servicios que vende, hable de los problemas que resuelve, los beneficios que brinda o las necesidades que satisface. No se trata de lo que es importante para usted, se trata de lo que es importante para su cliente. Así como lo primero que se vende es el vendedor, si usted no tiene absolutamente claro qué es lo que realmente resuelve, se quedará compitiendo con los que venden lo mismo que usted.

Por eso asegúrese de comunicar lo que su cliente obtiene, no lo que usted hace. Probablemente la forma más fácil de explicar este concepto es a través de la muy conocida historia de los obreros en una edificación. En caso de que sea parte del 0,00001% que no haya escuchado esta historia, aquí va resumida:

Estaban tres obreros arduamente trabajando, cuando un transeúnte les pregunta ¿qué están haciendo? El primero contesta malhumorado que está picando piedra, el segundo contesta agotado que está levantando un muro, y el tercero contesta animadamente que está construyendo una catedral. Esa es la perspectiva del valor de lo que se hace. Así es como se incrementa la percepción de valor.

Un cirujano plástico no sólo vende una cirugía, vende autoestima y la tranquilidad que generan una serie de procedimientos profesionales con los más estrictos protocolos de seguridad.

Un vendedor de piscinas no sólo vende recreación, vende un incremento en el valor del inmueble.

Un conferencista no sólo vende un conocimiento o un show, vende una experiencia memorable que tiene la capacidad de transformar la vida y las acciones de las personas.

Una ONG no sólo vende el trabajo por una causa, vende la posibilidad para sus donantes de hacer una diferencia en sus propias vidas al sentirse parte de algo más grande y de dejar un legado que va más allá de un aporte económico. No es una contribución, es una indulgencia espiritual.

Un hospital no sólo vende una mejoría de salud, sino tratamientos humanos, mínimamente invasivos y que respeten la dignidad del paciente.

Un plomero no sólo arregla tuberías, elimina el riesgo de una inundación y ahorra los traumatismos y el dinero que implicaría el cambio de la alfombra.

Un servicio de logística no sólo vende desplazamiento o almacenamiento, vende la tranquilidad de tener el producto correcto, en el momento correcto, en la cantidad correcta, y el evitar sobre costos por quiebres de inventario.

El área de Gestión Humana de una empresa en su proceso de atraer talentos no sólo vende una estabilidad laboral, unos beneficios económicos y un plan de carrera, vende la posibilidad de crecer profesional y personalmente dentro de un entorno afín a los principios y valores del candidato, una empresa de la cual se sienta orgulloso, tenga autonomía y la posibilidad de transformar la vida de otras personas a través de su trabajo.

Un vendedor de medicamentos no sólo vende un jarabe pediátrico, vende tranquilidad para sus padres de ver a su hijo activo y de buen ánimo en el menor tiempo posible, sin que deba exponerse a incómodos tratamientos posteriores.

Un negocio de calzado no vende zapatos y diseño, vende la tranquilidad de poder cambiarlos sin problema y de saber que la compañía siempre le responde (como el caso de Zappos).

Cuidado con irse a la estratosfera

Cuando hablamos de lo que el cliente realmente compra, corremos el riesgo de ser demasiado etéreos y generalistas. Si un banco dice que no vende créditos sino que vende sueños, todos venden sueños. Si una constructora dice que vende calidad de vida, todas venden calidad de vida. No hay diferenciación.

Por supuesto, en cada caso, todos los competidores podrían argumentar el mismo valor percibido. La diferencia está en los detalles, en los procesos, los diseños, la especialización, los casos de éxito y en la forma como se entrega el servicio o en lo que representa el producto. La diferencia no está en el qué, sino en el cómo. El qué lo venden todos, el cómo es lo que lo diferencia.

 

 

 

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