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El negocio de contar historias

Publicado en Negocios | 20 de julio, 2017

contar historiasUna de las charlas más interesantes de las muchas que se registraron en el Foro Económico Mundial en Davos fue la del actor y productor Kevin Spacey, protagonista de House of Cards, quien además de su histrionismo habla con claridad de la piedra angular de los negocios que muchas veces es ignorada y se refiere al arte de saber contar historias.

Spacey dice que Starbucks no hace el mejor café o que American Express no da las mejores condiciones de financiamiento, pero lo que sí saben hacer ambas empresas es contar historias, generar narrativas con las que nos podemos relacionar y eso, en opinión del actor, es lo que define su éxito frente a su competencia.

Hace poco estaba reunido con un grupo de empresarios de Puebla y se preguntaban cuál era la diferencia por la cual no habían tenido un despegue como el de Querétaro, yo contestaba que, además de la continuidad del liderazgo político, la posición geográfica y el moverse de la zona de confort, la respuesta también radica en que dicha entidad ha tenido la capacidad para generar una narrativa atractiva.

¿Qué pasaría si México contara una gran historia? Hasta ahora el país no ha logrado definir una buena historia de sí mismo que nos permita alimentar una narrativa atractiva y exitosa frente al mundo y, más importante aún, frente a nosotros mismos.

El elemento inicial mediante el cual Spacey define el éxito que ha tenido al contar historias comienza por no subestimar al público, es decir, apostar por la inteligencia. La ausencia de este componente es uno de los errores más comunes que tienen los gobiernos cuando quieren definir una narrativa positiva, debido a que destacan únicamente los datos favorables e ignoran los datos negativos, lo que provoca que la historia que están intentando contar pierda credibilidad, luego parece incomprensible para gobernantes y gobernados la brecha que separa su forma de interpretar la realidad nacional.

Esta dinámica hoy se manifiesta en México con agudeza, es un hecho indiscutible que nuestro país destaca del resto de América Latina por la baja inflación, la estructura de la economía poco dependiente de los precios de las materias primas, el nivel de infraestructura y capacidad logística, la atracción de Inversión Extranjera Directa, la estabilidad macroeconómica, etcétera.

Sin embargo, muchas personas siguen considerando que el país está en crisis y que va de mal en peor. Esta discrepancia no sólo es responsabilidad del funcionario en turno, sino tiene que ver con el escepticismo natural hacia los discursos oficiales así como a la falta de coherencia de la narrativa que se ofrece, por ello, la principal tarea es apuntalar la credibilidad señalando los aciertos y aspectos positivos, reconociendo los errores y fallas proactivamente y luego proponiendo cambios que inspiren.

En México hace falta una nueva narrativa, porque los aciertos actuales en materia económica no coinciden con las fallas en materia de seguridad y Estado de derecho, tampoco tienen mucho sentido para grandes sectores de la población que aunque se benefician de ciertas condiciones, como la baja inflación y la estabilidad, hasta ahora se han encontrado en las postrimerías del sistema económico.

El riesgo de no saber contar una buena historia es que alguien más puede controlar la narrativa y se generan los espacios para el populismo construido en el antagonismo, llámese Trump o AMLO. El día en que México sepa contar una gran historia estaremos caminando por una nueva fase con más claros que oscuros. Las grandes empresas como las grandes naciones saben contar una buena historia de sí mismas.

Fuente: Rodrigo Pacheco

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