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- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Métodos para tener ideas geniales. Parte I

Por Dr. Horacio Krell | Publicado en Negocios | 13 de marzo, 2018

ideasLa reina de las ideas es la idea de poder. Y el poder se basa en la penetración que tienen las ideas.

Hoy los negocios son los preceptos universales. En amalgama los conceptos de propiedad, producto, canje, valor, utilidad y dinero, que consciente o inconscientemente nos gobiernan, se infiltran en nuestros actos. Todos hacemos negocios. Ideas facilistas nos hacen creer que sabemos de qué se trata, que el dinero es poder, conocimiento, información, o que el poder corrompe.

Todo demasiado fácil, demasiado simple.

Para Einstein las cosas deben ser de la forma más simple posible, pero no demasiado. Las ideas sencillas nos hacen sentir bien, no nos causan problemas. Pero la mente necesita nutrirse con sustancias enriquecidas o puede quedar bloqueada por estrechez de miras.

El método fenomenológico no evalúa, observa cómo es un fenómeno sin moralizar ni criticar. Sócrates y Confucio introdujeron el método de la clarificación mental a través del lenguaje y la solución de problemas a través del examen del discurso. Freud llamó al psicoanálisis la cura por el habla, es que las palabras están llenas de significado. Y cada uno que usa las palabras a su manera.

Las ideas de poder.

Vivimos inmersos en campos de poder, sujetos a la autoridad y a tiranías. Para recuperar el poder individual se requiere capacidad de analizar las ideas, (esos memes que se transmiten de mente a mente y que provienen de asociar gen y memoria).

Las ideas son el más apreciado milagro de la humanidad. Determinan metas, estilos, valores y hasta el modo de amar. Pero como dijo Erich Fromm para pensar libremente hay que tener la capacidad de generar ideas propiasSi las ideas se transforman en ideologías nos gobiernan sin advertirlo.

El alma tiene hambre de ideas y habilidades intelectuales que compensen las ideas superficiales. Los síntomas de enfermedad son una pasividad sin ambición ni creatividad y un vacío espiritual, mientras el alma busca claridad y fuerza mental que subsane la falta de poder que experimenta.

Queremos las ideas pero luego no sabemos manejarlas. Las consumimos y al ponerlas en práctica las olvidamos. Convertidas en herramientas pierden su capacidad generativa.

Enfocados en el cómo hacerlo y con quién, evitamos el qué, y lo convertimos en una diversión, en entretenimiento, en un juego mental como cualquier otro. Así el pájaro es encerrado muy pronto y no se lo deja crecer. Pero si las tratamos surgirán ideas mejores. Por favor, discutamos las ideas.

Ideas claras y distintas.

Las ideas primero son perspectivas, puntos de vista, pero luego les damos forma y vemos gracias a ellas y nos permiten transformar la realidad. Por eso Descartes buscaba ideas claras y distintas.

Tenemos ideas que fluyen y podemos quedar atrapados por ellas. Pueden venir de la inspiración, de los sueños, de concentrar la atención, ser el resultado de prolongadas cavilaciones, saltar de mente en mente, no ser propiedad de nadie, nacer en lugares y mentes distintas al mismo tiempo. Pueden persuadir y eso les confiere un poder extraordinario.

Todos los inventos proceden de ideas, hasta el avión moderno nació antes en la mente del hombre. Nuestro poder material deriva de nuestra fuerza mental. Una idea es distinta cuando se la ve desde otro punto de vista, lo cual es imprescindible para cualquier emprendimiento. Estamos habitados por ideas que creemos propias pero como dijo Keynes, los hombres prácticos suelen ser esclavos de las ideas de algún economista difunto. Sin independencia mental las ideas son una ilusión.

“The dream is over what can I say?” (“El sueño terminó, ¿qué puedo decirte?”) (de “God” escrita por John Lennon.

El poder es como el Conde Drácula en la novela de Mary Shelley: aparece en un capítulo pero esparce el miedo en todo el libro. Cuando se sueña un sueño imposible se intenta estirar el destino. Algo difícil porque se choca con la realidad y entonces la ilusión crea relatos fantásticos.

Las matemáticas son inflexibles. La pregunta sería: ¿Puede mantenerse la ideología tal como está? La respuesta es no ¿Cómo mantener lo que no puede mantenerse? Esa respuesta la dará el futuro y alguien pagará la cuenta.

La continuidad de nuestra civilización depende de tener ideas vitales. Para que surjan, se mantengan vigentes, salgan de su infancia y se desarrollen, debemos darles una calurosa bienvenida.

Al principio preferimos las ideas más extrañas y no las convencionales. Pero luego la mente se defiende con la ironía y el escepticismo. Hay que tener coraje para enfrentar los hábitos y la resistencia al cambio. La vitalidad de una cultura depende de su capacidad de entretenerse con la fuerza de las ideas, más que exprimir su pasado o concentrarse en las esperanzas del futuro.

Piense.

Think es un cartel pegado en las oficinas. Es un pedido de resolución imposible porque para pensar hace falta tener un problema.

La memoria conecta con el pasado pero un problema es algo nuevo. Como dijo Einstein no se puede resolver un problema encarándolo con el mismo modelo que se usó para crearlo. Al resolverlo de memoria habrá un fracaso, hace falta una idea.

Como le dijo Sherlock Holmes a su asistente: Escucha Watson, es la voz del problema que reclama su solución. Para Víctor Hugo las ideas dirigen y arrastran al mundo.

Hay buenas y malas ideas. Un señor cansado de su trabajo, decidió dejarlo. Tenía un propósito: “inventar un producto que obligara a los hombres a comprárselo durante toda su vida”. Su mirada inquisitiva descubrió muchos rostros cortados en las calles.

En su época la gente se mataba para afeitarse. Cuando diseñó un objeto con cuchilla y soporte, dirigió su mente a una visión concreta que le daría fama y dinero, y su plan le permitió crear el aparato de afeitar. Sus herederos vendieron la empresa al grupo Procter and Gamble en 60.000 millones de dólares. La creatividad hace crecer y también paga.

Un hombre muy pobre rogó a los seres superiores que le ayudaran y éstos le dieron una gallina que cada mañana ponía un huevo de oro. Su vida cambió, comió cada día, construyó un palacio, compró coches fabulosos, contrató servidores.

Pero la codicia lo obnubiló y creyó que la solución estaba dentro de la gallina, y, ni corto ni perezoso, destripó a la gallina buscando el tesoro. Pero en el interior no había más que un aparato reproductor corriente de ave. Desesperado, intentó coser la tripa despanzurrada y revivirla, pero fue imposible. Se había condenado a la pobreza y de nuevo al hambre al matar la fuente de riqueza que los dioses, genios o duendes le habían ofrecido.

La paradoja es que nosotros matamos a nuestra gallina de los huevos de oro, a la capacidad de tener buenas ideas. Las grandes ideas no llegan de la nada. La intuición es la forma en que la mente busca soluciones a los retos combinando los recuerdos con los nuevos estímulos que se presentan. Las soluciones están en la cabeza, hay que armar un esquema, relajarse y el foco se encenderá.

Uno ve con lo que sabe.

La vida actual es información sin formación. Copiar, pegar, fotografiar, sin saber la ubicación ni la perspectiva. Hay que aprender a observar, a tomarse su tiempo, a terminar con un mundo desencantado por las herramientas que automatizan la percepción.

Información no es conocimiento. No sólo se ve con lo que se sabe sino con lo que se puede y con aquello que la sociedad permite ver. Una teoría previa subyace, no hay visiones inocentes.

La memoria de “Funes el memorioso” – el personaje de Borges – era tan habitada por nimiedades que su vida era un tomento. Recordaba todo lo que le pasaba pero le faltaba capacidad de selección y de olvido, que otorgan el espacio para la creación. El olvido también es importante.

Las ideas no surgen de la lluvia de ideas, sino que están ahí y hay que buscar una conexión adecuada. Debemos tomarlo en cuenta para buscar soluciones a los retos del contexto actual.

La palabra completa a la imagen: enseña a mirar.

La percepción lógica del hemisferio izquierdo amplia la sensación, aporta al estímulo su significado. Discriminar es reconocer las partes. El vértigo por lo mecánico, es una caída que fascina pero encadena. Es dejarse arrastrar sin resistencia, por una fuerza bruta que anula la voluntad.

Como dijo Pasteur el azar sólo favorece a las mentes preparadas.

Eric Kandel, en año 2000 ganó el premio Nobel por demostrar que en la innovación, todo el cerebro está involucrado.

El cerebro es el inventario más grande que hay. Desde que nace recibe estímulos, los reduce en componentes simples y los almacena en estantes de memoria, por todo el cerebro. Cuando se le presenta un reto, el cerebro busca alguna conexión con lo ya guardado. Si detecta una coincidencia, los recuerdos se combinan con nuevos estímulos y se siente un destello de intuición.

El fundador de Netflix, Reed Hastings, se inspiró en experiencias inconexas: la multa de u$s 40 que le cobró Blockbuster cuando se olvidó devolver un film; las cuotas mensuales de su membresía en el gimnasio; su experiencia con los pedidos web en Amazon, y una conversación con un amigo que le habló del DVD, que era mucho más pequeño que los videocasetes.

Hastings hizo conexiones aleatorias entre cosas que estaban a simple vista para descifrar un reto estratégico particular.

Netflix surgió como un videoclub con una plataforma de video vía online o por correo postal, que le proporciona al suscriptor una cantidad ilimitada de películas y series de su catálogo. La revolución surgió con el servicio de visualización vía streaming.

A mitad de 2013 cuenta con más de 32 millones de suscriptores, les permite disfrutar de series de televisión y películas en su TV, reproductores multimedia, Smart TV, sistema home theater, consolas y dispositivos móviles, a cambio de pagar una cuota mensual. También pueden seleccionar las películas más vistas o con mayor puntuación.

Netflix desarrolló un sistema de personalización por el cual el suscriptor ve lo que más le interesa, según sus gustos. Dichas preferencias se recolectan durante la suscripción y tiene en cuenta la calificación que otorga a cada película o serie. Con esa información se determinan las preferencias y el sistema personaliza las recomendaciones.

Una vez seleccionado el producto, se puede optar por visualizarlo de forma inmediata sin descargas, en la pantalla del ordenador, el televisor, en otros dispositivos conectados a Internet, y únicamente en los Estados Unidos, se puede solicitar que lo envíen por correo a una dirección postal.

Para innovar se necesita crear un mapa y olvidarse.

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