Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Llegó la hora de que controles tu dinero, y no al revés

Publicado en Educación Financiera | 27 de mayo, 2014

Tu dineroJoan Lanzagorta

Hay muchas personas que desafortunadamente viven en un constante estrés financiero. Para ellas, el dinero es sinónimo de problemas: tienen deudas, sienten que no les alcanza y no saben cómo harán para pasar al siguiente mes.

Los que no mandan sobre su dinero

Estas personas no mandan sobre su dinero, sino que el dinero es quien controla sus vidas. Y eso es lo que sucede cuando uno no lleva sus finanzas personales en orden.

La única manera de quitar el estrés de nuestra vida y resolver los problemas financieros es tomando nosotros el control de nuestro propio dinero en lugar de dejar que éste nos controle. Decirlo es fácil, pero hacerlo también lo es siempre y cuando tomemos la decisión.

Dirigir el dinero hacia lo que queremos

Primero tenemos que saber dónde estamos parados —de eso acabamos de hablar hace unos cuantos días—. Elaboremos nuestro balance personal para conocer la situación actual de nuestras finanzas personales.

Luego, tenemos que definir cuál es nuestro destino, es decir: qué queremos lograr con nuestro dinero.

Claramente no podemos decirle a nuestro dinero qué es lo que queremos que haga por nosotros —tomar el control sobre él— a menos que tengamos muy claras nuestras metas financieras.

¿Queremos salir de deudas? Entonces hagamos un plan para lograrlo. ¿Queremos construir un pequeño fondo de emergencias? Pongamos manos a la obra. ¿Queremos tener un retiro cómodo? Empecemos ya, porque el tiempo apremia.

Hagamos un plan de flujo de efectivo

A veces las personas se espantan cuando uno habla de hacer un presupuesto, porque piensan que es algo restrictivo. En realidad no lo es: un presupuesto simplemente es un plan para dirigir nuestro dinero hacia donde nosotros queremos que vaya.

Antes tenemos que aprender un poco de nosotros mismos: de nuestro patrón de gastos, de nuestras necesidades y también de los gustos que de repente nos damos y que son importantes para nosotros.

Por ello, sugiero que antes de pensar en hacer un presupuesto —o de preocuparnos demasiado por cumplirlo— registremos todos los gastos que hagamos en los próximos 30 días, los gastos grandes y los pequeños: desde una propina hasta el pago de la hipoteca. De esta manera, podremos saber en qué gastamos y seguramente podremos identificar algunos rubros que quizá no sean tan importantes para nosotros.

Mejor aún: podremos ver quizá que destinamos poco dinero —o nada— a nuestras metas financieras, a aquello que de verdad nos importa, y por el contrario, gran parte de lo que ganamos se nos va en cosas cotidianas, que son menos importantes.

Ésta es una información muy valiosa porque nos permite comenzar a tomar decisiones. ¿Hacia dónde queremos que se vaya nuestro dinero? ¿Qué es lo que queremos que nuestro dinero haga por nosotros?

Hacer un presupuesto es precisamente eso: asignarle a nuestro dinero un trabajo. Tener un presupuesto, más que restringirnos o limitarnos, nos permite tomar decisiones conscientes sobre nuestro gasto. Por ejemplo: quizá ya agotamos lo que habíamos asignado este mes para diversiones, pero acaba de salir una película que de verdad queremos ver. Un presupuesto nos permite tomar la decisión de recortar en algún otro rubro de gasto o incluso adquirir una deuda para poder ir a ver esa película. Es decir: nos da opciones. Nos permite tomar decisiones conscientes sobre nuestro dinero. Nos ayuda a estar en control.

Te invito a visitar mi página: www.planeatusfinanzas.com – el lugar para hablar y reflexionar sobre Finanzas Personales. Sígueme en Twitter: @planea_finanzas

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