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- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Lecciones de fracasos épicos de starups bien financiadas

Por Lydia Dishman | Publicado en Historias | 22 de agosto, 2016

Super ExitososEn el mundo de las startups, el fracaso es un hecho.

Fracasar rápido es el mantra del fundador. Comete un error, aprende de él, sigue adelante dicen los expertos.

Pero cuando las startups están bien financiadas y tienen un creciente número de personal y accionistas, no es tan simple.

Sabemos que el camino al éxito está lleno de baches. Es posible levantarse de las cenizas del fracaso de una startup. Ya hablamos sobre cómo una CEO se levanto a si misma y construyó otra startup que ahora es un gran éxito con más de $100 millones en ingresos. Otros dieron un brusco giro cuando su primera idea no estuvo a la altura.

CB Insights peinó su base de datos de inversores ángeles y de riesgo, y encontraron 92 ejemplos de startups que recaudaron más de $100 millones pero todavía siguen sin lograr triunfar. Los defectos fatales abundaban, desde el fraude financiero a la competencia, o quemar todo el dinero antes de ser capaces de generar un ingreso sostenible. Hemos separado cinco de ellas. Aquí están sus cuentos preventivos.

Quirky: Ejecutado por sus gastos

La plataforma para invenciones crowdsourced fue recibida con escepticismo al principio, pero luego se ganó a los inversores y logró recaudar $185 millones de dólares de capitales riesgo bien conocidos tales como Kleiner Perkins Caufield & Byers y Andreessen Horowitz.

El problema fue uno de carácter sistémico. A pesar de su financiación, el modelo de negocio de Quirky era demasiado caro. A diferencia de Kickstarter, que sólo ofrece su actual plataforma a fundadores de startups, Quirky estaba ofreciendo emprendedores con una visión que iban desde la fabricación hasta la comercialización.

Tomando el 90% de los beneficios del inventor, igual no pudo probar su valía, especialmente cuando también se tiene en cuenta la falla de seguridad de su filial de dispositivos domésticos inteligentes Wink.

Rdio: Muerto por la competencia

En 2010, los fundadores de Skype fueron pioneros en uno de los primeros servicios de streaming de música On-Demand que triunfó en los EE.UU. con un plan de $5 por mes con el que se accedían a unas 7 millones de canciones. Sin embargo, Spotify estaba cerca de sus talones, y en cuestión de meses, la startup de Suecia lanzó su propio servicio de streaming gratuito en Estados Unidos. Rdio siguió al pie del cañón, refinando sus productos y adoptando un enfoque más cauteloso a la hora de generar beneficios lo que logró enganchar $ 117,5 millones de dólares de los inversores.

Por desgracia para Rdio, jugar a lo seguro fue un error, especialmente en el negocio de la música, donde las letras y los acuerdos de licencia significaban márgenes de beneficio muy estrechos. Como un empleado dijo, “Tienes que hacerlo con un volumen extremo, esa es la razón por la que ves a Spotify yendo tras cada ser humano en el mundo.”

El negocio operativo de Rdio quebró a finales del 2015, mientras Pandora se quedaba con su propiedad intelectual y algunos miembros del personal en un contrato de $75 millones.

Webvan: Incinerada por la infraestructura

En una era en que las entregas en el día de todo, desde jabón para la ropa hasta los snacks, es difícil imaginar que una startup prometa entregar tus alimentos dentro de un tiempo preciso. Sin embargo, en 1999 las cosas no eran tan simples.

Para hacer que su conveniente modelo funcione, Webvan vertió sus inversiones en almacenes automatizados, software de logística, y una flota de furgonetas para transportar las mercancías. El problema era que las órdenes necesitaban ser mandadas con uno o más días de antelación, matando cualquier oportunidad de compra impulsiva y gratificación instantánea.

A pesar de que recaudó $ 275,2 millones de inversores como Sequoia y Softbank, Webvan no pudo pagar por su costosa infraestructura cuando la demanda de los consumidores no cumplió con sus expectativas.

Boo.com: Arruinado por la burbuja

A veces los pájaros jóvenes no pueden agarrar al gusano, especialmente si están ignorando conscientemente los mejores en favor de aquellos que están fuera de su alcance. Así fue con Boo.com, una de las primeras compañías e-commerce destinadas a vender las principales marcas de moda en línea. Lanzada en el otoño de 1999.

La idea era visionaria, pero la ejecución dejó mucho que desear. La compañía quemó $ 135 millones de la financiación de los capitales de riesgo en 18 meses, todo antes de lanzar su primer producto. Una vez Online, los clientes necesitaban conexiones de Internet de alta velocidad para acceder al sitio correctamente.

Eso y el hecho de que el dinero se gastó en publicidad y promoción en lugar de en el producto, por lo que no es de sorprender que la empresa se declarara en quiebra a mediados de mayo del 2000.

Aereo: Voló poco por los juicios

En 2012, Aereo lanzó una “plataforma de televisión-en-tu-navegador” que ofrecía a los espectadores de Nueva York una manera de ver emisiones en directo en HD en cualquier dispositivo Apple por sólo $12 al mes. La idea resultó tan disruptora, que provocó una oleada de demandas por parte de las compañías de medios.

Pero no antes de que el magnate de la televisión Barry Diller y otros saltaran a bordo, invirtiendo un pelo por debajo de $ 100 millones en la promesa de que podrían escalarla a múltiples ciudades y era tan inocente como poner un par de antenas con forma de orejas de conejo en tu televisor.

Las emisoras no creyeron los argumentos de Aereo, y el servicio fue a la quiebra después de dos años. Para colmo de males, el Tribunal Supremo de EE.UU. ordenó a Aereo pagar $ 950.000 a las emisoras en abril del 2015.

Publicado originalmente en blog.reibox.com

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