Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Las personas más creativas del mundo de los negocios

Por Gabriel Zadunaisky | Publicado en Historias | 31 de octubre, 2017

personas creativasDesde músicos hasta miembros de la realeza europea, pasando por ejecutivas chinas, actores de Hollywood y diseñadoras de ropa, las grandes marcas y corporaciones buscan incorporar las miradas no ortodoxas, que pueden ofrecer personajes que vienen de ámbitos distintos a las escuelas de administración tradicionales

Martin Lotti: Nike recurre a sus deportistas para innovar

En 2015 el veterano de Nike -que lleva 18 años en la compañía-Martin Lotti presentó la primera línea de la marca de botines de fútbol hechos especialmente para mujeres y creó los elegantes uniformes que el equipo de fútbol femenino estadounidense campeón usó en la Copa Mundial femenina de la FIFA de 2015.

También tomó la tecnología usada en la línea de botines menos convencional de Nike y la modificó para su uso en ropa deportiva. Hoy la marca produce directamente paneles que respiran. Y usando un nuevo hilo texturado, Lotti ayudó a desarrollar una tela más aerodinámica que los atletas estadounidense usarán en los Juegos Olímpicos de Río.

Lotti precisa que pasar de supervisar un solo deporte dentro de la compañía, como era el fútbol, a trabajar con todas las disciplinas implicó un desafío importante desde el punto creativo. “El punto de partida es el mismo: la voz de los deportistas. Analizamos los problemas que ellos identifican y los resolvemos. La gente puede creer que sólo usamos los atletas para la publicidad, pero son más importantes por lo que aportan con su visión“, sostiene.

El diseñador de Nike destaca que esta necesidad de escuchar a los deportistas fue clave en el momento de desarrollar la nueva línea de botines de fútbol. “La capellada es esencialmente una media. Los futbolistas nos decían que no querían sentir los botines, casi como si jugarán descalzos, como chicos. Por lo que usamos una tecnología para hacer el botín que calza como una media, una media con tapones”, explica el ejecutivo.

Lotti también resalta la importancia de trabajar con uniformes y camisetas distintivos. “En eventos globales como el Mundial de fútbol, el uniforme es como la bandera del país. Pero encontramos maneras de incorporar detalles significativos. Para las mujeres de Estados Unidos en el interior de la camiseta ponemos una inscripción: ‘Podemos, lo haremos, somos’. Está detrás del escudo, sobre el corazón, sólo para las jugadoras. ¿Vamos a vender más camisetas por eso? No. Pero es importante para los deportistas tener una conexión emocional con su ropa”, asegura.

El diseñador además destaca el papel que juega la exploración en su negocio. “En un momento miramos una pelotita de golf y nos preguntamos: ‘¿Por qué tiene hoyuelos?’; eso nos llevó a desarrollar la nueva tecnología AeroBlades para los Juegos Olímpicos de Río. Uno pensaría que una vestimenta lisa sería más rápida. Pero una dimensión texturada, como los hoyuelos de la pelotita, crea turbulencia que atraviesa el aire y permite moverse más rápido”, sostiene.

Chuck Salter

B.J. Novak: El actor que descubrió la pasión de todo el mundo por armar listas

Cada vez que el actor B. J. Novak -famoso por su participación en la versión norteamericana de la serie The Office en la que actuaba, era guionista y productor- visitaba a su amigo Ricky Van Veen en Nueva York le pedía recomendaciones de restaurantes para visitar en la ciudad.

“Yo pensaba ojalá pudiera simplemente ir a Listas:com/Ricky”, dice la estrella de Hollywood. En 2013 hizo el modelo de una app que permitiría a los usuarios crear y compartir listas de lo que quisieran. Novak recurrió a Dev Flaherty, de Fab.com, que lo ayudó a convertir la idea en una compañía. Lanzada en octubre pasado, Li.st obtuvo US$ 2 millones de fondos de inversores como Ev Williams y el fundador de OkCupid, Christian Rudder, y en la actualidad cuenta con más de 250.000 entradas en el sitio.

En el momento de explicar el éxito de su proyecto, Novak asegura que lo hizo fue darse cuenta de algo que estaba flotando en el aire, como era la idea de que a toda la gente le gustan las listas. “Son una estructura natural del modo en que funciona la mente. Todo el día andamos con listas en la cabeza: éstas son las razones por las que hoy estoy contento. Éstas son las cosas que quiero decir en la reunión. Éstas son las películas que quiero ver el fin de semana. Éstos son los recuerdos que tengo de la niñez. Nuestras mentes funcionan con el formato de listas, no de párrafos”, explica Novak.

El actor que en The Office encarnaba a un pasante que llegaba a dirigir la filial de la corporación de papel reconoce que los primeros pasos de Li.st no fueron fáciles.

“Le presenté esta idea a toda persona con la que hablaba del sector de la tecnología y respondían exactamente del mismo modo que reaccionaría yo si alguien me presentara una idea para cine o TV que sonara bien: «Creo que es una buena idea, pero no creo que entiendas lo que hace falta para hacer una compañía». Como si yo dijera: «Ésa es una buena idea para una película. ¿Tiene un director? ¿Versión final? ¿Un agente? ¿Sabe cuál es su presupuesto y está dispuesto a dedicarle dos años de su vida?’.

Con la idea por sí sola no lograba nada, por lo que contraté a la firma de diseño Two Toasters para crear muestras y poder demostrar que estaba comprometido con el proyecto. Finalmente encontré un capitalista de riesgo, Matt Witheiler, que dijo: «Creo que tengo un cofundador»”.

Novak asegura que las diferencias entre Hollywood y Silicon Valley no son tan grandes como se podría pensar. “La gente de más alto nivel habla de modo natural y honesto. Si alguien lo intimida es una buena señal de que no se trata de gente del más alto nivel”.

Erin Schulte

Lin-Manuel Miranda: Cómo un rapero de Puerto Rico revolucionó Broadway

Si alguna vez se encuentra con la oportunidad de sentarse con Lin-Manuel Miranda, sepa esto: uno nunca se “sienta” realmente con Lin-Manuel Miranda. Siempre está en movimiento, en una misión; quedarse quieto no es lo suyo.

Cuando el compositor y letrista de 36 años estaba soñando las canciones para Hamilton, su obra que se convirtió en el último éxito de Broadway, caminaba por las calles de Nueva York buscando las palabras. Insiste en que, incluso ahora, el momento en que se siente más calmo es durante las dos horas y 45 minutos que dura el show, cuando anda a los saltos por el escenario personificando al héroe de la independencia estadounidense Alexander Hamilton. “Es el momento más relajante del día para mí”, asegura.

El esfuerzo físico lo reconecta consigo mismo cada noche, dándole un respiro del vértigo que lo rodea desde que Hamilton se convirtió en una fuerza cultural y financiera. La única manera en la que Miranda logra mantener la cordura, ahora que todos quieren tratar con él -Hollywood, la Casa Blanca, cientos de miles de seguidores en Twitter, la industria musical, los obsesivos de Broadway, grandes inversores, locos por la historia estadounidense, docentes, el establishment político-, es mantenerse en movimiento.

Hamilton, que se estrenó en el teatro Richard Rodgers de Nueva York en agosto de 2015, luego de una prueba en el off-Broadway, no es sólo un musical exitoso. Es uno de esos fenómenos culturales raros que va más allá de su género e infiltra la conversación en general.

A los chicos de cuarto grado les encanta la obra tanto como a la gente de 80. Los fanáticos del hip-hop y los entusiastas de la historia se entusiasman por igual con su narración inspirada, de rimas intrincadas, de las relaciones complicadas de este padre fundador de la patria con Aaron Burr, George Washington, Thomas Jefferson y otros próceres. El presidente Barack Obama se declara entusiasta de la obra y la ha visto una procesión de famosos, incluyendo Oprah Winfrey (“Wow! Wow! Wow!” escribió en Instagram) Y Paul McCartney.

Es casi imposible conseguir entradas para la obra, que recientemente obtuvo 16 nominaciones a los premios Tony, a menos que uno esté dispuesto a pagar hasta US$ 3000 en el mercado de reventa. Qué es probablemente el motivo por el que la banda de sonido se ubicó en el lugar más alto de los discos del género en 50 años en el ranking de Billboard. “Sí -escribió el crítico de teatro de The New York Times, Ben Brantley en un elogio sin límites-, realmente es así de buena.”

Cuando Miranda habla de su actual influencia cultural, cosa que hace a menudo, con frases tales como que “tengo todas las miradas puestas en mí” y “el mundo llama a la puerta”, lo hace con naturalidad. Sabe que no tiene sentido andar con vueltas respecto de algo que se ha vuelto innegable: es la persona más poderosa de las que trabajan en Broadway hoy y una figura galvanizante en la música, la edición y el cine también. Se podrían haber dado muchas otras alternativas”, dice. “Pero esto es lo que sucedió y soy consciente de que me apunta un reflector gigante”, reconoce.

El momento en el que su camino se volvió interesante fue después de ganar un Tony en 2008 por su primer musical, In the Heights, en el que utilizó ritmos latinos y letras sincopadas para reflejar la vida en Washington Heights, el barrio al norte de Manhattan junto a la zona en la que se crió Miranda.

El dramaturgo recibió una invitación para actuar en la Casa Blanca, como parte de una noche de poesía y textos hablados. Los organizadores le dijeron que podía hacer alguna parte de In the Heights, pero tuvo otra idea. En unas vacaciones en México había leído la biografía de 800 páginas de Alexander Hamilton escrita por Ron Chernow, que dice que encontró cuando hojeaba libros en una librería. “Sentí que lo conocía”, dice del inmigrante combativo y ambicioso que creó la columna vertebral financiera de los Estados Unidos.

Enseguida lo obsesionó una idea: buscar una manera de relatar la vida de Alexander Hamilton a un público moderno. “Supe que la única manera de contar esta historia era con el lenguaje del hip-hop“, explicó el autor que con su obra logró fusionar un relato histórico (el ascenso y caída de uno de los padres fundadores de los Estados Unidos) y un medio clásico (el escenario de Broadway) con el lenguaje y los ritmos musicales de hoy.

Rachel Syme

Jean Liu: La mujer que maneja los viajes compartidos en China

Una de las primeras cosas que hizo Jean Liu luego de convertirse en presidenta del servicio de taxis con sede en Pekíin, Didi Dache, en febrero de 2015, fue orquestar la fusión sorpresa con su mayor competidor, Kuaidi Dache, para crear un nuevo servicio de transporte formidable conocido como Didi Chuxing.

En menos de un año y medio, elevó el número de empleados de 700 a 5000 al incorporar un servicio de viajes compartidos. También concretó asociaciones con Grab (Singapur), Ola Cabs (India) y Lyft (Estados Unidos) para ofrecer a los pasajeros de Didi la reserva de estos servicios a través de su app y obtuvo aportes de inversores por US$ 3000 millones para continuar su expansión, al mismo tiempo que resistía los avances de Uber en China.

A la hora de explicar el crecimiento de su compañía, Jean Liu precisa que una de las claves fue la selección del personal más capacitado. “Nuestro principio es que enviamos gente ‘vieja’ –gente que ha estado con nosotros más de dos años–- a probar cosas nuevas. De modo que cuando iniciamos una nueva línea de negocios, enviamos empleados que ya están familiarizados con nuestra cultura de trabajo en equipo. El costo de comunicación es mucho más bajo, dado que esa persona conoce bien a la compañía. Además tiene que tener encanto para poder formar un gran equipo”, explica la empresaria china.

Jean Liu reconoce que encontrar los empleados adecuados es una prioridad cuando se lidera una compañía con un crecimiento tan acelerado. “Para ser una gran compañía no sólo se necesita el mejor producto sino también la mejor gente. Apuntamos a obtener el mejor talento joven de muchos ámbitos diferentes y asegurarnos de que sientan que pueden tener un impacto inmenso. La edad promedio de nuestros 5000 empleados es de 26 años”, sostiene,

La tarea que tiene por delante la empresaria no es menor tomando en cuenta el escenario que enfrenta Didi Chuxing frente a otras propuestas de viajes compartidos que han irrumpido en el mercado en los últimos años.

“Menos del 10% de la población tiene auto. El estado chino tiene normativas que esencialmente prohíben que haya autos en las calles, porque la densidad de población es tan elevada. Por lo que estamos construyendo una plataforma que ofrecerá transporte a todos, con remises, taxis, Hitch [opción de compartir viajes] e incluso ómnibus”, sostiene.

Jean Liu reconoce la amenaza para su negocio que representa Uber, que ya ha gastado miles de millones de dólares intentando obtener una participación significativa en el inmenso mercado chino.

“La llegada de Uber no cambio demasiado las cosas desde mi perspectiva. La competencia siempre nos hace mejores. En los países occidentales desarrollados están acostumbrados a crear productos para la clase alta y media. Nosotros ofrecemos el servicio a gente que no puede costear un auto. Nuestro mayor desafío es crear una red eficiente en un mercado masivo y denso. China tiene más de 40 ciudades con más de 2 millones de personas. Didi realizó 1400 millones de viajes en 2015”. Sostiene la empresaria que no duda en destacar el papel que está jugando su compañía para mejorar la calidad de vida de los chinos.

“La meta de Didi es que en tres años estemos atendiendo a más de 30 millones de personas por día, ayudándolas a conseguir un auto, un colectivo o cualquier transporte en menos de tres minutos. Nuestra principal misión es atender a la población china para que tenga mejor calidad de vida.”.

Rick Tetzeli

Mette-Marit y Kate Roberts: El modelo de capital de riesgo llega a la caridad

“En realidad fue algo tremendo”, cuenta Kate Roberts, CEO de la iniciativa filantrópica Maverick Collective, cuando recuerda las emociones que la inundaron cuando dio a luz a su hija en 2011.

Como vicepresidenta de Population Services International (PSI), una organización sin fines de lucro, supo de los desafíos que enfrentan las mujeres de todo el mundo, incluyendo la violencia de género y la falta de acceso a la anticoncepción. Y también supo que pese a toda la retórica respecto de invertir en las mujeres, sólo dos centavos de cada de dólar para el desarrollo va realmente a programas para niñas.

Al año siguiente, Roberts acompañó a la princesa heredera de Noruega, Mette-Marit, activista desde hace mucho tiempo contra el Sida y también madre de una pequeña niña, en la visita a un proyecto de PSI en Nueva Delhi, en la India.

Las dos mujeres se habían conocido en una conferencia, pero establecieron una relación más estrecha al recorrer los barrios y los hospitales de la ciudad, reuniéndose con mujeres con sida y tuberculosis. “Hablamos mucho de la necesidad de volcar grandes recursos a las niñas y las mujeres”, dice Roberts. “Nos afectó mucho emocionalmente”, agrega la ejecutiva.

Después de esta experiencia, decidieron que el actual modelo de filantropía no estaba funcionando para sacar a las niñas de la pobreza, y que por lo tanto necesitaban crear algo nuevo, combinando la experiencia en desarrollo y marketing de Roberts -más el acceso a los 9000 empleados de PSI en 65 países- con el peso de la princesa heredera a nivel internacional y sus antecedentes de ser la voz de personas necesitadas.

Juntas desarrollaron la estrategia de reclutar a mujeres millonarias (que pudieran invertir hasta US$ 1 millón cada una) para hacer programas piloto innovadores, aunque Roberts asegura que la organización “no es un club de mujeres ricas”.

Concentrarse en el capital privado fue estratégico: los inversores típicos tienen que ver resultados antes de colocar fondos en algo. “El dinero privado es menos opuesto al riesgo”, dice la princesa heredera. Esta libertad permitiría al colectivo apostar a ideas experimentales.

La princesa consultó la idea con Melinda Gates, que se sumó como co-presidenta a su organización. “Me pareció algo que podría inspirar a la gente”, explicó la mujer del fundador de Microsoft.

Pronto la Fundación Bill & Melinda Gates otorgó a PSI US$ 5 millones a lo largo de cinco años para hacer realidad esta noción. Desde entonces, las fundadoras -14 mujeres de entre 26 y 72 años- han invertido US$ 19,8 millones de sus fondos personales en sus respectivos proyectos que abarcan a 13 países.

Las integrantes ayudan a diseñar y supervisar proyectos de tres años que prueban nuevos productos o servicios para niñas y mujeres en países en desarrollo. Si son exitosos, estos modelos son presentados como programas a mayor escala a donantes mayores de PSI, incluyendo la Fundación Gates y la Agencia de los Estados Unidos para el desarrollo Internacional. Hasta ahora el colectivo ha logrado atraer US$ 60 millones de recursos para planes de salud para niñas.

“Sabemos que la salud es lo más básico para superar la extrema pobreza”, dice Roberts. “Si una no está sana no puede estudiar ni trabajar. Es el centro de todo”. Las fundadoras fueron elegidas por Roberts y la princesa, y reclutadas individualmente.

Cada una trabajó con expertos de PSI para identificar dos o tres áreas de impacto que se corresponden con sus intereses y definieron un lugar geográfico. Visitaron para la comunidad local para conocer mejor sus necesidades y desafíos. Para la princesa esta relación entre donante y recipiente es integral para crear proyectos que funcionan realmente. “Si se encuentra algo que hace vibrar profundamente a una persona -dice- se desata el potencial de un modo mucho más a largo plazo y sustentable.”

El 16 de mayo el Maverick Collective hizo su debut público en la Conferencia Women Deliver, en Copenhague. Mientras tanto, Roberts y la princesa están recorriendo el mundo en busca de una nueva ola de Mavericks, lo que incluso podría incluir algunos hombres. “Lo que crea cambio no es el dinero”, señala Roberts. “Lo hace la gente.”

Jessica Hullinger

María Chiuri y Pierpaolo Piccioll: La alianza que relanzó a valentino

Desde que tomaron las riendas de la marca Valentino en 2008, María Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli han revigorizado la marca con sede en Roma, que casi duplicó sus ganancias el año pasado con ingresos de más de US$ 1000 millones (y hay abundantes rumores de que cotizará en bolsa). Su estrategia se basa en un equilibrio cuidadoso: tachas metálicas y elegancia de bordes suaves; el amor por el pasado y abrazar el futuro.

“Estamos realmente orgullosos de nuestra herencia. Pero al mismo tiempo queremos evolucionar. Introducimos muchos elementos diferentes. En cada mujer y cada hombre hay algo distinto. Queremos que la gente use nuestro estilo a su modo”, explica Chiuri.

“Lo que ofrecemos es algo auténtico y cercano a nuestra idea de belleza, elegancia sin esfuerzo. Roma es una ciudad tan hermosa. Se puede ver muchas capas: la Roma imperial, el barroco, la Roma católica, el aspecto cinematográfico de Fellini. Todo convive de un modo muy especial. Uno no siente el esfuerzo. Todo está en capas. La memoria está en el presente pero no es nostálgica. El pasado es parte de nuestro presente“, coincide Piccioli.

Desde que se hicieron cargo de la dirección de la marca, Chiuri y Piccioli reconocen que la reconversión de Valentino no fue una tarea fácil, al punto de no dudar en calificar como “horribles” a las primeras temporadas al comando de la marca de lujo.

“Tuvimos que aprender a expresarnos. En el pasado fuimos diseñadores. Nunca tuvimos que describir por qué había que hacer un vestido así o de otro modo. Yo soy muy tímida. Me resultó tan difícil. Aún hoy no me resulta fácil”, sostiene Chiuri.

En la misma línea, Piccioli destaca la importancia de contar con una impronta personal. “Uno tiene que ofrecer una visión de la belleza. Hay que ser consciente de lo que dice para que la gente entienda. Tuvimos que aprender a comunicarnos en un lenguaje universal“, explica.

Los dos diseñadores son conscientes de los cambios que vivió el mundo de la moda en los últimos años a partir del avance imparable de las redes sociales.

“Con Internet -Instagram, los sitios en la red- todo va tan acelerado. Ahora se puede ver un show inmediatamente en otras partes del mundo. Al mismo tiempo queremos mantener nuestros valores. Por lo que trabajamos como en el pasado. Creemos que para una marca de lujo el tiempo es un valor. Para hacer las cosas de un modo especial necesitamos tiempo”, explica Chiuri

Por su parte, Piccioli asegura que ante los cambios tecnológicos, “lo importante es no alejarse de lo que uno es y lo que quiere decir usando las redes sociales para transmitir el mensaje pero sin cambiar el lenguaje. Se necesita identidad y tener memoria. Si se pierde de vista quién es, se está perdido en el mundo. La moda sigue siendo una comunidad de gente que difunde mensajes. Y no se trata solo de ropa; sino que va más allá. Tiene que ver con la cultura”.

El relanzamiento de Valentino no es el primer trabajo que encararon juntos Chiuri y Piccioli, ya que la asociación de los diseñadores se remonta a 1989, cuando comenzaron a trabajar con Fendi.

“Toda relación necesita respeto. Es importante mantener las diferencias. La diferencia es un valor, no un defecto. Se puede discutir. Puede fortalecer su punto de vista“, sostiene Piccioli.

“Toda relación necesita un momento para discutir y pelearse. Quizás la gente quiera un cuento de hadas, pero no es la realidad. Somos gente y a veces la vida es más interesante que un cuento de hadas”, explican casi a dúo los diseñadores.

Jeff Chu

Fuente: lanacion

Compartir

 

« Anterior:

Siguiente »

Deja tu comentario


Subir »
FB