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- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Las finanzas personales tienen cuatro puntos cardinales. Parte V

Por Joan Lanzagorta | Publicado en Educación Financiera | 14 de marzo, 2018

finanzas personalesEn México hay una terrible falta de cultura de previsión. Recién discutía con un amigo quien me decía que no asegura su casa porque ¿Qué le podría pasar?

Muchas cosas: un accidente en la cocina podría generar un incendio. En mi adolescencia me tocó vivir el terremoto de 1985 en la Ciudad de México. Cerca de donde vivía se cayeron edificios completos y vi cómo gente de la noche a la mañana lo perdió todo.

La mayoría no tenía asegurada su casa y eso fue una gran tragedia. Durante años, gente vivió en casas de campaña en los terrenos donde antiguamente estaba el edificio que habitaban. Todo por falta de previsión.

Por eso es sumamente importante proteger no sólo lo que hemos logrado, sino lo que estamos construyendo. Porque en el mundo existen muchos riesgos de distinto tipo: simplemente al caminar, nos podemos resbalar. Eso en la enorme mayoría de los casos nos produce un pequeño raspón sin consecuencias, pero una mala caída puede llevarnos al hospital e incluso causarnos la muerte.

Algunos riesgos se pueden asegurar, otros no y, por lo tanto, requerimos de otros mecanismos que nos pueden ayudar, como un fondo para emergencias. La regla de dedo es: asegura aquello que sea poco probable, pero que si sucede te puede afectar severamente. Lo que es cotidiano, no tiene caso. O no hay un seguro, o no es un mecanismo eficiente.

Evalúe su situación

La clave en una estrategia de previsión y protección del patrimonio es, desde luego, la eficiencia. Por eso es importante hacer un análisis detallado, para saber cuál será el tratamiento de cada uno de los riesgos a los que nos enfrentamos. En términos generales, consiste en los siguientes pasos:

• Identificación de los riesgos. Esto es esencial, ya que si no los conocemos, difícilmente podremos protegernos contra ellos. Por ello, debemos tener especial cuidado en este punto, ya que es muy probable que, de manera inconsciente, olvidemos listar muchos que son trascendentes.

Por ejemplo: ¿cuántos de nosotros evaluamos la posibilidad de perder nuestro trabajo o de que se dispare la inflación? ¿Cuántos estaríamos preparados ante dicho escenario?

• Clasificación de los riesgos. Los factores esenciales para ello son:

a) Frecuencia. Probabilidad de que ocurra.
b) Severidad. Pérdida máxima que podría ocasionar la realización de dicho riesgo.

¿Cómo manejar el riesgo?

Una vez que hemos determinado los riesgos a los que nos enfrentamos, y sus características, podemos evaluar la forma como los vamos a manejar. Este proceso consta de tres pasos:

1. Eliminación de los riesgos. Casi siempre es imposible. Por ejemplo, si vendemos nuestro auto estamos eliminando el riesgo de que nos lo roben, pero quizá no sea la solución ideal en nuestro caso.

2. Prevención y control de riesgos. Cuando no es factible eliminar completamente un riesgo, ya que su realización no depende enteramente de nosotros, debemos hacer lo posible por prevenirlo o mantenerlo bajo nuestro control.

Por ejemplo, podemos comprar un sistema integral de seguridad para nuestro auto, con el fin de limitar la posibilidad de que se lo roben, o podemos tener un extintor en nuestro hogar que nos permita controlar un conato de incendio. Aunque estas medidas no pueden evitar que ocurra un siniestro, sí pueden reducir considerablemente su frecuencia.

3. Financiamiento de los riesgos. Después de haber efectuado el control de los riesgos, tenemos que tomar una decisión sobre aquellos que, no obstante su reducción, conservan su potencialidad de dañar nuestro patrimonio. Hay dos formas para financiarlos:

a) Retener el riesgo. Hay riesgos que no se pueden asegurar y otros que, si ocurren, no afectan de manera drástica nuestro patrimonio, por lo que podemos (o debemos) hacerles frente con nuestros propios recursos.

Ejemplos: El desempleo, o los gastos médicos menores (unos análisis o unas radiografías) o el deducible de nuestros seguros. La forma para prepararnos contra estos riesgos es contando con un fondo de emergencias que represente, como mínimo, entre tres y seis meses de nuestro gasto familiar corriente.

b) Transferir el riesgo, a través del seguro, contrato mediante el cual los cedemos a una aseguradora, quien los acepta a cambio del pago de una prima.

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