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Las finanzas personales tienen cuatro puntos cardinales. Parte IV

Por Joan Lanzagorta | Publicado en Educación Financiera | 7 de marzo, 2018

finanzas personalesEl crecimiento del patrimonio

El ahorro por sí mismo no es suficiente, particularmente cuando se trata de metas a largo plazo. Tenemos que saber invertirlo, porque de lo contrario no sólo no crecerá, sino que irá perdiendo poder adquisitivo con el tiempo, debido a la inflación.

Por ello, el crecimiento del patrimonio, a través de la inversión, es el tercer punto cardinal de las finanzas personales. Invertir nuestro dinero de manera inteligente nos permite no sólo proteger su poder adquisitivo, sino lograr un crecimiento importantísimo sin el cual quizá no podríamos alcanzar las metas de mayor plazo, gracias a la magia del interés compuesto.

¿Cómo invertir nuestro dinero? Hay muchas maneras, pero para encontrar la respuesta correcta a nuestro caso particular hay que tomar en cuenta lo siguiente:

1. Nuestros objetivos y nuestro horizonte de inversión.

Claramente no es lo mismo invertir dinero que podríamos necesitar en cualquier momento, que invertir dinero para el enganche de una casa en tres años, ni tampoco el dinero que será para nuestro retiro dentro de 20 o 30 años.

En cada uno de estos casos, los instrumentos ideales y la manera de combinarlos son completamente distintos. El dinero que podríamos necesitar mañana debe estar invertido en instrumentos de corto plazo y liquidez inmediata. No podemos correr riesgos, no podemos invertirlo en instrumentos que tengan volatilidad.

Por otro lado, el dinero para la compra de una casa no requiere estar invertido en instrumentos con liquidez inmediata sino que sean más de mediano plazo, buscando protegerlo de la inflación y ganarle incluso un poco. Pero no debemos ponerlo en un portafolio con alta volatilidad, porque tres años es un plazo relativamente corto y no podemos darnos el lujo de alguna caída en el valor de nuestras inversiones si de repente hay alguna crisis financiera. Debe estar relativamente seguro.

Pero cuando se trata de dinero para nuestro retiro, que no necesitaremos sino hasta dentro de muchísimos años, ahí sí que podemos tolerar una cierta volatilidad buscando obtener ganancias reales que lo hagan crecer verdaderamente. Además, es indispensable hacerlo. ¿Cuánta volatilidad? Lo discutiremos en el siguiente punto.

Aquí también hay que tomar en cuenta nuestra edad, porque no es lo mismo tener 20 años que 50 años: si pensamos en una edad de retiro de 65 años, la persona que tiene 20 años tiene un horizonte de inversión mucho mayor que la que ya cumplió 50 años. Eso hace toda la diferencia.

2. Nuestra tolerancia al riesgo.

Cada persona es distinta y hay quienes están acostumbrados a los vaivenes de los mercados financieros, lo ven como algo normal, pero hay personas que no podrían dormir si de repente ven que el valor de sus inversiones se reduce de manera significativa en periodos de caídas importantes en los mercados. La tolerancia al riesgo nos indica cuánta de esa volatilidad podemos manejar sin que nos quite el sueño.

En inversiones, esa volatilidad, esas subidas y bajadas en los mercados financieros que en ocasiones son bruscas, como una montaña rusa, es lo que se conoce como riesgo.

La tolerancia al riesgo es algo dinámico. Normalmente las personas más informadas, con mayor cultura financiera, que entiende razonablemente bien cómo funcionan los mercados financieros, tienen una mejor tolerancia al riesgo que aquellos que no tienen ni idea. Pero por otro lado, a medida que crece el saldo en nuestra cuenta de inversiones, se reduce nuestra tolerancia al riesgo.

Por ejemplo, si tenemos 1,000 pesos y de repente la Bolsa baja 30%, en el siguiente estado de cuenta veremos 700 pesos. Para muchos quizá no sea tan impactante ver una baja de sólo 300 pesos. Pero si ya hemos juntado unos 10 millones de pesos, una baja similar se traduce en 3 millones de pesos, eso puede quitarle el sueño a cualquiera.

Una vez teniendo claro ambas cosas, entonces se puede armar un portafolio de inversión a nuestra medida, bien diversificado, que responda a nuestras necesidades.

También debo decir que es fundamental comenzar a invertir desde jóvenes. Mientras más pronto comencemos, menos dinero necesitaremos para lograr nuestras metas, debido al efecto del interés compuesto.

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