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Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Las finanzas personales tienen cuatro puntos cardinales. Parte III

Por Joan Lanzagorta | Publicado en Educación Financiera | 28 de febrero, 2018

finanzas personalesLa creación del patrimonio

La única manera de construir un patrimonio es a través del ahorro. En otras palabras, separar parte de lo que ganamos para destinarlo a nuestras metas. Hacerlo sí o sí, porque es lo más importante para nosotros.

Claramente es imposible construir si gastamos más de lo que ganamos: no nos queda nada para hacerlo e incurrimos en deudas que, por lo general, nos terminan alejando de esos objetivos.

Tristemente, muchas personas ponen pretextos al ahorro. Muchos me dicen que les es imposible ahorrar, porque simplemente no les alcanza para vivir. Siempre es la misma historia y yo respondo con otra igual.

He tenido la oportunidad de conocer comunidades marginadas, gente realmente humilde, de muy bajos ingresos. La señora de la casa guarda siempre algunas monedas de su gasto en un jarrito en la cocina para cuando se ofrezca.

Es decir, esta gente logra ahorrar, aún de manera informal, lo cual implica que todos podemos hacerlo, por más apretado que sea nuestro gasto. Es un asunto de prioridades, de ganas, de llevar un orden y de planear.

La clave está en saber manejar nuestro dinero, eso significa hacer un plan de gastos. Ya no digo presupuesto, porque la gente le huye a esa palabra: piensa que es restringirnos, como una dieta rigurosa que no nos permite comer lo que nos gusta.

En realidad no es así: es simplemente decirle a nuestro dinero qué es lo que queremos que haga por nosotros. Tomar así el control y las decisiones (en lugar de dejar que el dinero nos controle, lo cual a su vez nos cause estrés y ese sentimiento de que por más que tratamos, siempre terminamos gastando más).

Un buen presupuesto nos da libertad porque precisamente es una herramienta de toma de decisiones.

Muchas veces nos enfrentamos con encrucijadas en nuestra vida: vemos una oferta que parece irresistible, en ese momento hay que mirar nuestro presupuesto y ver si tenemos forma de hacer ese gasto. Si no, entonces tendremos que pensar de dónde va a salir el dinero, quizá tengamos que reasignar un monto de una categoría a otra, lo cual implica necesariamente ver nuestras prioridades y tomar una decisión acerca de qué es lo más importante para nosotros.

Por ejemplo: a lo mejor vemos unos zapatos que siempre habíamos querido tener, en oferta, con un descuento significativo. A lo mejor no teníamos pensado hacer ese gasto, pero viendo nuestro presupuesto podemos decidir tomar del dinero que teníamos para otro rubro, por ejemplo, el de diversiones. A lo mejor este mes vamos menos al cine o no vamos al siguiente concierto de nuestro artista favorito, porque no se pueden hacer las dos cosas. Vemos así qué es lo que nos importa más: si los zapatos, el cine o el concierto. Y tomamos una decisión consciente.

En nuestro plan de gastos el ahorro siempre es primero, tan pronto como recibimos nuestro salario. Es inamovible, porque nuestras metas son lo más importante para nosotros (reflejan nuestras verdaderas prioridades). El resto del dinero y la manera con la cual vamos a gastarlo dependen de nuestras necesidades o gustos: la única regla es no endeudarnos.

Un buen presupuesto debe considerar lo siguiente:

1. Debe ser de suma 0.

Es decir, cada vez que recibimos dinero (nuestro salario), una vez que está en nuestras manos, debemos presupuestar cada centavo.

Una parte, a un objetivo, otra, al otro, tanto para renta, comida, luz, etcétera. Hasta que hayamos asignado una función, un trabajo a cada peso que ganamos, hasta que no quede nada. Hasta que queden 0 pesos por distribuir. Por eso se le llama de suma 0.

2. Debemos planear para gastos irregulares,

guardando de poquito en poquito, cada mes, para gastos como Predial, Tenencia, inscripciones a la escuela, vacaciones o regalos de Navidad. Son gastos que no ocurren todos los meses, pero que sabemos que vendrán, entonces no hay razón para que nos agarren desprevenidos. Un buen presupuesto debe contemplarlos.

3. Debe ser flexible.

Los gastos cambian, las cosas suben de precio, entonces nunca gastaremos exactamente lo que habíamos planeado en cada categoría.

Hay veces que nos pasaremos un poco y eso es normal -sobre la marcha podemos ir ajustando o reasignando si eso sucede, para cuidar que en el global quedemos dentro de lo previsto-. No obstante, algunos meses, seguro nos pasaremos un poco. Si eso sucede entonces tendremos que compensarlo el mes que viene. Restar lo que gastamos de más este mes, del presupuesto del siguiente, para que esto no se arrastre.

Esto nos evita demasiadas presiones y sentirnos mal; hace que mucha gente abandone, y esta regla lo previene.

Si somos ordenados, pero, sobre todo, si tenemos claras nuestras prioridades, podremos lograr nuestros objetivos. El ahorro es, como ya dijimos, simplemente asignar dinero a estas metas, antes que a todo lo demás, porque son lo más importante para nosotros. El presupuesto, o plan de gastos, es una herramienta para lograrlo y para manejar nuestro dinero de acuerdo con estas prioridades que nosotros mismos hemos establecido.

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