Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Las dos reglas de oro para elegir a tus socios sabiamente

Publicado en Educación Financiera | 24 de octubre, 2014

Kim KiyosakiPor Kim Kiyosaki

Socios que hacen negocios exitosamente… y los que no

Cuando se trata de socios en los negocios (y en la vida) los buenos socios valen su peso en oro.

Robert, por supuesto, es mi socio número-uno en todo. Somos socios en negocios, socios en inversiones, socios en el matrimonio y compañeros de juego. ¿Es siempre pacífico y feliz? Jaja, ni cerca. Así no es una verdadera asociación. Si la sociedad no permite espacio para que los socios no estén de acuerdo, para que den sus puntos de vista, y cuestionen las ideas de otro socio, entonces no es una verdadera asociación.

Las dos reglas para los socios

Mi anterior mentor, Frank, me enseñó dos lecciones muy valiosas sobre elegir socios sabiamente:

“La regla número uno es: Nunca tomes un socio que necesite dinero.”

Frank me explicó que si el objetivo número uno de un posible socio es poner más dinero en su bolsillo, entonces él/ella va a hacer y apoyar decisiones que satisfagan su necesidad inmediata de dinero, en lugar de hacer lo que sea mejor para la inversión o el negocio. Y si su objetivo principal es hacer dinero para sí mismo, entonces no coincidimos desde el principio.

“Regla número dos es: Nunca le des una parte del negocio a alguien cuyos servicios puedes comprar en el mercado.”

Digamos que tienes un dúplex y, entre tu trabajo de tiempo completo, tus dos hijos, y ayudar a tu anciana madre, decides contratar a otra persona para administrar la propiedad.

Tu amiga te dice: “En lugar de pagar a alguien de afuera para hacerlo, yo lo haré por el 10 por ciento del negocio.” Ahora tienes una opción:

Mantener el 100 por ciento del capital de propiedad para ti (ya que pusiste el 100 por ciento de tu tiempo y dinero para adquirirlo), y pagar una cuota mensual por un servicio de gestión de la propiedad. O, renunciar al 10 por ciento del capital de tu dúplex y no tener pagar la cuota mensual.

Con la concesión de una participación (un porcentaje de la propiedad) a otra persona, esa persona es ahora su socia. Es una buena suposición, suponer que te están ofreciendo sus servicios porque no tienen dinero para poner en el negocio, por lo que está violando la primera regla de Frank. También, al regalar el 10 por ciento de tu flujo de dinero y el 10 por ciento de las ganancias si se llega a vender, esta opción puede terminar costándote mucho más en el largo plazo.

¿Qué hace bueno a un socio?

Para mí, los buenos socios tienen valores alineados. Son generosos. El objetivo es que todos en el negocio prosperen. Y son personas con las que disfruto estar rodeada. Si no quiero ir a cenar con alguien, ¿por qué querría entrar en un negocio con él/ella?

Un socio de Donald Trump escribió una vez, “No puedes hacer un buen negocio con un mal socio.” Eso es muy cierto. No importa lo bueno que el proyecto sea, si tienes un socio que es poco ético, codicioso, y desinteresado, entonces ese negocio está condenado al desastre. Un mal socio puede destrozar el negocio. Un buen socio puede llevar adelante el negocio.

Un buen socio no tiene precio. Soy muy afortunada de tener muy buenos socios a mi alrededor hoy.

Publicado originalmente en RichDad.com

Compartir

 

« Anterior:

Siguiente »

Deja tu comentario


Comentarios

  1. 1 25/10/2014 - Anónimo:

    gracias

Subir »
FB