Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Las consecuencias ocultas de posponer lo importante

Por Juan Sebastian Celis Maya | Publicado en Interés General | 18 de febrero, 2016

posponerNo es un secreto…

Todos hemos postergado y pospuesto cosas importantes en algún momento de nuestras vidas. Y lo hemos hecho, aún sabiendo que ello traería consecuencias negativas o que no nos ayudaría a lograr nuestros objetivos. La razón por la cual hacemos esto, es porque perdemos la motivación.

Y evidentemente, posponer las cosas importantes tiene efectos negativos en los resultados que finalmente producimos en nuestra vida, en términos de éxito y felicidad. Sin embargo, posponer también tiene otras consecuencias…

Habitúa tu mente a la procrastinación

Cuando procrastinas (o pospones las cosas), lo más probable es que tu mente de alguna manera u otra encuentre formas de racionalizar los motivos por los cuales lo haces:

– “Es que surgió un imprevisto”.
– “Es que mi familia es más importante”.
– “Es que ya estaba cansado”.
– “Es que no puedo ir en contra de mi cuerpo”.
… entre muchas otras.

Y esto causa que internamente, creas que está bien postergar, y por consiguiente te habitúes a ello. En otras palabras, creas el hábito negativo de siempre dejar las cosas para después.

“Luego” se convierte en “nunca”

Dejar las cosas para después no es tan malo.

Dejar las cosas para NUNCA, eso sí es malo.

Muchas veces cuando no nos sentimos motivados a realizar cierta actividad, creamos un futuro idealizado en el que ya habremos superado el desánimo, el cansancio y el estrés y estaremos listos para iniciar dicha actividad.

Sin embargo, esas condiciones perfectas rara vez se dan, y por lo tanto nos quedamos esperando toda la vida.

Te estresas innecesariamente

A pesar de que conscientemente dejas para después las cosas, en tu mente dichas cosas siempre van a estar allí. Sobre todo cuando postergas sin razón alguna.

Esto genera estrés interno, y sentimientos negativos que disminuyen considerablemente tu autoestima. Y por si fuera poco, le da a tu mente montones de cosas en las cuales pensar… Más estrés.

Cuando tu mente está llena de ruido y cosas innecesarias, es difícil ser productivo y estar motivado ya que la concentración es casi imposible de adquirir. Tienes un desorden y una falta de organización mental que te impide ver las cosas con claridad.

Pierdes dinero

Una de las consecuencias más comunes en las personas que postergan y que rara vez se tiene en cuenta es que el aspecto financiero se ve seriamente afectado.

¿Por qué?

Porque muchas de las cosas que naturalmente posponemos, tienen que ver con trabajo, productividad y rendimiento. Es rara la vez que las personas postergamos los juegos, la diversión, el entretenimiento y la parte social. Entonces finalmente lo que se ve afectado es nuestro aspecto económico, que de alguna u otra manera sufre cuando lo dejamos abandonado, creyendo que luego estaremos de ánimos para resolverlo.

Está demostrado científicamente que las pérdidas anuales por procrastinación en empleados son de alrededor de $10,000 dólares (por cada empleado) y Estados Unidos recibe alrededor de $500 Millones de dólares por concepto de multas en impuestos pagados tarde.

Procrastinar, de muchas maneras te afecta económicamente.

No disfrutas la vida

Cuando postergas, siempre estás pensando en lo que hay que hacer luego, y siempre te estás sintiendo mal por no haberlo hecho ya. Esto hace que en las actividades que puedes disfrutar y relajarte, estés estresado y deprimido.

Lo que obviamente conlleva a que no disfrutes el presente, a que no vivas momentos importantes con plena conciencia y a que recuerdes tus experiencias de forma vacía.

Cuando eres productivo, sabes que tienes todo en orden y cuentas con un mecanismo para llevar a cabo las cosas, por lo tanto la responsabilidad está en dicho mecanismo y tú estás libre para vivir y disfrutar.

Tienes menos tiempo libre

Podría parecer que cuando dejas las cosas para después, inmediatamente tienes más tiempo libre para otras cosas. Sin embargo, la realidad es totalmente opuesta.

Debido a la primera consecuencia: “Habituarse a la procrastinación”, todo el tiempo postergas cosas, por lo tanto todo el tiempo tienes cosas por hacer que en el pasado postergaste. Y en vez de tener tiempo libre, lo que tienes es más responsabilidades, sólo que esta vez son tareas atrasadas y posiblemente con una fecha límite muy cercana.

Cuando eres productivo y obtienes resultados rápidos, el tiempo restante lo puedes distribuir como quieras y puedes aprovecharlo para la diversión, el entretenimiento o el descanso, justamente como recompensa por haberte esforzado.

Conclusión

Si bien nuestro objetivo no es convertirnos en máquinas de productividad que sólo dan rendimiento día y noche (tal y como menciono en el último punto, la idea es tener más tiempo libre para cosas importantes como la diversión), es claro que postergar no trae absolutamente nada bueno.

Sin embargo tu mente se ha adaptado a través de los años a hacerlo automáticamente e incluso hay ocasiones en las que lo haces sin siquiera darte cuenta antes, durante y después de la postergación.

Cuando miras atrás y analizas tus logros pasados, es probable que sientas un pequeño vacío al no poder haber llevado a cabo todo lo que te propusiste, y esto hace que te sientas decepcionado contigo mismo y con tu vida. Lo interesante de todo esto, es que aún con resultados similares, cuando eliminas la postergación, te sientes bien contigo mismo porque resuelves todas las consecuencias que te mencioné anteriormente.

La idea, nuevamente, no es exprimirte al máximo para sacarte el jugo y dejarte sin alientos. Por el contrario, la idea es darle a cada cosa su tiempo y que tú puedas quedar con este valioso recurso disponible para aquellas actividades que realmente importan en la vida.

Fuente: sebascelis

Compartir

 

« Anterior:

Siguiente »

Deja tu comentario


Subir »
FB