Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

La suerte que te digan que no

Por rrhhmagazine | Publicado en Interés General | 6 de enero, 2016

rechazo¿Cuántas veces te han dicho NO en tu vida? ¿En cuántas ocasiones te han rechazado para algo? Según algunos expertos, cada vez que estamos tomando una decisión, sea esta mayor o menor, nos parezca más o menos importante, estamos viviendo una vida diferente a lo que podía haber pasado si hubiéramos tomado un camino en lugar de otro. Pasa lo mismo cuando las decisiones las toman por nosotros, vivimos vidas diferentes según los NO que nos aparezcan.

¿Por qué nos sentimos mal cuando nos dicen NO? El esfuerzo del ser humano por controlarlo todo, implica también controlar a los demás y lo que pasa a nuestro alrededor. Un NO es tomado como algo que no quiero y no acepto, y nos impone un estado de malestar ya que no he sido participe de la decisión. Como dice un amigo mío, no es lo mismo que te deje tu pareja a dejarla tú a ella. Parafraseando a Alejandro Sanz: No es lo mismo.

Pero debemos analizar la gran suerte que nos digan que NO. Hace poco una persona vino a venderme una idea de negocio a mi empresa. Por ser una conocida de hace muchos años la atendí. Cuando finalizo su discurso le dije que su idea no me encajaba, intentando ser lo más correcto posible. Esta persona, lejos de intentar convencerme o analizar mis argumentos para rebatirlos, al ver que yo estaba convencido, me explico lo siguiente: “Estoy muy contenta de que me digas que NO tanto como si me hubieras dicho que SI. Matemáticamente en mi negocio debo recibir un número determinado de NO para tener un SI, por lo que tu NO significa que estoy más cerca del SI”. Mi conocida no se había vuelto loca, tenía una actitud hacia el NO.

Una de mis primeras entrevistas de trabajo, allá por la era cuaternaria antes de los meteoritos, fue con una persona que hoy considero amigo y excelente profesional. Antonio me entrevisto y yo creo que empatizamos desde el principio, por eso desde ese día nos mantuvimos en contacto y continuamos nuestra relación personal.

A los pocos días me dijo que no era la persona seleccionada. Me quede un poco contrariado y no le pregunte el motivo, ya que mi decepción era proporcional a la ilusión con la que salí de aquella entrevista. Él me dijo que con el tiempo entendería que el puesto no era para mí, y que seguramente tendría un futuro profesional brillante en otro lugar.

Me fui jodido porque no conseguía un trabajo y seguía en el paro, pero el tiempo y los encuentros profesionales me hicieron continuar con Antonio en contacto y forjar una relación personal y de respeto profesional. Pasados los años, en un encuentro con Antonio, le recordé su “rechazo” de mi candidatura, a lo que el con rostro confiado y mirada penetrante me dijo “Si yo te hubiera seleccionado, quizás hoy no serias el empresario de éxito que eres”. Le agradezco el halago, y entendí que Antonio ya intuía por aquel entonces que un puesto técnico no era acorde con mis habilidades.

Muy poco tiempo después me paso lo mismo con otra persona. Un Director en una empresa de Headhunting que buscaba una persona de Recruitment (lo traduzco al castellano, un cazatalentos que buscaba un ayudante para rastrear candidatos potenciales para sus procesos de selección). Igualmente la entrevista fue estupenda, y a los pocos días su llamada fue muy clara:

“Angel eres un tío estupendo, pero no te selecciono porque en poco tiempo me vas a demandar unas labores más comerciales, que son las que tu dominas claramente, y yo necesito alguien que pueda estar conmigo mucho tiempo, ya que tengo que enseñarle y necesito cierta estabilidad en este puesto de trabajo”.

Comprendí a esta persona y su argumentación, y aunque me fui nuevamente jodido, entendí que estaba aplicando a ofertas que no eran acordes con mi desarrollo profesional futuro.

Pasado un tiempo tuve la experiencia contraria. Una simpatiquísima chica sevillana se puso en contacto conmigo para poder trabajar en nuestra Delegación de Sevilla. Yo no tenía ningún puesto en ese momento que ofrecerle, y aun así ella decidió seguir en contacto conmigo. Cada cierto tiempo me enviaba correos electrónicos con sus pensamientos, su forma de ver la vida de manera personal y profesional, y su maravilloso y estupendo optimismo. En pocos meses me mando un mail donde relataba, con toda su ilusión del mundo, que sacaba su primer libro al mundo exterior, y que ojala nos viéramos en la presentación. Pude acercarme a un Congreso donde daba una conferencia a saludarla, y pude gastarla la broma que a mí me habían gastado en el pasado: “Menos mal que no te seleccione para mi compañía, sino hoy no estarías presentando tu libro”

Algunas personas hoy muy reconocidas han “sufrido” un rechazo, un NO y una decepción. Steve Jobs fue despedido de Apple, empresa que fundo, para luego ser recuperado y hacer historia, tal y como hoy lo conocemos. Michael Jordan fue rechazado por un entrenador de baloncesto en sus inicios en el mundo de la canasta, argumentando que nunca llegaría a nada en este deporte, para convertirse en el mejor jugador de baloncesto de la historia años después.

¿Puede entonces un NO, una negativa, un rechazo, hacernos más fuertes? Todo depende de cómo afrontemos ese NO. En mis conferencias sobre Empleabilidad suelo decir que siempre hay un puesto para cada persona, y que si no eres seleccionado por una empresa, es que no eras la persona adecuada, y que seguramente hay un puesto esperándote. Por eso les invito, sobre todo a las personas más jóvenes, a que sean ellos mismos, y que no escojan un papel, un rol, un disfraz o una careta, para adaptarse a lo que “creen” que necesita una compañía para contratarles.

No es la primera vez que digo que quemaría todos los libros, artículos y opiniones (no a los autores ojo, que uno no es tan talibán) sobre cómo afrontar una entrevista de trabajo, ya que creo que hay que afrontarla siendo uno mismo, natural, y ofreciendo lo que es y lo que puede aportar, de manera directa y clara. Esas “obras de teatro” en las que se han convertido las entrevistas de trabajo, no dejan de ser tiempo inútilmente perdido si no hay una actitud de sinceridad para no tener que hacer un “tetris laboral”, adaptándote al hueco que hay que rellenar para ser el escogido para ese puesto.

Desde hace unos años hago la misma pregunta a las personas que entrevisto: ¿Por qué tengo que seleccionarte a ti y no a la persona que viene a la continuación? La gran mayoría me responde con obviedades como que se van a esforzar mucho, que tienen muchas ganas, que el puesto y la empresa les gusta mucho, que lo van a dar todo, que van a aprender mucho, y algunos llegan a decirme que van a echar muchas horas. Mi respuesta ante las obviedades es la siguiente (ya lo saben los que lean esto y se enfrenten en un futuro a este trance conmigo): “No crees que la persona que viene a continuación puede decirme lo mismo… (Silencio)… entonces ¿Qué hago? ¿Por qué tú y no la otra persona?… Ayúdame… ponte en mi lugar (teatralizo un poco levantándome de mi silla e invitando a la persona entrevistada que se siente en mi silla)”

Es el momento de que apreciemos el valor de un NO, tanto en la vida personal como en lo profesional. En mi vida amorosa he recibido tantos NO porque el destino me tenía preparado estar con mi estupenda mujer.

Y tu ¿Cómo te tomas un NO?

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