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- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

La historia de los jóvenes que crearon WhatsApp y se convirtieron en multimillonarios

Publicado en Negocios | 22 de mayo, 2014

Jan Koum y Brian ActonJan Koum y Brian Acton trabajaron en Yahoo, se independizaron y cinco años después vendieron su propia app en más de u$s19.000 millones a Facebook, la misma empresa que rechazó a uno de ellos en una entrevista laboral. Tras la venta, su único inversor reflejó una ganancia del 2.000 por ciento

Si su sueño es despedirse de sus jefes en una gran multinacional, crear su propia empresa y en cinco años venderla por más de lo que ellos ganarían en mucho tiempo, debe estar muy celoso de Jan Koum (37) y Brian Acton (44).

Estos jóvenes, ex empleados de Yahoo, son hoy el nuevo “modelo a seguir” de los entrepeneurs. Creadores del popular Whatsapp, se convirtieron en los flamantes dueños de parte de los u$s19.000 millones pagados por Facebook, la misma empresa que en 2009 le cerró las puertas a uno de ellos.

Y lo lograron gracias a una aplicación usada hoy día por 450 millones de personas en el mundo, en un momento en que la red social de Mark Zuckerberg busca adueñarse de las apps más utilizadas – ya había adquirido Instagram – en los dispositivos móviles.

De Ucrania a Silicon Valley

Hace más de 20 años nadie hubiera apostado un dólar por el futuro de Jan Kuom, el creador de la idea que daría vida a WhatsApp.

En 1992, un Koum adolescente y su madre se instalaban en Califonia, Estados Unidos, después de haber abandonado Ucrania. Madre e hijo sobrevivían gracias a las ayudas del Estado y residían en un departamento de dos habitaciones en Mountain View, pleno Silicon Valley.

Mismo, el ahora CEO de WhatsApp barría los pisos de un comercio para colaborar con la economía del hogar en la misma ciudad donde luego establecería su servicio de mensajería, según señaló Forbes.

Koum nunca fue un estudiante modelo, pero le apasionaba la informática y sus primeros pasos en esta dirección los dio a través de manuales que conseguía en una librería y devolvía poco después para no pagarlos.

Según el inversor Jim Goetz, titular de Sequoia Capital, el fondo que vio como se disparaban sus ganancias gracias a la venta de WhatsApp, la infancia de Koum tuvo mucho que ver con el nacimiento del servicio de mensajería.

La aplicación, que da mucha importancia a la privacidad de los mensajes, estuvo influenciada, según él, por “el auge de un país comunista con una policía secreta”.

“La infancia de Jan le hizo apreciar la comunicación no pinchada”, escribió Goetz en su blog.

Al igual que Mark Zuckerberg y Bill Gates, Koum nunca terminó sus estudios universitarios. Los dejó para volcarse al trabajo que había conseguido como ingeniero de infraestructuras en Yahoo donde se desempeñó durante nueve años y conoció a Brian Acton.

Este último tuvo una infancia totalmente diferente. Su padre adoptivo había intentado ser jugador profesional de golf y su madre tenía un negocio de carga aérea, según la revista Wired UK.

Ambos definieron su paso por Yahoo como “frustrante”, motivo por el que en 2007, decidieron abandonar sus puestos para emprender un viaje de un año por Sudamérica, según consignó BBC Mundo.

Al regresar, Acton aplicó en Facebook, pero la compañía de Zuckerberg no lo contrató.

“Facebook me rechazó. Era una gran oportunidad para conectarme con algunas personas fantásticas. Espero la próxima aventura de la vida”, tuiteó en aquel momento. Unos meses antes, en mayo, Acton había sido rechazado por otro gigante del sector: Twitter.

¿Por qué WhatsApp?

Al no conseguir trabajo, finalmente Acton decidió unirse a Kuom quien ya había empezado a delinear el emprendimiento. Juntos alquilaron un despacho en Mountain View, a pocos metros de donde Koun y su madre recibían el subsidio estatal para comprar alimentos.

El plan inicial era crear una aplicación que fuera capaz de anunciar el estado de todos los contactos que poseía el usuario en el teléfono con aclaraciones de tipo “estoy en el gimnasio” o “sin batería”.

Pero la idea evolucionó hasta convertirse en un sistema de envío de mensajes gratuitos entre números de teléfono de todo el mundo, sea cual fuere el país en el que se encuentren.

La empresa emergente creada en 2009 tomó su nombre de un juego de palabras de la expresión “What’s Up”, que quiere decir “Qué hay de nuevo”, según aclara su página web.

Lo novedoso de la aplicación fue que los jóvenes se negaron a invertir un solo centavo en publicidad, y aún así en 2011 su creación ya era una de las 20 aplicaciones más compradas en la tienda de apps de Apple en Estados Unidos.

“Creemos que este modelo nos permitirá convertirnos en el servicio de comunicación del siglo XXI, y proveer al usuario de la mejor manera de mantenerse en contacto con amigos y familia sin que se interponga la publicidad”, aseguraron los fundadores del chat.

Dado su éxito, grandes inversores cortejaron a la nueva “niña bonita” de las aplicaciones móviles. Pero el pretendiente ganador fue Sequoia Capital, con una oferta inicial de u$s8 millones.

Una ganancia récord

En apenas dos años el fondo de inversión Sequoia Capital vio como u$s60 millones totales invertidos en WhatsApp se convirtieron en u$s3.400 millones. De esta manera, su venta representa una ganancia de 2.000%

Sequoia forma parte de la historia de Silicon Valley, porque gracias a sus fondos comenzaron empresas como Yahoo, Google, Apple, Kayak, Paypal, Linkedin, YouTube y WhatsApp.

En 2011, el fondo apostó por la mensajería instantánea creada por los dos ex empleados de Yahoo y, al momento, Sequoia es el único socio financiero conocido en la empresa de 55 empleados que compró Facebook.

Las compañías en las que participó Sequoia como inversor inicial suponen hoy más de la mitad de la capitalización bursátil del mercado Nasdaq, es decir, alcanzan un valor conjunto muy superior al billón de dólares, cuando en 2003 apenas suponían un 10%.

La apuesta de Facebook

Mark Zuckerberg, el máximo responsable ejecutivo de Facebook, contactó por primera vez al máximo responsable de WhatsApp, Jan Koum, a principios de 2012. Lo invitó a tomar café en la pastelería de Los Altos, California. Hablaron durante más de dos horas, según una persona familiarizada con ellos.

En poco tiempo se hicieron amigos y se encontraban con frecuencia para cenar y caminar juntos al aire libre, entre otras actividades.

El 9 de febrero, Koum, de 38 años, fue a cenar a la casa de Zuckerberg en Palo Alto, California. Fue en ese momento cuando la conversación sobre un posible negocio adquirió visos más concretos, indicó la fuente.

Los dos hablaron al principio sobre cómo podrían trabajar juntos en la iniciativa Internet.org de Zuckerberg para conectar el mundo con aparatos móviles.

Zuckerberg, de 29 años, propuso luego una fusión de sus compañías y que Koum se incorporara al directorio de Facebook. Koum se tomó unos días para pensarlo.

Cinco días después, el 14 de febrero, Zuckerberg cenaba en casa con su esposa en pleno festejo de San Valentín cuando apareció Koum, frutillas en mano. En ese momento fue que concretaron la cuantiosa cifra.

Hoy, las dudas de los especialistas se ciernen en torno a si esta operación significa un “manotazo de ahogado” por parte de Facebook para garantizar su superviviencia, dado que perdió un 7% de sus usuarios en los últimos seis meses.

Para muchos la venta se trató de una “jugada maestra” para ambas empresas ya que consideran que WhatsApp se aseguró una cifra envidiable mientras que Facebook, su futuro.

Es que hace tiempo que la prioridad de Zuckerberg es transformarse en un referente del “mundo móvil” al ver que algunos servicios que parecían ir por un camino separado al de Facebook, hoy en día son su propia competencia.

Y WhatsApp aparecía como la principal atracción al funcionar como una red simple con grupos de contactos con los que comparte fotos, chistes, anécdotas y donde se concretan encuentros entre amigos, el mismo objetivo que tuvo el propio Zuckerberg al fundar Facebook.

¿Vale tanto?

Con su venta por u$s19.000 millones, la pareja de amigos superó a todos los jóvenes emprendedores convertidos en millonarios como lo son Janus Friis (38), fundador de Skype, quien vendió su idea a Microsoft por u$s6.000 millones, o Kevin Systrom (31) y Mike Krieger (28) que recibieron u$s1.000 millones de Facebook por su app Instagram.

Algunos se preguntan si WhatsApp realmente vale u$s19.000 millones y existen todo tipo de conjeturas sobre si Facebook será capaz de rentabilizar tamaña inversión.

Otros opinan que integrar en su equipo a dos jóvenes que lograron todo esto en cinco años y gastando cero en publicidad, bien vale su precio.

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