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- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

La heredera del imperio Branson comienza a escribir su historia

Publicado en Interés General | 2 de enero, 2014

Holly BransonPor Joshua Levine

Hace pocos años, Holly Branson nunca se hubiera imaginado que estaría donde está esta tarde: escuchando a un grupo de niños sudafricanos proponer ideas para empresas nuevas ante un panel de mentores del Centro Branson de Emprendimiento en Johannesburgo. Los niños, tratando de superar el miedo de hablar en público, no están tan preocupados por los exigentes mentores, están acostumbrados. Esta presión es distinta. Holly Branson está aquí, y en Sudáfrica los Branson son realeza.

Más tarde, hay una suave estampida cuando todos se amontonan para sacarse una foto con ella. Holly, de 31 años, posa con gracia con todos. “Me doy cuenta de que soy una cara nueva de la marca, y es un rol que acepto ahora”, dice. “Sé lo contenta que está la gente al tener a la familia aquí.” Y luego tira la bomba, o al menos hubiera sido una bomba para ella misma unos años antes: “Sí, es lógico para mí que piense en dirigir la empresa algún día”. Espera un momento antes de decir: “Pero no por muchos años. Mi padre no está bajando el ritmo. Todo lo contrario, está acelerando”.

Su padre es Sir Richard Brandon, el hombre que creó la marca Virgin y una fortuna de US$4.600 millones con una combinación de coraje, travesuras de teatro musical, sentido común y audacia. (A los 63 años, aún sigue así: su empresa Virgin Galactic está probando vehículos que llevarán a los primeros turistas al espacio, y el mismo Richard viajará en el primer vuelo; luego viajará Justin Bieber, quien compró un boleto hace poco). Cuando Holly era niña, era imposible escaparse de los emprendimientos de su padre. “Papá Siempre trabajaba en la sala. No había distinción entre el trabajo y la vida. Era lo mismo”.

Pero Holly Branson tenía otro sueño. “Siempre supe que sería ser médica. Me gustaba la disciplina y la noción de estructura”. Su determinación la mantuvo en una especie de burbuja mientras su padre recorría el mundo. El bromeaba al respecto. “Cuando traía a casa a mis amigos de la escuela de medicina, papá nos decía que no sabíamos nada sobre el mundo. Comenzó a hacerme preguntas sorpresa sobre historia y actualidad. Eso me gustaba”.

Holly se graduó de medicina en 2007 y trabajó durante un año en el departamento de neurología del Hospital Chelsea y Westminster. Para entonces, el glamour de la profesión había desaparecido y decidió tomarse un año libre.

Su padre la invitó a trabajar en Virgin. “Hice prácticas en todos los negocios, y al final de primer año pensé que no estaba lista para regresar. Para el final del segundo año, estaba claro que nunca regresaría”.

La transición tuvo sus sobresaltos. Holly comenzó sintiéndose tímida e insegura, con dudas sobre los rudimentos de los negocios: “Estoy tomando cursos, pero no me gustan mucho los números”, confiesa. Sin embargo, ella es como su padre. Ya llenó algunos de los huecos en su currículo y seguramente llenará los que faltan.

“Avanzó y lo hizo”, dice su padre con orgullo. “Ya aprendió más del mundo de lo que hubiera aprendido como doctora. Ahora se está lanzando sola. No se vestirá con ropas graciosas o caminará sobre las alas de un avión en vuelo como lo hice yo. Ella forjará su propio camino. “

Oficialmente, Holly aparece como gerente de proyectos especiales de Virgin Management Limited. También es parte de la junta de Virgin Unite, la incubadora de muchos de los emprendimientos sin fines de lucro que ocupan gran parte del tiempo y la energía de Richard actualmente: una mezcla de causas que incluye combatir la fístula, enlistando a notables como Desmond Tutu y Kofi Annan para enfrentar abusos de derechos humanos y promover el uso eficiente de combustible en la industria de transporte, entre otros. En los emprendimientos comerciales y sin fines de lucro de Branson subyace la idea de que una pequeña iniciativa emprendedora puede mover montañas.

De forma no oficial, sin embargo, dada la naturaleza de los amplios emprendimientos de Virgin, el rol de Holly está destinado a crecer mucho. El estilo de gerencia de Richard encaja con sus habilidades: energía maníaca, entusiasmo aventurero y el gusto de desafiar gigantes corporativos. Por otro lado, hace falta un ícono para representar a 400 empresas de la misma marca que en general no tienen nada en común más allá de que en algún momento le dio la gana fundarlas. Richard lo sabe, por supuesto, y también sabe que en algún momento deberá surgir un nuevo ícono. Allí aparece Holly (y quizás su hermano menor, Sam, de 28 años).

“Virgin es la segunda o tercera marca más respetada del mundo, y ayuda tener una personalidad poderosa que la difunda. Si mañana me atropella un camión, Holly podrá hacerlo”, dice Richard.

Hace poco menos de dos años, Holly conoció a Craig Kielburger, quien había fundado una organización de caridad llamada Free The Children en Toronto a mediados de los 90, cuando tenía sólo 12 años. Desde entonces, la organización ha construido 650 escuelas en todo el mundo y canaliza fondos hacia proyectos de salud, sanidad y agricultura en ocho países de Asia, África y América Latina (opera en Ecuador y Nicaragua) a través de su programa Adopt a Village (Adopte un Poblado). Holly forjó una sociedad entre la organización de Kielburger y Virgin. En marzo de 2014, Free The Children organizará su primer gran evento en Inglaterra, llamado We Day UK. Holly tiene un papel destacado.

“Desde nuestra primera conversación, Holly terminó sumándose a nosotros mientras construíamos escuelas en Kenia e India”; recuerda Kielburger. “Levantando paredes y mezclando cemento; trabajo duro. Será una Branson pero no le molesta arremangarse“.

Conocí a Holly y a su esposo, Freddie Andrewes, en Ulusaba, la posada de los Branson cerca de la frontera del Parque Nacional Kruger en Sudáfrica. Holly está allí como parte de un viaje de Virgin Unite Connection, durante el cual ella y su padre se reunirán con líderes de negocios interesados en incorporar filantropía innovadora a sus prácticas. Holly es alta y atlética con ojos llamativos, una sonrisa persistente y una semblanza serena. Su padre no cree que lo heredó de él. “Mi esposa, Joan, es de clase trabajadora de Glasgow, de una familia pobre, y es muy centrada, lo opuesto a mí”, dice Richard. “Creo que los chicos tienen muchos de sus atributos”.

El esposo de Holly solía vender barcos, pero se cansó (y no le dejaba tiempo suficiente para estar con Holly), así que hace unos años se sumó a un equipo de inversión de Virgin Group. “Todos me preguntan si hablamos de trabajo cuando llegamos a casa, pero para nosotros no es trabajo“, dice Andrewes. “Es un negocio familiar. Hablamos de eso todo el tiempo“.

Cuando visité Ulusaba todo el clan Branson está allí, algo que no es inusual. Organizan sus vidas para pasar juntos la mayor cantidad de tiempo posible. Esta vez, están todos aquí por un motivo. Sam se casa con su novia de larga data, Isabella Calthorpe, a quien todos llaman Bellie. Sam hace documentales sobre temas serios como políticas de drogas, pero ya tiene un pie en el negocio familiar, y todos esperan que el otro pie también suba abordo.

Fuente: http://online.wsj.com/article/SB10001424127887324009304579041333842337054.html?mod=WSJS_inicio_MiddleTop

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