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La guía de Steve Jobs para manipular a la gente y conseguir lo que quieres. Parte II

Por Dave Smith | Publicado en Negocios | 23 de Mayo, 2017

Reibox BlogDe la Parte I

Muchos consideran a Jobs un genio, y todos pueden aprender una cosa o dos de sus tácticas.

Aquí te enseñaremos cómo conseguir lo que quieres, ya sea en tu carrera o en tu vida en general, usando ejemplos de la vida de Jobs. La mayoría de estas historias fueron tomadas de la biografía de Steve Jobs de Walter Isaacson.

Parte II

No esperes para solucionar los problemas. Corrígelos ahora.

Cuando Jobs trabajaba en Pixar con “Toy Story”, el cual sería el primer largometraje creado enteramente con animación 3D, la primera versión de Woody el vaquero se había convertido gradualmente en un cretino principalmente debido a las ediciones de guión dictadas por Disney. Pero Jobs se negó a permitir que Disney, una de las compañías más grandes del mundo, arruinara la historia original de Pixar.

“Si algo no está bien, no puedes simplemente ignorarlo y decir que lo arreglarás más tarde,” dijo Jobs. “Eso es lo que las otras compañías hacen.”

Jobs insistió en que Disney devolviera las riendas a Pixar, y al final, Woody se convirtió en un personaje muy simpático y tridimensional (sin juego de palabras) en “Toy Story”, que pasó a ser un éxito monumental.

Otro ejemplo: Cuando Jobs estaba diseñando la primera Apple Store, su vicepresidente de ventas Ron Johnson se despertó en medio de una noche antes de una gran reunión con un pensamiento atormentador: Habían organizado las tiendas completamente mal.

Apple había organizado previamente las tiendas según los tipos de productos que vendían, pero Johnson se dio cuenta de que Apple necesitaba organizar la tienda Alrededor de lo que la gente podría querer hacer con esos productos.

Johnson le contó a Jobs sobre su epifanía la mañana siguiente y después de una breve erupción de Jobs, el CEO de Apple le dijo a todos los que asistieron a la reunión de ese día que Johnson tenía toda la razón, y que necesitaban rehacer el diseño por completo y que tomaría 3-4 meses.

“Sólo tenemos una oportunidad para hacerlo bien,” dijo Jobs.

Hay dos maneras de lidiar con las personas problemáticas: o dirigirlas de frente…

Jobs veía a menudo el mundo en términos binarios: “Una persona era un héroe o un idiota, un producto era asombroso o una mierda.” Quería que Apple fuera una compañía de “jugadores de primera”, lo que regularmente significaba deshacerse de los jugadores se segunda o de tercera, o empujarlos con gran fervor (intimidarlos, hasta cierto punto) para que se convirtieran en jugadores de primera.

Antes de que Apple lanzara el Macintosh, uno de los ingenieros encargados de construir un ratón que pudiera mover el cursor fácilmente en todas las direcciones (no sólo arriba/abajo e izquierda/derecha) le dijo a Bill Atkinson, uno de los primeros empleados de Apple que desarrolló gráficos para el Mac, que no había “manera de construir ese ratón de manera comercial.”

Después de que Jobs oyera de esa queja durante una cena, Atkinson llegó al trabajo al día siguiente sólo para descubrir que Jobs había despedido al ingeniero. Las primeras palabras del reemplazo de ese ingeniero fueron: “Yo puedo construir el ratón.”

…O “seguir la línea de menor participación” e ignorarlas por completo.

A jobs no le gustaban las cuestiones demasiado complejas, especialmente si les exigían que hiciera arreglos. Así que en ocasiones, se hacía completamente distante. Como dijo el biógrafo de Jobs, Walter Isaacson, “Jobs se callaba e ignoraba las situaciones que lo incomodaban,”

Jobs usaba esta táctica, la cual fue extremadamente eficaz, en varias ocasiones: Cuando el entonces CEO de Apple, Gil Amelio le preguntó qué papel quería desempeñar en la empresa después de que se reincorporara a través de la adquisición de NeXT (Jobs no podía decirle “quiero tu trabajo,” después de todo) y cuando no estaba seguro de cómo tratar con su enemistada hija Lisa.

Chrisann Brennan, la madre de la hija de Jobs, Lisa, describió esta táctica al biógrafo Jobs (nuevamente, énfasis nuestro):

“Había una comunidad de personas que querían conservar su casa de Woodside debido a su valor histórico, pero Steve quería derribarla y construir una casa con huerto. Steve dejó que la casa cayera en tanto deterioro y decadencia durante tantos años que no hubo manera de salvarla. La estrategia que utilizó para conseguir lo que quería era simplemente seguir la línea de menor participación y resistencia. Así que por no hacer nada en la casa, y tal vez incluso dejar las ventanas abiertas durante años, la casa se derrumbó. Brillante, ¿no?”

Golpea cuando el hierro esté caliente, y golpea duro.

El éxito suele engañar a las personas para que piensen que pueden dejar de trabajar; Jobs tenía un punto de vista muy diferente.

Cuando su gran apuesta en Pixar dio sus frutos, y la primera película de la compañía “Toy Story” fue un enorme éxito con los críticos y las taquillas, Jobs decidió hacer la empresa pública.

Los banqueros de inversión dijeron que no podrían hacerlo, especialmente después de que Pixar había estado sangrado dinero durante los cinco años anteriores. Incluso John Lasseter, jefe creativo de Pixar, le dijo a Jobs que debería esperar hasta después de la segunda película de Pixar. Pero Jobs insistió.

“Steve me objetó y dijo que necesitábamos el dinero para poder poner la mitad del dinero para nuestras películas y renegociar el acuerdo con Disney,” dijo Lasseter al biógrafo de Jobs.

Y eso es exactamente lo que pasó. Pixar celebró su IPO una semana después de que “Toy Story” se estrenara en los cines, y fue un éxito salvaje: superó a Netscape como la mayor OPI de 1995 y, lo que es más importante, significó que Pixar ya no necesitaba depender de Disney para financiar sus películas. De repente, Disney, con su desgranado departamento de animación, necesitaba a Pixar, en lugar de al revés.

La compañía de Mickey Mouse se daría cuenta de esto después y pagaría 7,400 millones de dólares para adquirir Pixar, convirtiendo a Jobs en el mayor accionista de Disney, manteniendo a Pixar independiente y salvando al mismo tiempo al alguna-vez-excelente departamento de animación de Disney en el proceso.

Cuando tengas ventaja, úsala.

Fue una gran noticia cuando Steve Jobs volvió a Apple, la compañía que ayudó a comenzar, pero había perdido su “magia”.

Jobs insistía en que él sería sólo un “asesor” de Apple en ese momento, pero aquellos en Apple y alrededor de Apple sabían que era él quien realmente tenía el control. El entonces CEO de Apple, Gil Amelio, dependía de Jobs para que la visión de la compañía siguiera adelante.

Asi que, en su primer jueves de vuelta en Apple, Jobs usó esta nueva influencia en su ventaja: Llamó a una junta directiva y exigió a Apple que revaluaran sus opciones sobre acciones y redujeran el precio de ejercicio para volverlas valiosas de nuevo. Era legal en ese momento, pero no se consideraba bueno en los negocios, por lo menos no éticamente. Pero incluso después de que la junta directiva rechazara la idea, diciendo que un estudio llevaría al menos dos meses, Jobs contraatacó.

“Ustedes me trajeron aquí para arreglar esto, y la gente es la clave … chicos, si no quieren hacer esto, no voy a regresar el lunes. Porque que tengo miles de decisiones claves que tomar que son mucho más difíciles que esta, y si ustedes no pueden darme su apoyo en este tipo de decisiones, voy a fracasar. Así que si no pueden hacer esto, me voy de aquí, y pueden echarme la culpa, pueden decir, ‘Steve no estaba preparado para el trabajo.'”

La junta le dio a Jobs lo que quería. Pero Jobs no se detuvo allí: al día siguiente, exigió que todos los miembros de la junta que renunciaran, “o bien voy a renunciar yo y no regresaré el lunes”. Les dijo que todos los miembros de la junta tenían que irse, excepto Ed Woolard, y eso es exactamente lo que pasó. Al ser capaz de elegir a sus propios miembros de la junta (y actuar independientemente de ellos) tuvo el poder para controlar los siguientes proyectos de Apple, lo que hizo posible que gadgets como el iPod existiera.

Exige la perfección, y no te conformes con nada menos.

Jobs detestaba a cualquiera que estuviera listo para comprometerse a sacar un producto a tiempo y dentro del presupuesto.

Él encontraba la suficiencia “moralmente espantosa.” La meta de Jobs para Apple nunca fue simplemente superar a los competidores, ni siquiera ganar dinero: era hacer posible el mejor producto, “o incluso un poco mejor que eso”.

Él exigía todo:

• Cuando el Macintosh arrancaba demasiado despacio, embistió al ingeniero responsable, equiparando la situación a una cuestión de vida o muerte.

• Trabajó con innumerables artistas y agencias de publicidad para asegurarse de que los anuncios de Apple tuvieran la sensación correcta, y que la imagen y el audio sincronizaran perfectamente.

• De los ingenieros del iPod, exigió la posibilidad de acceder a cualquier función en el reproductor de música con tan solo tres pulsaciones del botón, y no más.

• Insistió en que el proceso de producción de todas las computadoras de Apple se redujera de cuatro meses a dos.

Cada una de estas decisiones individuales podría ser considerada como fijarse-en-pequeñeses, pero cuando se ponen todas juntas, Apple creó una cultura como ningún otro.

A diferencia de otras empresas de tecnología que habían aparecido y desaparecido, los clientes y fieles fans sintieron que Apple puso sus intereses en primer lugar, y estaban, como resultado, dispuestos a pagar altos precios por sus productos.

“Steve creó la única marca de estilo de vida en la industria de la tecnología,” le dijo el cofundador de Oracle, Larry Ellison, al biógrafo de Jobs. “Hay autos que la gente se enorgullece tener (Porsche, Ferrari, Prius) porque lo que conduzco dice algo sobre mí. La gente siente lo mismo con los productos de Apple.”

Publicado originalmente en Blog.Reibox.com

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