Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

La gran diferencia entre el “logro” y el “éxito” NUNCA la olvides

Publicado en Desarrollo Personal | 1 de abril, 2014

LogroPor Laura Ripani

Recientemente me crucé con una frase muy interesante de la actriz estadounidense Helen Hayes, que resalta la diferencia entre el logro y el éxito.

El logro es el producto de saber que tú has estudiado y trabajado duro y hecho lo mejor que hay en ti. El éxito se trata de ser alabado por otros, y eso es bueno también, pero no tan importante o gratificante. Siempre debes apuntar al logro y olvidarte del éxito.”

Me llamó mucho la atención que fuese, precisamente, una estrella cinematográfica quien nos recomendara que no nos fascináramos por el éxito. ¿Quién no se ve tentado con la idea de triunfar, por ser reconocido o incluso un poquito envidiado por tener un buen coche o una hermosa casa? El logro, en cambio, suena mucho más arduo y costoso. Obtener un logro implica avanzar día a día, pasito a pasito, hacia un objetivo, con la mirada puesta en aquello que se quiere alcanzar. El logro es el producto de la planificación, la concentración y la perseverancia que uno pone para alcanzar una meta.

El logro no resulta tan seductor como el éxito. Pero, pensándolo bien, creo que Hayes puede tener mucha razón. El logro nos centra en nuestra mejora personal, en los cambios –pequeños o grandes– sobre los que uno tiene el control. En cambio, el éxito es algo externo, que depende de la opinión de los demás (un jefe, un colega, un conocido), y nos puede jugar en contra, ya que esa atención en el éxito nos resta espacio y tiempo para concentrarnos y ponernos a trabajar en lo que realmente uno puede conseguir.

El reconocimiento externo es, sin duda, importante, pero –como bien saben las estrellas de cine– suele desaparecer en un instante. En cambio, lograr una meta que nos hemos propuesto nos llena de una satisfacción personal que no tiene precio. Por eso creo que quizá es mucho más importante concentrarse en lo que uno puede y quiere lograr, sin esperar una medida de éxito.

Algunos programas de capacitación en habilidades socio-emocionales para jóvenes ya están incidiendo en aspectos como la perseverancia, la concentración en unos objetivos y en las metas personales. Y las primeras evaluaciones de estos programas apuntan a impactos positivos en la calidad del empleo obtenido por los jóvenes entrenados.

Fuente: http://blogs.iadb.org/trabajo/2014/01/17/cuando-el-exito-es-un-fracaso/

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