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La forma más productiva de manejar tus emociones en el trabajo

Por Marca Lukens | Publicado en Interés General | 29 de Diciembre, 2016

Vivir MejorPor lo general, ponerse emocional es un mal movimiento. Mostrar demasiada emoción a menudo es visto como poco profesional, altera el aire de tranquila racionalidad el cual se supone debe reinar en la mayoría de los lugares de trabajo.

Pero tratar de dominar nuestras emociones en entornos profesionales no siempre es la mejor idea. Pregúntale a cualquiera que haya trabajado en uno, y es probable que te diga que las oficinas no son lugares exclusivamente (o incluso por lo general) regidos por la lógica.

Probablemente tampoco lo serían si pudieran. Nuestros sentimientos juegan un papel importante en la resolución de problemas, la motivación, y otras funciones cognitivas esenciales que utilizamos en el trabajo.

Así que la pregunta no debería ser sobre cómo suprimir nuestras emociones, sino cómo las canalizamos en formas productivas.

La conexión cuerpo-mente

Puede que no creas estar utilizando los sistemas complejos e interconectados que enlazan tu cuerpo con tu cerebro mientras estás en el trabajo, sobre todo si tu trabajo consiste en sentarte delante de una pantalla y pensar en problemas analíticos o creativos. Pero las emociones no son cosas abstractas separadas de la realidad física; son parte importante de cómo funcionamos como seres biológicos.

La sensación de satisfacción que sentimos al completar una tarea, por ejemplo, es causada por una liberación de dopamina, entre otras sustancias neuroquímicas. Hazlo bien, y tu cerebro te recompensará con esa explosión química. Por otro lado, la depresión clínica se relaciona con una escasez de dopamina, así como de otros dos neurotransmisores, la serotonina y la norepinefrina.

No abordar las emociones negativas adecuadamente puede dañar a largo plazo tu cerebro, al matar tu suministro de estas sustancias químicas vitales. En forma más leve, suprimir las emociones negativas puede socavar tu motivación. Y en forma más extrema, puede hacer que te sea imposible poder trabajar.

Domínate a ti mismo, no sólo a tus emociones

En su libro The Fifth Discipline Fieldbook (1994), un grupo de escritores y editores dirigidos por el científico de sistemas y gurú de administración Peter Senge trató de abordar este problema de frente. La esencia de su enfoque recomendado era de desechar muchos conceptos tradicionales sobre el control emocional.

Cuando hablamos de dominar nuestras emociones, a menudo nos referimos a controlarlos y mantenerlos bajo control. Pero para Senge y su equipo de investigadores, dominar tenía un significado diferente. En su lugar, se trataba de reconocerlos, explorarlos y comprenderlos.

Debemos tomarnos un momento de tranquilidad para ver cómo nos sentimos en lugar de huir de ellos y dejar que nos embosquen más tarde. En cualquier situación que enfrentemos, según este argumento, debemos tener en cuenta no sólo nuestros pensamientos sobre él, sino también nuestros sentimientos.

El dominio personal no se trata entonces de controlar tus sentimientos, sino trabajar con ellos productivamente. Eso significa aprender a comprender y respetar lo que tu bioquímica está tratando de decirte.

Tal vez una idea te esté incomodando pero no puedes encontrar una razón racional de por qué. En ese caso, lo más probable es que tu sistema de respuesta emocional haya detectado algo que tu mente racional y consciente haya pasado por alto. Explora ese sentimiento, hazlo profundamente, y puede que encuentres un problema y su solución que de otro modo habrías pasado por alto.

Motivación real

Muchos esfuerzos para motivar a los empleados dependen de compensaciones y reconocimientos por su buen desempeño, y la amenaza de consecuencias negativas por malos resultados. Pero desde este punto de vista de dominio emocional, el trabajo tiene que ser gratificante en sí mismo, una noción que investigaciones posteriores han reivindicado en gran medida.

Y, en efecto, ese enfoque tiene sentido una vez que consideramos la bioquímica detrás de las recompensas. La dopamina que obtenemos al completar con éxito una tarea se hace más débil cada vez que la experimentamos a menos que la recompensa sea mayor.

Los empleados a los que se les hace sentir satisfechos por recompensas externas necesitarán que se les den más dinero y más alabanzas para que puedan seguir rindiendo al mismo nivel. A los que son motivados por la satisfacción del trabajo en si,  por el contrario, querrán tareas más difíciles y mayores logros. Los primeros toman recursos de la empresa, mientras que los segundos lo llevan más cerca de alcanzar sus objetivos.

20 años después, The Fifth Discipline Handbook  sigue teniendo lecciones valiosas. Cuando se combinan con nuestra creciente comprensión de la neurociencia, puede y debe transformar la forma en que abordamos las emociones, permitiendo que nosotros las usemos en el trabajo en lugar de reprimirlas y pagar el precio por ello.

Publicado originalmente en TrucosParaVivirMejor.com

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