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Cómo hacer que la estrategia de un negocio genere dinero realmente

Por Felipe Jánica | Publicado en Negocios | 22 de Febrero, 2017

estrategiaPor lo general, cuando el negocio marcha bien, son muy pocos los análisis que se realizan. Pero cuando el negocio afronta desafíos en materia de rentabilidad, es cuando se analizan con detenimiento las causas primordiales de los problemas.

Pero, ¿Será que se analizan las raíces o se buscan culpables?

Por lo general, los negocios prósperos y rentables gozan de buen ambiente empresarial: los dueños o emprendedores y los jefes se sienten satisfechos por los logros alcanzados, mientras que los empleados se sienten parte del éxito y, además, si están en manos de buenos líderes, éstos comparten sus éxitos no sólo con celebraciones sino con bonificaciones.

Pero, es en este momento de gloria en el que los administradores y emprendedores deben prender las señales de alerta.

Use la ley de Murphy

Muchos administradores y emprendedores son enemigos de esta teoría. No obstante, lo que se debe tener en cuenta es que se debe ser precavido y más allá de esto se debe ser estratégico.

Las compañías cuando están siendo exitosas, seguramente le deberán sus resultados a una planeación estratégica de negocios, en el peor de los casos, porque la suerte los acompaña. De lo que estoy realmente convencido es que cuanto más duro se trabaja y más duro se planean los negocios, mejor suerte se corre.

No es coincidencia que los administradores y emprendedores que siguen de cerca la ejecución de la estrategia del negocio, obtienen mejores resultados. En ese sentido, es importante tener en cuenta que el éxito de hoy de las empresas debe ser sostenible y para ello se debe hacer un seguimiento muy cercano a los planes de mediano y largo plazo.

Evitar el cortoplacismo debe ser uno de los motores de los administradores y emprendedores. Es por eso que cuando todo marcha bien y el negocio da respuesta a la planeación, se deben activar los planes de mediano y de largo plazo. Pero si se ejecutan objetivos de corto plazo y se espera que éstos den respuesta al momento de éxito de las empresas, se está cometiendo un error.

Cuando un negocio marcha bien y su rentabilidad es mayor a la esperada, es cuando normalmente se cometen errores y allí sale a relucir la famosa ley de Murphy.

Es obvio que cuando todo está marchando a “pedir de boca” los administradores se dejen llevar por los impulsos de, por ejemplo, llenarse con más inventarios porque se está vendiendo más, de producir más porque el presupuesto de ventas ha sido superado con creces, de cambiar los muebles de la oficina, en fin… de llenarse de justificaciones para ejecutar acciones no planeadas estratégicamente.

En consecuencia, lo que un buen emprendedor o administrador debe tener claro y siempre presente es el seguimiento de la planeación estratégica y sobre todo evitar la ejecución de acciones no incluidos en la planeación estratégica.

Pero, ¿si el negocio marcha bien y es rentable, por qué no se debe pensar en mejorarlo?

La respuesta es muy sencilla: por supuesto se deben ejecutar acciones para hacer que el negocio siga creciendo y siga siendo rentable, lo que se debe hacer es revisar la planeación estratégica de negocios e incluir detalladamente los nuevos planes, como consecuencia de una coyuntura económica, es decir, cuanto más se revisa la ejecución de la planeación estratégica de negocios y ésta se corrige cuidadosamente, seguramente se evitan dolores de cabeza.

Y es que hacer una planeación estratégica y ejecutarla es quizá una de las virtudes de los buenos administradores y emprendedores y, sin duda, asegura razonablemente el logro de los objetivos trazados.

Por ejemplo, si la empresa se ha establecido como objetivos de mediano y de largo plazo mejorar la participación de mercado con relación a sus competidores, hay que saber medir estos objetivos y saber analizar si en realidad se están cumpliendo.

¿Y eso cómo se hace?

Estoy convencido que lo que se piensa, se debe escribir.

Si nos preguntamos o si se le pregunta a un administrador o emprendedor si tiene una planeación estratégica de su negocio, la respuesta por inercia sería: “sí, por supuesto”.

El tema es si está escrita y, además de esto, si todos sus interesados claves (empleados, proveedores, clientes, socios, entre otros) la conocen o si está debidamente divulgada. Este último es el asunto, pues de nada sirve que el administrador o emprendedor tenga todo en la cabeza, pues si éste llegare a faltar ¿quién o quiénes ejecutarían la estrategia?

En el caso de que los administradores hayan sido precavidos y hayan ejecutado un plan divulgación acorde con su planeación estratégica, el seguimiento cercano debe ser una tarea infaltable.

Conocer de primera mano las variables macroeconómicas del territorio en las cuales se ubica la empresa, debe ser el primer paso: la coyuntura económica debe ser revisada constantemente por los administradores. Una vez entendida, los planes tanto de corto como de mediano y largo plazo deben ajustarse a la realidad actual.

Tomar decisiones sin el análisis del entorno podría llevar a errores que atentan contra la rentabilidad de los negocios y la sostenibilidad de los mismos.

Fuente: finanzaspersonales

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