Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

La diferencia entre un sindicalista y un capitalista

Por Robert Kiyosaki | Publicado en Educación Financiera | 12 de febrero, 2016

Robert KiyosakiComo muchos de ustedes saben, crecí con dos padres diferentes. Mi padre pobre (mi padre natural) era la cabeza del sistema educativo de Hawai. Era un acérrimo sindicalista, como lo fueron todos los miembros de mi familia que trabajaron en la educación pública y en el gobierno.

Mi padre rico (el padre de mi mejor amigo) era un exitoso hombre de negocios que se hizo a sí mismo y era dueño de hoteles en Hawai. Estaba bastante en contra de los sindicatos debido a los abusos que veía y porque creía que eran anti-capitalistas.

Cuando era niño, escuche ambos lados de la historia, y era capaz de entender los argumentos de ambos, tanto los de mi padre rico como los de mi padre pobre, sobre sus posiciones. Aunque yo amaba a mi padre pobre y lo respetaba como la persona maravillosa que era, eventualmente no pude estar de acuerdo con él sobre los sindicatos. Me puse del lado de mi padre rico, y el resto es historia.

Pero hoy, quiero compartir una corta historia que creo que destaca perfectamente por qué soy un capitalista y no un sindicalista.

La noche de la votación

Hace muchos años, un empleado de mi padre rico llamado Bobby decidió que los trabajadores del hotel de mi padre rico debían estar sindicalizados. Durante meses trabajó incansablemente para organizar a los empleados, anunciando los “méritos” de estar en un sindicato. El trabajo de Bobby fue tan efectivo que finalmente fue capaz de convocar una reunión para votar sobre si los empleados harían una huelga y se sindicalizarían.

La noche de la votación, yo estaba con mi padre rico, dispuesto a ayudar y hacer lo que fuera necesario para mantener el hotel en funcionamiento si sus cientos de empleados abandonaban su trabajo. El ambiente era tenso, por lo menos.

Al final, se hizo la votación, y el resultado final fue una derrota para Bobby. Los trabajadores habían decidido no sindicalizarse, y el negocio volvió a funcionar con normalidad, o tan normal como se podría esperar luego de tanta tensión.

El día después de la votación, mi padre rico llamado a Bobby a su oficina.

“Bobby”, le dijo. “No me agradas.”

Bobby creyó saber lo que vendría luego. Estaba seguro que las palabras, “Estás despedido”, serían lo siguiente que saldría de la boca de mi padre rico. Pero no fue así.

En vez de eso, padre rico le dijo: “Pero a pesar de que no me agradas, nunca imaginé que tuvieras tanta capacidad de liderazgo. Requirió de un montón de trabajo poder organizar a toda esa gente y hacer que te siguieran así. Por eso, te voy a promover. Ahora te encargarás de todo el personal.”

La lección de esa noche

Esa noche aprendí que Bobby, un sindicalista, estaba cegado por los derechos, mientras que mi padre rico, un capitalista, vio claramente una oportunidad.

Es por eso que soy capitalista. Creo que el mundo está lleno de oportunidades, ninguna a las cuales tengo derecho, todas a las cuales puedo perseguir.

Publicado originalmente en blog.reibox.com

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