Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"
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De todo un poco sobre los negocios y una vida llena de riquezas

Cuando empecé mi negocio había muchos conceptos que era difícil entender. Uno de esos fue cómo ser avaro o un poco tacaño con mi tiempo podría resultarme en más dinero.

De verdad que no podía ver cómo el hecho de poner mejores límites y decir que no más seguido podía ayudarle a mi cuenta bancaria. Esto puede ser porque estamos condicionados culturalmente a creer que entre más cosas hagamos más productivos somos. Si somos más productivos, entonces ganamos más dinero, ¿cierto?

O tal vez pensamos que no podemos poner límites porque a la gente no le van a gustar y no nos van a pagar. Esto también es un condicionamiento cultural que tampoco nos sirve mucho.

Ahora que llevo cinco años trabajando por mi cuenta, me doy cuenta cómo ser avaro con mi tiempo resulta en más dinero. Estoy haciendo más dinero que nunca. También estoy menos estresado y me siento menos cargado de trabajo. Aquí es cómo esta práctica con el tiempo ha ayudado a hacer crecer mi cuenta bancaria.

La gente me percibe como una persona muy demandada

Esta es una gran lección que aprendí de un amigo que tiene un blog de finanzas personales. Me dijeron que estaban teniendo que dejar dinero en la mesa porque siempre estaban disponibles. Una vez que empezaron a ser más tacaños con su tiempo (es decir, que no todo el tiempo estaban disponibles) pudieron pedir más dinero.

Aquí un ejemplo reciente de mi vida. Le tuve que decir a un cliente que no podía seguir haciendo un proyecto específico con ellos porque honestamente no podía invertir tiempo en trabajos que no tuvieran una cierta remuneración económica. Tengo suficiente trabajo ya.

Claro que esto no significa mentirle a la gente y decirle que estás muy ocupado cuando no lo estás. La realidad es que si tenemos nuestras prioridades bien establecidas, entonces realmente no tendremos tiempo disponible para todos los proyectos.

Por ejemplo, tal vez pongas un límite para desconectarte todos los días a las 5.30 pm para poder ir al gimnasio. Ese sigue siendo tiempo que no estás disponible porque tus prioridades cuentan.

La gente me respeta

Caerle bien a la gente paga, pero es una apuesta 50/50. Por lo general, lo que más te paga es que la gente te respete.

Veo a muchos dueños de negocios luchando con no permitir que otros les pasen por encima. Invertirán demasiadas horas en proyectos que no les están redituando lo suficiente. Esto es como decirle a la gente que ellos mismos no se respetan y que no importa si otros no los respetan.

Aquí es cuando dejas la puerta abierta para malos clientes y para gente con la que es difícil trabajar. Por otro lado, si te respetas a ti mismo y la gente lo percibe, ni siquiera intentarán acercarse si no tienen lo necesario para trabajar contigo.

Mi tiempo es percibido como más valioso

Finalmente, la razón principal por la que ser avaro con tu tiempo te lleva a hacer más dinero es porque tu tiempo se percibe como más valioso. El tiempo es nuestro recurso más valioso y es limitado. Una vez que entiendes esto y empiezas a actuar conforme a ello, la gente responderá pagándote más dinero.

Pensamientos finales

Ser avaro con tu tiempo es una señal de respeto propio. Una vez que tú respetes tu propio tiempo otros empezarán a respetarlo también. Muchas veces esto te llevará a tener más dinero en el banco porque serás percibido como una persona más valiosa.

Desde el poder del agradecimiento hasta el de la comunicación, aprende qué necesitas para ser un emprendedor exitoso.

A continuación una recopilación de siete poderes que todo emprendedor debe cultivar para alcanzar el éxito. Toma nota.

1. El poder del agradecimiento

Sé agradecido, es mejor agradecer por lo que se tiene y no por lo que no hay. La neurociencia ha comprobado que agradecer te hace sentir más feliz debido a que transforma la estructura molecular de tu cerebro, incrementa los niveles de felicidad impactando directamente en el sistema nervioso central, haciéndonos más resilientes y con mayor armonía. Lo que beneficiará positiva y directamente las actividades que realizamos día a día en nuestra empresa.

2. El poder de la inteligencia emocional

Sabemos que una de las características de un líder es la capacidad de tener en orden sus emociones. Un líder sabe que nada es personal, que lo que sucede con su equipo depende de él, de la coherencia y credibilidad que tenga para ser seguido. La inteligencia emocional tiene mucho que ver con lo anterior ya que si el líder sabe ser asertivo, empático y congruente tendrá la capacidad de hacer equipos de trabajo cohesivos que lleguen a las metas y objetivos de nuestra empresa.

3. El poder del espíritu

Una persona exitosa no está separada de su lado espiritual, al contrario, lo cultiva. Medita, haz actividades que alimenten tu espíritu, eso te dará vitalidad, serenidad, auto-conocimiento, seguridad y autoestima que a su vez se reflejará en los resultados de tu empresa.

4. El poder de la pasión

Un día le pregunté a Arturo Elías Ayub que cuál era su consejo para emprender y llegar a ser una empresaria exitosa, él me respondió con una frase que llevo tatuada: “Dedícate a lo que realmente te apasione”. Si tu startup te apasiona, sin duda llegarás muy lejos porque es algo con lo que sueñas y vives, no es algo impuesto, es algo que viene de tu espíritu y corazón.

5. El poder de la sabiduría

Lee mucho, la gran mayoría de las cosas que debemos saber sobre negocios y emprendimiento, no las vas a ver en la carrera, las vas a vivir y si grandes mentes pueden darte sus consejos a través de sus libros, tómalos y compártelos. Recuerda que el conocimiento se hizo para ser compartido y estar en movimiento, de nada te sirve saber si el conocimiento está estancado solo en ti.

6. El poder de la comunicación

Atrévete a tener conversaciones incómodas. Muchas veces no nos atrevemos a acercarnos a personas importantes porque sentimos pena o inseguridad (de ahí la importancia de trabajar en el poder número dos), porque los vemos tan grandes que pensamos que jamás nos voltearían a ver pero eso es mentira. Date cuenta de que todas las personas que admiras son seres humanos con las mismas capacidades que tú y si admiras cosas en ellas es porque seguramente tú también las tienes y por lo tanto resuenas con ellas.

Recuerda la hipótesis de los seis grados de separación que dice que todos estamos conectados con todos por seis personas. Seis personas pueden llevarte al inversor que necesitas, a la figura pública que admiras, al socio ideal para tu empresa, al mismísimo presidente de la compañía a la que quieres llegar. ¡Sólo atrévete!

7. El poder de creer en ti

Este último poder esconde una gran fuerza. Es el poder de creer en ti mismo/a, si crees en ti y en tu startup los éxitos vendrán solos; no sólo se cree en uno mismo pensándolo, sino actuando en consecuencia con lo que pensamos, decimos y sentimos. Cree en ti, arriésgate y recuerda que la auto-motivación es un estilo de vida para ser un emprendedor completo y no morir en el intento.

¡¡¡Feliz navidad a [email protected]!!!

Es momento de relajarse un poco y disfrutar de una noche maravillosa.

Les deseamos que pasen una muy feliz navidad.

Un abrazo enorme,
El equipo de Escuela Para Ricos

Te pasas el día “comiéndote marrones”, apagando fuegos, plantando cara a la multitud de conflictos que tienes activos en varios frentes a la vez… Pero, ¿alguna vez te has parado a pensar cuántos de los problemas que asumes como tuyos no son realmente tuyos…?

Como veíamos en el anterior artículo, a ti, como a todos, te gustaría vivir con menos problemas. Te preguntas cómo ser más feliz, cómo sentirte mejor o cómo tomar las decisiones correctas. Pero no siempre tienes presente la enorme influencia que en todo ello tienen los problemas que adoptas de los demás. Problemas que son de otras personas, que ya estaban en tu sistema antes de que tú llegaras y que te impiden vivir con abundancia.

En más ocasiones de las que nos gustaría reconocer, hacemos nuestros los traumas de nuestros padres o nuestros abuelos y, sin siquiera plantearnos porqué, no tenemos relación con parte de nuestra propia familia o asumimos un determinado rol o una determinada condición social, sólo porque nos han dicho que “es lo que toca”, que “es lo que somos”.

¿No te ha ocurrido que, al ingresar en un grupo de amigos o en una determinada organización social, el derecho de pertenencia a ese colectivo pareciera estar supeditado y condicionado a que adoptases determinadas creencias como si fueran las tuyas propias?

Seguro que te ha pasado alguna vez en el trabajo que algún superior tuyo, por problemas de inseguridades o simple incompetencia, te ha trasladado “marrones” que por rango no te competían. O, ¿quién no ha tenido una compañera o un compañero del mismo nivel que se consideraba “mejor” que el resto y trataba de mandar sobre los demás como si fueran de nivel inferior?

No seas insolente

Con independencia del sistema del que formemos parte, es muy importante que se respete el orden de llegada, tanto a la hora de disfrutar de derechos como en el momento de hacer frente a responsabilidades. Y, sobre todo, que no asumas como tuyos los problemas que ya estaban allí antes de que tú llegases. Es lo que Bert Hellinger, en su tratado sobre los Órdenes del Amor, denomina el Orden de Jerarquía.

En Constelaciones Familiares se suele resumir la idea que subyace a todo el Orden de Jerarquía diciendo que “el mayor es un poquito mejor que el menor”. Esto quiere decir que debes honrar y respetar la antigüedad de la persona o las personas que pertenecían al sistema antes que tú. Y, lo más importante de todo: a estas personas les corresponde darte más a ti que tú a ellos porque llevan más tiempo que tú recibiendo de la vida.

Tratar de subvertir este orden es lo que se denomina ser insolente. Y la insolencia es uno de las principales fuentes de conflictos y desórdenes, tanto en las familias, como en las empresas y resto de organizaciones humanas.

Y, sí, aunque te cueste creerlo, hacer tuyos y tratar de solucionar los problemas de otros que estaban en el sistema antes que tú, no es ser generoso, ni altruista, ni siquiera majete. Es ser insolente. Así que la próxima vez que te sientas tentado a acarrear con el problema de otra persona o a asumir como tuyo el conflicto de otro, sencillamente declina la invitación con un “No gracias: no quisiera pecar de insolente”.

Establecer límites

La jerarquía se tiene que respetar entre miembros de un mismo sistema y también se ha de observar entre distintos sistemas. Y, en este sentido, lo más importante, y seguramente también lo más complicado es aprender a poner límites.

Esto tiene que ver con trabajar sobre creencias que te ha tocado adquirir por formar parte de tu familia, o por haberte incorporado como miembro a un nuevo sistema (puesto de trabajo, grupo de amigos, otros colectivos…), así como con aprender a poner el foco en dar más valor a las personas que pertenecían al sistema antes de que tú llegases a él. Y precisamente por eso, estas son dos de las principales líneas de actuación que se trabajan en el Seminario Vivir con Abundancia, porque deseamos mostrarte las claves para que la Ley del Equilibro funcione a tu favor.

Existen unas palabras mágicas que cada día usan con mayor soltura nuestros alumnos del Instituto Pensamiento Positivo, que no fallan a la hora de establecer límites. Toma nota: la primera es NO; y la segunda es BASTA.

Si quieres vivir con menos problemas, si realmente quieres comenzar a vivir con abundancia, tiene que empezar a ser más importante para ti aprender a ocupar el lugar que te corresponde y no que haya “buen rollo”. Con esto no te estamos invitando a que te conviertas en un misántropo, ni mucho menos. Tan sólo pretendemos apuntar un hecho que se repite con demasiada frecuencia y que está en el origen de la mayoría de los conflictos: no poner límites con tal de que nadie se moleste.

Dice Hellinger que “los sistemas que carecen de límites son los que más tienden a desordenarse y, por consiguiente, son los que se convierten en el mayor foco de problemas”. Poner límites, aunque pudiera sonar muy costoso, es la mejor manera de no tener que esforzarse más allá de lo estrictamente necesario.

Así que, si realmente quieres aprender a deshacerte de problemas que no son tuyos, si lo que verdaderamente deseas es vivir de una forma más plena, haznos caso e incorpora a tu vida la 6ª Ley del Seminario Vivir con Abundancia, aquella que demuestra que esforzarse no es adaptativo. Y esforzarse por solucionar los problemas de los demás lo es mucho menos.

El equipo del instituto pensamiento positivo

Si este contenido te ha parecido interesante, lo más seguro es que también quieras conocer más sobre el Master de Desarrollo Personal, donde hay una asignatura específicamente orientada a aprender lo que necesitamos para estar en paz con nuestra familia desde el enfoque de Constelaciones familiares.

Tanto mujeres como hombres experimentan cierta presión social en un momento determinado de sus vidas. Al convertirse en adultos, las únicas palabras que escuchan de quienes los rodean son “¿Para cuándo el/la novio/a?”, “¿Para cuándo la boda?”, “¿Para cuándo los hijos?”, pero, ¿si estos no son nuestros planes a futuro? Las generaciones se han transformado con los años, así como las prioridades, las metas y el estilo de vida; sin embargo, “el qué dirán” aún prevalece.

Lo importante de la vida es prestar atención a aquello que nos saca una lágrima de felicidad y dejar de vivir los sueños de los demás. El éxito se construye desde cero, y si tus metas son por completo distintas a lo que quiere el resto, no significa que debas cambiar de dirección, sino que has elegido tu camino.

No permitas que la frustración invada tu vida por no poder complacer a todos, la vida no se trata de eso, sino de viajar, trabajar en lo que te gusta, ganar dinero, conocer personas y culturas nuevas, tener tiempo para ti, aprender un idioma, disfrutar de la rutina… en fin, una vida independiente.

El tiempo y la edad son términos relativos; todo se acomoda según nuestras condiciones y nuestra historia. Cada persona es un universo distinto, por lo tanto, los eventos que experimentará no serán iguales.

Es por ello que la filosofía budista nos enseña lecciones valiosas, que nos ayudan a encontrar la felicidad de una manera más espiritual, y a través del entendimiento de las causas por las que sufrimos.

1. “Así como una serpiente muda su piel, debemos mudarnos de nuestro pasado una y otra vez”.

2. “Ustedes son la comunidad ahora. Sed una lámpara para vosotros. Sé tu refugio. No busques otra cosa. Todas las cosas deben pasar. Esfuérzate diligentemente. No te rindas”.

3. “Si quieres conocer el pasado, entonces mira tu presente que es el resultado. Si quieres conocer tu futuro mira tu presente que es la causa”.

4. “Tu peor enemigo no te puede dañar tanto como tus pensamientos. Ni tu padre, ni tu madre, ni tu amigo más querido, te pueden ayudar tanto como tu mente disciplinada”.

5. “Nunca veo lo que ha sido hecho; sólo veo lo que sigue sin hacerse”.

6. “El único fracaso real en la vida es no ser fiel a lo que uno sabe”.

7. “El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional”.

8. “Sólo hay dos errores que uno puede cometer a través del camino a la verdad; no avanzar todo el camino y no empezarlo”.

9. “La paz viene de dentro. No la busques fuera”.

10. “Nadie nos salva excepto nosotros. Nadie puede y nadie debería. Nosotros debemos andar el camino”.

11. “Si tiene solución, ¿por qué lloras? Si no tiene solución, ¿por qué lloras?”

12. “No insistas en el pasado, no sueñes en el futuro, concentra tu mente en el momento presente”.

13. “No creas nada por el simple hecho de que muchos lo crean o finjan que lo creen; créelo después de someterlo al dictamen de la razón y a la voz de la consciencia”.

14. “Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo”.

15. “Incluso la muerte no debe ser temida por alguien que ha vivido sabiamente”.

16. “Es mejor viajar bien que llegar”.

17. “Para entender todo, es necesario olvidarlo todo”.

18. “Si pudiéramos ver el milagro de una sola flor claramente, toda nuestra vida cambiaría”.

19. “Cuando te das cuenta de lo perfecto que es todo, inclinarás la cabeza hacia atrás y reirás al cielo”.

20. “Todo el secreto de la vida se resume a vivirla sin miedo”.

Tengo la sensación de que cuando era pequeño, los días duraban más.

Recuerdo que las semanas parecían meses, las vacaciones siempre estaban demasiado lejos y un año era como una vida entera.

Las horas de clase se me hacían eternas, y cada día de colegio era como empezar una nueva aventura. ¿Qué travesuras haría con mis amigos? ¿Me hablaría la chica que me gustaba?

Ahora, sin embargo, una hora dura un instante y cada año me pasa más rápido que el anterior.

Esta fuga de tiempo me preocupa, así que he querido darle una explicación. Y he encontrado muchas teorías, desde que nos acostumbramos al paso del tiempo hasta que el estrés crea la sensación de que siempre nos queda poco.

Sin embargo, la que más me convence es la del psicólogo William James, que propone que el tiempo parece acelerarse porque, a medida que crecemos, vivimos cada vez menos eventos memorables.

Cuando te haces mayor y dejas de medir el tiempo por tu primera vez (tu primer día de escuela, tu primer beso o tu primer viaje en avión), la falta de novedades hace que los días y años pasen en un instante.

Aprender a arriesgarnos de nuevo y vivir nuevas experiencias es la mejor forma de vivir más intensamente, así que hoy te traigo un artículo de Alex Rodríguez, autor del blog Tu Mejor Mismo, donde te va a explicar con todo lujo de detalles cómo añadir momentos memorables a tu vida.

Es largo, así que te recomiendo que tomes asiento y te dediques a leerlo tranquilamente y sin prisa.

Como si el tiempo volviera a transcurrir como antes.

Siempre he querido vivir una vida que mereciera la pena ser recordada.

En mi adolescencia, mientras mis amigos estaban felices jugando a videojuegos todas las tardes o dando una vuelta por los mismos sitios cada día, yo sentía que quería algo más. Estaba apuntado a clases extraescolares, tenía muchos hobbies distintos y trataba de conocer gente y hacer planes distintos.

Pero aún así, me faltaba algo. Sentía que mi vida pasaba sin que ocurriese nada especial, como si estuviese caminando sin rumbo. Me sentía perdido, y hacer lo mismo una y otra vez no ayudaba. Cuando miraba hacia atrás, me daba la impresión de que el tiempo pasaba cada vez más rápido, y esta sensación no me gustaba nada.

Más tarde, entendí que sólo recordamos momentos que nos hayan emocionado de alguna manera. Por eso sentía que el tiempo corría tan deprisa: porque me pasaba los días atrapado en una rutina en la que todo era parecido.

Y sin embargo, conocía personas que vivían experiencias totalmente fuera de lo común, y que siempre tenían alguna nueva historia que contar.

Seguro que tú también conoces a alguien así: personas cuya vida es mucho más interesante de lo normal y que parece que siempre pasen cosas a su alrededor. Como mi amiga Kora, que se fue a recorrer Italia en bicicleta durante un mes, y cuando le robaron todas sus pertenencias menos la bici y el violín decidió continuar el viaje tocando en la calle para subsistir.

O como Jana, una chica a la que conocí estando de Erasmus, que se puso como reto ver lo lejos que podía llegar haciendo auto-stop y volvió contando historias increíbles. Te aseguro que ninguna de estas dos personas sentía que se le estuviera escapando la vida.

¿Qué tiene de especial esta gente? ¿Acaso son más valientes, más inteligentes o más temerarios que el resto?

Después de investigar cómo conseguir resultados parecidos en mi vida, descubrí que lo que hace especial este tipo de personas es que deciden convertirse en la causa de las aventuras en su vida. En lugar de esperar sentados a que ocurran cosas extraordinarias, salen a buscarlas.

Y eso es algo que todos podemos aprender a hacer.

En este artículo quiero hablarte precisamente de cómo conseguir vivir más aventuras en tu día a día, y así poder llenar tu vida de historias memorables.

Incluso si te consideras tímido, o si crees que no puedes hacer algo así porque el trabajo o las obligaciones te ocupan gran parte de tu tiempo, te aseguro que siempre puedes hacer algo para vivir una vida más intensa.

Qué entiendo yo por aventura

Estudios psicológicos como éste nos dicen que recordamos mejor eventos que tengan una alta carga emocional, tanto positiva como negativa.

El nacimiento de un hijo, nuestra graduación o la muerte de un ser querido son momentos que probablemente nunca se nos olvidarán. Pero (por suerte o por desgracia) este tipo de situaciones memorables son muy escasas.

¿Significa esto que debemos vivir nuestro día a día sin aspirar a que nos suceda algo digno de recordar?

Aunque no todos podemos estar constantemente viajando o tirándonos en paracaídas, sí que podemos elegir vivir más situaciones memorables en nuestro entorno habitual. O como yo las llamo, vivir más aventuras.

Las aventuras tienen las siguientes características:

Son emocionantes.

El objetivo de una aventura es crear recuerdos memorables. Por eso, una aventura debe merecer la pena hablar de ella. Si la experiencia que has vivido te deja frío, entonces no es una aventura.

Debe tener al menos una parte sin planificar.

Hacer una ruta por el campo puede ser una buena forma de salir de la rutina, pero si lo llevas todo planeado no va a crear recuerdos tan duraderos. Pero bajarte en una parada de metro al azar y explorar esa parte de la ciudad añade un elemento impredecible que contribuye a crear experiencias más interesantes.

Debe hacerte salir de tu zona de confort.

Enfrentarnos a nuestros miedos y limitaciones, aunque a priori pueda resultar difícil, multiplicará el impacto emocional de esa situación.

¿Pero por qué querrías tú vivir más situaciones de este tipo?

Por qué generar tus propias aventuras te hará más feliz

Si eres lector habitual de Habilidad Social es probable que ya hayas intentado varias cosas para mejorar tu vida. Pero mucha gente siente que intentar cambiar es dejar de ser tú mismo. Parece que si te esfuerzas en vivir una vida más interesante, con más momentos para recordar, estás actuando.

Cuando he intentado convencer a algún amigo de los beneficios de ser proactivo y generar las situaciones que quieres en tu vida, la respuesta más habitual ha sido algo como “No lo pienses tanto, estas cosas tienen que surgir” o “sé tú mismo y el resto vendrá solo”.

¿Por qué tanta gente considera que cambiar es algo malo? Al fin y al cabo, nuestra personalidad es una mezcla de instintos heredados de nuestros antepasados y de valores aprendidos durante nuestra infancia. Y se ha demostrado que cambia a lo largo de nuestra vida.

Aunque hay gente que viene con comportamientos potenciadores “de serie”, la mayoría de nosotros tenemos que esforzarnos para convertirnos en la clase de personas que queremos ser, superar nuestros miedos o mejorar nuestras habilidades.

Uno de los valores que guían mi vida es que quiero recordarme con una sonrisa cuando sea un anciano. La mayoría de las personas, antes de morir, se lamenta de que no hicieron lo que querían por miedo o por complacer a los demás, y se arrepienten de no haber vivido más experiencias.

Por eso, aprender a crear situaciones memorables es una de las mejores cosas que puedes hacer por ti mismo.

Sí, tú también puedes vivir una vida llena de aventuras

Seguramente creas que vivir una vida apasionante no es compatible con tener un trabajo normal, que eres demasiado tímido, o que sólo se puede tener experiencias nuevas si viajas o te sobra el dinero.

Cuando estuve de Erasmus, cada día era una aventura. Como no tenía que trabajar y prácticamente no tenía clases, podía dedicar todo mi tiempo a hacer lo que me apeteciese. Conocí a muchísima gente, viajé y me puse en forma. Fueron seis meses en los que viví como en un sueño.

Mientras en España me avergonzaba ir a comer solo por miedo a parecer un fracasado, en Praga decidí viajar en solitario a Budapest para ver a uno de mis grupos favoritos. Estaba aterrorizado, pero cuando llegué allí conocí a un grupo de húngaros que me colaron en la primera fila del concierto y acabamos saliendo todos juntos a disfrutar de la noche.

Fue un viaje inolvidable.

El problema regresó cuando volví a España y empecé de nuevo con mi vida normal. Tras haber estado medio año sin ninguna preocupación, me encontré de nuevo con clases, trabajo, poco tiempo libre y un círculo social mucho más pequeño.

Durante unos meses lo pasé bastante mal; hasta que leí un libro, Level Up Your Life, en el que el autor compartía varias estrategias para vivir como superhéroes.

Y no, no me refiero a ponernos una capa y salir a combatir el crimen. Su mensaje era que, igual que todos los superhéroes tienen una identidad que vive una vida rutinaria y otra que vive aventuras en su tiempo libre, nosotros también podemos hacer lo mismo.

Vivir una vida interesante no es algo sólo para mochileros, gente súper extrovertida o personas sin responsabilidades: siempre se puede añadir un poco de aventura a nuestro día a día para salir de la rutina. A continuación te explicaré cómo.

3 pasos para salir de tu rutina diaria

1. Audita en qué inviertes tu tiempo

La mayoría de la gente gasta su tiempo en actividades que no van a añadirle valor a su vida: surfear por internet, ver series o perderse en Facebook. Si sientes que no te queda tiempo para las cosas que te gustaría hacer, reducir este ocio pasivo puede hacer maravillas por ti.

Mucha gente dice que les encantaría aprender a tocar un instrumento, ponerse en forma o aprender un idioma, pero que no tienen tiempo para hacerlo. ¡Mentira! Salvo que trabajes 16 horas al día, todos tenemos tiempo de sobra para hacer algo nuevo: lo que ocurre es que no es nuestra prioridad.

Casi la mitad de los españoles pasa entre tres y cinco horas al día navegando por redes sociales. Y siendo alguien que toca varios instrumentos y habla tres idiomas, te aseguro que ese tiempo daría para mucho si lo usaran para algo productivo.

De nuevo, no es cuestión de superpoderes, sino de priorizar lo que es más importante para ti.

2. Prueba nuevas cosas, por pequeñas que sean

Una vez que has liberado algo de tu tiempo, es hora de ponerse manos a la obra.

Nuestro cerebro está programado para hacernos sentir bien cuando aprendemos habilidades nuevas, así que la forma más sencilla de conseguir añadir variedad a tu vida es aprender algo nuevo.

Para empezar no hace falta más que tener ganas. En Internet hay cientos de recursos sobre casi cualquier tema; yo mismo aprendí ilusionismo de forma totalmente autodidacta viendo vídeos por internet.

Si quieres algo más profesional, te recomiendo Udemy. Se trata de una web con multitud de cursos por menos de 20 euros. Ahí he visto desde tutoriales de hipnosis hasta punto de cruz.

3. Encuentra a tus compañeros

Mola mucho más ser parte de un equipo como Los Vengadores que ir salvando al mundo en solitario.

Por eso, una vez que hayas encontrado tu superpoder (tu nuevo hobbie), el siguiente paso es conocer a más gente a la que también le interese. Y no va a costarte mucho, porque la forma más rápida de conectar con alguien es tener intereses en común.

De hecho, en mi adolescencia padecí fobia social y me costaba horrores conectar con otras personas. Sin embargo con mis compañeros músicos era tremendamente fácil ya que compartíamos experiencias e intereses.

Por suerte, vivimos en la época en que es más fácil encontrar gente que comparta tu nueva afición gracias a aplicaciones como MeetUp o Couchsurfing.

Nota: mientras que en MeetUp puedes encontrar actividades de todo tipo, desde yoga hasta clases de manualidades, Couchsurfing se centra más en viajeros y te será útil si quieres conocer extranjeros o practicar idiomas.

Una vez hayas encontrado un grupo al que te gustaría unirte, lo normal es que sientas miedo si vas a ir solo. Pero en la mayoría de los casos la gente en estos encuentros es tremendamente acogedora y los organizadores te ayudarán a hablar con los miembros del grupo.

Una vez que hayas encontrado una nueva afición y un grupo con el que compartirla, el siguiente paso es sencillo: ¡disfruta de tus nuevas aventuras! Pero si realmente quieres llevar tus experiencias al siguiente nivel, aún hay mucho que puedes hacer.

Lo correcto es casi siempre lo más difícil de hacer. Necesitamos hacer las cosas correctas y ser duros con nosotros mismos. Necesitamos mirarnos, nuestra situación, cómo actuamos y cómo tomamos decisiones. Muchas veces nos resbalamos y tomamos el camino fácil. Evitamos las decisiones difíciles, las cuales son con frecuencia las correctas.

¿Si estuvieras en una competencia con un amigo por un negocio y tuvieras información que encontraste y que te daría una ventaja, la usarías? Tienes una difícil decisión que tomar. ¿La usarías para asegurarte de que estás bien? Tu amistad no podría estar en detrimento a ti. No debería impedirte tener éxito o vivir de acuerdo con tu potencial.

Debes ser honesto y duro. Dite la verdad y pide la verdad. Escucha la verdad.

Cuando eres duro contigo mismo, demandas lo mismo para los demás. No tengas miedo de ser duro. Desafía a la gente. Cuando la gente es desafiada ponen atención, se vuelven satisfechos y comprometidos cuando tienen problemas que resolver. Las personas no te aprecian por ser blando. Ellos te aprecian por ser firme y tener estándares que esperas.

Al ser duro ayudas a más personas que cuando dejas que las cosas pasen y no te comprometes.

Piensa en eso de esta manera, por ejemplo. Tomar la difícil decisión de trabajar en fin de semana en vez de irte de fiesta. Ahorrar tu dinero en vez de gastarlo. Mejora tu vida. Estás invirtiendo en ti mismo. Ahora, cuando eres duro contigo mismo, estás empezando a ser la mejor persona que quieres ser.

Otra vez, muchas personas no piensan de esta manera, porque la mayoría de las personas son blandas. Haz una lista de las cosas en las que eres blando y donde eres duro. ¡Estoy seguro de que hay más áreas en las que eres blando que en las que eres duro en esa lista!

A veces cuando necesitas tomar una decisión difícil es posible que te encuentres estancado. Usualmente eso significa una de tres cosas.

1. Falta de información. Esto puede pararte en frío. Obtén más información si la necesitas para hacer la llamada.

2. Miedo. No puedes vivir con miedo de lo que podría pasar o a quién no le guste tu decisión. Considera los hechos y haz lo que tú sabes que es lo mejor.

3. Preocuparse por los errores del pasado. Hoy es hoy. Pon el pasado detrás de ti y muévete hacia delante ahora. No dejes que las circunstancias de hoy se mezclen con alguna situación del pasado.

Identifica tu razón y derríbala para avanzar. Nunca tengas miedo de apostar por ti mismo. Tomar una decisión es valiente, desafiante. Tomar decisiones difíciles y ser duro es una señal de crecimiento. Eso significa que estás poniendo prioridades y metas que son lo suficientemente importantes para ti que olvidarás la gratificación instantánea por el logro a largo plazo.

Esto podría ser incómodo para ti al principio pero como con todo, la práctica hace la perfección. Te parecerán más fáciles tus decisiones si sabes que estás en el correcto curso de la acción.

Eso probablemente significa que algunas personas te digan que eres irracional por tus decisiones, pero eso es un cumplido. Significa que no te estás rindiendo o cediendo. Quédate con tus armas. Sé duro e inquebrantable en el logro de tus objetivos. Alcanzar tus metas es lo que finalmente te llevará a la libertad financiera.

Cuando eres blando, dejas que las cosas se resbalen y te niegas a tomar decisiones duras. Pero entiende, esto en sí mismo es una decisión. Estás decidiendo dejar que las cosas continúen como han sido. Pero, ¿qué va a cambiar? Estarás estancado. En la misma situación, en la misma crisis financiera. Sé duro. Haz un cambio.

Ser una persona dura no significa que seas una persona constantemente decepcionada o infeliz. Significa que estás desarrollándote en algo mejor y que estás comprometido.

“Tengo una idea”… ¿Cuántas veces escuchamos esa frase, en un asado con amigos, en alguna reunión social o bien –con una infusión de por medio– en una pausa de trabajo? Seguramente, muchas.

Personas con vocación por emprender pero, también, quienes no la tienen atravesaron ese momento epifánico, en el que ven clara y evidente la oportunidad para desarrollar un emprendimiento exitoso.

Sin embargo, existe un margen gigante entre el porcentaje de posibles proyectos y su concreción. ¿Por qué? Debido al espejismo de la idea. Este espejismo nos engaña, nos muestra realidades inexistentes. Peor aún, nos empuja a atribuirles a las ideas un valor desproporcionado, que se asocia, en parte, al narcisismo de la ocurrencia brillante. Pero, también, a una suerte de visión romántica, que vincula la aparición de una de ellas a una revelación misteriosa o a un rapto aislado de creatividad.

Creemos que la idea es todo y, además, que es única. Nace, inmediatamente, el temor de que alguien quiera robarla. En lugar de salir a cotejar y contrastar la idea con el mercado, con especialistas de esa misma actividad, con colegas, tendemos a protegerla, a tal punto que nunca reunimos la información necesaria para saber cuán viable resultaría.

Los emprendedores nos perdemos en el desierto de la idea. El resultado es siempre el mismo: se lleva adelante el proyecto sin un buen entendimiento del mercado o, directamente, nunca se concreta. En ambos casos, se fracasa.

Y se fracasa por una fantasía. Por la falacia de creer que tenemos algo que es sumamente valioso cuando no lo es. La idea es nada o, al menos, muy poco. Hagamos un breve cálculo: existen alrededor de 6900 millones de personas en el mundo. Supongamos que el 3 por ciento –207 millones– tiene rutinas similares, que se enfrenta a problemas diarios parecidos y que trata de encontrar soluciones originales a esas situaciones. Imaginemos, también, que cada persona tiene tres ideas por año. Entonces, tendremos 621 millones de posibles negocios.

Adicionalmente, consideremos que sólo en los Estados Unidos, China, Alemania y Japón, según la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI), durante 2011, se solicitaron registros por alrededor de 1,5 millón de patentes, 3 millones de marcas y 790.000 dibujos técnicos. Es fácil percibir que las probabilidades de que una idea sea totalmente original resultan, prácticamente, nulas.

Lo viví en carne propia. Cuando comencé mi primer emprendimiento, Officenet, pensé que teníamos una idea totalmente novedosa. Sin embargo, tiempo después, descubrí que existía una empresa idéntica, llamada Ofishop. Claramente, el éxito de mi compañía no se basó en una ocurrencia brillante u original.

Es más, si pensamos en algunos de los proyectos más exitosos de la Argentina en los últimos años, tampoco encontraremos que el factor diferencial estuvo en la idea. Marcos Galperín lanzó Mercado Libre con una premisa muy clara: “Seré el eBay de América latina”. Algo parecido ocurrió con Roby Souviron y Despegar.com.

Pero entonces, ¿la idea no tiene valor? Sí, lo tiene, aunque sólo cuando existe un sustento detrás. “Por una idea pago US$ 0,05. Por una implementación, ¡pago una fortuna!”. Esta célebre frase de Peter Drucker expresa perfectamente el punto.

El espejismo de la idea engaña. Nos enfoca en un “qué” brillante y seductor, y nos aleja de la cuestión esencial que debe desvelar a todo emprendedor: el “cómo”. Es en el proceso, en la investigación, en el desarrollo y en la puesta en acción que se gesta la verdadera diferencia. La idea tiene importancia como un punto de partida, como la ignición de un motor que la trasciende. El valor no está en la idea, sino en lo que se haga con ella.

Cuando Steve Blank apareció en la portada de la revista Wired hace nueve años, se esperaba que su empresa de aquel entonces, Rocket Science Game, revolucionara la industria de los videojuegos. Y no dejaba que el escepticismo y las críticas le afectaran. “Creía que era un genio”, dice Blank. Tres meses después, cuando llamó a su madre para decirle que estaba a punto de perder USD$35 millones, ya no se sentía tan genio.

“Tuve que tomar muchas decisiones, incluyendo la de tener que renunciar”, afirma. “Aprender de aquel fracaso fue una de las mejores experiencias de mi vida”. Y sí que aprendió. En 1996, Blank fundó la startup E.piphany, que consiguió USD$1,000 millones en inversión.

De acuerdo a Blank, en los últimos 10 años la cultura emprendedora se ha convertido en ‘amiga’ del fracaso. Emprendedores seriales en el Silicon Valley pasan de un negocio fallido al siguiente, y empresarios multimillonarios como Richard Branson expone sus fracasos tanto como sus éxitos. Aun así, “a nadie le gusta fracasar”, dice Blank. “Estamos hechos para el éxito”.

¿Pero y si realmente pudieras usar el fracaso como un escalón para tener éxito?

Te compartimos cinco claves para lograrlo:

1. Llama al fracaso de otra manera

¿Cuándo fue la última vez que alguien fue contratado para una posición importante sin experiencia? Para los emprendedores seriales, “experiencia” es otra palabra para decir “fracaso”, según Blank. Al etiquetar un esfuerzo fallido como una oportunidad para aprender, lo estás poniendo bajo una luz positiva que te permite añadir credibilidad como emprendedor.

2. Usa el fracaso como un escalón

Con cada fracaso, identifica lo que sabes que hiciste mal y sé consciente de ello para no repetir tus mismos errores. Esto te llevará un paso más cerca del éxito, dice Steve Siebold, consultor que trabaja con emprendedores para crear pensamiento crítico.

“Nunca he escuchado a un empresario millonario diciendo que acertó a la primera”, dice Siebold. “Conforme más grandes son, comúnmente, más han fallado”.

3. No fracases solo

A la mayoría de los emprendedores les gusta iniciar su aventura en soledad. Pero si cometes un error tú solo, también será más difícil determinar qué salió mal. Tener un socio al que respetes y en quien confíes puede convertir cada fracaso en una oportunidad para colaborar. “Un buen socio puede ayudarte a determinar qué no hacer la siguiente vez”, dice Karl Baehr, director de la universidad enfocada en el emprendedurismo, Emerson College.

4. No escondas tus fracasos

En primer lugar, siéntete orgulloso de haber sido lo suficientemente valiente para tomar el riesgo. Al ser abierto sobre tus errores, te abres a aprender de los demás.

El mentor de Baehr, Walter Hailey, dueño de una aseguradora, tomaba un paseo diario a las cinco de la mañana con un grupo de amigos cercanos para hablar de ideas, éxitos y fracasos. “Para cuando regresaban a sus casas, tenían la solución”, dice Baehr. “Tenían un plan para resto del día”.

5. Redefine lo que quieres

Cambia el enfoque y la razón por los que iniciaste el negocio. “Revisa tus motivadores emocionales. Recuerda que somos criaturas emocionales y que la lógica no nos motiva”, afirma Siebold, quien lanzó cinco negocios fallidos seguidos antes de crear su firma consultora actual. Para Siebold, su motivador era llegar a ser millonario un día, meta que alcanzó a los 31 años. “Debes estar claro en lo que quieres”, dice. “La pregunta debe ser: ¿Qué tanto lo quieres?”

Negociar no es fácil. Hay quienes tienen un talento innato, es verdad. Pero la mayor parte de las personas necesita prepararse y pensar en estrategias para enfrentar distintos escenarios.

Una investigación hecha por los expertos en conducta organizacional Michael Schaerer, Martin Schweinsberg y Roderick Swaab, publicada en el Journal of Personality and Social Psychology, propone simulaciones mentales para enfrentar exitosamente una negociación.

Se trata de alternativas imaginarias que pueden hacerte sentir más poderoso, aunque no tengas otras opciones reales.

Es lo que podríamos llamar “un truco mental” para lograr tu objetivo.

“Negociadores con buenas alternativas tienden a tener aspiraciones más altas”, le dice a BBC Mundo Michael Schaerer, académico de la Singapore Management University. “Les ayuda a ser más ambiciosos“.

Por ejemplo, un negociador podría plantearse una idea del tipo “no puedo aceptar una oferta más baja que la otra”, aunque obviamente “la otra” no existe. Esa es la clave de la simulación mental.

Luego de realizar siete estudios con una muestra de 2.500 estudiantes de magister en administración de negocios y profesionales empleados, los investigadores llegaron a la conclusión de que la técnica funciona.

Ahora bien, la alternativa imaginaria tiene que ser “realista”, es decir, dentro de un rango de probabilidades posibles, porque de lo contrario, puede salir el tiro por la culata.

¿Conviene hacer la primera jugada?

Lo otro es que los beneficios del truco mental solo se materializan cuando el negociador hace la primera oferta y la contraparte no está haciendo en paralelo otra simulación mental.

Si los dos usan la misma estrategia, no funciona.

Pero, ¿es realmente mejor tirar la primera carta sobre la mesa?

“Estudios han mostrado que en muchos casos es beneficioso hacer el primer movimiento porque la primera oferta fija el inicio de la negociación en un precio más alto”, dice Schaerer.

“Parte de nuestra investigación sugiere que el efecto de hacer la primera oferta es extraordinariamente fuerte en distintas situaciones”.

Sin embargo, existen circunstancias en que el negociador debería esperar a que su oponente haga el primer movimiento.

Por ejemplo, cuando no está realmente seguro sobre cuánto se paga en un empleo al que está postulando.

“Pero habitualmente está lleno de información disponible para hacerse una idea y pensar en una oferta ambiciosa y razonable”, agrega.

Los riesgos de la imaginación

La investigación arrojó que “la simulación mental puede también impedir un acuerdo cuando las posturas de los negociadores son difíciles de conciliar”.

Eso ocurre cuando no hay terreno común. Por ejemplo, cuando el vendedor fija un precio que el comprador no puede alcanzar.

En este tipo de casos ambas partes solo pueden llegar a un acuerdo si agregan elementos adicionales al precio para ampliar la negociación.

Pero aquí, el riesgo de la simulación mental es que el negociador se aferre a su propuesta y no esté dispuesto a ceder.

¿Y una mentira blanca?

Schaerer no está de acuerdo en verbalizar el truco mental diciendo una “mentira blanca” del tipo “en otra empresa me ofrecieron el doble”.

“Aunque una mentira te puede ayudar en el corto plazo a conseguir un mejor acuerdo, normalmente negociamos con la misma persona en varias ocasiones a través tiempo”, como cuando se trata del mismo empleador.

Y puede haber un riesgo mucho mayor, como “negociar con alguien que conoce a la otra persona”.

“Si la mentira queda en evidencia, el daño a la reputación puede ser nocivo”, dice el experto.

Para los adictos al riesgo o los que son buenos jugando al póker, ese tipo de estrategias les puede funcionar.

El problema es que tarde o temprano, suele ocurrir que los negociadores engañosos terminan siendo descubiertos cuando lo hacen en repetidas ocasiones.

¿A quién no le ha pasado que, al momento de levantarse y mirar por la ventana, ve que está lloviendo y rogaría quedarse mejor en casa, haciendo lo que le gusta, sin tener que ir hasta su oficina a trabajar o aguantarse a ese compañero molesto?

Muchas veces por nuestra cabeza se ha cruzado la idea de ‘abandonarlo todo’, y cuando hablamos de esto, nos referimos a dedicarse a algo que lo apasiona, a esa idea que tiene desde hace mucho tiempo pero no ha podido desarrollar, a ser usted quien decida sus metas y sus objetivos y no un presupuesto impuesto en la empresa de otro.

Pero para lograrlo hay que atravesar varias barreras y la primera es el miedo. Algo natural cuando de iniciar un proyecto se trata, y entendiendo que los ingresos estarán dependiendo del éxito que tenga esa idea que le viene rondando.

A continuación le vamos a dar unos tips para que revise en qué etapa del proceso va y pueda lanzarse al ruedo de manera exitosa:

#1. Definir la idea de negocio y sus requerimientos

Inicialmente usted debería organizar no solo su idea sino sus finanzas personales, ya que ese miedo inicial puede ser por cualquiera de estas dos razones: La idea y su impacto en el mercado, o el tema de su solvencia financiera. Por esta razón es necesario que antes de abandonarlo todo haya ahorrado lo suficiente para poder lograr tener un capital inicial, que no solo cubra lo de su nueva empresa, sino que le permita seguir viviendo por lo menos un tiempo prudencial.

En cuanto a la idea de negocio es necesario que haga una evaluación minuciosa de su idea y sus posibles afectaciones. Para ello no es suficiente con encontrar su verdadera pasión, hay que pensar si esa actividad es a la que quiere dedicarse de ahora en adelante todos los días y todas las horas.

#2. Realice un estudio de mercados (pregúntele a sus amigos y familia sobre su idea)

Es necesario hacer el análisis de si la gente realmente pagaría por esa idea, ya que en algunas ocasiones lo que para nosotros puede ser algo realmente exitoso, para los demás puede ser ciertamente algo muy malo o simple. En este punto es fundamental el estudio de mercados que pueda realizar entre sus conocidos, familiares y amigos, ya que éstos serían sus clientes potenciales. Es muy necesario estar muy atento a sus observaciones, necesidades y halagos, ya que de ahí puede o mejorar o cambiar su producto.

#3. Inicie siendo pequeño

Si usted se encuentra trabajando, es mejor que primero tenga su negocio de manera pequeña, para que siga recibiendo un ingreso fijo y pueda dejar que la idea se vaya estableciendo. Así que haga que su proyecto vaya creciendo de manera gradual para que así mismo pueda ir corrigiendo errores y mejorando en todos los aspectos.

La mejor manera de hacerlo es de acuerdo a los recursos que tenga disponibles, ya que si no los posee, es mejor no endeudarse ya que el estar pendiente de esos recursos le alejará de sus verdaderos objetivos, adicionalmente, los gastos cada vez generarán más gastos, por lo que estará en un círculo vicioso que no le permitirá ver, tal vez nunca, utilidades.

#4. Piense en un plan de mercadotecnia

Así mismo, hay que tener en cuenta que la mercadotecnia en la actualidad depende en gran parte de las redes sociales, así que para dar a conocer y mantener vigente su producto es necesario estar muy al día en ellas. Adicionalmente, las prácticas tradicionales de un buen logo y una excelente imagen son fundamentales.

#5. Requerimientos legales

Tenga en cuenta siempre cómo será su negocio (sociedad anónima, unipersonal, etc) porque de acuerdo a esto su registro ante las entidades y su respectiva legislación como sus obligaciones tributarias estarán de acuerdo a esta figura. Sea cuidadoso y desde el principio verifique qué requerimientos de aprobación por entidades gubernamentales necesita. Hay establecimientos que sin estos procesos no pueden funcionar.

#6. Evaluarse es fundamental al inicio y durante el proceso

Es necesario realizar evaluaciones periódicas para analizar no sólo el producto sino la manera como se está desarrollando el negocio. Para ello reciba toda clase de críticas y haga los ajustes que sean necesarios, para que el crecimiento sea gradual pero estable. Si se toman los correctivos a tiempo no habrá lugar de fracasar.

#7. Rodéese de un muy buen equipo

Para la idea que sea, usted necesitará siempre de ayudas extras, sea que usted siga de empleado y necesite quién le ayude en el negocio, o si usted se va a dedicar por completo, siempre existirán áreas que usted no maneje, ya sea la contable, comercial, manejo de redes, etc, así que debe pensar y escoger muy bien las personas ‘aliadas’ que estarán con usted ayudándole a que su idea tenga éxito.

#8. Financiamiento o inversión

En el momento en que comience a crecer, y su negocio comience a mostrar estabilidad, ya puede comenzar a revisar el financiamiento o incluir inversionistas. Para este momento ya su idea estará estable y a pesar de que el riesgo existirá siempre, las probabilidades de éxito serán mayores.

Por último, ¡arriésguese! Si realiza una buena planeación y se organiza bien, no sólo estará logrando sus objetivos sino que se sentirá ganador ya que estará trabajando en su propio negocio y sus propios intereses. No se desanime si tiene dificultades, recuerde que como dicen los abuelos… “¡Roma no se construyó en un día!”

Un día alguien le preguntó al sabio cómo había llegado tan lejos y él le dijo que seguramente es porque todo en la vida le había resultado muy complicado…

El sabio le dijo que la ventaja seguramente era que mientras sucedía todo, no sabía que iba ser así de duro y no pensaba demasiado en ello porque creer que iba a ser difícil no le ayudaba a seguir adelante…

“Había visto que la gente que se queja siempre se queja y la que no se queja a menudo deja de tener razones para quejarse. De manera que observé qué hacían aquellos que vivían una vida como la que yo soñaba y empecé a imitarles…”

Debió ser frustrante ¿verdad?

“La verdad es que no, ni frustrante ni lo contrario. Emocionante, tal vez. A medida que todo me salía al revés, me percaté de que era mejor no hacerse demasiadas conjeturas de cómo deseaba que salieran las cosas, no agarrarme a los resultados, no esperar nada de nada ni de nadie… 

Curiosamente, cuando dejé de esperar cosas buenas del mundo y dejé de juzgar si lo que le pasaba era bueno o malo, todo empezó a cambiar. Cuando descubrí que en el fondo no tenía que esperar a recibir nada porque era capaz de conseguirlo todo por mí mismo, la gente empezó a darme lo que nunca me había dado, como si lo hubieran acumulado durante años…

La verdad es que me había pasado la vida esperando que los demás me amaran porque yo no me amaba, cuando me acepté y amé tal y como era dejé de mendigar amor… Me sentí libre para estar con las personas sin exigir ni chantajear, sin pedir que me dieran lo que yo mismo me negaba, sin buscar un lugar donde no estorbar. Descubrí que yo era mi refugio… 

Y dejé de querer cambiar las cosas porque me di cuenta de que era una gran pérdida de tiempo y sobre todo de energía. Era como mirar a las rocas cuando lo que quieres es sumergirte en el mar o querer controlar el movimiento de los girasoles… Necesitaba concentrarme en lo que yo podía hacer y no en lo que hacían otros. No tiene sentido querer controlar lo que no se puede controlar. Lo había hecho durante años y estaba roto, agotado y no obtenía resultado alguno.

Y puesto que todo era muy complicado, pensé que era mejor aceptar lo que venía y adaptarse. Cuando algo era cambiable, lo cambiaba. Cuando no, dedicaba un rato a ver qué podía tener de útil la situación y cómo podría sacarle partido… Y así descubrí que todo era un aprendizaje valioso. La vida normalmente te envía el material para fabricarte lo que luego vas a necesitar… Lo que parece negativo a veces es el preludio de algo maravilloso. La diferencia está en cómo lo percibimos y en la capacidad que desarrollemos para no aferrarnos a un resultado concreto y sepamos abrirnos a posibilidades infinitas…

A veces, la vida te trae regalos maravillosos que no vives intensamente porque estás preocupado por mañana o te entretienes en lamentarte por la piedra que llevas en el zapato. No hay más que el ahora, que este momento. Si consigues sentir eso, has ganado esta partida porque has cambiado tu percepción y vives en el presente. Cuando vives en presente estás creando un futuro semejante, lleno de atención, de magia…

La vida clona ese momento con momentos igualmente maravillosos porque nota como gozas con él y te da más. Si alcanzas esa paz que consiste en no pensar en el futuro, te regalas el presente… Y el futuro… Para ganar de verdad, para ganar lo que vale la pena, siempre hay que atreverse y arriesgarse a perder primero, soltar, decidir prescindir de lo superfluo y abrazar lo que importa. 

Dejar de buscar la medalla y gozar la carrera… Si sueltas tu futuro, estás amando y apostando tanto por tu presente que estás abriendo la caja de todos los futuros posibles y eligiendo el que te hace más feliz. Nada te hace tan abundante como renunciar a la necesidad de abundancia porque has descubierto que ya está en ti, que es tu forma de mirar la vida… Que sólo te privas tú de ella sintiéndote pequeño, escaso… 

El camino está lleno de señales para aprender, lo que pasa es que no las vemos porque miramos a otro lado o nos pillan pensando demasiado en lo que no podemos remediar.

Por ello, hace muchos años, tomé la sabia decisión de dejar de pensar. Pensar está sobrevalorado. Hay que moderarse… Al menos, hay que trabajar para no pensar siempre lo mismo, porque nos repetimos tanto… Es como si hurgáramos en la basura cada día…

Queremos solucionar un problema y recurrimos al vertedero de pensamientos viejos y podridos de siempre. Y no encontramos nada nuevo y además experimentamos las mismas emociones de siempre que nos llevan a sumergirnos en tristeza y desesperación. Es mejor hacer que el pensamiento calle un rato y notar qué sentimos al conectar con nosotros y escucharnos.

Así descubrí mi método para llegar al éxito, conectando conmigo y preguntándome a mí mismo cuál era la fórmula.

¿Y es así cómo consiguió triunfar?

No, así me desapegué de la necesidad de hacerlo. Solté mis ganas de triunfar para demostrar, para encajar, para ser aceptado y ostentar… Y descubrí al niño que quería dedicarse a jugar y compartir sus sueños. En realidad es el niño en que ha triunfado…

Porque juega, porque se lo toma todo como una experiencia… Deja que su cometa vuele y suela cuerda y luego suavemente la reconduce, sin esperar más que dejarse llevar por el viento y disfrutar… El adulto fracasó porque lo hacía para expiar su culpa, para no sentirse imperfecto, para demostrar… El niño lo hacía por amor y el amor lo puede todo. El éxito es soltar necesidades, servidumbres, miedos absurdos, creencias rancias y caducadas… Fluir y dejar el control, ver qué pasa y vivir el milagro de ser y estar. Por eso…

Dejé de pensar.

Dejé de esperar.

Dejé de hacer planes.

Dejé de necesitar.

Dejé de buscar.

Dejé de luchar para pasar a la acción sin resistencia, sin estar a la defensiva con nada ni con nadie.

Dejé de soñar para tener y empecé a soñar para ser, para aportar…

¿Perdió sus metas?

No, me convertí en ellas desde la aceptación de que si no las conseguía sería igualmente feliz y llegaría a cimas mejores… Dejé de hacer planes tan exigentes y perfectos para que no entorpecieran otros planes que la vida tenía para mí y que eran todavía más maravillosos… 

Nunca abandoné mis sueños, sencillamente, me di cuenta de que ser yo mismo era más importante… De que eran tan grandes que estaban a mi altura y resistirían mis dudas… De que solo si soltaba la necesidad de conseguirlos y empezaba a vivirlos serían míos… Y ya lo eran, en realidad… Ya somos nuestros sueños. 

¿Y qué hizo que fuera distinto?

Nada. Seguí haciendo lo mismo que antes, pero dejé de hacerlo para ser lo que creía que el mundo esperaba de mí y empecé a hacerlo para amar al mundo…Para amarme a mí, que en el fondo, es lo mismo… Empecé a actuar de forma coherente, sin traicionarme, sin exigirme, con respeto y generosidad. Dejé que mis pasiones ocuparan un lugar privilegiado y les di rienda suelta para crear y hacer locuras necesarias. Me sentí libre, lleno de vida, capaz de todo…

¿Y el mundo cambió?

Nada en absoluto. Cambié yo y miré al mundo con ojos de esperanza… El mundo no cambiará para nosotros, la única forma en que podemos cambiarlo es amarlo… Al amar algo, lo transformamos, lo vemos hermoso y capaz, lo cubrimos de esperanza…

Y cuando nosotros cambiamos, esa pequeña porción de nosotros que ocupa un espacio en el mundo cambia también… Lo mismo sucede con las personas. Son nuestro reflejo… Si les amamos y cambiamos nosotros, les transformaremos sin querer… Les curaremos las penas viéndoles como personas maravillosas capaces de olvidar sus penas…

¿Cómo se hace eso?

Dejando de juzgar y cambiando nuestra forma de mirar… Las cosas son como las vemos, como somos nosotros…

¿Triunfó porque empezó a mirar al mundo de otra forma?

Sí… Porque lo vi como un lugar posiblemente maravilloso… Porque lo acepté total y radicalmente a él y a mí mismo… Porque amé lo más terrible y vi como se convertía en hermoso… Porque amé su sombra y dejé entrar la luz y entonces llegó la magia… En el fondo, un milagro es eso, un cambio de percepción de las cosas… 

¿Haciendo lo mismo de siempre?

Sí, pero con otra intención… La de dar y amar y no la de parecer y aparentar… No importa qué sino para qué… Si no lo haces desde el miedo sino desde ti mismo.

¿Y todo esto porque la vida ha sido difícil?

Si no, de qué iba a saber yo que en realidad es todo muy simple y muy fácil. Me di cuenta de que la había complicado yo queriendo cambiar lo que debía ser como debía ser y forzando las cosas para que fueran como yo quería… Y eso sólo hacía que impedirme fluir y encontrar lo que realmente necesitaba aprender por el camino.

Yo era un guerrero sediento de pelea que luchaba contra un mundo injusto y con mi lucha hacía que esa injusticia fuera más real, mi mirada hacia esa injusticia la convertía en enorme, gigante… La enfocaba hacía crecer, le daba cuartel y excusa para seguir. Miraba a los demás con ganas de defenderme, de esquivar sus golpes y ellos, que percibían mi dolor, no hacían sino que golpearme para dar coartada a mi percepción de la vida… Cuando sales a la calle buscando guerra encuentras guerra… Las personas siempre responden por lo que les permites que hagan contigo…

¿Y qué pasó con el guerrero?

Dejó de guerrear y de pelear contra la vida y se acabó la guerra… Perdió para ganar… Aceptó para encontrar la magia…

Ya, pero la fórmula del éxito ¿cuál es?

Dejar de buscar la fórmula y vivir. Sin prisa, sin apego, sin juzgar, sin perder las ganas, sin dejar de ver tu norte y tus metas pero sin aferrarte tanto a ellas que olvides quién eres tú. Vivir en paz contigo mismo y saber que estás de tu parte.

¿Y ya está?

Es que esto no va de hacer sino de deshacer… De despojarse de capas de necesidad y prejuicios… En eso consiste crecer y evolucionar, en dejarlo todo y abrir la mente a lo nuevo, a lo esencial… A lo coherente contigo mismo. Descubrir que no hay más camino que el que lleva a ti… Aunque yo todavía soy un aprendiz…”

Muchos que deberían ser emprendedores nunca empiezan porque están esperando la idea perfecta o no tienen el suficiente capital disponible para lanzarse a la carrera.

Estos emprendedores consumados y miembros de The Oracles comparten cómo empezar con $100 dólares.

1. Comprar y voltear

Incluso los más pobres de nosotros tiene $500 a $5,000 de estupideces en nuestros armarios. Todos esos juguetes que nadie quiere, la chamarra que ya no te queda, los zapatos que salen de tu estilo o el viejo martillo; $7.99 en eBay es mejor que cero. Así es como puedes empezar a construir tu capital.

Averigua qué cosas valen. Investiga el infierno fuera de él. Devora subastas terminadas en eBay para conocer el valor. Conviértete en un experto en esta categoría. Entonces, una vez que conozcas tus productos, conoce el mercado. Compra en Craigslist y vende en eBay. Compra una playera vieja en eBay y regrésala como un artículo trendy y vintage en Etsy. Compra en Goodwill o una venta de patio, y revende en Facebook Marketplace.

Pero debes tener el tiempo para hacerlo. $20,170 son fácil de hacer este año si tomas de 300 a 500 horas que estás gastando leyendo en el autobús, jugando en tu smartphone o viendo algún partido de fútbol. Convierte este tiempo de placer en un tiempo de negocio. Lo llamo el # 2017FlipChallenge. -Gary Vaynerchuk, fundador y CEO de VaynerMedia (700+ empleados con más de $ 100 millones en ingresos anuales), autor de NYT-best-seller, y mentor en Planet of the Apps.

2. Hacer inventario y una convocatoria abierta

Una hija de 15 años de una amiga me preguntó una vez cómo comenzar un negocio con $ 100 dólares. Le pregunté: “¿Cuánta ropa en tu armario ya no te queda, pero es prácticamente nueva o no te la has puesto?” Después de pensar un poco, respondió: “Alrededor del 20 por ciento”.

Le recomendé lanzar una pequeña página en Facebook y una cuenta de PayPal. Ella entonces usó $100 dólares para comprar crédito para su celular y hacer llamadas en frío y para ejecutar pequeños anuncios en línea.

Ella hizo una convocatoria abierta de todos sus productos en imágenes y les pidió a los jóvenes tomar fotos de las cosas que no usaban y la lista de precios y ella sentía que movería los productos rápidamente. Comenzó a llevar tráfico barato a su página de Facebook mediante el impulso de publicaciones con un dólar o cinco. Finalmente, consiguió que la mitad de su escuela y un poco de otras escuelas estuviera en su página.

En tres meses vendió cerca de $19,000 dólares de productos que valían la pena y obtuvo el 50% de beneficio. Ella vendió por lo menos $ 4,000 sólo de zapatos.

La basura de una persona es un tesoro para otra. Cualquier persona puede ser una fuente local de bienes para las personas que no tienen el tiempo, la energía, o conocimientos técnicos para enumerarlas en línea y promoverlas. Puedes hacer lo mismo usando plataformas de e-commerce como GearBubble, Shopify, Amazon, Facebook y Etsy.

No tener dinero no es una excusa válida, es la falta de habilidad la que detiene a la mayoría de la gente de hacer dinero en línea. – Com Mirza, “El hombre de los $ 500 millones” y CEO de Mirza Holdings. Fracasó en ocho empresas y hoy dirige un imperio de nueve cifras con más de 600 empleados.

3. Venta o servicio

El mejor negocio que puedes empezar cuando tienes $100 dólares o menos es uno de venta o servicio. Todo lo que necesitas es tu teléfono e internet.

Podría ser un negocio de consultoría o venta de autos, seguros de vida, o incluso de aspiradoras de puerta en puerta.

Estos campos pulen las habilidades que serán invaluables cuando tengas más capital. Aprenderás cómo persuadir, negociar, superar el miedo y manejar el rechazo.

En cada ciudad, alguien siempre te contratará para hacer llamadas en frío y tener comisiones sólo con ventas porque no hay riesgo: si no vendes, ellos no te pagan. – Tai Lopez, inversionista y consejero de negocios multimillonarios, quien ha construido un imperio online de ocho cifras. Conecta con Tai en Facebook o Snapchat.

4. Prueba antes de que inviertas

La mayoría de quienes quieren ser emprendedores tienen miedo de empezar porque tienen miedo de fallar. Prueba tu idea o genera leads con 20 anuncios de $5 dólares en Facebook con una inversión de $100 dólares.

Obtendrás una respuesta positiva o negativa. Si consigues muchos leads que puedes cerrar, se traducirá en más de $100 dólares. Eso te da un momento y tracción.

A eso le llamamos “prueba antes de invertir”. Gasta $100 dólares y conviértelos en $200 a $300. Gasta $1,000 y trae de $2,000 a $3,000 dólares.

Así es como empieza una típica compañía y se da a conocer. La cosa maravillosa es que, en muchos casos, estas métricas te llevan hacia arriba y más allá de los $100,000 por semana en gastos. Ahora es el momento de empezar. Actúa ahora.- Kevin Harrington, inventor del informercial, pionero de la industria “como vio en televisión” y tiburón original en “Shark Thank”.

5. Utiliza tu experiencia

La manera más simple de arrancar (empezar una compañía con finanzas mínimas) es identificar, compartir, consultar o enseñar y escalar. Toma tus $100 dólares y resérvalos para un día lluvioso. Yo tomé este paso para crear una consultora global de ocho dígitos.

Primero, identifica un área de conocimiento que otros quieran saber. Considera tu profesión, habilidad o hobby. Busca uno que satisfaga cuatro criterios: pasión (te importa), habilidad (puedes hacerlo), necesidad del mercado (la gente pagará) y tiempo (las personas están buscándolo ahora).

Después, averigua dónde está la gente que necesita tu conocimiento. Podría ser un foro, un sitio web, una plataforma social o algún otro lugar en la vida real. Comparte tu conocimiento en una manera que coincida con cómo la gente consume la información. (Usa tu teléfono si necesitas hacer audio o videos). Al mismo tiempo construye una reputación y autoridad, usa este tiempo para redefinir a tus clientes ideales y el branding.

Cuando las personas quieran más, ofrece tus servicios como consultor, maestro o mentor. Estás negociando horas por dólares. Divide el dinero en tercios: para ti mismo, para reinvertir en crecimiento y como reserva para encontrar la oportunidad correcta. Construye tus reservas de efectivo y autoridad mientras redefines tu investigación de mercado (las necesidades de los consumidores y tu oferta).

Finalmente, escala. Crece tus tasas. Externalizar y automatizar las tareas que no coinciden con tu don único. Contrata a otros para que te enseñen. Crea una app, curso o producto que no requiera de pagar por tiempo. Licencia tu propiedad intelectual. Harás la mayoría de tus ganancias en esta fase. Así que, además de construir y empoderar a tu equipo, usa este tiempo para innovar. – Chris Plough, autor, speaker, consejero y fundador de ExponentialU. Él equipa a empresarios épicos para el mundo que viene.

6. No olvides el servicio

Envejeciendo, mi papá sería despedido de su trabajo de construcción alguna vez. Un día, compró un cortador de setos de $100 dólares y puso letreros en el barrio diciendo: “Recorto los arbustos”. La gente lo llamaba, y él podía poner comida en una mesa para una familia de siete. “Lo que sea necesario” fue inculcado en mí desde una edad temprana.

Mi industria -paisajismo hortícola- es uno de los negocios más fáciles de empezar. Es mucho trabajo arduo, pero como mi padre probó, es entrada baja (y consigues un entrenamiento libre).

La mejor manera de fomentar un negocio con un presupuesto cero de marketing es sirviendo para reparar las estupideces de los clientes existentes. Dales la velocidad de Fedex y el servicio del Ritz Carlton – no te costará ser más rápido y más agradable. Ir más allá te da la oportunidad para ofrecer otros servicios rentables dentro de tu nicho.

Recuerda: cada cliente tiene al menos unas pocas referencias en ellos. Empuja por estas: no sólo estás gastando cero dólares en marketing, estás haciendo un gran trabajo, así, lo menos que ellos pueden hacer es ofrecerte un nombre. – Steve Griggs, fundador y CEO de Steve Griggs Design; diseña y construye jardines residenciales para clientes ricos que quieren resultados rápidos.

7. Nunca es sobre dinero

Puedes empezar cerca de 6,000 negocios con $100 dólares. Por ejemplo, empezar una red de negocios de marketing es claro. Es incluso más simple tomar opciones en propiedad. De hecho, he tomado bloques completos de apartamentos con una opción de $100 y negociado estas propiedades.

Pero nunca es acerca de la cantidad de dinero que tienes. Es acerca de qué tan buena idea es. Es sobre tu equipo, conjuntar partners de aventura y partners que den dinero que te ayuden con la transacción. Es sobre qué tan profundo conocimiento y entendimiento del mercado que te transicionará a la liberación.

Como emprendedor, es tu trabajo articular la visión del futuro y conjuntar a las personas correctas. El dinero es el menor de tus problemas.- Roy McDonald, fundador y CEO de OneLife.

“Felicidades, Branson. Una de dos, o irás a la cárcel o serás millonario”. Con esta frase, el director del colegio Stowe School, en el Reino Unido, despidió al fundador de Virgin Group, Richard Branson, cuando terminó la secundaria, a los 15 años de edad.

A esa edad ya había florecido la personalidad única y estrafalaria de Richard Branson, quien ha logrado amasar una gran fortuna con negocios tan dispares como la aviación, la música, refrescos y bebidas alcohólicas alcohólicas, telefonía y agencias de viajes.

En su libro “Perdiendo la Virginidad: Cómo he sobrevivido, me he divertido y he ganado dinero haciendo negocios a mi manera”, Richard Branson da un repaso de su vida, desde los extraños retos a los que era sometido por su madre, como caminar 80 kilómetros en el bosque siendo un niño, hasta la fundación de sus principales empresas y qué lo motivó a hacerlo.

No es solo una autobiografía, es un libro en el que comparte su filosofía en la vida y en los negocios.

Aquí te presentamos algunas de las premisas y consejos de Richard Branson para perder la virginidad en los negocios:

1. No lo hagas por ganar dinero

“Por encima de todo, uno quiere crear algo de lo que pueda sentirse orgulloso. Esa ha sido siempre mi filosofía en los negocios. Puedo decir honestamente que nunca me he metido en ningún negocio simplemente para ganar dinero. Si ese es el único motivo pienso que es mejor no hacerlo. Tienes que estar implicado en un negocio, tienes que pasártelo bien, tienes que dar juego a tus instintos creativos”.

2. Diviértete

“La diversión está en la base de mi manera de hacer negocios y ha sido la clave de todo lo que he logrado desde el principio. Más que ningún otro elemento, la diversión es el secreto del éxito de Virgin. Soy consciente de que la idea de que los negocios son divertidos y creativos va en contra de todas las convenciones, y ciertamente no es lo que enseñan en algunas escuelas de negocios, donde los negocios significan mucho trabajo, flujos de caja descontados y valores actuales netos”.

3. No tomes solo un modelo

“No creo que sea algo que pueda enseñarse como una receta. No hay ingredientes y técnicas que garanticen el éxito. Existen algunos parámetros que bien aplicados garantizan la continuidad de un negocio, pero no puedes definir de forma clara nuestro éxito en los negocios y luego embotellarlo como si fuera un perfume.

No es tan simple: para tener éxito debes salir, ponerlo todo de tu parte; y si cuentas con un buen equipo a tu alrededor y una buena dosis de suerte, tal vez logres que ocurra algo. Pero ciertamente no puedes garantizarlo simplemente siguiendo la fórmula de otra persona”.

4. Concéntrate

“Convencionalmente, lo que debes hacer cuando diriges una empresa es concentrarte en lo que estás haciendo y en ningún caso alejarte de ello más allá de una distancia razonable. No obstante, eso es algo que no solo me parece opresivo, sino también peligroso. Si solo tienes tiendas de discos y te niegas a introducir cambios en tu negocio, cuando aparece algo nuevo como, por ejemplo, Internet o el MP3, perderás tus ventas en beneficio de la persona que sepa usar ese nuevo medio”.

5. La virginidad según Richard branson

Al final del libro, Richard Branson hace un resumen de su vida, desde la fundación de la revista Student, en la adolescencia, hasta sus últimas empresas, bien entrado el siglo XXI: “cada una de estas iniciativas fue un paso hacia lo desconocido para la compañía, algo así como perder la virginidad.

Pero, a diferencia de lo que ocurre con la virginidad real, en los mundos que tú mismo creas puedes seguir lanzándote en brazos de lo nuevo y lo diferente una y otra vez. Esta es la filosofía que siempre he querido para esta empresa; y ya sea el éxito fruto de la suerte o del buen hacer, no lo habría querido de ningún otro modo”.

¿Han pensado si nuestro modo de pensar el éxito es erróneo? El conocido filósofo empresarial Jim Rohn dijo alguna vez que “Los pocos que hacen son la envidia de los muchos que sólo miran.” Solemos acercarnos a las historias de éxito desde un punto de vista bastante parcial. ¿Por qué?

Muchas veces se nos olvida lo que siempre hay detrás de un triunfo: el esfuerzo, la dedicación y, aunque suene determinista, el contexto. Hacemos oídos sordos a lo que realmente implica llegar a dónde está esa persona que tanto admiramos. No solamente me refiero a los fracasos previos y los obstáculos que lograron sortear. Además de esas gotas de sudor y lágrimas de sangre, influye también el lugar de dónde vienen: su educación, su cultura, su familia, sus amigos, sus conocidos… Las singularidades que nos definen a lo largo de nuestras vidas.

El sociólogo Malcolm Gladwell afirma lo siguiente: “La gente no se eleva de la nada”. Los grandes empresarios y los artistas que logran redefinir una época son productos del mundo en el que crecieron.

En su libro Fuera de serie. Por qué unas personas tienen éxito y otras no, Gladwell insiste en que nadie alcanza el éxito por sí solo. Solemos preguntarnos acerca de los que triunfan las mismas preguntas: ¿cómo son?, ¿qué tan inteligentes son?, ¿cuál es su modo de vida?, ¿nacieron con algún talento? Si bien esas respuestas forman parte de su ascenso hacia la cima, no es lo único.

Las 10,000 horas para ser un experto en algo

En medio de ciertas ventajas ocultas y herencias culturales de los triunfadores, hay una ley: la práctica hace al maestro. Gladwell sugiere que el número mágico de la verdadera maestría es diez mil horas. ¿Por qué? “La práctica no es lo que uno hace cuando es bueno. Es lo que uno hace para volverse bueno”.

Tomemos el caso de Wolfgang Amadeus Mozart. A los 6 años, el austriaco comenzó a escribir música y compuso sus obras maestras hasta los veintiuno. Las obras posteriores son magníficas porque obviamente tenía muchos años de experiencia componiendo. Su esplendor llegó en su madurez creativa. Puedes nacer con cierto talento, pero si no llegarás muy lejos si no lo desarrollas y, sobre todo, trabajas arduamente. Recuerda que “los que están en la misma cumbre no es que trabajen un poco o bastante más que todos los demás. Trabajan mucho… mucho más.”

Eight Days A Week

Hablemos de uno de los grandes grupos musicales de todos los tiempos: los Beatles. Empezaron a tocar en 1957 y su éxito rotundo llegó unos años después: en 1964, cuando desembarcan en Estados Unidos y comienzan a grabar una serie de canciones que cambiaron la historia de la música. ¿Qué pasó antes?

Los Beatles solían ser invitados a tocar a Hamburgo. Pero no era una gira cualquiera. Los conciertos que brindaban en esa ciudad alemana se diferenciaban por lo siguiente: ¡tenían que tocar durante 8 horas o más todos los días de la semana! En un concierto normal, un(a) cantante o grupo se enfoca a los éxitos, a las mejores canciones y, casi siempre, a un par de canciones nuevas para promocionar su álbum más reciente.

En el caso de los Beatles en Hamburgo, tenían que improvisar y “encontrar otra manera de tocar”, incluso caían en una dinámica parecida a los jazzistas. La experiencia también les dio callo para presentarse en un escenario. Cuando llegó el momento decisivo, ya tenían mucho tiempo componiendo y tocando en conjunto. Gladwell hace cuentas y resulta que tenían 10,000 horas o más cuando el éxito tocó a su puerta.

¿Y el contexto?

Que te toque vivir en un tiempo idóneo y con las circunstancias necesarias para tener éxito es cuestión de suerte. Gladwell lo reitera: “El sentido de posibilidad, tan necesaria para el éxito, no viene solamente de nosotros o de nuestros padres. Viene de nuestro tiempo: de las oportunidades particulares que se nos presentan en nuestro lugar particular en la historia”. Muchos de nosotros podemos pensar que el éxito es mucho más fácil de alcanzar en un ámbito poco tradicional como la programación.

Revisemos el caso de Bill Gates. Él mismo reconoce que su vida ha sido una “serie increíblemente afortunada de eventos”. Tuvo la oportunidad de aprender a programar desde edad muy temprana y, para cuando tenía quince o dieciséis años, pasaba ocho horas diarias frente a su computadora. Bill Gates, al igual que Bill Joy (el fundador de Sun Microsystems), tenían mucha experiencia cuando apareció la oportunidad dorada: la revolución informática.

Estas leyendas de Silicon Valley no es que se impusieron a la adversidad, ¡sino que lo que se presentó como una adversidad en un inicio se transformó en la oportunidad de sus vidas! “Ambos trabajaron duro en un campo relativamente oscuro sin grandes esperanzas de éxito mundano. Pero entonces… ¡pum! Se produce la revolución informática y ellos tenían sus diez mil horas en el morral. Estaban listos”. Puede llegar la oportunidad que estabas esperando, pero si no estás preparado (no sólo mentalmente, sino con toda la experiencia que necesitas), no podrás aprovecharla al máximo.

Pero no todo está dicho

La tesón y la capacidad de benefician altamente de la creatividad y del “don de gentes”. Si la creatividad es una de las cualidades cruciales para el éxito, también lo es la inteligencia práctica (o emocional, que ya hemos abordado en otros artículos). Es primordial el saber qué decir a quién, cuándo decirlo y cómo decirlo para lograr el máximo efecto. ¿Qué esperas? Recuerda que “El éxito es talento más preparación”. La pasión, el talento y esfuerzo son los que, en suma, te brindaran esa ventaja acumulativa de las 10,000 horas. ¡Repiensa el éxito!

Pensaba que las oportunidades y el éxito era algo que se buscaba, hasta que lo vi desde un punto diferente y encontré que no se persiguen: las atraes al convertirte en una persona más atractiva.

Si puedes mejorar tus habilidades, y seguir refinando tu salud y relaciones, te convertirás en una persona atractiva que atraerá oportunidades. La oportunidad probablemente te buscará. Tu reputación se elevará y alguien querrá hacer negocios contigo.

Decía Freud que al ser humano lo mueven dos impulsos:

1. Deseo de ser importante.

2. Atracción sexual.

Me parece que el tercero es:

3. Atracción de carácter.

Cuando te preguntan: ¿qué libro estás leyendo?, o ¿qué película viste?, o hasta ¿qué mosca te picó? Es porque la persona se siente atraída hacia a ti. Algo estás haciendo que ha aumentado tu nivel de atracción. Y las personas quieren saber qué es.

Todas las oportunidades están ahí, siempre y cuando trabajes sobre la filosofía de que el éxito y la felicidad es algo que se atrae.

Mejora estos puntos para volverte más atractivo:

Tus hábitos

La actividad que realizas todos los días se transforma en hábito. Quieres ser atractivo de manera natural es decir sin actuar para ser atractivo. Esto lo alcanzas practicando todos los días acciones que se conviertan en hábitos atractivos como:

• Ver a las personas a los ojos
• Aprenderte su nombre
• Mantenerte en forma haciendo ejercicio
• Ampliando tu vocabulario leyendo
• Ser el primero en ayudarlo
• Escribir las tres características que más te gustan de él/ella.

Las habilidades que tienes

Te presento una fórmula que resalta la importancia del esfuerzo:

Talento + Esfuerzo = Habilidad

Habilidad + Esfuerzo = Logros

Por sí misma, la habilidad no marca una diferencia. Necesitas imprimir esfuerzo para ejecutarla y lograr la meta.

Las disciplinas que practicas

El éxito es la suma de disciplina más pasión. Y la disciplina la consigues ordenando tu vida, literal, el cajón de los calcetines, tu escritorio, inventario, metas, etc.

Tu personalidad

Personalidad es la suma de Temperamento más tu Carácter. Con el temperamento no hay mucho por hacer, ya que es heredado, está en tus genes; sin embargo, puedes hacer mucho con el carácter, que es la suma de tus hábitos.

Tu carácter

La clave está en los hábitos. Divide una hoja en dos, en un lado escribe tus hábitos tóxicos y en el otro tus hábitos exitosos. En este paso solo quieres saber cuáles son tus hábitos. Te caerán muchos veintes y entenderás por qué te va en la vida como te va. La buena noticia es que puedes modificar tus hábitos.

La reputación que has establecido

Comienza con la reputación que tienes de ti mismo. Refresca y empodera la historia que te cuentas a ti mismo de ti mismo. Háblate bonito, ponte en lo más alto y mejora la imagen que tienes de ti mismo.

El lenguaje que utilizas

• Por favor y gracias.
• Evita decir nunca, siempre, pero.
• Mega tip: El sonido más dulce para un humano, es su propio nombre.

Todo ese refinamiento te hará más atractivo, pronto las personas te buscarán y aparecerán más y más oportunidades en tu vida.

Te has preguntado alguna vez, ¿por qué la gran mayoría de las personas que se ilusiona con un proyecto, acto seguido, comienza a sentirse paralizadas por el temor al fracaso?

– ¿De dónde surge el miedo al fracaso?, ¿qué es exactamente?

Las respuestas pueden ser tan variadas, como variadas son las formas de interpretar una misma situación. El fracaso está en la mente de cada persona y en su manera de interpretar los posibles resultados derivados de alguna acción. El temor al fracaso, como la mayoría de los temores, es totalmente ilusorio e irreal, es la anticipación o visualización de un resultado negativo, que aún no ha ocurrido, pero que se siente como si estuviese ocurriendo ahora… y paraliza.

Imagínate por un momento que comienzas a desarrollar una idea ambiciosa y al mismo tiempo, apasionante. Decides llegar hasta las últimas consecuencias y desarrollas un plan de acciones coherente con tu propósito; lo ejecutas con perseverancia y valentía, pero al final, después de un duro trabajo, descubres que los “resultados” son desafortunados.

– ¿Se podría decir que has fracasado?

Pues “lamentablemente”, la gran mayoría piensa que sí. Te podrían catalogar como un “fracasado”.

Seguramente, más del 90% de las personas que te rodean, estarán convencidos que tu intento fue un fracaso. Te lo dirán o no, pero lo piensan y lo comentan entre ellos, y desde mi punto de vista, es precisamente lo que “podrían pensar” esas personas que te rodean, lo que causa más temor, hasta el punto de no correr riegos para evitar lo que ellos, y tú, podrían interpretar como fracaso.

Pero entonces, ¿cómo deberíamos catalogar a la gran mayoría, que ni siquiera intenta descubrir aquello con lo que podrían disfrutar y sentirse realizados por temor a ser identificados como fracasados? ¿Previsores, discretos, inteligentes?

Existe una gran diferencia que todos deberíamos valorar internamente. Quienes no obtienen el éxito esperado en uno, dos, tres o más proyectos, “fracasan” en uno, dos, tres o más proyectos. Sin embargo, quienes JAMAS lo intentan por miedo al fracaso o al qué dirán, convierten toda su vida en una experiencia frustrante.

– ¿Cuál eliges?

“El fracaso más grande es nunca haberlo intentado”. – Proverbio Chino

Si tienes en mente algún proyecto o idea para mejorar tu negocio, tu vida personal, tu manera de contribuir, etc. pon manos a la obra y lánzate ya. Más vale correr el riesgo, que despertar dentro de 30 años con el pensamiento martirizante de que tus miedos, fueron más fuertes que tus sueños, y que pudiste haber tenido una vida más placentera, pero tú no te lo permitiste.

Recuerda: NUNCA fracasarás, solo obtendrás una experiencia muy valiosa. El éxito y el fracaso son simplemente interpretaciones o caras de una misma moneda. Si quieres tener éxito, tienes que aprender a fracasar.

21. Evita poner las cosas en categorías familiares.

Las mentes más creativas resisten una de las tendencias del cerebro, poner las cosas en categorías fáciles, usar un atajo mental para simplificar todo. Con un esfuerzo para alterar la perspectiva, eso puede cambiar.

A Larry Page y a Sergey Brin se le ocurrió la idea de que Google hizo al ver lo que parecía ser un defecto trivial, malos resultados en los motores de búsqueda que clasificaban a las páginas de acuerdo a qué tan a menudo algo era mencionado. Una anomalía los llevó a un camino más efectivo.

22. No dejes que la impaciencia arruine tus planes.

La gran fortaleza de John Coltrane, su improvisación, era en algún momento una debilidad. El recurría a la intimidación en lugar de la innovación. Después de años de absorber los estilos de otros y aprender bastante vocabulario, supo cómo hacerlo algo personal y diferente de cualquier otro.

Uno de los impedimentos más grandes para la creatividad es la impaciencia. Sigue en el curso y desarrolla una voz autentica.

23. Valora igualmente la inteligencia abstracta y la mecánica.

Los ingenieros más brillantes del mundo fracasaron al crear una máquina voladora de trabajo. Orville y Wilbur Wright eran mecánicos de bicicletas. Una visión sencilla, que una maquina voladora necesitaba ser capaz de moverse como una bicicleta en lugar de hacerlo en líneas horizontales como un barco, los ayudó a vencer a los hombres que atacaron el problema por años.

La inteligencia mecánica y el enfoque en la funcionalidad, pueden ser vitales, creativos y abstractos.

24. Evita el “candado tecnológico” o quedar envuelto en el arte técnico en lugar de resolver el verdadero problema.

Yoky Matsuoka tenía una meta imposible, construir una mano robótica que pareciera real. Para ella, no era una serie de rompecabezas mecánicos, sino aprender un proceso para entender la mano humana. Los detalles anatómicos aparentemente irrelevantes llegaron a ser extremadamente importantes para funcionar.

El candado tecnológico hace que la gente pierda visión respecto a preguntas más importantes. Al ver la mano humana, ya perfecta, Matsuoka superó a personas que se perdieron en los problemas técnicos durante años.

25. Fusiona lo intuitivo y lo racional.

Este es el paso final. La inmersión profunda en un campo en particular, experiencia en el aprendizaje, tiempo con un mentor y desbloquear el potencial creativo, crea una profundidad extraordinaria de conocimiento y la habilidad para responder rápido y por instinto a cualquier situación.

Combinar ese instinto con el proceso racional, permite a la gente alcanzar su mayor potencial, convertirse en maestros.

26. Crea tu mundo alrededor de tus fortalezas.

Albert Einstein era un mal científico. Odiaba como la física era enseñada y no le gustaban los experimentos. Sus mayores contribuciones vienen de otro lugar. Su teoría de la relatividad simple, viene parcialmente de pensar sobre una imagen en su cabeza de trenes, luces, hombres y mujeres.

Al decidir a los 20 alejarse de lo convencional, ciencia experimental y usar su disgusto por la autoridad para quitar convenciones que lo atrasaban, Einstein hizo algo por intuición, se veía lógico pero era muy racional.

27. Entiende que la práctica es tan importante como la habilidad con la que naces.

Cesar Rodríguez, apodado “America’s Last Ace” no era un piloto naturalmente bueno. Primero era de los peores. Se puso al corriente y superó a todos por medio de la práctica. Conocía cada control y reaccionó mejor que aquellos que confiaban en su talento.

Él logro después de miles de horas de práctica algo que parece muy ordinario. Pero así es como la mayoría de las personas se convierten en maestros.

Sólo es ahora y nada más. Lo demás no está, no existe. Dejó de tener sentido o todavía no lo tiene. No podemos controlarlo, no controlamos nada… Sólo podemos sentirnos bien, a pesar de los alambres de espino que hemos dibujado en nuestros tobillos y los muros que hemos construido mientras intentábamos encajar en una sociedad hambrienta de verdades a medias que la ayuden a seguir jugando sin romper la baraja…

Sólo tenemos este momento. El anterior es historia y el siguiente es puro misterio. Podría no ser, no dibujarse, no empezar. Hacerse líquido y derramarse, ser arena y escurrirse entre nuestras manos… O ser tan sólido y duro que nos golpeemos contra él buscando un por qué que sólo se descubre cuando te separas de todo y miras dentro de ti.

Sólo nos queda hoy y nos lo perdemos buscando el vestido perfecto y la coartada perfecta para cuando nos miren otros ojos y no nos vean perfectos… Hurgando en nuestro armario repleto de máscaras grises para que las miradas grises no descubran que en realidad somos de colores… Poniéndonos el traje triste para que nuestra felicidad incipiente no ofenda a los que regalaron su voluntad a cambio de una seguridad ficticia… Para que los que han decidido permanecer dormidos no sepan que estamos despiertos y planeamos escaparnos a una realidad paralela que estamos construyendo desde la nada…

Nos queda un suspiro y no queremos gastarlo con aire viciado, pero nos vemos tan obligados a disimular que llevamos puesta debajo la ropa de personas libres que los ojos nos brillan y cuando hablamos nos salen por la boca palabras preciosas e imposibles de ocultar…

Si tardamos mucho en salir del país de las no maravillas que nos habita por dentro a veces volveremos a usar esos pensamientos viejos y rancios que antes nos hicieron creer que todo era imposible y no había más opción que seguir en la fila…

Si no nos vamos ahora por miedo que tengamos y frío que nos digan que hace fuera de este lugar hermético y calculado, los pies se nos convertirán en raíces y nos volverá a entristecer la lluvia como nos entristecía antes cuando no sabíamos de su belleza ni llevábamos todavía el sol a cuestas…

Si nos demoramos, nos dejaremos convencer por un montón de almas cándidas y cobardes que nos dirán que no podemos y no merecemos más de lo que nos cabe en la cuchara o en la libreta diminuta que nos dieron para apuntar sueños sin espinas… Si esperamos una hora, un minuto, un segundo, una ola gigante en forma de rutina pegajosa nos devorará las ganas e inundará nuestros sueños con fotografías de objetos prácticos y metas asequibles y nos dejará nadando en mediocridad…

Si no nos vamos ya, los que siempre tienen respuestas para todo, nos recordarán que nosotros sólo tenemos preguntas y nos convencerán de que es más fácil caminar en línea recta.

No nos dejarán volver a intentarlo porque les asusta que aprendamos a bailar y luego volvamos y contagiemos a todo el mundo y les invada la risa descontrolada y gratuita.

Si nos quedamos, despareceremos y nuestro ahora será nunca y nuestro vacío en el pecho será siempre.

Nunca y siempre… Las dos palabras que más agujerean el alma y desesperan al que busca alternativas y dibuja mundos. 

El pasado es una noche pensando que lo que sueñas no llega. El futuro es un gato que regresa a casa después de pisar mil tejados.. Este momento eres tú mirándote al espejo y descubriendo que lo que te asusta va a hacerte libre… Vamos a hacerlo, saltar la valla imaginaria de nuestros límites y asumir el riesgo de nuestra autenticidad, de nuestra necesidad de sentir.

Vamos a descubrir si más a allá de la monotonía hay un mundo mágico o un acantilado sin ramas a las que sujetarnos para frenar la caída…

Vamos a ser auténticos y dejarnos de excusas para no ser nosotros mismos porque al final de la vida no nos lo perdonaríamos. Asumamos ya lo que somos y amemos tanto nuestras diferencias que ya no nos duela que no nos dejen entrar en el bar de los tristes, los cansados y los que no se atreven… Que no nos importe si nos juzgan y nos señalan con el dedo, que no nos moleste mirarnos al espejo de la vida y ver que no hay nadie más como nosotros…

Saltemos del tren si nos está llevando a una decisión que nos aturde… Dejemos la fiesta de la indiferencia y busquemos un lugar donde se celebre con ganas la incertidumbre y se busquen cómplices en lugar de competidores y amigos en lugar de palmeros…

Un lugar donde no importe la noche ni el día porque los segundos sean oportunidades por llenar de risa y emociones verdaderas. Donde no asuste lo nuevo, lo desconocido, lo raro y lo que no encaja y donde el final de los libros podamos escribirlo nosotros mismos. Seamos capaces de ver más allá de nuestras creencias más arraigadas y cuestionarnos lo que jamás pensamos que podríamos cuestionar. Da igual si eso nos hace flojos o absurdos a ojos de los que nunca dudan ni se plantean nada que pueda romper sus dogmas y salpicar a sus dioses diminutos que conducen coches rápidos para llegar a la esquina…

Quitémonos el uniforme de guerrero absurdo y dejamos de pelear por batallas que no son nuestras. Lancemos al abismo el insoportable manual sobre cómo vivir vidas anodinas y quitémonos el disfraz de personas normales.

Nos queda sólo este momento. La vida es ahora. Mañana es nunca. Ayer es siempre. Seamos como realmente deseamos ahora, sin esperar a que la placidez de lo cómodo nos agarre por el cogote y la monotonía se nos pegue a los zapatos. Soltemos el control ficticio de lo que creemos que debemos ser para convertirnos en lo que realmente nos hace vibrar… Seamos nosotros aunque a otros al mirarnos les moleste vernos que reflejamos todas sus deliciosas imperfecciones y se asuste darse cuenta que hemos roto el molde… De que lo que pensaban que no era posible es una realidad.

La idea

En 2014, un amigo mío llegó a una cena usando unos grandes, brillantes y feos lentes de seguridad naranjas. Pensé que me estaba jugando una broma. No estábamos en un restaurante cinco estrellas, pero las personas estaban vestidas de manera agradable y su look estaba fuera de lugar. Eventualmente le pregunté: “¿Qué pasa con esos lentes de seguridad?”.

Él me explicó que sus lentes estaban hechos para bloquear la luz azul artificial. Dispositivos como los teléfonos celulares emiten esta luz azul que afecta el nivel de melatonina que el cuerpo produce, un químico que nos ayuda a dormir en la noche. Esencialmente, dijo, la luz azul engaña a tu cuerpo y lo hace pensar que es de día.

Como un rayo, todo tenía sentido. Mis prolongados problemas de sueño y la falta de productividad durante el día podrían haber sido por una sobre-exposición a la luz azul por la noche. Decidí hacer un experimento: Fui a casa y me puse un par de lentes de sol amarillos. A pesar de que se veían ridículos los usé durante una hora antes de dormir la semana siguiente.

Dormí como un bebé.

Pero había un problema. No podía usarlos en reuniones sociales sin que la gente pensara que era raro. Por no querer romper mi nuevo patrón saludable para dormir, me encerré en mi departamento. Pensé: “¿Y si pudiera crear unos lentes bloqueadores de luz azul y ponerlos en un armazón estilizado?”.

Lo que no hice

No intenté inventar un nuevo producto. Simplemente tomé uno existente – lentes para esquiar protectores de luz azul- y lo adapté a algo moderno. Pensé en un amigo que había tomado tapetes de yoga, los hizo un pie más largos, y los llamó “alfombrillas de yoga extra largas”. Hizo millones.

Asociando

Mi hermano más pequeño, Tristan, acababa de dejar su trabajo como reportero de un periódico. No me gustaba la idea de lidiar con manufactureras, y como Tristán era un reportero investigador natural, me di cuenta de que él podía encontrar y obtener un manufacturero chino decente. Decidí aliarme con él: Él podría conseguir el producto y lidiar con los manufactureros mientras yo me concentraba en la estrategia y el marketing.

Probar prototipos

Tuvimos docenas de prototipos hechos de tres manufactureras chinas. Algunos eran efectivos, pero se veían feos. Otros eran estilizados pero no eran efectivos. Tenía que crear los lentes perfectos, que la gente se sintiera segura de usar en un evento social, sin sacrificar la calidad y la efectividad. Llevé los prototipos a mis amigos para obtener sus comentarios. Escogimos la versión actual con base en su retroalimentación.

Probar las aguas del e-commerce

Colocamos un mínimo de 300 pares, construimos una página en Amazon y la lanzamos el Black Friday en 2015. En un día vendimos cuatro pares. No era mucho, pero estábamos eufóricos. El siguiente día vendimos cinco. Después entre seis o siete órdenes a partir de ahí. Rompimos incluso en dos semanas y vendimos todo en un mes.

Probé que había un mercado para este producto. El único problema era que no habíamos ordenado más que 300 pares. Pronto nos dimos cuenta de que era el Año Nuevo chino y que las fábricas habían cerrado. No pudimos vender más lentes en enero de 2016. Ni en febrero. Ninguno.

Usamos ese tiempo para tomar cursos de ventas en Amazon y pedir consejos de nuestros amigos. Pero cuando llegó la próxima orden, sentí que estábamos empezando a arañar. Las ventas lentamente se escurrían. Habíamos perdido momento.

Aunque regresar a nuestra paz original tomó tiempo, aprendimos algunas lecciones invaluables a lo largo del camino. Algunas parecen como sin sentido en comprensión retrospectiva, pero con una nueva aventura, aprender estos elementos clave es (eventualmente y muy esencialmente) parte del viaje.

Credibilidad. 

Los testimoniales de los consumidores influyen a la gente a comprar de una manera muy poderosa. Así que los encontramos y les rogamos grabar un testimonial. Pedí favores a personalidades de la radio con grandes audiencias. Fui entrevistado en shows como Bulletproof Radio sobre los peligros de la luz azul. Vimos una correlación directa entre las entrevistas en radio y un despunte en las ventas.

Snapchat. 

Me enfoqué en crecer mis seguidores en Snapchat y con frecuencia usé los lentes. Muy pronto los clientes comenzaron a mandarme fotos de ellos usando el producto. Les tomaba una captura de pantalla y la compartía en mi perfil. Gradualmente, más seguidores comenzaron a comprar y a compartir sus fotos en redes sociales. Me sentí como si estuviera creando una sana revolución moderna.

Aumento en ventas.

Nosotros no ofrecimos ninguna oferta hasta finales del 2016. Si alguien quería comprar un par de lentes, tal vez ellos querrían otro par en descuento. O tal vez ellos querrían un antifaz de dormir. En el momento en el que ofrecimos una promoción, tuvimos más ventas y más ingresos. No ofrecer una promoción lo bastante rápido nos costó al menos $100,000 dólares en pérdidas de ingresos durante 2016.

Pruebas divididas. 

No probamos el precio, los títulos o las imágenes. No probamos mucho más que eso. Lo hicimos muy bien, pero habríamos doblado nuestros ingresos si hubiéramos probado estos elementos más pronto en el proceso.

Aprovechar la experiencia. 

Nos asociamos con mi primer mentor de negocios online, Tai López. Tenemos una gran relación porque yo fui el chico con las mejores ventas de Tai en 2015, así que cuando vio lo que estábamos haciendo, me sugirió venir a bordo como un socio. Tai es uno de los más grandes influencers en redes sociales y me ha enseñado mucho de lo que sé acerca de marketing online.

Él es un maestro de la estrategia y nos está ayudando a llevar el negocio al siguiente nivel.

 

 

 

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