Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"
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De todo un poco sobre los negocios y una vida llena de riquezas

Reibox BlogEs un día estresante.

Si ver las noticias políticas te están dando palpitaciones en le corazón y apenas puedes enfocarte en hacer tu trabajo, difícilmente estés solo.

Pero ordenarte enfocarte, ¡¡¡Enfócate!!! probablemente no sea la estrategia más eficaz para calmarse. De hecho, a veces puede ser contraproducente, porque ahora estás nervioso y enojado por que forzarte a dejar de estar nervioso no funcionó.

He aquí una mejor solución: Engáñate a ti mismo a entrar a un estado más tranquilo. Específicamente, en lugar de decirte que te calmes, pretende que ya estás relajado respirando profundamente, de la misma forma en que una persona súper relajada estaría. Tu cuerpo y mente probablemente pronto seguirán tu ejemplo.

Ese consejo es cortesía de Eric Potterat, el ex psicólogo jefe de los Navy Seals de Estados Unidos. Potterat es actualmente asesor científico de Thync, quien fabrica tecnología que ayuda a reducir el estrés. Él nos contó sobre esta técnica en relación cuando hablábamos sobre cómo prepararnos para una reunión estresante de trabajo, pero funciona igual de bien en un día estresante.

Potterat llama a la técnica de respiración “respiración táctica”, y les ha enseñado esta estrategia a los atletas de élite. Es un componente del control de excitación, o disminución del estrés del cuerpo y disparador del proceso de relajación.

Potterat compara la respuesta al estrés con el “pedal del acelerador” del cuerpo: El sistema nervioso simpático entra en acción, lo que significa que tu ritmo cardíaco aumenta y que tus respiraciones se vuelven superficiales.

Afortunadamente, Potterat dijo, el cuerpo también tiene un “sistema de frenos incorporados para ayudar a recuperarte y relajarte.” Tú puedes activar ese sistema de frenos, también conocido como el sistema nervioso parasimpático, con simplemente respirar profundamente un par de veces.

Esta estrategia funciona por dos razones. Uno, Potterat dijo que no piensas en el estresor que tienes en mano porque estás enfocado en tu respiración.

Dos, y quizás más importante, “contrarresta exactamente la respuesta al estrés humano”. En otras palabras, lo haces al revés, comportándote de la misma manera en que una persona relajada lo haría de modo que tu cuerpo piensa que está, de hecho, relajado.

Cuando estás bajo extremo estrés, Potterat recomienda encontrar un lugar privado para respirar profundamente durante cuatro o cinco minutos.

“Es una técnica que cualquiera puede hacer,” dijo.

dinero¿Qué pasaría si ganaras dos millones de dólares en la lotería? ¿En qué gastarías tu dinero?

Es una fantasía muy agradable así que vamos, usa tu imaginación. ¿Ya? ¿Qué te compraste? ¿Una residencia para ti o para tus padres? ¿Un auto de lujo? ¿Viajes por todo el mundo? ¡Con dos millones serías feliz! ¡Se acabarían todos tus problemas! ¿O no?

La buena noticia es que para resolver tus dificultades económicas, sentirte próspero y feliz, no es necesario que te ganes la lotería.

La mala noticia es que si te la ganas, tus millones no podrán resolver estos tres dilemas.

1. El dinero no resuelve los problemas de dinero

Espero que en tu fantasía del premio mayor, casi toda tu riqueza haya ido a parar a inversiones diversificadas. En caso contrario, y si ya tienes problemas económicos, lo más probable es que, aunque ganaras millones, en poco tiempo volverías a estar en quiebra.

Es decir, si hoy gastas el 100% de tu ingreso, siendo millonario también lo harás. Solo cambiarán tus expectativas: si antes aspirabas a un vocho, siendo rico comprarás un auto de lujo. Si hoy te conformas con una casita, con mucho dinero desearás una mansión.

Tal vez te sorprenda saber que, en menos de cinco años, muchos de los ganadores de la lotería están igual o más endeudados que antes. ¿Quiénes? ¡Los que no administraban bien sus recursos antes de recibir el premio!

Muchos desean dinero, pero pocos se ocupan de aprender a administrarlo.

Tengo un amigo a quien siempre he aconsejado moderar sus gastos, pero no me hace caso; dice que prefiere ganar más. Y lo ha logrado: su ingreso se cuadriplicó en solo cinco años, pero sigue quedándose sin un quinto al final del mes… y sus deudas van en aumento. Desatender los egresos te destina al fracaso financiero.

2. El dinero no te hace sentir próspero

Imagina que ya tienes tu mansión y un Lamborgini estacionado enfrente. Sales de vacaciones a menudo y te hospedas en hoteles de cinco estrellas. Sólo un detalle: todos tus vecinos y familiares viven en una mansión tres veces más grande que la tuya, y poseen autos mucho mejores. Ellos viajan más a menudo que tú y se quedan en hoteles más costosos. ¿Te sentirías igual de próspero si todos a tu alrededor te vieran como pobre?

Los seres humanos usamos la comparación para crearnos una opinión sobre nosotros mismos. De acuerdo con estudios, la sensación de riqueza no depende de tu estándar de vida, sino de la riqueza de quienes te rodean.

Por ejemplo, entre los años cincuenta y setenta, el ingreso real per cápita en Estados Unidos aumentó un 62% y, sin embargo, la proporción de gente que se consideraba feliz prácticamente no cambió. Tibor Scitovsky, autor de Frustaciones de la riqueza, llama a este fenómeno “rankhappiness” o “felicidad de acuerdo al rango”.

Compararse con los demás es natural, pero no lo mejor. Es necesario que las finanzas personales reflejen nuestros valores y prioridades, en lugar de quedarnos en la quiebra para impresionar a los demás.

3. El dinero no siempre da felicidad

La relación entre el dinero y la felicidad es compleja. Ciertos estudios aseguran que el bienestar aumenta con el ingreso, solo hasta cierto punto, después del cual el aumento de responsabilidades y horas de trabajo requeridos para obtener mayor riqueza revierten las ventajas.

Pero como nuestro dinero de lotería lo ganamos sin esfuerzo y sin descuidar familia, amigos o salud, podemos gastárnoslo para ser felices, ¿cierto?

No tan rápido, la investigación de Robin Roth titulada “Ahorros y felicidad”, argumenta que en realidad no es el ingreso el que determina el aumento del bienestar, sino dos fuertes predictores de la felicidad que este ingreso suele permitir: control de la vida propia y tiempo libre. Al gastar el dinero, obtenemos una satisfacción temporal, pero si lo ahorramos, éste nos proveerá una sensación de libertad personal duradera y nos permitirá tomar decisiones más congruentes con nuestros valores y metas.

En resumen, si administras tu dinero, gastas de acuerdo a tus valores y aumentas la riqueza acumulada para ampliar tu libertad personal, lograrás que el dinero sea tu mejor herramienta. De lo contrario, no habrá riqueza en el mundo que te satisfaga.

cambioMucho se habla y se escribe actualmente sobre el papel del líder en la gestión del cambio y se le sitúa, la mayor parte de las veces, ocupando un papel radial respecto a las personas.

Desde esta comprometida situación canaliza objetivos, desarrolla buenas razones y despliega sistemas motivacionales complejos para despertar, en esos equipos y en esas mismas personas, la necesidad de empaquetar sus pertenencias, abandonar sus respectivas zonas de confort y emprender la marcha hacia un futuro donde poder plantar de nuevo las tiendas, dar forma a un nuevo poblado y saludar al comienzo de un nuevo día.

A partir de aquí el discurso del liderazgo suele adoptar otros tiznes, esta vez relacionados con la dificultad para desperezar a estos equipos, inculcar a las personas la necesidad del cambio y vencer las resistencias que lógicamente se le suponen a una falta de confianza endémica en las advertencias, consignas y orientaciones de los equipos de dirección.

Ante esto quiero compartir tres ideas muy sencillas sobre las que apoyar un proceso de cambio y que pueden inspirar las actuaciones respecto a los equipos y las personas:

1.- Por muy ágiles que seamos, siempre vamos por detrás de aquellos cambios del entorno que despiertan la necesidad de que espabilemos.

Aunque pueda darse el caso de que seamos nosotros los agentes que provocamos el cambio, normalmente, lo que sucede es que gestionar “nuestro” cambio no es otra cosa que ajustar conceptos, metodologías, mecanismos y sistemas a un entorno que seguramente, y aunque sea conceptualmente, ya está variando a una situación distinta de la que queremos ocupar.

Viene a ser como “afinar” nuestros instrumentos y nuestra voz a los instrumentos de una orquesta que ya ha empezado a tocar. Tener en cuenta que no nos dirigimos al futuro sino a un pasado más avanzado es una buena manera de abandonar discursos apasionados sobre un hipotético mundo feliz, ya de por sí muy poco convincentes, y substituirlos por planteamientos más orientados a subrayar no tan sólo la caducidad sino también la obsolescencia de la situación actual.

2.- La piedra angular en cualquier proceso de cambio es el tratamiento que se le da a la información.

Lejos de mecanismos paranoides encaminados a sumir en la ignorancia a toda una organización para evitar, las más de las veces, la ganancia de supuestos pescadores, o posiciones paternalistas centradas en minimizar, maquillar o cribar la información, lo que realmente se debe hacer es poner todo el empeño en evitar obstaculizarla.

Descorrer cortinas y abrir ventanales que expongan la realidad cambiante, por muy cruda que sea, a las retinas de las personas, no es tan sólo una muestra de respeto a la inteligencia de éstas sino, además, el mecanismo más eficaz y eficiente para mover a la actuación con motivos propios.

Mostrar como llueve supera de lejos a cualquier argumento meteorológico a la hora de motivar a alguien para que coja un paraguas.

3.- Se debe tener especial cuidado en evitar que las personas soporten toda la tensión que despierta el hecho de depositar en “otro” [el equipo de dirección, por ejemplo] el propio futuro y minimizar la incertidumbre sobre los detalles del nuevo escenario al que se encamina la organización.

Es necesario provocar y aprovechar, desde el primer momento, todas las oportunidades que surjan para desarrollar mecanismos que permitan a las personas participar en el diseño de aquellos fragmentos del futuro que les afecten directamente.

Este es el sentido principal que tiene la participación y uno de los aspectos fundamentales que determinan la ilusión, la cohesión y el compromiso de un grupo humano respecto de una misma meta.

Vivir Mejor…Aquí tienes sus consejos sobre cómo dejar de ser un adicto al trabajo y aún así salir adelante.

Parte II

Lección 3: Habla con tus amigos y familiares sobre tus sentimientos con respecto al trabajo

Scott Woodley es un ex maestro de primaria que se convirtió en emprendedor cuando fundó Tutora, un mercado en línea para estudiantes y padres para encontrar expertos, tutores locales para clases particulares uno a uno en sus propios hogares. Woodley dice que tuvo tendencias de adicción al trabajo cuando era maestro, pero se hizo aún más pronunciado después de fundar su propia compañía.

“Cuando enfrentaba la elección entre trabajar o hacer algo para mí mismo, no trabajar se sentía egoísta, así que empecé a trabajar más tiempo y días más largos, hasta que, finalmente, supe que no sería capaz de continuar,” dice Woodley. “Estaba destrozado y todos mis hobbies estaban siendo rápidamente reemplazados con trabajo. Me encontré con que tenía poco de qué hablar que no fuera como le estaba yendo a la compañía.” Así que ¿por qué seguir por este camino si era tan perjudicial?

Siempre sentí que mi valor personal dependía del éxito de mi negocio,” dice. “Eso me llevó a trabajar más duro y más duro, y sentía que trabajar menos horas de las que sabía que físicamente podía era de alguna manera poner en peligro nuestras probabilidades de éxito.”

Sin embargo, hoy Woodley dice que ya no es un adicto al trabajo, gracias a hacer una cosa importante: hablar con sus amigos y familiares sobre sus sentimientos con respecto al trabajo.

“Para mí, había entrelazado mis sentimientos de autoestima tan estrechamente con el éxito de nuestro negocio, que había perdido todo sentido de perspectiva,” dice. “Cuando hablé con amigos y familiares sobre esto, me dieron una perspectiva más clara y me permitió empezar a ver el trabajo como un trabajo. Me recordaron que habíamos sido amigos antes de que el negocio existiera, y que en realidad no les importaba cómo me iba, siempre y cuando fuera feliz.”

Y esas simples conversaciones explorando sus sentimientos le permitieron prosperar profesionalmente.

“Desde que puse restricciones más sólidas a mi trabajo, he tenido un mejor equilibrio trabajo/vida y ahora voy a trabajar sintiéndose feliz. Ahora quiero trabajar, pero no con un loco pánico,” dice Woodley. “Más bien, ahora tengo una mucho más centrada y estratégica. Esto me ayudó a tomar mejores decisiones, priorizar las tareas importantes y delegar en otros.”

“Por lo general, logro hacer tanto trabajo como hacía antes. Obligarme a hacer tiempo para otras actividades me da una mejor perspectiva cuando trabajo, y alejarme del trabajo del día a día me permite pensar más detenidamente en las metas de largo plazo de la empresa, lo que me ayudará a escalar mejor.”

Lección 4: Aprende a delegar tareas en otros

Hace tres años, Tom Bourlet trabajaba a tiempo completo como marketer digital, era freelances y tenía cinco clientes, y también tenía siete blogs. Aunque admitía agotarse de vez en cuando, Bourlet dijo que era feliz balanceando todo, hasta un mal mes de trabajo en su trabajo de tiempo completo.

“El estrés de todos se amontonaron todos a la vez”, y tanto es así, dice Bourlet, que tuvo que alejarse de todo para recuperarse. Se subió a un avión y pasó tres meses en América del Sur.

“Cuando volví, me prometí a mí mismo trabajar más inteligentemente en vez de más duramente, de retomar algunos de los desafíos sin terminar, pero siempre asegurándome de nunca descuidar mi vida,” dice. “También corté todo el trabajo freelance de mi vida y decidí trabajar en casa en lugar de en una agencia, ya que los niveles de estrés son mucho más bajos y soy mucho más feliz en mi rol.”

Bourlet es ahora marketer digital senior en The Stag Company y dice que llegar a la conclusión de que no puedes aprender todos los aspectos de un rol es uno de los pasos claves que los adictos al trabajo necesitan dar para recuperar su equilibrio trabajo/vida.

“Yo creía que un marketer digital tenía que aprender cómo codificar el sitio, hacer los diseños de la página, PPC, SEO, redes sociales, marketing por correo electrónico, gestión de afiliados, creación de contenidos y estrategias, branding y community management, desarrollo de aplicaciones, edición de vídeo, e-commerce y CRM,” dice. “Me tomó un par de años darme cuenta de que simplemente no puedes ser un experto en cada potencial área de tu rol y que lo que podría tomarte una semana hacer, otra persona podría completarlo en tan sólo una hora.”

Fue entonces cuando Bourlet entendió que necesitaba aprender a delegar tareas en otros. “Uno tiene que aceptar sus limitaciones y enfocarse en lo que más va a beneficiarte a ti y a tu negocio, en lugar de hacer cada tarea por ti mismo.”

Bourlet dice que delegar tareas en otros tuvo dos beneficios.

“En primer lugar, significó que podía enfocarme en las tareas más importantes. Por ejemplo, al reducir el número de sitios web que estaba manteniendo, podía enfocar más tiempo en mi blog de viajes. El segundo beneficio de disminuir la cantidad tareas era que no sufría desgaste. Antes estaba realmente agotado y tenía realmente fuertes dolores de cabeza, lo que de hecho hacía bajar mi ritmo de trabajo. Por lo tanto, al controlar mis niveles de estrés y no empujarme más allá de mis límites, significaba que era un trabajador más feliz y permanecía más motivado.”

vivirLa diferencia entre los jugadores profesionales de Poker y lo aficionados es que estos últimos desean certidumbre. Ansían saber cuál es la próxima jugada de sus adversarios, no se sienten tranquilos ante lo desconocido.

Por el contrario, lo profesionales se sienten cómodos con la incertidumbre, entienden que no es posible conocer con seguridad las respuestas. Ellos analizan las probabilidades y juegan de acuerdo con ellas. El aficionado anhela seguridad, el profesional prospera en la ambigüedad.

Quizá eso mismo sea lo que distingue a los aficionados de los profesionales en el arte de vivir. Unos apuestan por lo seguro y los otros viven.

Hunter S. Thompson escribió un maravilloso ensayo llamado ‘Seguridad’ el cual les comparto. (La traducción es mía, así que la falta de calidad literaria sólo puede ser atribuía a este servidor, espero sepan disculparme).

Seguridad… ¿qué significa esta palabra en relación con la vida tal como la conocemos hoy en día? En su mayor parte, significa estar protegido y libre de preocupaciones. Se dice que es el objetivo último que todos los hombres deben esforzarse por alcanzar; pero ¿es la seguridad un objetivo utópico o es otra forma de llamar a la rutina?

Visualicemos al hombre seguro; y por este término, me refiero a un hombre que ha adoptado la seguridad financiera y personal como su objetivo en la vida.

En general, es un hombre que ha dejado la ambición y la iniciativa a un lado y que se ha instalado, por así decirlo, en una rutina aburrida, pero cómoda y segura para el resto de su vida. Su futuro no es más que una extensión de su presente, y él, con un complaciente encogimiento de hombros, lo acepta tal como es.

Sus ideas e ideales son los mismos que los de la sociedad en general y es aceptado en ella como un hombre respetable, aunque mediocre y prosaico. Pero, ¿es de verdad un hombre?

¿Siente algún respeto u orgullo de sí mismo? ¿Cómo podría, cuando no ha arriesgado nada y no ha ganado nada? ¿Qué piensa cuando ve sus sueños juveniles de aventura, hazañas, viajes y romance enterrados bajo el manto de la conformidad? ¿Cómo se siente cuando se da cuenta que escasamente ha saboreado la vida; cuando ve la prisión que ha construido para sí mismo en la búsqueda del todopoderoso dólar? Si él piensa que esto es suficiente, muy bien, perfecto.

Pero pensemos en la tragedia del hombre que ha sacrificado su libertad en el altar de la seguridad, y que desearía poder volver atrás las agujas del tiempo. Es digno de compasión el hombre que no tuvo el valor de aceptar el desafío de la libertad, y no fue capaz de abandonar la comodidad de la seguridad y salir y ver la vida como realmente es, y no resignarse a vivirla de segunda mano.

La vida le ha pasado por un lado a este hombre y él la ha visto desde un lugar seguro, con miedo de buscar algo mejor ¿Qué ha hecho excepto sentarse y esperar a un mañana que nunca llegará?

Volvamos atrás y busquemos en las páginas de la historia a los hombres que han dado forma al destino del mundo. La seguridad nunca fue asunto suyo, no obstante vivieron en lugar de existir. ¿Dónde estaría el mundo si todos los hombres hubiesen buscado seguridad y no hubieran asumido riesgos o realizado las apuestas que, de ganarlas, les habrían otorgado una vida más rica y diferente?

Es de esos espectadores (que son la gran mayoría) de donde proviene la advertencia de que la vida no vale la pena vivirla, que la vida es un trabajo pesado, que las ambiciones de los jóvenes deben dejarse a un lado, y vivir una vida que no es sino una dolorosa espera de la muerte.

A estos las únicas emociones que les llegan a sus vidas son las que viven a través de libros y películas. Estos son los hombres insignificantes e ignorados que predican la conformidad porque es lo único que conocen. Son los hombres que sueñan en la noche lo que podría haber sido, pero que se despiertan en la mañana para tomar su lugar en la rutina ya familiar y solamente se dedican a existir otro día más.

Para ellos, el romance de la vida hace mucho tiempo que murió y se ven obligados a pasar los años como en una cinta caminadora, maldiciendo su existencia, pero temerosos de morir debido a las cosas desconocidas que tengan que enfrentar después de la muerte. Carecen del único coraje verdadero: el tipo de valor que permite a los hombres enfrentarse a lo desconocido sin importar las consecuencias.

Para concluir, no parece muy adecuado escribir sobre la vida sin mencionar ni una sola vez la palabra felicidad; así que vamos a dejar que el lector responda a esta pregunta por sí mismo: ¿quién es más feliz, el que ha desafiado la tormenta de la vida y ha vivido; o el que se ha mantenido de forma segura en la orilla y se ha limitado a existir?

perfeccionSé que este tema parece una locura.

Pero, a pesar de todo lo que hemos sido educados acerca de los negocios, el liderazgo y el éxito, como propietario de un negocio, he encontrado que “la perfección,” a lo que todos estamos supuestos a buscar y a esperar de los demás, puede ser perjudicial para nuestra eficacia personal y empresarial.

Antes de continuar, debo aclarar que no estoy proponiendo ni condonando la conformidad – a lo que John F. Kennedy se refería como “el carcelero de la libertad y el enemigo del crecimiento”. Al contrario. A lo que me refiero es a la aceptación de la realidad.

Cuanto antes aceptemos el hecho de que nadie es perfecto, más pronto podemos empezar a trabajar en busca del desarrollo. En el siempre cambiante entorno de los negocios en que nos vemos obligados a competir, si no mejoramos continuamente, no sobreviviremos.

Estoy seguro de que la mayoría de los dueños de negocios están de acuerdo en esto , así que no será difícil ir un paso más allá y determinar y comprender que la misma necesidad de mejoramiento implica que nosotros y nuestras organizaciones no son perfectas.

También quiero hacer una distinción importante entre la “perfección” y la “excelencia”.

La perfección es, sencillamente, imposible. La excelencia, sin embargo, es posible a pesar de nuestras imperfecciones, y eso es por lo que debemos luchar.

En mi propio negocio, he llegado a apreciar esta distinción en dos áreas importantes.

▪ La primera es a nivel personal/interpersonal.

El éxito de cualquier equipo depende, en gran parte, de las contribuciones individuales y colectivas de sus miembros. Mientras esperamos lo mejor de cada uno de los miembros del equipo de trabajo, también sé que se cometerán errores y eso no es necesariamente algo malo.

La superación personal, la creatividad y la innovación implican errores, pero también benefician siempre que aprendamos de ellos.

Yo he comprobado que la creación de un entorno adecuado donde se anima a los miembros del equipo a crecer y a ampliar su alcance, ayuda en términos de la satisfacción personal y profesional en el trabajo.

Y aunque es necesario establecer límites a la aceptabilidad donde pueden ocurrir errores – especialmente cuando se refiere a la reputación y el bienestar de su negocio- al final nos damos cuenta de que la eficacia general de nuestro equipo va a mejorar.

▪ La segunda tiene que ver con el proceso de decisiones.

Ningún empresario quiere cometer un error ante una decisión importante. Por lo tanto, debemos proceder con cuidado durante el proceso para discernir, mientras que consideramos todas las opciones y consecuencias de nuestra decisión. Pero hay una diferencia entre ser prudente e imponer límites; entre ser conservador y ser ineficaz.

La gestión de una empresa implica tomar riesgos. Podemos analizar el riesgo y podemos mitigarlo en la mayor medida posible, pero no podemos evitarlo. Es posible que el conjunto de circunstancias perfectas, que quisiéramos tener, no estén disponibles. Rara vez lo estarán.

Como dueños de negocios, no debemos permitir que nuestras falsas expectativas para la perfección pongan en peligro la necesidad real para lograr una mayor eficacia y excelencia.

exitoEl fracaso duele, hiere la autoestima y en los negocios también la billetera. Por eso es difícil reconocerlo ante el mundo y hablar del tema en público.

Sin embargo, hay cinco razones por las que compartir la experiencia del fracaso de forma abierta es una manera de fomentar el conocimiento abierto a favor del emprendimiento y el desarrollo económico.

Mejora el conocimiento

Para no fallar hay que saber porque se falla para poder evitar algo o mejorarlo.

La mayoría de las empresas fracasan y ya que el tema es un tabú, el conocimiento que surge de esa experiencia no se está sistematizando. Si una empresa fracasa constantemente en el servicio pos venta, lo que le hace perder competitividad frente a otros jugadores del sector, a menos que de alguna manera releve esa deficiencia difícilmente la mejore.

Este problema fue lo que impulso la creación del Instituto del Fracaso. Este instituto realizó en 2014 una investigación sobre las empresas mexicana para entender porque fallaban. La investigación relevó que la primera causa son los fondos insuficientes (que afecta al 65% de las empresas), luego la falta de indicadores fiables (48%) y en tercer lugar la falta de procesos de datos (44%). Por detrás llegan la planificación deficiente (44%) y los problemas de ejecución (43%).

El conocimiento es poder también en los negocios.

Fomenta el aprendizaje

El fracaso y las ganas de mejorar fomentan una actitud de búsqueda de soluciones pero sobre todo de aprendizaje.

Las empresas que fracasan, pero aprenden de esos fracasos, son menos permeables a cometer los mismos errores y además crean resiliencia a posibles fracasos futuros en otras áreas o al enfrentarse a desafíos novedosos. El fracaso es inevitable, pero lamentablemente el aprendizaje no lo es. Una empresa eficiente tiene que estar preparada para entender y manejar los fracasos para minimizar su impacto y maximizar su capacidad de resiliencia a futuros desafíos.

Previene riesgos

La investigación del fracaso en los negocios es una herramienta útil para identificar riesgos y prevenirlos. A cualquier emprendedor le debería interesar conocer las causas comunes de fracaso con el propósito de prevenirlas. Esto vuelve en un problema la idea de que comentar a otros colegas o compañeros de rubro sobre el fracaso personal es contraproducente.

Los emprendedores que logren aprender de los errores de otros y de las experiencias pasadas van a estar mejor preparados para prevenir esos mismos problemas en sus propias empresas.

Desarrolla resiliencia

Contar tu fracaso incrementa la resiliencia, es decir, esa capacidad de recuperarte y adaptarte ante los imprevistos.

Además, compartir las experiencias del fracaso puede mejorar la resiliencia personal del emprendedor o CEO porque lo más factible es que se tope con experiencias similares y se sienta más seguro al entender que no es el único que falla. La confianza personal del líder permite crear redes de resiliencia entre los empleados lo que evita bajas de productividad o incluso renuncias ante un fracaso.

Produce datos con valor

Una empresa que tenga un registro de todos sus fracasos está mucho mejor preparada para enfrentar futuros desafíos que una empresa que no sólo quiere tener una visión sesgada de sí misma y sólo recuerda sus éxitos.

Tener datos sobre los éxitos no es tan útil porque tener éxito es mucho menos común que fracasar. Los datos sobre el fracaso alientan y facilitan la mejora de los planes de negocios o las técnicas de marketing y publicidad entre otros posibles usos.

Vivir MejorPasa algún tiempo en conferencias de negocios o en reuniones con emprendedores y pronto oyeras a la gente decir “Soy un adicto al trabajo”, “Estoy casado con mi trabajo”, o “el único momento en el que no estoy enfocado en mi trabajo son las cinco horas en las que duermo.”

La cuestión es que estas declaraciones son casi siempre jactaciones de tranquilas admisiones de desesperación por una vida más equilibrada. Ser “adicto al trabajo” se ha convertido en una insignia de honor, un título que significa que estás más dedicado a tu startup, o idea, o proyecto que el individuo de al lado.

Pero las investigaciones han demostrado que ser un adicto al trabajo no sólo es perjudicial para tu salud, sino también para tus relaciones y tu trabajo.

Además de dañar tus relaciones personales, (porque no estás allí para nutrirlas) las actividades relacionadas con la adicción al trabajo (tener pensamientos obsesivos sobre tu negocio, comer en tu escritorio, no dormir lo suficiente) pueden provocar efectos en tu salud física, incluyendo un mayor riesgo de sufrir ataques cardíacos y accidentes cerebro-vasculares, ataques de ansiedad, úlceras, agotamiento, depresión, aumento de peso y aumento de consumo de tabaco o alcohol.

Y si esos efectos en tu salud no fueran lo suficientemente malos, los estudios demostraron que ser adicto al trabajo eventualmente te hace menos productivo.

Sin embargo, a pesar de los inconvenientes, nuestra sociedad es una que celebra la ética de trabajo obsesivo. Lucy Kirkness es una ex adicta al trabajo confesa que fundó su propia consultora SEO y marketing digital llamada Little Digitalist. Ella dice que después de fundar la compañía se convirtió en una adicta al trabajo debido a los temores irracionales que impregnaban en el mundo emprendedor y de negocios.

“Uno de los cuales era sin dudar que tenías que trabajar todo el día y toda la noche para tener éxito,” dice Kirkness. “Se dicen tantas cosas por ahí, como que los fundadores de startups se levantan a las cuatro o cinco de la mañana y trabajar hasta la noche, siete días a la semana. Casi parecía impresionante, algo que quería hacer. Pronto me di cuenta de que este tipo de vida laboral no era la única manera de tener éxito.”

De hecho, Kirkness y otros tres emprendedores con los que hablé me dijeron que dejaron su adicción al trabajo atrás e igual prosperaron en sus vidas profesionales, a pesar de (o incluso debido a) fijar límites en su balance trabajo/vida.

Aquí tienes sus consejos sobre cómo dejar de ser un adicto al trabajo y aún así salir adelante.

Lección 1: No tengas miedo de decirles “no” a los clientes

“Cuando empecé estaba dispuesta a tomar cada proyecto que apareciera, perseguía casi todas las ideas que tenía para un proyecto paralelo, y en general, hacer todo lo que pudiera manejar físicamente,” dice Kirkness. “Mis listas de tareas pendientes eran tan largas como yo de alta. Llegó un punto en el que había anotado tanto, y era tan larga, que resulto ser demasiado abrumadora, y no pude hacer nada.”

Después de siete meses de agotamiento físico y mental tomando cada proyecto, comenzó a decirles a los clientes “no”, algo que, dice, es vital que los adictos al trabajo aprendan a hacer.

Realmente traté de ser un poco más feroz sobre los proyectos que aceptaba, para así tener el tiempo, la energía y el enfoque para hacer un verdadero éxito de ellos, en lugar de partirme a mí misma en pedazos demasiado delgados. Desde entonces, fui capaz de tomar menos, pero más grandes y mejores clientes, haciendo proyectos que utilizaban mis mejores habilidades, y que por sobre todo, disfrutara.”

La capacidad de decir “no” significa que Kirkness ha “logrado enfocarse en los clientes adecuados, y los proyectos adecuados, los cuales han hecho maravillas por mi flujo de dinero e ingresos en general.”

Lección 2: Confía en que tomarte un tiempo y desconectarte por completo, eventualmente te beneficiará

Juliet Francis inició su propia agencia de relaciones públicas a sus 30 años y pronto descubrió que en realidad nunca se desconectaba cuando se trataba de negocios.

“Era una esclava de mi escritorio con cada petición e ítem de mi lista de tareas sin importar si podían esperar o no. Nunca terminaba,” dice ella. Incluso en su tiempo libre se la pasaba hablando del trabajo, algo que reconoce contribuyó en gran medida a la ruptura de su matrimonio. Desde entonces, ha aprendido a tomarse un tiempo para desconectarse por completo.

“La cultura de trabajo favorece la idea de estar constantemente ocupado, constantemente en ‘on’,” dice, “pero he descubierto que en realidad soy más productiva con un equilibrio de trabajo/vida más saludable, dándome el tiempo y el espacio para ser creativa.”

Para Francis eso significa dejar sus dispositivos a un lado e ir a clases de yoga tres veces a la semana, y también dar paseos por la naturaleza.

“Si hubiera entendido que dar un paso atrás con frecuencia y desconectarme realmente era tan vital, siento que la empresa hubiera tenido éxito antes,” dice, señalando que necesitas aprender a confiar en tu instinto de que desconectarte ahora dará lugar a mayores ganancias en el futuro.

“Culturalmente, estamos programados para sentirnos culpable por no “hacer” todo lo que podríamos. Si eliminas esta culpa y tienes confianza de que tu manera es más eficiente, puedes lograr resultados que de otro modo serían imposibles.”

El caso en cuestión: Confiar en su inspiración de desconectarse del trabajo regularmente le ha dado resultados que no tenía previsto. “En tan solo la fase de arranque de mi actual empresa, superé el éxito de la cima de mi negocio anterior. Me ha permitido confiar en el proceso y confiar en mí misma, algo que es vital cuando estás dirigiendo tu propia compañía.”

picassoHace poco leí algo que me pareció muy interesante:

“Si Albert Einstein nunca hubiera nacido, la Teoría General de la Relatividad hubiera sido descubierta de todas formas, pero si Pablo Picasso no hubiera existido, sus obras de arte jamás hubieran sido creadas.”

Picasso fue un pésimo estudiante. Siempre tuvo problemas con las autoridades ya que odiaba que le dieran órdenes, sin embargo, a los nueve años terminó su primera pintura: Le Picador (1890).

A pesar de su inicio dudoso, el creador de La Guernica (1937), se convirtió en uno de los artistas más reconocidos del siglo XX dejando un legado enorme.

A continuación, algunas de mis citas favoritas:

1. “Los malos artistas copian. Los buenos roban”

Esta frase tiene múltiples apreciaciones. Austin Kleon la interpreta así: “Robar como artista significa que ya nada es original”, asegurando que hoy en día todo es una mezcla de lo que ya se ha hecho.

Lo más irónico de esta cita es que no existe evidencia real de que sea original de Picasso. De hecho, estas palabras aparecen en un pasaje del libro de T.S Eliot The Sacred Wood: Essays on Poetry and Criticism (1920) en donde escribe: “Los poetas inmaduros imitan mientras que los maduros roban”.

2. “Todo lo que puedas imaginarte es real”

Este español no solo fue el artista más dominante durante la primera mitad del siglo XX, también fue quien más hizo contribuciones al surrealismo; el cual estuvo influenciado por la liberación de la imaginación inconsciente.

3. “El arte es la eliminación de lo innecesario”

Influenciado por los artistas del siglo XX —incluyendo a Picasso— Steve Jobs dijo: “Innovar no es solo decir ‘sí’ a todo”.

De hecho, Apple utiliza las once litografías que componen The Bull (1945) para explicar el proceso de diseño de la compañía.

4. “La acción es la llave de todo éxito”

No hay nada más que decir. Hoy en día esto se mantiene cierto ya sea para la creatividad o cualquier otra cosa.

5. “Todos los niños son artistas. El problema es mantenerlos así hasta que crezcan”

Esta frase me recuerda a los estudios que demuestran cómo los pequeños utilizan menos el lado creativo de su cerebro a partir de que entran a la escuela.

6. “Yo pinto objetos como me los imagino, no como los veo”

Otra grande que me hace pensar en la filosofía de: “moldea el mundo con base en tu visión”.

Estas lecciones le han proporcionado a mi proceso creativo una perspectiva única. El arte es un robo. Así que recuerda que los malos artistas copian, mientras que los grandes roban.

vivir mejorNos enganchamos a la idea de que viviremos mejor al tener “más”: más dinero, más amigos, más actividades, más cosas chulas, etc.

Pero ocurre que, a veces, para vivir mejor hemos de apuntar en sentido contrario: reducir, simplificar, quitar lo que sobra.

En realidad, es necesario cortar con los excesos, a fin de dejar sitio para esas cosas importantes de las que deseamos que haya “más”.

Tengamos en cuenta las limitaciones que todos tenemos: el tiempo; la energía; la fuerza de voluntad; la capacidad para prestar atención, para concentrarnos, para procesar la información, etc.

Son recursos limitados que hemos de administrar sabiamente. Y para dedicar “más” a lo importante, necesariamente hemos de dedicar “menos” a lo secundario.

Imagina que tu vida es una habitación. Un dormitorio, por ejemplo. Piensa en los elementos importantes que van a formar parte de la misma (una buena cama, el armario, etc.).

No vas a ser más feliz llenando la habitación de trastos desde el suelo al techo. Si acaso, te las verás moradas para limpiarla u ordenarla.

Algo similar ocurre con la vida al completo. En ocasiones “metemos” cosas en ella que no son necesarias ni nos hacen más felices.

Cada cual sabrá qué es lo que sobra en su caso:

– Distracciones (un exceso de horas de tele, por ejemplo).
– Preocupaciones.
– Amistades venenosas.
– Tareas.
– Compromisos.
– Objetos (ropa, aparatos, adornos, etc.).

Para estar más a gusto, bastaría con quitar o reducir en lo que es menos importante. Y, de paso, podríamos emplear nuestros recursos limitados (tiempo, energía, dinero, etc.) en lo que sí es significativo.

No seré yo quien te diga qué es lo que sobra en tu vida. Pero, si te ronda la idea en la cabeza de que serías más feliz con “más”, podrías considerar la opción de quitar antes lo que está de sobra.

Respirarías más a gusto eliminando lo innecesario y tendrías más recursos para dedicárselos a ese “más” que tienes en mente.

shakespeareSi bien es cierto que William Shakespeare es considerado como el mejor dramaturgo en el idioma inglés, también lo es que era un astuto hombre de negocios.

En el Londres de la época de Isabel I, el teatro El Globo original podía dar cabida a 3.000 personas. Los plebeyos o “Groundlings” pagaban un centavo para estar al aire libre, mientras que la nobleza gastaba hasta seis peniques para sentarse sobre cojines en las galerías cubiertas.

A pesar de que El Globo se incendió en 1613, el teatro le dejó a Shakespeare una buena fortuna.

Además, era uno de los dueños de otro teatro de Londres y de una compañía de producción.

En su ciudad natal de Stratford-upon-Avon, en el condado británico de Warwickshire, invirtió mucho en tierra y propiedades, y se dice que también comercializaba granos.

Cuando Shakespeare murió, el 23 de abril de 1616  era un hombre muy rico. En dinero de hoy en día habría sido cómodamente un millonario.

Musa de fuego

Cuatro siglos más tarde, Shakespeare probablemente se sentiría bastante satisfecho de que su obra y su legado haya seguido apoyando una industria grande y lucrativa, que está lejos de limitarse a la venta de entradas para el teatro y al empleo de actores.

En la actualidad, todavía Shakespeare es la columna vertebral de una comunidad empresarial sustancialmente más amplia: desde hoteles y restaurantes en Stratford hasta recorridos a pie en Londres, sin olvidar los bares cercanos a ese balcón tan especial en la ciudad italiana de Verona, además de las ventas de libros y objetos de interés, e incluso clases de liderazgo para hombres y mujeres de negocios.

Definitivamente no se trata de mucho ruido y pocas nueces.

Medida por medida

En la opinión de Piers Ibbotson, hay tantas lecciones de Shakespeare acerca de los peligros y trampas del poder que le han proporcionado un fondo inagotable de material para sus talleres de gestión y liderazgo en las últimas dos décadas.

“Las obras de Shakespeare son estudios de caso de los dilemas humanos centrales”, dice Ibbotson, de 61 años de edad, quien es parte de la unidad Crear de la escuela de negocios de Warwick.

“Sus obras son tan ricas y tan complejas, que hay situaciones reales para examinar. Actuarlas es una experiencia muy poderosa, pues la gente puede meterse físicamente en esas situaciones”.

Crear utiliza las obras de Shakespeare para guiar a los estudiantes y a sus clientes empresariales a través de numerosas situaciones difíciles de negocios.

“Macbeth”, por ejemplo, es visto como un estudio sobre los límites de la ambición, mientras que “La tempestad”, como una metáfora de una tormenta perfecta de la rivalidad en el lugar de trabajo.

“El sueño de una noche de verano” se utiliza para explorar la transformación en los negocios, y “El comerciante de Venecia” enseña sobre el cumplimiento de los contratos.

Ibbotson dice: “Shakespeare es un recurso maravilloso y, por supuesto, siempre estás usando un lenguaje tan poderoso, que le permite a la gente articular las ideas mucho más sutiles y complejas que si se limitaran al pobre lenguaje de negocios”.

Hijo del mejor

Richard Olivier, de 54 años, es otra persona que aprovecha las obras de Shakespeare para enseñar buen liderazgo y práctica empresarial.

Es el hijo de Sir Laurence Olivier, el actor shakespeariano más famoso del siglo XX de Reino Unido, y opina que “Shakespeare es un profesor de ética increíble”.

“Aparte de las obras históricas, no hay obras en las que el malo se sale con la suya al final”.

Los clientes de la empresa de Olivier. Olivier Mythodrama, incluyen a los gerentes del Servicio Nacional de Salud británico, la Policía Metropolitana y Daimler-Benz.

“Hay un gran drama en el liderazgo, y Shakespeare fue probablemente el primer dramaturgo en retratar el drama humano y el liderazgo en forma tridimensional”, señala Olivier.

¿Sueño de una noche de verano?

El área conocida como la Inglaterra de Shakespeare (que incluye las ciudades de Stratford, Royal Leamington Spa, Kenilworth y Warwick) recibió a 9,94 millones de turistas en 2014, según Shakespeare Birthplace Trust, la fundación de beneficencia que cuida de los sitios del patrimonio Shakespeare.

Añade que el valor total del turismo para la economía local se encuentra en la región de US$900 millones, que apoya unos de 11.150 puestos de trabajo.

Alisan Cole, del Shakespeare Birthplace Trust , le contó a la BBC que “2014, el 450 aniversario del nacimiento de Shakespeare, fue nuestro año récord, con 820.000 visitantes, y estamos esperando que 2016 llegue a estar a la par o lo supere”.

Reibox BlogEn muchos sentidos, Richard Branson es el emprendedor prototipo.

Desde que inició el Grupo Virgin hace 46 años, supervisó cientos de compañías en todo el mundo, en una amplia gama de industrias, con el nombre Virgin.

No hay diferencia entre la forma en que aborda los riesgos tanto en su vida profesional como en su vida personal, lo que queda claro en el nuevo documental “Do not Look Down“. La película destaca las imágenes de sus viajes en globo aerostático, transatlántico en 1987 y transpacífico en 1991.

Business Insider recientemente se sentó con Branson para hablar sobre la película, y cómo revela una visión de su filosofía empresarial. Le preguntamos por el consejo más común que le da a los emprendedores que aloja en su isla privada durante sus conferencias.

“Cuando alguien que está interesado en iniciar un negocio viene a mí, creo que mi primera pregunta es, ‘¿Tienes una idea que haga mejor la vida de las otras personas?’ Si la tienes, entonces tienes un negocio,” dijo.

“Y mi segundo consejo sería: ‘A la mierda, sólo súbete y hazlo.'” Como Branson le dijo a Fortune en mayo, “soy un gran creyente en salir y probar. A veces te caes de cara, a veces tienes éxito.”

Branson también explicó constantemente desde hace años que los emprendedores necesitan dejar de lado sus egos y contratar personas que sean mejores que ellos en ciertas áreas, y asegurarse que (a pesar de los altibajos de construir un negocio) todos se diviertan al final del día.

“Rodéate de gente estupenda,” nos dijo Branson. “Asegúrate de divertirte mucho en el proceso. Asegúrate de encontrar tiempo para ti mismo. Y simplemente sigue adelante.”

Vivir Mejor¿Por qué no podemos dormir y cómo solucionarlo?

Gran parte del problema, según la magnate de los medios Arianna Huffington escribe en su libro, “La revolución del sueño“, se centra en y alrededor de nuestro mayor uso de pantallas.

Esto es especialmente un problema por las noches, cuando las luces de nuestros smartphones, tablets y laptops mantienen nuestros ojos y cerebros en estado de alerta; lo que hace difícil poder relajarse y nos impide tener el largo y pacífico sueño que necesitamos para ser productivos durante el día.

¿La solución de Huffington? Usar la hora de acostarnos para desconectarnos gradualmente.

Recientemente hablamos con el profesor de medicina clínica y compañero de la American Academy of Sleep Medicine, Raj Dasgupta, para ver cómo el régimen de Huffington se alinea con lo que sabemos sobre la ciencia del sueño.

Resulta que muchas de las cosas que Huffington sugiere se alinean con las prácticas que un grupo de científicos del sueño llaman “higiene del sueño”, un conjunto más amplio de comportamientos saludables diseñados para preparar nuestro cuerpo para una noche de descanso.

Así es como funciona:

1. Ten un ritual del sueño

En su libro y entrevistas, Huffington habla sobre la importancia de forjar un período de transición entre el estado de estar despierto y alerta, y estar tranquilo y listo para dormir.

“Mi ritual,” Huffington le dijo recientemente a Access Hollywood, “consiste en tomar un baño caliente con velas porque amo reavivar el romance con el sueño.”

Esta práctica es un componente importante de la higiene del sueño, ya que ayuda a decirle a nuestros cuerpos que nos estamos preparando para el descanso.

“Cuando estás yendo a la cama, necesitas hacer cosas que sean relajantes, como leer un libro“, dice Dasgupta. “Quieres una transición gradual hacia el sueño.”

2. Deshazte de las distracciones

Huffington dice que también elimina todos los dispositivos electrónicos (tablets, teléfonos, computadoras) de su habitación para evitar todas las cosas que llaman su atención como los emails, las noticias, o las redes sociales.

Este es otro enfoque clásico de la higiene del sueño.

“A la hora de acostarte, quieres estar en paz,” dice Dasgupta. “Las cosas que probablemente no te harán sentir en paz incluyen las noticias”.

Si bien Huffington escribe que ella apaga todos sus dispositivos 30 minutos antes de la hora de acostarse, algunos expertos sugieren una ventana un poco más grande sin dispositivos de más o menos una hora antes de acostarse.

3. Cierra tu día

Si tienes problemas por las noches con la sensación de que simplemente no terminaste todas tus tareas pendientes, entonces podría ser útil hacer algo antes de dormir que le diga a tu cerebro y a tu cuerpo que el día realmente terminó.

Huffington dice que antes de meterse en la cama, usa un diario para anotar tres cosas por las que está agradecida. Dado que se trata de usar el clásico papel y lápiz, esto caería fácilmente en las categorías anteriores. Y también refleja la idea de la psicología positiva, una teoría que dice que enfocarse en los aspectos positivos del día puede ayudarte a sentirte más feliz y más satisfecho.

Pero no tienes que creerlo; inténtalo tú mismo esta noche.

exitoDesde que usted es pequeño escucha de sus familiares, profesores y especialmente de sus padres frases como: “tiene que ser alguien en la vida”; por lo que le aconsejan que debe estudiar mucho para ser profesional y después, lograr tener una estabilidad laboral y económica.

Entonces, en nuestra mente divaga constantemente la idea futura de conseguir una mansión, el mejor carro del mercado, viajar por todo el mundo y tener mucho dinero para gozar con lujos. Muchos considerarían que esto es el éxito.

Por otro lado, podríamos considerar que el éxito es un sentimiento de felicidad, un momento anímicamente positivo en el que usted disfruta de haber logrado alguna cosa o haber obtenido un triunfo, ya sea en su actividad laboral, académica, social o en la vida en general con la unión de todo lo ya nombrado o porque usted quiso pensar diferente y emprender con los negocios que más adelante le darían el bienestar financiero.

Las personas más ricas en el mundo son consideradas exitosas por los logros millonarios que han conseguido con sus industrias o compañías y han sido ejemplos a seguir porque muchos han comenzado desde abajo y han subido gracias a su continuo trabajo y al insistente compromiso con sí mismos para lograr sus sueños y deseos.

Con todo esto, lo importante que debe comprender es que hay cinco elementos sin los cuales, sería difícil que usted pudiera alcanzar esas metas o considerarse, realmente, exitoso.

Entonces, de acuerdo con Inc., estas cinco cosas lo animarán a cambiar de hábitos y modificar su plan de emprendimiento. El éxito no llega solo, hay que buscarlo y trabajar en él:

1. Crea en usted mismo

Puede que usted tenga una idea o un negocio innovador en su mente, se entusiasme con ella y decida compartirla con las personas más cercanas, pero ¡oh sorpresa!, estas personas no lo tomaron como usted esperaba.

Muy seguramente le dijeron que era una mala idea, que usted cometió un error al salirse de su empleo, que no tenía las capacidades y además le recuerdan constantemente sus imposibilidades, llenándole la cabeza de obstáculos y no de aportes.

Tiene que entender una cosa: el camino a el éxito es difícil, crítico, pues no se consiguen las cosas de “la noche a la mañana”, pero aunque le digan que no en varias oportunidades, usted debe creer en sí mismo, en sus ideas y sus capacidades.

2. Haga lo que le gusta

Si no hace lo que le apasiona, sentirá que su labor es pesada, amarga, dura, llegará a sentir que el tiempo es eterno en su trabajo o estudio. Además de que usted está trabajando por dinero lo que es un gran error.

El sitio web Applesfera nombra las claves de éxito descritas por Steve Jobs el fundador y más grande empresario de Apple en las que nombra el “gusto por lo que se hace”, expresándose de la siguiente manera:

“la primera clave del éxito es hacer aquello que te gusta, aquello que genera pasión, ilusión y hace que te levantes cada mañana con ganas de ello. Un trabajo o producto realizado sin pasión es un producto sin alma.”

3. Sea emprendedor

Comenzar como independiente suele ser duro y tedioso.

Puede durar algún tiempo consiguiendo que crean en usted y en su negocio. Lo que le costará dedicación en su trabajo, la jornada de la empresa en la que trabajaba se puede extender más de las ocho horas a las que estaba acostumbrado. Pero no se preocupe porque es normal que esto ocurra.

En el sitio web Entrepreneur mencionan algunas lecciones de éxito que se pueden tomar de Bill Gates, el cofundador estadounidense de la empresa Microsoft, quien según el ranking anual de las personas más ricas del mundo elaborada por Forbes (para el año 2016 ocupa el primer puesto con US$75 mil millones), en los que se afirma que:

“en un comienzo, el negocio requerirá sacrificios y mucho trabajo, pero con el tiempo debes aprender a delegar y dejar una cultura empresarial que continúe aun cuando no estés.”

4. Aprender del fracaso

Cuando se equivoque en las decisiones que tome para su negocio o su vida laboral y profesional, no se amargue y tampoco sea obstinado cuando las demás personas le indiquen que usted está mal.

Revise su trabajo, analice lo bueno y lo malo, busque cuál es el inconveniente y trabaje en él. Entienda que la única manera de mejorar y hacer las cosas muy bien es aprendiendo de sus errores. Reconózcalos, admítalos como lo que usted es, un verdadero líder.

5. El optimismo no siempre es bueno

En el libro ‘Por qué unas tiendas venden y otras no’, de Luis Lara y Jorge Mas, se citan diez frases de Amancio Ortega, el empresario español del sector textil, que según el ranking de los hombres más ricos del mundo elaborado por Forbes, ocupa el segundo puesto con una fortuna de US$67 mil millones.

Estas frases indican el porqué de su éxito empresarial, una de ellas fue “el optimismo es negativo”, en la cual con un breve discurso explicó:

“Lo peor es la autocomplacencia. En esta compañía nunca nos hemos confiado. Yo nunca me quedaba contento con lo que hacía y siempre he tratado de inculcar esto mismo a todos los que me rodean. El optimismo es negativo. Hablar tanto es negativo… Hay que poner diariamente la organización boca abajo. Y hay que inventarse de vez en cuando una suspensión de pagos. El éxito nunca está garantizado.”

Vivir MejorEl carisma tiene un lado oscuro. A menudo nos sentimos atraídos por las personas carismáticas, a pesar de que puedan enmascarar agendas menos-benignas.

Los científicos sociales, incluyendo a Robert J. House y Jane Howell, investigando desde la década de 1990, han descubierto que en realidad hay dos tipos de líderes carismáticos: Algunos buscan el bien general (a veces llamados líderes “BG” para abreviar), mientras que otros están interesados principalmente en el “Bien Propio” (“BP”).

El primero utiliza sus habilidades personales para servir necesidades colectivas; como en una empresa, comunidad o país entero. Pero este último usa esas mismas habilidades y recursos para servirse a sí mismos y hacer avanzar sus propios intereses.

Muchos de nosotros creemos que reconocemos la arrogancia y el narcisismo cuando lo vemos, pero no siempre es el caso. En la práctica, puede ser difícil distinguir estos dos tipos de carismas. Los líderes con intereses propios hablan de la misma forma que aquellos que realmente se preocupan por las necesidades del grupo.

Si ambos líderes suenan igual, ¿cómo puedes saber a cuál seguir?

Amplia tu lente de observación

En primer lugar, dejar de sólo escuchar lo que dicen los líderes de manera aislada.

El carisma a menudo hace que sea fácil que seamos cautivados por el mensaje de alguien a expensas del contexto de alrededor y otros factores. En vez de ello, haz un esfuerzo consciente para observar las dinámicas del equipo o equipos que rodean al líder carismático al que estás escuchando.

Hay tres diferencias fundamentales en la forma en que los equipos de los dos tipos de líderes interactúan entre sí y con sus líderes:

1. Ambos pueden articular una visión convincente, pero sólo los líderes por el “bien general” involucran realmente a los demás al realizarlo. Esta es la señal a notar. Las personas en estos equipos son activados más por los principios e ideas de sus líderes, y están menos apasionados sólo por el personaje.

2. Los líderes colectivistas hablan más en términos de desafíos, oportunidades y alcanzar potencial, mientras que los líderes por sus propios intereses se enfocan en los competidores y villanizan a la oposición. Sin embargo, ambos tipos prestan mucha atención al entorno competitivo, así que ten cuidado de los líderes que pasen más tiempo atacando a los demás que articulando posibilidades.

3. Observa la forma en que demuestran confianza. Ambos tipos de líderes carismáticos tienen exteriormente confianza, pero los líderes “BP” tienen egos más frágiles. Es por eso que se rodean de personas que los adoren y sólo desacuerdan por show. Los líderes “BG” se sienten más cómodos con desacuerdos honestos e invitan a las personas inteligentes a su círculo para que les ofrezcan perspectivas totalmente diferentes. Su sentido de confianza en sí mismo no es sacudido por los desacuerdos.

Cómo ambos tipos de líderes pueden ayudarte o perjudicarte

Ambos tipos de líderes pueden tener un efecto profundo en tu organización y tu carrera. Bajo la dirección de un líder más enfocado al grupo, los lugares de trabajo en general son ambientes psicológicamente más seguros donde la gente tiene el espacio que necesita para desarrollarse. Con el tiempo, los miembros del equipo ganan más confianza y desarrollan relaciones más estrechas con su líder, así como con los demás.

Fundamentalmente, estos equipos pueden funcionar y continuar con su trabajo, incluso cuando sus líderes no están presentes; tienen la libertad y el estímulo mutuo para poder auto-organizarse.

Seguir a los líderes con intereses propios, por el contrario, puede dañar seriamente tu carrera. Su liderazgo normalmente decepciona: puedes creer su gran visión, sólo para darte cuenta de que la grandeza nunca se extendió más allá de la propia personalidad del líder. Es posible que trabajes muy duro en su nombre, pensando que te están defendiendo o cuidando, cuando en realidad puede que ni siquiera estés en su radar.

El peligro de seguir a un líder carismático que está más absorto en sí mismo es que pueden estar más interesados en usar tus metas y aspiraciones para apoyar las suyas propias; podrían diferir considerablemente, pero este tipo de líder intentará hacer esa brecha sea difícil de percibir. En última instancia, hay más probabilidades de que termines lanzado debajo del autobús o salir con una reputación dañada.

Sin embargo, hay una advertencia importante aquí: Cuando se trata de motivación humana, todos somos bolsas mezcladas, por así decirlo; cuidando de nosotros mismos y buscando el bien general. Es raro, si no imposible, encontrar a alguien que esté subordinando todas sus metas personales a los intereses del grupo.

Aún así, es aconsejable seguir a las personas que sean capaces de ponerse a la altura de las circunstancias y cuidar a las personas sin las cuales no podrían lograr lo que están apuntando a lograr, o al menos a los líderes que hacen eso la mayor parte del tiempo. El carisma puede ser engañoso y seductor, pero prestándole atención a algunas de estas señales menos evidentes, puedes ser más consiente de a quién seguir y a quien dejar de lado.

multimillonarioA diferencia de muchos otros emprendedores, Sam Ovens descubrió muy rápido en su vida que un trabajo de 9 am a 5 pm no era lo que él quería.

Buscaba más, así que tras solo tres meses de trabajar en una oficina saliendo de la universidad, renunció y se mudó al garaje de sus padres para arrancar su primer negocio.

Luego de nueve meses de arduo trabajo invirtiendo todo el dinero que tenía, la primera empresa de Ovens (una bolsa de trabajo al revés) salió al público. Pronto fracasó miserablemente, lo mismo que las siguientes dos compañías que lanzó.

En lugar de rendirse y volver a la vida mundana de oficina, Ovens usó su experiencia como una gran oportunidad de aprendizaje. ¿Por qué sus buenas ideas no lograron conectar con los consumidores? ¿Qué hizo mal? ¿Qué hizo bien?

Esta auto-evaluación y su apertura a mejorar llevaron a Ovens a intentarlo una vez más y empezar una cuarta empresa, una consultora de negocios.

Esta vez sus esfuerzos dieron resultado. A la edad de 26 años, solo cuatro años después de abrir su negocio, Ovens había ganado más de US$10 millones de dólares. Sobra decir que ya se mudó de la casa de sus padres.

Platiqué con Sam para saber qué consejos tendría para los lectores. Estos son sus cuatro mejores tips, las lecciones más valiosas que recogió en su propio proceso de prueba y error.

1. Construye rápido tu marca personal

Generar una marca personal es fundamental para los emprendedores. Primero porque tener un nombre que se reconozca le dará a tu nuevo negocio cierta credibilidad.

“Si las personas conocen y confían en tu marca personal, confiarán en tu negocio”, dijo Ovens.

Segundo, incrementa tu audiencia personal para así alcanzar a más clientes posibles todos los días.

Ovens sugiere construir tu marca buscando publicidad, tanto para tu compañía como para tu persona, dando charlas y con una buena estrategia de redes sociales.

“Cada hit en los medios, charla o publicación en tus redes sociales es una oportunidad de darte a conocer a otro consumidor potencial. El branding personal es una herramienta básica para el éxito de los negocios”, aseveró el entrevistado.

2. Monetiza tus redes de contactos

De acuerdo con Ovens, la mayoría de los emprendedores y los emprendedores wannabe ya tienen una red de contactos más valiosa de lo que imaginan.

“Cuando estás comenzando, no debes olvidar tu red personal de amigos y familia”, aconsejó Ovens. “Te sorprendería ver cuántos clientes potenciales ya tienes dentro de tu esfera inmediata”.

Familiares, amigos y amigos de amigos son las personas que necesitas para arrancar, ya que casi siempre es más fácil acercarse con tu idea de negocios a una persona que conoces.

3. Nunca dejes de aprender

No importa cómo arranques un negocio, siempre tendrás algo que aprender.

Sin importar que tan bien creas que conoces a tu industria, sin duda encontrarás desafíos, cambios en el sector y otros obstáculos que nunca pudiste imaginar.

“Gracias a toda la información que tenemos al alcance de nuestras manos, cualquier emprendedor puede aprender por cuenta propia casi de todo”, indicó el joven CEO. “He leído cientos de libro para aprender de marketing, finanzas, ventas, contabilidad, estrategia y desarrollo personal. Sabía que eran temas que tenía que entender mejor si quería que mi negocio creciera”.

4. Supera el rechazo

“Enfrentar el rechazo me daba terror cuando arranqué mi primer negocio”, aseveró Ovens.

Como una persona naturalmente introvertida, hacer llamadas y buscar clientes fuera de su zona de confort le costaba mucho trabajo. Pronto se dio cuenta de lo importante que era atreverse a buscar contactos, así que tuvo que superar ese miedo.

“Forzarme a hablar con extraños acerca de mi negocio y entender que el rechazo no era personal, fue, probablemente, el paso más crítico en mi camino al éxito”, finalizó el joven millonario.

¿Qué harías con US$10 millones de dólares? ¿Cuáles serían tus consejos a otros emprendedores?

importaAl final, en la vida, las personas son lo único. Lo que importa. Lo que nos hace mover cada día.

Las personas a las que amamos y a las que vamos esquivando porque nos hacen tropezar, pero que también forman parte de nuestros días.

A medida que evolucionamos y maduramos, las personas que nos rodean, cambian. Algunas persisten siempre porque las llevamos enraizadas en nuestra esencia. Otras van y vienen. Muchas no pasan de la primera curva… Y me he dado cuenta de que cuanto más arriesgas y más te metes por caminos nuevos, más personas afines encuentras.

A medida que te expones a perder y decides salir de tu círculo para encontrar nuevas experiencias, eres capaz de encontrar a personas que están en tu órbita, personas que como tú asumen que para ganar hay que arriesgar, que para aprender hay que salir de la burbuja.

No sé por qué. Seguramente por la misma razón por la que cuando llevas mucho tiempo buscando una respuesta y estás atento, la encuentras. Está en un libro, en un anuncio de una valla publicitaria, en una mirada, en el camino que nunca transitas porque es más largo o en una papel tirado en el suelo que no verías si no hubieras perdido el tren.

A veces, da la sensación de que el universo conspira para que sepas lo que buscas, lo que necesitas, para que encuentres la forma de conseguirlo… Y otras veces, para que lo pierdas, porque en realidad, necesitas perderlo.

Esa sensación de que todo pasa por algo y de que lo que sucede a tu alrededor es justo lo que hace falta que suceda para pasar de pantalla en este juego complicado, para aprender lo que te falta por saber y subir un peldaño más de escalera, para ser más sabio y poder escoger mejor la próxima vez… Cada prueba superada te lleva a un tramo nuevo donde necesitas de esas nuevas habilidades adquiridas gracias al trance anterior.

Y lo mismo sucede con las personas que te encuentras. Cuanto más creces, más maduras son algunas de las personas con las que te encuentras, como si compartierais un espacio común… y más cuenta te das que hay otras que no te hacen bien, que te intoxican y de las que debes alejarte porque no te ayudan a ser mejor. Aunque incluso estas últimas, parece que están allí, esperando a que las encuentres para poder escoger no quererlas cerca, para certificar lo que quieres y lo que no, para poner a prueba el nuevo aprendizaje, para que te des cuenta de que tal vez en el pasado habrías caído y ahora no …

Y lo ves claro. Cuánto más dispuesto a perder estés, más ganarás.

Ganarás por tu actitud, por tu forma de ver la vida que te hace mover y no quedarte quieto. Ganarás porque en ese camino que recorrerás hasta llegar a la gloria o estrellarte, aprenderás mucho y conocerás a personas que están en el mismo punto que tú… Ganarás porque en una de sus esquinas hay algo precioso que tal vez te guste más que lo que crees que te espera en la meta. Ganarás porque al terminar el proceso serás mejor y estarás preparado para volverlo a intentar con más habilidad y certeza.

Por eso, me gustan los perdedores. No los que se encogen en el sofá y piensan que el mundo conspira contra ellos, ni los que se quejan y lamen heridas esperando que caiga una solución del cielo… Ni los que esperan, ni los que ya saben que el mundo no les dará nada…

Me gustan los perdedores de verdad… Los que han apostado al máximo para conseguir algo y se han dado de bruces… Los que atesoran sus errores como oro puro y recuerdan sus fallos con una sonrisa en la boca porque son su patrimonio, su legado de aprendizaje, su pozo de sabiduría.

Me gustan los que se ríen cuando caen y no les importa si les miran. Los que se quedan a un milímetro del éxito y se levantan. Los que prefieren perder a quedarse quietos…

Personas que cuentan historias con los ojos. Que llevan un pedazo de vida prendido en la mirada y se puede leer cuando te clavan las pupilas o te dedican unas palabras.

Personas que están dispuestas a ayudarte porque sí, porque hace siglos que superaron el peldaño de la generosidad y porque saben que compartir les hace grandes.

Todas esas personas que han decidido que aunque las noticias digan que todo va mal, están dispuestas a demostrar que hay esperanza y llevar la contraria.

Hay tantas personas que últimamente me han ayudado a encontrar respuestas… Personas que han decidido que tal vez para conseguir más libertad debían apostarlo todo, aún sabiendo que podrían perder… Porque saben que lo que importa es saber que haces lo que necesitas hacer, lo que te ayuda a crecer… Que haces no tanto lo que debes sino lo que te debes a ti mismo, que no te engañas ni renuncias a ti mismo, que vives lo que hace falta que vivas para llegar a encontrar la paz interior.

Y que saben que en realidad la pérdida es una ganancia enorme, porque el aprendizaje es incalculable y les convierte en personas más válidas y preparadas para la siguiente prueba.

Y en este camino ando, eso intento, con mucho que aprender, y me doy cuenta de que si me cruzo con ellas es porque las necesito, porque son mis lecciones pendientes, mi material valioso de estudio en la vida, mi compañía en este tramo complicado y maravilloso…

Porque cuánto más arriesgas, más cambia tu decorado y quién habita en él. Más vueltas da todo y más te expones a encontrar… Y encuentras.

Encuentras a lo que sujetarte para no caer y lo que te hace tambalear y casi salir del camino… Y notas que a pesar del miedo, eres capaz de reírte de ti mismo y disfrutar de tu caída sin red porque la has escogido tú… Porque has apostado por ver el mundo a tu manera y creer en él, aunque muchos te miren como si estuvieras loco. Porque hay tardes en las que tú mismo lo pensarías si no fuera porque lo que hacías antes de esta locura, te vaciaba el alma…

Y cuando caes… Cuánto más pierdes, más te das cuenta de que esa pérdida era necesaria.

Porque tu forma de ver la vida ha cambiado y lo que antes te parecía importante, ahora te parece superfluo. Lo que te daba miedo, ahora es altamente necesario… Lo que creías imposible es ahora cotidiano.

Cuantas más imprudencias cometes, más convives con la magia… Y mientras decides que te da igual que el mundo te llame intrépido o temerario… Justo en ese momento, cuando ya no te importa perder, cuando te das cuenta de que perder y ganar son dos palabras que ya no tienen para ti el mismo significado que antes, entonces… Sólo te queda vivir.

A veces, la diferencia entre que te consideren un héroe o un insensato, es tan sólo el resultado… Aunque eso, a ti, ya no te importa.

Reibox BlogEs agradable tener un cojín.

Incluso cuando no estás viviendo de salario en salario, hay consuelo en saber que podrás pagar una factura sorpresa de $1.000 (muchos no pueden) o comprar una entrada a último momento para un concierto de tu artista favorito que viene a la ciudad.

Podrías… pero espero que no tengas que hacerlo. Y más bien, sólo disfrutarás del cálido resplandor de tener ese dinero en tu billetera y sacarlo. Tendrás dinero. Serás rico.

Y ahí es donde muchos de nosotros nos equivocamos.

Kristin Wong, del blog de finanzas personales The Wild Wong, tiene un interesante post sobre la brecha en la comprensión entre perseguir dinero y perseguir una meta.

En el primero, estás acumulando riqueza solo por acumular riqueza. En el segundo, estás acumulando riqueza para servir a una meta más grande: un viaje, una casa, educación o una familia. Estás usando el dinero como una herramienta.

Recordando un momento en la vida cuando ella estaba luchando para llegar a fin de mes y su objetivo era simplemente pagar su apartamento, Wong escribe:

“La mayoría de nosotros tratamos al dinero en sí mismo como la meta. Trabajamos para pagar las deudas o ahorramos para nuestra jubilación porque eso parece ser lo responsable y adulto a hacer. Y lo es, pero esto es lo que sucede cuando haces del dinero la meta:

• Abandonas la meta, porque no apoya lo que realmente te importa.

• Renuncias totalmente al dinero, porque no ves el punto. Tus finanzas son un desastre.

• Te apegas a la meta, pero eres tacaño. Haces que la vida sea más difícil solo por ahorrar tu dinero.

• Comienza a acaparar dinero en vez de usarlo.

• Te quedas en un trabajo que odias porque pagan bien.

De mi propia experiencia, cuando haces del dinero la meta, dejas que continúe controlando tu vida.”

Ella remonta esta comprensión en parte al planificador financiero Carl Richards, quien preguntó en The New York Times en febrero del 2015: “¿Y si empezamos a tratar al dinero como una herramienta? Las herramientas están destinadas a ser usadas. No a quedar en un estante y juntar polvo.”

Es una perspectiva similar al del autor ganador del Premio Pulitzer Charles Duhigg, quien dijo que el dinero es un recurso. Tener dinero no significa tener simplemente una colección de dólares; significa tener los recursos para lograr algo.

En otras palabras, una herramienta.

Cuando piensas en ello, tiene perfecto sentido. Los planificadores financieros regularmente recomiendan establecer metas financieras, con etiquetas de precio, para sacar el máximo provecho del dinero que tenemos. Pero en nuestra vida diaria, muchos de nosotros no estamos siguiendo este razonamiento.

Cuando tiramos dinero de nuestros bolsillos cuando caminamos por la calle, comprando gafas de sol, cafés, cócteles y pagando comisiones de los cajeros automáticos que realmente no nos importan, lo estamos haciendo a expensas de las cosas que más queremos. Si el dinero es una herramienta, gastarlo indiscriminadamente ciertamente no es usarlo correctamente.

Teniendo esto en mente, la pregunta más efectiva que deberías hacerte no es “¿Cuánto dinero puedo ahorrar?”; es “¿Para qué lo estoy ahorrando?”

mentorSi estás pensando en crear una empresa, sea una startup o un micro-negocio, la mejor inversión que podrás hacer es la de dedicar un tiempo para encontrar al menos un mentor de negocio.

Y sí ya la creaste y estás pensando en cómo hacer crecer tu negocio, ¡también!

Las matemáticas no fallan: el 70% de los negocios que cuentan con un mentor sobreviven el doble de tiempo que aquellos que no cuentan con un mentor. Las incubadoras y aceleradoras cuentan con mentores por una buena razón.

Y si es tan importante ¿Por qué no se facilita encontrar un mentor a todo emprendedor? Jaja, ¡eso querría saber yo!

De hecho, en el plan de empresa rara vez se contempla dejar una partida de presupuesto para contratar mentores y, sin embargo, debería ser algo casi obligatorio para incrementar las posibilidades de éxito de tu negocio.

Como se suele decir, blanco y en botella… A ver, si tener un mentor es uno de los ingredientes de éxito, digo yo que habrá que facilitar que el mayor número de emprendedores pueda beneficiarse de un mentor.

Normalmente al emprendedor se le facilitan los impresos y la dirección de Hacienda para pagar impuestos. Pero rara vez alguien le pregunta si ha validado su idea, si tiene modelo de negocio, si tiene claro cómo va a ganar dinero y mucho menos lo mandan a la calle a buscar sus primeros 3 clientes antes de empezar a mover papeles, crear la página web y las tarjetas de visita.

Steve Blank es conocido por la frase “Sal a la calle” o literalmente “Sal del edificio” con la idea de que valides tu idea de negocio antes de crear nada. Yo te diría además “Busca un mentor!” o más precisamente “Sal a la calle de una vez y busca un mentor.”

¿Por qué?

– Contar con alguien más experto a tu lado que ya ha navegado por las mismas aguas que tú navegas puede acelerar tus resultados de manera exponencial evitándote numerosos dolores de cabeza.

– Puedes cometer errores graves por inexperiencia y tomar decisiones erróneas puede arruinarte la vida. Puedes firmar un pacto de socios erróneo, puedes terminar endeudado o perder todo tu capital quedándote sin oportunidad de rebotar y salir adelante.

– Gestionar un negocio tanto al inicio como en las fases de crecimiento es una tarea muy solitaria e incomprendida que puede llegar a afectar a tu relación de pareja, familia o amigos. Tener un mentor a tu lado te mantiene cuerdo y motivado para tener claridad y foco en lo verdaderamente importante.

Estoy convencido de que dentro de un tiempo, sobre todo al inicio de un negocio, tener un mentor será algo tan natural como tener un móvil.

El único problema muchas veces es que, fuera de los programas de incubadoras, aceleradoras, etc, no es evidente dar con un mentor de negocio que tenga experiencia real en el área que necesitas y que tenga las habilidades personales adecuadas.

A pesar de ello, puedes encontrar a tu mentor ideal si sabes cómo buscarlo. Eso sí, no deberías tomarte el proceso a la ligera. Es cuestión de sentido común:

– Define de antemano qué necesitas y qué buscas

– Ten claro qué pedir a tu mentor

– Elije al mentor más adecuado para ti con el que conectes de verdad.

– Ten claridad en los objetivos y expectativas.

– Recuerda que su agenda es compleja y su tiempo es limitado

– No te enfades si te dicen que no ya que no todos podrán atenderte.

Una vez tienes esto claro, te será más fácil poner “el radar” y estar pendiente de detectar posibles mentores ideales.

A continuación, te facilito 7 ideas para encontrar a tu mentor ideal:

1. Analiza tu círculo más cercano

En muchas ocasiones puedes encontrar excelentes mentores dentro de tu familia o en amigos cercanos, personas que pueden tener una mayor experiencia que tú o conocer más sobre un sector o situación en particular porque ya han pasado por ello.

Igualmente, puedes enviar un mensaje a tu red de contactos proponiendo la idea y ver si conectas con una persona adecuada para ti y tus necesidades.

2. Utiliza las redes sociales

Puedes utilizar redes sociales como Twitter o LinkedIn para encontrar a tu mentor ideal.

Idea: contacta con otros profesionales y empresarios que admires y pídeles un consejo, normalmente nadie se lo toma a mal sino todo lo contrario.

3. Lee blogs y publicaciones especializadas

Lee publicaciones especializadas y selecciona los profesionales con los que mejor conectas o de los que más aprendes.

No solo aprendes con ellos al leerles, verles o escucharles -lo cual viene a ser una mentorización “indirecta”- sino que, en ocasiones, puedes contactarlos y en función del profesional puedes descubrir que estarán encantados de dedicarte unas horas de su tiempo.

4. Sal a la calle

No siempre tienes cerca a un posible mentor así que sal a la calle y ábrete a nuevas posibilidades.

Contacta con tu Ayuntamiento, Centro de emprendedores o Cámara de Comercio. Haz lo mismo con iniciativas relacionadas con tu sector.

Analiza negocios a nivel local con el fin de identificar a potenciales mentores. Una vez tengas una selección contacta con cada uno, inicia el contacto interesándote por alguno de sus propios proyectos o intereses y preguntando si podrías hacerle algunas preguntas por teléfono, skype, email o incluso invitarle a tomar un café o a comer.

5. Busca en tu mismo sector

A veces, tú mismo sector puede ser tu aliado. Por ejemplo, puedes considerar contactar con el responsable de una empresa más grande que la tuya, en cuyo caso no sueles ser percibido como un competidor, y sugerir intercambiar experiencias, ideas o simplemente pedirle consejo.

La clave es no tener vergüenza a llamar o enviar un email a la persona que nos interesa.

6. Crea un grupo “mastermind”

Crea un grupo (presencial u online) con otros emprendedores en tu misma fase de desarrollo e incluso invitar a emprendedores más expertos puede aportarte valiosas experiencias y evitarte cometer errores.

Puede ser tan sencillo como quedar a tomar un café con otro emprendedor etc., a mí de hecho me ayuda y creo que compartir abiertamente retos, problemas y soluciones es positivo porque nos ayudamos entre nosotros y aprendemos.

7. Contrata a un mentor de negocio profesional

Contratar a un mentor profesional de negocio es, probablemente, una de las mejores inversiones que puedes hacer. Te ayudará a acelerar tus resultados y conseguir antes tus objetivos.

Al inicio todos pensamos que podemos aprender por nosotros mismos y escuchamos mensajes de que emprender es fácil o que salir adelante en internet es cuestión de trucos mágicos. Invertir en un mentor de negocio profesional te ayudará a acelerar el aprendizaje y avanzar más rápido cometiendo menos errores.

La moraleja de esta historia es que, con el tiempo, me he dado cuenta que lo barato sale caro y la ignorancia inconsciente no tiene límites… como pretender que una tienda online funcione en un mes sin invertir en publicidad, SEO, etc. Solo con el paso del tiempo nos damos cuenta de las barbaridades que hemos hecho.

Lo dicho, no pretendas saberlo todo ni hacerlo todo por ti mismo y pide ayuda si lo necesitas. Recuerda que la mejor tecnología es el sentido común.

Quizás por ser el primero en haberme equivocado, hoy en día no dejo de insistir en lo importante que es tener un mentor (o varios) a la hora de emprender un proyecto sea pequeño, grande o mediano.

miedoUna amiga de la infancia -ahora ya psicóloga- me explicó una noche que el miedo es una reacción natural frente a lo desconocido, pero que no debía convertirse eso en un obstáculo para que alguien pueda tomar una decisión o iniciar un emprendimiento propio.

Dicen que de alguna u otra manera, todos hemos pasado por algún momento donde queremos emprender algo pero esos temores nos bloquean y llevan a preguntarnos: ¿Podré lograr lo que quiero? ¿Tendré éxito en este proyecto? ¿Realmente ganaré dinero con este negocio?

Pasa también que muchas veces tratamos de disimular u ocultamos esos miedos con excusas: “no es el momento”, “cuando tenga tiempo”, “el año que viene”, “una vez que me reciba”, etc.

Diego Pasjalidis, experto en estrategias e innovación, cree que la mayoría de las personas no progresa no por la falta de creatividad, sino porque les sobra miedo.

“Justamente, menos del 10% de todo lo que imaginamos alguna vez hacer se lleva a la práctica. Si bien -a veces- se debe a razones reales de tiempo, recursos, en muchas oportunidades nos aparecen barreras internas asociadas al sentimiento del miedo: miedo al fracaso, a perder dinero, a desprestigiarme, a lo que dirán los otros… miedo al miedo en sí”, sostiene.

En una breve charla con Infobae, el fundador de Inspirativa, realizó un punteo con las tres principales consideraciones que un emprendedor debe tener en cuenta a la hora de comenzar a darle forma a esa idea que le anda dando vueltas en la cabeza o lanzarse a concretar un negocio.

Miedos, tips para emprender

Como el miedo es una ilusión, generada a partir de los paradigmas de cada uno de nosotros, para poder dominarlo debemos comprenderlo.

El miedo a emprender basa su existencia en tres elementos:

• Algo malo nos puede pasar (impacto)

• Hay una alta posibilidad de que eso ocurra (probabilidad)

• Si ocurre, mis recursos y capacidades no me permitirán enfrentar ese hecho (debilidad)

Para los negocios, como en otros campos de la vida, debemos ser conscientes de que el miedo no existe, no tiene una entidad, sino que se la damos nosotros en base a lo que percibimos y a nuestros conocimientos y experiencias.

¿Cómo enfrentar los miedos?

1: Pensar: ¿Qué es lo peor que me puede pasar?

El miedo, al tener un fuerte componente irracional, tiende a mezclar todo con todo, y hasta justificar lo injustificable.

Entonces, preguntarnos sobre lo peor que nos puede pasar permite ponderar realmente aquello que nos puede ocurrir.

¿Cuán grave es?
¿Cuán fuerte va a ser su impacto en el mediano o largo plazo?
¿Condiciona mi futuro?
¿Me expone fuertemente?
¿Pierdo mucho dinero?

2: Realizar una matriz probabilidad e impacto.

En un emprendimiento ocurren muchas situaciones, buenas y malas, más o menos gratas. Incluso, muchas de las que aparentan ser negativas tienen un gran aprendizaje para el futuro.

Para no darle alimento ficticio al miedo, podemos realizar una matriz de probabilidad e impacto (negativo) como la que sigue, a fin de colocar a cada hecho que relevemos en el punto anterior en su correspondiente casilla, y darle la importancia que se merece.

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3: Identificar recursos y capacidades requeridos.

Cada casilla del consejo anterior nos demanda diferente tipo de atención.

Aquellos hechos con alta probabilidad de ocurrencia y un alto impacto negativo, nos hace pensar en qué recursos y capacidades debemos tener (o desarrollar) para que el impacto no sea tan negativo o para reducir la posibilidad de que el hecho ocurra.

Aquí, no solo debemos mirar lo que tenemos, sino también pensar ¿quién podría ser un socio o aliado que me complemente para mitigarlos o reducirlos? ¿Puedo transferir esos riesgos a alguien (por ejemplo, un seguro)?

Aquellos hechos que pueden darse con alto impacto y una baja probabilidad de ocurrencia, nos harán pensar si debemos aceptarlos y asumirlos como parte del negocio, porque existe una alta probabilidad de que nunca ocurran.

¿Qué harías si no tuvieras miedo?

Aunque no lo crean, siempre desafiamos a la incertidumbre. Siempre ocurren hechos en todo momento. Tomar una decisión, elegir un camino, una pareja, un socio, implica un riesgo. Y ¿saben qué? Eso es la vida.

Los consejos que aquí se comparten ayudan a hacer consciente algo tan irracional como lo es un miedo, para darle el rótulo que se merece. Una pregunta que me ha quedado del libro ¿Quién se ha llevado mi queso? fue: “¿qué harías si no tuvieras miedo?”

Piénsenlo, porque el miedo no existe y, tal vez, lo único que los paraliza son ustedes mismos. No importa las veces que hemos caído, sino las que nos hemos levantado, y lo que hemos aprendido del proceso.

 

 

 

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