Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"
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De todo un poco sobre los negocios y una vida llena de riquezas

Mark ZuckerbergUna etapa (estudiantil) se cierra, otra (laboral) se abre. Disponer de ciertas directrices para empezar una nueva andadura desde esta ‘tierra de nadie’ nunca viene mal, y menos si los que hacen estas recomendaciones se mueven como pez en el agua en el mundo de los negocios.

Una graduación es más que una ceremonia con la que festejar el esfuerzo que supone sacar adelante una carrera, un máster o un doctorado mediante la entrega de diplomas y la imposición de bandas.

Es un rito de paso, un cambio de tercio en la vida del estudiante que simboliza el fin de años de formación y el comienzo de la incertidumbre, de no saber exactamente a qué se enfrentará, cuál será su siguiente paso ni qué le deparará el inexplorado mundo laboral.

Ante esta situación, los consejos de los que se han visto en ese trance pueden resultar reveladores, más aún si provienen de personalidades del mundo de los negocios o emprendedores que han aprovechado al máximo su talento y que se han erigido como modelos a seguir por algunos jóvenes a los que les gustaría emular su andadura profesional.

Pablo Isla, IESE Business School, 2014

El presidente del grupo Inditex quiso obsequiar con una máxima simple, pero fundamental, a la 49ª promoción de MBA de esta escuela de negocios: “Aspirar a la excelencia, no al éxito.”

Para Isla lo verdaderamente importante es centrarse en hacer las cosas bien, esforzarse por superar los obstáculos que se crucen en el camino en lugar de “protestar” y no perder jamás la pasión ya que es difícil alcanzar cualquier meta si carecemos de ella.

A los ejecutivos del futuro les aconsejó tener siempre presente que la gente que trabaje para ellos es “el activo más importante de una empresa” y que no deben perder nunca ni “el espíritu de emprendimiento” ni la “humildad”, parte del ADN de Inditex “y, sin ningún tipo de duda, parte de los principios heredados del fundador, Amancio Ortega”.

Janet Yellen, Universidad de Nueva York, 2014

La presidenta de la Fed, una de las mujeres más poderosas del mundo, prefirió preparar a los graduados para algo inevitable: el fracaso.

Yellen explicó que el camino correcto suele estar plagado de pasos en falso, algo sobre lo que el organismo que capitanea, según ella misma admitió, sabe mucho.

Explicó que, en su opinión, la clave del éxito reside en la perseverancia, en no tener miedo a “comprometerse con el trabajo, aunque las metas vayan a alcanzarse a largo plazo y enfrentarse a todos las eventualidades que se interpongan en el camino”.

Jeff Bezos, Universidad de Princeton, 2010

El CEO de Amazon quiso dejar claro que no sólo de dones (como la inteligencia o el conocimiento) vive el graduado, sino que su destino dependerá de cómo los utilice, de los caminos que tome y de su capacidad de arriesgarse y no cerrarse en banda a las aventuras empresariales y vitales.

“Cuando tengáis 80 años y reflexionéis sobre vuestra vida (…) las partes más importantes de vuestra historia versarán sobre las decisiones que habéis tomado. Al final, sólo somos nuestras decisiones. Construid una buena historia,” animó a los estudiantes.

Bill Gates, Universidad de Stanford, 2014

El fundador de Microsoft junto a su mujer Melinda quiso transmitir a los estudiantes el enorme valor del optimismo.

El discurso de Gates se centró en las numerosas dificultades y situaciones desmoralizadoras a las que cualquiera se enfrenta a lo largo de su vida, pero a las que ha de sobreponerse afrontándolas con esperanza. Además, el matrimonio hizo especial hincapié en la posibilidad que tenían estos recién graduados de hacer del mundo un lugar mejor.

El ejecutivo lanzó un mensaje parecido a otra promoción que se graduó en 2007 en la Universidad de Harvard.

“No dejéis que la complejidad os frene (…) tenéis la tecnología, los conocimientos y la información que nosotros (su generación) no tuvimos: podéis empezar antes e ir más lejos,” les alentó. “Espero que volváis a esta facultad dentro de 30 años y podáis juzgar vuestra trayectoria no sólo por los logros laborales que hayáis alcanzado, sino por haber contribuido a mejorar el mundo,” concluyó.

Emilio Botín, Universidad de Salamanca, 2006

El presidente del Banco Santander, fallecido en 2014, no perdió la ocasión de intentar aleccionar a la remesa de nuevos doctorados que se graduó en 2006 en la universidad más antigua de España.

Botín destacó la importancia de la formación constante ya que era, a su juicio, “la mejor respuesta a un mundo que cambia rápidamente”. También destacó que durante su ejercicio profesional deberían hacer gala de “una actitud siempre abierta al aprendizaje y al conocimiento (…), adquirir el compromiso de contrastarlo con la experiencia y tener voluntad de aprender de los errores y afán de superación constante”.

Mark Zuckerberg, Escuela Belle Haven, 2011

El fundador de la mayor red social abandonó por un momento sus oficinas de Menlo Park para asesorar a unos graduados muy especiales, los de una escuela cercana que el siguiente curso comenzarían su nueva vida en el instituto.

A pesar de que a estos niños aún les quedaba un largo trecho para enfrentarse a los jefes y las horas extra, Zuckerberg les proporcionó algunas directrices a las que podrán recurrir en cualquier momento de cambio.

El CEO de Facebook intentó inculcarles que cualquier esfuerzo “requiere un trabajo duro en el que no hay atajos,” que hacer contactos es tan importante como obtener buenos resultados académicos y que “trabajar en lo que nos gusta nos pone las cosas más fáciles”.

Warren Buffet, Universidad de Georgia, 2001

El ‘Oráculo de Omaha’ aprovechó su discurso en esta universidad norteamericana para lanzar un mensaje a todos los que están dando sus primeros pasos en el mundo laboral: no trabajes para tu currículum.

El magnate explicó que muchos jóvenes (y no tan jóvenes) aceptan puestos que no encajan con sus objetivos ni con sus pasiones sólo porque creen que contribuirían a crear el “currículum perfecto” y que ya encontrarán su ‘trabajo soñado’ más tarde. Este tipo de comportamiento, a ojos de Buffett, es tan ilógico como ahorrar horas de sexo “para cuando se sea viejo”.

El directivo anima a cualquiera a trabajar en lo que le gusta, ya sea por cuenta ajena o convirtiéndose en su propio jefe, porque “a pesar de que pueda salir mal”, al menos se levantarán cada mañana sabiendo que serán felices.

Steve Jobs, Universidad de Stanford, 2005

El fundador de Apple también recomendó a los alumnos de la promoción de 2005 que buscaran una ocupación que les apasionara, si bien quizás no la encontraran donde esperaban.

El directivo habló de su propia historia para ejemplificar los muchos cambios y situaciones inesperadas a las que se tendrían que enfrentar. Así, les recordó que a pesar de gran éxito que llegó a alcanzar, él no logró terminar una carrera (abandonó la facultad a los seis meses de empezar, aunque fue la “mejor decisión que podría haber tomado”) y fue despedido a los 30 años de su propia compañía (lo que le dio la oportunidad de “empezar de nuevo” y crear otras como Pixar).

Además, el gurú tecnológico quiso hacerles saber que incluso de lo más negativo, podrían sacar alguna enseñanza positiva. Habló de su cáncer, enfermedad que acabaría con él unos años después, y de cómo le había enseñado que “el tiempo del que disponemos es limitado y no hay que malgastarlo viviendo la vida de otros o siguiendo las ideas de otros (…) seguid vuestro corazón y vuestra intuición, lo demás es secundario.”

“Manténganse hambrientos, manténganse alocados.” concluyó.

Juan Roig, Universidad Politécnica de Valencia, 2007

El fundador y presidente de Mercadona aprovechó su nombramiento como Doctor Honoris Causa en la Universidad Politécnica de Valencia, donde cursó sus estudios, para lanzar un mensaje a aquellos estudiantes que al terminar sus carreras quisieran seguir, en cierto modo, sus pasos.

Roig cree que todo emprendedor en ciernes que se precie debería “escuchar a todo el mundo, no creérselo, ser humilde, estudiar, reflexionar mucho, rodearse de un gran equipo, no confundir deseos con realidades” y, como ya diría Picasso en su día, “procura que la inspiración le pille trabajando,”

Tim Cook, Universidad George Washington, 2015

El actual CEO de Apple quiso animar a los que se graduaron de la Universidad George Wahington a no quedarse en el banquillo y a atreverse a saltar al campo a pesar de las críticas que siempre les perseguirán “elijan el camino que elijan.”

Por eso, remarcó que el “reto será encontrar un trabajo que además de pagar las facturas les permita mantener sus valores” y sentirse bien con lo que hacen, algo que, como él mismo reconoció, muchos tomarían como una expectativa poco realista. “Pero es el momento de dejar el escepticismo y cambiar el mundo”, añadió, algo que sólo ellos podrían conseguir.

Es vuestro momento “Podríais hacerlo vosotros, deberíais hacerlo vosotros, tenéis que hacerlo vosotros,” concluyó.

cambios positivosLas resoluciones que declaramos en momentos de emoción, están llenas de buenas intensiones.

Sin embargo, ¿cómo te sientes cuando te das cuenta de que este mes avanza y todavía no ves resultados? En algunos de los casos, aquellas buenas intensiones llenas de ilusión se comienzan a convertir en fuentes de frustración y auto-recriminación.

Aquí tienes algunas causas por las cuales nuestras ilusiones no se materializan. Dales un vistazo y evalúa si alguna de éstas te parece familiar:

Objetivos muy altos e irreales

Estos suelen crear una sensación de inercia y sobrecogimiento. Probablemente hay muchos “Pequeños-Grandes” detalles de los cuales es importante tomar cuidado antes de lanzarte a un espacio mayor.

Cuando un área de tu vida carece de estabilidad, significa que existe “algo” que no ha sido sanado o completado. De esta manera operas inconscientemente en un espacio personal no seguro ni perdurable.

Objetivos Flotantes

Estos objetivos no están relacionados con tu visión. Pueden basarse en dos cosas.

Uno: En lo que alguien piensa que tú deberías hacer o querer.

Dos: Se basa sólo en una ilusión la cual no apoya ningunas de tus intensiones de logro en tu vida.

No existe ningún plan detallado o una estrategia fijada. Y si en efecto sí la hay, sigues posponiendo más que logrando, ten sabido que eso es igual a no tener ni plan ni acción.

Objetivos Ambiguos

Aquí se te hace difícil establecer un plan concreto. Mucho hablar y poco crear o hacer. Por otro lado, tus metas son tan ambiguas que tu plan no es lo suficientemente específico como para tener un resultado tangible.

Falta de Inspiración/Motivación

Tienes tus intensiones claras, sabes hacia dónde quieres dirigirte e incluso puedes visualizarte en tu logro final. Mas sin embargo, hay una parte de ti que no importa lo atractivo del plan, simplemente te faltan energías. Te cuesta ser consistente.

Varías mucho de ideas

Esto es clara señal que no hay claridad en lo que quieres. Domina un miedo que no has sabido manejar y te estancas por mas emprendedoras que sean tus intensiones.

Metas muy rígidas o absolutas

Existe una expectativa creada de cómo debe lucir cada resultado. No da espacio a la creatividad y a fluir ante cualquier cambio o reto inesperado. La vida es un proceso impredecible y el apegarnos a una manera determinada de logro es limitar nuestras posibilidades de éxito y realización personal.

Si tú quieres crear cambios efectivos en tu vida, ten aquí algunas estrategias que pudieran apoyarte a tener éxito en tu diligencia:

– Elige conscientemente una meta que sientas manejable, y que siga siendo un reto para ti.

– Asegúrate de que tu meta esté en directa relación con tu Visión y Propósito de vida personal.

– Ten tan claro como el agua que estás invirtiendo tus energías en algo que realmente tú quieras, valga la pena y sea realizable.

– Define un plan que no sólo delinea los mayores pasos para lograrlo, sino también lo que necesitas completar para hacer que suceda. Y que cada una de las anteriores vaya encaminada hacia tu visión, no hacia el lado contrario.

– Recuerda que a medida vas caminando, siempre hay oportunidad de refinar.

¡Párate firme por lo que amas y sueñas. Crea cambios positivos asegurándote de mirar cada detalle! De este punto en adelante… ¡Haz que suceda!

erroresUna realidad es la que se vive cuando se está en el colegio, otra, cuando se tiene la independencia de la universidad.

Pero una totalmente distinta la que se da cuando se empieza a trabajar y a conocer lo que es realmente el mundo laboral; con sus salarios, relaciones entre compañeros, clima laboral y políticas de las empresas.

Especialmente porque es el momento en el que la “burbuja se rompe” y los jóvenes comprenden que toda la teoría enseñada en los contenidos académicos son sólo una base para afrontar la verdadera realidad de sus profesiones. Más aún porque seguramente se presentarán una variedad de situaciones para las que la universidad nunca los preparó.

Y, por supuesto, entre esas, se cometerán varios errores. Pero no es malo. “De la experiencia se aprende”, dice el dicho. El problema es cuando luego de haber logrado esa experiencia laboral, se sigan cometiendo, como si aún fuera un “primíparo” en el tema.

Así, aquí le dejamos una lista corta de aquellos errores que puede y están permitidos cometer cuando usted está iniciando su vida laboral:

Fracasar en una entrevista

Esto no significa que usted no haya logrado obtener el trabajo, sino que haya cometido error tras error y fue, por eso mismo, que no obtuvo el trabajo: llegó tarde, no supo responder a la pregunta “cuáles son sus defectos” o simplemente no sabía de qué era el trabajo o la empresa en la que le estaban ofreciendo el puesto.

No hay problema, puede pasar. Y si usted es un millennial, seguramente ya lo habrá vivido o está cercano a hacerlo.

Pero vivir esto no es sencillo. Puede tener cierto efecto en su ego o autoestima, así que para la próxima que tenga una entrevista laboral ya estará mucho mejor preparado. No volverá a ocurrir.

Matarse por un proyecto

O por una tarea particular, en su trabajo. Y cuando decimos “matarse”, estamos refiriéndonos a que puede que todo su tiempo, salud y energía se concentren en ello, para que salga como usted esperaba y su esfuerzo sea reconocido.

El resultado: nunca lo felicitaron, ni le dieron las gracias y mucho menos lo ascendieron. Y, por el contrario, resultó con gastritis, su novia le terminó y ahora se le dificulta conciliar el sueño.

La enseñanza: no se desgaste demasiado por un trabajo, por los resultados o lo que los demás (jefes o directivos) vayan a pensar de usted. Si lo hace, hágalo como reto personal, de superación propia y no por la empresa para la que trabaja.

Renunciar a su trabajo

Aunque la situación económica puede que no esté para que usted se dé el lujo de renunciar, cuando aún cuenta con el apoyo de sus padres y no tiene grandes responsabilidades financieras, renunciar a un trabajo que no le gusta es un gran aprendizaje.

Se trata de explorar oportunidades, sentimientos y aprender a valorarse a sí mismo como empleado.

No prever errores

A lo largo de su universidad muy seguramente le habrán enseñado a “tener olfato” para ver cuáles situaciones pueden ser favorables o desfavorables para un negocio. Pero el problema es que nunca le enseñaron a desarrollarlo y aplicarlo en “la vida real”. O quizás sí, pero con situaciones muy limitadas.

Así, cuando se le presentan inconvenientes en su trabajo y toma la decisión equivocada –que puede llegar a costarle su trabajo- usted podrá sentirse mal y decir ‘¿cómo no lo pude ver?’. Pero es normal. A eso es lo que se le llama “experiencia laboral”.

Ser degradado

Quizás nunca se lo dijeron, pero cuando empezaron a quitarle funciones, a eliminar ciertos beneficios o dejarle tareas básicas, usted fue degradado de cargo. Es un golpe duro para el ego, claramente, pero lo importante es la forma en la que usted llega a asumir este tipo de situaciones.

Es un momento de reflexión, para saber si su carrera está tomando el rumbo que realmente le es útil o si quizás no tiene la motivación suficiente.

Pretende saber lo que está haciendo

El miedo de decir “no entiendo” o creer que la forma en la que está haciendo su trabajo es la mejor (aprenda también sobre lo que es el “síndrome del impostor”), puede llevarlo a cometer errores que le saldrán caros a usted o a la empresa para la cual trabaja.

Puede que usted esté fingiendo que sabe hacer los procesos para los cuales fue contratado y hasta haya encontrado una forma de salirse bien librado, pero si usted no es capaz de decir que puede necesitar ayuda, un error de estos se puede transferir a lo largo de su vida profesional.

Todo es cuestión de tiempo y de aceptar que usted puede necesitar ayuda y que construya su propia confianza profesional.

preguntasSoy un gran fan de la simplicidad, tanto para las estrategias y la innovación como para la productividad personal.

En un mundo complejo, no sirve de nada hacer las cosas más difíciles de lo necesario. Es tan fácil complicar las cosas… (incluso yo mismo lo hago).

Pero hay tres preguntas que utilizo en consultoría con ejecutivos que se pueden aplicar a todos los problemas con los que la gente se encuentra en los negocios y en la vida diaria.

A riesgo de repetirme severamente, creo que estas tres preguntas pueden ayudar a resolver cualquier problema. No te fíes de mi palabra. Pruébalo tú mismo.

Piensa en cualquier problema que estés tratando de solucionar en este momento -un compañero de trabajo complicado, cambios en tu negocio provocados por la revolución digital o incluso, por ejemplo, la lucha por conseguir ponerte en forma- y hazte a ti mismo, honestamente, estas tres preguntas:

1. ¿Realmente estás dispuesto a cambiar lo que has estado haciendo hasta ahora?

Es imposible que consigas lograr nada hasta que respondas “Sí” a esta pregunta.

No hay nada que pueda reemplazar el coraje de decir ‘sí'” De lo contrario, todo queda en palabras.

Piénsalo. Las empresas que tienen dificultades para adaptarse a las condiciones cambiantes de los negocios se quedan estancadas, prácticamente solas, cerradas al cambio. Esto no significa que las empresas no puedan cambiar, sino que no están dispuestas a hacerlo.

Las compañías de taxis del mundo entero se negaron a ofrecer un mejor servicio a un precio menor, y por eso Uber y otras empresas emergieron y se llevaron parte de su negocio.

¿Y qué hay de tu propia vida? ¿Ese colega que es, de por sí, poco colaborador? Continuará siéndolo hasta que tenga una razón para no hacerlo.

¿Estás preparado para enfrentarte a él? Si trabaja para ti, ¿estás preparado para reasignarlo o despedirlo si fuera necesario?

Podría tomarte mucho trabajo, pero si no estás dispuesto a hacerlo, entonces no te quejes.

¿Y la compañía que está atrapada en un mundo analógico cuando todo a su alrededor es digital?

Piensa en Facebook: el gigante social estuvo dispuesto a cambiar de escritorio a móviles, y ahora el 80% de sus ingresos proviene de celulares.

Hay muchas razones por las cuales las empresas no cambian, enfrentándose a un gran desafío, pero yo diría que su poca disposición a hacerlo está entre las primeras de la lista.

A estas alturas, ya te será fácil atar cabos con otro ejemplo que te propongo: el desafío de mejorar tu condición física.

A pesar de todas las excusas que solemos utilizar -estamos demasiado ocupados, en realidad no tenemos ningún problema o ya lo haremos más tarde- la razón por la que elegimos no ir al gimnasio o seguir una dieta más saludable es porque, en realidad, no queremos.

Todos nosotros -tanto individuos como empresas- podríamos gozar de una mejor salud personal y corporativa si estuviéramos dispuestos a reconocer las cosas que podemos mejorar y si tuviéramos las agallas de hacer algo al respecto.

No hay nada que pueda reemplazar el coraje de decir “sí”.

2. ¿Puedes pensar en una mejor estrategia o idea que el status quo?

Incluso si estás dispuesto a cambiar, necesitas encontrar una solución a tu problema.

En algunos casos, es bastante sencillo.

Estar más sano por haber mejorado tu dieta y hacer más ejercicio no es precisamente un secreto o una solución revolucionaria.

Pero otras veces es más difícil.

Las empresas pueden disponer de sus ejércitos de consultores para ayudarles a dar con soluciones a sus problemas, pero la idea anticuada de esperar que a ti y a tu equipo se les ocurran las ideas no es del todo descabellada.

Pongamos Blockbuster o Netflix como ejemplos.

Hace tiempo que estaba claro que las descargas digitales se convertirían en la mejor solución para la mayoría de la gente, en lugar de ir a la tienda de DVDs del barrio.

Y que serían en una solución más beneficiosa para las empresas que fueran capaces de proporcionar ese servicio.

Blockbuster tenía opciones: comprar Netflix cuando todavía era un negocio pequeño y dirigirlo como una entidad independiente, crear su propio “Netflix” y hacer lo que siempre habían hecho para quienes todavía preferían navegar entre los estantes de sus tiendas… O lo menos inteligente, quedarse como estaban.

Al final, cuando era demasiado tarde, Blockbuster intentó crear su propia versión de Netflix, pero colapsó bajo el peso del cambio.

La cuestión es que cuando tienes la mente abierta, eres curioso y creativo, tienes varias opciones.

3. ¿Puedes ejecutar la solución elegida?

Aquí es cuando llega el momento de la verdad.

No importa cuán fantástica sea tu idea estratégica; si no puedes ejecutarla, estás perdido.

Así es como debería ser, por supuesto, pero eso no lo hace más sencillo.

Blockbuster creó una pequeña unidad diseñada para replicar Netflix, pero esta murió pronto en una cultura corporativa que sólo conocía un modelo de negocio.

Tratar con ese colega complicado requiere valor y un buen plan de acción, y tienes que mantener esa difícil conversación.

O debes convencer a los demás para trasladar a la persona problemática a otro lugar donde pueda aportar más valor y causar menos daño.

O tienes que iniciar un proceso normalmente largo para documentar el motivo de despido.

Y todo esto es un trabajo duro.

Incluso ir al gimnasio y comer de forma más saludable no sucede por sí mismo.

Tal vez necesites un entrenador personal para mantenerte motivado (y elevar el nivel de vergüenza si lo dejas o la tensión financiera si tienes que pagar por una clase de entrenamiento a la que no fuiste).

Si no cuentas con la disciplina personal para no caer en la tentación de esas maravillosas papas fritas, hay toda una industria que surgió para ayudarte a ejecutar tu estrategia de comida saludable: clubes de dieta, programas dietéticos y montones de aplicaciones.

No pretendo subestimar la dificultad de responder, con acciones, a estas preguntas.

Cada paso del camino es un reto, desde tener el coraje de cambiar y desarrollar creativamente una nueva forma de hacer las cosas, hasta hacer que sucedan de verdad.

Pero estas tres preguntas siempre estarán en el centro de cualquier solución.

Lograr algo mejor como individuo o como empresa es posible. No tiene que ser tan confuso o abrumador.

Si lo piensas realmente, tienes todo lo que necesitas para resolver tus problemas.

Vivir MejorSi alguna vez empezaste una frase con: “Si yo fuera tú…” O te encontraste rascándote la cabeza por la agonía de un colega al tomar una decisión cuando la respuesta estaba clarísima, hay una razón científica detrás de eso.

Nuestra propia habilidad para tomar decisiones pueden llegar a reducirse a lo largo del día provocando indecisión o malas elecciones, pero tomar elecciones en nombre de otra persona es una tarea disfrutable que no sufre las mismas trampas, según un estudio publicado en Social Psychology and Personality Science.

El problema es la “fatiga de decisión,” un fenómeno psicológico que cobra un peaje por la calidad de tus elecciones a lo largo del día tomando decisiones, dice Evan Polman, profesor asistente de marketing de Wisconsin School of Business, y coautor del estudio.

Los médicos que estuvieron trabajando durante varias horas, por ejemplo, son más propensos a recetar antibióticos a los pacientes cuando es imprudente hacerlo, de acuerdo a un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association. “Suponemos que es porque es simple y fácil escribir una receta y considerar al paciente como un caso cerrado en lugar de investigar más a fondo,” dice Polman.

Pero la fatiga de decisión desaparece cuando estás tomando la decisión para otra persona. Cuando la gente se imagina a sí misma como asesores e imaginan sus propias decisiones como pertenecientes a alguien más, se sienten menos cansados y dependen menos de los atajos para tomar esas decisiones.

“Al tomar el papel de asesor en lugar de quien toma las decisiones, uno no sufre las consecuencias de la fatiga de decisión,” dice. “Es como si hubiera algo divertido y liberador en tomar las elecciones de otra persona.”

Encontrando al asesor correcto

Conseguir el mejor consejo, sin embargo, dependerá de la personalidad de tu asesor. Sorprendentemente, la peor persona para pedírselo es alguien a quien le encante ayudar a los demás, dice Polman.

Esto se debe a que una persona que se preocupa profundamente por los demás también puede sufrir de fatiga de decisión cuando aconseja a otros, presentando la posibilidad de un mal consejo, dice Polman. “Por ejemplo, la investigación encontró que las enfermeras que particularmente tienen una alta empatía experimentan agotamiento profesional con más frecuencia que las enfermeras que son menos empáticas,” dice.

La mejor persona para preguntar es alguien relativamente imparcial sobre tus circunstancias; alguien que duda de los demás y tiene un alto concepto de sí mismo, dice Polman.

“Puede que no sea una coincidencia que cuando se trata de ofrecer consejos, decimos, ‘Estos son mis dos centavos,’ sin embargo, cuando pedimos consejos a los demás, decimos: ‘Un centavo por tu opinión,'” dice.

“Este es el tipo de persona interesada que valora su propia opinión por sobre la de los demás, que es un buen candidato para tomar decisiones para los demás y aconsejar a los demás. Está menos drenado por tomar esas decisiones, y por lo tanto toma decisiones que no son susceptibles a la fatiga de decisión.”

Los beneficios

Obtener aportaciones de los demás no sólo ofrece una perspectiva y proceso de pensamiento fresco, a menudo también incluyen opciones más arriesgadas. Si bien esto no parece deseable, puede ser bastante bueno, dice Polman.

“Cuando la gente experimenta fatiga de decisión (cuando están cansados de tomar decisiones) tienen una tendencia a elegir ir con el status quo,” dice. “Pero el status quo puede ser problemático, ya que un cambio en el curso de acción a veces puede ser importante y conducir a un resultado positivo”.

Con el fin de lograr un resultado exitoso o recompensa, un cierto nivel de riesgo es casi siempre esencial.

“Las personas que son susceptibles a la fatiga de decisión es probable que elijan no hacer nada en algo,” dice. “Eso no quiere decir que el riesgo siempre es bueno, pero está relacionado con tomar acción, mientras que la fatiga de decisión de seguro lleva a la inacción y el posible disgusto del tomador de decisiones que de otra manera podría preferir un nuevo curso, pero por desgracia está bloqueado.”

La advertencia

Sólo porque puedas tomar buenas decisiones por los demás no significa que puedas hacerlas para ti mismo, Polman advierte. “La investigación descubrió que las mujeres negocian salarios más altos para los demás que para ellas mismas,” dice, añadiendo que las personas entran y salen de los roles de decisión.

“A pesar de la amplia experiencia que las personas tienen en tomar decisiones por sí mismos y para los demás, tienen problemas para transferir la información obtenida de un rol, eligiendo por los demás, y su aplicación en otra, el rol complementario de elegir para sí mismos.”

tuEs un fenómeno recurrente en nuestra sociedad actual, ser lo que otros esperan que seamos en detrimento de mostrar nuestra verdadera identidad.

Para muchos, el deseo de aprobación externa se ha convertido en una verdadera necesidad, algo que otorga un sentido especial a sus vidas y a su realización. Sin embargo, es muy difícil encontrar una tranquilidad y estabilidad duraderas cuando permanentemente nuestros actos deben ser refrendados y valorados positivamente por otros.

Nos sentimos bien cuando nos acarician mentalmente; De hecho, ¿Quién iba a querer renunciar a todo esto? Realmente no hay ninguna necesidad en hacerlo.

La aprobación no es un mal en sí mismo, el problema se deriva cuando se convierte en una necesidad en vez de un deseo. Si sólo deseas la aprobación simplemente porque te sientes feliz con el apoyo y la aceptación de las demás, no comporta ningún mal; pero si se genera una necesidad, te puedes derrumbar en caso de no conseguir esa aceptación.

Otro problema que surge a raíz de esto, es la incomodidad que mucha gente tiene en provocar una desaprobación o rechazo en los demás. Los seres humanos, por lo general poseen un pánico terrible a ser rechazados, es como si su ser más íntimo fuese ninguneado, no tenido debidamente en cuenta, y por tanto, se genera una duda y una insatisfacción muy grandes.

Sin embargo, todo este problema surge por entender de manera incorrecta la naturaleza de lo que verdaderamente somos. Cedemos el control de los acontecimientos y de nuestra identidad al escrutinio de terceros, que continuamente enjuician y etiquetan nuestras actitudes y maneras de pensar. En este modelo de comportamiento destructivo, no hay salida posible.

La necesidad de aprobación se fundamenta en una sola suposición: “No confíes en ti mismo, confirma todo con otra persona primero”. Nuestro ambiente cultural refuerza este comportamiento como norma de vida. El pensamiento independiente no sólo es visto como algo anticonvencional, sino que constituye además el principal enemigo de las mismas instituciones que constituyen el baluarte de nuestra sociedad.

La sociedad quiere gente fácilmente manipulable y controlable, personas que sin cuestionarse sus verdaderas pretensiones y propósitos sigan los modelos preestablecidos de comportamiento y pensamiento sociales.

Siendo nosotros mismos lograremos llegar a un estado de paz, equilibrio y felicidad desconocidos hasta entonces. Toda presión, expectativa y ansiedad desaparecen, ya que no queremos ni tenemos que contentar a nadie en particular. Simplemente nos mostramos de manera genuina, espontánea y desinteresada a los demás, dejando claro nuestras intenciones.

Otro aspecto que sale fortalecido es la manifestación de la creatividad. Al ser totalmente libres y al estar alejados de cualquier limitación o expectativa, somos capaces de mostrar nuestra mejor versión y nuestras capacidades, sin la presión ni la necesidad de ser valoradas según el baremo de otros.

Es de vital importancia incentivar desde la sociedad y la educación la consecución de mentalidades críticas e independientes. Así es como verdaderamente se puede conseguir un progreso sostenido, real y consecuente en nuestra sociedad que catapulte a las personas a expandir sus mentes y a ayudarse mutuamente.

La educación también debe servir a este cometido, estableciendo programas más flexibles que busquen el desarrollo de las áreas más afines de cada persona. Al forjar personas independientes, creativas y seguras de sí mismas, la necesidad de aprobación queda relegada a un segundo plano; y así las personas pueden manifestar quienes son con total libertad quedando patente su punto de vista y su visión.

“Libérate del miedo, no es más que una fina cortina de humo que oscurece tu verdadera grandeza”

exitosasTodos queremos conocer el secreto del éxito por lo que admiramos y seguimos a figuras de la talla de Bill Gates, Steve Jobs y Mark Zuckerberg.

Pero una de las grandes lecciones que podemos aprender de ellos es que solo hay que preocuparse por las cosas que podemos controlar e ignorar el resto.

Hay muchas cosas que frenan a los emprendedores primerizos que simplemente no angustian a las personas exitosas.

Aquí tienes 21 de ellas:

1. Fracaso

Los emprendedores exitosos no se preocupan por fallar. En lugar de eso, saben perfectamente que los errores llevan al siguiente éxito.

2. Triunfos

Muchos fundadores, de hecho, le temen al éxito. Los emprendedores triunfadores saben que lo que tienen que compartir es importante, por lo que no temen las victorias.

3. Felicidad

Suena extraño, pero los emprendedores exitosos suelen ser personas felices. La clave es que no preocupan por serlo. Saben que la felicidad llega cuando estás haciendo lo que estabas destinado a hacer con tu vida.

4. Límites

Mary Kay Ash pudo detenerse por los obstáculos que representaba ser una mujer emprendedora en los años 60, pero no lo hizo. Al contrario, se dedicó a fundar una compañía masiva que impulsa a otros a vivir sus sueños.

5. Renunciar

Las personas triunfadoras se dan cuenta de que a veces renunciar no es malo. Hay ocasiones donde tienen que aceptar las pérdidas y moverse a una idea nueva.

6. Cobrar lo que valen

Los grandes emprendedores nunca se preocupan por lo que van a cobrar por su trabajo. Saben que han creado valor suficiente para justificar cada peso que piden.

7. Que las cosas puedan salir mal

No hay espacio para el pensamiento negativo en la mente del emprendedor ganador. Si surge un problema, lo solucionan, pero no se crean conflictos gratuitos.

8. Balancear la vida y el trabajo

Puede sonar duro, pero los primeros años de tu negocio requieren toda tu atención. Los fundadores exitosos lo saben y se dedican a ello cuanto sea necesario.

9. Lo que no hicieron la semana pasada

Tal vez los días pasados no fueron 100 por ciento productivos, pero los ganadores no se preocupan por ello. Ya están enfocados en lo que pueden lograr hoy.

10. Vivir la vida de alguien más

Steve Jobs solía invitar a las personas que lo escuchaban a vivir sus vidas plenamente. Nunca gastó su limitado tiempo en la Tierra cumpliendo las expectativas de otras personas.

11. Seguir las reglas

Richard Branson nunca se preocupó por lo que los demás pensaran de él y siempre usó las reglas a su modo para seguir su instinto propio.

12. Estar seguro

Las personas exitosas ven la vida como una aventura. No se angustian por estar seguros o hacer las cosas fáciles. Quieren ver y experimentar todo lo que la vida les tiene guardado cada día.

13. Arrepentimiento

Las personas triunfadoras se dan cuenta de que en realidad no nos arrepentimos de las cosas que hacemos tanto como de las cosas que NO hacemos. Como resultado, no se lamentan por las oportunidades perdidas. Se enfocan en aprovechar lo que les llegan.

14. Lo que no pueden hacer

Estas personas saben que no pueden hacerlo todo y no se preocupan por lograrlo. Simplemente contratan a las personas que puedan complementar sus debilidades y fortalecer sus capacidades.

15. Tomar oportunidades

Debbi Fields, fundadora de la marca de galletas Mrs. Fields, sabía que para lograr su objetivo de darse a conocer, debía correr el riesgo de regalar sus biscochos gratis a extraños. Como resultado, su nombre está presente en más de 10 países.

16. Por qué hay cosas que no pueden hacer

Los emprendedores efectivos no pasan demasiado tiempo pensando en por qué no pueden lograr algo. En su lugar, encuentran maneras de superar los obstáculos que se les presentan.

17. El éxito de los demás

Los buenos emprendedores se dan cuenta de que el mundo es suficientemente grande para que diversas ideas sean triunfadoras. Simplemente se enfocan en dejar sus propias contribuciones a la humanidad.

18. Estar equivocado

Drew Houston, co fundador de Dropbox, dijo “No te preocupes por el fracaso. Solo tienes que estar en lo correcto una vez”. Los ganadores no se angustian por equivocarse, simplemente siguen buscando opciones correctas.

19. Tener empleados inteligentes

Los grandes empresarios no se preocupan por contratar equipos de trabajo que sean más listos que ellos. Se dan cuenta de que para que sus compañías triunfen deben tener a lo mejor de lo mejor en sus recursos humanos y jamás se sienten amenazados por sus trabajadores.

20. Que alguien les demuestre que se equivocaron

Estas personas nunca temen probar sus teorías. Están más preocupados por encontrar formas de trabajar que funcionen que en tener siempre la razón.

21. Hacer mucho dinero

Irónicamente, obsesionarte con ganar dinero es una forma segura de no conseguirlo. Los ganadores no se preocupan por volverse millonarios, se enfocan en crear valor para los demás que de manera natural genere riqueza.

Tal vez te sorprendieron algunos de los puntos de la lista, tal vez otros te hicieron mucho sentido. De cualquier manera, puedes aprender mucho de los grandes empresarios y de lo que les preocupa realmente.

ansiedadImagina que vas caminando por la calle y ves venir a un hombre que sostiene una pistola, tu cuerpo reacciona de inmediato.

Palideces… la sangre se va directo a tus piernas para que corran con mayor velocidad y un golpe de adrenalina te hace mover de manera oportuna.

En este caso, tu miedo y la ansiedad desatada fueron racionales, ya que tenías evidencia de riesgos y peligro, lo que te sirvió como un aliado para anticiparte a una situación y protegerte, aunque el hombre no haya tenido la intención de dañarte.

Ahora imagina que vas por la misma calle y ves a un hombre caminar rápidamente hacia ti con una mano en la bolsa del pantalón. Quizá pienses que esconde un arma y está dispuesto a asaltarte: tu cuerpo reacciona de la misma manera, tu corazón late más fuerte, tu respiración se hace pesada y un nuevo golpe de adrenalina te ataca.

En este caso, todo sucedió en tu imaginación. Tu miedo y tus pensamientos fueron irracionales. Lejos de ayudarte, la ansiedad sometió a tu cuerpo a una descarga de energía y una experiencia negativa innecesaria.

Reaccionaste de manera exagerada ante una situación posible, pero poco probable.

Hay una delgada línea entre la ansiedad sana (estado de alerta, inquietud, precaución) y la malsana (pánico, pensamiento catastrófico y pérdida de control).

¿Cuántas veces nos hemos sometido a un estado de ansiedad, por una situación imaginaria o poco probable?

En su libro Cómo controlar la ansiedad antes de que la controle a usted, Albert Ellis propone un modelo para entender cómo se desencadena la ansiedad en determinadas circunstancias y lo más importante, cómo influyen nuestros pensamientos irracionales para provocarla.

Y a continuación te lo muestro:

El ABC para manejar tu ansiedad

Adversidad

La mayoría de las personas por naturaleza, buscamos tener más de lo que deseamos y menos de lo que no. Nos ocupamos en generar este equilibrio y en el momento en que la balanza se inclina hacia lo que no queremos, entramos en el terreno de las adversidades.

Quien cree poder tener el control sobre las personas y las situaciones para evitar las adversidades, está condenado a vivir en un estado permanente de ansiedad. Si bien podemos propiciar algunos cambios en nuestro entorno, la realidad es que siempre nos toparemos con una limitación inminente: La voluntad y libertad de elección de terceros.

La libertad de elección es también nuestra mayor herramienta y fortaleza.

Por ejemplo, siempre cabe el dialogo y el esfuerzo por llegar a acuerdos más sanos en una relación o situación, sin embargo, si no existe la apertura en ambas partes y descubro que no puedo cambiar a mi jefe, ni las políticas de la empresa, siempre tendré la posibilidad de elegir buscar un nuevo trabajo.

Beliefs: Creencias

Resulta lógico pensar que las adversidades son las causantes de nuestro estado de ansiedad, sin embargo, son nuestros pensamientos y comportamientos los verdaderos responsables. La ventaja es que sobre estos sí podemos tener control.

Así como tengo el poder de elección para cambiar de trabajo si algo no está funcionando, también puedo ejercer mi poder para elegir el tipo de pensamientos y creencias que tendré en caso de no obtener el trabajo deseado.

Cuestionar

No sólo se trata de detectar nuestras creencias limitantes y elegir unas más productivas. La clave está en cuestionarlas y entender cuál fue su origen, cómo es que empezamos a creer lo que creemos y preguntarnos sí lejos de ser falso o verdadero, es algo que nos funciona o nos daña.

Siguiendo con la historia del cambio de trabajo aquí algunas preguntas que te ayudarían a cuestionar tus creencias. Tú puedes adaptarlo a la situación que te ponga ansioso.

¿Qué tan realista es pensar que siempre debo de obtener todo lo que quiero?

¿Qué evidencias tengo de que las personas exitosas nunca han sido rechazados o han fracasado?

¿En dónde está la lógica al pensar que porque yo quiero determinado trabajo, me lo van a dar?

¿No podrá haber personas que encajen mejor con ese puesto, por lo menos desde la óptica del reclutador?

¿De qué me sirve pensar así? ¿Esta creencia me acerca o me aleja de mi objetivo?

Ante la misma adversidad, cien personas reaccionarán de manera distinta y en diferente intensidad, es probable que experimenten emociones parecidas pero cada lo llevará al extremo que decida según sus creencias.

Vivir MejorPor años (y años y años), los médicos trataron las úlceras de estómago diciéndole a sus pacientes que evitarán los alimentos picantes y situaciones de estrés.

¿El resultado?

Las personas con úlceras se transformaron en personas con insípidas dietas, vidas aburridas, y úlceras.

Más tarde se descubrió que la sabiduría convencional sobre la causa de las úlceras era simplemente una tontería. Los investigadores australianos Barry Marshall y Robin Warren dieron vuelta el mundo gastrointestinal cuando demostraron que la mayoría de las úlceras eran causadas por una infección bacteriana.

Una vez que los científicos llegaron a la fuente real del problema, una intervención mucho más eficaz era obvia: el uso de antibióticos para erradicar al Helicobacter pylori.

En el caso de las úlceras, se produjo una revolución del tratamiento después de que alguien corrigiera una falsa suposición sobre la causa del problema. Estamos experimentando una revolución similar cuando se trata de un cambio de comportamiento, y aquí está el porqué.

Los límites de buenas intenciones

Cuando vemos a otras personas actuando de formas que no tienen mucho sentido, nuestra reacción instintiva es tratar de cambiar sus ideas, para convencerlos de hacer algo diferente. Implícita o explícitamente, asumimos que la causa del mal comportamiento es falta de información, incentivos inadecuados, o la toma de decisiones descuidadas. Comprensiblemente, trabajamos en persuadirlos para hacer lo correcto.

Rara vez funciona. Argumentamos hasta que nuestras caras se ponen azules, pero nuestros colegas o seres queridos se adhieren a sus malos hábitos. Interrumpen a la gente en las reuniones o no terminan sus trabajos a tiempo. O comen y beben demasiado, evitan el ejercicio y ahorran muy poco dinero, y duermen y descansar demasiado inconsistentemente. (Y nosotros también.)

Tomemos el caso del ahorro para la jubilación: Es obvio que es bueno para nosotros, pero sin un poco de ayuda pocos de nosotros ahorraremos lo suficiente. En 2001, el investigador David Laibson y sus colegas informaron sobre una empresa que estaba ofreciendo seminarios educativos sobre su plan de jubilación y descubrieron que algunos de los empleados que asistieron no estaban aportando al plan nada en absoluto; otros sí aportaban pero no estaban ahorrando tanto como podrían.

En vista de ello, estas sesiones educativas fueron muy convincentes. Después de asistir a las reuniones, el 100% de los empleados que no participaban del plan dijeron que planeaban unirse, pero menos de uno de cada siete de ellos lo hicieron en realidad.

Por qué la persuasión sólo trata los síntomas

Al igual que cambiar la dieta y reducir el estrés no dieron con la causa de las úlceras, la persuasión no sirve para cambiar el comportamiento porque le está ladrando al árbol equivocado, cognitivamente hablando.

Nuestros cerebros procesan alrededor de 10 millones de bits de información por segundo, un caudal que es más o menos equivalente al cable de Ethernet original. Pero la parte consciente de nuestro cerebro (la mente que toma las decisiones deliberadamente) funciona a unos míseros 50 bits por segundo. En otras palabras, nuestros cerebros están (en su mayor parte) conectados para la inatención e inercia en lugar de para tomar decisiones cuidadas y deliberadas.

La nueva ciencia nos dice que lo que está en el núcleo del comportamiento no son pobres intenciones. Más bien, son buenas intenciones que se quedan sentadas en estado latente. Una mejor manera de mejorar los comportamientos, por lo tanto, es activar las buenas intenciones que la mayoría de las personas ya tienen.

Una de las estrategias más poderosas para hacer precisamente eso es cambiar el valor predeterminado. En el caso de los ahorros para el retiro, esta estrategia tuvo efectos asombrosos. En la empresa que Laibson estudió, al inscribir automáticamente a los empleados en el plan de retiro, las tasas de participación saltaron de aproximadamente 35% a 90%, con altos niveles de aceptación de los empleados.

Cambia entornos, no opiniones

Pero mover la base, como se hizo (sacando la carga de tener que optar por un comportamiento positivo de los hombros de las personas) es sólo un modo de hacerlo.

Hay una serie de otras estrategias eficaces para activar de nuestras buenas intenciones, y poner estas herramientas a trabajar no es física cuántica. El hilo común que comparten, sin embargo, es que rediseñan el entorno de modo que las inclinaciones naturales de las personas los llevan a tener mejores comportamientos.

Por ejemplo, si consideras que tus empleados son demasiado sedentarios, en lugar de llenar la sala de descanso con carteles exaltando la importancia de levantarse y moverse, cambia el entorno: Elimina todas las sillas de tus espacios de reuniones. Más personas estarán de pie porque tienen que estarlo; y lo más probable es que esas reuniones se muevan a un ritmo más eficiente.

Así que la próxima vez que intentes cambiar el comportamiento de alguien, para antes de empezar a esbozar un argumento convincente. Probablemente caerá en oídos sordos (o en buenas intenciones, lo que probablemente no conducirá a ninguna parte). Dale un descanso a la zalamería. En lugar de eso, cambia la forma del ambiente para hacer que el comportamiento deseado suceda de forma natural y sin esfuerzo tanto como sea posible.

habitosEn el dinámico mundo actual, aprender a hacer más cosas en menos tiempo es clave para el desarrollo personal y profesional.

Las personas efectivas y exitosas tienen varios hábitos en común. Y lo mejor: tú también puedes desarrollarlos.

Te compartimos algunas de las cualidades que te ayudarán a ser más efectivo en tu día a día:

1. Decirle ‘no’ a las distracciones. Siempre.

Las personas exitosas saben usar mejor su tiempo porque son disciplinadas y saben establecer sus metas. También hablo de esas personas que no tienen momentos bajos; sí, hay tiempo para las vacaciones y para la familia, pero saben cómo balancearlo y no se dejan tener momentos improductivos.

Para ser altamente efectivo necesitas aprender a concentrarte y evitar las cosas que te distraen (como tus gadgets, los ruidos, las conversaciones en chat, las redes sociales o los emails). Seguramente habrá cosas que no disfrutes hacer, pero sabes que las tienes que terminar. Por ello, ser organizado y disciplinado es esencial.

2. Leer algo nuevo todos los días

Las personas exitosas y creativas leen constantemente, y encuentran mentores que les enseñan, valorando toda la información que reciben y pueda servirles en un futuro. Además, el hábito de la lectura ayudará a incrementar tu comprensión, imaginación, capacidad sintética y otras habilidades como la ortografía y gramática.

3. Aceptar tus errores y seguir adelante

Fracasa cuantas veces sea necesario. Todo el mundo fracasa de vez en cuando; es parte de la vida. Pero cuando lo hagas, no renuncies ni pierdas el tiempo. Lo que separa a la gente exitosa de la ordinaria es la habilidad de levantarse y empezar de nuevo una y otra vez, con un mejor plan para triunfar

También debes aprender a aceptar que no existe la perfección. Así que no pierdas tu tiempo buscándola.

4. Levantarte temprano

Las personas más proactivas y efectivas suelen madrugar. Al aprovechar las mañanas de mejor manera podrás terminar tus cosas a tiempo, así como tener horas para ejercitarte, trabajar y estar con tu familia.

5. Seguir la regla 80/20

Muchos emprendedores cometen el error de intentar dedicar su tiempo a atender todos los asuntos. Sin embargo, es importante que entiendas que, al igual que en las ventas, el 20 por ciento de tus acciones te producirán el 80 por ciento de tus resultados. Por ello es clave que establezcas prioridades y trabajes en las cosas que te generan más dinero o mayores oportunidades para el futuro.

6. Cuidar tu cuerpo

El cuerpo es la máquina que nos permite ejecutar y trabajar; y como cualquier máquina, requiere de mantenimiento.

Para tener buenos niveles de energía y un buen estado físico (que conlleva a uno mental) es importante que: cuides tu alimentación, tratando de consumir proteínas y mucha agua, y de reducir los alimentos procesados; hagas ejercicio al menos 30 minutos al día, y estiramientos cada hora; e intentes dormir bien, intentando irte a la cama temprano y relajándote para conciliar un buen sueño.

7. Aprender a delegar

Éste es un punto especialmente difícil para los emprendedores que tratan a su negocio como su “bebé”. Debes entender que no puedes hacer todo por ti solo y que necesitas confiar en los demás para completar tus tareas y alcanzar tus objetivos.

Una persona verdaderamente efectiva sabe rodearse de gente talentosa, que puede cumplir algunas responsabilidades incluso mejor que él mismo.

8. No acumular pendientes

Tener tu agenda llena o tu escritorio cubierto de post-its con pendientes es una señal de que estás procrastinando y dejando todo para después.

Aunque es importante que definas prioridades, intenta cumplir con ciertas tareas en el momento. Esto te evitará preocupaciones mentales que sólo te desconcentran y distraen de lo importante.

9. Identificar cuándo alejarte

Aunque las personas altamente efectivas destacan por trabajar con rapidez y atención, también es importante saber cuándo tomarte un respiro y alejarte momentáneamente del trabajo. Esto te permitirá recuperar el enfoque, refrescar la mente y evitar los estancamientos de creatividad y productividad.

10. Definir metas

Las personas efectivas tienen bien establecidos objetivos en el corto, mediano y largo plazo. Incluso en una base diaria.

Cada día fíjate nuevas metas que te reten y te mantengan motivado. Por ejemplo, para hoy podrías proponerte hacer 10 llamadas a nuevos clientes y 5 a clientes actuales. La idea es que tú mismo te pongas como propósito ser más efectivo cada día.

motivacion¿Por qué a todos hoy en día nos cuesta tanto arrancar? ¿Y qué nos está pasando para que nos falte motivación?

Es un tema muy importante. ¿Por qué nos cuesta tanto todo?

Analizando este tema, una de las primeras cosas que me encuentro, es esa dificultad de las personas para auto-motivarse. Y es que nos ha tocado vivir en la época de la “sociedad del cansancio”.

Si nos miramos a nosotros mismos y si miramos a nuestro alrededor, decidme si veis a alguna persona que no esté desbordada (bueno, alguna seguro que hay).

Lo primero que tenemos que entender es que este cansancio viene dado por la sobrecarga a la que está expuesto nuestro cerebro.

Hoy en día lo cargamos con sobre-rendimiento (ser la mejor madre/padre y la mejor trabajadora/trabajador) porque está sobre-estimulado (recibe muchos estímulos) con sobre-información que proviene desde un montón de fuentes diferentes (televisiones, ordenadores, teléfonos, revistas, tabletas…) y la sobreproducción (exceso de consumismo).

Todo esto hace que nuestro cerebro esté agotado, por tanto, nosotros estamos agotados.

Una vez que entendamos los porqués de nuestra propia pereza y cansancio y veamos que no es nuestro caso particular si no que se debe a la realidad que nos ha tocado vivir, entonces sí podemos ver cómo conseguir la motivación, es decir, encontrar el motivo que nos lleve a la acción.

Lo primero que tenemos que tener claro es ser conscientes de nuestras prioridades. Todos tenemos cosas importantes que hacer, rellenamos listas y listas de prioridades que tenemos y realmente de ahí tenemos que tener claro cuáles son las más urgentes. Porque para todos, todo es importante todo el tiempo.

Es importante llevar a los niños al cole, es importante mantenerse estupenda físicamente para tu pareja o para la sociedad, es importante estar al día de lo que pasa en el mundo, es importante contestar a todos los correos, mensajes que tenemos, whatsapp de amigos y familiares, es importante ser la mejor en el trabajo, es importante cumplir con la familia (ser buena madre, buena hija, buena pareja…). ¡¡¡Uffff, todo es importante!!!

Os doy un ejemplo personal.

Yo hasta los treinta años realmente no tuve problemas con ir al gimnasio, aunque conseguía ir porque para mí era importante cuidarme. A partir de esa edad he tenido más dificultad para seguir yendo de manera constante. Iba seis meses, luego lo dejaba, hasta que un día lo dejé del todo. Eso me hizo preguntarme por qué había perdido esa motivación si antes conseguía ir al gimnasio. ¿Cuál era el motivo? Revisando con mi coach, vi que había dejado de ser una urgencia, una prioridad en mi vida y me di cuenta de cuál había sido el motivo.

Cuando tuve a mi hija y me tuve que encargar de ella y de su educación, mis prioridades cambiaron. Ir al gimnasio era importante pero, desde luego, lo urgente era mi hija y poder dormir un rato por las mañanas para descansar en el único momento en el que podía ir al gimnasio porque el resto del día me era imposible.

Ahora, otra vez se ha vuelto a convertir en el número uno de mis urgencias el gimnasio por problemas de espalda. Mi motivación para volver a ir al gimnasio es la SALUD. En eso estoy.

Aún así, sabiendo que es una prioridad, hay que transformarlo en motivación, porque por muy urgente que sea, le tengo que encontrar mi ¿PARA QUÉ? En mi caso, yo quiero ir al gimnasio para que me deje de doler la espalda para encontrarme mejor.

Todos tenemos que encontrar nuestro PARA QUÉ.

Una vez que lo encontremos buscaremos nuestros “facilitadores”, elementos que nos ayuden a conseguir ese objetivo. En mi caso sería encontrar un gimnasio lo más cerca posible de casa, ir con una amiga para que fuese más agradable, etc.

Por un lado están esos facilitadores y por otro lado está el vencer los impedimentos. Por ejemplo, para poneros otro caso os cito a mi amiga Sofía a la que admiro mucho por cómo superó sus impedimentos teniendo muy claro su motivación, es decir, su para qué.

Su gran para qué era su hija. Dejó su trabajo después de su maternidad para encontrar otro que le permitiese estar tiempo con ella. Tuvo que vencer uno a uno determinados obstáculos que se iba encontrando por el camino:

– Falta de apoyo y comprensión familiar
– Miedo a la incertidumbre
– Miedo a salir de la zona de seguridad en la que estaba
– Miedo a ser incapaz
– Lucha continua consigo misma y con sus pensamientos

Sofía hizo lo mismo. Trabajó durante unos meses con su coach y logró superar sus obstáculos y ganar confianza en sí misma.

La motivación es una escalera que se sube escalón a escalón. Sofía se hizo su lista, tenía claro su PARA QUÉ, buscó sus FACILITADORES, venció todos sus OBSTÁCULOS para llegar al final de la escalera. A veces no es fácil aunque SIEMPRE ES POSIBLE.

Como consejo personal, durante esa temporada rodearos de gente que crea en vosotros, que os inspire constantemente. Este es mi pequeño truco en todo, rodearos de la gente que realmente te inspira y te empuja.

Reibox BlogDe la Parte I

La mayoría de las personas exitosas son muy conscientes del típico lunes por la mañana en el lugar de trabajo dinámico de acontecimientos imprevistos, desborde de comunicaciones, y caos en general. “Pero después de superar cientos de ellos, te das cuenta de que debes tomar el control y mantenerte positivo,” explica Taylor.

“Ellos toman acciones adicionales para compensar este atareado momento de la semana, y aplican sus mejores habilidades de gestión para asegurarse de que el día se desarrolle de la mejor forma posible.”

Aquí tienes 17 cosas que las personas exitosas hacen los lunes por la mañana:

Parte II

10. Visualizan los éxitos de la semana

Al imaginarte los resultados positivos de los proyectos que tienes a mano, puedes trabajar hacia atrás y determinar las acciones que necesitas dar para obtener esos resultados deseados.

11. Buscan los emails con pedidos urgentes

Puedes hundirte en el olvido de tus correos electrónicos si no escaneas tu bandeja de entrada por cosas urgentes, dice Taylor. “Marca la estrella de los correos electrónicos prioritarios y piensan en la calidad, no cantidad”.

12. Abordan los retos difíciles primero

Los proyectos menos deseables, pero más críticos, son fáciles de posponer, pero tu energía es más fuerte en la mañana, por lo que es el momento ideal para hacerle frente a esas tareas difíciles.

13. Ponen un esfuerzo extra para sonreír

“Podría ser la última cosa en tu mente, pero sobre-compensarte por la difícil presión de la mañana te ayudará a sacarle el máximo provecho,” dice.

Puede que destaques entre la multitud, pero tu sonrisa probablemente será contagiosa, lo que te ayudará a ti y a los miembros del equipo a relajarse.

14. Añaden un “manto de humanidad” a sus emails

Es tentador responder todos tus correos electrónicos de la forma más eficiente los lunes por la mañana. Pero antes de apretar el botón enviar, léelos y asegúrate de ser amable y claro.

“Ponte en el lugar del destinatario. Es relativamente fácil parecer cortante cuando tienes prisa, junto con la naturaleza impersonal de los correos electrónicos y textos. Tú quieres mitigar los malos comienzos y las malas interpretaciones,” dice Taylor.

Una forma de hacer esto: Comienza el correo electrónico diciendo “Hola” y “espero que hayas tenido un gran fin de semana.”

15. Son capaces de decir no

“Los lunes por la mañana habrán muchas distracciones; de la gente, a los correos electrónicos, a las llamadas, reuniones, reuniones en la sala de descanso, y así sucesivamente,” explica Taylor. “Las personas exitosas diplomáticamente y con educación pueden decirle no a sus colegas, ofreciendo participar más tarde.”

Si tu jefe te necesita, eso claramente es una excepción. Sin embargo, si tienes llamadas cruciales por hacer o reuniones a las que asistir, díselo a tu jefe.

Es muy estresante complacer a todos, sobre todo en las mañanas de los lunes. Por lo general, nadie nunca termina satisfecho, ya que no podrás hacer tu mejor trabajo si tienes conflicto de prioridades.”

16. Se enfocan

Las personas exitosas no se detienen en ningún evento desafiante que haya ocurrido durante el fin de semana, u otros pensamientos frívolos. “Compartiméntalas poniéndolas en una ‘caja’ separada cuando empieces tu semana,” dice ella.

17. Recuerda que existe el Martes

“Entre todo ese caos, es fácil creer que el mundo terminará si no resuelven todos los problemas de los lunes, el lunes,” dice. “Pero cuando el polvo se asiente al final del día, posiblemente te des cuenta de que ciertas tareas podrían haberse dejado para más adelante.”

A veces, con el tiempo, obtienes más información que mejora tu toma de decisiones. O puedes encontrar que ciertos problemas que estás ponderando se resuelven por sí solos.

Los Lunes por la mañana pueden ser un desafío incluso para los líderes empresariales más exitosos. “Pero si compensas todas la distracción por adelantado recordando enfocarte, planear y mantener la calma, no revivirás el Lunes otra vez el Martes,” dice Taylor.

Vivir MejorJuguemos un juego. Se llama “¿Quién es tu antepasado?”

Imagina que estamos unos 200.000 años atrás: Dos personas están sentadas alrededor de un pozo de agua, ambos recién ramificados en un nuevo camino evolutivo hacia los seres humanos modernos.

De repente, oyen el chasquido de rama detrás de ellos. Uno de ellos salta, con los ojos muy abiertos, los oídos afinados, los músculos tensos. El otro extiende sus piernas y le dice: “Probablemente no sea nada.”

Por lo tanto, ¿Quién es tu antepasado?

Por qué es bueno que las cosas parezcan malas, arriesgadas, y amenazantes

Probablemente no sea chill-out. Todos nosotros somos descendientes de los primeros seres humanos que tenían un sesgo hacia notar lo negativo. Es una de las cosas que nos mantuvieron a todos vivos. No darte cuenta de algo que puedes comer, como una manzana, no es gran cosa. Pero no darte cuenta de que algo te va a comer, eso sí es un problema de proporciones existenciales.

Y por eso tu amígdala, la alarma de incendio de tu cerebro, dedica dos tercios de sus neuronas para escanear por negatividad. Notamos los rostros enojados con mayor rapidez y facilidad que los rostros felices. El dolor nos enseña más rápido que el placer.

Cuando notamos algo negativo, nuestro hipocampo lo guarda en la memoria casi inmediatamente. ¿Pero sabes cuánto tiempo tienes que mantener algo positivo en tu conciencia para dejarlo establecido como un recuerdo? Necesitas 12 segundos completos. Como el psicólogo Rick Hansen dijo, el “cerebro es como un velcro para las experiencias negativas, pero como teflón para las positivas.”

Así que estamos preparados para notar nuestros errores; notar que nuestro jefe está molesto con nosotros, notar que nuestra audiencia está aburrida, notar el tono de desaprobación en la voz de nuestro padre. Estos actúan como un cable-trampa en nuestro cerebro y nos hacen menos racionales, menos creativos, menos productivos y menos felices.

Desde un punto de vista evolutivo, lo que nos trajo hasta aquí (nuestro sesgo de negatividad) no nos llevará a allá, a donde sea que estemos tratando de llegar en nuestras vidas personales y profesionales.

Cómo manejar las cosas malas mejor

Entonces, ¿qué hay que hacer?

Bueno, no puedes dejar de notar lo negativo. Pero puedes cambiar la forma en que lo ves. Esto se conoce como “reevaluación cognitiva.”

Digamos que estás haciendo una presentación y cometes un error. Podrías decirte a ti mismo: “Lo arruiné, soy pésimo, siempre me pasa esto, como en el quinto grado.” O podrías re-evaluarlo. Podrías recordar que Frank Sinatra cuidadosamente desordenaba el cuello de su camisa antes de subir al escenario. Sam Walton (fundador de Walmart) hacía caer a propósito sus notas cuando caminaba hacia el atril. Estás en buena compañía; los errores pueden ser algo bueno.

La razón por la que esto funciona es porque la primera reacción del cerebro ante los nuevos conceptos es aceptarlas como válidas; la incredulidad tarda una fracción de segundo más que la creencia. Si bien tu cerebro está cableado para la negatividad, también está preparado para la ingenuidad. Y en ese corto intervalo cognitivo, puede que ya hayas avanzado.

Cuando cometes un error, si te dices, “Está bien cometer errores, Frank Sinatra los hacía a propósito,” tu cerebro lo creerá el tiempo suficiente como para volver a recuperar su impulso. Y mientras la incredulidad se apresura para agarrarte, ya habrás continuado con la presentación.

A nadie le importa tus deslices tanto como a ti

Aquí hay otra manera de re-evaluar un error. Sabemos por innumerables estudios que las personas escuchan con su parte emocional tanto como (si no más) su parte racional. Para ser escuchados, necesitamos tener buena información y personas que se sientas bien con nosotros. Necesitamos que les agrademos. Y los errores representan una gran oportunidad para poder aumentar tu simpatía.

Después de todo, la razón por la que Frank Sinatra desajustaba su cuello y Sam Walton dejaba caer sus notas era para hacer más fácil para el público poder relacionarse con ellos. Al público le agradaban más por sus errores, no menos. Cuando cometas un error, úsalo como una manera de conectarte con la gente. No sólo a la gente que te vio estropeándolo todo le agradarás más, también estarán más inclinados a estar de acuerdo con tus ideas.

De hecho, incluso puedes practicar cometer un error a propósito en tu próxima presentación. Cuando lo hagas, poséelo. Di algo como: “¡Vaya. No se supone que esté allí!” Y sigue adelante.

Una última cosa: ¿Recuerdas que dijimos que para poder establecer un recuerdo positivo, tenías que mantenerlo en tu conciencia durante 12 segundos? Ese es un tiempo extremadamente largo para los estándares neurológicos pero también es tiempo suficiente para poder intervenir de manera consciente.

Así que practica haciendo esto: La próxima vez que encuentres un lugar de estacionamiento rápidamente, o alcances el tren, o des una gran presentación (con un error), saca tu teléfono, pulsa el cronómetro, y enfócate en esa buena cosa durante 12 segundos. Te hará mucho más resistente la próxima vez que lo estropees.

ilusion¿Cuál es la principal fuente de motivación? ¿Cuál es la mayor fuerza que puede mover a un colectivo?

Desde estas líneas me atrevo a afirmar que la ilusión es el principal agente motivador y que, por más que la ilusión individual mueva montañas, la ilusión de un grupo, mueve cordilleras enteras.

Visualizar ese futuro, ese reto ilusionante en pos del cual todas las personas involucradas quieren ir, es el principio del final de un sueño y el inicio de la consecución de un objetivo, ya que al fin y al cabo, es tan solo el horizonte temporal el que separa uno de otro.

He participado en múltiples equipos y, el principal elemento en el éxito, ha sido utilizar la ilusión como principal combustible, y es que desde esa emoción, todo se torna posibilidad, si no tenemos los recursos, sabremos dónde encontrarlos, si no tenemos el tiempo, sabremos de dónde sacarlo, si no tenemos los conocimientos, sabremos quién nos los proporcionará.

Como líderes de un sistema, mantener abonado el campo de la ilusión a fin de no provocar la desesperanza y tener una actuación coherente, haciendo aquello que decimos y diciendo aquello que pensamos, deviene condición imprescindible del éxito , porque mantener la llama prendida es la principal función del líder.

Serán también necesarios el esfuerzo, la confianza y la valentía, los cuales no existirían sin los dos requisitos previos.

Vemos continuamente grupos de personas que consiguen alcanzar grandes hitos y las mencionadas son características comunes a todos ellos.

¿Nos paramos a pensar que es necesario para construir esos vínculos? Cuando he participado en uno de ellos o he tenido el privilegio de acompañarlos, he podido ver que había un objetivo común, aún y cuando las posturas fueran diferentes, existía flexibilidad para encontrar los puntos de unión más que las diferencias y, para eso, una gran humildad y respeto por los demás.

…Cuando eso sucede, vemos como el miedo se diluye y se torna confianza, ¿dispuestos para el viaje?

enfocarteToda mi vida me he sentido identificada con la frase que argumenta que las reglas están para romperse.

Este mismo pensamiento fue el que me llevó de trabajar de un corporativo a una agencia de publicidad al hacerme consciente de que mi gran fuerte es trabajar en un ambiente que me permita observar, analizar y proponer.

Con el tiempo, y al tomar la decisión de dar inicio a mi propia empresa, volví a caer en cuenta de que la libertad es un término que está ligado con algo sumamente importante al momento de emprender, la creatividad.

Durante todo este camino de aprendizaje, la creatividad ha sido mi aliada al momento de pensar en el rumbo de mi empresa.

Como todo emprendedor, uno tiene que abrir los ojos y ver el mundo de una manera distinta, bajo un enfoque que nos permita identificar oportunidades donde otros aún no las han encontrado.

Analicemos juntos dos maneras de cómo esto es posible cuando nos permitimos adoptar distintas maneras de trabajar y visualizar nuestro entorno laboral.

Trabaja gratis

¿Cómo? ¿Qué trabaje qué? ¿Y luego yo de qué vivo? Estas son algunas de las muchas preguntas que nos haríamos en un contexto común si alguien se atreviera a plantearnos que trabajemos gratis.

Hace muchos años, recuerdo que una reconocida periodista mexicana afirmó que durante su juventud trabajó gratis en muchas ocasiones con la visión de que en un futuro esto le abriría muchas puertas. Mi experiencia hoy día me reafirma que tenía razón.

Pero esto no fue siempre así, ya que debo confesar que antes de emprender esta idea me parecía completamente fuera de lugar y descabellada, por decir lo menos. Hoy día, afortunadamente, comprendo perfectamente lo que significa.

Trabajar sin recibir un sueldo no solo nos otorga la posibilidad de sembrar semillas que en un futuro pueden germinar y rendir grandes frutos, sino que también nos permite dar a conocer nuestra forma de trabajar, el compromiso, la pasión y la calidad con la que nos desenvolvemos en nuestras respectivas áreas.

Además, si lo analizamos bien, esta es una gran oportunidad de utilizar la creatividad a nuestro favor y planear nuevas estrategias para llegar a aquellas personas que pudieran estar interesadas en incorporarnos a sus respectivos equipos de trabajo.

“Cuando hayas dejado todo aquello que es seguro a un lado, te darás cuenta de que la creatividad se ha convertido en tu mejor aliada.”

Ábrete a la imperfección

La creatividad posee varios factores que la complementan, tales como: conectividad entre elementos, la imaginación productiva, la flexibilidad, entre muchos otros. Pero, un elementos clave, que nos permite visualizar aquello que otros simplemente pasan por alto, es nuestra apertura y sensibilidad para detectar problemas.

Sé que puede sonar extraño o un tanto pesimista, pero permíteme explicarte porque en realidad significa todo lo contrario. Al ser personas creativas somos aún más receptivos al mundo en general; situaciones, personas u objetos. Y, es precisamente el que observamos todo a detalle lo que nos mantiene en actividad creativa, obligándonos a estar en una constante búsqueda de caminos distintos o nuevas respuestas.

En definitiva, ser una persona creativa te otorga posibilidades infinitas para ver, analizar y proponer. Hoy, es momento de comenzar a hacer las cosas distintas en tu negocio con la finalidad de dar inicio a nuevos y mejores proyectos.

Confía en que tu tren de pensamiento sí está preparado para otorgar ideas frescas, nuevas y diferentes a tus clientes.

habitosAl que madruga Dios le ayuda, según el dicho popular, y al parecer es una realidad.

Distintos estudios revelan que la fuerza de voluntad es más fuerte por las mañanas que por las noches, cuando ya estamos agotados de todo el día. Pero para ser productivo y exitoso es imprescindible imponer unas costumbres que desde primera hora contribuyan a lograr los objetivos.

Dicen que los grandes líderes de la historia, salvo alguna excepción, fueron todos personalidades que disfrutaban levantándose temprano. Sus obligaciones les hacían aprovechar el tiempo al máximo. Se sabe que el mejor desempeño de las personas es por la mañana temprano, pero no se trata sólo de cambiar su “reloj mental.”

Así lo señala un trabajo realizado por investigadores de la Universidad de Toronto, en Canadá, en el cual se demostró que los madrugadores son más felices que los noctámbulos. Según los autores de la investigación, los madrugadores reportan mayores niveles de satisfacción y bienestar porque su reloj biológico está sincronizado con las actividades sociales y no sufren del llamado ‘jet lag social’, algo que padecen la mayoría de noctámbulos.

Da igual que sea un ejecutivo, un político, un empleado o un atleta, para mantenerse activo hay que cambiar el ‘chip’. Repasamos algunos hábitos que según Forbes suelen cumplir las personas de éxito por las mañanas y que puede emular en su vida. Son ocho consejos mañaneros que le ayudarán a cumplir todas sus metas.

Despertarse una hora antes

Benjamin Franklin dijo eso de que “dormir temprano y levantarse temprano hace a un hombre sano, rico y sabio”. Las investigaciones señalan que los más madrugadores no sólo son más optimistas y concienzudos, también anticipan los problemas y los minimizan de una manera más eficiente. Lo que por supuesto es crucial para el éxito en el mundo de los negocios.

Para lograrlo, también se debe ir a la cama más temprano. Dormir las horas suficientes es fundamental no sólo para su salud mental y creatividad, sino también para el control del peso.

Reflexionar y visualizar

Diversos estudios muestran que incluso dos minutos de visualización y pensamiento positivo pueden mejorar su estado de ánimo y claridad para todo el día. Las primeras horas del día invitan a hacer una reflexión.

Disfrute de la tranquilidad y tome un tiempo para planificar su día. Piense en sus metas y las tareas pendientes. Tome todas las notas necesarias para asegurarse de que su día será más tranquilo y más eficiente.

Un buen desayuno

Es imprescindible alimentarse bien para las tareas que vienen por delante. El tiempo es un lujo, disfrútelo con un desayuno sano y completo. Eso le ayudará a mantener un enfoque constante durante todo el día.

La tarea más tediosa, lo primero

La mañana es el momento en que se suele tener más energía y nos sentimos más descansados. Por eso, cambie las prioridades en su lista de tareas pendientes, colocando la tarea más temida al comienzo de la lista.

En lugar de dejar que le atormente durante el día, evite la agonía y el estrés y termínela a primera hora. Sentirá alivio y estará más listo y dispuesto a hacer frente a cualquier tarea que se presente en el resto del día.

Motivación

Como primer paso, debe buscar en su interior y descubrir qué le inspira.
Paso dos: cree un mantra.
Paso tres: repita el mismo dicho cada mañana.
Paso cuatro: respire y relájese. Se sentirá más motivado y concentrado que nunca.

Quince minutos de ejercicio

El ejercicio por la mañana le dará un impulso de energía y verá que sus sentidos están en marcha y funcionando. Se sentirá listo para hacer frente a cualquier problema que se presente.

Los estudios han demostrado que hay menos probabilidades de que las personas tengan excusas para no ejercitarse temprano. Es recomendable establecer una rutina de al menos entre 5 y 15 minutos.

Entre horas, ‘snacks’ nutritivos

Comer alimenta el cerebro, mejorando la concentración, la productividad y la memoria.

Planee sus aperitivos con anticipación, es vital para mantener en plena capacidad de funcionamiento a su metabolismo y su cerebro durante toda la jornada. Es fundamental que estos sean sanos, y aquí los frutos secos siguen siendo el producto estrella.

Evite el desorden

Elimine las cosas que no sirven y que generan desorden en su vida. Muchos identifican como formas de despejar su mente cuestiones que en realidad no nos generan ningún beneficio y si una ansiedad posterior por la pérdida de tiempo que han supuesto.

A veces hay que eliminar físicamente cosas que nos dan un placer pasajero pero nos terminan haciendo sentir agobiados: correos en cadena, programas de televisión que no elegimos, apps que no usamos, el móvil siempre encima… No solo no ayudan a nuestra eficiencia si no que a la larga nos hacen sentir ansiedad.

Reibox BlogLa mañana de los lunes son el momento más crítico de la semana laboral; estas preparan el terreno para el día y la semana que queda.

“Debido a que estuviste lejos por un par de días, estas mañanas de regreso al trabajo son los más memorable para el resto de la semana,” dice Lynn Taylor, autor de “Tame Your Terrible Office Tyrant: How to Manage Childish Boss Behavior and Thrive in Your Job.”

“Ellos influyen en tu forma de pensar de manera positiva o negativa, dependiendo de las acciones que decidas tomar,” dice Taylor.

La mayoría de las personas exitosas son muy conscientes del típico lunes por la mañana en el lugar de trabajo dinámico de acontecimientos imprevistos, desborde de comunicaciones, y caos en general. “Pero después de superar cientos de ellos, te das cuenta de que debes tomar el control y mantenerte positivo,” explica Taylor.

“Ellos toman acciones adicionales para compensar este atareado momento de la semana, y aplican sus mejores habilidades de gestión para asegurarse de que el día se desarrolle de la mejor forma posible.”

Aquí tienes 17 cosas que las personas exitosas hacen los lunes por la mañana:

1. Se despiertan temprano

Las personas exitosas se van a dormir a una hora decente los domingos por la noche, duermen bien, y se despiertan temprano las mañanas de los lunes.

“Cuando el despertador suena y una voz te diga que te fuiste a dormir demasiado tarde para levantarte tan temprano, o que cinco minutos más no te hará daño, NO LA ESCUCHES!” escribe Ciara Conlon para Lifehack. “Cuando tomas el control de esa voz interior, no hay nada que te pare.”

2. Ejercitan

Ejercitar mantiene tu circulación fluyendo y ayuda a mantenerte alerta, dándote una ventaja para tener una semana productiva. “Acelerarás tus endorfinas, lo que también ayudará a tu estado de ánimo,” dice Taylor.

3. Comen un desayuno saludable

El lunes por la mañana, quieres manejar todo lo que esté bajo tu control. Comer el desayuno es una de esas cosas. “No quieres estar mirando el reloj, esperando la hora del almuerzo con el estómago gruñendo durante las reuniones de la mañana,” dice ella.

4. Llegan temprano

No sucumbas al botón snooze. “Viajar al trabajo es difícil los lunes, así que supera los pronósticos,” dice Taylor. Además, entrar antes que otros hará que la mañana del lunes parezca más una tarde porque tendrás la oportunidad de respirar antes de tener que responder al aluvión de personas y problemas.

“Estar antes te dará un margen de maniobra para lo inesperado en el trabajo, sin mencionar todos los asuntos personales importantes que puedan surgir,” dice.

5. Revisan sus calendarios para el día (y la semana)

Las personas exitosas revisan sus calendarios los viernes, antes de empezar el fin de semana, para evitar cualquier sorpresa el lunes por la mañana y para asegurarse de que están preparados para las próximas reuniones y plazos. Pero también las revisan a primera hora del lunes para refrescar sus memorias y ver si cambió algo.

6. Despejan sus escritorios

“Con suerte ya hiciste esto antes de salir el viernes. Pero si no lo hiciste, hazlo ya, o la agregarás a las tensiones del mar de desorganización de los lunes,” dice Taylor. Organiza y prioriza tus archivos. Tira el papeleo poco importante y mantén los archivos críticos fácil de encontrar. Tú quieres estar preparado cuando, tu jefe o tus colegas necesiten algo en el último minuto.

7. Sacan tiempo para los proyectos y las tareas inesperadas

Los individuos exitosos esperan lo inesperado los lunes, dice ella. “Tu jefe, los miembros del equipo o el personal pueden recordar algunos cabos sueltos durante el fin de semana, por lo que es sabio crear en algo más de tiempo los lunes por la mañana.”

8. Saludan a su equipo y a su jefe

Es importante hacer esto como primera cosa todas las mañanas para mantener la moral alta, pero el lunes es particularmente valioso, ya que tu equipo necesita un impulso especial.

“Idealmente, pasarás un par de minutos con tus colegas los lunes por la mañana. Esto refuerza un sentido de propósito y de comunidad en todo el mundo, incluyéndote a ti,” explica Taylor.

9. Actualizan su lista de objetivos y cosas para hacer

“Ponte al día con tus prioridades y tareas,” sugiere Taylor. A continuación, establezca cinco u ocho metas para la semana.

“Los profesionales exitosos tienen varios objetivos en mente para el día y la semana,” dice. “Ellos saben que si no logran todos los objetivos, pueden estar orgullosos de que lograron la mayoría de ellos, y que hay una próxima semana para lograr los objetivos que faltan.”

vidaA menudo, me doy cuenta de que he perdido mucho tiempo pensando en el pasado.

Dando vueltas y más vueltas a ideas repetidas y recalentadas. Sin tener el consuelo de buscar en ellas nada nuevo, sin esperar respuesta, sin aspirar a añadir nada que, terminado ese proceso, fuera a ser útil.

Recordamos mal, a veces. Nos abrimos las heridas sin compasión. Rememoramos las palabras más terribles que nos han dicho, las sensaciones más espantosas, las emociones más lacerantes… Y nunca extraemos de ello algo bueno, porque nos quedamos con el dolor sin ir más allá. Nunca revivimos el momento desde la distancia, como narrador y no como protagonista. Nunca pensamos “pasó y fue duro pero estoy aquí y lo he superado”.

Nos engancha eso de sufrir, a veces. Suena mal, ya lo sé pero ser víctima de algo o de alguien es una experiencia dura pero cómoda. Y lo siento porque no está bien generalizar. Hay muchas víctimas reales que luchan por no serlo…

Sin embargo, en muchas ocasiones, nos gusta saltar al lodo del recuerdo y rememorar ese dolor. Y ensuciar con él todo lo que rodea nuestro presente. Y aunque hayamos superado el tema, al revivir esas emociones terribles y dejar que nos desborden sin ponerles límites ni malearlas, ni gestionarlas, ni reconocerlas, dejamos que vuelvan a herirnos. Es como si cada vez que recordáramos un accidente nos lanzáramos contra el muro para partirnos la ceja o rompernos la cara y conmemorar la ocasión.

Dicho así parece un ejercicio bárbaro. Si lo hiciéramos físicamente, nos asustaríamos a nosotros mismos. Sin embargo, no dudamos en hacerlo emocionalmente. Ponemos en riesgo nuestra salud emocional y, en consecuencia, física, aferrándonos a nuestras tragedias. Y sobre todo haciéndolo como el primer día, con ojos de sorpresa, con dolor, con miedo, sin superarlas, sin ganas de oponer resistencia a esa sensación que nos hace sentir como carne de cañón a merced del destino…

Nos impregnamos de pasado y de sus males sin tomar distancia, sin ser capaces de aceptarlo con ojos de persona madura que ha sobrellevado esa experiencia y la ha superado. Viajamos a otro tiempo sin ponernos el chubasquero de la madurez, sin llevar en el equipaje nuestras nuevas herramientas de persona evolucionada, sin saber por qué ni con intención de cerrar página.

Miramos a nuestros miedos desde abajo. Regresamos al pasado siendo niños y descubrimos el pecho ante los fantasmas, nos empequeñecemos ante lo que pasó…Volvemos a repetir aquel comportamiento que nos llevó al llanto, a quedar paralizados, a salir corriendo sin afrontar.

Perdemos la perspectiva. A veces, porque es difícil dejar de visitar esas lagunas que tenemos en la mente donde parece que no ha pasado el tiempo, esos recuerdos que tenemos guardados en una parte de nuestra cabeza y que nos hacen saltar como tigres cuando algo activa nuestros dolores pasados…

Otras veces porque nos han educado para que sufrir sea una especie de mérito. Como si por el hecho de regodearse en tu miseria fueras a ganar puntos para conseguir una gloria que tendrías vetada si nadie te pisa o hace sentir mal. Por eso, muchas veces, cuando conversamos, acabamos protagonizando con otros competiciones para descubrir quién lo ha pasado peor en su vida o es más desdichado.

Lo que cuenta no es el sufrimiento, es la alegría.

Estoy deseando el día que en una de esas conversaciones alguien diga… No quiero hablar del mi dolor sino de lo que conseguí gracias a superarlo. De mi evolución. De lo feliz que soy porque me convertí en una persona increíble saltando obstáculos… Porque cuando recuerdo lo que pasó, me veo enorme, gigante… Miro al niño que fui y le abrazo y le digo que podrá y que descubrirá cómo salir del laberinto.

Porque no viajo mucho al pasado pero cuando lo hago, sonrío. Se me dibuja una sonrisa en los labios porque me veo ahora y me doy cuenta de que he caminado mucho y soy un superviviente. Porque estoy aquí gracias a mi esfuerzo y el de muchas personas que me han ayudado a ser como soy… Algunas queriendo, otras intentando lo contrario, pero no hay rencor. Hay gratitud. Hay ganas de seguir y olvidar. De engancharme al lado bueno, al lado que me hace crecer y sentir bien conmigo mismo… Al lado hermoso de la vida, a es parte preciosa que tiene todo lo que duele una vez lo superas, aunque parezca imposible

Como si tuviera metidos los recuerdos en tarros y durante mucho tiempo, después de acumular dolor y pensamientos tristes, hubiera conseguido cambiarles las etiquetas. Cambiar las palabras que asocio a mi vida para cambiar la imagen y las emociones que la habitan, para ser capaz de ver su lado mágico, su lado sorprendente, su lado asombroso.

Donde ponía “el día que me humillaron en la escuela” puse “cuando descubrí mis superpoderes”.

Donde había escrito “mis monstruos” ahora pone “mis motivos”.

Y me acuerdo de que el tarro que lleva escrito “el amor de mi vida” era antes uno donde ponía “esa chica que siempre me lleva la contraria y no sé por qué”.

Encontré un tarro con la etiqueta “aquella vez que estuve en el hospital muy grave” y recordé que “allí conocí a quién sería mi mejor amigo”.

Donde estaba mi sueño perdido de “ser piloto” por problemas de visión, hay una pegatina muy divertida que pone “soy pediatra y adoro lo que hago”.

A algunos, lo reconozco, me costó cambiarles la etiqueta porque habían sido golpes duros de esos de los que no acabas de reponerte nunca y siempre te hacen saltar las lágrimas. Aunque, a pesar de ello, también los reescribí…

Donde había escrito “Carlos se fue” ahora pone “tengo un ángel de la guarda”, y una de las etiquetas más complicadas de reescribir… “Quimioterapia” que ahora se llama “batalla ganada”.

Tal vez sea un iluso, un ingenuo, un loco, pero me gusta verlo así. Doy gracias por ser capaz.

Vivir Mejor15. Somos más codiciosos y socialmente menos apropiados cuando nos sentimos poderosos

Kevin Coe pone de relieve un estudio que examina cómo el poder influye en nuestro comportamiento.

Los investigadores dividieron a los participantes en grupos de tres y nombraron a algunas personas como líderes, a cargo de asignar puntos a las otras dos personas de acuerdo con sus contribuciones.

Pues resulta que, cuando el experimentador apareció con un plato con cinco galletas, los líderes designados eran más propensos a tomar una segunda galleta y masticarla con la boca abierta y dejar migas por toda la mesa.

En un meta-análisis de estudios como éste, los investigadores dicen que “el poder desinhibe formas más perniciosas de agresión también,” tales como el acoso sexual en las culturas donde las mujeres están subordinadas y crímenes de odio contra grupos minoritarios.

16. A menudo creemos que las personas atractivas tienen talento

Prateek Singh menciona un estudio sobre el “efecto halo,” que se produce cuando asumimos que porque una persona sea buena en una cosa, será bueno en otra cosa.

En el estudio, estudiantes de licenciatura varones leyeron un ensayo supuestamente escrito por una estudiante de primer año de la universidad, a continuación, evaluaron la calidad del ensayo y la capacidad de la escritora. Un tercio de los participantes vieron una foto de una mujer atractiva que creyeron era la escritora; otro tercio vio la de una mujer poco atractiva; y el último tercio no vio ninguna foto.

Los resultados mostraron que aquellos que creyeron que la escritora era atractiva juzgaron a la escritora y a su trabajo más favorablemente que aquellos que creían que era poco atractiva. (Los que no vieron ninguna foto la clasificaron a ella y a su trabajo como intermedio).

17. A veces asumimos que otras personas ayudarán por lo que no tenemos que hacerlo nosotros

Mattias Wideklint dice que está intrigado por el “efecto espectador,” que se produce cuando la presencia de otros desalienta a un individuo de intervenir en caso de emergencia.

Los psicólogos Bibb Latané y John M. Darley se interesaron en el fenómeno tras el asesinato de Kitty Genovese en 1964; supuestamente, muchas personas escucharon a Genovese gritar, pero no actuaron.

En el experimento de Latané y Darley, los investigadores midieron cuanto tiempo los participantes permanecían en una sala que se estaba llenando de humo.

Algunos participantes estaban solos en la habitación; otros estaban acompañados por dos o tres cómplices pasivos. Los resultados mostraron que los participantes que estaban solos fueron significativamente más propensos a reportar el humo.

Sin embargo, un más reciente meta-análisis sugiere que el efecto espectador es menos pronunciado en situaciones altamente peligrosas, lo que significa que la gente en grupos son más propensos a ayudar si creen que la vida de alguien está realmente en peligro.

Y en los últimos años, la historia del asesinato de Genovese ha sido revisada. Puede que no hayan sido decenas de testigos pasivos y es posible que nadie haya visto el asalto realmente, lo que sugiere que el efecto espectador puede ser más matizado de lo que una vez creímos.

18. Obtenemos mejores resultados cuando las personas tienen altas expectativas sobre nosotros

Nguyen Chi cita un experimento clásico sobre el poder de las expectativas de Robert Rosenthal y Lenore Jacobson.

En la década de 1960, Rosenthal y Jacobson descubrieron que manipular las expectativas de lo maestros sobre la capacidad de los estudiantes podían influir el rendimiento de esos estudiantes.

Los experimentadores les dijeron a los maestros que estaban administrando a los estudiantes una prueba que podría predecir su futura ganancia intelectual y, a continuación, les dieron a los maestros una lista completamente al azar de estudiantes que supuestamente habían recibido puntuaciones más altas.

Ocho meses después, los experimentadores administraron la misma prueba (era de hecho una prueba de IQ) a un mismo grupo de alumnos.

Efectivamente, los estudiantes que supuestamente habían tenido altos puntaje la primera vez, puntuaron más alto la segunda vez. Debido a que los maestros esperaban que a ciertos estudiantes les vaya bien, ellos habían influido positivamente en el desarrollo de esos estudiantes.

Más recientemente, los investigadores encontraron evidencia de un mismo fenómeno entre los estudiantes universitarios que juegan basketball. Los estudiantes fueron asignados a grupos dirigidos por un único “entrenador” al que se le dio la información inventada sobre la capacidad de disparo de los estudiantes.

Como resultado, los estudiantes que eran supuestamente más experto en los tiros obtuvieron mejores resultados en una tarea de tiros libres, que fue en parte debido a que los entrenadores les dieron más oportunidades para probar.

19. Asociamos las personas con los adjetivos que utilizan para describir a los demás

“La transferencia de rasgos espontánea ocurre cuando dices algo sobre una persona, y entonces el oyente de forma automática y sin intención asocia ese rasgo contigo,” escribe Sibell Loitz.

Un estudio realizado en 1998 documentó este efecto: Algunos participantes vieron imágenes de actores describiendo sus propios comportamientos, mientras que otros participantes vieron imágenes de actores vinculados con descripciones de los comportamientos aleatorios.

Los resultados mostraron que los participantes de ambos grupos asociaron los rasgos implicados en las descripciones de los comportamientos con los actores.

20. Confiamos demasiado en la primera información que oímos cuando tomamos decisiones

Tejasvita Apte proporciona un ejemplo sencillo de cómo funciona el efecto anclaje.

Imagina que alguien te pregunta si Gandhi tenía más de 100 años de edad cuando murió; ahora imagina que alguien te pregunta si Gandhi tenía menos de 20 años de edad cuando murió. Si en ambos casos se trata de estimar la edad en que Gandhi murió, sería más probable que dieras un número mayor al principio, ya que el anclaje (100) fue mayor.

Incluso los expertos pueden ser víctimas del efecto anclaje sin darse cuenta. En un estudio realizado en 1987, los investigadores tuvieron un grupo de estudiantes de licenciatura y agentes inmobiliarios voluntarios visitando una propiedad en venta y luego se les mostró su precio de lista. Algunos participantes vieron un precio de lista más alto que otros.

Efectivamente, cuando se les pidió a los participantes que estimaran el valor de tasación de la propiedad y el precio de compra, aquellos que habían visto un mayor precio de lista dieron números más altos. Curiosamente, los agentes inmobiliarios fueron generalmente menos sensibles que los estudiantes de licenciatura en cuanto ser afectados por el precio de lista al hacer sus estimaciones.

21. Ponemos más valor a las cosas una vez que somos dueños de ellas

Apte también cita una investigación sobre la economía del comportamiento del efecto dotación. “Una vez que una persona posee un elemento, dejarlo ir se siente como una pérdida, y los seres humanos sentimos aversión hacia las pérdidas,” escribe.

Un estudio realizado en 1990 por Daniel Kahneman, Jack Knetsch, y Richard Thaler ilustra el poder del efecto dotación. Los estudiantes universitarios fueron asignados aleatoriamente a una de tres condiciones: vendedor, comprador, o selector.

A los vendedores se les dio una taza de la universidad y se les preguntó si lo venderían por entre $0,00 y $9.25. A los compradores se les preguntó si comprarían la taza por algún precio en ese rango. A los seleccionadores se les dio la opción de a cada precio elegir entre una taza y la misma cantidad de dinero en efectivo.

Los resultados mostraron que los vendedores (que ya poseían las tazas) colocaron un valor significativamente más alto a las tazas que los otros dos grupos. En concreto, ellos pedía un promedio de $7.12 por renunciar a la taza, mientras que los selectores dijeron que la taza valía un promedio de $3.12 y los compradores estaban dispuestos a pagar un promedio de $ 2.87.

En otras palabras, una vez que eres dueño de algo, tu punto de referencia sobre cuan valioso ese objeto es sube.

emprendedorEstoy convencido de que no hay curso ni libro en el mundo que pueda enseñarte a ser el Steve Jobs del área de negocios de tu preferencia.

Y aunque puedes encontrar publicaciones y cursos que aseguran ayudarte a desarrollar el perfil ideal y completo de un emprendedor, nunca he conocido a uno que tenga ese perfil con todas y cada una de las características que supuestamente se requieren para ser emprendedor.

Entonces, ¿Qué puedo hacer?

En lugar de tomar un curso o leer un libro que prometa revelarte los atributos que todo emprendedor exitoso debe de tener (que sí ayuda, pero no del todo), te sugiero que busques el mejor apoyo posible para identificar tus fortalezas personales y una guía para maximizarlas y explotarlas.

Seguramente conoces, personalmente o indirectamente, a muchos emprendedores exitosos, y aunque tal vez tengan rasgos en común, seguramente cada uno tendrá una personalidad, características y habilidades diferentes. En cada caso, sus fortalezas son la razón de su éxito.

Probablemente te preguntes si no sería mejor eliminar tus debilidades o áreas de oportunidad para tener un mejor perfil junto con tus fortalezas…

Para crecer, ¿Me enfoco en mis fortalezas, o en mis debilidades?

Gallup Organization ha realizado estudios con rigor científico sobre este tema, a lo largo de más de treinta años y en base a más de dos millones de entrevistas realizadas a nivel global a personas consideradas excelentes en su área laboral.

Sus conclusiones han sido aprovechadas por muchas organizaciones logrando resultados extraordinarios, gracias a que han aceptado lo que Gallup describe como dos grandes errores:

Error 1: Creer que todos pueden aprender a ser competentes en todo.

Error 2: Suponer que el mayor espacio de crecimiento es el de las debilidades.

Y enfocándose en lo que Gallup concluye como dos grandes verdades, a partir de sus investigaciones:

Verdad 1: Los talentos son permanentes y únicos.

Verdad 2: El máximo potencial de crecimiento está en tus mayores fortalezas.

Algunos de los hallazgos de Gallup que respaldan estas dos verdades revelan que las organizaciones con gente que aplica sus fortalezas día a día en sus puestos de trabajo tienen mayor satisfacción de sus clientes (44%+), mayor productividad (38%+) y menor rotación de sus colaboradores (50%-), comparadas con las que tienen bajo índice de uso de las fortalezas.

Las personas que aplican sus fortalezas día a día en su trabajo están mucho más involucradas, comprometidas con lo que hacen y son más felices.

¿Y cómo identifico mis fortalezas?

Marcus Buckingham y Donald O. Clifton, coautores del libro Ahora, descubra sus fortalezas y directivos de Gallup, definen así una fortaleza:

– Es el talento que tienes para lograr un desempeño consistente, casi perfecto, en una actividad.

– Solo si te ves repitiendo esa actividad una y otra vez con alegría y éxito.

Tú puedes hacer un ejercicio de auto-conocimiento identificando cuáles son esos talentos y fortalezas que te distinguen, y luego validarlos con la opinión de quienes te conocen mejor, como tus compañeros de trabajo, socios, amigos y familiares. También puedes buscar alguna herramienta profesional que te genere tu perfil. Las que ofrece el Centro Gallup para las Fortalezas son una buena opción.

¿Cómo enlazo mis fortalezas con mi emprendimiento?

Primero, elige un negocio en el que puedas agregar valor aplicando tus fortalezas todos los días. Segundo, busca socios y/o contrata personas que complementen tus fortalezas.

Tratar de lograr un perfil individual con fortalezas en todos los aspectos clave del emprendimiento no es muy razonable, pero formar un equipo que integre dichas fortalezas sí es viable y además un objetivo inteligente al emprender.

Si emprendes en solitario, considera seriamente hacer equipo, pero si no puedes hacerlo en esta etapa de tu proyecto, entonces busca consejeros o mentores que te apoyen en las áreas que tus fortalezas no cubren.

Un esquema básico de competencias que te conviene completar en tu equipo incluye estas cinco dimensiones o categorías:

1. Pensamiento creativo y estratégico

Talento para identificar oportunidades, generar ideas innovadoras y diseñar estrategias.

2. Relaciones personales y públicas

Talento para generar confianza, empatizar, desarrollar a la gente, crear fuertes conexiones y construir relaciones de largo plazo.

3. Influencia y desarrollo de personas

Talento para comunicar y convencer, dirigir equipos, motivar, maximizar el potencial de otros y capitalizarlo en ventajas competitivas.

4. Capacidad de ejecución y logro

Talento para convertir planes en logros consistentemente, organizando gente, y dando seguimiento a tareas con disciplina y enfoque.

5. Competencias técnicas

Talento para generar un producto u ofrecer un servicio en particular, logrando alguna ventaja competitiva sobre tus competidores.

Entonces, ¿Ningún libro ni curso de emprendimiento sirve?

Te recomiendo seleccionar una opción que tenga un enfoque práctico y te enseñe metodologías, técnicas y herramientas de vanguardia que hayan probado ser efectivas al conducir proyectos de emprendimiento, y no una que te prometa desarrollarte todas las cualidades de un “súper-emprendedor”.

Con base en mi experiencia como emprendedor y formador de emprendedores, estas son las siete herramientas que más te pueden ayudar a emprender con éxito el arranque de tu negocio, adicionalmente a tus fortalezas:

Pensamiento del diseño (Design Thinking).

Diseño de la propuesta de valor.

Emprendimiento esbelto (Lean Startup).

Modelo de negocio.

Prototipos y pretotipos.

Experimentos de validación.

Estimaciones financieras básicas para emprendedores.

En mi próximo artículo te diré por qué te conviene aprender a usar estas siete herramientas y te daré más detalles sobre ellas. Por ahora, ¡a identificar tus fortalezas!

 

 

 

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