Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"
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De todo un poco sobre los negocios y una vida llena de riquezas

hacerEjecutar y hacer son sin duda los factores decisivos a la hora de tener éxito. Podemos planificar pero solamente estamos pensando, no estamos de hecho haciendo nada.

Yo solía pensar más que hacer, y reconozco que alguna vez pensé “Yo tenía esa idea hace dos años!” Fui una persona de ideas, de pensamientos pero un día me di cuenta que mis ideas no valen para nada si no las muevo adelante y empiezo HACER algo.

La cruda verdad es que ejecutas o hablas sobre ejecutar:

Cuando tienes una idea y empiezas a moverte hacia la ejecución, casi siempre empiezas con experimentos. Primero en tu cabeza y luego poco a poco comentas tus ideas y suposiciones con tus seres más cercanos. Sondeamos el terreno donde queremos plantar nuestra idea hablando con personas en nuestro alrededor.

Una vez dada por hecho la fase de experimentación, tendremos que ir más allá, pisando terrenos desconocidos. Ejecutar una idea es cuando sabemos si nuestra idea tiene pies y cabeza. Si tiene potencial.

Recomiendo que YA elijas una de tus ideas y empieces a experimentar con ello para pronto empezar ejecutarla. Y ¿sabes qué? Una vez haciendo algo veras que te sentirás mejor, da igual si fracasas o no porque por lo menos estás en marcha, poniendo la viabilidad de tu idea en práctica.

Estoy seguro que tienes un montón de ideas para mejorar tu vida. Quizás porque no tienes empleo, o quizás porque tienes un empleo aburrido o que sientes que todo va mal en tu vida diaria. No hay remedio mejor para la sensación de estar estancado que HACER, si tan solo se trata de empezar hacer.

As que arranca !Empieza hacer y ejecutar, empieza a ser esa persona que realiza cosas!

emprendedoresSe dice que el ser-emprendedor se trae en la sangre pero paradójicamente se piensa también que cualquier persona puede serlo. O por lo menos así nos lo han enseñado desde las escuelas de negocios y a partir del impulso en los últimos años de incorporar en la currícula escolar la necesidad de emprender.

Ahora es común que ya desde la preparatoria, los estudiantes tengan una materia llamada Proyecto emprendedor o Desarrollo de negocios en las que deben generar un Plan de Negocios, con su misión, sus valores, su modelo de negocio, sus proyecciones y otras cosas más.

Es así que al tener Plan de negocios uno ya se puede comenzar a sentir emprendedor porque, por lo menos, se tiene una estructura de trabajo y una idea concreta de cómo podría ser realidad.

Sin embargo, el problema de las escuelas de negocios, en su mayoría sino es que en su totalidad, es que siguen tratando al emprendimiento como una serie de instrumentos teóricos para la eficiencia y el éxito y no como un conjunto de guías prácticas para las dificultades propias del mundo real. Y por lo mismo, es hasta el tercer o cuarto emprendimiento que el emprendedor tiene conocimiento de causa de qué hacer, qué no hacer, de cómo avanzar y de saber en qué falla uno.

Esta es una regla medio implícita del famoso Silicon Valley, en la que el fracaso de 4 o 5 proyectos previos es el estándar para todo emprendedor que finalmente consigue un proyecto ganador, el cual será después de mucho esfuerzo sujeto a ser financiado por Fondos de Inversión y Capital de Riesgo. 

Y es justamente esta condición la que hace que lo que enseñan en las Business Schools se queda muchas veces corto, en especial cuando el recién egresado –flamante emprendedor– se enfrenta a la vida real. En la escuela no se enseña al fracaso pero por lo mismo, no se aprende qué hacer cuando tiene un descalabro.

El fracaso del emprendimiento en la vida real es tan cotidiano que las escuelas de negocio deberían de prepararte para ello. No obstante, como este no es el caso, debe ser la misma experiencia y el tiempo lo que genera este conocimiento. Claro está, después de muchos pesares y sufrimiento.

Con el tiempo, la experiencia genera tres herramientas que ni la mejor escuela de negocios o libro puede enseñar:

1. Olfato
2. Resiliencia al fracaso
3. Cinismo

¡Qué fácil sería si pudiéramos aprender estas tres herramientas al ver un video de Youtube, leer un libro de negocios para Dummies o atender a la Masterclass de emprendimiento de alguna incubadora! Pero como esto no es posible, tendremos que cometer nuestros propios errores para que la experiencia haga su trabajo.

1. Olfato

Después de fracasar en el primer emprendimiento o en el segundo, la experiencia le enseña al emprendedor, en carne propia, una de las lecciones más importantes que jamás aprenderá: las ventas son las reinas de la empresa y todo lo demás, sale sobrando.

Que lo más importante sea vender no quiere decir que el impacto social, la calidad del producto, la atención al cliente no tengan un peso importante. Sin embargo, dedicar tiempo preciado en escribir misión, valores, visión y otras trivialidades en vez de la venta, es realmente trágico. Y más triste es saber que esta lección no es tan común como uno lo pensaría cuando a uno le enseñan a emprender.

En cambio, los primeros pasos de todo manual para poner una empresa es detallar cuál es la misión y valores de la empresa. ¡Y qué deprimente es leer misiones y visiones repletas de palabrería como “Somos un grupo de profesionales que ofrecerán la más alta calidad…”! Peor aún es avisar al público que los valores de la empresa serán “…con honestidad y ética de trabajo…”.

Es triste porque, por regla general, hablar es mucho más fácil que actuar, y se puede hablar muy fácilmente de “calidad”, de “compromiso” y de todo tipo de valores dentro de tu misión pero cuando realmente tu trabajo lo demuestre, ni siquiera tendrás que decirlo porque será evidente tu calidad, tu honestidad o tu profesionalismo.

La palabrería hace mucho daño a los proyectos cuando el emprendedor gasta tiempo en ella en vez de generar ventas, diferenciadores y atributos de valor, redes de clientes, etc. Y el mayor problema de todo esto es que la única forma de darse cuenta de lo mucho que carece de importancia esta palabrería es con la experiencia -con la caída de dos o tres empresas en las que se dedicó tiempo a ello-.

El olfato que se genera con la experiencia enseña al emprendedor que lo más importante de una empresa no es “ser referente”, o “ser líder en la industria” o “llegar a todo el mundo en 5 años” sino vender, vender y vender. Las empresas que no venden, cierran sí o sí.

Las empresas que venden pueden ir por mal camino pero tendrán siempre tiempo para ajustar y mejorar. Por ello, la primera regla de emprender debe ser vender. Después viene todo lo demás. ¡Aprende a vender! Sean productos tradicionales, sean productos innovadores, sea impacto social, sea fair trade o lo que quieras.

“Si nos enseñaran esto antes de hacer planes de negocio y proyecciones de venta, tal vez no sea necesario cerrar 3 o 4 empresas antes de tener una con éxito”.

2. Resiliencia al fracaso: aprender y seguir

Se dice en el ecosistema emprendedor que la currícula académica en las escuelas de negocios debería incluir una materia para poder aceptar el fracaso como forma de vida cuando uno quiere ser emprendedor.

¿Por qué? Porque es muy difícil, en verdad casi imposible, que a la primera vez salga el proyecto a la perfección. En cambio, lo que cualquier emprendimiento tiene por seguro es el tropezar, caer y verse en la necesidad de volver a levantarse.

Se argumenta que en sociedades en donde el fracaso de un proyecto es visto de forma tan negativa como lo puede ser en las sociedades latinoamericanas (en comparación con la aceptación del fracaso como forma de vida imperante en ecosistemas como el de Silicon Valley), es más difícil crear emprendimientos por el mismo temor social de verse menos.

Es similar a decir que la única forma de quitarle el miedo a las caídas, es volverse a subir al caballo, lo cual tiene de fondo un aprendizaje un tanto simplista pero al mismo tiempo muy útil: por un lado, nos dice que uno se acostumbra al dolor, a los moretones y los raspones y al mismo tiempo, uno aprende que el dolor real no es tan fuerte como lo fue el miedo.

Con tanta caída y fracaso, nos sale callo y nos hace más fuertes. Cada caída nos hace aprender a adaptarnos y por lo tanto, a ser más resilientes.

3. Cinismo

Que la vida nos haga más cínicos, es indudable. Quizás por eso vemos menos soñadores llenos de ideales de edad avanzada. Sin embargo, también por ese cinismo somos capaces, al sumar años a nuestro portafolio, de encontrar atajos para llegar más rápido a nuestros objetivos.

El cinismo aquí funciona como una herramienta que nos lleva al terreno puramente práctico, lejos de lo teórico, con lo cual se puede evitar algunos dolores de cabeza. Cinismo no significa un tipo de escepticismo ni un tipo de desprecio sino una implícita incredulidad que nos hace tomar caminos muchas veces más directos.

No hay que olvidar que el cinismo es útil para el emprendedor al ser este un producto de la experiencia pero deja de ser útil si este es un producto de la actitud del emprendedor. Que un joven sea cínico rompe exactamente con el espíritu emprendedor del soñador que rompe barreras y supera obstáculos.

El cínico por actitud, seguramente, no llegará siquiera a comenzar su proyecto. El emprendedor que adquiere un poco de cinismo con la edad, será capaz de encontrar atajos con socios, evitar clientes difíciles, reducir tiempos de reuniones sin futuro, etc.

aprenderStannis Baratheon: ¿Por qué la obsidiana iba a matar a un caminante? 
Sam: No lo sé
….
Sam: Lo he visto alteza
Stannis Baratheon: ¿Qué has visto?
Sam: El ejercito de los muertos y cuando vengan…
Stannis Baratheon: Tenemos que saber cómo luchar contra ellos, sigue leyendo Samwell Tarly
Game Of Thrones (Temporada 5)

Indiscutiblemente, nuestra vida está organizada alrededor del saber. Nadie te contrata para un trabajo sin revisar tu curriculum y verificar lo que sabes (qué carrera y en qué universidad estudiaste).

Todos los países han establecido 12 años de enseñanza obligatoria pero el colegio ha terminado imitando al concurso Quien quiere ser millonario al convertirse en una interminable sucesión de saberes (asignaturas) que todos los niños deben dominar, aunque inmediatamente olvidan casi todos esos conceptos.

Para el sistema educativo, aprender no es prioritario ya que evalúa el resultado pero no el proceso. Nadie pregunta a un niño qué aprendió sino cómo le fue, qué nota sacó. Y la tendencia no hace más que acentuarse.

La industria educativa nos bombardea con todo tipo de productos y nos tiene convencidos de que si no estudias al menos un Master, no tienes futuro laboral. Incluso socialmente, ser considerado una persona culta (haber leído libros y autores clásicos y saber muchas “cosas”) sigue siendo muy valorado. Sin embargo, la hegemonía del saber comienza a tambalearse.

El responsable de RRHH de Google reconoce que, para su empresa, el expediente académico no sirve de nada. El Media Lab del MIT (uno de los centros de investigación más prestigiosos del mundo) contrató como director a un experto sin título universitario. Steve Jobs en Apple o Amancio Ortega en Zara, demostraron cómo crear y liderar multinacionales sin estar respaldados por esos saberes intelectuales aparentemente imprescindibles.

¿Por qué podría ser más importante aprender que saber?

La primera razón es obvia: solo sabes algo si antes lo aprendiste. No hay conocimiento sin aprendizaje previo. La segunda razón pasa más desapercibida: El conocimiento tiene fecha de caducidad. Tarde o temprano, lo que sabes va perdiendo vigencia.

Recuerden los casos de Blackberry o Kodak. Ambas empresas disfrutaron de un saber (conocimiento) que les permitió liderar sus mercados ejerciendo un dominio aplastante. Sin embargo, las dos han desaparecido de la cúspide porque ese saber se estancó, no evolucionó y otros competidores con nuevos conocimientos más avanzados las sobrepasaron.

No hay duda de que saber es importante, sobre todo cuando eres el único que sabe y ese saber permanece inalterable. Pero dormirse en los laureles con lo que sabes puede ser letal. El refrán “Pan para hoy y hambre para mañana” lo ilustra a la perfección.

Desde el momento en que el mundo cambia a velocidades vertiginosas, puedes estar seguro de que cada vez falta menos para que lo que sabes sea sustituido por otro conocimiento más innovador. En ese caso, la única alternativa posible es aprender.

¿Cómo diferenciar aprendizaje de conocimiento?

En la película de Quentin Tarantino Kill Bill Volumen 2, la protagonista Uma Thurman llega a un monasterio dirigido por un legendario maestro de artes marciales.

El monje le demuestra cómo atravesar una gruesa tabla de madera con un golpe de puño y le ordena severamente que practique hasta que lo consiga. La nueva pupila comienza a ejercitarse y durante el extenuante proceso, se rompe los nudillos, sangra y sufre enormemente. Más adelante en la película, la misma protagonista es enterrada viva en un ataúd de madera y cuando despierta, se da cuenta de que la única manera de salir con vida es rompiendo el ataúd a puñetazos (lo que hace mientras suena música de Morricone).

Aprender es todo lo que haces antes de tener un problema y te exige motivación, sacrificio, constancia, tiempo y mucha práctica. Eso es justo lo que Uma hace desde que llega al monasterio para aprender a romper la madera con el puño. No hay teoría, solo práctica.

Gestión del conocimiento es lo que haces cuando tienes el problema, que es lo que le ocurre cuando se encuentra sepultada. Si llegado el momento no tienes conocimiento, no puedes resolver el problema (sobrevivir) y en ese caso mueres. Pero claro, para tener conocimiento, anteriormente has tenido que dedicar un colosal esfuerzo a aprender ya que no hay conocimiento sin aprendizaje. El saber solo llega como consecuencia de aprender.

Cada vez que doy una conferencia, llevo un cubo Rubik y ofrezco un cheque de 1 millón de dólares a cualquier miembro de la audiencia que sea capaz de resolverlo. La inmensa mayoría reconoce que, por más que quieran ganar el premio, carecen del conocimiento para hacerlo.

Los problemas no existen, lo que falta es conocimiento para solucionarlos.

El campeón mundial de Rubik necesita apenas 5 segundos para resolver el cubo. Claro que para ello, ha dedicado un sinfín de horas a aprender, a practicar. Una vez que cuentas con el conocimiento, los problemas pasan a convertirse en tareas que solo te demandan tiempo.

Cuando escribí La vida es una sucesión de cubos de Rubik, me refería a que aunque domines perfectamente un cubo, puedes estar seguro que pronto ese cubo te lo van a cambiar, se va a complejizar porque cambiará el mercado, la competencia, la tecnología, la legislación… y por tanto, lo que sabes ya no te servirá. La única manera de adaptarte y seguir vigente será aprendiendo cosas nuevas. Cambiar es sinónimo de aprender. Innovar significa aprender.

Aprender está íntimamente relacionado con el pasado porque es lo que tuviste que hacer para acumular saber. Pero también condiciona el futuro porque todo lo que hagas de ahora en adelante depende de tu capacidad para aprender.

Aprender, al igual que comer o dormir, es algo que necesitarás hacer durante toda tu vida. El conocimiento, sin embargo, tiene que ver con el presente, es lo que te permite tomar decisiones y actuar, aquí y ahora. Si te proyectas a medio o largo plazo, para tus planes de futuro, aprender es más importante que saber.

Si aprender es tan importante, entonces resulta imprescindible saber cómo se aprende.

Cada vez que pregunto cómo aprendemos, pasan 2 cosas curiosas: primero, los interrogados dudan mucho antes de responder, como si nunca se hubiesen hecho la pregunta. Y segundo, su respuesta reproduce fielmente el modelo adquirido en la escuela: Haces un curso dirigido por un profesor, te entregan los contenidos, estudias… Afortunadamente, también aquí las cosas están mejorando.

Hace 2 semanas, pregunté a los participantes en un taller de innovación ¿cómo se aprende? y para mi sorpresa, y con toda naturalidad, respondieron “Haciendo”.

Si el proceso de producción de conocimiento se llama aprendizaje, más vale que te conviertas en un experto en el arte de aprender porque tu vida depende de ello. Pero ojo, no confundamos aprender con estudiar. Aprender es el mejor ejercicio para el cerebro.

La característica que nos hace más humanos es la habilidad de aprender. En EEUU, se habla ya del concepto de “Learning agility” (agilidad o flexibilidad para aprender) como la principal cualidad de un profesional del siglo XXI.

¿Por qué le damos mayor relevancia al saber que al aprendizaje?

Muy simple: por pereza.

Queremos disfrutar los beneficios del saber sin hacer el esfuerzo de aprender. Ansiamos el resultado pero no estamos tan dispuestos a realizar el sacrificio del proceso. Todo el mundo quiere tener un cuerpo perfecto pero muy pocos quieren moderarse con la comida o hacer ejercicio a diario.

El saber te entrega estabilidad y seguridad. Cuando eres reconocido por lo que sabes, tienes pocos incentivos para aprender. Con el paso del tiempo, es inevitable acomodarse, perder el hambre de progresar y la emoción de descubrir cosas nuevas.

Dado que aprendemos aquello que nos apasiona, la motivación emerge como un factor fundamental. Por eso mismo, un profesor tiene que estar enamorado de su rol porque de otra manera no puede entusiasmar a sus alumnos. Es necesaria una gran dosis de curiosidad, cansarse de lo que sabes y aburrirse de hacer siempre lo mismo para estar abiertos a innovar.

Una persona con actitud siempre corre con ventaja: tiene voluntad de aprender y un enorme futuro mientras el resto tienen sobre todo pasado. El actor Will Smith confiesa “Siempre he considerado que tengo un talento promedio pero en lo que si destaco es en una obsesión enfermiza para la práctica y la preparación”.

Cuando alguien tiene capacidad de aprender, puede llegar a saber cualquier cosa. Pero si te quedas únicamente con lo que sabes y no sigues aprendiendo, bien porque no te interesa o porque no tienes la humildad de reconocer que no lo sabes todo, corres un riesgo mortal. La verdadera ignorancia no es la falta de conocimiento sino negarse a aprender.

Si tienes que escoger, es más valiosa la capacidad de aprender (que genera nuevos saberes continuamente) que la de aferrarse a un solo saber y tratar de explotarlo.

Hace algunas décadas, en España se hizo muy famoso un anuncio en televisión impulsado por la industria del lujo cuyo eslogan era “Un diamante es para siempre”. Desafortunadamente, nada es para siempre. Saber es fundamental pero aprender lo es mucho más porque no existe saber si no hay un proceso de aprendizaje anterior.

Al ritmo al que cambia la sociedad, si dependes únicamente de lo que sabes, rápidamente te deprecias, pierdes vigencia y valor. El único remedio para evitar anquilosarte es aprender. Para el presente, el conocimiento es esencial. Para el futuro, aprender es la clave.

El escritor Mario Benedetti lo expresó espléndidamente “Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”. 

No puedes dejar de aprender. La buena noticia, como plasma en un libro reciente el tío y entrenador de Rafael Nadal, es que todo se puede aprender. Va siendo hora de cambiar el “tanto sabes, tanto vales” por el “tanto aprendes, tanto vales”. Por cierto, ¿ayer aprendiste algo?

Zugoi BlogEs obvio que algunos empleados se desempeñan en niveles más altos que otros, pero ¿Por qué?

David Maxfield, vicepresidente de investigación de la firma de capacitación en liderazgo VitalSmarts, estudió a 1.594 gerentes y empleados y descubrió que los de alto rendimiento adoptaron hábitos inteligentes, uno de los cuales es un importante ritual para lograr hacer más cosas: una revisión semanal.

Mantienen una reunión sagrada, no negociable consigo mismos todas las semanas para re-sincronizarse, ponerse al día y alinear su trabajo diario y proyectos con sus prioridades”, dice Maxfield.

Este paso es muy diferente de cómo la persona promedio maneja su semana, dice Maxfield. “Es muy fácil planear la vida de abajo hacia arriba, pero eso es reactivo”, dice. “Te enfocas en complacer a las personas que te rodean y en cumplir objetivos urgentes. Podrías vivir toda tu vida de esa manera y tener mucho éxito, pero también estarías bastante insatisfecho”.

En lugar de eso, planifica y revisa con una cadencia de una vez a la semana. “Esto es sobre tu espíritu”, dice Maxfield. “¿Quien quieres ser? ¿Cuáles son tus aspiraciones a largo plazo? Pregúntate, ‘¿Cómo puedo convertirme en un mejor yo?’ No estás respondiendo a las tareas inmediatas; estás siendo proactivo, asegurándote de estar alineado con tus objetivos personales y profesionales“.

Los domingos a la noche son un momento ideal porque es cuando probablemente puedes tener algo de tiempo en silencio, dice Maxfield. “Cierra la puerta y dedica algo de tiempo a ello”, dice. “Intenta capturar todo lo que pueda estar pasando y asegúrate de no estar perdiendo el camino”.

Estos son los tres objetivos que una revisión semanal debería abordar.

Aclararte

Chequéa tu dirección, asegúrate de estar alineado con tus objetivos personales y profesionales. “¿Es hora de tener una conversación crucial con un jefe o cliente?”, pregunta Maxfield. “Identifica los momentos en que tu carrera se apartó de tus propios deseos y decide qué quieres hacer. Puede ser difícil regresar si no lo abordas”.

Luego, revisa lo que fue agregado a tu calendario, especialmente las tareas que otros te han dado. “¿Están alineados con lo que estás buscando?”, pregunta Maxfield. “El noventa por ciento de las veces lo están, pero el otro 10% son muy importantes porque puede ser una gran pérdida de tiempo. Es malo para mí y para la persona que lo puso en tu calendario”.

Revise la semana pasada analizando tus roles y responsabilidades. ¿Te estás perdiendo algo porque estás consumido por algo más? “¿Estás haciendo las cosas que promueven tus objetivos, y estás viviendo según tus principios?” pregunta Maxfield. “Cuando estás en línea con tus propósitos y principios, estás con los pies en la tierra. Cuando tu misión y el momento se conectan, te sientes satisfecho y puedes lograr más”.

Ponerte al corriente

Agarra los papeles y materiales sueltos, y organízate para la próxima semana. Por ejemplo, pon tu bandeja de entrada en cero y vacía la cabeza de todo lo que estás reteniendo, como las tareas pendientes o ideas, escribiéndolas y programándolas.

Revisa tu calendario para ver lo que viene. “Revisa tu lista de tareas pendientes y pregúntate si esas son las tareas correctas y las citas correctas. ¿Encajan con tus objetivos? ¿Están alineados con tus propósitos y principios?” pregunta Maxfield.

Hacerte creativo

Finalmente, considera la planificación a largo plazo revisando tus “objetivos de algún día”. “Por ejemplo, me gustaría caminar por Hadrian’s Wall”, dice Maxfield. “No tengo una fecha establecida para eso, pero no quiero perder la pista de esto. Es importante revisar diferentes horizontes. ¿Es hora de tomar acción en cualquiera de esas?”

Una revisión semanal te ayudará a llevar tu vida con propósito. “Es de sentido común”, dice Maxfield. “Cualquiera que mire esto podría decir ‘duh’, pero una de las cosas interesantes sobre el sentido común es que es muy poco común. Esta práctica es increíble y profundamente importante para cualquiera que quiera desempeñarse en un nivel superior”.

líderDecía Lee Cockerell, ex-Vicepresidente de Walt Disney Resorts, en referencia al éxito de la compañía que dirigía:

“No es la Magia la que hace que funcione, es la forma en la que trabajamos la que hace la Magia”.

Esta frase estandarte de los empleados de Disney, va más allá de la pura creatividad; implica todo un trabajo de equipo y un gran líder capaz de orquestar como un gran director a todos los que forman parte de la orquesta. Y ese es el rol del líder, coordinar todas las partes de la compañía, para crear la magia a entregar al cliente.

Uno de los puntos más interesantes sobre liderazgo que promueve Disney se expresa del siguiente modo:

Dale a las personas un propósito, no simplemente un trabajo”, y para un gran líder, esto se traduce en la necesidad de mostrar siempre pasión y buscar formas de romper esquemas, lograr el compromiso de todo el equipo, tomar siempre la iniciativa, y apreciar, reconocer y estimular a quien lo merece, logrando que se trabaje con alegría.

La alegría es un sentimiento de consciencia (uno es alegre). El placer es un estado emocional (uno siente placer). Ser alegre es una decisión propia y existencial. Tener placer es un acto externo y momentáneo.

¿Será que nuestra sociedad necesita para su consumo gente placentera y no alegre?

Es triste ver hoy en día quien por nombrarle jefe también se considera líder. No podemos mejorar lo que hacemos si no mejoramos lo que somos. No por comprar un piano eres pianista, ni por tener un hijo un padre o madre, ni por dirigir un equipo un líder.

A nadie se educa con arengas, ni con gritos sino con la claridad de la palabra permanente que abone su corazón. A mayor claridad, mayor conciencia, y a mayor conciencia mayor compromiso. Y a mayor confusión, mayor ignorancia, y a mayor ignorancia, mayor indiferencia.

La primera diferencia para saber si una persona es jefe o líder es ver si se le olvidó sonreír. A una persona que no sonríe no se la puede tomar en serio.

Y analice su capacidad de asombro.

Asombro significa sin sombra. Con plena luz. Los seres más felices son los niños porque se asombran por todo. Cuando alguien me dice “ya no me asombro por nada” sé que hablo con un amargado.

Y que sus sentimientos, pensamientos y actuaciones sean coherentes. Así conseguirá dar ejemplo y que los demás le sigan, no simplemente que acaten órdenes.

El sentimiento es el lenguaje del alma. El pensamiento la concreción de las imágenes. La experiencia es el resultado no de lo que nos pasa, sino de lo que hacemos con lo que nos pasa. Las palabras son simplemente expresiones: ruidos que expresan sentimientos, pensamientos y experiencia. Las palabras le pueden ayudar a uno a entender algo. La experiencia le permite conocerlo. Mejor sería aprender a comunicarnos y entendernos con sentimientos, pensamientos y experiencias que con palabras.

Y recuerde que enseñamos lo que sabemos pero contagiamos lo que vivimos. No emocionan los títulos sino la forma de ser y cómo nos tratan. Cuando alguien obtiene un título parece que ya solo piensa en enseñar, y se nos olvida que siempre tenemos que seguir aprendiendo. La enseñanza es el medio, el aprendizaje el fin.

Vivimos en un mundo de respuestas que ha olvidado sus preguntas. Somos muy dados a enseñar pero nos cuesta aprender. Y la pregunta es la más creativa de las actitudes humanas, ya que gracias a las dudas y a la curiosidad podrá encontrar soluciones distintas.

Hay dos decisiones que te harán crecer en tu vida. Una el día que sepas lo que no quieres. Otra el día que sepas lo que quieres. Ahora mismo eres lo más joven que nunca volverás a ser jamás. El tiempo no se detiene ni espera por nadie. Aquí, ahora y en este momento es el único presente que le ayudará a moverse y cambiar si algo no le gusta.

Nuestros puntos de vista están condicionados por el lugar en que nos paramos en la vida. Nos quejamos de lo que no podemos hacer, no de lo que hacemos mal.

El éxito de una compañía depende de la felicidad y calidad de los empleados, y sin este factor clave, la innovación no sería posible.

La empresa, en su esencia es emocional, vital, innovadora, alegre, creativa, emprendedora e impulsora del máximo potencial humano en la búsqueda de la excelencia al servicio de otros.

Si deseas poner al cliente primero, entonces debes poner antes que al cliente a aquél que lo sirve. Los empleados que no se sienten relevantes, raramente hacen contribuciones relevantes

Tenga fe en que se puede conseguir. La fe no hace que las cosas sean más fáciles, pero sí que sean posibles.

Aplíquelo con sus empleados. Harán magia, sin necesidad de trucos.

contratarEl éxito o fracaso que tengas al crear un negocio que crezca se reducirá a los tipos de hábitos que incorpores en tu vida diaria.

Si sigues las costumbres de los emprendedores más exitosos, podrás aumentar tus posibilidades de convertirte en uno tú mismo. Las buenas prácticas personales que pueden impactar a tu empresa incluyen el comer bien, ahorrar y cumplir con tus obligaciones fiscales.

Por su parte, entre los buenos hábitos de trabajo se destacan hacer buen networking, mantener frescos los contactos de trabajo y aprender a delegar. Hay cientos de buenas costumbres que forman un negocio exitoso, pero desafortunadamente hay algunos malos hábitos que están tan integrados en los emprendedores que son difíciles de aniquilar.

Aquí están estas prácticas que debes reducir si no quieres aniquilar la prosperidad de tu marca:

1. Poner atención a las historias, no a los hechos

Hace dos semanas le dijiste a tu vendedor que sus números no eran suficientes y que debía esforzarse un poco más.

Desde entonces, esta persona no ha asistido a tus juntas de ventas semanales. La historia que te cuentas en tu cabeza es que está enojada, probablemente buscando empleo en otra parte. Te convences a ti mismo que ya no le importan las juntas porque va a dejar la empresa.

La realidad, probablemente, es muy diferente. Los hechos son que tú le dijiste que tiene que mejorar su desempeño y no ha asistido a dos juntas semanales. Es muy sencillo confundir las historias que nos contamos a nosotros mismos con lo hechos verdaderos de una situación.

Las historias crean emociones, lo que nos lleva a reaccionar y esas reacciones están basadas en conclusiones que hacemos de inferencias típicamente falsas. Un líder efectivo debe dejar de “contarse cuentos” a sí mismo y en su lugar, separar los hechos de las ideas que construye en su cabeza.

2. Solo creer en lo que crees

En muchas ocasiones, tus creencias fueron implantadas por otras personas a lo largo de tu vida. Construir un negocio requiere ser capaz de innovar, lo que implica cuestionar todo en lo que crees.

Tony Hsieh, CEO de Zappos, no creía que las personas dejarían de comprar zapatos por internet solo porque no se los podría probar. Entonces creo la primera línea de calzado por mercadeo digital.

Steve Jobs no creía que un teléfono solo debía funcionar como un teléfono. Pensaba que podía funcionar como una computadora, una cámara y un reproductor de música. Y nació el iPhone.

Una de las cosas más complicadas de hacer es romper el viejo hábito de aceptar todo aquello que te han enseñado a creer durante toda tu vida. Si no puedes romper esta mala costumbre, no podrás llevar a tu empresa a siguiente nivel.

3. Ignorar la crítica

Se necesita un ego saludable para construir un imperio. Para lograr tener una mega corporación, debes creer que puedes ser, hacer y tener todo lo que te propongas.

No obstante, uno de los hábitos más difíciles de romper es creer que eres mejor de lo que realmente eres. Es fácil revertirse a los viejos hábitos y defender el honor del “increíble negocio” que has construido cuando un empleado o cliente te dice que tu producto, servicio o actitud apestan.

Tienes 500 grandes reseñas de clientes y una que es terrible. Es muy sencillo ignorar ese mal comentario, pero si eres humilde, lo más probable es que te ayude a crecer mucho más que las otras 499 alabanzas.

ken robinsonEl especialista explica los cambios que vive el mundo del talento y por qué hay empresas a las que no les interesa tener personas creativas en su staff

Antes de subir al escenario de WOBI Bogotá 2017 para explicar -una vez más- que la creatividad es una condición de cualquier persona y que la búsqueda de innovación es imprescindible para cualquier empresa y organización.

Ken Robinson exhibe toda la gentileza de caballero inglés y todo el humor y el magnetismo que lo caracterizan para responder una y otra vez sobre las repercusiones -aún constantes- del hit que lo hizo mundialmente conocido: la charla TED sobre las escuelas y la creatividad de 2006 que ostenta el título de ser la más vista en la historia de la organización, con más de 45 millones de vistas y material de consulta para escuelas, universidades y organizaciones que quieran ilustrar el papel de la creatividad en el desarrollo personal.

Ciertamente, no es su único logro: Robinson es considerado entre los pensadores de elite en innovación en el mundo porque ha dedicado toda su carrera a transformar las percepciones sobre la creatividad en negocios e instituciones educativas, así como en gobiernos, compañías del índice Fortune 500 y organizaciones culturales líderes.

Autor de best sellers como El elemento: descubrir tu pasión lo cambia todo, su activo protagonismo en proyectos globales que conectan creatividad, educación y economía le valió el título de “sir” en 2003 por parte de la reina Isabel por su contribución a las artes.

Con carisma, pero también con un pensamiento agudo, analiza todos los ángulos desde donde el talento y la creatividad impactan en el presente de los negocios.

-Mucho se habla sobre cómo la automatización y la inteligencia artificial (IA) pueden avanzar sobre el mercado laboral. ¿Qué es lo que los humanos tienen para diferenciarse?

-En cuanto a IA o robótica, aún no está demasiado claro cómo van a evolucionar y qué tan rápido en los próximos 20 o 30 años, aunque sabemos que lo harán, definitivamente.

¿En qué cosas seremos buenos? En las cosas en las que ya somos buenos ahora, como puntualidad, eficiencia y reputación. La IA y los robots no tienen opiniones ni sentimientos por lo que hacen, hacen muy bien lo que tienen que hacer y nada más.

Por ejemplo, hay un programa que resuelve un cubo de Rubik en menos de dos segundos, de manera que no tiene sentido seguir intentando resolverlo. Pero entre las cosas en las que sólo los humanos somos buenos por supuesto se destacan la creatividad y la innovación, la capacidad de ser adaptables y flexibles, de prestar atención a nuevas ideas y, por supuesto, habilidades blandas para socializar, como la empatía, la capacidad emocional de conectarse y entender.

La necesidad de los negocios de desarrollar nuevos productos y servicios requiere una cualidad de sensibilidad cultural. Los drones, la IA y los robots en realidad tendrían que recordarnos a los humanos las cosas en las que somos buenos y únicos, y nosotros deberíamos focalizarnos en eso.

Se trata menos de sentir que vamos a desaparecer porque los robots se van a quedar con todo que de pensar que se quedarán con algunas cosas -como manufacturas y algunos puestos de servicios-, pero nos traerán de vuelta aquello en lo que somos buenos como humanos, y esto seguramente tendrá consecuencias en la educación, sin dudas.

-Cada vez más empresas, especialmente en Silicon Valley, buscan perfiles con buenas habilidades tecnológicas, pero no necesariamente con títulos universitarios. ¿Puede estar ocurriendo un cambio en la demanda de recursos donde los títulos ya no valen tanto?

-Tenemos un mundo que cambia rápidamente, por lo que es necesario cambiar nuestra visión del talento.

Durante mucho tiempo ha habido una especie de contrato tácito entre la educación y el mundo del trabajo: si las escuelas y universidades hacían lo que tenían que hacer y las personas salían de allí con una cierta cualificación, ya estaban listas para conseguir un trabajo. Hoy no es así.

Tengo contacto con muchos empleadores a los que realmente no les importa si tenés o no un título, lo que quieren saber es quién sos y qué podés hacer. Porque mucho de lo que necesitan en el negocio hoy no lo enseñan en las universidades.

Esto no quiere decir que no haya que tener un título, soy un fanático de educarse lo más que uno pueda, pero esa relación automática entre universidad (formación) y trabajo se ha roto. En algunos casos los empleadores prefieren a alguien que no tiene un título porque les da una oportunidad de formarlo como quieren. Muchas compañías lanzan sus propias universidades enfocadas en los conocimientos que buscan en los empleados. No son antiacadémicas, sino prácticas.

-¿Piensa que a las compañías les interesa realmente tener personas creativas entre sus empleados?

-Depende. La creatividad puede ser inútil. En muchas compañías se sienten intimidados por las nuevas ideas; no deberían, pero así sucede. En parte se trata de entender qué es la creatividad.

La imaginación es la capacidad de traer cosas que no están ni aquí ni ahora, especular. La creatividad es la imaginación puesta en práctica, al servicio del trabajo, es operacionalizar una idea que pueda dar valor agregado, se trata de una función de la inteligencia. Pienso que hay mucha gente que es hostil hacia la creatividad porque no llega a entender qué es, ¿por qué serías hostil hacia la alfabetización si entiendes lo que es o cómo funciona?

Hubo un momento en el que las compañías tuvieron que hacer un gran esfuerzo para introducir las tecnologías de la información. Si fueras a una oficina 30 años atrás encontrarías que está llena de gente usando máquinas de escribir, teléfonos fijos, fumando y hablando todo el tiempo. Hoy, si vas a una oficina promedio hay filas y filas de computadoras y nadie habla con nadie, todos están en Facebook.

-Así como las escuelas y las universidades estigmatizan el error, ¿Las empresas temen a la creatividad por el mismo motivo?

-El trabajo que hay que hacer es sobre managers y líderes para que entiendan el rol vital de la creatividad y el costo de penalizar a las personas por tener buenas ideas porque ellas dejarán de traerlas. Uno puede entender que sea así hasta cierto punto. Creatividad e innovación dependen de poder cometer errores.

Tuve la oportunidad de trabajar con un premio Nobel de Química -uno de los científicos top a nivel mundial y un hombre brillante- y le pregunté: “¿Cuántos de tus experimentos fallaron?”. “El 90%”, me respondió. Pero agregó que “fallar” era una forma de verlo, porque se podía ser creativo en la búsqueda y en la investigación y en lo que descubrís que no funciona, porque llegar a un descubrimiento útil muy rápidamente no es lo que ocurre la mayoría de las veces.

Thomas Edison intentó 2000 veces hasta poder dar con la bombilla de luz que funcionara. Si uno se encuentra en problemas por cometer errores no está listo para innovar, tiene que estar dispuesto a equivocarse.

Todas las compañías tienen un margen de riesgo y error y hay que entender eso, hay ejemplos de sobra de compañías que desaparecieron por tomar el camino o la persona equivocada, tienen responsabilidad con sus empleados y con sus accionistas, entonces deben trabajar con cuál es su margen de tolerancia al riesgo.

Si las empresas no pueden lidiar con el riesgo está bien, pero entonces que no esperen nada original.

-Pero si además no arriesgan pueden perder terreno o incluso desaparecer …

-Las compañías viven vidas más cortas que el promedio de vida de las personas hoy.

Lo que le pasó a Kodak, por ejemplo, no es que las personas hayan dejado de tomar fotografías, sino que cambió la forma de producción de esas fotos, de lo químico a lo digital. Ellos pensaron que lo digital sería una moda y no pudieron adaptarse o lo hicieron ya muy tarde.

Las compañías son organismos vivos, por lo cual tienen una capacidad de adaptación. Lo que buscamos está muchas veces a nuestro alrededor, a veces no miramos al entorno donde está la respuesta. Los dos problemas de la innovación son identificar correctamente el problema y abrir la mente a encontrar una forma de solucionarlo. Las personas quieren innovación en las empresas, pero hay que crear condiciones para que eso ocurra.

-¿Qué rol concreto juegan los líderes en todo este proceso?

-Si una empresa quiere innovar, no significa que el líder tiene que tener todas las ideas, tiene que tener una cultura donde todos puedan aportar ideas. No es eficiencia necesariamente, aunque una buena innovación puede ser eficiente.

La gente tiene ideas, pero necesita un espacio para decirlas. Las ideas usualmente vienen de un grupo de personas trabajando, colaborando, gente diversa, distinta. Colaboración, equipos dinámicos y creativos y un líder que facilite el intercambio. El rol del líder es desarrollar las habilidades de todos sus empleados.

En cualquier lado de la organización puede haber creatividad, no en los que se suponen a priori. La creatividad no es una cosa única, es un set de habilidades que se pueden aplicar a cualquier cosa, hay matemáticos, ingenieros, diseñadores, periodistas creativos. Todo campo que involucre la inteligencia humana puede ser creativo.

Es uno de los retos de los managers, encontrar talento creativo por lo que la persona es, no por cómo luce ni por el rol que tiene.

poco dineroMariah Walton programó sus vacaciones sin saber que justo en esos días Jeff Weiner, el CEO de LinkedIn, visitaría su oficina en Dublín, Irlanda.

Cuando se enteró de ello se quiso morir.

Durante sus tres años de trabajo en la red social desarrollando diversos puestos -todos ligados al análisis de datos-, Mariah nunca había tenido oportunidad de conocer a Jeff Weiner en persona.

Ahora se perdería la ocasión.

Lejos de lamentarse, la mujer decidió ser proactiva y dejar en su lugar un mensaje para Jeff. En su monitor pegó una hoja que decía:

¡Hola Jeff!

Quería conocerte, pero me tuve que ir a Venecia (qué triste).

He estado en Análisis en LinkedIn por 3.5 años, los dos primeros en Mountain View, ahora en el equipo DAM bajo Bhavani.

Soy la dueña técnica del tablero que ves cada viernes y apoyo a los ejecutivos EMEA y de BizOps en proyectos estratégicos y de análisis profundo.

¡Disfruta tu tiempo en Dublín! (Y evita la comida mexicana falsa).

Además, una selfie suya con un sombrero de palma y otro mensaje escrito a mano: Necesito una selfie con Jeff.

Al encontrarse con el mensaje, Jeff Weiner hizo algo sencillo, pero contundente: se tomó una selfie junto a la selfie de Mariah, dando lugar a una hermosa fábula empresarial que ya se ha vuelto viral.

La naturalidad de Mariah y el contacto con nuestros superiores

Se podría decir que Mariah Walton es una entre los miles de empleados que trabajan en LinkedIn. Sin embargo, pensó diferente y se hizo notar de una manera cándida y natural. Su mensaje es tan bien intencionado que cuesta trabajo imaginar una reacción adversa al mismo.

Muchas veces, como miembros de un equipo, evadimos el contacto con nuestros superiores. Porque imponen, porque hemos escuchado historias de terror en torno a ellos o porque sentimos que no tenemos nada que aportar. A veces preferimos ser invisibles y pasar desapercibidos, olvidando que nuestro rol en el equipo es importante y nuestra opinión apreciada por ellos.

Con su mensaje, Mariah no solo le hizo saber a Jeff Weiner lo que ella hacía, sino que se le acercó tratándolo como a una persona normal. Lo que obtuvo a cambio fue un gesto cálido que dio pie a una historia que inspira.

La cátedra de Jeff Weiner

Jeff Weiner es un rockstar de los negocios. Su presencia atrae multitudes y cuando visita las oficinas de LinkedIn en cualquier parte del mundo, sus empleados quieren verlo, escucharlo, hablarle y tomarse fotos con él.

Pero eso no impide que Jeff preste atención a los detalles.

Como líder es indispensable que seas sensible, que entiendas lo que motiva a tu gente, lo que los inspira, lo que les asusta, lo que los mueve. Que sepas que ellos están orgullosos de sus proyectos y responsabilidades, aunque éstos sean solo una parte del todo que conforma a una empresa.

Tomándose una selfie, Jeff logró comunicar mucho más que con un discurso, con un comunicado de prensa o con una cena de Navidad. Hizo sentir especial a un miembro de su equipo y, por ende, a todos los demás.

Cuando Mariah subió la selfie de Jeff a su perfil de LinkedIn narrando lo que había pasado, el post obtuvo más de 32,000 recomendaciones y 501 comentarios (claro, todos positivos).

Uno de ellos, por supuesto, era del mismo Jeff:

Mariah, siento no haberte encontrado en este viaje a Dublin. Sigue con el buen trabajo de ese tablero internacional. Ha sido un parteaguas para el equipo de producto.

¿Así o más inspirador?

negatividadLas investigaciones muestran que la mayoría de las personas se quejan una vez por minuto durante una conversación normal. Quejarse es una tentación porque resulta satisfactorio, y al igual que muchas otras cosas que causan placer – como fumar o comer tocino en el desayuno – quejarte no es bueno para ti.

Tu cerebro disfruta del rendimiento y no le agrada trabajar más duro de lo que debería. Cuando repites un comportamiento como el quejarte, tus neuronas se ramifican entre sí para facilitar el flujo de información. De ese modo, en el futuro será mucho más sencillo repetir dicho comportamiento, tan fácil que, de hecho, no te das cuenta de que lo estás haciendo.

No puedes culpar a tu cerebro. ¿Quién quiere construir un puente temporal cada vez que se necesite cruzar un rio? Tiene mucho más sentido construir uno permanente. De ese modo las neuronas y las conexiones entre ellas se vuelven fijas. Los científicos prefieren describir este proceso como “Las neuronas que disparan juntas, se conectan entre sí”.

Quejarse continuamente reprograma tu cerebro hacia futuras quejas más a menudo. Con el tiempo, te será más fácil ser negativo que positivo, sin importar que pase a tu alrededor. Quejarse se convierte en un comportamiento normal, lo que cambia la forma en que te percibe la gente.

Aquí viene lo “bueno”: quejarse también daña otras partes de tu cerebro.

Estudios realizados en la Universidad de Stanford muestran que el quejarse reduce el hipocampo, un área del cerebro que es crítica para la resolución de problemas e ideas complejas. El daño en el hipocampo es aterrador, en especial cuando se tiene en cuenta que es una de las zonas atacadas por el Alzheimer.

Quejarse incluso es malo para la salud

Si bien no es una exageración decir que el quejarse causa daños en el cerebro, esto no es todo. Cuando te quejas, tu cuerpo libera cortisol, hormona derivada del estrés que te adentra en el modo de lucha y escape con relación al oxígeno, la sangre y la energía. Uno de los efectos del cortisol, por ejemplo, es elevar la presión arterial y el azúcar, de modo que puedas estar preparado para escapar o defenderte de alguna situación de vida o muerte.

Todo el cortisol adicional liberado debido a las continuas quejas afecta el sistema inmunológico y te hace propenso a padecer de alto colesterol, diabetes, enfermedades del corazón y obesidad. Incluso esto logra que el cerebro sea más vulnerable a algún tipo de ataque.

No solo eres tú

Como el ser humano no puede separarse de la sociedad, nuestros cerebros, de forma natural e inconsciente, imitan los estados de ánimo de los que le rodean, en especial personas con quienes pasamos mucho tiempo. Este proceso es nombrado reflejo neuronal, y es la base de nuestra capacidad de empatía. Por otra parte, es la razón por la que tus quejas al igual que el cigarro, no deberían hacerte sufrir efectos nocivos.

Debes tener cuidado de pasar tiempo con personas que se quejan de todo. Los quejumbrosos quieren que los demás se unan a su fiesta de compasión para poder sentirse bien consigo mismos. Piénsalo de esta manera: si una persona está fumando, ¿te sentarías toda la tarde a inhalar su humo de segunda mano? Ten por seguro que te alejarías, y es lo mismo que debes hacer con las personas que se quejan a cada rato.

La solución para dejar de quejarse

Existen dos cosas que puedes hacer cuando sientes la necesidad de quejarte: una de ellas es generar una actitud de agradecimiento, lo que significa que al momento de querer quejarte enfoques tu atención hacia algo que te cause ese sentimiento. Pasar tiempo contemplando las razones para estar agradecido reduce en un 23% la hormona del estrés, cortisol.

Investigaciones realizadas en la Universidad de California encontraron que las personas que día a día se enfocaban en generar una actitud de gratitud, experimentaron una mejoría en el estado de ánimo igual que en energía, y de manera sustancial percibieron la disminución de ansiedad debido a los bajos niveles de cortisol. Cada vez que tengas pensamientos negativos o pesimistas, usa esto como una señal para cambiar el rumbo de tus ideas y pensar en algo positivo.

Con el tiempo, la actitud positiva se convertirá en un estilo de vida.

La segunda cosa que puedes hacer, pero solo cuando vale la pena quejarse, es buscar una solución para las quejas. Piensa en esto como el quejarse con un propósito. Las soluciones para dejar de quejarse:

1. Tener un propósito claro. 

Antes de quejarte, debes saber cuál es el resultado que buscas. Si no puedes identificar el propósito, es probable que el motivo de tus quejas se deba a que te hacen sentir bien, y esa forma de quejarte es la que debes eliminar de raíz.

2. Comenzar con alguna situación positiva. 

Puede parecer contrario a la intuición el comenzar una queja a través de un cumplido, pero iniciar positivamente, ayuda a mantener a la otra persona lejos de un estado defensivo. Por ejemplo, antes de quejarte por el mal servicio, puedes decir: “He sido cliente por mucho tiempo y me ha encantado su servicio, pero…”

3. Especificar. 

Hoy no es un buen momento para quejarte de pequeñas cosas que ocurrieron durante los últimos 20 años. Nota las situaciones recientes de tu vida y sé lo más especifico posible. En lugar de decir “Tu empleado fue grosero conmigo”, describe la situación que te pareció molesta por parte del trabajador.

4. Finalizar de forma positiva.

Si dices al final de una queja “No volveré a comprar aquí”, la persona que esté escuchando no tendrá ninguna motivación para hacer algo en respuesta de tu comentario. En esa situación solo estás vociferando sin ninguna razón más que el quejarte. En su lugar, reafirma tu propósito igual que la esperanza de que el resultado pueda lograrse. Por ejemplo, “Me gustaría resolver esta situación para mantener intacta nuestra relación de negocios”.

En resumen…

Igual que fumar, beber mucho alcohol y pasar todo el día viendo televisión, quejarse no es bueno para ti. Pon en práctica mi consejo y veras reflejados los beneficios físicos y mentales que se generan mediante un estado positivo.

confianzaMuchos emprendedores comparten cualidades específicas que son vitales para comenzar y hacer crecer su negocio.

Son apasionados y aprovechan todas las oportunidades que se les presentan. Pero la cualidad que puede tener la mayor influencia en el éxito de un emprendedor es la confianza.

Es más seguro que te acerques a un extraño para hablarle sobre tu idea o darle un pitch a un nuevo cliente si tienes la seguridad necesaria. Muchas de las actividades en las que un emprendedor participa en el día (lanzamiento de productos, decisiones importantes de negocios, hasta las juntas laborales) requieren cierto nivel de confianza.

Si quieres lograr el éxito debes creer que eres digno.

Aquí hay algunas claves para aumentar la confianza en ti mismo y en tu negocio.

1. Vístete para el éxito.

Cuando logres llevar a cabo tu papel tendrás más confianza.

Vestirte bien le comunica a los otros que tienes conocimientos, que eres poderoso y competente. Cuando elijas la ropa, recuerda vestirte para la ocasión y el confort emocional del cliente. Antes de cualquier junta con un cliente, investiga la imagen de la empresa, ambiente de oficina y valores internos.

2. Corrige tu postura.

Si tu trabajo requiere que te sientes frente a un escritorio durante casi todo el día, las probabilidades son que tu postura sufra las consecuencias.

No te encorves cuando te reúnas con clientes o colegas. La mala postura te hará parecer inseguro, flojo o desinteresado. Trata de hacer consciente el esfuerzo de hacer tus hombros para atrás y alargar tu columna. Mantén tu cabeza en una posición neutral con tu barbilla un poco levantada.

3. Haz tu mejor esfuerzo y preocúpate menos.

A muchos emprendedores con poca confianza les estresa mucho lo que los otros piensen de ellos. El diálogo interno negativo puede hacerte sentir que los otros están evaluándote en cada paso. Enfócate en todas las cosas que haces bien y contrata a expertos que se hagan cargo del resto.

4. Enfócate en el futuro.

Si te encuentras atrapado en las minucias del día a día, recuerda pensar en los sueños del futuro. Si te tomas algunos minutos para enfocarte en tus metas, serás capaz de ver lo más importante para ti y tu negocio.

5. Sé positivo.

Somos bombardeados con negatividad todo el día. Para evitar la energía negativa a tu alrededor, llena tu mente de pensamientos positivos. Muestra gratitud por los pequeños actos de bondad y aprecia a todos los que están a tu alrededor. Si lo haces un hábito, será algo natural para ti.

6. Deja ir los pequeños errores.

Todos cometemos errores, así que no esperes ser perfecto o te volverás loco. No te obsesiones con las pequeñas faltas. Si te equivocas con un cliente no pienses en lo que podías haber hecho diferente. En lugar de eso, hazte responsable, discúlpate y arregla todo lo antes posible para avanzar.

7. Continúa creciendo y mejorando.

Un pequeño logro puede ayudarte a aumentar tu confianza, aunque no esté relacionado con tu negocio. Aprende una nueva habilidad, toma una clase en la universidad o lee un libro sobre un tema que te interese. Si quieres ser el mejor en algo específico como jugar golf o hablar en un evento público, invierte en algunas lecciones.

8. Programa tiempo para descansar.

Si le dedicas de 60 a 80 horas al trabajo cada semana y nunca te tomas el tiempo para descansar, seguro estarás en poco tiempo exhausto y estresado.

Asegúrate de hacer tiempo para ti para las cosas que de verdad amas. Lleva a tu hijo a la escuela o pasea al perro, toma caminatas en tu hora de lunch o haz ejercicio tomando clases en tu gimnasio. Si inviertes tiempo en tus hobbies, amigos y familia te sentirás rejuvenecido y listo para conquistar tu próximo reto.

9. No tengas miedo de pedir consejos.

Siempre que te encuentres en una lucha épica contra la duda, llama a un amigo, colega o consejero para que te ayude. Muchas veces una opinión objetiva te ayudará a ver la vida de una forma diferente, supera esos retos y transforma tu actitud.

enfrentarHe tenido muchas empresas. He puesto mi alma, corazón, sangre, sudor y lágrimas en cada una de ellas. El 90% ha fracasado.

Al estar rodeado de cientos de emprendedores, me he dado cuenta de algo muy importante. Es normal. Aceptar el fracaso como una lección es una de las cosas más importantes que he aprendido.

Pero, ¿Qué hacemos cuando nos caemos? ¿Qué hacemos cuando todo falla y estás parado solo viendo al abismo?

1. Acepta la situación

Entiende de una vez que algunas cosas no están en tu control. Entre más rápido dejes de estar enojado, más rápido puedes usar eso como lección para avanzar.

2. No estás solo

Rodéate de gente que piense igual que tú. Una de las mejores cosas de ser parte de una comunidad de emprendedores es que estás rodeado de gente que pasa por las mismas cosas. Nos apoyamos el uno al otro, durante las buenas y las malas épocas.

3. Mándalo todo al diablo

Sin importar qué tanto creas en lo que hagas, algo puede no estar funcionando. Toma un paso hacia atrás. Respira. Retírate un tiempo del proyecto. Visita a tus amigos y familia y ama lo que es más importante. Sólo se vive una vez y esto es sólo una etapa. Vas a superar esto, pero debes aclarar tu mente si vas a ganar.

4. Prepárate para la batalla

Esto no es para los débiles de corazón. Debes separar tus sentimientos de este juego. Es un negocio: es sangriento, es una guerra. Debes subirte al caballo y hacerlo de nuevo. ¿Estabas en el proyecto equivocado? ¡No importa! Eres apasionado, aplica esas características al proyecto ideal y serás exitoso.

5. Sé realista

Me gusta el dicho: “Me tomó 10 años convertirme en un éxito de un día al otro.” Los negocios exitosos salen después de varios años. Si entrevistaras a 100 emprendedores famosos y les preguntaras si triunfaron en su primer proyecto, te garantizo que un 99 por ciento de ellos te diría que no.

6. Aprende sobre mejora continua

Esta metodología “Lean” está comprobada que funciona. Es sentido común. Validar tus suposiciones antes de cualquier cosa es esencial. Con las herramientas que tenemos disponibles estos días, aprender esta metodología es fácil.

Acepten el fracaso. Es increíble. El fracaso rápido te acerca al éxito. Espero que esta información les sea de ayuda, los veo en la cima.

mandelaNelson Mandela, es uno de los grandes ejemplos modernos de cómo es el liderazgo real. Aunque podamos tener diferentes puntos de vista sobre quién en el mundo es un buen líder, Mandela es universalmente considerado como uno.

Como muchos tiene detractores, pero sus críticas demuestran que era innegablemente humano. Sus imperfecciones no le quitaban su esencia de líder, cuyo bastión era su capacidad de sacrificio personal.

Aquí te contamos algunas características que este gran líder tenía.

El liderazgo es un servicio

Y el servicio viene con sacrificio. Los sacrificios que una persona está dispuesta a hacer para el bien de los demás pueden tomar muchas formas.

Dar el tiempo y la energía de uno es ciertamente un sacrificio. A diferencia del dinero, el tiempo y la energía son irreemplazables. Una vez que lo gastamos, no lo recuperamos.

Otro ejemplo es la disposición a sacrificar los propios intereses para que otros puedan avanzar o ser protegidos. Como un padre que alimenta a su hijo antes de sí mismo, la voluntad de poner los intereses de los demás primero es un signo de liderazgo real. Pero quizás el sacrificio más poderoso para todos los grandes líderes es la disposición a sacrificar su autoridad.

La física del liderazgo

En física, el poder se define como la transferencia de energía. En una bombilla, por ejemplo, la electricidad se transfiere a la luz y al calor. Una bombilla de 100 vatios es más potente que una bombilla de 60 vatios porque hay más energía transferida. Lo mismo ocurre en el liderazgo. Es la capacidad de un líder para transferir su autoridad a otros para que también tengan poder.

En una estructura de mando y control, la autoridad se acumula en la parte superior. Esto puede ser bueno para el corto plazo y puede ser bueno para las pocas personas en puestos claves, pero en última instancia la organización va a sufrir con el tiempo.

Cuando la autoridad se mantiene en la cima, es probable que las facciones surjan y compitan por la posición, en lugar de trabajar juntos por el bien del todo. En contraste, un líder debe distribuir su autoridad y darle el poder a su gente para asumir la responsabilidad de promover los intereses del grupo.

Cuando nuestros líderes nos dan la autoridad para tomar decisiones, nos sentimos inspirados a hacer nuestros propios sacrificios para ver que su visión avance.

El Presidente de Sudáfrica

Cuando fue elegido presidente de Sudáfrica, eligió servir solamente un periodo (1994-1999). En lugar de intentar mantenerse en el poder durante el mayor tiempo posible, decidió que para que en Sudáfrica el post-apartheid tuviera éxito, sería mejor que transfiriera su autoridad más pronto de lo establecido.

Por desgracia, muchos de nuestros líderes hoy se parecen más a acaparadores de autoridad.

Nuestros políticos luchan por ganar, para mantenerse a sí mismos y a sus respectivos partidos en el poder. Parecen dedicar más tiempo a consolidar el poder en lugar de compartirlo para hacer las cosas. A pesar de lo que dicen, estas no son las acciones de los que están en servicio, aquellos dispuestos a sacrificar sus ambiciones personales para el bien mayor.

Sin sacrificio y sin servicio… no hay líderes.

Mandela, Martin Luther King, Gandhi y muchos otros, fueron a la cárcel en lugar de abandonar sus creencias. Nuestros políticos parecen más dispuestos a abandonar sus creencias para mantenerse en el cargo.

Ninguno de estas grandes personalidades les toco liderar en situaciones y momentos felices, todo lo contrario, fue en los momentos mas complejos que hayan podido vivir en sus países.

Recuerda, la gente no sigue títulos, sigue las ganas de querer ayudar… Si tú los lideras con coraje y servicio, van a luchar contigo y van a luchar por ti. Lidéralos.

“Los verdaderos líderes deben estar dispuestos a sacrificarlo todo por la libertad de su pueblo” – Nelson Mandela

llegarConocerse a uno mismo es un trabajo. Tal vez el trabajo más duro que hagamos en nuestra vida. Ya que conocerse no es algo que empiece y acabe, es algo que supone un camino que nunca termina.

Tienes que aceptarte, descubrir todo lo maravilloso que almacenas y lo más oscuro que ocultas. Decidir qué quieres cambiar, qué debes asumir y encontrar tus porqués.

Conocer tus heridas y reconocer todos los errores que has cometido intentando curarlas y que no sirvieron más que para hacerlas más profundas y dolorosas. Y amar esos errores porque son un material precioso para empezar a cambiar.

Nuestras cicatrices, nuestros momentos dolorosos guardados a fuego, esos que a veces ni tan solo te admites a ti mismo, son los que han forjado lo que somos, lo que hemos conseguido, lo que echamos de menos y deseamos conseguir.

A veces, tenemos sueños porque creemos que conseguirlos nos ayudará a cambiar. Sin embargo, son sólo máscaras que cubren nuestro rostro triste, baúles donde ocultar nuestros miedos y carencias emocionales…

Los sueños de verdad no nos convierten en nadie distinto sino que son la consecuencia de habernos convertido antes en alguien distinto… No sirven para ocultar debilidades sino para mostrarlas una vez las hemos transformado en fortalezas… No cierran heridas, son el resultado de haberlas cerrado… No nos harán felices, son el efecto de haberlo sido mientras intentábamos llegar a ellos…

El trabajo en uno mismo, la búsqueda interior para superarse y llegar a ser esa persona que llevamos dentro que vence la adversidad y brilla sin dejarse llevar por el miedo, es complicado. Tiene momentos muy amargos en los que nos tambaleamos y sentimos rotos, vacíos, perdidos…

A veces, te enamoras de pequeños avances y luego te desesperas porque pasan los días y no mejoras en nada… A veces, te impregna una alegría dulce por haber conseguido dar un gran paso y más tarde ves todo lo que queda por hacer y tu dicha se desmorona en un instante y te arrastra a ti y al paso que has dado antes…

Y descubres que era un paso falso… Y crees que no te queda nada… Aunque no es cierto, cada intento, cada paso minúsculo, cada mirada interior que haces, esté bien o mal, es un avance maravilloso hacia ti.

La impaciencia es devastadora. Te llena de desesperanza, te deja sin ganas. Esperamos tanto de todo y de todos…

¡Menos de nosotros mismos!! Nos pasamos la vida poniendo en manos de otros y de las circunstancias que nos rodean nuestra felicidad. Delegamos en otros la consecución de nuestros sueños y cuando no cumplen nuestras expectativas nos enfadamos. Esperamos que nos hagan más fácil el trance mientras nos ocupamos de descubrir quiénes somos, que nos ayuden a seguir…

Les damos el poder sobre nuestras vidas y esperamos que nos lleven parte de la carga. Está bien pedir ayuda, pero nadie puede pasar por nosotros las pruebas que debemos superar… No podemos usarles para saltarnos pasos ni buscar veredas . No hay atajos en el camino a nosotros mismos.

Algo que descubres cuando trabajas en ti mismo es que no hay nada que esté bien o mal, que lo bueno a veces es una calle sin salida y lo que parece malo es una puerta abierta a un mundo de posibilidades…

Que lo que pensabas que era terrible en ti, es tu fuerza y tu bandera. Que lo que siempre has mostrado como propio no es tan tuyo, ni tan necesario y que no pasa nada… No pasa nada porque cuanto menos perfecto eres, más extraordinario puedes llegar a ser.

No llegas a conocerte y aceptarte hasta que no te acercas a ti sin prejuicios y estás dispuesto a asumir todo lo que salga de esa caja de pandora que llevas dentro, almacenando lágrimas, heridas y momentos maravillosos… Hasta que no decides que encuentres lo que encuentres ahí dentro no vas a avergonzarte y vas aprender que tiene un lado hermoso y que lo más oscuro que hay en ti puede convertirse en algo que te salve la vida…

Si amas tus rarezas, tus caras amargas, tus aristas más cortantes… Si eres capaz de mirar tu lado más oscuro, eres capaz de dar el gran salto… hasta ti.

Alguien me dijo ayer sabiamente que trabajar en uno mismo es a menudo doloroso, pero que eso es el precio a pagar por no ser alguien superficial. Como el peaje por no pasar por la vida de puntillas…Que las personas sensibles viven a flor de piel y que eso hace que lo amargo sea muy amargo y lo dulce sea más dulce…

Y también me dijo que sin embargo, cuando llegas a tu meta, a encontrarte contigo y aceptarte y ser como realmente eres, la recompensa es maravillosa y la calidad de tu vida es mejor.

El día que dejas de desesperar, el día que te sientes realmente cómo eres y confías, el día que notas cada paso del camino… Ese día la vida te acerca a lo que sueñas de golpe… Sólo avanzas cuando sintonizas contigo mismo, cuando crees en ti, cuando confías en tu capacidad y sabes que podrás…

Curioso esto de crecer y evolucionar, va de no necesitar, de no rendirse, de no desesperarse por mal que pinte todo…De oír tu voz y no perderla como guía mientras todo se balancea y la tormenta te zarandea mientras pasas por la cuerda floja…

Se trata de ser primero lo que sueñas que eres, antes de conseguirlo.

Se trata de convertirte en ganador, antes de llegar a la meta.

Reibox BlogRichard Branson puede que sea el más popular hombre de negocios con vida. Sus empleados, compañeros, e incluso extraños parecen amarlo. Con más de ocho millones de seguidores, él es por mucho el más popular e influyente en LinkedIn, casi duplicando a la siguiente figura (los 4.4 millones de seguidores de Bill Gates).

Lo admito, nunca oí hablar de Branson antes de empezar a trabajar para mí mismo hace algunos años atrás. Rápidamente me di cuenta de que su estatus entre los emprendedores es legendario.

Así que, ¿qué hace que Sir Richard sea tan condenadamente simpático?

En una entrevista del 2007 en las famosas conferencias TED, conducida por Chris Anderson, Branson habló sobre los altibajos de su carrera:

Estos son algunos rasgos y citas de la entrevista que siento que ayudan a explicar su extrema popularidad.

1. Sonríe y se ríe. Un montón.

En general, nos agradan las personas que sonríen y se ríen. Su espíritu alegre es contagioso, y hace que nos sintamos mejor con nosotros mismos.

A esto añádele el hecho de que Branson se ve totalmente sin pretensiones, humilde, e incapaz de tomarse a sí mismo en serio. A partir de minuto 16:00, encontrarás un cambio potencialmente incómodo en el que Anderson hace una broma a costa de Branson. Pero Branson simplemente se ríe y sigue adelante.

Mira a Sir Richard durante unos minutos, y es difícil que no te agrade el chico.

2. Toca a los demás.

No sólo en sentido figurado. Literalmente. (Mira el minuto 01:34 del video.)

El amigo y columnista en Inc. Dr. Travis Bradberry señala que al tocar a alguien en una conversación, liberas neurotransmisores específicos en el cerebro de la persona que hace de él o ella te asocie con la confianza y con otros sentimientos positivos. (Por supuesto, un contacto físico no deseado o inapropiado producirá el efecto contrario.)

Se puede decir sin problemas que Sir Richard no nos dio literalmente ninguna palmadita en la espalda últimamente. Pero ver cómo se maneja con los demás hace que se vea como con los pies en la tierra y relacionable.

Es casi como un mensaje subliminal a través de la pantalla, diciéndole a tu subconsciente: Soy confiable y genuino, y de verdad me agradan las personas. Sígueme en LinkedIn.

3. Valora a sus empleados. De Verdad.

En sus comentarios de apertura, Sir Richard dice: “Aprendí muy pronto que si puedes manejar una empresa, realmente puedes manejar cualquier empresa. Quiero decir, las empresas se tratan de encontrar a las personas correctas, inspirar a esas personas, ya sabes, sacar lo mejor de las personas.”

Esa actitud le dio la reputación de ser un líder que pone a sus empleados primero.

¿Cómo podrías no amar eso?

4. No tiene miedo de intentar cosas nuevas. De hecho, se nutre de ellas.

Sobre cómo se le ocurrió la idea de Virgin Airlines: “Si vuelo en la aerolínea de otra persona y me encuentro con que la experiencia no es agradable, y que no lo ha sido desde hace 21 años, entonces pienso, ‘Bueno, sabes… a lo mejor pueda crear el tipo de aerolínea en la que me gustaría volar.’ Y así… conseguimos un 747 de segunda mano de Boeing y le dimos una oportunidad.”

Sir Richard es conocido por haber intentado hacer, bueno, casi todo. Virgin Group cuenta actualmente (o en el pasado) con empresas en las industrias de la música, del hospedaje, y de la exploración espacial, entre muchas más.

No todos sus emprendimientos tuvieron éxito. Pero como el famoso jugador de jockey, Wayne Gretzky, dijo: “¿Fracasas el 100 por ciento de las veces que no lo intentas.”

5. Odiaba la escuela.

Branson afirma en la entrevista que sufre de dislexia y que cuando era niño “no entendía nada en la escuela.” Él abandonó la escuela cuando tenía 15 años, y nunca buscó seguir una carrera universitaria.

Pero eso no significa que haya dejado de aprender. Como él mismo dice: “Me encanta aprender… Soy terriblemente inquisitivo… Veo la vida como un largo proceso de aprendizaje.

El camino alternativo hacia la riqueza de Branson mantiene la esperanza de los soñadores e individuos de todas partes.

6. Es un héroe de negocios atípico.

En un mundo donde las personas generalmente se hacen ricas por pisar a los demás a medida que suben por la escalera corporativa, Sir Richard aparece diferente. Su filosofía:

“Creo que si tratas bien a las personas, las personas vendrán por más… Todo lo que tienes en la vida es tu reputación y es un mundo muy pequeño. Realmente creo que la mejor manera de convertirse en un líder de negocios exitoso es tratando a las personas justamente y bien. Y me gusta pensar que es así como manejamos Virgin.”

***

Al final de la entrevista, Anderson resume cómo la mayoría de las personas ven a Branson después de unos minutos de observación:

“Cuando estaba empezando en los negocios, no sabía nada al respecto… Pensaba que las personas de negocios se suponía que tenían que ser despiadadas y que esa era la única forma en que podría tener una oportunidad para tener éxito. Y tú realmente me inspiraste. Yo te miraba y pensaba, ‘Bien, él lo hizo. Tal vez haya una manera diferente.'”

¿Qué opinas sobre Sir Richard? ¿Te agrada? ¿Lo odias? (Nadie podría odiar a este hombre.) Dime por qué más abajo en comentarios o twitteame en @JustinJBariso.

patrón“La vida es la suma de nuestras decisiones” – Albert Camus.

Uno de los grandes obstáculos que enfrenté para decidir alejarme de mi empleo para convertirme en emprendedor fue el miedo. Miedo a aventurarme, miedo a ser señalado, miedo a fracasar. Y probablemente el más grande, el no tener la seguridad de que el día 15 iba a recibir un pago específico.

Terror de pensar que podían pasar meses e incluso años sin percibir un solo centavo.

Me sentía juzgado por el estereotipo de aquel tipo enfundado en un traje costoso a la vista y una corbata bien apretada que me decía que no iba a conseguir nada sin tener un MBA (suena más complejo e interesante en inglés) y un puesto alto en algún despacho de renombre.

Pienso en aquel señor, el cual trabajo durante años, tal vez décadas, para que ese despacho lleve su apellido; quien decidió algún día poner en marcha el proyecto de tener una firma en la que podía generar empleos mientras cerraba clientes en el hoyo 5 de algún campo de golf.

Ese despacho no existiría sin la constancia, disciplina y dedicación de aquel hombre que algún día soñó con tener una empresa exitosa. Digo algún día porque así comenzamos los emprendedores. Con el sueño de crecer nuestra empresa, nuestro bebé. Por lo general, a contracorriente.

Para lograrlo es necesario romper el paradigma y aventurarse antes de encontrar la perfección. Hay veces que nos gusta esperar a cerrar un ciclo, que nos promuevan; que pasen tres años más para poder aprender algo y después poner un negocio propio. A lo mejor también esperamos que las estrellas se alineen.

La carrera de la rata, diría Robert Kiyosaki. Correr y correr, sin llegar a ningún lado. Lo único que necesitas es tener convicción. La manera más sencilla es crear hábitos que faciliten cumplir tus objetivos.

Como empresario no se pueden tener todas las respuestas. Hay que buscarlas, inventarlas y si es necesario, reinventarlas. Tener hambre de conocimiento. Kiyosaki diría que un empleado es un especialista ávido de respuestas, mientras el empresario tiene que ser generalista. Conocer de todos los temas posibles aunque sea un poco.

Cualquiera, con algo de iniciativa, puede convertirse en emprendedor. Todo está en la mentalidad que adoptes. Ser emprendedor significa hacer que las cosas pasen.

Les comparto algunas lecciones que me dejó el libro Antes de renunciar a tu empleo de Robert Kiyosaki que me han sido de gran ayuda.

1. Un negocio exitoso se crea antes de que haya negocio

2. Descubre cómo convertir la mala suerte en buena suerte. Las personas aprenden de sus errores “cada vez más tonto y cada vez más rico”

3. Conoce la diferencia entre tu empleo y tu trabajo. Te pagan por un empleo, pero no te pagan por hacer tu trabajo.

4. El éxito revela tus fracasos. Fracasa lo más posible.

5. El proceso es más importante que la meta. Confía en él. Éste determina en quién te conviertes al momento de alcanzar tus metas.

6. Las mejores respuestas están en tú corazón, no en tú cabeza. El éxito no se encuentra en el yo, sino en la misión. Tú misión inicia en tú médula, en tú alma, se siente en tú corazón y se expresa a través de tus acciones… no solo en tus palabras.

7. El alcance de la misión determina el producto. Desplomarse es bueno, si sobrevives.

8. Diseña un negocio que pueda hacer algo que ningún otro negocio pueda hacer.

9. No pelees por la oferta. Solo atrae a clientes tacaños. Demuestra lo que vale tú producto.

En conclusión, el negocio de tus sueños te está esperando. Si tienes la convicción lo vas a lograr. Aunque involucre más esfuerzo que el que pones en tú empleo. Así como lo bueno cuesta, al que trabaja le va bien. Si a Henry Ford le preguntas ¿Qué pasaría si perdieras toda tu fortuna? Él te contestaría: En menos de 5 años la tendría de vuelta.

No tengas miedo a fracasar, todos hemos fracasado. En los negocios existen dos resultados. O ganas, o aprendes. Pero nunca pierdes.

starbucksEl lugar más emblemático de una de las marcas de café más reconocidas del mundo se encuentra en el 1912 de la calle Pike, en el centro de Seattle, en un cuarto de 300 metros cuadrados.

Starbucks lo presume como la primera tienda, pero no lo es. El primero abrió en 1971 a unos metros de ahí, aunque fue demolido unos años después, por lo que se mudó a este espacio que cuenta con una placa que lo refiere como la primera sucursal, lo que lo convirtió en uno de los principales atractivos de la ciudad.

Este pequeño local está lleno de cajas con el logo de la sirena, sin embargo, no tiene sillas ni mesas, ni barra de comida, pero eso sí, tiene un fuerte olor a café, además de que conserva la esencia del lugar que dio origen a una marca que tiene más de 22,000 tiendas en 60 países.

Seattle es una ciudad que se puede definir en lluvia, grunge y café. Ubicada en el noroeste de Estados Unidos, cobija a sus habitantes con temperaturas frescas y bajo un permanente cielo gris y ligeras lloviznas. Fue también aquí donde surgieron las leyendas musicales de Nirvana y Pearl Jam.

Sus decenas de cafeterías en el centro revelan su afición por este grano, en particular, en la calle de Pike. Si la caminas desde su inicio hasta 10th avenue, encontrarás nueve Starbucks y al menos 10 cafeterías locales.

Pike comienza a escasos 100 metros del puerto por donde llegan las grandes embarcaciones que ingresan por el Estrecho de Puget y da nombre al Pike Place Market, un mercado de mariscos, objetos extraños, y rebajas, conocido a nivel internacional.

Este es el contexto que rodea la historia de Starbucks, la empresa a la que se unió como empleado Howard Schultz en 1982, cuando solo existían cinco tiendas, y que ahora, con él como CEO, vale 7,400 millones de dólares, además de que es la sexta marca a nivel mundial con mayor rapidez de crecimiento.

Desde este lugar, como los barcos que lo rodean, zarpa al mundo la esencia de una cafetería que ahora aprovecha su expansión para recoger sabores del grano de los cinco continentes y darles el toque de su marca.

Cazadores de granos

Howard Schultz cuenta en su libro El desafío Starbucks, que, en un principio, los dueños originales de la cafetería buscaban generar una experiencia para los conocedores de café y atraer a los novatos con la venta de granos que recolectaban de distintos lugares. Después de un viaje a Italia en 1983, el empresario sugirió la venta de café latte con los granos de la tienda, y así dio los primeros pasos.

Esta experiencia fue la primera de una serie de revoluciones, todas surgidas de Seattle, de la calle de Pike en específico.

En 2014, en esta misma calle, pero en el número 1124, inició otra aventura inspirada en su origen y con miras a mejorar su sabor. A 10 cuadras de la ‘primera tienda’, la empresa abrió el primer Starbucks Reserve, Roastery & Tasting Room, un espacio para que los amantes del café prueben los granos que la marca ha recogido a lo largo del mundo.

Con los granos que recolecta, la empresa hace a sus expertos más de 250,000 tazas de café al año para elegir cuáles serán sus nuevas reservas. Algunas de ellas, como Paradeisi (mezcla de granos de Colombia, Uganda y Papúa Nueva Guinea), solamente las podrás degustar en este enorme local. Si la primera sucursal se caracteriza por su sencillez, esta te sorprenderá por su tamaño y sus enormes tostadoras.

“Somos una ciudad con puertos y eso nos permite tener acceso al café de todo el mundo. Vendemos demasiados tipos de café”, dice Lincoln Becharn, un barista entrenador de 24 años de Starbucks Reserve, en entrevista con Alto Nivel.

Lincoln probó su primera taza de café moca a los siete años, y asegura que fue con grano de su actual empresa. “En Seattle deben existir miles de baristas, y muchos de ellos están en Starbucks, trabajar aquí es algo muy común”, dice.

En los estantes de esta tienda encontrarás café de Colombia por 80 dólares la libra (es el más caro), de Costa Rica a 26 dólares, de México (Chiapas y Oaxaca), a 26 y 40 dólares, y de otros lugares, como Vietnam, Ruanda, Etiopía y más. En 2015, la tienda tenía café de 50 países, y para este año cuentan con grano de 75.

“La tendencia es que la industria de la comida, en general, está tratando de llegar al lugar de origen del producto, no como antes que iban a un lugar central en el país, donde estaba almacenado el producto y de ahí se repartía al mundo. Ahora vamos a las regiones”, dice Becharn.

La ‘escuela’ Starbucks

Starbucks Reserve combina la idea original de la empresa, de satisfacer a los conocedores del café, con la experiencia de consumir la bebida preparada en el lugar. De esta forma, al consumir un producto puedes acercarte con los baristas para que te cuenten todo el proceso del café, desde cómo es el cultivo, el país de origen del grano, y las técnicas para colar, hasta los métodos de cuidado al medio ambiente.

La tienda tiene un aproximado de 2,000 clientes por día de lunes a viernes y 6,000 los fines de semana. Además de la venta de granos, souvenirs, comida, y bebidas preparadas, aquí se tuestan 1.4 millones libras de café al año que surten a las 2,000 tiendas de reserva que hay en el mundo.

No encontrarás ninguna tienda con estas características en otro país. Sin embargo, la empresa actualmente se prepara para abrir otra tostadora de reservas en China, un país con el que Seattle tiene una cercana comunicación gracias a sus puertos y a las conexiones aéreas.

En México podrás probar algunas de las selecciones de la cafetería en las tres sucursales de Reserve que existen, una en Arco Bosques, otra en Masaryk y una última en el Palacio de Hierro de Moliere. (La marca tiene 538 tiendas en 52ciudades del país).

Lincoln Becharn asegura que, desde la expansión de la empresa, los habitantes de Seattle tienen su vida muy estrecha al café. “Mi primer trabajo fue en una cafetería que estaba frente a mi casa. Desde niño amo el café”.

“Somos una marca que permite que las personas se unan a la hora de tomar un café, tengan una conversación real y compartan historias humanas. Esa es nuestra esencia. Es un lugar al que vienen muchas personas y conoces personas. Vi a una pareja llegar en su primera cita, después cuando se comprometieron y después llegaron con su primer bebé. Vi pasar toda su relación en un Starbucks.”

futuroComo emprendedores, fuimos invitados al Web Summit a presentar uno de nuestros emprendimientos, teníamos un stand (junto a más de 1.000 emprendedores), los cuales, como nosotros, mostraban una idea de negocio que desde la tecnología busca cambiar el mundo, generar recursos y empleo.

Fuera de estos stands, había más de 20 conferencias o workshops simultáneos, con más de 1.200 expertos invitados que abordaban las tendencias actuales y futuras de la tecnología. Era tal la magnitud que en ocasiones era abrumador.

Más allá del networking o nuestros resultados como equipo, nos encontramos con una serie de ideas que no reconocíamos que fueran tan potentes. En ocasiones nos concentramos tanto en nuestra realidad que nos desconectamos de las transformaciones que viviremos durante los siguientes 50 años.

Llegamos a Lisboa, Portugal, y sin salir del aeropuerto reconocimos que el Web Summit iba a ser algo gigante. Toda la ciudad tenía señalización del evento, los hoteles estaban copados esperando a más de 60.000 asistentes, emprendedores, empresarios e inversionistas de más de 170 países.

La inauguración inició con Stephen Hawking cuestionando si la inteligencia artificial va a disparar a la humanidad a un nuevo ciclo de prosperidad o terror, el turno llegó después para Antonio Guterres secretario de las Naciones Unidas, el cual, incitaba a seguir cambiando el mundo (¡Pues todos podemos!). No obstante, creo que para cambiarlo debemos entender para dónde va, y para eso no necesitamos más que aprender desde aquí, internet.

¿Qué aprendimos?

#1. El internet:

La primera ola era hacer que las personas estuvieran online. La segunda ola se trató de cómo el software fue tomando fuerza, llevando a la era de las Apps (aplicaciones) donde creíamos que todo se trataba de estar en un celular.

La tercera ola, la cual estamos viviendo, es un periodo de integración del internet en nuestras vidas. El internet, más que conectado a las personas, estará conectado a las cosas que protagonizan nuestra vida, esto permitirá ciudades inteligentes, agricultura optimizada, e incluso avances en salud y educación.

#2. Marketing:

La mayoría de empresas se han concentrado en ellas y no en su cliente. El ‘storytelling’ y todos los formatos de ‘branding’ siempre se trataron de lo que las empresas queremos comunicar, y no lo que los clientes quieren crear. Hoy tenemos un llamado a dejar la ego-industria y poner nuestros contenidos enfocados a lo que el cliente quiere decir.

Eso no sólo generará ‘engagement’, sino comunidades de usuarios que hacen la marca por usted. En el mundo de hoy las personas están cansadas de un producto o servicio ‘por qué sí’, quieren una razón y vivirla a través de este. La gente quiere antes que comprar, sentir.

#3. Networking:

Antes que un gran evento de tecnología, Web Summit fue un evento de networking en el que las personas se conectaban para compartir ideas y posibilidades. El evento contaba con un app en el que se podía encontrar a cada uno de los asistentes, escribirles y tener un espacio para hablar.

Si aún seguimos pensando que las redes sociales son para conectarnos con nuestros seres amados, estamos en el lugar equivocado. Al que amas puedes verlo y sentirlo de frente. Las redes sociales son para conectarse con sus clientes, futuros aliados, inversionistas, es para masificar su mensaje a los que no se puede llegar presencialmente.

#4. Política:

El mundo está cambiando de formas cada vez más veloces. Hoy usted no es un campeón, sino un facilitador, el cual debe aprender a trabajar con las personas.

La tecnología está y seguirá cambiando como participan las personas, hoy más que nunca podemos democratizar la sociedad, permitiendo que cualquier persona participe de las decisiones públicas, se informe sobre lo que está sucediendo y haga control y vigilancia a los proyectos aprobados.

La pregunta es: ¿Los políticos podrán con el cambio o debemos cambiar a los políticos?

#5. El trabajo:

La automatización está destruyendo trabajos tradicionales pero también creará nuevas industrias. Dicen los expertos que en los años venideros todo cambiará tan radicalmente que los que no estén preparados quedarán en el limbo laboral.

Las industrias del futuro hasta ahora están naciendo, pero lo más problemático es que las actuales no se están preparando para esos cambios. ¿Cuando el mundo sea liderado por robots, qué haremos nosotros? ¿Liderarlos o ser liderados?

#6. Revolución tecnológica:

Inteligencia artificial, internet de las cosas, blockchain, biotecnología, son solo algunos de los temas que más se mencionaron. Mientras que la mayoría de emprendedores seguimos pensando en aplicaciones, las grandes industrias están orientadas a revoluciones que no tardarán en llegar.

Si los millennials criticábamos a nuestros padres porque se adaptaban a nuestra era, seguramente las generaciones siguientes se reirán de nosotros. Hoy me sorprendo por cómo la ciencia está acercándose a lo que en mi infancia aparecía en las películas de ciencia ficción, entonces no se asombre cuando la ciencia ficción y la realidad sean una sola. Black Mirror.

#7. Emprendimiento:

No somos uno ni dos, somos millones de personas que creemos que desde la creación de empresas se puede cambiar el mundo.

Los mejores emprendedores son los que saben reconocer que hay que enamorarse del problema que quiere resolver, pues la solución podrá cambiar con el tiempo. Piense en Blockbuster, si ellos hubieran estado enfocados en la solución hoy serían Netflix, pero en cambio, por amar su negocio por encima del problema, ya no existen en el mercado.

En un mundo en el que nacen empresas, ideas y proyectos por minuto, hemos entendido que la diferencia entre una idea y otra es quien la ejecuta y por qué la ejecuta.

trabajarCon cada nueva generación que ingresa en el mercado de trabajo, las expectativas y demandas cambian dentro del sector laboral.

El lugar de trabajo ha cambiado drásticamente durante la última década y continuará cambiando a medida que surjan nuevas tecnologías y una nueva generación de mentes millennials entre en la fuerza de trabajo.

El trabajador de la Generación Y tiene un conjunto diferente de expectativas cuando se trata del entorno laboral, y las tendencias tecnológicas están cambiando la forma en que se llevan a cabo los negocios día a día.

Estas nuevas dinámicas han proporcionado algunas ideas sobre el futuro del trabajo. Dado que estas dinámicas alteran el futuro del trabajo, examinaremos más de cerca lo que sucederá:

1. Más opciones remotas

En los últimos años, hay un número creciente de nómadas digitales y jóvenes profesionales, principalmente de Europa y Estados Unidos, que viven un estilo de vida nómada.

La nueva tecnología ha hecho que trabajar desde casa sea más factible que nunca. Los foros de conversación y reunión en línea han aumentado en popularidad y han creado la oportunidad para que los trabajadores remotos permanezcan comprometidos y conectados.

En marzo de 2010, la Comisión Europea lanzó la estrategia Europa 2020 para superar las debilidades estructurales de la economía europea y mejorar la competitividad y la productividad.

La promoción de condiciones de trabajo flexibles es una de las implementaciones de las estrategias de empleo. La oportunidad de trabajar desde casa se está convirtiendo en un punto de vista importante para muchos solicitantes de empleo y puede ser el factor decisivo para algunos candidatos.

2. Grandes diferencias de edad

La edad promedio para la jubilación actual es de alrededor de 65 años, pero los expertos sugieren que esto podría cambiar pronto.

La medicina avanzada ha aumentado la esperanza de vida promedio de las personas en todo el mundo. A medida que las personas viven más tiempo, las personas encuentran más difícil hacer que sus ahorros se estiren lo suficientemente lejos para retirarse a esa edad. Por lo tanto, las personas están empezando a permanecer en la fuerza laboral por períodos más largos de tiempo.

Este cambio en el lugar de trabajo puede crear una dinámica única en la oficina cuando la brecha de edad se ensanche. Los pensadores más jóvenes se engranan con una población más experimentada de trabajadores y los hábitos y las filosofías de trabajo difieren.

Los empleadores tendrán que convertirse en expertos en hacer frente a estos escenarios y tendrán que fomentar un entorno de trabajo y proyectos de colaboración que faciliten la comunicación abierta y el aprendizaje. Los empleadores también tendrán que invertir en la capacitación de los gerentes para que puedan manejar adecuadamente estos diversos escenarios.

3. Monitoreo del lugar de trabajo

El estrés en el lugar de trabajo se ha convertido en un riesgo significativo para la salud. El estrés se ha correlacionado con hipertensión, dolores de cabeza crónicos y otros trastornos y puede afectar dramáticamente otras áreas de la vida.

De acuerdo con el informe de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, aproximadamente el 22 por ciento de los trabajadores de la UE reportan tener estrés en el trabajo con más de la mitad de los participantes encuestados diciendo que necesitan ayuda para aprender técnicas de manejo del estrés.

Claramente, el estrés en el lugar de trabajo puede tener enormes riesgos para la salud y puede conducir a un menor rendimiento y satisfacción laborales. Esto puede, en última instancia, afectar la rentabilidad de una empresa y la capacidad de retener buenos empleados.

Es por eso que los empleadores están empezando a tomar nota del estado físico y emocional de su empleado en el trabajo y su capacidad de producir. Las tecnologías de localización en la oficina están surgiendo como una excelente manera de monitorear la salud en el lugar de trabajo y seguirán siendo tendencia en el futuro.

4. Solicitantes de trabajo exigente

En el futuro, los empleadores pueden esperar un grupo más exigente de solicitantes de empleo. La generación Y está empezando a impregnar a la fuerza de trabajo, y son especialmente sensibles al ambiente laboral.

Buscan culturas modernas que brinden un trabajo significativo y oportunidades para aprender y crecer. Los empleadores pueden sentir la presión de un proceso más competitivo como buscadores de empleo cuya misión y metas estrechamente se alineen con sus valores personales y las ambiciones de su carrera.

En resumen, los empleadores tendrán que ofrecer más que un salario decente.

5. Eliminación de la escalera corporativa

El futuro del lugar de trabajo verá la eliminación de la escalera corporativa tradicional.

En las generaciones pasadas, la tendencia ha sido conseguir permanecer con una compañía durante la carrera entera. Hoy en día, los empleados tienden a quedarse con una empresa por un promedio de 4,6 años, y los millennials aún menos tiempo. Además, la tecnología ha hecho la especialización más destacada, y la naturaleza detallada de cada nuevo sistema juega un papel en la elaboración de las tendencias de la mano de obra de hoy.

genteSi vas a llegar a algún lado en los negocios, necesitas que la gente te tome en serio. De acuerdo con una investigación, puedes aumentar tu credibilidad con la presentación, conocimiento y habilidades ideales.

1. Deja que las personas hablen de sí mismas.

Este es un buen secreto para causar una buena impresión.

De acuerdo con una investigación de Harvard, hablar de ti mismo estimula las mismas regiones del cerebro que el sexo o una buena comida. Cuando dos individuos hablan de sus experiencias, son más vulnerables el uno con el otro y forman un vínculo social para ayudarse mutuamente.

2. Vístete para la ocasión.

“La apariencia es nuestro primer filtro”, dice Sylvia Ann Hewlett, autora del libro “Presencia Ejecutiva” (Executive Presence).

Los investigadores de Princeton se dieron cuenta que deben pasar alrededor de 100 milisegundos para registrar una primera impresión, el tiempo que le toma a un colibrí mover sus alas.

Las buenas noticias son que la imagen puede ayudarte. “No es sobre la forma de tu cuerpo, la textura de tu cabello o la marca de ropa que uses”, dice Hewlett. No tienes que usar un traje oscuro todo el tiempo, en lugar de eso pon atención a cómo se viste la gente en tu empresa e industria y sigue su ejemplo.

3. Domina el apretón de manos.

Un apretón de manos fuerte no se trata de oprimir con toda tu fuerza. Es sobre presencia.

Tom Chiarella lo explica con detalle: “En la calle o en cualquier lugar, dirige tus hombros a la persona que conozcas. Haz que el apretón de manos importe, haz contacto visual y pon tu brazo en el ángulo correcto. Sonríe, si no puedes hacerlo, sé agradable. No eres un mayordomo tonto, eres tú”.

Un apretón de manos así, muestra que respetas a esa persona y la ciencia confirma que el respeto da respeto de regreso.

4. Practica tu postura.

Tu postura refleja la forma en la que te sientes y cómo te presentas frente a los otros. Por ejemplo, si tienes una “pose de poder” con tus hombros rectos, le darás el mensaje a tu sistema hormonal de liberar los químicos necesarios para hacerte ver con más confianza.

5. Infórmate sobre lo que pasa en el mundo.

Muchas personas contratan a individuos que tienen experiencia en una materia e intereses en varios temas. Ese patrón puede ser el mismo en la carrera de cualquiera.

Si tienes un negocio, entonces mantente actualizado sobre los cambios en la industria para que puedas hablar de éstos. Además, necesitas muchos conocimientos en general, así que lee la sección de ciencia, tecnología y cultura popular.

6. Prepárate en exceso.

La ignorancia es una de las características menos respetables en el mundo profesional, si no es que la peor”, dice Roberto Rocha. Si quieres que tus ideas cuenten, infórmate mejor que los demás.

En otras palabras, necesitas desarrollar un gran conocimiento en tu materia. Ejecutivos como Marissa Mayer y Elon Musk son conocidos por rechazar cualquier idea que les presenten. Al momento de dar un pitch, asegúrate de estar bien informado para dar argumentos inteligentes.

7. Cuéntale historias a la gente.

Los números impresionan, pero no son suficientes para conectarte con las personas. Toma como ejemplo las pláticas TED; las presentaciones más exitosas son 65 por ciento historias y 35 por ciento números.

8. Cuida tu tono.

Si haces una declaración como si fuera una pregunta es igual que si no informaras nada. Si terminas tus oraciones con un tono más alto del que comenzaste, la gente puede sentir que no estás seguro de lo que dices, aunque esa no sea tu intención.

9. Ten confianza y sé humilde.

El inversionista Anthony Tjan dice para obtener el respeto de la gente primero debes casar la humildad con la confianza. “Requieres de suficiente autoconfianza para pedir el respeto de los demás, pero eso necesita estar equilibrado con saber que hay cosas que no sabes”.

La humildad es el paso hacia el respeto, mientras que la autoconfianza es el camino para pedirlo.

Bonus: Entre más estés consciente de lo que no sabes, con más fuerza querrás aprender.

salud emocionalLos seres exitosos ¿Nacen o se hacen? Es una pregunta que atrae la atención de muchos investigadores y científicos del comportamiento humano.

Desde FP hemos enumerado un conjunto de acciones que lo pueden encaminar a ser como las personas millonarias, fundadores de empresas o celebridades que por sus rasgos personales, se convierten en el referente de la humanidad. No necesariamente nos referimos a todo el dinero que alguien puede acumular.

Por ejemplo, el Dalai Lama puede ser un modelo de éxito de estas generaciones de jóvenes cuya búsqueda está orientada la plenitud mental, a lograr el mejor estado del ser. Otros pueden admirar a un explorador, a un científico como Neil deGrasse Tyson que tiene sus propios programas de televisión y series para explicar teorías complejas del universo al ciudadano de a pie.

Otros sí se fijan en lo material y buscan parecerse a las estrellas de Hollywood, a los millonarios de Wall Street o los fundadores de Facebook o Google. Lo cierto es que trabajar para lograr el éxito reúne una alta dosis de esfuerzo pero también, condiciones muy especiales.

Por ejemplo, Warren Buffet lee más de 100 páginas todos los días. Bill Gates está dedicado a la filantropía, Richard Branson es un apasionado de los deportes de alto riesgo y así, podemos enumerar una lista de hábitos de estas personas: pasando por Oprah Winfrey, Michelle Obama o Serena Williams.

Por eso, hemos dicho en este portal qué hacen los millonarios un viernes en la tarde, como por ejemplo, agradecer a todos y cada uno por la labor bien hecha de la semana. O que las personas exitosas buscan a seres tan exitosos como sí mismos, porque por algo dicen que ‘plata llama plata’.

También, con todo el rigor científico se ha tratado de descubrir por qué algunos seres humanos son más proclives el éxito, en tanto que otras no. Y sobre este tema, Jhon Rampton, de Entrepreneur VIP hizo un recuento de los estudios científicos de la neurociencia pueden explicar este hecho. Acá le hacemos un recuento de los hechos más recientes:

1. Motivación: Encuéntrela en la cabeza

La motivación hay que encontrarla en el cerebro, en un área conocida como el núcleo accumbes, de acuerdo a investigaciones académicas. Es en esta pequeña sección que los neurotransmisores envían mensajes químicos al resto del cuerpo. Esos neurotransmisores nos ayudan a estar alerta, enfocados y en esa parte del cerebro que influye en cosas como completar un proyecto o ir al gimnasio.

En la motivación, uno de los neurotransmisores más importantes se llama dopamina, la cual es una señal química que pasa información de una neurona a la otra. Cuando surge la dopamina en una primera neurona y esta es liberada, flota entre el espacio vacío (la sinapsis) entre la primer y segunda neurona. Y mientras se mueve entre neuronas, choca contra varios receptores.

“La dopamina ayuda a unir lo que los científicos llaman distancia psicológica”, explica John Salamone, Ph.D., jefe de la División de Neurociencia Conductual de la Universidad de Connecticut. “Digamos que estás sentado en casa en tu sillón en pijama, pensando que realmente deberías ejercitarte, por ejemplo. La dopamina es la que permite que tomes la decisión de estar activo”.

Cuando le decimos que encuentre en su cabeza la motivación, ocurre que en su cerebro la dopamina tiene que encontrar la vía mesolímbica. Eso es esencialmente de la mitad del cerebro a la corteza cerebral. Sin volverse muy especializados, este proceso parece ser la vía más gratificante del cerebro.

Durante el viaje, una de las paradas de la dopamina es el núcleo accumbens. Cuanto hay un excedente de dopamina, en este espacio se detona la retroalimentación para predecir las recompensas.

2. Dopamina no es igual a solo placer

La dopamina empieza a tener efecto cuando el cerebro reconoce que algo importante está a punto de ocurrir, y es un buen momento para usted, la dopamina hace efecto. Desde que la dopamina es liberada siempre recibimos un premio, el trabajo real es motivarnos a actuar. Eso nos llena de propósito para lograrlo, de motivación y al mismo tiempo nos aleja de pensamientos negativos que pueden atraer cosas malas.

Pero, a todos nos pasa que relacionamos la dopamina con el placer, aunque se ha encontrado que alcanza su máximo pico durante episodios de estrés, dolor o pérdida.

Por eso, científicos de Vanderbilt realizaron un estudio donde compararon el cerebro de los ‘triunfadores’ versus el de los ‘holgazanes’. Este grupo de expertos encontró que los triunfadores tienen la dopamina más alta en las fases de recompensas y porciones de motivación en el cerebro, que es el cuerpo estriado y la corteza ventromedial prefrontal.

Por el contrario, los holgazanes tenían más dopamina en la parte del cerebro donde se asocian la emoción y el riesgo, la ínsula anterior. “Estudios pasados con ratas han mostrado que la dopamina es crucial para la motivación de recompensa”, concluyó el doctor Michael Treadway. “Pero este estudio provee nueva información sobre cómo la dopamina determina las diferencias individuales en el comportamiento humano de los “buscadores de recompensa”.

3. Combata la resistencia

Todos tenemos fuentes de resistencia, es algo completamente normal porque las personas construimos castillos o hacemos ‘islas’ como medida de protección ante algo que nos causó un trauma, una frustración o un dolor personal. Esas resistencias hay que aprender a manejarlas o por el contrario, nos llenaremos de excusas para no salir adelante ante los obstáculos de la vida. Por ejemplo, si usted dice:

“Me quedé sin empleo por culpa de ese jefe tan malo”

“Me viven pasando cosas malas por ser muy buena persona”

En vez de eso, hay que enfocarse en para qué le pasaron estas situaciones, qué aprendió y qué puede hacer para que no se repitan las malas experiencias.

Treadway aconseja que hay que trabajar por superar las expectativas. “Cuando algo se siente mejor de lo que esperabas, la dopamina manda una señal a tu cerebro que dice: ‘Necesitas descifrar cómo hacer que pase otra vez’”, indica. Por eso en vez de trabajar por ‘lo que le toca’, invéntese en su tiempo libre un proyecto personal, estudie, planee un viaje o emprenda. No se conforme, muévase.

 

 

 

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