Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"
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De todo un poco sobre los negocios y una vida llena de riquezas

Muchos emprendedores tienen a sus héroes de los negocios. Algunos de ellos son admirados no sólo por sus grandes éxitos, sino también por los fracasos a los que se enfrentaron y sus formas de regresar al campo de batalla.

Te compartimos los contratiempos y retornos de algunos de los empresarios más famosos y qué se puede aprender de ellos:

1. Henry ford, ford motor co.

Contratiempo: Ford sufrió varios fracasos automotrices en sus inicios, incluyendo Detroit Automobile.Co, que inició en 1899 y cuyos autos fueron considerados de poca calidad y demasiado caros para los clientes.

Regreso: Ford siguió desarrollando mejores diseños de autos y consiguió un reconocimiento nacional por el auto demo “Ford 999”, el cual rompió el récord de velocidad en tierra al recorrer una milla (1.6 km) en 40 segundos. En 1908, se lanzó el Modelo T, un auto bien hecho y de precio razonable que pronto ganó tracción entre los consumidores estadounidenses. Las ventas anuales alcanzaron los $250,000 dólares en 1914.

Frase: “Ya sea que pienses que puedes o que no puedes hacerlo, tienes razón”.

Lección: Construir una marca requiere mucho más que sólo construir un buen producto.

2. Anita Roddick, The Body Shop

Contratiempo: Cuando Roddick abrió su primera tienda The Body Shop, una conocida empresa de productos de belleza, en 1976 en Brighton, Reino Unido, dos velatorios cercanos se opusieron al nombre.

Regreso: Roddick luchó de regreso sugiriendo a un periódico local que era una emprendedora acosada. La publicidad generó tráfico a la tienda, y a principios de 1990 había más de 700 tiendas Body Shop.

Frase: “Si piensas que eres muy pequeño para tener impacto, intenta dormir con un mosquito”.

Lección: No dejes que pequeños contratiempos te desvíen de tu curso.

3. Federick W. Smith, Federal Express

Contratiempo: Después de revolucionar el servicio de envíos en la década de los 70, Smith introdujo un servicio de entrega electrónica, Zapmail, en 1984 para competir con las máquinas de fax. Pero Zapmail no obtuvo interés y costó cerca de USD$350 millones a la compañía.

Regreso: FedEx abandonó Zapmail en 1986 y la compañía re enfocó su energía en el negocio principal. En 2012 generó $35,000 millones de dólares en ganancias.

Frase: “Los líderes se ponen al frente y se mantienen ahí estableciendo los estándares con los que se juzgan a sí mismos y con los que están dispuestos a ser juzgados”.

Lección: Debes estar dispuesto a reconocer el fracaso, abandonar ideas y seguir adelante.

4. Walt Disney, The Walt Disney Co. (Ahora Disney Corp.)

Contratiempo: El pionero en la animación de caricatura se enfrentó a varios problemas financieros a finales de la década de 1920 y principios de los 30s, incluyendo la pérdida de los derechos del popular personaje Oswald the Lucky Rabbit. Su compañía tenía $4 millones de dólares de deuda a principios de 1930.

Regreso: Con sólo el suficiente dinero para financiar el proyecto, Disney lanzó “Blancanieves y los siete enanos” en 1938. La película salvó a la empresa de la bancarrota y financió la creación de los nuevos estudios de Disney en Burbank, California.

Frase: “Quizá no lo notes cuando ocurra, pero una patada en los dientes puede ser lo mejor en el mundo para ti”.

Lección: Una gran idea puede componer una serie de errores.

5. Steve Jobs, Apple Computer

Contratiempo: Después de su renuncia forzada de Apple en 1985, Jobs usó los siguientes años en desarrollar NeXT, una estación de computadora para educadores. Pero debido al alto precio y a los numerosos virus, nunca se materializaron las ventas. La empresa quemó cientos de millones de dólares de inversionistas.

Regreso: Apple anunció que compraría NeXT en 1996, trayendo a Jobs de vuelta a la compañía como CEO interino. A partir de entonces desarrolló el iPod y el iPad, haciendo de Apple una de las empresas más exitosas de las 500 de Fortune en la década pasada.

Frase: “No puedes sólo preguntarles a los clientes qué quieren y después dárselo. Para el momento en que lo construyas, querrán algo distinto”.

Lección: Tener los recursos y a la gente correcta a tu alrededor hace la diferencia.

6. Bill Gates, Microsoft Corp.

Contratiempo: Mientras estudiaban bachillerato en la década de 1970, Gates y Paul Allen iniciaron Traf-O-Data, un negocio de computación que automáticamente leía los datos crudos de contadores de tráfico y permitía generar con ellos informes útiles para los ingenieros de tráfico. La idea pronto se convirtió en obsoleta cuando el estado de Washington ofreció tabular los datos gratuitamente.

Regreso: Los dos emprendedores aprendieron de su negocio fallido cómo escribir software para una computadora a la que no tenían acceso y crearon una nueva startup llamada “Micro-Soft”.

Frase: “El éxito es un mal maestro. Seduce a la gente inteligente a creer que nunca puede perder”.

Lección: Puedes aprender mucho de los fracasos

7. Harland David Sanders a.k.a. “Colonel Sanders”, Kentucky Fried Chicken (ahora KFC Corp.)

Contratiempo: En 1955, una nueva interestatal traspasó Corbin, Ky., donde Sanders había cocinado pollo en su restaurante por casi dos décadas. Después de vender el local y pagar deudas, Sanders estaba en bancarrota.

Regreso: Ya había iniciado a franquiciar su concepto de restaurante. Apostó por dedicarse a tiempo completo a vender franquicias y en cinco años tenía 190 franquiciatarios y 400 locales de KFC.

Frase: “Alimenta al pobre y hazte rico o alimenta al rico y hazte pobre”.

Lección: Puede que no sea la idea lo que es exitoso, sino la ejecución de la estrategia.

8. Mary kay ash, mary kay cosmetics inc.

Contratiempo: Después de 25 años de vender en Stanley Home Products, Ash renunció en 1963 frustrada porque la empresa no consideraba sus promociones.

Retorno: Ash empezó a escribir un libro de consejos para mujeres de negocios y pronto descubrió que había escrito un plan de negocios para ella. Mary Kay Cosmetics había nacido. La empresa alcanzó los $2,500 millones de dólares en ventas en 2009.

Frase: “Por cada fracaso, hay un curso de acción alternativo. Sólo debes encontrarlo”.

Lección: Algunas de las mejores ideas surgen en la experiencia personal.

Alguien que consigue resultados que a otra mucha gente le gustaría conseguir.

He tenido la oportunidad de estudiar las obras de conocidos personajes del mundo del desarrollo personal —como Brian Tracy, Anthony Robbins, Zig Ziglar, Jim Rohn, T. Harv Ecker y otros muchos incluidos en Aprendiendo de los mejores (Alienta, 5ª edición)— y también el privilegio de entrevistar y conversar con muchas personas que son referentes en sus diferentes disciplinas: empresa, deporte, moda, ciencia, economía o management, entre otras.

Digiriendo todo ello, uno descubre pautas de actuación o patrones de comportamiento similares, esto es, cosas que se repiten. Y una de las principales conclusiones a la que he llegado es que la mente de un ganador, de alguien que consigue resultados que a otra mucha gente le gustaría conseguir, está enfocada en dos cosas:

1. Qué quieren conseguir: esto es, un SENTIDO CLARO DE DIRECCIÓN.
2. Cómo conseguirlo: esto es, un PLAN como hoja de ruta.

Los soñadores tienen sueños; la gente que consigue resultados tiene metas y planes. Hoy sólo me detendré en la primera de ellas: SENTIDO CLARO DE DIRECCIÓN

La primera pregunta —y la más importante— que toda persona debe hacerse es: ¿A qué quiero jugar en la vida? Es esencial definir una estrategia salida: dónde se quiere llegar por anticipado. Napoleon Hill en su clásico Piense y hágase rico —libro resultado del estudio durante 25 años de investigación de por qué las personas tienen éxito en la vida— escribe sobre las principales causas de fracaso:

«La persona que no tiene un objetivo central o una meta definida a la que dirigirse no tiene ninguna esperanza de poder tener éxito. El 98 por 100 de los individuos que analicé que fracasaron no tenían un propósito así. Tal vez ésta fuera la causa principal de su fracaso».

La mayoría de la gente funciona en modo inercia: se levanta, va al trabajo, cumple y se vuelve a casa, pero sin una dirección. Se mueven en modo piloto automático. Y suele ocurrir que: quien no sabe lo que quiere acaba donde no quiere estar. Sin metas claras y concretas uno queda a la deriva, a merced del viento que sopla en cada momento.

Gran parte de las personas suele ser víctima de la indecisión eterna. Y no hay nada peor que el inmovilismo, quedarse parado y quieto a que venga la inspiración divina o se den las circunstancias perfectas. Decidir es algo muy poderoso, porque una vez que uno ha tomado una decisión deja de preocuparse y darle vueltas a la cabeza porque ya sólo queda pasar a la acción.

Del sentido claro de dirección hablamos hace poco enTriunfar es como estudiar una carrera universitaria. Allí decíamos: «Cuando una persona tiene que decidir qué carrera estudiar puede tener dudas, pero una vez que decide, la decisión está hecha, y por tanto, ya sólo queda dirigir todas las energías ahí.

La concentración (foco) es esencial, porque la energía va donde uno se concentra, y si uno se dispersa, la energía también y no se está poniendo toda la carne en el asador, con lo que los resultados no pasarán de mediocres».

Es importante subrayar dos cosas:

• No puedes cambiar tu destino de la noche a la mañana, pero sí tu sentido de dirección, y eso es lo más importante: saber hacia dónde te diriges

• No importa si das pasos pequeños, lo importante es que sean en la dirección correcta: cada paso que das, suma; cada paso que das, te acerca a tu objetivo

Es la constancia no la velocidad lo que te hará llegar lejos. Los resultados te llegan, no te pertenecen. Uno nunca sabe cuando conseguirá lo que quiere conseguir. Por eso, el compromiso con uno mismo es el primer requisito para triunfar, estar dispuesto a hacer lo que haga falta el tiempo que haga falta.

Las personas de éxito funcionan bajo el principio de ganar o morir; o lo consigo o nada, y punto. Es un deseo ardiente (repito, ardiente) por aquello que quieren, bien concreto y definido, lo que les lleva a no desfallecer nunca a pesar de todos los contratiempos.

Brian Tracy en su obra Metas apunta: «Una persona de inteligencia media con metas claras siempre supera a un genio sin claridad de metas». Tal vez por eso, Thomas Carlyle, ensayista británico, también dijese: «Cuando una persona tiene claras sus metas consigue avanzar incluso en las circunstancias más difíciles; cuando una persona no tiene claras sus metas no consigue avanzar ni siquiera en las circunstancias más favorables».

La gente no se fija metas concretas, o bien porque no es consciente de su importancia (Conciencia), o bien no sabe cómo hacerlo de manera efectiva (Método), o bien tiene miedo a fracasar (Sin Metas nunca se “fracasa”). Pero tener metas bien definidas, escribirlas, reescribirlas y visualizarlas continuamente, es el punto de partida de los ganadores. El arte de establecer metas es algo muy poderoso:

1. Porque es más fácil diseñar una estrategia (plan) para conseguirlas.

Y la estrategia (plan) es lo que permite pasar del punto A (Dónde estoy) al B (Dónde quiero estar). Si sabes dónde quieres ir de viaje de vacaciones, empezarás a buscar fechas para desplazarte, medio de transporte, alojamiento en el lugar de destino, qué hacer cuando llegues y todos los demás pormenores. Si no sabes dónde ir no puedes planificar nada.

2. Porque puedes concentrar todas las energías ahí.

La dispersión siempre es aliada de la mediocridad, y la falta de claridad de metas conduce a la dispersión. Cuando se sabe lo que se quiere de manera nítida, uno ya puede concentrar todas las energías (poner el FOCO 100%) ahí.

3. Porque se pone en marcha el SAR (Sistema Activación Reticular).

La claridad es fuerza para el cerebro. Cuando el cerebro tiene claro lo que tiene que conseguir, pone en marcha un mecanismo interno —una especie de antenas receptoras— que está muy sensible a cualquier cosa que tenga que ver con el objetivo marcado y le permite captar cualquier recurso, herramienta o detalle que sea útil para su cumplimiento.

4. Porque favorecen las emociones positivas.

La indecisión genera infelicidad. El no saber hacia uno está dirigiéndose produce frustración, y eso es alimentar el jardín de la mente de negatividad. Y ya se sabe: las emociones positivas nos dan poder; las emociones negativas nos lo quitan. Las emociones son estímulos que nos impulsan a actuar de una manera (positiva = productiva) u otra (negativa = destructiva). Somos emociones con piernas.

La claridad de metas es el combustible para nuestra vida. Tener claridad de metas nos da energía e inyecta entusiasmo a nuestro día a día. Tener claridad de metas nos permite avanzar hacia ellas, y avanzar hacia ellas nos hace sentir bien.

Earl Nightingale escribió en una ocasión: «La felicidad es la realización progresiva de un ideal o meta valiosos»; lo mismo que el mensaje central de El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl: «El hombre se autorrealiza en la misma medida en que se compromete al cumplimiento del sentido de su vida».

Las leyes espirituales señalan que todo ocurre en el momento oportuno. Por eso, una cosa es desear algo y otra estar preparado para recibirla. Lo explicaremos con una metáfora. Quién eres, podríamos representarlo con un cuenco (tu preparación), mientras que el contenido (oportunidades) vendría a ser lo que se vierte sobre el cuenco.

Si la cantidad que se vierte excede el tamaño del cuenco, la conclusión es evidente: el agua se desborda.Ya hemos dicho que el problema nunca es el tamaño del problema, el problema es tu tamaño. Cuanto mayor es el desarrollo personal de una persona, mayores retos, desafíos y responsabilidades puede asumir.

Por decirlo de algún modo: es muy difícil que juegues en primera división cuando ni siquiera eres capaz de hacer un buen partido en segunda división; es muy difícil que seas capaz de administrar un millón de euros cuando ni siquiera puedes gestionar dos mil euros y se te van de las manos; es muy difícil que te ofrezcan una conferencia ante un auditorio de mil personas si no tienes el valor de hablar delante de quince personas.

En cierta ocasión, charlando con Emilio Butragueño, Director de Relaciones Institucionales del Real Madrid, le comentaba que me sorprendía como a veces gente muy joven debutaba en el primer equipo (por ejemplo, Raúl González que debutó con 17 años) sin teóricamente estar su cuerpo formado o por la presión de esas situaciones. Y esto fue lo que me contestó:

— La vida casi nunca te pone delante de retos para los que no estás preparado.

Así es. Y si por algún motivo fuese, el desenlace no es difícil de pronosticar: fracaso… y volver a empezar. Desde aquí muchas veces hemos repetido esta afirmación:

Si tu vida no es como te gustaría que fuese, hay algo que no sabes o no estás haciendo bien

Si uno acepta esta afirmación y pone la responsabilidad de su vida sobre sus espaldas —autorresponsabilidad como primer requisito para triunfar—, habrá que indagar las causas (los porqués) de por qué nuestra vida no es como nos gustaría que fuese. Aquí van sólo algunas pistas:

1. Falta de conocimientos.

Parece obvio, pero algunas personas lo olvidan. Si quieres diseñar una casa, tienes que saber de arquitectura para trazar los planos; si quieres defender a un acusado, tienes que saberte las leyes penales de cabo a rabo. Esto es evidente en algunas profesiones pero no tanto en otras menos reguladas: vendedor, empresario o conferenciante, por señalar algunas.

Dicho de otra manera: estudia todo lo que puedas sobre lo tuyo; lee, ve vídeos, asiste a seminarios. Ya sabes lo que decía Jim Rohn, uno de los personajes de Aprendiendo de los mejores (Alienta, 8ª edición): «Los hombres de éxito tienen grandes bibliotecas; el resto, grandes televisores». Saca tu mismo las conclusiones.

2. Falta de habilidades.

La teoría es un factor acelerador del éxito, porque te permite saber por qué las cosas son como son, pero teoría sin práctica es utopía. Conocimiento no es sabiduría; sabiduría es hacer las cosas. Lo importante no es lo que lees y sabes sino lo que haces y consigues. El conocimiento para ser útil tiene que ser conocimiento práctico.

Este es el motivo explicativo del por qué mucha gente tiene muchos conocimientos (títulos/seminarios) pero pocos resultados (dinero). Les falta práctica y calle. Sólo se gana control ejecutando: a vender se aprende vendiendo; a conducir se aprende conduciendo; y a ser emprendedor montando empresas. La teoría toma forma y se consolida con la práctica.

3. Falta de perseverancia.

Woody Allen decía: «el 90% del éxito es insistir». Oscar Wilde afirmaba: «El éxito es una cuestión de perseverar cuando los demás han renunciado». Cela afirmaba: «Quien resiste, vence». Y Zig Ziglar sentenciaba: «No se desanime, a menudo es la última llave del llavero la que abre la puerta». Nosotros estamos de acuerdo con todas estas afirmaciones.

La experiencia dice que la gente se fija metas, se pone en marcha, pero en algún momento del camino, se cansa y abandona. Nada sale bien a la primera. La vida es una cuestión de ensayo y error hasta dar con la combinación que abre el candado. Siempre hay un número secreto, de lo que se trata es de encontrarlo. Perseverar para alcanzar es la fórmula.

4. Falta de fe.

A menudo, la gente desea cosas pero cree que no son capaces de conseguirlas. Creen que están fuera de su alcance. Las ven muy lejanas. Creen que aquellos que consiguen resultados grandes son mejores, especiales o una especie de iluminados. Todo en esta vida es estudio y practica con un sentido claro de dirección obteniendo feed-back por el camino. Hasta lo más insospechado se hace realidad. La FE elimina todo tipo de límites.

De hecho la definición de milagro es ésta: manifestación material de la FE. Los milagros, esos hechos excepcionales que no tienen explicación, existen porque alguien tuvo FE. No existen milagros sin FE. La FE es una colaboración con el Universo, con esa inteligencia superior que ordena el Universo y que pondrá en nuestro camino a las personas, ideas, recursos y circunstancias precisas para que lo que deseamos se haga realidad. Es la sincronicidad del Universo.

Ya lo dice uno de los textos clásicos: «De acuerdo a tu FE, así recibirás». Tu FE son tus creencias; y te conviertes en lo que crees, te guste o no. Quimby aseguraba con finura: «El hombre es una expresión de su creencia».

5. Falta de deseo (ardiente).

No se trata de desear algo, sino de desearlo ardientemente (burning desire). No es lo que dices que quieres, es lo que sientes que quieres. El deseo auténtico es un pensamiento de conseguir algo magnetizado con la emoción y la FE.

Como se recoge en Tu futuro es HOY (Alienta, 2ª edición) con palabras de Napoleon Hill: «Un deseo débil trae resultados débiles de la misma forma que poco fuego da poco calor. Hay una cualidad que se debe poseer para ganar y es la claridad de propósito: saber qué se quiere y deseo ardiente por conseguirlo».

Es un deseo que trasciende todo. Es desear algo con toda tu alma. Ese deseo (ardiente) es el que te lleva a continuar cuando todo invitar a abandonar. Ese deseo es el que te lleva a seguir apretando los dientes, cuando a primera vista parece que las probabilidades están en tu contra. Es un deseo que sólo admite dos opciones: ganar o morir.

6. Falta de claridad de metas.

A veces el problema no está en que el deseo sea ardiente o no, sino que no se sabe lo que se quiere. Diversos estudios han concluido que el 97% de la población no sabe lo que quiere ni a dónde se dirige, y va deambulando y moviéndose por inercia, viviendo el día a día. Sólo el 3% tienen sus metas claras y por escrito.

Brian Tracy, otro de los personajes también incluidos en Aprendiendo de los mejores dice: «Una persona de inteligencia media con unas metas claras supera siempre a un genio que no sabe lo que quiere». Sólo cuando sabes lo que quieres puedes concentrar todas las energías y fuerzas hacia ese objetivo, de otro modo, las energías y fuerzas se dispersan.

¿Sabes por qué te sacaste una licenciatura universitaria? Porque decidiste lo que querías. ¿Sabes dónde has ido o dónde vas este verano de vacaciones? Porque lo decidiste dónde ibas. Y así con todo. Puedes llegar a cualquier sitio si lo has definido por anticipado, sólo es cuestión de encontrar los medios.

Tracy también escribe: «Vivir sin unas metas claras es como conducir en medio de una espesa niebla. No importa lo potente o bien construido que sea el coche, conduciremos con lentitud y vacilación, progresando muy poco, incluso en la mejor de las carreteras. Decidir nuestras metas hace que la niebla se disipe de inmediato y nos permite concentrarnos y canalizar nuestra energía y nuestros conocimientos».

7. Falta de un plan de acción.

Sin planes, uno va dando bandazos de un lado para otro, se convierte en una especie de veleta que se deja llevar por el viento que sopla en cada momento. Un plan, es una estrategia que te permite pasar del punto A (dónde estás) al punto B (dónde quieres llegar a estar).

Los planes son el puente que conecta nuestros sueños con la realidad. Cualquier plan es mejor que ningún plan, porque aunque no sea perfecto te lleva a actuar, y aunque las cosas no salgan bien a la primera, obtienes experiencia e inputs que te llevan a ejecutar con mayor precisión a la siguiente ve.

Como decía Edwin Land, fundador de Polaroid: «Un error es un acontecimiento cuyos beneficios todavía no se han convertido en ventaja». La gente ganadora siempre está fuerte orientada a dos cosas: qué quieren conseguir (metas) y cómo conseguirlo (planes). Tu plan es tu hoja de ruta. Fíjate en una licenciatura universitaria.

Al comienzo de tus estudios ya está trazado el plan para los próximos cuatro años: qué asignaturas cada año, cuáles cada cuatrimestre, cuáles son los horarios de cada una de ellos y cuándo los exámenes. Y tu ejecutas ese plan… y obtienes tu licenciatura. La gente no planifica, porque planificar exige esfuerzo y somos víctimas de la perecitis. No planificar es más cómodo que planificar.

Un joven se acercó a un Maestro de Kenjutsu para ser un alumno. El maestro aceptó y dijo:

-A partir de hoy, tu irás cada día a cortar troncos en el bosque y a buscar el agua en el río.- Esto fue lo que el joven hizo.

Después de tres años, se dirigió al maestro y le dijo:

-Yo he venido para aprender la esgrima y hasta ahora ni siquiera pasé la puerta del Dojo…

-Muy bien, -le dijo el Gran Maestro-, pues hoy tu entrarás. Sígueme. Y desde este momento, tú haces toda la marcha alrededor de la sala, pisando cuidadosamente el borde del tatami pero sin traspasarlo jamás…

El discípulo practicó el ejercicio durante un año, al fin del cual él se encolerizó hasta tal punto que se dirigió al Maestro y grito:

-Me voy, no he aprendido nada del arte que vine a aprender, me voy…

-No, -le dijo el Maestro- hoy voy a continuar enseñándote. Ven conmigo…

El Maestro llevó al joven frente a una montaña, seguidamente al borde de un precipicio enorme. Un tronco de árbol estaba haciendo de puente sobre el vacío…

-Pues bien, pasa para el otro lado,- dijo el Gran Maestro al discípulo, que estaba lleno de terror. 

Mirando al abismo, lleno de miedo y de vértigo, el joven estaba paralizado. En ese momento llega un ciego, que tanteando con su caña, sin rechistar, se mete sobre el frágil pasaje y pasa tranquilamente. No fue preciso más para que el joven perdiera el miedo y a su vez pasará rápidamente al otro lado.

Su maestro le grita:

-Tú dominaste el secreto de la esgrima: abandonar el ego, no temer a la muerte, ser indiferente a las circunstancias adversas. Cortando troncos, desarrollaste la musculatura, marchando con atención al borde del tatami perfeccionaste tu equilibrio, y mira, hoy tu comprendiste el secreto de la “Vía”, creo que serás entre todos el más fuerte…

(Cuento Zen) 

El famoso escritor norteamericano John C. Maxwell nos cuenta en “Hoy es importante” acerca de las 12 prácticas diarias que garantizan el éxito del mañana, y con las cuales podemos hacer del hoy, una “obra maestra”. Y dice que para esto, debemos poner atención a dos ingredientes necesarios, como dos caras de una misma moneda: las DECISIONES y la DISCIPLINA.

Una sirve para la fijación de metas, y la otra para la obtención de metas. Y no se las puede separar, porque una es inútil sin la otra. Cuando hay buenas decisiones sin disciplina, es como planear sin lograr nunca la recompensa. Y cuando hay disciplina sin buenas decisiones, implica reglamentación sin recompensa…

Esto último es lo que me hizo conectar la idea de Maxwell con el cuento zen, ya que refleja, a mi modo de ver, una verdad casi a gritos: Buenas Decisiones + Disciplina Diaria = Potencial Obra Maestra!

Y es aquí en donde podemos ejercitarnos para lograr la maestría en el arte de encontrar el equilibrio entre tomar decisiones y sostener la demora que media entre el inicio y el final del camino hacia la meta.

Por esto es que yo creo que aquí encontramos los 2 mayores obstáculos a la hora de conseguir el ansiado equilibrio y lograr los resultados deseados:

1. No poder tomar “buenas” decisiones (ACTITUD)
2. No poder sostener las decisiones mediante acciones comprometidas (APTITUD)

Y aquí, otra vez, nos encontramos con el tema del equilibrio: Una persona con la Aptitud necesaria pero con la Actitud inadecuada, derivará en un resultado insatisfactorio. Una persona con la Actitud adecuada, pero sin la Aptitud suficiente, resultará en una frustración constante…

La Aptitud se obtiene mediante la incorporación y ejercitación de saberes adquiridos, es decir, se puede APRENDER. La Actitud, en cambio, es una elección de vida, y por lo tanto, se puede DISEÑAR.

Te dejo, como habitualmente lo hago, algunas preguntas guía para la reflexión personal:

• ¿Cómo anda mi equilibrio en la dupla decisiones-disciplina?

• ¿Tomo buenas decisiones, pero me falta disciplina… mis decisiones no son acertadas pero le pongo mucha y muy buena voluntad al asunto…?

• En caso de que exista… ¿Cuáles son las consecuencias del desequilibrio que observo entre mi Actitud y mi Aptitud?

• ¿Qué cambiaría en mi vida, si tuviera la Aptitud necesaria y/o la Actitud adecuada?

“Aprender a andar en bicicleta no significa aprender a mantener el equilibrio, sino aprender a no perturbar ese equilibrio, aprender a no interferir” Seymour Papert

Te comparto a continuación, a modo de despedida de este post, un video donde podrás observar a Miyoko Shida Rigolo y su maravilloso arte, muestra cabal e indiscutible de que se puede crear equilibrio en la vida! (obviamente, con decisión y con disciplina), y que a veces, el simple peso de una pluma, puede hacer una gran diferencia…! Espero que te nutra de inspiración tanto como a mí!

Tomar riesgos es casi un sinónimo de emprender. Para comenzar y hacer crecer tu negocio debes arriesgar tu carrera, finanzas y hasta tu salud mental.

Para muchos, el prospecto de tomar sus propias decisiones y estar cargo de su destino lo vale. Pero si vas a ser exitoso como emprendedor, debes estar preparado para los riesgos y retos que vienen con eso.

1. Dejar de recibir un sueldo fijo.

Antes de que te aventures en este mundo, debes decirle adiós a tu trabajo actual y en algunos casos a tu carrera. Algunas personas tienen un plan de apoyo, una opción de poder retomar su carrera en caso de que no funcione su idea. Pero para la mayoría, la decisión es arriesgada. No hay garantía de que recibirás dinero, especialmente los primeros meses y años, además tal vez estés muy ocupado/a para tener una línea alternativa de ingresos.

2. Sacrificar capital personal.

Algunas personas son capaces de iniciar sus aventuras dependiendo solamente de financiación externa. Eso significa una colección de contribuciones de inversionistas ángeles, préstamos y donaciones del gobierno y de las campañas de crowdfunding. Pero muchos emprendedores también deben sacar dinero de su propia cuenta para empezar. Tal vez no necesites liquidar completamente tu colchón, pero tendrás que poner algo de tu dinero.

3. Confiar en el flujo de dinero.

Aunque tengas una línea de crédito, asegurar que tendrás flujo de efectivo es difícil y estresante. Puedes predecir que será un año rentable pero lucharás contra las necesidades diarias si tus ingresos no coinciden o los costos son mayores. Las facturas pueden acumularse rápido y si no tienes los ingresos suficientes para reponer lo que sale puedes quedarte sin dinero para pagar un sueldo.

4. Estimar el interés popular.

Sin importar la investigación que hagas y cuántos exámenes completes, nunca serás capaz de conocer realmente el interés del público en tu negocio de forma precisa. La gente es impredecible, lo cual puede crear un agujero negro en tus planes. Aun cuando los datos parecen estar a tu favor, hay una probabilidad de que no prefieran tu empresa y si estás equivocado en esto, tu modelo financiero puede arruinarse.

5. Confiar en los empleados clave.

Cuando inicies tu negocio no tendrás un equipo completo trabajando para ti. Tal vez tengas uno pequeño que haga que las cosas funcionen y salgan adelante. Tendrás que depositar tu confianza en ellos, especialmente si tienen habilidades especiales que son difíciles de encontrar, además debes ver que estén dispuestos a trabajar con poco salario en un principio.

6. Apostar en una fecha límite.

Las startups están forzadas por naturaleza a cumplir las fechas de entrega para los productos y metas. Sus finanzas son frágiles y sus inversionistas quieren comenzar a ver que las ruedas giran. Como resultado, muchos emprendedores están forzados a cumplir sus metas en determinado tiempo y esas fechas son muy estresantes e importantes. Prepárate para pasar toda la noche preocupándote por cumplir esas fechas de entrega y tener un plan B.

7. Donar tiempo (y salud) personal.

Puedes pasar mucho tiempo trabajando en algo para que tu empresa tenga éxito y las horas restantes preocupándote sobre lo que has hecho y lo que no. Te olvidarás de dormir, no tendrás tempo personal y estarás mas estresado que de costumbre.

Las recompensas del emprendedurismo normalmente superan estos riesgos, pero debes estar preparado para tener este estilo de vida. Los riesgos no deberían alejarte de cumplir tus sueños. En lugar de eso, velos como lo que son: obstáculos necesarios para algo más grande. No hay forma de evadir estos riesgos, pero si lo reconoces los superarás.

A veces es muy complicado entender todo lo que tenemos que hacer para ser una persona más productiva y poder hacer tiempo para lo que es importante en nosotros, entonces una nueva ruta de acción radica en entender aquellas cosas que no deberíamos para poder ser productivos.

En esta ocasión me he puesto a la tarea de realizar un análisis de lo que la gente más productiva que conozco hace para que sus días sean mucho más productivos y así poder ocuparlos en aquellas cosas que les importan, así sea simple y sencillamente sentarse a ver la telenovela de la tarde.

He escrito este artículo con la sana intención de que tengamos un escenario más real de lo que no se tiene que hacer para ser más productivo, entretanto, me viene a la mente la idea de mi gran amigo y mentor Jeroen Sangers, quien en alguna ocasión decía que la productividad se ha inventado no por las personas más “profesionales” sino por aquellos que queremos tener que hacer menos cosas.

Diciéndolo de una manera un poco más personal, más casual, la gente productiva somos los que menos cosas queremos hacer, y las que hacemos es porque realmente son importantes para nosotros, entonces inventamos métodos y estrategias para hacer aquello que realmente importa.

La verdad de las cosas es que la gente productiva es aquella que ha encontrado una mejor forma de vivir haciendo mejor las cosas que realmente tiene que hacer en un tiempo determinado.

 Aquí comparto una lista de las 10 cosas que la gente productiva NO hace:

1. No se pasan horas platicando:

Siempre hay momentos para todo, sin embargo la gente productiva sabe qué tiene que hacer en cada situación, diversión al máximo, descanso que recargue verdaderamente energías, pero cuando se trata de trabajar, lo mejor es empezar lo más pronto posible y a menos que sea para algo importante la plática puede esperar.

2. No hacen todo lo que les llega a las manos:

La gente verdaderamente productiva atiende lo que realmente es importante y que sólo pueden hacer ellos mismos, lo que no es verdaderamente necesario o no aporta nada a sus metas bien definidas.

3. No se están quejando de aquellas cosas que si tienen que hacer:

 ¿Cuánto tiempo podemos perder quejándonos por aquello que si tenemos que hacer? Pues ese mismo tiempo, las personas productivas lo destinan a planear o a iniciar la actividad que les fastidia el tiempo, claro una vez que han analizado si es algo que realmente tendrían que hacer…

4. No trabajan los días de descanso:

 Una persona que se jacte de ser productiva sabe que su descanso es sagrado, el descanso para ellos es la recompensa perfecta por haber realizado las cosas que tenían que hacer, entonces disfrutan la desconexión y los momentos de ocio.

5. No dejan de tomar sus alimentos:

Con mucha relación al punto anterior, la persona productiva toma pausas suficientes para comer y disfruta de ese momento, porque saben que necesitan recuperar energías para seguir sus actividades y también desprenderse por ese rato de su escritorio o de su lugar de trabajo.

6. No descuidan su salud:

La productividad es una herramienta que nos ayuda a reducir y poco a poco eliminar el estrés de nuestras vidas, todo esto mediante el análisis situacional de las cosas que no se pueden cambiar, pero por lo mismo, su salud es sumamente importante para ellos.

7. No desperdician los momentos increíbles:

En contra de la falsa idea que una persona productiva tiene que vivir esclavizado a su silla y no hacer otra cosa que trabajar, la gente productiva no se pierde los momentos y experiencia que le dan sentido a su vida, de esta forma van encontrando el equilibrio para ser cada día mejores.

8. No tratan de acordarse de aquellas cosas que tienen que hacer:

La gente productiva apunta todo, sabe que su cerebro sirve para crear no para recordar, entienden que si buscan recordar todas las actividades que tienen que hacer entonces la parte creativa quedará saturada, por lo que llevan listas de tareas y anotan todo lo que les viene a la mente.

9. No dejan de prepararse en las cosas que necesitan saber:

La gente productiva estudia, les gusta saber, experimentar y encontrar siempre los mejores caminos para poder hacer mejor las cosas y vivir mejor.

10. No se permiten delegar la supervisión:

Una persona productiva sabe lo que son sus responsabilidades, y una de las cosas más importantes para él es que puede delegar muchas actividades, pero no dejarán de supervisar el resultado del trabajo que deleguen.

11. No dejan todo al último:

Las personas productivas saben perfectamente que una correcta planeación les va a permitir vivir sin estrés y haciendo todo lo que les corresponde de manera ordenada, por lo que nunca van a “darse el lujo” de dejar las cosas hasta el último.

12. No olvidan sus compromisos:

Una persona productiva sabe que debe gestionar adecuadamente su agenda para no empalmar sus compromisos y menos olvidarlos, para ellos la puntualidad y la formalidad son importantes, porque si están atendiendo un compromiso es porque lo consideran verdaderamente importante.

13. No dejan de ser buenos compañeros:

El hecho de que una persona se enfoque en hacer sus cosas y se dé cuenta que puede trabajar mejor eliminando las distracciones no los vuelven personas ajenas al mundo que los rodea, por el contrario una persona que se jacta de ser realmente productiva, siempre tiene buena actitud para con los demás, y si le das oportunidad no dudaré en ayudarte.

Una de las creencias (siempre creencias) más extendidas entre la población, es pensar que aquellas personas que consiguen resultados, digamos excepcionales o extraordinarios, son ‘mejores’, especiales o que tienen talentos innatos superiores a los del resto.

Te diré que no es así. El problema nunca es nuestra incapacidad sino la creencia de que no somos capaces. No es una cuestión de poder, sino de creer que se puede.

En el Volumen 2 de Aprendiendo de los mejores (Alienta, 2018) se recogen las palabras de Tim Ferriss, quien dice: «Si eres inseguro, ¿sabes qué? El resto del mundo también. No sobrevalores a la competencia y te minusvalores a ti».

Todos tenemos dudas, miedos e inseguridades, aunque no lo creas. Incluso las personalidades más arrolladoras y ‘aparentemente’ seguras que te imaginas también, porque biológicamente estamos programados para la supervivencia y no para el reto. Por tanto, lo seguro y cómodo prevalece casi siempre frente a la incertidumbre y el desafío.

Te pondré un ejemplo que tal vez no sepas y que cuenta Adam Grant, Profesor de Wharton, en su libro Originales: Cómo los inconformistas mueven el mundo. El conocido artista Miguel Ángel, que pintó la Capilla Sixtina en Roma o El David en Florencia, tampoco era un portento de seguridad y hoy día es recordado, admirado y reconocido por la grandeza de sus obras.

Según Grant, cuando el Papa le pidió a Miguel Ángel que pintara la Capilla Sixtina en 1506, éste se sintió tan abrumado por sus inseguridades que huyó a Florencia y se escondió allí porque no se sentía capaz de llevar a cabo aquel encargo. El Papa tuvo que ‘perseguir’ literalmente al artista e insistirle una y otra vez para que aceptara el trabajo hasta que finalmente lo consiguió. La insistencia de una figura de autoridad como el Papa, le convenció sobre sus posibilidades acerca de aquel desafío.

Otro ejemplo más: Steve Wezniak, cofundador de Apple con Steve Jobs. Cuando en 1977 un inversor les ofreció a ambos financiar el lanzamiento de la compañía, Wozniak tuvo tanto miedo e inseguridad que quiso ‘esperar un tiempo’ antes de dejar su trabajo. No se sentía preparado ni en condiciones para abordar aquel descomunal proyecto. Necesitó del empujón de Jobs, varios amigos y sus propios padres para que aceptará el desafío.

¿Cuál es la diferencia entre los Héroes y el resto de los mortales? Una palabra: VALENTÍA.

1. VALENTÍA para empezar: se pusieron en marcha.

Dieron el primer paso. No existe el momento adecuado para mejorar tu vida. En el momento que te muevas, descubrirás tu fuerza. La acción amansa los miedos, porque ningún miedo es tan grande como en nuestra cabeza. Por el contrario, la inacción los hace más grande, al ver que no nos atrevimos. El miedo se alimenta de miedo; la confianza se alimenta de acción.

2. VALENTÍA para perseverar: no desistieron.

Debes tener en cuenta que ninguna biografía de éxito es una línea recta. El camino siempre está plagado de obstáculos (dudas, miedos, inseguridades, bajones, deslealtades, injusticias, envidias…) y siempre existen tentaciones para abandonar. De hecho, es lo que la mayoría hace. La tentación para irse al refugio suele tener más peso que el deseo de seguir luchando.

En última instancia, en esta vida todo se resume en una palabra: VALENTÍA. No hay más. Como nos recuerda Amelia Earhart, aviadora estadounidense célebre por sus marcas de vuelo:

«Lo más difícil es la decisión de actuar. El resto no es más que tenacidad». 

No olvides que todo se aprende por el camino:

Entre tu estado ‘actual’ y tu estado ‘deseado’ sólo existe una palabra: Aprendizaje.

De ello hablamos precisamente en el post Tus ganas de aprender determinarán tu futuro.

Todos los personalidades de referencia que te vienen a la cabeza (Nelson Mandela, Winston Churchill, Rosa Parks, Martin Luther King…) tuvieron su ‘momento de valentía’ (dar el paso, empujón o como lo queramos llamar) que les cambió la vida.

En la mayoría de los casos su valentía fue forzada por las circunstancias o por alguien que les empujó. Eso es todo lo que necesitamos: un empujón. La valentía no tiene por qué venir de ti, a veces la descubrimos gracias a otros que nos empujan.

Eso es la valentía: ponerse en marcha (al inicio) y seguir luchando (después). No es casual que Zig Ziglar, al que citamos en Tu futuro es HOY (Alienta, 4ª edición) dijese: «Mucha gente ha llegado más lejos de lo que pensaba que podía llegar porque alguien más pensó que podía hacerlo».

La grandeza está dentro de todos nosotros, sólo hay que activarla. Repito: de todos, absolutamente de todos los seres humanos. Y a veces (muchas) lo único que necesitamos es ‘un empujón’. Por eso es bueno estar cerca de gente inspiradora, que nos reta y desafía, que nos lleva al límite pero que está cerca de nosotros y nos acompaña ’emocionalmente’ por el camino. Las relaciones no son sólo una fuente de recursos ‘cognitivos’ sino también ’emocionales’.

En mi Cuenta de Instagram dejaba hace unos días la siguiente reflexión:

«Un pequeño paso te saca de donde estás, y cada paso que das te acerca un poco a tus objetivos, y siempre por delante de quienes no comenzaron. Busca siempre ‘apoyos emocionales’, gente que te eleve y no te arrastre.

Nos sentimos más seguros y confiamos más en nosotros mismos cuando alguien nos alienta y vamos acompañados. Con otros (que merezcan la pena, inspiradores), todo es más fácil. La confianza (en uno mismo) también se construye en plural».

Para acabar, cierro con unas reflexiones Tim Ferriss, al que citábamos anteriormente y que se hizo mundialmente famoso con La Semana Laboral de 4 Horas, en su reciente libro Armas de Titanes escribe:

«Los superhéroes que tienes en mente (ídolos, iconos, titanes, multimillonarios, etc) son casi todos defectos andantes que han explotado al máximo una o dos capacidades. Los seres humanos son criaturas imperfectas. Triunfas porque localizas tus capacidades únicas y te concentras en desarrollar rutinas en torno a ellas.

Todo el mundo libra una batalla que tú desconoces por completo. Todo el mundo lucha. Los héroes no son distintos. Consuélate con ello».

Sólo necesitas descubrir tus puntos fuertes, ponerte en marcha y no desistir jamás. La conclusión es clara: no te puede ir mal.

Hoy dentro de la sección “Conversaciones con…” tengo el placer de presentar, a Francisco Alcaide.Aprender de los mejores, no es querer ser igual que ellos. Ellos son ellos y tú eres ellos.

Ellos tendrán y tienen su PORQUE que les hizo desarrollar un COMO y un QUÉ. Pero cada uno de nosotros tiene sus circunstancias especiales, sus talentos únicos, su habitad que puede que haga que funcionen esas herramientas o que no.

Aprender de los mejores es conocer sus desarrollo personales. Es afirmar de forma tajante, que el éxito empieza dentro de cada uno de nosotros y no por el exterior.

Son algunas de las enseñanzas que he ido recopilando con cada una de las conversaciones que he ido teniendo con Francisco durante todo este tiempo. Y recientemente pudimos hablar de su nuevo libro “Aprendiendo de los mejores 2. Tu desarrollo personal es tu destino”. Segunda parte del libro de management más vendido en los últimos años de un autor español

Para mí, ha conformado con los dos libros, la biblia del Desarrollo personal en español. A través de ellos, conoceremos como PIENSAN y a través de sus mentes, sabremos CÓMO rompieron y siguen rompiendo los limites de lo imposible.

Como dice una de las frases que integran su libro “El éxito ama la preparación“. Pues vayamos a ello.

GRACIAS FRANCISCO por ser las manos y el corazón que impulsan a nuestro éxito. Podéis conocer a Francisco a través de su WebTwitter y Facebook.

– ¿Qué le dirías al Paco de hace 20 años?

Haz lo que te apetezca, disfruta siempre. Como apunta Reid Hoffman, co-fundador de LinkeIn: ‘Divertirse es importante, divertirse es bueno’.

El mundo es abundancia en todos los sentidos. Si disfrutas con lo que haces (Pasión) con el objetivo de mejorar la vida de los demás (Contribución), no te puede ir mal. El éxito es una suma de dos cosas: Pasión + Contribución. Y el resultado es la consecuencia.

– Si te diera el poder de tener una valla publicitaria y pusieras en ella lo que quisieras, ¿Qué sería?

Empieza, el resto se aprende por el camino.

– ¿Cuándo has elegido valentía antes que la comodidad?

Intento siempre apostar por la valentía (otra cosa es que lo consiga). Crecer es estar dispuesto a sentirte incómodo. Crecimiento personal y comodidad son incompatibles.

– ¿Cuál es el libro que más has regalado?

Quizás Nunca comas solo, de Keith Ferrazzi, para mí el mejor libro de networking.

– Si te digo éxito, ¿Quién es la primera persona en la que piensas?

Sin conocerle personalmente, creo que Rafa Nadal podría representar el éxito en un sentido integral: pasión con lo que hace, resultados, valores y un entorno afectivo sólido.

– ¿Cuál es el peor consejo que te han dado y has podido dar?

El peor consejo que me han dado: ‘Sé realista’. Todos los grandes avances de la humanidad se han producido violando el sentido común. Todo es posible, eso sí, si te das el tiempo suficiente. No existen las metas no-realistas, sólo los tiempos no-realistas.

El peor consejo que yo he podido dar: siempre ha tenido que ver con aconsejar a alguien sin tener en cuenta su realidad personal y conocer todos los detalles.

– ¿Sobre qué has cambiado al parecer en los últimos años?

Fundamentalmente en saber que ‘el trabajo duro no garantiza riqueza’. Si no trabajas tu inconsciente (creencias), tus posibilidades de lograr grandes cosas son limitadas. La base de toda curación es un cambio de creencias. Tu éxito está en el inconsciente.

– ¿Existe algún error que hayas cometido que te haya supuesto luego un éxito incontestable?

He cometido muchos errores, por falta de conocimiento o experiencia, pero no recuerdo uno garrafal. No obstante, los errores significan que hay algo que no estás haciendo bien. Todo error esconde sabiduría si estás dispuesto a aprender.

Los errores bien digeridos, con buena actitud, son información útil para ulteriores desafíos. Cuando cometo errores busco las causas, y si identificas las causas puedes cambiar los efectos. En Tu futuro es HOY (Alienta, 4ª edición) escribimos: “Un error es un acontecimiento cuyos beneficios todavía no se han convertido en una ventaja”.

– Y ahora nos gustaría que nos dijeras una frase para estos determinados momentos y su porque:

Cuando sientes que no tienes suerte: no creo en la suerte como se entiende habitualmente. Cuando las cosas no marchan sé que hay algo que no sé o que no estoy haciendo bien. Hay que hacer autocrítica. Negar la realidad, quejarse o mirar para otro lado no la cambia.

Cuando tienes miedo a sentirte diferente: intento buscar inspiración de aquellos que dejaron huella desafiando el statu quo −el éxito siempre procede de la diferencia− para coger fuerza y estar más seguro. El miedo se diluye con confianza.

Cuando quieres emprender un sueño: lo visualizo, hago esquemas de qué hacer y cómo hacerlo, pienso y me re recreo en ello constantemente. Me ilusiono.

Cuando quieres convertirte en una Marca Mofeta: intento seguir mi instinto. Saber ‘no escuchar’ y ‘desaprender’ son también claves importantes para tener éxito.

Cuando tienes que afrontar una dificultad: Intento estar tranquilo, sereno, sin impactos de ningún tipo, para pensar con claridad.

Cuando quieres poner una frase en el principio de todo cuaderno: dependiendo del cuaderno, porque tengo cuadernos de todo tipo con mis notas.

– ¿Los mejores son aquellas personas que siempre sacan buenas notas en la escuela o en la Universidad?

No, Amancio Ortega a los 12 años abandonó la escuela, no fue a la Universidad, no tiene ningún Máster, y ha construido el mayor imperio textil del mundo. Y así otros muchos casos. Formación es aprendizaje, y el aprendizaje está en las aulas, y sobre todo, fuera de ellas, porque la vida está en la calle.

Si tienes la Actitud adecuada −ganas de aprender y humildad− puedes llegar donde quieras, porque nuestra capacidad de aprender es nuestro principal activo como individuos y siempre está intacta.

– ¿El Desarrollo personal se puede convertir en un burbuja como el emprendimiento o los Riesgos Laborales en su época?

No, porque ‘el desarrollo personal es la vida misma’. Tu nivel de éxito es proporcional a tu nivel de desarrollo personal; tu nivel de éxito sólo puede crecer hasta el nivel al que tú. O como dice el subtítulo de Aprendiendo de los mejores: ‘Tu desarrollo personal es tu destino’.

No es casual que algunos de los libros más vendidos de crecimiento personal, como por ejemplo ‘Piense y hágase rico’ (1937) de Napoleon Hill o ‘Cómo ganar amigos e influir en las personas’ (1936) de Dale Carnegie, sean de hace muchos años. El desarrollo personal no caduca. Sin desarrollo personal no puedes tener éxito.

– ¿Qué crees que es lo que viene, a qué nos enfrentamos la sociedad?

Hay un rasgo que distingue cualquier industria, sector, idea, producto o sociedad: todo tiene una fecha de caducidad más corta. Cualquier cosa que nace parece condenada a fallecer. Los ciclos son más cortos y vamos a vivir muchas más crisis, menos profundas, pero más repetidas. Eso quiere decir que la capacidad de adaptarse y reinventarse será crítica.

La flexibilidad va a ser (es) una competencia crítica. La gente rígida lo va a pasar mal. Stephen Hawking, recientemente fallecido, decía: “La inteligencia es la capacidad para adaptarse al entorno”.

– Sé que muchas frases forman parte de este nuevo libro, pero ¿Cuál crees que podría resumir este 2 libro?

La frase que abre el libro: “No vivas por debajo de tus posibilidades. Invierte en tu desarrollo personal y vive la vida que quieres”. Jim Rohn.

– Una reflexión para los lectores del blog.

Que no dejen de buscar: quien busca, encuentra. Siempre hay un camino para llegar, siempre, sólo se trata de encontrarlo. Quien resiste, vence. La mayoría abandona en algún punto del camino.

Ahora que nos enfrentamos a un nuevo año, hay una renovada energía que viene con él. Si bien el impulso es alto, las oportunidades están esperando, y hay muchas cosas sucediendo tanto en tu vida personal como profesional. Entonces te preguntas, ¿dónde empiezas?

¿Curioso cómo lo hicieron las personas ultra exitosas? El legendario inversor Warren Buffett y el magnate de la tecnología Bill Gates tienen una respuesta simple y directa sobre cómo lograron el estatus de multimillonarios. La respuesta es enfoque.

Sí, al tener la capacidad de enfocarte en las cosas importantes de la vida, siempre estarás un paso adelante para convertirte en la persona exitosa que has aspirado a ser. Aunque puede parecer simple, pero como cualquier otra habilidad, exige práctica constante y un poco de esfuerzo para que sea una parte integral de tu rutina diaria.

“Para mí, el negocio no se trata de usar trajes o accionistas agradables. Se trata de ser fiel a ti mismo, tus ideas y centrarte en lo esencial” – Richard Branson

Permítanme compartir con ustedes algunos trucos sobre cómo mantenerte enfocados en el láser mientras trabajan en sus objetivos a largo plazo para un futuro financieramente seguro:

1. Coge un bolígrafo y papel

A través de estudios recientes, los neurocientíficos descubrieron que el acto de garabatear ayuda a mejorar el enfoque. Atrás quedaron los días en que las personas ven garabatear como una pérdida de tiempo porque se ha demostrado que ayuda al cerebro a mantenerse activo para desarrollar nuevas ideas y resolver problemas.

La próxima vez que te encuentres atrapado en un bloqueo mental, participa en una actividad creativa que no solo relajará tu mente, sino que también hará que tu cerebro trabaje inconscientemente para encontrar soluciones innovadoras para tus dilemas diarios. En lugar de buscar un dispositivo, pon tus manos en movimiento mientras piensas en tus prioridades en la vida y establece tus planes para hacerlo realidad.

2. Exprime un poco de tiempo tranquilo

Con los muchos sombreros que llevas y los muchos papeles que tienes que jugar, ¿cuándo fue la última vez que pasaste tiempo contigo mismo?

“Esa forma de estar ‘quieto’ con nosotros mismos – regresar al centro y reconocer que algo es más importante que tú – es más importante que el trabajo que estás haciendo, trae un tipo de energía, una intención que nunca antes habíamos tenido” – Oprah Winfrey

Asigna algunos minutos de tu día para la meditación. Es en los momentos tranquilos que encontramos la paz que necesitamos para llevarnos de vuelta a lo que importa en esta vida: las cosas y las personas importantes para nosotros, el destino al que queremos llegar y la vida que queremos vivir.

3. Ordenar

Muévete y despeja tu espacio de trabajo para ayudar a impulsar tu enfoque aún más.

Olvídate de las excusas como si no tuvieras el tiempo o simplemente no pudieras manejarlo. Por qué? La ciencia descubrió que el desorden físico restringe tu capacidad de enfocar y procesar información. Factores simples como un área desorganizada pueden parecer insignificantes para tu vida, pero a la larga, ralentiza tu crecimiento y afecta negativamente la forma en que te enfocas en tus tareas.

Para alcanzar el éxito se debe trabajar duro, pero también seguir ciertas rutinas, hasta antes de dormir, según el portal Bolsamanía.

Este sitio planteó los siete hábitos que se deben hacer para alcanzar el éxito, aún y cuando se va a la cama, luego de un día productivo.

1- Tomar decisiones fuera del horario de dormir

Siempre hay que tomar decisiones, desde cómo vestirme hasta el cómo ahorrar, sin embargo, se dio a conocer que las decisiones importantes deben tomarse alejadas de la cama. El agotamiento condiciona las elecciones, por lo que lo recomendable tomar las decisiones con más peso, o en las que existen más alternativas, antes de la última hora de la tarde.

2- Tachar los asuntos pendientes

Hay que llevar un control continuo de las cosas que se hacen bien y de las que se hacen mal. Es importante tener una planificación para la jornada y ver qué parte de este plan se ha cumplido al final del día. Cumplir con este objetivo ayuda a dormir más tranquilo y relajado.

3- Evitar dejar tareas pendientes

Estas cuestiones se acumulan y acaban convirtiéndose en un problema importante. Hay que esforzarse por dejar terminado todo lo que estaba programado para la jornada.

4- La preparación para el día siguiente

Debe planificar los asuntos para el día siguiente. Esta organización evita sorpresas negativas y ayuda a que los objetivos se cumplan de una forma más eficaz.

5- Alimentación correcta

Una cena equivocada puede deparar una noche de poco cansancio, lo que repercute en la productividad del día siguiente. Hay que evitar sustancias como la cafeína o la teína y alimentos fritos, así como el alcohol.

6- Separar trabajo y vida personal

Es fundamental encontrar un momento de desconexión con la faceta profesional. No desconectarse en ningún momento tampoco ayuda a descansar mejor. Además, aumenta las preocupaciones y no permite que la mente se oxigene lo necesario como para volver a coger un ritmo adecuado en la jornada siguiente.

7- plantear horarios de sueño

No respetar esta rutina depara problemas del sueño que se traducen en un descanso inadecuado y en la consecuente pérdida de concentración y productividad.

Hace tiempo que estoy dándole vueltas al tema y preguntándome por qué unos emprendedores triunfan o persisten y otros se desesperan y tiran la toalla. Quiero que las personas que estamos emprendiendo o queremos hacerlo, tengamos claro a qué nos enfrentamos, qué es más importante aún que el conocimiento, o sea, cuál es la actitud adecuada para emprender.

Y te confieso una cosa: dudé mucho antes de publicar este artículo, pensando que quizás alguna persona pudiera sentirse incómoda o molesta por algo que comparto en este post, quizá porque piense que tal vez no tendría éxito emprendiendo por sus cualidades personales.

Por eso, antes que nada quiero advertirte que lo que cuento no es blanco o negro, que yo misma he estado en muchas de las situaciones que describo a continuación y la mayoría de ellas las he superado. Es decir, que todas las actitudes que describo se pueden desarrollar y potenciar o mejorar.

De esto trata el coaching, de nuestra capacidad innata de transformación, aprendizaje y crecimiento. Así que si algo te molesta o incomoda, te invito a acercarte a este artículo con la mente abierta, preguntándote: ¿que puedo hacer para mejorar esta área de mi vida? Y créeme, tienes recursos internos más que suficientes para crecer y superarte.

Por qué unos emprendedores consiguen resultados y otros se quedan a mitad de camino

Cada vez lo veo más claro. Puedes formarte muchísimo, hacer mil cursos, contratar a los mejores profesionales, pero si te falla la actitud tu proceso emprendedor tendrá muchas lagunas.

No es mi intención con este post juzgar a nadie. Al fin y al cabo cada persona tiene su personalidad, sus retos, sus necesidades puntuales, sus miedos y limitaciones. Yo misma estuve ahí hace años, cuando empecé este camino. Lo hice sin estrategia, sin mentores, con un blog bastante casero y escribiendo para todo el mundo y en realidad para nadie, más bien para mí misma. Y luego me extrañaba que no me llegaran los resultados.

Pero conforme avanzaba, me fui dando cuenta de lo importante que es tener la actitud adecuada para emprender y tener resultados. Y hoy quiero compartir contigo mis conclusiones de estos últimos años.

Cómo logré pasar de ser una chica perdida a nivel laboral sin una dirección clara, llena de miedos e inseguridades a convertirme en una profesional que está cada vez más cerca de convertir su pequeño negocio de autónoma en una empresa.

O convertirme en coach reconocida (estas semanas participo en una encuesta para seleccionar a los 100 mejores blogs de desarrollo personal y profesional, si te gustan mis contenidos y quieres ayudarme, puedes votarme en esta sencilla encuesta aquí, te lo agradecería mucho).

7 actitudes imprescindibles que todo emprendedor debe tener

A continuación te desvelo las 7 actitudes imprescindibles de un emprendedor que si no llegas a desarrollar, probablemente te cueste mucho conseguir resultados reales (y ojo: cuando hablo de un emprendedor, me refiero a uno con valores, no el conseguir por conseguir).

1# Responsabilidad

Esta es una actitud indispensable si quieres emprender. Emprender requiere responder ante tus clientes, ante tus proveedores, colaboradores, y sobre todo ante ti misma. Pero si en tu vida cotidiana no eres una persona responsable que cumple con sus promesas ante ti o ante los demás, ¿acaso crees que esto va a cambiar cuando emprendas?

Para mí la responsabilidad tiene mucho que ver con valores. Si cumplir lo que te has propuesto es un valor indispensable para ti, te aseguro que tus clientes lo notarán y confiarán más en ti. Yo personalmente confío en aquellos que cumplen con su palabra. ¿Es este también tu caso?

Te pongo un ejemplo muy actual para mí: algunas personas solicitan sesiones previas conmigo y cuando les escribo para confirmar la hora tardan meses en contestarte o ni siquiera lo hacen (e incluso no aparecen en el momento de la llamada).

¿De verdad creen que esa actitud les llevará a emprender con éxito? Si no puedes responsabilizarte de responder un email que se supone te importa, ¿tal vez lo que estás persiguiendo –en este caso emprender– no sea realmente importante para ti?

2# Proactividad y autonomía

Para mí la proactividad es clave a la hora de emprender. Yo he trabajado con varios mentores a lo largo de estos años pero siempre he buscado soluciones por mi cuenta.

El hecho de contratar a un profesional no significa que te dará todo digerido, hay decisiones que tú mismo tienes que tomar, hay cosas que tendrás que implementar por tu cuenta. No todo lo que aprendas te servirá al 100%, tendrás que desechar algunas cosas y probar otras.

Innovar, probar, experimentar, buscar nuevas soluciones. Investigar, indagar. Si no cuentas con todo esto y sólo quieres aplicar lo que te enseñan tal cual, sin pararte a analizar si puedes mejorarlo o adaptarlo a tu estilo, tampoco tendrás buenos resultados. Quizás en un momento dado sí, pero un emprendedor nunca deja de innovar, mejorar y crecer. Si te estancas, es que decreces.

La buena noticia es que todas las personas somos emprendedores por naturaleza, si no, no habríamos llegado como especie hasta aquí

En el coaching estratégico hablamos mucho de ingenio y recursos. Estos últimos son limitados (dinero, tiempo, contactos, conocimientos tecnológicos), mientras que el ingenio y la creatividad son ilimitados. Aquí hablamos de pasión, determinación, ganas, fuerza, coraje, no rendirte, etc.

Ya sabes que para emprender es más importante el ingenio que los recursos. Y esto siempre lo vamos a poder desarrollar porque aprender es una capacidad innata del ser humano, como cuenta el conferencista y autor del bestseller “Aprendiendo de los mejores” Francisco Alcaide, al que pronto tendrás en una entrevista exclusiva en mi blog (con sorteo de su libro incluido).

3# Optimismo y Resiliencia vs. Victimismo

Como mentora y coach que soy, te confesaré que es muy difícil trabajar con alguien que sólo ve el lado negativo de la situación, que se desespera por no ver resultados rápidos, que se queja de todo y cuando le propones opciones, las cuestiona una por una.

El optimismo y la positividad son claves para emprender. Ya sabemos que emprender es una tarea que no te garantiza resultados exactos en un tiempo concreto, tiene un alto componente de incertidumbre.

Pues bien, si te empeñas en controlarlo todo, verás que las cosas se escapan constantemente de tu control y eso te podrá frustrar y desesperar, llegando a pensar que tal vez no merece la pena.

Por eso es esencial mantener un alto nivel de energía que te genere optimismo y te haga levantarte en momentos difíciles. Aquí hablamos del concepto de resiliencia, esencial para salir a flote en situaciones que no controlas.

Muchas de mis acciones que he llevado a cabo no me dieron los frutos esperados y a veces me frustraba, pero no podía mantenerme mucho tiempo así, porque tenía que seguir creando, emprendiendo, encontrar nuevas ideas y dar lo mejor de mí a mis lectores, alumnos y clientes.

Y si no me crees, te invito a leer uno de los posts que más éxito han tenido en mi blog, cuando a una de las charlas gratuitas que preparé con mucha ilusión no acudió ni una sola persona. Lo titulé Mi primera decepción como emprendedora.

4# Fuera excusas

Si eres de los que ponen excusas a todo, siento mucho decirte que tampoco te será fácil emprender. Por ejemplo, si estás en un proceso de coaching y de manera recurrente no cumples con el plan de acción propuesto, encontrando siempre excusas de todo tipo que no te permitieron realizarlo.

Recuerda que tal como eres en tu vida en general, serás como emprendedor. Y más aún: los clientes que te lleguen serán parecidos a ti. Es decir, si tú pones excusas, ellos también las pondrán y al final no harás un trabajo efectivo. Y es que nunca dejo de decir que la vida es un espejo; aprendemos de todo y de todos: de nuestros clientes, proveedores, colaboradores, etc

Para mí las excusas son un síntoma claro de que este no es tu camino. O que tienes un miedo enorme que deberías trabajar antes de lanzarte a la piscina.

Y de nuevo, insisto, yo también he estado ahí.

Me sucedió en un proceso de coaching siendo coachee (cliente), cuando quise ponerme en forma. No había manera de que cumpliera mi plan de acción, siempre había alguna excusa que no me permitía hacerlo. El mal tiempo, el cansancio, la falta de tiempo, el buen tiempo, mucho trabajo, etc. etc.

Al final llegué a la conclusión de que simplemente no quería hacerlo (el plan era ir al gimnasio al menos 2 veces por semana). Por más que mi mente me dijera que era bueno para mí, mi inconsciente se aferraba a las excusas y no conseguí mejorar.

También puede suceder que sí deseas emprender y este sea tu sueño pero tu miedo sea tan grande que las excusas se convierten en tu salvación.

Aquí hablamos de 2 zonas en las que habitamos los seres humanos normalmente: la zona de seguridad o de confort (te duele pero no lo suficiente como pasar a la acción) y la zona de calidad o de crecimiento (donde hay miedo, incertidumbre, riesgo… pero que es inevitable transitar si quieres crecer). En este vídeo te cuento cómo pasar de la zona de confort a la de seguridad. O cómo saber si tu miedo es más grande que tu sueño.

5# Buscadores de salvación

A veces me encuentro con personas que creen que por contratar a un coach o un mentor, éste les resolverá sus problemas en cuestión de pocas sesiones.

Incluso hubo alguien que llegó a reprocharme que “no estuviera lo suficientemente pendiente” de ese cliente para que cumpliera con su plan de acción o estuviera más motivado. Pero siendo sinceros, éste no es mi trabajo como coach.

Un coach te da las herramientas, pautas, trabaja contigo a nivel profundo y de mindset en las sesiones, si es mentor además te ayuda con la estrategia, te da su visión, te amplía tu punto de vista, pero no es alguien que estará llamándote cada día para ver cómo vas, porque no es tu niñera ni tu salvador.

Si tienes dudas o problemas, me puedes escribir como cliente y te responderé encantada, pero no estaré vigilando tus pasos a cada momento. Y si hiciera eso tampoco te estaría haciendo ningún favor. Porque ¿qué pasará contigo cuando ya no trabajes con tu coach? Se trata de que te entrenes para ser autónomo en tu proceso emprendedor y no dependas siempre de alguien que esté guiando y supervisando cada uno de los pasos que das.

6# Tus clientes son un reflejo de ti

Eso ya lo había mencionado más arriba. ¿Sabías que tu actitud determina cómo te van a tratar a ti tus propios clientes? Si buscas lo low cost, te llegarán clientes de ese tipo. Si pagas tarde y mal, también pasará lo mismo con la mayoría de tus clientes.

En realidad tú eres tu primer cliente. Tal como te comportes como cliente y sea tu manera de ser y actuar, así se comportarán tus futuros clientes, serán similares a ti. Obviamente no es una regla estricta. Tendrás todo tipo de clientes: comprometidos o más perezosos, que pagan a tiempo y ni les tienes que avisar o aquellos a los que tendrás que insistir casi (y créeme, es una cosa super incómoda, al menos para mí).

Obviamente aquí hay un trabajo también con el tema de creencias limitantes y de coherencia. Por ejemplo, si yo nunca he invertido en un proceso de alto valor, ¿cómo voy a pretender vender algo a este precio? Si yo busco lo barato pero quiero cobrar caro, esa incoherencia me dificultará ofrecer mis servicios porque por dentro sentiré que estoy engañando al otro.

Hace poco me escribió una chica preguntando cómo podía obtener ingresos a través de internet sin hacer ningún tipo de inversión porque no tenía recursos. Tuve que ser muy sincera con ella. Le dije que no conocía formas de emprender sin invertir absolutamente nada.

Es cierto que yo empecé con un blog en wordpress gratuito, pero no me daba para comer. Ni siquiera podía tener una lista de suscriptores porque para eso había que instalar un plugin y para ello debía tener dominio y hosting propios (o sea, de pago). Y sólo empecé a obtener resultados después de invertir en mi blog, en plugins, en tecnología y formarme en cuestiones técnicas y de marketing que no controlaba.

7# Claridad y compromiso

Cuando emprendes has de tener las cosas muy claras y dejarlo claro a los demás. Si vas con medias tintas, si no dices las cosas como son… al final no tendrás credibilidad y si no confían en ti no terminarán comprando tus productos o servicios.

Me ha pasado trabajar con personas que te decían sí a todo (planes de acción, acuerdos en cuanto a pagos y plazos), pero llegado el momento de la verdad no daban respuestas, evadían sus compromisos, no cumplían sus planes de acción, etc. Afortunadamente eso era antes, ahora cada vez más me llegan más personas comprometidas y con las que me siento muy a gusto trabajando.

¿Cómo lo he conseguido? Dejando las cosas muy claras desde el principio, siendo asertiva a la hora de explicar cómo trabajaremos, cuáles son los mínimos a los que se debe comprometer el cliente, etc.

Piensa que si no eres capaz de actuar desde dentro con claridad y compromiso, ¿cómo vas a tener un negocio próspero? Te vas a engañar a ti mismo constantemente, vas a procrastinar, vas a encontrar excusas de todo tipo y no vas a cumplir con tus compromisos personales y de cara a otras personas.

Y así, siento tener que decirlo, no llegarán resultados, porque esta es la verdad: emprender es un camino duro y arduo, hay muchos obstáculos que superar, mucho esfuerzo, dinero y tiempo que invertir.

Sí, la semana laboral de 4 horas suena muy bonito pero ¿de verdad piensas que trabajando 4 horas a la semana lograrás vivir de tu pasión emprendiendo? Quizás cuando seas muy grande y tengas a mucha gente trabajando para ti y gestionando tu negocio… o ni eso. Depende también de tu modelo de negocio, por supuesto.

Pero no nos engañemos: crear un proyecto de cero cuesta y requiere de disciplina, paciencia y constancia. Y también de resiliencia, compromiso y autonomía.

¿Cuentas tú con estas actitudes?

Al final no quiero decir que si no eres “perfecto” no emprendas. No me malinterpretes. Todo esto se puede trabajar con un mentor, un coach, gracias a herramientas de desarrollo personal, etc.

Pero al final el resultado y el cambio es tuyo, de nadie más.

Espero que no te haya molestado si te has sentido identificado con alguna de las actitudes que describo más arriba. Ya te dije que yo misma pasé por muchas de esas situaciones y a día de hoy de vez en cuando me encuentro en algún punto donde siento que tengo que trabajarme por dentro. Por ejemplo, mi exceso de flexibilidad juega a menudo en mi contra.

Simplemente espero que te haya servido para reflexionar y, por supuesto, me encantaría conocer tu punto de vista. Escríbenos en los comentarios: ¿cuentas con esas cualidades si eres emprendedor?, ¿te resuena algo de lo que he contado?, ¿añadirías alguna actitud más que consideras indispensable para emprender? Me encantaría escucharte y poder darte feedback.

Thomas Alva Edison tuvo en 1998 un papel protagonista en un episodio de los Simpson, “El Mago de Evergreen Terrace”. Homero Simpson, deprimido por estar a punto de cumplir los 40 sin haber logrado nada importante en la vida, decide emular al inventor estadounidense y crear sus propios inventos.

Crea una serie de aparatos inútiles, recibe una visita del espíritu de Edison y viaja hasta su laboratorio de Nueva Jersey, que se encuentra perfectamente conservado en el Parque Histórico Nacional Thomas Edison.

El Edison que vemos en pantalla sigue una narrativa que nos es familiar: un genio inventor e incansable trabajador que, obcecado en sus inventos, logró crear algunas de las tecnologías más innovadoras de finales del siglo XIX.

Bajo esta perspectiva, el fonógrafo, la bombilla, el cinescopio y muchas otras innovaciones fueron producto de una única mente tan ingeniosa como heroica. Una imagen que encaja muy bien con la romántica idea del sueño americano que cada vez se torna más irreal.

Edison como publicista

Al propio Edison le habría encantado esta imagen suya, pues él mismo puso un gran empeño en su desarrollo. Después de inventar el fonógrafo en 1877, pasó a ser conocido como el “Mago de Menlo Park”, apodo que, aunque no fue ideado por él, expresaba a la perfección la imagen de sí mismo que quería proyectar.

En una ilustración incluida en un periódico contemporáneo aparece Edison sosteniendo una brillante lámpara incandescente, con un sombrero puntiagudo y una larga túnica decorada con imágenes de sus invenciones más icónicas.

Este tipo de representaciones no solo se hicieron expresamente con la intención de promocionar a Edison, a su persona, sino que también se hicieron con la misión de reflejar los ideales predominantes del individualismo estadounidense, el ingenio y la autodeterminación.

El éxito de Edison se debió en parte a su relación simbiótica con la prensa. Era consciente de que la necesitaba para vender sus inventos y, a la vez, los editores se dieron cuenta de que el nombre de Edison vendía.

En 1898, el periodista Garrett P. Serviss escribió La conquista de Marte de Edison, una novela publicada por entregas en el New York Evening Journal de William Randolph Hearst, aprovechando el éxito de La guerra de los mundos de H. G. Wells. La historia plantea un futuro que prácticamente está en manos de Edison y sus inventos.

El nombre de Edison sirvió para vender un gran número de ejemplares y una historia cuyo el argumento ayudó a consolidar el mito de que sus inventos eran fruto del poder de su genio individual.

La historia de Edison es un buen ejemplo de cómo tendemos a imaginarnos el futuro: modelado por individuos extraordinarios que logran avances de enorme magnitud. Pero, irónicamente, este mito que él mismo ayudó a fomentar, está en la actualidad dinamitando su reputación y provocando sospechas sobre la autenticidad de sus logros.

Edison como hombre de negocios

El contraste entre su imagen de genio y la realidad histórica de que Edison fue pionero en la creación de una cadena de producción intensiva de inventos es bastante notable. Cuando instaló su laboratorio en Menlo Park, y más tarde en West Orange, creó un nuevo enfoque colectivo para el negocio de la invención.

El gran volumen de patentes que estos laboratorios produjeron fue posible gracias a la experimentación sistemática, no a momentos de inspiración puntuales. Además, Edison siempre tenía en mente la estrategia para vender sus próximos productos.

La bombilla ilustra esto perfectamente, pues su diseño no surgió por arte de magia; Edison organizó equipos de experimentación encargados de probar rigurosamente muestra tras muestra hasta dar con el material que mejor funcionara como filamento.

Edison sabía que crear inventos aislado del mundo era contraproducente: había que venderlos en un sistema que valora lo práctico. Inventar la bombilla e idear sistemas de generación y transmisión de electricidad eran dos cosas que iban de la mano. Esta forma de pensar de Edison, “a lo grande”, hizo que sus compañías resultasen muy atractivas para poderosos inversores como J. P. Morgan.

Edison y otros como él (Nikola Tesla, por ejemplo) se esforzaron mucho en promover, e incluso inventar, la imagen del inventor como un individuo iconoclasta, creador de un futuro inimaginable. Esta visión romántica y seductora pervive aún, pero los historiadores que estudian a Edison cada vez nos dejan más claro que el mito no se corresponde con la realidad.

Rescatando a un ídolo estadounidense

Esta falta de correspondencia entre realidad y fantasía ha hecho que muchos le den la vuelta a la imagen tradicional que tenían de Edison. Si ya no es el héroe de la invención, tendrá que ser el villano. Edison, el experto inventor, ha pasado a ser el trapichero, el manipulador de la prensa, el que robó el trabajo de otros.

Resulta irónico que tanto los detractores de Edison como sus admiradores puedan pensar que la invención es un negocio individual. Si no lo hubiera hecho Edison, ¿quién lo habría hecho? De forma más matizada, se podría argumentar que lo que realmente demuestra la historia de Edison es que la naturaleza de cualquier trabajo inventivo es inevitablemente colectiva.

Esto es especialmente relevante ahora y puede que sea uno de los motivos por los que la reputación de Edison está cayendo en picado. A medida que nos vamos enfrentando a retos existenciales de la talla del cambio climático, nuestra visión de la innovación y de aquellos que están más cualificados para dirigirla empieza a adquirir una importancia sin precedentes.

Las historias que una vez contamos sobre cómo nos abriríamos paso hacia un futuro mejor y sobre aquellos a los que confiaríamos dicha misión empiezan a resultar muy poco convincentes. ¿Es responsabilidad de unos pocos héroes puntuales inventar (y reinventar) el futuro? ¿O es responsabilidad de todos nosotros?

Quizás el rechazo del mito de Edison no pueda ser más oportuno, pero no conviene confundir la hierba con la maleza. Puede que vaya siendo hora de entender que para que el mundo de la invención llegue a alcanzar su máximo esplendor es necesario un esfuerzo colectivo.

Uno de los riesgos más grandes a los que se enfrenta cualquier organización es dejar pasar ideas con potencial transformador y de crecimiento alto, aunque a primera vista puedan parecer inútiles.

Éste es el caso de ideas como Nespresso, que sufrió una interesante debacle interna antes de convertirse en el océano azul que todos conocemos. Algo similar sucedió con los Post-it, que vieron la luz porque su creador ideó una estrategia de guerrilla para conseguir su aprobación.

Y no es falta de visión de las compañías que las lanzaron finalmente, ni mucho menos… sino algo más insidioso y común: cuando tratamos con innovaciones disruptivas, es muy probable que mueran antes de nacer consecuencia de ser expuestas a un sistema de innovación corporativo diseñado para trabajar sobre innovaciones incrementales únicamente…. y los métodos tradicionales para validar el éxito de una innovación incremental (estudios de mercado…etc) no sólo son inútiles sino negativos para valorar el impacto de una innovación disruptiva… porque:

¿Cómo va a poder valorar un mercado el interés en un producto que no conoce o en un producto que cambia sustancialmente la forma de hacer tradicionalmente las cosas?

Nespresso… ¿una idea respaldada sin grietas en nestle?

Aunque el nacimiento de Nespresso se asocia a su indiscutible éxito en el mercado de masas, los que ya peinamos algunas canas recordamos que Nespresso era una estupenda pero cara marca que instalaba máquinas industriales en las empresas, a unos precios francamente altos, y que tenían una cuota de mercado reducida.

Entonces… ¿cómo surgió la idea de llevarlo al gran público? ¿Fue una genial idea que captó inmediatamente las mentes y corazones de los directivos de Nestle? Ni mucho menos…

En “Innovation’s Hidden Enemies” descubrimos que el equipo de Nespresso tuvo que luchar en Nestle contra viento y marea para llevar el producto al gran público:

• En primer lugar tuvo que luchar contra los estudios de mercado, uno de los mas insidiosos enemigos de la innovación (que suele presentarse con su compinche “sentido común”). En éste caso, los estudios de mercado consideraban que el cliente de hogar jamás estaría dispuesto a pagar por el precio objetivo del producto

• Con este escenario, los mecanismos tradicionales de captura de ideas pararon el proyecto, considerándolo demasiado arriesgado y con pocas probabilidades de éxito (según los criterios que ellos conocían y sin considerar si eran los únicos) … pero aún así el equipo perseveró, peleó y lo hizo llegar a la alta dirección.

• Una vez autorizado el proyecto, el equipo descubrió pronto que el modelo de negocio que planteaban chocaba con el implantado en Nestle, y que encontraban barreras a cada paso. El CEO de Nestle, Peter Brabeck, creyó fervientemente en la idea y autorizó que Nespresso se convirtiera en una compañía separada ubicada en un edificio distinto…única forma de conseguir ejecutar ese nuevo modelo sin constantes problemas

• Por último, y para poder escapar a la trampa de “aquí siempre hemos hecho así las cosas”, se incorporó al proyecto Yannick Lang, un joven directivo procedente de Philip Morris que convenció a la compañía para obviar el canal tradicional (supermercado) y crear un enfoque diferente de distribución (analizaremos en breve las particularidades y aciertos de su modelo de negocio).

GUERRA DE GUERRILLAS… o cómo LOS POS-IT VIERON LA LUZ

Aunque se sitúa en muchos artículos de forma equivocada a Art Fry como inventor de los post-it, realmente se trata de un invento por fases. El nacimiento de éste invento requirió no sólo encontrar su uso mas adecuado, sino también el conseguir “venderlo” a la dirección… y es sin duda una lección de cómo la innovación si se ve acompañada por determinación y constancia puede llevarse adelante (aunque la versión oficial omita algunos detalles)

• En 1968 el Dr. Spence Silver investigaba cómo crear un pegamento extraordinariamente potente, pero dio con un adhesivo que era suficientemente fuerte como para adherirse a las superficies pero que podía despegarse permitiendo un vínculo temporal. Aunque interesante, el producto fue descartado por su bajo potencial comercial.

• Art Fry conoció de su existencia en una conferencia del Dr. Silver, pero no fue hasta que descubrió frustrado lo complicado que era dejar marcadores en su libro de himnos que no vio su potencial comercial, y decidió presentarlo a su compañía, 3M, para proponer su comercialización.

• Aunque la idea era interesante, fue descartada por el equipo directivo de 3M por carecer de utilidad real. Fry, en lugar de rendirse, planteó una táctica de guerrillas: distribuyó periódicamente a las secretarias bloques de post-it, animándolas a usarlos en sus comunicaciones internas y con sus directivos.

• Una vez su uso se había convertido en algo habitual en la empresa, Art Fry dejó de suministrarlos. La pequeña rebelión interna que organizaron las secretarias fue suficiente prueba para demostrar su utilidad, por lo que 3M apostó sin tapujos por su comercialización (aunque al principio tuvo que subvencionar que los clientes los probasen ya que no entendían su utilidad)

Art Fry es autor de una de mis frases favoritas en lo tocante a diseñar una estrategia de I+D+i innovadora y el portfolio de proyectos que la soportan:

hay que besar muchas ranas para encontrar al príncipe, pero recuerda que ¡un príncipe compensa muchas ranas besada

Conclusiones

Creo que existen numerosas lecciones que podemos extraer de los casos anteriores

1. Los mecanismos de escucha de la innovación y captura de ideas con un enfoque jerárquico u orientado a innovaciones incrementales pueden actuar como barreras que impidan que planteamientos disruptivos vean la luz, debemos diseñar vías alternativas en el sistema

2. Si intentamos plantear las cosas desde nuestra experiencia (como compañía o como personas) estaremos perdiendo mucha información. A veces alguien ajeno a nuestra empresa, o incluso a nuestra industria, puede ver más allá (a nosotros muchas veces los árboles no nos dejan ver el bosque). Ya hemos hablado del poder de la diversidad en algún caso.

3. Aunque elementos tales como los análisis de mercado y los focus groups pueden ser muy útiles en determinadas ocasiones, son más una barrera que una ayuda en lo que a valorar una innovación disruptiva se refiere. En esos casos, debemos intentar mirar más allá y hacer pruebas reales con prototipos para valorar su potencial real.

4. A veces si una línea de negocio o producto rompe con los esquemas de la empresa (modelo de negocio, procesos ligeros vs. pesados…etc) es mas inteligente darle entidad propia. Además, la sensación de propiedad que ello genera es uno de los mayores acicates que puede tener el equipo emprendedor.

5. No es lo mismo quien usa el producto que quien lo compra, a veces es mas inteligente conseguir que la demanda sea por parte de quien lo usa… porque a veces el poder jerárquico es sólo uno de los poderes a tener en cuenta.

6. Tal como mencionábamos al hablar sobre los mantras de la innovación de IDEO, las ideas nacen débiles y con poca definición. Hay que dejarlas fortalecerse antes de someterlas al decálogo divino de reglas que valida la utilidad práctica y potencial comercial de una idea.

Hace cinco años, leí un libro llamado La semana laboral de 4 horas y tomé una decisión que me cambió la vida: convertirme en emprendedor.

Fue aterrador y emocionante, y tuve visiones de convertirme en el próximo Mark Zuckerberg o Elon Musk. Pero primero, tenía que empezar en alguna parte.

Decidí comenzar mi viaje creando un blog exitoso sobre la vida óptima. Se sentía como un buen “escalón”, me movería en la dirección correcta sin abrumarme. Pero de inmediato, me encontré con tres desafíos:

1. Nunca había construido un blog.
2. No sabía cómo hacerlo.
3. No conocía a nadie que supiera cómo hacerlo.

En poco tiempo, la duda comenzó a extenderse a través de mi conciencia como un incendio forestal. Una parte de mí quería asustarme, entonces hiba a tomar una cerveza (o cinco) y tratar de olvidarme de esta idea loca … Pero, afortunadamente, tenía un arma secreta: un raro principio psicológico que llamo El Método Todo dentro (AIM).

En este artículo, te enseñaré cómo usar este modelo mental para generar un valor extraordinario y una tenacidad inquebrantable para que puedas aumentar radicalmente tus probabilidades de éxito en cualquier proyecto.

Este método es tu arma secreta para tener éxito en cualquier cosa

La inacción engendra duda y miedo. Acción genera confianza y coraje. Si quieres vencer el miedo, no te sientes en casa y pienses en ello. Anda y busca algo qué hacer.

– Dale Carnegie

Vivimos en una sociedad con el período de atención más corto en la historia de la humanidad, y la mayoría de las personas han olvidado el poder del enfoque radical.

En otras palabras, la mayoría de nosotros tendemos a comprometernos con algo … hasta que se vuelve demasiado difícil o aparece algo más emocionante. Dicen que quieren un resultado particular, pero todos hablan. En unas pocas semanas, se distraen o se desaniman, y no tienen nada que mostrar.

El método todo incluido es el opuesto. Se afirma que:

Si realmente quieres algo, debes hacerlo todo. Debes empujar todas tus fichas en el medio. Tener las bolas para ir por ello, y el personaje para seguir adelante.

Si no lo haces, seguirás siendo insípido, desviándote del camino en momentos de dificultad e insatisfecho con tu vida.

Pero cuando entras, sucede algo mágico.

Las fuerzas latentes dentro de ti se despertarán. Vas a cobrar vida de una manera completamente nueva. Y el universo se doblará.

Hackea tus dudas

Esto suena genial en teoría, pero ¿cómo lo hacemos en la práctica?

Aquí está el truco: tienes que ir por todo … estratégicamente. Porque, seamos honestos, es difícil comprometerse por completo con un proyecto cuando:

• No estás seguro de que vaya a funcionar.
• No estás seguro de que serás bueno en eso.
• No sabes si en realidad es tu camino.

Pero la única forma de averiguarlo es probarlo. ¿Así que, qué hacemos?

Volvamos a mi historia original por un minuto …

Como nunca había creado un blog exitoso antes, no sabía si lo disfrutaría o sería bueno en eso. Y mientras estaba entusiasmado con eso, no tenía forma de saber si este era realmente el camino correcto para mí. Así que comprometerse con ello me pareció aterrador.

Pero para tener una oportunidad de éxito, tuve que comprometerme. (¿Puedes ver la paradoja aquí?). Así que esto es lo que hice: “me comprometí estratégicamente”. Decidí participar durante un período de 6 meses, momento en el que evaluaría cómo iba este experimento.

Saca tus sueños para una prueba de manejo

En términos prácticos, me comprometí a ir desde el 1 de junio hasta el 1 de diciembre de 2011 (la misma fecha en que me graduaría de mi MBA y dejaría Australia para regresar a Canadá). Esto me dio una ventana de 6 meses para jugar por completo, probar cosas y ver si tenía lo necesario para lograrlo. BEBÉ DE TIEMPO DE JUEGO

Durante ese período de tiempo, le daría lo mejor de mí y a prueba de balas contra inseguridades, dudas y pensamientos débiles.

Durante los siguientes seis meses, cumplí con mi compromiso trabajando en el blog todas las noches después de mis clases de MBA durante 3 a 4 horas y permaneciendo el viernes por la noche mientras todos salían de fiesta.

Debido a que estaba tan concentrado, me sentí en llamas y no pasó mucho tiempo antes de que empezaran a llegar los resultados.

Dos días antes del final de los seis meses, tuve un artículo viral por primera vez y las cosas empezaron a estallar.

Evaluate

En mi viaje de regreso a Canadá, llegó el momento de evaluar el experimento haciéndome tres preguntas:

1. ¿Está funcionando este proyecto?
2. ¿Lo estoy disfrutando?
3. ¿Me está llevando en la dirección correcta?

Como la respuesta a los tres fue un rotundo “¡SÍ!”, Decidí volver a comprometerme por un año completo y ver a dónde me llevaría.

Poco después, el blog se convirtió en un negocio rentable, pude hablar en Stanford y UCLA, y comencé a vivir la vida que había imaginado mientras leía La semana laboral de 4 horas .

¿Y quieres saber la verdad? Nada de esto hubiera pasado si no hubiera empezado con el “compromiso estratégico” sólido de 6 meses.

Es tu turno de ir por todo

Así que ahora, vamos a darte la vuelta a ti:

¿Qué es un proyecto en el que has estado pensando o en el que estás trabajando … pero al que aún no te has comprometido?

¿Es un proyecto empresarial?

¿Una relación con cierta persona?

¿Es una transformación del cuerpo?

¿O un viaje espiritual?

Sea lo que sea, si no te comprometes, seguirás quedándote corto y decepcionado. Así que aquí está mi invitación para ti:

Comprométase a participar de manera estratégica respondiendo estas cuatro preguntas:

1. ¿Cuánto tiempo estás dispuesto a comprometerte?
2. ¿Qué trabajo necesitas poner?
3. ¿Qué apoyo necesitas?
4. ¿Qué malos hábitos necesitas eliminar?

Toma una decisión. Comprométete a ello. Y luego ve por ello.

Te sorprenderás de lo divertido que puede ser la vida cuando realmente la persigues, y de la rapidez con la que el éxito puede llegar a tu camino.

Como dijo T Harv Eker: “ Si solo estás dispuesto a hacer lo que es fácil, la vida será difícil. Pero si estás dispuesto a hacer lo que es difícil, la vida será fácil.”

Esto es para hacer lo que es difícil y obtener los beneficios para toda la vida.

En un mundo que está cambiando realmente rápido, la única estrategia que está garantizada para fallar es no tomar riesgos. – Mark Zuckerberg

Todos hemos fracasado en una presentación importante.

Tras semanas de cuidadosa preparación y práctica, sientes que estás listo para anotar un jonrón, pero llega ese día y, por algún motivo, ninguno de tus chistes resulta gracioso, balbuceas cuando hablas de los cálculos que hiciste y la tecnología parece estar en tu contra.

La vergüenza y el golpe para tu autoestima pueden manifestarse de maneras ilimitadas —y algunas veces pareciera que lo hacen todas al mismo tiempo— y la respuesta de nuestro cuerpo al fracaso incluso puede asemejarse a la del dolor físico, según escribe Bradley Staats, profesor adjunto de la Escuela de Negocios Kenan Flagler de la Universidad de Carolina del Norte, en Never Stop Learning: Stay Relevant, Reinvent Yourself and Thrive.

“Respondemos de esa forma y luego nos sentimos mal de haberlo hecho, entonces tratamos de esconderlo en lugar de aprender de ello”, explicó Staats. “No deberíamos sentirnos avergonzados de la reacción. Es natural”.

Aunque la mayoría de la gente prefiere procesar el fracaso por su cuenta y pasar a otra cosa lo más pronto posible por miedo a hacer una escena o parecer poco profesional, darse tiempo para reflexionar y hablar sobre los resultados indeseados puede ayudar considerablemente a crear lugares de trabajo más agradables, de confianza y, además, productivos.

Sin embargo, primero hay que hablar de lo que sucedió.

Curso básico para hablar del fracaso

Tras fracasar —ya sea en público o en privado— puede ser estresante iniciar una conversación sobre lo que ocurrió con tus compañeros de trabajo o tu jefe, en especial si te encuentras en las primeras etapas de tu carrera y no te sientes seguro de tener mucho capital profesional con el cual trabajar.

“Creo que casi todos pueden beneficiarse de compartir y escuchar otro ángulo”, comentó Tasha Eurich, una psicóloga organizacional que reside en Denver. “Es saludable preguntar qué salió mal en una reunión. Tienes que involucrar a otras personas en el proceso de aprendizaje”.

Puede resultar tentador esconderte detrás de la seguridad de alguna herramienta de comunicación grupal como Slack o en el correo electrónico, pero hablar en persona sobre el fracaso puede ser particularmente efectivo para construir relaciones más fuertes entre los colegas.

La capacidad de transmitir el tono, el lenguaje corporal y otras reacciones no lingüísticas suele tener un efecto positivo y humanizador en estas conversaciones; todo eso se pierde en los correos electrónicos, explicó Staats.

También vale la pena pensar cómo hablar del incidente: una sesión con mucha palabrería y desahogo puede ser catártica, pero también corre el riesgo de convertirse en egocéntrica o melodramática.

“En lugar de contar toda la historia de lo terrible que salieron las cosas, puedes empezar con un: ‘¿Me puedes ayudar con esto?’”, sugirió Staats. “Hemos visto que cuando haces preguntas a los demás, por lo general la mayoría verdaderamente quiere ayudar”. Agregó que al hacer la pregunta “activamos en ellos ese espíritu de ayuda”.

Además es recíproco. Cuando nuestros colegas nos hacen preguntas, es más probable que nos formemos una opinión positiva de ellos porque vemos que recurren a nosotros con humildad al percibir que nuestros conocimientos son valiosos, según Staats.

“Cuando eso ocurre, en realidad lo tomamos como un cumplido”, comentó.

Usa tus fracasos para hacer amigos

En una nueva publicación, la coautora Alison Wood Brooks, profesora asistente de la Escuela de Negocios de Harvard, descubrió que hablar sobre los fracasos puede ayudar a humanizar a la persona que comparte la experiencia al hacerla más accesible y cercana en el trabajo.

Además, aumenta en general los niveles de la llamada “envidia de la buena”, que puede motivar e impulsar a los colegas a desempeñarse mejor.

Sin embargo, el enemigo de la envidia de la buena, según el artículo, es la “envidia de la mala o malintencionada”: la que sienten los demás cuando hablamos de nuestros logros con mucha más frecuencia que de nuestros momentos difíciles.

Proyectar esa imagen de perfección puede ser particularmente nocivo para quienes están en posiciones de liderazgo, pues pueden ser considerados hipócritas, según descubrieron Brooks y sus colegas.

Una forma sencilla de entender esto es observar las vidas pulidas, pero poco realistas, que muchos de nosotros presentamos en las redes sociales.

“En Instagram y Facebook, la gente publica una imagen curada, resplandeciente y hermosa de sí misma, que contribuye a la creencia general de que los demás no experimentan tantos fracasos como nosotros”, manifestó Brooks.

En última instancia, los investigadores descubrieron que hablar sobre el fracaso —tanto durante como después del hecho— puede ayudar a cultivar relaciones más cercanas con los colegas.

Fracasa productivamente

Además de ayudarte a parecer más accesible y agradable, hablar sobre el fracaso y alentar a tus pares a hacer lo mismo también puede hacerte un trabajador más eficiente.

Amy Edmondson, profesora de Liderazgo y Administración en la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, ha estudiado tres tipos de fracaso: el fracaso evitable, el fracaso complejo y el fracaso inteligente.

Los dos últimos tienen el mayor potencial para promover el aprendizaje en el trabajo.

“Los fracasos complejos ocurren cuando sabemos bien qué necesita hacerse. Contamos con procesos y protocolos, pero una combinación de factores internos y externos se unen de tal forma que producen un resultado fallido”, explicó Edmondson.

“Estos tipos de fracasos ocurren todo el tiempo en la atención hospitalaria, por ejemplo, en la que hay demasiada volatilidad o complejidad en el entorno, de tal modo que las cosas simplemente suceden”.

Edmondson agregó que es difícil decir quiénes son los responsables de los fracasos complejos, pero que mantenerse atento a estos tipos de errores puede ayudar a mejorar los procesos existentes.

De igual modo, el fracaso inteligente tiene lugar cuando estamos trabajando en áreas en las que no tenemos experiencia o pericia, o en áreas que son inexploradas en un sentido amplio de la industria.

“Tal vez lancemos un producto nuevo que nunca ha estado en el mercado y es un fracaso. ¡Deberíamos decirles a todos!”, aconsejó Edmondson.

Cuando un fracaso inteligente se esconde o no se menciona, otros corren el riesgo de repetir exactamente los mismos errores. ¿El resultado? Organizaciones cada vez más ineficientes que repiten los mismos errores, en lugar de aprender de ellos.

Según Sara Canaday, entrenadora ejecutiva y autora de You — According to Them, el aumento en la cantidad de empresas emergentes ha hecho mucho más aceptable celebrar abiertamente un fracaso inteligente.

“De repente, la gente dice cosas como: ‘Fracasa rápido o aprende de los fracasos’. Esta frase es totalmente nueva en la nomenclatura empresarial”, manifestó.

Al vincular la resiliencia a la innovación y el crecimiento, las empresas emergentes contribuyen a una cultura profesional general que enmarca el fracaso como una experiencia positiva de aprendizaje. De igual modo, muchos gerentes de contrataciones buscan cada vez más que los candidatos a un puesto de trabajo sean resilientes.

Esto quiere decir que puede beneficiarte en gran medida aceptar reflexivamente la pregunta tan frecuente en las entrevistas de trabajo en la que debes hablar sobre una ocasión en la que hayas fracasado y cómo superaste el desafío.

Eurich recuerda un proceso de entrevista en el que un candidato no podía reconocer o pensar en ningún error profesional que hubiera cometido.

“Contra mi consejo, lo contrataron de todos modos”, manifestó. “Acabó siendo uno de los empleados más problemáticos tanto desde la perspectiva del desempeño como la jurídica. Es sumamente importante filtrar a la gente a nuestro alrededor con base en su disposición a hablar de sus fracasos”.

Conoce a tu público

Incluso cuando te sientas cómodo con la idea de compartir tus fracasos en el trabajo, es importante recordar que no todas las empresas tienen una cultura que dé la bienvenida o incluso tolere este tipo de apertura.

Ello no quiere decir que los empleados no puedan crear “espacios seguros” entre ellos para compartir sus dificultades. De hecho, Edmondson alienta que se haga, pero es probable que factores como la antigüedad tengan impacto en la recepción de las conversaciones sobre el fracaso.

En un artículo reciente, Brooks habló sobre el profesor de Princeton Johannes Haushofer, quien publicó un “CV de fracasos” compuesto por una larga lista de “puestos, becas y premios” para los cuales se había postulado y había sido rechazado.

Haushofer comentó que escribió por primera vez su currículo en 2010 “en respuesta a un amigo que no había obtenido algo que había solicitado, para consolarlo”.

“En 2016”, recordó, “unas personas cercanas a mí no obtuvieron una oportunidad que querían, así que lo actualicé y también se los envié. Parecía que era bien recibido, así que lo seguí actualizando”.

De hecho, la mayoría de los correos electrónicos positivos que ha recibido desde que publicó el CV de los fracasos en su página web han provenido de estudiantes de doctorado más jóvenes, quienes han expresado su alivio y encontrado solidaridad en sus dificultades.

“Si un estudiante de doctorado de primer año que es relativamente desconocido publicara un currículo de sus fracasos, bueno, tal vez no funcionaría tan bien”, afirmó Brooks.

La académica reconoció que para los jóvenes profesionistas es más arriesgado hablar sobre el fracaso de manera global, pero dijo que si los trabajadores recién llegados encuentran el público correcto —a saber, sus pares profesionales y no sus superiores— para hablar sobre los fracasos, vale la pena, ya que se obtiene el beneficio de construir confianza y humanizar a los demás.

“Si estás comiendo con uno de tus pares, entonces revelar el fracaso es una estrategia magnífica para inducir niveles de simpatía al reducir la envidia malintencionada”, comentó Edmondson.

Hablar sobre esa presentación que salió mal puede ser arriesgado, pero vale la pena tomar ese riesgo siempre y cuando lo hagas intencionalmente (en especial si estás harto de no ser invitado al bar después del trabajo).

Unos helicópteros chinos a control remoto fueron el primer sueño de Abraham Cabrera, quien hace 14 años se endeudó para comprar 100 y venderlos en una expo en la Ciudad de México. la historia fue un éxito… por tres días.

Logró colocarlos en tiendas departamentales y jugueterías, pero solían regresarle casi todos por su mala calidad. Algunas personas no le pagaron. Después de unos años y de perder parte de su inversión, dejó el proyecto.

En el 2011, después de casarse, se mudó a Salzburgo, Austria, y consiguió un trabajo del cual fue despedido meses después. “Me dijeron que mejor regresara a México. El orgullo, una hija en camino y empezar de cero me dieron ánimos.” Con sus ahorros decidió importar productos orgánicos. La licencia tardó un año, pero tampoco era un gran negocio. El emprendedor pensó en desistir y regresar.

“Un día vi un local vacío cerca del centro de Salzburgo, el dueño me lo ofreció. Lo hice un café y tienda de diseño” y así surgió Die Cabreras, restaurante mexicano enclavado en una de las principales zonas turísticas de Austria.

Los emprendedores enfrentan una realidad común: las probabilidades de fallar son altas, pero esto no debe abrumarlos, sino impulsarlos a cultivar su resiliencia y entender que deben reinventarse constantemente. En México, el 98% de las empresas son micro, pequeñas y medianas (mypymes) que generan más del 70% de los empleos, pero sólo contribuyen con el 52% del Producto Interno Bruto.

En promedio, la esperanza de vida a nivel nacional de un negocio es de 7.8 años, pero varía según el sector económico, el estado y el municipio en el que se encuentren, de acuerdo con la investigación Esperanza de vida de los negocios en México del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

De 100 nuevas empresas en el sector manufacturero, solo 40 sobreviven al quinto año de vida; en el sector comercio, la cifra es de 66, y en los servicios privados no financieros, sólo 36. De esta manera, 65% de los negocios muere al quinto año, según el promedio nacional.

A nivel estatal, Tabasco tiene la menor esperanza de vida del país, con un promedio de 5.3 años; en Guerrero, es de 5.7 años; en la Ciudad de México, la esperanza es de 7.8 años, y en Yucatán de 9.1.

Barreras internas

El informe Doing Business 2017 del Banco Mundial ubica a México en el puesto 90 de 190 países en cuanto a la facilidad para hacer negocios. La apertura de una empresa lleva en promedio 7.8 trámites que toman 8.4 días. México encabeza a los países de América Latina en el ranking, pero, pese a que el gobierno ha implementado un programa para que la constitución de mipymes se dé en cuestión de 24 horas vía internet, esto aún no se refleja en una mejora en el ranking.

Los emprendedores en México pueden enfrentar varias dificultades para abrir su negocio. Entre las principales destacan: corrupción, altos impuestos, bajo nivel de acceso a financiamiento, delincuencia, cargas administrativas y falta de información.

Estos factores desmotivan y bloquean el crecimiento, lo que hace que sólo dos de cada 10 mipymes sobrevivan después del segundo año de operaciones, de acuerdo con un informe del Observatorio Nacional del Emprendedor y del Failure Institute, el brazo de investigación de Fuck Up Nights, un movimiento de emprendimiento.

La corrupción es el elemento que más afecta a los emprendedores debido a todos los problemas que conlleva. El estudio señala que la corrupción ha afectado al 55% de las mipymes: mientras que 12% de ellas pagaron un soborno, el promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos es de 8%. Los sobornos recortan 15% del capital disponible por año.

Las razones por las que pagan sobornos son varias y van desde acelerar un trámite hasta obtener un contrato público. “Un Estado de Derecho débil es un factor con el que remamos contra corriente, en particular, con la forma en la que podemos ejercer contratos. Es más fácil que alguien quiebre si no le pagan”, dice Fernando Lelo de Larrea, cofundador del fondo de capital emprendedor ALL Venture Partners y socio de Fondeadora.

Los países en vías de desarrollo generalmente presentan más quiebras y su esperanza de vida es menor, dice Leticia Gasca, directora ejecutiva del Failure Institute. Para muestra de ello, señala, en México sólo sobreviven el 25% de las empresas al segundo año de vida; en Colombia, el 41%; en Argentina, sólo 7% llega a los dos años; en Chile, 25% desaparece en el primer año, y en Estados Unidos, el 30% no llega a los tres años.

Datos del Journal of Business Venturing Insights arrojan que, luego de un fracaso, 65% de los emprendedores que se vuelven a aventurar en un nuevo negocio no tenía más que una sola experiencia. El 57% es un emprendedor ‘serial’, es decir, ya ha tenido varias experiencias al emprender, en tanto que 29% de quienes lo intentan una vez más operan más de un negocio a la vez.

Vivir es fallar

Una persona que es despedida o una empresa que quebró suelen ser satanizadas en una cultura en la que el fracaso se concibe como una debilidad, pero éste no es más que la realidad de la existencia y debe superarse. Alguien que fracasa y está dispuesto a aprender de su infortunio puede tener una resurrección exitosa, ya que sólo los emprendedores que son capaces de aprender de sus errores salen avante.

“El fracaso no puede estar asociado con una narrativa de pérdida, sino de aprendizaje, y cada vez más los grandes emprendedores y visionarios tienen esta narrativa después del fracaso”, dice Margarita Mayo, profesora de liderazgo en la IE Business School de Madrid. El fracaso es algo inherente al emprendimiento, pero siempre le dejará las mejores lecciones al emprendedor que está dispuesto a resurgir.

“El fracaso es parte del camino. Emprender es un proceso de autoconocimiento y de definir qué riesgos estás dispuesto a asumir. Si tu negocio fracasa, tienes que seguir adelante y a lo mejor es la oportunidad de hacer otra cosa en la que tengas más posibilidades de éxito”, dice Gasca.

Para sobreponerse del fracaso no sólo se necesita pasar por un proceso de duelo y aceptarlo; también se requiere de una mentalidad resiliente, capaz de adaptarse a escenarios perturbadores o a estados y situación adversas.

“La palabra clave para asociar con el fracaso es el aprendizaje (…) En la medida en que digas yo ya experimente esto, ya aprendí estas condiciones, te motiva a decir: la próxima vez lo haré mejor”, dice Lelo de Larrea.

Los especialistas coinciden en que un fracaso es la oportunidad para entender qué fue lo que falló y cómo superarlo. Pero lo cierto es que el emprendedor debe sentir verdadera pasión por lo que hace, estar plenamente seguro que el proyecto en el que está involucrado es lo que quiere hacer.

“No puedes parar de aprender, no puedes quedarte estancado. Cuando no tienes impulso del fracaso es un motivo de alarma porque luego los problemas vienen de golpe y de manera inesperada”, dice Mayo.

Los fracasos más comunes

Los emprendedores tienen que enfrentar aspectos como un alta regulación, crisis económicas, nuevos competidores o cambios legislativos y, en varios casos, altos niveles de inseguridad, que muchas veces los obligan a cambiar su ubicación o cerrar. Por eso los especialistas coinciden en que los factores de personalidad o una inteligencia emocional deficiente en el emprendedor son determinantes para el fracaso.

De acuerdo con Mayo, el fracaso se debe a que los emprendedores no saben adaptarse y se resisten al cambio. “Cuando los escuchas contar sus fracasos es más común que le echen la culpa al mundo, pero cuando contestan una encuesta en la que se ven obligados a aterrizar por qué su negocio fracasó es más sencillo ver que fue a causa de factores internos”, dice Gasca.

Fernando Lelo de Larrea considera que una de las principales razones del fracaso entre los emprendedores es que su oferta no es apreciada por el mercado, es decir, no resuelven una necesidad o su idea es poco innovadora. Para Mayo, otra de las causas es la falta de visión o estrategia, esto es, no pensar en el largo plazo.

“Muchos de ellos pierden de vista el aspecto internacional del mercado. El buen emprendedor ve cosas que muchos no ven. La visión es el factor más importante y la falta de ello lleva al fracaso”, dice la académica del IE Business School.

Además de las anteriores, el Failure Institute identificó en una encuesta otras cinco causas para el fracaso de los emprendimientos:

1. Ingresos insuficientes. Gran parte de los emprendedores fracasó porque se le acabó el dinero, esto es, su negocio no les dejó lo suficiente para mantener el nivel de vida al que estaban acostumbrados.

2. Falta de indicadores. Pocos prestan atención a las razones financieras de la empresa, algunos ni siquiera saben si tienen utilidad o pérdida al final del ejercicio, ya que no llevan la contabilidad.

3. Falta de análisis. Un análisis de los procesos de la empresa puede evitar que muchas fracasen en aspectos tan básicos como ver si sus clientes están satisfechos. Sin análisis, es común que los errores se repitan de forma constante.

4. Planeación deficiente. Varios emprendedores suelen contar con un plan de negocios que está basado sólo en supuestos. De acuerdo con Gasca, la experiencia ha demostrado que una buena planeación se basa más en el modelo CANVAS, que permite ir ajustando el plan.

5. Problemas en la ejecución. Es la más difícil de prevenir y habla de un emprendedor que ya tiene experiencia, que es un buen líder, pero que no ejecuta adecuadamente su plan de negocios.

Lecciones desde el fracaso

El fracaso debe ser visto como un escalón más en el camino al éxito y los emprendedores deben aprender de lo que los hizo fallar.

Para superar las principales causas de fracaso los especialistas recomiendan:

1. Conocer el mercado en el cual desenvolverán su nuevo negocio, esto es, hacer una investigación de mercado.

2. Tener una visión a futuro, si bien, la sostenibilidad es muy difícil, es muy importante tener una visión a mediano y largo plazo para tener una visión a futuro del mercado.

3. Ahorrar el dinero suficiente para vivir uno o dos años para poder enfrentar los gastos inevitables, mientras que la empresa rinde frutos.

4. Contar con un contador de planta que esté al corriente de los procesos financieros de la empresa y evitar sorpresas, como notar que están hundidos en deudas o no tienen dinero para pagar a sus empleados o proveedores.

5. Evitar la idealización de su negocio, de lo contrario, no podrán analizarlo de forma objetiva.

6. Dejar de lado la planeación excesiva y optar por un plan de negocios que puedan ir modificando de acuerdo a la realidad.

7. Para evitar problemas en la ejecución deben comprobar si sus hipótesis también son lógicas para el cliente final.

8. “Hay muchos que no aprenden de su fracaso y creo que eso se debe a que pensamos que aprender del fracaso es algo automático, pero la experiencia demuestra que, para realmente aprender sí hay que hacer un proceso consiente y analizar qué fue lo que sucedió”, comenta Gasca.

Uno de los primeros pasos para superar el fracaso es aceptarlo y no ocultarlo ni a los socios, inversionistas, empleados o a la familia, ya que esto puede acarrear problemas mayores.

Gasca aconseja cultivar la resiliencia emocional y practicar la atención plena o mindfulness, un entrenamiento mental para evitar navegar en pensamientos catastróficos. “Dicen que la resiliencia es más importante que el coeficiente intelectual y lo que más incide en ésta es la forma en la que interpretamos las cosas que nos suceden.”

Otra recomendación es crear una red de confianza con amistades o familia, ya que las personas más resilientes son las que tienen conexiones sociales más fuertes.

También es recomendable hacer un proceso post mortem con los involucrados en el negocio para evaluar qué fue lo que no funcionó y qué se puede aprender. Los resultados de esto deben ponerse por escrito para que las lecciones aprendidas no se olviden.

“Las probabilidades de fracaso son altísimas y la idea es cómo quitamos este estigma de que el fracaso es algo malo”, dice Lelo de Larrea, quien indica que si bien no se trata de celebrarlo, debe ser tomado como un aprendizaje.

Además de la pasión por emprender en algo que realmente esté convencido, el emprendedor también necesita ser original, tener una identidad que lo diferencie de otros. “Mi concepto es simple: IDENTIDAD.

Todos tenemos una, pero a veces queremos ser o copiar al otro”, dice Abraham Cabrera, quien en su un nuevo restaurante en Salzburgo planta y cosecha lo que sirve, usa mobiliario de artesanos zapotecos y gran parte de los productos que vende son elaborados por pequeños productores mexicanos.

Cabrera, ahora de 34 años, ha conseguido algo que para muchos emprendedores puede resultar difícil de imaginar: reinventarse en otro país, con una cultura diferente y otro idioma. Su nueva meta en el mediano plazo es emprender una vez más, pero ahora en México. Él sí aprendió del fracaso y vivió para contarlo.

Mucho se habla del poder de la mente y los cambios que puede lograr una persona en su vida si enfoca su energía en conseguir lo que se propone. El pensamiento positivo es clave para una vida exitosa, donde la mente juega un rol elemental y depende de la misma persona, aunque no es la única variable.

Según un estudio realizado por el American Journal of Epidemiology las personas optimistas tienen el 40% menos de probabilidad de sufrir un accidente cerebrovascular o cardíaco, así que también es clave para la salud.

La mente tiene la capacidad de procesar las circunstancias de la vida -buenas o malas- para transformarlas en situaciones que aportan al crecimiento y desarrollo del individuo.

De una manera u otra el pensamiento positivo significa elegir entre las distintas posibilidades que se presentan en el día a día, buscando las mejores alternativas para cumplir los retos, esa es la mejor manera para conseguirlos de forma tranquila y con alta probabilidad de obtener los mejores resultados.

Los expertos indican que el positivismo es una herramienta para romper barreras personales, que se puede explicar en una frase: “La pregunta no es quién va a dejarme; sino quién va a pararme”, de Ayn Rand; es darle a la vida un enfoque de “lo voy a lograr”, ya que el negativismo no hace parte de las personas que son exitosas.

Pero, ¿cómo ser alguien positivo?

A pesar de tener actitudes arraigadas en la forma de ser, las personas pueden fomentar el optimismo, o sea, pueden entrenarlo.

Distintos expertos advierten que se deben incluir hábitos en la rutina para aprender a encontrar el lado bueno de cualquier situación.

1. No tomarse las cosas personales:

Existen diferentes sucesos que pueden herir la autoestima de las personas cuando no se saben manejar, por ejemplo, en el aspecto laboral, muchas veces las retroalimentaciones entre equipos de trabajo pueden tomarse de manera personal, lo que creará una posición subjetiva sobre cualquier acción o comentario como algo negativo, cuando no lo es.

2. Sin críticas o quejas:

Las personas que por lo general viven todo el tiempo criticando y quejándose de otras, se quedan ahí, no pueden cumplir con sus metas personales y laborales, su condición de negatividad las hace quedarse en la mediocridad.

La mente del ser humano tiene la capacidad de cambiarlo todo, solo falta proponérselo y convertirse en alguien exitoso.

3. Los errores son aprendizajes:

No se puede tomar cada pequeño fallo o error como un drama, se pierde la actitud positiva. Se debe asumir como una enseñanza para conquistar las metas propuestas.

4. Construyen sus días:

Las personas positivas no esperan un buen día, lo hacen realidad. Hay que empoderarse y tener una posición activa para entenderse como constructor de su propia vida.

5. El pasado es pasado:

Lo que ha pasado en la vida, sea éxito o fracaso, es solo eso: pasado. Las personas positivas trabajan por cumplir metas y no tienen tiempo para llorar por lo que pudo ser, tampoco para vanagloriarse de lo que han conseguido.

6. Capacidad de deshacer:

Las personas positivas son capaces de terminar con lo que no es saludable en sus vidas, creen fielmente en su capacidad de acabar con todo aquello que se considere como negativo y que afecte su vida.

7. Dar las gracias, siempre:

Ser amable, saludar y dar las gracias son signos de una persona positiva, entiende que estas acciones -sencillas- le cambian la actitud a su entorno y a su vida misma.

Un símbolo y ejemplo

El cantante Rodolfo Enrique Cabral, conocido como Facundo Cabral, es una insignia del lado positivo que puede tener un ser humano; amante de la naturaleza, era considerado un filósofo y además un gran ser humano.

Las letras de sus canciones, donde plasmaba sus pensamientos, son la prueba más clara del cariño que siempre profesaba por la vida.

A pesar de haber llevado una infancia y juventud complicadas, aplicó de forma perfecta los mandamientos de las personas exitosas y positivas.

A él, las circunstancias de la vida intentaron acabar con la espiritualidad que dominaba y le puso pruebas como -por ejemplo- la muerte de su hija y de su esposa en un terrible accidente de tránsito.

Ante la magnitud de esa tragedia, Facundo no dejó de creer, vivió momentos complicados pero al final primó el positivismo que lo había caracterizado. Canalizó la energía y por medio del canto, encaminó su mente para seguir por encima de los obstáculos que le puso la vida.

Cantar a favor de las causas sociales, promover iniciativas de paz y su creencia profunda de que el ser humano podía ser mejor, lo inmortalizaron.

Cientos de historias se cuentan alrededor de su vida, las cuales incrementan su leyenda.
Un hito que terminó el 9 de julio de 2011, cuando fue asesinado en Guatemala en un aparentemente atentado dirigido a un empresario que lo acompañaba.

Hasta el último momento el destino, que no quiso sonreírle a él, no pudo arrebatarle el optimismo que siempre lo caracterizó.

Hay varios programas en los cuales los chefs compiten para preparar el mejor platillo al combinar diversos ingredientes. Usualmente, el ganador recibe cierta cantidad de dinero y también el derecho a presumir.

En el mundo culinario, ganar este tipo de concursos es algo grande y, aunque los chefs aman la comida y cocinar, luchar contra reloj frente a las cámaras no les gusta tanto.

La otra noche pude ver como una chef introvertida y talentosa se retaba a sí misma a dejar su zona de confort y derrotar a tres concursantes para triunfar. En ese momento, ella estaba muy emocionada y sabía que enfrentar su miedo era el movimiento correcto. Aunque eso no lo hizo más fácil.

La gente piensa que soy extrovertido pero, aunque creo que en muchas situaciones esto es verdad, no quiere decir que estoy cómodo saliéndome de mi zona de confort. Si quieres grandes cosas en la vida, debes enfrentar tus miedos. Y como eso es lo que siempre he querido, eso es lo que siempre he hecho.

La razón por la que tomé esa decisión tiene que ver con aquello contra lo que todos luchamos.

Yo estuve bendecido con un padre que no se arriesgaba. Tomó un trabajo que estaba muy por debajo de sus capacidades porque amaba a mi madre y quería comenzar una familia y creo que eso lo atormentó hasta el día de su muerte.

Solía pensar que mi padre no llegó más lejos debido a que se entregó al miedo. Luego me di cuenta de que había sacrificado mucho para asegurarse de que tuviera una mejor vida de la que él tuvo. Le gustaba decir “no cometas los mismos errores que yo”. Siempre supe lo que quería decir, pero llegué a pensar que si yo nunca hubiera nacido, ¿mi padre hubiera cometido esos errores?

Como puedes imaginar, he hecho un poco de introspección sobre lo que detiene a la gente al seguir sus sueños. Creo que eso tiene algo que ver con mi profesión. De cualquier modo, he identificado cuatro razones por las que la gente no busca llegar más lejos:

Miedo

Esta es una razón poderosa, no sólo porque algunas cosas dan terror, sino porque mucha gente no tiene el coraje para enfrentar sus miedos.

Escogen vivir en negación o lo que Henry Thoreau llamaba “vidas en desesperación silenciosa”. Es una elección. Aunque no estés consciente, en algún nivel, sabes más de lo que crees respecto a lo que haces o la razón por la que no lo haces.

Prioridades

Seguro has escuchado mucho sobre la procrastinación. Hay todo tipo de artículos sobre como disminuir esto y llegar a ser más productivo.

Todo es mentira. Si procrastinas es por una razón y es usualmente porque tienes miedo o porque realmente no es tu prioridad. Para lograr grandes cosas, éstas tienen que ser tu prioridad. Si no, encontrarás muchas escusas para no hacerlo.

Inercia

Escuchamos mucho respecto a las circunstancias que evitan que la gente se vuelva exitosa. Conozco a personas que triunfaron y que iniciaron desde cero, uno de ellos soy yo, por eso me cuesta trabajo entender esta situación.

También he visto a muchos niños irse por el camino equivocado antes de siquiera saber que tenían otras opciones, a eso lo llamo inercia.

Malos consejos

No todos tienen mentores y no todo el que da consejos debería estarlos dando. Eso puede ser una consecuencia de porque la gente no va más allá.

Estoy seguro de que nunca he conocido a alguien que debería haber llegado lejos en su vida pero no lo hizo debido a que recibió malos consejos.

La verdad es que hacemos todo por alguna razón. Aunque haya un componente extraño en la vida, el resultado de las cosas es un factor de las decisiones que tomamos aunque no estemos conscientes de que lo estemos haciendo. Yo elegí seguir el consejo de mi papá, apunté al cielo y eso me sirvió bastante.

¿Qué sucede cuando todo se desmorona y lo pierdes? Estos empresarios exitosos y miembros de The Oracles, que han empezado desde cero más de una vez, nos explican lo que harían si lo perdieran todo de nuevo.

1. Encárgate de cubrir la renta, luego, piensa en iniciar otro negocio

A partir de que mi renta estuviera cubierta, yo iniciaría un negocio. No importaría si se tratara de un stand de hot dogs en la esquina o si fuera un local de tecnología, siempre y cuando yo confié en el producto. Me gustaría ser parte de un negocio prometedor y comenzar a vender porque es lo que hago bien. Dijo: Barbara Corcoran, fundador de The Corcoran Group y Shark on Shark Tank

2. Construye un régimen de Blockchain

La tecnología Blockchain acelera las transacciones, reduce los costos y las posibilidades de fraude. Piensa en esto como un registro de contabilidad y una base de datos que nadie puede manipular. Toda la información es totalmente transparente. Si tuviera un lema para reconstruir los negocios tras mi nuevo comienzo, sería «promover la libertad a toda costa». Dijo: Tim Draper, socio fundador de DFJ

3. Lee algunos testimonios y rodéate de buenos amigos

Antes que nada leería algunos testimonios. Trata de entender como otros se han recuperado de las grandes caídas. Sin haber vivido alguna experiencia parecida, puedes sentir que lo que te sucede es un acontecimiento que pasa una vez en la vida y que nunca le ha sucedido a nadie más.

Puedes estar en la cima o en el suelo. No te aísles cuando estés en declive. Los humanos somos animales sociales. No importa que tan malo sea, piensa en un funeral: si estas acompañado de 150 personas te sentirás mejor. Tu circulo de amigos te brindara seguridad. Muchos estudios demuestran que pasar tiempo con los amigos es la mejor manera de recuperarse de la depresión, la ansiedad y los momentos malos.

Dijo: Tai López, inversionista y asesor de muchos negocios multimillonarios que ha construido un imperio en línea de más de ocho cifras.

4. Dedica tres días de duelo y después planea tu regreso

He fallado las veces suficientes en el ámbito empresarial que planear un nuevo comienzo me es familiar. Dedico tres días para llorar la pérdida de un negocio importante, después de eso hago un plan para ejecutar mi regreso, reconstruir mi capital y la infraestructura. Pongo recordatorios varias veces al día para priorizar la ejecución de mi nuevo plan.

Dijo: Com Mirza, CEO de Mirza Holdings y «The $500 Million Man»; Fracasó en ocho empresas una tras otra y hoy maneja un imperio de nueve cifras con más de 600 empleados.

5. Convierte el desastre en una oportunidad

Esto me sucedió hace 20 años. Me despidieron de una empresa a la que ayude con un crecimiento del 300 por ciento. Cuando esta gran pérdida me sucedió, decidí que era momento de ser dueño de mi propio destino y tener mi negocio. Nunca perdí la fe en mis habilidades. Me concentré en mi capacidad para hacer las cosas bien. Me mantuve positivo y usé esa experiencia devastadora para forzarme a pensar en grande como nunca antes lo hice.

Dijo: Jim Mathers, CEO de North American Energy Advisory, Inc.

6. Derriba las barreras, cambia de dirección y acelera tu regreso

Si tuviera que empezar de nuevo, me pondría pausa y entraría en un estado de meditación y tranquilidad para enfocarme solamente en el resultado que espero de un nuevo proyecto. Establecer mis metas, la estrategia y construir un equipo dándoles un «por qué», vale más que el dinero o cualquier incentivo. Enfócate en la comercialización, las operaciones y las finanzas. Sé consciente de los números y recuerda: es un maratón, no una carrera.

Dijo: Roy McDonald, fundador y CEO de OneLife

7. Evalúa las fuentes de tu capital

Si lo has perdido todo, tienes dos opciones: renunciar o mirarte al espejo y contestar algunas preguntas importantes. Empieza con: ¿A qué capital (interpersonal, intelectual, física, espiritual y financiera) puedo acceder de inmediato para empezar de nuevo? Entiende que la vida a veces te brinda el respaldo que necesitas. Revisa el resultado y modifica tus pensamientos, tus palabras y tus acciones para crear el resultado que deseas.

Dijo: Craig Lack, CEO de ENERGI y fundador de Performance-Based Health Plans®

8. Comparte de inmediato tu nueva visión.

Actualiza los sistemas, el personal, los procesos y las finanzas. Comienza con lo que te gusta, trabaja en las áreas donde eres bueno y existe una necesidad de mercado. Crea un video convincente. Comparte tu visión. Prueba el mercado antes de invertir a profundidad. Si eres empresario, de todos modos deberías hacer esto cada año.

Dijo: Maury Rogow, CEO de Rip Media Group.

9. Reduce los gastos generales y reinventa a través de viajes

Existen estudios que demuestran que viajar mejora la creatividad, reduce el estrés y recarga las emociones. Yo empacaría mis ganas y comenzaría de nuevo en Tailandia. Tener menos posesiones y distracciones me dio la tranquilidad que necesitaba para ejecutar mi regreso. Un lugar desconocido puede traer consigo nuevas ideas.

Me puse a reflexionar sobre el momento en que las cosas salieron mal y sobre mi futura estrategia, mientras hacía yoga y bebía mi licuado de mango, concluí que mis gastos deberían ser alrededor de $1,000 por mes. Vendería productos o servicios a través del Internet, a clientes en países ricos.

Dijo: Phil Suslow, propietario de Oznium

10. Encuentra tu por qué

Lo perdí todo tres veces. Con base en mi experiencia, todo está en la mente. Tómate el tiempo necesario para restablecer tu actitud. Perderlo todo es muy duro, incluso devastador, pero andar por ahí con una mala actitud hace todo más difícil. ¡No existen las fiestas de consolación! Identifica la razón por la que construiste tu negocio. ¿Cuál era el propósito? Usa esto como motivación central para reconstruir. Todos lo malo pasará, pero debemos elegir hacia donde nos dirigimos durante las secuelas: lo superas o te hundes.

Dijo: John Hanna, autor de «Way of the Wealthy» y CEO de Fairchild Group.

11. Trabaja el networking como un loco

Descubre quién anda en lo mismo que tú. Identifica tus valores y haz una lista de preguntas que funcionen para determinar si alguien comparte tu visión. Invierte lo menos posible en eventos que sirven para conocer a personas que puedan ayudarte.

Incluso, puedes optar por sentarte en el vestíbulo sin ningún pase, seguro tendrás uno después de conectar con las personas indicadas. Sé valiente y habla con todos. Llegar a un evento a las 7am y sentarse en el bar hasta las 1am para hablar con alguien más, vale la pena. Aprende cómo hacer un seminario y no tengas miedo de pedir ayuda.

Dijo: Craig Handley, cofundador y CEO de ListenTrust.

Siempre que hablamos de los individuos excepcionales como Bill Gates, Elon Musk, Warren Buffet, entre otros, nos referimos a su lado más adusto. Su brillantez se confunde con seriedad y exagerada compostura. Pero recordemos que todos somos seres humanos, y ellos también han tenido momentos para relajarse y divertirse.

Nada más fíjese en usted mismo y piense ¿es una persona extremadamente seria y como dicen las tías ‘bien puesta’? Seguro sí y lo felicitamos por eso, seguramente es por eso que ha logrado sus metas, como obtener el puesto que quería, sacar los resultados de negocios que se propuso, tener una pareja que lo apoya de manera incondicional. Pero piense también ¿Ha tenido algún momento divertido o le contaron un chiste que lo hizo ‘reventar’ de la risa?

Apostamos que sí y eso mismo es lo que pasa con los millonarios y personas más exitosas. Sabemos que usted debe admirar a más de uno: tiene que saber de Richard Branson, un empresario con gran humor que constantemente cuando hace apuestas termina de payaso o disfrazado de asistente de vuelo. O se acuerda de Barack Obama, el ex presidente estadounidense que es capaz de ir a los programas de televisión más divertidos a burlarse de sí mismo.

Se trata de tener un carisma especial, porque tampoco queremos quitarle su seriedad, solamente le proponemos que se ‘suelte un poquito’ y se convierta en una persona que le vea a las cosas el lado alegre, como hacen los 200 individuos exitosos, entrevistados por el experto Kevin Kruse. Él pudo tener contacto con esas personalidades extraordinarias, incluyendo 7 multimillonarios, 13 atletas olímpicos y emprendedores realizados. Sus hallazgos fueron registrados por Travis Bradberry, autor invitado del portal Entrepreneur.com.

La mayor parte de las conclusiones de Kruse fueron el resultado de la siguiente pregunta:

“¿Cuál es su secreto número uno para lograr la productividad?”

Y al analizar las respuestas encontró unas fascinantes, que rayan en el lado más divertido de una persona: burlarse de sí misma. Estas son las más destacadas:

#1. Hacen cosas en bloques de 30 minutos

¿Se le ha pasado el tiempo mirando el reloj entre una hora y otra y no le alcanzó para nada? Es porque la mayoría de personas hacen bloques de media hora y 1 hora para sus actividades. Entonces por eso, el tiempo se desaprovecha.

Los productivos saben que el día ‘solo tiene’ 1.440 minutos y no hay nada más valioso que el tiempo. El dinero se pierde y se gana pero el tiempo perdido no se logra recuperar. La gimnasta olímpica Shannon Miller indicó que “todavía hoy llevo una agenda en que planeo cada minuto”. Conquiste el tiempo y manejará mejor su vida.

#2. Se concentran en una actividad a la vez

Si es de los que se considera ‘multitasking’, en realidad está usando una cortina de humo para empezar las cosas y terminar muy pocas. Defina cuál es la tarea más importante del día y dedíquele tres horas continuas, sin interrupciones.

#3. No tienen listas de pendientes

Las listas de pendientes son para botar a la basura, igual que el calendario del año pasado. Estudios han mostrado que el 41% de las cosas enlistadas jamás llegan a materializarse. Tener tantas cosas solo genera un estado de ansiedad, estrés e insomnio conocido com el efecto Zeigarnik, que explica que todas las cosas se quedarán en su mente hasta que sean completadas. Las personas productivas tienen todo anotado en el calendario (ponen fechas específicas y no se corren) y ‘mueren’ con esa planeación.

#4. Viajan en el tiempo para vencer la procrastinación

Si piensa constantemente en su ‘yo futuro’ no sabrá qué pasará y será inconsistente. Eso pasa al comprar vegetales para ser más ‘fit’ en la semana y el domingo tiene que botar todo la basura porque se descompuso. Las personas exitosas saben que las cosas deben hacerse en presente para forzar a sus Yo futuros a hacer lo necesario. Piense en cómo puede usted autosabotearse para vencerse a usted mismo.

#5. Cenan en casa

Una vez un reconocido actor de Hollywood ya fallecido dijo ‘¿Para qué voy a comer hamburguesa en la calle si tengo filete de carne en mi casa?’ y aunque hablaba de la infidelidad, la metáfora sirve para para recordar el valor que tiene la familia, el ejercicio, los trabajos de caridad. No todo puede ser largas jornadas en la oficina.

#6. Anotan en un cuaderno

Richard Branson ha dicho en varias ocasiones que no hubiera podido construir Virgin Group si no hubiera traído siempre un cuaderno en su mano. Por otro lado, el magnate griego Aristóteles Onassis dijo “Siempre lleva una libreta contigo. Escribe todo. Esa es una lección de un millón de dólares que no te enseñan en la escuela de negocios”. Las personas ultra productivas liberan sus mentes escribiendo todo.

#7. Revisan par de veces su correo

Si usted se ha quejado de estar eliminando correos todo el día ¡cambie de inmediato ese mal hábito! No hay nada más desgastante que estar mirando cada dos minutos su bandeja de mensajes o revisar cada vibración del celular. En su lugar, fije los tiempos para esa actividad para que sea más rápido y eficiente.

#8. No sufren ‘reunionitis’

Kruse habló con Mark Cuban, el inversionista del reality ‘Shark Tank’ para saber cuál era su mejor consejo de productividad y este dijo: “Nunca vayas a juntas a menos que alguien vaya a escribir un cheque”. Las juntas pueden ser las peores asesinas de la productividad. Empiezan tarde, no tienen a la gente correcta, se pierde el sentido de lo que se necesita hablar y se extienden. Debes evitar tener demasiadas juntas y cuando te toque manejar una, asegúrate de que sea corta y vaya al grano.

#9. Solo tocan las cosas 1 vez

Dejar ese sobre pendiente, o revisar ese correo ‘para después’ es un hábito tóxico que debe eliminar de una vez. Las personas exitosas solo hacen cosas una vez, si es algo que toma menos de 10 minutos lo atienden de inmediato. Esto reduce su estrés porque ya no tendrán un pendiente que esté dándole vueltas a la cabeza.

#10. Tienen una rutina matinal constante

La mayor sorpresa de Kevin al entrevistar a más de 200 personas exitosas fue que la mayoría de ellos quería compartir sus actividades matinales. Escuchó muchos hábitos, pero en general, la mayoría de estos individuos nutren sus cuerpos con un buen desayuno y mucho agua, mientras que sus mentes son fortalecidas con meditación u oración, lectura o leyendo el periódico.

 

 

 

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