Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"
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De todo un poco sobre los negocios y una vida llena de riquezas

Hace cinco años, leí un libro llamado La semana laboral de 4 horas y tomé una decisión que me cambió la vida: convertirme en emprendedor.

Fue aterrador y emocionante, y tuve visiones de convertirme en el próximo Mark Zuckerberg o Elon Musk. Pero primero, tenía que empezar en alguna parte.

Decidí comenzar mi viaje creando un blog exitoso sobre la vida óptima. Se sentía como un buen “escalón”, me movería en la dirección correcta sin abrumarme. Pero de inmediato, me encontré con tres desafíos:

1. Nunca había construido un blog.
2. No sabía cómo hacerlo.
3. No conocía a nadie que supiera cómo hacerlo.

En poco tiempo, la duda comenzó a extenderse a través de mi conciencia como un incendio forestal. Una parte de mí quería asustarme, entonces hiba a tomar una cerveza (o cinco) y tratar de olvidarme de esta idea loca … Pero, afortunadamente, tenía un arma secreta: un raro principio psicológico que llamo El Método Todo dentro (AIM).

En este artículo, te enseñaré cómo usar este modelo mental para generar un valor extraordinario y una tenacidad inquebrantable para que puedas aumentar radicalmente tus probabilidades de éxito en cualquier proyecto.

Este método es tu arma secreta para tener éxito en cualquier cosa

La inacción engendra duda y miedo. Acción genera confianza y coraje. Si quieres vencer el miedo, no te sientes en casa y pienses en ello. Anda y busca algo qué hacer.

– Dale Carnegie

Vivimos en una sociedad con el período de atención más corto en la historia de la humanidad, y la mayoría de las personas han olvidado el poder del enfoque radical.

En otras palabras, la mayoría de nosotros tendemos a comprometernos con algo … hasta que se vuelve demasiado difícil o aparece algo más emocionante. Dicen que quieren un resultado particular, pero todos hablan. En unas pocas semanas, se distraen o se desaniman, y no tienen nada que mostrar.

El método todo incluido es el opuesto. Se afirma que:

Si realmente quieres algo, debes hacerlo todo. Debes empujar todas tus fichas en el medio. Tener las bolas para ir por ello, y el personaje para seguir adelante.

Si no lo haces, seguirás siendo insípido, desviándote del camino en momentos de dificultad e insatisfecho con tu vida.

Pero cuando entras, sucede algo mágico.

Las fuerzas latentes dentro de ti se despertarán. Vas a cobrar vida de una manera completamente nueva. Y el universo se doblará.

Hackea tus dudas

Esto suena genial en teoría, pero ¿cómo lo hacemos en la práctica?

Aquí está el truco: tienes que ir por todo … estratégicamente. Porque, seamos honestos, es difícil comprometerse por completo con un proyecto cuando:

• No estás seguro de que vaya a funcionar.
• No estás seguro de que serás bueno en eso.
• No sabes si en realidad es tu camino.

Pero la única forma de averiguarlo es probarlo. ¿Así que, qué hacemos?

Volvamos a mi historia original por un minuto …

Como nunca había creado un blog exitoso antes, no sabía si lo disfrutaría o sería bueno en eso. Y mientras estaba entusiasmado con eso, no tenía forma de saber si este era realmente el camino correcto para mí. Así que comprometerse con ello me pareció aterrador.

Pero para tener una oportunidad de éxito, tuve que comprometerme. (¿Puedes ver la paradoja aquí?). Así que esto es lo que hice: “me comprometí estratégicamente”. Decidí participar durante un período de 6 meses, momento en el que evaluaría cómo iba este experimento.

Saca tus sueños para una prueba de manejo

En términos prácticos, me comprometí a ir desde el 1 de junio hasta el 1 de diciembre de 2011 (la misma fecha en que me graduaría de mi MBA y dejaría Australia para regresar a Canadá). Esto me dio una ventana de 6 meses para jugar por completo, probar cosas y ver si tenía lo necesario para lograrlo. BEBÉ DE TIEMPO DE JUEGO

Durante ese período de tiempo, le daría lo mejor de mí y a prueba de balas contra inseguridades, dudas y pensamientos débiles.

Durante los siguientes seis meses, cumplí con mi compromiso trabajando en el blog todas las noches después de mis clases de MBA durante 3 a 4 horas y permaneciendo el viernes por la noche mientras todos salían de fiesta.

Debido a que estaba tan concentrado, me sentí en llamas y no pasó mucho tiempo antes de que empezaran a llegar los resultados.

Dos días antes del final de los seis meses, tuve un artículo viral por primera vez y las cosas empezaron a estallar.

Evaluate

En mi viaje de regreso a Canadá, llegó el momento de evaluar el experimento haciéndome tres preguntas:

1. ¿Está funcionando este proyecto?
2. ¿Lo estoy disfrutando?
3. ¿Me está llevando en la dirección correcta?

Como la respuesta a los tres fue un rotundo “¡SÍ!”, Decidí volver a comprometerme por un año completo y ver a dónde me llevaría.

Poco después, el blog se convirtió en un negocio rentable, pude hablar en Stanford y UCLA, y comencé a vivir la vida que había imaginado mientras leía La semana laboral de 4 horas .

¿Y quieres saber la verdad? Nada de esto hubiera pasado si no hubiera empezado con el “compromiso estratégico” sólido de 6 meses.

Es tu turno de ir por todo

Así que ahora, vamos a darte la vuelta a ti:

¿Qué es un proyecto en el que has estado pensando o en el que estás trabajando … pero al que aún no te has comprometido?

¿Es un proyecto empresarial?

¿Una relación con cierta persona?

¿Es una transformación del cuerpo?

¿O un viaje espiritual?

Sea lo que sea, si no te comprometes, seguirás quedándote corto y decepcionado. Así que aquí está mi invitación para ti:

Comprométase a participar de manera estratégica respondiendo estas cuatro preguntas:

1. ¿Cuánto tiempo estás dispuesto a comprometerte?
2. ¿Qué trabajo necesitas poner?
3. ¿Qué apoyo necesitas?
4. ¿Qué malos hábitos necesitas eliminar?

Toma una decisión. Comprométete a ello. Y luego ve por ello.

Te sorprenderás de lo divertido que puede ser la vida cuando realmente la persigues, y de la rapidez con la que el éxito puede llegar a tu camino.

Como dijo T Harv Eker: “ Si solo estás dispuesto a hacer lo que es fácil, la vida será difícil. Pero si estás dispuesto a hacer lo que es difícil, la vida será fácil.”

Esto es para hacer lo que es difícil y obtener los beneficios para toda la vida.

En un mundo que está cambiando realmente rápido, la única estrategia que está garantizada para fallar es no tomar riesgos. – Mark Zuckerberg

Todos hemos fracasado en una presentación importante.

Tras semanas de cuidadosa preparación y práctica, sientes que estás listo para anotar un jonrón, pero llega ese día y, por algún motivo, ninguno de tus chistes resulta gracioso, balbuceas cuando hablas de los cálculos que hiciste y la tecnología parece estar en tu contra.

La vergüenza y el golpe para tu autoestima pueden manifestarse de maneras ilimitadas —y algunas veces pareciera que lo hacen todas al mismo tiempo— y la respuesta de nuestro cuerpo al fracaso incluso puede asemejarse a la del dolor físico, según escribe Bradley Staats, profesor adjunto de la Escuela de Negocios Kenan Flagler de la Universidad de Carolina del Norte, en Never Stop Learning: Stay Relevant, Reinvent Yourself and Thrive.

“Respondemos de esa forma y luego nos sentimos mal de haberlo hecho, entonces tratamos de esconderlo en lugar de aprender de ello”, explicó Staats. “No deberíamos sentirnos avergonzados de la reacción. Es natural”.

Aunque la mayoría de la gente prefiere procesar el fracaso por su cuenta y pasar a otra cosa lo más pronto posible por miedo a hacer una escena o parecer poco profesional, darse tiempo para reflexionar y hablar sobre los resultados indeseados puede ayudar considerablemente a crear lugares de trabajo más agradables, de confianza y, además, productivos.

Sin embargo, primero hay que hablar de lo que sucedió.

Curso básico para hablar del fracaso

Tras fracasar —ya sea en público o en privado— puede ser estresante iniciar una conversación sobre lo que ocurrió con tus compañeros de trabajo o tu jefe, en especial si te encuentras en las primeras etapas de tu carrera y no te sientes seguro de tener mucho capital profesional con el cual trabajar.

“Creo que casi todos pueden beneficiarse de compartir y escuchar otro ángulo”, comentó Tasha Eurich, una psicóloga organizacional que reside en Denver. “Es saludable preguntar qué salió mal en una reunión. Tienes que involucrar a otras personas en el proceso de aprendizaje”.

Puede resultar tentador esconderte detrás de la seguridad de alguna herramienta de comunicación grupal como Slack o en el correo electrónico, pero hablar en persona sobre el fracaso puede ser particularmente efectivo para construir relaciones más fuertes entre los colegas.

La capacidad de transmitir el tono, el lenguaje corporal y otras reacciones no lingüísticas suele tener un efecto positivo y humanizador en estas conversaciones; todo eso se pierde en los correos electrónicos, explicó Staats.

También vale la pena pensar cómo hablar del incidente: una sesión con mucha palabrería y desahogo puede ser catártica, pero también corre el riesgo de convertirse en egocéntrica o melodramática.

“En lugar de contar toda la historia de lo terrible que salieron las cosas, puedes empezar con un: ‘¿Me puedes ayudar con esto?’”, sugirió Staats. “Hemos visto que cuando haces preguntas a los demás, por lo general la mayoría verdaderamente quiere ayudar”. Agregó que al hacer la pregunta “activamos en ellos ese espíritu de ayuda”.

Además es recíproco. Cuando nuestros colegas nos hacen preguntas, es más probable que nos formemos una opinión positiva de ellos porque vemos que recurren a nosotros con humildad al percibir que nuestros conocimientos son valiosos, según Staats.

“Cuando eso ocurre, en realidad lo tomamos como un cumplido”, comentó.

Usa tus fracasos para hacer amigos

En una nueva publicación, la coautora Alison Wood Brooks, profesora asistente de la Escuela de Negocios de Harvard, descubrió que hablar sobre los fracasos puede ayudar a humanizar a la persona que comparte la experiencia al hacerla más accesible y cercana en el trabajo.

Además, aumenta en general los niveles de la llamada “envidia de la buena”, que puede motivar e impulsar a los colegas a desempeñarse mejor.

Sin embargo, el enemigo de la envidia de la buena, según el artículo, es la “envidia de la mala o malintencionada”: la que sienten los demás cuando hablamos de nuestros logros con mucha más frecuencia que de nuestros momentos difíciles.

Proyectar esa imagen de perfección puede ser particularmente nocivo para quienes están en posiciones de liderazgo, pues pueden ser considerados hipócritas, según descubrieron Brooks y sus colegas.

Una forma sencilla de entender esto es observar las vidas pulidas, pero poco realistas, que muchos de nosotros presentamos en las redes sociales.

“En Instagram y Facebook, la gente publica una imagen curada, resplandeciente y hermosa de sí misma, que contribuye a la creencia general de que los demás no experimentan tantos fracasos como nosotros”, manifestó Brooks.

En última instancia, los investigadores descubrieron que hablar sobre el fracaso —tanto durante como después del hecho— puede ayudar a cultivar relaciones más cercanas con los colegas.

Fracasa productivamente

Además de ayudarte a parecer más accesible y agradable, hablar sobre el fracaso y alentar a tus pares a hacer lo mismo también puede hacerte un trabajador más eficiente.

Amy Edmondson, profesora de Liderazgo y Administración en la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, ha estudiado tres tipos de fracaso: el fracaso evitable, el fracaso complejo y el fracaso inteligente.

Los dos últimos tienen el mayor potencial para promover el aprendizaje en el trabajo.

“Los fracasos complejos ocurren cuando sabemos bien qué necesita hacerse. Contamos con procesos y protocolos, pero una combinación de factores internos y externos se unen de tal forma que producen un resultado fallido”, explicó Edmondson.

“Estos tipos de fracasos ocurren todo el tiempo en la atención hospitalaria, por ejemplo, en la que hay demasiada volatilidad o complejidad en el entorno, de tal modo que las cosas simplemente suceden”.

Edmondson agregó que es difícil decir quiénes son los responsables de los fracasos complejos, pero que mantenerse atento a estos tipos de errores puede ayudar a mejorar los procesos existentes.

De igual modo, el fracaso inteligente tiene lugar cuando estamos trabajando en áreas en las que no tenemos experiencia o pericia, o en áreas que son inexploradas en un sentido amplio de la industria.

“Tal vez lancemos un producto nuevo que nunca ha estado en el mercado y es un fracaso. ¡Deberíamos decirles a todos!”, aconsejó Edmondson.

Cuando un fracaso inteligente se esconde o no se menciona, otros corren el riesgo de repetir exactamente los mismos errores. ¿El resultado? Organizaciones cada vez más ineficientes que repiten los mismos errores, en lugar de aprender de ellos.

Según Sara Canaday, entrenadora ejecutiva y autora de You — According to Them, el aumento en la cantidad de empresas emergentes ha hecho mucho más aceptable celebrar abiertamente un fracaso inteligente.

“De repente, la gente dice cosas como: ‘Fracasa rápido o aprende de los fracasos’. Esta frase es totalmente nueva en la nomenclatura empresarial”, manifestó.

Al vincular la resiliencia a la innovación y el crecimiento, las empresas emergentes contribuyen a una cultura profesional general que enmarca el fracaso como una experiencia positiva de aprendizaje. De igual modo, muchos gerentes de contrataciones buscan cada vez más que los candidatos a un puesto de trabajo sean resilientes.

Esto quiere decir que puede beneficiarte en gran medida aceptar reflexivamente la pregunta tan frecuente en las entrevistas de trabajo en la que debes hablar sobre una ocasión en la que hayas fracasado y cómo superaste el desafío.

Eurich recuerda un proceso de entrevista en el que un candidato no podía reconocer o pensar en ningún error profesional que hubiera cometido.

“Contra mi consejo, lo contrataron de todos modos”, manifestó. “Acabó siendo uno de los empleados más problemáticos tanto desde la perspectiva del desempeño como la jurídica. Es sumamente importante filtrar a la gente a nuestro alrededor con base en su disposición a hablar de sus fracasos”.

Conoce a tu público

Incluso cuando te sientas cómodo con la idea de compartir tus fracasos en el trabajo, es importante recordar que no todas las empresas tienen una cultura que dé la bienvenida o incluso tolere este tipo de apertura.

Ello no quiere decir que los empleados no puedan crear “espacios seguros” entre ellos para compartir sus dificultades. De hecho, Edmondson alienta que se haga, pero es probable que factores como la antigüedad tengan impacto en la recepción de las conversaciones sobre el fracaso.

En un artículo reciente, Brooks habló sobre el profesor de Princeton Johannes Haushofer, quien publicó un “CV de fracasos” compuesto por una larga lista de “puestos, becas y premios” para los cuales se había postulado y había sido rechazado.

Haushofer comentó que escribió por primera vez su currículo en 2010 “en respuesta a un amigo que no había obtenido algo que había solicitado, para consolarlo”.

“En 2016”, recordó, “unas personas cercanas a mí no obtuvieron una oportunidad que querían, así que lo actualicé y también se los envié. Parecía que era bien recibido, así que lo seguí actualizando”.

De hecho, la mayoría de los correos electrónicos positivos que ha recibido desde que publicó el CV de los fracasos en su página web han provenido de estudiantes de doctorado más jóvenes, quienes han expresado su alivio y encontrado solidaridad en sus dificultades.

“Si un estudiante de doctorado de primer año que es relativamente desconocido publicara un currículo de sus fracasos, bueno, tal vez no funcionaría tan bien”, afirmó Brooks.

La académica reconoció que para los jóvenes profesionistas es más arriesgado hablar sobre el fracaso de manera global, pero dijo que si los trabajadores recién llegados encuentran el público correcto —a saber, sus pares profesionales y no sus superiores— para hablar sobre los fracasos, vale la pena, ya que se obtiene el beneficio de construir confianza y humanizar a los demás.

“Si estás comiendo con uno de tus pares, entonces revelar el fracaso es una estrategia magnífica para inducir niveles de simpatía al reducir la envidia malintencionada”, comentó Edmondson.

Hablar sobre esa presentación que salió mal puede ser arriesgado, pero vale la pena tomar ese riesgo siempre y cuando lo hagas intencionalmente (en especial si estás harto de no ser invitado al bar después del trabajo).

Unos helicópteros chinos a control remoto fueron el primer sueño de Abraham Cabrera, quien hace 14 años se endeudó para comprar 100 y venderlos en una expo en la Ciudad de México. la historia fue un éxito… por tres días.

Logró colocarlos en tiendas departamentales y jugueterías, pero solían regresarle casi todos por su mala calidad. Algunas personas no le pagaron. Después de unos años y de perder parte de su inversión, dejó el proyecto.

En el 2011, después de casarse, se mudó a Salzburgo, Austria, y consiguió un trabajo del cual fue despedido meses después. “Me dijeron que mejor regresara a México. El orgullo, una hija en camino y empezar de cero me dieron ánimos.” Con sus ahorros decidió importar productos orgánicos. La licencia tardó un año, pero tampoco era un gran negocio. El emprendedor pensó en desistir y regresar.

“Un día vi un local vacío cerca del centro de Salzburgo, el dueño me lo ofreció. Lo hice un café y tienda de diseño” y así surgió Die Cabreras, restaurante mexicano enclavado en una de las principales zonas turísticas de Austria.

Los emprendedores enfrentan una realidad común: las probabilidades de fallar son altas, pero esto no debe abrumarlos, sino impulsarlos a cultivar su resiliencia y entender que deben reinventarse constantemente. En México, el 98% de las empresas son micro, pequeñas y medianas (mypymes) que generan más del 70% de los empleos, pero sólo contribuyen con el 52% del Producto Interno Bruto.

En promedio, la esperanza de vida a nivel nacional de un negocio es de 7.8 años, pero varía según el sector económico, el estado y el municipio en el que se encuentren, de acuerdo con la investigación Esperanza de vida de los negocios en México del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

De 100 nuevas empresas en el sector manufacturero, solo 40 sobreviven al quinto año de vida; en el sector comercio, la cifra es de 66, y en los servicios privados no financieros, sólo 36. De esta manera, 65% de los negocios muere al quinto año, según el promedio nacional.

A nivel estatal, Tabasco tiene la menor esperanza de vida del país, con un promedio de 5.3 años; en Guerrero, es de 5.7 años; en la Ciudad de México, la esperanza es de 7.8 años, y en Yucatán de 9.1.

Barreras internas

El informe Doing Business 2017 del Banco Mundial ubica a México en el puesto 90 de 190 países en cuanto a la facilidad para hacer negocios. La apertura de una empresa lleva en promedio 7.8 trámites que toman 8.4 días. México encabeza a los países de América Latina en el ranking, pero, pese a que el gobierno ha implementado un programa para que la constitución de mipymes se dé en cuestión de 24 horas vía internet, esto aún no se refleja en una mejora en el ranking.

Los emprendedores en México pueden enfrentar varias dificultades para abrir su negocio. Entre las principales destacan: corrupción, altos impuestos, bajo nivel de acceso a financiamiento, delincuencia, cargas administrativas y falta de información.

Estos factores desmotivan y bloquean el crecimiento, lo que hace que sólo dos de cada 10 mipymes sobrevivan después del segundo año de operaciones, de acuerdo con un informe del Observatorio Nacional del Emprendedor y del Failure Institute, el brazo de investigación de Fuck Up Nights, un movimiento de emprendimiento.

La corrupción es el elemento que más afecta a los emprendedores debido a todos los problemas que conlleva. El estudio señala que la corrupción ha afectado al 55% de las mipymes: mientras que 12% de ellas pagaron un soborno, el promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos es de 8%. Los sobornos recortan 15% del capital disponible por año.

Las razones por las que pagan sobornos son varias y van desde acelerar un trámite hasta obtener un contrato público. “Un Estado de Derecho débil es un factor con el que remamos contra corriente, en particular, con la forma en la que podemos ejercer contratos. Es más fácil que alguien quiebre si no le pagan”, dice Fernando Lelo de Larrea, cofundador del fondo de capital emprendedor ALL Venture Partners y socio de Fondeadora.

Los países en vías de desarrollo generalmente presentan más quiebras y su esperanza de vida es menor, dice Leticia Gasca, directora ejecutiva del Failure Institute. Para muestra de ello, señala, en México sólo sobreviven el 25% de las empresas al segundo año de vida; en Colombia, el 41%; en Argentina, sólo 7% llega a los dos años; en Chile, 25% desaparece en el primer año, y en Estados Unidos, el 30% no llega a los tres años.

Datos del Journal of Business Venturing Insights arrojan que, luego de un fracaso, 65% de los emprendedores que se vuelven a aventurar en un nuevo negocio no tenía más que una sola experiencia. El 57% es un emprendedor ‘serial’, es decir, ya ha tenido varias experiencias al emprender, en tanto que 29% de quienes lo intentan una vez más operan más de un negocio a la vez.

Vivir es fallar

Una persona que es despedida o una empresa que quebró suelen ser satanizadas en una cultura en la que el fracaso se concibe como una debilidad, pero éste no es más que la realidad de la existencia y debe superarse. Alguien que fracasa y está dispuesto a aprender de su infortunio puede tener una resurrección exitosa, ya que sólo los emprendedores que son capaces de aprender de sus errores salen avante.

“El fracaso no puede estar asociado con una narrativa de pérdida, sino de aprendizaje, y cada vez más los grandes emprendedores y visionarios tienen esta narrativa después del fracaso”, dice Margarita Mayo, profesora de liderazgo en la IE Business School de Madrid. El fracaso es algo inherente al emprendimiento, pero siempre le dejará las mejores lecciones al emprendedor que está dispuesto a resurgir.

“El fracaso es parte del camino. Emprender es un proceso de autoconocimiento y de definir qué riesgos estás dispuesto a asumir. Si tu negocio fracasa, tienes que seguir adelante y a lo mejor es la oportunidad de hacer otra cosa en la que tengas más posibilidades de éxito”, dice Gasca.

Para sobreponerse del fracaso no sólo se necesita pasar por un proceso de duelo y aceptarlo; también se requiere de una mentalidad resiliente, capaz de adaptarse a escenarios perturbadores o a estados y situación adversas.

“La palabra clave para asociar con el fracaso es el aprendizaje (…) En la medida en que digas yo ya experimente esto, ya aprendí estas condiciones, te motiva a decir: la próxima vez lo haré mejor”, dice Lelo de Larrea.

Los especialistas coinciden en que un fracaso es la oportunidad para entender qué fue lo que falló y cómo superarlo. Pero lo cierto es que el emprendedor debe sentir verdadera pasión por lo que hace, estar plenamente seguro que el proyecto en el que está involucrado es lo que quiere hacer.

“No puedes parar de aprender, no puedes quedarte estancado. Cuando no tienes impulso del fracaso es un motivo de alarma porque luego los problemas vienen de golpe y de manera inesperada”, dice Mayo.

Los fracasos más comunes

Los emprendedores tienen que enfrentar aspectos como un alta regulación, crisis económicas, nuevos competidores o cambios legislativos y, en varios casos, altos niveles de inseguridad, que muchas veces los obligan a cambiar su ubicación o cerrar. Por eso los especialistas coinciden en que los factores de personalidad o una inteligencia emocional deficiente en el emprendedor son determinantes para el fracaso.

De acuerdo con Mayo, el fracaso se debe a que los emprendedores no saben adaptarse y se resisten al cambio. “Cuando los escuchas contar sus fracasos es más común que le echen la culpa al mundo, pero cuando contestan una encuesta en la que se ven obligados a aterrizar por qué su negocio fracasó es más sencillo ver que fue a causa de factores internos”, dice Gasca.

Fernando Lelo de Larrea considera que una de las principales razones del fracaso entre los emprendedores es que su oferta no es apreciada por el mercado, es decir, no resuelven una necesidad o su idea es poco innovadora. Para Mayo, otra de las causas es la falta de visión o estrategia, esto es, no pensar en el largo plazo.

“Muchos de ellos pierden de vista el aspecto internacional del mercado. El buen emprendedor ve cosas que muchos no ven. La visión es el factor más importante y la falta de ello lleva al fracaso”, dice la académica del IE Business School.

Además de las anteriores, el Failure Institute identificó en una encuesta otras cinco causas para el fracaso de los emprendimientos:

1. Ingresos insuficientes. Gran parte de los emprendedores fracasó porque se le acabó el dinero, esto es, su negocio no les dejó lo suficiente para mantener el nivel de vida al que estaban acostumbrados.

2. Falta de indicadores. Pocos prestan atención a las razones financieras de la empresa, algunos ni siquiera saben si tienen utilidad o pérdida al final del ejercicio, ya que no llevan la contabilidad.

3. Falta de análisis. Un análisis de los procesos de la empresa puede evitar que muchas fracasen en aspectos tan básicos como ver si sus clientes están satisfechos. Sin análisis, es común que los errores se repitan de forma constante.

4. Planeación deficiente. Varios emprendedores suelen contar con un plan de negocios que está basado sólo en supuestos. De acuerdo con Gasca, la experiencia ha demostrado que una buena planeación se basa más en el modelo CANVAS, que permite ir ajustando el plan.

5. Problemas en la ejecución. Es la más difícil de prevenir y habla de un emprendedor que ya tiene experiencia, que es un buen líder, pero que no ejecuta adecuadamente su plan de negocios.

Lecciones desde el fracaso

El fracaso debe ser visto como un escalón más en el camino al éxito y los emprendedores deben aprender de lo que los hizo fallar.

Para superar las principales causas de fracaso los especialistas recomiendan:

1. Conocer el mercado en el cual desenvolverán su nuevo negocio, esto es, hacer una investigación de mercado.

2. Tener una visión a futuro, si bien, la sostenibilidad es muy difícil, es muy importante tener una visión a mediano y largo plazo para tener una visión a futuro del mercado.

3. Ahorrar el dinero suficiente para vivir uno o dos años para poder enfrentar los gastos inevitables, mientras que la empresa rinde frutos.

4. Contar con un contador de planta que esté al corriente de los procesos financieros de la empresa y evitar sorpresas, como notar que están hundidos en deudas o no tienen dinero para pagar a sus empleados o proveedores.

5. Evitar la idealización de su negocio, de lo contrario, no podrán analizarlo de forma objetiva.

6. Dejar de lado la planeación excesiva y optar por un plan de negocios que puedan ir modificando de acuerdo a la realidad.

7. Para evitar problemas en la ejecución deben comprobar si sus hipótesis también son lógicas para el cliente final.

8. “Hay muchos que no aprenden de su fracaso y creo que eso se debe a que pensamos que aprender del fracaso es algo automático, pero la experiencia demuestra que, para realmente aprender sí hay que hacer un proceso consiente y analizar qué fue lo que sucedió”, comenta Gasca.

Uno de los primeros pasos para superar el fracaso es aceptarlo y no ocultarlo ni a los socios, inversionistas, empleados o a la familia, ya que esto puede acarrear problemas mayores.

Gasca aconseja cultivar la resiliencia emocional y practicar la atención plena o mindfulness, un entrenamiento mental para evitar navegar en pensamientos catastróficos. “Dicen que la resiliencia es más importante que el coeficiente intelectual y lo que más incide en ésta es la forma en la que interpretamos las cosas que nos suceden.”

Otra recomendación es crear una red de confianza con amistades o familia, ya que las personas más resilientes son las que tienen conexiones sociales más fuertes.

También es recomendable hacer un proceso post mortem con los involucrados en el negocio para evaluar qué fue lo que no funcionó y qué se puede aprender. Los resultados de esto deben ponerse por escrito para que las lecciones aprendidas no se olviden.

“Las probabilidades de fracaso son altísimas y la idea es cómo quitamos este estigma de que el fracaso es algo malo”, dice Lelo de Larrea, quien indica que si bien no se trata de celebrarlo, debe ser tomado como un aprendizaje.

Además de la pasión por emprender en algo que realmente esté convencido, el emprendedor también necesita ser original, tener una identidad que lo diferencie de otros. “Mi concepto es simple: IDENTIDAD.

Todos tenemos una, pero a veces queremos ser o copiar al otro”, dice Abraham Cabrera, quien en su un nuevo restaurante en Salzburgo planta y cosecha lo que sirve, usa mobiliario de artesanos zapotecos y gran parte de los productos que vende son elaborados por pequeños productores mexicanos.

Cabrera, ahora de 34 años, ha conseguido algo que para muchos emprendedores puede resultar difícil de imaginar: reinventarse en otro país, con una cultura diferente y otro idioma. Su nueva meta en el mediano plazo es emprender una vez más, pero ahora en México. Él sí aprendió del fracaso y vivió para contarlo.

Mucho se habla del poder de la mente y los cambios que puede lograr una persona en su vida si enfoca su energía en conseguir lo que se propone. El pensamiento positivo es clave para una vida exitosa, donde la mente juega un rol elemental y depende de la misma persona, aunque no es la única variable.

Según un estudio realizado por el American Journal of Epidemiology las personas optimistas tienen el 40% menos de probabilidad de sufrir un accidente cerebrovascular o cardíaco, así que también es clave para la salud.

La mente tiene la capacidad de procesar las circunstancias de la vida -buenas o malas- para transformarlas en situaciones que aportan al crecimiento y desarrollo del individuo.

De una manera u otra el pensamiento positivo significa elegir entre las distintas posibilidades que se presentan en el día a día, buscando las mejores alternativas para cumplir los retos, esa es la mejor manera para conseguirlos de forma tranquila y con alta probabilidad de obtener los mejores resultados.

Los expertos indican que el positivismo es una herramienta para romper barreras personales, que se puede explicar en una frase: “La pregunta no es quién va a dejarme; sino quién va a pararme”, de Ayn Rand; es darle a la vida un enfoque de “lo voy a lograr”, ya que el negativismo no hace parte de las personas que son exitosas.

Pero, ¿cómo ser alguien positivo?

A pesar de tener actitudes arraigadas en la forma de ser, las personas pueden fomentar el optimismo, o sea, pueden entrenarlo.

Distintos expertos advierten que se deben incluir hábitos en la rutina para aprender a encontrar el lado bueno de cualquier situación.

1. No tomarse las cosas personales:

Existen diferentes sucesos que pueden herir la autoestima de las personas cuando no se saben manejar, por ejemplo, en el aspecto laboral, muchas veces las retroalimentaciones entre equipos de trabajo pueden tomarse de manera personal, lo que creará una posición subjetiva sobre cualquier acción o comentario como algo negativo, cuando no lo es.

2. Sin críticas o quejas:

Las personas que por lo general viven todo el tiempo criticando y quejándose de otras, se quedan ahí, no pueden cumplir con sus metas personales y laborales, su condición de negatividad las hace quedarse en la mediocridad.

La mente del ser humano tiene la capacidad de cambiarlo todo, solo falta proponérselo y convertirse en alguien exitoso.

3. Los errores son aprendizajes:

No se puede tomar cada pequeño fallo o error como un drama, se pierde la actitud positiva. Se debe asumir como una enseñanza para conquistar las metas propuestas.

4. Construyen sus días:

Las personas positivas no esperan un buen día, lo hacen realidad. Hay que empoderarse y tener una posición activa para entenderse como constructor de su propia vida.

5. El pasado es pasado:

Lo que ha pasado en la vida, sea éxito o fracaso, es solo eso: pasado. Las personas positivas trabajan por cumplir metas y no tienen tiempo para llorar por lo que pudo ser, tampoco para vanagloriarse de lo que han conseguido.

6. Capacidad de deshacer:

Las personas positivas son capaces de terminar con lo que no es saludable en sus vidas, creen fielmente en su capacidad de acabar con todo aquello que se considere como negativo y que afecte su vida.

7. Dar las gracias, siempre:

Ser amable, saludar y dar las gracias son signos de una persona positiva, entiende que estas acciones -sencillas- le cambian la actitud a su entorno y a su vida misma.

Un símbolo y ejemplo

El cantante Rodolfo Enrique Cabral, conocido como Facundo Cabral, es una insignia del lado positivo que puede tener un ser humano; amante de la naturaleza, era considerado un filósofo y además un gran ser humano.

Las letras de sus canciones, donde plasmaba sus pensamientos, son la prueba más clara del cariño que siempre profesaba por la vida.

A pesar de haber llevado una infancia y juventud complicadas, aplicó de forma perfecta los mandamientos de las personas exitosas y positivas.

A él, las circunstancias de la vida intentaron acabar con la espiritualidad que dominaba y le puso pruebas como -por ejemplo- la muerte de su hija y de su esposa en un terrible accidente de tránsito.

Ante la magnitud de esa tragedia, Facundo no dejó de creer, vivió momentos complicados pero al final primó el positivismo que lo había caracterizado. Canalizó la energía y por medio del canto, encaminó su mente para seguir por encima de los obstáculos que le puso la vida.

Cantar a favor de las causas sociales, promover iniciativas de paz y su creencia profunda de que el ser humano podía ser mejor, lo inmortalizaron.

Cientos de historias se cuentan alrededor de su vida, las cuales incrementan su leyenda.
Un hito que terminó el 9 de julio de 2011, cuando fue asesinado en Guatemala en un aparentemente atentado dirigido a un empresario que lo acompañaba.

Hasta el último momento el destino, que no quiso sonreírle a él, no pudo arrebatarle el optimismo que siempre lo caracterizó.

Hay varios programas en los cuales los chefs compiten para preparar el mejor platillo al combinar diversos ingredientes. Usualmente, el ganador recibe cierta cantidad de dinero y también el derecho a presumir.

En el mundo culinario, ganar este tipo de concursos es algo grande y, aunque los chefs aman la comida y cocinar, luchar contra reloj frente a las cámaras no les gusta tanto.

La otra noche pude ver como una chef introvertida y talentosa se retaba a sí misma a dejar su zona de confort y derrotar a tres concursantes para triunfar. En ese momento, ella estaba muy emocionada y sabía que enfrentar su miedo era el movimiento correcto. Aunque eso no lo hizo más fácil.

La gente piensa que soy extrovertido pero, aunque creo que en muchas situaciones esto es verdad, no quiere decir que estoy cómodo saliéndome de mi zona de confort. Si quieres grandes cosas en la vida, debes enfrentar tus miedos. Y como eso es lo que siempre he querido, eso es lo que siempre he hecho.

La razón por la que tomé esa decisión tiene que ver con aquello contra lo que todos luchamos.

Yo estuve bendecido con un padre que no se arriesgaba. Tomó un trabajo que estaba muy por debajo de sus capacidades porque amaba a mi madre y quería comenzar una familia y creo que eso lo atormentó hasta el día de su muerte.

Solía pensar que mi padre no llegó más lejos debido a que se entregó al miedo. Luego me di cuenta de que había sacrificado mucho para asegurarse de que tuviera una mejor vida de la que él tuvo. Le gustaba decir “no cometas los mismos errores que yo”. Siempre supe lo que quería decir, pero llegué a pensar que si yo nunca hubiera nacido, ¿mi padre hubiera cometido esos errores?

Como puedes imaginar, he hecho un poco de introspección sobre lo que detiene a la gente al seguir sus sueños. Creo que eso tiene algo que ver con mi profesión. De cualquier modo, he identificado cuatro razones por las que la gente no busca llegar más lejos:

Miedo

Esta es una razón poderosa, no sólo porque algunas cosas dan terror, sino porque mucha gente no tiene el coraje para enfrentar sus miedos.

Escogen vivir en negación o lo que Henry Thoreau llamaba “vidas en desesperación silenciosa”. Es una elección. Aunque no estés consciente, en algún nivel, sabes más de lo que crees respecto a lo que haces o la razón por la que no lo haces.

Prioridades

Seguro has escuchado mucho sobre la procrastinación. Hay todo tipo de artículos sobre como disminuir esto y llegar a ser más productivo.

Todo es mentira. Si procrastinas es por una razón y es usualmente porque tienes miedo o porque realmente no es tu prioridad. Para lograr grandes cosas, éstas tienen que ser tu prioridad. Si no, encontrarás muchas escusas para no hacerlo.

Inercia

Escuchamos mucho respecto a las circunstancias que evitan que la gente se vuelva exitosa. Conozco a personas que triunfaron y que iniciaron desde cero, uno de ellos soy yo, por eso me cuesta trabajo entender esta situación.

También he visto a muchos niños irse por el camino equivocado antes de siquiera saber que tenían otras opciones, a eso lo llamo inercia.

Malos consejos

No todos tienen mentores y no todo el que da consejos debería estarlos dando. Eso puede ser una consecuencia de porque la gente no va más allá.

Estoy seguro de que nunca he conocido a alguien que debería haber llegado lejos en su vida pero no lo hizo debido a que recibió malos consejos.

La verdad es que hacemos todo por alguna razón. Aunque haya un componente extraño en la vida, el resultado de las cosas es un factor de las decisiones que tomamos aunque no estemos conscientes de que lo estemos haciendo. Yo elegí seguir el consejo de mi papá, apunté al cielo y eso me sirvió bastante.

¿Qué sucede cuando todo se desmorona y lo pierdes? Estos empresarios exitosos y miembros de The Oracles, que han empezado desde cero más de una vez, nos explican lo que harían si lo perdieran todo de nuevo.

1. Encárgate de cubrir la renta, luego, piensa en iniciar otro negocio

A partir de que mi renta estuviera cubierta, yo iniciaría un negocio. No importaría si se tratara de un stand de hot dogs en la esquina o si fuera un local de tecnología, siempre y cuando yo confié en el producto. Me gustaría ser parte de un negocio prometedor y comenzar a vender porque es lo que hago bien. Dijo: Barbara Corcoran, fundador de The Corcoran Group y Shark on Shark Tank

2. Construye un régimen de Blockchain

La tecnología Blockchain acelera las transacciones, reduce los costos y las posibilidades de fraude. Piensa en esto como un registro de contabilidad y una base de datos que nadie puede manipular. Toda la información es totalmente transparente. Si tuviera un lema para reconstruir los negocios tras mi nuevo comienzo, sería «promover la libertad a toda costa». Dijo: Tim Draper, socio fundador de DFJ

3. Lee algunos testimonios y rodéate de buenos amigos

Antes que nada leería algunos testimonios. Trata de entender como otros se han recuperado de las grandes caídas. Sin haber vivido alguna experiencia parecida, puedes sentir que lo que te sucede es un acontecimiento que pasa una vez en la vida y que nunca le ha sucedido a nadie más.

Puedes estar en la cima o en el suelo. No te aísles cuando estés en declive. Los humanos somos animales sociales. No importa que tan malo sea, piensa en un funeral: si estas acompañado de 150 personas te sentirás mejor. Tu circulo de amigos te brindara seguridad. Muchos estudios demuestran que pasar tiempo con los amigos es la mejor manera de recuperarse de la depresión, la ansiedad y los momentos malos.

Dijo: Tai López, inversionista y asesor de muchos negocios multimillonarios que ha construido un imperio en línea de más de ocho cifras.

4. Dedica tres días de duelo y después planea tu regreso

He fallado las veces suficientes en el ámbito empresarial que planear un nuevo comienzo me es familiar. Dedico tres días para llorar la pérdida de un negocio importante, después de eso hago un plan para ejecutar mi regreso, reconstruir mi capital y la infraestructura. Pongo recordatorios varias veces al día para priorizar la ejecución de mi nuevo plan.

Dijo: Com Mirza, CEO de Mirza Holdings y «The $500 Million Man»; Fracasó en ocho empresas una tras otra y hoy maneja un imperio de nueve cifras con más de 600 empleados.

5. Convierte el desastre en una oportunidad

Esto me sucedió hace 20 años. Me despidieron de una empresa a la que ayude con un crecimiento del 300 por ciento. Cuando esta gran pérdida me sucedió, decidí que era momento de ser dueño de mi propio destino y tener mi negocio. Nunca perdí la fe en mis habilidades. Me concentré en mi capacidad para hacer las cosas bien. Me mantuve positivo y usé esa experiencia devastadora para forzarme a pensar en grande como nunca antes lo hice.

Dijo: Jim Mathers, CEO de North American Energy Advisory, Inc.

6. Derriba las barreras, cambia de dirección y acelera tu regreso

Si tuviera que empezar de nuevo, me pondría pausa y entraría en un estado de meditación y tranquilidad para enfocarme solamente en el resultado que espero de un nuevo proyecto. Establecer mis metas, la estrategia y construir un equipo dándoles un «por qué», vale más que el dinero o cualquier incentivo. Enfócate en la comercialización, las operaciones y las finanzas. Sé consciente de los números y recuerda: es un maratón, no una carrera.

Dijo: Roy McDonald, fundador y CEO de OneLife

7. Evalúa las fuentes de tu capital

Si lo has perdido todo, tienes dos opciones: renunciar o mirarte al espejo y contestar algunas preguntas importantes. Empieza con: ¿A qué capital (interpersonal, intelectual, física, espiritual y financiera) puedo acceder de inmediato para empezar de nuevo? Entiende que la vida a veces te brinda el respaldo que necesitas. Revisa el resultado y modifica tus pensamientos, tus palabras y tus acciones para crear el resultado que deseas.

Dijo: Craig Lack, CEO de ENERGI y fundador de Performance-Based Health Plans®

8. Comparte de inmediato tu nueva visión.

Actualiza los sistemas, el personal, los procesos y las finanzas. Comienza con lo que te gusta, trabaja en las áreas donde eres bueno y existe una necesidad de mercado. Crea un video convincente. Comparte tu visión. Prueba el mercado antes de invertir a profundidad. Si eres empresario, de todos modos deberías hacer esto cada año.

Dijo: Maury Rogow, CEO de Rip Media Group.

9. Reduce los gastos generales y reinventa a través de viajes

Existen estudios que demuestran que viajar mejora la creatividad, reduce el estrés y recarga las emociones. Yo empacaría mis ganas y comenzaría de nuevo en Tailandia. Tener menos posesiones y distracciones me dio la tranquilidad que necesitaba para ejecutar mi regreso. Un lugar desconocido puede traer consigo nuevas ideas.

Me puse a reflexionar sobre el momento en que las cosas salieron mal y sobre mi futura estrategia, mientras hacía yoga y bebía mi licuado de mango, concluí que mis gastos deberían ser alrededor de $1,000 por mes. Vendería productos o servicios a través del Internet, a clientes en países ricos.

Dijo: Phil Suslow, propietario de Oznium

10. Encuentra tu por qué

Lo perdí todo tres veces. Con base en mi experiencia, todo está en la mente. Tómate el tiempo necesario para restablecer tu actitud. Perderlo todo es muy duro, incluso devastador, pero andar por ahí con una mala actitud hace todo más difícil. ¡No existen las fiestas de consolación! Identifica la razón por la que construiste tu negocio. ¿Cuál era el propósito? Usa esto como motivación central para reconstruir. Todos lo malo pasará, pero debemos elegir hacia donde nos dirigimos durante las secuelas: lo superas o te hundes.

Dijo: John Hanna, autor de «Way of the Wealthy» y CEO de Fairchild Group.

11. Trabaja el networking como un loco

Descubre quién anda en lo mismo que tú. Identifica tus valores y haz una lista de preguntas que funcionen para determinar si alguien comparte tu visión. Invierte lo menos posible en eventos que sirven para conocer a personas que puedan ayudarte.

Incluso, puedes optar por sentarte en el vestíbulo sin ningún pase, seguro tendrás uno después de conectar con las personas indicadas. Sé valiente y habla con todos. Llegar a un evento a las 7am y sentarse en el bar hasta las 1am para hablar con alguien más, vale la pena. Aprende cómo hacer un seminario y no tengas miedo de pedir ayuda.

Dijo: Craig Handley, cofundador y CEO de ListenTrust.

Siempre que hablamos de los individuos excepcionales como Bill Gates, Elon Musk, Warren Buffet, entre otros, nos referimos a su lado más adusto. Su brillantez se confunde con seriedad y exagerada compostura. Pero recordemos que todos somos seres humanos, y ellos también han tenido momentos para relajarse y divertirse.

Nada más fíjese en usted mismo y piense ¿es una persona extremadamente seria y como dicen las tías ‘bien puesta’? Seguro sí y lo felicitamos por eso, seguramente es por eso que ha logrado sus metas, como obtener el puesto que quería, sacar los resultados de negocios que se propuso, tener una pareja que lo apoya de manera incondicional. Pero piense también ¿Ha tenido algún momento divertido o le contaron un chiste que lo hizo ‘reventar’ de la risa?

Apostamos que sí y eso mismo es lo que pasa con los millonarios y personas más exitosas. Sabemos que usted debe admirar a más de uno: tiene que saber de Richard Branson, un empresario con gran humor que constantemente cuando hace apuestas termina de payaso o disfrazado de asistente de vuelo. O se acuerda de Barack Obama, el ex presidente estadounidense que es capaz de ir a los programas de televisión más divertidos a burlarse de sí mismo.

Se trata de tener un carisma especial, porque tampoco queremos quitarle su seriedad, solamente le proponemos que se ‘suelte un poquito’ y se convierta en una persona que le vea a las cosas el lado alegre, como hacen los 200 individuos exitosos, entrevistados por el experto Kevin Kruse. Él pudo tener contacto con esas personalidades extraordinarias, incluyendo 7 multimillonarios, 13 atletas olímpicos y emprendedores realizados. Sus hallazgos fueron registrados por Travis Bradberry, autor invitado del portal Entrepreneur.com.

La mayor parte de las conclusiones de Kruse fueron el resultado de la siguiente pregunta:

“¿Cuál es su secreto número uno para lograr la productividad?”

Y al analizar las respuestas encontró unas fascinantes, que rayan en el lado más divertido de una persona: burlarse de sí misma. Estas son las más destacadas:

#1. Hacen cosas en bloques de 30 minutos

¿Se le ha pasado el tiempo mirando el reloj entre una hora y otra y no le alcanzó para nada? Es porque la mayoría de personas hacen bloques de media hora y 1 hora para sus actividades. Entonces por eso, el tiempo se desaprovecha.

Los productivos saben que el día ‘solo tiene’ 1.440 minutos y no hay nada más valioso que el tiempo. El dinero se pierde y se gana pero el tiempo perdido no se logra recuperar. La gimnasta olímpica Shannon Miller indicó que “todavía hoy llevo una agenda en que planeo cada minuto”. Conquiste el tiempo y manejará mejor su vida.

#2. Se concentran en una actividad a la vez

Si es de los que se considera ‘multitasking’, en realidad está usando una cortina de humo para empezar las cosas y terminar muy pocas. Defina cuál es la tarea más importante del día y dedíquele tres horas continuas, sin interrupciones.

#3. No tienen listas de pendientes

Las listas de pendientes son para botar a la basura, igual que el calendario del año pasado. Estudios han mostrado que el 41% de las cosas enlistadas jamás llegan a materializarse. Tener tantas cosas solo genera un estado de ansiedad, estrés e insomnio conocido com el efecto Zeigarnik, que explica que todas las cosas se quedarán en su mente hasta que sean completadas. Las personas productivas tienen todo anotado en el calendario (ponen fechas específicas y no se corren) y ‘mueren’ con esa planeación.

#4. Viajan en el tiempo para vencer la procrastinación

Si piensa constantemente en su ‘yo futuro’ no sabrá qué pasará y será inconsistente. Eso pasa al comprar vegetales para ser más ‘fit’ en la semana y el domingo tiene que botar todo la basura porque se descompuso. Las personas exitosas saben que las cosas deben hacerse en presente para forzar a sus Yo futuros a hacer lo necesario. Piense en cómo puede usted autosabotearse para vencerse a usted mismo.

#5. Cenan en casa

Una vez un reconocido actor de Hollywood ya fallecido dijo ‘¿Para qué voy a comer hamburguesa en la calle si tengo filete de carne en mi casa?’ y aunque hablaba de la infidelidad, la metáfora sirve para para recordar el valor que tiene la familia, el ejercicio, los trabajos de caridad. No todo puede ser largas jornadas en la oficina.

#6. Anotan en un cuaderno

Richard Branson ha dicho en varias ocasiones que no hubiera podido construir Virgin Group si no hubiera traído siempre un cuaderno en su mano. Por otro lado, el magnate griego Aristóteles Onassis dijo “Siempre lleva una libreta contigo. Escribe todo. Esa es una lección de un millón de dólares que no te enseñan en la escuela de negocios”. Las personas ultra productivas liberan sus mentes escribiendo todo.

#7. Revisan par de veces su correo

Si usted se ha quejado de estar eliminando correos todo el día ¡cambie de inmediato ese mal hábito! No hay nada más desgastante que estar mirando cada dos minutos su bandeja de mensajes o revisar cada vibración del celular. En su lugar, fije los tiempos para esa actividad para que sea más rápido y eficiente.

#8. No sufren ‘reunionitis’

Kruse habló con Mark Cuban, el inversionista del reality ‘Shark Tank’ para saber cuál era su mejor consejo de productividad y este dijo: “Nunca vayas a juntas a menos que alguien vaya a escribir un cheque”. Las juntas pueden ser las peores asesinas de la productividad. Empiezan tarde, no tienen a la gente correcta, se pierde el sentido de lo que se necesita hablar y se extienden. Debes evitar tener demasiadas juntas y cuando te toque manejar una, asegúrate de que sea corta y vaya al grano.

#9. Solo tocan las cosas 1 vez

Dejar ese sobre pendiente, o revisar ese correo ‘para después’ es un hábito tóxico que debe eliminar de una vez. Las personas exitosas solo hacen cosas una vez, si es algo que toma menos de 10 minutos lo atienden de inmediato. Esto reduce su estrés porque ya no tendrán un pendiente que esté dándole vueltas a la cabeza.

#10. Tienen una rutina matinal constante

La mayor sorpresa de Kevin al entrevistar a más de 200 personas exitosas fue que la mayoría de ellos quería compartir sus actividades matinales. Escuchó muchos hábitos, pero en general, la mayoría de estos individuos nutren sus cuerpos con un buen desayuno y mucho agua, mientras que sus mentes son fortalecidas con meditación u oración, lectura o leyendo el periódico.

De algo estoy seguro, en parte gracias a que lo he vivido, ser padre es uno de los momentos más motivantes y cuando tienes espíritu emprendedor, un hijo se convierte en una fuente de energía fantástica. Sin embargo, eso no quiere decir que cualquier momento sea ideal para tener un hijo; Díganmelo a mí, que tengo tres hijos y cada uno de ellos llegó en un momento de mi vida diferente tanto personal como financiero.

Para 1998 estaba teniendo mucho más éxito del que habría pensando en algún momento. Ya había fundado la revista Ragazzi la cual se convirtió en poco tiempo en la #1 en Guadalajara, México, además fundé junto a mi socio mi primera agencia de publicidad, dando comienzo formal a mi camino como experto en marketing y comportamiento humano.

Cuando eres tan joven y estás teniendo tanto éxito es fácil que el “ego negativo” se te suba rápido a la cabeza. Siempre he sido un hombre de enormes ambiciones, con ganas de comerme al mundo y lo bien que me estaba yendo me hacía pensar que siempre iba a ser así y esta es probablemente una de las lecciones más importantes que llegué a aprender: para llegar a la cima, tienes que caer varias veces. En medio de todo este momento, nace mi primer hijo.

En 1999 el universo me daría la lección. Me encontraba camino a mis oficinas para continuar con las labores pendientes, solo para llegar al lugar y encontrarme con un policía que no me permitía la entrada. Mi socio, con sucias jugadas legales, me robó la empresa. Todo esto 1 semana antes de que naciera mi segunda hija.

Solo imaginen por un instante cómo me sentí; lo más triste de todo es que a lo largo de los años he entrevistado a cientos de personas que han pasado por lo mismo; pierden sus trabajos, quiebran sus emprendimientos o les roban. Sé que ningún padre que lea esto me dejará mentir: cuando te encuentras en una de estas situaciones donde tu estabilidad financiera y emocional se ven comprometidas, uno solo puede pensar en los hijos y en todo lo que está dispuesto a hacer para sacarlos adelante.

Llegados a este punto te encuentras en uno de los momentos más difíciles en la vida de un padre emprendedor: dividir el tiempo familia/trabajo, mucho peor cuando las cosas van mal y el estrés y las deudas comienzan a consumir tu tiempo ¿cuál es la decisión correcta? Una que demoré en aprender y es que trabajar más, no significa ganar más dinero. No se imaginan la cantidad de amigos que tengo que trabajan 10 veces menos que yo y ganan 10 veces más . El elemento fundamentar de esto es trabajar de forma inteligente. trabajar de forma inteligente.

Años atrás dedicar horas y horas trabajando era la vía más rápida para conseguir mejores ingresos, pero el costo de tiempo era demasiado alto, tanto que muchos hijos probablemente solo tienen el recuerdo de sus padres trabajando para pagar la renta.

Con el tiempo aprendí que cuando aumentas el valor de lo que ofreces y te concentras en objetivos específicos puedes ser aún más rentable. Así es como terminé siendo uno de los primeros exponentes del neuromarketing en Latinoamérica, en un momento donde nadie vendía y peor, me decían que estaba loco. Hoy empresas como Facebook, Google y Coca-Cola utilizan el neuromarketing.

Cuando eres emprendedor y muchas situaciones de tu vida comienzan a salirte bien y el dinero comienza a llegar, es muy fácil perderse en el camino; piensas tanto en dinero, empresas, negocios, reuniones, etc., que pierdes de vista lo realmente importante y déjenme decirles algo, el éxito que he logrado hasta el día de hoy no habría sido posible si en el camino no hubiera descubierto que estaba dejando de lado lo más importante, el SER.

Darme cuenta de eso e iniciar mi proceso de crecimiento personal me conectó más con mi familia, amplió mi círculo de amigos verdaderos y me dio más energía de la que nunca imaginé, energía que usé para aumentar mis ingresos.

Y ¿mi tercera hija? nació en el mejor momento de mi carrera, uno de los mejores financieramente y donde me quedó claro el consejo más importante y es que la mejor inversión de tu vida es utilizar el dinero para comprar tiempo. En el pasado hubo muchos momentos en que tuve que dejar ir oportunidades increíbles con mi familia y amigos por estar trabajando y esto me enseñó que el activo más importante que tenemos es el tiempo.

Padres y madres, de nada les sirve que tengan millones si ni siquiera pueden ver crecer a sus hijos. Preocúpense porque cualquier sacrificio que hagan en su vida los ayude a ganar mucho más tiempo. El dinero se recupera, pero los hijos crecen y se van; disfruta con ellos al máximo y verás cómo ellos regresarán por sí solos para pasar tiempo contigo.

En noviembre del año pasado presentamos seis películas y documentales disponibles en Netflix para aprender sobre finanzas y, al mismo tiempo, entretenerse.

Ahora es momento de actualizar la lista de recomendaciones con los contenidos que la plataforma fue habilitando en este tiempo, donde por un lado se cuestiona el actual sistema financiero mundial y por el otro se arriesgan pronósticos sobre el futuro del Bitcoin y las criptomonedas.

Aquí vamos con el Top 5:

1) Banking on Bitcoin

Dirigido por Christopher Cannucciari, este documental fue realizado en 2016, antes de la violenta escalada que tuvo lugar el año pasado, inmediatamente seguida por una importante caída en el primer trimestre de este año. Pese a no contar con esa información, el film mantiene su riqueza puesto que permite comprender conceptualmente la tecnología Blockchain, que da vida a las criptomonedas.

 A lo largo de 1 hora y 23 minutos se pueden escuchar las reflexiones y los pronósticos de los «early adopters» (primeros usuarios) del Bitcoin así como de varios entusiastas inversores.

2) Capitalismo: una historia de amor

Se trata de un documental de 2009 dirigido por el aclamado Michael Moore que refleja con crudeza y realismo los problemas que llevaron a Estados Unidos a la debacle de 2008, cuando explotó la crisis de las hipotecas.

Habla de la compra de votos en el Senado, de extorsiones, coimas (se habla de cómo las compañías estrellas del mercado hipotecario sobornaban a los responsables de controlar los préstamos otorgándoles líneas de crédito a tasas irrisorias para ser colocados en listas VIP) y discursos del expresidente estadounidense George W. Bush donde se buscaba instalar el miedo en la población para entregarle la llave del tesoro con 700.000 millones de dólares (el costo del rescate finalmente aprobado por el Senado) a las firmas más poderosas de Wall Street.

Todo esto y mucho más forma parte de una cinta que no puede dejar de verse para reflexionar sobre lo que realmente pasó en aquellos agitados años.

3) Dirty Money

Es una serie documental dirigida por el neoyorquino Alex Gibney y estrenada a principios de este año que cuenta con seis capítulos de una hora de duración cada uno. Allí se analizan distintos fraudes empresariales donde no se salva nadie, incluido el actual presidente de los EE.UU. Donald Trump.

Aparecen grandes bancos acusados de colaborar con cárteles de lavado de dinero, compañías líderes del mercado automotor ocultando el daño al medio ambiente que producen sus vehículos y otros casos muy atrapantes.

4) En pocas palabras

Recién salido del horno, este documental también proyectado en formato de serie que entrega un capítulo por semana y ya consta de ocho con una duración promedio inferior a los 20 minutos. Los capítulos no hablan exclusivamente de economía. Abordan temas tan dispares como la monogamia o las dietas para adelgazar.

En este caso, recomiendo los episodios 5 (Criptomonedas) y 7 (El mercado de valores), que explican en forma simple y pedagógica el surgimiento de criptomonedas más allá del Bitcoin y el funcionamiento del mercado bursátil.

5) Saving Capitalism

Dirigido por Jacob Kornbluth en 2017, en este documental se destaca la figura de Robert Reich, un exsecretario de Trabajo de EE.UU., quien recorre su país para hablar con ciudadanos de distinta condición social con el objetivo de estudiar las consecuencias de la distribución regresiva de la riqueza.

Los testimonios elegidos, al igual que las escenas, resultan muy esclarecedores de la trama que se tejió durante las últimas décadas. Filmado casi ocho años después que «Capitalismo: una historia de amor», el documental de Reich también puede ser ubicado entre aquellos que llevan a la pantalla las consecuencias menos visibles y más dolorosas del estallido de la última burbuja financiera en Estados Unidos y el resto del mundo.

Conclusión

Se sabe: las sociedades no están debidamente formadas en economía y finanzas. En especial, en finanzas personales. Esta falta de capacitación se nota y mucho en nuestro país, donde Lebacs, dólar futuro, reservas y riesgo país ocupan cada vez más las portadas de los principales sitios de noticias, cuando el fútbol no les roba protagonismo.

La confusión es generalizada y deviene en frustración de quienes ven cómo su dinero se evapora por vaivenes que no esperan ni comprenden.

Capacitarse en estos temas, leer, informarse y aprovechar la tecnología para mantenerse actualizado puede ser, en este escenario, no solo una decisión inteligente sino también placentera.

Aunque el nombre de Ivan Goldberg es desconocido, por su despacho han pasado cientos de directivos para pedirle consejo sobre cómo despedir a una persona o la mejor forma de lidiar con una aventura extramatrimonial. Su trabajo, como el mismo ha explicado a Anne Cassidy en The Guardian: “escuchador profesional”.

Aunque hoy tiene 86 años, Goldberg sigue siendo presidente de Vistage,un grupo de desarrollo de liderazgo para pequeñas y medianas empresas, y ha asesorado a altos ejecutivos de todo tipo de sectores. Casi todos pedían consejos sobre lo mismo.

“Alrededor del 80% de los problemas para los que los CEO necesitan ayuda se relacionan con la administración de personas”, asegura Goldberg. “Uno de los problemas para un líder empresarial en estos días es que cuanto más se escala, menos gente hay para hablar. Existe esta sensación de aislamiento, y eso exige resistencia emocional”.

Goldberg empezó su carrera en la industria de la aviación y pronto se dio cuenta de lo necesitados que estaban los jefes de hablar con alguien en un entorno seguro, sin tratar con gente que escondía una agenda oculta.

El estilo de liderazgo ha cambiado en el tiempo –“cuando empecé, el mundo de los negocios era muy autoritario”, asegura Goldberg–, pero sigue muy cerrado en sí mismo. Los directivos desconfían. Y este, asegura, sigue siendo su gran error.

“Cuanto más hablo con los líderes, más me doy cuenta de que bajo ese exterior fuerte, confiado, asertivo y comprometido, yace una masa burbujeante de inseguridad e incertidumbre”, asegura el asesor en su blog. Y su mayor problema es que no piden ayuda.

“No veas el talento como una amenaza”

Según Goldberg, es posible combinar una autoridad inquebrantable con la humildad de quien no cree tener siempre la razón: “Mi consejo para los empresarios es que se unan un grupo de compañeros y continúen aprendiendo, porque no se puede saber todo.

El liderazgo consiste en ser lo más abierto y transparente posible y reconocer tus propias debilidades. Asegúrate de que la gente que tienes a tu alrededor es mejor en el trabajo que tú. Nunca veas el talento como una amenaza: es importante contar con las mejores personas en el negocio”.

Como cuenta el asesor en su blog, los líderes de las empresas deben darse cuenta de que generalmente son las únicas personas de una compañía que pueden pensar en el negocio de forma holística, sobre su presente, su futuro, su visión y su potencial. Y su trabajo no es abarcarlo todo, si no ser consciente de lo que está ocurriendo.

Aunque Goldberg reconoce que la vista empieza a fallarle, aún no piensa retirarse, y sigue organizando reuniones en su casa. “A medida que envejeces, es importante mantener el cerebro tan activo como sea posible”, apunta. “Cada vez que alguien me pregunta sobre la jubilación, pienso en un amigo mío que tenía dos grupos empresariales a la edad de 93 años”. Él no va a ser menos.

¿Alguna vez te has encontrado teniendo más que hacer sin tiempo para hacerlo?

Desesperado, decides sacrificar el sueño o pasar menos tiempo con tus seres queridos para hacer las cosas, solo para encontrarte incumplido y quemado porque no has logrado nada. Si bien la administración del tiempo ya ha dado lugar a una biblioteca completa de libros, parece que ahora necesitamos más tiempo que nunca. No busques más.

Lo que sigue son cinco hábitos de algunas de las personas más productivas. No puedo prometer un milagro, pero puedo garantizarte que si emulas estos hábitos, serás más productivo que nunca.

1. Comienza con el final en mente

Si has leído el exitoso libro de Stephen Covey, ” Siete hábitos de las personas altamente efectivas”, seguramente te has enterado de esto. No hay nada nuevo aquí, sino un simple recordatorio de que debes comenzar cada día con un objetivo claramente definido para lograrlo. “Si no sabes hacia dónde te diriges, entonces probablemente no terminarás allí”, dijo Forrest Gump. Esta frase ejemplifica la importancia de establecer metas y cumplirlas.

2. Deja de pasar mucho tiempo en cosas menores

Con la llegada de los dispositivos inteligentes, nos encontramos gastando un tiempo precioso en línea viendo cosas que nos hacen perder el tiempo. Por lo general, comenzamos a mirar estas cosas con la mejor intención en el fondo, a menudo terminamos mirando más de lo que se suponía que debíamos hacer.

Aristóteles argumentó que demasiado (o muy poco) de algo bueno es malo. No estoy tratando de defenderte de los dispositivos inteligentes, solo quiero recordarte que los uses con moderación.

Esos momentos pasados ​​viendo videos divertidos en línea nos harán culpar a nuestros jefes exigentes de nuestra improductividad y la gran carga de trabajo. Si somos honestos, sabemos que difícilmente es el caso. De acuerdo con la ley de eficiencia forzada, siempre hay tiempo suficiente para realizar una tarea importante. Con eso en mente, la próxima vez que te encuentres retrasado, es probable que haya estado pasando demasiado tiempo en cosas menores.

“Nunca encontrarás el tiempo para nada”. Si quieres tiempo, debes hacerlo”. – Charles Buxton

3. Conoce tu ventana de einstein

Un hecho normal de la vida es que nos sentimos energizados y productivos durante ciertos momentos del día e incluso ciertos días de la semana. La reacción común es involucrarse en la autocompasión, en lugar de castigarse a sí mismo cuando parece que no puedes concentrarte, intenta comprender tus patrones. Conoce tu ventana de Einstein.

Básicamente, la ventana de Albert Einstein es la hora del día en la que es más probable que experimentes un estado de flujo. Aprende sobre ti y programa tu trabajo más importante y desafiante durante ese tiempo. Como la mayoría de las personas, nuestra energía aumenta y disminuye a lo largo del día. La mejor estrategia es reconocer estos patrones y programar tu trabajo en consecuencia.

4. Controla tus entradas

Algunos de nosotros tenemos objetivos. Pero de alguna manera, debido a la naturaleza de nuestro trabajo, nos vemos a nosotros mismos estancados en respuesta a una afluencia de tareas interminables que compiten por nuestra atención. La solución: controla tus entradas. Los correos electrónicos y otra información y tecnología deben usarse con moderación o, de lo contrario, nos encontraremos interminablemente luchando contra incendios durante todo el día sin haber logrado nada.

Establece un horario para leer correos electrónicos u otros mensajes de texto. Establece una respuesta automática por correo electrónico y no aceptes ninguna llamada a menos que sea absolutamente importante. Si no tienes control sobre lo que llama tu atención, no tendrás control de lo feliz y logrado que eres al final del día.

5. Mantén dos listas de cosas por hacer

Con la mejor intención en el fondo, decides planificar tu día, creas una lista de tareas bien estructurada, pero de alguna manera, parece que nunca logras mucho. Sigue llevando la misma lista de cosas por hacer que escribiste durante un mes con las mismas tareas solo parcialmente completadas.

¿Cómo se soluciona este problema? Mantén dos listas de cosas por hacer; Una lista de tareas contendrá metas a mediano y largo plazo y una segunda contendrá tareas que necesitarás realizar ese día en particular.

Llevar una lista de tareas pendientes con una tarea que llevará un mes completar cada día no hará más que afectar subconscientemente tu capacidad de hacer las cosas. Incluso puedes terminar realizando tareas irrelevantes que te darán un falso sentido de logro. El objetivo que logras puede no ser lo que deberías haber estado haciendo en primer lugar. Sé estratégico.

“El éxito nunca llega al final de tu lista de cosas por hacer”. – Marissa Mayer

Estos son los cinco principales principios de gestión del tiempo que he aprendido de algunas de las personas más activas pero más productivas del mundo. Administrar bien tu tiempo te dará una sensación de satisfacción que a su vez aumentará tu bienestar. Después de todo, a quién no le gustaría tener más tiempo para pasar con sus seres queridos o divertirse más?

Sundar Pichai, Tim Cook, Mark Zuckerberg, Jeff Bezos… Todos conocemos los nombres de los CEO de Google, Apple, Facebook o Amazon o incluso nos suenan los de los nuevos gigantes tecnológicos.

Sin embargo, no es tan habitual saber del resto de directivos que ostentan otras siglas en el organigrama por debajo del máximo responsable de la compañía y que también tienen un papel fundamental para que llegue al éxito.

Unos de ellos es el de CFO (Chief Financial Officer), responsable generalmente de la planificación financiera de la compañía, el análisis de las fortalezas y debilidades o la relación con los inversores. Un cargo que en una empresa tecnológica “va más allá de puramente el ámbito financiero”, según nos explica Joan Riera, profesor del departamento de Dirección General y Estrategia de ESADE.

“El CFO se ha convertido en una persona que contribuye al desarrollo de negocio futuro de la empresa, y el papel del que siempre dice ‘no’ se ha de convertir en el de un asesor que aporta una visión analítica”.

Pese a ello, lo cierto es que los directores financieros no se quitan el sambenito de ejecutivos preocupados por los números que solo intentan recortar costes. Por ejemplo, se rumorea que en Alphabet pusieron aRuth Porat, su CFO desde hace dos años, el apodo de Ruth Vader. Porat defiende que pasa más tiempo estudiando las inversiones de Alphabet que el recorte del gasto, pero lo cierto es que también se ha preocupado por las pérdidas de los proyectos más futuristas de la compañía.

Considerada por la revista Fortune como la décima mujer con más poder en Silicon Valley este año, su remuneración da una idea de su importancia: esta ejecutiva veterana del banco de inversión Morgan Stanley se marchó de Wall Street a Mountain View por 70 millones de dólares (unos 65 millones de euros) en efectivo y acciones de Google.

Ahora bien, el aterrizaje de Porat se produjo una década antes de que la compañía diera el salto al parqué, una de las grandes pruebas de fuego para los responsables de finanzas. “Uno de los roles clave que tienen en relación con inversores está vinculado a la tarea de preparar la inversión para la salida a bolsa. Es una tarea importante, es crítica, y eso siempre recae en la función del CFO”, apunta Riera.

Pero ¿quiénes fueron los artífices de que las tecnológicas pasaran a cotizar en bolsa o los que hoy pretenden que los unicornios, las empresas tecnológicas valoradas en más de 1.000 millones de dólares, lleguen a debutar en Wall Street?

Los olvidados señores de los dineros

En 2004, un jovencísimo Larry Page, un más maduro Eric Schmidt(CEO de Google por entonces) y otros directivos se preparaban para hacer sonar la campana del Nasdaq. Uno de ellos era George Reyes, el CFO, que había coincidido con Schmidt en Sun Microsystems y que se encargaba de las finanzas de una empresa que por entonces tenía solo unos cuantos productos más allá del motor de búsqueda (Google News, Gmail, Blogger o Picasa).

“Como el CFO de Google, George dirigió nuestra innovadora salida a bolsa […] y los desafíos de gestión de escalar una organización financiera global”, remarcaba Eric Schmidt cuando Reyes anunció su dimisión hace una década.

La capitalización bursátil de Google (o mejor dicho, su matriz Alphabet, todo un imperio a día de hoy) es de 728.000 millones de dólares (616 millones de euros). Aunque en alguna ocasión ha superado a Apple como empresa más valiosa del mundo, es la firma de la manzana mordida la que ostenta ese título actualmente: su valor de mercado superó hace unos días los 900.000 millones de dólares (765 millones de euros) por primera vez en su historia. La salida a bolsa de Apple hizo millonarios a sus empleados e inversores en poco tiempo allá por 1980.

En aquella época, Apple fichó a dos altos directivos externos, pero Steve Jobs decidió despedirlos. No les importaba el currículum ni la experiencia, sino la pasión de los trabajadores. Reemplazó a uno de esos gerentes por Debi Coleman. Sin experiencia en puestos de responsabilidad, pasó de controlar las finanzas a ser jefa de fabricación de los primeros Macintosh y se hizo con el cargo de CFO en 1987. Solo desempeñó ese puesto un par de años, pero hoy es considerada una de las primeras mujeres en llegar a lo más alto de la industria tecnológica.

Una mujer fue también la primera CFO de Amazon: Joy Covey, que falleció hace unos años. Jeff Bezos viajó de Seattle a California solo para intentar ficharla cuando la compañía se dedicaba a vender libros por internet. La CFO ayudó a que la empresa saliera a bolsa hace dos décadas. Dos años después, la revista Fortune la nombró una de las mujeres con más poder en los negocios, señalando que “su hazaña fue convencer a Wall Street de que una empresa sin beneficios valía 22.000 millones de dólares”.

Cazando talento para las próximas salidas

Más conocido es el primer CFO de Facebook, aunque su estancia en la compañía fue breve. La red social por excelencia no hubiera salido de Harvard sin el apoyo financiero de Eduardo Saverin, compañero de clase de Zuckerberg. Tras asumir su cargo de director de finanzas, salió de la la compañía poco después.

Hoy amasa una de las mayores fortunas de Singapur, el país al que se marchó poco antes de que la red social saliera a bolsa, una operación que no fue bien en un primer momento: las acciones cotizaron por debajo del precio de salida durante los primeros meses. Cinco años después, la cosa va bastante mejor: el valor de mercado de Facebook supera los 500.000 millones de dólares (425.000 millones de euros). Aquel movimiento estuvo a cargo de otro CFO, David Ebersman, que ya había llevado al parqué a otra empresa dedicada a la biotecnología y que tampoco está ya en Facebook.

“En esa preparación de la organización [para salir a bolsa] es muy importante tener a alguien que tenga experiencia, y ahí no es solo experiencia haciendo crecer la compañía, sino que necesitas un ‘know-how’ más corporativo y se ficha a gente que está muy preparada o que tiene ese ‘expertise’”, explica Riera.

Ese es el movimiento que precisamente están emprendiendo ahora los unicornios. Hace un par de años, Laurence Tosi, un alto ejecutivo de Wall Street (era director de finanzas de la firma de inversión The Blackstone Group) se marchó a Silicon Valley como CFO de Airbnb. Su fichaje se vio como una señal de la posible salida a bolsa de la compañía. De hecho, Brian Chesky, el CEO del gigante del alquiler vacacional ha asegurado que Airbnb debutará en Wall Street el año que viene.

Por su parte, Spotify fichó hace un par de años como director financiero a Barry McCarthy, el que fuera CFO de Netflix durante una década. La empresa ha contratado también a Morgan Stanley, Goldman Sachs y Allen & Co para que le asesoren en su salida a bolsa. Ahora bien, la compañía pretende cotizar directamente en el parqué neoyorquino sin realizar antes una Oferta Pública Inicial, un movimiento muy inusual que no han realizado otras tecnológicas.

Mientras tanto, otro unicornio lleva meses a la caza de director financiero sin demasiado éxito. Varios ejecutivos de Uber han abandonado sus puestos en los últimos meses, entre ellos Travis Kalanick, su CEO, presionado por los inversores y por una larga lista de escándalos. También dimitió el que fuera responsable de finanzas,Gautam Gupta.

Ahora, en Uber buscan un directivo que le sustituya cuando se acaba de conocer que sus pérdidas se incrementaron considerablemente en el tercer trimestre del año. Así que, si el próximo CFO consigue ayudar a Dara Khosrowshahi, el nuevo CEO, a enderezar el rumbo de la empresa de ‘ridesharing’, tal vez acabe formando parte de la lista de directores financieros que lograron que una tecnológica cotizara en bolsa con éxito. Lo cierto es que no paran de añadirse nombres.

Warren Buffet considera que leer 500 páginas al día es la clave del éxito porque así se construye el conocimiento, según recogió Business Insider.

Por ello, es común que otros empresarios exitosos hagan de la lectura uno de sus hábitos diarios. Mientras que Bill Gates lee 50 libros al año, lo que significa alrededor de uno por semana, Mark Zuckerberg, desde hace un par de años, se propuso leer uno cada dos semanas.

Debido a la relación entre leer, aprender y desarrollar pensamiento crítico, el medio británico elaboró la lista de los 25 libros más influyentes jamás escritos sobre negocios.

Además de los 10 libros que se mencionan a continuación, en la lista aparecen otros como ‘El método Lean Startup’, de Eric Ries; ‘La Riqueza de las Naciones’, de Adam Smith, y ‘Los tipos más listos del lugar’, de Bethany McLean y Peter Elkind.

Aventuras empresariales

Fue escrito por el periodista financiero John Brooks y Bill Gates lo calificó como el mejor libro que ha leído. Es una compilación de 12 historias sobre el mundo de las finanzas en el que se describen los inicios de empresas reconocidas y el estilo de vida en Wall Street. El autor relata el desplome del mercado bursátil de 1962, los defectos del impuesto federal sobre la renta y el intento de los banqueros estadounidenses para salvar la libra esterlina.

El Inversor inteligente

Fue escrito por el reconocido inversionista británico Benjamin Graham y ha sido la guía de exitosos inversionistas como Warren Buffet y John Bogle. El libro recopila lo aprendido por Graham para invertir, tanto sus aciertos como sus errores. Entre los temas que trata están cómo funciona el mercado de valores, los diferentes tipos de inversionistas, cómo comenzar a invertir, el inversor inteligente y los puntos básicos y objetivos de la inversión inteligente.

El dilema de los innovadores

Su autor es el profesor del Harvard Business School Clayton M. Christensen, quien en este libro presenta varios principios para capitalizar a favor de la empresa el fenómeno de la innovación abrupta. Para esto se basa en las lecciones de los éxitos y fracasos de empresas como Xerox, Sears y Digital. En el libro se explican los motivos del fracaso de reconocidas compañías al tratar con tecnologías disruptivas y se ofrecen consejos para gestionar dichas tecnologías.

Cómo ganar amigos e influir sobre las personas

Este libro fue escrito por el empresario Dale Carnegie e invita al lector a desarrollar su “don de gentes”. Para ello, el autor expone temas como técnicas fundamentales para tratar con el prójimo, maneras de agradar a los demás, formas de causar una buena impresión y cómo convertirse en un buen conversador. Además, también le apunta a que el lector aprenda a ser líder, a realizar críticas y a convencer a otros para que piensen como él.

El arte de la guerra

El autor es Sun Tzu, un reconocido estratega militar chino, y se estima que lo escribió en el siglo IV antes de Cristo. Sin embargo, se dio a conocer en Europa hasta finales del siglo XVIII. El libro es sobre tácticas y estrategias militares, pero desde hace algunos años se utiliza como guía de programas de administración de empresas y liderazgo en la organización. Algunos de sus capítulos son: La estrategia ofensiva, Energía, Puntos débiles y fuertes y El terreno.

Inteligencia emocional

Fue escrito por el psicólogo estadounidense Daniel Goleman y trata sobre la existencia de un tipo de inteligencia que no está directamente relacionada con el coeficiente intelectual y que, según el autor, puede incluso ser más efectiva. La inteligencia emocional permite reconocer las situaciones emocionales, comprenderlas y lidiar con ellas. Al desarrollarla, permite entender los sentimientos de los demás, tolerar la presión y mejorar el trabajo en grupo.

Vayamos adelante: las mujeres y el liderazgo

La autora es la economista Sheryl Sandberg, quien es directora de operaciones en Facebook y antes trabajó en Google. En este libro, examina cuáles son las razones por las que el avance de las mujeres hacia altos cargos está estancado a pesar de que desde hace años alcanzaron niveles de educación similares a los de los hombres. Además, ofrece anécdotas, soluciones prácticas y consejos aplicables para que las mujeres alcancen su máximo potencial.

Los siete hábitos de la gente altamente efectiva

Este libro fue escrito por el estadounidense Stephen Covey y está dirigido a que el lector desarrolle sus habilidades como líder. Los hábitos que el autor propone son la productividad, realizar todo con un propósito en mente, priorizar las actividades, buscar intencionalmente que todas las partes involucradas en un proyecto ganen, buscar primero comprender y después ser comprendido, comunicar y cooperar, y el último es cultivar las herramientas.

El cisne negro

Este libro fue escrito por el investigador financiero libanés Nassim Nicholas Taleb en el que desarrolló la teoría de los sucesos del Cisne Negro, una metáfora que señala que cuando un suceso es una sorpresa para el observador y tiene un gran impacto, después de ocurrido, el evento se racionaliza en retrospectiva como si pudiera haber sido esperado. Para Taleb la mayoría de los grandes descubrimientos científicos se pueden tildar de cisnes negros.

Piense y hágase rico

Este libro es del escritor estadounidense Napoleon Hill y se le conoce como el método más famoso y efectivo para hacer dinero. Es práctico y trata temas como la autodirección, la planificación organizada, la autosugestión y las asociaciones inteligentes. Además, ofrece un sistema de autoanálisis, planes para vender servicios personales y ejemplos de exitosos empresarios. Hill entrevistó a varias de las familias más ricas de Estados Unidos para escribirlo.

EnergíaPor María Jesús

La falta de aceptación de los acontecimientos que no podemos evitar en nuestra vida, y de las personas con las que tenemos que tratar diariamente conlleva una pérdida de energía innecesaria que podríamos emplear en otras actividades gratificantes para nosotros.

Lo que nos ocurre normalmente es que no sabemos, o creemos que no se puede, emplear la inteligencia para ser más felices.

Se trata sólo de pararse un momento y darse cuenta de que estamos muy cansados. Si lo estamos es porque hemos gastado nuestra energía.

¿En qué? ¿En trabajar? Sí, es posible. Aunque conozco muchas personas que no trabajan demasiado y sin embargo siempre están cansados. … Seguir leyendo »

negocioDanny Iny, CEO y fundador de la empresa Mirasee, escribió en Inc. Magazine acerca de cómo construir un negocio, luego de haber emprendido.

A continuación, las lecciones que compartió.

1. No se trata de hacer dinero.

Aunque se debe ganar dinero, Iny dice que esa no es la escencia, porque el negocio consiste en impactar de forma sostenible. Y se necesitan recursos para hacer ese impacto.

2. El público es lo primero.

Si bien para iniciar un negocio se requiere de una idea, los clientes se deben poner por delante para tener éxito. Construya y encuentre a su público. Aprenda qué soluciones y cosas quieren, y entréguelas.

3. Sea humano.

Muestre el lado humano de su empresa, y por ello aliente las conversaciones con su público. Responda a todos con un rostro humano.

4. La asociación es el nuevo servicio al cliente.

A veces, los clientes no necesitan servicio al cliente, sino colaboración.

En una asociación, usted y su cliente se han comprometido a conseguir la meta del cliente. Los dos tienen responsabilidades. La asociación es particularmente importante para las empresas que ofrecen transformación.

5. Viva más allá de su zona de confort.

La única manera de crecer es salir de su zona de confort. El tramo ideal es la Zona de Desarrollo Próximo: la zona comprendida entre lo que puede hacer por su cuenta y lo que podría llevar a cabo con éxito con la ayuda de un maestro o un compañero bien informado.

Atrévase a sentirse cómodo con el malestar, ser valiente y tomar riesgos.

6. Abrace los giros de la trama.

Detrás de cada éxito existe una serie de fracasos que persisten a través de ellos. Sea cual sea el problema, no lo convierten en el último capítulo de su viaje; lo convierten en un giro de la trama.

Si sale después de fallar, entonces usted realmente ha fallado. Pero si usted aprende de lo que salió mal y se dirige a una dirección diferente, es muy probable encontrar una manera que funcione.

7. Sea abierto, honesto y vulnerable.

Para construir conexiones auténticas, tenemos que ser vulnerables. La vulnerabilidad significa ser dueño de las imperfecciones de su vida y los negocios, incluidos los fallos y errores.

Tal vez un producto tiene defectos o un miembro del equipo cometió un error, pero lo ideal es reconocerlo y hacer las cosas bien para sus clientes y seguidores.

8. Usted tiene suficiente.

Aunque sienta que no cuenta con lo necesario para tener éxito, tome en cuenta que todo el mundo tiene ventajas y desventajas.

Un niño de segundo grado puede no saber mucho, pero él o ella sabe lo suficiente como para enseñar a un niño de primer grado. Avance desde donde está ahora.

9. El verdadero éxito es co-creado.

De acuerdo con el efecto Ikea, los compradores perciben a un producto más valioso si ellos ayudaron a crear la misma. La co-creación hace que su producto sea especial para sus clientes.

10. El peor fracaso es la falta de imaginación.

Esta clase de fracaso consiste en no utilizar la imaginación para lograr los objetivos o haber estado persiguiendo un objetivo que no era el suyo. Sería una pena hacer todo ese trabajo para alcanzar una meta que no le trae satisfacción y felicidad.

Aspire a algo grande, imagine y re-imagine lo que puede ser el mundo y qué debe hacer para que esto suceda.

Un emprendedor debe centrarse en algo más que simplemente “crear un cambio”

Los emprendedores comparten un rasgo común: están interesados ​​en el cambio. Los innovadores generalmente quieren crear nuevos productos y servicios que respondan al cambio o creen cambios en sí.

Un emprendedor es un innovador que busca implementar sus ideas, unas que a menudo cambian las dinámicas de un mercado o incluso industrias enteras. El verdadero significado de la innovación entonces es poner grandes ideas en acción, y el acto mismo de innovación ya es un acto de cambio.

Pero a menudo hay demasiado enfoque en simplemente cambiar las cosas y no el suficiente sobre ¿qué cambio es valioso cuando los innovadores y los emprendedores empiezan a desarrollar nuevas ideas? De hecho, aunque a menudo estamos tratando de predecir lo que es probable que cambie y tratamos de averiguar cómo crear productos que satisfagan las nuevas demandas, frecuentemente olvidamos la otra cara de este análisis: lo que no va a cambiar. Esto es importante porque normalmente es más fácil predecir lo que no cambiará y actuar sobre esa percepción, en vez de predecir lo que podría cambiar y actuar sobre esas creencias.

Las claves del éxito, de la mano de Jeff Bezos

Estoy robando esta idea de Jeff Bezos, emprendedor e innovador “todo en uno”, uno de los hombres más ricos y exitosos del planeta con una fortuna de $72.000 millones según Forbes. Bezos afirma que está más interesado en lo que no va a cambiar que en lo que va a cambiar.

Puede parecer que la única manera de emprender es alterar el orden natural, adelantarse a cambios significativos que los otros competidores no anticipan. Pero el cambio y su impacto son impredecibles. Puedes invertir todos tus esfuerzos en tratar de anticipar un posible cambio en el mercado, pero ¿qué pasa si ese cambio no llega a suceder?

Jeff Bezos identifica dos oportunidades de innovación: oportunidades para innovar en y alrededor de los factores que no cambiarán (como dice Bezos, la gente no va a cambiar su apetito por los bajos precios) y oportunidades de innovación en y alrededor de los factores que podrían cambiar (por ejemplo, cómo percibimos un producto, o cómo se entrega). Con demasiada frecuencia, el emprendedor se centra en innovar en torno a las oportunidades de cambio, ignorando las oportunidades de crear nuevos productos, servicios y modelos de negocio en torno a lo que no es probable que cambie.

En cada situación, a medida que aumenta la oportunidad de entrar en un nuevo mercado, nueva industria o simplemente para crear un nuevo negocio, asegúrate de mirar a ambos lados de tu idea. ¿Por qué los clientes deberían cambiar sus productos actuales por tus nuevas ideas? ¿Cómo se puede innovar en torno a esas expectativas? Si Bezos está en lo correcto y los clientes siempre quieren precios bajos, ¿se pueden crear nuevos modelos de negocio que bajen los precios o incluso paguen al cliente para que utilice su solución?

Por otro lado, ten cuidado al examinar completamente lo que crees que va a cambiar y el impacto que el cambio tendrá en los clientes. Los cambios radicales también suceden (aunque no muy a menudo) y sus efectos son impredecibles y tienen efectos secundarios y terciarios inesperados.

Innovar y emprender es la única fórmula del éxito. Tener objetivos altos y no dejarte guiar por las tendencias de la gente normal son elementos fundamentales para triunfar. Pero también lo son el análisis de la situación, el momento, la objetividad, la estadística y el sentido común.

Tienes quePor Omar Carreño

Minimiza la cantidad de “tienes que”

Definitivamente se lee muy raro el título, sin embargo es más cierto que nada, solo basta analizar uno de nuestros días o un fin de semana cualquiera y descubrirás que “tienes que” hacer muchas cosas, “tienes que” ir a visitar a X persona, “tienes que” comprar tu revista mensual, “tienes que” ir al gimnasio, “tienes que” ver tal programa, y así puedo seguir con una enorme cantidad de ejemplos.

Los “tienes que” son desgastantes, existen muchos que no podemos quitar de nuestra vida porque sirven precisamente para eso, para realizar acciones que nos permitan vivir, sin embargo, hay muchos “tienes que” que bien podríamos eliminar de nuestras vidas, porque no constituyen algo realmente necesario. … Seguir leyendo »

Sir Ken RobinsonPor Vivian Giang

La guerra global por el talento demuestra lo difícil que se volverá para las empresas atraer y retener a los mejores talentos.

Los empleadores necesitan mentes innovadoras, pero este talento es cada vez más difícil de encontrar porque las personas no están siendo animadas a pensar distinto en sus vidas.

Todo comienza con nuestro sistema educativo, el cual influye en la forma en que nuestras empresas son dirigidas, y la forma en la que pensamos, sostuvo Sir Ken Robinson en su increíblemente popular TED Talk (Abajo tienes el video). … Seguir leyendo »

tuEs un fenómeno recurrente en nuestra sociedad actual, ser lo que otros esperan que seamos en detrimento de mostrar nuestra verdadera identidad.

Para muchos, el deseo de aprobación externa se ha convertido en una verdadera necesidad, algo que otorga un sentido especial a sus vidas y a su realización. Sin embargo, es muy difícil encontrar una tranquilidad y estabilidad duraderas cuando permanentemente nuestros actos deben ser refrendados y valorados positivamente por otros.

Nos sentimos bien cuando nos acarician mentalmente; De hecho, ¿Quién iba a querer renunciar a todo esto? Realmente no hay ninguna necesidad en hacerlo.

La aprobación no es un mal en sí mismo, el problema se deriva cuando se convierte en una necesidad en vez de un deseo. Si sólo deseas la aprobación simplemente porque te sientes feliz con el apoyo y la aceptación de las demás, no comporta ningún mal; pero si se genera una necesidad, te puedes derrumbar en caso de no conseguir esa aceptación.

Otro problema que surge a raíz de esto, es la incomodidad que mucha gente tiene en provocar una desaprobación o rechazo en los demás. Los seres humanos, por lo general poseen un pánico terrible a ser rechazados, es como si su ser más íntimo fuese ninguneado, no tenido debidamente en cuenta, y por tanto, se genera una duda y una insatisfacción muy grandes.

Sin embargo, todo este problema surge por entender de manera incorrecta la naturaleza de lo que verdaderamente somos. Cedemos el control de los acontecimientos y de nuestra identidad al escrutinio de terceros, que continuamente enjuician y etiquetan nuestras actitudes y maneras de pensar. En este modelo de comportamiento destructivo, no hay salida posible.

La necesidad de aprobación se fundamenta en una sola suposición: “No confíes en ti mismo, confirma todo con otra persona primero”. Nuestro ambiente cultural refuerza este comportamiento como norma de vida. El pensamiento independiente no sólo es visto como algo anticonvencional, sino que constituye además el principal enemigo de las mismas instituciones que constituyen el baluarte de nuestra sociedad.

La sociedad quiere gente fácilmente manipulable y controlable, personas que sin cuestionarse sus verdaderas pretensiones y propósitos sigan los modelos preestablecidos de comportamiento y pensamiento sociales.

Siendo nosotros mismos lograremos llegar a un estado de paz, equilibrio y felicidad desconocidos hasta entonces. Toda presión, expectativa y ansiedad desaparecen, ya que no queremos ni tenemos que contentar a nadie en particular. Simplemente nos mostramos de manera genuina, espontánea y desinteresada a los demás, dejando claro nuestras intenciones.

Otro aspecto que sale fortalecido es la manifestación de la creatividad. Al ser totalmente libres y al estar alejados de cualquier limitación o expectativa, somos capaces de mostrar nuestra mejor versión y nuestras capacidades, sin la presión ni la necesidad de ser valoradas según el baremo de otros.

Es de vital importancia incentivar desde la sociedad y la educación la consecución de mentalidades críticas e independientes. Así es como verdaderamente se puede conseguir un progreso sostenido, real y consecuente en nuestra sociedad que catapulte a las personas a expandir sus mentes y a ayudarse mutuamente.

La educación también debe servir a este cometido, estableciendo programas más flexibles que busquen el desarrollo de las áreas más afines de cada persona. Al forjar personas independientes, creativas y seguras de sí mismas, la necesidad de aprobación queda relegada a un segundo plano; y así las personas pueden manifestar quienes son con total libertad quedando patente su punto de vista y su visión.

“Libérate del miedo, no es más que una fina cortina de humo que oscurece tu verdadera grandeza”

Un profesor belga pidió a sus alumnos que completaran la siguiente frase:

El gato tiene _____ patas, y el pájaro _____ .

La mayoría de los alumnos escribieron la respuesta esperada “4” y “2”. Excepto un alumno que escribió “El gato tiene malas las patas, y el pájaro está triste”. ¿Qué nota debería darle el profesor? ¿Un “0” por no haber encontrado la solución correcta? ¿Dos notas diferentes una por convergencia y otra por divergencia (creatividad)?

El actual sistema de evaluación es nocivo. El desempeño académico es solo una de las múltiples facetas del ser humano y no de las más importantes. Sin embargo, nuestros jóvenes están convencidos de que las calificaciones obtenidas a lo largo de su trayectoria educativa definen su vida, tanto el éxito como el fracaso. Creen que las notas son la única forma que tenemos de demostrar el talento y capacidad de un ser humano. Y cuando no obtienes buenas notas, el mensaje de la sociedad es cruel: no sirves, no serás nada en el futuro.

Formar empleados que obedezcan sin rechistar pudo ser útil durante siglos para sociedades verticales y organizaciones fuertemente jerarquizadas pero ya no sirve. Mientras las empresas eliminan los rankings internos y las evaluaciones de desempeño, el sistema educativo insiste con ellos explotando un negocio deleznable. La comparación puede sonar cruda el colegio funciona igual que el circo desde que abandonamos la noble tarea de educar.

Los niños, como los leones o las focas, son amaestrados por sus profesores para ejecutar un amplio repertorio de piruetas. Los “buenos” col egios amaestran mejor a los niños que los malos colegios, pero siguen enseñando las mismas piruetas sólo que de forma más eficiente y cobrando mucho más caro a los padres.

Algunos profesores son más diestros en enseñar esas piruetas pero la mayoría están aburridos de enseñar siempre las mismas y cabreados al comprobar que a sus alumnos no les interesan lo más mínimo y las olvidan al poco de haberlas aprendido. Algunos niños son más rápidos en aprenderlas y a otros les cuesta más trabajo (los que no lo logran son expulsados).

No importa si esas piruetas que aprendes te serán útiles en el futuro o si te interesan ya que el objetivo es pasar a la siguiente etapa y para eso necesitas complacer a tu profesor ejecutándolas cómo espera que lo hagas (y no como a ti se te ocurra aunque te parezca más divertido o innovador). Se evalúa a los niños por lo bien que son capaces de repetir las piruetas pero, ojo, siempre por escrito y tus padres verifican tu pericia mediante las notas. Ni hablar de imaginación, ni rastro de pensamiento propio, el pescadito solo se gana siendo complaciente y haciendo lo que se te pide.

Hace 1 semana, un diario financiero publicó que el 65% de los niños que ingresa a la educación básica, trabajará en empleos que hoy no existen. Las notas siguen midiendo una parte menor del mundo (asignaturas desfasadas que no tienen nada que ver con la realidad que te espera) y fomentando las habilidades menos valiosas: memorizar sin entender (en la mayoría de los casos) y repetir.

Para obtener una nota, escribes o hablas pero no haces lo que tiene consecuencias funestas. Si las notas son tan poco representativas, si no tienen apenas impacto en tu vida y miden temas menores ¿por qué les seguimos dando tanta importancia?

Cuando se colocan las grandes decisiones sobre educación en manos de economistas e ingenieros, se está reafirmado que el aprendizaje es una cuestión de números. Por eso, todo el aparato educativo público trabaja abocado a aquello que se puede medir, solo se preocupa de las estadísticas (de cuantos niños asisten, de los presupuestos o de las notas).

Cualquiera que sepa de aprendizaje sabe que medirlo con cifras es una falacia. Las notas son un pésimo mecanismo si queremos evaluar el aprendizaje. Necesitamos construir una escala para evaluar el conocimiento mucho más robusta y menos banal que la que venimos padeciendo hace años: desarrollar un procedimiento que reconozca con mayor detalle y de forma objetiva, lo que sabes hacer y lo que te falta, en lugar de cuanta información eres capaz de recordar un día concreto.

La educación que tenemos demuestra que no hemos pensado como será el mundo dentro de 20 ó 30 años, cuando los niños que están empezando el colegio se gradúen de la universidad. Si será distinto y condicionado por la tecnología, entonces debemos prepararlos para ese futuro y no para el pasado. Un mundo diferente requiere de otras personas, otros valores y habilidades, otra educación y otra manera de evaluar.

Tenemos que recuperar el placer por aprender. La decisión de fondo es: ¿educamos para que te vaya bien en el examen o educamos para que te conviertas en una persona creativa que persigue sus propios intereses? ¿Buscamos ciudadanos eficientes, trabajadores productivos que contribuyan a mejorar los resultados de sus empresas (y los bolsillos de sus accionistas) o ciudadanos libres, independientes y exploradores, capaces de entusiasmarse y aprender?

Si la propuesta educativa es débil, los ciudadanos no se cuestionan, no participan ni proponen, no critican ni vigilan. Como acertadamente comentaba un caballero en una sección de cartas al director, hoy estamos ante el triunfo de los borregos. ¿Será eso lo que interesa? Las mentes de los niños son la materia prima más importante del universo. Llegó la hora de aprovecharla.

“Todos nacemos con alas, nuestra tarea es aprender a volar.”

 

 

 

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