Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"
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De todo un poco sobre los negocios y una vida llena de riquezas

ansiedadImagina que vas caminando por la calle y ves venir a un hombre que sostiene una pistola, tu cuerpo reacciona de inmediato.

Palideces… la sangre se va directo a tus piernas para que corran con mayor velocidad y un golpe de adrenalina te hace mover de manera oportuna.

En este caso, tu miedo y la ansiedad desatada fueron racionales, ya que tenías evidencia de riesgos y peligro, lo que te sirvió como un aliado para anticiparte a una situación y protegerte, aunque el hombre no haya tenido la intención de dañarte.

Ahora imagina que vas por la misma calle y ves a un hombre caminar rápidamente hacia ti con una mano en la bolsa del pantalón. Quizá pienses que esconde un arma y está dispuesto a asaltarte: tu cuerpo reacciona de la misma manera, tu corazón late más fuerte, tu respiración se hace pesada y un nuevo golpe de adrenalina te ataca.

En este caso, todo sucedió en tu imaginación. Tu miedo y tus pensamientos fueron irracionales. Lejos de ayudarte, la ansiedad sometió a tu cuerpo a una descarga de energía y una experiencia negativa innecesaria.

Reaccionaste de manera exagerada ante una situación posible, pero poco probable.

Hay una delgada línea entre la ansiedad sana (estado de alerta, inquietud, precaución) y la malsana (pánico, pensamiento catastrófico y pérdida de control).

¿Cuántas veces nos hemos sometido a un estado de ansiedad, por una situación imaginaria o poco probable?

En su libro Cómo controlar la ansiedad antes de que la controle a usted, Albert Ellis propone un modelo para entender cómo se desencadena la ansiedad en determinadas circunstancias y lo más importante, cómo influyen nuestros pensamientos irracionales para provocarla.

Y a continuación te lo muestro:

El ABC para manejar tu ansiedad

Adversidad

La mayoría de las personas por naturaleza, buscamos tener más de lo que deseamos y menos de lo que no. Nos ocupamos en generar este equilibrio y en el momento en que la balanza se inclina hacia lo que no queremos, entramos en el terreno de las adversidades.

Quien cree poder tener el control sobre las personas y las situaciones para evitar las adversidades, está condenado a vivir en un estado permanente de ansiedad. Si bien podemos propiciar algunos cambios en nuestro entorno, la realidad es que siempre nos toparemos con una limitación inminente: La voluntad y libertad de elección de terceros.

La libertad de elección es también nuestra mayor herramienta y fortaleza.

Por ejemplo, siempre cabe el dialogo y el esfuerzo por llegar a acuerdos más sanos en una relación o situación, sin embargo, si no existe la apertura en ambas partes y descubro que no puedo cambiar a mi jefe, ni las políticas de la empresa, siempre tendré la posibilidad de elegir buscar un nuevo trabajo.

Beliefs: Creencias

Resulta lógico pensar que las adversidades son las causantes de nuestro estado de ansiedad, sin embargo, son nuestros pensamientos y comportamientos los verdaderos responsables. La ventaja es que sobre estos sí podemos tener control.

Así como tengo el poder de elección para cambiar de trabajo si algo no está funcionando, también puedo ejercer mi poder para elegir el tipo de pensamientos y creencias que tendré en caso de no obtener el trabajo deseado.

Cuestionar

No sólo se trata de detectar nuestras creencias limitantes y elegir unas más productivas. La clave está en cuestionarlas y entender cuál fue su origen, cómo es que empezamos a creer lo que creemos y preguntarnos sí lejos de ser falso o verdadero, es algo que nos funciona o nos daña.

Siguiendo con la historia del cambio de trabajo aquí algunas preguntas que te ayudarían a cuestionar tus creencias. Tú puedes adaptarlo a la situación que te ponga ansioso.

¿Qué tan realista es pensar que siempre debo de obtener todo lo que quiero?

¿Qué evidencias tengo de que las personas exitosas nunca han sido rechazados o han fracasado?

¿En dónde está la lógica al pensar que porque yo quiero determinado trabajo, me lo van a dar?

¿No podrá haber personas que encajen mejor con ese puesto, por lo menos desde la óptica del reclutador?

¿De qué me sirve pensar así? ¿Esta creencia me acerca o me aleja de mi objetivo?

Ante la misma adversidad, cien personas reaccionarán de manera distinta y en diferente intensidad, es probable que experimenten emociones parecidas pero cada lo llevará al extremo que decida según sus creencias.

Vivir MejorPor años (y años y años), los médicos trataron las úlceras de estómago diciéndole a sus pacientes que evitarán los alimentos picantes y situaciones de estrés.

¿El resultado?

Las personas con úlceras se transformaron en personas con insípidas dietas, vidas aburridas, y úlceras.

Más tarde se descubrió que la sabiduría convencional sobre la causa de las úlceras era simplemente una tontería. Los investigadores australianos Barry Marshall y Robin Warren dieron vuelta el mundo gastrointestinal cuando demostraron que la mayoría de las úlceras eran causadas por una infección bacteriana.

Una vez que los científicos llegaron a la fuente real del problema, una intervención mucho más eficaz era obvia: el uso de antibióticos para erradicar al Helicobacter pylori.

En el caso de las úlceras, se produjo una revolución del tratamiento después de que alguien corrigiera una falsa suposición sobre la causa del problema. Estamos experimentando una revolución similar cuando se trata de un cambio de comportamiento, y aquí está el porqué.

Los límites de buenas intenciones

Cuando vemos a otras personas actuando de formas que no tienen mucho sentido, nuestra reacción instintiva es tratar de cambiar sus ideas, para convencerlos de hacer algo diferente. Implícita o explícitamente, asumimos que la causa del mal comportamiento es falta de información, incentivos inadecuados, o la toma de decisiones descuidadas. Comprensiblemente, trabajamos en persuadirlos para hacer lo correcto.

Rara vez funciona. Argumentamos hasta que nuestras caras se ponen azules, pero nuestros colegas o seres queridos se adhieren a sus malos hábitos. Interrumpen a la gente en las reuniones o no terminan sus trabajos a tiempo. O comen y beben demasiado, evitan el ejercicio y ahorran muy poco dinero, y duermen y descansar demasiado inconsistentemente. (Y nosotros también.)

Tomemos el caso del ahorro para la jubilación: Es obvio que es bueno para nosotros, pero sin un poco de ayuda pocos de nosotros ahorraremos lo suficiente. En 2001, el investigador David Laibson y sus colegas informaron sobre una empresa que estaba ofreciendo seminarios educativos sobre su plan de jubilación y descubrieron que algunos de los empleados que asistieron no estaban aportando al plan nada en absoluto; otros sí aportaban pero no estaban ahorrando tanto como podrían.

En vista de ello, estas sesiones educativas fueron muy convincentes. Después de asistir a las reuniones, el 100% de los empleados que no participaban del plan dijeron que planeaban unirse, pero menos de uno de cada siete de ellos lo hicieron en realidad.

Por qué la persuasión sólo trata los síntomas

Al igual que cambiar la dieta y reducir el estrés no dieron con la causa de las úlceras, la persuasión no sirve para cambiar el comportamiento porque le está ladrando al árbol equivocado, cognitivamente hablando.

Nuestros cerebros procesan alrededor de 10 millones de bits de información por segundo, un caudal que es más o menos equivalente al cable de Ethernet original. Pero la parte consciente de nuestro cerebro (la mente que toma las decisiones deliberadamente) funciona a unos míseros 50 bits por segundo. En otras palabras, nuestros cerebros están (en su mayor parte) conectados para la inatención e inercia en lugar de para tomar decisiones cuidadas y deliberadas.

La nueva ciencia nos dice que lo que está en el núcleo del comportamiento no son pobres intenciones. Más bien, son buenas intenciones que se quedan sentadas en estado latente. Una mejor manera de mejorar los comportamientos, por lo tanto, es activar las buenas intenciones que la mayoría de las personas ya tienen.

Una de las estrategias más poderosas para hacer precisamente eso es cambiar el valor predeterminado. En el caso de los ahorros para el retiro, esta estrategia tuvo efectos asombrosos. En la empresa que Laibson estudió, al inscribir automáticamente a los empleados en el plan de retiro, las tasas de participación saltaron de aproximadamente 35% a 90%, con altos niveles de aceptación de los empleados.

Cambia entornos, no opiniones

Pero mover la base, como se hizo (sacando la carga de tener que optar por un comportamiento positivo de los hombros de las personas) es sólo un modo de hacerlo.

Hay una serie de otras estrategias eficaces para activar de nuestras buenas intenciones, y poner estas herramientas a trabajar no es física cuántica. El hilo común que comparten, sin embargo, es que rediseñan el entorno de modo que las inclinaciones naturales de las personas los llevan a tener mejores comportamientos.

Por ejemplo, si consideras que tus empleados son demasiado sedentarios, en lugar de llenar la sala de descanso con carteles exaltando la importancia de levantarse y moverse, cambia el entorno: Elimina todas las sillas de tus espacios de reuniones. Más personas estarán de pie porque tienen que estarlo; y lo más probable es que esas reuniones se muevan a un ritmo más eficiente.

Así que la próxima vez que intentes cambiar el comportamiento de alguien, para antes de empezar a esbozar un argumento convincente. Probablemente caerá en oídos sordos (o en buenas intenciones, lo que probablemente no conducirá a ninguna parte). Dale un descanso a la zalamería. En lugar de eso, cambia la forma del ambiente para hacer que el comportamiento deseado suceda de forma natural y sin esfuerzo tanto como sea posible.

habitosEn el dinámico mundo actual, aprender a hacer más cosas en menos tiempo es clave para el desarrollo personal y profesional.

Las personas efectivas y exitosas tienen varios hábitos en común. Y lo mejor: tú también puedes desarrollarlos.

Te compartimos algunas de las cualidades que te ayudarán a ser más efectivo en tu día a día:

1. Decirle ‘no’ a las distracciones. Siempre.

Las personas exitosas saben usar mejor su tiempo porque son disciplinadas y saben establecer sus metas. También hablo de esas personas que no tienen momentos bajos; sí, hay tiempo para las vacaciones y para la familia, pero saben cómo balancearlo y no se dejan tener momentos improductivos.

Para ser altamente efectivo necesitas aprender a concentrarte y evitar las cosas que te distraen (como tus gadgets, los ruidos, las conversaciones en chat, las redes sociales o los emails). Seguramente habrá cosas que no disfrutes hacer, pero sabes que las tienes que terminar. Por ello, ser organizado y disciplinado es esencial.

2. Leer algo nuevo todos los días

Las personas exitosas y creativas leen constantemente, y encuentran mentores que les enseñan, valorando toda la información que reciben y pueda servirles en un futuro. Además, el hábito de la lectura ayudará a incrementar tu comprensión, imaginación, capacidad sintética y otras habilidades como la ortografía y gramática.

3. Aceptar tus errores y seguir adelante

Fracasa cuantas veces sea necesario. Todo el mundo fracasa de vez en cuando; es parte de la vida. Pero cuando lo hagas, no renuncies ni pierdas el tiempo. Lo que separa a la gente exitosa de la ordinaria es la habilidad de levantarse y empezar de nuevo una y otra vez, con un mejor plan para triunfar

También debes aprender a aceptar que no existe la perfección. Así que no pierdas tu tiempo buscándola.

4. Levantarte temprano

Las personas más proactivas y efectivas suelen madrugar. Al aprovechar las mañanas de mejor manera podrás terminar tus cosas a tiempo, así como tener horas para ejercitarte, trabajar y estar con tu familia.

5. Seguir la regla 80/20

Muchos emprendedores cometen el error de intentar dedicar su tiempo a atender todos los asuntos. Sin embargo, es importante que entiendas que, al igual que en las ventas, el 20 por ciento de tus acciones te producirán el 80 por ciento de tus resultados. Por ello es clave que establezcas prioridades y trabajes en las cosas que te generan más dinero o mayores oportunidades para el futuro.

6. Cuidar tu cuerpo

El cuerpo es la máquina que nos permite ejecutar y trabajar; y como cualquier máquina, requiere de mantenimiento.

Para tener buenos niveles de energía y un buen estado físico (que conlleva a uno mental) es importante que: cuides tu alimentación, tratando de consumir proteínas y mucha agua, y de reducir los alimentos procesados; hagas ejercicio al menos 30 minutos al día, y estiramientos cada hora; e intentes dormir bien, intentando irte a la cama temprano y relajándote para conciliar un buen sueño.

7. Aprender a delegar

Éste es un punto especialmente difícil para los emprendedores que tratan a su negocio como su “bebé”. Debes entender que no puedes hacer todo por ti solo y que necesitas confiar en los demás para completar tus tareas y alcanzar tus objetivos.

Una persona verdaderamente efectiva sabe rodearse de gente talentosa, que puede cumplir algunas responsabilidades incluso mejor que él mismo.

8. No acumular pendientes

Tener tu agenda llena o tu escritorio cubierto de post-its con pendientes es una señal de que estás procrastinando y dejando todo para después.

Aunque es importante que definas prioridades, intenta cumplir con ciertas tareas en el momento. Esto te evitará preocupaciones mentales que sólo te desconcentran y distraen de lo importante.

9. Identificar cuándo alejarte

Aunque las personas altamente efectivas destacan por trabajar con rapidez y atención, también es importante saber cuándo tomarte un respiro y alejarte momentáneamente del trabajo. Esto te permitirá recuperar el enfoque, refrescar la mente y evitar los estancamientos de creatividad y productividad.

10. Definir metas

Las personas efectivas tienen bien establecidos objetivos en el corto, mediano y largo plazo. Incluso en una base diaria.

Cada día fíjate nuevas metas que te reten y te mantengan motivado. Por ejemplo, para hoy podrías proponerte hacer 10 llamadas a nuevos clientes y 5 a clientes actuales. La idea es que tú mismo te pongas como propósito ser más efectivo cada día.

motivacion¿Por qué a todos hoy en día nos cuesta tanto arrancar? ¿Y qué nos está pasando para que nos falte motivación?

Es un tema muy importante. ¿Por qué nos cuesta tanto todo?

Analizando este tema, una de las primeras cosas que me encuentro, es esa dificultad de las personas para auto-motivarse. Y es que nos ha tocado vivir en la época de la “sociedad del cansancio”.

Si nos miramos a nosotros mismos y si miramos a nuestro alrededor, decidme si veis a alguna persona que no esté desbordada (bueno, alguna seguro que hay).

Lo primero que tenemos que entender es que este cansancio viene dado por la sobrecarga a la que está expuesto nuestro cerebro.

Hoy en día lo cargamos con sobre-rendimiento (ser la mejor madre/padre y la mejor trabajadora/trabajador) porque está sobre-estimulado (recibe muchos estímulos) con sobre-información que proviene desde un montón de fuentes diferentes (televisiones, ordenadores, teléfonos, revistas, tabletas…) y la sobreproducción (exceso de consumismo).

Todo esto hace que nuestro cerebro esté agotado, por tanto, nosotros estamos agotados.

Una vez que entendamos los porqués de nuestra propia pereza y cansancio y veamos que no es nuestro caso particular si no que se debe a la realidad que nos ha tocado vivir, entonces sí podemos ver cómo conseguir la motivación, es decir, encontrar el motivo que nos lleve a la acción.

Lo primero que tenemos que tener claro es ser conscientes de nuestras prioridades. Todos tenemos cosas importantes que hacer, rellenamos listas y listas de prioridades que tenemos y realmente de ahí tenemos que tener claro cuáles son las más urgentes. Porque para todos, todo es importante todo el tiempo.

Es importante llevar a los niños al cole, es importante mantenerse estupenda físicamente para tu pareja o para la sociedad, es importante estar al día de lo que pasa en el mundo, es importante contestar a todos los correos, mensajes que tenemos, whatsapp de amigos y familiares, es importante ser la mejor en el trabajo, es importante cumplir con la familia (ser buena madre, buena hija, buena pareja…). ¡¡¡Uffff, todo es importante!!!

Os doy un ejemplo personal.

Yo hasta los treinta años realmente no tuve problemas con ir al gimnasio, aunque conseguía ir porque para mí era importante cuidarme. A partir de esa edad he tenido más dificultad para seguir yendo de manera constante. Iba seis meses, luego lo dejaba, hasta que un día lo dejé del todo. Eso me hizo preguntarme por qué había perdido esa motivación si antes conseguía ir al gimnasio. ¿Cuál era el motivo? Revisando con mi coach, vi que había dejado de ser una urgencia, una prioridad en mi vida y me di cuenta de cuál había sido el motivo.

Cuando tuve a mi hija y me tuve que encargar de ella y de su educación, mis prioridades cambiaron. Ir al gimnasio era importante pero, desde luego, lo urgente era mi hija y poder dormir un rato por las mañanas para descansar en el único momento en el que podía ir al gimnasio porque el resto del día me era imposible.

Ahora, otra vez se ha vuelto a convertir en el número uno de mis urgencias el gimnasio por problemas de espalda. Mi motivación para volver a ir al gimnasio es la SALUD. En eso estoy.

Aún así, sabiendo que es una prioridad, hay que transformarlo en motivación, porque por muy urgente que sea, le tengo que encontrar mi ¿PARA QUÉ? En mi caso, yo quiero ir al gimnasio para que me deje de doler la espalda para encontrarme mejor.

Todos tenemos que encontrar nuestro PARA QUÉ.

Una vez que lo encontremos buscaremos nuestros “facilitadores”, elementos que nos ayuden a conseguir ese objetivo. En mi caso sería encontrar un gimnasio lo más cerca posible de casa, ir con una amiga para que fuese más agradable, etc.

Por un lado están esos facilitadores y por otro lado está el vencer los impedimentos. Por ejemplo, para poneros otro caso os cito a mi amiga Sofía a la que admiro mucho por cómo superó sus impedimentos teniendo muy claro su motivación, es decir, su para qué.

Su gran para qué era su hija. Dejó su trabajo después de su maternidad para encontrar otro que le permitiese estar tiempo con ella. Tuvo que vencer uno a uno determinados obstáculos que se iba encontrando por el camino:

– Falta de apoyo y comprensión familiar
– Miedo a la incertidumbre
– Miedo a salir de la zona de seguridad en la que estaba
– Miedo a ser incapaz
– Lucha continua consigo misma y con sus pensamientos

Sofía hizo lo mismo. Trabajó durante unos meses con su coach y logró superar sus obstáculos y ganar confianza en sí misma.

La motivación es una escalera que se sube escalón a escalón. Sofía se hizo su lista, tenía claro su PARA QUÉ, buscó sus FACILITADORES, venció todos sus OBSTÁCULOS para llegar al final de la escalera. A veces no es fácil aunque SIEMPRE ES POSIBLE.

Como consejo personal, durante esa temporada rodearos de gente que crea en vosotros, que os inspire constantemente. Este es mi pequeño truco en todo, rodearos de la gente que realmente te inspira y te empuja.

Reibox BlogDe la Parte I

La mayoría de las personas exitosas son muy conscientes del típico lunes por la mañana en el lugar de trabajo dinámico de acontecimientos imprevistos, desborde de comunicaciones, y caos en general. “Pero después de superar cientos de ellos, te das cuenta de que debes tomar el control y mantenerte positivo,” explica Taylor.

“Ellos toman acciones adicionales para compensar este atareado momento de la semana, y aplican sus mejores habilidades de gestión para asegurarse de que el día se desarrolle de la mejor forma posible.”

Aquí tienes 17 cosas que las personas exitosas hacen los lunes por la mañana:

Parte II

10. Visualizan los éxitos de la semana

Al imaginarte los resultados positivos de los proyectos que tienes a mano, puedes trabajar hacia atrás y determinar las acciones que necesitas dar para obtener esos resultados deseados.

11. Buscan los emails con pedidos urgentes

Puedes hundirte en el olvido de tus correos electrónicos si no escaneas tu bandeja de entrada por cosas urgentes, dice Taylor. “Marca la estrella de los correos electrónicos prioritarios y piensan en la calidad, no cantidad”.

12. Abordan los retos difíciles primero

Los proyectos menos deseables, pero más críticos, son fáciles de posponer, pero tu energía es más fuerte en la mañana, por lo que es el momento ideal para hacerle frente a esas tareas difíciles.

13. Ponen un esfuerzo extra para sonreír

“Podría ser la última cosa en tu mente, pero sobre-compensarte por la difícil presión de la mañana te ayudará a sacarle el máximo provecho,” dice.

Puede que destaques entre la multitud, pero tu sonrisa probablemente será contagiosa, lo que te ayudará a ti y a los miembros del equipo a relajarse.

14. Añaden un “manto de humanidad” a sus emails

Es tentador responder todos tus correos electrónicos de la forma más eficiente los lunes por la mañana. Pero antes de apretar el botón enviar, léelos y asegúrate de ser amable y claro.

“Ponte en el lugar del destinatario. Es relativamente fácil parecer cortante cuando tienes prisa, junto con la naturaleza impersonal de los correos electrónicos y textos. Tú quieres mitigar los malos comienzos y las malas interpretaciones,” dice Taylor.

Una forma de hacer esto: Comienza el correo electrónico diciendo “Hola” y “espero que hayas tenido un gran fin de semana.”

15. Son capaces de decir no

“Los lunes por la mañana habrán muchas distracciones; de la gente, a los correos electrónicos, a las llamadas, reuniones, reuniones en la sala de descanso, y así sucesivamente,” explica Taylor. “Las personas exitosas diplomáticamente y con educación pueden decirle no a sus colegas, ofreciendo participar más tarde.”

Si tu jefe te necesita, eso claramente es una excepción. Sin embargo, si tienes llamadas cruciales por hacer o reuniones a las que asistir, díselo a tu jefe.

Es muy estresante complacer a todos, sobre todo en las mañanas de los lunes. Por lo general, nadie nunca termina satisfecho, ya que no podrás hacer tu mejor trabajo si tienes conflicto de prioridades.”

16. Se enfocan

Las personas exitosas no se detienen en ningún evento desafiante que haya ocurrido durante el fin de semana, u otros pensamientos frívolos. “Compartiméntalas poniéndolas en una ‘caja’ separada cuando empieces tu semana,” dice ella.

17. Recuerda que existe el Martes

“Entre todo ese caos, es fácil creer que el mundo terminará si no resuelven todos los problemas de los lunes, el lunes,” dice. “Pero cuando el polvo se asiente al final del día, posiblemente te des cuenta de que ciertas tareas podrían haberse dejado para más adelante.”

A veces, con el tiempo, obtienes más información que mejora tu toma de decisiones. O puedes encontrar que ciertos problemas que estás ponderando se resuelven por sí solos.

Los Lunes por la mañana pueden ser un desafío incluso para los líderes empresariales más exitosos. “Pero si compensas todas la distracción por adelantado recordando enfocarte, planear y mantener la calma, no revivirás el Lunes otra vez el Martes,” dice Taylor.

Vivir MejorJuguemos un juego. Se llama “¿Quién es tu antepasado?”

Imagina que estamos unos 200.000 años atrás: Dos personas están sentadas alrededor de un pozo de agua, ambos recién ramificados en un nuevo camino evolutivo hacia los seres humanos modernos.

De repente, oyen el chasquido de rama detrás de ellos. Uno de ellos salta, con los ojos muy abiertos, los oídos afinados, los músculos tensos. El otro extiende sus piernas y le dice: “Probablemente no sea nada.”

Por lo tanto, ¿Quién es tu antepasado?

Por qué es bueno que las cosas parezcan malas, arriesgadas, y amenazantes

Probablemente no sea chill-out. Todos nosotros somos descendientes de los primeros seres humanos que tenían un sesgo hacia notar lo negativo. Es una de las cosas que nos mantuvieron a todos vivos. No darte cuenta de algo que puedes comer, como una manzana, no es gran cosa. Pero no darte cuenta de que algo te va a comer, eso sí es un problema de proporciones existenciales.

Y por eso tu amígdala, la alarma de incendio de tu cerebro, dedica dos tercios de sus neuronas para escanear por negatividad. Notamos los rostros enojados con mayor rapidez y facilidad que los rostros felices. El dolor nos enseña más rápido que el placer.

Cuando notamos algo negativo, nuestro hipocampo lo guarda en la memoria casi inmediatamente. ¿Pero sabes cuánto tiempo tienes que mantener algo positivo en tu conciencia para dejarlo establecido como un recuerdo? Necesitas 12 segundos completos. Como el psicólogo Rick Hansen dijo, el “cerebro es como un velcro para las experiencias negativas, pero como teflón para las positivas.”

Así que estamos preparados para notar nuestros errores; notar que nuestro jefe está molesto con nosotros, notar que nuestra audiencia está aburrida, notar el tono de desaprobación en la voz de nuestro padre. Estos actúan como un cable-trampa en nuestro cerebro y nos hacen menos racionales, menos creativos, menos productivos y menos felices.

Desde un punto de vista evolutivo, lo que nos trajo hasta aquí (nuestro sesgo de negatividad) no nos llevará a allá, a donde sea que estemos tratando de llegar en nuestras vidas personales y profesionales.

Cómo manejar las cosas malas mejor

Entonces, ¿qué hay que hacer?

Bueno, no puedes dejar de notar lo negativo. Pero puedes cambiar la forma en que lo ves. Esto se conoce como “reevaluación cognitiva.”

Digamos que estás haciendo una presentación y cometes un error. Podrías decirte a ti mismo: “Lo arruiné, soy pésimo, siempre me pasa esto, como en el quinto grado.” O podrías re-evaluarlo. Podrías recordar que Frank Sinatra cuidadosamente desordenaba el cuello de su camisa antes de subir al escenario. Sam Walton (fundador de Walmart) hacía caer a propósito sus notas cuando caminaba hacia el atril. Estás en buena compañía; los errores pueden ser algo bueno.

La razón por la que esto funciona es porque la primera reacción del cerebro ante los nuevos conceptos es aceptarlas como válidas; la incredulidad tarda una fracción de segundo más que la creencia. Si bien tu cerebro está cableado para la negatividad, también está preparado para la ingenuidad. Y en ese corto intervalo cognitivo, puede que ya hayas avanzado.

Cuando cometes un error, si te dices, “Está bien cometer errores, Frank Sinatra los hacía a propósito,” tu cerebro lo creerá el tiempo suficiente como para volver a recuperar su impulso. Y mientras la incredulidad se apresura para agarrarte, ya habrás continuado con la presentación.

A nadie le importa tus deslices tanto como a ti

Aquí hay otra manera de re-evaluar un error. Sabemos por innumerables estudios que las personas escuchan con su parte emocional tanto como (si no más) su parte racional. Para ser escuchados, necesitamos tener buena información y personas que se sientas bien con nosotros. Necesitamos que les agrademos. Y los errores representan una gran oportunidad para poder aumentar tu simpatía.

Después de todo, la razón por la que Frank Sinatra desajustaba su cuello y Sam Walton dejaba caer sus notas era para hacer más fácil para el público poder relacionarse con ellos. Al público le agradaban más por sus errores, no menos. Cuando cometas un error, úsalo como una manera de conectarte con la gente. No sólo a la gente que te vio estropeándolo todo le agradarás más, también estarán más inclinados a estar de acuerdo con tus ideas.

De hecho, incluso puedes practicar cometer un error a propósito en tu próxima presentación. Cuando lo hagas, poséelo. Di algo como: “¡Vaya. No se supone que esté allí!” Y sigue adelante.

Una última cosa: ¿Recuerdas que dijimos que para poder establecer un recuerdo positivo, tenías que mantenerlo en tu conciencia durante 12 segundos? Ese es un tiempo extremadamente largo para los estándares neurológicos pero también es tiempo suficiente para poder intervenir de manera consciente.

Así que practica haciendo esto: La próxima vez que encuentres un lugar de estacionamiento rápidamente, o alcances el tren, o des una gran presentación (con un error), saca tu teléfono, pulsa el cronómetro, y enfócate en esa buena cosa durante 12 segundos. Te hará mucho más resistente la próxima vez que lo estropees.

ilusion¿Cuál es la principal fuente de motivación? ¿Cuál es la mayor fuerza que puede mover a un colectivo?

Desde estas líneas me atrevo a afirmar que la ilusión es el principal agente motivador y que, por más que la ilusión individual mueva montañas, la ilusión de un grupo, mueve cordilleras enteras.

Visualizar ese futuro, ese reto ilusionante en pos del cual todas las personas involucradas quieren ir, es el principio del final de un sueño y el inicio de la consecución de un objetivo, ya que al fin y al cabo, es tan solo el horizonte temporal el que separa uno de otro.

He participado en múltiples equipos y, el principal elemento en el éxito, ha sido utilizar la ilusión como principal combustible, y es que desde esa emoción, todo se torna posibilidad, si no tenemos los recursos, sabremos dónde encontrarlos, si no tenemos el tiempo, sabremos de dónde sacarlo, si no tenemos los conocimientos, sabremos quién nos los proporcionará.

Como líderes de un sistema, mantener abonado el campo de la ilusión a fin de no provocar la desesperanza y tener una actuación coherente, haciendo aquello que decimos y diciendo aquello que pensamos, deviene condición imprescindible del éxito , porque mantener la llama prendida es la principal función del líder.

Serán también necesarios el esfuerzo, la confianza y la valentía, los cuales no existirían sin los dos requisitos previos.

Vemos continuamente grupos de personas que consiguen alcanzar grandes hitos y las mencionadas son características comunes a todos ellos.

¿Nos paramos a pensar que es necesario para construir esos vínculos? Cuando he participado en uno de ellos o he tenido el privilegio de acompañarlos, he podido ver que había un objetivo común, aún y cuando las posturas fueran diferentes, existía flexibilidad para encontrar los puntos de unión más que las diferencias y, para eso, una gran humildad y respeto por los demás.

…Cuando eso sucede, vemos como el miedo se diluye y se torna confianza, ¿dispuestos para el viaje?

enfocarteToda mi vida me he sentido identificada con la frase que argumenta que las reglas están para romperse.

Este mismo pensamiento fue el que me llevó de trabajar de un corporativo a una agencia de publicidad al hacerme consciente de que mi gran fuerte es trabajar en un ambiente que me permita observar, analizar y proponer.

Con el tiempo, y al tomar la decisión de dar inicio a mi propia empresa, volví a caer en cuenta de que la libertad es un término que está ligado con algo sumamente importante al momento de emprender, la creatividad.

Durante todo este camino de aprendizaje, la creatividad ha sido mi aliada al momento de pensar en el rumbo de mi empresa.

Como todo emprendedor, uno tiene que abrir los ojos y ver el mundo de una manera distinta, bajo un enfoque que nos permita identificar oportunidades donde otros aún no las han encontrado.

Analicemos juntos dos maneras de cómo esto es posible cuando nos permitimos adoptar distintas maneras de trabajar y visualizar nuestro entorno laboral.

Trabaja gratis

¿Cómo? ¿Qué trabaje qué? ¿Y luego yo de qué vivo? Estas son algunas de las muchas preguntas que nos haríamos en un contexto común si alguien se atreviera a plantearnos que trabajemos gratis.

Hace muchos años, recuerdo que una reconocida periodista mexicana afirmó que durante su juventud trabajó gratis en muchas ocasiones con la visión de que en un futuro esto le abriría muchas puertas. Mi experiencia hoy día me reafirma que tenía razón.

Pero esto no fue siempre así, ya que debo confesar que antes de emprender esta idea me parecía completamente fuera de lugar y descabellada, por decir lo menos. Hoy día, afortunadamente, comprendo perfectamente lo que significa.

Trabajar sin recibir un sueldo no solo nos otorga la posibilidad de sembrar semillas que en un futuro pueden germinar y rendir grandes frutos, sino que también nos permite dar a conocer nuestra forma de trabajar, el compromiso, la pasión y la calidad con la que nos desenvolvemos en nuestras respectivas áreas.

Además, si lo analizamos bien, esta es una gran oportunidad de utilizar la creatividad a nuestro favor y planear nuevas estrategias para llegar a aquellas personas que pudieran estar interesadas en incorporarnos a sus respectivos equipos de trabajo.

“Cuando hayas dejado todo aquello que es seguro a un lado, te darás cuenta de que la creatividad se ha convertido en tu mejor aliada.”

Ábrete a la imperfección

La creatividad posee varios factores que la complementan, tales como: conectividad entre elementos, la imaginación productiva, la flexibilidad, entre muchos otros. Pero, un elementos clave, que nos permite visualizar aquello que otros simplemente pasan por alto, es nuestra apertura y sensibilidad para detectar problemas.

Sé que puede sonar extraño o un tanto pesimista, pero permíteme explicarte porque en realidad significa todo lo contrario. Al ser personas creativas somos aún más receptivos al mundo en general; situaciones, personas u objetos. Y, es precisamente el que observamos todo a detalle lo que nos mantiene en actividad creativa, obligándonos a estar en una constante búsqueda de caminos distintos o nuevas respuestas.

En definitiva, ser una persona creativa te otorga posibilidades infinitas para ver, analizar y proponer. Hoy, es momento de comenzar a hacer las cosas distintas en tu negocio con la finalidad de dar inicio a nuevos y mejores proyectos.

Confía en que tu tren de pensamiento sí está preparado para otorgar ideas frescas, nuevas y diferentes a tus clientes.

habitosAl que madruga Dios le ayuda, según el dicho popular, y al parecer es una realidad.

Distintos estudios revelan que la fuerza de voluntad es más fuerte por las mañanas que por las noches, cuando ya estamos agotados de todo el día. Pero para ser productivo y exitoso es imprescindible imponer unas costumbres que desde primera hora contribuyan a lograr los objetivos.

Dicen que los grandes líderes de la historia, salvo alguna excepción, fueron todos personalidades que disfrutaban levantándose temprano. Sus obligaciones les hacían aprovechar el tiempo al máximo. Se sabe que el mejor desempeño de las personas es por la mañana temprano, pero no se trata sólo de cambiar su “reloj mental.”

Así lo señala un trabajo realizado por investigadores de la Universidad de Toronto, en Canadá, en el cual se demostró que los madrugadores son más felices que los noctámbulos. Según los autores de la investigación, los madrugadores reportan mayores niveles de satisfacción y bienestar porque su reloj biológico está sincronizado con las actividades sociales y no sufren del llamado ‘jet lag social’, algo que padecen la mayoría de noctámbulos.

Da igual que sea un ejecutivo, un político, un empleado o un atleta, para mantenerse activo hay que cambiar el ‘chip’. Repasamos algunos hábitos que según Forbes suelen cumplir las personas de éxito por las mañanas y que puede emular en su vida. Son ocho consejos mañaneros que le ayudarán a cumplir todas sus metas.

Despertarse una hora antes

Benjamin Franklin dijo eso de que “dormir temprano y levantarse temprano hace a un hombre sano, rico y sabio”. Las investigaciones señalan que los más madrugadores no sólo son más optimistas y concienzudos, también anticipan los problemas y los minimizan de una manera más eficiente. Lo que por supuesto es crucial para el éxito en el mundo de los negocios.

Para lograrlo, también se debe ir a la cama más temprano. Dormir las horas suficientes es fundamental no sólo para su salud mental y creatividad, sino también para el control del peso.

Reflexionar y visualizar

Diversos estudios muestran que incluso dos minutos de visualización y pensamiento positivo pueden mejorar su estado de ánimo y claridad para todo el día. Las primeras horas del día invitan a hacer una reflexión.

Disfrute de la tranquilidad y tome un tiempo para planificar su día. Piense en sus metas y las tareas pendientes. Tome todas las notas necesarias para asegurarse de que su día será más tranquilo y más eficiente.

Un buen desayuno

Es imprescindible alimentarse bien para las tareas que vienen por delante. El tiempo es un lujo, disfrútelo con un desayuno sano y completo. Eso le ayudará a mantener un enfoque constante durante todo el día.

La tarea más tediosa, lo primero

La mañana es el momento en que se suele tener más energía y nos sentimos más descansados. Por eso, cambie las prioridades en su lista de tareas pendientes, colocando la tarea más temida al comienzo de la lista.

En lugar de dejar que le atormente durante el día, evite la agonía y el estrés y termínela a primera hora. Sentirá alivio y estará más listo y dispuesto a hacer frente a cualquier tarea que se presente en el resto del día.

Motivación

Como primer paso, debe buscar en su interior y descubrir qué le inspira.
Paso dos: cree un mantra.
Paso tres: repita el mismo dicho cada mañana.
Paso cuatro: respire y relájese. Se sentirá más motivado y concentrado que nunca.

Quince minutos de ejercicio

El ejercicio por la mañana le dará un impulso de energía y verá que sus sentidos están en marcha y funcionando. Se sentirá listo para hacer frente a cualquier problema que se presente.

Los estudios han demostrado que hay menos probabilidades de que las personas tengan excusas para no ejercitarse temprano. Es recomendable establecer una rutina de al menos entre 5 y 15 minutos.

Entre horas, ‘snacks’ nutritivos

Comer alimenta el cerebro, mejorando la concentración, la productividad y la memoria.

Planee sus aperitivos con anticipación, es vital para mantener en plena capacidad de funcionamiento a su metabolismo y su cerebro durante toda la jornada. Es fundamental que estos sean sanos, y aquí los frutos secos siguen siendo el producto estrella.

Evite el desorden

Elimine las cosas que no sirven y que generan desorden en su vida. Muchos identifican como formas de despejar su mente cuestiones que en realidad no nos generan ningún beneficio y si una ansiedad posterior por la pérdida de tiempo que han supuesto.

A veces hay que eliminar físicamente cosas que nos dan un placer pasajero pero nos terminan haciendo sentir agobiados: correos en cadena, programas de televisión que no elegimos, apps que no usamos, el móvil siempre encima… No solo no ayudan a nuestra eficiencia si no que a la larga nos hacen sentir ansiedad.

Reibox BlogLa mañana de los lunes son el momento más crítico de la semana laboral; estas preparan el terreno para el día y la semana que queda.

“Debido a que estuviste lejos por un par de días, estas mañanas de regreso al trabajo son los más memorable para el resto de la semana,” dice Lynn Taylor, autor de “Tame Your Terrible Office Tyrant: How to Manage Childish Boss Behavior and Thrive in Your Job.”

“Ellos influyen en tu forma de pensar de manera positiva o negativa, dependiendo de las acciones que decidas tomar,” dice Taylor.

La mayoría de las personas exitosas son muy conscientes del típico lunes por la mañana en el lugar de trabajo dinámico de acontecimientos imprevistos, desborde de comunicaciones, y caos en general. “Pero después de superar cientos de ellos, te das cuenta de que debes tomar el control y mantenerte positivo,” explica Taylor.

“Ellos toman acciones adicionales para compensar este atareado momento de la semana, y aplican sus mejores habilidades de gestión para asegurarse de que el día se desarrolle de la mejor forma posible.”

Aquí tienes 17 cosas que las personas exitosas hacen los lunes por la mañana:

1. Se despiertan temprano

Las personas exitosas se van a dormir a una hora decente los domingos por la noche, duermen bien, y se despiertan temprano las mañanas de los lunes.

“Cuando el despertador suena y una voz te diga que te fuiste a dormir demasiado tarde para levantarte tan temprano, o que cinco minutos más no te hará daño, NO LA ESCUCHES!” escribe Ciara Conlon para Lifehack. “Cuando tomas el control de esa voz interior, no hay nada que te pare.”

2. Ejercitan

Ejercitar mantiene tu circulación fluyendo y ayuda a mantenerte alerta, dándote una ventaja para tener una semana productiva. “Acelerarás tus endorfinas, lo que también ayudará a tu estado de ánimo,” dice Taylor.

3. Comen un desayuno saludable

El lunes por la mañana, quieres manejar todo lo que esté bajo tu control. Comer el desayuno es una de esas cosas. “No quieres estar mirando el reloj, esperando la hora del almuerzo con el estómago gruñendo durante las reuniones de la mañana,” dice ella.

4. Llegan temprano

No sucumbas al botón snooze. “Viajar al trabajo es difícil los lunes, así que supera los pronósticos,” dice Taylor. Además, entrar antes que otros hará que la mañana del lunes parezca más una tarde porque tendrás la oportunidad de respirar antes de tener que responder al aluvión de personas y problemas.

“Estar antes te dará un margen de maniobra para lo inesperado en el trabajo, sin mencionar todos los asuntos personales importantes que puedan surgir,” dice.

5. Revisan sus calendarios para el día (y la semana)

Las personas exitosas revisan sus calendarios los viernes, antes de empezar el fin de semana, para evitar cualquier sorpresa el lunes por la mañana y para asegurarse de que están preparados para las próximas reuniones y plazos. Pero también las revisan a primera hora del lunes para refrescar sus memorias y ver si cambió algo.

6. Despejan sus escritorios

“Con suerte ya hiciste esto antes de salir el viernes. Pero si no lo hiciste, hazlo ya, o la agregarás a las tensiones del mar de desorganización de los lunes,” dice Taylor. Organiza y prioriza tus archivos. Tira el papeleo poco importante y mantén los archivos críticos fácil de encontrar. Tú quieres estar preparado cuando, tu jefe o tus colegas necesiten algo en el último minuto.

7. Sacan tiempo para los proyectos y las tareas inesperadas

Los individuos exitosos esperan lo inesperado los lunes, dice ella. “Tu jefe, los miembros del equipo o el personal pueden recordar algunos cabos sueltos durante el fin de semana, por lo que es sabio crear en algo más de tiempo los lunes por la mañana.”

8. Saludan a su equipo y a su jefe

Es importante hacer esto como primera cosa todas las mañanas para mantener la moral alta, pero el lunes es particularmente valioso, ya que tu equipo necesita un impulso especial.

“Idealmente, pasarás un par de minutos con tus colegas los lunes por la mañana. Esto refuerza un sentido de propósito y de comunidad en todo el mundo, incluyéndote a ti,” explica Taylor.

9. Actualizan su lista de objetivos y cosas para hacer

“Ponte al día con tus prioridades y tareas,” sugiere Taylor. A continuación, establezca cinco u ocho metas para la semana.

“Los profesionales exitosos tienen varios objetivos en mente para el día y la semana,” dice. “Ellos saben que si no logran todos los objetivos, pueden estar orgullosos de que lograron la mayoría de ellos, y que hay una próxima semana para lograr los objetivos que faltan.”

vidaA menudo, me doy cuenta de que he perdido mucho tiempo pensando en el pasado.

Dando vueltas y más vueltas a ideas repetidas y recalentadas. Sin tener el consuelo de buscar en ellas nada nuevo, sin esperar respuesta, sin aspirar a añadir nada que, terminado ese proceso, fuera a ser útil.

Recordamos mal, a veces. Nos abrimos las heridas sin compasión. Rememoramos las palabras más terribles que nos han dicho, las sensaciones más espantosas, las emociones más lacerantes… Y nunca extraemos de ello algo bueno, porque nos quedamos con el dolor sin ir más allá. Nunca revivimos el momento desde la distancia, como narrador y no como protagonista. Nunca pensamos “pasó y fue duro pero estoy aquí y lo he superado”.

Nos engancha eso de sufrir, a veces. Suena mal, ya lo sé pero ser víctima de algo o de alguien es una experiencia dura pero cómoda. Y lo siento porque no está bien generalizar. Hay muchas víctimas reales que luchan por no serlo…

Sin embargo, en muchas ocasiones, nos gusta saltar al lodo del recuerdo y rememorar ese dolor. Y ensuciar con él todo lo que rodea nuestro presente. Y aunque hayamos superado el tema, al revivir esas emociones terribles y dejar que nos desborden sin ponerles límites ni malearlas, ni gestionarlas, ni reconocerlas, dejamos que vuelvan a herirnos. Es como si cada vez que recordáramos un accidente nos lanzáramos contra el muro para partirnos la ceja o rompernos la cara y conmemorar la ocasión.

Dicho así parece un ejercicio bárbaro. Si lo hiciéramos físicamente, nos asustaríamos a nosotros mismos. Sin embargo, no dudamos en hacerlo emocionalmente. Ponemos en riesgo nuestra salud emocional y, en consecuencia, física, aferrándonos a nuestras tragedias. Y sobre todo haciéndolo como el primer día, con ojos de sorpresa, con dolor, con miedo, sin superarlas, sin ganas de oponer resistencia a esa sensación que nos hace sentir como carne de cañón a merced del destino…

Nos impregnamos de pasado y de sus males sin tomar distancia, sin ser capaces de aceptarlo con ojos de persona madura que ha sobrellevado esa experiencia y la ha superado. Viajamos a otro tiempo sin ponernos el chubasquero de la madurez, sin llevar en el equipaje nuestras nuevas herramientas de persona evolucionada, sin saber por qué ni con intención de cerrar página.

Miramos a nuestros miedos desde abajo. Regresamos al pasado siendo niños y descubrimos el pecho ante los fantasmas, nos empequeñecemos ante lo que pasó…Volvemos a repetir aquel comportamiento que nos llevó al llanto, a quedar paralizados, a salir corriendo sin afrontar.

Perdemos la perspectiva. A veces, porque es difícil dejar de visitar esas lagunas que tenemos en la mente donde parece que no ha pasado el tiempo, esos recuerdos que tenemos guardados en una parte de nuestra cabeza y que nos hacen saltar como tigres cuando algo activa nuestros dolores pasados…

Otras veces porque nos han educado para que sufrir sea una especie de mérito. Como si por el hecho de regodearse en tu miseria fueras a ganar puntos para conseguir una gloria que tendrías vetada si nadie te pisa o hace sentir mal. Por eso, muchas veces, cuando conversamos, acabamos protagonizando con otros competiciones para descubrir quién lo ha pasado peor en su vida o es más desdichado.

Lo que cuenta no es el sufrimiento, es la alegría.

Estoy deseando el día que en una de esas conversaciones alguien diga… No quiero hablar del mi dolor sino de lo que conseguí gracias a superarlo. De mi evolución. De lo feliz que soy porque me convertí en una persona increíble saltando obstáculos… Porque cuando recuerdo lo que pasó, me veo enorme, gigante… Miro al niño que fui y le abrazo y le digo que podrá y que descubrirá cómo salir del laberinto.

Porque no viajo mucho al pasado pero cuando lo hago, sonrío. Se me dibuja una sonrisa en los labios porque me veo ahora y me doy cuenta de que he caminado mucho y soy un superviviente. Porque estoy aquí gracias a mi esfuerzo y el de muchas personas que me han ayudado a ser como soy… Algunas queriendo, otras intentando lo contrario, pero no hay rencor. Hay gratitud. Hay ganas de seguir y olvidar. De engancharme al lado bueno, al lado que me hace crecer y sentir bien conmigo mismo… Al lado hermoso de la vida, a es parte preciosa que tiene todo lo que duele una vez lo superas, aunque parezca imposible

Como si tuviera metidos los recuerdos en tarros y durante mucho tiempo, después de acumular dolor y pensamientos tristes, hubiera conseguido cambiarles las etiquetas. Cambiar las palabras que asocio a mi vida para cambiar la imagen y las emociones que la habitan, para ser capaz de ver su lado mágico, su lado sorprendente, su lado asombroso.

Donde ponía “el día que me humillaron en la escuela” puse “cuando descubrí mis superpoderes”.

Donde había escrito “mis monstruos” ahora pone “mis motivos”.

Y me acuerdo de que el tarro que lleva escrito “el amor de mi vida” era antes uno donde ponía “esa chica que siempre me lleva la contraria y no sé por qué”.

Encontré un tarro con la etiqueta “aquella vez que estuve en el hospital muy grave” y recordé que “allí conocí a quién sería mi mejor amigo”.

Donde estaba mi sueño perdido de “ser piloto” por problemas de visión, hay una pegatina muy divertida que pone “soy pediatra y adoro lo que hago”.

A algunos, lo reconozco, me costó cambiarles la etiqueta porque habían sido golpes duros de esos de los que no acabas de reponerte nunca y siempre te hacen saltar las lágrimas. Aunque, a pesar de ello, también los reescribí…

Donde había escrito “Carlos se fue” ahora pone “tengo un ángel de la guarda”, y una de las etiquetas más complicadas de reescribir… “Quimioterapia” que ahora se llama “batalla ganada”.

Tal vez sea un iluso, un ingenuo, un loco, pero me gusta verlo así. Doy gracias por ser capaz.

Vivir Mejor15. Somos más codiciosos y socialmente menos apropiados cuando nos sentimos poderosos

Kevin Coe pone de relieve un estudio que examina cómo el poder influye en nuestro comportamiento.

Los investigadores dividieron a los participantes en grupos de tres y nombraron a algunas personas como líderes, a cargo de asignar puntos a las otras dos personas de acuerdo con sus contribuciones.

Pues resulta que, cuando el experimentador apareció con un plato con cinco galletas, los líderes designados eran más propensos a tomar una segunda galleta y masticarla con la boca abierta y dejar migas por toda la mesa.

En un meta-análisis de estudios como éste, los investigadores dicen que “el poder desinhibe formas más perniciosas de agresión también,” tales como el acoso sexual en las culturas donde las mujeres están subordinadas y crímenes de odio contra grupos minoritarios.

16. A menudo creemos que las personas atractivas tienen talento

Prateek Singh menciona un estudio sobre el “efecto halo,” que se produce cuando asumimos que porque una persona sea buena en una cosa, será bueno en otra cosa.

En el estudio, estudiantes de licenciatura varones leyeron un ensayo supuestamente escrito por una estudiante de primer año de la universidad, a continuación, evaluaron la calidad del ensayo y la capacidad de la escritora. Un tercio de los participantes vieron una foto de una mujer atractiva que creyeron era la escritora; otro tercio vio la de una mujer poco atractiva; y el último tercio no vio ninguna foto.

Los resultados mostraron que aquellos que creyeron que la escritora era atractiva juzgaron a la escritora y a su trabajo más favorablemente que aquellos que creían que era poco atractiva. (Los que no vieron ninguna foto la clasificaron a ella y a su trabajo como intermedio).

17. A veces asumimos que otras personas ayudarán por lo que no tenemos que hacerlo nosotros

Mattias Wideklint dice que está intrigado por el “efecto espectador,” que se produce cuando la presencia de otros desalienta a un individuo de intervenir en caso de emergencia.

Los psicólogos Bibb Latané y John M. Darley se interesaron en el fenómeno tras el asesinato de Kitty Genovese en 1964; supuestamente, muchas personas escucharon a Genovese gritar, pero no actuaron.

En el experimento de Latané y Darley, los investigadores midieron cuanto tiempo los participantes permanecían en una sala que se estaba llenando de humo.

Algunos participantes estaban solos en la habitación; otros estaban acompañados por dos o tres cómplices pasivos. Los resultados mostraron que los participantes que estaban solos fueron significativamente más propensos a reportar el humo.

Sin embargo, un más reciente meta-análisis sugiere que el efecto espectador es menos pronunciado en situaciones altamente peligrosas, lo que significa que la gente en grupos son más propensos a ayudar si creen que la vida de alguien está realmente en peligro.

Y en los últimos años, la historia del asesinato de Genovese ha sido revisada. Puede que no hayan sido decenas de testigos pasivos y es posible que nadie haya visto el asalto realmente, lo que sugiere que el efecto espectador puede ser más matizado de lo que una vez creímos.

18. Obtenemos mejores resultados cuando las personas tienen altas expectativas sobre nosotros

Nguyen Chi cita un experimento clásico sobre el poder de las expectativas de Robert Rosenthal y Lenore Jacobson.

En la década de 1960, Rosenthal y Jacobson descubrieron que manipular las expectativas de lo maestros sobre la capacidad de los estudiantes podían influir el rendimiento de esos estudiantes.

Los experimentadores les dijeron a los maestros que estaban administrando a los estudiantes una prueba que podría predecir su futura ganancia intelectual y, a continuación, les dieron a los maestros una lista completamente al azar de estudiantes que supuestamente habían recibido puntuaciones más altas.

Ocho meses después, los experimentadores administraron la misma prueba (era de hecho una prueba de IQ) a un mismo grupo de alumnos.

Efectivamente, los estudiantes que supuestamente habían tenido altos puntaje la primera vez, puntuaron más alto la segunda vez. Debido a que los maestros esperaban que a ciertos estudiantes les vaya bien, ellos habían influido positivamente en el desarrollo de esos estudiantes.

Más recientemente, los investigadores encontraron evidencia de un mismo fenómeno entre los estudiantes universitarios que juegan basketball. Los estudiantes fueron asignados a grupos dirigidos por un único “entrenador” al que se le dio la información inventada sobre la capacidad de disparo de los estudiantes.

Como resultado, los estudiantes que eran supuestamente más experto en los tiros obtuvieron mejores resultados en una tarea de tiros libres, que fue en parte debido a que los entrenadores les dieron más oportunidades para probar.

19. Asociamos las personas con los adjetivos que utilizan para describir a los demás

“La transferencia de rasgos espontánea ocurre cuando dices algo sobre una persona, y entonces el oyente de forma automática y sin intención asocia ese rasgo contigo,” escribe Sibell Loitz.

Un estudio realizado en 1998 documentó este efecto: Algunos participantes vieron imágenes de actores describiendo sus propios comportamientos, mientras que otros participantes vieron imágenes de actores vinculados con descripciones de los comportamientos aleatorios.

Los resultados mostraron que los participantes de ambos grupos asociaron los rasgos implicados en las descripciones de los comportamientos con los actores.

20. Confiamos demasiado en la primera información que oímos cuando tomamos decisiones

Tejasvita Apte proporciona un ejemplo sencillo de cómo funciona el efecto anclaje.

Imagina que alguien te pregunta si Gandhi tenía más de 100 años de edad cuando murió; ahora imagina que alguien te pregunta si Gandhi tenía menos de 20 años de edad cuando murió. Si en ambos casos se trata de estimar la edad en que Gandhi murió, sería más probable que dieras un número mayor al principio, ya que el anclaje (100) fue mayor.

Incluso los expertos pueden ser víctimas del efecto anclaje sin darse cuenta. En un estudio realizado en 1987, los investigadores tuvieron un grupo de estudiantes de licenciatura y agentes inmobiliarios voluntarios visitando una propiedad en venta y luego se les mostró su precio de lista. Algunos participantes vieron un precio de lista más alto que otros.

Efectivamente, cuando se les pidió a los participantes que estimaran el valor de tasación de la propiedad y el precio de compra, aquellos que habían visto un mayor precio de lista dieron números más altos. Curiosamente, los agentes inmobiliarios fueron generalmente menos sensibles que los estudiantes de licenciatura en cuanto ser afectados por el precio de lista al hacer sus estimaciones.

21. Ponemos más valor a las cosas una vez que somos dueños de ellas

Apte también cita una investigación sobre la economía del comportamiento del efecto dotación. “Una vez que una persona posee un elemento, dejarlo ir se siente como una pérdida, y los seres humanos sentimos aversión hacia las pérdidas,” escribe.

Un estudio realizado en 1990 por Daniel Kahneman, Jack Knetsch, y Richard Thaler ilustra el poder del efecto dotación. Los estudiantes universitarios fueron asignados aleatoriamente a una de tres condiciones: vendedor, comprador, o selector.

A los vendedores se les dio una taza de la universidad y se les preguntó si lo venderían por entre $0,00 y $9.25. A los compradores se les preguntó si comprarían la taza por algún precio en ese rango. A los seleccionadores se les dio la opción de a cada precio elegir entre una taza y la misma cantidad de dinero en efectivo.

Los resultados mostraron que los vendedores (que ya poseían las tazas) colocaron un valor significativamente más alto a las tazas que los otros dos grupos. En concreto, ellos pedía un promedio de $7.12 por renunciar a la taza, mientras que los selectores dijeron que la taza valía un promedio de $3.12 y los compradores estaban dispuestos a pagar un promedio de $ 2.87.

En otras palabras, una vez que eres dueño de algo, tu punto de referencia sobre cuan valioso ese objeto es sube.

emprendedorEstoy convencido de que no hay curso ni libro en el mundo que pueda enseñarte a ser el Steve Jobs del área de negocios de tu preferencia.

Y aunque puedes encontrar publicaciones y cursos que aseguran ayudarte a desarrollar el perfil ideal y completo de un emprendedor, nunca he conocido a uno que tenga ese perfil con todas y cada una de las características que supuestamente se requieren para ser emprendedor.

Entonces, ¿Qué puedo hacer?

En lugar de tomar un curso o leer un libro que prometa revelarte los atributos que todo emprendedor exitoso debe de tener (que sí ayuda, pero no del todo), te sugiero que busques el mejor apoyo posible para identificar tus fortalezas personales y una guía para maximizarlas y explotarlas.

Seguramente conoces, personalmente o indirectamente, a muchos emprendedores exitosos, y aunque tal vez tengan rasgos en común, seguramente cada uno tendrá una personalidad, características y habilidades diferentes. En cada caso, sus fortalezas son la razón de su éxito.

Probablemente te preguntes si no sería mejor eliminar tus debilidades o áreas de oportunidad para tener un mejor perfil junto con tus fortalezas…

Para crecer, ¿Me enfoco en mis fortalezas, o en mis debilidades?

Gallup Organization ha realizado estudios con rigor científico sobre este tema, a lo largo de más de treinta años y en base a más de dos millones de entrevistas realizadas a nivel global a personas consideradas excelentes en su área laboral.

Sus conclusiones han sido aprovechadas por muchas organizaciones logrando resultados extraordinarios, gracias a que han aceptado lo que Gallup describe como dos grandes errores:

Error 1: Creer que todos pueden aprender a ser competentes en todo.

Error 2: Suponer que el mayor espacio de crecimiento es el de las debilidades.

Y enfocándose en lo que Gallup concluye como dos grandes verdades, a partir de sus investigaciones:

Verdad 1: Los talentos son permanentes y únicos.

Verdad 2: El máximo potencial de crecimiento está en tus mayores fortalezas.

Algunos de los hallazgos de Gallup que respaldan estas dos verdades revelan que las organizaciones con gente que aplica sus fortalezas día a día en sus puestos de trabajo tienen mayor satisfacción de sus clientes (44%+), mayor productividad (38%+) y menor rotación de sus colaboradores (50%-), comparadas con las que tienen bajo índice de uso de las fortalezas.

Las personas que aplican sus fortalezas día a día en su trabajo están mucho más involucradas, comprometidas con lo que hacen y son más felices.

¿Y cómo identifico mis fortalezas?

Marcus Buckingham y Donald O. Clifton, coautores del libro Ahora, descubra sus fortalezas y directivos de Gallup, definen así una fortaleza:

– Es el talento que tienes para lograr un desempeño consistente, casi perfecto, en una actividad.

– Solo si te ves repitiendo esa actividad una y otra vez con alegría y éxito.

Tú puedes hacer un ejercicio de auto-conocimiento identificando cuáles son esos talentos y fortalezas que te distinguen, y luego validarlos con la opinión de quienes te conocen mejor, como tus compañeros de trabajo, socios, amigos y familiares. También puedes buscar alguna herramienta profesional que te genere tu perfil. Las que ofrece el Centro Gallup para las Fortalezas son una buena opción.

¿Cómo enlazo mis fortalezas con mi emprendimiento?

Primero, elige un negocio en el que puedas agregar valor aplicando tus fortalezas todos los días. Segundo, busca socios y/o contrata personas que complementen tus fortalezas.

Tratar de lograr un perfil individual con fortalezas en todos los aspectos clave del emprendimiento no es muy razonable, pero formar un equipo que integre dichas fortalezas sí es viable y además un objetivo inteligente al emprender.

Si emprendes en solitario, considera seriamente hacer equipo, pero si no puedes hacerlo en esta etapa de tu proyecto, entonces busca consejeros o mentores que te apoyen en las áreas que tus fortalezas no cubren.

Un esquema básico de competencias que te conviene completar en tu equipo incluye estas cinco dimensiones o categorías:

1. Pensamiento creativo y estratégico

Talento para identificar oportunidades, generar ideas innovadoras y diseñar estrategias.

2. Relaciones personales y públicas

Talento para generar confianza, empatizar, desarrollar a la gente, crear fuertes conexiones y construir relaciones de largo plazo.

3. Influencia y desarrollo de personas

Talento para comunicar y convencer, dirigir equipos, motivar, maximizar el potencial de otros y capitalizarlo en ventajas competitivas.

4. Capacidad de ejecución y logro

Talento para convertir planes en logros consistentemente, organizando gente, y dando seguimiento a tareas con disciplina y enfoque.

5. Competencias técnicas

Talento para generar un producto u ofrecer un servicio en particular, logrando alguna ventaja competitiva sobre tus competidores.

Entonces, ¿Ningún libro ni curso de emprendimiento sirve?

Te recomiendo seleccionar una opción que tenga un enfoque práctico y te enseñe metodologías, técnicas y herramientas de vanguardia que hayan probado ser efectivas al conducir proyectos de emprendimiento, y no una que te prometa desarrollarte todas las cualidades de un “súper-emprendedor”.

Con base en mi experiencia como emprendedor y formador de emprendedores, estas son las siete herramientas que más te pueden ayudar a emprender con éxito el arranque de tu negocio, adicionalmente a tus fortalezas:

Pensamiento del diseño (Design Thinking).

Diseño de la propuesta de valor.

Emprendimiento esbelto (Lean Startup).

Modelo de negocio.

Prototipos y pretotipos.

Experimentos de validación.

Estimaciones financieras básicas para emprendedores.

En mi próximo artículo te diré por qué te conviene aprender a usar estas siete herramientas y te daré más detalles sobre ellas. Por ahora, ¡a identificar tus fortalezas!

Reibox BlogKat Cole, presidente de Focus Brands, la compañía matriz de Auntie Anne’s, Carvel y Cinnabon, se despierta a las 5 a.m. todas las mañanas y bebe 700 ml de agua.

La fundadora del Huffington Post, Arianna Huffington, y el ex jefe de Birchbox, Brad Lande, ambos comienzan sus días con un vaso de agua caliente con limón.

¿Por qué estos ejecutivos beben agua en lugar de café?

Le preguntamos a Rania Batayneh, MPH, una nutricionista y autora de “The One One One Diet,” sobre los potenciales beneficios.

He aquí porqué recomienda que todas las personas comiencen sus días con un vaso de agua:

1. Tomar agua como primera cosa por la mañana ayuda a re-hidratar el cuerpo inmediatamente.

Las seis u ocho horas de sueño recomendadas por noche son un largo período en el que no se consume nada de agua. Beber un vaso o dos de agua justo cuando te despiertas es una buena manera de re-hidratar rápidamente tu cuerpo, dice Batayneh.

“La mayoría de las personas lo primero que hacen en sus mañanas es tomar café,” dice. “Si bien es una buena fuente de antioxidantes, también es deshidratante. Pero puedes compensar esto con agua.”

2. Tomar agua como primera cosa por la mañana aumenta tu nivel de alerta.

“Uno de los mejores indicadores de letargo o falta de energía es que estás deshidratado,” dice Batayneh. “Debido a que el agua ayuda tanto a la regulación del cuerpo como a la función cerebral, también está estrechamente relacionada con el balancear nuestro estado de ánimo.”

Luego de un largo período sin haber comido ni bebido nada, lo primero que consumes en la mañana puede ser un shock para tu cuerpo. Si esa primera cosa es agua fría, pondrás tu cuerpo en funcionamiento y “aumentarás tu estado de alerta y niveles de energía,” dice.

3. Tomar agua como primera cosa por la mañana ayuda a alimentar tu cerebro.

Cuando se trata de productividad, la hidratación es crucial. El cerebro humano está compuesto 73% de agua, dice  Batayneh,  por lo que mantenerse hidratado es especialmente esencial para mantener una actividad cerebral óptima. Es, por supuesto, un proceso que dura todo el día, pero empezar con un vaso de agua de inmediato es un paso en la dirección correcta, dice ella.

“Las mañanas establecen el tono que tendrá el resto de tu día,” dice Batayneh. “Si te siente débil, se reflejará en tu actividad (ejercicio mañanero), productividad en el trabajo, e incluso la rutina con tus niños.”

4. Tomar agua como primera cosa por la mañana puede ayudarte a combatir las enfermedades.

Cuando estás durmiendo, tu cuerpo está en modo reparación y recuperación, dice Batayneh. Durante este tiempo, tu sistema inmunológico está trabajando duro para liberar tu cuerpo de toxinas. Beber suficiente agua puede acelerar el proceso con el cual tu cuerpo elimina esas toxinas.

Aparte del cerebro, la mayoría de las muchas otras partes de tu cuerpo, como el corazón, los riñones y los pulmones, son agua, dice. En pocas palabras, mantenerte hidratado es un ingrediente clave para mantenerte saludable.

5. Tomar agua como primera cosa por la mañana dispara tu metabolismo.

Los hidratos de carbono y proteínas esenciales que consumes a diario son metabolizados y transportados por el agua a través de todo tu cuerpo. Tener una cantidad suficiente de agua en tu sistema te ayudará a disparar tu metabolismo, dice Batayneh, y también puede ayudar a tu dieta.

“Cuando no estamos adecuadamente hidratados, podemos confundir la sed con hambre, lo cual nos lleva a comer más,” dice ella.

entrenarteCualquier persona que haya fundado una empresa seguramente escuchó el dicho:

“Iiciar un negocio no es una carrera de velocidad, sino un maratón”.

Pero, en realidad, la comparación no le hace justicia al espíritu emprendedor. Un maratón tiene un punto final, un lugar al que sabes que puedes llegar y descansar una vez que lo logras. Por otro lado, un negocio… no tiene fin (si es que tienes suerte).

Sin embargo, un maratón sí tiene algo en común con el mundo de los negocios: si no cuentas con la preparación adecuada, sin duda fracasarás. Lesiones por correr, empleados que se van sin avisar. Fracturas por estrés, estrés por el dinero. Incluso ambos te provoquen vómito.

La pasión y adrenalina te ayudarán, hasta cierto punto. Muchos emprendedores llegan a la línea de salida sin siquiera haber calentado antes, probablemente ellos no pasen de la marca del primer kilómetro.

Los dueños de negocio con más experiencia y algunos expertos coinciden: antes de iniciar la carrera, debes entrenar. Por eso, aquí una guía para orientarte paso a paso.

1. Entrena en tus horas libres

¿Alguna vez te han dicho “no dejes tu trabajo actual’? Es en serio, no renuncies todavía. Los negocios nuevos a menudo parecen prometedores y llenos de potencial, aunque casi nunca te darán los ingresos que necesitas para vivir de manera inmediata.

“En muchas ocasiones hemos escuchado a personas que dicen: ‘empezamos a crecer, por lo que todos dejamos nuestros empleos y nos dedicamos de lleno a la empresa’”, comenta Duncan Logan, director general del RocketSpace, espacio de coworking en San Francisco, EE.UU. “Sin embargo, una vez que el mercado se estabiliza se dan cuenta que cometieron un gran error, ya que todavía no se trataba de un negocio rentable, sino de un hobby”, explica.

El consejo de Logan es: la mejor manera de prepararte para iniciar tu empresa es manejarla como un proyecto aparte de tu trabajo actual durante el mayor tiempo posible. Por supuesto, esto implicará que estarás lidiando con dos obligaciones a la vez y posiblemente siempre estés ocupado; de cualquier manera eso será un buen entrenamiento para cuando tu propio negocio comience a crecer y se adueñe de tu vida.

También es clave tener presente que seguramente estarás construyendo tu negocio con el salario de tu trabajo actual, cuídalo. Ojo: si estás muy distraído y no prestas atención, te despedirán.

2. Ten razones claras

¿Sabes por qué lo estás haciendo? Si no tienes una buena respuesta, detente en este momento. No empieces hasta que lo hayas resuelto.

“Cuando tienes que tomar una decisión y no sabes cuál es la respuesta correcta desde un punto de vista financiero o de acción, debes poder respaldarte en tus valores”, asegura Blake Smith, director general de la empresa Cladwell, un servicio de asesoría de imagen personal en línea con sede en Cincinnati, EE.UU.

Cuando el emprendedor apenas iniciaba se dio cuenta que nunca había definido sus valores con claridad. “En lugar de puntualizarlos yo mismo, había preguntado a otras personas lo que pensaban. Esto hizo que mi negocio no estuviera fundamentado”.

Eventualmente, explica, entendió su razón de ser. La base de su negocio era la autenticidad y el deseo de hacer que la industria de la moda fuera más transparente. Ese se convirtió en su eje y cada decisión que tomaba se basaba en sus ideales. “Debes guiarte con tus propios valores”, agrega. Por lo tanto, determina los tuyos desde el principio.

3. Ten todo por escrito

El plan de negocios debe estar redactado.

Antes era parte fundamental al momento de iniciar. Pero últimamente los emprendedores lo descartan sin pensarlo dos veces, de acuerdo con Donald F. Kuratko, ejecutivo y director académico del Centro de Emprendimiento e Innovación Johnson, en la Escuela de Negocios Kelley de la Universidad de Indiana, EE.UU. Muchos llegan a decir que un plan de negocios es anticuado poco efectivo a la hora de ponerlo en práctica.

Error, asegura Kuratko. Sin importar el negocio o la industria, todos los emprendedores necesitan estudiar los problemas del mercado al que quieren entrar. Eso implica conocerlo y desarrollar estrategias concretas sobre cómo planean conseguir a su primer cliente. No hay lugar para la improvisación.

4. Toma tus puntos de referencia en serio

No comienzas a entrenar para un maratón de 42 kilómetros. Debes plantearte metas más modestas, empezar con pocos kilómetros e ir incrementando poco a poco. El mismo principio cuando estás sentado detrás de tu escritorio.

El primer paso es plantear tus objetivos intermedios para asegurarte de que crecerás de manera oportuna (ya sabes, antes de que se te acabe el dinero). Tus metas pueden ser trimestrales, semestrales e incluso anuales. No importa siempre y cuando tengas una visión clara de que el éxito es para ti y seas realista al determinar si lo estás consiguiendo o no.

Esa es la parte fácil. Ahora debes implementarlo.

Duncan Logan, director general de RocketSpace, es un ejemplo de qué es lo que pasa si ignoras tus puntos de referencia. Cuando inició su negocio anterior, determinó ciertos obstáculos que debía vencer en su primer año; sino lo lograba, cerraría su empresa. Cuando no concretó sus propósitos en lugar de hacer algo al respecto, comenzó a inventar a excusas. Planteó nuevas metas y se dio otros seis meses para alcanzarlas. No llegó a esas tampoco. Al final, arrastró a su compañía a dos años terribles y terminó cerrándola. Pudo ahorrarse mucho tiempo si hubiera aceptado desde antes que no estaba funcionando.

5. Rodéate de personas clave

Un entrenador deportivo será quien más te apoye, hasta el momento en el que es evidente que no podrás cruzar la meta. Cuando estás cayendo, un buen entrenador te dirá que es mejor que abandones la carrera antes de que te lastimes. Ahora, debes encontrar a un buen coach de negocios.

Duncan recomienda crear un “círculo de confianza”, con dos o tres individuos que puedan ser brutalmente honestos contigo y, sobre todo, te den retroalimentación crítica acerca de tu negocio. Son pocas las personas que serán capaces de hacer esto una vez que tu empresa esté operando, pues saben el esfuerzo que representa para ti. Por ello, debes formar este grupo desde antes de arrancar.

“Puede ser que duela, pero es necesario que alguien (oportunamente) te diga: ‘tu bebé es feo. Sabemos que lo amas, pero no está funcionando’”, opina Duncan.

6. Prepara tu vida personal

Al igual que cuando entrenas para un maratón, las horas que pasas fuera de casa al iniciar un negocio pueden desbalancear tu vida y generar resentimiento entre la gente que te quiere.

Sin embargo, Scott Bailey, director administrativo de la aceleradora de startups MassChallenge, con sede en Boston, EE.UU., te tiene buenas noticias al respecto: está bien, de hecho es importante, dejar el trabajo para pasar tiempo de calidad con tu familia.

¿Cómo? Marca límites desde el inicio. Debes hablar con tu familia sobre lo que realmente les importa. Tal vez esto implique que ayudes con las tareas del hogar, que pases tiempo con tus hijos, que no estés revisando tu teléfono cuando están cenando o que no pases las vacaciones en frente de la computadora (a medida que te sea posible).

Si respetas estos acuerdos, tu familia se sentirá apreciada. Puede ser que estés ocupado; sin embargo sabrán que son importantes para ti.

7. Delimita tu presupuesto en casa

Cuando estás entrenando para un maratón, dejas de comer pizza y tomar cerveza. Cuando te preparas para emprender, pues, puede ser que optes por pizza y cerveza más barata. La lógica es la misma, debes de tener cuidado con lo que comes: menos comida chatarra para el maratón, menos comida costosa para ajustar tu presupuesto.

Tu negocio puede afectar tus finanzas, lo cual posiblemente cause conflicto en tus relaciones. Por ello, antes de lanzar tu empresa, debes hacer cuentas e incluir tus gastos personales para así determinar cuánto puedes gastar y en qué.

8. Encuentra a tu gente

Como un grupo de corredores que entrenan juntos, una comunidad de emprendedores puede ayudarte a mantener tu paso.

Las incubadoras, aceleradoras y otros centros de emprendimiento pueden darte acceso a networking. Únete a ellos. Ponte en contacto con otros emprendedores en situaciones similares a la tuya e intenta formar vínculos con personas con más experiencia que tú, que puedan servirte como mentores.

tiempoComo bien dicen algunos: “tiempo es dinero”, y administrar bien el tiempo es generar más beneficios.

Es una cadena en la que puedes ser más productivo al mejorar tus finanzas, y como resultado disponer de más tiempo para hacer lo que te gusta y estar menos estresado.

A la semana disponemos de menos de cien horas para aprovechar al máximo las actividades que no sólo sean productivas, sino que también nos hagan sentir mejor con nosotros mismos.

Sin caer en un control enfermizo, es relevante dedicar más espacio temporal a planear de manera sistemática el tiempo que empleas en tus tareas diarias.

Pero antes de empezar a planear, es importante definir la razón o razones por las que pierdas tiempo. Las siguientes son las causas más comunes:

Falta de objetivos bien delimitados. Cuando no sabemos a dónde vamos, o no estamos seguros de lo que queremos obtener cada día, podemos pasar mucho tiempo yendo de un lado a otro o intentado lograr la concentración necesaria para enfrentar las tareas. Lo anterior se traduce en cansancio y menor productividad.

No saber priorizar entre lo que es importante y lo que es urgente.

Gestión deficiente de las agendas propias, tanto de trabajo como personal.

No reconocer las propias debilidades. Muchos tendemos a pensar que somos capaces de realizar un sinnúmero de tareas, y olvidamos que como también somos vulnerables al cansancio y al estrés.

Hábitos obsoletos. También puede suceder que la rutina nos lleve a utilizar métodos y patrones de trabajo muy rígidos que ya no se adaptan a las nuevas tareas. Comunicación ineficaz.

¿Cómo puedo aprovechar mejor el tiempo?

1. Haz una lista semanal.

Lo primero que puedes hacer es anotar las distintas tareas que llevas a cabo durante la semana. No olvides incluir las actividades en la casa, los momentos de descanso y los compromisos familiares.

2. Analiza la lista.

Observa si existen actividades que pueden condensarse en una sola, en caso que se encuentren en una misma locación física.

Por ejemplo, en lugar de ir a pagar tu tarjeta el lunes y luego ir el martes al súper, quizás puedas hacer las dos cosas el mismo día. Al analizar la lista también podemos conocer qué actividades son más importantes y darles prioridad; de esta forma podemos eliminar algunas tareas de menor importancia, que a simple vista parecen urgentes.

3. No te distraigas.

Cuando comiences a realizar cualquier actividad, por trivial que te parezca, trata, en la medida de lo posible, de evitar distracciones e interrupciones.

4. Llena los huecos efectivamente.

Hay momentos en los que tenemos que esperar antes de comenzar una actividad. Por ejemplo, formados en la fila del banco lo mejor que puedes hacer es relajarte y prepararte para la circunstancia: lleva ese libro o revista que querías leer, revisa y responde mails, etc.

5. Utiliza diversas herramientas de organización.

Adquiere calendarios útiles como comprar una agenda que se acomode a tus necesidades. Adquiere un dispositivo electrónico o reloj con alarma para no olvidar ningún compromiso importante o utiliza alguna app móvil. Estas herramientas de regulación del tiempo te darán la tranquilidad de saber que todo está bajo control y que no has olvidado nada.

Administrar efectivamente el tiempo propicia que mejoremos nuestras finanzas personales, ya que se crea espacio para poner atención a nuestros ingresos, realizar más inversiones y administrar eficientemente nuestros activos.

Vivir MejorTodos nos esforzamos por ser memorable. Pero dejar una impresión duradera en alguien que acabas de conocer no siempre es fácil. Asimismo, tampoco es imposible.

Pues resulta que, con las palabras y las acciones correctas, casi cualquier persona puede crear una presencia cautivadora.

Para ayudarte a averiguar cómo hacer esto, nos fijamos en las respuestas publicadas en Quora a la pregunta: “¿Cómo puedo ser más memorable cuando conozco a alguien por primera vez?”

Estos son algunos de nuestros consejos favoritos para hacerte memorable primera vez que conoces a alguien:

1. Ponte tu sombrero para hablar.

Es fácil quedarte ahí y dejar que otras personas lleven la conversación, pero nunca quedarás en la mente de las personas si solo escuchas, escribe Julian Reisinger, experto en citas y fundador de Lovelifesolved.com.

No dejes que el miedo a parecer un tonto te impida hablar y hacer preguntas, contar tus historias, y compartir tus opiniones. Anímate, y haz una impresión duradera.

2. Sé contundente, un poco controvertido, y completamente honesto.

La mayoría de las personas evitan decir cosas controvertidas (especialmente cuando conocen a alguien por primera vez) porque quieren ir a lo seguro para asegurase de agradarles a todos.

Pero si realmente quieres ser memorable, tienes que decirlo… sin insultar a nadie ni decir algo ofensivo, por supuesto.

“La gente recuerda los extremos, y no la mediocridad,” escribe Reisinger.

Él recomienda hablar y dar tu opinión con firmeza y claridad, incluso si hace que algunas personas se pongan un poco incómodas o locas. Esto te hará más interesante – y por lo tanto más fácil de recordar.

3. Sé un poco inusual.

Salirse de la norma cultural es una manera fácil de sobresalir, escribe Reisinger, pero trata de sobresalir de una manera positiva.

Por ejemplo, él sugiere dar respuestas humorísticas e inusuales a las preguntas introductorias típicas tales como, “¿Cómo estás?” o “¿A qué te dedicas?”

Si bien dar con las respuestas correctas puede parecer una tortura, él señala que tendrás que responder estas preguntas miles de veces a lo largo de tu vida de todos modos, por lo que bien vale la pena el esfuerzo.

4. Usa un lenguaje corporal confiado.

Rob Riker dice que un lenguaje corporal confiado hace más que sólo hacerte ver bien – te hace más memorable.

Para esto, el fundador de The Social Winner sugiere tener un apretón de manos fuerte, una buena postura, y mantener contacto visual tanto mientras escuchas como cuando hablas.

Si no hablas con nadie durante unos minutos, entonces dice que mires hacia adelante, en lugar de mirar el piso. “Estás comprometido con el mundo, no escondiéndote de él,” escribe.

También dice que debes “poseer el espacio a tu alrededor.” Esto significa no sentarte en el borde de un banco y dejar que otras personas tengan más espacio que tú o actuar con vergüenza si tu brazo toca el brazo de otra persona. “Toma lo que es tuyo sin ser un idiota,” concluye.

5. Gatilla emociones.

Este consejo de Reisinger deriva de la famosa cita de la autora y poeta Maya Angelou: “Aprendí que la gente olvidará lo que dijiste, la gente olvidará lo que hiciste, pero las personas nunca olvidarán cómo las hiciste sentir.”

Para poder dejar una profunda impresión en alguien, necesitas que sientan algo… de preferencia algo bueno.

¿Cómo puedes hacerlo en una conversación casual? Reisinger sugiere mostrar vulnerabilidad, hacerlos reír, cometer un error y pedir disculpas por ello, acariciar el ego de alguien, contar historias, ser de ayuda, o discutir un tema de manera calmada podría funcionar.

6. Sé un oyente comprometido.

Mencionamos antes que debías hablar, y no sólo sentarte y escuchar todo el tiempo. Pero cuando estás escuchando, escucha atentamente y con compromiso.

“Las personas más populares y memorables en el mundo son las que nos dan su total y completa atención,” dice la periodista Becky Blanton. Esto es más difícil de lo que parece. La mayoría de las personas están constantemente pensando en qué van a decir a continuación y buscando una pausa en la conversación para poder saltar y decirlo.

Al igual que Reisinger, Blanton dice que recordamos cómo las personas nos hacen sentir y cuando realmente escuchas a alguien, los haces sentirse importantes; y ellos recordarán eso.

pensar en grandeComo dice el anuncio de la primitiva, no tenemos sueños baratos, “ni pequeños incluyo yo”.

Y quién puede afirmar si esto está bien o está mal, verdad? A veces por autoexigencia, otras porque nos ponemos a prueba a través de retos, y otras simplemente por evolución natura.

El caso es que cuando hemos alcanzado una cima, surge el gusanillo y ahí vamos a por más…

Hasta aquí, como coach, no encuentro ninguna dificultad. El problema surge cuando ese viaje entre la situación actual y el sueño u objetivo se vuelve “poco ecológica” para la persona. Tener sueños grandes no debería suponer un problema en la medida en que sepas medir con objetividad la distancia entre donde estás y dónde quieres llegar, de qué recursos y habilidades dispones para lograrlo, y qué medios y apoyos serán necesarios.

La etapa de soñar suele estar impregnada de mucha ilusión y motivación, Pero a la hora de empezar cuando nos ponemos en marcha, el contacto con la realidad es “menos guay”, la realidad rompe el globo de la fantasía.

Ahí empieza el verdadero camino, y es importante plantearse acciones pequeñas, para llegar a un sueño tan grande.

Es en ese momento donde muchas personas y organizaciones fracasan, pierden el foco a la hora de abordar tareas pequeñas, las postergan, se distraen, y se suelen interesar por otras actividades “más estimulantes”. Esto es una locura!!!

Un alto porcentaje de los bajos resultados anuales de una empresa tienen más que ver con la postergación de tareas pequeñas, que retrasan a gran parte de los departamentos.

e llegado a ver pagarés de sumas importantísimas olvidados en un cajón sin ser cobrados simplemente porque “se nos olvidó”. A conocer equipos que han estado dos días sin continuar con su trabajo, porque faltaba un informe desde su superior.

¿Imaginas la pérdida de recursos que estás generando en esa acción?

Planifica y distribuye los recursos de forma estratégica, pero luego… ¡genera una actitud de constancia y enfoque en los pequeños pasos que te llevarán a ellos.

Realiza un seguimiento de las etapas en tus tareas y las de tu equipo, es muy fácil en esas etapas más aburridas perder la concentración.

Verifica si cada etapa se va cumpliendo en el tiempo que habías previsto.

Si tienes equipo, comunica y festeja cada avance de estas etapas. Nada motiva más que medir avances en periodos de tareas rutinarias.

Vivir Mejor8. Podemos ser más severos con otras personas de lo que lo somos con nosotros mismos

El “error de atribución fundamental,” también conocido como el “sesgo de correspondencia,” explica nuestra tendencia a creer que los errores de las demás personas son el resultado de sus defectos de personalidad y que nuestros propios errores son el resultado de factores circunstanciales.

Así que si alguien tropieza contigo en la calle, asumes que es un idiota, en lugar de pensar que quizá estaba retrasado para ver obra de la escuela de su hijo. Pero si tú chocas con alguien en la calle, sabes que eres una buena persona, pero que estás apurado por llegar a una reunión.

El fenómeno “es una parte elemental de nuestra forma de pensar y procesar la información y la experiencia de nuestro entorno,” dice James Em.

9. Por lo general no somos conscientes de las causas de nuestros comportamientos

“No sólo hay un gran número de efectos sociales y ambientales que influyen en los comportamientos de los sujetos,” escribe, Timothy Takemoto, “sino que las personas por lo general no son conscientes de como estos efectos los afectan a ellos mismos.”

Takemoto se refiere a un análisis realizado en 1977 por Richard Nisbett y Timothy Wilson DeCamp, que encontraron que las personas no eran capaces de identificar lo que les había impulsado a comportarse de determinada manera, incluso cuando era aparentemente obvio.

Por ejemplo, en un estudio, a los participantes se les dio un placebo, y se les dijo que reduciría los síntomas físicos asociados con recibir una descarga eléctrica. Después de tomar la píldora, los participantes soportaron cuatro veces más amperaje que las personas que no habían tomado la píldora.

Pero cuando se le preguntó por qué, sólo una cuarta parte de los sujetos atribuyó su comportamiento a la píldora, en lugar de decir cosas como que habían construido radios cuando eran más jóvenes, por lo que estaban acostumbrados a las descargas eléctricas.

10. No nos gusta estar solos por mucho tiempo que muchos de nosotros preferiríamos darnos descargas eléctricas

Bhag Singh destaca un estudio del 2014 que encontró que sentarse solo y sin estímulos entre 10 a 20 minutos es para muchas personas más doloroso que recibir una descarga eléctrica. Un abrumador 64% de los hombres se dieron al menos un choque durante un período en el cual se suponía que debían estar simplemente pensando. El quince por ciento de las mujeres hicieron lo mismo.

Esto ocurrió a pesar del hecho de que, en una primera parte del estudio, estos hombres dijeron que eran tan aversivos a los choques que estarían dispuestos a pagar para evitar la experiencia.

Los autores del estudio señalan que “puede ser particularmente difícil dirigir nuestros pensamientos en direcciones agradables y mantenerlos allí,” por lo que muchas personas tratan de controlar sus pensamientos a través de técnicas como la meditación. “Sin esta formación, la gente prefiere hacer que pensar, incluso si lo que están haciendo es tan desagradable que normalmente pagarían para evitarlo.”

11. Nos pueden engañar fácilmente para pagar más de lo que queremos

Paavni Shukla escribe sobre el “efecto de señuelo,”, también conocido como el “efecto de dominancia asimétrica,” señalado en primer lugar por los investigadores en 1982.

El economista del comportamiento Dan Ariely explicó el fenómeno en una de sus charlas TED, usando un viejo anuncio del Economist como ejemplo. El anuncio mostraba tres niveles de suscripción: $59 para la versión digital, $159 para la versión impresa, y $159 para la versión impresa y digital. Ariely descubrió que la opción de $159 para la versión impresa sólo existe para que la opción de $159 por la versión digital + impresa sea más atractiva de lo que sería si sólo se la comparaba con la opción de $59.

12. Salimos peor en las pruebas cognitivas cuando pensamos en los estereotipos

Sarvoday Bishnoi dice que está fascinado por un experimento de “cebado,” un fenómeno en el cual la exposición a un estímulo influye en la respuesta de otro estímulo.

Este experimento en particular, publicado en 1995, usó el cebado para demostrar los efectos del los estereotipo de las amenazas. Los participantes tomaron una prueba compuesta de preguntas GRE y se les pidió a todos que identificaran su raza de antemano.

Los resultados mostraron que los participantes negros tuvieron resultados mucho peores que cuando no se los cebaron con los estereotipos negativos sobre los afroamericanos y rendimientos académicos.

Sobre la investigación en “Blink”, Malcolm Gladwell dice: “Si una estudiante blanca de una prestigiosa escuela secundaria privada obtiene una mayor puntuación en las pruebas SAT que un estudiante negro de una escuela del centro de la ciudad, ¿es porque ella es realmente mejor estudiante, o es porque al ser de color blanco y asistir a una escuela secundaria de prestigio debe cebarse constantemente con la idea de ser ‘inteligente?’”

13. Tendemos a creer que nos atrae más alguien cuando estamos con ellos en una situación de miedo

Jessica Novak bromea con que ella comenzó a hacer todas sus citas en paracaídas luego de leer este estudio en la década de 1970.

Cuando participantes masculinos fueron abordados por una entrevistadora atractiva en un puente de suspensión inestable, fue más probable que la llamaran después (presumiblemente para aprender más sobre el estudio) que cuando la conocieron en un puente estable. La idea es que los hombres en el puente inestable identificaron erróneamente su miedo como excitación sexual.

14. Nos comportamos más éticamente cuando hay una imagen de ojos que nos miran

Tarun Sharma escribe sobre un experimento en el que una imagen de ojos hace que la gente pague por los productos que compran en una cantina.

Suena similar a otro estudio reciente donde encontraron que los participantes fueron más propensos a limpiarse ellos mismos en una cafetería cuando vieron carteles con ojos en lugar de flores.

Los autores del estudio dicen que los ojos suelen indicar el escrutinio social, que es la razón por la que los participantes pueden haberse inclinado más hacia un comportamiento cooperativo.

Y estos resultados tienen importantes implicaciones en el mundo real: Los autores dicen que “los científicos del comportamiento tienen un importante papel en ayudar a diseñar el entorno social de manera que proporcionen eficaces empujones que guíen hacia resultados beneficiosos para la sociedad.”

limitesAunque el hombre moderno se enorgullece de ser libre si profundizamos un poco podemos darnos cuenta de que estamos llenos de límites.

Parece que nuestra mente nos dice hasta ahí puedes llegar, y eso en todos los planos, el profesional, el intelectual y también en el ámbito espiritual.

Podemos afrontar la vida y contamos con todo lo necesario para ello. Pero si nosotros mismos nos marcamos un tope y nos quedamos ahí sufriremos inútilmente. Es nuestra mente la que nos dice que no podemos. Pero si pasamos a la acción en vez de quedarnos paralizados por nuestros pensamientos nos daremos cuenta de que podemos.

No somos felices porque no vivimos del todo. Vivimos una parte, nos quedamos a medias, en definitiva somos mediocres.

Por ejemplo en la vida espiritual. A lo mejor estamos convencidos de que el amor lo es todo, pero tenemos un tope para el amor. Hasta aquí puedo amar al que me hace el mal, pero sólo hasta aquí. Hasta aquí puedo perdonar.

En lo que se refiere a la fe. Puedo creer en Dios hasta unos límites pero si no se cumplen una serie de condiciones no puedo seguir creyendo.

Y con respecto a los buenos hábitos puedo seguir con ellos hasta que pase algo desagradable en mi vida, me deprima y lo deje todo. Son ejemplos. Cada uno se dará cuenta de sus propios límites mentales.

Una vez que nos hemos dado cuenta de esto seguro que nos interesará salir de esta prisión mental en la que voluntariamente nos metemos. Yo creo que hay una fórmula infalible. Vivir el presente. Paralizar los pensamientos sobre el pasado y el futuro. Afrontar cada momento con total libertad. No analizar tanto. Lanzarse. No hacer caso a esa vocecita que nos dice que no podemos.

 

 

 

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