Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"
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De todo un poco sobre los negocios y una vida llena de riquezas

no llegoSuena el despertador y medio dormida aprietas el botón del “aplazar alarma”. Al cabo de los nueve minutos demasiado cortitos te levantas con la sensación inquietante de estar atrasada antes de empezar el día.

Teóricamente te gustaría desayunar tranquilamente con tu pareja, sentada en la mesa para planificar el día. En realidad agradeces si consigues comer algo de muesli mientras dejas preparada la lavadora para la noche y revisas mentalmente las cosas que aún te faltan para la cena.

Y así se te pasa el día. Entre trabajo, recados y tareas varías en casa no te queda ni un minuto hasta que, ya muy entrado la noche, te desplomas en el sofá para por lo menos ver un poco de series antes de dormir.

La mayor parte del tiempo ni te das cuenta de lo mucho que corres por la vida. Quizás sea mejor así, porque cuando intentas a recordar en qué se te fue el tiempo hoy, la sensación de no haber hecho nada te llena de agobio.

¿Qué has hecho hoy?

Esta pregunta puede paralizar cualquiera. ¿Qué he hecho hoy? ¿Y por qué tengo la impresión de no haber hecho nada?

Está claro que no es que no hayas hecho nada. Sino, cómo explicarías que la cocina está más o menos recogida, que todos en casa tienen ropa limpia para ponerse y que nadie se ha muerto de hambre. Obviamente también has ido al trabajo, pasaste a recoger un envío en Correos y, aunque te gustaría ignorar el hecho: mirar vídeos de gatos y darte una vuelta por Facebook también requiere su tiempo (y muchas veces más de lo que te imaginas).

Entonces, ¿cómo sabes que has hecho hoy?

La solución más fácil es durante uno o dos semanas registrar todas las actividades diarias que realizas.

En tu agenda o en un documento nuevo anota en intervalos de 30 min todo lo que haces durante el día, incluyendo los 40 min de trayecto al trabajo, la hora que dedicaste a rellenar la despensa y los 20 min que estuviste buscando aquel recibo para devolver el libro que te regalaron y que no te apetece para nada.

Te darás cuenta, quizás por primera vez, que sí estás haciendo un montón de cosas que “no cuentan”, y que aún así son importantes si pretendes mantener tu casa (y tu salud) en orden.

¿Qué quieres hacer hoy?

La pregunta relevante no es la cuestión nocturna del ¿Qué has hecho hoy? La clave está en una pregunta matutina: ¿Qué quieres conseguir hoy? Si por las mañanas respondes a esta pregunta, tu cerebro automáticamente se pone a buscar oportunidades para poder incluir esta actividad dentro de tu día.

No es que tu cerebro no sepa recordar tus prioridades sin tu ayuda. Es que el cerebro es perezoso por naturaleza. Prefiere la inercia y las rutinas repetitivas, porque son las actividades que requieren menos energía.

Eso sí, el momento que le recuerdas que hoy querías escribir un artículo por tu nuevo blog (por cortito que sea), que hoy querías caminar aunque sea 10 min en el parque, que hoy querías responder el email de aquel contacto interesante que lleva casi 15 días en tu bandeja de entrada… entonces tu cerebro pone manos a la obra y te ayuda en conseguirlo. Para que por la noche puedas decir: “¡Hoy he hecho algo!”

Eso sí, limítate a decidir una única actividad para cada día para no sobrecargar tu cerebro. Más adelante podrá cargar con más cosas, pero por el momento estás entrenando el músculo de la actividad consciente.

Mañana por la mañana, escríbelo en tu agenda: ¿Qué quieres hacer hoy?

trabajoComo emprendedor, tienes muchas cosas pendientes en tu lista, pero es literalmente imposible hacerlas todas. Eso no evita que lo intentes, aunque sea una tarea difícil que te lleve eventualmente a la decepción.

La mejor alternativa es evaluar conscientemente tus compromisos e identificar las cosas que puedas eliminar. Cuando dejes de hacer algo que sea menos útil o productivo, se abrirá un espacio en el calendario y en tu mente, lo cual te permitirá aprovechar nuevas oportunidades y cumplir tus compromisos al máximo.

Aquí hay cinco cosas que puedes considerar borrar de tu rutina diaria y que te harán más sensato, productivo y eficiente:

1. Conmutar.

Como emprendedor, tienes un nivel de control que muchos empleados no tienen.

Considera deshacerte de tu oficina y trabajar desde tu casa. Si tienes empleados, fomenta la comunicación a distancia con todo tu equipo. Esa hora extra por día puede sumar una mayor satisfacción.

2. Decir que sí.

Es natural querer agradar a todo mundo y decir que sí a cada solicitud puede hacerlos feliz…en un principio. Cuando fallas al dar los resultados, ya sea porque estás sobresaturado o te encuentras molesto y resentido porque aceptaste algo desagradable, el problema con decir que sí a todo se vuelve más claro.

Puede ser difícil rechazar a alguien y arriesgarse a que se decepcionen. Pero es mucho mejor hacerle frente a lo que sabes que eres capaz de hacer, para que cuando prometas algo, todos sepan que lo hiciste con gusto.

3. Mantener una relación que te deje vacío.

Todos sabemos que las relaciones excesivamente negativas deben terminar. Nadie necesita a un “amigo” que está constantemente atacándote o haciendo afirmaciones pasivo-agresivas. Si una relación (personal o profesional) es neutral y no contribuye activamente a tu satisfacción y bienestar, considera echarla por la borda.

Un colega me contó sobre cuando terminó una relación que se había vuelto mediocre, “desde hace tres días, me he vuelto más productivo”, me dijo. “La relación dificultaba la entrada en los estados de flujo prolongados que necesito para producir y crear”. Una relación fuerte puede inspirarte mucho, pero una negativa o neutral te roba la energía que necesitas.

4. Preocuparse de cosas que no puedas controlar.

Reinhold Niebuhr tenía razón. Este teólogo, autor de La Oración de la Serenidad, pide por la “serenidad para aceptar las cosas que no puedes cambiar, el coraje para cambiar las cosas que puedes y la sabiduría para saber la diferencia”.

Preocuparse de cosas de las que tenemos el control puede guiarnos a cambios productivos. Pero estresarse sobre cosas más allá de tu control, como la situación económica del país, no te hará ningún bien, porque no hay manera en la que puedes ayudar. Haz saber tu preocupación y sigue adelante.

5. Pensar que sólo hay una manera.

Tenemos frecuentemente una visión en nuestras mentes de una vida perfecta. Nos casaremos, tendremos hijos “x” años después, haremos “x” cantidad de dinero y viviremos en “x” lugar.

Es muy bueno establecer metas, pero es una tortura insistir en ellas. A veces la vida real se atraviesa y no llegas a tener éxito. A veces te ofrece algo aún mejor que no podías haber predicho.

Una amiga me contó sobre cómo dejó ir su insistencia de vivir y trabajar en la ciudad. En lugar de eso, encontró una casa más económica a una hora de distancia y se dio cuenta de era un lugar más tranquilo y con un mejor nivel de vida. A veces abrirte a una posibilidad puede mejorar tu experiencia y reducir tu estrés.

El universo va a ponerte más obligaciones y responsabilidades, a menos que comencemos a decir que no. Detener ciertas actividades nos permite enfocarnos más en lo que de verdad importa y mejorar los resultados.

emprendedorEl emprendedor Mitch Lowe, cofundador de Netflix y actualmente consultor en temas de emprendurismo, visitó la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG) para charlas con los alumnos de la casa de estudios.

En la presentación del invitado, Juan Carlos Leaño Álvarez del Castillo, vicerrector administrativo de la UAG, adelantó que Lowe llegó para compartir sus experiencias en torno a la cultura del emprendurismo y la innovación, ya sea de nuevos productos o servicios y con énfasis en los modelos de negocios.

Daniel Gómez Álvarez, director general del Instituto Jalisciense del Emprendedor, agregó que además de charlar sobre las historias de éxito en las que Lowe ha estado involucrado, el emprendedor también respondería las dudas de los jóvenes estudiantes de la UAG.

Mitch Lowe comenzó por aclarar que estar en ese contexto, frente a estudiantes, “es lo más emocionante: estar con jóvenes que comienzan, es como regresar a las raíces y ver lo divertido que puede ser empezar un negocio”.

Mitch aclaró que aunque esos casos de éxito suenan maravillosos, “hay baches y fracasos”, por ello recomendó a los estudiantes que sean muy perseverantes y vencer todos los obstáculos que se presenten. Para Lowe, esto se logra si se tiene pasión por los negocios.

En muchas esos obstáculos son sólo comentarios: Lowe recordó cuando Netflix comenzaba actividades como una empresa que rentaba películas vía postal. Presentaron su idea a estudios cinematográficos: se rieron. Pero los emprendedores no se iban a rendir por eso: “Mientras más gente me dice que no se puede, más motivado me siento para demostrar que se puede hacer. Me hace prepararme más, estudiar más”.

Para Lowe, “no es necesario ir lejos para encontrar oportunidades de negocio en la innovación: ve tu entorno y busca soluciones a los problemas que hay”.

Citó la anécdota de un usuario de taxis en París: buscaba un automóvil para trasladarse al aeropuerto, pero no encontraba ninguno, así que le dijo a su acompañante: “Sería maravilloso que pudieras apretar un botón y apareciera un auto”. Ese fue el germen de Uber, la empresa mundial que provee de servicios de movilidad en el formato de taxi ejecutivo.

Lowe recomendó nunca subestimar la innovación: incluso cuando ya se han alcanzado muchos éxitos, “algunas grandes empresas que crecieron muy rápido suelen tener el problema de que creen que nadie llegará y les quitará el negocio: pero sí sucede”.

Afirmó que para seguir siendo relevantes y tener una posición de liderazgo en cualquier industria es necesaria la actualización constante que da la innovación y planeación a largo plazo.

levantarteLas primeras horas de la mañana son ideales para aclarar tu mente para el resto del día.

Como emprendedor, una de las mejores prácticas es comenzar el día con preguntas optimistas y atrevidas que te permitirán visualizar lo que viene después. Esto te ayuda a estar preparado para las oportunidades a lo largo de la jornada, abriendo tus ojos para cuando aparezcan retos inevitables.

Te recomendamos hacerte estas tres interrogantes antes de dejar la cama:

1. ¿A quién puedo ayudar hoy?

Hay una frase famosa de Platón que dice “Sé amable, pues cada persona que encuentras está librando una dura batalla”. Es fácil despertarse y que tus primeros pensamientos sean “No dormí lo suficiente” o “Estoy ocupado… ¿cómo poder terminarlo todo?”

Aunque esos pensamientos son normales, no resultan muy inspiradores. Todas las personas tienen algo diferente que ofrecernos. Cuando inicias tu día preguntando de qué manera puedes ayudar, es equivalente a decir “Tengo algo que ofrecer y algo que dar.”

Ese es un camino más fortalecedor: ofrecer valor. Dedica algunos minutos pensando en nuevas maneras en las que puedas ayudar a la gente y pon atención a lo largo de día cuando nuevas oportunidades puedan presentarse.

2. ¿Qué puedo mejorar?

Esto puede ser tan específico como quieras, pero el punto es que conceptualices qué acciones positivas puedes hacer hoy para ser un poco mejor que el día anterior.

¿Te dio flojera ir al gimnasio cuando necesitabas ir? ¿Cómo puedes dar un paso positivo para asegurarte de que no vuelva a ocurrir? ¿Perdiste la paciencia con alguien del trabajo y hubieras preferido manejarlo mejor? Piensa cómo puedes acercarte a esa persona y, si es necesario, discúlpate por tu mal comportamiento.

No se trata de ser perfecto o falso, sino de intentar hacer cada día un mayor esfuerzo que el de ayer. Así como el éxito no pasa de un día al otro para tu negocio, no te convertirás en un gran líder o emprendedor rápidamente. Cada día tendrás más sabiduría y un mayor compromiso para mejorar en tu propia vida.

3. ¿Cómo puedo crear valor hoy?

Aunque esto suene similar a preguntar “¿A quién puedo ayudar?” Esto es sobre crear valor en tu trabajo. Es importante pensar maneras en las que tu labor ayuda a los demás.

Puede ser mediante un servicio de calidad o algún producto que ofrezcas o hasta al compartir contenido, la forma no es importante, es el valor. El valor de que estás motivado a crear, instintivamente se unirá a tu misión para tener mejores resultados.

compartirHay una tendencia creciente, mencionada hace algunas semanas en este mismo espacio, que es el reconocimiento del error como valor positivo en vez de ser objeto de sanción.

Podríamos decir que se ha subido un escalón más, a través de un artículo de Bill Taylor, publicado nada menos que en Harvard Business Review. Va ocupando su lugar “El Fracaso”, legitimado por CEO’s de corporaciones como Coca Cola, Netflix y Amazon, quienes “instan a sus empresas y compañeros a cometer más errores y asumir más fracasos” (sic).

La frase no puede ser más sorprendente y escandalosa, si se quiere, pero tiene sus fundamentos. Jeff Bezos, de Amazon, lo explica de este modo: “Si vas a hacer apuestas audaces, van a ser experimentos. Y si son experimentos, no sabes de antemano si van a funcionar. Los experimentos son, por su propia naturaleza, propensos al fracaso. Pero unos pocos éxitos grandes compensan las decenas y decenas de cosas que no salen bien“.

James Quincey, nuevo director ejecutivo de Coca Cola, define: “Si no cometemos errores, no nos estamos esforzando lo suficiente”. El autor de la nota sintetiza, argumentando que “si uno no está dispuesto a fracasar, no estará preparado para aprender. Y a menos que las personas y las organizaciones logren aprender a la misma velocidad que el mundo cambia, tampoco lograrán crecer y evolucionar”.

Quizás éste sea el punto más relevante, porque pone al descubierto lo que ha cambiado realmente. Parafraseando aquel famoso consejo que recibiera el ex Presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, “es el contexto, estúpido”. En el ámbito privado – no en el público, que va por otros carriles- siempre se ha asumido que hay que correr riesgos, algunos de los cuales pueden ser muy exitosos y otros no.

Durante la mayor parte del siglo XX la planificación, por ejemplo, era la columna vertebral de todas las decisiones. Cualquier desvío era mal visto y hasta condenado. No dejaba de ser una ilusión óptica, ya que se trataba de ver la realidad tal como se pretendía, sin contar con cambios importantes. Y en verdad no los había, porque todo era más previsible. Ergo, el desvío era una falla humana, no de una realidad que cambió. El que no lo supo ver era un miope poco confiable.

En la parte de este nuevo siglo que nos toca vivir las cosas se han invertido. Lo menos confiable del mundo es la realidad, que puede cambiar de modo abrupto y hasta caprichoso. El ensayo y la experimentación pasaron a ser las herramientas fundamentales para sobrevivir, pero para ello hay que abandonar los viejos hábitos de conducción. Alentar los fracasos termina siendo una revolución cultural que muchas generaciones, anteriores, actuales y futuras, no podrán digerir fácilmente.

En definitiva, de esto se trata cuando se busca dirigentes que tomen riesgos, con la imprescindible salvedad que la compañía entera lo acompañará si la cosa sale mal, en vez de convertirlo en chivo expiatorio. La tendencia es tan clara que la Universidad Smith, de Massachusetts, ha creado un programa bajo el nombre de “Fracasando bien” donde aclaran que “lo que estamos intentando enseñar es que el fracaso no es un fallo del aprendizaje, sino su función”.

Esta vuelta de tuerca fue y es necesaria. En los ’90 se desarrollaban seminarios y conferencias donde los expositores contaban al público asistente sus asombrosos éxitos. Hoy debería abrirse un Congreso Internacional de Fracasos Empresariales (CIFE, en sus siglas en español) donde todos aprenderíamos mucho.

gene simmonsEs difícil pensar que detrás del maquillaje, las pelucas y las plataformas del líder de la icónica banda KISS haya un empresario abstemio y con profunda visión de negocios.

Gene Simmons es una leyenda del rock; pero también un experto conocedor de la industria musical y un administrador financiero admirable.

Nacido en Haifa, Israel, en 1949, Chaim Witz emigró junto a su madre a Estados Unidos cuando tenía 10 años, cambiando su nombre a Gene Klein. De niño era aficionado a los cómics y los superhéroes, con los que mejoró su deficiente inglés.

Su pasión por la música llegó más tarde, después de ver un concierto de The Beatles en el Ed Sullivan Show, donde lo cautivó, sobre todo, el efecto que estos jóvenes de peinado extraño tenían en las mujeres. Mientras hacía su preparación artística, impulsada por la guitarra que su madre le regaló, el joven Gene estudiaba para ser maestro de primaria.

La carrera al éxito no fue fácil ni en línea recta (nunca lo es). Trabajó desde muy joven y junto a su socio y amigo, Paul Stanley, inició varios proyectos de rock. Para financiarlos hicieron muchas “chambitas”, desde ser docentes hasta correctores tipográficos. Sin embargo, el liderazgo nato de Simmons, así como sus habilidades de mercadólogo sin título y de administrador (compraron su propio equipo de luz y sonido, que luego alquilaban a otros grupos) fueron las claves que llevarían a KISS a la cima.

Gene Simmons es un emprendedor. Supo crear una marca emblemática (¿quién no reconoce su larga lengua?) y mantener claros los objetivos de la banda. También entendió que debía asociarse con las personas correctas, contratar a managers capaces y conservar la cabeza fría en las situaciones difíciles. Todo esto sin dejar de lado sus sueños y fantasías: mezclar las historietas con la música y debutar como actor de cine, lo cual hizo realidad en 1978 con la película Kiss meets the Phantom of the park.

Tal vez uno de los aspectos más llamativos del vocalista de KISS sea su vida personal. Se define a sí mismo como “epicureano”, destacando el placer que le produce comer y, como es bien sabido, acostarse con decenas de mujeres.

Para el rockero la autodisciplina no está peleada con la satisfacción; por el contrario, se complementan. Pero Simmons conserva la reputación de no beber ni drogarse, algo sorprendente en la industria en la que se desempeña. Una prueba más de que posee una personalidad sólida e inquebrantable; algo esencial en cualquier empresario.

El éxito transgeneracional de la banda intérprete de “I was made for lovin you” no es un accidente o una mera casualidad. En las bambalinas de esos rockeros ataviados con trajes extraños -entre rudos y románticos- hay estrategias empresariales bien definidas. Desde el comienzo, Gene y Paul tuvieron una visión sobre qué querían hacer y cómo querían operar KISS como un negocio. De hecho, Simmons administra casi todo por sí mismo, ¡y ni siquiera tiene un asistente personal!

Para plasmar su experiencia como músico y empresario, “El Demonio” (“The Demon”, el personaje que creó para los escenarios) escribió el libro Me, Inc. Build an Army of One, Unleash Your Inner Rock God, Win in Life and Business. En este texto, basado en El Arte de la Guerra de Sun Tzu, el músico comparte sus experiencias de aciertos y fracasos, así como consejos a los emprendedores que buscan construir un negocio que trascienda.

El libro explora trece principios que son la “llave maestra” para el éxito, entre ellos la libertad, la paz mental y la administración de las finanzas. Y si esos tips vienen de alguien que ha vendido más de 100 millones de discos y DVDs en el mundo y armado un imperio de merchandising a través de licencias, creo que vale la pena tenerlos en mente. ¿No crees?

pensarSomos muy poco coherentes con nosotros mismos.

¡Sí, creerme! Algunas veces me encuentro con personas que dicen de él aquello de “es muy coherente con lo que piensa, y por eso actúa así”. ¡Cuidado! de la coherencia a la obstinación hay un paso. La coherencia está también en saltarse algunas reglas internas cuando ves que ya no valen en ese momento.

En el bando contrario, también existe la gente que es coherente en cuanto a pensamiento pero no en la acción. El discurso es bonito pero la acción brilla por su ausencia. Una cosa es saber y otra muy distinta es hacer. Y es que en la vida, lo ideal es llevar ese equilibrio del triángulo que incluye el pensar, el ser y el hacer.

Pensar, te viene de lo que sabes, el ser de lo que eres en esencia y ¿hacer? ¡Ah, el hacer! El hacer es aquello que llevamos a cabo por que lo creemos y no nos va a parar nadie. Tú decides que tipo de triángulo quieres en tu vida: ¡Equilátero, isósceles o escaleno! Comparto un artículo de Álex Rovira publicado en su web, que titula Saber y creer.

A menudo nos ocurre que o bien no sabemos que podemos, o que sabiendo que podemos, no nos lo creemos. La dialéctica entre el saber y el creer es esencial. Porque saber y creer no es lo mismo. Por ejemplo: todo el mundo sabe que se tiene que morir algún día, pero casi nadie se lo cree.

Y los que creen profundamente en la obvia verdad que la muerte existe y puede aparecer en el momento más inesperado para uno mismo o para quienes nos rodean, la vida cobra un significado radicalmente distinto, y el valor que damos al instante presente, al famoso “aquí y ahora”, es infinitamente mayor.

Personalmente aprendí esta lección al tener que lidiar con la cardiopatía de mi hija menor, y de verla al límite de la muerte varias ocasiones en sus primeros días de vida, incluso al tenerla en mis brazos con su corazón sin latido. Entonces comprendí en lo más hondo de mi ser la diferencia entre saber y creer. Y sé que, por supuesto, esta memoria quedará conmigo para siempre.

La paradoja es que nuestra mente es muy tramposa ya que pensamos que eso que “sabemos” teóricamente nos pertenece a un nivel práctico, y no es así. Pensar en cómo nadar no implica en absoluto saber nadar. Saber qué es la amabilidad no implica en absoluto ser amable, por ejemplo. Esa es la gran paradoja, cuando pensamos que sabemos, porque ese saber es solo mental y no práctico.

El saber nos ayuda a gestionar la existencia, pero para transformarla es necesario algo más: creer. Con saber no es suficiente. La llave a la acción, al paso adelante, nace del creer. Por eso, el poeta latino Virgilio, escribió con tanto tino: “Pueden porque creen que pueden”, y no escribió “Pueden porque saben que pueden”.

Es distinto. Muchos saben que pueden pero no hacen. Y otros que a lo mejor tienen menos capacidades hacen porque creen profundamente que pueden. Sí, hace más el que quiere que el que puede, sin duda.

Qué paradoja: el pensamiento nos lleva a la conclusión. Pero el problema es que normalmente llegamos a una conclusión cuando nos cansamos de pensar. Y los humanos nos cansamos de pensar, en general, demasiado a menudo. Y así nos van las cosas…

Por otro lado, Platón afirmaba que no hay persona por cobarde que sea que no pueda convertirse en héroe por amor.

En efecto, lo que nos moviliza, lo que nos lleva a ser más de lo que somos, es la emoción (cuya etimología proviene de la voz latinaemovere, que quiere decir movimiento, impulso). Y la emoción y el creer van íntimamente unidos. Porque cuando creo, confío, y si confío, es porque siento una emoción positiva hacia el objeto o persona de confianza, porque creo en él. Luego creer es confiar y confiar nace de un vínculo emocional sano.

Luego, quizás lo óptimo sería poner la inteligencia al servicio del amor. El saber práctico al servicio del creer, y cuántas cosas cambiarían.

El problema aparece tanto en personas como en organizaciones, cuando el narcisismo les lleva a pensar que saben cuando en realidad ni saben hacer, ni creen que pueden hacer. Y ahora me viene a la cabeza un bello cuento, que dice así:

“El rey recibió como obsequio dos crías de halcón y las entregó al maestro de cetrería para que las entrenara. Pasados unos meses, el instructor comunicó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente educado, pero que al otro no sabía lo que le sucedía: no se había movido de la rama desde el día de su llegada a palacio, a tal punto que había que llevarle alimento hasta allí.

El rey mandó llamar a curanderos y sanadores de todo tipo, pero nadie pudo hacer volar al ave. Encargó entonces la misión a miembros de la Corte, pero nada sucedió. Por la ventana de sus habitaciones, el monarca podía ver que el ave continuaba inmóvil. Publicó por fin un edicto entre sus súbditos y, a la mañana siguiente vio al halcón volando en los jardines.

—‘Traedme al autor de ese milagro’ —dijo.

Enseguida le presentaron a un campesino.

—‘¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres mago acaso?’

Entre feliz e intimidado, el hombrecito solo le explicó:

—‘No fue difícil Su Alteza, solo corté la rama en la que siempre se posaba. El pájaro se dio cuenta de que tenía alas y, simplemente, voló.”

Sí. Tenemos alas. El problema es que muchas veces no nos lo creemos, aunque es evidente que ahí están. Y a veces la vida “nos corta las ramas” para que nos demos cuenta precisamente de eso, de que tenemos alas que aún no hemos desplegado y, en definitiva, que podemos hacer más de lo que imaginábamos.”

líderesLos grandes líderes inspiran a otros a seguirlos o imitarlos. Muchos de los principales líderes pertenecen a los negocios o la política y están dejando su huella en las generaciones actuales.

Es por eso que el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) realizó una encuesta a los miembros de la Comunidad Global Shapers, que comprende a jóvenes cívicamente comprometidos cuyas edades oscilan entre los 20 y 30 años.

Más de 1.000 personas de 125 países y 285 ciudades respondieron a la encuesta de la WEF para revelar los líderes mundiales, pasados y presentes, que más admiraban y que los inspiraron.

1. Nelson Mandela

La abolición del apartheid es el mayor legado de Nelson Mandela, y bajo su liderazgo, Sudáfrica emergió como una auténtica democracia que vio muchos cambios.

2. Papa Francisco

Como jefe de la Iglesia Católica Romana, es el líder moral y espiritual de los 1.2 mil millones de personas en todo el mundo, desde las Filipinas, donde el 86% de la población se identifica como católica romana, a Brasil, que cuenta con más de 125 millones de católicos.

3. Elon Musk

El CEO de Tesla Motors y SpaceX es conocido por sus visiones audaces y futuristas, y por trabajar en todo lo que pueda para hacer de esas visiones una realidad.

4. Mahatma Gandhi

Gandhi es conocido por su doctrina de protestas no violentas para lograr el progreso. El abogado de la India, activista social, político y escritor se convirtió en el líder del movimiento nacionalista contra el dominio británico de la India.

5. Bill Gates

El presidente y co-fundador de Microsoft Corporation y copresidente de la Fundación Bill y Melinda Gates, ha regalado US$ 28 mil millones, y “más de US$ 8 millones de dólares para mejorar la salud mundial”.

6. Barack Obama

El presidente de los Estados Unidos es el sexto líder más inspirador entre los encuestados de la encuesta. También encabeza el ranking como el líder mundial con más seguidores en Twitter.

7. Richard Branson

El empresario y fundador de Virgin Group, a menudo aparece como un líder inspirador. Virgin Group cuenta con más de 200 empresas en más de 30 países.

8. Steve Jobs

Steve Jobs fue el co-fundador y CEO de Apple, y a menudo se hace referencia como uno de los CEOs de su generación más influyente.

9. Mohammad Yunus

El empresario social y economista de Bangladesh fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 2006 por fundar el Banco Grameen y por su trabajo para “crear desarrollo económico y social desde abajo”.

10. Narendra Modi

Narendra Modi es el actual Primer Ministro de la India, y ha estado en el cargo desde 2014.

11. Warren buffett

El magnate estadounidense es uno de los inversores más exitosos en el siglo 20. Buffett ha invertido en marcas de consumo fuertes durante décadas, y es el presidente y director general del holding conglomerado Berkshire Hathaway.

inteligentesPara tener éxito en los negocios, durante mucho tiempo, creí que si las personas inteligentes trabajaban duro y crecían en un ambiente razonablemente enriquecedor, el éxito llegaría eventualmente.

Miré a otras personas y pensé: “Vaya, esa persona va a hacer grandes cosas”.

Pero a medida que crecía, me di cuenta de que ese no era necesariamente el caso. Algunas personas que conozco que son inteligentes y tienen una fuerte ética de trabajo han pasado a hacer cosas notables, mientras que a muchas otras les está yendo bien.

Desafortunadamente, hay algunos que siguen a la deriva, sin saber qué hacer. Luego me di cuenta de que hay muchos factores en lo que respecta al éxito, ya sea que signifique tener una carrera satisfactoria, tener buenas relaciones o mantenerse saludable.

Sí, la inteligencia es parte de esto, y también la ética en el trabajo. Pero hay más en juego que solo estos dos factores.

Aquí hay siete razones por las que puede que no tengan éxito incluso si es inteligente y trabajador:

1. No se comunican con gente nueva

Es fácil mantener a las personas que conoces desde hace mucho tiempo. Conocen las historias de los demás y pueden reírse de las bromas pasadas vividas en conjunto. El problema con los viejos amigos, sin embargo, es que las mismas ideas se reciclan una y otra vez, y no puedes aprender nuevas perspectivas fuera de tu burbuja.

Al principio puede ser difícil llegar a las personas nuevas, pero comenzar de a poco puede ayudar. Intente inicialmente un objetivo bajo, como presentarse ante una persona a la semana

2. Eres reacio al cambio

Estar en el mismo entorno durante mucho tiempo hace que sea difícil adaptarse a algo nuevo. La buena noticia es que el cambio presenta una oportunidad de oportunidades e innovación.

En lugar de resistir los cambios, mira cómo puedes sacar lo mejor de ellos. Tal vez puedas atender una creciente necesidad de negocios o ver una perspectiva diferente.

Mantente abierto a nuevos conceptos y ten siempre curiosidad por el mundo que le rodea.

3. No estás dispuesto a tomar riesgos

Las personas inteligentes a menudo eligen la ruta segura. Pueden seguir el mismo camino que sus compañeros o elegir una carrera porque sus pares la consideran aceptable.

Si bien esto garantiza un grado de seguridad, puede ser mundano. A menudo escucho a personas inteligentes que encuentran que sus trabajos decir que no son satisfactorios y que quieren hacer otra cosa, pero tienen miedo de hacerlo.

Si estás pensando en incursionar en un territorio desconocido, considere cómo será su vida dentro de varias décadas si opta por no buscar algo. ¿Te arrepentirás o estarás contento con tu decisión?

4. Crees que mereces éxito en los negocios según las credenciales

Las personas que trabajaron duro en la escuela están acostumbradas a estar en la cima y cuentan con un gran potencial. Esto parece bueno inicialmente, pero hay algunos efectos secundarios negativos.

He escuchado a personas decir que merecen algo por su inteligencia o porque fueron a la escuela. Esperan que las cosas salgan automáticamente debido a sus credenciales. Sin embargo, la vida no funciona así.

En el mundo real, no obtienes resultados basados en el trabajo que realizas. Obtienes resultados basados en la combinación de trabajo arduo, pensamiento estratégico y un poco de suerte. Puede aumentar ese último factor trabajando en los dos primeros.

5. Constantemente persigues lo que sea emocionante en este momento

Una cosa que escucho a menudo de los triunfadores es que odian perder el tiempo. Las personas inteligentes son muy conscientes del valor de su tiempo, ya que el tiempo y el esfuerzo dedicado a una cosa, significa que potencialmente podrían estar perdiendo algo más.

Si bien este es un atributo fuerte, también significa perseguir la próxima gran cosa y no seguirla. Comenzar en cualquier campo o esfuerzo es difícil, y superar los obstáculos iniciales requiere paciencia.

Concentrar el esfuerzo en una meta produce resultados mucho mejores a largo plazo que ir tras una cosa, aburrirse y luego perseguir algo nuevo.

6. No puedes comprometerte con una decisión

Ser inteligente y trabajar duro puede abrir numerosas puertas. Desafortunadamente, tener demasiadas opciones puede ser tan restrictivo como tener pocas opciones.

La abundancia de opciones hace que sea difícil decidir qué hacer. Como resultado, es tentador saltar y “ver qué te conviene”. Conocí a alguien que asistió a numerosos programas de posgrado, uno tras otro. Más de diez años después, todavía no puede entender qué hacer.

En lugar de incursionar en muchos esfuerzos, sugiero probar las cosas primero. Hable con otras personas y investiga antes de tomar una decisión importante, para que sepa si una opción se ajusta o no a su personalidad y estilo de vida.

7. No crees en ti mismo

Sorprendentemente, las personas inteligentes pueden subestimar sus propias habilidades. Son su peor crítico, haciéndoles creer que no pueden lograr tanto como pueden.

Las personas inteligentes tienen altos estándares cuando se trata de su trabajo. Cada vez que trabajan en un proyecto, tienden a examinar minuciosamente y a adivinar el producto final.

Esto parece una buena cosa en la superficie, pero a menudo es más debilitante que útil. El perfeccionismo puede impedir que las personas avancen en sus metas o comiencen con cualquier cosa en primer lugar.

“Es difícil creer en ti mismo porque la idea de uno mismo es una construcción artificial. Tú eres, de hecho, parte de la gloriosa unidad del universo. Todo lo bello del mundo está dentro de ti. ”  - Russell Brand

Por lo tanto, en lugar de dejar que los temores de “qué pasaría si” o “no soy lo suficientemente bueno” te alejen de algo nuevo, piensa en cómo quieres que se vea tu vida dentro de unos años. Comenzar es mejor esperar que pase algo en cualquier momento.

¿Qué vas a hacer hoy para acercarte a tu éxito? ¿Cuáles son algunas cosas que te han estado frenando?

Zugoi BlogDe acuerdo con el Índice VIX (conocido por los inversores como “El índice del miedo”) los inversores se sienten más tranquilos por el mercado de valores que en los últimos 25 años.

Este “Índice del miedo” está en su nivel más bajo desde 1993.

Y los broker profesionales no tienen miedo en sus mentes.

¿Por qué es eso?

Allison Schrader, escritora de Quartz, entrevistó a algunos traders profesionales sobre la “buena” noticia del bajo índice VIX. Esto es lo que escribió:

Hace poco le pregunté a algunos traders si creían que la menor volatilidad reflejaba menos riesgo en los mercados. Ellos se rieron nerviosamente y dijeron, en esencia, “una corrección está por llegar y será fea.” Ellos esperan que un grupo grande, eventualmente, se pondrá lo suficientemente nervioso y se retirara del mercado; tal vez inversionistas institucionales (fondos de pensiones, fundaciones y similares) o jubilados recientes. Una vez que esto comience, seguirán más. Entonces, un trader dice, será una “carnicería.”

Se supone que el índice VIX es una medida de la volatilidad esperada en los mercados. Que esté tan bajo es una indicación de que la mayoría de los inversionistas esperan tranquilidad. Sin embargo, el mundo nunca fue tan volátil como hasta ahora.

Territorio inexplorado

Hace apenas un año, escribí esto la mañana después de la votación del Brexit:

Esta mañana, desperté y encontré que los ciudadanos de Gran Bretaña votaron, con un resultado de 52% a 48%, la salida de la Unión Europea (UE). Inglaterra es el miembro financiero y políticamente más importante de la UE y el primer país en salir de la UE.

Bienvenido a un futuro desconocido.

Las semanas que precedieron a la votación tuvieron a la mayoría de los analistas adivinando mal sobre el camino que tomaría la votación. Junto con la votación para salir de la UE, la votación también significó que Inglaterra tendrá que conseguir un nuevo primer ministro, ya que David Cameron dimitió tras la votación.

En mi opinión, el único hecho conocido es que esto creará un aumento en la volatilidad.

Desde entonces, las cosas se han vuelto más volátiles, no menos. Tenemos una continua discusión con Corea del Norte. Rusia mantiene zumbido Alaska con aviones de combate y bombarderos. Y un caber-ataque mundial está tomando sistemas informáticos como rehenes a través del globo.

De hecho, estamos continuando nuestro viaje hacia un futuro desconocido.

El problema con las predicciones

En mi artículo sobre el Brexit, también hablé de lo difícil que era predecir el futuro. “Predecir el futuro es un juego de perdedores. Es fácil estar equivocado y casi imposible estar completamente en lo correcto… la parte difícil de predecir el futuro es seguir las acciones que están de acuerdo con tus predicciones. Siempre hay más negadores que creyentes.”

Hablé de la historia bíblica de Noé. Pasó años y años de su vida construyendo un arca en medio del desierto, mientras hablaba sobre una inundación que se acercaba. Todos se burlaban de él… hasta que llegó la inundación. Entonces todos querían estar en el arca, pero era demasiado tarde.

En mi libro, La profecía de padre rico, predije que el mayor derrumbe de la bolsa en la historia del mundo ocurriría en algún momento alrededor del 2016. Por cierto, es difícil predecir el futuro. Es 2017 y el derrumbe no ocurrió todavía. Muchas personas están felices señalando con el dedo y diciendo, “Te lo dije.” Pero yo creo que la corrección igual pasará; y como Noe, me estoy preparando.

¿Sigue viniendo el derrumbe?

Los 75 millones de baby boomers tienen alrededor de 10 billones de dólares en ahorros de impuestos diferidos los cuales se les requerirá retirar, y lo harán este año y cada vez más en los próximos años.

En una entrevista con MarketWatch, dije:

“No estoy preocupado por el inversor profesional que puede cortar el mercado, ir de largo, usar opciones, calls y puts”, dijo. “Son las personas con 401 (k) o IRAs (Cuentas de jubilación), donde todos sus huevos están en esta cosa llamada plan de retiro.”

Los inversores profesionales en Wall Street están asustados. Las cosas están demasiado tranquilas en los mercados. Ellos saben que se viene una corrección. Y cuando lo haga, los chicos serán borrados.

Ya sea que haya una corrección este año o en los próximos, una cosa es verdad, las correcciones siempre ocurren. La buena noticia es que siempre hay una oportunidad en cada auge y en cada derrumbe… si te preparas bien.

madre teresaHoy en día muchas personas lanzan “frases inspiracionales”, pero no siempre verifican la autenticidad de los dichos. Un caso muy común son las citas que frecuentemente son adjudicadas a la madre Teresa de Calcuta.

Esta mujer debe ser reconocida, independientemente de la fe que profeses, por su trabajo con los Misioneros de la Caridad, algo que la hace ser una de las personas más citadas de la historia.

Muchas de sus famosas “frases” – particularmente aquellas que hacen una referencia específica al quehacer emprendedor- son versiones editadas o parafraseadas de cosas que realmente dijo. Otras ni siquiera fueron expresadas por la madre Teresa.

No obstante, creo que esta increíble persona me perdonaría por reinterpretar estas frases que nunca dijo, porque a pesar de estar mal adjudicadas, estas palabras siguen teniendo un dejo de verdad.

1. “Dios no nos exige triunfar. Solo nos pide intentarlo”

Muchas personas no siguen sus sueños o prueban una idea de negocio o producto porque están paralizados por el miedo. Emprender requiere correr riesgos y atreverse a veces nos lleva a tener pérdidas (financieras, emocionales y espirituales). El fracaso no es solo una posibilidad, es una probabilidad.

Pero el tratar también trae alegría, educación y experiencia. El simple hecho de probar algo nuevo le da valor a tu vida.

2. “No todos podemos hacer grandes cosas, pero podemos hacer cosas pequeñas con gran amor”

La pasión es una espada de doble filo para los líderes de negocios, en especial para los emprendedores. Pensamos en grande y nos frustramos cuando nuestro amor por el trabajo, proyecto o compañía no es compartido por el resto del mundo. Y siempre creemos que es por nuestra culpa.

Esa gran pasión que traemos todos los días a la oficina no tiene porqué ser destinada solo a las grandes metas que tenemos. Es mejor aprovechada en las tareas pequeñas diarias. Después de todo, la innovación puede empezar en pequeño.

3. “Yo sola no puedo cambiar el mundo, pero puedo lanzar la piedra que produzca muchas ondas en las aguas”

La palabra “ecosistema” es muy usada en el mundo emprendedor. Esa es la función de una comunidad colaborativa.

Cuando paso tiempo en espacios de coworking me encanta ver a otras compañías trabajando en conjunto. Nadie opera realmente solo, a pesar de lo aislado que pueda parecer el emprender. Todos los esfuerzos están interconectados y desempeñamos un papel diario en un sistema que incluye consumidores, socios, empelados, inversionistas y competidores.

Cada acción que tomamos, grande o pequeña, tiene un efecto multiplicador.

4. “Puedo hacer cosas que tu no puedes y tu haces cosas que yo no. Juntos podemos alcanzar grandes metas”

Si eres un líder de verdad, sabes el valor de tu equipo. Sabes que siempre debes poner a tu equipo primero y que la cultura de tu negocio es importante. Sabes que, incluso si tu nombre está en la marca de la empresa, lo que has logrado se debe al impulso de otros.

Creo que todo emprendimiento es “social” porque construir un negocio tiene dos grandes efectos: resolver un problema para un cliente con una necesidad y darle trabajo a alguien más. Cuando contratas a tus empleados, cambias sus vidas y te beneficias de su talento y su tiempo.

Si sabes reclutar, traerás personas con experiencias y habilidades que se complementen. Si reclutas mal, no lograrás avanzar.

5. “Sé que dios no me dará nada que no pueda manejar. Solo desearía que él no confiara tanto en mí”

De todas las citas “falsas” de la madre Teresa, esta es mi favorita.

¿Cuántos de nosotros hemos dudado? Espero que todos, porque la incertidumbre es una condición necesaria para generar la fe que necesitamos en los momentos difíciles. Incluso en las noches más oscuras, los líderes deben creer que van a triunfar. Esto surge de una actitud de absoluta autoconfianza.

Esta es una característica clave para emprendedores: tener la creencia de que son capaces de lograr lo que se propongan.

No se trata de ego, es más bien confianza en que tienen habilidades que pueden compartir con el mundo. Sin importar que tan dura se pongan las cosas, la misión debe seguir adelante y los emprendedores deben creer que pueden enfrentar las dificultades.

cambiarQuedarse en lo conocido por miedo a lo desconocido, equivale a mantenerse con vida pero no vivir. (Anónimo).

Decir a estas alturas que el mundo cambia y que la situación actual es más que preocupante es una perogrullada; lo que no es una perogrullada es responder a la pregunta permanente de las empresas: ¿y ahora qué?

Continuamente vemos numerosos análisis de situación y previsiones: que si los brotes son verdes, que si no hay brotes…, y mientras los bancos arreglan sus cosas y los políticos las suyas la pregunta de los empresarios y de los trabajadores, todas las noches antes de irse a dormir, es la misma: ¿Abriremos mañana?

Ese es el sufrimiento real de la España real. Al empresario y al trabajador no le preocupa si esto sale adelante a finales de este año o del año que viene: le preocupa el día de mañana (literal); le preocupa el día de hoy (literal también).

Sabemos que hay nóminas que pagar, muchas veces de personas que llevan con nosotros años, muchos; sabemos que tenemos que sacar adelante una producción; sabemos que hoy ya no es ayer… y que todos vamos a pagar durante mucho tiempo lo que unos cuantos han hecho. Eso lo sabemos; pero lo que no sabemos es cómo salir de esta y esta propia desesperación nos hace frecuentemente no ver alternativas.

Efectivamente hay empresarios y trabajadores que esperan a los brotes, a más brotes o a que los brotes maduren. Probablemente esas personas seguirán sufriendo ese día a día…, de incertidumbre sobre el hoy y el mañana. Y es posible que estén vivos…, pero eso no es vivir.

Y habrá otros que juntos, empresario y trabajador (idealmente), se miren a la cara y se digan: venga, vamos a por ello; que entiendan que el hecho de que la tarta sea más pequeña no significa que ya no haya tarta…y que planten sus propios brotes.

Y si no, responda a estas preguntas: ¿De verdad piensa que todos lo están pasando igual de mal? ¿Y que todos van a salir tocados de la misma manera? ¿O piensa que hay gente que está sabiendo moverse de manera diferente y que se llevará “el gato al agua”?

Que usted ahora no tenga una solución a su problema no significa que no pueda haberla. Recuerde el axioma: El grado de dificultad de un problema es inversamente proporcional a nuestra capacidad para resolverlo.

Vamos que si es abogado, una simple integral es imposible para usted; y si es ingeniero, casi mejor que le defienda un profesional ante un tribunal. Lo cual nos lleva a una conclusión inmediata: si sigue aplicando la lógica actual, obtendrá los mismos resultados, por lo que la única solución es generar un cambio en su forma de operar. (Claro, ¿pero cuál?).

Hemos querido abordar esta necesidad de cambio y proponer un nuevo planteamiento que permita competir hoy y mañana de manera diferente por esa tarta más pequeña… o/y por la tarta que tiene justo a su lado y que a lo mejor ni se había dado cuenta de que estaba allí.

El principio básico es simple: olvídese de tanta promoción, de tanto descuento, de tanta diferenciación y entregue el poder de configurar la oferta final de su producto o empresa a su consumidor o cliente. Sí, como suena: producto, precio, distribución… todo. No es una locura: muchas empresas ya lo están haciendo desde hace tiempo; son las que hoy todavía tienen plantas y ven como brotan aunque estemos en crisis; dan menos brotes, si: pero brotan.

Por eso, intente ver lo que otros hacen; venga reconózcalo: necesita ideas nuevas. Como no estamos para esperar los brotes de los demás, le invito a que genere sus propios brotes; a que cambie; a que no tenga miedo a lo desconocido y que viva esta crisis de otra manera. La otra alternativa ya sabe cuál es: seguir sufriendo esperando al brote. Ya sabe; usted elige.

tiempoEs casi seguro que en algún momento de tu vida hayas tomado una clase de administración de tiempo, hayas leído algún libro sobre el tema o hayas tratado de usar algún tipo de calendario para organizar tu día y ordenar tus prioridades.

¿Por qué con todos estos dispositivos e información todavía sientes que no puedes completar lo que tienes pendiente?

La respuesta es simple. Todo lo que aprendiste sobre el manejo del tiempo es una completa pérdida de tiempo y no funciona.

Antes de que comiences a administrar el tiempo, debes comprender lo que es. El diccionario lo define como “el punto o periodo en el que las cosas pasan”. Hay dos tipos de tiempo: el tiempo del reloj y el tiempo real. En el primero hay 60 segundos en un minuto, 60 minutos en una hora, 24 horas en un día y 365 días en un año. Cuando alguien cumple 50 son exactamente 50 años, ni más ni menos.

En la realidad, todo el tiempo es relativo. El tiempo vuela o lo arrastras dependiendo de lo que haces. ¿Qué tiempo describe el mundo en el que realmente vives, el tiempo real o el del reloj?

La razón por la que los dispositivos para administrar el tiempo no funcionan es que estos sistemas están diseñados para manejar el tiempo del reloj. Vives en el tiempo real, un mundo en el que el tiempo vuela cuando te estás divirtiendo o que arrastras cuando estás realizando trámites aburridos.

La buena noticia es que el tiempo real es mental. Tú lo creas y todo lo que creas puedes manejarlo. Es tiempo de remover cualquier auto sabotaje o auto limitación que tengas alrededor de “no tener suficiente tiempo” o de no ser “el momento correcto” para comenzar tu negocio o manejar el actual apropiadamente.

Hay tres formas de pasar el tiempo: pensamientos, conversaciones y acciones.

Sin importar qué clase de negocio que tengas, tu trabajo estará compuesto de estas tres cosas. Como emprendedor, serás interrumpido frecuentemente o llevado a diferentes direcciones. Aunque no puedas eliminar las interrupciones, sí puedes decidir cuánto tiempo pasas en esas cosas y cuánto pasarás en los pensamientos, conversaciones y acciones que te llevarán al éxito.

Practica las siguientes técnicas para dirigir tu propio tiempo:

1. Ten un horario y apunta todos tus pensamientos, conversaciones y actividades por una semana.

Esto te ayudará a saber cuánto puedes hacer durante el curso del día y qué haces con tu tiempo. Podrás observar cuánto tiempo realmente gastas produciendo resultados y cuánto pierdes en pensamientos, conversaciones y acciones improductivas.

2. Cualquier actividad o conversación que es importante para tu éxito debería tener cierto tiempo asignado.

Las listas de pendientes toman más tiempo y mucho más cuando no se pueden terminar. Los libros de tareas funcionan. Planea tus citas y crea bloques de tiempo para los pensamientos, conversaciones y acciones más importantes. Ten la disciplina necesaria para completar estos pendientes.

3. Pasa por lo menos el 50 por ciento de tu tiempo con los pensamientos, actividades y conversaciones que te den más resultados.

4. Dentro de tu planeación, incluye tiempo en el que seguramente serás interrumpido.

5. Tómate los primeros 30 minutos del día para organizar tu día. No empieces hasta que completes tu plan.

6. Tómate cinco minutos antes de cada llamada y tarea para decidir el resultado que quieres obtener.

Esto te ayudará a visualizar el éxito antes de que empieces. Además, hará que el tiempo se pase más lento. Tómate cinco minutos después de cada cosa para determinar si alcanzaste los resultados deseados.

7. Pon un letrero de “no molestar” cuando de verdad debas cumplir con tu trabajo.

8. Practica no contestar el teléfono sólo porque está sonando y los emails sólo porque te lleguen.

No les des a las personas tu atención absoluta a menos que sea muy importante para tu negocio. En lugar de eso, planea tu tiempo para responder.

9. Bloquea distracciones como Facebook y otras redes sociales a menos que las uses para tu empresa.

10. Recuerda que es imposible terminar todo.

También, que las probabilidades son que el 20 por ciento de tus pensamientos, conversaciones y actividades produzcan el 80 por ciento de tus resultados.

líderesCuando Airbnb fue fundado, su presidente Brian Chesky tenía 27 años. Steve Job tenía 25 años cuando Apple se dio a conocer al público. Bill Gates tenía tan solo 20 años cuando fundó Microsoft.

Los jóvenes líderes tienen la habilidad de alcanzar metas maravillosas a pesar de la inexperiencia. Si quieres ser un joven líder, aquí te dejamos algunas de las claves para conseguirlo:

Construye una red de gente de éxito

Constrúyela uniéndote a una organización y haz que tu presencia sea sentida como una contribución a la causa. Con el paso del tiempo, los miembros se darán cuenta y tú serás capaz de establecer conexiones relacionadas con los negocios que ayudarán al avance de tu carrera.

Edúcate constantemente para mejorar tu negocio

Los negocios alrededor del mundo cambian constantemente y de forma muy rápida. Esto va a seguir siendo así, debido en gran parte al gran avance tecnológico, como la inteligencia artificial por ejemplo, entre otras innovaciones. Para que los jóvenes líderes se puedan mantener en la carrera, es muy importante educarse a sí mismos.

Escucha más de lo que hablas

El fundador de Virgin, Richar Branson, dijo una vez: “Deberías escuchar más de lo que hablas.” Y tiene bastante razón. Los líderes más efectivos requieren entender los pensamientos, sentimientos y necesidades de su equipo. Contando con este entendimiento, los líderes necesitarán realizar sus acciones con la información con la que cuentan y con decisión.

Comunica con efectividad

No es necesario que sea con palabras, en el más estricto de los sentidos. Un líder puede comunicar muchísimo simplemente con el tono de su voz. Pero la comunicación efectiva es básica para cualquier líder. Por ello es importante establecer lo qué es importante y lo que solo nos va a crear confusión. Nunca perder de vista la importancia de establecer contacto visual.

Adopta guías claras de liderazgo

Para un líder empresarial joven, puede parecer que todo el trabajo que tiene que realizar es infinito. Para ayudarte a organizarte, es importante crear un marco de trabajo para saber qué tareas debes priorizar. Puedes adoptar la matriz de decisión de Eisenhower, que indica la relatividad de cada tarea.

Sé humilde

Según un estudio de la Harvard Business Review, los líderes humildes tienden a ser los más efectivos. El artículo define a los líderes humildes como personas que son capaces de acceder con precisión a sus propias fortalezas y debilidades. Además, los empleados y los equipos de trabajo respetarán tus opiniones y creerán en ti mucho más.

Vivir MejorProbablemente hayas escuchado a algún experto en productividad hablar sobre la importancia de hacer una lista de tareas pendientes, un calendario, o al menos un plan tentativo para el día.

Tiene sentido – cuando te metes en el trabajo por la mañana, no quieres pasar una hora tratando de averiguar qué hacer primero.

Y, sin embargo, a veces, toda esa planificación y programación puede contribuir en tu detrimento. Es por eso que funcionan mucho mejor junto con la regla “hazlo ahora”.

La regla es una creación de Josh Zerkel, director de comunidad global y formación en Evernote y un organizador profesional certificado. Cuando me reuní con Zerkel en mayo, dijo que le enseña la regla a muchos de sus clientes.

Es bastante simple, dijo Zerkel. “Si puedes hacer algo ahora mismo en este momento, sin tener que cerrarlo y reabrirlo más tarde, hazlo ahora.”

Considera la regla de Zerkel una versión alternativa de la “regla de los dos minutos”, que es la creación del autor best-seller David Allen: Si una tarea tardará dos minutos o menos en completarse, hazla ahora.

Zerkel dijo, en su opinión, que realmente no importa si la tarea tomará dos minutos o cinco – si tienes tiempo para hacerla ahora mismo, hazla.

La regla “hazlo ahora” funciona por dos razones claves.

Por un lado, evita la dilación. “No soy un gran admirador de ver tus cosas, revisarlas, planificarlas metódicamente”, dijo Zerkel. “Si algo es corto, solo ocúpate de ello.”

Esto es algo de lo que constantemente soy culpable. Voy a agendar un momento en mi calendario para responder a un correo electrónico molesto; pero para el momento en que llego a ese punto del día, estoy agotado y termino retrasándolo para el día siguiente.

La segunda razón por la que Zerkel dijo que la regla funciona es porque terminar incluso una tarea pequeña “genera un sentido de productividad y de impulso; Estoy logrando terminar cosas!“, lo que puede conducirte a abordar las cosas más grandes que podrían ser más desafiantes.

Una vez que envías una respuesta a ese email, u ordenas la pila de correos que hay en tu mesa de café, o lo que sea que hayas estado posponiendo en tu lista de tareas pendientes durante demasiado tiempo, se sentirás motivado para hacerle frente a algo más, incluso más grande.

ferrari¿Quieres un Ferrari? Bueno pues, no llegará de manera fácil, tendrás que esforzarte como nadie para obtenerlo. Recuerda: puedes tener juguetes lujosos, solo no te obsesiones con ellos.

Tener un Ferrari es complicado, debes luchar con tus demonios internos para conseguirlo porque es dentro de tu mente donde sucede el éxito. Encuentra la manera de hacerlo valer además de descubrir la forma de conseguir el dinero, para después introducirte en el distribuidor oficial de Ferrari y dirigirte al vendedor diciendo, “Ese rojo de ahí será mío”. Y no, no me refiero a obtenerlo a través de un arrendamiento, sino a un fuerte pago en efectivo.

Ojo, el tema aquí no es el auto deportivo. En lugar de enfocarse en lo material que en este caso es un Ferrari, dejemos que se convierta en una metáfora acerca de lo que es posible y la manera de lograrlo. Es momento de sentar cabeza y poner atención a lo que estoy por decirte.

Aquí las 10 barreras que se interponen entre tú y el éxito, o bien, un Ferrari.

1. Falta de actitud

La actitud que tienes en este momento es determinada por las ideas y actitudes que moldean tu manera de pensar. Si tu disposición no es buena, es momento de llenar con nuevas ideas y actitudes esa esponja a la que llamamos cerebro. Domina la mente y obtendrás el Ferrari. Todos los puntos de aquí en adelante son secundarios.

2. ¿No crees que todo es posible?

Si tienes creencias absurdas acerca de la manera en que funciona el mundo, entonces tus resultados serán iguales. Estos resultados pueden ser ridículamente increíbles o ridículamente tristes. Lo que quieras creer es tu decisión. El chico que pasa por las mañanas a toda velocidad en el nuevo Ferrari rojo, simplemente cree que es posible tenerlo, no es más inteligente que tú, solo tiene fuertes creencias.

3. Eres flojo

Levántate temprano y deja de soñar. La verdadera alarma se detiene, y te dices a ti mismo: “necesito unos minutos más”. Está decisión, es la misma que cuando decidiste obtener un Ferrari y te propusiste comenzar por ganar el sueldo mínimo. La decisión que tomes al comienzo de cada día, determinará el resto del mismo. ¡Despierta!

4. Piensas que no debes esforzarte

Te voy a decir un secreto, ninguna persona que maneje un Ferrari, lo obtuvo esforzándose poco. Estas personas no dejaron de trabajar a las 5:01 de la tarde. No odiaban a sus jefes, ellos salían, mataban a los demonios y se vendían con todo aquel que quisiera escuchar. Mientras que los otros competidores terminaban a las 5:00pm, ellos apenas comenzaban.

5. Pasas el tiempo en busca del éxito ajeno

Si la noche anterior pasaste tu tiempo en Instagram, entonces es probable que estés enfocado en el éxito de otros y no en el tuyo.

El éxito que observas que tienen los demás, es producto de tu imaginación. Muchas de estas personas que usan redes sociales, los que influencian los estereotipos, no son reales y difícilmente pueden despertar por la mañana y no sentir la resaca de la falsedad de lo que publicaron una noche anterior.

Enfócate en tu éxito y en los hábitos que necesitas implementar para formar resultados y encontrar algo que te motive día con día. El éxito es el resultado de pequeños pasos que se construyen con los días, generando una motivación para lograr una meta que borrará la sonrisa de cualquier engreído.

6. Realizas negocios con pocas ganas

En los negocios, existen dos clases de personas, los que tienen pasión y los que apenas tienen ganas. Las personas con las que quieres trabajar, son aquellas que tienen tanta pasión, que se les desborda por los ojos.

Los zombies ensimismados que se obsesionan con pagar la hipoteca en lugar de enfocarse en su vida, son los que se interponen en tu camino. Ser conocido por tratar con los mejores proveedores y reclutadores además de contratar a la mejor gente. Ser conocido por ser el mejor en lo que haces.

7. Piensas que el mundo te observa

En el momento en que tu mente entra en paranoia por pensar en el mundo, tu sueño acerca del Ferrari queda oficialmente muerto y enterrado junto con los empresariales.

Nadie intenta secuestrarte, y la red no quiere apoderarse del mundo ni robar tu información. No necesitas apagar tu celular y nadie te está escuchando. Cualquier manifestación de paranoia construirá un muro de 40 metros entre tú y tener el Ferrari. El universo quiere que seas exitoso. Los retos son la garantía, la manera en que los abordes, depende de ti.

8. No haces realmente lo que te apasiona

La pasión por algo no puede fingirse. A veces nos mantenemos en un estado de confort mintiéndonos acerca de la manera en que nos ganamos la vida. En lo que averiguas cuál es tu pasión y qué es lo que hace latir más rápido tu corazón, seguirás atrapado.

Todos los días al despertar debes sentirte como sábado o domingo. Los motivos para ir más allá de las barreras serán más claros, y no volverás a tener miedo.

9. Tu ego está fuera de control

Solo porque tuviste un poco de éxito en algo, no creas que te da el derecho de menospreciar a alguien. Tu ego no es tu amigo, es tu enemigo. Tu ego te hace pensar que eres invencible, y no te deja ver las estrategias necesarias para conseguir el Ferrari.

10. Aún no comienzas

Hablar es cosa fácil, y todos tienen algo que decir. Las acciones son las que se encuentran entre tú y ese Ferrari. Sé consciente de tus acciones y prepárate para fracasar y aprender mucho de eso. Con cada caída, viene la oportunidad de hacerlo mejor la próxima vez.

Warren Buffett no despertó un día y se convirtió en un genio de la inversión. Se introdujo en el mercado por años y sobre todo empezó desde abajo, él no intentaba hacer millones cada noche. Utilizó su paciencia y su habilidad de negociación para alcanzar una mejor posición.

Asó que ya sabes, mientras más hables de lo que vas a hacer, más va a superarte la competencia en todos los aspectos. Entonces, ¿qué te detiene para ser exitoso?

Vivir MejorCriar a un niño es sobre enseñarles cómo funciona el mundo. Si los proteges de la vida real (y la mayoría de los padres saben lo tentador que es hacer eso) sólo tendrán más dificultades una vez que estén solos.

Esto es muy lógico y muy abstracto. Pero cuando visitó la oficina de Business Insider en mayo, el terapeuta matrimonial y familiar Hal Runkel ayudó a convertirlo en un consejo concreto.

Comienza con entender que debes “darles [a los niños] más libertad de la que te sientes cómodo, antes de que te sientas cómodo”. Lo que es más, debes “darles opciones antes de que te las pidan.”

He aquí cómo podría funcionar. Digamos que tu adolescente te pregunta si puede ir a la fiesta de un amigo el domingo por la noche y permanecer fuera hasta las 2 a.m. Tu mejor respuesta, según Runkel, sería: “Bueno, ¿qué te parece?”

(Runkel no utilizó el ejemplo específico de una fiesta, pero esta respuesta debería funcionar para prácticamente cualquier cosa para la que tu hijo te pida permiso).

“Deja que luchen con eso,” dijo Runkel. En otras palabras, deja que tu hijo se ponga en tus zapatos (es decir, los zapatos de un adulto) y evaluar los pros y los contras de permanecer fuera toda la noche en una fiesta en una noche de escuela.

Porque, eventualmente, eso es exactamente lo que tu hijo tendrá que hacer; cuando esté en la universidad, o cuando aterrice en su primer trabajo.

“Siempre aconsejo a los padres,” dijo Runkel, “que críen a su hijo de tal manera que cuando sean estudiantes de escuela secundaria, no tengan reglas de ti en absoluto”.

Es “como un ensayo general para el año después de eso”, dijo Runkel sobre el último año de la escuela secundaria. “No tienes idea de lo que están haciendo de un minuto a otro.”

Todos recuerdan a los estudiantes de primer año de la universidad que estaban tan emocionados de estar fuera del alcance de los pulgares de sus padres cuando llegaron al campus, que lo exageraron con bebidas y fiestas, y con bajo rendimiento estudiantil. Presumiblemente, no quieres que tu hijo sea uno de esos estudiantes.

Por supuesto, deberías tomar el consejo de Runkel con un grano de sal. Si tu estudiante de secundaria decide pasar cada noche escolar en una fiesta, por ejemplo, puede que desees tener una discusión con él sobre sus valores.

En última instancia, sin embargo, se trata de guiar a tu hijo a través de la transición a la edad adulta, en lugar de actuar como su guardián hasta que cumplan 18 años, momento en el que lo sueltas.

“Estoy quitando mi emoción de ello,” dijo Runkel. “Porque quiero que pruebes la libertad y la responsabilidad de la vida.”

Zugoi BlogPuedes tener el título más impresionante del mundo y aún así no ser un líder.

Según el difunto Bill Campbell, quien estableció su reputación como el “coach” de Silicon Valley, solo una cosa determina si eres un líder o no: las opiniones de aquellos a quienes se supone debes dirigir.

Un ex jugador y entrenador de fútbol de la Universidad de Columbia, Campbell trabajó y fue mentor de algunos de los nombres más importantes de la tecnología, incluidos Steve Jobs, Jeff Bezos, Larry Page y Eric Schmidt.

El exdirector ejecutivo de Apple, John Sculley, persiguió a Campbell y lo contrató sacándolo de Kodak para trabajar como vicepresidente de marketing en Apple.

Sculley compartió uno de los mejores consejos que Campbell le dio: “Tu título te convierte en un gerente. Tu gente decidirá si eres un líder, y tú debes estar a la altura de eso“.

El propio Campbell le dijo a Sculley que había llegado a esa conclusión sobre el liderazgo al trabajar con Jobs.

“La realidad es que debes ganarte el liderazgo de las personas con las que estás trabajando y que trabajan para ti”, le dijo Sculley a Business Insider. “El título no significa mucho a menos que puedas ganarte su respeto como líder”.

Más adelante en su carrera, Campbell sirvió en la junta directiva de Apple. Pasó a convertirse en el CEO de Intuit desde 1994 hasta 1998 y eventualmente se convirtió en el presidente del directorio de la compañía de tecnología.

El actual CEO de Intuit, Brad Smith, dijo que también recibió el mismo consejo sobre el liderazgo de Campbell. Sculley y Smith dijeron que era el mejor consejo de carrera que habían recibido, y que desde entonces se apegaron a él.

“Básicamente, cómo haces que eso ocurra es si crees que el liderazgo no se trata de otorgar grandeza a las personas, el liderazgo consiste en reconocer que hay una grandeza en todos y tu trabajo es crear un entorno donde esa grandeza pueda emerger”, le dijo Smith a Business Insider. “Esa es nuestra definición de liderazgo. No creemos que el liderazgo sea lo mismo que gestionar personas”.

hacerEjecutar y hacer son sin duda los factores decisivos a la hora de tener éxito. Podemos planificar pero solamente estamos pensando, no estamos de hecho haciendo nada.

Yo solía pensar más que hacer, y reconozco que alguna vez pensé “Yo tenía esa idea hace dos años!” Fui una persona de ideas, de pensamientos pero un día me di cuenta que mis ideas no valen para nada si no las muevo adelante y empiezo HACER algo.

La cruda verdad es que ejecutas o hablas sobre ejecutar:

Cuando tienes una idea y empiezas a moverte hacia la ejecución, casi siempre empiezas con experimentos. Primero en tu cabeza y luego poco a poco comentas tus ideas y suposiciones con tus seres más cercanos. Sondeamos el terreno donde queremos plantar nuestra idea hablando con personas en nuestro alrededor.

Una vez dada por hecho la fase de experimentación, tendremos que ir más allá, pisando terrenos desconocidos. Ejecutar una idea es cuando sabemos si nuestra idea tiene pies y cabeza. Si tiene potencial.

Recomiendo que YA elijas una de tus ideas y empieces a experimentar con ello para pronto empezar ejecutarla. Y ¿sabes qué? Una vez haciendo algo veras que te sentirás mejor, da igual si fracasas o no porque por lo menos estás en marcha, poniendo la viabilidad de tu idea en práctica.

Estoy seguro que tienes un montón de ideas para mejorar tu vida. Quizás porque no tienes empleo, o quizás porque tienes un empleo aburrido o que sientes que todo va mal en tu vida diaria. No hay remedio mejor para la sensación de estar estancado que HACER, si tan solo se trata de empezar hacer.

As que arranca !Empieza hacer y ejecutar, empieza a ser esa persona que realiza cosas!

emprendedoresSe dice que el ser-emprendedor se trae en la sangre pero paradójicamente se piensa también que cualquier persona puede serlo. O por lo menos así nos lo han enseñado desde las escuelas de negocios y a partir del impulso en los últimos años de incorporar en la currícula escolar la necesidad de emprender.

Ahora es común que ya desde la preparatoria, los estudiantes tengan una materia llamada Proyecto emprendedor o Desarrollo de negocios en las que deben generar un Plan de Negocios, con su misión, sus valores, su modelo de negocio, sus proyecciones y otras cosas más.

Es así que al tener Plan de negocios uno ya se puede comenzar a sentir emprendedor porque, por lo menos, se tiene una estructura de trabajo y una idea concreta de cómo podría ser realidad.

Sin embargo, el problema de las escuelas de negocios, en su mayoría sino es que en su totalidad, es que siguen tratando al emprendimiento como una serie de instrumentos teóricos para la eficiencia y el éxito y no como un conjunto de guías prácticas para las dificultades propias del mundo real. Y por lo mismo, es hasta el tercer o cuarto emprendimiento que el emprendedor tiene conocimiento de causa de qué hacer, qué no hacer, de cómo avanzar y de saber en qué falla uno.

Esta es una regla medio implícita del famoso Silicon Valley, en la que el fracaso de 4 o 5 proyectos previos es el estándar para todo emprendedor que finalmente consigue un proyecto ganador, el cual será después de mucho esfuerzo sujeto a ser financiado por Fondos de Inversión y Capital de Riesgo. 

Y es justamente esta condición la que hace que lo que enseñan en las Business Schools se queda muchas veces corto, en especial cuando el recién egresado –flamante emprendedor– se enfrenta a la vida real. En la escuela no se enseña al fracaso pero por lo mismo, no se aprende qué hacer cuando tiene un descalabro.

El fracaso del emprendimiento en la vida real es tan cotidiano que las escuelas de negocio deberían de prepararte para ello. No obstante, como este no es el caso, debe ser la misma experiencia y el tiempo lo que genera este conocimiento. Claro está, después de muchos pesares y sufrimiento.

Con el tiempo, la experiencia genera tres herramientas que ni la mejor escuela de negocios o libro puede enseñar:

1. Olfato
2. Resiliencia al fracaso
3. Cinismo

¡Qué fácil sería si pudiéramos aprender estas tres herramientas al ver un video de Youtube, leer un libro de negocios para Dummies o atender a la Masterclass de emprendimiento de alguna incubadora! Pero como esto no es posible, tendremos que cometer nuestros propios errores para que la experiencia haga su trabajo.

1. Olfato

Después de fracasar en el primer emprendimiento o en el segundo, la experiencia le enseña al emprendedor, en carne propia, una de las lecciones más importantes que jamás aprenderá: las ventas son las reinas de la empresa y todo lo demás, sale sobrando.

Que lo más importante sea vender no quiere decir que el impacto social, la calidad del producto, la atención al cliente no tengan un peso importante. Sin embargo, dedicar tiempo preciado en escribir misión, valores, visión y otras trivialidades en vez de la venta, es realmente trágico. Y más triste es saber que esta lección no es tan común como uno lo pensaría cuando a uno le enseñan a emprender.

En cambio, los primeros pasos de todo manual para poner una empresa es detallar cuál es la misión y valores de la empresa. ¡Y qué deprimente es leer misiones y visiones repletas de palabrería como “Somos un grupo de profesionales que ofrecerán la más alta calidad…”! Peor aún es avisar al público que los valores de la empresa serán “…con honestidad y ética de trabajo…”.

Es triste porque, por regla general, hablar es mucho más fácil que actuar, y se puede hablar muy fácilmente de “calidad”, de “compromiso” y de todo tipo de valores dentro de tu misión pero cuando realmente tu trabajo lo demuestre, ni siquiera tendrás que decirlo porque será evidente tu calidad, tu honestidad o tu profesionalismo.

La palabrería hace mucho daño a los proyectos cuando el emprendedor gasta tiempo en ella en vez de generar ventas, diferenciadores y atributos de valor, redes de clientes, etc. Y el mayor problema de todo esto es que la única forma de darse cuenta de lo mucho que carece de importancia esta palabrería es con la experiencia -con la caída de dos o tres empresas en las que se dedicó tiempo a ello-.

El olfato que se genera con la experiencia enseña al emprendedor que lo más importante de una empresa no es “ser referente”, o “ser líder en la industria” o “llegar a todo el mundo en 5 años” sino vender, vender y vender. Las empresas que no venden, cierran sí o sí.

Las empresas que venden pueden ir por mal camino pero tendrán siempre tiempo para ajustar y mejorar. Por ello, la primera regla de emprender debe ser vender. Después viene todo lo demás. ¡Aprende a vender! Sean productos tradicionales, sean productos innovadores, sea impacto social, sea fair trade o lo que quieras.

“Si nos enseñaran esto antes de hacer planes de negocio y proyecciones de venta, tal vez no sea necesario cerrar 3 o 4 empresas antes de tener una con éxito”.

2. Resiliencia al fracaso: aprender y seguir

Se dice en el ecosistema emprendedor que la currícula académica en las escuelas de negocios debería incluir una materia para poder aceptar el fracaso como forma de vida cuando uno quiere ser emprendedor.

¿Por qué? Porque es muy difícil, en verdad casi imposible, que a la primera vez salga el proyecto a la perfección. En cambio, lo que cualquier emprendimiento tiene por seguro es el tropezar, caer y verse en la necesidad de volver a levantarse.

Se argumenta que en sociedades en donde el fracaso de un proyecto es visto de forma tan negativa como lo puede ser en las sociedades latinoamericanas (en comparación con la aceptación del fracaso como forma de vida imperante en ecosistemas como el de Silicon Valley), es más difícil crear emprendimientos por el mismo temor social de verse menos.

Es similar a decir que la única forma de quitarle el miedo a las caídas, es volverse a subir al caballo, lo cual tiene de fondo un aprendizaje un tanto simplista pero al mismo tiempo muy útil: por un lado, nos dice que uno se acostumbra al dolor, a los moretones y los raspones y al mismo tiempo, uno aprende que el dolor real no es tan fuerte como lo fue el miedo.

Con tanta caída y fracaso, nos sale callo y nos hace más fuertes. Cada caída nos hace aprender a adaptarnos y por lo tanto, a ser más resilientes.

3. Cinismo

Que la vida nos haga más cínicos, es indudable. Quizás por eso vemos menos soñadores llenos de ideales de edad avanzada. Sin embargo, también por ese cinismo somos capaces, al sumar años a nuestro portafolio, de encontrar atajos para llegar más rápido a nuestros objetivos.

El cinismo aquí funciona como una herramienta que nos lleva al terreno puramente práctico, lejos de lo teórico, con lo cual se puede evitar algunos dolores de cabeza. Cinismo no significa un tipo de escepticismo ni un tipo de desprecio sino una implícita incredulidad que nos hace tomar caminos muchas veces más directos.

No hay que olvidar que el cinismo es útil para el emprendedor al ser este un producto de la experiencia pero deja de ser útil si este es un producto de la actitud del emprendedor. Que un joven sea cínico rompe exactamente con el espíritu emprendedor del soñador que rompe barreras y supera obstáculos.

El cínico por actitud, seguramente, no llegará siquiera a comenzar su proyecto. El emprendedor que adquiere un poco de cinismo con la edad, será capaz de encontrar atajos con socios, evitar clientes difíciles, reducir tiempos de reuniones sin futuro, etc.

 

 

 

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