Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"
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Historias de personas que lograron grandes cosas para inspirarte

imperioSimon Woodroffe sentía que su espíritu se derrumbaba justo antes de fundar la famosa cadena de restaurantes británica Yo! Sushi y convertirse en un exitoso empresario.

Pero los instantes previos a esa decisión le desbordaban los problemas: a los 40 años, Wooddroffe no tenía empleo, y estaba divorciándose de su esposa, mientras lidiaba con una depresión que lo tenía de rodillas frente a la vida.

“Había tocado fondo. Realmente tuve que luchar para salir de eso”, le dijo Woodroffe a la BBC.

Pero esa crisis fue la clave de su éxito.

“Esa fue mi fuente de supervivencia. Cuando la gente me pregunta ‘¿Qué te inspiró fundar Yo! Sushi?’ yo les respondo ‘la desesperación’”, señaló.

Era a principios de la década de 1990. Woodroffe pasaba sus días en la sala de su casa en Londres, rumiando su tristeza y sin dinero.

Durante años había trabajado en la industria de la televisión y la música, pero no había podido ahorrar lo suficiente para vivir como desempleado.

Tampoco quería volver a su antiguo trabajo. Quería empezar –y tenía la esperanza- de iniciar un negocio nuevo.

Fue por esos días cuando un buen amigo japonés lo convenció de iniciar un negocio, novedoso en Reino Unido y que era una sensación en oriente: un restaurante de sushi con el sistema de cintas transportadora.

Así nació Yo! Sushi, una marca que ya tiene más de 70 locales no sólo en Reino Unido, sino también en Europa y Medio Oriente. Rapidamente, Woodroffe se convirtió en multimillonario y logró superar su desolación.

Los años difíciles

Woodroffe abandonó la escuela y se trasladó a Londres a finales de los años 70, donde encontró trabajo como ayudante en un teatro local.

Más adelante, con la experiencia adquirida en el montaje de obras teatrales, se convirtió en un diseñador de escenarios para rockeros como Rod Stewart y Jethro Tull.

“Era increíble” recordó. “Viajé alrededor de Estados Unidos con estas bandas, alojándome en hoteles de lujo. No podía creer mi suerte”.

Pero el punto final llegó en 1985, con el legendario concierto de Live Aid en Wembley. Él fue el encargado de la decoración de la tarima.

Lo que era el punto máximo para muchos en la industria del rock, para él significó el inicio de un período difícil: su depresión.

Según Woodroffe, el evento en Wembley le hizo comprender que el negocio de la música estaba “en manos de los contadores”, y de repente se sintió fuera de lugar.

Entonces disolvió la sociedad que tenía, y renunció. Allí comenzó su pelea contra la depresión. Caminando un año “en el desierto”.

Durante un par de años trabajó para la industria de la televisión. Primero vendiendo los derechos de los conciertos de rock, y después realizando programas sobre deportes extremos.

En pleno primer resurgimiento, su esposa le pidió el divorcio. Fue allí, en medio de la sala de su casa y sin dinero, donde lo encontró la idea de Yo! Sushi.

Experiencia de lujo

Investigando sobre los restaurantes de sushi con cintas que transportan la comida, Woodroffe encontró que había cerca de 2.500 locales en Japón, y que el fenómeno había comenzado en los años 70.

Lo peor no fue eso: también descubrió que ya existía un local con este sistema en Londres.

Pero, más allá de la sorpresa, se dio cuenta que debía orientar sus restaurantes como una “experiencia de lujo” para las clases altas de Londres.

Entonces logró un préstamo del gobierno de Reino Unido cercano a los US$300.000 para darle el empujón inicial al negocio.

De ese modo logró inaugurar su primer local en el cosmopolita distrito del Soho londinense en 1997.

Pero no llegaban los clientes.

“La primera semana nadie entró. La segunda semana, no mejoró mucho”, recordó Woodroffe.

“Pero el segundo sábado, sin ninguna razón, teníamos una fila que le daba la vuelta a la manzana. Y la seguimos teniendo durante los siguientes dos años. Era como una especie de récord mundial”.

Para Woodroffe, mirando hacia atrás, el vacío de los primeros días se debía a que la gente no quería entrar a un lugar así. “Simplemente se quedaban parados frente a la vitrina observando la cinta dar vueltas por el restaurante”, dijo.

Después que entró el primer cliente, fue como un video viral en internet: boca a boca.

“Si la gente no hubiera entrado, si se hubiera quedado fuera, lo habría perdido todo. Pero fue un alivio increíble que el negocio funcionara. Un año después tenía un millón de dólares en el banco”, anotó.

Controlando todo

Dos años después de iniciar su primer local en Soho, abrieron dos locales más en las tiendas de departamentos Harvey Nichols y Selfridges, y fueron igualmente exitosos.

Pero el éxito es un camino pedregoso. Cuando inauguró los siguientes locales, las cosas no fueron iguales.

“Pensamos que cualquier local que abriéramos iba a ser un fenómeno. Y no fue así”, dijo Woodroffe.

Para estabilizar su negocio, llamó a Robin Roland-desde entonces es presidente ejecutivo-, quien se encargó de expandir la marca Yo! Sushi por Reino Unido y varios países del mundo.

Yo era un maniático del control. Pero me di cuenta que tenía que delegar si queríamos ser exitosos“, dijo.

En 2008, Woodroffe vendió su participación en Yo! Sushi, pero todavía recibe un canon anual del 1% sobre las ventas totales.

Y decidió aprovechar la buena suerte que le había dado el nombre del restaurante para iniciar otros negocios: la cadena hotelera Yotel, y la constructora Yo! Home.

Además se convirtió en un mecenas de los nuevos emprendimientos, y actualmente está involucrado en un negocio apoyado por la marca alemana Volkswagen.

Mirando atrás, a los días previos a encontrarse con Yo! Sushi y su enorme combate contra la depresión, dijo: “Tenía 40 años y realmente pensé que nunca me iba a recuperar. Realmente pensé que me iba a convertir en un anciano amargado”.

Y concluyó: “Realmente estoy orgulloso de lo que he logrado. No estaba seguro de que lo fuera a lograr, pero lo hice, conseguí escapar del abismo”.

Super ExitososEn el mundo de las startups, el fracaso es un hecho.

Fracasar rápido es el mantra del fundador. Comete un error, aprende de él, sigue adelante dicen los expertos.

Pero cuando las startups están bien financiadas y tienen un creciente número de personal y accionistas, no es tan simple.

Sabemos que el camino al éxito está lleno de baches. Es posible levantarse de las cenizas del fracaso de una startup. Ya hablamos sobre cómo una CEO se levanto a si misma y construyó otra startup que ahora es un gran éxito con más de $100 millones en ingresos. Otros dieron un brusco giro cuando su primera idea no estuvo a la altura.

CB Insights peinó su base de datos de inversores ángeles y de riesgo, y encontraron 92 ejemplos de startups que recaudaron más de $100 millones pero todavía siguen sin lograr triunfar. Los defectos fatales abundaban, desde el fraude financiero a la competencia, o quemar todo el dinero antes de ser capaces de generar un ingreso sostenible. Hemos separado cinco de ellas. Aquí están sus cuentos preventivos.

Quirky: Ejecutado por sus gastos

La plataforma para invenciones crowdsourced fue recibida con escepticismo al principio, pero luego se ganó a los inversores y logró recaudar $185 millones de dólares de capitales riesgo bien conocidos tales como Kleiner Perkins Caufield & Byers y Andreessen Horowitz.

El problema fue uno de carácter sistémico. A pesar de su financiación, el modelo de negocio de Quirky era demasiado caro. A diferencia de Kickstarter, que sólo ofrece su actual plataforma a fundadores de startups, Quirky estaba ofreciendo emprendedores con una visión que iban desde la fabricación hasta la comercialización.

Tomando el 90% de los beneficios del inventor, igual no pudo probar su valía, especialmente cuando también se tiene en cuenta la falla de seguridad de su filial de dispositivos domésticos inteligentes Wink.

Rdio: Muerto por la competencia

En 2010, los fundadores de Skype fueron pioneros en uno de los primeros servicios de streaming de música On-Demand que triunfó en los EE.UU. con un plan de $5 por mes con el que se accedían a unas 7 millones de canciones. Sin embargo, Spotify estaba cerca de sus talones, y en cuestión de meses, la startup de Suecia lanzó su propio servicio de streaming gratuito en Estados Unidos. Rdio siguió al pie del cañón, refinando sus productos y adoptando un enfoque más cauteloso a la hora de generar beneficios lo que logró enganchar $ 117,5 millones de dólares de los inversores.

Por desgracia para Rdio, jugar a lo seguro fue un error, especialmente en el negocio de la música, donde las letras y los acuerdos de licencia significaban márgenes de beneficio muy estrechos. Como un empleado dijo, “Tienes que hacerlo con un volumen extremo, esa es la razón por la que ves a Spotify yendo tras cada ser humano en el mundo.”

El negocio operativo de Rdio quebró a finales del 2015, mientras Pandora se quedaba con su propiedad intelectual y algunos miembros del personal en un contrato de $75 millones.

Webvan: Incinerada por la infraestructura

En una era en que las entregas en el día de todo, desde jabón para la ropa hasta los snacks, es difícil imaginar que una startup prometa entregar tus alimentos dentro de un tiempo preciso. Sin embargo, en 1999 las cosas no eran tan simples.

Para hacer que su conveniente modelo funcione, Webvan vertió sus inversiones en almacenes automatizados, software de logística, y una flota de furgonetas para transportar las mercancías. El problema era que las órdenes necesitaban ser mandadas con uno o más días de antelación, matando cualquier oportunidad de compra impulsiva y gratificación instantánea.

A pesar de que recaudó $ 275,2 millones de inversores como Sequoia y Softbank, Webvan no pudo pagar por su costosa infraestructura cuando la demanda de los consumidores no cumplió con sus expectativas.

Boo.com: Arruinado por la burbuja

A veces los pájaros jóvenes no pueden agarrar al gusano, especialmente si están ignorando conscientemente los mejores en favor de aquellos que están fuera de su alcance. Así fue con Boo.com, una de las primeras compañías e-commerce destinadas a vender las principales marcas de moda en línea. Lanzada en el otoño de 1999.

La idea era visionaria, pero la ejecución dejó mucho que desear. La compañía quemó $ 135 millones de la financiación de los capitales de riesgo en 18 meses, todo antes de lanzar su primer producto. Una vez Online, los clientes necesitaban conexiones de Internet de alta velocidad para acceder al sitio correctamente.

Eso y el hecho de que el dinero se gastó en publicidad y promoción en lugar de en el producto, por lo que no es de sorprender que la empresa se declarara en quiebra a mediados de mayo del 2000.

Aereo: Voló poco por los juicios

En 2012, Aereo lanzó una “plataforma de televisión-en-tu-navegador” que ofrecía a los espectadores de Nueva York una manera de ver emisiones en directo en HD en cualquier dispositivo Apple por sólo $12 al mes. La idea resultó tan disruptora, que provocó una oleada de demandas por parte de las compañías de medios.

Pero no antes de que el magnate de la televisión Barry Diller y otros saltaran a bordo, invirtiendo un pelo por debajo de $ 100 millones en la promesa de que podrían escalarla a múltiples ciudades y era tan inocente como poner un par de antenas con forma de orejas de conejo en tu televisor.

Las emisoras no creyeron los argumentos de Aereo, y el servicio fue a la quiebra después de dos años. Para colmo de males, el Tribunal Supremo de EE.UU. ordenó a Aereo pagar $ 950.000 a las emisoras en abril del 2015.

Super ExitososLa vida de Christian Gheorghe es una historia “de la pobreza a la riqueza” digna de una película de Disney, y nadie está más sorprendido, y agradecido, que él.

Llegó a los EE.UU. de la Rumania comunista a principios de 1990 sin hablar nada de inglés, con $ 26 en los bolsillos. Vivió en un albergue juvenil y conducía una limusina para ganarse la vida.

Hoy en día, está trabajando en su cuarta startup exitosa, después de haber vendido todas sus startups anteriores, incluyendo su tercera, OutlookSoft, a SAP en 2007 por alrededor de $500 millones.

La trayectoria de su vida – yendo de la Rumania comunista a los EE.UU. – es verdaderamente notable. En Rumania, se ganaba la vida vendiendo discos de música y aprendió un poco de Inglés escuchando la música de Pink Floyd entre otros, le dijo a Business Insider.

Cuando vendió suficientes CDs, se compró una PC Commodore 64, el cual costaba el equivalente a un año de salario.

“La gente me decía, ¿estás loco?” Dice riendo.

Aprendió sólo a codificar pirateando los video juegos de esa máquina.

Luego fue a obtener entrenamiento formal antes de mudarse a los EE.UU., una maestría en Rumania en ingeniería mecánica con especialización en informática. Pero el título no fue reconocido ni aceptado una vez que llegó aquí.

Después de llegar a los EE.UU., tropezó en un trabajo de conductor de limusina. Así es como conoció a un hombre llamado Andrew Saxe, quien en última instancia, lo ayudó a lanzar su nueva carrera. Durante el viaje, Saxe conoció el interés de Gheorghe por las computadoras y le dijo que pasara por su oficina.

Saxe dirigía una empresa de consultoría de software informático. Contrató a Gheorghe, y los dos construyeron una empresa juntos. Esa empresa fue una de las primeras que hizo “big data”, aunque no se llamaba así en aquel entonces.

La vendieron a Experian, y Gheorghe se encontró a si mismo como CTO de Experian durante algunos años.

Lanzó una segunda startup, TIAN, y la fusionó con una empresa llamada OutlookSoft. Entonces, SAP llegó y compró OutlookSoft. OutlookSoft usaba los grandes volúmenes de datos conocido como análisis de negocios, donde las empresas rebanaban, reportaban, y predecían tendencias de sus negocios al entrecruzar sus transacciones financieras.

OutlookSoft era parte de una cosecha de empresas de análisis de negocios adquiridas por grandes empresas vendedoras de software en ese tiempo: Oracle compró Hyperion, IBM compró Cognos y SAP compró OutlookSoft.

Como resultado, Gheorghe se encontró a sí mismo como un director de tecnología de SAP por un par de años.

Hace unos cuatro años, el bichito de crear una nueva startup lo mordió de nuevo y Tidemark nació. Cuenta con todos los signos de ser otra empresa de oro.

Tidemark también hace análisis de negocios/Big Data, pero está diseñada para la era moderna: Funciona en una tablet y se ejecuta en la nube.

Más importante aún, está diseñada para ser lo que Gheorghe llama una “revolución en el borde” con una “interfaz como la de Siri”. Eso significa que los hombres de negocios pueden usarlo sin la ayuda de sus departamentos de TI creando informes pre-programados.

Todo lo que tienen que hacer es hacerle a Tidemark una pregunta, cualquier pregunta, sobre cómo le esté yendo a su negocio como… ¿Por qué este producto no se está vendiendo? ¿Qué pasa si asignamos tres personas más a este proyecto? ¿Cómo serán nuestras ventas el próximo trimestre?

Tidemark responde con cuadros y gráficos. Incluso nombra a las personas de la empresa que podrían ayudar con el proyecto. Es como Google mezclado con Wolfram|Alpha, personalizado para tu trabajo, en tu tablet.

Él no es el único que creando software de análisis para móviles basado en la nube. Por ejemplo, otra startup, Anaplan, está haciendo lo mismo y también le está yendo bien.

Aún así, el enfoque de Tidemark – Haz una pregunta – es diferente. Y ya está llamando la atención. En los primeros 18 meses desde que está disponible, su compañía está en camino de alcanzar los $ 45 millones en ingresos, Gheorghe nos dijo, con un crecimiento del 300% respecto al año anterior. Tiene cerca de 45 clientes hasta el momento, con un promedio de 180 hombres de negocios en cada cuenta usando el producto.

Tidemark ya recaudó $80 millones de Andreessen Horowitz, Greylock Partners, Redpoint Ventures, Silicon Valley Bank, entre otros.

salir de tu zona de confortEl día de hoy he recibido una llamada que me ha partido el corazón.

Uno de mis antiguos clientes, al que tenía un par de años de no ver, desde que decidió mudarse y dedicarse a otra cosa, me llamó para pedirme ayuda.

-Necesito hacer algo Susana -me ha dicho- estoy asustado. Tengo 1 dólar en el bolsillo.

Pude entender la desesperación en su voz y lo dejé desahogarse un rato. Me explicó que el negocio que había iniciado en la nueva ciudad había fracasado mientras que a aquel que alguna vez había sido muy exitoso lo había dejado de lado, al confiarse absolutamente de la bonanza del segundo.

Lo más difícil de su relato era que repetía que no quería intentar nada nuevo, estaba “seguro” de que eso que estaba haciendo, de la manera exacta en la que lo estaba haciendo, tarde o temprano tendría resultados.

En resumen, me llamaba no para pedirme ayuda, consejo ni contratarme. Quería que hiciera magia absolutamente de la nada.

¿Y sabes qué? Apreció tanto a ese buen hombre, a su esposa y a su familia que si yo fuera un genio de alguna lámpara mágica o un mago fantástico ¡Haría esa magia que me pedía sin duda alguna!

Lamentablemente, no hago magia así como así.

Lo escuché sin decir nada. Después tranquila y lo más comprensivamente que pude le hice la tan útil pregunta que me aconsejó y planteó a mí misma un excelente terapeuta:

-¿Y qué vas a hacer al respecto?

Mi antiguo cliente se quedó un rato en silencio. Pude escuchar su respiración por el teléfono y su silencio ansioso. Percibí en su silencio un poco de molestia. Me respondió después de un rato que no sabía, que tenía miedo, que tenía urgencia y de nuevo, que tenía 1 dólar en la bolsa pero que quizás yo no podía entenderlo porque nunca había pasado por algo así, tan duro, tan difícil.

¡Y claro que puedo comprenderlo! Porque, como muchos otros emprendedores, he pasado también por eso. Incluso he sido quién acuse a mi interlocutor de no entenderme.

Diría un genio que conozco: es parte del juego.

¿Duro no es así?

Realmente lo es y no te lo digo para asustarte ni desmotivarte. Un terapeuta me dijo que la vida te llama al principio suavemente y, mientras menos caso le haces, más tiene que subir la voz. Y a veces, llega a gritarte y darle un golpe si no reaccionas con llamados suaves para dar el siguiente paso.

En mi experiencia y claro, puede ser que esté equivocada: muchos nos esperamos a recibir ese grito de la vida. Nos mantenemos en la zona de confort, incluso sufriendo, porque elegimos comprender de esa manera cruda que tenemos que movernos, seguir adelante.

Porque SÍ estimado emprendedor, tener 1 dólar en el bolsillo, también encaja como estar en tu zona de confort. Permíteme explicarte:

La zona de confort es ese estado de comodidad o a veces incluso incomodidad, al que llegas cuando tu vida se vuelve una rutina. Ya no asumes más riesgos, ya no haces nuevas inversiones; sea que ganes mucho o poco decides que así estás bien y no haces nada más al respecto. Te quedas estático, a veces inconforme pero estático. Poco a poco, te convences de que no hay nada más que puedas hacer al respecto.

Al emprender, hablar de “zona de confort” se vuelve un asunto habitual. Para crecer y desarrollar correctamente cualquier empresa o idea de negocio es necesario salirte de tu zona de confort y asumir riesgos, jugar en tu zona de retos. Lo divertido y a veces irónico del asunto es que poco a poco, conforme vas dominando y avanzando en tu zona de retos, esta se vuelve tu zona de confort ¿y qué crees? ¡Es momento de salirte de nuevo!

Cuando inicie con esto de emprender, yo no estaba nada habituada a este término y aunque lo escuchaba, realmente no lo comprendía. Te confieso que me tardé un par de años en realmente salir de mi zona de confort, prácticamente hasta que mi incomoda-comodidad se acabó. Ese grandioso y fatídico día en el que mi empresa tuvo una avalancha de problemas que hicieron que sus mínimas ganancias simplemente desaparecieran.

Fui empujada al cambio por el universo. Sacada a patadas de mi zona de confort y ¿sabes qué? Ahora puedo darme cuenta de que ¡Ha sido de lo mejor que me pudo haber pasado!

¿Sorprendente? Quizás.

Cuando no tuve opción más que moverme y adaptarme, la necesidad me hizo aprender y cambiar muy rápido: lo que no había aprendido en 3 años lo aprendí en unos meses.

En esto de emprender ninguna carrera universitaria, maestría, doctorado, especialidad, diplomado puede equipararse al aprendizaje que te proporciona la experiencia. Hacer y actuar. Caerse y levantarse. Mientras más rápido fracases más pronto encontraras la manera de no hacerlo. Y sí, es a veces difícil, a veces doloroso, a veces te desesperas y a veces sientes todas las emociones juntas.

Y el secreto está en dejarse caer y levantarse, cambiar. Comprender que si te la pasas haciendo lo mismo no podrás esperar resultados distintos. Comprender que no se trata de que te rindas, porque este en muchos aspectos es también un juego de constancia y necesitas echarle cada vez más ganas, más empeño, haciéndolo a la vez con la cabeza fría y objetivamente. Salirte de tu zona de confort aunque parezca más arriesgado que nunca.

Y ya sé lo que dirás ahora ¿Cómo puede uno echarle más ganas objetivamente? ¿Cómo salirte de tu zona de confort cuando o estás muy a gusto o estás increíblemente asustado?

Uno de mis amigos me enseño con el ejemplo como se hace eso. Me apoyo mucho cuando tuve “mi primera quiebra”. Me acompañó a mudarme y me prestó su camioneta, me llevó su escritorio de la suerte, me dio una palmadita en la cabeza y luego, se rió muy a gusto de mí:

-Es que te lo tomas muy en serio Susa. Esto pasa y después de un tiempo, si sigues adelante trabajando duro, pues se pasa.

Ese sería el Consejo No. 1: Avanzar, no detenerte aunque las cosas vayan perfectas o si las cosas no van tan bien como quisieras.

Rendirte NUNCA, redireccionar sí y experimentar nuevas cosas SIEMPRE.

A mi amigo del que te cuento, le había pasado algo parecido un par de meses atrás pero tomó una actitud distinta a la que yo tome.

Mientras yo me victimizaba y decidía deprimirme por más de un año, él se enfocó en estudiar, aprender y actuar. Lo vi esforzarse en invertir en su educación práctica, desvelarse en eso y en la mañana aplicarlo en su empresa. Lo vi viajar con esfuerzo a cursos y diplomados, hacer exámenes y sobre todo, aplicar con un valor increíble todo lo que iba conociendo en su propio negocio.

Experimento con muchas ideas, se aventuró a estudiar un nuevo idioma y un montón de cosas que le interesaban pero parecían increíblemente complicadas. Yo no entendía cómo podía ser tan osado y él me miraba paralizada y me decía que me levantara.

-Yo no puedo hacer lo que tú haces -le dije un día, después de que por vigésima vez me invitara a comer para animarme- tengo miedo, ¡estoy asustada! tengo 1 dólar en la bolsa y tú no sabes qué es eso. No sé qué hacer.

Mi buen amigo me dedico un gruñido exasperado y a la vez comprensivo.

-¿Y tú crees que yo no tengo miedo a veces, Susa? Yo también he tenido 1 dólar en la bolsa, he tenido hambre, deudas, he pensado si este es realmente el camino para mí pero he decidido actuar. ¿No te gusta tu situación actual? Bien ¿Qué vas a hacer al respecto?

No lo comprendí pero eso no lo detuvo. Se la paso saliendo de su zona de confort; dominando muchas cosas, experimentado, siempre teniendo en cuenta de manera objetiva sus inversiones y ganancias. Meses después uno de sus intentos de prueba y error no tuvo error. Su empresa creció exponencialmente. Empezó a viajar tanto que dejamos de vernos. Su ejemplo fue uno de los que me inspiro para preguntarme a mí misma que podía hacer al respecto.

Así que sí, sí puedo comprender a mi antiguo cliente que me ha llamado hoy:

También he tenido 1 dólar en la bolsa.

También he sentido y aún siento, A VECES, miedo.

A veces, las cosas no resultan como las planeo y me veo a mi misma empujada de nuevo de esa zona donde ya me estaba poniendo cómoda.

¡Aún el día de hoy!

He sentido hambre, necesidad, urgencia. Deudas, conflictos, tristeza, depresión ¡Ya me sé el cuento de memoria! He escuchado todas esas EXCUSAS de MI PROPIA BOCA. Me he quedado paralizada en mi zona de confort llena de una rutina que no me gustaba, ni me funcionaba y ¡realmente sufría! Y el mejor consejo que puedo darte es ese:

RENDIRSE NUNCA, REDIRECCIONAR A VECES, EXPERIMENTAR NUEVAS ALTERNATIVAS SIEMPRE.

Por todo esto, si has decidido emprender te aconsejo ACTUAR. Estudia sí pero lleva todo eso a la práctica y EXPERIENCIA.

¿Qué opinas? ¿Estás listo para tomar acción?

Super ExitososRichard Branson, fundador de Virgin Group

Si liberar palomas es el signo de la paz, me pregunto ¿qué significa mi madre liberando periquitos? En el momento del incidente sin duda se sitió como pensé que se sentiría cometer mi primer fracaso en los negocios.

Mi mejor amigo Nik Powell y yo nos habíamos embarcado en nuestro primer gran negocio a los 11 años, fue en el verano y habíamos decidido establecerlo sobre la cría de periquitos. Creíamos haber descubierto un hueco en el mercado y que seríamos capaces de venderlos como mascotas. Sin embargo, lo que no previmos fue la rapidez con la que se multiplicaron, simplemente no pudimos venderlos lo suficientemente rápido!

El fin de las vacaciones y el regreso al internado dejaron a mi madre con una sola opción; abrir sus jaulas y liberarlos. Si bien la mayoría de las primeras incursiones de los empresarios en los negocios no salen según lo planeado, las lecciones que se pueden aprender a través de los fracasos son invaluables.

Jonathan Barouch, fundador de Get Local Measure

Mi primer error fue subestimar el poder del marketing.

Recuerdo que en mi primer día de San Valentín de mi primera startup (un sitio de regalos por internet) lanzamos anuncio por radio anunciando descuentos en rosas, y obtuvimos tantos pedidos que necesitamos trabajar tres días seguidos con muy pocas horas de sueño sólo para asegurarnos de que podíamos hacerle frente al día (por una enorme suerte, pudimos comprar suficiente stock para satisfacer los pedidos).

Pudo haber sido una lección muy cara si el equipo no hubiera pasado tantas noches en vela!

Jamie Dunn, Director de Spark Global Education

Mi primer error fue contratar a la persona equivocada!

Cuando mi primera compañía estaba en una posición de crecimiento, tenía que contratar a alguien que pudiera hacer todas las tareas administrativas, mientras yo continuaba obteniendo contratos y trayendo ingresos. El problema fue que le di a esta persona un acceso prácticamente total a mi negocio, yendo desde mi libro de clientes hasta todas las cuentas de correo electrónico.

Creí que estaba delegando bastante bien en ese momento, pero aproximadamente seis semanas después de contratar a esta persona, dejó el negocio y tomó todas mis bases de datos, listas de clientes y cuentas de correo electrónico consigo y trató de establecer un negocio competitivo!

Primera gran lección aprendida. Desde entonces, o no he confiado a nadie tanto como en esa ocasión, o bien me he asegurado de tener contratos bien estrictos puestos en su lugar para protegerme de tales prácticas en el futuro… También he aprendido a contratar mejor en el proceso, buena, pero una cara lección que aprender.

Alexis Pantazis, co-fundador de Hellas Direct

Mi primer error también implicó contratar a las personas equivocadas, junto con mi socio de negocios, en áreas que temíamos y no deshacernos de ellos incluso cuando sabíamos que no eran los indicados. Nos hemos vuelto mucho más implacables desde entonces; contrata despacio, despide rápido. Consigue personas jóvenes y hambrientas, Entrénalos bien y deja que hagan lo suyo!

Louise Axby-Hirst, co-fundadora de Axby & Hirst

El primer error que Axby y Hirst cometió en los negocios fue elegir el nombre de negocio equivocado. ‘Rustie Bucket’, como nos llamábamos, fue sugerencia de mi marido. Quisimos ir con algo inespecífico, incluso abstracto, así que no limitábamos el nombre a ciertas área del comercio, es decir, madera o textiles.

Nos dimos cuenta de que habíamos cometido un error rápidamente. Estábamos siendo percibidos como un negocio de ‘hobbies/manualidades’ más que como el negocio serio que habíamos imaginado.

Queríamos ser conocidos por dos cosas principalmente; hermosa artesanía de calidad y diseño, y valores eco-friendly al usar materiales reciclados. En lugar de eso, sentí que estábamos siendo reconocidos como una empresa poco seria produciendo artesanías locales para fiestas escolares o de ese tipo. También descubrimos que llevamos el mismo nombre que un restaurante en Estados Unidos.

Nos sentimos frenado por el nombre, como si estuviéramos atrapados bajo la identidad de una marca que no teníamos intención de crear. Nuestro sitio web era visto de forma rara y el negocio no pudo progresar ya que no podíamos cobrar los precios que queríamos porque habíamos atraído al tipo de cliente equivocado.

En septiembre del 2013, nos mudamos a la hermosa Isla de Wight, este era un nuevo comienzo en todos los aspectos de nuestras vidas y el momento perfecto para renombrar la empresa. En abril del 2014, después de la ayuda de Enterprise First  y la financiación de Virgin Start-up, Axby y Hirst comenzó oficialmente a comerciar.

Teníamos un gran nombre de negocio nuevo (curiosamente, nuestros propios nombres), que resume nuestra familia; la razón por la que comenzamos nuestro negocio en primer lugar. Aprendimos un montón de nuestro error, pero nunca lo cambiaríamos. Creo que nos hizo más fuertes y evolucionamos con nuestro negocio.

fracasosEl emprendimiento tecnológico es quizá uno de los más complicados. No solamente se necesitan conocimientos precisos para los proyectos, sino que se debe combinar con ofrecer un beneficio que el cliente considere de valor.

Al enfrentarse al problema de la promoción surgen muchas dudas. ¿Cómo debe conducirse un emprendedor tecnológico? ¿Cómo dar a conocer su marca, su empresa e incluso a ellos como líderes en el sector sin morir en el intento? ¿Qué pasa si fracaso?

Para Pau García-Milá, emprender es algo que vio desde niño cuando sus padres, arquitectos, decidieron poner una pizzería ante una crisis inmobiliaria que los dejó sin ingresos, por lo que creció en el negocio de la familia. A los 17 años fundó su primera de tres empresas, eyeOS, que en 2014 vendió a Telefónica.

11 años después, además de llevar su startup, Ideafoster, ha impartido conferencias en otros países y lleva publicados cuatro libros, sin embargo, prefiere ser reconocido como emprendedor.

“La gente se pone ‘CEO’ o ‘director’ y yo trato de huir de cargos ejecutivos. He fundado varias empresas y en la última soy partner.”

Sin embargo, su carrera no ha estado exenta de fracasos y épocas de vacas flacas. A partir del aprendizaje que dejan los tiempos buenos y malos, ha sabido llevarlo al ámbito de su marca personal de la siguiente manera.

1. Superar las barreras

Cuando avisó en su casa que iba a emprender, sus padres le advirtieron que tuviera cuidado. Incluso amigos y familiares le decían que podría ser riesgoso.

“Yo creo que en un intento de protección te intentan frenar. A mí me decían ‘ya lo harás dentro de unos años’ pero me doy cuenta de que no hay buen momento para emprender, que teniendo 17 años no tienes nada qué perder, lo puedes intentar todo, pero no tienes nada de experiencia. Con 25 años igual y sabes algo, has estudiado, pero ya empiezas a pensar en tener una familia y tienes más miedo. Con 40 ya tienes tu familia y tienes tus hijos y no quieres arriesgar. Entonces nunca hay un momento ideal. Creo que independientemente del momento, lo importante es que esté seguro de lo que se hace.”

De igual forma, los primeros 6 años de la empresa la gente les decía que iba a fracasar hasta que recibieron a sus primeros inversionistas grandes.

“A nivel de empresa no teníamos nada. Cada mes estábamos cerca de tener que cerrar la empresa porque teníamos que matarnos para llegar a fin de mes, pero a nivel de proyecto hacíamos algo que era importante.”

A los nueve años, algo inusual para una startup, fue vendida a la empresa telefónica más importante de España.

“Fue divertido porque éramos una empresa muy pequeña pero hacíamos un trabajo muy bonito pero muy importante a nivel tecnológico.”

2. Aprender de los fracasos sin aferrarse a ellos

La segunda empresa de Pau, Bananity, fue fundada en 2011. Era una red social basada en el big data de las pasiones, es decir, el usuario ponía lugares, películas o canciones que le gustaran y el sitio los analizaba con datos de otros usuarios para sugerirle cosas que también podrían gustarle, haciendo un match. Cerró en 2014, tras varios intentos de mantenerla a flote.

“Fue quizá uno de los fracasos que más me ha dolido porque puse no solo una parte de los ahorros sino la ilusión de que aquí podría haber algo y cerró, no nos funcionó.”

Sin embargo, considera que el fracaso es necesario y hasta sano en el proceso.

“No me duele hablar de los fracasos. Me duele fracasar porque sé que no lo he hecho bien, pero cuando ya está lo explico. Para mí es muy importante explicarlo, es como una terapia. Al cabo de un mes ya estoy pensando en lo siguiente, porque si no llega algo que se llama ‘parálisis del análisis’ y es terrible.”

Como cada pérdida, el analizarlo permite seguir hacia lo siguiente pero es importante no aferrarse.

Yo creo que es importante cerrar los ciclos, pasar página y hay gente que no lo hace, pero tampoco estar un año intentando aprender cosas. Ahora es muy fácil decirlo mirando atrás, porque analizas y dices que aquí te equivocaste. Al final no pasa nada, es sano que una empresa no vaya bien y cierre. ¿Robamos a alguien? ¡No! ¿Hicimos algo malo? ¡No! Simplemente tomamos malas decisiones que no fueron bien y no es ningún delito. Afortunadamente no es nada que no se pueda recuperar. No es la salud.”

Curiosamente, ese mismo año tuvo, en un periodo de seis meses, la experiencia de vender su primera empresa y cerrar la segunda.

“Viví la mejor y la peor situación de un emprendedor: fue adquirida una empresa y otra tuvo que cerrar y luego en 2014 fundé Ideafoster, que afortunadamente está creciendo y mucho.”

3. No tener miedo a comunicarlo y compartirlo

“En España nos educan no para ser emprendedores sino para ser trabajadores y funcionarios. Hay muy poca vocación emprendedora. Cuando empecé a hablar a favor de que la gente tenía que emprender y fundar empresas hubo una parte de la gente que me odiaba por eso. No les gusta que alguien joven les diga ‘todo mundo puede ser empresario y es bueno empezar empresas’”

Sin embargo, su gusto por comunicar, que traía desde niño cuando quería dedicarse a la locución en radio, le facilitó dar el salto a conferencista y autor, sobre todo en Latinoamérica.

“La actitud en países como México y Colombia es de ‘quiero conseguir cosas, me quiero ganar mi vida’ y el emprendimiento hay mucho qué decir. Sobre todo explicar a partir de mis experiencia de éxito y fracaso qué se puede aprender de ellas.”

Pau ha publicado cuatro libros: Está todo por hacer (2008) que escribió a los 20 años y fue un éxito en ventas, Optimismamente (2011) que hablaba del optimismo en tiempos de crisis y no fue bien recibido, Tienes una idea (pero aún no lo sabes) (2012) que le abrió las puertas a México y Latinoamérica como asesor y conferencista, y recientemente Eres un gran comunicador (pero aún no lo sabes) (2015).

“Fue de la idea de mezclar lo que quería hacer y lo que sabía hacer.”

4. Capitalizar el éxito

En el momento que Pau recibió el premio de “Emprendedor del año” en 2011, le empezaron a llamar para platicar de innovación, a los 23 años.

“Me di cuenta que si cuidaba esta marca personal, me abrían las puertas en algo que me apasionaba y comencé a escribir un blog pero yo siempre he pensado que esto es temporal. Fracaso y nadie me llama, triunfo y me llaman. Me la paso muy bien pero el día a día está aquí, en la oficina.”

De la misma forma, Ideafoster le ha permitido volver a lo básico, lo cuál considera divertido. De tener una empresa ya desarrollada a volver a una oficina pequeña planeando desde cero le ha permitido volver a sus inicios como emprendedor. Actualmente tienen más clientes fuera de España que dentro.

“Nos dedicamos a trabajar con grandes empresas, sobre todo multinacionales, para crear proyectos dentro de ellas. Es decir, ayudamos a que innoven en proyectos tecnológicos como si fueran startups. Tenemos una red de 39 empresas con las que colaboramos que son especialistas en muchos temas, para desarrollar estos proyectos. Estamos entre una consultora estratégica y una aceleradora de proyectos.”

5. Que comunicar no te impida emprender

Muchos emprendedores afirman que están demasiado ocupados para dar conferencias y escribir libros sobre sus casos de éxito y tienen razón. Por eso Pau se ha puesto límites.

“Intento de que esa parte no ocupe más de un tercio de mi tiempo. El problema es que ir a México a una conferencia son cuatro días, entonces hago locuras como un vuelo relámpago de 24 horas o mantener el horario español para trabajar.”

Sin embargo, comunicar no es un impedimento para emprender, sino la libre expresión de ideas permite al emprendedor encontrar aliados y apoyo de gente a la que esas ideas pueden ser de interés.

El sitio donde hay más ideas en el mundo es en el cementerio. Gente que se murió con sus ideas. Claro que hay una posibilidad de que te roben la idea pero es una balanza. ¿Es mejor contarla a mil personas y que una me la quiera robar o no contarla y que nadie me ayude? Si se la cuento a mil, tal vez habrán 200 que me quieran ayudar. Si no la cuento, nadie me ayuda.”

6. No confiar en la suerte

Para Pau, el esfuerzo es clave en el éxito de una empresa. El creer en el proyecto y luchar porque tenga éxito le ha permitido emprender una y otra vez, pero sabe que el enfoque desde afuera es distinto, como cuando vendió eyeOS.

“Después de 10 años de no dormir y machacarme me dijeron ‘te ha tocado la lotería, has tenido suerte’ y les digo: ‘¿dónde has visto la suerte?’ Hemos estado a punto de cerrar, de caernos mil veces y he luchado para mantener la empresa porque creo en ella. Pero cuando fracasas todo mundo te dice: ‘Te lo dije, debiste haberme escuchado’. Es su palabra favorita”.

Por eso, el deber del emprendedor de hacerse responsable de sus triunfos y fracasos en lugar de dejárselos a la suerte le permite tomar las riendas de la situación, aprender cuando ha fallado y saber comunicar las claves del éxito.

7. Valorar a la familia

Los viajes, conferencias y entrevistas le daban a Pau una oportunidad de tomarse un “tiempo fuera” y olvidarse de la rutina, pero con la llegada de la paternidad, sus prioridades son otras.

“Antes le daba mucha importancia. Ahora mi vida es mi bebé. Desde que soy padre, al final es cosa de ser feliz con lo que tienes y desde que soy papá ya no necesito momentos para desconectarme, estoy media hora con mi hijo y estoy feliz.”

Sus experiencias de la infancia con sus padres dejando el despacho de arquitectos le dejaron una lección sobre la familia.

“Tengo una empresa tecnológica pero si me va mal tengo una familia qué mantener, así que entro a trabajar en una cafetería o cambiaré de cosa. A veces las cosas no van como nos gustaría y tenemos qué adaptarnos. El que se adapta sobrevive y el que no, muere.”

millonarioSi realmente te propusieras ser millonario, podrías lograrlo en cinco años.

Yo lo logré en un tiempo menor, pero no fue sencillo. Tuve que hacer miles de sacrificios y superar decenas de obstáculos, pero estaba determinado a lograrlo.

Enfrentar la adversidad fue mi mejor maestra y me ayudó a generar el tipo de resiliencia que me permitió “caminar a través del fuego”.

Si logré ser millonario en menos de un lustro, es porque aprendí las siguientes lecciones:

Manejar a las personas

Eventualmente me volví a prueba de balas en este rubro.

En el proceso de generar riqueza, aprendí que saber relacionarte con los demás es indispensable. Nadie puede volverse millonario sin tener una actitud asertiva. Debes estar preparado para el momento en el que amigos que creías eran para siempre te den la espalda. Algo que, tristemente, sucede con cierta normalidad en la vida del emprendedor.

Perdonar a las personas

Hubo momentos en mi vida en el que tuve que dejar ir a personas que ya no eran una influencia positiva. No solo eso, en otras ocasiones debí aprender a verdaderamente dejar el pasado atrás para abrir un nuevo capítulo con los seres importantes que sí siguieron a mi lado.

Simplemente no tengo el tiempo para cargar con resentimientos. Una vez me atreví a decirle a un primo cómo me sentía sobre el estado de nuestra relación. Extrañamente, murió la siguiente semana. Si no hubiera hecho las paces con él, me habría arrepentido por siempre.

Administrar mis finanzas

En mi primer año de emprendedor apenas si podía comer. Tuve que pagar cargos por sobregirar mis tarjetas de crédito, vender mi automóvil y en general, lo pasé muy mal.

Sin embargo, no dejé que esas experiencias se convirtieran en la norma para mí. Decidí aprender todo lo posible del manejo del dinero en cursos de finanzas personales y administración de negocios. En un año mis ingresos se habían incrementado 10 veces.

Hacer sacrificios

Esas experiencias fueron difíciles.

La noche anterior a recibir mi primer pago por US$10,000 por hablar ante una audiencia, tuve que dormir en mi coche, congelándome. En ese momento no podía ni costear un hotel. Pero gracias a esas vivencias sé darle al dinero su justo valor.

Enfrentar humillaciones

Una vez estaba formado en el supermercado con US$100 en productos, pero cuando pasaron mi tarjeta, me la rechazaron. Mientras trataba de sacar algún otro plástico que no estuviera sobregirado me di cuenta de que atrás de mí había una fila de 10 personas molestas. Esa noche llegué triste y humillado a mi casa a comer una lata de atún, así, sin nada.

Pedir ayuda

En cierto momento mi negocio llegó al punto en el que no podía crecer más a menos que contratara a las personas correctas. Pedir ayuda jamás fue mi fuerte, pero tenía que hacerlo a pesar de que me sentía todo poderoso. En meses ya tenía un abogado, editor, entrenador personal, chef y demás personal.

Al principio tener este apoyo me salió en un ojo de la cara, pero fue gracias a él que superé la barrera del millón de dólares. Muchas personas no piden ayuda porque su ego se los impide.

Superar mis miedos

Reprobé mi clase de inglés tres veces en la preparatoria. Un profesor en la universidad me dijo que ni siquiera me molestara en escribir porque yo simplemente no era bueno. No obstante, seguí escribiendo artículos y notas para fortalecer mi auto-confianza. Hoy mis palabras llegan a millones de personas.

Cambiar mi actitud

Crear excusas era uno de mis peores hábitos. Solía culpar a mi educación, a mis padres y hasta al medioambiente por todo lo que no había logrado, en lugar de tomar el control de mi vida.

Eventualmente tuve que aprender a dejar atrás estas limitaciones. Muchas veces debí sentarme frente al espejo y “regañarme” por tener esa mala actitud. Esto me ayudaba a cambiar mi manera de pensar y mejorar mi perspectiva.

Confiar en otros

En mi proceso de forjar riqueza, existieron tiempos increíblemente difíciles en los que me ponía emocionalmente mal y debía acercarme a mis amigos. Esos momentos de vulnerabilidad me ayudaron a manejar mi ansiedad y a liberar las presiones.

Al compartir mi vida con otros fui capaz de maximizar mis esfuerzos y hacer los grandes cambios necesarios en mi vida.

Correr riesgos

Antes de llenar de ceros mi cuenta de banco tuve que atreverme a hacer muchas cosas.

Tener ese valor requiere de fe en ti mismo y en los demás. La auténtica fe consiste en saber que las cosas se van a dar eventualmente mientras lo creas con todo tu ser. Hay veces en las que deberás dar un salto sin saber en dónde vas a caer. ¿Da miedo? ¡Por supuesto! Pero una vez que estés del otro lado verás que todo valió la pena.

Presentarse (a tiempo)

Antes solía llegar a mis compromisos “elegantemente tarde”. Sin embargo, descubrí que debía corregir ese mal hábito cuando perdí un vuelo internacional (cuyo boleto me costó mucho dinero que en ese momento no tenía).

Desde entonces jamás llego tarde a mis compromisos, porque recuerdo lo mucho que me dolió perder ese vuelo.

Volverme profesional

Hay una gran diferencia entre ser aficionado y ser experto. Cuando comenzaba, yo mismo diseñaba mis sitios web, me cortaba el pelo y hasta le cambiaba el aceite a mi coche. Todas actividades que no sabía hacer bien, lo que me llevaba a perder tiempo y a frustrarme en el proceso.

Hoy en día sé que es mejor dejarles estas labores a profesionales. De esta manera, puedo concentrarme en lo que realmente hago bien, lo que me permite alcanzar mi potencial. Me rodeo de los mejores en mi negocio. Sí, cuesta un poco más, pero he aprendido que de verdad “lo barato, sale caro”. Eso es lo que te hace profesional.

Estudiar sin descanso

Cada año, sin excusas, leo al menos 100 libros. Todos los días dedico tiempo para convertirme en un experto en mi rama. Y por supuesto, trato de aprender lo más posible de todas las personas con las que hago contacto.

Adquirir nuevas habilidades

Necesitas tener habilidades que paguen las cuentas. Siempre practico mis charlas, escribo un mínimo de 3,000 palabras al día, mando miles de correos electrónicos en la semana y tengo varias llamadas telefónicas importantes durante mi jornada. Todo me hace un mejor profesional.

Atrapar las oportunidades

Antes manejaba por horas para dar una charla gratis. Aunque no recibía un pago monetario, esta experiencia fue realmente valiosa pues me enseñó de negocios y me dio la oportunidad de conectarme con expertos de todo el mundo. Las mejores oportunidades de mi vida nacieron de momentos en el que el dinero era un factor mínimo.

Y dejar pasar oportunidades

Cuando mi empresa creció, debí sentarme con la cabeza fría a estudiar qué oportunidades de negocio eran verdaderamente valiosas. Es decir, no puedo darme el lujo de aceptar trabajos de US$10,000 cuando hay ofertas de un millón. ¿Suena avaricioso? La verdad es que trato de pasar esas oportunidades a colegas que van empezando.

Pensar diferente

Una de las grandes decisiones de mi vida fue cambiar mi pensamiento de consumidor a productor.

Aquí la diferencia: los consumidores comen pizza, mientras que los productores ganan con la pizza. En lugar de cumplir todos mis caprichos busqué maneras de generar valor y ayudar a otros.

Dar sin descanso

Cuando era adolescente me burlaba de las personas que hacían trabajo voluntario en mi comunidad. A los 20 años la historia era diferente pues yo apoyaba en cuanta causa se me cruzara enfrente. Mi vida se transformó cuando entendí el valor de dar mi tiempo, dinero, energía y creatividad a otros.

Cuando das sin restricciones, recibes mucho más de regreso. Descubrí que las personas ricas son aquellas que dan más. El secreto de la vida es dar.

Fijar metas “jugosas”

Debes ponerte objetivos que te asusten poquito y tienes que ser ultra específico cuando los pongas por escrito. En mi primer año de negocios entregué sangre, sudor y lágrimas para cumplir mis sueños. Pasé muchas noches sin dormir para cumplir con mi trabajo. Hoy he logrado más de lo que pude imaginar.

Seguir mi propósito

Está bien tener un sueño, pero el verdadero éxito y plenitud llegan cuando ese propósito se vuelve más importante que tú, cuando das el mejor esfuerzo para que tu obra cambie al mundo. Si tus metas son más grandes que la riqueza personal, lograrás lo que te propongas.

Déjame simplificar cómo puedes convertirte en millonario en menos de cinco años: sé tú mismo. Solo toma las oportunidades que te permitan crecer y recuerda que si tienes un verdadero compromiso, serás rico antes de darte cuenta.

emprendedorHasta hace poco más de dos años, toda la vida había negado la idea de convertirme en un emprendedor, o lo que conocía como “una persona de negocios”.

Recuerdo perfecto en la universidad, compañeros míos que todo el tiempo estaban pensando en nuevas formas de generar una empresa, no faltaba el que quería abrir un antro, o un puesto de jugos, o incluso poner una máquina de cigarros dentro de la universidad.

Existen personas que tienen grabado en su ADN la necesidad de crear negocios, de buscar nuevas formas de generar dinero y encuentran oportunidades en todos lados.

Yo simplemente nunca fui uno de ellos.

En la universidad, me encontré el trabajo social, y mientras mis compañeros se emocionaban con las ganas de encontrar su propia mina de oro, a mí me emocionaba la idea de pasar un fin de semana en comunidades en condiciones de pobreza, trabajando junto a otros voluntarios y familias en condiciones vulnerables para tratar de mejorar, aunque fuera un poco, la situación de nuestro país.

Este sentimiento duró por más de 6 años, en los que yo dediqué mi tiempo completo a trabajar en lo que parece más alejado de los negocios que puede existir.

Hasta que, hace poco más de dos años, esto cambió.

De repente, me encontré pensando en la idea de crear empresas. Día y noche desde 2013, he dedicado mi vida no sólo a emprender, sino a inspirar a otros para que también lo hagan.

Muchas veces me he preguntado qué fue lo que pasó, cómo fue que fui de un extremo al otro. Nunca había podido identificar el detonante de este cambio, pero estaba seguro de que algo dentro de mí se transformó.

No fue si no hasta la semana pasada, mientras estaba siendo entrevistado para el podcast “Hispano Entrepreneur,” que al responder la pregunta “¿Qué fue lo que te hizo empezar el camino del emprendimiento social?” que sin pensarlo, mi inconsciente dio la respuesta que todo este tiempo había estado buscando:

“Siempre había visto los negocios como una herramienta para generar dinero y ‘riquezas’ para uno mismo, cosa que nunca me atrajo en lo absoluto, sin embargo, cuando conocí el emprendimiento social, me di cuenta que existe un nuevo paradigma que plantea que los negocios pueden ser una herramienta para generar impacto positivo, fue ahí donde despertó dentro de mi el espíritu emprendedor.”

Con este cambio de paradigma en mi mente, todo cambió. Y es que me di cuenta que en realidad, al igual que con mi trabajo en las comunidades, si se emprende con el enfoque correcto se puede generar un impacto importante en la vida de los demás.

Fue solamente ahí cuando decidí que iba a cambiar mi rumbo para enfocarme en esto que había escuchado predicar en la universidad, el colegio y en mi familia.

En general la sociedad nos dice que la motivación de alguien para crear un negocio es generar riqueza, incluso en las universidades te enseñan que la principal prioridad de una empresa debe ser la utilidad.

Y es justo por eso que me considero el peor, o uno de los peores emprendedores del mundo, ya que aunque muchos de mis profesores y la sociedad en general ha tratado de enseñarme que me enfoque en crear empresas que generen dinero, yo no les he puesto atención.

Aprendí que si entendemos las utilidades como medio y no como fin, emprender puede ser la mejor estrategia para crear un impacto positivo en nuestro mundo.

La buena noticia es que al igual que yo, hay una gran cantidad de emprendedores que no pusimos atención por lo que somos: “Los peores emprendedores del mundo”.

Sara BlakelyLas mujeres se abren camino cada vez más en el mundo de los negocios y empiezan a romper las barreras típicas a las que se enfrenta su género en el campo empresarial.

Uno de los mejores ejemplos es Sara Blakely que a sus 41 años ya se colocó en el listado de Forbes de multimillonarios.

La historia de Blakely es por demás inspiradora. Cuando era más joven quería ser abogada, pero no pudo entrar en la escuela en la que quería estudiar y poco antes de cumplir los 30 años trabajaba ordenando las filas de espera de un parque de Disney World y vendía máquinas de fax de puerta en puerta.

A los 29 años decidió invertir sus ahorros, cerca de 5 mil dólares, en un invento propio de una faja modeladora para las mujeres que no se marcara debajo de la ropa y que además, fuera cómoda para usar diariamente. Se inspiró en todos aquellos uniformes que tuvo que llevar a sus trabajos anteriores y que no favorecían su figura.

La empresaria ha señalado que decidió crear Spanx cuando no podría encontrar una faja que no fuera tan gruesa como las propuestas que existentes en el mercado. Un día le cortó las piernas a pantimedias clásicas y notó que la tela era lo suficientemente delgada para moldear sin notarse.

Debido a que tenía un presupuesto extremadamente reducido, no podía invertir en una campaña publicitaria. Blakely solucionó esto usando las prendas frente a posibles compradoras para mostrar los efectos de la prenda, algo que aún practica.

Un día decidió enviarle una muestra gratis a la estilista de Oprah Winfrey quien se le presentó los productos a la conductora y empezó a recomendarlos en su programa.

Pese a que actrices como Gwyneth Paltrow ha declarado que no pisaría una alfombra roja sin llevar puesta una de las fajas de Spanx, la mayor parte del éxito de la prenda se debe a la publicidad de boca en boca.

Blakely nunca tuvo inversionistas externos y hoy por hoy, su firma carece de deuda alguna.

La empresa de prendas compresoras Spanx está valorada en más de 1,000 millones de dólares, lo que convirtió a Blakely en la millonaria hecha a base de esfuerzo propio más joven jamás considerada para la lista anual de Forbes.

La marca esta presente en más de 37 países con más de 11,500 puntos de venta y ya comenzó con una línea especial para varones.

En una entrevista con CBS, la joven empresaria dijo sentirse agradecida por haber tenido la oportunidad de desarrollar su potencial.

Creo que mi historia demuestra que cuando a las mujeres se les da una oportunidad, pueden lograr mucho. Nos comprometemos. En Spanx creemos que podemos hacer del mundo un lugar mejor, un trasero a la vez”, comentó para la cadena estadounidense.

Super Exitosos¿Alguna vez tuviste uno de esos momentos: ¡¡¡Aja!!!? ¿Una idea que, mirando atrás, parece dividir las cosas entre “antes” y “después”?

Yo tuve algunos. Este en particular me llegó no hace mucho tiempo, mientras me estaba aplicando el rimel: La crisis de las pensiones es la crisis de las mujeres, no sólo por la infame brecha entre salarios, sino también por la no-tan-discutida brecha entre el género de las inversiones.

Esa era la idea al fundar Ellevest, una plataforma de inversión digital (próxima a salir) enfocada en las mujeres, la cual financié y funde, y la idea fue la parte fácil. Mucho más difícil fue convertir esa idea en un negocio.

Como escribí recientemente (inglés), el espíritu emprendedor no es parte de mis habilidades profesionales, al menos no hasta hace poco. ¿Empezar algo desde cero; contratar a la primera persona, comprar la primera computadora, establecer la estructura legal, buscar espacios para oficinas? No es mi experiencia, y no es de mi interés. Y eso sin mencionar el temor a fracasar. Al principio, pensé: ¿Quién necesita todo eso?

Pues resulta que (dado el tamaño del asunto, mis antecedentes, y lo mucho que amo los nuevos desafíos) la respuesta era: YO. Yo necesito hacer esto.

Aún así, quería reducir el riesgo lo mejor que pudiera, particularmente porque requería hacer un cambio de carrera tan significativo. Entonces, ¿cómo logré la confianza para hacerlo, y “des-riesguizar” el emprendimiento tanto como fuera posible? Hice una serie de cosas.

Probar la idea primero

Mi primer paso fue pasar tiempo con emprendedores para poder “probar” la idea. Tuve la suerte de haber tenido un gran número de líderes de negocios en mi red profesional para consultar, personas con las que me conecté con el paso de los años, y unos cuantos de los que fui mentora. Así que intercambié sillas y hablé con ellos sobre lo que estaban haciendo, además de todos los aspectos imaginables sobre la construcción y la financiación de una empresa: ¿Cómo pasaban su tiempo, qué obstáculos tuvieron que superar, las sorpresas en sus viajes, cómo manejaban la presión del día a día?

Estas conversaciones resultaron ser cruciales. Después de un tiempo, la idea de dar el paso comenzó a parecer menos abstracta y más fácil de lograr. Decidí que podía verme haciéndolo de verdad.

Pero tenía que ser muy honesta conmigo misma: ¿Cómo me sentiría al perder el ritmo de trabajo de las grandes compañías como asistente ejecutiva, con un ritual establecido de reuniones de negocios y revisiones, y un salario? ¿Qué hay de las pequeñas ventajas como que las personas en un cocktail reconozcan al instante el nombre de la empresa donde trabajaba? (O la mejor pequeña ventaja de todas: Las galletas recién horneadas que la oficina servía a las 3 p.m. OK, pude renunciar a esa.)

Algunas de estas características de una cultura corporativa pueden parecer pequeñas, pero si pasaste un largo tiempo trabajando en grandes organizaciones, puedes no extrañarlas hasta que ya se hayan ido. Si estás considerando iniciar tu propio camino, tienes que enfrentar todos los cambios que te esperan, desde el primer momento. Tiene que decidir qué es realmente importante para ti.

Habla (y habla y habla) con personas que piensen diferente

Mi siguiente (enormemente importante) paso fue encontrar un co-fundador con habilidades muy distintas a las mías, y con mucha disposición para los negocios. Lo encontré en Charlie Kroll, quien ha sido un emprendedor desde su época en la universidad. Si yo soy más “aleta”, él es más “tecnología”. Los dos nos enfocamos en partes profundamente diferentes del producto, y el equilibrio natural hace que sea más fácil repartir las tareas claves. Charlie puso nuestros procesos en su lugar y mantiene a todos unidos. Negocia los contratos, y mantienen al equipo sin parpadear en dirección a nuestros compromisos y plazos de presentación.

Poco después de asociarnos, nos dispusimos a construir un equipo más diverso que cualquiera en los que haya trabajado antes; diversas habilidades, edades, géneros, experiencias y disposición.

Y la diversidad no es algo en lo que pensamos seriamente por el mero hecho de que Ellevest sea una empresa enfocada en las mujeres. Puede que sea más relajante trabajar con personas como tú, pero el mundo emprendedor es sobre la búsqueda de nuevos enfoques sobre los problemas, y la incomodidad puede ser parte importante de ese proceso.

Para disminuir el riesgo de la iniciativa, nos comprometidos con nuestros potenciales clientes en el tema de invertir casi constantemente. Hablamos y hablamos… y hablamos con mujeres para poder entender realmente su perspectiva.

Y probamos, y probamos… y probamos nuestras potenciales soluciones desde el principio, antes de escribir ningún código. Como resultado aprendí que algunas de mis más grandes hipótesis parecen ir por el buen camino; algunas de mis hipótesis igualmente importantes demostraron estar totalmente equivocadas. Pero no hay manera de saberlo si no sales y empiezas a hablar con la gente.

(Una nota al margen: Este proceso de prueba es completamente nuevo para mí. Me gusta bromear con que cuando construimos nuevas plataformas en las grandes empresas, nosotros 1) hicimos una investigación inicial; 2) gastamos $500 millones de dólares en construir la tecnología; 3) la lanzamos; 4) pasamos seis meses disculpándonos; y entonces, 5) gastamos otros $200 millones en arreglarlo.)

El fracaso no es una opción, pero es una posibilidad

Muchos emprendedores no reconocen el riesgo de traer a los inversores equivocados; hasta que es demasiado tarde. Hicimos máxima prioridad el buscar a los correctos. Fue importante para mí que nuestro principal inversor (Morningstar) tuviera un historial de construir negocios con la vista puesta en el largo plazo. Y también fue importante para mí que todos nuestros inversores se preocuparán por la cuestión más amplia y el problema que estabamos tratando de resolver con Ellevest.

Aún así, también podíamos fallar.

Siempre que inicies un nuevo negocio, el gran número de variables a mano hace del fracaso una posibilidad constante. Pero he descubierto que tomar estos pasos me ha ayudado a contener el riesgo lo mejor que pudimos.

En última instancia, la razón por la que fui capaz de superar mi reticencia a convertirme en una emprendedora fue porque seguía recordando el problema e indagando sobre él; hablando de él en las cenas (de verdad, no querrías sentarte a mi lado en una cena), tomando notas sobre ello, y preguntándole a las demás mujeres sobre el tema.

Ya no soy una poco-entusiasta emprendedora porque ahora estoy más segura que nunca de que tenía que tomar este camino para resolver este problema tan importante. Puede que tome un tiempo poder establecerlo con certeza, pero es la base para todo lo que sigue. Si no soy yo y mi equipo, finalmente decidí, ¿entonces quién?

amazonInternet ocupa nuestras vidas cada vez más. Las grandes compañías han conseguido incluso ‘ocupar’ nuestro vocabulario como si hubiese estado ahí siempre. Por ejemplo, ya no buscamos en Internet, ahora ‘googleamos’; o ya no tenemos a alguien en nuestra lista de contactos, sino en Facebook.

Sin embargo conviene saber que estas empresas, que ya son como de la familia, comenzaron siendo pequeñas, como cualquier negocio.

Otro vínculo entre estas grandes empresas y la de un pequeño negocio es la innovación. Aquellas firmas innovaron algún día, pero a día de hoy lo siguen haciendo para mantener enganchado al usuario/consumidor/cliente.

La llegada de Internet ha abierto la puerta a que se creen infinitas posibilidades de negocio y a que los comercios pequeños puedan abrirse un nuevo camino en un mundo de oportunidades. Si lo que quiere es maximizar el beneficio de su tienda online, tome algunas lecciones que se pueden aprender de algunas empresas de éxito, como Amazon, Etsy y eBay.

Amazon

La compañía estadounidense de comercio electrónico se inauguró en 1990 como una tienda de libros. Pues bien, 15 años más tarde la tienda vende de todo y mueve unos 100.000 millones de dólares.

La lección que podemos aprender de la compañía de Jeff Bezos es que el mundo de la tecnología están en continuo cambio y de una manera imprevisible. Así que no se limite a una única zona y a un ámbito en concreto, da igual el tiempo que tenga que emplear: mantenga la puerta abierta a ese mundo de cambios y espere hasta que le favorezca.

Etsy

Esta tienda de compra y venta de artículos vintage hechos por otros usuarios comenzó a dar sus primeros pasos a mediados del año 2000 y cuenta con unos 700.000 usuarios nuevos cada mes.

Las oportunidades que ofrece el mundo de Internet a una empresa nueva son ilimitadas. En la era de Internet, el viejo dicho de que hay que estar “en el momento concreto y en la hora concreta” se ha quedado obsoleto. Algunas empresas, como Airbnb o Uber, han pasado del modo de negocio P2P a la economía colaborativa. En ese proceso han puesto ‘patas arriba’ industrias que habían sido intocables durante décadas. ¿Por qué no puede aprovecharse de ese cambio?

eBay

Este sitio destinado a la subasta de productos a través de Internet es uno de los pioneros en esta clase de transacciones. Las subastas llevan existiendo prácticamente toda la vida, pero hubo que esperar hasta 1995 para que esta idea se trasladarse a Internet.

Las técnicas y la estructura de ventas pueden ser verdaderamente exitosas si emigran al mundo online. Aumente su presencia digital, sea más visible. Haga lo de siempre, pero en Internet y podrá ver cómo sus ingresos aumentan.

tiburonHace unos minutos me llegó por email un excelente artículo, no dejen de leerlo… y no se olviden de invitar y poner un tiburón en sus vidas. ¡Desafíate! y disfruta del camino que te has trazado para alcanzar el éxito.

Los japoneses siempre han gustado del pescado fresco. Pero las aguas cercanas a Japón no han tenido muchos peces por décadas. Así que para alimentar a la población japonesa, los barcos pesqueros fueron fabricados más grandes y así pudieron ir mar adentro todavía más lejos. Mientras más lejos iban los pescadores, más era el tiempo que les tomaba regresar a la costa a entregar el pescado. Si el viaje redondo tomaba varios días, el pescado ya no estaba fresco. A los japoneses no les gusta el sabor del pescado cuando no es fresco…

Para resolver este problema, las compañías pesqueras, instalaron congeladores en los barcos pesqueros. Así podían pescar y poner los pescados en los congeladores. Además los congeladores permitían a los barcos ir aún más lejos y por más tiempo. Sin embargo, los japoneses pudieron percibir la diferencia entre el pescado congelado y el pescado fresco, y no les gusto el pescado congelado.

El pescado congelado se tenía que vender más barato… Así que las compañías instalaron tanques para los peces en los barcos pesqueros. Podían así pescar los peces, meterlos en los tanques, mantenerlos vivos hasta llegar a la costa de Japón. Pero, después de un poco de tiempo, los peces dejaban de moverse en el tanque. Estaban aburridos y cansados pero vivos.

Desafortunadamente, los japoneses también notaron la diferencia del sabor. Porque cuando los peces dejan de moverse por días, pierden el sabor ‘fresco-fresco’. Los japoneses prefieren el sabor de los peces bien vivos y frescos, no el de los peces aburridos y cansados que los pescadores les traían…

¿Cómo resolvieron el problema las compañías pesqueras japonesas? ¿Cómo consiguieron traer pescado con sabor de pescado fresco? Si las compañías japonesas te pidieran asesoría, ¿qué les recomendarías?

La solución que encontraron los japoneses es por demás original, Invitaron a un tiburón a sus tanques… así es como los peces japoneses se mantienen vivos: para mantener el sabor fresco de los peces, las compañías pesqueras todavía ponen a los peces dentro de los tanques en los botes pesqueros. Pero ahora ellos ponen también ¡un TIBURÓN pequeño! Claro que el tiburón se come algunos peces, pero los demás llegan muy, pero muy vivos… ¡Los peces son desafiados! Tienen que nadar durante todo el trayecto dentro del tanque, ¡para mantenerse vivos!

Aplicar el principio de resolución del problema de los pescadores japoneses a las personas, es aplicar lo que dijo L. Ron Hubbard a principios de los años 50. “Las personas prosperan, extrañamente más, solo cuando hay desafíos en su medio ambiente”. Hubbard escribió en su libro -Los beneficios de los desafíos- “mientras más inteligente, persistente y competente seas, más disfrutas un buen problema”. Si tus desafíos son del tamaño correcto, y si poco a poco vas conquistando esos desafíos, te sientes feliz. Piensas en tus desafíos y te sientes con energía. Te emociona intentar nuevas soluciones. Te diviertes, ¡te sientes vivo!

Tan pronto como alcanzas tus metas; Tales como empezar una nueva empresa, pagar tus deudas, encontrar una pareja maravillosa, o lo que sea. Tal vez pierdas la pasión. Ya no necesitarás esforzarte tanto, así que solo te relajas. Experimentas el mismo problema que las personas que se ganan la lotería, o el de aquellas personas que heredan mucho dinero y que nunca maduran, o el de las personas que se quedan en casa que se hacen adictos a los medicamentos para la depresión o la ansiedad.

En lugar de evitar los desafíos, brinca hacia ellos y dales una paliza. Disfruta el juego. Si tus desafíos son muy grandes o son demasiados, nunca te rindas. El fracaso te cansará aún más.

Mejor, reorganízate. Encuentra la determinación, la información, el conocimiento y la ayuda que requieras. Cuando alcances tus metas, proponte otras mayores. Una vez que satisfagas tus metas familiares, busca alcanzar las metas de tu grupo, tu comunidad, hasta de la humanidad completa.

Nunca crees el éxito para luego acostarte sobre él. Tú tienes recursos, habilidades y capacidades para lograr lo que sueñas, para hacer la diferencia, para lograr el cambio que te propones.

Así que, invita un tiburón a tu estanque, y descubre ¡qué tan lejos realmente puedes llegar! Hay que procurar mantenernos siempre rodeados de Tiburones, al fin y al cabo sobran, y aunque hay algunos con los dientes más afilados, piensa que a la larga son los que nos ayudan más…

Leopoldo Fernández Pujals“Es verdad que la suerte te acompaña, pero que te pille trabajando,” dijo en su acento cubano diluido por un dejo español el empresario Leopoldo Fernández Pujals, quien presenta esta semana en Miami su libro Apunta a las estrellas y llegarás a la Luna en el que se basa en su propia historia como ejemplo para lograrlo.

Al respecto, Fernández tiene mucho que contar. Es el creador de TelePizza en España que inició, según recuerda, con $20,000 y el slogan “El secreto está en la masa” y sacó la compañía a Bolsa en 1996 de cuya venta, comentó, le correspondieron aproximadamente $400 millones.

Luego, sin saber mucho del tema, compró la empresa de telecomunicaciones Jazztel la cual prácticamente estaba al borde de la quiebra. “Cuando compré Jazztel, muchos dijeron ‘esa va a ser el cementerio de Leo’ [como le dicen sus conocidos],” contó en una entrevista en el Restaurante Bulla, en Coral Gables, propiedad de su hijo Carlos Centurión (el tercer apellido de Fernández).

En septiembre del 2014, según relata en su libro, la compañía recibió una oferta pública de adquisición por un valor cercano a los $3,900 millones. Al concluir la venta, la ganancia Fernández la calcula en aproximadamente $500 millones.

Apunta a las estrellas y llegarás a la Luna es, en primer lugar, un legado para sus hijos, dos de su primer matrimonio y tres del segundo.

“Está escrito con el afán de que ellos sepan mi historia, como arranqué de cero, así como los principios gerenciales y de autoformación que he seguido para lograr el éxito,” dijo el empresario de 67 años.

Fernández quería ser ingeniero agrónomo en Cuba, donde vivió hasta los 13 años, en el seno de una adinerada familia de origen español, propietaria de una gran finca, que perdieron con la revolución. En 1959 se exiliaron en Miami.

En 1968, Fernández se enlistó en el cuerpo de marines de Estados Unidos y combatió en Vietnam. A su regreso, se graduó en finanzas en Stetson University, en Orlando, y entró en el mundo de los negocios como empleado de las multinacionales Procter & Gamble y luego Johnson & Johnson.

No obstante, desde cualquiera que fuese de su posición, dice no ha dejado de pensar en la libertad de Cuba. Ha apoyado el grupo de trabajo de los ex presos políticos, Plantados hasta la Libertad y la Democracia en Cuba y a la Fundación Elena Mederos. Una labor que describe en el capítulo de su libro Mi anhelo de libertad para Cuba.

“Leo nos apoyaba a los presos políticos con los viajes a Europa y a Latinoamérica para contar nuestro testimonio de lo que hizo el comunismo en Cuba. En 1996, nos puso en el banco cerca de $1 millón para esos viajes y para ayudar a presos políticos y sus familiares en Cuba, del cual usamos una parte y el resto se lo devolvimos. Todavía nos ayuda,” comentó Angel De Fana, director de Plantados hasta la Libertad y la Democracia en Cuba.

Fernández no le atribuye su éxito a lo que se enseña en las aulas académicas, aparte, cree firmemente en que el arte de vender se debería aprender en escuelas y universidades. Así lo confirma Marilina, psicóloga, nacida en España, su segunda esposa, quien escribió el prólogo del libro: “Leo suele decir con su acento cubano y usando sus propias palabras: tengo el brazo derecho más largo que el izquierdo…”

Luego, explica que se refiere a la época en que Fernández cargaba un maletín lleno de instrumental quirúrgico en sus visitas como vendedor a los hospitales. Con Johnson & Johnson, Fernández viajó de Miami a Guatelamala, luego a Panamá y, finalmente, se radicó en España, como ejecutivo de esta multinacional.

Su sueño, no obstante, era tener su propio negocio. “Los objetivos en la vida son como una colina a la que hay que esforzarse para llegar, pero cuando llega ahí, hay que seguir”, describió.

Fernández lanzó el libro en el edificio de la bolsa de Madrid, a finales del 2014, y está satisfecho con las ventas en tiendas como El Corte Inglés. Estudia propuestas de varias universidades españolas para que dicte una cátedra de emprendedores.

Fernández divide su tiempo entre sus residencias en Madrid, Segovia, Miami y Bahamas. En los últimos años, después de TelePizza y Jazztel, ha creado tres nuevos negocios. En Segovia, cuenta con la Yeguada Centurión, una hacienda de crianza de caballos de pura raza española; luego montó un criadero de halcones y, más recientemente, fundó una nueva cadena de pizza llamada La Original.

“La fórmula es igual, si funcionó la primera vez, funciona la segunda,” comentó de la receta.

En Miami, junto con su hijo, Carlos Centurión, creó el año pasado el negocio BattleFrog, una serie de carreras de obstáculos para niños y adultos, diseñadas y operadas por un grupo perteneciente a los Navy Seals, algunos activos y otros retirados.

BattleFrog hace uso del terreno de los parques, en los cuales monta las estructuras para las carreras por un número determinado de días. Las inscripciones y la compra de las entradas se realizan a través del internet. Las próximas series de BattleFrog serán el 28 de febrero y el 1 de marzo, en el Amelia Earhart Park, en Miami. Después, la serie se llevará a otras ciudades del país.

De su recorrido de cero a la cima, Fernández deja testimonio en Apunta a las estrellas y llegarás a la Luna.

pasionRecientemente se llevó a cabo el lanzamiento de la convocatoria del programa de History Channel, “Una idea para cambiar la historia”. En ese evento tuve la oportunidad de contar mi historia de emprendimiento, y cómo he decidido aprovechar mis habilidades para generar impacto.

Muchas veces sentimos temor ante la idea de perseguir nuestra pasión, pues quizá no es lo más común. O tal vez creemos que hay otras formas “más seguras” de tener una vida cómoda. Hoy quisiera compartirles mi historia, tal como la conté en el evento de History Channel, esperando que sirva para inspirarlos.

Contar historias

Todos tenemos alguna cita o frase de una película que nos marca. Yo tengo dos: la primera es “que la fuerza los acompañe” (soy un enorme geek y fanático de Star Wars), y la segunda, una cita de la película “Thank you for smoking”, que dice: “Michael Jordan juega básquet, Charles Manson mata personas y yo… yo hablo.”

Esta frase me llegó mucho, ya que desde hace varios años he sabido que soy bueno para hablar y contar historias; sin embargo, me había costado trabajo verlo como un talento, algo que podía explotar para generar impacto.

Sería difícil contar mi historia desde el principio, por eso me remitiré a mi último año de preparatoria, cuando participé en un concurso de cuento y gané con mi historia “Lágrimas de un ángel”. Yo sé, ganar un concurso de cuento es lo más nerd que hay en la vida, pero me siento muy orgulloso de ello. Esto me llevó a pensar en mi carrera futura y en lo que quiero hacer para aportar un bien a mi entorno, para trascender.

El camino de tu pasión no es el más seguro

Entonces dije las 7 palabras que estadísticamente causan más terror a los papás, cuando menos en México: “Papa, mamá, quiero ser director de cine.”

Cabe mencionar que hace 12 años, cuando mencioné esto, los directores mexicanos aún no ganaban premios en Hollywood, como hacen ahora. Mis papás, provenientes de una familia de empresarios y de ideas tradicionales, no se sintieron nada emocionados con la idea (probablemente hubieran brincado de felicidad si les hubiera dicho que quería ser banquero).

Entré en un verdadero conflicto: todos me decían que la carrera es la decisión más importante que tomaría en mi vida, pero ¿quién tiene idea a los 18 años de lo que quiere hacer?

Por un lado, reconocía una parte creativa en mí; quería crear, contar historias. Por otra parte, sentía la presión por tomar una decisión “lógica y segura” y dejar mi pasión como un mero hobby.

Efectivamente, me fui por el camino seguro y estudié Administración de Empresas. Por fortuna, mi universidad contaba con una estación de radio, por lo que aproveché esta oportunidad para trabajar en proyectos creativos y hacer lo que más me gusta, alzar la voz. Me convertí así en un bicho raro: el único administrador de empresas que trabajaba en Ibero 90.9.

Esa inquietud que te lleva a buscar algo más

Un par de años después, mientras aún cursaba la carrera, pasó algo que cambió mi vida; fue como si me atropellara un tren.

Un amigo que trabajaba para el proyecto “Un techo para mi país” me invitó a participar y construir casas para familias en condiciones de pobreza. En ese momento me di cuenta de que podía dedicarme a algo más que entretener: a poner mi granito de arena por que éste fuera un país más justo.

Así fue como comencé a trabajar como voluntario para este proyecto, en el cual duré 6 años. Fui director de recaudación de fondos e incluso gerente general, un puesto que me permitió inspirar a las personas, acudir a los medios, dar presentaciones y convertirme en vocero de la organización. Tuve la oportunidad de impartir una plática en TEDx, misma que titulé “Innovación con causa”. Por fin pude empezar a usar mis habilidades y mi talento para inspirar.

Después de 6 años de trabajar en Techo, me topé con lo que llamo “la crisis de los 27”. Cuando vas en la secundaria, sabes que sigue la prepa; cuando termina ésta, saber que tienes que ir a la universidad, y al finalizar, tienes que tomar un trabajo… pero llega un momento en que debes preguntarte qué sigue, y esta respuesta ya no llega de manera automática. Se termina el camino amarillo.

Construir mi propio camino

Decidí que mi camino me llevaría a trabajar por las personas que viven en condiciones más vulnerables, y sobre todo, otras personas que para que también lo hicieran. Fue entonces cuando conocí el concepto de emprendimiento social.

Tuve la oportunidad de comenzar un podcast de emprendimiento social, algo que me permitió juntar mis dos pasiones: mis ganas de generar impacto y mi habilidad para contar historias.

Muchos emprendedores sociales tienen historias increíbles, pero no tienen los espacios ni los foros para contarlas. Así que éste sería mi granito de arena.

En un evento conocí a la directora de Entrepeneur, quien me dio la oportunidad de escribir para su revista y sitio en línea. Ésta fue una plataforma para conocer a más personas.

Hace unos meses decidí llevar mi podcast al siguiente nivel, y junto con mi equipo, creé Disruptivo.tv, una herramienta para invitar a las personas a sumarse al emprendimiento social.

¿A qué voy con todo esto?

Cuando tengas una idea, una pasión, invariablemente se presentarán ante ti trabas. Buscará imponerse ese sentido de “lógica” que tanto nos han inculcado, pero que no emana de nosotros. Lucha contra la corriente. Ve por el camino menos lógico y seguro. ¿Que podrías fracasar? Probablemente sí, pero entonces podrás probar otra cosa o perfeccionar tu idea y, tarde o temprano, las cosas se acomodarán.

Los invito a hacer lo que les guste, lo que les apasione e inspire. Sólo así, trabajando con inspiración, podrás inspirar a los demás a poner su granito de arena para cambiar este mundo.

Que la fuerza los acompañe.

multimillonarioEn Silicon Valley, se dice que un fracaso es como una medalla y prácticamente un requisito previo para el éxito.

Una prueba de que puede ser verdad es el caso de Drew Houston, el último en sumarse al club de multimillonarios en la Meca de las empresas tecnológicas.

Houston, de 31 años, fundó en 2007 junto a Arash Ferdowsi Dropbox, un servicio para compartir archivos en la nube. La empresa tiene ahora un valor estimado de unos US$10.000 millones. Pero antes de este enorme éxito, Houston conoció la amargura del fracaso.

Mientras estudiaba Informática en el prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts tuvo la idea de un programa de apuestas automatizado para jugar póker con dinero real en la red.

Sin embargo, no dejó de fallar en ningún momento.

“Había errores de programación que hacían que el jugador no fuera a ninguna apuesta y pasara en cada mano. Era una forma automatizada de perder todo tu dinero”, se ríe.

Otro fracaso

La primera idea seria del empresario fue un curso en línea para ayudar a los estudiantes a preparar los exámenes de entrada a su universidad. Tras tres años de trabajo, ese proyecto no dio frutos. Sin embargo, fueron sus frustraciones colaborando con colegas las que pusieron la semilla que inspiró Dropbox.

“Iba en autobús de Boston a Nueva York y tenía un montón de cosas por hacer. Rebusqué en mis bolsillos y me di cuenta de que me había olvidado la memoria usb”, explica.

“Entonces me dije: ‘Esto no me puede volver a pasar'”.

Con cuatro horas por delante y mucho por hacer, decidió empezar a escribir los códigos de programación. Así nació Dropbox, un servicio para compartir archivos en la nube.

Hacer lo que la gente quiere

Al principio, los inversores lo recibieron con tibieza, pues había muchas otras soluciones de almacenamiento basadas en la nube.

“Pero entonces les preguntaba: ‘¿Usa alguna de ellas?’. Y la respuesta invariable era ‘No'”.

Siete años después, Dropbox se ha consolidado como un éxito. Recientemente alcanzó los 300 millones de usuarios, un nivel que él mismo dice que no podría haber tenido con sus ideas previas.

Y eso, dice, es parte de las claves del éxito. “Hacer algo que la gente quiere. Eso suena muy obvio, pero cuando examinas el porqué del fracaso de las empresas, ves que normalmente es porque no tienen un público lo suficientemente amplio.”

El momento, claramente, también tuvo algo que ver. Houston lanzó su empresa en el momento en que los usuarios estaban migrando a trabajar con múltiples dispositivos, de computadoras portátiles a teléfonos inteligentes y más tarde tabletas.

Los secretos del éxito

Una vez tienes un producto de gran usabilidad, Houston cree que otro ingrediente esencial es la buena distribución.

“Con Dropbox, el usuario se lo cuenta a los amigos y colaboran. Así que cuando llegas al trabajo y necesitas hacer algo en equipo, los reclutas para convertirlos en usuarios de Dropbox porque están trabajando juntos.”

Por supuesto, el riesgo es algo esencial del emprendimiento. Pero para Houston es algo que está sobrevalorado.

“Un error generalizado es que los empresarios aman el riesgo. En realidad, todos queremos que las cosas salgan como esperamos. Lo que necesitas es un optimismo ciego y tolerancia a lo incierto.”

Houston recuerda que cuando empezó con Dropbox, se vio intimidado por tener 700 empleados y el alcance de las operaciones que ahora tiene la empresa.

“La buena noticia es que pasa el día en un momento”, dice. “De lo mejor de mudarse a Silicon Valley es que te rodea toda esta gente a la que ya le ha pasado antes. Este lugar es la línea de ensamblaje que toma a un par de veinteañeros y los lleva a pasar por todo lo que necesitan aprender.”

Y agrega: “Lo que necesitas en realidad es compromiso con aprender y ponerte al filo de tu zona de comodidad para desarrollar todas las habilidades que de otra manera no llegarían con naturalidad”.

Sobre esto de ingresar al club de multimillonarios bromea.

“Es en realidad algo decepcionante”, se ríe. “Sería genial si tuviéramos un botón de la felicidad que se encendiera. Pero por supuesto, me siento afortunado y cada vez más, junto con otros en Dropbox vamos a dedicar más tiempo a pensar en cómo retornar a la comunidad lo que nos ha dado.”

julius yegoEl keniata Julius Yego se trasformó en uno de los nombres del Mundial de Atletismo de Pekín con su lanzamiento de jabalina a 92.72 metros para consagrarse campeón y establecer la tercera mejor marca de la historia.

Llegó hasta allí gracias a su propio método de aprendizaje de la disciplina: los videos de YouTube.

El atleta de 26 años es conocido en el mundo del deporte como “Míster YouTube”. Su historia se hizo conocida cuando con un envío de 81.12 metros se transformó en récord nacional de Kenia, su país. Yego grabó tiempo después su historia y en un video recuerda que se dio cuenta de su vocación cuando arrojaba palitos cerca de un grupo de jóvenes competidores y su lanzamiento llegaba más lejos.

Decidió entonces buscar un entrenador pero no pudo dar con nadie que le dedicara su tiempo para aprender y practicar, por lo que entonces decidió formarse solo y con un método particular: viendo videos de YouTube. Buscó en Google los nombres de los entonces mejores representantes de la disciplina y atendía con detalle sus técnicas, sus movimientos, sus estrategias.

Julius Yego luchaba contra el consejo de su padre para que abandone su sueño ante los obstáculos pero el atleta insistió hasta llegar. Sus logros eran cada vez mayores hasta que en 2012 se clasificó a su primer Juego Olímpico. Fue el primer keniata de la historia en representar al país en la disciplina de lanzamiento de jabalina, rompiendo así la tradición de sus compatriotas corredores.

Llegó a la final y terminó 12° entre 12, lo que para él fue un triunfo. Al año siguiente disputó su primer Mundial, en Moscú. Fue designado capitán de la delegación keniata por sobre grandes nombres de su país y estuvo a un paso de ganar la medalla de bronce con su lanzamiento de 85.40 metros, finalmente superador por el ruso Dmitriy Tarabin (86.23 m.)

La temporada 2014 y 2015 fueron incluso mejores que las anteriores con medallas fuera de su país y grandes marcas. A principios de esta temporada se convirtió en recordman 2015 al alcanzar en Birmingham un lanzamiento de 91.39 metros. Yego, sin embargo, se guardaba lo mejor para la cita ecuménica de Pekín donde disputó la final junto al argentino Brian Toledo y se sobrepuso al vigente campeón de la disciplina. Lanzó 92.72 metros, casi cinco metros más que el que terminó segundo y fue campeón.

Consultado por su particular forma de aprender el deporte, Julius Yego dijo: “Tal vez un día muchas personas van a aprender a través de videos. Las respuestas están ahí…”

“La jabalina es innata en mí, la primera vez que lancé una jabalina fue usando un palo. Algunos chicos estaban compitiendo y algo me dijo que podía vencerlos. Cuando rompí el récord junior pensé ‘mi vida va a cambiar “, pero en Kenia no es fácil. No conseguí entrenadores que me guíen. Yo estaba solo en el campo de juego y en la capacitación. Mi padre quería que yo me diera por vencido. Todo el mundo aquí en Kenia son corredores y entonces yo tomé como un desafío el encontrar otra manera de tener éxito.

Entonces empecé a buscar videos y ahí pude ver que en el último paso los mejores elevan la jabalina a la altura de los ojos, al nivel del ojo y fui viendo cómo esa gente mejoró. Así empecé a usar un modo diferente de entrenamiento. Miraba ejercicios de gimnasio, ejercicios de flexibilidad y todo cambió.

Mi entrenador soy yo…. y los vídeos de YouTube.

Me fui haciendo mejor y mejor. Gané la primera medalla de oro para Kenia en jabalina con récord nacional. Y me fui a los Juegos Olímpicos. Imaginaba estar en la final de los Juegos Olímpicos. Ahora había luz, había llegado al final del túnel.

Aquí en Kenia, tengo un apodo ‘… Sr. YouTube’. A medida que el mundo avanza, todo cambia. Así que tal vez un día muchas personas van a aprender a través de videos. Las respuestas están ahí”.

DisneyLa valía de un líder se mide por su legado para la posteridad. Lo más importante es saber que habrá una continuidad de su trabajo y su manera de hacer las cosas.

Los lideres que dejan un legado dirigen las organizaciones con visión de futuro, Muchas personas pueden hacer grandes avances dentro de una organización en momento determinado, pero lo lideres que dejan un legado manejan las cosas de manera distinta, piensan en el presente y en el futuro.

Ellos también crean una cultura de liderazgo, emprenden una cultura para formar nuevos líderes. A su vez estas personas pagan el precio hoy para asegurar el éxito del mañana, aunque eso signifique un gran sacrificio.

Se las arreglan para formar líderes que los sucedan, le dan más importancia al trabajo en equipo que al individual y saben trasmitir que es lo que esperan de su gente.

Un ejemplo de legado lo encontramos en Disney, aquel hombre que construyo quizás la marca que despierta mayor numero de sentimientos y emociones en el mundo, y que convirtió a un ratón de ser un animal que causa repulsión y asco, en el símbolo universal de la diversión.

En la década del 40, ya Walt Disney tenía la idea de construir un parque de diversiones y fue hasta la década del 50 cuando comenzó la construcción de Disneylandia en Anaheim California, el cual se inauguro el día 18 de Julio de 1955. A su vez, estaba interesado en otras partes del entretenimiento como el cine y los dibujos animados.

En la actualidad, el pequeño estudio que se fundo en 1923, se ha convertido en una de las mayores industrias del entretenimiento de la actualidad, la mística sigue viva en todo lo que hace Disney. Hoy en día, participan en películas que nos dejan una emoción característica, dibujos animados aun mantienen su magia, parques temáticos, música, hotelería y resort, entre otros. Además, son la escuela de atención al cliente más famosa del planeta, la cual imparten sus cursos con visitas guiadas a los parques, mostrando todos sus secretos. Su grado de excelencia es tal que sobrepasa cualquier expectativa que lleve el visitante.

Es tal su grado de atención al cliente que por ejemplo, si una niña se viste de princesa y camina junto a sus padres por el parque, cada vez que un empleado la ve, la saluda como a una princesa real.

A pesar de su muerte en 1966, su legado sigue vivo. Basta con ver su obra para darse cuenta de que las cosas aunque evolucionadas, se hacen con el estilo de su líder fundador quien siempre dijo que quería un lugar donde los padres llevaran a sus niños, pero que a su vez ellos mismos se sintieran como tales, llenos de alegría, esperanza y amor. Es impresionante ver en sus parques hasta ancianitos montados en juegos que a primera vista parecen estar hechos sólo para niños.

Hoy en día Disney hizo una fusión con Pixar en el área de la animación. Esto trajo a la empresa líderes tan fuertes como Steve Jobs, quien también fue el fundador de Apple, lo que comprueba que la fortaleza del liderazgo de Disney esta en atraer y formar nuevos lideres tan o mas fuertes que los anteriores. Esta es la cultura de liderazgo en esta organización, la cantidad de reconocimientos y premios que ha obtenido esta empresa a través del tiempo es producto del trabajo en equipo, al cual se le da más importancia que a la individualidad.

Walt Disney se las arreglo para dejar una sucesión exitosa. Apenas en su vida alcanzo a inaugurar un parque temático.

Se dice que el discurso de inauguración de su primer parque en la ciudad de Orlando, alguien dijo: “lastima que Walt no pudo ver su sueño realizado”, a lo que su hermano contesto, “al contrario, porque lo vio es que estamos aquí, hoy”.

Super ExitososHace unas semanas, PBS emitió un documental sobre la vida de Walt Disney y la evolución de Walt Disney Studios.

Una de las partes más memorables de la película detalla el proceso de producción detrás de “Blanca Nieves”, que fue estrenado en 1937.

El documental, con ayuda de las escenas de la biografía de Neal Gabler “Walt Disney: The Triumph of the American Imagination,“, retrata a Disney como un genio creativo que se fue a los extremos para garantizar que su visión llegue a buen término.

Una noche de invierno de 1934, Walt Disney le dio a un grupo de su personal 50 centavos a cada uno y les dijo que fueran a cenar al otro lado de la calle antes de volver a reunirse con él en el estudio de sonido de Disney.

Cuando llegaron, encontraron a Disney en el centro en un escenario oscuro, ahí solo bajo la luz de un reflector. Durante varias horas, vieron con asombro como actuó la historia de “Blanca nieves”; el cuento de hadas de los hermanos Grimm que ellos, anunció, convertirían en un largometraje animado. En un esfuerzo por mostrarle a su equipo exactamente lo que ocurriría en la pantalla, él canalizó la voz y las emociones de cada personaje, desde la malvada reina hasta la de los siete enanos.

Disney y su equipo habían pasado los últimos años trabajando en “Silly Symphonies”, una serie de cortometrajes animados que le valieron la reputación de ser el hombre que convirtió la animación en un arte. Pero como el documental acota, Disney se moría por otra aventura – y se las arregló para convencer a su equipo de que ya estaban listos también.

“Simplemente fuimos arrastrados”, un animador recordó sobre la actuación en solitario de Disney. “Hubiera escalado una montaña llena de gatos monteses o todo lo que pudiera para hacer ‘Blanca nieves'”.

Pero el proyecto tuvo sus críticos. El hermano de Disney, Roy, que manejaba las finanzas del estudio, se mostró escéptico de que la película pudiera tener éxito. Y para la producción y los medios de comunicación, etiquetó la obra como la “locura” de Disney. Aún así, Walt era inflexible en la búsqueda de su visión.

Él quería alcanzar la perfección en cada momento de “Blanca Nieves” y no toleraría nada menos de su personal.

Para crear una sensación de realismo natural en la película, trajo animales vivos a los estudios; hizo que actores personifiquen diferentes personajes delante de los animadores; y contrató a una bailarina adolescente para que los animadores pudieran ver cómo Blanca Nieves se debería ver cuando saltara y girara.

Para preparar las escenas más dramáticas, Disney hacía que su personal tirara objetos pesados contra las ventanas de vidrio y vieran como se hacían añicos.

Las exigentes demandas de Disney hicieron que la producción avanzara muy lentamente.

“A veces nos tomaba un día entero poder hacer un primer plano de Blanca Nieves; así de complicado era el dibujo,” un animador recordó. “Era tan preciso que era como hacer relojes.”

Al final, más de 600 personas produjeron más de 200.000 dibujos, con algunos empleados trabajando 12 horas al día. El presupuesto total de la película fue de $1.5 millones; seis veces lo que el estudio había anticipado.

El estreno de “Blanca Nieves ” fue un gran éxito. En el primer año después de su lanzamiento, recaudó $8,000,000 ($100 millones en la actualidad), haciéndola una de las más taquilleras películas animadas de la historia.

Super ExitososHace cuatro años, mi empresa de publicidad online era uno de los muchos intermediarios de medios digitales. Con muchos millones en ingresos, estábamos haciéndolo increíblemente bien, pero cuando miraba el futuro, estaba preocupado.

Muy pronto, sospechaba, el dinero inteligente de la publicidad online se correría desde los negocios de los medios de comunicación y abrazaría al software como servicio (SaaS).

En lugar de vender inventarios o audiencias, todos estaríamos vendiendo la tecnología que le permitiría a los anunciantes comprar inventarios o audiencias ellos mismos. Sabía que teníamos que cambiar de rumbo, pero no estaba seguro de a dónde nos llevaría.

El valor del instinto

Es difícil saber cuándo es el momento adecuado para tu negocio cambiar de rumbo, pero la experiencia juega un papel clave. En el caso de mi propia compañía, probablemente hubiera perdido esa ventana si hubiera estado demasiado enfocado en nuestros números cruciales. Pero más allá del valor de la analítica (y es mucho) es importante recordar que uno de los mejores activos de los líderes es su instinto.

Aprender a seguir tu intestino requiere tiempo para desarrollarse, pero muchos de los líderes más exitosos tomaron ese proceso a principios de sus carreras. Yo comencé en ventas y me puse como meta buscar a los ejecutivos más importantes para crear mi red de contactos, asesores empresariales, y quizás lo más importante, a quien lanzarles mis ideas. Aprendí que estás personas no tienen mucho tiempo para ti, y nunca obtienes una segunda oportunidad. Por lo cual aprendes a ajustar tus ideas en tiempo real, lo que significa confiar en tu instinto.

Cuando llegó el momento de cambiar el rumbo de mi compañía, desearía poder decir que mi instinto gritó, “Andy, sal del negocio de los medios!” Pero no fue así. En vez de eso, me encontré a mí mismo sufrimiento noches de insomnio. Con estrés, más de lo habitual, y ese estrés fue mi primera pista de que había un problema real. El estrés puede ser malo para tu salud, pero en el corto plazo también puede ser algo bueno porque te avisa de un peligro antes de que suceda.

Encontrar alivio cuando te digan que estás equivocado

Un ex jefe mío me dijo una vez que, a menudo, yo era el contrariador del grupo siempre que un problema llegaba al escritorio. Estoy especialmente orgulloso de ese comentario ahora, porque para ser un contrariador, tienes que permanecer fiel a tu instinto. Relativamente hablando, ponerte en contacto con tu instinto y aprender a confiar en él es la parte fácil. Seguirla es lo difícil.

Cuando le dije a mi equipo que necesitábamos cambiar de rumbo de los medios hacia el software, comprensiblemente obtuve un montón de resistencia. Esa resistencia fue productiva. Me obligó a volver a examinar las razones por las que sentía que era lo que teníamos que hacer. Tuve que construir fuertes razones para defender mi posición y conseguir pruebas concretas para respaldarlas, y sólo entonces presentarlo convincentemente ante mi equipo. Pero escuchar como lo que estaba “fuera” de mi mente estaba relacionado con el resto de la industria en ese momento también me recordó por qué teníamos que tomar acción.

Gracias a ese proceso, tuve la oportunidad de comprender mejor un problema que muchas personas no habían identificado todavía, ni mucho menos articulado. La sabiduría convencional es difícil de superar. Si mis pensamientos hubieran sido un poco menos contrariadoras (o peor, si no hubiera sido capaz de ver el valor de una mente contrariadora) probablemente la compañía hubiera simplemente seguido a la manada. Pero seguir a la manada no es liderazgo, y en algunos casos, esperar puede ser un error fatal.

Cómo cambiar de rumbo rápidamente

En ese momento, hubiera sido fácil moverse lentamente. Pero eso hubiera significado la muerte por mil cortes. Cuando se trata de las oportunidades de los cambios de mercados, moverse lentamente a menudo significa no moverse en absoluto.

Todos enfrentamos opciones. Si tenemos suerte, esas opciones son binarias. Pero casi nunca tenemos tanta suerte. Mirando la decisión que tomé de salir de los medios y cambiar hacia el software, creo que había realmente tres opciones.

1. Mantener el rumbo y seguir explotando un modelo de negocio existente
2. Cambiar el curso y desarrollar un nuevo modelo de negocio por completo
3. Tratar de hacer ambas cosas a la vez

En ese momento, creía que la número dos era la decisión correcta. Pero, por supuesto, eso es en retrospectiva, y ciertamente podría haber sido una decisión equivocada. En aquel entonces, un montón de personas inteligentes creían que la número uno era la decisión correcta. En retrospectiva, una opción era la correcta y la otra era la equivocada, pero la única elección verdaderamente terrible de todas era la número tres.

De hecho, esa opción final era una falsa opción porque pedía lo imposible. No puedes ir en dos direcciones al mismo tiempo, aunque puedes engañarte a ti mismo creyendo que estarás cubriendo todas tus bases si lo intentas. Por otro lado, mantener el rumbo y cambiar de dirección son ambas opciones claras y válidas.

Puede que tengas razón o puede que estés equivocado, pero si eres honesto contigo mismo, con tu equipo, y tus clientes, entonces, tu organización será capaz de avanzar a toda velocidad. Pero si intentas caminar seguro, reducirás tu velocidad en relación a tus competidores. Peor aún, no estarás moviéndote realmente con decisión hacia la próxima gran oportunidad que hay en el horizonte. Vas a estancarte, y al mismo tiempo perderás las oportunidades del presente y no te prepararás para las del futuro.

En otras palabras, lograr un cambio de rumbo exitoso requiere ser decisivo. Pero en el momento en que decidas hacer un cambio, tienes que comenzar a hacerlo. Si el cambio es meramente un prospecto, no será concreto ni significativo para tu equipo ni para tus clientes, y el negocio como siempre continuará a buen ritmo. Pero muy pronto, con el tiempo, te encontrarás con el problema que tus instintos te advirtieron que podrías encontrarte en primer lugar.

Andy Monfried fundó Lotame en 2006 y desde entonces se enfocó en construir el centro tecnológico de gestión de datos más importante del mundo.

conducir vidaSupongamos que conduce un automóvil. Tiene que ir a un lugar importante para usted y no debe demorarse mucho.

Está muy motivado para llegar porque logrará una gran satisfacción personal. Entonces, pisa el acelerador para ir a una velocidad adecuada y no demorarse más tiempo del necesario.

Al mismo tiempo pisa el pedal del freno constantemente.

Como resultado, el vehículo interrumpe constantemente su avance, a veces el motor se detiene, los neumáticos se recalientan por la fricción, gasta en exceso combustible y en estas condiciones, difícilmente llegará donde quiera. Y si lo hace, demorará mucho tiempo con un gran gasto de dinero y probablemente arruinando el vehículo.

¿Conduciría un vehículo de esta manera? Seguramente que no. Sin embargo, la mayoría de las personas conducen su vida de esta manera. Quizás usted lo esté haciendo a veces, sin darse cuenta.

Si piensa en alguna meta que quiera conseguir y se observa a sí mismo durante unos días, encontrará ciertas resistencias. Pueden surgir frustraciones, miedos inseguridades, molestias y otros sentimientos perturbadores.

Todos ellos generan resistencia en su mente, en sus sentimientos y en sus esperanzas. Pueden incluso destruir la confianza en sí mismo. Esta resistencia detiene su energía y su motivación. Puede llegar a paralizarle u obligarle a emplear una gran cantidad de energía y esfuerzo para perseverar en el logro de su meta.

Esto es como presionar el pedal de aceleración de su vehículo para hacer llegar más y más combustible, pero al mismo tiempo presionando el pedal del freno. Así no está dejando fluir, provocando en cambio una peligrosa resistencia que terminará por dañarle y por agotarle. No es extraño que muchas personas en estas situaciones se enfermen física y mentalmente. Es muy estresante y frustrante gastar energía para avanzar y al mismo tiempo frenarse.

Si quita la resistencia, puede avanzar rápidamente hacia donde quiere ir. Para lograr sus metas, tiene que quitar las resistencias. ¡Tiene que soltar el pedal del freno mientras acelera!

Esos sentimientos de miedos, temores o frustraciones impiden actuar libremente y moverse hacia delante en la vida. Son los sentimientos lo que impulsan a la acción. Todo lo que usted se decide hacer es porque siente emociones y sentimientos que le impulsan a ponerse en acción. Así también, son los sentimientos los que le paralizan y le impiden hacer algunas cosas. Las motivaciones, emociones y sentimientos son el combustible de su vida, son su energía. A veces le llevan adelante, otras veces le hacen retroceder.

Si hay varias personas frente a una misma situación, ellas reaccionarán de un modo distinto cada una y obtendrán diferentes resultados según los sentimientos que tengan. Probablemente las oportunidades, sus capacidades y sus inteligencias son similares, pero son sus sentimientos los que hacen la gran diferencia.

Usted pude cambiar su vida muy favorablemente, ser más feliz y hacer más feliz a la gente que le rodea, si aprende a observar, a cuidar y a mejorar sus sentimientos y emociones.

Las crisis y los problemas dejan de serlo si sus sentimientos y emociones son favorables y positivas: entusiasmo, alegría, confianza, fe, optimismo, seguridad…. son conceptos que van asociados a buenas emociones.

Así como el cuerpo físico necesita alimentarse y si usted es juicioso, buscará hacerlo con comida saludable, así también debe ocurrir con su vida afectiva. Si usted estuviera en una situación crítica y no encontrara por días su comida habitual, terminaría por ingerir lo que encontrara para satisfacer su hambre y poder seguir viviendo, aunque fueran alimentos descompuestos que, en circunstancias normales, jamás aceptaría.

Si no atiende sus necesidades afectivas, terminará también asimilando cualquier sentimiento y emoción que le rodee. Y muchas veces, estamos rodeados de sentimientos negativos, pesimistas o depresivos. ¡Evite comérselos! Su vida afectiva no padecerá nunca hambre si se encarga de alimentarse de buenas motivaciones y buenos sentimientos.

¿Y donde se encuentra este buen alimento afectivo?

¡No tiene que ir a comprarlo ninguna parte! Usted puede crearlo. Su mente es muy poderosa. Si se lo propone, cada día puede dedicar unos minutos en la mañana para alimentarse de positividad:

“Soy feliz, tengo confianza en mí, enfrentaré el día con alegría, mantendré mis serenidad y confianza pase lo que pase, sonreiré, hoy haré un servicio por los demás, hoy haré feliz a las personas con quienes me encuentre, tendré palabras de estímulo y elogio para los demás, hoy no criticaré, disfrutaré de la vida mientras camino hacia mis metas.

¡Hoy no pondré el freno mientras me pongo en marcha!

 

 

 

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