Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"
Estás en Historias:

Historias de personas que lograron grandes cosas para inspirarte

quemad las navesEn el año 335 A.C., al llegar a la costa de Fenicia, Alejandro Magno debió enfrentar una de sus más grandes batallas.

Al desembarcar comprendió que los soldados enemigos superaban en cantidad, tres veces mayor, a su gran ejército. Sus hombres estaban atemorizados y no encontraban motivación para enfrentar la lucha. Habían perdido la fe y se daban por derrotados. El temor había acabado con aquellos guerreros invencibles.

Cuando Alejandro Magno hubo desembarcado a todos sus hombres en la costa enemiga dio la orden de que fueran quemadas todas sus naves. Mientras los barcos se consumían en llamas y se hundían en el mar, reunió a sus hombres y les dijo:

Observen cómo se queman los barcos, ésa es la única razón por la que debemos vencer, ya que si no ganamos, no podremos volver a nuestros hogares y ninguno de nosotros podrá reunirse con sus familias nuevamente ni podrá abandonar esta tierra que hoy despreciamos. Debemos salir victoriosos en esta batalla ya que sólo hay un camino de vuelta y es por mar. ¡Caballeros, cuando regresemos a casa lo haremos de la única forma posible, en los barcos de nuestros enemigos!!!!

¿Cuántas veces la falta de fe, el temor y la inseguridad, el estar atado a lo seguro; nos priva de conseguir nuevos éxitos, nos hace renunciar a los cambios, nos hace renunciar a los sueños, nos hace negar los anhelos y las metas que están grabadas en lo más profundo de nuestros corazones?

No se si históricamente esto le ocurrió a Alejandro Magno, pero la historia dice que muchos otros grandes capitanes de la Humanidad han quemado sus naves.

Se dice que los espartanos lo hacían, Homero en la Ilíada dice que los griegos lo hicieron al sitiar Troya, y que Cortés cuando llegó a América también. Sin embargo, lo importante es la metáfora que trae este post.

uberEl tráfico de la Ciudad de México saca lo peor del ser humano.

Los cumplidores padres de familia, endemoniados, asoman la cabeza por la ventanilla con el puño en alto. Las abuelas no ceden el paso. Los curas se saltan los semáforos. El de los tamales conduce su carrito en dirección contraria, evidentemente por el carril bici.

Genios matemáticos no son capaces de comprender que no hay que obstaculizar la calle si no te da tiempo a cruzarla. Los profesores universitarios hacen el sándwich a los motoristas y huyen con la sonrisa de El Joker.

En medio de este caos, hay un chófer de Uber que disfruta de verdad cada una en estas situaciones. Responde con una sonrisa de satisfacción cuando le ciegan con las luces largas y el claxon con el que pretenden turbarle le suena a Bach. “¿Vio eso? El Metrobús estuvo cerca de arrollarnos por quedarnos en medio de su carril y nos pitó bien rudo, qué desmadre. Jajaja, buenísimo”.

Rafael Reyes, de 34 años, nació sin brazos ni piernas. Esta mañana llegó a bordo del monopatín con el que se desplaza a todos lados. Subió al asiento del conductor de un salto. Con la boca y con el muñón derecho metió la llave en el contacto. Dos barras de hierro que le quedan a la altura de las amputaciones le ayudan a controlar el acelerador y el freno. La dirección la maneja con el muñón izquierdo.

Imaginarlo es difícil pero cuando se ve en persona resulta muy natural, nada extraordinario a pesar de que lo es. Acostumbrado a que lo traten como un bicho raro, Rafael goza del anonimato que le proporciona el coche, donde los humanos pierden su condición bípeda. Solo es “un cabrón más”.

Reyes ha ideado su propio sistema de conducción con la ayuda de un amigo herrero. No es ingeniería alemana, es ingenio de un muchacho al que no se lo han puesto nada fácil en este mundo. Toca el bajo con una muñequera con la que sostiene un lápiz que a la vez mantiene firme una uña, y con el otro brazo jala las cuerdas. Con un artilugio parecido toca la batería.

Su cabeza hierve todo el día con ideas de este tipo que sirven para acondicionar lo que no está a su alcance. Ha montado una empresa que se llama Ideas y Adaptaciones Rafael Reyes con la que produce juguetes, cucharas, cepillos de dientes, cuñas para vestirse. Es una especie de Leonardo da Vinci de la discapacidad. La comparación le hace gracia.

Su incursión en Uber con este coche que compró en enero es la primera piedra de un proyecto más ambicioso. En las próximas semanas pondrá anuncios en prensa para reclutar a personas discapacitadas que quieran ganar un sueldo digno como chófer, hartos de que los marginen en otros oficios.

Se imagina con humor a un ejército de olvidados que poco a poco van permeando todas las capas de la sociedad hasta hacerse imprescindibles, motor de las idas y venidas de una gran urbe que no está hecha para ellos. “Manejando da igual que no tengas piernas o brazos. O que seas sordo. Nadie te puede hacer de menos si eres bueno. No hay discriminación”, dice mientras cruza la avenida Insurgentes.

La alerta de clientes de la aplicación se ha activado dos veces, pero enfrascado en la conversación no le ha dado tiempo a responder. A la tercera va la vencida.

En un enjambre de calles del sur de la ciudad esperan tres adolescentes. Las gafas de sol, la boca pastosa, delatan que ayer tuvieron una noche larga. Se aprietan en la parte trasera. Un conductor de Uber en teoría debe abrir la puerta a los clientes y ofrecerles agua pero Rafael permanece impávido al volante. Escucha las indicaciones para llegar al destino y arranca quemando rueda. Los muchachos no caen en la cuenta del mecanismo especial del coche hasta que ven el muñón pulsando el acelerador con fiereza.

Con una mirada discreta, Rafael Sandoval, de 18 años, lo elogia: “No noté nada de primeras. Conduce muy bien”. Su perfil como conductor de Uber, donde los clientes valoran el servicio, está lleno de elogios de este tipo.

En el siguiente semáforo un conductor parado a la misma altura ve a Rafael y el alboroto de la cámara y la GoPro con la que grabamos el viaje.

-¿Van grabando todo el pedo, carnal?

-Simón -, contesta Reyes

-¡Échale ganas!

Es lo que lleva haciendo desde que nació en Bucaramanga, Colombia, en 1982. No hay una explicación definitiva a su focomelia aunque se cree que se pudo deber a que su madre fue sometida a rayos X estando embarazada. Para iniciar un tratamiento en el hospital Shriners, especializado en la atención a niños con problemas ortopédicos, la familia se trasladó a México, y aquí se quedó para siempre.

Rafael estudió ingeniería biomédica y producción musical. Comenzó a dar charlas motivacionales a gente abrumada pese a tener todas las extremidades y esta actividad se multiplicó cuando fue el protagonista de un documental de Natgeo.

Rafael es sonriente y no parece agobiado por nada. Se muere de risa con las conversaciones que mantienen con la novia y con los amigos por WhatsApp y Facebook, pecadillos que comete cuando está en un atasco o en un semáforo. Pero asegura que tiene un carácter fuerte y que los saca cuando algunos se pasan de listos.

Un día estaba subiendo a un taxi cuando alguien lo agarró por la espalda y lo alzó. Se llevó un buen susto, pensaba que lo estaban raptando como a un paquete valioso. El que lo hizo solo quería ayudar pero para sus estándares resultó un exceso de confianza y amabilidad que terminó incomodándolo. En otra ocasión fue con un grupo de estudiantes a adornar una iglesia para Navidad, y a él le tocó ocuparse de la fachada. La gente lo tomó como un mendigo que pedía limosna a la puerta de una parroquia. La madre superiora tuvo que calmarlo.

Al igual que al volante, en la vida se maneja igual de bien. En un intercambio universitario en Canadá le pidió a una amiga diseñadora que le hiciera una ropa especial para proteger los muñones de la nieve. Adaptó el patinete que se deslizaba sin control al pasar por un bloque de hielo. Viaja por todo México y algunos países del mundo y no necesita ayuda, no más que cualquiera. Los exámenes de Uber los superó sin ningún problema.

Los coches se amontonan en Insurgentes. Es la hora de la comida y los oficinistas se han echado a la calle con hambre de lobo. Avanzar 100 metros lleva cinco minutos. Los nervios están a flor de piel. Sin embargo, un bigotón le cede el paso a Rafael en un cruce de calles. Con este calor, parece el buen samaritano resucitado. “Ese señor nos dio paso sin más, y ahora ni nos mira, no sabe quién somos. Está chingón. Dentro de un coche todos somos exactamente iguales”, dice el conductor más peculiar de Uber. En la selva del asfalto nadie le puede pisar.

leyenda“No te puedes poner ningún límite, no hay nada imposible” – Usain Bolt. 

El primer hombre en convertirse en medallista de oro en la categoría de atletismo de 100 y 200 metros con tres récords mundiales y el campeón junior más joven de la historia en 200 metros no tuvo un camino fácil durante su infancia.

Usain Bolt, de 30 años, vivió una infancia con una situación económica relativamente buena si se compara con la pobreza de su pueblo, con una alimentación desequilibrada y, uno de sus más grandes problemas, escoliosis: la desviación de su columna.

Esta deformación corporal no le impidió correr desde pequeño como diversión y, a los 15 años, ser campeón junior en 200 metros; además, en ese momento empezaron a tratarlo de su enfermedad. Pero, ¿Cómo fue que Bolt adquirió el gusto por correr?

Durante su estancia en la escuela Waldensia, el jamaiquino pasaba su tiempo libre jugando futbol y criquet con sus hermanos Sadeeki y Sherine. Presumía su velocidad y quería sobresalir del resto de sus compañeros durante las competencias tan gustadas por el pueblo y el evento anual escolar de la parroquia de Trelawny, donde se convirtió en el corredor más rápido de su escuela en los 100 metros llanos. Así comenzó la leyenda.

Pablo McNeil fue el primer entrenador que notó el potencial de su velocidad, y lo impulsó a tomarlo más en serio. Como resultado, ganó su primera medalla en un evento de secundaria en 2001, cuando logró un tiempo de 22.04 segundos en los 200 metros. Ese mismo año participó en los Juegos CARIFTA con el equipo jamaicano y registró una marca personal de 48.28 s en los 400 metros llanos, coronándose con una medalla de plata.

De rayo a relámpago

Tan sólo dos años después de su victoria en los 200 metros del Campeonato Mundial Junior, fue seleccionado para representar a Jamaica en las Olimpiadas de Atenas 2002 a pesar de la lesión muscular que le aquejaba; sin embargo, fue ésta misma la que lo descalificó en la primera ronda de los 200 metros.

Durante los siguientes años, las lesiones no le permitieron participar en su totalidad en competencias nacionales y mundiales, pero a pesar de esto, estuvo en el top 5 de 2005 y 2006, y en el 2007, en el Campeonato Mundial de Atletismo en Osaka, rompió el récord mundial de su gran ídolo de la infancia: Donald Quarrie.

Bolt dio a conocer al mundo que participaría en los 100 y 200 metros del evento veraniego de Beijing 2008. Durante su primera competencia en los 100 metros rompió el record mundial al ganar con 9.69 segundos, además de darse el “lujo” de disminuir la velocidad al final del camino para festejar su victoria bajo la bandera de Jamaica.

Los 200 metros también tuvieron un récord nuevo con 19.30 segundos en el marcador pasando por tan sólo dos centésimas la marca de Michael Johnson en Atlanta 96.

Con tres medallas de oro en los 100, 200 y 300 metros y dos récords de 100 y 200 metros, Bolt se convirtió en el primero en conseguir ese doblete olímpico con marcas desde que en 1960 se estableciera el cronometraje electrónico.

A pesar de todos los triunfos, la actitud de Bolt a la hora de festejar fue criticada por los medios de comunicación y el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge, a lo que su representante Ricky Simms respondió:

“A un atleta que acaba de ganar el oro con récord incluido no puede exigírsele que no reaccione así. Bolt no es irrespetuoso, sino un niño grande que ha luchado mucho por conseguir grandes éxitos. Lo único que intenta es hacer vibrar a la gente.”

“Soy una leyenda, no hay nada que demostrar”

Durante los siguientes años participó en diversas competencias mundiales, acumuló más medallas y batió nuevos récords. Esto le ayudó a prepararse para regresar a la Olimpiadas en Londres 2012, aunque los resultados para su pase a la competencia mundial no fueron los esperados por el mundo, desempeñó una de las mejores carreras de la historia del atletismo en la categoría de 100 metros, el crono se detuvo a los 9.63 segundos: no batió su récord mundial de 9.58 segundos, pero sí el olímpico que él mismo había plasmado cuatro años antes.

Londres le ayudó a acumular dos medallas de oro más pero sin romper un nuevo récord en la categoría de 200 metros. Ante su actuación en la competencia deportiva, Bolt declaró a CBS News que él ya era una leyenda:

“Es lo que vine a hacer aquí. Soy una leyenda. También soy el más grande atleta vivo. No hay nada que demostrar”.

En 2015 se enfrentó a muchos retos y problemas con sus músculos que lo dejaron nuevamente fuera de competencias importantes. En las carreras en las que participó logró medallas de oro, pero sus marcas en el reloj no se parecían a las de él en años antes. En agosto de ese año se llevó a cabo el Mundial de Atletismo de Beijing, donde nuevamente ganó en las competencias de 100 y 200 metros lisos y los relevos 4×100.

En su camino a Río 2016 no terminó las competencias de las rondas clasificatorias debido a otra lesión, sin embargo, pasar la revisión médica le permitió ser considerado para la justa que se llevará a cabo en Brasil y su primera participación será el sábado 13 de agosto en la categoría de atletismo de los 100 metros.

negociosCuanto Ernesto Sandler era estudiante de Economía, le enseñaron que toda actividad económica es una actividad planeada. Lo que se olvidaron de avisarle fue que los planes, en la mayoría de los casos, no se cumplen.

“Mi vida empresarial fue un GPS de fracasos. Permanentemente he estado recalculando”, admite.

El primer error de su carrera estuvo en creer que una buena idea bastaba para tener éxito. Luego aprendió que ideas sobran y lo que falta son manuales sobre cómo llevarlas adelante.

Tras varios intentos sin resultado, Sandler y un amigo pensaron que habían descubierto un negocio que no podía fallar: sembrar orégano en la provincia de Buenos Aires. Pero luego de la inversión y el trabajo, las plantas nunca aparecieron: “Me quedé sin un centavo, me peleé con mi socio, me demandaron los tres empleados, hubo que cerrar la empresa y tuve que buscar un trabajo para pagar deudas y mantener la familia”.

Salió a tocar puertas. Llegó a presentarse en un casting de un canal para hacer manualidades. Hizo la prueba junto a miles de personas, pero no quedó. Cuando salía del estudio, vio un cartel: “Se necesita vendedor para televisión”. Consiguió el trabajo.

A los pocos años se convirtió en productor y dueño del programa Utilísima. “El éxito fue maravilloso, ¡Dejamos de veranear en San Bernardo y nos fuimos a Disney! Pero uno cree que es eterno y no es así”, asegura.

El rating no los acompañaba como antes. De Telefe pasaron a Canal 13, sin suerte. “La conductora, Soledad Silveyra, me pidió despedirse de su público y mi respuesta fue ‘¿Qué público? ¡Nadie nos ve!’”, admite.

Eran 250 empleados, tenía que devolver créditos bancarios y compromisos comerciales. Se vendieron activos, se prendaron máquinas e hipotecaron estudios de televisión, hubo que refinanciar las deudas, los clientes se alejaron y el ánimo de los empleados se desmoronó.

Pero apostaron por un salto más grande: el primer canal con contenido para la mujer las 24 horas, Utilísima Satelital. Sandler pensó que la mejor idea era salir a buscar un socio grande para apalancar el éxito. Fox adquirió el canal.

Convivir con una corporación no era simple, así que Sandler vendió su parte y se retiró. La gran decepción vino al año siguiente, cuando la multinacional dio de baja el canal: “Los equipos que habíamos formado se desintegraron y descubrí que no siempre los grandes nos llevan al éxito sino a la puerta del cementerio”.

Como conclusión, dice: “Es muy difícil decirle a la gente que con un plan o una idea se logra el éxito. La vida es una acumulación de fracasos y la única manera de sobrepasarlos es siendo flexibles y sabiendo que uno no tiene que enamorarse de una idea, sino tener la capacidad de adaptarse a la realidad”.

Vivir MejorNota del autor: Esta pieza es una obra de ficción. Es una lectura de tres minutos. Si te quedas conmigo, haré que valga la pena.

“Déjame ver si lo entendí bien”, dijo la Ministra de Transporte. “Te robaste nuestra máquina para viajar por el tiempo porque estabas enojado con tu hermano.”

Malcolm asintió rápidamente. “Sí, eso es correcto.”

“¿Y lo hiciste incluso sabiendo que la máquina sólo te llevaría en el tiempo por un máximo de treinta segundos?”

“Sí.”

La ministra frunció el ceño. “Pero 30 segundos no serían suficientes para cambiar algo que tu hermano haya hecho.”

Malcolm se encogió de hombros. “Yo no estaba tratando de cambiar sus acciones.”

“Entonces, ¿Por qué robaste la máquina?”

“Porque estaba enojado porque Adam siempre regresó en el tiempo, y yo nunca lo hice.”

El ministro apartó la silla de la mesa. “¿Tu hermano también ha vuelto en el tiempo?”

“Claro” dijo Malcolm. “Todo el tiempo.”

La ministra levantó ambas manos para obligarlo a detenerse, luego señaló con el dedo a Malcolm. “Joven, ¿me estás diciendo que tu hermano también se robó en varias ocasiones la máquina del tiempo?”

Malcolm meneó la cabeza. “No. Eso no es lo que quise decir. Él nunca tomó la máquina. No lo necesita.”

La Ministra se puso de pie y empezó a caminar. Ella sopesaba sus palabras cuidadosamente. Más de una vez, estaba a punto de decir algo, pero luego reconsiderada.

Malcolm se cansó de esperar. “Mi hermano no necesita una máquina para viajar a través del tiempo. Lo puede hacer por su cuenta.”

“¿Por su cuenta?”

“Sí, sólo piensa en dónde y cuándo quiere estar.”

La ministra resopló. “Eso es absurdo.”

Malcolm sonrió. “Hace 20 años, eso es lo que todos dijeron acerca de la idea de una máquina para viajar en el tiempo.”

Eso llamó la atención de la Ministra. Antes de que pudiera responder, Malcolm continuó.

“Adam es lo que mi papá llama físicamente sin resolver. Papá dice que siempre está a punto de caer en otro estado. Cuando está aquí, no está aquí. Cuando está allí, no está realmente allí.

“Estás hablando en acertijos” se burló la ministra.

“Pase un fin de semana con Adam, verá lo que quiero decir,” murmuró Malcolm.

“No soy alguien con quien jugar”, advirtió la ministra.

“Papá dice que la mitad de la población humana está sin resolver, pero para casi todos ellos, el término se aplica a su estado mental. No pueden decidir si quieren comer más o perder peso. No saben si es mejor trabajar más duro o tomar más vacaciones.”

Sin resolver: (de una persona) incierto de qué pensar o hacer. Sinónimos – indecidido, perturbado, indeterminado, incierto, en duda, en el aire

La ministra se encontró asintiendo; ella sabía que eso era cierto.

“Pero la forma física de Adam no está resuelta, y su estado mental es todo lo contrario, puede enfocarse mucho más duro que los otros, así que puede cambiar su cuerpo dentro y fuera de nuestro tiempo.”

“¿Me estás diciendo que el enfoque humano puede curvar el tiempo?” desafió la ministra.

El enfoque humano puede hacer mucho más de lo que la gente cree,” respondió Malcolm.

“Eso es una tontería,” dijo la Ministra.

“Papá me dijo que dirías eso,” dijo Malcolm.

“Lo hizo, ¿verdad?” exclamó la ministra, poniéndose furiosa.

Malcolm asintió y concentró sus pensamientos, como le enseñó su hermano. Luego se volvió hacia la ministra y le dijo: “No más preguntas, por favor. Tengo que volver a casa y ver el juego.”

La Ministra hizo una pausa; una mirada extraña cruzó su rostro, y parecía estar luchando por controlar su propio cuerpo. Finalmente, gruñó, “Claro… bien…” y abrió la puerta para Malcolm.

Cuando Malcolm se fue, tenía una gran sonrisa en la cara. “Como te dije, el enfoque puede hacer mucho más de lo que la gente cree.”

dronesJordi Muñoz estaba frustrado porque quería ser piloto desde niño y sus padres no podían solventarle la carrera. Hizo el examen de admisión en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) para ingeniería aeronáutica y no lo aceptaron.

“Yo hubiera sido el mejor estudiante, pero ni siquiera me dieron la oportunidad. Todos deberían tener el derecho de entrar a la universidad”, dice en entrevista para Entrepreneur.

Nunca dejó de aprender a su manera. Creció obsesionado con aviones y aprendía todo sobre ellos. A los ocho años se enamoró de las computadoras cuando visitó RadioShack con su papá. “Me acuerdo que vi una Compaq y dije: ¡yo quiero esa!” De ahí hasta los 16 años pasaba 18 horas en su PC. “La eche a perder. Mi papá pagó dos o tres reparaciones y luego aprendí a arreglarla”. A los 14 años ya sabía mucho de sistemas.

A los 21 años pensó: “No me voy a detener hasta que pueda hacer un piloto automático para avión por medio de software simulado”. Por meses leía libros, programaba, hackeaba su Nintedo Wii, destruía componentes y obtenía otros, experimentaba con un helicóptero a control remoto. Se divertía mucho.

Le tomó dos años más hacer el primer prototipo: su primer avión robótico que volaba solo, y todo lo armó con partes que encontró en su casa. La gente le decía: “¡Oye está bien padre eso! Véndeme uno”. Así fue como descubrió que había un mercado a raíz de un pasatiempo.

Pasaron otros seis meses para empezar a producir en su cochera. Puso una tienda en Internet y ¡boom! Recibía pedidos de casi todo el mundo. “Hacía bastante dinero porque las ganancias eran fuertes. Por ejemplo, hacer un drone me costaba 5 dólares y lo vendía en 40 dólares”.

El primer mes ganó 2,000 dólares, el siguiente 5,000, hasta llegar a los 10 millones de dólares mensuales.

Cuando el dinero no lo es todo

La relación con su socio fue lo más difícil para Jordi Muñoz, el pionero de los drones (aviones no tripulados) a nivel mundial y fundador de 3D Robotics. Él entendió lo que significa tener uno o más inversionistas. “Probablemente no lo vuelva a hacer en mi vida”, dice.

Su partner, Chris Anderson, era el editor en jefe de Wired, la revista de tecnología más influyente del mundo y creador de DIYDrones.com. Conoció a Jordi a través de su página web, debido a que el joven mexicano compartía a esta comunidad sus avances en robótica. Tanto llamó la atención del estadounidense que lo citó para tomar un café. Este fue el comienzo de 3D Robotics en 2009. Nunca imaginaron que iban a generar ventas de 95 millones de dólares en 2015.

En un inicio, el equipo de Jordi hacía 200 drones al mes y hoy produce más de 5,000, mucho más sofisticados y caros (el precio oscila entre 500 y 1,000 dólares, y el más lujoso es de 3,200 dólares). No sólo vende el piloto automático (que es el puro cerebro que hace toda la magia y cuesta de 100 a 250 dólares), sino el drone completo y accesorios para robótica general. El portafolio es de 600 piezas distintas.

Todas las utilidades se reinvertían y eso permitió crecer muy rápido el negocio hasta alcanzar ventas de varios millones de dólares anuales. Fue en este momento cuando su socio quiso levantar una gran cantidad de dinero a través de fondos de inversión. “Me convenció. Me dijo que la competencia estaba muy dura. Le dije: adelante, vamos por financiamiento”.

Consiguieron 130 millones de dólares y algunas de las decisiones fueron traer más inversionistas, cerrar la fábrica y llevarse toda la manufactura a China. Sólo quedaron los ingenieros que desarrollan software. Antes eran 400 empleados y ahora son 60.

La experiencia con los inversionistas no fue buena para Jordi. “No me gustó la idea, hasta me pelee para que no parará la producción”. Aprovechó para comprarle a sus socios las máquinas 3D.

Por eso, su recomendación para cualquier emprendedor es que piensen dos veces antes de buscar inversionistas, sobre todo si ya tienes tu empresa facturando. “Realmente traer socios a la mesa te puede cambiar totalmente el esquema porque ellos tienen como meta principal el dinero”.

El vuelo que sigue

Jordi dejó de ser el director general de 3D Robotics en 2013 y siguió trabajando en la firma hasta enero de 2016. Ahora, este millennial de 27 años tiene 15 socios y es dueño del 14% de la empresa. “Es muy satisfactorio poder dejar operando la compañía y dedicarme a otra cosa”.

Pronto reabrirá la fábrica en San Diego y Tijuana para desarrollar tecnología. “Hoy estoy en una situación muy distinta, económica sobre todo”.

Además, su sueño de volar es ya una realidad, pues está en trámite su licencia de piloto y ya vuela solo. Entró a una escuela difícil que le ha enseñado a ser disciplinado. Practicando como piloto aviador, también se ha dado cuenta de otras oportunidades de negocios. De hecho, está por adquirir un avión para rentarlo.

Está entusiasmado porque regresará a los inicios de su emprendimiento, donde era muy feliz y no se sentía agobiado. Recuerda cuando su empresa era relajada, humanista y flexible. Hacía algo muy importante: innovar, siempre estaba inventando cosas nuevas. No le tenía que dar cuentas a nadie y no había ningún problema de interés.

“Esta vez no voy a usar mi compañía como un escalón para atraer grandísimas cantidades de dinero de inversionistas (que en su momento estuvo bien). No me importa si no alcanzamos los 95 millones de dólares actuales. Si vendemos, unos 10, 15 o 20 millones de dólares al año está excelente”, dice.

El feeling que le pone a las buenas ideas hizo que se vendiera solo su producto. “Si realmente haces algo que te gusta mucho y lo haces muy bien y, además resuelve un problema, eso hará que des un gran salto con tu proyecto”.

No cabe duda que tu pasión por algo puede convertirse en un buen negocio. Antes de ser un emprendedor de alto impacto, Jordi Muñoz tuvo un empleo en el Aeropuerto de la Ciudad de México, puso un negocio de mariscos, fue rechazado dos veces por el IPN, pero nunca dejó de insistir hasta que creó de forma autodidacta su primer prototipo de drone. “Hoy hacemos los aviones más inteligentes y con la tecnología más avanzada del planeta: estamos poniendo computadoras en el cielo.”

aguilaLa increíble historia del águila real nos dice que esta ave llega a vivir hasta 70 años.

Sin embargo, al llegar a los 40 sus plumas comienzan a ser tan pesadas que se le complica volar, su pico es tan encorvado que se lastiman y sus uñas son tan largas que ya no puede sujetar a sus presas. Es justo en ese momento en el que deben tomar una difícil decisión: pasar por un proceso de 150 días de dolorosa renovación, o morir.

¿Ustedes qué decidirían?

La mayoría tal vez preferiría morir… y no precisamente de terminar con el ciclo de la vida, sino de una muerte emocional y motivacional, lo que todavía es peor.

Existen dos palabras clave en la historia del águila: decisión y proceso.

Si ésta decide pasar por el proceso doloroso de renovación, tiene que aislarse en lo alto de una montaña y golpear su pico contra las rocas hasta que caiga por completo, después esperar a que le crezca, arrancar una por una sus uñas y con las nuevas debe quitar todas sus alas para que le nazcan nuevas. Por fin, renovada, el águila puede vivir 30 años más.

Cuando sabemos que es tiempo de cambiar y mejorar para continuar, y entender que es un proceso complicado y doloroso por el que se tiene que atravesar, la mayoría de las personas tal vez comiencen a rendirse, pues sentirán miedo por lo complicado que será y por el dolor que experimentarán, algo que no es muy alentador para muchos; sin embargo, no es imposible.

Si el proceso del águila lo aplicamos en nuestra vida, sería como lo siguiente.

1. Darnos cuenta de la necesidad de mejorar nuestra vida

Para iniciar una transformación de vida, primero debemos desearla y buscar aquello que te motiva a ser mejor.

Recuerda que querer cambiar no es algo que deseen todos, existen personas que están conformes con lo que tienen y con lo que son, aunque esto no signifique que son felices. Por eso, desear ese cambio es primordial para comenzarlo.

2. Ubicar aquellas situaciones o emociones que queremos cambiar

Para generar un cambio real, éste debe ser interno, razón por la cual es necesario identificar aquellas emociones negativas que no nos permiten avanzar (miedo, enojo, timidez, rencor) y esas situaciones que nos atan o estancan (no perdonar a alguien, terminar una relación, muerte de algún ser querido, decepciones, etc.), luego de hacerlo es más fácil saber lo que queremos transformar.

3. Es momento de actuar

Luego de identificar aquello que queremos cambiar, debemos actuar para resolverlo. Algunas veces no será fácil hacerlo solos, por lo que puedes apoyarte en ayuda profesional, en amigos y familiares.

4. Comenzar a dejar ir

Tal como el águila, es necesario soltar, arrancar todo lo que no nos permite volar; soltar malos hábitos, malos sentimientos, malas historias. Al llegar a este punto, tendremos visibles aquellas situaciones que no nos dejan fluir, por lo que será más sencillo eliminarlas.

5. Transformar tu vida por completo

Después de los pasos anteriores, es momento de cambiar aquello que ya decidiste soltar por todo lo que siempre has deseado y te hace bien en la vida. En otras palabras, primero hay que vaciar nuestro ser de lo que nos hace daño para entonces poder llenarlo con lo positivo que merecemos, y así, vivir de manera plena y no sólo “sobrevivir”, como lo hacíamos antes.

Como mencionamos al inicio, cambiar de vida es todo un proceso, tiene altas y bajas y puede tomar tiempo, pero garantiza un resultado. Renovar tu vida requiere de fortaleza y decisión, debes estar consciente de que no será fácil, habrá momentos de debilidad, de flaqueza, pero cuando esto ocurra, vuelve al paso número uno y continúa tu vuelo.

epicwinErrare humanum est.

Los romanos definen la posibilidad de equivocarnos de manera clara y concisa con esta frase. Y es que todos hemos cometido errores, ya sea de comunicación, de cálculo, de operación, resbalones, “metidas de pata” y hasta #epicfails (fallos épicos).

Estos últimos pueden clasificarse como desastres en toda la extensión de la palabra o convertirse milagrosamente en #epicwins (triunfos épicos).

Aquí dos ejemplos.

Cuenta la leyenda que en 1885, en la capital de Oaxaca, la niña de 14 años Leobarda Castellanos descuidó la producción del queso en la cocina. Lo dejó más tiempo en la estufa y se cuajó. Espantada del regaño que recibiría por fallar a la receta, vertió agua caliente para salvarlo, pero salió peor: El queso comenzó a alargarse. La muchacha hizo un lazo y comenzó a enredarlo como si fuera una bola de estambre. Así fue como nació el “queso Oaxaca”, conocido en la zona como “quesillo” o “queso de hebra”.

Casi 100 años después, el 26 de septiembre de 1983, la humanidad se salvó de sufrir un ataque atómico. Las consecuencias hubieran sido catastróficas de no ser porque el destino puso a Stanislav Petrov como guardia de seguridad de los sistemas de alerta temprana que detectaban la cercanía de misiles en la Unión Soviética.

Esa mañana, Stanislav vio cómo se encendía una alarma en su radar, proveniente de un misil lanzado por Estados Unidos. Según el protocolo, él tenía que informar al área militar competente para repeler la agresión con más misiles; en cambio, se quedó sentado, esperando a que llegara la primera bomba. Al instante, 29 alarmas más sonaron en el monitor. El guardia pensó en el daño que podrían causar, pero algo en su interior le decía que era un error. Pasaron algunos minutos y… nada. No había caído una sola bomba.

Petrov no terminaba de entender que algo o alguien hubiera entrado en su sistema de radares, y eso era aún más penoso que tratar de explicar a sus superiores por qué no había movido un dedo ante el peligro.

Lo ocultó e incluso minimizó el riesgo en la bitácora, anotando una “falsa alarma”. Unos años después, confesó lo ocurrido. Ese error es considerado hoy un verdadero acto heroico. Aunque se llevó una fuerte reprimenda por parte del gobierno ruso, el guardia está seguro que ese día salvó a la humanidad de una verdadera catástrofe.

Tanto Leobarda como Stanislav podían haber seguido instrucciones. Y a pesar del error cometido, las consecuencias fueron positivas en cada caso, gracias a dos puntos básicos que forjan la diferencia entre un #epicfail y un #epicwin: La atención inmediata del problema y la capacidad de reacción de los responsables.

Ninguno de los dos se detuvo a pensar de más, sino que actuaron conforme al conocimiento y la experiencia que hasta ese momento tenían. Leobarda en Oaxaca echó agua caliente y Stanislav en Rusia permaneció quieto. Se trató de dos alternativas que son válidas y que definieron de manera diferente la historia del queso y de la humanidad, respectivamente.

kevin systromLa vida de Kevin Systrom, el creador de Instagram está llena de sucesos inspiradores que definen su personalidad.

Una historia de talento, convicción, pasión, intuición y persistencia.

El no a mark zuckerberg

Systrom es uno de pocos sub 30 en el mundo que tuvo el honor de ser tapa de la prestigiosa revista Forbes con menos. Y debe ser también una de las contadas personas del planeta geek en decirle no a Mark Zuckerberg.

Ambos eran compañeros en la universidad de Stanford y Mark, que estaba trabajando en el proyecto de una red social llamada The Facebook, le propuso sumarse al equipo, pero Systrom, que por entonces, 22 años prefirió seguir sirviendo espressos en la cafetería del campus.

De su paso por Stanford, Kevin afirma que lo principal allí no es únicamente lo que se aprende sino el entorno que te ofrece oportunidades y contactos increíbles. Por muy emprendedor que seas y por mucha creatividad que tengas, las conexiones que existen en Palo Alto serán siempre únicas.

Tras no aceptar la propuesta de Zuckerberg, comenzó a trabajar en Google en el desarrollo de apps de geolocalización. El trabajo no le gustaba y al tiempo se fue a trabajar a Twitter, la empresa de su amigo Jack Dorsey.

El amor por la fotografía

Amante de la fotografía, Systrom viaja a Italia a estudiar y allí aprende a utilizar diferentes cámaras vintage y por insistencia de su novia comienza a investigar y usar distintos tipos de filtros.

“No era buen fotógrafo, pero me apasionaba el componente químico del proceso. Retratar imágenes era para mí una combinación muy exacta de arte y ciencia: había que estar en el momento correcto, pero también usar los productos químicos correctos. Entonces todavía había que meterse en un cuarto oscuro para revelar los negativos, ¿te acuerdas?”, dice Kevin

El nacimiento de instagram

En 2010, le propone a Mike Krieger, un paulista estudiante de Stanford trabajar juntos en el desarrollo de una plataforma de fotografía. Juntos desarrollaron una herramienta para fotografía hecha a la medida de la cámara del iPhone 4, y se incluyeron los “filtros” que eran similares a las lentes de la Holga. El nombre Instagram proviene de “instant telegram”, el nombre originalmente pensado.

El 16 de julio de 2010, cuatro meses antes de presentar al público Instagram, Systrom probó a subir una foto y la opinión de su novia lo llevó a dar un giro.

“Estaba de vacaciones en México y ojalá hubiera sabido que era la primera foto porque me hubiera esmerado más. Era mi perro, el pie de mi novia, que ahora es mi prometida, con una chancleta, y ya. La tomé con el filtro XProII, que era el primero que hicimos y que estaba probando. En esas vacaciones, mi novia me había advertido:

‘No voy a sacar fotos con tu invento porque no quiero publicar fotos malas. Las de tus amigos salen muy buenas porque tienen los colores más vivos y están modificadas’. ‘Claro, son filtros’, respondí. ‘Pues igual deberías poner filtros en tu aplicación”.

A los 3 meses de su lanzamiento, Instagram tenía más de un millón de usuarios y la cifra se multiplicó cuando salió la versión para Android.

Dos años después Facebook compró la empresa en 1.000 millones de dólares, 400 de los cuales fueron al bolsillo de Kevin.

“Trabajar para Facebook es bastante cómodo”, admite. “Sólo compartimos mantenimiento, servidores, antivirus y recursos humanos. Tenemos nuestro propio modelo”.

Hoy, Instagram es la cuarta red social más visitada del mundo y una de las más rentables de Silicon Valley. En la era de las selfies, su estética de filtros y encuadres forzados se ha convertido en la de todo el mundo.

Si tienes una idea, comienza hoy. No hay mejor momento que ahora para ponerse en marcha. Eso no significa dejar el trabajo y saltar en su idea 100% desde el primer día, pero siempre hay pequeños progresos que se puede hacer para iniciar el movimiento” Kevin Systrom.

alegriaUna mujer de 35 años que asistía a nuestro centro psicológico debido a una depresión ocasionada por la imposibilidad de tener hijos, llegó un día a la consulta con la terrible noticia de que se le había diagnosticado un melanoma avanzado.

Como era obvio, la terapia dio un giro y se orientó a brindarle ayuda para enfrentar el cáncer terminal. Lo sorprendente ocurrió cuando al mes de haberse presentado estos hechos, la paciente descubrió que llevaba dos meses de embarazo.

La inesperada noticia produjo un impacto abrumador, tanto en el equipo de terapistas como en su familia. Tantos años tratando de estar encinta y cuando por fin se logró la meta, aparecía un cáncer devastador que arrasaría con dos vidas.

No obstante y pese a todo, ella comenzó a preparar el ajuar del bebé como si nada hubiera ocurrido. Inexplicable y repentinamente, su estado de ánimo había mejorado, estaba más activa, animada y contenta que nunca. Pues, contra todos los presagios negativos de los exámenes, la incredulidad de los especialistas, oncólogo y psicólogos incluidos y el escepticismo de su esposo, la señora sobrevivió.

En la actualidad, ella y su hijo de 12 años gozan de excelente salud. Cuando en una ocasión se le preguntó cómo se sentía después de haber ganado semejante batalla, contestó:

“No sé… Estaba tan feliz de haber quedado embarazada… Creo que no libré ninguna batalla…Yo no luché…Solamente me sentía la mujer más dichosa del mundo. Dios me mandó el bebé y no podía defraudarlo”.

Este relato, más allá de la espectacularidad que suele acompañar los casos de recuperación espontánea, enseña algo muy bello y sencillo: la alegría y el amor van de la mano. La alegría es la risa de Dios.

fracasosUna historia de triunfo siempre gusta.

Una sobre vencer a la adversidad y contra todo pronóstico lograr el éxito. Es la narrativa de los emprendedores, de los casos de éxito, de Steve Jobs y Bill Gates y Mark Zuckerbeg y Evan Spiegel. Pero por cada compañía que lo logra, hay decenas que se quedan en el camino. Que son, digámoslo, un fracaso.

Un tema tabú, oculto del currículo, que para Leticia Gasca, una de las fundadores de las Fuck Up Nights, un movimiento internacional que pone a los emprendedores en una stand up comedy a contar su mayor tropiezo, y el Failure Institute, una institución dedicada a estudiar los motivos de esas caídas, se ha convertido en su éxito empresarial. Cuanto menos, irónico.

“Todo empezó hace ya un tiempo, una noche de copas en Ciudad de México, hablando de cómo es la vida cuando estás al frente de un negocio y vimos que, aunque todos habíamos fracasado y los cinco que estábamos éramos muy buenos amigos, nunca nos habíamos contado esas historias”, comienza Gasca, “al calor de los mezcales relatamos nuestros fracasos durante tres horas y vimos que había sido la mejor conservación de negocios que habíamos tenido y lo queríamos repetir con más gente”.

Lo planearon en 15 minutos y, a la hora de ponerle nombre, uno de ellos sugirió lo primero que se le vino a la cabeza. Fuck Up Nights. A todos les gustó.

Al poco tiempo organizaron la primera noche de fracasos con un formato claro. Sería muy informal. Habría cerveza. No más de siete minutos y 10 imágenes por presentación. En un bar. Tuvo bastante éxito y, aunque su idea era hacerlo solo una vez, repitieron una segunda. Y luego otra. Y otra. Y la gente empezó a preguntarles cómo se podían enterar de la siguiente sesión.

Cuando llevaban seis meses abrieron un perfil de Twitter. Y les llegó un correo electrónico de San Sebastián. Alguien en la Bella Easo quería hacer su versión. Crearon entonces un manual con unas pocas reglas y Fuck Up Nights se convirtió en algo internacional.

“Así empezamos a crecer y de repente pasó de ser un ‘hobby’ a convertirse en un trabajo y yo decidí dedicarme a esto a tiempo completo”, cuenta divertida, “el éxito fue sorprendente al principio y sigue siéndolo ahora”. La primera Fuck Up Nights fue en Ciudad de México en 2012. Hoy ya son más de 220 ciudades y 26 idiomas las que han tenido su noche de fracaso.

Material con el que trabajar no les falta. Según datos de Blooomberg, ocho de cada 10 empresas emergentes cierran en los primeros 18 meses. Henry Ford, Walt Disney, Steve Jobs, Mary Kay Ash o Harland David “Colonel” Sanders son famosos empresarios que tienen fracasos en su currículo. Thomas Edison dijo: “No fracasé, sólo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla”.

Frases motivacionales al margen, los emprendedores que triunfan pueden no ser los más capaces, pero sí los que tras el cierre de una empresa vuelven a intentarlo de nuevo.

El fracaso es un estado mental, ya que tu proyecto fracase no significa que seas un fracasado y hay que recordar que se aprende más de los fallos que de los éxitos”, explica Gasca, “lo más importante es entender que es como un duelo, con negación, tristeza, ira… y una vez que acabes ese proceso, debes analizar, ver qué es lo que pasó y aprender; y lo más seguro es que sea tu culpa”. Y eso cuesta aceptarlo.

Lo cierto es que el fracaso poco a poco ha ido saliendo del armario. Gasca y las Fuck Up Night han creado para ello un brazo investigativo, el Failure Institute.

“Nace de toda esa cantidad de historias que estábamos recopilando y vimos que teníamos la oportunidad de convertirlas en datos y crear algo que le sirviera a los emprendedores y los ‘policy makers’ para tomar decisiones basadas en la evidencia”, explica, “lo que intentamos es entender el fracaso en los negocios, que es un tema que está poco estudiado ya que es más difícil conseguir casos de fracasos que casos de éxito”.

De momento, han realizado un estudio sobre por qué fracasan los negocios en México y Colombia. En Dialnet, uno de los mejores buscadores de artículos científicos, “fracaso empresarial” ofrece 308 resultados. “Éxito empresarial”, por el contrario, 1.286.

Gasca, como no, tiene su propia historia. “Hace diez años hice una empresa social que buscaba arreglar la vida de unas mujeres indígenas de la Sierra Negra de Puebla, que hacían unas artesanías muy bonitas pero estaban tan aisladas que no podían venderlas”, recuerda, “lo hice todo ‘by the book’, como se aprendía entonces, con su plan de negocios, busqué socios, conseguí inversionistas…pero nunca nos alcanzó el dinero”.

Cuenta que tardó seis meses en aceptar que no funcionaba. Que estaba en negación. Hasta que un día cayó del guindo. El negocio había muerto y no sabía como rescatarlo. Lo habló con los socios y las mujeres indígenas y se acabó. Le dolió tanto que lo ocultó en su currículo y sus historias durante siete años. Hasta que una noche, con unos mezcales, relató ese cuento de fracaso. Esa noche que cinco años después le ha llevado al éxito. Es, cuanto menos, irónico.

rechazoJerry Weintraub nació en Nueva York en la década de 1930. Desde pequeño le gustaban mucho las películas de Hollywood, es entonces cuando decide que dedicaría su vida al negocio del entretenimiento.

Cuando tenía 26 años de edad, casado, era un don nadie en la industria de entretenimiento, y tenía deudas de 60,000 dólares (en los 50’s era todavía más dinero).

Una mañana se despertó de un sueño y le dijo a su esposa “Voy a lanzar una gira con Elvis Presley”.

Elvis era literalmente el nombre más grande en el mundo, mientras que Weintraub era un novato que no tenía dinero ni conexiones, sólo grandes ambiciones. Aún así decidió investigar el número telefónico de “El Coronel Parker”, el manager de Elvis.

Jerry alguna vez leyó que el coronel era un madrugador, así que decidió hablarle a las 6 am. El manager respondió: “¿quién eres tú” y colgó.

Aquí es donde la mayoría de nosotros se hubiera rendido, pero no Jerry, así que llamó los 365 días, cada mañana, teniendo siempre como resultado el rechazo.

Después de un año, el coronel respondió y le dijo: “Jerry, ¿quieres llevarte de gira a Elvis?, Estamos en Las Vegas, trae un cheque por $ 1 millón de dólares al hotel a las 11 de la mañana.

Esto presenta un nuevo conjunto de problemas:

1. Jerry no tenía dinero, sólo tenía deudas.
2. Esto fue en la década de 1950, un millón de dólares era demasiado dinero.
3. Jerry vivía en California no en Las Vegas.

Pero no tuvo miedo, así que se puso a llamar por teléfono a todos los que conocía para sacar cualquier ventaja. Sorprendentemente se encontró con el propietario de una estación de radio, cerca de Seattle, quien era un gran fan de Elvis y le entregó el millón de dólares que necesitaba sin ni siquiera haberlo visto en persona.

Jerry saltó en un avión a Las Vegas, fue al banco para obtener el cheque a nombre de “Elvis Presley” y corrió por la calle hasta el hotel donde Elvis y el coronel se alojaban; le entregó el cheque al manager y se dieron la mano.

Sin contrato, ni nada podrían haber atornillado a Jerry, pero mantuvieron su palabra y ese año, Jerry realizó una gira nacional con Elvis, teniendo como resultado ser una de las personas más poderosas en el mundo del espectáculo.

Él terminó haciendo algo así como 10 millones de dólares en esa gira y ganó el impulso (leer Las 21 leyes irrefutables del liderazgo, John Maxwell).

Una vez que hecho esto ¿adivina que sucedió después?

• Frank Sinatra lo llamó
• Led Zeppelin lo contactó
• John Denver le habló
• Neil Diamond lo buscó

Ese impulso de Jerry le dio peso y estatus en el mundo del espectáculo y creó un bucle de retroalimentación positiva. Fue amigo íntimo del presidente Bush y dice que cada vez que iba a DC, en lugar de quedarse en un hotel, se quedaba en la habitación de invitados de la Casa Blanca.

Jerry se convirtió en un productor, hizo la película Karate Kid y la series de películas de La gran estafa. Tenía una vida repleta de increíbles amistades con gente fascinante e hizo más de 250 millones de dólares a lo largo del camino. Todo lo que tocaba se convertía en oro, y su fórmula era simple:

1. Calcular tu destino
2. Tomar la acción y nunca se darse por vencido hasta que consigas lo que quieres sin importar el tiempo que haga falta.
3. No deje que el rechazo pueda contigo.
4. Tome el impulso de tu primer éxito y sigue rodando con él.

El fracaso de Churchill

La mayoría de las personas no se dan cuenta, pero la primera mitad la vida de Winston Churchill fue un fracaso. Llevó la marina de guerra de Inglaterra a la desgracia en la Primera Guerra Mundial y no fue hasta casi 30 años después de que Churchill llevó a Inglaterra a la victoria sobre los nazis.

Él nunca se rindió a pesar de que desde hace tres décadas la mayor parte de Inglaterra lo odiaba y tenía una regla:

Nunca ceder – nunca, nunca, nunca, nunca, en nada grande o pequeño, grande o pequeña, no ceder a excepción de las convicciones de honor y el buen sentido. Nunca ceder ante la fuerza; Nunca ceder ante el poder aparentemente abrumador del enemigo”.

La ciencia del rechazo

Estamos predeterminados para ser extremadamente sensibles al rechazo de otro ser humano porque nuestro cerebro está conectado físicamente al miedo y al rechazo social.

Para superar el miedo hay que aprender de los que lo que los científicos llaman: terapia de exposición, que consiste básicamente, en hacer algo que tienes miedo, con la suficiente frecuencia hasta que seas insensible a ello.

Los científicos dicen que esta terapia induce a la remodelación de una unión inhibidora llamada sinapsis perisomática, en otras palabras, estás neuronas rodean a la amígdala del miedo y suprime la inseguridad y la desconfianza.

Todos hemos acumulado recuerdos del miedo de los traumas del pasado y debemos entrenar al cerebro a sobrevivir al fracaso y a desarrollar una piel gruesa ante la adversidad.

Sigamos el ejemplo de Jerry Weintraub y las sabias palabras de Winston Churchill:

“Nunca renunciar a algo que no se puede pasar un día sin pensar en ello.”

Nunca te des por vencido.

millonarioKhalil Rafati atravesaba su novena sobredosis de heroína y los paramédicos intentaban desesperadamente salvarle la vida. El equipo médico usó un desfibrilador para administrarle un shock eléctrico y el drogadicto finalmente recobró la conciencia.

Eso fue en 2003, cuando Khalil tenía 33 años y dormía a la intemperie en las calles de Los Ángeles, California, en Estados Unidos. También era adicto a la pasta base de cocaína o “crack”, pesaba apenas 49 kilos y su piel estaba cubierta de úlceras.

“Fui arrestado más veces de las que puedo recordar (por delitos de drogas)”, dice Khalil. “Estaba hecho un completo desastre… y siempre en tanto dolor que no podía dormir”.

Aunque Khalil había tratado antes de dejar las drogas y fracasado, afirma que, después de su novena sobredosis, de dio cuenta por fin de que tenía que cambiar si quería seguir viviendo. Así que pasó cuatro meses en un centro de rehabilitación y, desde entonces, ha estado libre de drogas.

Después de dedicarse a vivir sanamente, Khalil ha tenido tanto éxito rehaciendo su vida que hoy en día es el fundador y propietario de Sunlife Organics, una reconocida empresa de alimentos saludables en California que lo ha hecho millonario.

Con ventas anuales de más de $6 millones de dólares en sus seis sucursales -que son una combinación de café y bar de jugos- y vía su sitio internet, la compañía se prepara para expandirse a otros 16 estados y a Japón.

A sus 46 años y acostumbrado a viajar en jet privado, ha sido un largo trayecto desde sus días durmiendo en las calles. El hecho es que la historia de Khalil podría ser el argumento de una película de Hollywood.

Nació en Ohio, en el centro de Estados Unidos, hijo de una madre judía polaca y un padre musulmán. Tuvo una niñez turbulenta, abandonó la escuela sin un diploma y fue arrestado por vandalismo y hurto. En 1992, a los 21 años, se trasladó a Los Ángeles con el sueño de convertirse en una estrella de cine.

Su carrera como actor nunca despegó, pero empezó a tocar en conjuntos musicales locales y logró tener un buen ingreso lavando los autos de estrellas de Hollywood que incluían a Elizabeth Taylor, Jeff Bridges y Slash, el guitarrista de Guns N‘ Roses.

Sin embargo, pronto se sumió en las drogas y su vida entró en una espiral descontrolada. Terminó durmiendo dentro de cajas de cartón al lado de otros adictos y vendiendo drogas para costearse su propia adicción. Pero, después de esa fatídica novena sobredosis, la vida de Khalil cambió completamente para bien. Tras lograr superar la drogadicción, se mantuvo ocupado con varios trabajos.

Además de trabajar en dos centros de rehabilitación en Malibú, lavó autos, sacó perros a caminar e se dedicó a la jardinería. “Pude ahorrar dinero”, cuenta. “Trabajé arduamente, siete días a la semana, 16 horas al día”.

Khalil también empezó a obsesionarse con hacer sus propios jugos de frutas y vegetales, después de encontrarse con un viejo amigo de Ohio. “Él era más o menos un hippie que empezó a enseñarme sobre vitaminas, comida orgánica y alimentos súper nutritivos”, explica. “En ese momento yo buscaba cualquier cosa que me hiciera sentir mejor”.

En 2007, Khalil arrendó una casa y abrió su propio centro de rehabilitación, Riviera Recovery, para clientes que pudieran pagar los $10.000 dólares al mes que costaba la estadía.

Para esos residentes, Khalil les preparaba unas mezclas de jugos exóticos como el que llamaba “Wolverine”, una combinación de banano, polvo de maca, jalea real y polen.

Con el tiempo, la reputación de estas bebidas empezó a crecer y la gente lo llamaba para comprarlas. Se dio cuenta de que había suficiente demanda para establecer un negocio separado así que, en 2011, Khalil lanzó Sunlife Organics, en asociación con su mejor amigo y su entonces novia.

Financió el negocio con sus ahorros y la primera sucursal abrió en Malibu. Khalil asegura que fue un éxito inmediato, alcanzando $1 millón de dólares en ventas el primer año. Hoy en día, la empresa emplea a más de 200 personas en sus 6 sucursales. Además de jugos, ahora vende una gama de alimentos y ropa, como playeras y encapuchados.

Rob Nazara, un analista de Deutsche Bank en Nueva York, dice que la historia de Khalil revela una verdadera fortaleza de carácter. “No importa los antecedentes educacionales o profesionales que se tenga, el éxito de un empresario está impulsado por temple, determinación y ambición”, afirma.

Además de Sunlife Organics, Khalil todavía administra Riviera Recovery y es dueño de un estudio de yoga en Malibú. También se tomó el tiempo para escribir su autobiografía, “Me olvidé de morirme”, publicada en 2015.

“No me considero súper inteligente”, comenta Khalil. “Pero tengo apetito por la vida y me lanzo de lleno a algo cuando me propongo hacerlo”.

Reibox BlogPermíteme comenzar aclarando que este no es el tipo de historia “estaba-quebrado-y-a-punto-de-perderlo-todo-cuando-saque-el-premio-gordo-y-salvé-mi-startup.” Por el contrario, esta historia es sobre el 99% que luchan por comenzar y hacer crecer un negocio e igual fracasan.

Yo soy uno de ellos. Y desafortunadamente, no escuchamos de ellos tanto como deberíamos hacerlo.

Quebrado en Bangkok

Cuando estaba en la universidad en 2010, nunca tuve problemas de dinero. Estaba trabajando alrededor de 30 horas a la semana, vivía con mis padres, tenía un coche y siempre tenía dinero en mis bolsillos. Yo estaba “cómodo” para mi edad. Pero siempre me cuidaba de no tener problemas de dinero. Siempre que tenía la más mínima incertidumbre o riesgo por aparecer, entraba en pánico, enloquecía y pasaba por una tonelada de estrés. Yo tenía mucha, mucha, mucha aversión al riesgo.

Un avance rápido de 3 años hasta 2013.

Estoy en Bangkok, sentado en mi estudio, contando mi último dinero. Eran exactamente $ 3,50 y esto fue después de haber almorzado (algo con arroz y verduras). Mi tarjeta de crédito estaba agotada, mi cuenta bancaria estaba en números color rojo oscuro y no tenía ni idea de por dónde iba a venir mi próximo dinero, y mucho menos poder comprar un boleto de avión a casa.

En ese momento, yo estaba trabajando con dos socios en un negocio minorista manejando la distribución de una marca de ojotas existente. Era mi primera vez comenzando un negocio y había pasado por todas las fases de la decepción, escuchando los constantes NOs y todos los niveles de estrés imaginables. Y adivina qué, no nos estaba yendo muy bien después de seis meses.

Pero en ese momento de “estar súper quebrado,” desesperación y fracaso, había logrado de hecho el éxito. Simplemente no me había dado cuenta todavía.

Esculpiendo la personalidad de mi startup

Permíteme explicarme. Si bien “financieramente” era un total perdedor al fracasar mi startup, en términos de “personalidad y carácter” era súper exitoso.

El niño temeroso de tomar riesgos se fue. Temeroso de no tener ningún tipo de ingreso seguro. El chico que no podía manejar los NOs. El niño que lloraba y se preocupaba por cada pequeña falla que experimentaba. El niño ingenuo que no tenía idea de lo que quería en la vida o cómo conseguirlo.

En cambio, me convertí en un hombre. Un hombre adecuado para la vida de las startups. Alguien que acepta los riesgos financieros, de estar quebrado más a menudo que no, alguien que perseverará y lo intentará una y otra vez. Es como si hubieras tomado una pieza de piedra cruda y con el tiempo esculpieras una hermosa estatua de ella.

Así que en ese sentido tuve mucho éxito. Aprendí una tonelada. Cometí error tras error y aprendí de ellos. Fui más maduro. Más capaz de tener conversaciones de ventas. Y la lista sigue y sigue.

Lo que debes aprender de esto

Ser emprendedor es un viaje. Y al igual que un piloto necesita una licencia para volar, tú necesitas una licencia para dirigir una startup y hacer que sea un éxito. ¿Y adivina qué? Esa licencia toma años de aprendizaje, de fracasos, de cometer errores tras errores. De esculpir ese pedazo de piedra cruda en algo magnífico. Y cada vez que aprendes algo nuevo, desarrollas una nueva habilidad o rasgo de personalidad, alcanzas el éxito.

Nunca olvides eso.

Porque en el espectro del éxito, el dinero sólo llega en la etapa final, no en la primera etapa. Si no puedes aceptar esto, no te molestes en arriesgar algo.

Actualmente estoy en mi tercer startup. La primera fracasó. La segunda fue vendida por una pequeña cantidad, así que gané cierto éxito financiero. Pero ahora estoy en la tercera y estoy más seguro que nunca de que tendrá éxito. Porque hay un hombre detrás de las ruedas y no un niño ingenuo.

personas creativasDesde músicos hasta miembros de la realeza europea, pasando por ejecutivas chinas, actores de Hollywood y diseñadoras de ropa, las grandes marcas y corporaciones buscan incorporar las miradas no ortodoxas, que pueden ofrecer personajes que vienen de ámbitos distintos a las escuelas de administración tradicionales

Martin Lotti: Nike recurre a sus deportistas para innovar

En 2015 el veterano de Nike -que lleva 18 años en la compañía-Martin Lotti presentó la primera línea de la marca de botines de fútbol hechos especialmente para mujeres y creó los elegantes uniformes que el equipo de fútbol femenino estadounidense campeón usó en la Copa Mundial femenina de la FIFA de 2015.

También tomó la tecnología usada en la línea de botines menos convencional de Nike y la modificó para su uso en ropa deportiva. Hoy la marca produce directamente paneles que respiran. Y usando un nuevo hilo texturado, Lotti ayudó a desarrollar una tela más aerodinámica que los atletas estadounidense usarán en los Juegos Olímpicos de Río.

Lotti precisa que pasar de supervisar un solo deporte dentro de la compañía, como era el fútbol, a trabajar con todas las disciplinas implicó un desafío importante desde el punto creativo. “El punto de partida es el mismo: la voz de los deportistas. Analizamos los problemas que ellos identifican y los resolvemos. La gente puede creer que sólo usamos los atletas para la publicidad, pero son más importantes por lo que aportan con su visión“, sostiene.

El diseñador de Nike destaca que esta necesidad de escuchar a los deportistas fue clave en el momento de desarrollar la nueva línea de botines de fútbol. “La capellada es esencialmente una media. Los futbolistas nos decían que no querían sentir los botines, casi como si jugarán descalzos, como chicos. Por lo que usamos una tecnología para hacer el botín que calza como una media, una media con tapones”, explica el ejecutivo.

Lotti también resalta la importancia de trabajar con uniformes y camisetas distintivos. “En eventos globales como el Mundial de fútbol, el uniforme es como la bandera del país. Pero encontramos maneras de incorporar detalles significativos. Para las mujeres de Estados Unidos en el interior de la camiseta ponemos una inscripción: ‘Podemos, lo haremos, somos’. Está detrás del escudo, sobre el corazón, sólo para las jugadoras. ¿Vamos a vender más camisetas por eso? No. Pero es importante para los deportistas tener una conexión emocional con su ropa”, asegura.

El diseñador además destaca el papel que juega la exploración en su negocio. “En un momento miramos una pelotita de golf y nos preguntamos: ‘¿Por qué tiene hoyuelos?’; eso nos llevó a desarrollar la nueva tecnología AeroBlades para los Juegos Olímpicos de Río. Uno pensaría que una vestimenta lisa sería más rápida. Pero una dimensión texturada, como los hoyuelos de la pelotita, crea turbulencia que atraviesa el aire y permite moverse más rápido”, sostiene.

Chuck Salter

B.J. Novak: El actor que descubrió la pasión de todo el mundo por armar listas

Cada vez que el actor B. J. Novak -famoso por su participación en la versión norteamericana de la serie The Office en la que actuaba, era guionista y productor- visitaba a su amigo Ricky Van Veen en Nueva York le pedía recomendaciones de restaurantes para visitar en la ciudad.

“Yo pensaba ojalá pudiera simplemente ir a Listas:com/Ricky”, dice la estrella de Hollywood. En 2013 hizo el modelo de una app que permitiría a los usuarios crear y compartir listas de lo que quisieran. Novak recurrió a Dev Flaherty, de Fab.com, que lo ayudó a convertir la idea en una compañía. Lanzada en octubre pasado, Li.st obtuvo US$ 2 millones de fondos de inversores como Ev Williams y el fundador de OkCupid, Christian Rudder, y en la actualidad cuenta con más de 250.000 entradas en el sitio.

En el momento de explicar el éxito de su proyecto, Novak asegura que lo hizo fue darse cuenta de algo que estaba flotando en el aire, como era la idea de que a toda la gente le gustan las listas. “Son una estructura natural del modo en que funciona la mente. Todo el día andamos con listas en la cabeza: éstas son las razones por las que hoy estoy contento. Éstas son las cosas que quiero decir en la reunión. Éstas son las películas que quiero ver el fin de semana. Éstos son los recuerdos que tengo de la niñez. Nuestras mentes funcionan con el formato de listas, no de párrafos”, explica Novak.

El actor que en The Office encarnaba a un pasante que llegaba a dirigir la filial de la corporación de papel reconoce que los primeros pasos de Li.st no fueron fáciles.

“Le presenté esta idea a toda persona con la que hablaba del sector de la tecnología y respondían exactamente del mismo modo que reaccionaría yo si alguien me presentara una idea para cine o TV que sonara bien: «Creo que es una buena idea, pero no creo que entiendas lo que hace falta para hacer una compañía». Como si yo dijera: «Ésa es una buena idea para una película. ¿Tiene un director? ¿Versión final? ¿Un agente? ¿Sabe cuál es su presupuesto y está dispuesto a dedicarle dos años de su vida?’.

Con la idea por sí sola no lograba nada, por lo que contraté a la firma de diseño Two Toasters para crear muestras y poder demostrar que estaba comprometido con el proyecto. Finalmente encontré un capitalista de riesgo, Matt Witheiler, que dijo: «Creo que tengo un cofundador»”.

Novak asegura que las diferencias entre Hollywood y Silicon Valley no son tan grandes como se podría pensar. “La gente de más alto nivel habla de modo natural y honesto. Si alguien lo intimida es una buena señal de que no se trata de gente del más alto nivel”.

Erin Schulte

Lin-Manuel Miranda: Cómo un rapero de Puerto Rico revolucionó Broadway

Si alguna vez se encuentra con la oportunidad de sentarse con Lin-Manuel Miranda, sepa esto: uno nunca se “sienta” realmente con Lin-Manuel Miranda. Siempre está en movimiento, en una misión; quedarse quieto no es lo suyo.

Cuando el compositor y letrista de 36 años estaba soñando las canciones para Hamilton, su obra que se convirtió en el último éxito de Broadway, caminaba por las calles de Nueva York buscando las palabras. Insiste en que, incluso ahora, el momento en que se siente más calmo es durante las dos horas y 45 minutos que dura el show, cuando anda a los saltos por el escenario personificando al héroe de la independencia estadounidense Alexander Hamilton. “Es el momento más relajante del día para mí”, asegura.

El esfuerzo físico lo reconecta consigo mismo cada noche, dándole un respiro del vértigo que lo rodea desde que Hamilton se convirtió en una fuerza cultural y financiera. La única manera en la que Miranda logra mantener la cordura, ahora que todos quieren tratar con él -Hollywood, la Casa Blanca, cientos de miles de seguidores en Twitter, la industria musical, los obsesivos de Broadway, grandes inversores, locos por la historia estadounidense, docentes, el establishment político-, es mantenerse en movimiento.

Hamilton, que se estrenó en el teatro Richard Rodgers de Nueva York en agosto de 2015, luego de una prueba en el off-Broadway, no es sólo un musical exitoso. Es uno de esos fenómenos culturales raros que va más allá de su género e infiltra la conversación en general.

A los chicos de cuarto grado les encanta la obra tanto como a la gente de 80. Los fanáticos del hip-hop y los entusiastas de la historia se entusiasman por igual con su narración inspirada, de rimas intrincadas, de las relaciones complicadas de este padre fundador de la patria con Aaron Burr, George Washington, Thomas Jefferson y otros próceres. El presidente Barack Obama se declara entusiasta de la obra y la ha visto una procesión de famosos, incluyendo Oprah Winfrey (“Wow! Wow! Wow!” escribió en Instagram) Y Paul McCartney.

Es casi imposible conseguir entradas para la obra, que recientemente obtuvo 16 nominaciones a los premios Tony, a menos que uno esté dispuesto a pagar hasta US$ 3000 en el mercado de reventa. Qué es probablemente el motivo por el que la banda de sonido se ubicó en el lugar más alto de los discos del género en 50 años en el ranking de Billboard. “Sí -escribió el crítico de teatro de The New York Times, Ben Brantley en un elogio sin límites-, realmente es así de buena.”

Cuando Miranda habla de su actual influencia cultural, cosa que hace a menudo, con frases tales como que “tengo todas las miradas puestas en mí” y “el mundo llama a la puerta”, lo hace con naturalidad. Sabe que no tiene sentido andar con vueltas respecto de algo que se ha vuelto innegable: es la persona más poderosa de las que trabajan en Broadway hoy y una figura galvanizante en la música, la edición y el cine también. Se podrían haber dado muchas otras alternativas”, dice. “Pero esto es lo que sucedió y soy consciente de que me apunta un reflector gigante”, reconoce.

El momento en el que su camino se volvió interesante fue después de ganar un Tony en 2008 por su primer musical, In the Heights, en el que utilizó ritmos latinos y letras sincopadas para reflejar la vida en Washington Heights, el barrio al norte de Manhattan junto a la zona en la que se crió Miranda.

El dramaturgo recibió una invitación para actuar en la Casa Blanca, como parte de una noche de poesía y textos hablados. Los organizadores le dijeron que podía hacer alguna parte de In the Heights, pero tuvo otra idea. En unas vacaciones en México había leído la biografía de 800 páginas de Alexander Hamilton escrita por Ron Chernow, que dice que encontró cuando hojeaba libros en una librería. “Sentí que lo conocía”, dice del inmigrante combativo y ambicioso que creó la columna vertebral financiera de los Estados Unidos.

Enseguida lo obsesionó una idea: buscar una manera de relatar la vida de Alexander Hamilton a un público moderno. “Supe que la única manera de contar esta historia era con el lenguaje del hip-hop“, explicó el autor que con su obra logró fusionar un relato histórico (el ascenso y caída de uno de los padres fundadores de los Estados Unidos) y un medio clásico (el escenario de Broadway) con el lenguaje y los ritmos musicales de hoy.

Rachel Syme

Jean Liu: La mujer que maneja los viajes compartidos en China

Una de las primeras cosas que hizo Jean Liu luego de convertirse en presidenta del servicio de taxis con sede en Pekíin, Didi Dache, en febrero de 2015, fue orquestar la fusión sorpresa con su mayor competidor, Kuaidi Dache, para crear un nuevo servicio de transporte formidable conocido como Didi Chuxing.

En menos de un año y medio, elevó el número de empleados de 700 a 5000 al incorporar un servicio de viajes compartidos. También concretó asociaciones con Grab (Singapur), Ola Cabs (India) y Lyft (Estados Unidos) para ofrecer a los pasajeros de Didi la reserva de estos servicios a través de su app y obtuvo aportes de inversores por US$ 3000 millones para continuar su expansión, al mismo tiempo que resistía los avances de Uber en China.

A la hora de explicar el crecimiento de su compañía, Jean Liu precisa que una de las claves fue la selección del personal más capacitado. “Nuestro principio es que enviamos gente ‘vieja’ –gente que ha estado con nosotros más de dos años–- a probar cosas nuevas. De modo que cuando iniciamos una nueva línea de negocios, enviamos empleados que ya están familiarizados con nuestra cultura de trabajo en equipo. El costo de comunicación es mucho más bajo, dado que esa persona conoce bien a la compañía. Además tiene que tener encanto para poder formar un gran equipo”, explica la empresaria china.

Jean Liu reconoce que encontrar los empleados adecuados es una prioridad cuando se lidera una compañía con un crecimiento tan acelerado. “Para ser una gran compañía no sólo se necesita el mejor producto sino también la mejor gente. Apuntamos a obtener el mejor talento joven de muchos ámbitos diferentes y asegurarnos de que sientan que pueden tener un impacto inmenso. La edad promedio de nuestros 5000 empleados es de 26 años”, sostiene,

La tarea que tiene por delante la empresaria no es menor tomando en cuenta el escenario que enfrenta Didi Chuxing frente a otras propuestas de viajes compartidos que han irrumpido en el mercado en los últimos años.

“Menos del 10% de la población tiene auto. El estado chino tiene normativas que esencialmente prohíben que haya autos en las calles, porque la densidad de población es tan elevada. Por lo que estamos construyendo una plataforma que ofrecerá transporte a todos, con remises, taxis, Hitch [opción de compartir viajes] e incluso ómnibus”, sostiene.

Jean Liu reconoce la amenaza para su negocio que representa Uber, que ya ha gastado miles de millones de dólares intentando obtener una participación significativa en el inmenso mercado chino.

“La llegada de Uber no cambio demasiado las cosas desde mi perspectiva. La competencia siempre nos hace mejores. En los países occidentales desarrollados están acostumbrados a crear productos para la clase alta y media. Nosotros ofrecemos el servicio a gente que no puede costear un auto. Nuestro mayor desafío es crear una red eficiente en un mercado masivo y denso. China tiene más de 40 ciudades con más de 2 millones de personas. Didi realizó 1400 millones de viajes en 2015”. Sostiene la empresaria que no duda en destacar el papel que está jugando su compañía para mejorar la calidad de vida de los chinos.

“La meta de Didi es que en tres años estemos atendiendo a más de 30 millones de personas por día, ayudándolas a conseguir un auto, un colectivo o cualquier transporte en menos de tres minutos. Nuestra principal misión es atender a la población china para que tenga mejor calidad de vida.”.

Rick Tetzeli

Mette-Marit y Kate Roberts: El modelo de capital de riesgo llega a la caridad

“En realidad fue algo tremendo”, cuenta Kate Roberts, CEO de la iniciativa filantrópica Maverick Collective, cuando recuerda las emociones que la inundaron cuando dio a luz a su hija en 2011.

Como vicepresidenta de Population Services International (PSI), una organización sin fines de lucro, supo de los desafíos que enfrentan las mujeres de todo el mundo, incluyendo la violencia de género y la falta de acceso a la anticoncepción. Y también supo que pese a toda la retórica respecto de invertir en las mujeres, sólo dos centavos de cada de dólar para el desarrollo va realmente a programas para niñas.

Al año siguiente, Roberts acompañó a la princesa heredera de Noruega, Mette-Marit, activista desde hace mucho tiempo contra el Sida y también madre de una pequeña niña, en la visita a un proyecto de PSI en Nueva Delhi, en la India.

Las dos mujeres se habían conocido en una conferencia, pero establecieron una relación más estrecha al recorrer los barrios y los hospitales de la ciudad, reuniéndose con mujeres con sida y tuberculosis. “Hablamos mucho de la necesidad de volcar grandes recursos a las niñas y las mujeres”, dice Roberts. “Nos afectó mucho emocionalmente”, agrega la ejecutiva.

Después de esta experiencia, decidieron que el actual modelo de filantropía no estaba funcionando para sacar a las niñas de la pobreza, y que por lo tanto necesitaban crear algo nuevo, combinando la experiencia en desarrollo y marketing de Roberts -más el acceso a los 9000 empleados de PSI en 65 países- con el peso de la princesa heredera a nivel internacional y sus antecedentes de ser la voz de personas necesitadas.

Juntas desarrollaron la estrategia de reclutar a mujeres millonarias (que pudieran invertir hasta US$ 1 millón cada una) para hacer programas piloto innovadores, aunque Roberts asegura que la organización “no es un club de mujeres ricas”.

Concentrarse en el capital privado fue estratégico: los inversores típicos tienen que ver resultados antes de colocar fondos en algo. “El dinero privado es menos opuesto al riesgo”, dice la princesa heredera. Esta libertad permitiría al colectivo apostar a ideas experimentales.

La princesa consultó la idea con Melinda Gates, que se sumó como co-presidenta a su organización. “Me pareció algo que podría inspirar a la gente”, explicó la mujer del fundador de Microsoft.

Pronto la Fundación Bill & Melinda Gates otorgó a PSI US$ 5 millones a lo largo de cinco años para hacer realidad esta noción. Desde entonces, las fundadoras -14 mujeres de entre 26 y 72 años- han invertido US$ 19,8 millones de sus fondos personales en sus respectivos proyectos que abarcan a 13 países.

Las integrantes ayudan a diseñar y supervisar proyectos de tres años que prueban nuevos productos o servicios para niñas y mujeres en países en desarrollo. Si son exitosos, estos modelos son presentados como programas a mayor escala a donantes mayores de PSI, incluyendo la Fundación Gates y la Agencia de los Estados Unidos para el desarrollo Internacional. Hasta ahora el colectivo ha logrado atraer US$ 60 millones de recursos para planes de salud para niñas.

“Sabemos que la salud es lo más básico para superar la extrema pobreza”, dice Roberts. “Si una no está sana no puede estudiar ni trabajar. Es el centro de todo”. Las fundadoras fueron elegidas por Roberts y la princesa, y reclutadas individualmente.

Cada una trabajó con expertos de PSI para identificar dos o tres áreas de impacto que se corresponden con sus intereses y definieron un lugar geográfico. Visitaron para la comunidad local para conocer mejor sus necesidades y desafíos. Para la princesa esta relación entre donante y recipiente es integral para crear proyectos que funcionan realmente. “Si se encuentra algo que hace vibrar profundamente a una persona -dice- se desata el potencial de un modo mucho más a largo plazo y sustentable.”

El 16 de mayo el Maverick Collective hizo su debut público en la Conferencia Women Deliver, en Copenhague. Mientras tanto, Roberts y la princesa están recorriendo el mundo en busca de una nueva ola de Mavericks, lo que incluso podría incluir algunos hombres. “Lo que crea cambio no es el dinero”, señala Roberts. “Lo hace la gente.”

Jessica Hullinger

María Chiuri y Pierpaolo Piccioll: La alianza que relanzó a valentino

Desde que tomaron las riendas de la marca Valentino en 2008, María Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli han revigorizado la marca con sede en Roma, que casi duplicó sus ganancias el año pasado con ingresos de más de US$ 1000 millones (y hay abundantes rumores de que cotizará en bolsa). Su estrategia se basa en un equilibrio cuidadoso: tachas metálicas y elegancia de bordes suaves; el amor por el pasado y abrazar el futuro.

“Estamos realmente orgullosos de nuestra herencia. Pero al mismo tiempo queremos evolucionar. Introducimos muchos elementos diferentes. En cada mujer y cada hombre hay algo distinto. Queremos que la gente use nuestro estilo a su modo”, explica Chiuri.

“Lo que ofrecemos es algo auténtico y cercano a nuestra idea de belleza, elegancia sin esfuerzo. Roma es una ciudad tan hermosa. Se puede ver muchas capas: la Roma imperial, el barroco, la Roma católica, el aspecto cinematográfico de Fellini. Todo convive de un modo muy especial. Uno no siente el esfuerzo. Todo está en capas. La memoria está en el presente pero no es nostálgica. El pasado es parte de nuestro presente“, coincide Piccioli.

Desde que se hicieron cargo de la dirección de la marca, Chiuri y Piccioli reconocen que la reconversión de Valentino no fue una tarea fácil, al punto de no dudar en calificar como “horribles” a las primeras temporadas al comando de la marca de lujo.

“Tuvimos que aprender a expresarnos. En el pasado fuimos diseñadores. Nunca tuvimos que describir por qué había que hacer un vestido así o de otro modo. Yo soy muy tímida. Me resultó tan difícil. Aún hoy no me resulta fácil”, sostiene Chiuri.

En la misma línea, Piccioli destaca la importancia de contar con una impronta personal. “Uno tiene que ofrecer una visión de la belleza. Hay que ser consciente de lo que dice para que la gente entienda. Tuvimos que aprender a comunicarnos en un lenguaje universal“, explica.

Los dos diseñadores son conscientes de los cambios que vivió el mundo de la moda en los últimos años a partir del avance imparable de las redes sociales.

“Con Internet -Instagram, los sitios en la red- todo va tan acelerado. Ahora se puede ver un show inmediatamente en otras partes del mundo. Al mismo tiempo queremos mantener nuestros valores. Por lo que trabajamos como en el pasado. Creemos que para una marca de lujo el tiempo es un valor. Para hacer las cosas de un modo especial necesitamos tiempo”, explica Chiuri

Por su parte, Piccioli asegura que ante los cambios tecnológicos, “lo importante es no alejarse de lo que uno es y lo que quiere decir usando las redes sociales para transmitir el mensaje pero sin cambiar el lenguaje. Se necesita identidad y tener memoria. Si se pierde de vista quién es, se está perdido en el mundo. La moda sigue siendo una comunidad de gente que difunde mensajes. Y no se trata solo de ropa; sino que va más allá. Tiene que ver con la cultura”.

El relanzamiento de Valentino no es el primer trabajo que encararon juntos Chiuri y Piccioli, ya que la asociación de los diseñadores se remonta a 1989, cuando comenzaron a trabajar con Fendi.

“Toda relación necesita respeto. Es importante mantener las diferencias. La diferencia es un valor, no un defecto. Se puede discutir. Puede fortalecer su punto de vista“, sostiene Piccioli.

“Toda relación necesita un momento para discutir y pelearse. Quizás la gente quiera un cuento de hadas, pero no es la realidad. Somos gente y a veces la vida es más interesante que un cuento de hadas”, explican casi a dúo los diseñadores.

Jeff Chu

Reibox BlogA la mayoría de las personas no les gustan los viajes de negocios.

Pero a Sam Zell no.

“Hoy en día podría hacer que casi cualquier persona vaya a mi oficina para una reunión, pero eso no me diría mucho”, escribió el empresario multimillonario en su libro “Am I Being Too Subtle? Straight Talk From a Business Rebel” “En cambio, paso más de mil horas al año en mi avión viajando por el mundo para reunirme con la gente.”

No es sólo el atractivo de ser dueño de un avión lo que convence a Zell de abandonar su oficina.

“Quiero ver cómo son en sus casas, cómo tratan a su gente y los ejemplos que establecen,” escribe. Él entendió este valor por una avería en la autopista de Pennsylvania durante un viaje a través del país a los 19 años.

Después de hacer autostop con un amigo de Los Ángeles a Nueva York en 17 días (con un amigo y sin el conocimiento de sus padres) Zell y su amigo se separaron y él consiguió que alguien lo llevara de nuevo a la casa de sus padres en Chicago.

Esto es lo que dijo Zell:

“Hacían 35ºC, conducimos cerca de una zona boscosa y cuando entramos por un túnel, el radiador se sobre-calentó, el agua y el vapor se derramaban por todo el lugar. Yo estaba pensando ‘Mierda, me quedé sin aventón.’ El conductor se detuvo sin decir una palabra.

…El tipo salió del coche, caminó hasta la parte trasera, abrió el maletero, sacó una lata de gasolina, y luego procedió a caminar directamente hacia la selva. ¿Huh?, Así que lo seguí. Caminamos tal vez 140 metros, alejándonos de la carretera, directamente hacia los árboles… De repente, había este hermoso arroyo, el tipo se agachó, llenó su lata de gasolina, regresó al coche, puso el agua en el radiador y todo estuvo bien. Entró al coche y simplemente comenzó a conducir de nuevo.”

“Me quedé sin palabras. Finalmente me volví hacia él y le pregunté: ‘¿Cómo lo supo?’ Y nunca lo olvidaré, él me miró y me dijo: ‘Bueno, no sabía que había un arroyo allí, pero estábamos en la montaña, así que tenía que haber alguna fuente de agua cerca. Y entendí que tenía que caminar hasta encontrarlo.”

Zell, que creció en Highland Park, un suburbio de Chicago, quedó pasmado. “No había manera, ni soñando, de que hubiera pensado concebible esa solución,” escribe. “Si mi coche se hubiera sobrecalentado, le habría hecho señas a alguien y pedirles que llamaran a un camión de remolque. Ese tipo tenía un sentido de lógica y orientación que era completamente ajeno a mí. Él nunca tuvo ninguna duda. Invaluable.”

Esa experiencia, escribe, “nunca me dejó, era una lección sobre el valor de cuánto aprendes viendo a la gente en sus propios ambientes“.

Así que hoy, más de 50 años después, se sube al avión.

calidadA Bob siempre le gustó armar y desarmar.

Cuando era niño y recibía un regalo en la mañana del día de Navidad, era casi seguro que antes que cayera la noche lo hubiera desarmado para ver cómo funcionaba. Y casi siempre, lo volvía a armar y seguía funcionando. Era un genio para estas cosas.

Una vez, su mamá estaba hablando por teléfono, él y unos amiguitos estaban brincando en la cama cuando de pronto oyeron un ruido como si algo se hubiera roto. Efectivamente, el marco de la cama se había quebrado y yacía en el piso. Antes que su mamá terminara de hablar por teléfono, él había estudiado el problema y lo había reparado de tal modo que parecía como si nunca se hubiera roto.

Como era natural, cuando llegó a la escuela intermedia y secundaria tomó todos los cursos que pudo en artes industriales. «Tuve algunos estupendos profesores», recuerda. «Incluso había uno que abría el taller los fines de semana de fiesta para que pudiera trabajar en mis proyectos».

Otro de los intereses de Bob era la música.

Cuando estaba en la secundaria decidió que quería tener una buena guitarra de doce cuerdas. Había empezado a tocar cuando estaba en el tercer grado después que un vecino le regaló una guitarra barata (la que por supuesto abrió para ver cómo estaba construida). El único problema era que Bob no tenía dinero para comprar el instrumento que quería.

Eso no es problema, se dijo, la haré yo mismo. Y la hizo ¡cómo su proyecto de trabajo manual del grado once! De hecho, mientras estuvo en la secundaria, no hizo una guitarra, sino tres y un banjo.

Muchas personas desarrollan pasatiempos interesantes cuando están en la secundaria. Y algunos los siguen cultivando. Otros los abandonan cuando llegan a adultos. Pero Bob hizo algo realmente especial con el suyo. Es probable que si usted toca guitarra, alguna vez haya entrado a una tienda de instrumentos musicales y haya visto una guitarra marca Taylor.

Sí. Ese Taylor es Bob. Bob Taylor. Cuando era adolescente empezó a fabricar guitarras en su tiempo libre y con el tiempo llegó a cofundar su propia compañía.

Kurt Listug ha sido socio de Bob por veintisiete años. Su pasión es el comercio y establecer un negocio mientras Bob provee la pasión y la habilidad técnica para fabricar guitarras. Hoy día, las Guitarras Taylor están entre las más finas del mundo y la planta las produce a un ritmo de doscientas por día.

¿Qué llevó a Bob de ser un solitario guitarrista a emplear a más de 450 personas que trabajan en una fábrica que ocupa 124.000 pies cuadrados? La respuesta la encontramos en su increíble capacidad e incansable dedicación por la excelencia.

«Soy como una “mosca en la oreja”» dice Bob. «Continuamente estoy tratando de mejorar la calidad». Y este deseo se enfoca en mucho más que sólo las guitarras.

Es cierto que Bob Taylor ha introducido numerosas innovaciones en la industria de las guitarras. Pero su verdadero interés está en el proceso de manufacturación y en las personas que construyen las guitarras.

«Una buena guitarra es, en realidad, el subproducto de buenas herramientas y un buen taller», explica Bob. «Y, por supuesto, las personas son parte importante. Armar un equipo es tan importante como fabricar el producto. Hay que dejar que la gente sea un equipo. Eso significa crear un ambiente donde las personas digan lo que realmente sienten. No se puede ser demasiado dogmático».

Esa actitud ha permitido que surjan y se implementen excelentes ideas.

lamborghini y ferrariEl mundo de los negocios está lleno de historias interesantes y una de ellas es la crónica de dos marcas italianas que lucharon por tener los mejores automóviles deportivos: Ferrari y Lamborghini.

El toro y el caballo, ambas marcas sinónimo de riqueza y velocidad, han sido rivales desde que dos hombres de la región italiana Emilia-Romagna tuvieron un enfrentamiento.

Ferruccio Lamborghini era el joven hijo de una familia de granjeros de uvas que siempre tuvo una inclinación por la mecánica. Luego de servir en la Real Fuerza Aérea italiana en la Segunda Guerra Mundial, aprovechó el ambiente de la post guerra para transformar camiones y otras máquinas bélicas en tractores para granjas.

Su inventiva le generó tanta riqueza que pudo comprar automóviles de lujo como Alfa Romeos, Lancias, Maseratis, Mercedes-Benz y en 1958 su primer Ferrari, un 250GT. Ferruccio amaba su auto y pronto aumentó su colección e incluso trató de participar en carreras profesionales. Sin embargo, como tenía buen ojo para la mecánica, pronto notó algunos detalles de su auto que podrían mejorar. Decía que los automóviles Ferrari eran demasiado ruidosos y toscos para maniobrar en el camino.

Del otro lado de la historia tenemos a Enzo Ferrari, un hombre que después de la Primera Guerra Mundial trató de conseguir, sin éxito, trabajo en la firma automotriz Fiat. Un día compró un Alfa Romeo usado que modificó para competir en carreras profesionales. Años después, el hombre abriría la Scuderia Ferrari.

Sin embargo durante la guerra con los Aliados, Ferrari se vio obligado a trabajar con el gobierno fascista de Benito Mussolini. Tiempo después, sus autos serían de los más reconocidos en los circuitos de carrera profesional de Italia.

Enzo Ferrari y Ferruccio Lamborghini

Fue en esa época en que uno de los Ferrari de Ferruccio Lamborghini se descompuso. Al tratar de arreglar el auto, el granjero notó que el clutch era el mismo que utilizaba para sus tractores. Impresionado, Lamborghini fue directamente con Enzo Ferrari para pedirle que mejorara la pieza para que fuera más resistente. Ferrari se ofendió y le respondió diciendo que no era más que un constructor de tractores “que no sabía nada de autos deportivos”.

Lamborghini se sintió humillado y decidió transformar su afición en una herramienta para demostrarle a Ferrari que se equivocaba. Desde entonces surgió una fuerte rivalidad entre ambos hombres ya que el constructor de tractores prometió que construiría el mejor automóvil deportivo del mundo.

De inmediato instaló una fábrica en Sant’Agata Bolognese y tan sólo cuatro meses después de la confrontación con Ferrari, develó el Lamborghini 350 GTV en el Motor Show de Turín de 1963. Para finales de 1964, Lamborghini había vendido sus primeros 13 autos.

Desde entonces, ambas compañías lucharon por destacarse en el mercado. En 1966, Lamborghini presentó el Miura, un modelo que implementaba el motor central V12 que en un principio fue despreciado por Ferrari. No obstante, se vio obligado a implementarlo cuando las demás marcas deportivas empezaron a obtener resultados positivos en las carreras.

Por otro lado, Lamborghini jamás pudo superar la huella dejada en las competencias por Ferrari ya que desde un principio Ferrucio destacó que las carreras no le eran rentables y que prefería “competir en la calle”.

Hoy en día la rivalidad parece haberse diluido. La marca Ferrari pertenece a FIAT y Lamborghini a Audi, pero sin duda la historia de estos dos italianos deja buenas lecciones sobre el trato que se les debe dar a los clientes insatisfechos. Nunca sabes quién puede convertirse en tu competencia.

millonarioHaber entregado periódicos me enseñó mucho de los hábitos de la gente rica ya que la generosidad de estas personas en cuanto a las propinas me instruía a darles un mejor servicio.

Me he dado cuenta que lo mismo sucede en cuanto a decisiones personales y de negocio así que he decidido compartirte las lecciones que haber sido un “pobre” repartidor de periódico me dejo para ser millonario.

El dinero engrasa las llantas

La primera lección que aprendí fue que además de hablar, el dinero también resulta motivador en algunas circunstancias.

Cuando empecé a trabajar (a los 12 años) fue porque mi familia no tenía recursos, por lo que el dinero que hacía lo utilizaba para llevar comida a mi casa. Fue justo aquí cuando tuve mi primera idea sobre el esfuerzo y recibir dinero.

Durante mis rutas de periódico conocí gente de todo tipo. Fue emocionante cuando me dieron mi primera propina, pero lo fue aún más cuando un cliente me dio lo equivalente a lo de una semana de trabajo en un solo día. Ahí me di cuenta que en realidad había gente con mucho dinero, así que decidí estudiar lo que hacían.

Instantáneamente sentí la necesidad de cuidar a ese cliente más que a los demás. Claro que quería hacer un buen trabajo, pero seamos sinceros: si hacía una excelente labor tendría más oportunidades de obtener ese tipo de recompensas.

¡Ojo! Eso no quiere decir que los demás clientes no tendrían un buen servicio, al contrario, solo no pensaba perder a aquellos que siempre me habían tratado tan bien.

Utilizo el mismo método cuando estoy en un hotel. Siempre dejo 10 dólares sobre la cama para la persona que hará la limpieza. De esta manera, no solo obtendré “extras” que los demás huéspedes no conseguirán, también será mi cuarto el más limpio. Lo mismo sucede en los restaurantes.

La riqueza está basada no solamente en dinero

Cuando crecí y empecé mi propio negocio, esta mentalidad regresó a mí a la hora de contratar gente. Mientras el dinero es una manera de motivar a los demás a que te ayuden, la forma en la que los tratas es la que genera la pasión y el entusiasmo en los demás. Yo me refiero a éstos como “hábitos de negocio”.

Pagarles ese valor agregado que aportan al negocio los hace sentir que son tomados en cuenta. También aprendí que un “gracias por el increíble trabajo” es otra forma simple y valiosa de hacer notar el gran esfuerzo. Claro, todo esto sin dejar de preguntarles por ideas que puedan hacer crecer a la compañía.

Y ahora que me he convertido en lo que soy me doy cuenta que la gente rica no piensa del dinero de la misma forma que la mayoría lo hace ya que éstos lo ven como una herramienta que les ayuda a conseguir lo que realmente quieren.

Aquellos que tienen dinero suelen prestarle mayor importancia al cuidado de la gente ya que saben qué tipo de retroalimentación podría obtener.

Mucha gente con dinero puede decirte qué tan bien les va si tratan a los demás bien, Richard Branson, de Virgin, asegura:

“Una compañía es solamente un grupo de personas. Como líder tienes que saber escuchar, ser un gran motivador, excelente dando recompensas y ver lo mejor en la gente. Las personas no son diferentes a las flores. Si tú las riegas éstas florecerán. Si tú recompensas a la gente, pasará lo mismo. Éste es un atributo esencial de un líder.”

Tratar a los demás como te gustaría que te trataran es la regla de oro, ya sea para la vida o el negocio. Lo bueno que le pongas a una relación (financiera o de lo que sea) te ofrece una respuesta igual y en algunos casos, mejor.

sueñosMe considero una persona creativa. Creo que siempre lo he sido, pero también soy muy analítica y con un alto sentido de la responsabilidad; digamos que me gusta mezclar los dos hemisferios de mi cerebro.

Estudié mercadotecnia porque mi papá no me dejó estudiar diseño —típico— me dijo que me iba a morir de hambre.

Estuve de acuerdo con mi elección de carrera, era lo que a mí gusto se apegaba a mi perfil y también tenía una visión de negocio que era fundamental para mi padre.

¡Fueron de los años más divertidos hasta ahora! Aunque, casi nueve años después, sigo pensando que a los dieciocho, muchas veces no estas preparado para tomar una decisión de vida tan importante como elegir tu carrera.

Con todo y todo me gradué triunfante como mercadóloga en el Tec de Monterrey Campus Ciudad de México solo que el problema vino meses después ya que como se dice coloquialmente: “no me hallaba en ningún lado.” 

¿Farma? No. ¿Consumo? Tampoco. ¿Investigación de mercados? ¡Menos! Yo veía que mis compañeros y amigos se colocaban fácilmente en trasnacionales y yo… no sabía qué hacer con mi vida. Fueron tiempos de angustia, de búsqueda y de decisiones.

Continué con el negocio familiar en donde llevaba trabajando ya varios años, que por supuesto no tenía nada que ver con mi pasión verdadera: la moda. La realidad es que no era plenamente feliz, me sentía como un marciano en un centro comercial y no me lo tomen a mal, amo también ser la directora general de las empresas familiares, pero sentía la obligación conmigo misma de hacer camino por mí sola.

Un buen día, decidí tocar puertas en revistas y editoriales con la única premisa de entender el medio y aprender hasta que… ¡me dieron una oportunidad! Y comencé a absorber todo, a conocer, explorar, literal me sentí como niño en juguetería ¡jamás me había sentido así! Tan feliz, tan motivada, tan realizada; sentí el corazón lleno, mi mente tranquila, sin tantas crisis existenciales, y en un segundo me acostumbré a la sensación de ser y hacer lo que te apasiona en la vida, el sentimiento de ser feliz y plena.

Comencé cargando cajas, después escribiendo créditos, luego notas, después me asignaron una sección y al poco tiempo ayudaba a coordinar moda a la editora. Fue rápido, mi vida dio un giro inesperado en muy poco tiempo; creo que la pasión es la que te lleva hasta ahí.

Siendo sincera, algo de lo que yo siempre estuve consciente es que mi espíritu era emprendedor, y aunque me considero una persona sumamente responsable y dedicada, jamás me imaginé trabajando eternamente para alguien o para una empresa (aunque fuera la revista más vendida del mundo). Desde muy chica, mis papás me sembraron ese chip, y al frente del negocio familiar no podía pensar de otra forma.

Mi madre siempre decía:

“No me importa si vendes cacahuates en la esquina mientras esos cacahuates sean los mejores del mundo”.

La pasión que nos une a todos los emprendedores por ver nuestros sueños materializados, de una manera rentable.

Con todo el conocimiento que adquirí comencé a trabajar como freelance coordinando moda: llegaron los proyectos, los clientes, las responsabilidades y la evolución.

Después comencé con High On Fashion, uno de los primeros blogs de moda y estilo personal en México y fue ahí cuando tomé la decisión de crear el trabajo de mis sueños.

No soy de las que sigue formatos, siempre me he desafiado y me he retado. Me aburro fácilmente así que debo desafiarme a mí misma, tampoco creo en que un día debe ser igual al otro; me gustan las novedades y aprender así que decidí complementar mi proyecto de vida e inventar lo que sabía me haría feliz: una empresa nueva que abarcara las áreas que me interesan. Por supuesto, en ese momento no lo tenía tan claro ¿cómo iba a saber empezar una empresa desde cero?

Ciertamente ha sido un camino empedrado en donde he tenido que sortear todo tipo de retos para crearla, aunque mi experiencia en las otras empresas que dirijo ayudó mucho, los retos han sido distintos. Ya les iré contando en mis colaboraciones siguientes.

Gracias por leer, esta, mi primer columna para Entrepeneur, gracias por este espacio y ¡nos leemos pronto!

Con cariño,

Gina.

 

 

 

Subir »
FB