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Gestiona primero tu energía y después tu tiempo

Por Joaquin Olivas | Publicado en Interés General | 18 de mayo, 2016

energia¿Cuántas veces has dicho: “no me da tiempo”?

La vida actual nos lleva a estar todo el día “haciendo cosas”. Nos acostamos por la noche agotados después de un día completo de actividades, trabajo, obligaciones y pensando que se nos han quedado cosas por hacer, y a la mañana siguiente la historia se repite.

Nos levantamos con la sensación de estar agotados y sin energía suficiente, con la preocupación de que “no tenemos tiempo”.

Hoy en día, la efectividad personal ha girado en torno a la administración adecuada del tiempo. Tenemos organizadores, hasta aplicaciones en el teléfono que nos dan “alertas” para indicarnos la siguiente actividad.

Nos han dicho que el tiempo es el recurso “no renovable”, por lo tanto debes saber aprovecharlo. Pero nos hemos olvidado de saber administrar nuestra energía.  Y no me refiero a nada esotérico, de auras y mantras, etc.  Me refiero a la energía como la capacidad que todos tenemos de realizar y trabajar por lo que queremos y nos importa.

Gestiona tu energía, no tu tiempo

¿Porque decimos que debes administrar primero tu energía y luego tu tiempo?  Si te fijas la energía a diferencia del tiempo es un recurso “si renovable”, y es vital poder tenerlo para poder ser efectivos en lo que hacemos. Porque ¿De que te sirve administrar bien tu tiempo si tu mente y tu cuerpo no tiene energía para hacer las cosas bien y a la primera? Por más técnicas que tengas de productividad personal, si dejas a un lado la renovación de tu energía, estarás fuera del juego y no llegarás a tu meta.

La energía es un activo que poco a poco vamos perdiendo, a medida que vamos envejeciendo, sin embargo, hay formas de recuperarla.  La paradoja y lo importante del tema, es que a la vez que vamos creciendo, nuestras responsabilidades aumentan.  Terminas la carrera, te casas, tienes hijos, un nuevo trabajo o un negocio, y de pronto las exigencias se vuelven más, y paradójicamente tu energía natural se vuelve menos.

Es por eso que es crucial aprender a RECUPERAR de forma más eficaz nuestra energía.

En el año 2003 Tony Schwartz, ex reportero del New York Times y hoy escritor y ponente de reconocido prestigio, publica el bestseller “The Power of Full Engagement“ (“El Poder del Pleno Compromiso”), donde pone de moda la frase “Gestionar la energía, no el tiempo, es la clave para un alto rendimiento y la renovación personal”.

Schwartz profundiza en cuatro fuentes imprescindibles de energía como son: el físico, las emociones, la mente y el espíritu.  Cada una de ellas tiene un alto impacto en la persona y aunque son independientes están interrelacionadas. Es necesario analizarlas por separado y en el mismo orden que él las muestra.

La energía física se refiere a nuestro organismo biológico.

Dormir ayuda al cuerpo y a la mente a desintoxicarse de todo el trabajo y el desgaste que sufrieron durante el día.  Con el desgaste diario, nuestro cuerpo necesita recuperarse con el sueño y el descanso efectivo.

La energía emocional se refiera a la proporción que tenemos durante el día de emociones “negativas” frente a emociones “positivas.”  

Bárbara Fredickson, especialista en el tema de las emociones, no habla de una relación de 3 emociones positivas frente a 1 negativa en nuestro día a día, para poder tener suficiente energía emocional que nos hace ser más creativos y solucionar mejor los problemas que se nos presenten.

La energía espiritual se refiere al propósito profundo del porqué hacemos las cosas.

Christopher Reeve, mejor conocido como “Supermán” en el cine, sufrió una caída de caballo que lo dejó cuadraplégico, sin embargo, el amor por su familia y por sus hijos, fueron la fuente de su energía espiritual para fundar la organización de ayuda a personas que tienen parálisis similares y seguir aportando a la sociedad desde sus circunstancias.

La energía mental es la que provee a la mente la suficiente circulación de la sangre y la claridad para poder pensar mejor.

Uno de los recursos más efectivos para darle el descanso a la mente es la meditación, el constante aprendizaje y por otro lado, el ejercicio físico.

Uno de los conceptos que maneja Schwartz, es que la RECUPERACIÓN debe ser proporcional al desgaste.  Es decir, tenemos que aprender a darnos el espacio y el tiempo para recuperar efectivamente la energía, pero ¿Qué pasa? Hoy en día a nivel mundial la gente duerme en promedio 5 o 6 horas máximo, cuando nuestro cuerpo necesita por lo menos 7 horas.

Estrategias para RENOVAR efectivamente tu energía:

1.- Haz pausas en tu trabajo

O en otras palabras, “No corras maratones todos los días”. Haz pausas frecuentes en tu trabajo, el promedio de duración que puedes aguantar son 60 a 90 minutos.  Si el trabajo te cuesta, o es algo que te supone mucho esfuerzo, te recomiendo que hagas pausas cada 30 minutos y descanses de 5 a 10 minutos.

En esos descansos sepárate de lo que estás haciendo, sal a caminar, ve por un vaso de agua, cierra los ojos, y luego vuelve a tu trabajo. Verás que tu rendimiento será mucho mejor, cometerás menos errores y serás más eficiente.

2.- Duerme lo suficiente

Estudios llevados a cabo en la NASA por el prestigioso Doctor Mark Rosekind demostraron que en una siesta de 26 minutos los pilotos incrementaban su rendimiento en un 34% y su nivel de alerta en un 54%, durando sus efectos de 3 a 4 horas.  Las personas que duermen mejor, aumentan la energía que requiere el cuerpo para el trabajo diario.

3.- Aliméntate con cabeza

Diversos alimentos además de ser buenos para la salud, nos aportan energía y son excepcionales para el cerebro. Nos ayudan a centrarnos y a pensar con mayor claridad. Los antioxidantes por ejemplo son imprescindibles en nuestra dieta (presentes en gran variedad de frutas y verduras, como los arándanos, las fresas, las espinacas, pimientos, tomates, etc.), así como las vitaminas y los ácidos grasos omega -3 (presentes en el salmón, el brócoli y las nueces entre otros).

En un estudio se demostró que aquellos participantes que bebían 3 vasos de agua antes de realizar unos test de inteligencia tenían unos resultados 14 veces mejores que los que no lo hacían. Es necesario estar muy hidratados. La media que se recomienda es beber entre 1,5 y 2 litros al día. Evitando tomar bebidas con endulcorantes, azúcares, mucha cafeína o alcohol.

4.- El ejercicio físico oxigenará tu vida

Diversos estudios muestran que hacer 30 minutos de ejercicio aeróbico de 2 a 3 veces por semana, durante al menos 12 semanas, produce una mejora significativa en el rendimiento cognitivo de la persona. El ejercicio fortalece el aprendizaje, mejora la memoria e incrementa la motivación.

5.- Medita

La meditación es sin duda una de las vías más recomendables para reducir el estrés y cargarnos de energía. Son múltiples los estudios que demuestran que tiene un impacto muy positivo en nuestra salud además de mejorar nuestro rendimiento. La meditación incrementa el riego sanguíneo en el cerebro, mejora nuestra capacidad de concentración, de memorización y planificación así como de creatividad.

Fuente: enfocatuvida

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