Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Gestiona lo importante

Publicado en Historias | 28 de Julio, 2010

Voy a contaros una historia que quizás os haga reflexionar sobre este punto:

Érase una vez un ejecutivo muy ocupado con su trabajo. Todos los días llegaba tarde a su casa y tras saludar a su hija, se metía en el despacho a seguir trabajando. Su niñita de 5 años acudía a verle porque deseaba estar con su papi, pero siempre la regañaba diciéndole que tenía mucho trabajo.

La historia se repetía una y otra vez, hasta que un día la niña al sentirse regañada de nuevo, en vez de irse, se volvió a su padre y le preguntó:

H: Papi, tú en tu trabajo, ganas mucho dinero ¿verdad?
P: Pues no, hija, gano dinero pero no mucho, por eso tengo que seguir trabajando en casa.
H: Papi, ¿Me podrías decir cuanto ganas en una hora en tu trabajo?
P: Hija, me haces unas preguntas… Por favor déjame que tengo muchas cosas que hacer.

Ante lo cual, la niña lejos de darse por vencida, volvió a preguntarle a su padre.

H: Papi, de verdad, dime cuanto ganas en una hora en tu trabajo
P: Si te lo digo, ¿me dejarás que siga? – Le preguntó inquisitoriamente el padre.-
H: Si, dímelo y me voy.
P: Pues… – y se puso a hacer cálculos- aproximadamente unos diez euros.
H: Gracias – dijo la niña marchándose de inmediato –

El padre se quedó desconcertado por la insistente pregunta de la niña, pero se puso de nuevo a trabajar, hasta que oyó un estruendo enorme que provenía del cuarto de su hija, por lo que se levantó enfurecido dispuesto a regañarla de nuevo, convencido de que la niña había roto algo importante.

Cuando entró en el cuarto de la pequeña, vio que ella estaba en el suelo con la hucha de barro rota en mil pedazos y contando las monedas.

Justo cuando el padre iba a empezar a lanzar sus chillidos más feroces por lo que había hecho, la niña se acercó mirándole a los ojos y las manos llenas de monedas y le dijo:

H: Papi, toma este dinero.
El padre desconcertado, puso las manos y recogió el dinero que le daba su hija y le preguntó…
P: Pero hija, ¿por qué me das este dinero?
H: Papi, te compro una hora de tu tiempo…

La paradoja de esta historia es que igual que en la vida, debemos empezar por las cosas más importantes, no por las urgentes, pues si no planificamos nuestro tiempo, la vida se encargará de administrárselo a su manera y, finalmente, no veremos en esta historia sino un reflejo de la realidad.

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