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Finanzas personales: ¿Cómo pasar de las intenciones a la acción?

Por Joan Lanzagorta | Publicado en Educación Financiera | 8 de octubre, 2018

finanzas

No me canso de repetirlo: un plan financiero no es más que una parte de nuestro plan de vida. Es sólo una herramienta que nos sirve para lograr esas cosas que más nos importan.

Desde luego, todos tenemos muchos sueños que queremos cumplir. Comprarnos un automóvil nuevo, garantizar la mejor educación para nuestros hijos, cambiarnos a una casa más grande, hacer un viaje por Europa o tener, dentro de muchos años, un retiro cómodo.

Sin embargo, también sabemos que no todas estas metas se pueden lograr al mismo tiempo.

Por esta razón, tenemos que concentrar nuestros esfuerzos en los objetivos que realmente son más importantes para nosotros. Enfocarnos en las tres o cinco primeras prioridades de nuestra lista, pero no más.

De esta manera, tendremos mejores posibilidades de lograr lo que más nos importa.

El que mucho abarca…

Es importante mencionar que, como en todo, si tratamos de abarcar demasiado, más de lo que podemos, probablemente terminaríamos sin lograr alcanzar ninguna de nuestras metas.

Esto no es fácil para muchas personas, ya que en ocasiones nuestros objetivos pueden causar conflicto con otros.

Es decir, puede ser que deseemos —o, más bien, nos convenzamos de que necesitamos— tener un automóvil, una nueva pantalla de alta definición o quizá el nuevo celular de moda, y todo ello en el corto plazo.

Sin embargo, también están otras cosas, que son de más largo plazo, como retirarnos cómodamente, que nuestros hijos vayan a una buena universidad, o quizá la compra de una casa dentro de algunos años.

Puede ser que no sepamos o no podamos determinar cuál de estas metas es más importante para nosotros. Si nos enfrentamos a un conflicto de metas, generalmente lo mejor será aplicar un criterio como: ¿Cuál de estas metas nos beneficiará más que la otra? ¿Cuál nos hará menos daño si la diferimos?

Desde luego, si somos parte de una familia debemos efectuar este ejercicio junto con todos sus miembros. Recordemos que la clave del matrimonio es compartir nuestras metas personales y alinearlas hacia un objetivo común, superior. Y si tenemos hijos, probablemente ellos tengan algo que decir también sobre las metas que les afectan.

Objetivos alineados al valor

En fin, mientras dibujamos nuestra lista de metas, debemos enfocarnos en cosas que nos pueden ayudar a sentirnos financieramente seguros, felices o llenos; en aquellas que estén relacionadas y alineadas con nuestros valores más profundos: seguridad, felicidad, amor, salud, bienestar, etcétera.

Recordemos que si un objetivo no contribuye a acercarnos hacia uno de nuestros valores, entonces sólo es un capricho. Y si posponemos objetivos verdaderos y nos enfocamos hacia nuestros caprichos, nos alejaremos cada día más de nuestros valores y, por ello, de lo que más nos importa en la vida.

En este sentido, muchos de nosotros tendremos al principio de la lista cosas como: contar con un retiro cómodo y no ser una carga para nuestros hijos, o establecer un fondo para emergencias que nos haga sentir seguros, ahorrar para el enganche de una casa, pagar nuestras deudas, ahorrar o asegurar la educación de nuestros pequeños, etcétera.

Mientras más cerca estén nuestros objetivos de nuestros valores, más comprometidos estaremos con ellos. Y es precisamente este compromiso el que nos ayudará a controlar nuestro gasto en cosas importantes y costosas.

Siempre que tengamos la tentación de comprar algo de precio alto, debemos preguntarnos: ¿esto me lleva más cerca de mis metas, y por ende de mis valores? ¿O me aleja de ellas?

Si la respuesta es negativa, entonces alejémonos o programemos el gasto para el futuro.

¿Cómo pasar de la meta a la acción?

Una vez que tengamos nuestras metas listadas y las hayamos priorizado, debemos enfocarnos en dos cosas importantes: traducirlas a un monto (es decir, hacerlas específicas, medibles) y decidir en cuánto tiempo las queremos —o podemos— alcanzar.

Recordemos que el tiempo puede jugar a nuestro favor o en nuestra contra, por el efecto del interés compuesto. Por eso es tan importante no posponer aquellas que llevan más tiempo, como el ahorro para el retiro.

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