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- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Entusiastas, Infantiles, y Solitarios…

Publicado en Interés General | 21 de abril, 2015

EmprendedoresPor Leticia Mato

Exactamente una mezcla de todo eso, es lo que se percibe desde afuera. Es de lo que son “acusados” los emprendedores, especialmente los emprendedores artísticos, usualmente en su primera etapa de desarrollo y formación, son considerados fantasiosos, entusiastas, infantiles y yo agrego: solitarios.

Acusados con comillas, ya que el que recibe las etiquetas se enorgullece de ser todo eso de lo que está siendo etiquetado. Conservar nuestra inocencia aniñada, fantasear y vivir con entusiasmo no son precisamente insultos para mí.

Decidí escribir sobre este tema ya que surgió en el Programa de Mentoría que dicto en mi Compañía, con una de mis alumnas.

No es que sea un tema nuevo, ni que hablar. De hecho, entre todos los participantes de Mentoría aparece en mayor o menor grado este conflicto, que se puede explicar mejor que nada, en las preguntas y consejos macabros. Delineemos esto:

– Claro, yo entiendo que te guste “eso” de bailar y hacer circo. Pero algo pensás estudiar… ¿no?

– ¡¿Cuánto pagas por estudiar eso?! ¿Pero porqué tanto? ¿Qué tanto hacen ahí?
(Respuesta sugerida: No es que sea tanto, ni que sea caro. Es que tú no podrías pagarlo)

– “Claro si si… muy lindo “eso” que haces. Pero no pensarás abandonar los estudios… ¿verdad?

– “Ay…pobre. Ahora está confundid@. Se piensa que va a poder vivir de esto. Ya se le va a pasar. Cuando se de cuenta de lo importante que es tener un trabajo. Es muy fantasios@”

– ¡¿Estás loc@?!

Estos son solo algunos y muy pocos, de los cuestionamientos. La peor parte, es que somos bombardeados por las personas que más nos quieren, porque de verdad tienen miedo de las peores catástrofes del planeta si llegáramos a decidir dedicarnos a lo que amamos, sea lo que sea.

Esto bloquea y contamina a los jóvenes que tienen la ilusión de emprender y terminan ellos mismos con la programación de “claro, yo hago esto porque me encanta. Pero aparte estudio otra cosa porque de esto solo no voy a poder vivir”

Mi trabajo en las mentorías es derrocar esas programaciones impuestas y tristes que opacan la auto-confianza. Los que se animan a seguir a pesar de tantas amenazas externas empiezan a transitar este camino de conflicto, entre lo entusiasta que se vuelven por estar animándose al riesgo de emprender en su pasión, vs. lo que recibimos como devolución cuando queremos explicárselo a nuestro entorno.

Mirados con ojos de lástima y preocupación, como se mira a un cachorrito abandonado en la calle, surgen los “pobre…que infantil…está entusiasmado ahora, pero…” Los emprendedores son naif y unos pobres ingenuos que se piensan que van a poder lograrlo.

  • Son Infantiles. Porque no renuncian a la capacidad de imaginar cambiar el mundo.
  • Son ingenuos. Porque solo los que no se enteraron de que no se puede, lo terminan logrando.
  • Son entusiastas. Coquetean con el riesgo y la aventura del todo o nada. De la luz de la genialidad que se les prende y decide iniciar la locura de vivir sus vidas.
  • Son desequilibrados. Porque solo así se permiten pensar fuera de la caja.
  • Son fantasiosos. Porque creen en lo imposible.

Y todo eso, son valores que tienes que cuidar que no desaparezcan. ¡Nunca! Jamás permitas que te quiten esos tesoros, ármales una fortaleza y cuídalos.

Y cuando me preguntan… ¿qué digo cuando me dicen mis padres, mis abuelos, mis amigos, todo eso?

Mi respuesta es: NADA. Absolutamente nada.

No podemos intentar cambiar la mentalidad de alguien que se programó así toda la vida. Menos que menos entrar en una discusión. Lo mejor es dejar que el tiempo pase y demostrar con hechos que estaban equivocados. Ese momento incómodo después de los años en que te miran y de dicen: “Siempre supe que lo ibas a lograr”.

Y esto es parte de una realidad que duela o no, todos lo asumimos: somos solitarios.

El emprendedor es solitario. No quiere decir que viva solo, sin amigos, sin familia y que nadie lo quiera. Digo, que en lo más profundo de su esencia, dónde solo él comprende eso que lo mueve a hacer las pavadas más grandes en pos de un sueño, ahí, estamos solos. Nadie, y de veras digo NADIE, puede comprenderlo de verdad, aunque te digan que si.

“Dale, deja el trabajo y salimos” “Hoy es domingo, para un poco y descansa” “¿Cómo que hace 3 días que no dormís? ¿Estás loc@?” “¿Porqué haces todo eso si ganas lo mismo que en un trabajo cualquiera?”

De hecho, ni entre emprendedores somos del todo comprensivos con la esencia del otro. Un emprendimiento es como un hijo para nosotros.

¿Dejarías a tu hijo chico solo para salir por ahí?

¿Te tomarías vacaciones de él, dejándolo solo, porque te absorbe?

¿Lo dejarías sin comer todo un domingo por el simple hecho de que es domingo?

¿Dejarías de ser su madre o padre porque por las mismas horas dedicadas en un empleo te pagan más que por estar con él?

Seguro que si no eres una persona maligna, la respuesta es NO. Ahora intenta explicárselo a quien te cuestione.

El emprendedor es solitario. Sólo él se comprende. Sólo él entiende de qué manera extraña funcionan las interconexiones que lo hacen hacer todo lo que hace, a la vista, a cambio de “tan poco”.

Así que, si al igual que las integrantes del Programa de Mentoría, llegas a toparte con esto, agradece tener los graves síntomas del ser entusiasta, infantil, y solitario.

Leticia Mato – Directora de Circomedia
Coordinadora del Programa de Mentoría.

Vía: http://www.circomediauruguay.com

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