Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Encontrar una misión en tu vida

Por Alberto Mera | Publicado en Desarrollo Personal | 19 de mayo, 2018

misiónTerminar la carrera, encontrar un trabajo y a darle. Poco a poco ir ascendiendo, ganando más dinero y comprando mejores coches. Lo cierto es que con un planteamiento de objetivos tan meridianamente claro y coherente, aún no sé qué pudo fallar. Pero la realidad es que algo falló y también que esos objetivos eran pobres.

Mi forma de verlo (y creo que no estoy solo aquí) es que si yo hacía mi parte: estudiar la carrera, aprender inglés, hacer prácticas, etc. el mundo cumpliría con la suya: darme un trabajo que me gustase. Ahora esto me parece una chorrada y quiero creer que si me hubiera parado a pensarlo en su momento habría llegado a la misma conclusión. ¿Dónde está el fallo?

Conseguí el trabajo y fui ascendiendo, en ese sentido plantear objetivos me funcionó. Sin embargo, el trabajo no me ofrecía nada de lo que yo buscaba en un empleo.

Primer fallo: no definir lo que buscas en un trabajo (me refiero a algo más que el sueldo).

Di por sentado que si hacía lo que “había que hacer” el gran trabajo vendría a mí.

Segundo fallo: si quieres un trabajo que cumpla con lo que buscas (generalmente: autonomía, responsabilidad, significado), tienes que ofrecer algo raro y valorado (una carrera la tiene todo el mundo).

Cuando descubrí que no conseguiría lo que buscaba en ese trabajo, lo dejé y cambié de sector a otro totalmente desconocido para mí.

Tercer fallo: tirar por la borda conocimientos y experiencia adquiridos durante años para empezar de cero, pero con más años (profundizo en este error más adelante).

Habilidades raras y valoradas

La forma lógica pero esquiva de plantearse la pregunta ¿Qué quiero hacer con mi vida? es poco intuitiva porque para responderla hay que evitar pensar en lo que quieres. No va de ti la cosa. Va de lo que puedes hacer y sobre cómo puedes ser una persona valorada.

Como dice Zig Ziglar, la vida es justo lo contrario de un restaurante. En el restaurante comes y luego pagas. En la vida pagas, y luego comes.

Piénsalo así: ¿qué es lo que tú sabes/puedes hacer? Si es algo común, no será raro ni valorado. Si no es raro ni valorado, ¿por qué van a darte un trabajo que sí lo sea? Como esto suena un poco duro, te diré que por suerte para tener habilidades raras y valoradas no hace falta ser astronauta, medallista olímpico ni ambidiestro.

Independientemente de tus estudios, tu sector o tu profesión, tienes la posibilidad de desarrollar habilidades valoradas.

El mejor sitio para empezar es el lugar de trabajo. Es un área que conoces y no te será difícil encontrar algo que puedas mejorar.

Si te dedicas a las ventas puede ser abrir un nuevo segmento de potenciales clientes y convertirte en el experto de ese nicho. Si estás en ingeniería, puede ser aplicar lo que haces a otro proceso y hacerlo tuyo o probar algo nuevo en el mismo proceso. Si eres community manager puedes expecializarte en el crecimiento de marca en Latino América.

Ningún jefe espera que un empleado le llegue pidiendo que le dejen dedicar horas extra a una posible mejora del negocio. Por eso es fácil que te dejen hacerlo.

Si no puedes desarrollar una nueva habilidad en el trabajo, entonces tendrás que probar fuera.

Durante años, al salir del trabajo me dedicaba a montar webs y negocios con freelancers extranjeros. Sin yo saberlo, ahora parece que soy un experto en una materia que ni siquiera sabía que era una materia aparte. ¿Es trabajar con hindúes una habilidad rara y valorada? Rara es, está por ver lo segundo. Pero lo que importa es que se pueden desarrollar habilidades que posteriormente podrás cambiar por el trabajo que buscas.

Por desgracia, todo esto huele a trabajo extra que echa para atrás. ¿Cómo conseguir la motivación para perseguir estas habilidades?

Encontrar una misión

Las misiones tipo acabar con el hambre el mundo, crear un planeta limpio y similares, pecan de grandiosidad y es difícil hacerlas propias.

Sin embargo, las misiones son incluso mejores que los objetivos y por esto son importantes. Una misión es más como un tema en tu vida, no desaparece como un objetivo hace cuando lo consigues o lo olvidas. Es lo que haces, lo que eres. No te faltará nunca la motivación para mostrarte como eres.

Como dice Cal Newport en su libro So good they can’t ignore you, las buenas misiones aparecen cuando llegas al filo del conocimiento en un campo concreto.

Por ejemplo, una persona extremadamente inteligente que trabaja solucionando problemas informáticos puede ver que hay mucha gente superdotada que no tiene un objetivo claro. De modo que se plantea el siguiente tema en su vida: ayudar a este tipo de personas ofreciéndoles la posibilidad de trabajar en problemas que pueden mejorar el mundo.

Conozco un bloguero que ha tenido éxito llegando a la gente y creándose una audiencia hablando de trucos y tácticas sobre diseño de estilo de vida. Ahora se ha planteado la misión de conseguir que su audiencia supere esa fase de estilo de vida y se implique en proyectos que puedan mejorar no ya la vida de una persona, sino la de todo un país.

Es necesario tener un conocimiento profundo sobre algo para poder revelar una buena misión. Si toda tu experiencia en ONGs se reduce a un verano recogiendo latas, no puedes plantearte la misión de crear un mundo donde todo sea reciclable. Bueno, claro que puedes, pero no vas a llegar lejos y te olvidarás del tema.

Recoge latas. Al principio hay que actuar, es la acción lo que nos da la motivación (por eso hay gente que espera años a estar motivada). Cuando hayas recogido suficientes latas, puede que veas cómo se podrían eliminar las latas en su conjunto y tomar esa misión como propia.

Control de daños

Deberías centrarte en aprender habilidades valoradas y no abandonar el camino andado hasta ahora. Sin embargo, si decides que hay que hacerlo, te doy la bienvenida a mi pequeño club.

Mi trabajo no me permitía aprender nada nuevo, lo cual evitaba que trabajara en mis habilidades. Además, no veía un beneficio claro para el mundo derivado de mi labor (trabajaba en Bolsa). En presencia de estas dos situaciones, salir y buscarse la vida por otro lado puede ser lo correcto. Al fin y al cabo, si no puedes trabajar en tus habilidades no podrás convertirte en alguien de valor, y si no tiene sentido lo que haces, es difícil que salga una misión de todo aquello.

Tendrás que empezar de cero y eso nunca es fácil. Pero con suerte, esta vez recordarás lo que tienes que hacer para encontrar un trabajo que te llene y sabrás donde buscar la misión que puede orientar tu vida. Es difícil, pero no complicado. Saber lo que tienes que hacer ya es la mitad del trabajo.

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