Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

El legendario magnate Andrew Carnegie le da crédito a esta práctica por su riqueza, la cual todos podemos usar

Por Kathleen Elkins | Publicado en Interés General | 7 de marzo, 2016

Super ExitososAndrew Carnegie comenzó sin nada cuando llegó a los EE.UU. desde Escocia en 1848. Medio siglo más tarde, él era el hombre más rico del país luego de ayudar a construir la industria del acero estadounidense.

En la época en que alcanzó su punto máximo de poder y riqueza, Carnegie fue abordado (e impresionado) por un periodista llamado Napoleón Hill, tanto es así que decidió que el tenaz periodista documentara las estrategias que lo convirtieron en un legendario hombre de negocios.

Su asociación ascendió hasta se uno de los más exitosos BestSeller de todos los tiempos, “Piense y hágase rico”, el cual ofrece varias ideas sobre las claves de la riqueza, incluyendo el principio al que Carnegie acredita toda su riqueza: La Mente Maestra.

Hill define el principio como, “Coordinación de conocimiento y esfuerzo, en un espíritu de armonía, entre dos o más personas, para el logro de un propósito definido.”

En otras palabras, significa rodearte de personas talentosas que compartan tu visión, porque la alineación de varias mentes inteligentes y creativas es exponencialmente más poderosa que la de uno sola.

La Mente Maestra tiene dos características. Una de ellas es de carácter económico, y la otra es psíquica.

El aspecto económico es más obvio: Si escuchas los consejos de otras personas inteligentes, que quieran ayudarte, estarás en una ventaja económica. “Esta forma de alianza cooperativa ha sido la base de casi todas las grandes fortunas”, escribe Hill. “Tu entendimiento de esta gran verdad puede determinar definitivamente tu status financiero.”

La parte psíquica es más abstracta, pero igual de importante que entender: “Dos mentes jamás se unen sin que, por consecuencia, creen una tercera, invisible, intangible fuerza que pueda conectarse a una tercera mente”, explica Hill.

Para ilustrar mejor el concepto, él compara el cerebro humano con una batería.

Al igual que un grupo de baterías eléctricas producirán más energía que una sola batería, un grupo de cerebros coordinados producirán más energía de pensamiento que un solo cerebro. Y así como diferentes baterías proporcionarán diferentes niveles de energía en función de la capacidad de sus celdas, algunos cerebros son más eficientes que otros.

“Con esta metáfora se hace inmediatamente obvio que el principio de La Mente Maestra guarda el secreto del poder ejercido por los hombres que se rodean con otros hombres de cerebros”, escribe Hill.

Carnegie, cuyo grupo de Mentes Maestras consistía de unos 50 hombres, no era el único que aprovechaba el poder de las grandes mentes que trabajan juntas para hacerse ricos.

“Analiza la historia de cualquier hombre que haya acumulado una gran fortuna, y muchos de los que hayan acumulado fortunas modestas, y encontrarás que, consciente o inconscientemente, emplearon el principio de ‘La Mente Maestra'”, escribe Hill.

Hill da el ejemplo de Henry Ford, otro millonario que se hizo a sí mismo, que superó la pobreza y el analfabetismo para convertirse en uno de los hombres más ricos de Estados Unidos, en gran medida debido al hecho de que se rodeó de personas ricas e inteligentes.

Llegamos a ser como las personas con las que nos asociamos, es por eso que los ricos tienden a asociarse con otros que son ricos.

Publicado originalmente en blog.reibox.com

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