Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

El arte del… regateo

Por Adina Chelminsky | Publicado en Negocios | 25 de mayo, 2016

regateoLos emprendedores pensamos que las habilidades más necesarias para tener éxito en los negocios son aquellas de la economía digital o las últimas tendencias de las escuelas de negocios del siglo XXI. Falso.

Como bien dice el dicho: “Por más que cambian las cosas, más iguales permanecen.”

Hay habilidades, técnicas (¡o serán artes?) que se han dado desde el inicio de los tiempos en los negocios y que siguen siendo tan importantes como cuando los emprendedores abrían puestos en el mercado… no en el “mercado digital” sino en el mercado de frutas y verduras.

Hablar de regateo (una manera de llamar a la insistente negociación por obtener un mejor precio) puede parecer ridículo, incluso apenante. Pero tanto empresarios como consumidores particulares, es una actitud que tenemos que retomar.

El regateo no habla de malas prácticas de negocios o de malos modales sino de retomar el poder que tenemos como consumidores (nuevamente, ya sea en lo particular o como empresas) para poder obtener mejores beneficios y precios más atractivos.

Cada peso que te ahorras es un peso menos en el renglón de costos que puedes aprovechar tú o que puedes compartir con tus propios clientes.

Es cierto que la manera de comprar hoy en día hace más difícil el trámite, es imposible entrar a un estire y afloje con la lectora de código de barras de la papelería o en un sitio web, pero es un hecho que desaprovechamos muchas de las oportunidades que existen para pagar menos.

El regateo vuelve a estar de moda, no sólo por exigencia del consumidor, quien cada vez tiene mayores necesidades y menores presupuestos, sino como arma que utilizan las empresas que te venden (o tus proveedores) para ofrecer un valor agregado y conseguir la fidelidad de sus clientes. Estudio tras estudio demuestra que en muchos lugares, como hoteles, tiendas especializadas y proveedores de servicios, es posible obtener descuentos sustanciales, y/o mejores condiciones en la compra, con tan sólo pedirlas.

Hay cosas que el dinero no puede comprar, todo lo demás negócialo

Unas reglas para aprender a regatear como experto:

1. Parte del punto que todo precio está sujeto a negociación. Si te da pena, piensa en qué es lo peor que puede pasar si pides un descuento. Te darás cuenta que las consecuencias negativas de hacerlo son prácticamente nulas. El NO ya lo tienes asegurado, busca el SÍ.

2. La fidelidad tiene sus beneficios. Es mucho más probable que te den un descuento si saben que eres un cliente frecuente. En la medida de lo posible y de lo rentable busca que tus proveedores sean personas de carne y hueso y no a través de una pantalla o de una forma masiva de compra. Si te conocen, es más probable que te “consientan”.

3. Haz tu tarea, compara precios de antemano para que puedas llegar a pedir reducciones en el precio con bases reales y conocimiento de causa. Puede parecer una actividad innecesaria, entre las otras miles que se tienen en la empresa, pero no la desaproveches. Por lo menos busca hacerlo en tus compras más importantes.

4. No todo es dinero… Si no consigues que te reduzcan el precio, lucha por mejores condiciones ya sea en el pago, mejor plazo, o en la compra, un upgrade o servicios adicionales.

5. Ofrece algo a cambio. Si es posible, ofrece pagar con efectivo en vez de con tarjeta de crédito, o plazos más cortos de crédito…

6. Enfría tu sangre. Entre más desesperado te vean por conseguir el servicio, menos probable será que obtengas el descuento. Finge que la compra te es indiferente.

7. Estate preparado para ser TÚ objeto de regateo. Cuando tus clientes lleguen a pedirlo, ten firmemente cuál es el mejor precio y las mejores condiciones que puedes ofrecer… y evalúa a cambio de qué (o a que tipo de cliente)
ofrecérselas.

8. Finalmente, y lo más importante, di adiós a la pena y al qué dirán. Recuerda que no es cuestión de que no puedas pagar lo que estás comprando sino de demostrar que no estás peleado con tu dinero. No es por casualidad que son justamente los hombres más ricos del planeta de quienes se cuentan las historias más inverosímiles de regateo.

Fuente: dineroenimagen

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