Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
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- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Deuda de gratitud por Robert Kiyosaki

Publicado en Educación Financiera | 1 de julio, 2011

Robert KiyosakiPor Robert Kiyosaki

Cuando era niño, mi padre pobre me dijo: “La deuda es mala.” Él pasó la mayor parte de su vida evitando la deuda, la tomaba solamente en situaciones de emergencia. “Eso es para lo que son las tarjetas de crédito” decía. También trabajó duro para pagar su hipoteca y ahorraba dinero para comprar las cosas siempre en efectivo.

Mi padre rico, estaba de acuerdo con mi pobre padre, hasta cierto punto. “Algunas deuda son malas,” decía mi padre rico. “Pero algunas deudas son buenas también“, añadió. Para mi padre rico, tomar deuda sólo en casos de emergencia era la peor deuda de todas.

Él creía que tomar deuda en casos de emergencia era señal de una inteligencia financiera pobre. Mostraba que estabas viviendo de salario en salario, lo que significaba que probablemente no tenías muchos activos y que probablemente tenías muchos pasivos.

Mi padre rico también creía que era bueno comprar con efectivo pasivos como coches, televisores, etc. en lugar de financiarlos. Estaba de acuerdo en que la deuda era mala cuando se utiliza en artículos de lujo que perdían valor con el tiempo. Pero se diferenciaba de mi padre pobre porque creía en usar la deuda buena para crear dinero en efectivo para esas cosas y más, mientras que mi padre pobre creía en ahorrar y gastar.

Mi padre pobre ahorraría dinero y entonces lo gastaría. Mi padre rico pediría dinero prestado que ganara dinero para él para gastarlo muchas veces más.

Aunque no lo sabía en ese entonces, mi padre rico me estaba enseñando una lección fundamental que los ricos sabían sobre el dinero, que la deuda puede hacerte rico, si es deuda buena.

Deuda Buena vs. Deuda Mala

Actualmente, muchas personas están viviendo con las viejas reglas del dinero, las reglas de los pobres y la clase media. Ante la incertidumbre, las personas están ahorrando dinero, sentados en un montón de dinero en efectivo esperando a que la situación se estabilice. El problema con esta estrategia es que los ahorradores son perdedores, porque mientras la Reserva Federal imprime cantidades récord de dinero (la cantidad base de dinero en circulación ha aumentado tres veces desde el 2008) los ahorros pierden valor, especialmente cuando la inflación llega y crece más rápido que los intereses pagados por los ahorros.

Otros, los financieramente inteligentes, están haciendo un montón de dinero y pidiendo prestado más. ¿Por qué? Las tasas de interés están al nivel más bajo de la historia y muchos activos están a precios de ganga.

El inteligente financieramente entiende que puede pedir dinero prestado a tasas de interés baratas y usar ese dinero para comprar los activos que le proporcione un cash flow que cubra el pago de la deuda y gastos, y le ponga dinero en su bolsillo cada mes.

Tanto los inversores particulares como las grandes compañías están haciendo crecer su deuda buena mientras escribo. Como Wall Street Journal informa, “Los bancos han prestado 66,6 mil millones de dólares este año a 5 años. Préstamos corporativos con grado de inversión, algunos de los más grandes disponibles, casi 25 veces la cantidad del mismo período del año pasado, según Dealogic. Incluso las empresas con ranking “Basura” han incrementado su deuda a niveles record.”

Traducción: El dinero es barato así que las empresas lo están aprovechando.

El poder de la deuda buena

Mi definición simple de deuda buena es: Deuda que pone dinero en tus bolsillos en vez de sacarlo. Por ejemplo, si voy a utilizar deuda en una oportunidad de negocio, no voy a tomar la oportunidad a menos que el cash flow del negocio pague mi deuda y los gastos, y me proporcione un buen rendimiento.

Esto asegura que cada mes entre dinero a mis bolsillos, ofreciéndome un ingreso permanente que me permitirá disfrutar de los pasivos.

Lo mejor sobre la deuda es que me permite apalancar mi dinero en efectivo existente en muchos activos.

Por ejemplo, en bienes raíces, puedo comprar propiedades de inversión con deuda. El banco me dará un préstamo por el 80 por ciento del precio de compra, mientras que yo sólo tengo que usar el 20 por ciento de mi dinero (o el de alguien más). Mi trabajo es encontrar una oportunidad de negocio que le pague al banco el interés del 80 por ciento, y que me siga proporcionando un rendimiento decente de mi 20 por ciento.

Así que usando un poco de matemáticas, si tengo $ 100.000 en efectivo, podría comprar una propiedad de $ 100,000 que me de $ 800 al mes de cash flow, un poco más de 9 por ciento de rendimiento anual.

O podría usar deuda buena para comprar cinco propiedades de $ 100.000. El banco me prestaría $ 80,000 para cada inmueble y así podría dividir mis $ 100.000 en cinco pagos iniciales de $ 20.000. A un 5 por ciento de interés, el pago de los préstamos sería de alrededor de $ 500. Por lo tanto, mi cash flow por cada propiedad sería de $ 300 por mes ($ 800 en alquiler – $ 500 en pago de la deuda = $ 300 por mes) para un total de $ 1,500 ($ 300 x 5 = $ 1,500) por mes, una rentabilidad del 18 por ciento anual.

Entonces puedo usar los ingresos de mis propiedades ya sea para invertir en más activos o comprar algo lindo para mí o para Kim sabiendo que más dinero entrará el próximo mes de mis inversiones. En lugar de ahorrar y gastar como mi padre pobre, yo invierto y gasto como mi padre rico.

Ese es el poder de la deuda buena. Y por esa lección, tengo una deuda de gratitud con mi padre rico.

Fuente: http://richdad.com/Resources/Rich-Dad-Blog/May-2011/Debt-of-Gratitude.aspx

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Comentarios

  1. 1 4/08/2011 - higinio:

    no todos tenemos el habto de ahorrar e invertir , muy bueno el comentario por favor mas articulos sobre educacion finaanciera

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