Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Descubre por qué lo que crees determina lo que consigues

Por Kim Kiyosaki | Publicado en Educación Financiera | 15 de abril, 2016

Kim KiyosakiHace un tiempo, Robert y yo pasamos una semana en Canyon Ranch en Tucson, Arizona. Canyon Ranch es un conocido resort de salud y fitness. Fuimos allí para recargar nuestros cuerpos y espíritus.

Si bien fui al resort para aprender sobre salud y fitness, aprendí una valiosa lección de vida.

Todos tenemos un prejuicio

Mientras trabajaba con un experto en fitness, este me preguntó sobre mis hábitos alimenticios. Le dije que suelo comer dos comidas al día: desayuno o almuerzo, y cena. Le expliqué que a veces miro el reloj, veo que son las 18:00, y me doy cuenta de que no comí nada en todo el día.

“Comer simplemente no es una prioridad para mí”, le dije.

Me miró un poco de desaprobación y dijo: “Tienes que comer tres comidas al día.”

Por supuesto, ya escuché eso antes. “Mi creencia es que si como tres comidas al día, voy a subir mucho de peso”, le dije.

Él se rió, “Tienes que comer más en el día cuando estás activa, como en la mañana y temprano en la tarde, y menos en la cena cuando estás menos activa.”

Como soy una persona muy activa, pasó a explicarme que si no como lo suficiente, entonces mi cuerpo en lugar de quemar grasas, quemará músculos, y nunca tendré el nivel de condición física que podría.

Yo todavía estaba defendiendo mi creencia, un prejuicio, de que tres comidas al día sólo se convertirían en kilos. Pero como estaba en el Canyon Ranch por mi salud, decidí que podría darle una oportunidad al asunto.

Escucha al experto

Durante siete días, me presenté fielmente tres veces al día en el comedor. Yo no escatimo, en ningún lado. Comí tres comidas completas al día.

Algo que noté de inmediato fue que mi energía estaba mejor. Estaba menos mal humorada por las mañanas, y tenía más vitalidad durante todo el día. Me apegué al programa y, al final de los siete días, no sólo no había subido de peso, sino que había perdido un par de kilos.

Escuchar al experto en vez de a mis prejuicios me ayudó a alcanzar metas que nunca habría podido lograr por mi cuenta.

Malas Creencias = Malos Resultados

El punto en esta historia es que tenía una creencia fija que en realidad me impedía avanzar y lograr mis metas de salud.

Aunque escuché desde que era niña que debía comer tres veces al día, nunca creí que los beneficios fueran reales. Tenía la información, pero no fue hasta que realmente la apliqué (y comí las tres comidas al día constantemente) que tuve la experiencia y el conocimiento verdadero de lo que funcionaba mejor para mí.

Obviamente, esta simple verdad se puede aplicar a cualquier situación en nuestras vidas. Entonces, la pregunta es: “¿Qué creencias te están impidiendo lograr tus metas, y qué vas a hacer al respecto?”

Entre más rápido y más a menudo apliques lo que estás aprendiendo, más rápido tendrás los resultados y la comprensión de lo que funciona mejor para ti cuando se trata de dinero y tu estilo de inversión.

Publicado originalmente en blog.reibox.com

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Comentarios

  1. 1 15/04/2016 - juan carlos:

    excelente tema de reflexión que señala Kim en esta nota
    y es verdad muchas veces nos condicionamos mentalmente de una forma predeterminada que nos impide adaptarnos a los cambios que debemos tomar dada las circunstancias que afrontemos y eso marca una diferencia sustancial , pienso que cada día es una nueva oportunidad para hacer lo que tengamos que hacer , corregir lo que debamos corregir y cambiar lo que debamos cambiar, el aprendizaje es continuo y para lograrlo debemos vaciar nuestra mente para adquirir el nuevo conocimiento que esta por llegar, debemos dejar de ser rígidos cuando lo que debemos es ser flexibles .
    feliz días a todos.

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