Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Descubre como superar una infancia terrible

Publicado en Desarrollo Personal | 25 de junio, 2011

SlumdogNo tienes que ser una víctima toda tu vida

Nota del editor: Tracy McMillan es escritora de cine y televisión, recientemente para Mad Men de AMC. Sus memorias, ‘I Love You and I’m Leaving You Anyway’ (Te amo pero de todas formas de dejaré), es una historia real, victoriosa, cómica y trágica sobre cómo una mujer aprendió a amarse sin importar lo que ocurriera.

La autora Tracy McMillan sabe un par de cosas sobre superar una mala niñez. Su padre era un proxeneta, narcotraficante y delincuente que pasó la mayor parte de la vida de su hija tras las rejas.

Su madre, una prostituta, la regaló. Ella resumió, en 7 pasos, cómo fue capaz de superar una terrible niñez. El texto, publicado en Oprah.com, invita a no ser una víctima toda la vida, pese a lo difícil que haya sido la infancia.

Crea una historia nueva

Para mí, hay dos formas de ver la historia de mi infancia.

En una soy una persona tan poco querida y tan poco deseada, que mi propia madre me regaló.

En la otra, nací, eché un vistazo a mi madre prostituta y a mi padre criminal, y me dije: “Puedo ser mucho mejor que esto, agarra tus cosas porque ya nos vamos”.

En la primera soy una víctima, y en la otra tengo el poder. Adivina cuál me llevó a estar en la posición que estoy ahora.

Culpar te genera más de lo mismo

Culpar a alguien es increíble. Se siente genial, ¿o no? Se siente como que estás siendo justificado y poderoso. Como si alguien más fuera a pagar por lo que te hizo. El único problema es que, mientras sigas culpando, nada va a cambiar. ¿Por qué?: Porque para lograr que tu vida cambie, debes desear que las cosas sean distintas.

Culpar se siente bien; debes admitir que te gusta. Y si te gusta, tienes que aceptar que no quieres que cambie. Es por eso que culpar te sigue generando más de lo mismo.

Imagina que trabajas en una tienda

En ocasiones veo a mi mala infancia como un cliente revoltoso cuando imaginariamente estoy trabajando en servicio al cliente un día después de Navidad. Podría ser una escena dramática, con quejas sobre lo difícil e injusto que puede ser todo.

Lo único que debo hacer es decir: “Sí, ya entendí, veo que tiene un problema, pero en este momento estoy ocupada, así que por favor tome asiento. Estaré con usted en cuanto pueda”.

Después me pongo a hacer algo productivo que de verdad cambie mi situación, como ir a trabajar, dice McMillan.

Acepta el hecho de que algunas personas no quieren que tengas éxito

Suena duro, y lo es, pero también es cierto.

Algunos de tus familiares y amigos te apoyan dándote por tu lado en todas tus tonterías sobre lo mal que te ha ido, porque si tienes éxito, pueden ocurrir dos cosas:

1) Te irás.

2) Ellos se quedarán atrás.

Esto no significa que debas deshacerte de tus amigos y familiares, sino que debes recordar que te quieren tanto, que estarán bien si te quedas exactamente donde estás ahora.

Decídete a patear traseros

Cuando mi hijo de 13 años me dijo que odiaba la clase de Ciencias, le dije que sacar 95 en una prueba era el equivalente a decirle en el rostro a su maestro menos favorito: “Ahí lo tienes”.

En otras palabras, ‘patear traseros’ en el examen es el equivalente a jugar un videojuego. No hace falta decir que ahora saca sólo buenas calificaciones.

Canalizar tu ira te hará llegar muy, muy lejos en la vida.

Atesora tu dinero

La principal forma para poner punto final a una mala infancia es ahorrando dinero. Yo tengo una regla muy sencilla sobre el dinero: si nunca gasto todo lo que gano, siempre ahorraré dinero. Y el dinero es poder.

Todos esos comerciales que ves son un intento de las compañías ricas para que les des tu poder. ¡No lo hagas!: Piensa que cada dólar que ganas es un paso lejos de la gente y de los lugares que te han mantenido deprimido.

Obtén una ruta para repartir periódico

En quinto grado quería una bicicleta de 10 velocidades como el resto de los niños, así que comencé a repartir periódico a los 11 años. En Minnesota, en pleno invierno.

En comparación, todos los trabajos que he tenido desde entonces han sido fáciles. Aunque no todos tienen que repartir periódicos en la nieve, el punto es hacer algo que no quieres hacer.

Consigue un trabajo malo y difícil y hazlo hasta que las voces en tu cabeza dejen de decirte que ya no lo soportas. Todo lo que hagas a partir de ahí será muy simple, y tu mala infancia quedará superada. Lo prometo.

Fuente: http://mexico.cnn.com/salud/2011/04/30/no-tienes-que-ser-una-victima-toda-tu-vida

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