Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"
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Los mejores consejos para crecer como persona

¿No le salen las cosas? ¿El estrés lo domina? ¿Tiene episodios de rabia durante el día y no deja de pensar en eso que lo molestó? Este ritual puede causar un gran impacto y no requiere dinero. Salvo el punto 4, donde tendrá que buscar a alguien para conversar.

Los seres humanos somos complejos, nos comportamos de una manera según nuestras creencias y actuamos por principios o valores. A veces, podemos modificar algunos patrones para tener hábitos más saludables, por ejemplo, en la alimentación. De ahí la frase de que somos de acuerdo a la forma que nos alimentamos.

También podemos ser más saludables haciendo ejercicio. O cambiar un poco las rutinas de la mañana. Ya hemos hablado en FP de algunas buenas prácticas que hacen que usted cumpla con sus objetivos, como por ejemplo, hacer su cama a diario, por más que tenga que salir de carrera al trabajo o a cumplir con la agenda. Es que nada más aburridor que llegar a la casa y que el lecho donde usted va a restaurar a su cuerpo lo reciba en un completo desorden, con la ropa tirada, papeles, restos de comida y mil cosas.

No es por capricho que lo decimos. La ciencia se ha encargado de verificar que simples actos pueden causar un gran impacto, sobre todo en lo relacionado a los comportamientos que se tienen por la mañana. De acuerdo con Marcel Schwantes, colaborador del portal Inc.com y fundador de Leadership from the core, existe un ritual diario de 32 minutos que puede darle equilibrio a su vivir.

Parece mucho tiempo si se trata de quitarle unos minutos a esa ‘perecita’ tan chévere que se toma cualquier persona para escapar de las cobijas y salir de la cama. Pero para Schwantes, existe un camino poderoso de solo 4 pasos que gira alrededor de temas clave: dar, gratitud, respiración y crecimiento, en ese orden específico.

Claro, algunas veces pensamos que el automejoramiento no solo gira alrededor de uno como persona, sino también de lo que se espera que hagan los demás. Así que el experto dice que la mañana es un buen inicio para hacer cambios. Y el horario es perfecto para seguir estos ejercicio ya que el cerebro se encuentra recién activado, por lo tanto, tiende a percibir los beneficios de inmediato.

#1. Dese el regalo de hacer un favor de 5 minutos

El adagio popular señala que ‘es mejor dar que recibir’. Es cierto y no tiene que relacionarse directamente con el dinero. Un reporte de Harvard Business School concluye que las recompensas emocionales son las mejores cuando nuestra generosidad se conecta con otras personas. ¿Cuál es el límite? En la conexión entre quien da y quien recibe se generan grandes beneficios sicológicos y potencia la felicidad.

Una de las mejores maneras de dar algo sin necesidad de gastar dinero es hacer el ‘favor de los cinco minutos’. Esta rutina fue inventada por el profesor Adam Grant en su libro récord en ventas ‘Dar y tomar’, donde decía que había que hacer favores que tomaban cinco minutos, sin interés alguno, sin preguntar ni esperar nada a cambio y sin intereses.

Ejemplos de estos favores de 5 minutos incluyen: compartir el conocimiento, hacer presentaciones, servir como referencia para alguien o recomendar a una persona en LinkedIn, Yelp o en otras redes sociales.

#2. Escriba tres actos de gratitud

Tiempo: 2 minutos

En cada mañana y por 21 días, encuentre un sitio tranquilo que no traiga distracciones y escriba tres nuevas cosas por las que usted se sienta agradecido. No gaste más de 2 minutos en este ejercicio. Quizá haya algo en sus compañeros de trabajo, un proyecto reciente que haya impactado en su organización o un avance en su carrera profesional. No lo olvide, hágalo por 21 días seguidos.

La razón: el sicólogo positivo Shawn Achor, autor del libro récord en ventas de New York Times ‘The Happiness Advantage’, citó una recopilación de investigaciones donde decía que cuando entrena la mente para encontrar cosas positivas en lugar de las negativas, y lo hace durante 21 días, es una actividad específica que le enseñará el optimismo. Y no es un chiste. Achor dice que esto mejorará significativamente su optimismo en los próximos 6 meses.

Duración de la rutina diaria: 7 minutos.

#3. Haga ejercicios diarios de respiración anti estrés

Tiempo: 5 minutos

¿Ha sentido tensión y estrés cuando se aproxima la fecha de un evento o la entrega de un proyecto? ¿Quizá se ha sentido enojado o ansioso de algo que pasó en un día anterior? Este es el remedio para ello, cortesía de Emma Seppälä, directos de ciencia de la Universidad de Stanford del Centro de Investigación y Educación de Compasión y Altruismo y escritora del libro “The Happiness Track”.

Según la experta nuestra respiración cambia dependiendo de cómo nos sentimos: es corta y superficial cuando hay estrés, profunda cuando estamos relajados, cambia cuando suspiramos, gritamos, lloramos o reímos. Pero de acuerdo con Seppälä, la mayoría de nosotros no nos percatamos de ello y dice “así como nuestra respiración cambia de acuerdo como nos sentimos, también podemos cambiar cómo nos sentimos usando la respiración”.

Acá viene el secreto: podemos cambiar el día que tenemos si usamos los minutos que nos tomamos para salir por la puerta de la casa. Con solo tomarnos 5 minutos para mejorar la respiración se reducirán los niveles de estrés y nos sentiremos con más bienestar.

Rutina diaria en la mañana: 12 minutos.

#4. Aprender algo nuevo mientras se toma un café para conversar

Tiempo: 20 minutos

Ahora que está más tranquilo y en paz con usted mismo y listo para iniciar el día, piense en alguien con quien se tomaría un café antes de entrar a la oficina. ¿El propósito de esa charla con café? Absorber el conocimiento y aprender algo nuevo de esta persona.

Las mejores conversaciones que se tienen en la vida es cuando se inician aprendiendo algo de lo que otras personas hacen, cómo lo hacen y por qué. La gente ama hablar de sí mismas y si usted es lo suficientemente listo, las dejará hablar de eso.

Entonces, propóngase ser esa persona que hace ese gesto de “Yo quiero aprender de ti”. Eso hará que usted sea alguien mejor y la otra persona agradecerá la oportunidad y se lo pagará más adelante. ¿Quiere ir más allá? Busque a alguien considerablemente más joven (un millennial si usted es un adulto de la generación X o un ‘boomer’) que traiga un valor real a su trabajo o un área en la que usted no esté familiarizado, y verá que aprenderá mucho de esa persona.

Tiempo total de la rutina: 32 minutos.

“Haz las cosas correctamente, aunque nadie te esté observando. Eso se llama integridad” – C.S. Lewis

Yokoi Kenji, nacido en Colombia pero de padres japoneses, ha vivido inmerso en la cultura latina y al mismo tiempo japonesa. Recientemente vi un video de una de sus conferencias en el que habla sobre la integridad. No pude quedármelo para mi y decidí compartirles el mensaje tan profundo, claro e indudablemente necesario para nuestra comunidad.

Es urgente que todos nos detengamos y resuenen esas palabras en nuestro interior: ¿Vivo verdaderamente la integridad? ¿Soy una persona íntegra? Porque no podemos seguir exigiendo ni esperando un país, sociedad, maestros y políticos íntegros, si yo tampoco contribuyo a la integridad de mi país.

“El chino“ cómo le llaman en Bogotá comienza la conferencia contando una historia personal que lo dejó marcado. Una noche, el iba corriendo a punto de esquivar carros y cruzar un semáforo que estaba en rojo, el pensó: No viene carro, no viene nadie, nadie me ve, entonces me lo cruzo.

Cuando llegó al punto del cruce, se detuvo porque estaba una persona. Esa persona era su padre. Comenzó a regañarlo y decirle que se detuviera, mientras el chino le decía que era ilógico que no se pasara si ningún policía ni nadie lo estaba viendo. Su papá le contestó: “Yo me estoy viendo.” Y es que usted puede engañar a su esposa, a sus hijos, al policía, pero no puede engañarse a usted mismo.

Y es que la integridad se vive las 24 horas del día, 7 días a la semana. Resuenan en mi las palabras del famoso “chino” cuando repite: “No vale la pena hacer trampa. Si usted hace trampa, ya no esta jugando, eso ya no vale.” Nuestros hijos aprenden el 30% de lo que les decimos, mientras que el otro 70 lo imitan de nosotros.

Y les repetimos: No mientas, mentir es malo, pero suena el teléfono, habla la comadre y le decimos a nuestro hijo: dile que no estoy. Pensamos que vivimos con honestidad e integridad, pero nuestros actos denotan lo contrario.

Hablemos de integridad. Decidámonos a ser íntegros, más allá de las “mañas” o costumbres aprendidas, de la comodidad, y decídete a hacer las cosas bien. Cuando crecemos con principios y nos esforzamos por vivirlos, comenzamos a hacernos fuertes en ellos.

Recuerda que la corrupción nace en un núcleo llamado familia, cuando abandonamos nuestros principios. No tomes cosas que no sean tuyas, no seas ventajoso, no realices ese acto que denigre tu integridad.

“Hay una gran diferencia entre ser íntegro y honesto.

Honestidad habla de lo que yo hago, integridad habla de lo que yo soy; Honestidad habla de lo que yo digo, integridad habla de lo que yo pienso; Honestidad habla de mis actos públicos, integridad habla de lo que yo hago aunque nadie me esté viendo;

La honestidad es buena, pero necesitamos con urgencia líderes jóvenes que se comprometan en su integridad.” Yokoi Kenji

Dudar es a veces volver a decir que sí y renovar tu confianza.

Conocer es comprender que no sabemos nada, todavía…

Irse a veces es escogerse a uno mismo y no huir aunque lo parezca. Porque lo que realmente importa es hacer lo que sientes que te debes sin tener que demostrar nada…

En ocasiones, llorar es pura alegría y reír un acto de hipocresía que te llena de amargura y te vacía por dentro.

Decir que no es amar y alejarse la mejor manera de soltar y dar libertad.

No siempre el reto es llegar a la meta, a veces es tan sólo encontrar el camino. No siempre el miedo nos obliga a desaparecer, a veces, nos empuja a atacar y nos llena de rabia.

No hay noche más larga que la propia noche. Que la noche del que se niega a ver la mañana y abrir los ojos y despertar. De hecho, no hay más noche que la decidimos quedarnos dentro.

El fuego a veces quema y otras calienta.

El miedo a veces es el muro con el que topan tus sueños y otras el muro que aprendes a saltar para seguir con más ganas.

Nada es lo que parece, sólo depende de los ojos con que miramos el camino… Para el que tiene ganas de seguir todo lo que encuentra es una señal que le ayuda a trazar un mapa… Todo es una herramienta con que fabricarse un destino más rápido y una solución más fácil. Para el que sabe motivarse a sí mismo., todo es un mensaje de aliento… Para el que decide que el mundo le es adverso, todo lo que encuentra es un obstáculo.

Para el que está convencido de que todo tiene sentido siempre hay una explicación que le lleva a sí mismo… Para el que confía siempre hay una voz que le guía.

Para el que siempre llora, no hay sol que brille. No hay lluvia que cese ni viento que no intente arrancarle la risa. No hay mano que se le tienda que no sea una mano enemiga.

Para el que siempre sueña no hay realidad por sórdida que sea que suponga un escollo insuperable.

Para el que ama dar, siempre hay alguien que necesita. Para el que sufre por perder lo que tiene, siempre hay alguien que querrá robarle la vida.

El que se permite escuchar su propia voz descubre que ha estado guiando su camino siempre, pero que a veces no ha podido escucharla porque estaba ocupado oyendo la voz de su ego que intentaba ahogarle en un mar de quejas.

Para el que se lamenta nunca se acaba la pena… Para el que acepta cada paso, nunca hay nada de lo que lamentarse y todo es sorpresa.

No hay una sola realidad, hay realidades infinitas esperado que escojamos una para vivirla. A cada paso, tiramos del hilo y ponemos en marcha un mecanismo para que un futuro se convierta en presente.

Siempre decidimos, incluso cuando nos negamos a responder a nuestras grandes preguntas y dilemas… A veces, nos cuesta tanto hurgar en nuestros miedos y oquedades por si encontramos algo demasiado oscuro, que nos dedicamos a intentar enmendar las vidas de los demás… Incluso entonces, estamos decidiendo sobre nuestra vida, porque escogemos que no nos importe lo suficiente como para trabajar en ella y cambiar lo que no nos hace felices.

Cuando decidimos bailar, hacemos que exista la música.

Cuando escogemos reír, el mundo empieza a ser divertido.

Cuando elegimos que no importa lo que dicen de nosotros otras voces, esas voces desaparecen o callan.

Cuando abrimos los ojos, creamos la realidad de aquello que hace un instante estaba en nuestra cabeza.

Cuando empezamos a andar, dibujamos el camino.

A cada instante, creamos un universo paralelo en el que podemos sumergirnos y vivir de otro modo… Lo que deseas siempre está en ti… A veces, llega a ti para que sepas que te estabas privando de vivirlo… Otras para que te des cuenta de que no era lo que esperabas…. Y sí, a veces no llega porque en tus pensamientos hace tiempo que has decidido que no lo mereces y lo has apartado de ti.

Este libro que es tu vida lo has escrito tú y, a menudo, te enfadas y te pones a arrancar páginas y culpas a otros de los diálogos y de las historias que hay en él… En lugar de mirar en tu interior y descubrir qué voz dicta tus palabras y ponerte a escribir de nuevo, desde tu verdadero ser, desde esa parte de ti inmensa que se ama y decide convertirse en su aliado y no su enemigo.

Tirar la moneda al aire para que decida cara o cruz sólo sirve para descubrir en el último momento cómo deseas realmente que caiga. Y cuando lo sepas, puedes tomar las riendas y decidir que dejas de usar monedas y excusas, que dejas de retardar el momento de salir del sueño y vivir en esa nueva realidad en la que dejas de ponerte la zancadilla… 

Para el que hoy se ha despertado pensando que el día será maravilloso, no habrá contratiempo que le contradiga… 

21. Todas las personas tienen fallas y deficiencias.

Idolizar o demonizar es, una vez más, dividir. Todos somos humanos, y eso está bien.

22. El miedo impide la conexión. Para otros y tu más alto yo.

El miedo es el puño cerrado. Siempre sea la mano abierta.

23. La curiosidad mantiene el éxito.

Acércate a cada momento con ojos nuevos.

24. La simplicidad es velocidad. En todos los aspectos de la vida.

Desorden. Limpiar. Aprecia el espacio

25. No puedes moverte más allá de tus limitaciones por tu cuenta.

El sufrimiento es co-construido. Todos estamos conectados en su creación y ruina.

26. Está bien no estar bien. Y está bien pedir ayuda.

Practica la autocompasión. Encuentre un entrenador o terapeuta para participar en el autodesarrollo real.

27. Los hábitos y rutinas pequeños sostienen el crecimiento y priorizan la salud.

Son las pequeñas cosas que cuentan: sueño, ejercicio, nutrición, organización.

28. No alcanzar su potencial proviene de hacer lo que es cómodo.

Con tantas pantallas estimulantes y comidas excesivamente indulgentes, es fácil sentirse complaciente.

29. El crecimiento es el resultado de ir más allá de tu zona de confort.

Y generalmente es incómodo.

30. Solo ves cambio cuando ves en el pasado. Entonces pausa más frecuentemente.

Meditar. Encuentra la quietud. Y reflexionar para ver el panorama general.

31. Ser es más importante que hacer.

La presencia atrae la abundancia.

32. Tu mente se siente joven. Tu cuerpo no. Cuídalo.

Necesita información de calidad para mantener la producción de calidad.

33. Tu perspectiva no es la única respuesta correcta.

Vivimos en una multiplicidad de verdades.

34. El no saber conduce a descubrimientos mayores que pensar que lo sabes todo.

Un vaso lleno no puede contener agua dulce.

35. Mientras que el conocimiento proviene de la mente, la inteligencia proviene del corazón.

Permita que su intuición también tenga voz.

36. Tu necesidad de validación a menudo se produce a expensas del cumplimiento.

Si ya estás completo, no necesitarás confirmación.

37. La confianza real proviene de la congruencia. No es una buena ropa.

Sé tú mismo sin disculpas. Eso genera confianza, que no se puede comprar.

38. Practicar lo que predicas es más difícil (y gratificante) que la hipocresía.

Se diferente a la multitud.

39. Vivir desde el corazón en lugar de la mente conduce a una mayor felicidad.

Cuando los dos están en conflicto, ve con el corazón.

40. El amor es lo que nos conecta a todos. Sintiéndolo más frecuentemente conduce a una vida mejor.

Y espero que al leer este artículo, haya encontrado al menos una cosa que resuene con su experiencia y lo ayude en su viaje.

¿Quién no querría despertarse sintiéndose un poco más animado y mentalmente más fuerte, listo para dominar el día siguiente?

Muchos de nosotros tenemos dificultades para hacerlo realidad.

No importa lo que hagas, despertarte un poco más alerta y mentalmente preparado para tu día puede tener grandes beneficios. Estás más dispuesto a abordar problemas difíciles, responder a esos problemas es mejor, y tienes más claridad y un mayor enfoque para lidiar con lo que sea que te depare la vida.

Si bien no hay un solo secreto para despertar mentalmente fuerte, en mi experiencia como madrugador, he encontrado varias técnicas que funcionan de maravilla.

Me levanto todos los días y pienso, ‘¡estoy respirando! Es un buen día.’

– Eve Ensler

1. Obtén la cantidad correcta de sueño

Fácilmente, el aspecto que más se pasa por alto al despertar agudo y preparado, obtener la cantidad adecuada de sueño para tu cuerpo va más allá de la sabiduría convencional.

La ciencia del sueño ahora cuenta con más de dos décadas de investigaciones respaldando afirmaciones de que el sueño es fundamental para la salud física, afectando las funciones corporales que van desde el rendimiento cerebral hasta el enfoque.

Entonces, ¿cuánto sueño necesitas? Si eres como la mayoría de las personas, unas ocho horas te irá bien. Sin embargo, la respuesta más técnica es entre 6 a 10 horas dependiendo de tu cuerpo.

Por lo tanto, es importante tomarse el tiempo necesario para realizar un seguimiento de cómo se siente tu cuerpo después de despertarte con varias horas de sueño hasta que encuentres el equilibrio adecuado.

2. Adopta una rutina nocturna

Esta es fácilmente una de las partes más importantes de prepararte para despertarte energizado y mentalmente fuerte. Al utilizar la combinación correcta de rituales nocturnos, puedes poner tu mente en el estado correcto para obtener un sueño de alta calidad y configurar tu subconsciente para darte un pequeño impulso cuando te despiertes.

Una rutina nocturna efectiva incluye cosas tales como meditación, lectura, diario y gratitud. Realmente, sin embargo, cualquier cosa que te tranquilice y te ayude a ponerte en el estado mental correcto antes de acostarte funcionará bien aquí.

3. Revisa los objetivos del mañana y cómo eso se conecta con tu visión

Me he levantado temprano durante aproximadamente siete años, comenzando alrededor de las 6:30 AM y trabajando hasta las 3:00 AM en un punto durante más de un año (aunque volví a las 4-5: 00 AM porque eso también fue áspero).

Y, durante ese tiempo, una de las maneras más efectivas que he encontrado para ayudarme a salir de la cama listo para enfrentar mi día es reflexionar sobre mis objetivos para el día siguiente y cómo se conectan con mi visión más amplia. Al hacerlo, dejas caer esos pensamientos e ideas en tu subconsciente justo antes de acostarte, donde hierven a fuego lento hasta que te despiertas.

Puedo dar fe del hecho de que, al usar esta técnica, siempre me despierto automáticamente y estoy más alerta que cuando no la uso. Específicamente, parece contrarrestar el efecto “zombie” que nos sucede cuando nos despertamos. Ya sabes, cuando estás casi con muerte cerebral y no puedes poner dos y dos juntos, y mucho menos recordar por qué tienes que despertar temprano.

4. Deja el día atrás

Le sucede a lo mejor de nosotros. Nos metemos en una pelea con nuestro mejor amigo, cónyuge o miembro de la familia o tenemos un día difícil en el trabajo y nos acostamos frustrados.

Acabas de acostarte exhausto y agotado emocionalmente, tan agotado que prácticamente está garantizado que no querrás levantarte cuando suene la alarma.

En su lugar, trata de resolver los conflictos antes de acostarte lo mejor que puedas. Esto no solo tienes que ser entre tu y otra persona, también puede significar llegar a un acuerdo con algo interno (ya sea porque la persona no está cerca o es realmente un asunto interno) para que puedas resolver tu mente antes de acostarte.

Digamos que los prejuicios son opiniones o creencias negativas con respecto a los demás.

Responden a tu marco vital, cultural y personal con el cuál analizas tu realidad y la de otras personas. A veces somos tan leales a ése marco de aprendizaje que podemos caer en juzgar, lo que se salga de ése paradigma.

Hablamos de estereotipos sociales negativos que calan muy adentro e influyen en la forma en la en que también las personas nos ven e interactúan con nosotros.

Todos tenemos prejuicios y reaccionamos a situaciones y personas en base a ciertas expectativas que pueden estar en lo cierto o no.

Ser más flexible y abierto a la diversidad aumentará tu inteligencia emocional pero sobre todo tu capacidad de respetar y valorar la riqueza de la diversidad.

Hoy te presento unos ejercicios sencillos y profundos para ayudarte a “abrir tu mente y corazón”:

1. Descubre y reconoce tus propios prejuicios

Primero.

Date cuenta de cuando, dónde, cómo y con quién saltan las chispas del rechazo dentro de ti.

• Ante formas de pensar, sentir o actuar distintas a las tuyas.
• Ante el aspecto físico o estético de alguien.
• Ante el género, profesión, orientación sexual, religión, edad o raza.
• Ante una “tribu social” o grupo determinado de personas.
• Ante determinadas actividades sociales.
• O cualquier otro que no esté aquí

Segundo.

Pregúntate en qué te basas para pensar así, cuánta información tienes para sostener esas opiniones, cuál es tu respuesta emocional ante estas situaciones o personas y si existe algún beneficio para ti manteniendo ésa actitud.

Indaga en si tienes algo en común con respecto a lo que estás pre-juzgando o qué falsas creencias podríais estar compartiendo. Es muy revelador…

Seguimos.

2. Ten en cuenta tus propios miedos

Nadie es perfecto y si indagas en tu interior encontrarás una emoción básica que quizá no tenga que ver con las personas que observas sino con heridas tuyas del pasado sin resolver.

¿Qué ves fuera que rechazas dentro de ti? Revisarlo es difícil pero muy transformador.

Una vez escuché a Borja Vilaseca contando una metáfora de Wayne Dyer, preguntán al público en una conferencia:

– ¿Qué pasa si exprimes una Naranja?….

– “Sale zumo de naranja ¿no?”

– ¿Y si exprimes un limón?

– … ¡Pues zumo de limón!

Lo mismo ocurre contigo, lo que expresas fuera, “lo que te hacen sentir, las personas y las circunstancias”, también es tuyo.

Si te criticas y exiges salvajemente es más probable que fuera lo hagas también.

Y es curioso como entonces también recibes de tu entorno “el mismo zumo”, que confirmará tus creencias sobre cómo es supuestamente tu entorno.

Ahora sabes, que tu realidad, empieza por dentro.

Sentirse bien con uno mismo es clave para luego poder aceptar a los que, según tus esquemas, son diferentes.

3. Ponte y exponte al lugar del otro

Es una decisión personal y también la única manera de que cuando presencies determinadas personas o situaciones tengas una actitud más neutra.

Si te pusieras en sus zapatos:

• ¿De qué manera percibes la realidad?
• ¿Cuál es tu intención con las conductas que tienes?

Y luego vuelve a ti:

• ¿Cómo te sentirías si recibieses tú la misma oleada de pensamientos, palabras y emociones de alguien que te juzgase?
• ¿Qué beneficios tendría pensar de otra manera?
• ¿En qué cambiarían las cosas en tu vida?

Y sobre todo:

• ¿Qué te aporta ser empático justo con las personas, actitudes o formas de ser que etiquetas?

Puede sonar raro pero exponerse a entornos distintos a los habituales es una experiencia de los más enriquecedora.

4. Y ya de premio: reconoce y valora al otro

Aprendiendo a escuchar, sentir y respetar otras formas de actuar nos hace más dúctiles, comprensivos y en el fondo mucho más contributivos a la sociedad.

Si te das cuenta que tu entorno más inmediato es siempre el mismo, se hablan de los mismos temas y todo gira entorno a lo mismo, planteate salir de las zona de confort para aprender a mirar la realidad desde otros puntos de vista.

En definitiva no sólo te aportará más conocimientos sino también la oportunidad de aprender de otras culturas y desarrollar tu libertad y poder personal más allá de “lo pre-establecido”.

No tienes por qué comprender o entenderlo todo, o compartir tu tiempo y vida con personas y en experiencias que no se ajusten a tus valores.

Ahora, también es cierto que los valores se desarrollan poniéndolos en juego en la vida cotidiana para no quedar en una declaración de intenciones.

Así, que ¡Actúa!

¿Con qué prejuicios te encuentras que te parecen difíciles de resolver?

¿Qué acciones quieres tomar para exponerte a otros puntos de vista en tu vida?

A veces nos perdemos.

Otras veces nos distraemos.

Pero, sobre todo, a menudo nos obsesionamos tanto con el juego de la vida -todos sus objetivos, sensaciones y experiencias- que olvidamos las verdades que se encuentran en el centro de nuestro ser. Las verdades que pueden guiarnos hacia la felicidad, el éxito y la realización.

Todos necesitamos recordatorios para recordar lo que más importa. Para despertarnos de las ilusiones que percibimos. Y para revitalizar nuestra búsqueda de una vida significativa.

Y con esa intención en mente, de volver a conectarnos con la sabiduría íntimamente entretejida en la estructura de nuestra existencia, este artículo presenta 20 lecciones de vida, poderosas y controvertidas, que pueden cambiar el resto de tu vida. 

1. La felicidad no se encuentra en los objetos, el dinero o el éxito.

El placer temporal y fugaz no es felicidad. La sabiduría te mostrará la diferencia.

2. Buscar felicidad impide su logro.

La felicidad es un estado del ser, no algo que puedes adquirir.

3. El liderazgo natural proviene de la autenticidad, no del carisma.

La gente sigue, apoya y respeta a las personas que viven su verdad.

4. El dinero, la comida y el sexo son obsesiones del ego.

Y centrarse en ellos para excluir otras cosas restringe su crecimiento.

5. Quien eres en el mundo material está determinado por cómo te las arreglas.

Las personas exitosas son las que hacen frente a la incomodidad al trabajar. Las personas inteligentes son las que enfrentan el uso de la intelectualización. Y así.

6. El tiempo es tu activo más valioso. Y debes usarlo sabiamente.

Puedes morir en cualquier momento. Deja de pretender lo contrario.

7. El privilegio social es real. Negarlo es opresión en acción.

Si amas a Muhammad Ali pero odias a Colin Kaepernick, si citas con el Dr. King pero no puedes soportar Black Lives Matter, si dices “Todas las vidas importan” pero no protestas por la brutalidad policial o el complejo industrial de la prisión, debes estudiar historia y lee más sociología.

8. Todas las cosas, incluido el éxito y el fracaso, flujo y reflujo.

Cada experiencia, no importa cuán buena o mala, cambia.

9. Todo positivo contiene un negativo.

Yang. Demasiado de algo bueno puede ser problemático.

10. Todo negativo contiene un positivo.

Yin. Ejemplo: aprender de la falla.

11. Ver a las personas o cosas como buenas o todas malas impide el crecimiento.

Eso se llama división, un mecanismo de defensa primitivo.

12. Los libros de autoayuda te hacen sentir mejor pero no crean resultados duraderos.

Si lo hicieran, el mundo sería un lugar mejor.

13. No importa cuán grande seas, siempre habrá alguien mejor.

Esta es la naturaleza de la relatividad.

14. La comparación social, ya sea positiva o negativa, siempre conduce al sufrimiento.

Apreciese a usted mismo Aprecie a los demás No compares los dos.

15. Centrarse en la frustración y el dolor solo aumenta su longevidad.

Si lo buscas, lo encontrarás.

16. Retener los sentimientos amplifica su poder.

Al contrario de la opinión popular, la supresión no hace que las cosas desaparezcan.

17. Expresar tus emociones conduce a relaciones más satisfactorias.

Compartir es demostrar interés.

18. La mayoría de las personas no tienen el valor de vivir de acuerdo con sus valores.

Es mucho más difícil de lo que piensas

19. Todos temen el juicio. Es la forma en que respondes lo que importa.

¿Sobrecompensas para pretender que no tienes miedo? ¿Te vuelves pequeño y esperas que desaparezca? Dale un poco de pensamiento. 

20. Tu pasado influye en tu presente. Tratar con él.

No me refiero a ignorarlo. Quiero decir, encontrar un terapeuta y trabajar en eso. Aprende y entiende por qué los patrones se repiten. Y luego superarlos.

El título de este artículo, es el objetivo al cual quiero llevarte con este blog.

A que quieras ser mejor. A que desees ser más, tener más y lograr más en la vida.

No vale la pena conformarse con lo poco que hay ahora, y no es natural en un ser humano desear quedarse con lo que tiene, sin anhelar algo mejor.

Bien lo decía Wallace D. Wattles en su libro “La ciencia de hacerse rico”: el ser humano no puede menos, que desear ser, todo cuanto pueda ser, tener todo cuanto pueda tener, y lograr todo cuanto pueda lograr.

Y esto no podría ser menos cierto, dado que hablamos de felicidad en múltiples niveles. Se trata de que seamos felices en cuerpo, mente y alma.

Que amemos y seamos amados, que realicemos uso de las cosas que necesitemos para ser felices, y que nuestra mente esté alimentada intelectualmente en todo momento.

La verdadera felicidad, está en la plenitud, y la plenitud es bastante complicada de lograr sin abundancia. La abundancia, se manifiesta únicamente cuando tenemos con nosotros un sincero deseo de ser mejores, de alcanzar más grandes metas.

Si existen áreas en las que no quieras mejorar, o elementos de tu vida que creas que ya están óptimos, piénsalo dos veces.

Por más que hayas escrito 20 libros, aún tendrás habilidades en la escritura por mejorar. Una cosa es la madurez, y otra muy diferente el mejoramiento. Algunos creen que porque maduraron, no pueden seguir creciendo.

La madurez no es más que un nivel de vida en el que podemos hacer las cosas por nuestra propia cuenta y tomar decisiones de manera autónoma. Pero muchas personas que alcanzan este estado, no llegan a ser nada diferente al promedio.

Si quieres destacarte del promedio, debes olvidarte de la madurez, la madurez en el desarrollo personal, no existe. Si existe siempre la posibilidad de mejorar, entonces nadie puede decir que ha madurado, porque el concepto en sí mismo trata de dar a conocer que se llega a un punto límite, o a una cima.

De igual manera pasa con tus logros, puede que consideres que estás en la cima de tu desarrollo profesional, pero sólo bastará con que eches un vistazo a los profesionales que han logrado más cosas que tú… tendrás mucho que hacer luego de eso.

Está bien querer ser mejor, está bien anhelar siempre el crecimiento personal. Siempre desea desarrollarte como una mejor persona, y si en el camino ayudas a los demás, mejor que mejor.

Hace un rato alguien me preguntaba cómo se perdona. Y no se me ocurre otra forma de explicarlo que responder “amándote mucho”. Perdonar es amarse porque supone quitarse una espina clavada que nos sigue desgarrando, una punzada que nos recuerda el dolor y el desengaño…

Perdonar es arrancarse la mirada del otro de encima y dejar de pedirle que te valore, que te mida, que te tase y te ponga precio… Es decidir que dejamos de mirar al espejo esperando que nos diga quiénes somos y buscamos dentro de nosotros para amar lo que ya es… Es un acto de amor contigo mismo, un acto de respeto por lo que eres y por lo que son las personas. Un acto de comprensión hacia otro que acaba rebotando en ti y llenándote de paz.

¿Cómo se perdona? Queriéndote tanto que te des cuenta de que la opción de no hacerlo supone seguir atado a alguien que sigue horadando tus heridas cada vez que recuerdas su agresión y renuevas tu votos de no perdón…

Valorar tanto tu tiempo que sepas que no hay un segundo que perder recordando la ofensa, que no hay un minuto de tu vida que ocupar pensando en las razones de otro y dejando tus ilusiones. Abrazando tus errores y dándote cuenta de que todos somos imperfectos y nos equivocamos y que eso forma parte de una aprendizaje infinito que la vida nos pone delante.

Se perdona porque el dolor de no perdonar es tan intenso que rompe y erosiona por dentro y escribe palabras terribles en las paredes de tu alma… Porque empieza a desgajar tus momentos felices y romper tus risas… Cuando dependes tanto de esa persona por no ser capaz de soltar el recuerdo que a cada paso se abre el suelo bajo tus pies. Cuando te das cuenta de que no perdonar te duele más a ti que a nadie.

Perdonar es dejar de esperar que te acepten para empezar a aceptarte. Asumir tu poder sobre tu vida y dejar de poner en manos de otros tu felicidad… Perdonar es vivir en el presente y dejar de visitar el pasado para reabrir heridas y culparse por no alcanzar una perfección insoportable e inasequible. Perdonar es vencer sin luchar y hacer las paces contigo.

Es arriesgarse a vivir por entero en un mundo donde muchos viven a medias por si vivir duele o te ensucia las manos… Mirar a esa persona que nos ha hecho daño y descubrir que late y vibra como tú y que pase lo que pase, si no la soltamos y liberamos de nuestra rabia, nos seguirá ofendiendo una y otra vez… Incluso cuando ya no esté, porque nuestro rencor nos ata a ella más que su ofensa.

Perdonar es decidir que no nos importa lo que digan ni piensen porque somos lo que necesitamos ser y vivimos la vida que nos llena, aunque al mundo le inoportune nuestra dicha y se sienta incómodo con nuestra forma de ser felices.

Perdonar es darse permiso a uno mismo para que las palabras de otro no te arañen, desactivar la tecla que otros tocan para alterarnos y modificar nuestro ánimo. Es recuperar tu poder para decidir cómo y cuándo actuar. Dejar de ser reactivo para tomar las riendas y ser consciente de qué emociones viven en ti y de todo lo que puedes aprender de ellas.

Perdonar para sacarse de encima la excusa de sus palabras para recordarse las culpas que llevamos pegadas y dejar de usarle para descubrir miedos. Es decidir que lo que nos hace vulnerables nos da la oportunidad de crecer y aprender y que mostrar nuestras debilidades sin temor las convierte en fortalezas. Perdonar es ponerse en el lugar de otro y poder ver que la realidad tiene muchas caras. Es deshacer el nudo que mantenemos prieto y que nos ahoga y comprime. Es desandar el temor a no gustar y no merecer…

Es dejar el camino de guijarros que insistimos en pasar con los pies desnudos para empezar a usar las alas que ignoramos tener asidas a la espalda.

¿Cómo se perdona? decidiendo que no te duele porque no va contigo. Que no se puede cambiar el pasado pero que el presente depende exclusivamente de ti. Que no permitimos que nadie nos diga quiénes somos ni qué debemos sentir, que vamos a coser nuestras heridas y descubrir nuestra grandeza… Que sepamos que estamos de nuestra parte y no nos ponemos la zancadilla, ya nadie podrá decirnos nada que nos aparte de nosotros mismos…

¿Cómo se perdona? Amándote y decidiendo que no hay nada en ti que merezca reproche porque cada día trabajas para crecer… Y asumiendo errores como puertas necesarias que cruzar y cerrar… Diciendo no a seguir enquistado en el absurdo.

Amando la noche para saber apreciar el día… Conociendo la sombra para descubrir la luz… Entendiendo que tal vez todo esto sea una lección necesaria que nos cuesta aprender y aceptar porque lo que conlleva y supone superarla es tan grande que se nos escapa a la comprensión…

Se perdona cuando se comprende que a veces no hay nada que perdonar. Que si quieres salir adelante no hay más remedio que quitarse la capa del miedo que te hace invisible y ponerse la persona que confía en sí misma, la de persona extraordinaria que escoge sentirse siempre digno pase lo que pase… La que en el fondo no necesita capas para esconderse.

¿Cómo se perdona? eligiendo seguir adelante a pesar de todo. Dejando de buscar excusas para autosabotearse y quedase anclado en el pasado, soltando la carga pesada de una autoexigencia tiránica, permitiéndose cortar los hilos que te convierten en marioneta de otros y de tus propias emociones por comprender, por conocer, por gestionar.

Se perdona cuando te das cuenta que perdonar es perdonarse. Cuando aceptas que a veces para seguir adelante hay que renunciar a tener la razón y a ganar una guerra que no tiene sentido.

Se perdona soltando el amarre que nos ata al dolor en el que a veces nos sentimos cómodos porque buscamos compasión y dándonos cuenta de que merecemos más que eso… Merecemos lo mejor, el amor de verdad que nosotros mismos somos capaces de darnos. Se perdona soltando el lastre y dejando que lo que lleva el río llegue al mar.

Allí estaba ella, con los dedos colgando sobre el borde de la plataforma como si las leyes de la gravedad no se aplicaran a ella. Estaba temblando y tenía miedo, pero estaba lista para dar el salto. Tenía que estar lista, su propia vida pendía de un hilo.

Suena como un día en la vida de la campeona de salto de acantilados de 42 años, Ginger Leigh Huber. ¡No lo es!

Es sobre ti. Es decir, si alguna vez te has parado en ese temible pero emocionante precipicio de cambio queriendo saltar.

Pocos podrían argumentar que zambullirse en un cuerpo de agua desde un acantilado de 98 pies requiere un acto de fe. Y es lo mismo con nuestros cambios más profundos y transformadores de la vida.

Sin embargo, a diferencia de las inmersiones que desafían la muerte, la mayoría de los “saltos de fe” ocurren como resultado del miedo o la desesperación. Algo tiene que cambiar, así que cerramos los ojos y tomamos un riesgo salvaje sin calcular y esperamos lo mejor.

No siempre funciona. Muy a menudo, chocamos y quemamos. Como consecuencia, nunca queremos arriesgarnos a saltar de nuevo.

Pero, ¿y si pudieras conscientemente tomar ese mismo salto que cambia la vida sin el riesgo de caer o fallar? ¿Qué pasaría si, en lugar de simplemente cerrar los ojos y esperar lo mejor, hubiera una fórmula?

El proceso de Ginger Huber’s

Antes, durante y después de permanecer en esa plataforma, Ginger Huber se involucra en un proceso consciente.

1. Ella ya ha creado la relación y la conexión con su cuerpo a través del acondicionamiento físico. Mientras está en la plataforma, instantáneamente restablece esa relación con varias respiraciones profundas y relajantes.

2. Su mente inconsciente es congruente con la tarea consciente a mano. Ella tiene acuerdo.

3. Ella reconoce, luego descarta o ignora su respuesta de MIEDO innato de la amígdala.

4. Por último, con una última inspiración profunda y un salto literal de fe, ella pone en práctica lo que ella ha preparado para hacer.

A diferencia de los millones de intentos fallidos, un salto de fe exitoso está sujeto a reglas. Tanto si eres un buceador de acantilados, una madre que quiere explorar nuevos horizontes, o un empresario que busca la próxima palanca, las reglas son las mismas.

La fórmula LEAP

1. Relación del cuerpo

Si vas a saltar, debes tener la energía física y la fuerza para soportarlo. Si estás en la semana, cansado, roto o desconectado de tu cuerpo, vacilarás y probablemente fracases.

Crear una buena relación requiere 3 cosas:

1. Alimentación: Una alimentación sana y limpia respaldará las células que te respaldan. Junto con los venenos cancerígenos que deseas evitar, alimentar tu basura corporal te enviará un mensaje extremadamente dañino: “¡no lo vales!”

2. Movimiento: un cuerpo estancado prefiere permanecer estancado. El movimiento crea impulso. El ejercicio regular es crucial para tu salto.

3. Hidratación: las células de tu cuerpo se componen de 70-80% de agua. La conexión mente/cuerpo prospera con la hidratación.

2. honestidad brutal

Debes tener un acuerdo consciente / inconsciente. Esto requiere comprensión y, a menudo, cambiar las creencias que restan poder sobre ti y el mundo.

Si crees que no eres capaz o merecedor o hacia lo que estás saltando, no saltarás. Sé brutalmente honesto contigo mismo; te mereces y eres capaz de todo lo que buscas. Debes creer eso con cada célula hidratada de tu ser.

3. Tentación

Después de haber conectado con tu cuerpo y llegar a un acuerdo con lo que realmente te mereces, todavía puedes dudar.

Siempre habrá un nivel de temor y duda asociado con un salto que cambiará la vida. La incertidumbre apoya la tentación de regresar. Es como una fuerza invisible parada detrás de ti, sosteniéndote por el cuello. Es por eso que a menudo damos un paso adelante y dos pasos atrás. Esa tentación es tu ego sobreprotector, y tiene miedo a la muerte del cambio.

La única forma verdadera de superar esta tentación equivocada es reconocerla por lo que es. Imagínenlo como un viejo amigo de la bebida. Él o ella realmente no quiere que te pongas sobrio. Si lo hicieras, ya no tendrían a nadie con quien emborracharte. En definitiva, si das ese salto, tu ego saltará contigo.

4. ABF (Acción Basada en la Fe)

En la película Regreso al futuro, el héroe reacio, George McFly, se ve obligado a enfrentar su mayor temor, su archienemigo Biff.

El amable y suave McFly nunca pudo encontrar el coraje para enfrentarse al implacable matón. Pero en un clima visto, McFly se encuentra con Biff atacando sexualmente a Elaine, la mujer de sus sueños.

En ese instante, toma la decisión consciente de actuar. Él se conecta con su cuerpo, respira profundo y levanta su puño, pero duda. No es hasta un momento después cuando se da cuenta de que no se trata de él o Biff, sino de la mujer que tiene que salvar, que da un gran salto de fe.

Echa un vistazo a su puño, luego a Biff, y finalmente a Elaine. Luego se balancea con todo lo que su cuerpo puede dar. El parásito atrapa a Biff en la barbilla y lo deja sin aliento. Su vida ha cambiado para siempre.

¿De qué se trata realmente tu salto?

Si tu salto es exclusivamente sobre ti, lo dudarás. Debe ser algo más que solo tu. Tienes que cumplir un papel más importante en el universo.

Haz que tu ABF inspire, salve o respalde a alguien u otra cosa. Encuentra ese propósito y encontrarás la fuerza, el coraje y la motivación para cambiar no solo a ti mismo sino al mundo.

Algún día descubriremos la forma de curarlo todo… Tras mucho investigar y dar vueltas… Después de soportar grandes conflictos y pelearnos por patentes y fórmulas…

Después de perder la mayor parte del tiempo y del camino discutiendo quién se cuelga la medalla… Y ese día nos quedaremos perplejos al darnos cuenta de que el antídoto para nuestros males y dolores ha estado ahí siempre, ante nuestros ojos, y hemos sido incapaces de verlo.

Por nuestra manía de no ver lo obvio y despreciar lo sencillo. Por el hábito de no valorar lo pequeño y dar por hecho que todo es nuestro sin agradecerlo.

Por nuestra insistencia en no comunicarnos y ahorrar palabras y eludir emociones, dejarlas encerradas en la memoria y sacarlas solo para retorcernos de dolor y angustia. En nuestro afán por no demostrar y negar, por prohibir y callar, por reprimir cualquier gesto que parece que nos haga débiles, por el terror inconfesable que tenemos a sentirnos vulnerables…

Cuando en realidad nos hace humanos, elásticos, asequibles… Nos convierte en seres amables capaces de sentir y decidir desde el corazón. Porque cada vez que demostramos lo que sentimos, somos más fuertes e inquebrantables.

Cuando nos digan que la vacuna contra nuestras penalidades eran las palabras que no hemos dicho y las lágrimas que no hemos llorado… Cuando nos muestren lo mucho que calma y cura un abrazo y un decir “lo siento” y admitir errores y aprender de ellos. Lo mucho que descarga una charla entre amigos y la placidez que se siente dejando de controlar al mundo para que no te arañe. Cuando nos cuenten que la medicina que necesitábamos era perdonar y perdonarnos…

Cuando nos digan que cada vez que pisoteábamos a otros era como si nos lo hiciéramos a nosotros mismos porque estamos fabricados de la misma substancia y todo lo que afecta a unos afecta a otros…

Cuando nos cuenten que cada injusticia que hemos cometido se nos ha enquistado en una parte del cuerpo y nos quema por dentro como si fuera propia, que algunos la llevan cargada en la espalda y les pesa y otros la acumulan en el pecho y les acelera el corazón… Cuando sepamos que mirar a otro lado no borra lo que pasa, sino que lo hace más terrible…

Cuando admitamos que sólo nos hacía falta un poco de empatía y compasión para con otros y con nosotros mismos, que sólo necesitábamos escuchar y no pasar de largo ante el dolor ajeno. Cuando seamos capaces de decirnos a nosotros mismos que tenemos tanto miedo que a veces huimos y otras atacamos para poder soportar la angustia que nos supone sentir y no controlar lo que sentimos…

Cuando advirtamos que nos cubrimos de excusas para no hacer y luego nos dedicamos a culparnos y culpar a otros de nuestras “no decisiones” y del dolor que soportamos por ser incapaces de asumir responsabilidades…

Cuando sepamos que lo único que debíamos hacer era respetarnos y amarnos. Aceptarnos y aceptar a los demás tal y como son.

Ayudarnos a superar las cuestas más duras para ser más grandes…

Hacer el camino acompañados y contemplar cada detalle como si fuera único, como si fuera aún más efímero, como si fuera mágico.

Cuando descubramos que sólo hacía falta dar las gracias por todo lo que tenemos y soñar con cambiar lo que no era justo…

Cuando nos demos cuenta de que el remedio estaba dentro de cada uno de nosotros y sólo necesitábamos creérnoslo y compartirlo… Confiar que sabríamos cómo hacerlo si éramos sinceros y humildes, si lo deseábamos tanto que no nos conformaríamos con menos y obraríamos milagros.

Algún día descubriremos que lo grande subyace en lo pequeño.

Que lo más difícil vive en lo sencillo, en lo básico.

Que la felicidad es salud y la salud es felicidad.

Que la belleza es el amor que damos.

Que, a veces, lo que más importa desaparece cuando dejas de apreciarlo y hay que cazarlo al vuelo.

Que la respuesta está en nosotros. Ha estado siempre esperando a ser rescatada de entre la maraña de egos y miedos absurdos.

Algún día descubriremos que sólo debíamos fluir y hemos pasado siglos contenidos, estancados, asustados, avergonzados de ser nosotros mismos… Que lo sencillo era la respuesta…

Algún día sabremos que el antídoto eran las palabras y que hemos pasado mil años sin aprender a usarlas…

Algún día… Quizás no está lejano.

Te escribo a ti, porque todavía no te has dado cuenta de que las flores te esperan y los pasos por dar también. A ti que caminas sin pensar que caminas y hueles sin notar el olor, ni la sustancia, ni la verdad que subyace en cada pequeño pedazo de tu vida.

Te escribo a ti porque, en el fondo, me escribo a mí. Porque sin hablarte de lo que siento, no puedo sentirlo y sin compartir mi verdad no puedo llamarla por ese nombre… Porque un día me perdí entre las rocas y no veía el mar, pero siempre estuvo. Porque he tenido tanto miedo de tener miedo que dejé de notarme las manos y empecé a culpar a la vida de lo que realmente me hacía yo…

Porque me inventé unas normas rígidas para meterme en vereda y cada vez que no cumplía me castigaba con desamor… Y construí una vida a golpe de pensamientos amargos e insistía en probarlos una y otra vez esperando que el resultado fuera dulce, sin querer darme cuenta de que era imposible que de aquellas ideas gastadas y oscuras saliera nada capaz de brillar.

Te escribo para que te consientas salir del redil y pintar más allá de la línea que te han trazado, que te has trazado… Para que te permitas caer sin reprocharte y te des cuenta de que todo tiene sentido y nada es casual… Te escribo a ti porque así me lo recuerdo para no volver a ese mundo en el que todo era sombra y parecía estar contra mí, cuando no era más que yo.

Te escribo a ti porque ya eres perfecto y lo ignoras. Y vas por ahí buscando retos que no te apasionan para demostrar al mundo que vales la pena, para demostrarte a ti que eres digno, que mereces lo que deseas… Porque te sientes mezquino y desgajado de algo grande, de algo hermoso, de algo grande y no quieres ni soñar volver a ti.

Te escribo para dejes de hacer listas de objetivos estériles y empieces por tenerte como norte a ti mismo… Porque si consigues perdonarte y aceptar todas tus fibras y debilidades maravillosas, no habrá camino que no goces, ni sueño que no alcances, no habrá meta que se te resista a llegar… No habrá metas, habrá vida. Pedazos de vida cubiertos de la satisfacción de estar en ti, sin que nada te pese ni te rompa.

Te escribo a ti porque quiero que sepas que nada te va a romper si no te dejas, que no hay nada ahí a fuera que perturbe tu sueño si estás en ti. Te digo esto después de mil noches sin tregua apostada en mi alma, haciendo guardia por si desfallecía, vigilante y agotada por querer llegar, por querer ser, por querer parecer, por querer demostrar… Te digo esto porque no supe dejar de controlar al mundo ni soltar a tiempo y me quedé sin sustancia durante un siglo y sólo puede volver después de renunciar al control.

Te escrito a ti porque sé que puedes, que para ti hay un cielo de tardes sin prisa, de mañanas repletas de entusiasmo, de momentos perdidos mirando los pequeños detalles que hacen que la vida sea vida… Y que son ganados a un tiempo que pasa, sin apenas darse cuenta.

Te escribo porque para contarte que antes de salir de mi lado absurdo tuve que borrar mis necesidades inventadas y darme cuenta de que no era libre porque así lo había elegido…Porque había diseñado para mí una vida de tormentos y culpas y había decidido firmemente no amar lo que era ni aceptar nada de lo que sucedía… Porque era esclava de mis circunstancias y esperaba que el mundo me trajera la salvación que yo me negaba a darme…

Porque busqué mi salvavidas ahí a fuera cuando lo llevaba dentro para no ahogarme en un mar que yo había decidido que era hostil cuando en realidad sólo era mi reflejo….

Te escribo a ti porque te esperan mil puertas cerradas y sólo tienes que abrirlas y decidir que estás. No necesitas ganar ninguna partida, ni librar ninguna batalla… No hace falta que te cuelgues medallas ni rompas ningún techo, ni camines por ningún abismo… Haz lo que quieras, lo que sientas que te hace feliz, lo que nunca has hecho porque no te atrevías y te queda pendiente, haz lo que nunca te cansa… Y jamás estarás cansado de nada.

Ama ahora esta decisión de estar, de sentir, de dejar de pensar si debes o no, de dejar de planear si encaja o no encaja, de dejar de creer que puedes o no puedes.

Te escribo porque ahora sé que no entendía nada, que me buscaba coartadas para herirme y razones para no seguir… Que miraba lo hermoso y veía el dolor, que juzgaba sin parar para no dejar de juzgarme, que buscaba la perfección para encontrar un amor que siempre me había negado. Te escribo a ti porque ahora noto que no necesito entender nada, tan sólo sentir y amar, saber que pase lo que pase estaré aquí conmigo.

Te escribo a ti porque he encontrado un rincón donde nada es tan complicado, donde no se exige nada, donde se respira sin ansia y baila sin prisa… Un lugar donde no hace falta ir con nada más que ganas de existir plenamente y soltar el dolor acumulado por no haber sabido antes que acumularlo no valía la pena… Un lugar donde soltar la culpa de no haberse dado cuenta de que no había culpa, en realidad.

No está escondido, ha estado a la vista siempre, sólo hacía falta mirar con esos ojos desnudos de rabia por no saber mirar, con los ojos del que ya no necesita parecer, con los ojos amar al mar sea como sea porque ya es como debe siempre.

Te escribo a ti por si has decidido que estarás en paz pase lo que pase. Que así sea…

El Dalai Lama dijo una vez: “Uno de los secretos de la paz interior es la práctica de la compasión”.

Probablemente te hayan enseñado sobre la importancia de ser compasivo desde la infancia. La mayoría de nosotros tenemos. Pero para algunos, la compasión no es algo que sientan que le deben a los demás. ¿Por qué dar algo que nunca obtuviste? ¿Por qué intervenir para ayudar en lugar de dejar que “solo se ocupen de eso” por su cuenta?

Nadie explica el “por qué” mejor que David Flood. David es un padre y un orador motivacional de Top Youth Speakers, una organización llena de personas dedicadas a inspirar y educar a los jóvenes de hoy en temas que van desde la intimidación y la salud mental hasta el liderazgo y el desarrollo.

Uno de los poderosos argumentos que da Flood es simplemente que ser compasivo es una actitud que cambia la vida. No solo para ti, sino también para la persona que lo recibe.

Es una de esas situaciones raras donde todos ganan. No tienes por qué ser un gran espectáculo de bondad. Incluso el acto más pequeño puede cambiar el mundo de alguien. Podría ser una sonrisa, un simple cumplido, o llegar a alguien que está solo.

David comparte el único momento que lo hizo cambiar su perspectiva

Después de una infancia difícil propia, David Flood fue invitado a hablar en la escuela de su hijo mayor, Justin, que tiene 17 años y tiene autismo.

Él comienza su discurso con la historia de cuando Justin estaba en la escuela secundaria. Todos los días, David le preguntaba con quién almorzó. Y todos los días, sin falta, su hijo respondía: “Comí solo”.

No solo la respuesta de su hijo fue desgarradora, sino que también trajo viejos sentimientos de cuando David tenía 13 años y le preguntó a su padre con quién iba a cenar el Día de Acción de Gracias, ya que había sido expulsado de la casa debido a su alcoholismo. Su padre respondió: “Probablemente solo vayas a comer en el restaurante, solo”.

En ambos casos, David se preguntó a sí mismo: ¿Por qué alguien tiene que comer solo?

Alcance y marca la diferencia

El objetivo de la historia de David no es hacer que tu o alguien sienta pena por su hijo o su padre. El verdadero mensaje es empujar ese familiar sentimiento de soledad que también puede haber experimentado en algún momento de su vida. Para motivarlo a recordar cómo se sintió y reconocer cuando alguien cerca de ti está solo y necesita ser contactado.

¿No deseas que alguien haya venido y te haya hecho sentir incluido en esa fiesta o durante esos solitarios almuerzos en el trabajo? Ahora tienes la oportunidad de ser esa persona para los demás. Invita a esa persona alejada a que vaya a algún lado, ves a hablar con el invitado incómodo que llegó solo. Sé la persona especial que deseas tener cuando los necesites.

David finaliza su discurso diciendo: “Observa cómo cambia tu vida cuando se preocupa más por los demás que por ti mismo”.

Así que haz tiempo hoy para hacer que el mundo sea un poco más brillante para alguien. Se amable, ten cuidado, se un mejor ejemplo para todos a su alrededor. Te sorprenderás de lo mucho mejor que se convierte tu propia vida.

A veces somos nuestro peor enemigo. La dilación, la duda, la negación y la pereza son solo algunas de las formas en que nos retenemos para lograr el verdadero éxito.

Si bien hay formas de superar la duda y una gran cantidad de consejos sobre cómo tener éxito, a veces simplemente necesitamos un llamado de atención para tomar conciencia del problema y comenzar el cambio.

Estos son los hábitos y rasgos de las personas exitosas versus las personas que se auto sabotean y nunca alcanzan sus metas. Si te encuentras en este último, no lo tomes como un insulto, sino como un empujón bien intencionado (y necesario) para que te concentres en darle la vuelta.

1. No inventes excusas vs. Encuentra una manera de evitar acción

Cuando realmente quieres hacer algo, lo haces realidad. Cuando no quieres hacer algo, inventas excusas.

Se sabe que las personas exitosas nunca dejan que ninguna razón interfiera en lo que desean. Las personas que se auto sabotean dejan que los inconvenientes más pequeños sean suficientes para posponer o cancelar sus planes. Si te encuentras excusando por algo que supuestamente quieres, échale un vistazo más de cerca para descubrir la verdadera razón por la que lo estás evitando.

2. Asume la responsabilidad vs. Culpa a todo lo demás

Siempre hay altibajos en nuestras carreras y vidas en general, pero hay una diferencia clave en la forma en que las personas exitosas y autosabotas los manejan.

Las personas exitosas reconocen lo que salió mal y asumen la responsabilidad de sus fallas. Las personas que se auto-sabotean evitan ser responsables y culpan a casi todo y a todos.

Tener demasiado miedo para aceptar la responsabilidad de sus propias deficiencias hace que parezca indigno de confianza y también le impide aprender de sus errores. Por lo tanto, adáptate a tus fallas y ofrece una solución para que nunca vuelva a suceder.

3. Abrazar el cambio frente al cambio de miedo

El cambio trae nuevos horizontes y nuevos desafíos al juego. Si estás atrapado en tus caminos y rechazas todo lo que va en contra del status quo, nunca aprenderás nada nuevo.

Las personas exitosas adoptan este mundo en rápido movimiento y se adaptan a los cambios que se producen en él. Las personas que se auto sabotean evitan el cambio y prefieren permanecer en la negación.

Intenta abrirte a los cambios no planeados en la vida para tener la oportunidad de obtener una nueva perspectiva o descubrir nuevas oportunidades que nunca supo que existían.

4. Establece metas y planes frente a las cosas que suceden

Richard Branson siempre insiste en que hacer listas de sus ideas y objetivos es esencial para que sucedan.

Esta es la razón por la cual las personas exitosas a menudo llevan un diario o llevan una libreta para que puedan anotar sus metas y convertirlas en planes. Las personas que se auto sabotean dejan pasar sus ideas y simplemente esperan que las cosas “un día” funcionen mágicamente para que sus sueños sean posibles.

Si te aferras a la esperanza en lugar de garabatear tus objetivos, es hora de darte cuenta de que la única forma en que tus sueños sucederán es si haces un esfuerzo. Comienza por escribirlos.

5. Sigue aprendiendo vs. Piensa que lo sabes todo

La psicóloga de Stanford Carol Dweck descubrió que hay dos mentalidades: una mentalidad de crecimiento y una mentalidad fija.

Las personas exitosas adoptan una mentalidad de crecimiento en la que constantemente buscan aprender algo nuevo. Por ejemplo, Elon Musk ya es un genio para muchos, pero se esfuerza por aprender de los demás siempre que puede.

Por otro lado, las personas no exitosas tienen una mentalidad fija en la que no se molestan en aprender nada porque “ya saben lo suficiente”. Si eres tu, inscríbete en un curso o encuentra personas que ya hayan tenido éxito y aprende de ellos.

6. Superar desafíos vs. Renunciar fácilmente

Ningún camino está libre de obstáculos, pero la forma en que lidies con ellos marca la diferencia. Las personas exitosas persisten frente a los reveses, mientras que las personas que se están autosabotando tienden a verlas como “demasiado difíciles” y una razón más que suficiente para darse por vencido.

Cuando aparezca un obstáculo, tómate un momento para diseccionarlo, comprenderlo y encontrar una forma de evitarlo. Tómate un descanso si te sientes abrumado, pero nunca te rindas.

7. Leer constantemente vs. Ver televisión constantemente

Según Business Insider, varios estudios encontraron que leer libros reduce el estrés, aumenta la empatía y la inteligencia, y mantiene tu cerebro fuerte a medida que envejeces. Por el contrario, ver series de TV generalmente incluye bocadillos no saludables y entretenimiento sin sentido. Ninguno de los cuales te ayuda en tu viaje y tampoco beneficia tu salud física.

Esta es la razón por la cual las personas exitosas toman tiempo para leer siempre que sea posible.

Luminita Saviuc es una inspiradora escritora y conferencista con la misión de capacitar a otros. Si todavía no está familiarizado con ella, asegúrate de echarle un vistazo a su sitio de blogs, Purpose Fairy, donde comparte sus positivos puntos de vistas diariamente.

Aquí está una lista de 15 cosas que, si renuncias a ellas, te hará la vida mucho más fácil y mucho, mucho más feliz. Nos aferramos a tantas cosas que nos causan una gran cantidad de dolor, estrés y sufrimiento, y en lugar de dejar que se vayan, en lugar de permitirnos a nosotros mismos ser libres de estrés y feliz, nos aferramos a ellos. Ya no.

A partir de hoy vamos a renunciar a todas esas cosas que ya no nos sirven, y vamos a luchar por el cambio.

Estás listo? Aquí vamos:

# 1. Renuncia a tu necesidad de tener siempre la razón

Hay muchos de nosotros que no podemos soportar la idea de estar equivocado. Querer tener siempre la razón, tomamos el riesgo de acabar con grandes relaciones o causar una gran cantidad de estrés y dolor, para nosotros y para los demás. Simplemente no vale la pena. Cada vez que sientas la necesidad “urgente” de tener una pelea sobre quién tiene razón y quién está equivocado, hazte esta pregunta: “¿Prefiero tener razón, o prefiero ser amable?” ¿Qué diferencia va a haber? ¿Es tu ego realmente tan grande como para no poder evitarlo?

# 2. Renuncia a tu necesidad de control

Debes estar dispuesto a renunciar a su necesidad de controlar siempre todo lo que le sucede a usted y alrededor de usted – las situaciones, eventos, personas, etc Ya sea que estén seres queridos, compañeros de trabajo, o simplemente extraño te encuentras en la calle – sólo les permite ser. Permita que todo y todos sean tal y como son y verás cuánto mejor voluntad que te hacen sentir.

“Al permitir que se vaya todo se hace. El mundo es ganado por aquellos que dejarlo ir. Pero cuando intenta e intenta. El mundo está más allá de ganar. “Lao Tzu

# 3. Renuncia a la culpa

Renuncia a tu necesidad de culpar a otros por lo que tienen o no tienen, por lo que sientes o lo que no sientes. Deja de desperdiciar tus cualidades y empieza a tomar la responsabilidad de tu vida.

# 4. Renuncia a tu diálogo interno de auto-derrota

¿Cuántas personas están haciéndose daño a sí mismos debido a su mentalidad negativa, contaminada y repetitiva? No creas todo lo que tu mente te está diciendo, especialmente si es negativo y contraproducente. Tú puedes ser mejor que eso.

“La mente es un excelente instrumento si se usa correctamente. Sin embargo, si se utiliza erróneamente se vuelve muy destructiva”. Eckhart Tolle

# 5. Renuncia a las creencias que te limitan

Sobre lo que puedes o no puedes hacer, sobre lo que es posible o imposible. A partir de ahora, ya no vas a permitir que tus creencias te limiten y te mantengan atrapado en el lugar equivocado. Abre la mente y experimenta!

“Una creencia no es una idea en poder de la mente, es la mente en poder de una idea.” Elly Roselle

# 6. Renuncia a quejarte

Renuncia a la constante necesidad de quejarte de tantas, tantas, tantas cosas; personas, situaciones, o acontecimientos que te hacen infeliz, triste y deprimido. Nadie puede hacerte infeliz, ninguna situación puede hacerte sentir triste a menos que tú lo permitas. No es la situación que desencadena estos sentimientos en ti, sino la forma en la que elijes afrontarlo. Nunca subestimes el poder del pensamiento positivo.

# 7. Abandona el lujo de criticar

Renuncia a la necesidad de criticar las cosas, hechos o personas que son diferentes a ti. Todos somos diferentes, pero todos somos iguales. Todos queremos ser felices, todos queremos amar y ser amados y todos queremos ser entendidos. Todos queremos algo, y ese algo es deseado por todos nosotros.

# 8. Renuncia a tu necesidad de impresionar a los demás

Deja de intentar ser algo que no eres sólo para hacer que otros te acepten. No funciona de esta manera. En el momento en que dejas de intentar ser algo que no eres, es cuando te quitas todas la máscaras, es el momento en que te aceptas realmente a ti mismo y desde luego encontrarás personas que se sentirán atraídas por ti, sin esfuerzo.

# 9. Renuncia a tu resistencia al cambio

El cambio es bueno, te ayudará a moverte de A hacia B. El cambio te ayudará a hacer mejoras en tu vida y también en la vida de los que te rodean. No te opongas! sigue tu camino y acepta el cambio.

“Sigue tu dicha y el universo te abrirá puertas donde sólo había muros” Joseph Campbell

# 10. Renuncia a las etiquetas

Deja de etiquetar esas cosas, personas o eventos a las cuales no entiendes y las ves como raras o diferentes e intenta poco a poco abrir tu mente. La mente sólo funciona cuando está abierta. “El nivel más alto de ignorancia es cuando rechazas algo de lo cual no sabes nada. Wayne Dyer

# 11. Renuncia a tus miedos

El miedo es sólo una ilusión, no existe, uno mismo lo crea. Todo está en tu mente. Corrige el interior y el exterior se pondrá en su lugar.

“De lo único que tenemos que temer es del propio miedo.” Franklin D. Roosevelt

# 12. Abandona las excusas

Envíalas a empacar y diles que están despedidas. Tu ya no las necesitas. Muchas veces nos limitamos debido a la gran cantidad de excusas que utilizamos. En lugar de crecer y trabajar en la mejora de nosotros mismos y de nuestras vidas, nos quedamos atascados, nos mentimos a nosotros mismos, utilizando todo tipo de excusas; excusas que el 99,9% de las veces ni siquiera son reales.

# 13. Abandona el pasado

Lo sé, lo sé, es muy difícil. Sobre todo cuando el pasado se ve mucho mejor que el presente y el futuro parece tan aterrador, pero hay que tener en cuenta el hecho de que el momento presente es todo lo que tienes y todo lo que siempre tendrás. El pasado que ahora estás anhelando y estás soñando, fue ignorado por ti cuando era tu presente. Deja de engañarte a ti mismo. Está presente en todo lo que haces y disfruta de la vida. Después de todo la vida es un viaje, no un destino. Ten una visión clara para el futuro, prepárate, pero siempre está presente en el ahora.

# 14. Abandona el apego

Este es un concepto que, para la mayoría de nosotros es tan difícil de entender y tengo que decir que fue para mí también y todavía lo es, pero no es algo imposible.

Consigues ser mejor y mejor con el tiempo y la práctica. En el momento de desprenderse de todas las cosas, (y eso no significa que renuncias a tu amor por ellas, porque el amor y el apego no tienen nada que ver entre sí; el apego viene de un lugar de miedo, mientras que el amor… bueno, el verdadero amor es puro, amable, y solidario, donde hay amor no puede haber miedo, y por eso, el apego y el amor no pueden coexistir) te vuelves tan tranquilo, tan tolerante, tan amable y tan sereno que se llega a un lugar donde serás capaz de entender todas las cosas sin siquiera intentarlo. Un estado más allá de las palabras.

# 15. Renuncia a vivir tu vida en base a las expectativas de otras personas

Demasiadas personas están viviendo una vida que no es la que deberían estar viviendo. Ellos viven sus vidas de acuerdo a lo que otros piensan que es mejor para ellos, viven sus vidas de acuerdo a lo que sus padres, a lo que sus amigos, sus enemigos y sus maestros, su gobierno y los medios piensan que es mejor para ellos.

Ignoran su voz interior, esa llamada interior. Están tan ocupados con agradarle a todo el mundo y cumplir las expectativas de otras personas, que pierden el control sobre sus vidas. Se olvidan de lo que los hace feliz, lo que quieren, lo que necesitan…. y, finalmente, se olvidan de sí mismos. Tú tienes una vida, en este momento, por lo que la debes vivir, apropiarte de ella, y sobre todo no dejar que las opiniones de otras personas te distraigan de tu camino.

Esta es una gran lista. Las personas necesitamos que nos recuerden estas cosas y lo verdaderamente poderosos que todos y cada uno de nosotros somos. Si te ha gustado esta lista, asegúrate de compartir este mensaje con tus amigos y familiares!

El semáforo se puso amarillo justo cuando él iba a cruzar en su automóvil y, como era de esperar, hizo lo correcto, se detuvo en la línea de paso para los peatones, a pesar de que podría haber rebasado la luz roja, acelerando a través de la intersección.

La mujer que estaba en el automóvil detrás de él estaba furiosa.

Le tocó la bocina por un largo rato e hizo comentarios negativos y vulgares en alta voz, ya que por culpa suya no pudo avanzar a través de la intersección… y para colmo, se le cayó el celular y se le corrió el maquillaje.

En medio de su pataleta, oyó que alguien le tocaba el cristal de su lado. Allí, parado junto a ella, estaba un agente mirándola muy seriamente.

El oficial le ordenó salir de su coche con las manos arriba, y la llevó a la comisaría donde la revisaron de arriba abajo, le tomaron fotos, las huellas dactilares y la pusieron en una celda.

Después de un par de horas, un agente se acercó a la celda y abrió la puerta.

La señora fue escoltada hasta el mostrador, donde el agente que la detuvo estaba esperando con sus efectos personales.

– Señora, lamento mucho este error —le explicó el agente–.

– Le mandé bajar mientras usted se encontraba tocando la bocina fuertemente, queriendo pasarle por encima al automóvil del frente, maldiciendo, gritando improperios y diciendo palabras soeces. Mientras la observaba, me percaté de que:

– De su retrovisor cuelga un rosario.
– Su auto tiene una calcomanía que dice: “Jesús te ama”.
– Su patente tiene un borde que dice “Amor y paz”.
– En la parte de atrás hay una oblea que dice “La paciencia es la madre de las virtudes”.
– Otra calcomanía que dice: “Practica la meditación”.
– Y, finalmente, la imagen que dice: “Respeta al prójimo”

– ¡Como es de imaginarse… supuse que el auto era robado!

Esta historia muestra la importancia de ser coherentes entre lo que pensamos, lo que creemos, lo que decimos, y lo que hacemos.

Cumplí 30 años hace solo unos meses. Y no puedo creer que acabe de escribir eso…

Mirando hacia atrás a mis 20 años, hay innumerables lecciones que hubiera deseado haber aprendido que me hubieran ahorrado años de dolor, angustia y frustración.

Estoy agradecido de dónde estoy hoy y no cambiaría nada sobre la última década de mi vida.

Sin embargo, si tuviera que hacer todo de nuevo, sabiendo lo que sé hoy, hay miles de cosas que le diría a mi yo de 20 años.

Aquí están las 25 lecciones que desearía haber aprendido antes de los 25:

1. Sé autosuficiente

Aprende a ayudarte a ti mismo y busca lo que quieres sin la aprobación o ayuda de otros. Ahí está el verdadero poder. Nadie viene a salvarte. Debes ser capitán de tu propio barco y hacerte cargo de tu propio destino.

Nadie viene a salvarte y cuanto antes tomes plena posesión de tu vida, más rápido podrás vivir exactamente de la manera que deseas. Tus padres, tus amigos y el gobierno no te darán la vida que deseas.

Si quieres vivir la vida en tus términos, entonces sé autosuficiente y haz que suceda.

2. Cuida tu salud

Si estableces buenos hábitos de salud en tus 20 años, el resto de tu vida será mucho más fácil. Conozco personas de 30 años que parecen tener 40 porque no se cuidaron a sí mismas. Tuve la suerte de elegir un régimen de ejercicios y una dieta de alimentos integrales a mediados de los 20, pero perdí años en las últimas horas de la noche, el consumo excesivo de alcohol y la falta de ejercicio.

Si realmente quieres convertirte en tu mejor yo, es obligatorio que hagas ejercicio al menos 3 veces por semana, duermas 8 horas por noche, comas alimentos integrales, bebas mucha agua y evites las drogas. Me lo puedes agradecer después.

3. No tenga relaciones sexuales sin protección

Simplemente no… El placer a corto plazo no justifica la posibilidad de una enfermedad permanente o tener un hijo con alguien con quien tengas poca conexión. El sexo es increíble, no se puede negar. Pero no tires los próximos 18 años de tu vida por momento de placer.

4. Tus padres no lo saben todo

Tus padres, a pesar de lo que pudiste haber creído cuando eras un niño, son personas como tú. Quieren lo que es mejor para ti, pero es posible que no sepan qué es lo mejor para ti. Si tus padres no tienen un resultado específico que deseas, entonces no necesitas sentir que tienes que seguir sus consejos. Respétalos, por supuesto, pero no los escuches todo el tiempo.

No tomarías consejos de fitness de un pariente con sobrepeso solo porque te aman. Y no puedes tomar el consejo de vida de tus padres solo porque te criaron. Calcula tu vida y toma tus propias decisiones basándote en la mejor evidencia y asesoramiento que puedas encontrar.

5. Ten cuidado con lo que escuchas

Si no intercambiaras vidas con otra persona, entonces probablemente no deberías tomar el consejo de ellos. Es como recibir asesoramiento financiero de alguien con una deuda de $100,000 (a menos que te digan lo que no debes hacer, pero incluso entonces…)

Ten mucho cuidado con a quién escuchas y toma muy pocas opiniones. Incluso si alguien tiene todas las trampas del éxito externo, podrías estar completamente arruinado emocionalmente y miserable por dentro.

Se lento para escuchar las opiniones de los demás y rápido para preguntar, sin importar de dónde provenga.

6. Ahorra ahora, disfruta más tarde

En serio, ahorra al menos el 15% de cada billete que ganes ahora. Como hablo en mi última guía de finanzas, necesitas construir un cofre de guerra para que puedas aprovechar las oportunidades y crear una verdadera libertad en tu vida.

Al ahorrar entre un 15% y un 20% de mis ingresos después de impuestos, he podido abandonar mi trabajo y comenzar mi propio proyecto personal, cuadruplicar mis inversiones en el mercado de cifrado y ganar oportunidades comerciales a corto plazo que de otra manera hubieran estado fuera de alcance.

No es un hábito fácil de cumplir, pero me lo agradecerás más adelante cuando tengas una pila de efectivo y quieras renunciar a tu trabajo o comenzar ese negocio.

7. No eres especial y nadie se preocupa

Sé que a muchos de ustedes se les dijo que son especiales. No lo eres y nadie se preocupa por ti. Si quieres ser “especial”, deja de hablar sobre lo que vas a hacer algún día e intenta hacer algo que valga la pena recordar.

Deja de actuar como si fueras el centro del universo o que de alguna manera tienes derecho al éxito. El mundo está lleno de personas que están más hambrientas y más motivadas que tú. Deja que tus acciones hablen más fuerte que tus palabras y deja de pretender que el mundo te debe algo.

8. El éxito deja pistas

No hay muchas personas que tuvieron éxito por suerte. Si quieres algo, lo más probable es que haya un sistema probado para obtenerlo. Sigue a aquellos que tienen los resultados que deseas y es probable que obtengas el mismo resultado. Sí, debes tener cuidado al tomar consejos. Pero cuando encuentres a alguien que esté viviendo la vida que realmente deseas, escucha todo lo que dice y aplícalo de inmediato.

He seguido a un pequeño grupo de mentores durante los últimos años y pude llevar a un 10X mis resultados al seguir los sistemas comprobados que me habían mostrado.

9. Deja de lloriquear

Una vez más, a nadie le importa… Quejarse no hace más que disminuir tu valor y molestar a otras personas. Ah, y de acuerdo con muchos estudios, en realidad puede hacerte más tonto. Así que te recomiendo encarecidamente que dejes de quejarte y comiences a ser dueño de tu vida. Todo es mejor cuando eres más positivo y menos malintencionado.

10. Endurece arriba

La vida no es justa. La gente puede ser mala. Superarlo y endurécete. Nuevamente… A NADIE LE CUESTA. Eres 1 persona en un mundo de casi 7 mil millones.

11. Deja de establecer objetivos arbitrarios

No, no necesitas ser millonario antes de los 30, pero debes ser financieramente independiente tan pronto como sea posible. Establece metas con un propósito, no las definas porque eso es lo que la sociedad o algún tipo loco de youtube quiere que hagas.

Cuando estableces metas que son significativas para ti y congruentes con tus valores y creencias más profundas, son más fáciles de lograr y se sentirán más satisfactorias al completarse. No hay alegría en lograr la versión de éxito de otra persona, así que deja de permitir que otras personas definan lo que quieres.

12. El auto-conocimiento es clave

Si no te conoces a ti mismo, entonces vagarás sin rumbo a lo largo de toda tu vida como una hoja en el viento. Compórtate y tu vida entera cambiará en un instante.

No es fácil hacer el profundo trabajo interno requerido para lograr el auto-conocimiento masivo. Pero es esencial para tu éxito.

13. El éxito toma tiempo

El éxito durante la noche no es nada y si quieres tener éxito, entonces debes ser paciente. Quieres ser millonario a los 25? Buena suerte… Juega el juego largo y disfruta de tus millones a los 40 mientras todos tus amigos siguen girando sus ruedas tratando de obtener esa promoción.

14. No te metas en una relación seria todavía

A los 20 años, no te conoces lo suficientemente bien como para saber con quién quieres pasar el resto de tu vida. Date una cita y experimenta mucha gente diferente, no te tranquilices hasta que estés cerca de los 30.

Una ventaja adicional de permanecer soltero es que te dará más tiempo para concentrarte en tu propio crecimiento personal y te ahorrará miles de dólares en fechas, regalos y un costoso divorcio si las cosas se caen.

15. Duerme al menos 7.5 horas por noche

Esto puede sonar gracioso, pero es verdad. Si duermes menos, estás destruyendo tu rendimiento y probabilidades de éxito. Duerme más y duerme mejor. No te sientas culpable por dormir más.

16. Invierte en el desarrollo personal

El crecimiento personal no es “cursi” o “woo woo”. Es efectivo. Lee los libros de Tony Robbins, asiste a seminarios, contrata a un entrenador, haz lo que tengas que hacer para convertirte en la versión más fuerte de ti mismo.

Nadie ha arrepentido de mejorarse y fortalecerse. Tampoco lo harás.

17. Tómatelo con calma en el alcohol

Nadie muere deseando haber tenido más noches de borrachos donde vomitaron y se desmayaron. Relájate con el licor y ahorrarás dinero, vergüenza y tiempo. La mayoría de tus mayores remordimientos y errores vendrán de cuando estuviste demasiado intoxicado.

Está totalmente bien disfrutar de unos tragos con amigos, pero aprende el arte de la templanza y no exageres con regularidad.

18. Sexo sin conexión no vale la pena

Mira, no tienes que guardar sexo para el matrimonio si no quieres, pero no te vuelvas loco con cada persona que encuentres atractiva. Guárdalo para las personas con las que te conectas y lo disfrutarás mucho más. No regales lo más íntimo que puedes hacer con otro ser humano a cualquiera.

19. Vive debajo de tus medios

Incluso si comienzas a hacer 6 o 7 cifras en tus 20s, no vivas así. Ahorra, invierte y haz crecer tu riqueza para que puedas hacer lo que quiera en tus 30 años y más. Esto te liberará.

20. Viaja

Nunca mirarás hacia atrás y dirás “¡Maldición por qué hice ese viaje al sudeste de Asia, América del Sur o Europa!” No te arrepentirás. Reserva ahora

21. Ríete más

La vida es demasiado corta para ser serio todo el tiempo y tan enfocada en “salir adelante”. A nadie le importa dónde estás en la vida, a ellos les importa más cómo los haces sentir.

22. Esté más abierto a las cosas nuevas

Ten algo de humildad y esté abierto a nuevas experiencias. Si vives tu vida en una caja, te perderás tanto de lo que la vida tiene para ofrecer.

23. Evita los narcóticos

Mira, si quieres fumar marihuana o probar psicodélicos, no juzgaré. Pero por el amor de Dios, evita las drogas duras. He visto a muchas personas que tenían mucho potencial tirarlo por el desagüe a causa de las drogas. Todo comenzó los fines de semana por diversión, dijeron…

24. No lo sabes todo

No eres tan inteligente y no soy tan inteligente. Deja de aferrarte a tu necesidad de tener la razón y céntrate en la verdad. Se curioso en cambio.

25. Sé feliz ahora

En serio, tienes todo lo que necesitas en este momento para ser feliz… Solo agradece más las cosas y disfruta tu maldita vida hoy en este momento. Si no puedes hacer eso, seguramente perderás tus 20 años sin importar lo que hagas.

Solo puedes vivir tus 20 años una vez, así que no te los pierdas…

¿Y si tienes 30, 40 o incluso 50 años? Estas lecciones son tan aplicables a tu vida, si no más. Cuanto antes puedas aprender e implementarlas, mejor serás. No importa cuál sea tu edad ahora.

¿Cómo te está deteniendo el miedo?

Cuando hago esta pregunta en mis seminarios o en mi trabajo de consultoría, las respuestas comunes que recibo son “falta de fondos” , “no tengo la educación” , “mi formación”, o incluso “no estoy seguro de la El próximo paso para tomar.”

¿Sabes lo que está encadenando a las personas y privándolas del éxito que desean y merecen?

Es miedo

Puede decirse a sí mismo: “No a mí, no tengo miedo”, pero la realidad es que el miedo es innato en los seres humanos. Está ahí para nuestra protección. Después de todo, hay algunas cosas de las que debemos temer. Jugar al golf en la iluminación, por ejemplo, o literalmente nadar con los tiburones.

Pero, ¿y el éxito? Deberíamos abrazar el éxito, disfrutando de derribar objetivos y lograr cosas nuevas, mejores y mejores. Sin embargo, el miedo es un obstáculo peligroso, en parte, porque podemos dejar de admitir su existencia.

Cómo reconocer el miedo

El miedo debe ser reconocido y gestionado adecuadamente o se convierte en un ancla. Podemos volvernos indecisos, tener dudas, temer el rechazo y simplemente no actuar. El miedo puede tenernos sentados en un gran concepto o idea o puede restringirnos el uso de nuestros verdaderos talentos.

Pero, ¿y si hubiera una manera de convertir el miedo en combustible?

Primero, debes darte cuenta del papel que desempeña el pensamiento negativo al alimentar tus miedos. Los pensamientos ya pueden estar allí, sugiriendo “No se puede” , “No deberías” , y “Sí, pero ¿y si?”

Antes de que te des cuenta, los pensamientos negativos se han acumulado unos sobre otros y se han convertido en una montaña aparentemente insuperable para escalar. No digo que debas ignorar la realidad, pero la mayoría de las veces estos pensamientos negativos son solo un hombre de boogie debajo de la cama. Cuando miras más de cerca, no hay nada allí.

Elimina tus pensamientos negativos

Creo que es mucho más productivo ser proactivo en el manejo de estos pensamientos negativos. En lugar de permitir que los pensamientos negativos te afecten emocionalmente hasta el punto de la indecisión o la inacción, pon tu cerebro lógico a trabajar a tu favor. En lugar de escuchar “No puedes” , pregúntate “¿Cómo puedo?” .

Pregúntate “¿Cuál es la mejor manera de …” en lugar de “No deberías”?

Cambie “¿Qué pasa si no funciona?” A “Imagínese lo fantástico que será”.

Puede ayudar a ser aún más específico sobre esto. “¿Cuáles son las ocho mejores maneras de recaudar fondos para mi proyecto?” O “¿Quiénes son las cinco personas que conozco mejor calificadas para ayudarme con esto?” . Obliga a tu cerebro a ayudarte al estirar sus pensamientos, imaginación y concentración. “¿Cuáles son las 35 formas en que mi vida será mejor cuando hago esto?” Cuando pones tu cerebro a trabajar en una tarea positiva, hay poco espacio para el pensamiento negativo.

Esto está convirtiendo el miedo en combustible.

Sal de tu zona de confort

Muchos de nosotros nos esforzamos por estar cómodos. Dejar ir esa zona de confort puede crear miedo real. Puede preocuparse de que al salir y hacer algo que siempre quiso hacer o al buscar más, ponga en peligro su comodidad. Puede arriesgar su ingreso o estilo de vida estables o (jadeo) es posible que no pueda obtener ese televisor de pantalla plana de 65 “con sonido envolvente. Si permites que tu zona de confort se convierta en una prisión, debes reconocer que funciona en tu contra, no en tu lugar.

Entonces, ¿cómo sales de eso?

Piensa en los momentos en los que te arriesgaste y fuiste exitoso. Recuerda cómo se sintió la victoria y cuán gratificante fue lograr un objetivo. Las probabilidades son que fue un momento en que saliste de tu zona de confort. Recuerde que correr riesgos y ser audaz no necesariamente equivale a ser imprudente. Nunca recomendaría ser imprudente. Pero sí sé que la vida a menudo se vive mejor fuera de tu zona de confort. Convertir el miedo en excitación y anticipación es otra forma de usarlo como combustible para su éxito.

Enfrenta tus miedos de frente

Una de las mejores maneras de usar el miedo como combustible es enfrentarlo de frente. No es embarazoso temer el cambio o disfrutar de tu zona de confort.

Pero, si no reconoces su presencia, el miedo puede frenarte sin que siquiera lo sepas. Convierta esos miedos en dar poder a las preguntas positivas en las que su cerebro lógico pueda trabajar. Practica al acercarte desde tu zona de confort y reconoce y enfrenta tus miedos. Muy bien podría alimentarte al próximo nivel.

Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo”.

Todos los que nos presentamos en este planeta Tierra con esta forma a fin de aprovechar la oportunidad de vida que se nos ha legado, sabemos que estamos invadido de emociones que dan paso a los sentimientos y estos actúan de acuerdo a los estímulos que lo activan, para ello nos apoyamos en nuestra inteligencia, que permite administrarlos de tal forma, que no nos afecten, todo lo contrario nos permita disfrutar la oportunidad de vivir y aprovechar intensamente el potencial positivo que cada emoción genera.

En los últimos años, se ha dado mucho énfasis en la relevancia y alcance de la inteligencia emocional y como ella nos puede favorecer en nuestro crecimiento, al respecto se señala, que la inteligencia emocional es una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos, y engloba habilidades tal como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad mental, etc. Esa configura rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resulta indispensable para una buena y creativa adaptación social.

No nos sorprende escuchar preguntas como: ¿por qué algunas personas les va mejor en la vida que a otras? ¿Por qué algunas, con alto coeficiente intelectual y que se destacan en su profesión, no pueden aplicar esta inteligencia en su vida privada, que va a la deriva, del sufrimiento al fracaso?

Lo cierto, que el nuevo concepto que da respuesta a estas y otras interrogantes es la inteligencia emocional, una parte a menudo negada y desdeñada, opacada por el brillo de la razón, del coeficiente intelectual mas fácil de definir y medir, la misma que viene hacer una a ser una destreza que nos permite conocer y manejar nuestros propios sentimientos, interpretar o enfrentar los sentimientos de los demás, sentirse satisfechos y ser eficaces en la vida a la vez que crear hábitos mentales que favorezcan nuestras propia productividad.

Téngase en cuenta, que aunque la psicología conoce desde siempre la influencia decisiva de las emociones en el desarrollo y en la eficacia del intelecto, el concepto concreto de la inteligencia emocional, en contraposición al de coeficiente intelectual, fue planteado hace unos años por el psicólogo Peter Salovey, de la Universidad de Yale. Y si bien no existe tests para medirla con exactitud, varían pruebas o cuestionarios que valoran este aspecto pueden ser muy útiles para predecir el desarrollo futuro de una persona.

Hace treinta años, un psicólogo de la universidad de Stanford realizo un experimento con niños de cuatro años. Le mostraba a cada uno golosinas y le decía que podía comerlas, pero que si esperaba a que volviera le traería dos; luego lo dejaba solito con el caramelo y su decisión. Algunos chicos no aguantaban y se comían la golosina; otros elegían esperar para obtener una mayor recompensa.

Catorce años después, hizo un seguimiento de esos mismos chicos: los que habían aguantado sin tomar el caramelo y, por lo tanto controlaban mejor sus emociones en función de un objetivo, eran más emprendedores y sociables. Los impulsivos, en cambio tendían a desmoralizarse ante cualquier inconveniente y eran menos brillantes.

He este tránsito leve por esta vida, hemos oído muchas veces “controla tus emociones” y en demasiadas ocasiones nos hemos confundido y, en vez de controlar, lo que hemos hecho es simplemente ahogar nuestras emociones.

Esto es un craso error porque las emociones no son en si misma ni buenas ni malas. La que puede ser buena o mala es nuestra respuesta. En todo caso las emociones nos dan pistas que nos permitirán analizarlas para lograr finalmente que trabaje a nuestro favor.

Dentro de la inteligencia emocional se sitúan 5 habilidades: la capacidad de reconocer los sentimientos propios, de administrarlos, la auto-motivación, el reconocimiento de los sentimientos de los demás y la empatía o capacidad para reaccionar correctamente entre los sentimientos de los demás.

Estas herramientas nos permiten movernos entre la marejada de sentimientos y emociones propias y ajenos. Dentro de este parámetro es clave averiguar como hacemos nuestras evaluaciones con alguna serie de reflexiones y tener la valentía de explorar como reaccionamos ante las personas y los sucesos de la vida real.

 Para un buen manejo de este parámetro de la inteligencia emocional necesitaríamos tomar el mando de nuestros pensamientos, dirigir oportunamente nuestras excitaciones nerviosas y llegar a ser buenos solucionadores de problemas; algunas de la pautas a seguir que nos pueden ayudar a realizar esta difícil tareas serian, en primer lugar, comprender la naturaleza del problema y posteriormente la idea de que son las respuestas a las situaciones lasque causas los problemas.

Es vital admitir realmente que los problemas son parte de la vida y no hemos de sentirnos obsesionados por ello cuando los tenemos. La clave no esta en negar los problemas sino en solucionarlos.

La motivación es otro aspecto en la inteligencia emocional que nos ayuda a catalizar todo el sistema y mantenerlo en funcionamiento. Hay cuatro fuentes principales de motivación:

– Nosotros mismos (pensamientos positivos, visualización.)
– Los amigos, la familia y colegas, son nuestro soporte más relevante.
– Un motor emocional (real o ficticio)
– El propio entorno (aire, luz, sonido, objetos motivacionales).

No olvidemos que las personas somos generalmente más emotivas que racionales y, por tanto, empatía, paciencia creativa y claridad mental son dimensiones que nos ayudaran a sacar el máximo partido de nuestra habilidad en gestión de la inteligencia emocional.

En ocasiones, la única manera de obtener un rendimiento significativo es llevar a cabo importantes cambios en la organización, cambios que suponen un intento previamente planificado por la dirección de mejorar el rendimiento general de las personas, de los grupos o de la propia organización, mediante la modificación de la estructura, el comportamiento y los procesos de la misma.

Si el cambio se lleva a cabo de una forma correcta, personas grupos deben mejorar su rendimiento. Cualquier esfuerzo decidido, planificado y evaluado que sirva para mejorar el rendimiento, cuenta con grandes posibilidades de alcanzar el éxito.

Definitivamente, en el mundo moderno, con la nueva manera de hacer negocios, elementos como la inteligencia personal cobra una importancia crucial.

A medida que las organizaciones se desenvuelven en mercados más competitivos y dinámicos, reducen personal por reestructuración o comienza a ser parte de la globalización lo que significa fuertes modificaciones en el estilo de gestión, debido alo anterior, los empleados deberán desarrollar nuevas características para adaptarse o mejor aun destacarse.

Para las organizaciones, conseguir al más brillante en algún ámbito es cuestión de tiempo y dinero, pero será mucho más complicado encontrar al más apto. Lo anterior significa competencia técnica e inteligencia emocional. Es interesante destacar que un coeficiente intelectual alto en una determinada materia puede llegar hacer paradójicamente negativo para el éxito laboral en la empresa moderna. Lo anterior se explica por la común falta de capacidad de aceptar criticas, consejos y trabajar en equipo de las “estrellas”.

Aprovechar la inteligencia emocional no implica estar siempre contento o evitar perturbaciones, sino mantener el equilibrio: saber atravesar los malos momentos que nos depara la vida, reconocer y aceptar los propios sentimientos y salir airosos de esas situaciones sin dañarse ni dañar a los demás.

 La difusión de este alfabetismo emocional, pocas veces valorado en su justa medida, haría al mundo y por ende a las organizaciones un lugar más agradable, menos agresivo y más estimulante. No se trata de borrar las pasiones, sino de administrarlas con inteligencia.

Desde hace algún tiempo he estado muy emocionado por compartir con ustedes un enfoque diferente para generar riqueza y abundancia, tanto espiritual como material. Y me he llevado la sorpresa que, aunque esperada, no por eso menos sorprendente, de que mucha gente no cree. Confirmo una y otra vez que el conocimiento y las creencias que ya se tienen, son los principales obstáculos para acceder a una nueva forma de vivir.

He constatado muchas de esas personas no están preparadas para ver algo nuevo, y no lo están porque sus ojos ya se acostumbraron a ver lo tradicional. ¡¿Y qué tal si dejamos atrás lo tradicional para emprender algo totalmente nuevo?! ¿Funcionarán éstas ideas? ¿Se tendrán los resultados prometidos? Quizá. Lo interesante es pensar: “…y si, sí?” Qué tal si funciona. Pues bien, no hay otra más que intentarlo.

Cuando deseamos algo diferente en nuestras vidas, a nivel personal, a nivel económico, de pareja, laboral o social, es trascendente comprender que el cambio lo iniciamos nosotros. Nosotros somos ese algo diferente que estamos buscando. Los milagros suceden cuando te atreves a hacer algo diferente, cuando te atreves a caminar por la senda menos tomada.

Hoy te invito a que, olvides la presión que ejerce la sociedad para que te ciñas a cánones y protocolos mantenidos por inercia cultural. Hay muchas otras nuevas formas de lograr resultados, tanto en los negocios, como en la vida espiritual, familiar o laboral.

Sé conciente de que si realmente deseas cambiar tu vida, no podrás conseguirlo si no desarrollas una identidad propia. Si optas por hacer de tu vida lo que la mayoría ha hecho con la suya, entonces, ¿cuál es la diferencia que puedes ofrecer al mundo con tu presencia? Tu o yo, somos una posibilidad gestada en la esperanza para lograr un cambio, pero hemos de transitar por la senda menos tomada.

El camino más transitado es el aquel que te permitirá “encajar”, sentirte seguro, integrado, pero muchas veces, transitar por ahí nunca te permitirá descubrir quién eres realmente, se te privará del sendero que te lleva a tu misión existencial. Por eso son pocos los que alcanzan a emocionarse por existir, porque son pocos los que se atreven a reclamarse a sí mismos, son pocos los que se arriesgan a probar y a probar y a probar hasta dar con su propia estrella.

Nunca me ha importado hablar y escribir sobre temas e ideas que critican quienes van por la otra senda, la que yo no tomé. Sin embargo, al paso de los años, aunque al principio uno se siente un poco incierto y solo, se llega a caminar guiado por la brújula más cierta y poderosa: nuestro propio corazón. Las criticas se empiezan a escuchar como halagos. Los malos augurios como confirmaciones de nuestro poder para elegir. Para lograr algo diferente, quizá se necesite empezar con una mente abierta, de hecho, así es como funciona mejor.

La mente es como un paracaídas, funciona mejor cuando está abierta. ¡Ábrete a la posibilidad e intenta! Ese puede ser el mejor banderazo de salida para transitar por tu propio camino, para diseñar tu propia vida. Y no, no esperes aplausos ni buenos augurios. No escucharlos te puede hacer dudar de tu decisión.

Tan solo te digo: ya llegarán los aplausos, ya llegarán los halagos. Llegarán cuando te vean con admiración -velada envidia– el que llegaste a donde tú querías ir. Recuerda, los aplausos son al final, nunca al principio. No los esperes cuando te atrevas a emprender.

Cuando sigues tu más sincero anhelo de vida y a tu intuición a todos los niveles -personal, sexual, social, profesional, intelectual, espiritual, económico, etc.–, y dejas de seguir a la mayoría, ¡ahí se está sucediendo algo diferente! Estas cambiando al mundo, y lo estás cambiando con tu decisión personal manifestada en tu presencia, tu presencia transitando por un camino distinto. Y créeme, eso inspirará a muchos otros que insospechadamente te observan. Te lo afirmo por experiencia propia.

Si la vida te presenta la oportunidad de conocer algo diferente, ¡abre tu mente para conocerlo! Y la más poderosa forma de conocerlo realmente, es intentarlo, probarlo. Nadie se moja leyendo la palabra “agua”. Se necesita tener la experiencia para saber y, así, opinar con real conocimiento de causa. No hay manifestación más grande de ignorancia que opinar acerca de algo que no se conoce. Y no hay manifestación más grande de la estrechez de un horizonte con pobre autoestima que opinar en base a lo que “dicen” por ahí sin conocer personalmente la experiencia.

Sirva este escrito para inspirarte a emprender algo diferente, ya que si buscas resultados distintos en tu vida, bien podrías empezar por hacer algo diferente a lo que vienes haciendo desde siempre, de lo contrario, estarías loco. Sería un tipo de locura, demencia, el es esperar resultados distintos mientras sigues haciendo lo mismo. ¿Quieres resultados distintos? Entonces atrévete apasionadamente a hacer algo diferente.

Piensa seriamente en las sabias palabras de Séneca, célebre filósofo romano de principios de nuestra era, cuando afirmó exquisitamente en su sentencia, frase que uso como epígrafe de mi libro Siempre hay otra opción, lo siguiente: “Cuando veas una pequeña luz brillar, ¡Síguela! Si te dirige al pantano, pues ya saldrás de él. Pero si no la sigues, toda la vida vivirás arrepentido de no saber si ésa, era tu estrella”. Con sincera… ¡Emoción por Existir! – Alejandro ArizA.

 

 

 

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