Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"
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Los mejores consejos para crecer como persona

felizSalud, dinero y amor, que se dice. Pero para conseguir el combo necesitamos tener un trabajo, llevar una vida lo más saludable posible y cuidar de la gente que nos rodea –sean o no nuestra pareja–.

Sin embargo, muchas veces no somos capaces de hacer frente al día a día y nos sentimos desbordados. Si cae uno de los pilares, los otros dos tienden a desmoronarse.

Madrugar, ir al trabajo, trabajar, comer, seguir trabajando, regresar a casa, preparar el tupper, dormir, madrugar, ir al trabajo… Y así un día tras otro. Esta vida en loop puede acabar con nuestra moral y desmotivarnos por completo afectando a nuestra vida laboral, sentimental y a nuestra salud (mental y física). En síntesis, puede hacernos infelices.

Son pocas las personas que disfrutan de una rutina satisfactoria –según la última encuesta internacional de Gallup sólo el 13% de las personas son felices en el trabajo– pero esto afecta a sus relaciones sociales y, en definitiva, a su estado de ánimo.

La gente súper exitosa pone pasión en lo que hace, un factor más importante que tener una cuenta bancaria gigantesca

¿Existe el camino para encontrar la felicidad en todos los ámbitos de nuestra vida? Y, en tal caso ¿quién ha escondido el cartel que lo indica?

Chris Deaver, cansado de sentirse infravalorado en el trabajo y notando cómo su inspiración desaparecía gracias a un jefe más interesado en despedir a gente que en motivar a la plantilla, se planteó estas cuestiones y decidió acudir directamente a quienes parecían tener las respuestas: las personas exitosas.

Tras analizar los éxitos y fracasos de diferentes líderes de grandes compañías y reconocidos creativos, Deaver plantea en Huffington Postlas ocho cosas que te ayudarán a sentirte más feliz en todos los aspectos de la vida. Porque no todo va a ser trabajo.

1. Sonríe.

Tan sencillo como enfocar la vida con una sonrisa.

En opinión de Barbara Corcoran, multimillonaria gurú inmobiliaria, “la clave para el éxito en una empresa es la regla de que uno tiene que divertirse”. Además de conseguir una actitud positiva y constructiva, reír ayuda a reducir el estrés, refuerza nuestras capacidades cognitivas, reduce el dolor y mejora estado de ánimo. Disfrutar de unas risas es todo beneficio.

2. Pon pasión en lo que haces.

“La gente súper exitosa da más importancia a sentir pasión por lo que hace, por encima de tener una cuenta bancaria gigantesca” dice Deaver.

Disfrutar de tu vida valorando las pequeñas cosas que tu trabajo, familia o amigos aportan a tu vida, es una de las claves más sencillas para ser feliz. No seas conformista ni te ates al negativismo poco resolutivo de ‘esto es lo que hay’. Puedes y debes tener metas mayores, pero ¿y si lo que ya tienes vale la pena más de lo que crees?

3. Haz ejercicio todos los días.

Olvídate de la excusa del ‘no tengo tiempo’ porque es mentira. Existen multitud de tablas de ejercicios que apenas te llevan 5 minutos al día y que incluso puedes practicar en tu propia casa.

Hacer un poco de deporte –más allá de adelgazar y estar en plena forma, que también es interesante– te reportará la energía necesaria para enfrentarte al día a día y sentirte más a gusto contigo mismo. ¿No crees que te sentirías más feliz si eres capaz de cuidarte un poco?

4. Sé solidario.

Deaver ahora tiene claro que “ayudar a los demás aumenta tu felicidad”.

Según una investigación se recomienda al menos dedicar 100 horas al año (dos horas a la semana) a tareas solidarias que ayuden a mejorar la sociedad. “Las personas exitosas lo hacen” asegura el especialista en innovación y negocios.

5. Duerme más.

Los beneficios de dormir para tu salud son numerosos, pero el autor se refiere en concreto a que el sueño nos hace más productivos. Cuantas más cosas somos capaces de hacer, más plenos y satisfechos nos sentimos y, por ende, más felices.

6. Todas las ideas pueden funcionar.

Deaver pone como ejemplo cuando Jimmy Wales, creador de Wikipedia, puso en marcha este innovador proyecto y todo el mundo le dijo que estaba loco.

¿Cómo iba a conseguir hacer contenido educativo relevante y mantenerlo permanentemente actualizado? Haciéndolo. Y sus más de 470 millones de visitantes únicos al mes demuestran que es posible sacar adelante hasta el proyecto más arriesgado.

7. Hacer un montón de amigos.

A nivel laboral cada vez más escuchamos hablar de la importancia del after work o del networking.

Para ascender en el trabajo es fundamental relacionarnos con la mayor cantidad de personas posible: contactos que se traducen en oportunidades e intercambio de ideas y conocimientos. ¿Y si además de relaciones laborales surgen enriquecedoras amistades?

Uno de los denominadores comunes para encontrar la felicidad es haberse esforzado en conseguir sus metas

Según los resultados de una encuesta sobre el bienestar en la que se contó con 1.600 estudiantes de la Universidad de Harvard, el apoyo social es el mayor impulsor de la felicidad. Deaver tiene claro cuál es el camino más efectivo para hacer para hacer amigos: “Mostrando interés por los demás, haciendo preguntas interesantes y escuchando mucho”.

8. Lucha por tus sueños.

Suena algo idílico, pero Deaver explica que uno de los denominadores comunes de las personas exitosas para encontrar la felicidad es haberse esforzado en conseguir sus metas.

Incluso aunque al final no resulte exactamente tal y cómo lo soñabas, el camino puede estar lleno de enriquecedoras experiencias y aprendizajes que, quién sabe, quizás puedas aplicar a otros aspectos de tu vida.

Elizabeth MoreraLa vida es tan simple y fácil que a veces olvidamos su verdadera realidad… ser personas, tratarnos como amigos, guardar una amistad… conceptos reales y fáciles de olvidar por las personas… y el olvido de estos conceptos y realidades es lo que nos hace dejar de ser buena gente.

¿De qué sirven tantas toneladas de conocimientos, tanto almacenaje de temas estudiados, acumulación de saber… si uno no sabe amarse a sí mismo y consecuentemente al resto de la humanidad?

¿De qué sirve todo eso si se carece de nobleza, de honradez, de honestidad, de virtudes, de mesurada generosidad, de confianza y seguridad en uno mismo, de cierta y moderada inocencia…?

¿De qué diantre sirve todo ese cúmulo de temas aprendidos, de palabras, frases y argumentos memorizados si no se sabe amar ni se es amado…?

Yo os diré de qué sirve toda esa vana palabrería, esa pretenciosa intelectualidad, ese engreído saber y pedante elocuencia… de nada, pues sin amor uno se encierra en un hermético caparazón que lo esteriliza de la vida circundante, convirtiéndose todo ese frívolo saber y trivial andamiaje de conocimientos en una cárcel.

Todo lo sabido no hace más que tejer una tupida e impermeable madeja alrededor de la persona rebozada de banal cultura, produciéndole una inhóspita y estéril soledad destructora e infructífera.

Todo ese saber no hará más que convertir a la persona poseída por conocimientos en un androide, en un monstruo insensible y abusivo, por el hecho mismo de ser incapaz de dar y recibir amor. Las palabras no hacen más que encarcelar la verdad, aquello que somos en realidad.

A este mundo hemos venido a ser felices y para ello hay que aprender a amar y a ser amados, esto es, a saber dar y saber recibir, no a saber de conocimientos que nos impidan querer a los demás y a edificar tanques que prohíban la penetración del amor y la amistad en nuestras vidas.

A las personas no se las debe valorar por lo que saben, por los diplomas o títulos adquiridos o por los estudios realizados, sino por su simpatía, su bondad, su sensibilidad, su honestidad y su capacidad y calidad de amor.

Sólo el amor nos acerca a nuestra alma, sólo él nos guía al auto-conocimiento, y es éste el objetivo de todo ser humano… puesto que al final de toda vida  todo termina en “polvus erit et in polvus converterit”. El hombre “vanita, vanitas et omnia vanitas”, eso es él para mí, parafraseando el Eclesiastés.

He allí la causa que motiva tanta ansia de saber y posesión incrédula de conocimientos, que en cualquier momento pueden desaparecer si todos los libros se quemaran o desaparecieran, es la inestabilidad de todo lo material, su carácter efímero.

Lo único realmente importante, crucial, fundamental e imprescindible es conocer nuestra alma, vivir la vida con ella, despertar a ella, sinónimo de despertar a lo que verdaderamente somos, siento ésta la única vía al auto-conocimiento, que viene a ser lo mismo que amarse, y sólo si uno se ama será capaz de amar todo aquello que lo envuelve y rodea.

Los conocimientos que podamos adquirir deben formar parte del camino que desemboque al despertar de nuestra alma, deben formar parte del proceso del cual resulte el auto-conocimiento, éste, repito e insisto, auténtico y único objetivo del por qué del ser humano en este planeta azul, el verdadero sentido de nuestras vidas y la respuesta a todas las preguntas.

La solución de toda incógnita, el remedio a todo problema, la respuesta a toda pregunta… todo ello anida en nuestro interior, el misterio lo alberga el alma; descubre la tuya y despejarás el misterio, lo resolverás y conocerás el secreto de la vida.

– Elizabeth Morera

ser tú mismoTal vez te preguntas a menudo por qué no llegas a tus metas. Por qué siempre que ya estás tocando el cielo, parece que se cierran las compuertas y alguien cuelga el letrero de “aforo completo”. Y tú nunca entras en él…

Examinas todo lo que haces, cada día. Cada paso, cada uno de los puntos de la lista de listas que te has confeccionado para poder seguir, para no perder de vista tus objetivos.

He notado eso que sientes. Esa sensación de tenerlo vetado. De quedarse a un suspiro de tu sueño y sentir como huele mientras otros lo degustan. He sentido esa rabia contenida que tan sólo sirve para contracturarse la espalda y notar un dolor de estómago terrible…Para amargarse y culparse a uno mismo y a otros de tus fracasos.

He dormido con la sensación de ser invisible y me he despertado sin encontrarme la risa. He sentido que el mundo giraba al revés mientras yo corría hacia la meta y parecía que estaba quieta… Que era un eterno segundón. Con la sensación de tener el deseo y el talento suficientes pero quedarme al otro lado de la línea. De ponerme a volar y, de repente, tocar techo y no descubrir por qué. Esa certeza de creer que tu vida no es tuya y hagas lo que hagas eso nunca cambiará… Que el éxito te esquiva y la fortuna se ríe de ti.

Sí, yo también he buscado en mil libros. Me han resucitado las ganas entre sus palabras… He aprendido mucho de ellos mientras me buscaba a mí misma. He escuchado a mil sabios… Algunos de ellos me han regalado una parte del mapa que me faltaba para llegar a ese tesoro que es mi esencia, mi coherencia…

Y he andado mil caminos. Algunos de ellos ni tan sólo sé cómo he osado pisarlos, de dónde he sacado el valor para sondearlos, cómo he soportado la soledad inmensa que me han impregnado… Aunque me han llevado a mil respuestas y han cambiado mis preguntas por otras preguntas nuevas…

Y el final del camino, siempre eres tú mismo. La meta lleva tu cara. La respuesta a la pregunta es tú… El por qué tiene tu nombre.

Siempre. Lo que hoy no logramos entender es lo que ayer decidimos no conocer o no preguntar. Lo que ahora no logramos es lo que ayer pensamos que no nos pertenecía. Lo que no vivimos es aquella experiencia que un día, sin casi darnos cuenta, decidimos que no nos merecíamos.

Somos el resultado de lo que hicimos y dejamos por hacer…

Cada uno de nosotros lleva ocultas dentro las claves para despejar las incógnitas de su camino. Somos el fruto de nuestras decisiones pasadas, de las presentes… Y llevamos en la cara dibujadas las decisiones futuras que ya sabemos que vamos a tomar y que nos recortan la esencia, la felicidad, la vida.

Somos un amasijo de normas auto-adjudicadas que cada día nos coagulan las acciones. Llevamos en los huesos nuestras emociones comprimidas… Nuestros lamentos y quejas circulan por nuestras arterias y definen nuestros gestos, nuestros actos, nuestras ilusiones…

Cuando soñamos, nos achican los sueños porque intentan convertirlos en asequibles, en probables, en realidades que no nos decepcionen… Nos protegemos de nosotros mismos hasta el extremo de anularnos, de traicionarnos.

Cuando caminamos, esos pensamientos prefabricados nos cansan, nos paralizan.

Cuando razonamos, nos limitan, nos dibujan un círculo para que no salgamos de él y tengamos pensamientos viciados, corrompidos… Los pensamientos cortos de un niño que piensa que no podrá y no puede.

Cuando llegamos a la esquina de nuestro sueño y vamos tocarlo, lo apartan, lo envían lejos y nos agarrotan los dedos…

Y ni siquiera nos damos cuenta de cuánto nos reprimimos y recortamos. De esos esquemas que repetimos siempre, esas conductas reiteradas… Y cuando nos preguntamos por qué, la lista de razones del fracaso viene dictada por nuestros miedos, por nuestros pensamientos rancios, por unos parámetros de conciencia que nos reprimen y hacen menguar.

Y un día, descubres que eres siempre el segundo porque en tu mundo, en tus pensamientos, siempre has imaginado que no mereces más… Porque no confías en ti.

Porque te visualizas siempre a un metro de la meta.

Porque no te sueñas llegando al final ni te emocionas al pensar que podrás…

Porque te crees que no eres la persona que consigue lo que tú deseas y cada día te alejas más de ti.

Porque no aceptas lo bueno que te da la vida, porque no lo ves.

Porque creaste una imagen de ti demasiado pequeña para el tamaño de tus sueños y no te la has cuestionado nunca.

Porque hace mucho tiempo te programaste para resistir, para sobrevivir y dejaste que tus temores e inseguridades escribieran tus normas secretas, que quedaron marcadas a fuego en ti… Y sigues obedeciendo a ese programa, aunque eso te supone perder alegría, soltar vida, amarrarte a una versión de ti mismo que no te representa.

La respuesta está dentro de ti. Y no sabes cómo sacarla, cómo encontrar la manera de empezar otra vez, de pensar distinto, de construir nuevos esquemas y empezar a soñar de verdad…

¡Cuánto trabajo por hacer!

¡Cuántos límites por borrar!

Sacar tu esencia de entre la maraña de normas absurdas… Re-escribirte, re-autentificarte, re-dibujarte… Desaprender y empezar a vivir.

¡Qué complicado y qué apasionante!

No hay nada malo en el ser el segundo, ni el último… Lo importante es no resignarse a una vida que no te llena y no renunciar a ser tú.

líderSer un gran líder no es algo que pase de la noche a la mañana, pero puede ser logrado con disciplina, trabajo duro y compromiso. Los grandes líderes no nacen (como algunas personas sugerirían), de hecho, se forjan con el tiempo.

Hay algunas reglas que por lo general se destacan en los grandes dirigentes. Te dejamos 50 de las que nos parecieron más importantes.

1. Escucha a tu equipo. Regla número uno. Siempre pon atención a lo que tus colaboradores tienen que decir, incluso si no te gusta.

2. Comunícate lo más eficientemente posible. Deja tus expectativas y sentimientos muy claros, en el medio apropiado y frecuentemente.

3. Piensa antes de hablar. Algunas veces es mejor callar que decir lo primero que te venga a la mente.

4. Sé un ejemplo.Conviértete en el tipo de persona que te gustaría que trabajara para ti.

5. Sé apasionado. Si tu negocio no te emociona alocadamente, entonces estás en el lugar incorrecto.

6. Sé consistente. Asegúrate de que tus acciones respalden tus palabras.

7. Toma decisiones firmes. No evites elegir un camino por evitar problemas y una vez que hayas escogido, no te arrepientas.

8. Identifica mentores y ejemplos a seguir. Encuentra a las personas de las que puedas aprender y síguelas de cerca.

9. Interfiere solo cuando sea necesario. Si confías en tu equipo no hay razón de micro-manejarlo.

10. Conoce tus límites. No los sobrepases.

11. Identifica tus fortalezas. Si eres bueno resolviendo disputas, hazlo lo más que puedas.

12. Reconoce tus debilidades.Deja que alguien más maneje lo que no es tu fuerte.

13. No inventes excusas. Acepta si te equivocas y no le eches la culpa a algo o alguien más.

14. Acepta las variables. No puedes controlarlo todo.

15. Elige a tus socios con cuidado. Trabaja solo con personas en las que puedas contar.

16. Haz el bien. Comprométete a ser una persona buena que ayude a su comunidad.

17. Conoce a personas nuevas siempre que puedas. Date la oportunidad de expandir tu red de contactos y a exponerte a nuevas experiencias y perspectivas.

18. Mantente en contacto con tus emociones. No seas un robot, déjate sentir.

19. Controla tus reacciones. No actúes hasta que tengas claridad de pensamiento y emociones.

20. Diviértete. Tómate el tiempo de disfrutar lo que haces y a tu equipo.

21. Investiga todo. Antes de tomar una decisión, pondera los pros y los contras.

22. Analiza todo. No tomes decisiones basándote solamente en el instinto.

23. Escoge a tu equipo con cuidado. Contrata solo a las personas que sean capaces de entregar el trabajo y se puedan llevar bien con los demás.

24. Prioriza tu equipo. Tus colaboradores lo son todo. Dales lo que necesiten para triunfar.

25. Sé humilde. No presumas porque has adquirido un poco de riqueza, influencia o posición.

26. Perdona errores. Todos los cometemos.

27. Perdónate a ti mismo. No te martirices por el pasado. Sigue adelante.

28. Sé racional. Toma decisiones de manera lógica.

29. Sé razonable. Escucha diferentes opiniones y sé justo.

30. Haz tiempo para lo importante. No existe la falta de tiempo cuando se trata de atender lo que realmente te interesa.

31. Aprende constantemente. Lee todo lo que puedas y toma clases siempre que tengas la oportunidad.

32. Mejora todo. Trabaja para descubrir mejores maneras de hacer las cosas.

33. Nunca te rindas. No tires la toalla cuando puedes superar los obstáculos con un poco de persistencia extra.

34. Transforma métodos cuando sea necesario. Si algo no está funcionando, cámbialo.

35. Aléjate cuando sea necesario. Si estás en una batalla que parece imposible, retírate para mejorar tu estrategia.

36. Aprende de tus equivocaciones. Trata de no cometer el mismo error dos veces.

37. Respalda todo con datos e información.

38. No ignores los signos de la sobrecarga de estrés. La tensión es real y puede interferir con tu habilidad de liderar. Si empiezas a sentir demasiada ansiedad, toma acciones para relajarte.

39. Da retroalimentación. Hazle saber a tu equipo que es lo que está haciendo bien y en qué necesita trabajar más.

40. Confía, pero verifica. Espera que tu equipo haga las cosas bien, pero siempre revisa sus avances.

41. Sé accesible. Deja que las personas sepan que pueden confiar en ti y que tu puerta está abierta siempre que lo necesiten.

42. Trata a todos igual. No tengas favoritos, ya que eso solo genera resentimientos y te hace ser un líder inmaduro.

43. No busques relaciones personales íntimas con tu personal. Sé amistoso, pero no quieras que todos tus colaboradores sean tu mejor amigo. Ante todo, eres su líder.

44. Une a tu equipo. Usa ejercicios que obliguen a tu equipo a interactuar unos con otros.

45. Regresa favores. Si alguien te ayuda, asegúrate de corresponder su amabilidad, aun cuando sea años más tarde.

46. No quemes puentes. Nunca cercenes el contacto con alguien.

47. Mantente en contacto. Si alguien de tu equipo se va, síguelo tratando.

48. No sacrifiques tu vida personal. Es necesaria para mantener tu salud mental. Nunca renuncies a tu familia o amores por las responsabilidades de trabajo.

49. Disfruta del liderazgo. Trata de no estresarte demasiado por ser dirigente. Mejor, disfruta sus enseñanzas.

50. Toma todo consejo con un grano de sal. ¡Incluso estas 50 reglas! Nadie lo sabe todo y ningún consejo aplica al 100 por ciento de los casos.

Sigue las reglas que te sean útiles, usa tu instinto y tu cabeza y siempre trata de ser mejor. Eventualmente, tus experiencias y esfuerzos te llevarán a ser el gran líder que aspiras ser.

Vivir MejorEl bricolaje es lo último, pero hay situaciones en las que debes llamar a un profesional; como cuando estás re-cableando el baño o rediseñando tu cartera de inversiones.

Si estás tratando con lo primero, llama a un electricista. Por favor. Y cuando se trata de administrar tu dinero, es posible que quieras a un planificador financiero haciendo el trabajo.

¿Qué hace un planificador financiero?

Un planificador financiero mira la imagen completa cuando se trata de tu dinero, y desarrolla un plan comprensivo para dirigir tus necesidades y metas a largo plazo. Idealmente, él o ella puede aconsejarte sobre inversiones, seguros, planificación patrimonial e impuestos, entre otras cosas.

Tu planificador puede cobrar por hora, en base a un proyecto, a través de una retención mensual o con un porcentaje de las inversiones que él o ella gestione en tu nombre.

¿Necesitas un planificador financiero?

Si tus finanzas son relativamente simples y tus preguntas sobre el dinero pueden ser contestadas con una búsqueda en Google, guarda tu dinero y omite el asesor financiero. No necesitas pagarle a alguien que te diga que tienes que pagar tus cuentas a tiempo.

“¿Necesitas a un cirujano para ponerte una bandita? ¿Necesitas a un mecánico para inflar tus neumáticos?” Pregunta Pedro Silva, asesor financiero en Massachusetts. “La complejidad de la situación debe dictar cuánta ayuda necesitas.”

A continuación tienes cuatro situaciones de dinero potencialmente complejas que podrían justificar contratar un planificador financiero.

Te estás casando

A veces, combinar las finanzas requiere de una parte neutral. Un planificador financiero puede ser esa parte, dice Scott Snider, un planificador financiero que trabaja en Ohio y Florida.

“Cuando las parejas se casan por primera vez, siguen conociéndose sobre cómo operan ambos en términos de dinero,” dice Snider. “Un planificador financiero puede ayudarles en el proceso de definir sus metas, cómo miran su dinero, y luego el ranking y la priorización de las metas.”

Una vez que tengan un plan, pueden implementarlo ustedes mismos y chequear con un planificador a medida que se acerquen a otros hitos que puedan afectar sus finanzas, como tener hijos.

Un planificador también puede determinar si es mejor que tú y tu pareja presenten impuestos juntos o separados. Snider recuerda una instancia cuando la presentación por separado le costó a la pareja $4,200.

Te estás divorciando

Por desgracia no siempre todo termina en un “Felices por siempre”, y las consecuencias pueden causar estragos en tus finanzas. Para empezar, es probable que vayas de dos ingresos a uno. También tengas que repartir activos financieros (propiedad, inversiones y efectivo) y responsabilidades, tales como la manutención de tus hijos y una pensión alimenticia.

“Cualquiera que esté pasando por un divorcio debe encontrar un buen abogado y un buen planificador, y asegurarse de que estén en la misma página”, dice Snider. “¿Se están quedando con algo, como tu esposo tomando todo el efectivo pero dejándote valores financieros raros? No son las mismas cosas.

Snider dice que un buen abogado peleará por una división justa de los activos y un planificador financiero te ayudará a apretar el botón reset y averiguar cómo administrar tu dinero en el futuro.

Estás empezando una familia

Los bebés son caros. Eso no es noticia para los padres, pero exactamente cuan caro, podría ser sorprendente.

Con el cuidado de su salud, la ropa, la comida, los juguetes, los pañales y la guardería, los padres podrían gastar más de $ 20,000 en el primer año de su hijo, según un reciente análisis de NerdWallet. Pero la mayoría subestima seriamente los costos de criar a un bebé.

Un planificador financiero puede ayudarte a planificar el primer año de tu hijo y más allá. Él o ella puede aconsejarte sobre el equilibrio de los ahorros universitarios con los ahorros para la jubilación y otras prioridades, asegurarse de tener el nivel adecuado de cobertura y seguro de vida, y te ayudará a estirar tus dólares.

Tu salario es cada vez mayor

No sólo conseguiste un nuevo trabajo, obtuviste el trabajo de tus sueños. Pero este acontecimiento podría plantear nuevas preguntas financieras, como cómo manejar las opciones sobre acciones o disminuir tu carga fiscal. Un planificador financiero puede ayudarte a contestar esas preguntas, así como otras que no hayas considerado.

“Yo ayudo a desarrollar e implementar estrategias para ahorrar y ejecutar impuestos para asegurar que tomen decisiones financieras inteligentes sobre cómo manejan sus ingresos, beneficios e inversiones,” dice Paul Murray, un planificador financiero de Pensilvania.

¿Buscas un planificador financiero?

Por lo general, deseas un asesor certificado, que sólo cobren honorarios y que también sean fiduciarios. Estos asesores se comprometen a actuar en los mejores intereses de sus clientes en todo momento y no reciben comisiones por la venta de productos. Por el contrario, los planificadores que trabajan por comisiones, a ellos se les para por vender productos financieros, incluso si esos productos no son adecuados para ti.

dejar“Cuando dejes de perseguir las cosas incorrectas, estarás permitiendo que te alcancen las adecuadas.”

Como María Robinson dijo una vez: «Nadie puede volver atrás e iniciar un nuevo comienzo, pero cualquiera puede comenzar hoy mismo y hacer un nuevo final».

No hay verdad mayor que ésta pero, antes de que comiences este proceso de transformación, debes dejar de hacer las cosas que han estado impidiéndote avanzar.

Aquí te dejo unas ideas para ir empezando:

1. Deja de pasar tiempo con la gente equivocada.

La vida es demasiado corta como para pasarla con la gente que te succiona la felicidad.

Si alguien te quiere en su vida te hará un hueco, pero tú no tendrías porqué forcejear por ello. Así que, nunca le insistas a alguien que continuamente te está subestimando. Y recuerda, tus verdaderos amigos no son los que están a tu lado cuando mejor te van las cosas, sino aquellos que permanecen contigo cuando estás en tu peor momento.

2. Deja de huir de tus problemas.

Afróntalos. No, no será fácil. No hay ni una sola persona en el mundo capaz de encajar a la perfección cada golpe que le da la vida.

No estamos programados para solucionar los problemas al instante. Simplemente, no somos así. Es más, estamos hechos para enfadarnos, entristecernos, herir, tropezar y caer. Pues esa es la finalidad de la vida: afrontar los problemas, aprender, adaptarnos y solucionarlos con el paso del tiempo. Eso es lo que, en última instancia, nos convierte en lo que somos.

3. Deja de engañarte a ti mismo.

Puedes engañar a cualquier persona del mundo, pero no a ti mismo. Nuestras vidas solo mejoran cuando corremos riesgos y el primer y más difícil riesgo que podemos correr es empezar a ser honestos con nosotros mismos.

4. Deja de poner tus propias necesidades en último lugar.

Lo más doloroso de todo es perderte en el proceso de amar demasiado a otros, tanto como para olvidarte de que tú también eres especial. Sí, ayuda a los demás, pero ayúdate a ti mismo también. Si hay un momento para perseguir tu pasión y hacer algo que sea importante para ti, ese momento es ahora.

5. Deja de intentar ser alguien que no eres.

Uno de los mayores desafíos de la vida es ser uno mismo en un mundo que intenta convertirte en otra persona.

Siempre habrá alguien más guapo que tú, más inteligente que tú o más joven que tú pero ellos nunca serán tú. No cambies para que los demás te acepten. Sé tú mismo, y las personas adecuadas querrán a tu «yo» auténtico.

6. Deja de vivir en el pasado.

No puedes iniciar un nuevo capítulo en tu vida si permaneces anclado releyendo el anterior.

7. Deja de asustarte por cometer errores.

Hacer algo y equivocarse es por lo menos diez veces más productivo que no hacer nada. Todos los éxitos esconden tras de sí una lista de errores y, cada nuevo error, te conduce al éxito. Al final, te arrepentirás más de las cosas que NO hiciste que de las que sí hiciste.

8. Deja de regañarte por los errores que cometiste.

Podemos amar a la persona equivocada y llorar por lo malo que nos ha ocurrido, pero no importa cómo de mal nos haya ido porque una cosa es segura: los errores nos ayudan a dar con las personas y las cosas que nos convienen.

Todos cometemos errores, tenemos problemas e incluso lamentamos sucesos de nuestro pasado. Pero tú no eres tus errores, ni tus problemas y AHORA es cuando tú estás aquí, con la posibilidad de modelar tu día y tu futuro. Todas y cada una de las cosas que suceden en tu vida te preparan para un momento que aún está por llegar.

9. Deja de intentar comprar la felicidad.

Muchas de las cosas que deseamos son caras. Pero lo cierto es que las cosas que verdaderamente nos satisfacen son completamente gratis: el amor, reírse y trabajar en lo que nos apasiona.

10. Deja de buscar la felicidad exclusivamente en los demás.

Si no estás a gusto contigo mismo, tampoco serás feliz en una relación a largo plazo con otra persona. En primer lugar, tienes que crear la estabilidad en tu propia vida antes de poder compartirlo con alguien más.

11. Deja la pereza.

No pienses demasiado porque, si no, generarás un problema que ni siquiera estaba ahí. Analiza las situaciones y pasa a la acción. No puedes cambiar aquello a lo que te resistes a afrontar. Progresar implica riesgo. ¡Punto! No puedes llegar a la segunda base si todavía tienes un pie en la primera.

12. Deja de pensar que no estás listo.

Nadie se siente nunca listo al 100% cuando se presenta una oportunidad. Y es que la mayoría de las grandes oportunidades de la vida nos obligan a salir de nuestra zona de confort, lo que significa que no nos sentiremos completamente cómodos al principio.

13. Deja de implicarte en relaciones por motivos equivocados.

Las relaciones deben escogerse sabiamente.

Más vale estar solo que mal acompañado. No hay ninguna necesidad de precipitarse. Si algo tiene que ser, será: en el momento adecuado, con la persona adecuada y por el motivo adecuado. Enamórate cuando estés listo, no porque te sientas solo.

14. Deja de rechazar nuevas relaciones solo porque las anteriores no funcionaron.

En la vida te darás cuenta de que conoces a las personas por un motivo. Algunas te probarán, otras te usarán y otras te enseñarán. Pero lo más importante, algunas sacarán lo mejor que hay en ti.

15. Deja de competir con los demás.

No te preocupes de lo que otros hacen mejor que tú. Concéntrate en batir tus propios records día a día. El éxito es una batalla en la que solo compites TÚ CONTIGO MISMO.

16. Deja de envidiar a los demás.

La envidia es el arte de fijarse en las virtudes de los demás sin reparar en las propias. Pregúntate esto: «¿Qué tengo yo que querrían los demás?».

17. Deja de lamentarte y de compadecerte de ti mismo.

La vida nos plantea dificultades por una razón: para orientar nuestro camino en la dirección más adecuada para cada uno de nosotros.

Puede que no lo veas o no lo entiendas del todo en el momento en que las cosas ocurren, y puede que sea duro pero, reflexiona sobre las dificultades que soportaste en el pasado; comprobarás que, casualmente, te condujeron a un lugar, una persona, estado de ánimo o situación mejores.

Así que ¡sonríe! Deja que todo el mundo sepa que hoy eres un poquito más fuerte que ayer, y lo serás.

18. Deja los rencores.

No pases tu vida albergando odio en tu corazón. Acabarás tú mismo haciéndote más daño que las personas a las que odias.

Perdonar no significa decir «no importa aquello que me hiciste», sino «no pienso dejar que lo que me hiciste acabe con mi felicidad para siempre». El perdón es la respuesta… déjalo, encuentra la paz y ¡libérate! Y recuerda que el perdón no se refiere solo a los demás sino también a ti mismo. Si tienes que hacerlo, perdónate a ti mismo, pasa página y trata de hacerlo mejor la próxima vez.

19. Deja de permitir que otros te rebajen a su nivel.

Niégate a bajar tu nivel para acomodarte al de aquellos que se niegan a subir el suyo.

20. Deja de perder el tiempo justificándote ante los demás.

Tus amigos no lo necesitan y tus enemigos no lo creerán, de todas formas. Simplemente, haz lo que tú consideres correcto.

21. Deja de hacer lo mismo una y otra vez sin tomarte un descanso.

El momento para darse un respiro es cuando no tienes tiempo para ello. Si sigues haciendo lo que haces, seguirás obteniendo lo que has obtenido hasta ahora. A veces es necesario distanciarse para ver las cosas con claridad.

22. Deja de ignorar la belleza de los pequeños momentos.

Disfruta de las pequeñas cosas, porque un día mirarás atrás y descubrirás que ésas fueron las grandes cosas. La mayor parte de tu vida estará compuesta por los pequeños e innombrables momentos que pasas sonriendo con la gente que te importa.

23. Deja de intentar que todo sea perfecto.

El mundo real no recompensa a los perfeccionistas, sino a quienes hacen las cosas.

24. Deja de seguir el camino del mínimo esfuerzo.

La vida no es fácil, sobre todo si tu objetivo es lograr algo valioso. No tomes el camino fácil. Haz algo extraordinario.

25. Deja de actuar como si todo estuviese bien cuando en realidad no lo está.

No pasa nada porque un día te derrumbes. No tienes que fingir todo el tiempo que eres fuerte ni tampoco hay necesidad de que demuestres constantemente que todo va bien. Tampoco debería preocuparte lo que los demás piensen: si necesitas llorar, hazlo; te vendrá bien desahogarte.

Cuanto antes lo hagas, antes volverás a sonreír.

26. Deja de culpar a los demás por tus problemas.

Las probabilidades de que alcances tus sueños dependen de la medida en la que hayas asumido la responsabilidad de tu vida. Cuando culpas a los demás de lo que te sucede estás negando tu responsabilidad: le estás otorgando a los demás poder sobre parte de tu vida.

27. Deja de intentar serlo todo para todos.

Simplemente, es imposible e intentarlo acabará quemándote. Pero hacer sonreír a una persona PUEDE cambiar el mundo. A lo mejor no al mundo entero, pero sí al de esa persona así que, limita tu foco.

28. Deja de preocuparte tanto.

El hecho de que te preocupes no te quitará la carga mañana, pero si la felicidad de hoy.

Una forma de saber si merece la pena calentarse con algo es preguntarse: «¿Importará esto dentro de un año? ¿de tres? ¿de cinco?» Si la respuesta es que no, entonces no merece la pena.

29. Deja de centrarte en lo que no quieres que ocurra.

Céntrate en lo que sí quieres que te suceda.

El pensamiento positivo es clave en todas las historias de grandes éxitos. Si te despiertas cada mañana con la idea de que algo maravilloso va a suceder en tu vida, y prestas mucha atención, a menudo descubrirás que estabas en lo cierto.

30. Deja de ser desagradecido.

No importa lo bien o mal que te vaya, levántate cada mañana dando gracias por estar vivo.

En algún lugar alguien está luchando desesperadamente por los suyos. En lugar de pensar en lo que te falta, trata de pensar en lo que sí tienes y que les falta a los demás.

lugarEscoge pensar que sí, que lo consigues, aunque ahora tal vez dudes.

Predisponte a sentir la emoción de saber que lo has logrado. Siéntela ahora, como si ya fuera tuya.

Nota quién eres. Nota todo tu valor y toda tu fuerza. Rebusca en tu baúl de culpas y arráncatelas todas como si fueran las plumas viejas de unas alas gastadas, para que salgan las alas nuevas. Asume el riesgo de vivir desnudo esperando a que salgan, sin avergonzarte de nada. Siente cómo puedes desplegarlas antes de tenerlas, porque ya son tuyas. Porque jamás tendrás alas si no las sueñas y las vives antes de que te salgan…

No temas mirar atrás, pero hazlo para vencer a ese pasado absurdo que aún permanece en ti y que sigue acortando las ideas y las ilusiones, ensuciando pensamientos, cambiando tus palabras hermosas por palabras tristes… Vuelve para hacer limpieza, no para quedarte a vivir… Que nada te ancle al dolor inútil… Sufrir no te hace grande, te encoge. No elijas nunca sufrir porque sí.

Mira en tu equipaje y saca lastre. Arroja los “por si”, los “para cuando” y los vestidos viejos que solo arropan a la persona que eras antes, no a la que eres ahora. Tira las cartas de desamor y escribe poemas nuevos. Escríbetelos sobre todo a ti, necesitas palabras de amor sincero e inmenso, como tú…

Si hay algo en tu camino que huele a rancio o a podrido, no lo mires, apártate… Por si la tentación de volver a creer que no mandas tú en tu vida, sino tus circunstancias está aún viva en tu piel, en tus células cansadas de tragar miedo y escupir emociones sin freno que no te da tiempo a comprender.

Asume de una vez por todas tu fantástica grandeza.

Sucumbe a la risa. Ríndete a la necesidad de flotar sin esperar llegar a ningún sitio concreto. Nada aligera tanto el paso como la risa floja del que se entusiasma a cada momento. Besa la culpa y déjala marchar. Que no te ensucie el vestido nuevo de persona que brilla, de persona que seduce con su cara feliz. Que todo lo que venga a ti a cuestionar tu nuevo estado de felicidad por decisión propia sirva a reafirmar tu paso.

Quítate el caparazón. Suelta la carga. Afloja las correas que te ciñes para que entre el aire limpio en tus pulmones y puedas coger fuerzas para desabrochártelas…

Cúbrete de historias maravillosas y caricias imaginarias… Encuentra personas extraordinarias…

Ama tus deliciosas imperfecciones hasta encontrar su belleza, hasta que tengan tanto sentido como tus dones…

Encuentra el sueño dulce oculto en la pesadilla amarga que martillea tus oídos. Besa tus cicatrices y recuerda la fuerza con que te enfrentaste a cada una de ellas…

Si el traje te oprime, anda desnudo.

Si camino te desvía de ti, desvíate del camino.

Si el lazo se convierte en cadena, corta el lazo.

Escoge decidir. Escoge asumir. Escoge disfrutar existiendo.

Si llegas a un lugar donde no hay risa, sé la risa. Si llegas a un lugar donde no hay calma, sé la calma. Haz siempre lo que nunca te haga sentir obligado. No sufras por adelantado. No sufras esperando acumular méritos para luego ser feliz…

Sé lo que necesitas y nunca necesitarás nada.

Siente las posibilidades infinitas que hay en ti. Sé todas las personas maravillosas que llevas dentro y no te avergüences de ninguna. Ama tus imprudencias, tus desatinos, tus muecas tristes incluso… Porque son sin duda el preludio de tus sonrisas locas y tus más sonoras carcajadas.

Todo lo que has hecho antes, aunque sea erróneo, te ha llevado hasta aquí y te ha convertido en alguien maravilloso. Felicita tu insistencia. Celebra tu capacidad para persistir, para ceder cuando es necesario, para resistir cuando casi nada resiste.

No esperes a ser algún día, sé ahora.

Imagina que ya eres esa persona que habita en ti y que encuentra su valor. Imagina que ya ocupas tu lugar en el mundo y nota todo lo que puedes hacer desde él.

Sé la persona que sueñas que eres. Habita tu vida, habita tu esencia.

No esperes a encontrar la chimenea, sé tú el fuego.

No te pierdas esperando señales, dibújalas. El mar no te traerá nada que tú ya no tengas dentro…

No busques caminos fuera que sólo están en ti.

Elige borrar lo que condiciona tu vida. Vacía las alforjas de temores y riñas. Sacude tu cabeza para que salgan los pensamientos amargos…

Ha llegado tu momento. Sé quién realmente eres.

Suelta tus culpas imaginarias. No cargues con nada que te impida volar…

potencialLa situación laboral está compleja y en buena parte porque hoy no se necesitan solo personas con muchos títulos académicos, capaces de hablar en otros idiomas, sino también las mejores empresas del mundo están contratando el mejor personas con habilidades ‘blandas’, como la relación interpersonal, o un poco más ‘duras’ como el manejo de programas tecnológicos.

Hoy en día el mercado está cambiando vertiginosamente, y no solo las empresas deben adaptarse a los cambios, los trabajadores también. Las organizaciones quieren personal productivo, que requiera poca o ninguna supervisión para llegar a los resultados esperados, sin importar si es un cargo alto o bajo.

Para Jairo Pinilla, director de Performa Colombia (firma global para seleccionar el personal más productivo de las empresas), tener los conocimientos necesarios para llevar un cargo y toda una amplia experiencia, no es suficiente para ser productivo y cubrir con las expectativas. Existen personas muy inteligentes que no tienen éxito por no tener la actitud correcta en el campo laboral.

“Debe existir un balance, ya que una persona con la mejor actitud y sin conocimientos, tampoco es el ideal”, señala el especialista. En un artículo de Victoria Nadal, tomado de El País de España y publicado por World Economic Forum, un mercado laboral como el actual requiere desarrollar estrategias para identificar no solo cuáles son los trabajadores mejor preparados para el puesto, sino para saber cuáles tienen mayor potencial.

Eso lo pone a usted en una situación difícil, ya que le parecerá injusto que lo miren no solo por sus títulos y su experiencia. Ahora tiene que mostrar que su potencial es natural y que si resulta elegido, lo podrá aplicar con todo el rigor en la empresa que lo contrate.

Para los profesores de psicología laboral, Tomás Chamorro y Seymour Adler, el trabajo de los empleados con mucho potencial mejora también el nivel de desempeño de los que están alrededor.

También que los individuos que son clave en el desempeño de una empresa, pueden ayudar a ese acompañamiento, que fueron explicadas en el estudio Employability and career success: bridging the gap between theory and reality.

Chamorro, Adler y Robert Kaiser identifican tres marcas que tienen las personas de potencial alto. Estas son:

#1. Capacidad

Es el indicador que aplica si la persona está apta, con conocimientos y habilidades para desarrollar la tarea.

Pero no siempre se encuentran personas con esa idoneidad, donde lo importante del tema es que usted está a la altura y desarrollar un trabajo más complejo del que se exige al momento de la contratación. Por eso, la persona con potencial debe poder aprender y dominar nuevas habilidades.

“El mejor indicador de esto es el cociente intelectual o la capacidad cognitiva”, explican Chamorro y sus colegas. “La capacidad de aprendizaje incluye la motivación para adquirir nuevos conocimientos y habilidades de forma rápida y flexible”

#2. Habilidades sociales

Según un informe llamado The future of jobs, la coordinación con otros y la gestión de equipos son algunas de las habilidades más solicitadas para ocupar un puesto laboral.

Es primordial tener gente capaz de llevarse bien con los colegas y los demás jefes, como también apoyar y recibir feedback de sus compañeros de profesión. Esta capacidad de relacionarse con los demás facilita una red de contactos más amplia y ser influyentes y persuasivos con sus interlocutores.

Esas habilidades sociales tienen dos componentes: la capacidad de administrarse y la de gestionar a los demás. Estos son elementos centrales de la inteligencia emocional, por eso podríamos valorar este tipo de inteligencia como un indicador temprano de alto potencial.

#3. Fuerza de voluntad

¿Se acuerda que cuando tuvo que presentar entrevistas, antes de obtener un trabajo, estaba dispuesto a correr los riesgos, a mostrar ambicioso? Eso no tiene nada de malo, pero si por el contrario, después de relajó, está mostrando su falta de voluntad.

“Se identifica fácilmente como ambición: la capacidad de permanecer insatisfecho con los logros”, se lee en el estudio. Esta capacidad se puede identificar al prestar atención a la diligencia con la que trabaja una persona, su disposición para asumir deberes y tareas y su deseo de más responsabilidad.

Estas personas, una vez son elegidas, son las que deben transmitir con su ejemplo, el mensaje de que todo se puede cambiar. Falta es la actitud. Una vez comienzan a contagiar a los compañeros de esa actitud instauran toda una nueva cultura.

Según el estudio Stargazing: An integrative conceptual review, theoretical reconciliation, and extension for star employee research, el simple hecho de incluir a un empleado con alto potencial aumenta la efectividad de otros miembros del equipo entre un 5% y un 15%. No es de extrañar que estudio tras estudio se demuestre un desempeño financiero más sólido en las empresas que se esfuerzan más en identificar y desarrollar los mejores talentos.

Vivir Mejor3. El dolor es una carga que gradualmente nos devasta con el tiempo.

Puedes haber oído que no es saludable llorar por demasiado tiempo. Digo esto porque es algo que me enseñaron cuando era adolescente.

Un amigo cercano mío murió en un accidente de coche. Al principio todo el mundo aceptaba mis lágrimas, pero a medida que las semanas se hacían meses, con frecuencia me decían que era hora de dejar ir. “Las lágrimas no te están ayudando en este momento,” recuerdo que alguien me dijo. Pero eso era una tontería. Mis lágrimas eran necesarias. Estaban regando lentamente las semillas de mi recuperación. Y me recuperé como una alma mucho más fuerte, amable y sabia de lo que era antes.

Una década más tarde, esta lección se reforzó en mi vida dos veces más, una y otra vez, cuando Angel y yo perdimos a su hermano mayor, Todd, por un suicidio y a nuestro mutuo mejor amigo, Josh, por un ataque de Asma, un mes después.

La pena de perder a la gente que amo me dio el don de la conciencia… conciencia de que cada uno de nosotros perderá a alguien o algo que amamos, y que esta realidad es necesaria.

Es increíblemente difícil de comprender a veces, pero hay una razón para todo. Debemos conocer el dolor de la pérdida, porque si no lo conociéramos, tendríamos poca compasión por los demás y poco a poco nos convertiríamos en monstruos huecos de egoísmo, criaturas de puro auto-interés, sin estar nunca contentos con lo que tenemos. El terrible dolor de la pérdida le enseña humildad a nuestro orgullo, tiene el poder de calentar un corazón frío, y hacer a una persona aún mejor.

Entonces sí, el dolor puede ser una carga que nos devastará en el corto plazo, pero también puede ser un ancla saludable para curar y vivir bien en el largo plazo.

Como seres humanos, a menudo nos acostumbramos al peso de la pena y cómo nos mantiene en el lugar. Por ejemplo, Angel me dijo una vez: “Mi hermano morirá una y otra vez por el resto de mi vida, y estoy bien con eso; me mantiene más cerca de él.” Esta era la manera de Angel de recordarme que el dolor no desaparece. Paso a paso, respiración a respiración, se convierte en una parte de nosotros. Y puede convertirse en una parte saludable de nosotros también.

Aunque nunca podamos detener completamente la tristeza, simplemente porque nunca dejamos de amar a los que hemos perdido, podemos aprovechar efectivamente nuestro amor por ellos en el presente.

Podemos amarlos y emularlos viviendo con su magnificencia como nuestra inspiración diaria. Al hacer esto, ellos viven en el calor de nuestros corazones rotos que no se recuperan totalmente, y seguiremos creciendo y experimentando la vida, incluso con nuestras heridas. Es como romperse un tobillo que nunca se curará perfectamente, y que todavía duele cuando bailas, pero bailas de todos modos con una ligera cojera, y esta cojera sólo contribuye a la profundidad de tu actuación y la autenticidad de tu carácter.

4. Todo lo que experimentamos de primera mano en la vida es realidad.

A temprana edad a menudo nos enseñan a cuestionar las historias y rumores que escuchamos de otras personas, pero aceptar plenamente lo que vemos, oímos, sentimos y experimentamos de primera mano. En otras palabras, si lo vemos con nuestros propios ojos, lo oímos con nuestros propios oídos, o lo sentimos con nuestras propias manos, entonces lo que acabamos de ver, oír o sentir es ciertamente verdad. Y aunque esto pueda parecer una suposición lógica, no siempre es exacto.

Como seres humanos, nuestro diálogo interno, o mentalidad, tiene un efecto drástico sobre cómo interpretamos las experiencias de vida del mundo real. Las historias que subconscientemente nos contamos a nosotros mismos no sólo cambian cómo nos sentimos por dentro, sino que cambian lo que vemos, lo que oímos, lo que experimentamos y lo que sabemos que es verdad en el mundo que nos rodea.

Esta es una de las principales razones por las que varias personas pueden pasar por la misma experiencia, pero interpretarla de manera diferente. Todos podemos tener una experiencia compartida pero una historia diferente resonando en nuestras mentes, y nuestra historia (nuestro diálogo interior) altera la forma en que nos sentimos cada paso del camino, por lo que cada uno de nosotros sale de esta experiencia compartida con un sentido poco diferente de lo que acaba de suceder. Y a veces esa ligera diferencia hace toda la diferencia del mundo.

¡La perspectiva lo es todo!

En cierto modo, las historias que nos contamos limitan nuestra perspectiva. Cuando entramos en una experiencia con una historia sobre cómo es la vida, eso tiende a ser todo lo que vemos. Este fenómeno me recuerda una vieja parábola en la que un grupo de hombres ciegos tocan un elefante por primera vez para conocer cómo es. Cada uno de ellos siente una parte diferente del elefante, pero sólo esa parte, como la pierna, el tronco, el lado o el colmillo. Entonces los hombres comparan con impaciencia las notas y se dan cuenta rápidamente que están en completo desacuerdo sobre como es un elefante.

Algo similar ocurre con nuestras experiencias pasadas. A algunos de nosotros nos rompieron el corazón. Algunos de nosotros perdimos a nuestros padres, hermanos o hijos en accidentes y enfermedades. Algunos de nosotros lidiamos con la infidelidad. Algunos de nosotros fuimos despedidos de empleos en los que confiábamos que lo estábamos haciendo bien. Algunos de nosotros fuimos discriminados debido a nuestro género o raza. Y cuando entramos en una nueva experiencia que despierta memorias prominentes de nuestra historia dolorosa del pasado, cambia nuestra perspectiva en el presente; la estrecha.

Cuando una experiencia negativa del pasado estrecha nuestra perspectiva actual, es en mayor parte un mecanismo de defensa. Todos los días de nuestras vidas se nos presentan un cierto nivel de incertidumbre, y a nuestros mecanismos innatos de defensa humana no les gusta esto ni un poquito. Así que nuestras mentes tratan de compensar llenando las lagunas de información aferrándose a historias son las que ya nos sentimos cómodos.

Terminamos subconscientemente tratando de darle un mejor sentido a todo en el presente mediante el uso de viejas historias y experiencias pasadas como relleno. Y aunque este enfoque funciona a veces, otras veces nuestras viejas historias y experiencias pasadas son completamente irrelevantes para el momento presente, por lo que terminan perjudicándonos mucho más de lo que nos ayudan.

¡Deja que esto sea tu llamada de atención!

La próxima vez que te encuentres emocionalmente luchando con la “realidad” de una experiencia de vida en particular, pregúntate:

• ¿Cuál es la historia que me estoy contando sobre esta experiencia?
• ¿Puedo estar absolutamente seguro de que esta historia es verdadera?
• ¿Cómo me siento y me comporto cuando me cuento esta historia?
• ¿Qué otra posibilidad también podría hacer que el final de esta historia sea cierta?

Date el espacio para pensarlo cuidadosamente. Reflexiónalo, con atención. Y ten en cuenta que no se trata de demostrar que estás bien o mal.

Se trata de respirar profundamente, y darte espacio para ganar perspectiva.

5. Los malos hábitos son realmente difíciles de romper.

No puedo decirte cuántas veces he oído a la gente repetir el viejo cliché, “Los malos hábitos son realmente difíciles de romper”.

Pero esto no es cierto, porque “difícil” es una cuestión de perspectiva.

Lo que es cierto es que eventualmente te conviertes en lo que haces repetidamente. Si tus hábitos no te están moviendo hacia adelante, te están reteniendo. Y si te están reteniendo, es hora de un cambio.

Para la mayoría de nosotros (que no enfrentamos la depresión clínica, por ejemplo), cambiar nuestros hábitos es un proceso sencillo. Las personas que dicen lo contrario suelen estar simplemente poniendo excusas. Siempre quieren que las tareas sean 100% más fáciles, independientemente de lo fácil que ya sean. Y siempre es más fácil no hacer nada, en lugar de hacer algo. Siempre es más fácil quejarse, que comprometerse.

Admitir esto a veces duela, pero vale la pena hacerlo. Vale la pena recordar que cambiar un hábito es sólo cuestión de reconocer por qué estás haciendo lo que estás haciendo, y entonces reemplazar una pequeña acción por otra.

Pero ¿por qué estás haciendo lo que estás haciendo?

• ¿Qué te motiva a empezar un mal hábito en primer lugar?
• ¿Cómo es que tus mejores intenciones por tener buenos hábitos saludables han sido de alguna manera derrotados?

La respuesta colectiva a estas preguntas es simple:

Al igual que muchos seres humanos, todavía no sabes cómo hacerle frente al estrés y al aburrimiento de una manera saludable y eficaz.

Sí, la mayoría de tus malos hábitos se formaron subconscientemente como un método para lidiar con el estrés y el aburrimiento; te resistes a la realidad en lugar de trabajar en ella. Y estos hábitos no se acumulan en un instante, así que tampoco desaparecerán instantáneamente. Los construiste a través de la repetición, y la única manera de cambiarlos es también a través de la repetición; haciendo pequeños, simples, graduales cambios.

Para empezar, veamos cinco malos y extremadamente comunes hábitos:

• Desperdicio de tiempo y portegaciones
• Comer alimentos poco saludables
• Ver la televisión o jugar videojuegos durante varias horas al día
• Comprar constantemente cosas que no necesitas
• Inactividad general y falta de ejercicio

Y algunos nuevos hábitos que puedes utilizar para reemplazarlos gradualmente:

• Toma el control de la situación: comienza con el primer (o el siguiente) paso más pequeño, para que las cosas no se vuelvan innecesariamente estresantes
• Sal y encuentra tu manera para saborear los alimentos saludables que realmente disfrutas
• Disfruta más tiempo jugando con tu familia y amigos
• Baila, toca algún instrumento musical, lee, escribe o trabaja en algún proyecto apasionante cuando estés aburrido
• Camina, correr, anda en bicicleta, nada o toma una clase de yoga

Entonces, una vez que tengas tu mente envuelva los hábitos específicos que deseas cambiar en tu vida, sigue estos simples pasos:

1. Escoge un nuevo hábito a la vez, y comienza en muy pequeño; sólo cinco minutos al día, si quieres que se te pegue.

2. Inicia responsabilidad social y motivación a través de Facebook, Instagram, etc. Declara el pequeño y diario cambio de hábito que estás haciendo, y entonces pídele a alguien que chequee con regularidad (preferentemente todos los días) para asegurarse de que estás cumpliendo.

3. Configura y se muy consciente de tus desencadenantes (por ejemplo, un disparador podría ser caminar a tu casa después del trabajo) y entonces realizar el nuevo hábito conscientemente cada vez que el disparador se produzca.

4. Aprecia tu nuevo hábito y rastrea los pequeños detalles de progreso que estás haciendo cada día; por ejemplo, pon una marca en tu calendario cada vez que completes tu hábito, aprecia visualmente la cadena de marcas diarios que estás creando, y haz que sea una prioridad nunca romper la cadena.

5. Una vez que te sientas cómodo con cinco minutos al día (quizás después de 30 días haciendo el hábito), aumenta a siete minutos al día, y entonces a diez minutos, y así sucesivamente.

Eso es realmente todo lo que hay que hacer; al menos esa es la base del cambio de hábito. Así que trata de no desperdiciar tu tiempo y energía resistiendo y luchando contra en donde estás en la vida. En lugar de eso, invierte tu tiempo y energía en llegar a donde quieres ir, un día a la vez, un pequeño paso a la vez.

vivir hoyUna vez más, disfruta este vídeo, dura algo menos de 3 minutos e ilustra este puñado de reflexiones:

Es efímero, tremendamente efímero, un parpadeo y ya está, pasó la vida, pasaron los años sin que apenas nos diéramos cuenta, siempre pensando en lo que iba a ocurrir, en lo que hubiera ocurrido, y pasando poco tiempo en lo que realmente estaba ocurriendo.

Es la vida nos decimos, y no, eso no es la vida, eso es un símil, se le parece mucho pero no es la vida. La vida es cada momento, cada instante, cada roce, cada ráfaga, cada imagen en la retina, la vida es saborear el instante porque no regresará jamás.

La sonrisa de nuestra criatura, o su enfado divertido, esa, no volverá, quizás vendrán otras, pero esa que nos perdimos pensando en dios sabe qué, esa no volverá, como no lo hará la primera palabra o ese atardecer.

Viví constantemente preocupado por lo que debía pasar y, aunque reconozco ahora que es imprescindible cierta anticipación momentánea, no podemos vivir en la casa del mañana, o en la de las posibilidades, porque las cosas suceden solo en la casa del hoy.

Fueron muchas circunstancias las que me llevaron a vivir el hoy, como lo fue también la lectura de un gran libro, pequeño y sencillo: Nada por obligación, todo con ilusión de Oriol Pujol Borotau, una obra maestra, que también me aportó algo más de luz.

Viví con esa angustia y hoy me permito vivir desde el ahora, más que desde el después o desde el antes, y es por eso que me causa inquietud cuando veo la pendiente por la que se deslizan personas que me importan.

La vida es efímera, ciertamente el tiempo lo es, así que ¿qué mejor que vivirla con intensidad?, paladeando cada instante. Ahora sé que estoy escribiendo estas frases encadenadas, este puñado de reflexiones, ¿las acabaré?, ¡quién sabe si algún incidente me llevará antes de acabarlas!

Cruzar una calle y sufrir un accidente, tener un problema de salud y, simplemente, irme en el momento más inesperado, sin quizás decir aquello que hubiera querido o sin hacer aquello que tanto anhelaba, porque ya vendrá otro momento mejor.

¿Qué momento mejor que ahora?

libros1. El progreso del principio de Teresa Amabile y Steven Kramer

Para Sutton es una obra maestra de la gestión basada en la evidencia – el argumento más fuerte que sabe que “las cosas grandes son las pequeñas cosas”.

2. Influencia (Influence) de Robert Cialdini

“Este libro habla acerca de cómo persuadir a las personas a hacer cosas, cómo defenderse en contra de los intentos de persuasión y la evidencia subyacente”.

3. Ideas que pegan

“Básicamente se centra en cómo diseñar ideas que la gente va a recordar y actuar. Para gusto del docente esta obra tiene la mejor portada del libro de negocios de todos los tiempos – la cinta adhesiva incluso se ve y se siente real”, señala.

4. Pensar rápido, pensar despacio (Thinking, Fast and Slow) de Daniel Kahneman

“A pesar de que Kahneman ganó el Premio Nobel, es sorprendente la facilidad con la que se lee este libro. Un libro acerca de cómo de verdad pensamos los humanos, y a pesar de que no está diseñado para hacer esto, Kahneman también demuestra cómo y por qué mucho de lo que se lee en los medios de comunicación de negocios es basura”.

5. Colaboración (Collaboration) de Morten Hansen

“Lo he leído tres veces y, en mi opinión –y por mucho– es el mejor libro que se haya escrito hasta ahora acerca de lo que se requiere para construir una organización en que la gente comparta la información, coopere y se ayuden mutuamente a tener éxito.”

6. Órbita alrededor de la bola de pelo gigante por Gordon MacKenzie

“Es difícil de explicar, algo así como tratar de decirle a un extraño sobre el rock and roll, como dice la vieja canción. Pero es uno de los dos mejores libros que se han escrito sobre creatividad, y uno de los mejores libros de negocios de cualquier tipo – a pesar de que es casi un libro anti-negocio”.

7. La creatividad, Inc, de Ed Catmull

“Este es el mejor libro escrito sobre lo que se necesita para construir una organización creativa. Es el mejor porque la sabiduría, modestia, y la auto-conciencia de Catmull llenan cada página”.

8. Liderazgo de Equipos, por Richard Hackman

“El recomendado cuando se trata el tema de los grupos o equipos. Léalo si quieren saber cómo los equipos funcionan realmente y lo que realmente se necesita para desarrollar, mantener y conducirlos”.

9. Dar y Recibir, de Adam Grant

Esta joya es una alegría de leer, y se rompe el mito de que la codicia es el camino hacia el éxito “En otras palabras, Adam muestra cómo y por qué usted no necesita ser un imbécil egoísta para tener éxito en esta vida Latina. – y el mundo -. sería un lugar mejor si todos nosotros memorizan aplican la visión del mundo de Adam”.

10. Ley de Parkinson por Cyril Northcote Parkinson

“Nunca supe mucho sobre Cyril Northcote Parkinson, ni había leído su joya (ni siquiera sabía que existía).

Parkinson era un estudioso de la administración pública, historiador naval, y autor de más de 60 libros. Me sorprendieron sobre todo sus argumentos, su evidencia y su exquisito y cortés sarcasmo inglés acerca de los efectos negativos y predecibles de los tamaños de grupos y de la hinchazón administrativa”.

11. Vender es asunto humano de Dan Pink

“Dan hace un trabajo magistral de mostrar cómo para dirigir y motivar a los demás, además de proteger y mejorar de la reputación de las personas, equipos y organizaciones que nos interesan, y tener una carrera exitosa, es necesario que seamos capaces de vender a la gente nuestras ideas, productos, soluciones, y sí, a nosotros mismos”.

12. La ruta entre los mares, del historiador David Mccullough

“Esta es una gran historia de cómo la creatividad ocurre a una escala muy grande. Es desordenado. Las cosas van mal. La gente se lastima. Pero también triunfan y hacen cosas asombrosas. También me gusta este libro porque es el antídoto para aquellos que creen que todas las grandes innovaciones provienen de empresas de nueva creación y las pequeñas empresas”.

tu vidaYa lo sé. He escrito mucho sobre palabras, me pongo muy cansina tal vez, pero es que son muy importantes en nuestras vidas. Las cambian, las reconducen, las hermosean y las llenan de esperanza.

Son armas poderosas que no nos enseñan a usar como deberíamos.

Ayer alguien me decía que lo importante son los actos, no las palabras. Gran parte de razón lleva, porque si no actuamos nos estamos rindiendo, cedemos a la pereza nuestras vidas y dejamos que nuestro presente y futuro no sean un ejemplo de nuestros valores y principios.

Sin embargo, cuando hablo del efecto terapéutico de las palabras, de cómo nos cambian, lo digo de forma literal. No me refiero a decir que eres valiente y actuar como un cobarde. Me refiero a que decirse a uno mismo que es valiente y sentirlo, le convierte en una persona más predispuesta a serlo.

Como esas personas que se pasan la vida arrastrando el mote que les pusieron cuando eran niños, como si lo llevaran en una etiqueta. Alguien se lo dijo, ellos se lo creyeron y eso se ha convertido en su realidad.

El lenguaje que usamos nos modifica, nos transforma. Las palabras positivas activan zonas de nuestro cerebro que nos abren a nuevas posibilidades, que ponen en marcha el proceso de generar nuevas neuronas y mejoran nuestras defensas.

Por eso es tan importante lo que nos decimos a nosotros mismos cada día porque nos capacita para ser como deseamos, para conseguir lo que queremos. Las palabras son la palanca que nos ayuda a desplegar nuestro potencial, la contraseña que abre los archivos donde se ocultan las claves para superar nuestros miedos y dar el gran salto que todos soñamos…

Nuestras palabras pueden hundirnos o conseguir que nos elevemos. Pueden hacer que nos arrastremos a ras de suelo o que creamos que podemos volar… Lo de volar es en sentido figurado aunque hace tiempo alguien creyó que nos hombres podía volar e inventó el prototipo de un artefacto para conseguirlo. Hoy en día circulan miles de esos artefactos en un modo más sofisticado por el cielo cada día.

Seguro que se dijo mil veces antes de hacerlo realidad. Seguro que antes de creer que era posible, supo encontrar las palabras que lo definían para ponerse a actuar.

Las palabras que usamos generan nuestra realidad porque crean escenarios, crean momentos, nos transforman por dentro para ser más capaces de llegar a ese futuro.

Aunque esto parezca magia, es ciencia. Es una realidad que las palabras tienen el poder de actuar sobre nosotros si las dejamos hacer su trabajo… Si nos dejamos invadir por las emociones que llevan adheridas. Si cuando las escuchamos o las decimos somos capaces de trasladarlas a la realidad, de verlas, de vivirlas… Y no sólo sucede sobre nosotros, también tienen efectos sobre otras personas, sobre las personas que nos rodean que tal vez necesitan que alguien les diga lo maravillosas que son porque no lo recuerdan.

Condicionamos a las personas que tenemos a nuestro alrededor. Una palabra hermosa puede cambiar el curso de un día, de una vida. Tu vida o la de alguien que no soporta más su existencia porque no se siente aceptado o querido…

La vida te cambia en un momento si alguien te dice “tú puedes” porque tú no eres capaz de decírtelo aún. Y se abre una ventana hasta ahora cerrada ante ti y tu cabeza empieza a imaginar que tal vez pueda. Y esa parte de tu cerebro que se ocupa de hacerte capaz y activar al superhéroe que llevas dentro se pone en marcha. Y el corazón recupera su ritmo y te notas distinto…

“y si fuera cierto?” piensas y te das cuenta de que había opciones, había oportunidades, que puedes intentarlo…

Y en ese momento, cuando lo imaginas y vibras, cuando lo ves y casi lo tocas, ya eres otra persona. Y aire está más limpio y el gesto más erguido. El mundo cambia porque tú cambias.

Las palabras que dejamos que nos toquen y nos hagan sentir nos modifican. Levantan muros o dibujan puertas en las paredes para poder abrirnos paso. Muestran caminos o nos llevan a acantilados… Las palabras hacen que pongamos el acento en lo que nos gusta o lo que nos disgusta. Nos ayudan a enfocar la realidad de mil formas. Nos recortan las posibilidades o las amplían hasta el infinito…

Cuántas más palabras positivas usamos, mejores son nuestras vidas.

Las palabras hermosas nos alargan la vida y nos hacen estar más sanos y felices.

Las palabras adecuadas despiertan esa parte que tenemos dormida y que necesitamos para vivir con intensidad y pasión.

Las palabras dibujan nuestro mundo. Nosotros decidimos cómo usarlas.

Escribimos nuestra propia vida con palabras. La fabricamos desde el primer aliento y la vamos haciendo más fuerte a en la medida que somos capaces de expresar qué sentimos, cuando nos comunicamos con otros y con nosotros mismos…

¿Si supieras que puedes escribir tu vida qué palabras usarías?

Si te dieras cuenta de que puedes escribir las escenas de tu existencia ¿cómo encontrarías las palabras? ¿cómo las escogerías?

Las palabras que escojas escribirán tus días. Somos los autores de nuestras vidas… Incluso en los momentos más duros y adversos, aceptando la situación sin resignarse, podemos trabajar para modificarla…

Por eso, la próxima vez que abramos la boca o en nuestro diálogo interior vayamos evocarlas en nuestros pensamientos, estaría bien que descubriéramos si son las más hermosas posibles… Si son las más motivadoras, las más emocionantes, las que nos curan y ayudan a perdonarnos y perdonar a otros, las que nos hacen darnos cuenta de que podemos, de que somos capaces, las que nos recuerdan que somos extraordinarios y sirven para recordar a los demás que el mundo es mejor con su presencia…

La próxima vez, seamos exigentes con nuestras palabras. Las palabras nos convertirán en esa persona que soñamos que somos y que está dentro de nosotros esperando a que aprendamos a usarlas y sentirlas.

Vivir Mejor

La inteligencia emocional puede significar la diferencia entre comportarse de manera socialmente aceptable y ser considerado como alguien fuera de lugar.

Si bien la mayoría de las personas oyeron hablar de la inteligencia emocional, no mucha gente realmente sabe como localizarla; en sí mismos ni en otros. La inteligencia emocional es esencialmente la manera en que percibes, entiendes, expresas, y manejas tus emociones. Y es importante porque cuanto más entiendes estos aspectos de ti mismo, mejor será tu salud mental y comportamiento social.

Puede ser que estas sean cosas que haces sin siquiera pensarlo; el cual puede ser el caso de muchas personas. O puede ser que estas sean habilidades que sabes que necesitas ejercitar. De cualquier manera, mejorar tu inteligencia emocional puede ser muy útil en todo tipo de circunstancias; ya sea en el trabajo, en casa, en la escuela, o incluso cuando estás simplemente sociabilizando con tus amigos.

Así que si quieres saber si eres emocionalmente inteligente, simplemente mira la lista de abajo.

1. Piensas en tus reacciones

La inteligencia emocional puede significar la diferencia entre una buena reacción y una mala reacción ante las circunstancias. Las emociones pueden contener información importante que puede ser útil para el funcionamiento personal y social, pero a veces estas emociones también pueden abrumarnos y hacernos actuar de una manera de la que preferiríamos no actuar.

Las personas que carecen de inteligencia emocional son más propensas a sólo reaccionar, sin darse el tiempo para sopesar los pros y los contras de una situación y pensar realmente en las cosas. Las personas que son menos capaces de regular sus sentimientos negativos también tienen más probabilidades de tener dificultades para funcionar socialmente, lo que puede exacerbar los sentimientos depresivos.

Se ha demostrado que las personas con más depresión tienen dificultades para entender y manejar sus emociones. Y las investigaciones también demostraron que las personas con menor inteligencia emocional presentan más síntomas depresivos; incluso si no están clínicamente deprimidos.

2. Ves las situaciones como desafíos

Si eres capaz de reconocer las emociones negativas en ti mismo y ver las situaciones difíciles como un desafío (centrándose en lo positivo y perseverando) es muy probable que tengas una alta inteligencia emocional.

Imagina por un momento que perdiste tu trabajo. Una persona emocionalmente inteligente puede percibir sus emociones como señales para tomar acción, tanto para lidiar con los retos como para controlar sus pensamientos y sentimientos.

Pero alguien con pocas habilidades emocionales podría rumiar por su pérdida de empleo, llegar a pensar en sí mismo como irremediablemente in-empleable, y caer en una espiral de depresión.

3. Puedes modificar tus emociones

Por supuesto, hay momentos en los que tus sentimientos pueden sacar lo mejor de ti, pero si eres una persona emocionalmente inteligente, es probable que cuando esto suceda tengas las habilidades necesarias para modificar tus emociones.

Por ejemplo, si bien los niveles medios de ansiedad pueden mejorar el rendimiento cognitivo (probablemente al aumentar el enfoque y la motivación) demasiada ansiedad puede bloquear ese logro cognitivo. Así que saber cómo encontrar el punto justo, entre demasiado y muy poca ansiedad, puede ser una herramienta realmente útil.

Es claro que la moderación es la clave cuando se trata de manejar nuestras emociones. Las personas emocionalmente inteligentes saben eso y tienen las habilidades para modificar sus emociones apropiadamente. Y esta probablemente es la razón de por qué la inteligencia emocional, se demostró, está relacionada con niveles más bajos de ansiedad.

4. Puedes ponerte en los zapatos de las otras personas

Si eres capaz de extender estas habilidades más allá de tu propio funcionamiento personal, entonces eso es otra señal de que tienes altos niveles de inteligencia emocional.

La inteligencia emocional puede ser particularmente importante en los lugares de trabajo que requieren un “trabajo emocional” pesado; donde los trabajadores deben manejar sus emociones de acuerdo a las reglas de la organización.

Esto puede incluir trabajos como servicio al cliente, donde los trabajadores pueden necesitar simpatizar con los clientes; a pesar de que los clientes puedan estar gritándoles. Esta es la razón por la que la formación de inteligencia emocional en el lugar de trabajo es ahora común; con la formación más eficaz enfocada en la gestión y la expresión de emociones, las cuales están directamente relacionadas con la comunicación y el desempeño en el trabajo.

También vale la pena señalar que la inteligencia emocional es una capacidad cognitiva que puedes mejorar a lo largo de tu vida. Así que si no reconociste mucho de ti mismo en los rasgos mencionados anteriormente, no temas, todavía tienes tiempo para trabajar en tu inteligencia emocional.

la respuestaSoltar… ¡Qué difícil!

Es como si hubiéramos nacido para acumular y retener. Y lo hacemos con todo, con lo bueno, hasta que pierde el sentido… Con lo que parece malo, porque nos gusta sentir ese dolor que nos recuerda quiénes somos… Como si la punzada nos hiciera sentir vivos…

Y es que a veces, nos hemos identificado tanto con nuestras penas que somos nuestras penas. Y cuando alguien nos pregunta quiénes somos, nos limitamos a detallar una lista de agravios terribles que hemos tenido que soportar en la vida, como si fuera nuestro currículum, como si aquello fueran nuestras señas de identidad y nuestras credenciales…

No soltamos el dolor porque creemos que somos nuestro dolor. Y sentimos que si dejamos de mirarnos en el fondo de nuestras tragedias, no seremos nada… Nos hemos acostumbrado tanto a nuestra rabia, nuestro resentimiento contenido… Que pensamos que es nuestro carácter, nuestra personalidad. Y si dejamos ir esa actitud, no seremos nadie…

El dolor construido día a día forma a veces parte de nuestra esencia y tememos perdernos si dejamos que marche… Porque mientras te dolía lo que otros decían de ti construiste una coraza que te ha permitido ser quién eres… Porque al sentirte minúsculo te pusiste a crecer para demostrar que eras grande… Porque la ira sin desatar te permitió construir un futuro mejor a base de superarte…

¿Qué me queda sin la energía que me dio mi dolor?

¿Qué tengo sin la fuerza que desencadenó en mí ese miedo, esa rabia, esa humillación?

La respuesta es fácil… Tú.

No eres tu dolor, eres lo que has construido con él. Ahora ya no lo necesitas, ya no te sirve para seguir porque ya no eres esa persona triste y necesitada de mostrar al mundo que vale la pena… En realidad, no lo fuiste nunca, nunca, pero no lo podías ver…

Hiciste lo correcto pero con fines equivocados. Usaste la adversidad para crear algo hermoso, algo bueno para ti… Pero el objetivo no debía ser demostrarle nada al mundo sino crecer y confiar en ti. Pensabas que si te querían y aceptaban, te amarías tú y ahora ves que en realidad era al revés…

No importa ahora. Cada uno hace lo que puede con lo que está a su alcance.

Y ahora que sabes que puedes, debes soltar… Deja las muletas y camina solo. No necesitas apoyarte en nada ni nadie porque has descubierto la verdad, el poder es tuyo.

No vuelvas a cederlo ni arrendarlo. A nada, a nadie, ni a una versión de ti cómoda y cobarde…

No necesitas ese dolor porque lo has transformado.

Aspiras al máximo. No tienes límite…

Deja de preocuparte. No importa qué camino tomes porque sabes que llegado el momento, sabrás rectificar o aprovechar lo que encuentres en él.

No importa si te equivocas porque convertirás ese error en palanca.

No importa si tienes miedo, porque sabes que aprenderás de él y lo superarás.

Tal vez aún no te has dado cuenta, pero manejas algo muy valioso entre manos, tú.

Ahora que has despertado y te has quitado la venda de los ojos que sólo te dejaba ver cuando brillaba el sol, ya sabes que lo único que necesitas está dentro de ti.

No esperes nada.

No busques nada.

Arráncate la culpa de las entrañas porque está ocupando el espacio del amor…

Arranca las raíces que te han salido en la conciencia y que te atan a un pasado que no eres tú…

Llevas el equipo de asalto a la vida incorporado.

Lo que necesitas llegará.

Tan sólo suelta lastre y siente.

Deja que pase.

No eres el animal herido, eres la hermosa bestia que sobrevivió…

No eres el niño abandonado, eres el niño que aprendió a quererse.

No eres la que lloró durante mil años, eres la que ahora sonríe.

No habites una persona que ya no eres. Vuelve a ti, a ti de verdad.

Suelta esa parte de ti que a veces tiene ganas de agarrarse al miedo y quedarse quieta.

Suelta todo lo que te tiente a aferrarte y depender.

No necesitas salvavidas porque vuelas. No necesitas nada más, te tienes a ti.

Corre el riesgo de ser tú y verás que siempre compensa…

Deja de preguntar… La respuesta es siempre la misma… La respuesta eres tú.

fin de semanaLos emprendedores exitosos saben que los buenos hábitos no comienzan en lunes y terminan en viernes, sino que deben trabajar más horas que los demás. También están conscientes de que deben alimentar su éxito.

Les comparto algunos hábitos que encontré en un artículo de LifeHack y que considero muy valiosos para trabajar mejor:

1. Encuentra un ritual para recargar pilas.

Cada fin de semana sigue un ritual que te haga sentir revitalizado. Ya sea un régimen de ejercicio, música o tiempo con tu familia, seguir un ritual puede darte toda la energía necesaria para la semana. Los emprendedores exitosos, como los autos, no llegan lejos si tienen el tanque vacío.

2. Pasa tiempo solo.

Esto te da la oportunidad de pensar, resolver problemas y planear en donde quieres estar en un futuro. Puede ser una excelente ocasión para escribir. Los expertos dicen que hacer esto durante ciertos momentos en el día te ayudará a descubrir nuevas metas y a ver de otra forma tu vida.

3. No revises tus dispositivos electrónicos durante un día.

Tómate el sábado y domingo para apagar tus aparatos electrónicos. Esto te ayudará física y mentalmente. Estar conectado constantemente y revisar tu email, redes sociales y los sitios online que visitas pueden drenar tu energía y creatividad. Quitarte esa necesidad de estar conectado todo el tiempo te dará la libertad de disfrutar más tu día, lo cual aumentará tu productividad.

4. Reflexiona.

¿Qué hiciste bien la semana pasada y qué hiciste mal?
¿Cómo puedes mejorar?

Cuando reflexiones sobre esto, tendrás la respuesta. Es una buena inversión de tu tiempo, ya que te permitirá establecer metas que superarás el primer día de la semana.

5. Planea la siguiente semana.

Un emprendedor exitoso no se espera hasta el lunes en la mañana para organizar su semana. El domingo es el día perfecto para sentarte y hacer un plan.

Después de pasar tiempo reflexionando sobre los días pasados, te darás una buena idea de lo que necesitas y lo que debes lograr. Usa este tiempo para planificar tareas importantes, llamadas y juntas cara a cara para alinear tus metas. Esto te ayudará a aprovechar las oportunidades y evitar errores.

Estos cinco hábitos de fin de semana parecen tan simples que puedes estar tentado a descartarlos como si no fueran esenciales. Pero el emprendedor que comienza a agregar estos hábitos a su rutina de fin de semana va a estar en la delantera el lunes.

buenas noticiasAunque al leer el periódico o al ver el telediario a veces no lo parezca, el mundo está lleno de buenas noticias. Buenas noticias propiciadas por pequeñas acciones de muchas buenas personas. De personas concretas, anónimas, como por ejemplo tú que me lees.

Porque las buenas noticias dependen de lo que hagamos cada uno de nosotros. Dependen por ello, también, de ti.

Es verdad que es mucho más “noticiable” -dicen que así lo enseñan en las facultades de Comunicación- lo de “hombre muerde perro” que lo de “perro muerde hombre”, pero te aseguro que esto último es más común. Y lo sabes.

De cualquier manera, a base de leer, de ver o escuchar titulares sobre una lóbrega parte de la realidad -que desgraciadamente también existe-, podemos perdernos el brillo, la luz y el color a chorros de tantas acciones buenas, positivas, responsables; llevadas a cabo por personas honestas, esforzadas, competentes y generosas; que son las más.

De hombres y mujeres que cada día madrugan para -desde allí donde la vida les ha puesto- intentar hacer su trabajo lo mejor posible, sacar adelante a su familia y servir a la sociedad de la que forman parte.

Y ya es hora de que ocupen los titulares. Hoy quiero brindarles a ellos mi post.

Permitidme, además, una licencia adicional como consejero de Educación: dejadme que lo haga, en mi caso, poniendo como ejemplo de buen hacer a tantas madres, a tantos padres, a tantos alumnos o alumnas, a sus profes; a tantos profesionales del ámbito educativo, desde el conserje o la persona encargada de la limpieza al director o directora del centro.

En el trabajo bien hecho de cada uno de ellos, en su actuación responsable, nos jugamos cada día nuestro futuro como sociedad. Y eso sí que son palabras mayores.

En cualquier caso, peques y jóvenes están en buenas manos: en este caso, las de sus familias y las de sus escuelas, además de las del resto de la “tribu”, tribu en la que, como siempre, tienen que ganar los buenos. En ello estamos.

Vivir Mejor

¿Quieres una forma totalmente natural para levantar tu estado de ánimo, mejorar tu memoria y proteger tu cerebro contra el deterioro cognitivo relacionado con la edad?

Muévete.

Una abundancia de recientes investigaciones, incluyendo dos estudios publicados esta primavera, sugiere que cualquier tipo de ejercicio que eleve tu ritmo cardíaco y te haga moverte y sudar durante un período de tiempo sostenido (conocido como ejercicio aeróbico) tiene un impacto significativo y abrumadoramente beneficioso en el cerebro.

El ejercicio aeróbico es la clave para tu cabeza, al igual que lo es para tu corazón,” escriben los autores de un reciente artículo en el blog de la Escuela de Medicina de Harvard “Mente y Humor.”

Mientras que algunos de los beneficios (como una mejora en el estado de ánimo) pueden surgir rápidamente como unos minutos en un paseo sudoroso en bicicleta, otros (como la mejora de la memoria) podrían tardar varias semanas para surgir. Eso significa que el mejor tipo de ejercicio para tu mente es cualquier ejercicio aeróbico que puedas hacer regularmente y consistentemente por lo menos 45 minutos por sesión.

Dependiendo de los beneficios que busques, puedes intentar agregar un paseo rápido o un trote a tu rutina diaria. Un estudio piloto en personas con depresión severa encontró que con tan sólo 30 minutos de caminata por 10 días consecutivos era “suficiente para producir una reducción clínicamente relevante y estadísticamente significativa en la depresión”.

Los ejercicios aeróbicos también pueden ayudar a las personas que no sufren de depresión clínica a sentirse menos estresados al ayudarlos a reducir los niveles de las hormonas naturales de estrés del cuerpo, como la adrenalina y el cortisol, según un reciente estudio del Journal of Physical Therapy Science.

Si tienes más de 50 años, un estudio publicado el mes pasado en el British Journal sugiere que los mejores resultados provienen de la combinación de ejercicio aeróbico y resistencia, los cuales podrían incluir cualquier cosa desde intervalos de entrenamiento de alta intensidad, como ejercicios de 7 minutos, hasta yoga, el cual entremezcla poses de fuerza como planks y flexiones con movimientos como bailar que hacen bombear el corazón.

Otro estudio publicado el 3 de mayo proporciona algún apoyo adicional a esa investigación, encontrando que en adultos de 60-88 años, caminar durante 30 minutos cuatro días a la semana durante 12 semanas pareciera que fortalece la conectividad en una región del cerebro donde las conexiones debilitadas se han relacionado con las pérdidas de memoria.

Los investigadores todavía no están seguros de por qué este tipo de ejercicio parece proporcionar un impulso al cerebro, pero los estudios sugieren que tiene que ver con el aumento del flujo sanguíneo, que proporciona a nuestras mentes energía fresca y oxígeno.

Y un estudio reciente en mujeres mayores que mostraron síntomas potenciales de demencia encontró que el ejercicio aeróbico se relacionaba con un aumento en el tamaño del hipocampo, un área cerebral involucrada en el aprendizaje y la memoria.

Joe Northey, autor principal del estudio británico y científico del ejercicio en la Universidad de Canberra, dice que su investigación sugiere que cualquier persona en buena salud que tenga más de 50 años debe hacer de 45 minutos a una hora de ejercicio aeróbico “tantos días de la semana como sea factible.”

recordarSemanas atrás escribíamos un post titulado La única estrategia para conseguir lo que quieras, en el que hablábamos como en última instancia, todos nuestros problemas tienen una causa: la falta de confianza (fe) en uno mismo, porque esa confianza en uno mismo (o su ausencia) es la que nos impulsa (o reprime) a ir (o no) a por nuestras metas sin desfallecer.

Quizás, por eso, el filósofo Ralph Waldo Emerson, uno de los personajes de Aprendiendo de los mejores (Alienta, 11ª edición) decía que «la confianza en uno mismo es el primer secreto del éxito y en la confianza en uno mismo están comprendidas todas las demás virtudes». Y añadía: «Si perdiese la confianza en mí mismo, tendría al Universo en contra».

La pregunta es inmediata: ¿Cómo conseguir mejorar la confianza en uno mismo? Hoy sólo me detendré en una opción que te cuento enseguida.

Muhammad Ali (1942–2016), fue un boxeador estadounidense considerado por muchos el mejor de todos los tiempos, y una figura social de enorme influencia en su generación.

Logró la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma 1960 y, como profesional, ganó el título de campeón de los pesos pesados en 1964, el cual recobraría diez años después. En 1978, consiguió su tercer título, lo que le convirtió en el primer boxeador en ostentar en tres ocasiones un título mundial en dicha categoría.

Entre sus reconocimientos recibió la Medalla Presidencial de la Libertad; el ingreso al Salón Internacional de la Fama del Boxeo; el título de ‘Rey del Boxeo’ por parte del Consejo Mundial de Boxeo; y ‘Deportista del Siglo XX’ por Sports Illustrated y la BBC. También se han filmado diversas películas sobre su vida y filosofía como Ali (2001), interpretada por el actor Will Smith.

En una ocasión decía:

«‘Soy el más grande’. Me lo dije incluso a mí mismo cuando no sabía que lo era».

Y añadía:

«Al golf también soy el mejor, sólo que todavía no he jugado».

Una cosa es desear algo y otra diferente estar preparado para recibirla. Nadie está preparado para recibir algo hasta que cree que puede adquirirlo. Es un tema de FE, de las creencias que tienes grabadas en el inconsciente.

El inconsciente (creencias) gobierna nuestra vida. Las creencias determinan lo que pensamos y cómo nos comportamos, y por tanto, lo que conseguimos o no conseguimos.

La vida funciona según un ‘procedimiento’ (el inconsciente) y un ‘principio’ (la fe)

A todos nos han programado, a nivel inconsciente, para pensar, creer y actuar del modo en que lo hacemos. Nuestra programación es fruto de las influencias del entorno: lo que hemos visto, oído y escuchado.

Fruto de esa programación (creencias), cada uno de nosotros tiene un ‘diálogo interno’ que determina nuestra forma de actuar en sentido positivo (impulsor) o negativo (represor). Lo que te dices a ti mismo tiene una influencia decisiva en tu nivel de éxito. Fruto de ese entorno, algunas personas están programadas para la abundancia y otras para la escasez.

Dos son las conclusiones a raíz de lo expuesto:

– Mala noticia.

Si no cambiamos nuestras creencias, nuestro potencial estará reprimido y seremos víctimas de una vida de carencia donde los miedos, inseguridades y limitaciones nos dominen.

La mayoría de la gente no es consciente de ese ‘diálogo interno’ automático ni de cómo le condiciona, y por tanto, viven con el Síndrome del Espejo Retrovisor, en el que en su vida no hay crecimiento ni evolución. Muy poca gente elige proactivamente la opción de pensar positivamente si quieres aportar valor a su vida.

– Buena noticia.

Las creencias no son innatas sino aprendidas, e igual que las hemos aprendido las podemos desaprender, y reemplazarlas por otras. Podemos reprogramarnos y las AFIRMACIONES –como en el caso de Muhammad Ali– es uno de los métodos.

Harol Elrod en su libro Mañanas Milagrosas, donde explica su Método SALVAVIDAS (cada letra es un capítulo), dedica un a letra A (capítulo) a las AFIRMACIONES. Entre otras cosas, dice:

«Tus afirmaciones actúan para transformar tu manera de pensar y sentir, para que puedas superar tus creencias y comportamientos limitantes y reemplazarlos con aquellos que necesitas para tener éxito. Si no diseñas y eliges tus afirmaciones conscientemente, eres susceptible de repetir y revivir los miedos, las inseguridades del pasado».

El inconsciente funciona por el Principio de Autosugestión, es decir, es susceptible a las influencias del entorno y de lo que uno se dice así mismo. No juzga, simplemente acepta como certeza lo que se dice que es verdadero desde el exterior y que se convierte en una creencia La mente subconsciente siempre está a merced de la mente consciente.

Nada puede acceder a nuestro subconsciente sin nuestro consentimiento. Por tanto, la mente consciente es el guardián de lo que allí se deposita. Cada persona tiene que elegir conscientemente quién elige ser o queda en manos del entorno: los demás, medios de comunicación, etc.

Nuestra misión es nutrir al inconsciente de aquellas impresiones (inputs) que queremos que se traduzcan en expresiones (manifestaciones). El propio Muhammad Ali apuntaba:

«Es la repetición de afirmaciones lo que lleva a la creencia y una vez que la creencia se convierte en convicción profunda, las cosas comienzan a suceder».

«Serás un fracasado, a menos que grabes en tu inconsciente que eres un triunfador», decía.

Los deseos valen de poco; los deseos convertidos en convicción (deseo + fe) es lo que marca la diferencia. Sólo cuando un deseo se transforma en convicción, la realidad empieza a manifestarse. Para ello son importantes dos cosas:

1. Mentalización.

Tienes que convencerte a ti mismo de que eres capaz sabiendo que:

– Nada es imposible: no existen los límites, sólo las limitaciones, que son limitaciones mentales.

– No existen las personas especiales: nadie es mejor que tú, sólo se ha convertido en alguien mejor que tú.

2. Repetición.

Repetirte hasta la saciedad con fe aquella afirmación en quien quieres convertirte para que quede integrada en el subconsciente. Con suficiente repetición, tu subconsciente empezará a creer lo que le dices, empezará a actuar rigiéndose por ello y, finalmente, hacerlo realidad.

Earl Nightingale escribía: «Cualquier cosa que plantemos en nuestra mente subconsciente y nutramos con repetición, un día se convertirá en realidad».

Emmet Fox apuntaba: «Su principal tarea en la vida es crear dentro de usted, el equivalente de lo que quiere hacer realidad y disfrutar en el mundo».

Mucha gente después de probar las AFIRMACIONES, abandonan y dicen que no funcionan. Pero no funcionan por tres motivos:

1. Pereza.

Esto es, la falta de disciplina; no practicar las afirmaciones todos los días, y ser víctima un día sí y otro también, del cansancio, o del partido de la televisión, o de lo que sea. Disciplina es hacer lo que se tiene que hacer aunque no apetezca.

Recuerda las palabras de Jim Rohn: «La gente no consigue resultados porque prefiere hacer lo cómodo a lo necesario».

2. Impaciencia.

Abandonar las afirmaciones antes de que hayan dado sus frutos. Uno no va al campo hoy, siembra y mañana recoge la cosecha. No, no funciona así la cosa. Entre la siembra y la recogida hay un periodo.

3. Falta de fe.

No basta repetir las afirmaciones, hay repetirlas con Fe, creyendo y sintiendo lo que uno dice. La repetición como una cotorra no sirve para nada. Por eso, como apuntábamos, debes mentalizarte por anticipado que tienes a tu alcance cualquier meta.

Hagamos caso a quienes ya han llegado donde a nosotros nos gustaría, como por ejemplo, Muhammad Alí. Y no escuchemos a quienes dicen que no funcionan, pero no han conseguido nada.

Otro día hablaremos cómo deben ser esas Afirmaciones y cómo deben practicarse. No obstante, en Tu futuro es HOY (Alienta, 2ª edición) hay un capítulo (Capítulo 28. Creencias) dedicado a este tema, donde se dice: «Una afirmación es una sentencia que te dices a ti mismo. Es una forma de energía (positiva), y en esta vida todo es energía en potencia de traducirse en materia».

En el mismo capítulo se cita a Joseph Murphy quien en El poder de tu mente subconsciente escribe:

«Esta fuerza sutil de la sugerencia repetitiva trasciende nuestra razón. Actúa directamente en nuestras emociones y sentimientos, y penetra, por último, en lo más profundo de nuestro inconsciente. Es esta sugerencia repetitiva la que nos hace crecer».

positivaHoy les quiero platicar de una herramienta poderosa de Life Coaching, una herramienta que es muy importante para ayudarnos a alcanzar una vida feliz, armoniosa y exitosa: el pensamiento positivo.

El pensamiento positivo y el desarrollo de una actitud positiva son dos de las cualidades más importantes que debes tener para alcanzar tus objetivos y cambiar tu vida.

Cuando piensas en lo que quieres seguramente también hablarás de lo que harás para conseguirlo. Esto naturalmente provocará que te sientas más feliz y con un mayor control de tu vida ¿Por qué pasa esto? Porque mientras piensas en algo que te hace feliz el cerebro libera endorfinas que se encargan de producir una sensación de bienestar.

Una mente positiva aumenta las oportunidades de éxito en todas las áreas de la vida. ¡Así es! Tomar una actitud positiva frente al mundo te hará más feliz. Y esto no es algo que yo inventé. Existen evidencias científicas de que tener una mente positiva reduce los niveles de estrés y mejora la salud significativamente.

Es por esto que quiero compartirles siete estrategias indispensables para siempre tener una mente y pensamientos positivos:

1. Siempre usa palabras positivas

¿Cuántas veces nos encontramos a nosotros mismos quejándonos de todo? ¿Muchas, verdad? Por eso es importante recordar que nuestras palabras reflejan nuestros pensamientos y, mientras más busquemos cosas positivas para decir, más llenaremos nuestros pensamientos de una actitud positiva.

Haz un esfuerzo para comprometerte a tener siempre una mente positiva. Te sugiero el siguiente ejercicio: cada día cuando te despiertes ten una conversación contigo mismo y pregúntate:

¿Qué quiero lograr?
¿Cómo reaccionaré cuando llegue a mi destino?
¿Cómo evitaré los pensamientos negativos?

Comprométete en ese momento a evitarlos y substituirlos por pensamientos constructivos y positivos. A la mañana siguiente revisa qué tanto lograste expulsar los pensamientos negativos en tu día anterior y ¡comienza de nuevo!

2. Enfócate en el momento presente

Normalmente hacemos que los problemas parezcan más grandes de lo que realmente son. Esto puede convertirse en un hábito. ¡Un pésimo hábito! Pero enfocándote en el presente harás más pequeñas tus preocupaciones y miedos sobre lo que podría fallar.

3. Acepta que no todo es perfecto

Les tengo una noticia: ¡El perfeccionismo no nos acerca a la felicidad, nos aleja de ella! Ser positivos no significa pensar que todo es perfecto.

Puede ser difícil renunciar a la necesidad de perfección y control, pero aceptar que las cosas no siempre pasarán como lo esperas te dará paz interior, tranquilidad y te enfocará positivamente hacia el futuro.

Muchas situaciones se encuentran fuera de nuestro control, y en vez de gastar energía generando emociones negativas por esto, mejor acepta que las cosas no salieron como querías y enfócate en qué podrías hacer mejor la próxima vez.

4. Convive con personas positivas

¡Dime con quién andas y te diré quién eres!

Nos parecemos a las personas que nos rodean: mientras más tiempo pases con gente que tenga una mente positiva empezarás más y más a pensar/actuar positivamente.

5. Contribuye a tu comunidad

Una de las mejores maneras de ser más positivo (y de hecho sentirte mejor), es contribuir con tu comunidad de alguna manera. Es maravilloso ayudar a otras personas.

6. Sé agradecido

Una vez por semana aparta unos minutos de tu día para agradecer por todo lo que tienes de bueno en tu vida. Recordar todas aquellas razones por las cuales te sientes agradecido, te ayuda a mantener el enfoque positivo para enfrentar cualquier situación de tu vida.

Ser agradecido convertirá la ira y la frustración en sentimientos más positivos.

7. ¡Medita!

La meditación nos ayuda a generar pensamientos positivos. Les sugiero el siguiente ejercicio de meditación:

-Cierra los ojos y respira profundamente
-Relájate
-Siente tu respiración
-Mientras exhalas libera de tu cuerpo todos los pensamientos negativos
-Toma el control de lo que sucede en tu cuerpo y en tu mente durante los próximos tres minutos
-Sólo tendrás dentro de ti un inmenso poder y libertad para ser y pensar positivamente y fortalecerte

Ahora ya saben el poder que tiene el pensamiento positivo para enfrentar la vida.

Recuerden: ser positivo y pensar positivo es un hábito. Es posible aprender a hacerlo con práctica. Es muy importante que sean constantes practicando estas siete acciones durante 21 días para crear un hábito y entonces ver como empiezan a cambiar sus vidas.

Libro Sugerido:“El Efecto Actitud”, de Víctor Küppers. El objetivo de este libro es ayudarnos a sacar a la luz nuestra actitud positiva y a aprender a gestionarla en los momentos difíciles. Ser proactivo, tener pensamientos, utilizar un lenguaje positivo y disfrutar del momento son algunas de las bases que Küppers nos desvela en su libro.

ahoraBailamos, reímos, jugamos o nos comemos a besos a esa personita que adoramos. ¡Oh! Y también nos preocupamos, nos enfadamos o pasamos un ratazo en una distracción absurda.

Ocurre que, aunque lo que realizamos no tenga un “por qué” claro, sí suele tener consecuencias.

Piensa en cómo te sientes después de acciones o pensamientos “positivos” (llamémoslos así). Después de una carrera improvisada por el parque o después de acordarte de una persona que quieres mucho, por ejemplo.

Lo que acaba de suceder se presta a ser hilvanado con un momento agradable, en este caso. Tal vez, te sientas relajado después de correr o te entren ganas de llamar a esa persona querida.

Ahora, según tu experiencia, observa dónde van a desembocar bastantes acciones o pensamientos “negativos”.

• Dónde te llevan esos minutos de cabreo con el vecino, que en lugar de saludarte te ha vuelto la cara.
• Dónde te lleva la preocupación de esta tarde.
• Dónde te lleva la hora discutiendo sobre qué artista es el peor. ¿Dónde?

Vale. Puede que no sólo te “nazcan”, sino que tengas tus razones para enfadarte, preocuparte o distraerte con los asuntos que gustes.

En cualquier caso, habrás de asumir las consecuencias. Ese momento acabará y le sucederá otro, donde puedes ir arrastrando el mal humor o la tensión. Y, aunque no la arrastres, piensa en lo que has ganado con esas acciones o pensamientos “negativos”.

La vida es corta. Hay comportamientos y actitudes que son un lujo, porque suponen un gasto innecesario de tiempo, que no se puede reponer. Un gasto que crece si, además, arrastras el malestar y el estrés a los momentos que siguen.

Considéralo, si te ves envuelto en acciones o pensamientos que suelen desembocar en más malestar. Si en esos momentos surge, como un destello, la pregunta: ¿Sale algo bueno de aquí? O, ¿Dónde me lleva esto?

Respóndela. Y, si la respuesta no es agradable y puedes cortar ese momento, córtalo. Permite que empiecen otros que te lleven a mejor puerto.

 

 

 

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