Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"
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Los mejores consejos para crecer como persona

9. Buscan comprender el comportamiento humano

Las personas mentalmente fuertes son aprendices de por vida del comportamiento humano y lo utilizan para fortalecerse con respecto a sí mismos, así como para navegar mejor por las relaciones humanas en su vida diaria.

Este cuerpo y mente son sus principales herramientas, así que cuanto mejor puedas entender esa herramienta, mejor podrás vivir. Aquellos que entienden esto tendrán una vida mucho más fácil que aquellos que se niegan a aprenderlo.

10. Practican la autocompasión

La vida nos golpea con desafío tras desafío, por lo que la autocompasión es críticamente importante para ayudar a poner las cosas en perspectiva y mantenernos mentalmente fuertes.

Cuando caemos, es importante recordarnos a nosotros mismos que no somos inadecuados. Todos caemos de vez en cuando, y las personas mentalmente fuertes lo saben y se recuerdan a sí mismos que sus fallas y defectos está bien y son perfectamente normales.

Esto les ayuda a empujar más fuerte y consistentemente que la persona que solo se golpea a sí misma en todo momento.

11. Abrazan el cambio y la impermanencia y se adaptan rápidamente

La impermanencia , el hecho básico de que todo cambia con el tiempo, es uno de los hechos más básicos de la existencia. Sin embargo, muchos tratan de evitar este hecho y esconderse o ignorarlo. Pero eso solo empeora las cosas.

Sin embargo, las personas mentalmente fuertes están dispuestas a enfrentar el hecho de su propia impermanencia, y la impermanencia de todo lo que les importa, y en su lugar la usan como una razón para vivir más a fondo y apreciar todo en su vida más plenamente.

12. Aprenden a bailar con miedo y tener valor a pesar de ello

Muchos piensan que el miedo es algo que hay que vencer, algo malo que no debería existir y que necesita ser eliminado.

Sin embargo, así no es como funciona.

El miedo es una habilidad importante que tenemos que nos mantiene seguros en situaciones peligrosas. Sin embargo, a menudo sobrepasa sus límites hasta el punto de no solo protegernos sino también de detenernos en momentos críticos en los que tenemos que dar un paso adelante en lugar de huir.

13. Nunca se asustan del trabajo duro

Las personas mentalmente fuertes entienden el valor del trabajo arduo y que nunca se logró nada grandioso al sentarse y permanecer en la zona de confort.

La voluntad de trabajar duro requiere la creencia de que tenemos el poder de afectar nuestra vida de una manera positiva, una creencia que la gente mentalmente fuerte tiene en abundancia.

14. No entretienen la toxicidad

Las personas mentalmente fuertes entienden completamente el poder tóxico de las asociaciones negativas.

No solo mantienen estas asociaciones con un polo de 10 pies, sino que también trabajan activamente para reducir la negatividad en su vida en un sentido general a través de los medios y otras fuentes.

15. Animan a los demás en lugar de proyectar la envidia, los celos y la ira

Las personas mentalmente fuertes están seguras consigo mismas. Entonces, a diferencia de muchos otros, no sienten la necesidad de hacer bajar a los demás para sentirse mejor.

Debido a esto, tienden a ser muy alentadores y solidarios con sus amigos, familiares y colegas.

16. Se enfocan en el progreso

De manera similar a mantener una perspectiva optimista, las personas mentalmente fuertes entienden que la vida se trata de progreso y que solo al dar pequeños pasos podemos lograr cualquier cosa.

De hecho, es en esta perspectiva que alguien puede fortalecer la mente, ya que el progreso gradual genera confianza además de ofrecer una experiencia valiosa.

17. Están de acuerdo con decir que no

Las personas mentalmente fuertes han desarrollado la capacidad de decir que no con un propósito.

Entienden que cuanto más dices que sí, menos tiempo tienes para todo lo demás. Parte de ser mentalmente fuerte significa saber cómo cuidarte y mantenerte concentrado cuando las fuerzas externas intentan quitarte el tiempo.

Y eso requiere estar bien con decir que no a veces, incluso cuando es algo que preferiría no perderse si tuviera una cantidad de tiempo ilimitada.

¿Has visto o leído alguna vez el discurso motivacional de un cabecilla delante de una tropa alicaída? Me refiero a ese tipo de discurso apasionado y dramático, que dispara la motivación como una catapulta.

Pues ese es el cometido de este post, que seguro que se queda lejos del poderío épico de Braveheart, Gladiator o los famosos 300. Pero eso es porque, entre las arengas que vas a leer, faltan las tuyas.

Pueden encontrarse razones para plantarle cara a la vida y seguir adelante, aun cuando pesen el temor y el cansancio.

Aquí tienes más de 30 escritas en unos minutos. ¿Cuántas serían si se sumaran a las tuyas?

Serían demasiadas como para ignorarlas. Demasiadas como para no levantarte hoy con la determinación que necesitas.

¿Qué te parece si las compartimos?

Razones para seguir luchando

¿Por qué luchar?

1. Porque la vida es un reto tras otro.

2. Porque tú marcas el rumbo de tu vida.

3. Porque tu corazón sigue latiendo.

4. Porque escuchas lo que él te dice.

5. Porque has luchado mucho hasta llegar aquí.

6. Porque estás preparado para seguir haciéndolo.

7. Porque para bajar los brazos ya habrá tiempo.

8. Porque el motivo vale la pena.

9. Porque hay que huir de la prisión del miedo: Es hora de volar.

10. Porque, si no puedes volar, puedes caminar. Y, si no puedes caminar, llegarás a rastras. Pero llegarás.

11. Porque vas a avanzar.

12. Porque tienes derecho a hacerlo.

13. Porque te lo mereces.

14. Porque cada problema tiene una solución. Si no, no es un problema.

15. Porque ansías encontrar soluciones.

16. Porque tienes imaginación, sabiduría y paciencia para hacerlo.

17. Porque el dolor de los errores se ha convertido en experiencia.

18. Porque sabes lo que quieres y lo que NO quieres.

19. Porque ya has elegido.

20. Porque tu sueño es muy grande como para que las mentes pequeñas lo reduzcan.

21. Porque has dicho “NO” a límites absurdos.

22. Porque siempre habrá alguien a quien no le guste lo que hagas, pero ya lo has asumido.

23. Porque el odio, la ignorancia y la negatividad de otros no te detendrán.

24. Porque quien dice que es imposible expresa su opinión. No un hecho.

25. Porque eres único, ¡irrepetible!

26. Porque este es el momento de cambiar el curso de tu vida.

27. Porque es hora de actuar y de que hablen las acciones.

28. Porque en cada amanecer llegan nuevas oportunidades.

29. Porque el pasado quedó atrás.

30. Porque la puerta hacia el futuro se abre hoy.

31. Porque la fuerza de la fe está contigo.

32. Porque el amor es tu combustible.

33. Porque tienes esperanza en los bolsillos.

34. Porque, aunque el mundo no crea en ti, tú sí lo haces.

Porque tropezarás, te caerás, te equivocarás, sudarás, llorarás, vencerás mil tentaciones, encajarás golpes y quizás grites de dolor antes de llegar al final.

Pero lo harás sin haber perdido el valor y sin haber faltado a la promesa que te hiciste. Pase lo que pase, habrá valido la pena.

– Lista publicada en TBM en 2012 y entrada actualizada en 2018. –

Date buenas razones para continuar: las tuyas

¿Tienes buenas y sólidas razones para hacer lo que haces? Súmalas y agárrate a ellas. Te ayudarán a abrirte paso hacia delante.

Cuando tienes buenas razones o, al menos, una razón poderosa, es más difícil que una excusa o una distracción te saquen del camino.

Es más difícil que sucumbas a las dudas o que pierdas mucho tiempo lamentándote. Es más difícil que dependas por completo de los demás para motivarte.

Tú tienes razones o, al menos, una buena razón para continuar

Date esa razón, entonces. Y, si no la encuentras en lo que estás haciendo, considera otras opciones, un camino distinto en el que sí halles una gran razón para recorrerlo.

Porque, cuando tú sabes cuál es la recompensa y esa recompensa es algo que deseas con toda tu alma, nada puede detenerte.

Halla esa razón. Sé consciente de la recompensa. Ten un propósito. Y te moverás hacia delante, venciendo cada obstáculo; dando cada día los pequeños pasos que te acerquen a ella.

Lo que más fuerza puede darte es eso: Una buena razón. ¿La tienes?

Pues ¡agárrate a ella!

A no ser que tengas muy claro cuándo, porqué y cómo retirarte, sigue luchando.

Sigue, aunque la victoria te parezca imposible. Hazlo por ti.

Recompensa más terminar la lucha con algunas heridas, que salir ileso sin darse la oportunidad de llegar al final. Es mucho lo que se crece, mucho lo que se aprende.

Preguntas personales respecto a mis sueños y objetivos:

71. Cuáles son mis sueños y objetivos en la vida?

72. Cómo puedo hacer para llegar hasta ellos?

73. Son mis sueños lo suficientemente grandes y alcanzables?

74. Qué me está impidiendo trabajar por ellos, por qué los estoy aplazando?

75. Estoy trabajando por alcanzar mis sueños o los de alguien más?

76. Cuál es mi plazo para alcanzarlos?

77. He hablado con alguien de mis sueños y objetivos?

78. Cómo puedo hacer para que mis sueños se conviertan en los de alguien más?

Preguntas personales respecto a mis problemas:

79. Son mis problemas más grandes que yo? Soy capaz de superar estos momentos difíciles?

80. He considerado todas las posibilidades para darles una solución?

81. Realmente están ocurriendo, o simplemente son predisposiciones?

82. Ya le he contado mis problemas a otra persona que pueda aconsejarme?

83. Me estoy preocupando por algo que vale la pena?

Preguntas personales respecto a ayudar a los demás:

84. Cómo puedo empezar a hacer donaciones?

85. Si ya estoy donando, qué otras alternativas tengo para ayudar a los demás?

86. Cuál es la mejor forma en la que puedo ayudar a mi comunidad?

87. Cómo puedo retribuirle a mi colegio, universidad o instituto?

88. Debería patrocinar a alguien para que pueda estudiar?

89. Cuánto podría donar de más a mi escuela o mi iglesia?

90. A quién debería de ayudar?

Preguntas personales respecto a tu felicidad:

91. He aprendido cómo ser feliz en la vida?

92. Qué esta causando mi tristeza?

93. Estoy en capacidad de eliminar estas cosas que me hacen infeliz?

94. Es mi pareja feliz?

95. Son mis hijos felices?

96. Mis empleados o compañeros disfrutan de mi presencia?

97. Qué tengo que hacer para ser mucho más feliz?

98. Qué es la felicidad para mí?

99. En algún momento llegaré a ser feliz como lo espero?

100. Qué me está haciendo tan feliz o tan triste?

Aquí tienes las preguntas personales que te harán más exitoso, no tienes que hacerte las 100 preguntas todos los días, pero si tomas unas cuantas y las resuelves a consciencia, con seguridad que habrás dado un paso más en tu camino hacia el éxito.

Todos los libros que necesitaremos para hacernos tan ricos, tan sanos, felices, poderosos, sofisticados y exitosos como deseamos, ya han sido escritos.

Personas de todos los ámbitos de la vida, personas con algunas de las experiencias de vida más increíbles, personas que han pasado de los centavos a la fortuna y del fracaso al éxito han tomado el tiempo de escribir sus experiencias para que podamos compartir su riqueza de conocimiento.

Han ofrecido su sabiduría y experiencia para que podamos ser inspirados por ella e instruidos por ella y para que podamos modificar nuestra filosofía mediante ella. Sus contribuciones nos permiten restablecer nuestra vela en base a sus experiencias. Nos han entregado el don de sus ideas para que podamos cambiar nuestros planes, de ser necesario, a fin de evitar sus errores. Podemos reorganizar nuestras vidas en base a sus sabios consejos.

Todos los conocimientos que podríamos necesitar ya han sido capturados por otros en los libros. La pregunta importante es esta: en los últimos 90 días, con este tesoro de información que podría cambiar nuestras vidas, nuestras fortunas, nuestras relaciones, nuestra salud, nuestros hijos y nuestras carreras para bien, ¿cuántos libros hemos leído?

¿Por qué nos olvidamos de leer los libros que pueden cambiar nuestras vidas? ¿Por qué nos quejamos pero seguimos igual? ¿Por qué tantos de nosotros maldecimos el efecto pero nutrimos la causa? Aquellos que desean una vida mejor no pueden permitirse perder los libros que podrían tener un gran impacto en cómo terminan sus vidas. ¡El libro que extrañan no ayudará!

¡Y el problema no es que los libros sean demasiado caros! Si una persona concluye que el precio de comprar el libro es demasiado grande, espera hasta que pagues el precio por no comprarlo. Espera hasta que recibas la factura por la ignorancia continua y prolongada.

Hay muy poca diferencia entre alguien que no puede leer y alguien que no lee. El resultado de cualquiera es ignorancia. La lectura es esencial para aquellos que buscan elevarse por encima de lo ordinario. No debemos permitir que nada se interponga entre nosotros y el libro que podría cambiar nuestras vidas.

Un poco de lectura cada día dará como resultado una gran cantidad de información valiosa en un período de tiempo muy corto. Pero si no dejamos de lado el tiempo, si fallamos en recoger el libro, si no logramos ejercer la disciplina, entonces la ignorancia se moverá rápidamente para llenar el vacío.

Aquellos que buscan una vida mejor primero deben convertirse en una mejor persona. Deben buscar continuamente el autodominio con el propósito de desarrollar una filosofía de vida equilibrada, y luego vivir de acuerdo con los dictados de esa filosofía. El hábito de leer es un paso importante en el desarrollo de una sólida base filosófica. Y en mi opinión, es uno de los fundamentos necesarios para alcanzar el éxito y la felicidad.

A menudo los principales obstáculos con los que topamos para lograr objetivos o iniciar nuevos proyectos no proceden del mundo exterior, sino de nuestro propio mundo interno.

Estos obstáculos se configuran en forma de convicciones, percepciones y actitudes mentales. Las ideas que hemos elaborado sobre nuestras propias capacidades son uno de los factores que influyen más en nuestro desarrollo y en la forma de afrontar nuevos retos. Generalmente estas ideas están muy afianzadas, es posible que lo estén desde la niñez, nos parecen inamovibles, delimitan nuestra percepción del mundo y determinan nuestra forma de actuar.

Trinidad Hunt (1997:38) nos dice en su libro Desarrolla tu capacidad de aprender:

<<Si la ventana por la que contemplamos la vida es una ventana de limitaciones, nuestro comportamiento manifestará limitaciones. Si la ventana es una creencia en las capacidades ilimitadas de la mente y el cuerpo y en nuestra capacidad de producir cambios en nuestra vida, nos abriremos a la amplísima capacidad potencial de rendimiento que tenemos todos a nuestra disposición. >>

Está comprobado que los que creen en sus capacidades, se esfuerzan en trabajar y buscarlos medios para conseguir sus objetivos ya que los consideran factibles, mientras que los que niegan sus capacidades se esfuerzan menos, obtienen un rendimiento menor y con frecuencia ni siquiera lo intentan. ¿Para qué esforzarse, si no seré capaz? Es lo que se denomina profecía auto-cumplida.

Aquí tendría cabida la célebre frase de Henry Ford:

“Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto”.

El ciclo o bucle de las creencias se compone de cuatro pasos:

Las creencias son ideas que uno considera ciertas.

Basándonos en esta idea cierta, iniciamos una determinada acción o la evitamos.

Esta acción genera unos resultados acordes con la creencia.

Estos resultados refuerzan la creencia.

A lo largo de nuestra vida desarrollamos creencias limitadoras sobre nosotros mismos. Marcas inconscientes inculcadas o fijadas, puede que desde la infancia, que nos han creado miedos e imágenes de incapacidad o ineptitud. Aunque generalmente las mantenemos en secreto, están bajo la superficie de nuestra conciencia y nos ponen trabas a nuestras posibilidades de desarrollo y mejora.

El significado que se da a los hechos y las conclusiones que se sacan respecto a como se producen, las comparaciones y la imagen que se obtiene de uno mismo, se convierten en el filtro por el que se va a interpretar la realidad. Los hechos sólo tienen el sentido que se les quiera dar y “realidades” existen tantas como personas.

Las barreras del miedo:

Las principales creencias limitantes son las llamadas barreras del miedo:

Miedo al fracaso: 

Muchas veces paraliza a la persona incluso antes de iniciar el trabajo o acción. No lo intenta porque piensa que va a fracasar o se desmotiva rápidamente a los primeros obstáculos o dificultades y abandona la acción.

Miedo al éxito: 

Conseguir un logro puede implicar una mayor responsabilidad y la inseguridad y el temor a no ser capaz de afrontar esta nueva situación hacen que se eluda esta acción exitosa.

Miedo a ser diferente: 

Se intenta no sobresalir ni despuntar sobre el grupo al que se pertenece, pues se quiere ser igual al resto y así evitar el rechazo o un trato distinto.

Miedo al cambio:

Sólo en nuestra zona de confort nos sentimos protegidos y seguros. Cuando salimos de esta zona de comodidad, aparecen las inquietudes y los temores por lo desconocido. Sin embargo, las oportunidades de cambio siempre se encuentran fuera de esta zona y es preciso cruzarla para crecer y mejorar.

Si se quiere avanzar y eliminar barreras limitantes será preciso una revisión de nuestras creencias y hacer un análisis de las mismas desde otro prisma más positivo. Reencuadrar nuestros miedos y considerarlos como retos puede ser el camino.

Hacer un análisis retrospectivo de nuestras creencias limitadoras: ¿Desde cuando existen? ¿Fueron nuestros padres, maestros o amigos, los que nos las inculcaron? ¿En qué situación fueron ciertas? ¿Ha habido alguna ocasión en que no se han cumplido? ¿Lo he intentado alguna vez? ¿Cuánto he madurado desde entonces? Las respuestas nos darán una visión “actualizada” de esta creencia. Es muy posible que solo fuera, si fue el caso, un impedimento en el pasado y que ahora ya no tenga fundamento.

• Formula en positivo tus objetivos.
• Céntrate más en definir hacia dónde quieres ir que en lo que quieres evitar.
• Específica qué recursos vas a necesitar y, si no los tienes, como conseguirlos.
• Considera que las dificultades y los fracasos no son barreras insuperables, sino etapas necesarias del camino.

La vida incluye adversidades y seguramente vamos a vivir situaciones que pueden llevarnos a nuestro límite, poner a prueba nuestra fuerza y hacer que dudemos si realmente tenemos la capacidad y voluntad suficientes para no dejarnos vencer y seguir adelante. En estos momentos es donde necesitamos la resiliencia; la capacidad para adaptarnos, aprender y salir fortalecidos de las situaciones difíciles.

De acuerdo a Karen Reivich y Andrew Shatte, autores del libro The Resilience Factor, la resiliencia es quizás el ingrediente crucial para disfrutar de una vida sana y feliz, con la característica de que se puede aprender y desarrollar a cualquier edad y bajo cualquier circunstancia.

Más que cualquier otra habilidad, es lo que determina qué tan bien manejamos aquellas situaciones que nos desgastan o derrumban, como luchar contra una fuerte enfermedad, sobreponerse a la terminación de una relación particularmente dolorosa o complicada, la muerte de un ser querido, o levantarse de una crisis económica.

La gran ventaja de la resiliencia es que se puede aprender y desarrollar a cualquier edad; al enfocarte en incrementar tu resiliencia podrás sobreponerte y salir fortalecido de cualquier situación que la vida te ponga en el camino.

Tips para desarrollar la resiliencia:

Estos son algunos tips de autores y científicos que han estudiado y analizado las características, hábitos y creencias de aquellas personas que se han encontrado al borde del abismo y han salido adelante, creciendo de esa experiencia para continuar dando lo mejor de sí.

Mentalidad Expansiva: La conexión entre tener una mentalidad/personalidad enfocada en soluciones y la resiliencia, ha sido confirmada varias veces.

Lo más importante para desarrollar la resiliencia son las creencias y pensamientos que se tienen con respecto a los errores y fallas. Una persona resiliente está convencida que éstos son esenciales para crecer y ser mejor, no les apena tener fracasos porque siempre se preguntan, ¿Qué tengo que aprender de esto? y al realmente aprender ya no es un fracaso.

De igual manera están convencidas que no son víctimas de su pasado y que pueden cambiar su realidad y salir adelante con las habilidades y dedicación suficiente.

Tener estas creencias los hace seguir aprendiendo y esforzándose cuantas veces sea necesario para lograr los objetivos.

Inteligencia emocional:

Todas las personas sienten ansiedad y miedo, la diferencia es que las menos resilientes se bloquean, y las más resilientes, encuentran formas de reducirlos analizando cada situación con preguntas como, ¿Cuál es el peor escenario, el mejor y qué es lo que realmente puede pasar?, ¿Qué alternativas puedo desarrollar para cada caso?, y se permiten pedir apoyo exponiendo la situación a expertos para encontrar nuevas alternativas.

Fortalezas y Debilidades:

Son personas que se conocen bien, identifican claramente sus fortalezas de carácter y competencias técnicas, se enfocan en utilizarlas y desarrollarlas en todas sus actividades porque saben que de esta forma será más fácil cualquier situación, pero también identifican aquellas debilidades en las que tienen que trabajar para fortalecerlas y desarrollarlas.

Responsabilidad:

Cuando algo sale mal, las personas menos resilientes se enfocan en “por qué a mí” o “quién es el culpable”, por el contrario, las personas resilientes toman responsabilidad (no se culpan) de todas las situaciones, controlan lo que pueden controlar y saben que ellos son los mejores (y los únicos) para cambiar su realidad. Tienen la seguridad que esos momentos no serán eternos y que su futuro dependerá de la manera en que decidan reaccionar.

Curiosidad:

De acuerdo al libro The Resiliency Advantage, escrito por el Dr. Al Siebert, la curiosidad es esencial para la resiliencia, porque si deseas interactuar efectivamente con una situación difícil, tu cerebro necesita entender rápidamente lo que está sucediendo. A las personas curiosas les interesa escuchar e indagar, para así comprender que es lo que necesitan para solucionar una situación.

Aprendizaje Constante:

Al estar constantemente aprendiendo diferentes cosas, leyendo, asistiendo a clases o seminarios, indagando, escuchando, manteniéndote abierto a ideas nuevas y diferentes; tu cerebro se va adaptando a manejar situaciones que no le resultan fáciles, y cuando esto se hace una práctica constante, vas creando confianza en ti mismo para cuando surja una situación más difícil de resolver.

Relaciones Personales:

Las personas resilientes fomentan y mantienen buenas relaciones con familiares, amigos y otras personas importantes en su vida y cuando tienen situaciones difíciles. Les es fácil aceptar la ayuda y apoyo de esas personas porque los quieren y escuchan.

Tienen Metas:

Ponerse metas realistas que requieren esfuerzo, es una forma de desarrollar la resiliencia porque te acostumbras a caminar en la dirección que te lleva a lograr lo que te propones, sin importar donde estés.

Creatividad:

Las personas resilientes no se limitan a creer que las cosas volverán a ser igual, por el contrario, transformarán creativamente esa experiencia difícil o dolorosa, en un aprendizaje que aportará crecimiento y contribución en sus vidas y en su entorno.

Técnicas de Respiración y Meditación:

El uso de estas técnicas, ayuda a desarrollar la actitud mental y el manejo emocional necesarios para ser más estables y poder responder asertiva y constructivamente a las situaciones.

El resultado de desarrollar y fortalecer la resiliencia es que te permite entablar relaciones personales cálidas y sólidas, desempeñarte a tu máximo potencial, llegar muy alto profesionalmente y aún tener tiempo y energía para hacer otras cosas que disfrutas.

Una empresa que cuente con equipos de trabajo resilientes, no solo construirá un ambiente de perseverancia y aprendizaje, sino que logrará mayor productividad y rendimiento.

Las personas mentalmente fuertes no nacen así, pero desarrollan un conjunto de hábitos críticos que los separan de la persona promedio a lo largo del tiempo.

En la superficie, estas cualidades son imperceptibles. Sin embargo, conoce a alguien y muy rápidamente la diferencia será clara.

La persona mentalmente fuerte no solo aborda la vida y sus desafíos de manera diferente, sino que también responde de una manera completamente diferente a la persona promedio.

Claro, la vida es dura para todos nosotros, y todos tenemos que desarrollar un cierto nivel de fortaleza para superarlo.

Sin embargo, los verdaderamente mentalmente fuertes son aquellos que presionan para realizar sus sueños y metas a cualquier costo y no dejan que ninguna adversidad, retroceso o falla se interponga en su camino.

Una actitud mental positiva fuerte creará más milagros que cualquier droga maravillosa.

– Patricia Neal

Entonces, ¿qué los distingue? Resulta que hay mucho.

Aquí hay 17 hábitos de personas mentalmente fuertes.

1. No dejan que el orgullo los contenga

Muchos aspirantes a hombres y mujeres fuertes terminan viviendo vidas enojadas y resentidas y muestran una rabieta casi infantil cuando su autoestima se coloca en el más mínimo peligro.

Pero las personas mentalmente fuertes están más allá del vicio del orgullo y están seguras de sí mismas.

2. En general son optimistas

Las personas mentalmente fuertes entienden que, aunque la vida es dura, una perspectiva positiva hace mucho por mejorar las cosas.

Ellos entienden que enfurruñarse y desear que las cosas mejoren hace muy poco para realmente hacer eso, por lo que se mantienen optimistas de que hay mejores tiempos, siempre que estén dispuestos a poner en práctica el trabajo.

3. Se enfocan en resolver problemas

Algunas de las personas más exitosas del mundo juran que la resolución de problemas es la habilidad más importante para superar los desafíos inherentes a la realización de cualquier gran sueño.

Las personas mentalmente fuertes entienden que la mayoría de las cosas en la vida se presentan con problemas, o que un problema es una oportunidad para el crecimiento, por lo que convertirse en un maestro solucionador de problemas también es dominar la vida.

4. Ven la derrota como un trampolín (y nunca abandonan)

Una de las cualidades que diferencian más claramente a las personas mentalmente fuertes de las que no lo son es la forma en que ven el fracaso.

Ven el fracaso como un trampolín, una oportunidad para el crecimiento del más alto nivel, le permite transformar su experiencia de un revés en un catalizador para el éxito futuro.

5. Ellos manejan sus emociones

Una de las cualidades más críticas de las personas mentalmente fuertes es su capacidad para manejar sus emociones, ya sea la ira, la tristeza, el miedo, la culpa o los celos.

Ya sea a través de la contemplación introspectiva regular, como con un diario, meditación u otra actividad regular, saben que las emociones constituyen una gran parte de cómo experimentamos la vida cotidiana. Por lo tanto, saber cómo administrarlos es un poder increíble.

6. Practican un optimismo realista

Los mentalmente fuertes no sucumben a las trampas de la negatividad exagerada, o “hacer montañas con tope de mole”, como dice el viejo dicho y cansado.

Saben que la mente expulsa las cosas de manera desproporcionada y se templan practicando un optimismo realista. No tan lejos en el espectro de que son delirantes, su respuesta a las experiencias de la vida es optimista a la vez que son lo suficientemente realistas como para mantenerse firmes en un progreso gradual y preparados para lo que pueda venir.

7. Ellos crean límites

Las personas mentalmente fuertes entienden que presionar duro las 24 horas, los 7 días de la semana es imposible, sin importar cuán fuerte seas.

Comprenden el equilibrio y el poder de los límites en la vida y buscan crear parámetros claramente definidos sobre cómo trabajan y viven, así como mantener una rutina regular para tomar su cuerpo y mente, y saber cuándo han ido demasiado lejos.

8. Tienen una visión a largo plazo

La visión en sí misma puede fortalecer tu resolución porque coloca las cosas en perspectiva.

Lo que está sucediendo hoy podría parecer abarcar todo el mundo sin una visión a largo plazo, pero con ello, un nivel mejorado de claridad y perspectiva te recuerda que esto es solo un pequeño paso en el camino y que atempera tu reacción emocional y reacción al evento.

Te recuerda atravesar la adversidad y no dejar que las pequeñas cosas te depriman.

Esperamos que el olvido nos calme y si no nos calmamos nosotros, no llegará nunca… En su lugar, los recuerdos más bárbaros y salvajes, se construirán un refugio en nuestra memoria y cada vez que estemos a punto de ser felices nos asaltarán por la espalda…

¿Te pasa alguna vez? ¿Estás riendo o vibrando y de repente esa vocecilla cruel te recuerda que en tres meses se te acaba el contrato? ¿Estás pensando que mañana presentas un proyecto extraordinario y te viene a la mente esa ocasión hace años cuando hiciste el ridículo?

O tal vez, cuando vuelves a casa tranquilo, pensado en pasar un rato en calma, en buena compañía y en tu teléfono entra un mensaje que te recuerda lo mucho que todavía te queda para lograr tus sueños o las mil obligaciones que tienes mañana y la voz te dice que te estabas relajando demasiado…

Esa voz entrometida y maleducada que se ríe de tus primeros pasos en todo, que siempre te cuenta que llegarás tarde, que no estás preparado, que no sabrás cómo y que todos van a mirarte, que te quedarás solo, que no eres suficiente guapa, delgado, inteligente, divertido…

Esa voz que se entrena mientras duermes para que lo primero que pienses al despertar sea lo cansado que estás y lo injusta que es la vida… Que pone barro y charcos en el camino para que te ensucies esos zapatos rojos que adoras y te repite incansablemente que es mejor no atreverse porque nunca lo vas a conseguir. Es una voz socarrona y tenaz que nunca para y siempre te susurra palabras tristes, palabras de desaliento y te recuerda todas tus más terribles pesadillas…

A veces, parece que se queda en silencio, que se ha saciado a primera hora cuando se ha ocupado de hacer que te des mucha cuenta de que tu pantalón está arrugado y tu pelo despeinado y te ha insistido en que no hables de ese tema en la reunión porque no estarás a la altura… Es una voz que parece que no quiere que descases ni dejes de exigirte demasiado, que no quiere que nunca bajes la guardia y creas que tienes posibilidades, que no te deja soltar la carga ni dedicarte a nada que no produzca ni genere un beneficio…

Es la misma voz que cuando eras niño te taladraba en los oídos antes de cada carrera y la que te pide a veces que te vengues, que viertas tu rabia y dolor en otros, que te encierres en ti y no pidas ayuda para no parecer vulnerable, que no resignes, que siempre pidas y no des, que pises, que empujes, que aguantes humillaciones y bajes la cabeza porque no mereces…

Es una voz que no tiene equilibrio, que hoy te pide que seas esclavo de deseos ajenos y mañana te dice que eres una especie de tirano déspota y sin una pizca de compasión. Que hoy magnifica tus errores y mañana sólo te deja ver los errores ajenos. Que te ha convencido de que nadie va a quererte y no soporta que tú mismo te quieras y transforma tu amor en orgullo y en miedo.

Siempre pasa, cuando estás a punto de ser feliz, de sentirte pleno, relajado, de pensar que todo irá bien, que no hay que preocuparse, que puedes aflojar y disfrutar… Esa voz te agarra de los pies e intenta detenerte, te susurra al oído, te toma el hombro y pone la mano en tu espalda… Aunque en el fondo, eres tú que tienes tanto miedo a soltar y fluir que te frenas, te callas, te pones barreras, que te impides ser tú porque te asusta tu verdadero potencial y te encierras en esa prisión interior donde las paredes están llenas de mensajes de desesperanza.

Mi voz dice que me pare, que no siga, que para lo que yo soy ya he conseguido mucho… Que si sigo adelante queriendo más e intentando conquistar más sueños, voy a tener que pagar un precio, que tiento a la suerte porque “yo no soy de esas personas a las que les suceden las cosas que yo quiero que me sucedan” y que “ya basta de tanto creer que todo saldrá bien porque esto no va a durar siempre”. Dice que tengo que sufrir mucho por todo y que la vida siempre será complicada y que hay cosas que están vetadas para mí… Dice que ya basta de fantasías y me recuerda que si no paro me dolerá la cabeza, la espalda y mil penalidades y atrocidades van a llegar a mi vida…

Y me he dado cuenta de que hasta que me siga asustando lo que dice esa voz ella lo seguirá diciendo porque la que le da de comer para que no calle soy yo… Ella sólo me cuenta los cuentos que yo no me atrevo a contarme y desmentir…

Ella sólo hurga en mí y encuentra las puertas de mi alma que no abro y las habitaciones de mi consciencia que no visito y saca los tratos viejos y los fantasmas a pasear… Y mientras yo no haga limpieza y saque las penas y revise mis pensamientos, esa voz que tintinea mis oídos cansados seguirá sin fin… Porque todo aquello de lo que huyes se acaba construyendo una casa en tu alma y escribiendo las páginas de tu vida… Lo que te callas de ti decide tu futuro… Lo que haces que ocupe tu mente, ocupa tu vida… 

Y la voz que tanto detestas te está avisando de que te queda basura por tirar y miedos por enfrentar. Que pasas más tiempo evitando que existiendo y notando la vida… Que se te escapan las oportunidades mientras piensas y esperas el momento perfecto. Que deberías preguntarte por qué te habla como te habla y te dice lo que te dice y revisar en tus entrañas qué historias llevas dentro por terminar, qué cuentos te contaron y qué te has creído que es la vida… Que deberías cuestionarte qué mentiras te crees y qué verdades te asustan, qué miedos escondes bajo la cama, cuántas vidas anhelas y no vives…

Cuántos tú distintos hay en ti pugnando por salir a través de tu piel y qué esperas de tu día… La voz que tanto te duele sólo puede arañarte si sigues creyendo que puede, si todavía piensas que no eres quién realmente te habita, si cuando te miras no te ves porque sabes que un extraño que lleva una máscara ocupa tu lugar en el mundo… Es una voz que está ahí para que a veces te hartes tanto de oírla y hagas todo lo contrario a lo que dice, para que sepas lo que te queda por comprender y perdonar.

La voz sólo te rompe si dejas que te rompa, porque crees sus milongas y todavía no has sido capaz de volver a ti y decidir que no hay nada más importante que estar aquí ahora y vivir… Porque todavía estás ausente imaginando un futuro improbable y llorando un pasado que no quieres borrar.

Lo que ocultas se hace grande y sale del escondite… Lo que no quieres escuchar acaba siendo un grito… Lo que no quieres saber, se escribe por todas la paredes que rodean tu vida… Lo que deseas abrazar, se hace tan espeso que te abraza, te oprime, te encoge… 

Sal al encuentro de lo que te persigue. Busca ese lugar al que no quieres nunca ir porque sabes que en él hay una cuenta pendiente, una mala cara que aguarda tu cara… Escucha esa canción que te recuerda que todavía no eres libre mientras no te aceptes por entero, mientras no ames tus sombras, mientras no perdones tus errores y asumas tus maravillosas imperfecciones…

Salda cuentas contigo y comprende que siempre fuiste tu mejor versión incluso cuando eras tu versión más asustada. Ama tu recuerdo más amargo y la lección que trae consigo y se desvanecerá en un instante… Visita tu noche más oscura y ya nunca perderás de vista tu propia luz.

Mi voz dice que me calle que ya he dicho muchas sandeces por hoy que no le interesarán a nadie, porque en realidad, nadie me escucha… Y yo le doy las gracias por sus palabras porque me ayudan a despertar y saber que cada vez habla más flojo y lo que dice me recuerda que hoy todavía no me he dicho que tengo mucho que aportar…

Porque sé que ya no me importa, porque escribo para mí, para alguien que necesita escuchar que todos somos perseguidos por una voz machacona que se cuela en nuestros pensamientos… Para una persona cansada que ahora oye sus palabras y está a punto de caer en la tentación y creer que son ciertas… Porque escribo para mi voz también, para que sepa que ya nunca más me va a doler lo que dice. Porque yo ya estoy a punto de ser feliz y no me asusta lo que voy a encontrar al otro lado de mí…

Preguntas personales respecto a tu familia:

32. Comparto el tiempo suficiente con mi familia?

33. Puedo trabajar menos y disfrutar más tiempo con mi familia?

34. Estoy afectando negativamente mis hijos?

35. Podré llevar a mi familia de vacaciones este año?

36. Estoy haciendo lo suficiente para que mis hijos tengan éxito?

37. Cómo puedo mejorar mi relación con mi pareja e hijos?

38. Tengo un balance en vida entre mi trabajo y mi familia?

39. Estoy poniendo el trabajo y a mis amigos por encima de mi familia?

40. Cuándo fue la última vez que llamé a mis padres?

Preguntas personales respecto a tus amigos:

41. Tengo los suficientes amigos que debería tener?

42. Paso suficiente tiempo con los amigos que tengo?

43. Por qué no tengo los suficientes amigos?

44. Cómo puedo tener más amigos?

45. Está mi trabajo interfiriendo con mi vida social?

46. Llamo a mis amigos las veces suficientes?

47. Cada cuánto debería de estar en contacto con mis amigos?

48. Con quién he dejado de hablar recientemente?

49. Tengo amigos que valen la pena? Escojo sabiamente el tipo de amigos en mi vida?

50. Cómo puedo terminar mi amistad con alguien que no me agrega valor?

51. Debería de ayudar a mis amigos financieramente?

Respecto a mis relaciones de negocios:

52. Qué puedo hacer para mejorar mis relaciones de negocios?

53. Estoy constantemente en contacto con mis clientes más importantes?

54. Cómo puedo desarrollar nuevas relaciones de negocios?

55. En cuáles relaciones de negocios debería invertir mi tiempo y cuáles debería dejar ir?

56. Disfrutan de mi compañía mis clientes y consumidores?

57. Piensan ellos que soy bueno en mi trabajo?

58. Cuando fue la última vez que fui a un evento de mi industria?

59. Hace cuanto tiempo no asisto a un curso o taller respecto a mi negocio?

Preguntas personales respecto a mi salud:

60. Estoy haciendo ejercicio regularmente?

61. Debería de perder algunos kilos?

62. Estoy comiendo demasiado?

63. Tengo una alimentación adecuada y saludable?

64. Debería hacerme revisar de un médico?

65. Debería tomar vitaminas o algún suplemento?

66. Hace cuanto me hice los últimos exámenes médicos?

67. Tengo la menor idea de cómo está la presión en mis venas y arterias?

68. Estoy tomando mucho alcohol?

69. Qué tengo que hacer para dejar de fumar?

70. Cómo puedo alejar la comida basura y comenzar a comer más vegetales?

Cada uno de nosotros tiene dos elecciones distintas que hacer sobre lo que haremos con nuestras vidas.

La primera opción que podemos hacer es ser menos de lo que tenemos la capacidad de ser. Para ganar menos. Tener menos. Para leer menos y pensar menos. Intentar menos y disciplinarnos menos. Estas son las elecciones que conducen a una vida vacía: las elecciones que, una vez realizadas, conducen a una vida de aprehensión constante en lugar de una vida de maravillosa anticipación.

Y la segunda opción? Para hacerlo todo! Para convertirnos en todo lo que podamos ser. Para leer todos los libros que podamos. Para ganar todo lo que podamos. Dar y compartir todo lo que podamos. Para esforzarnos, producir y lograr todo lo que podamos. Todos nosotros tenemos la opción.

Hacer o no hacer. Ser o no ser. Ser todo o ser menos o ser nada en absoluto.

Al igual que el árbol, sería un desafío digno para todos nosotros estirarnos hacia arriba y hacia afuera en la medida de nuestras capacidades. ¿Por qué no hacemos todo lo que podemos, cada momento que podemos, lo mejor que podemos, durante el mayor tiempo posible?

Nuestro último objetivo en la vida debería ser crear todo lo que nuestro talento, capacidad y deseo nos permitan: conformarnos con hacer menos de lo que podríamos hacer es fracasar en esta empresa digna.

Los resultados son la mejor medida del progreso humano. No conversación. No hay explicación. No justificación. Resultados! Y si nuestros resultados son menores de lo que nuestro potencial sugiere que deberían ser, entonces debemos esforzarnos para ser más hoy que el día anterior. Las recompensas más grandes siempre están reservadas para aquellos que aportan un gran valor a sí mismos y al mundo que les rodea como resultado de quién y en qué se han convertido.

Número 8: Las cosas no importan tanto.

Cuando eres joven quieres cosas porque ves a otras personas teniendo cosas y piensas que tu vida sería mejor si las tuvieras también.

Las cosas son solo cosas, no te hacen quien eres. Las posesiones son materias primas trasladadas de un lugar a otro.

¿Crees que en 10 años a partir de ahora te importará que ahora mismo tengas el último iPhone?

Queremos cosas porque nos venden por quererlas. Mira a tu alrededor en este momento, no realmente, mira a tu alrededor.

Cuántas cosas tienes a tu alrededor, que realmente no necesitas.

Necesitas herramientas, no cosas, y nadie necesita más que un par de herramientas esenciales para realizar el trabajo.

Número 9: Incluso a la noche más larga le sigue una mañana.

Algunas cosas tomarán más de 12 horas para aprobar. Tal vez un par de meses o incluso años, pero una cosa es cierta:

No importa qué tan difícil sea ahora, cuán oscuro todo parece, llegará un día en que te sentirás mejor.

Incluso los malos tiempos son temporales. Esta mentalidad particular te ayudará a superar algunos de los momentos más difíciles que la vida te lanzará.

Número 10: La felicidad es una elección y requiere mucho trabajo duro.

La felicidad no es algo que dependa de otras personas u obtenga su aprobación. La felicidad es algo que experimentas tú mismo porque tu realidad está en tono con tus expectativas.

La buena noticia es que puedes elegir ser feliz.

Lo malo es que debes esforzarte un poco, porque todo lo que valga la pena perseguir no sucederá solo, al menos no en la medida que estés buscando.

Número 11: En este momento, estás vivo, este es tu momento

… y estás pasando por el segundo.

Cada “ahora” eres inmediatamente absorbido por el pasado, ¡qué poético es!

Cuando pensamos en la vida, solemos ver todo el asunto, pero raramente nos damos cuenta de que ahora son momentos como este, en los que se lee este articulo que formas parte de él.

La mayoría de las personas se dan cuenta de la importancia del “momento” demasiado tarde en la vida y se pierde una gran cantidad de oportunidades para aprovecharlo.

Número 12: Todo el mundo está por su cuenta.

Todos son héroes en su propia película y todos quieren cabalgar hacia el atardecer con la chica.

Todos estamos experimentando la vida en primera persona y desde que naciste fuiste lo más importante que has experimentado. ¡Necesitas protegerte y prosperar!

Adivina qué: ¡eso es lo que todos piensan! Puede ser difícil de aceptar, pero de la misma manera que te consideras especial, alguien más piensa lo mismo.

No todos podemos ser el protagonista de la misma película, por lo que la gente tratará de obtener esa puesta de sol para sí mismos.

Mientras vivas, recuerda esto, porque te ayudará a ver a otras personas por lo que realmente son: humanos, lo mismo que tu.

Número 13: Debajo de la ira siempre está el miedo.

Como dice el sabio Yoda, “El miedo es el camino hacia el lado oscuro. El miedo conduce a la ira, la ira conduce al odio, el odio conduce al sufrimiento”.

Cada vez que sufrimos, especialmente durante largos períodos de tiempo, al principio creemos que se debe a algo que está fuera de nosotros, algo que odiamos. Y si superamos esa emoción, descubriremos a continuación que el odio es un estruendo de ira y, sin duda, algo a lo que nos hemos aferrado durante demasiado tiempo.

Pero debajo de todo eso siempre está el miedo: un miedo a la pérdida. Un miedo a la vulnerabilidad. Un miedo a dejarlo ir.

Pero si puedes llegar al punto de reconocer el miedo, verás su sombra alegre, y con compasión.

Y podrás avanzar.

Número 14: El mundo es más grande de lo que experimentaste.

Casi todos desearían poder haber visto más del mundo, haber experimentado más y haber revelado más secretos.

Nuestro planeta es increíble, lleno de diferentes personas, diferentes culturas, cocinas, arquitecturas, creencias y visiones para el futuro.

Si todo el mundo es como un libro, sería una pena leer solo un par de páginas.

Número 15: Una vida no es muy larga.

Es algo que nunca piensas cuando eres joven, porque parece mirar.

La vida es abundante, porque comparamos la cantidad de vida que hemos vivido con la cantidad de vida que creemos que nos queda.

Hagamos un pequeño experimento mental, ¿o sí?

Cuando tienes 20 años, esperas tener al menos 3 veces más vida que hasta ahora. Pero hay una trampa para eso.

Digamos que la persona promedio muere a los 80 años de edad. Desde el principio, la mayoría de las personas duerme 7 u 8 horas por noche, reduciendo un tercio de eso. Te quedan 53 años. Eso no es tan malo ¿verdad?

Si el hombre promedio trabaja durante 40 horas a la semana de 25 a 65, eso es otros 10 años. Pero te queda 43, que todavía no es tan malo, ¿verdad?

A partir de 2016, la persona promedio está tomando más de 10 horas de pantalla por día, esto combina las redes sociales con entretenimiento sin sentido (como programas de televisión o deportes) junto con contenido relacionado con noticias. La parte del programa de televisión es de 4.5 horas por día y está aumentando con compañías como Netflix peleando cada vez más por tus ojos.

Esto significa que la persona promedio pasa de 7 a 8 años de su vida, solo viendo la televisión.

Si comienzas a contar todo lo que consume tu tiempo todos los días como: comer, limpiar, vestirse, conducir y todas las demás tareas pequeñas, te sorprenderás al descubrir que la persona promedio en un país desarrollado tiene menos de 30 años para vivir.

Si vives en un país más pobre, puedes reducirlo fácilmente a la mitad a menos de 15 años.

Si esto no pone su vida en perspectiva, no sabemos que más lo hará.

“Hay algunas personas que viven en un mundo de sueños, y hay algunos que enfrentan la realidad; y luego están aquellos que convierten uno en el otro.” Douglas H. Everett

Supongo que no es justo llamar a nuestras metas y sueños más íntimos: “sueños”. Digo esto porque los sueños a menudo se identifican como ideas que son de naturaleza fantástica y que no tienen cabida en el llamado “mundo real”.

Pero todo dentro del alcance de nuestras vidas comienza con un pensamiento. Muchas veces es un pensamiento simple que se convierte en la más grandiosa de las cosas. Suelen ser representados como irracionales, ilógicos e inalcanzables por nuestra sociedad. Pero estos mismos sueños y pensamientos son las cosas que hacen que la vida valga la pena y que a su vez sea fantástica, todo esto al mismo tiempo.

Despertar y seguir el deseo de nuestro corazón independientemente de lo que digan los que nos rodean, es lo que necesitamos hacer. Todo se reduce a nuestra pasión interna que nos impulsa a vivir la vida de la manera que creemos que deberíamos, en lugar de como nos dicen las demás personas que deberíamos hacerlo.

Seamos sinceros: al final del día en la quietud de la noche, tenemos que dar cuentas a nosotros mismos. Si seguimos nuestros corazones, estaremos en paz. Si no lo hacemos, desarrollamos una confusión interna que finalmente nos vencerá y nos vaciará por dentro.

La vida debe ser vivida de acuerdo con lo que nos hace ser verdaderamente felices. Nuestra sociedad moderna muchas veces nos empuja hacia una existencia desfavorable. Creemos que estamos destinados a ser infelices con pequeños destellos de felicidad salpicados en la totalidad de nuestras vidas.

Ahora, no estoy diciendo que necesitemos ser felices 24 horas los 7 días de la semana. Pero ser capaz de cumplir tus sueños y estar en un estado de felicidad constante casi va de la mano.

Recuerda, una existencia en la que trabajamos en un trabajo que no nos gusta para ganar dinero para comprar cosas que quizás no necesitemos, con el fin de retirarnos un día, no parece muy emocionante, ¿verdad? Si no cumplimos con nuestro deseo más interno, nos quedamos vacíos y agotados.

Entonces, empecemos con cinco razones por las que debes hacer realidad tus sueños, empezando hoy.

5 razones por las que deberías realizar tus sueños

1. Te hará feliz

Lo que realmente te hace feliz es algo que sabes en un nivel muy profundo. Esta felicidad tiene el potencial de extenderse a todos los aspectos de nuestras vidas.

Nuestros sueños están interconectados con esta felicidad. Recuerde: tu corazón siempre está cuidando tus mejores intereses. La felicidad es parte de tu mejor interés. Si eres realmente feliz en lo que haces todos los días, NUNCA trabajarás un día en tu vida.

Seguir tu corazón para cumplir tus sueños es la clave de la felicidad.

2. Vivirás sin remordimientos

Tenemos que vivir con nosotros mismos incluso cuando estamos en una casa llena de gente. Esa pequeña voz dentro de ti (que llamamos acertadamente la voz interna) o tu corazón, está en constante conversación dentro de nosotros. Puede ser una voz molesta diciéndote la verdad o una guía interna para alcanzar tus metas.

No hacer lo que realmente más deseamos en la vida en última instancia conducirá a un sentimiento de arrepentimiento. La razón por la que esto sucede es porque nuestros sueños, nuestros objetivos, son tan intensos que a veces nos da muy poco espacio para hacer cualquier otra cosa.

Escuchar esa voz interna dará como resultado que nunca tendrás que sentir la pena de NO poder cumplir tus sueños.

3. Crearas confianza en ti mismo

Si lo piensas, tratar de ignorar tus sueños es realmente difícil de hacer. Tienes que ignorarte básicamente las 24 horas. Sin embargo, seguir tus sueños puede parecer algo aterrador pero los pasos están ahí si escuchas y prestas atención.

Al escuchar a tu voz interior y seguir tus sueños, estás creando un sentido de confianza en ti mismo que la mayoría de la gente nunca alcanza. Esta confianza en uno mismo es clave para vivir una vida que no solo tendrás más claridad sino que te entenderás mucho mejor que la mayoría.

Es más fácil de lo que parece. Solo debes recordar que todo debe hacerse paso a paso y poco a poco. Llegarás allí eventualmente.

4. Serás exitoso

Esto es verdad. ¿Cuántas personas se han vuelto ricas y exitosas haciendo algo en lo que realmente no aportaron el 110 por ciento de su esfuerzo?

Tus sueños son un plan de lo que realmente deberías estar haciendo. Esto es esencialmente tu vocación, tu propósito, tu destino, todo fusionado en uno.

Si trabajas en algo que amas, entonces no es trabajo. De repente estás construyendo el camino hacia tu sueño paso a paso. La vida es un campo de juegos y debe ser disfrutado. Invierte en aquello que te llena por dentro.

5. Inspiraras a los demás

Afortunadamente y lamentablemente vivimos en un mundo donde muchas personas sienten que no pueden hacer las cosas que realmente quieren. Sin embargo, si das un paso adelante y decides que quieres vivir la vida que siempre has soñado, lo lograrás.

Como humanos estamos destinados a la grandeza. Como creadores estamos destinados a mejorar el mundo en el que vivimos. Nuestros sueños evolucionan al mundo en muchos aspectos.

No solo estás cumpliendo tu propósito interno, sino que también les estás diciendo a los que te rodean que también pueden hacerlo. Nada es más importante que ser un ejemplo de grandeza, simplemente siguiendo tu corazón.

Todo en la vida lleva tiempo y con eso viene un cierto grado de paciencia. A través de todo este proceso, la parte más complicada es la práctica de la paciencia. Sin embargo, con esto viene una comprensión de lo que se necesita para cumplir tus sueños y la sabiduría necesaria para mantenerlos.

Lo importante es no dejar de hacerse preguntas, dijo Albert Einstein. Estas preguntas personales que encontrarás a continuación te ayudarán a encontrar lo que quieres en tu vida.

Son preguntas personales que te ayudarán a descubrir tu propósito de vida, cuestionarán lo que has venido haciendo y te impulsarán a seguir creciendo.

¿Por qué estas preguntas personales te ayudarán a desarrollarte? Bien dijo Wayne W. Dyer que no puedes crecer y desarrollarte si sabes las respuestas antes que las preguntas.

Cuando analizas los patrones que identifican a las personas exitosas, encontrarás que estos; más allá de tener oportunidades únicas, una familia con amplios recursos económicos o reconocidos estudios profesionales, todos se caracterizan por tener una mentalidad fuerte y entrenada para alcanzar el éxito.

Las preguntas personales tienen la habilidad para hacerte una persona mucho más exitosa.

La distancia que existe entre las personas exitosas y las que no lo son, se debe a la capacidad que tienen las primeras para tomar buenas decisiones, las cuales, al final, terminan dependiendo del poder mental para afrontar las situaciones diarias responsables de amoldar el futuro.

Preguntas personales versus las afirmaciones:

¿Cómo desarrollar este poder mental? Una de las mejores maneras para entrenar tu mente es haciéndote preguntas personales todos los días y cuestionándote el por qué de tus actos. Así descubrirás lo que verdaderamente quieres en la vida.

Porque sucede, que a diferencia de las afirmaciones que se caracterizan por dejar “la puerta cerrada” al debate, las preguntas personales te cuestionan, te hacen mirar en perspectiva y te dan la oportunidad de reconsiderar algo que dabas por hecho.

Teniendo la claro la importancia de las preguntas personales a la hora entender cómo ser exitoso en la vida, la revista Times publicó 83 preguntas que las personas exitosas se hacen todos los días.

Adicionalmente decidimos agregar otras 17 que nos parece importante que te hagas, y que te ayudarán a descubrir qué es lo quieres en tu vida. Sin más preámbulos, te invitamos a preguntarte lo siguiente.

100 preguntas personales que mejorarán tu vida

Preguntas personales respecto a tu ámbito profesional:

1. Qué puedo hacer para ganar dinero extra en mi tiempo libre?

2. Cómo puedo incrementar el valor que le ofrezco a mis clientes, consumidores o mi empresa?

3. Qué tengo que hacer para ganar mayor experiencia?

4. Cuáles habilidades adicionales necesito?

5. Qué cosas debería estar leyendo con mayor frecuencia?

6. Disfruto lo que estoy haciendo en mi trabajo?

7. Qué me apasiona hacer?

8. Puedo hacer dinero haciendo lo que me apasiona? ¿He considerado la posibilidad de ganar dinero por internet?

9. Debería cambiar de profesión o puesto de trabajo?

10. Debería trabajar más–o menos–horas?

11. Me estoy esforzando lo suficiente en mi trabajo?

12. Soy una persona perezosa?

13. En qué soy realmente bueno? ¿Conozco mis fortalezas?

14. En qué soy realmente malo y debería mejorar?

15. Me hace feliz mi trabajo?

16. Cuántas horas al día me la paso viendo televisión?

17. Cuando fue la última vez que leí un libro?

18. Es el dinero, y aprender cómo ser millonario, mi principal motivación en la vida?

19. Qué disfruto hacer sin estar recibiendo un solo dólar de ingreso?

Preguntas personales respecto a tus finanzas:

20. Estoy gastando demasiado dinero?

21. He aprendido cómo ahorrar dinero y lo estoy haciendo constantemente?

22. Tendré suficiente dinero para pensionarme?

23. He ahorrado lo suficiente para la universidad de mis hijos?

24. Cuánto dinero estoy gastando actualmente cada mes?

25. Sabes cómo hacer un presupuesto? Tienes uno para controlar tus finanzas personales?

26. Debería revisar y actualizar mi presupuesto?

27. Estoy haciendo bien la tarea de invertir mi dinero?

28. Está mi pareja haciendo una buena tarea a la hora de invertir nuestro dinero?

29. Estoy pagado demasiado en impuestos cada año?

30. Soy consciente de lo que ofrece mi seguro de vida?

31. Debería crear un fondo de ahorro para el futuro de mis hijos?

Una de las dificultades que enfrentamos en nuestra época industrializada es el hecho que hemos perdido el sentido de las estaciones. A diferencia del granjero cuyas prioridades cambian según la estación, nosotros nos hemos vuelto impasibles al ritmo natural de la vida. Como resultado, nuestras prioridades están desequilibradas.

Permítanme explicarles lo que quiero decir:

Para un granjero la primavera es la época de mayor actividad. Es cuando tiene que trabajar de sol a sol, levantarse antes de que amanezca y seguir trabajando duro hasta la media noche. Tiene que mantener sus equipos funcionado a full capacidad debido a que sólo tiene una pequeña ventana de tiempo para la siembra. Cuando el invierno llega hay mucho menos cosas que hacer como para mantenerlo ocupado.

De esto podemos sacar una lección: “Aprenda a usar las estaciones de la vida”. Decida cuando empujar y cuando aflojar, cuando sacar ventaja y cuando dejar pasar las cosas. Es fácil mantenerse trabajando de 9:00 a.m. a 5:00 p.m., año tras año y perder el sentido natural de las prioridades y los ciclos.

No permita que se mezcle un año sobre el otro en una aparentemente interminable procesión de tareas y responsabilidades.

Manténgase atento a sus propias estaciones, temiendo perder de vista lo valioso y significativo.

Éxitos,
Jim Rohn

Tenía 27 años. “No me quiero ir. Amo mi vida. Soy feliz”, escribió la chica.

La familia de Holly Butcher, una australiana de 27 años que murió la semana pasada de cáncer, publicó la carta que la joven había dejado escrita para sus seres queridos, según publicaron varios medios nacionales e internacionales.

“Algunos consejos de vida de Hol”, es el título que eligió la familia para compartir el escrito que se viralizó rápidamente y alcanzó más de 10.000 likes, 2.300 comentarios y 8.000 compartidos antes de llegar a los medios.

La carta completa

Un pequeño consejo de Hol:

Es algo muy extraño aceptar tu mortalidad cuando tenés 26 años. Es una de esas cosas que siempre ignorás. Los días pasan y esperás que sigan pasando hasta que sucede lo inesperado. Siempre me imaginé a mí misma envejeciendo, con canas, con una hermosa familia (un montón de chicos). Planeé tener el amor de mi vida. Lo quiero tanto que me duele.

Así es la vida. Es frágil, preciosa e impredecible y cada día es un regalo, un derecho adquirido.

Tengo 27 años. No me quiero ir. Amo mi vida. Soy feliz. Se lo debo a mis seres queridos. Pero está todo fuera de mi control.

No empecé esta carta como ‘una nota antes de morir’ porque le temo a la muerte. Me gusta el hecho de que somos ignorantes de su inevitabilidad. Excepto cuando quiero hablar de ello y se trata como un tema ‘tabú’ que nunca nos pasará a ninguno de nosotros. Ha sido un poco difícil. Solo quiero que la gente deje de preocuparse tanto por las tensiones pequeñas e insignificantes en la vida y trate de recordar que todos tenemos el mismo destino después de todo. Así que hacé lo que puedas para que tu tiempo se sienta digno y grandioso, sin mierda.

Dejo algunos de mis pensamientos a continuación. Tuve mucho tiempo para reflexionar sobre la vida estos últimos meses.

Sé agradecido por tener problemas pequeños y superarlos. Está bien reconocer que algo es molesto, pero tratá de no seguir y no afectar negativamente a nadie. Una vez que hagas eso, salí afuera y respirá profundamente una bocanada de aire hasta lo más profundo de tus pulmones. Mirá qué azul es el cielo y qué tan verdes son los árboles. Es tan hermoso. Pensá en lo afortunado que sos de poder hacer eso: respirar.

Es posible que te hayas quedado atrapado en el tráfico o hayas dormido mal porque tus hermosos bebés te mantuvieron despierto o porque tu peluquero te cortó el pelo demasiado corto. Tus nuevas uñas falsas pueden tener una astilla, tus pechos pueden ser muy chicos o podés tener celulitis y que tu panza se tambalee. Dejá que toda esa mierda se vaya. Te juro que no pensarás en esas cosas cuando sea tu turno de irte.

Todo es TAN insignificante cuando mirás la vida como un todo. Veo mi cuerpo perderse delante de mis ojos y no hay nada que pueda hacer al respecto. Todo lo que deseo ahora es tener un cumpleaños o Navidad más con mi familia. O simplemente un día más con mi novio y mi perro. Sólo uno más.

Escucho que las personas se quejan sobre cuán terrible es el trabajo o sobre lo difícil que es hacer ejercicio. Sé agradecido de poder hacerlo físicamente. El trabajo y el ejercicio pueden parecer triviales hasta que tu cuerpo no te deja hacer ninguno de los dos.

Traté de vivir una vida sana. De hecho, esa fue probablemente mi mayor pasión. Apreciá tu buena salud y tu cuerpo en funcionamiento, incluso si no tiene el tamaño ideal. Cuidalo y aceptá lo increíble que es. Movelo y alimentalo con productos frescos. Pero no te obsesiones con eso.

Recordá que hay más aspectos para una buena salud que el físico. Trabajá igual de duro para encontrar felicidad mental, emocional y espiritual. De esta forma, es posible que te des cuenta de lo insignificante y lo irrelevante que es tener un estúpido y perfecto cuerpo en las redes sociales. Eliminá cualquier cuenta que aparezca en tu timeline que te dé una sensación de sentirte mal con vos mismo. Sea tu amigo o no, sé despiadado por tu propio bienestar.

Sé agradecido por cada día que no tenés dolor e incluso por los días en que te sentís mal con gripe, tenés una lesión en la espalda o un tobillo torcido. Aceptá que es una mierda, pero agradecé que no ponga en peligro tu vida.

Dar, dar, dar. Es cierto que ganas más felicidad haciendo cosas por otros que haciéndolos por vos mismo. Desearía haber hecho esto más. Desde que me enfermé conocí a las personas más increíblemente generosas y amables. Y recibí las palabras y el apoyo más afectuoso de mi familia, amigos y desconocidos. Más de lo que podría dar a cambio. Nunca olvidaré esto y estaré eternamente agradecida con todas estas personas.

Es algo extraño tener plata para gastar cuando te estás muriendo. No estoy en un momento de salir a comprar cosas materiales, como un vestido nuevo. Pienso qué tonto es ganar tanto dinero en “cosas” nuevas.

Comprá algo para un amigo en vez de un vestido nuevo. A nadie le importa si usás lo mismo dos veces. Se siente bien. Llevalo a comer o, mejor aún, cocinale algo. Dale una planta, un masaje o una vela y decile que lo amás cuando se los des.

Valorá el tiempo con otras personas. No los hagas esperar porque sos impuntual. Apreciá que tus amigos quieran compartir su tiempo con vos ¡Ganarás respeto también!

Este año nuestra familia acordó no hacer regalos y, a pesar de que el árbol parecía bastante triste y vacío (¡casi me descompenso en Nochebuena!), fue muy agradable porque la gente no tenía la presión de ir de compras y todos se esforzaron por escribir una buena tarjeta para los demás. Además, imaginen a mi familia tratando de comprarme un regalo. Puede parecer poco convincente, pero esas tarjetas significan más para mí de lo que podría ser cualquier compra impulsiva. Eso sí, también fue más fácil hacerlo porque no había niños. De todos modos, la moraleja es que los regalos no son necesarios para una Navidad significativa.

Usá tu dinero en experiencias. O al menos no te pierdas las experiencias por gastar toda tu plata en bienes materiales.

Hacé el esfuerzo de hacer ese viaje a la playa que siempre postergás. Sumergí los pies en el agua y excavá con los dedos de los pies en la arena. Mojá tu cara con agua salada.

Disfrutá los momentos en vez de capturarlos con la pantalla de tu teléfono. La vida no está pensada para ser vivida a través de una pantalla ni se trata de tener la foto perfecta.

¿Son realmente valiosas las horas que pasás peinándote y maquillándote todos los días? Nunca entendí eso sobre las mujeres.

Levantate temprano algunas veces y escuchá a los pájaros, mientras observás los hermosos colores que hace el sol a medida que se eleva.

Escuchá música, escuchala realmente. La música es terapia. Cuando más vieja, mejor.

Abrazá a tu perro. Por lejos, voy a extrañar eso.

Hablá con tus amigos. Dejá de lado tu teléfono.

Viajá si es tu deseo. No lo hagas si no es tu deseo.

Trabajá para vivir, no vivas para trabajar.

En serio, hacé lo que hace que tu corazón se sienta feliz.

Comé torta. Sin culpas.

Decí que no a las cosas que realmente no querés hacer.

No te sientas presionado a hacer lo que otras personas podrían pensar que es una vida satisfactoria. Es posible que desees una vida mediocre y eso está muy bien.

Decile a tus seres queridos que los amás cada vez que tengas la oportunidad y amalos con todo lo que tienes.

Recordá que, si algo te hace sentir mal, tenés el poder de cambiarlo: en el trabajo o en el amor, o lo que sea. Tené las agallas para cambiar. No sabés cuánto tiempo tenés en la Tierra, así que no lo desperdicies siendo miserable. Sé que eso se dice todo el tiempo, pero no podría ser más cierto.

Una última cosa. Si podés, hacé una buena acción para la humanidad y empezá a donar sangre regularmente. Te hará sentir bien con la ventaja añadida de salvar vidas ¡A veces pasamos por alto que cada donación puede salvar 3 vidas! Es un impacto masivo que cada persona puede generar y el proceso realmente es muy simple.

La donación de sangre me ayudó a mantenerme con vida por un año más. Fue un año en el que estuve eternamente agradecida de pasarlo aquí en la Tierra con mi familia, mis amigos y mi perro. Un año en el que tuve algunos de los mejores momentos de mi vida.

Cuántos de ustedes amarían conocer el futuro y absorber ahora las lecciones que las personas aprenden demasiado tarde en la vida?

Desde la semana pasada, hemos estado pensando: qué otro conocimiento podría tener un impacto increíblemente positivo en nuestras propias vidas? y si respondiéramos esa pregunta, estaríamos dispuestos a compartirlo con ustedes.

Fue entonces cuando se nos ocurrió esta idea. Afortunadamente, todos tenemos muchos años por delante, entonces, por qué no aprender de aquellos que han caminado por el camino antes que nosotros, los que se han enfrentado a la vida y todavía están vivos para contar las historias?

Qué sorprendente sería aprovechar su conocimiento en este momento de tu vida. Si sabes de lo que más se arrepienten, las lecciones que tomó décadas para aprender, tal vez, solo tal vez, puedes jugar de forma inteligente y tomar mejores decisiones a partir de hoy.

Te recomendamos que tomes una hoja de papel y doblemente revises si estás de acuerdo o en desacuerdo con los artículos que mencionaremos en esta lista.

Ten en cuenta que estas lecciones se agregan a partir de personas que alcanzaron el éxito y vivieron los estilos de vida que la mayoría de ustedes están teniendo dificultad para vivir.

Así es como este artículo llegó a ser.

Estas viendo las lecciones que la mayoría de la gente suele aprender demasiado tarde en la vida.

Número 1: Todo es temporal

Incluso lo dijimos en nuestra introducción, creemos que todavía tenemos muchos años por delante.

Dependiendo de tu edad, ni siquiera piensas eso muy adelante, pero incluso tú mismo eres temporal.

Hacer frente a la idea de que todo lo que haces, cada persona que conoces, todo lo que construyes … Es temporal, puede ser una experiencia que te hará perder la realidad.

El perro de la familia es temporal, tus relaciones son temporales, los artículos que compras son temporales, nada realmente dura.

Es una de esas cosas que solo puedes entender cuando ya has visto que sucede en tu pasado. Todos queremos vivir para siempre … Todos queremos ser eternos.

Pero todo lo que hagas, en algún momento se habrá ido y la gente lo habrá olvidado.

¡Así que podría ser mejor! En algún momento, sea cual sea el resultado, se habrá ido y olvidado.

Número 2: La vida no es justa.

Sí, estabas esperando algo más. Lamento decepcionarte con la verdad.

La promoción probablemente irá a alguien que ha sido amable al hablar con el jefe, a pesar de que eres el más calificado y trabajas más duro.

Tal vez le guste más el idiota, a pesar de que piense que sería el hombre perfecto para ella.

Estás experimentando la vida a través de tus propios ojos, por lo que serás parcial sin importar nada.

No vivimos en un mundo perfecto e incluso si lo hicieras, no te importaría mucho como individuo.

Somos 8 mil millones de personas, el mundo no te debe nada. Solo porque creas que te mereces algo, no significa que lo vayas a conseguir.

Número 3: La familia importa más que los amigos.

Recuerdas el primer artículo en esta lista? No puedes elegir familia, pero nadie estaría dispuesto a ir más allá de ti que ellos.

¡Los amigos son increíbles! Ten tantos amigos como puedas, pero la familia es algo especial, algo que la mayoría de la gente parece ignorar en estos días. Mientras que los amigos estarán a tu lado en las trincheras, ninguno de ellos se arriesgaría por ti.

La familia es la única que realmente estaría dispuesta a ponerte por encima de ellos. No los tomes por sentado. Habla con tus padres mientras los tienes contigo. Habla con tus hermanos y no dejes que la relación se enfríe.

Pasa tiempo con tus hijos, porque te necesitan más de lo que crees.

Número 4: Otros te tratan como a ti mismo, no como a ellos.

No es extraño cuando te das cuenta de que la actitud de otra persona hacia ti depende de ti y no de la otra persona? La forma en que te presentas, lo que piensas de ti mismo, quién eres como individuo, todo esto está bajo tu control.

Puedes elegir crecer, aprender, mejorar. Tú, como individuo, eres la suma de tus experiencias y creencias. Una vez que aceptas por completo un conjunto diferente, la percepción total del mundo sobre ti cambiará.

Piensa en este pequeño experimento, si te mudaras a una nueva ciudad donde nadie te conociera, usaras ropa diferente, escucharas diferente música, comenzaras a hablar de manera diferente y cambiases tus intereses, las personas con las que te encontrarás allí, aceptarán tu nuevo versión porque esta es la realidad que encuentran primero.

Ten más respeto por ti mismo, incluso exígelo. Defiéndete de lo que crees y no dejes que otros te pisen. Son estas pequeñas cosas las que te perseguirán cuando seas mayor.

Número 5: Los sacrificios que hagas hoy pagarán dividendos en el futuro.

Muchos de los que están en el último trimestre de sus vidas recuerdan las malas decisiones que han tomado, especialmente el tiempo que desperdiciaron.

Siempre es más fácil ver dónde podrías haber hecho mejor cuando miras al pasado.

Muchos de ellos están de acuerdo en que con solo un poco más de jugadas estratégicas podrían haber estado en una posición mucho mejor de la que se encuentran en este momento.

Todos lamentan no haber leído más temprano y ninguno recuerda el tiempo perdido viendo la televisión.

Si fueran más inteligentes con su tiempo, no habrían sacrificado tanto como lo habían hecho.

Número 6: Sacrificar tu salud por el éxito o la riqueza no vale la pena.

Es extraño ver esto después del punto anterior, pero definitivamente es cierto.

Tenemos una tendencia a querer siempre más y muy pocas personas saben cuándo detenerse.

El dinero es lo más importante en el mundo cuando no lo tienes. Una vez que lo tienes, ya no importa mucho.

Nadie quiere sacrificar su propia salud en la búsqueda del dinero o el éxito, pero muy pocos están dispuestos a hacer los ajustes necesarios para protegerse a sí mismo sobre la ganancia potencial.

Con la vejez, mirarás hacia atrás y pensarás que eres un tonto por no prestar más atención a la única cosa que podría darte más tiempo con las personas que amas.

Número 7: El miedo a la vergüenza o la crítica te impidió ser quien eres en realidad.

Tienes una oportunidad para la vida, así que … ¡Bien podrías hacerlo!

La razón principal por la que la mayoría de las personas fallan en cualquier cosa en la vida es porque ni siquiera lo intentan.

Todos encontramos excusas o intentamos proteger nuestra imagen percibida de lo que otras personas puedan pensar de nosotros, pero al final, no importan. Es una elección que debes hacer tú mismo:

Quien quieres ser?

¿Serás tú mismo o serás alguien que otras personas esperan que seas?

Jim Rohn, el filósofo que ha dejado un legado indeleble de principios y sabiduría demostrados en el tiempo, comparte su secreto para tener un impacto.

Me conoces, soy un filósofo. Amo los principios. Sí, las acciones son geniales y hablo de ellas regularmente, pero lo importante es lo que subyace: los principios“, dice Rohn.

Aquí están los principios con los que debemos comprometernos para dejar el legado que deseamos:

1. La vida se vive mejor al servicio de los demás.

Esto no significa que no nos esforcemos por lo mejor para nosotros mismos. Significa que en todas las cosas servimos a otras personas, incluyendo a nuestra familia, compañeros de trabajo y amigos.

2. Considera los intereses de los demás tan importantes como los tuyos.

Gran parte del mundo sufre simplemente porque la gente considera solo sus propios intereses. La gente está buscando el número uno, pero la forma de dejar un legado es también cuidar de los demás.

3. Ama a tu prójimo aunque no te guste.

Es interesante que Jesús nos dijera que amemos a los demás. Pero nunca nos dice que nos gusten. La gente que me gusta tiene que ver con las emociones. Amar a la gente tiene que ver con las acciones. Y lo que encontrarás es que cuando los amas y haces el bien con ellos, muy a menudo te empezarán a gustar.

4. Mantén la integridad a toda costa.

Hay muy pocas cosas que lleves a la tumba contigo. Lo principal es tu reputación y buen nombre. Cuando las personas te recuerdan, quieres que piensen: “Ella o Él fue la persona más honesta que conocí. Qué integridad.” Siempre habrá tentaciones de cortar esquinas y romper tu integridad. No lo hagas. Haz lo correcto todo el tiempo, sin importar el costo.

5. Debes arriesgarte para ganar.

En casi todas las áreas de la vida debes arriesgarte para obtener la recompensa. En el amor, debes arriesgarte al rechazo para pedirle a esa persona que salga por primera vez. Al invertir, debes colocar tu capital en riesgo en el mercado para recibir el premio de una cuenta bancaria en crecimiento. Cuando arriesgamos, ganamos. Y cuando ganamos, tenemos más para dejar para otros.

6. Cosechas lo que siembra.

De hecho, siempre cosechas más de lo que siembras, siembras una semilla y cosechas un almud. Lo que le das recibes. Lo que pones en el suelo luego crece fuera de la tierra. Si das amor, recibirás amor. Si das tiempo, ganarás tiempo. Es una de las leyes más verdaderas del universo. Decide lo que quieres de la vida y luego comienza a sembrarlo.

7. El trabajo duro nunca es un desperdicio.

Nadie dirá: “Es una lástima que fuera tan bueno, tan trabajador”. Pero si no lo son, seguramente dirán: “¡Qué lástima que fuera tan perezoso, podría haber sido mucho más!”. El trabajo dejará un gran legado. Dale todo en tu viaje alrededor de la tierra. Harás mucho bien y dejarás un gran legado.

8. No te rindas cuando falles.

Imagínate qué legados nunca hubieran existido si alguien se hubiera rendido. ¿Cuántas empresas prósperas habrían sido cerradas si renunciaran en su primer fracaso? Todos fallan. Es un hecho de la vida. Pero aquellos que tienen éxito son aquellos que no se dan por vencidos cuando fallan. Siguen y construyen una vida exitosa y un legado.

9. Nunca te detengas en tu búsqueda de un legado.

Muchas personas han logrado cosas tremendas más adelante en la vida. Nunca hay un momento para detenerte en tu búsqueda de un legado. A veces las personas mayores dirán: “Tengo 65 años. Nunca cambiaré”. ¡Eso no construirá una gran vida! No, siempre hay tiempo para hacer más y lograr más, ayudar más y servir más, enseñar más y aprender más. ¡Sigue y crece ese legado!

Estos son principios básicos para vivir si quieres convertirte en el tipo de persona que deja un legado duradero.

Vivir MejorBienvenido de nuevo a las Meditaciones Semanales de Lifehacker, un chapusón en la piscina de sabiduría estoica, y una guía para usar sus aguas para reflexionar y mejorar tu vida.

La selección de esta semana proviene de Epicteto. Él tiene una lección para aquellos que parecen “quererlo todo”:

“Cuando los niños introducen su mano en un recipiente estrecho de golosinas no pueden sacar todo el puño y comienzan a llorar. ¡Suelta algunas golosinas y lo sacarás! Refrena tu deseo; no pongas tu corazón en tantas cosas y obtendrás lo que necesitas”. – Discursos, 3.9.22

Qué significa

La gente quiere tanto que a menudo no obtienen nada en absoluto, luego se pasan la vida quejándose de ello. Si solo dejaran ir algunas necesidades, podrían enfocarse y tener algo que realmente les importe. Básicamente, no puedes tenerlo todo. Pero puedes tener algunas cosas si estás dispuesto a enfocarte en ellas.

Qué puedes sacar de eso

Me encanta esta cita porque su lección es tan simple pero increíblemente útil.

La vida, la realidad, el universo son las limitaciones de las “golosinas” o tarro de galletas. Solo te permitirán tomar (o hacer) tantas cosas. Si intentas tomar o hacer demasiado, existe la posibilidad de que no obtengas nada en absoluto. No puedes extenderte demasiado o perder tu valioso tiempo en cosas que son menos importantes para tu bienestar general.

Esas cosas hacen que tu puño sea demasiado grande para salir del tarro, y todos desperdiciamos tanto tiempo aferrándonos a esas cosas, convencidos de que hay otra forma de sacarlos todos.

Por lo tanto, tienes dos opciones: Romper el contenedor, desparramando galletas por todos lados y arruinándolas a todas; o simplemente soltar algunas galletas y arreglarte con menos de lo que pudiste tomar. En cada aspecto de tu vida, trata de “soltar algunas galletas”. Da prioridad a las galletas que realmente enriquecerán tu vida, ya sea tu trabajo, tu juego o tu vida personal, y entonces deja que el resto permanezca en el tarro.

Es mejor tener algunas galletas que no tener ninguna.

Muchas veces, llegamos tarde al trabajo y culpamos al señor del bus porque pasó tarde, a la señora que no nos tuvo la camisa planchada, al agua porque no había, a que no hubo tiempo para empacar los papeles en la valija.

Culpamos a los amigos porque nos inducen a la droga, al licor, a llegar tarde a casa o a faltar con los compromisos.

Culpamos a los hijos, porque había que dejarlos en el colegio y se levantaron tarde, no tenían los uniformes en orden, no habían hecho las tareas. Si son universitarios, porque nos pidieron que los lleváramos.

Culpamos a los vecinos, porque nos llamaron a arreglar algo que se les dañó, nos invitaron a tomar un café, nos sentamos a conversar con ellos.

Si estamos en la empresa, culpamos a los compañeros porque no tuvimos a tiempo unos documentos, no nos pasaron un informe y el jefe se indispuso. Salieron y no llegaron en el momento preciso.

Siempre buscamos una excusa, una disculpa, un pretexto y culpamos a todos quienes nos rodean o a los objetos, pero nunca decimos que somos nosotros quienes cometemos los errores o quienes fallamos.

Es muy fácil culpar a los demás, decir que fueron otros, pero nunca, nosotros. Somos inocentes siempre. Jamás decimos “yo tengo la culpa”, porque nos enseñamos a justificarnos con los demás.

Cuando todo sale muy bien, cuando llegamos temprano a una cita, reunión o a la empresa, somos nosotros, somos los mejores, somos los cumplidos, pero cuando fallamos, son otros quienes cometen errores.

Nunca aprendemos. Si vamos a una reunión, esta no comienza hasta cuando lleguen todos los que faltan o en el peor de los casos, quien la preside. Y si llega demasiado tarde, culpa al conductor, al trancón, al chofer del bus, a muchos más, pero él se siente muy bien. Y aprendemos de él, del jefe. “Si llega tarde el jefe, para qué voy a llegar temprano la próxima vez”, pensamos.

No argumentemos diciendo que otros son los culpables de nuestras fallas. Si no llegamos a tiempo, si caemos y no nos levantamos, no son los demás, somos nosotros.

Cambiemos el esquema y seamos puntuales, creativos, innovadores. No nos dejemos llevar por el “yo soy así” o por otras frases con las cuales nos defendemos y disculpamos nuestras fallas. Aceptemos los errores, evolucionemos y dejemos de culpar a los demás o a lo que nos sucede

Como dice la canción de Tony Vega:

“Porque he andado los caminos y conozco el desafío

comprobé que todo pasa porque tiene una razón.

Cuando a veces nos cegamos fue que no quisimos ver

y el porqué de equivocarnos casi siempre es aprender.

Como locos damos vueltas en la rueda de la vida

sin siquiera darnos cuenta que uno mismo es quien la gira

Uno mismo se enreda, uno mismo se ordena

Uno mismo se une, uno mismo se eleva

Uno mismo se encierra y se corta las alas

Uno mismo se enferma, uno mismo se sana

Uno mismo se odia, uno mismo se ama

Sólo muy de vez en cuando descubrimos la verdad

cada vez es más difícil arrancar un antifaz

nos volvemos marionetas en las manos del destino

por temor a confrontarnos ser muñecos preferimos

Uno mismo se aleja, uno mismo regresa

Uno mismo se pierde, uno mismo se encuentra

Uno mismo es su suerte y más allá de la muerte

Uno mismo es la niebla, uno mismo es la llama

Uno mismo se enciende o uno mismo se apaga.

Uno mismo se pierde, uno mismo regresa

La vida nos ofrece a todos escoger entre dos sendas

Uno mismo se pierde, uno mismo regresa

Tú decides si escoges la mala,

tú decides si escoges la buena

Uno mismo se pierde, uno mismo regresa

Somos como la llama

uno mismo se enciende, uno mismo se apaga.

Uno mismo se pierde, uno mismo regresa

Somos responsables de nuestra felicidad

que uno mismo comienza

Uno mismo se pierde, uno mismo regresa

Después de andar esos caminos,

uno mismo se odia o uno mismo se ama”

¿Es curioso, meticuloso y competitivo? ¿Tiene también cualidades más misteriosas como “alta capacidad de adaptación”, “aceptación de la ambigüedad” y de “tolerancia al riesgo”?

Si es así, ¡felicidades! De acuerdo con una nueva investigación en psicología, esas seis características conforman una personalidad de “alto potencial” que lo llevarán lejos en la vida.

La verdad, por supuesto, tiene algunos matices más. Resulta que esas mismas características, en exceso, pueden dificultar su desempeño y, por tanto, el verdadero secreto del éxito puede residir en saber exactamente dónde cae dentro de cada espectro y cómo sacar el mayor provecho a sus fortalezas y gestionar sus debilidades.

Este nuevo enfoque promete ser un paso importante en los esfuerzos por entender la forma compleja como nuestra personalidad afecta nuestra vida laboral. En el pasado, los intentos de captar nuestra personalidad en el trabajo han tenido resultados cuestionables.

Partiendo de la idea de que los avances recientes en psicología podían rendir mejores frutos, los psicólogos Ian MacRae y Adrian Furham, investigadores del University College de Londres, han logrado identificar seis rasgos que se vinculan de forma consistente con el éxito laboral y que ellos ahora han combinado en el Inventario de Rasgos de Alto Potencial (HPTI, por sus siglas en inglés).

MacRae señala que cada rasgo puede tener también sus inconvenientes y excesos, lo que quiere decir que existe un valor óptimo para cada uno. Destaca que la importancia relativa de cada rasgo viene determinada por el tipo de trabajo que la persona hace, por lo que la medida óptima debe adaptarse a esas condiciones particulares.

Tomando esto en cuenta, BBC Mundo le cuenta cuáles son esas seis características de su personalidad que lo pueden llevar al éxito laboral.

1. Meticulosidad

La gente meticulosa se asegura de cumplir sus planes al pie de la letra. Son buenos a la hora de controlar sus impulsos y en recordar la sabiduría de sus decisiones para el largo plazo.

Después del coeficiente intelectual, este rasgo es considerado uno de los mejores indicadores de los resultados que la persona alcanzará en su vida como, por ejemplo, el éxito en los estudios.

En el ambiente laboral, la atención a los detalles es esencial para una buena planificación estratégica pero en exceso puede convertirlo en alguien demasiado rígido e inflexible.

2. Capacidad de adaptación

Todo el mundo se enfrenta a situaciones que generan ansiedad pero quienes tienen gran capacidad de adaptación pueden trabajar con más facilidad bajo presión, sin permitir que esto afecte negativamente su comportamiento y decisiones. Las personas que no tienen una buena dosis de este rasgo parecen tener un desempeño pobre en el trabajo pero sus efectos pueden mitigarse con una mentalidad apropiada.

Varios estudios indican que ser capaces de reenfocar una situación estresante como una fuente potencial de crecimiento más que como una amenaza a nuestro bienestar puede ayudar a las personas a recuperarse de estas experiencias de una forma más rápida y productiva.

3. Aceptación de la ambigüedad

¿Eres de las personas que prefieren que sus tareas sean predecibles y están bien definidas o disfrutas de lo desconocido?

La gente con alta tolerancia a la incertidumbre puede incorporar muchos puntos de vista antes de tomar una decisión, lo que quiere decir que son menos dogmáticas y tienen opiniones más matizadas.

“La poca tolerancia a la ambigüedad puede considerarse como un tipo de característica dictatorial. Ellos intentan sintetizar mensajes complejos en un único punto, lo que puede ser un rasgo típico del liderazgo destructivo”, dice MacRae

Alguien que puede aceptar la ambigüedad tendrá facilidad para reaccionar a los cambios, como un escenario económico cambiante o la aparición de nuevas tecnologías, y hacer frente a problemas complejos.

Una baja capacidad para aceptar la ambigüedad no siempre es algo negativo. En algunos asuntos, como los relacionados con las leyes y regulaciones, puede ser mejor usar un enfoque ordenado que permita resolver todos los detalles en el proceso.

4. Curiosidad

Comparado con otros rasgos mentales, de alguna manera la curiosidad ha recibido poca atención por parte de los psicólogos.

Sin embargo, investigaciones recientes señalan que un interés inherente en nuevas ideas trae muchas ventajas al lugar de trabajo: puede significar que es más creativo y flexible en los procedimientos que usa, lo ayuda a aprender con más facilidad y aumenta su satisfacción general con el trabajo. Un exceso de curiosidad, sin embargo, también puede llevarlo a tener una “mente de mariposa”, volando de un proyecto a otro sin terminar de ejecutarlos.

5. Tolerancia al riesgo

¿Evitaría una confrontación potencialmente desagradable o prefiere ir adelante ante ella sabiendo que el malestar en el corto plazo resolverá la situación y traerá beneficios a largo plazo? La capacidad para hacer frente a situaciones difíciles es crítica para los puestos gerenciales donde necesitas tomar decisiones para favorecer el bien general, incluso cuando tiene que hacer frente a una fuerte oposición.

6. Competitividad

Hay una frontera fina entre luchar para lograr el éxito personal y entrar en una situación poco saludable de celos por el avance de otros. En su mejor faceta, la competitividad puede ser una potente motivación que lo lleva a hacer el esfuerzo adicional necesario para alcanzar una meta. Su peor cara, sin embargo, puede llevar a la ruptura del equipo de trabajo.

Juntos, estos seis rasgos contienen la mayor parte de lo que hasta ahora se sabe sobre los muchos atributos que influencian el desempeño laboral, en especial para aquellos que tienen su mirada puesta en posiciones de liderazgo. Casi todas las personas caerán fuera del rango óptimo de algunos de estos rasgos pero eso no tiene por qué ser un problema si tenemos compañeros de trabajo que puedan refrenarnos.

MacRae ya ha validado el HTPI en varios sectores, haciendo seguimiento al desempeño de directivos de empresas multinacionales durante varios años. Aunque la investigación sigue en desarrollo, un artículo académico publicado el año pasado demostró que estos rasgos pueden predecir medidas subjetivas y objetivas de éxito.

En un análisis, las respuestas de los participantes explicaban en torno a 25% de la variación de los ingresos de los participantes. En ese estudio, la competitividad y la aceptación de la ambigüedad resultaron ser los indicadores más fuertes del ingreso económico que cada persona recibía, mientras que la meticulosidad parecía ser el rasgo que mejor permitía predecir los niveles de satisfacción subjetiva.

 

 

 

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