Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"
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Los mejores consejos para crecer como persona

PromesasPor Rita Tonelli

No es habitual que usemos esta palabra –“Prometo”- cuando queremos decir que vamos a hacer algo.

Esto podría interpretarse como un simple modismo o costumbre pero la elección de nuestro lenguaje, como bien sostiene el Coaching Ontológico, es determinante en nuestra comunicación, el logro de relaciones sanas y la efectividad de nuestras acciones.

La promesa es un acto lingüístico que nos permite coordinar acciones con otros.

Esto se refiere a “ponernos de acuerdo”.

¿Y qué te pasa a vos cuando sentís que te pusiste de acuerdo con otro?
¿Das por hecho lo que el otro va a hacer porque te lo prometió?
¿No estás seguro de que se llegue a cumplir?
¿Sabés de qué depende la elección de tu respuesta? … Seguir leyendo »

Vivir MejorSiempre que recibo una invitación para una fiesta (antes de marcarlo en mi calendario, antes de confirmar) buscaba el precio de la casa por internet. Se convirtió en un hábito, algo que hago sin darme cuenta, a pesar de que sé que buscar el precio de venta de la casa de alguien es similar a mirar en su gabinete de medicina cuando vas a cenar.

Soy consciente de que está mal, así que ¿por qué hacerlo? Porque está ahí, es tentador y puede ser increíblemente revelador.

Para mí, los registros de ventas que se encuentran en Internet (Zillow, Redfin, Trulia, Movoto, Streeteasy – la que quieras) son uno de los pocos lugares donde puedo echar un vistazo a la vida financiera de esa otra persona. Y puesto que los asuntos de dinero se guardan a menudo más firmemente que los secretos sexuales, hay algo satisfactorio en poder ver un número en blanco y negro.

Pero, como mirar a escondidas en un gabinete de medicina, nunca termina haciéndome sentir increíble sobre mí misma. ¿Por qué no puedo parar?

No siempre estuve obsesionada con lo mucho que mis amigos tienen en el banco.

En mis veintes, el dinero se sentía como una mercancía, y mis amigos y yo estábamos bastante abiertos al respecto. Regularmente compartíamos nuestros salarios. Alguien que ganó más podría ofrecer las bebidas de la noche, y alguien que ganó menos sería el anfitrión en su apartamento compartido.

En aquel entonces, el dinero se sentía como un barco; esencial para llegar desde el punto A al punto B. Siempre y cuando tenías uno, no importaba si el barco era un kayak o un yate.

Pero poco a poco, a medida que crecíamos, nos movíamos en nuestras carreras, nos establecimos con compañeros y empezábamos a tener hijos, el dinero empezó a representar mucho más, o al menos eso me pasó a mí. El dinero se convirtió en un símbolo por tomar buenas decisiones en la vida, desde elegir a la pareja «correcta» hasta ser abatida y seguir el curso en un trabajo aburrido pero lucrativo.

Tuve la suerte de ser capaz de ganarme la vida como escritora, pero mis ingresos variaron enormemente de mes a mes, y yo usaba a menudo el exceso de dinero que me quedaba después de pagar las facturas y los gastos para «invertir» en experiencias; vacaciones en Costa Rica, como mochilera alrededor de Europa, un verano en Dublín. Afortunadamente, no tenía deudas, pero tampoco tenía mucho para ahorrar.

Y entonces, a los 32, quedé inesperadamente embarazada.

A medida que me asentaba en mi vida, empecé a ver el dinero como un ancla: Algo que me permitiría comprar una casa y apostar a poder demandar para siempre una buena escuela, bonitos parques, y patios traseros cercados.

Nunca me había dado cuenta en mis veintes que incluso quería esta ancla, y me sentí casi traicionada de que mis amigos no sólo sabían que querrían una en el futuro, sino que habían tomado las decisiones financieras necesarias para que eso sucediera. Claro, todos podríamos haber juntando los billetes de las bebidas una década antes y bromeando sobre lo quebrados que nos sentíamos, pero de alguna manera se prepararon para un futuro financiero más estable, mientras que yo no lo hice.

Sé que esto suena desesperadamente ingenuo. Y no estaba tan desprevenida. Incluso en mis días freelancing y viajando, me había comprometido a invertir (una pequeña cantidad) en un fondo de retiro mensual. Tenía algo de dinero en una cuenta de ahorros que consideré intocable de una pequeña herencia. Supongo que el mayor golpe fue la rapidez con que mi relación con el dinero había cambiado. Nunca antes había sentido celos por el dinero. Pero ahora, mientras mis amigos se convertían en dueños de una casa, los tuve.

Pero sabía que tenía que sacudirme los celos para seguir adelante con mi propia vida.

En última instancia, lo que me hizo un poco menos obsesiva fue apartar mi atención de las finanzas de mis amigos y moverla hacia la mía. Empecé a investigar el proceso de comprar una casa. Me hice una idea de cuánto cubrirían mis ahorros y hasta dónde tendría que ir para conseguir lo que quería. Dejé de buscar en Internet el precio de las casas de mis amigos y empecé a ver los listados en mi rango de precios esperado.

Y finalmente, en vez de intentar sustraer las finanzas de mis amigos, empecé a hablar de decisiones financieras y dificultades con ellos. Les pedí su consejo sobre la compra de una casa.

Aprendí que algunos de sus pagos iniciales fueron hechos con ayuda familiar, y oí algunos cuentos de advertencia sobre las hipotecas exorbitantes. Estas conversaciones se sintieron más evolucionadas y cautelosas que nuestras comparaciones salariales en nuestros veintes, pero también se sintieron más enriquecedoras. En vez de sentirme como si estuviera comparando, sentí que estaba aprendiendo.

Pero no soy perfecta. Cuando me llega una invitación, sigo sintiendo la necesidad de abrir mi aplicación Zillow para buscar el precio de la casa. Y de vez en cuando la abro. Pero por ahora, me enfoco principalmente en casas vecinas que estén a la venta que pueda comprar algún día.

¿No le salen las cosas? ¿El estrés lo domina? ¿Tiene episodios de rabia durante el día y no deja de pensar en eso que lo molestó? Este ritual puede causar un gran impacto y no requiere dinero. Salvo el punto 4, donde tendrá que buscar a alguien para conversar.

Los seres humanos somos complejos, nos comportamos de una manera según nuestras creencias y actuamos por principios o valores. A veces, podemos modificar algunos patrones para tener hábitos más saludables, por ejemplo, en la alimentación. De ahí la frase de que somos de acuerdo a la forma que nos alimentamos.

También podemos ser más saludables haciendo ejercicio. O cambiar un poco las rutinas de la mañana. Ya hemos hablado en FP de algunas buenas prácticas que hacen que usted cumpla con sus objetivos, como por ejemplo, hacer su cama a diario, por más que tenga que salir de carrera al trabajo o a cumplir con la agenda. Es que nada más aburridor que llegar a la casa y que el lecho donde usted va a restaurar a su cuerpo lo reciba en un completo desorden, con la ropa tirada, papeles, restos de comida y mil cosas.

No es por capricho que lo decimos. La ciencia se ha encargado de verificar que simples actos pueden causar un gran impacto, sobre todo en lo relacionado a los comportamientos que se tienen por la mañana. De acuerdo con Marcel Schwantes, colaborador del portal Inc.com y fundador de Leadership from the core, existe un ritual diario de 32 minutos que puede darle equilibrio a su vivir.

Parece mucho tiempo si se trata de quitarle unos minutos a esa ‘perecita’ tan chévere que se toma cualquier persona para escapar de las cobijas y salir de la cama. Pero para Schwantes, existe un camino poderoso de solo 4 pasos que gira alrededor de temas clave: dar, gratitud, respiración y crecimiento, en ese orden específico.

Claro, algunas veces pensamos que el automejoramiento no solo gira alrededor de uno como persona, sino también de lo que se espera que hagan los demás. Así que el experto dice que la mañana es un buen inicio para hacer cambios. Y el horario es perfecto para seguir estos ejercicio ya que el cerebro se encuentra recién activado, por lo tanto, tiende a percibir los beneficios de inmediato.

#1. Dese el regalo de hacer un favor de 5 minutos

El adagio popular señala que ‘es mejor dar que recibir’. Es cierto y no tiene que relacionarse directamente con el dinero. Un reporte de Harvard Business School concluye que las recompensas emocionales son las mejores cuando nuestra generosidad se conecta con otras personas. ¿Cuál es el límite? En la conexión entre quien da y quien recibe se generan grandes beneficios sicológicos y potencia la felicidad.

Una de las mejores maneras de dar algo sin necesidad de gastar dinero es hacer el ‘favor de los cinco minutos’. Esta rutina fue inventada por el profesor Adam Grant en su libro récord en ventas ‘Dar y tomar’, donde decía que había que hacer favores que tomaban cinco minutos, sin interés alguno, sin preguntar ni esperar nada a cambio y sin intereses.

Ejemplos de estos favores de 5 minutos incluyen: compartir el conocimiento, hacer presentaciones, servir como referencia para alguien o recomendar a una persona en LinkedIn, Yelp o en otras redes sociales.

#2. Escriba tres actos de gratitud

Tiempo: 2 minutos

En cada mañana y por 21 días, encuentre un sitio tranquilo que no traiga distracciones y escriba tres nuevas cosas por las que usted se sienta agradecido. No gaste más de 2 minutos en este ejercicio. Quizá haya algo en sus compañeros de trabajo, un proyecto reciente que haya impactado en su organización o un avance en su carrera profesional. No lo olvide, hágalo por 21 días seguidos.

La razón: el sicólogo positivo Shawn Achor, autor del libro récord en ventas de New York Times ‘The Happiness Advantage’, citó una recopilación de investigaciones donde decía que cuando entrena la mente para encontrar cosas positivas en lugar de las negativas, y lo hace durante 21 días, es una actividad específica que le enseñará el optimismo. Y no es un chiste. Achor dice que esto mejorará significativamente su optimismo en los próximos 6 meses.

Duración de la rutina diaria: 7 minutos.

#3. Haga ejercicios diarios de respiración anti estrés

Tiempo: 5 minutos

¿Ha sentido tensión y estrés cuando se aproxima la fecha de un evento o la entrega de un proyecto? ¿Quizá se ha sentido enojado o ansioso de algo que pasó en un día anterior? Este es el remedio para ello, cortesía de Emma Seppälä, directos de ciencia de la Universidad de Stanford del Centro de Investigación y Educación de Compasión y Altruismo y escritora del libro “The Happiness Track”.

Según la experta nuestra respiración cambia dependiendo de cómo nos sentimos: es corta y superficial cuando hay estrés, profunda cuando estamos relajados, cambia cuando suspiramos, gritamos, lloramos o reímos. Pero de acuerdo con Seppälä, la mayoría de nosotros no nos percatamos de ello y dice “así como nuestra respiración cambia de acuerdo como nos sentimos, también podemos cambiar cómo nos sentimos usando la respiración”.

Acá viene el secreto: podemos cambiar el día que tenemos si usamos los minutos que nos tomamos para salir por la puerta de la casa. Con solo tomarnos 5 minutos para mejorar la respiración se reducirán los niveles de estrés y nos sentiremos con más bienestar.

Rutina diaria en la mañana: 12 minutos.

#4. Aprender algo nuevo mientras se toma un café para conversar

Tiempo: 20 minutos

Ahora que está más tranquilo y en paz con usted mismo y listo para iniciar el día, piense en alguien con quien se tomaría un café antes de entrar a la oficina. ¿El propósito de esa charla con café? Absorber el conocimiento y aprender algo nuevo de esta persona.

Las mejores conversaciones que se tienen en la vida es cuando se inician aprendiendo algo de lo que otras personas hacen, cómo lo hacen y por qué. La gente ama hablar de sí mismas y si usted es lo suficientemente listo, las dejará hablar de eso.

Entonces, propóngase ser esa persona que hace ese gesto de “Yo quiero aprender de ti”. Eso hará que usted sea alguien mejor y la otra persona agradecerá la oportunidad y se lo pagará más adelante. ¿Quiere ir más allá? Busque a alguien considerablemente más joven (un millennial si usted es un adulto de la generación X o un ‘boomer’) que traiga un valor real a su trabajo o un área en la que usted no esté familiarizado, y verá que aprenderá mucho de esa persona.

Tiempo total de la rutina: 32 minutos.

miedoNo trates de esconderte de tus miedos; no están allí para asustarte. Están ahí para hacerte saber que algo vale la pena.

«Estoy nerviosa!» le dije.

«¿Nervio-citada?» bromeó en un esfuerzo para hacerme recordar lo parecidos que los sentimientos nervios y excitación pueden ser.

Hice una pausa y consideré sus palabras.

«De hecho, no realmente. Tengo más miedo.»

Miedo. Asustada.

Tenía una oportunidad frente a mí por la que había trabajado desde hacia tiempo. Sabía, por experiencias pasadas, que si le entregaba las riendas a mi miedo, mi excitación se desvanecería.

Miedo…

Esta era una sensación que pensaba que ya había superado.

Ahora sabía que incluso aquellos que creíamos que habíamos dominado nuestra auto-conciencia o iluminación, igual podíamos llegar a quedar paralizados por el miedo.

El miedo pone nuestra emoción en pausa.

No importa lo entusiasmados que estemos (por una oportunidad, una experiencia, o cualquier cosa) el miedo posee la capacidad de eliminar ese entusiasmo y ponerlo en espera.

Esto se manifiesta de muchas maneras, y si no estamos atentos, puede ponernos de rodillas. Por eso aquí tienes cuatro cosas importantes que debes recordar para evitarlo:

1. Sobre-pensarlo todo no sirve de nada.

Sí, el miedo nos hace presa de la parálisis por el análisis.

Cuando permitimos que el miedo impregne, nuestra emoción nos detiene y no nos deja avanzar. Nos paralizamos por el mero pensamiento de salir adelante hacia una emoción más positiva. Nos quedamos atascados en un ciclo de ¿Y si ____…?. Conjuramos imágenes mentales de los diversos peores escenarios del caso. Nuestro cerebro, plagado de miedo, deja de reconocer los éxitos pasados y se enfoca totalmente en el terror de la experiencia por venir. La inquietud y la incertidumbre nos paralizan, y quedamos atascados en un ciclo descendente.

¿La solución? Deja de pensar y empieza a hacer…

No temas al cambio. Cambia el miedo. Paso a paso.

2. No estás roto físicamente, a pesar de que el miedo te haga sentir de esa manera.

Hubo un tiempo en el que las manifestaciones físicas del miedo jugaron a nuestro favor: Las respuestas de lucha o huida, el flujo de adrenalina en nuestro cuerpo, y todos los sentidos de alerta de nuestro cuerpo. Estas sensaciones físicas nos salvaban cuando enfrentábamos situaciones que amenazaba nuestra supervivencia.

En estos días, los momentos de verdadero peligro físico afortunadamente son muy pocos. Y si bien nuestros cerebros pueden registrar este hecho, nuestros instintos subconscientes corporales aprenden más lento. Como resultado, cuando sentimos miedo (sobre algún acontecimiento en la vida, o una nueva oportunidad) la emoción hace que este mismo ciclo físico que se produzca. Nuestro miedo pone nuestra emoción en pausa porque empezamos a rompernos físicamente. Estas sensaciones (las palpitaciones del corazón, una respiración rápida) provocan aún mayores sentimientos de pánico y miedo.

Pero todo esto está en nuestras cabezas. Respira profundamente y vuelve a enfocarte en la verdad. En tú verdad.

3. Eres lo suficientemente bueno en este momento.

El miedo despierta el síndrome de impostor. ¿Qué pasa si no somos lo suficientemente buenos? ¿Qué pasa si no somos lo suficientemente fuertes? ¿Qué pasa si…, y si…?

Cuando permitimos que nuestro cerebro piense de esta forma, le entregamos el control al miedo. Cuestionamos cada oportunidad que recibimos (un nuevo trabajo, un nuevo novio, etc.) porque tememos que descubran quienes somos realmente.

El miedo elimina nuestra capacidad de pensar con claridad y experimentar la emoción que la situación requiere. El miedo detiene nuestra positividad porque inconscientemente nos convencimos de que somos un fraude y que no somos lo suficientemente buenos para esta situación. El miedo hace que creamos que nuestros éxitos pasados no tenían nada que ver con nosotros y que fueron resultados de la suerte o el tiempo. Hace que el entusiasmo por la nueva oportunidad desaparezca.

Tienes que eliminar este tipo de pensamiento negativo. Nadie ni nada puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento. Punto.

4. No estás sólo al sentir miedo y soledad.

Tal vez la forma más poderosa en el que el miedo nos detiene es cuando nos dice que nos retiremos. Cuando permitimos que la agitación supere a la emoción, sentimos al mismo tiempo vergüenza y miedo. Nos convencemos de que nadie más ha experimentado lo que estamos experimentando, o nunca sintieron lo que estamos sintiendo. Nos envolvemos en cuan abrumador y potente se siente el miedo. Desprovistos de cualquier alegría, avergonzados y con miedo, nos retiramos a la soledad y a sobre-pensar más, lo que a su vez aumenta aún más nuestro miedo.

¡Pero no estás solo! Muchos de nosotros estamos luchando la misma batalla a tu lado.

Estamos todos juntos en esto.

Rompe el ciclo!

Detén al miedo y despójalo de su poder de poner tu entusiasmo en pausa.

Usa la sensación de miedo y conviértela en gratitud. Recuerda lo bueno que siempre hay en cada situación. Toma acción. Avanzar hacia lo que tememos, poco a poco, es el primer paso para ver que la realidad nunca es tan difícil como parece.

La historia con la que abrí es mi historia a la hora de escribir este post. Mi entusiasmo ante la oportunidad de escribir en este blog se puso en pausa hasta que me recordé a mí misma los cuatro conceptos que compartí aquí contigo. Para poder superarlo tuve que recordarme los 4 puntos una y otra vez.

FelizPor mucho tiempo, me pareció que la vida estaba por comenzar, la verdadera vida. Pero siempre había un obstáculo en el camino, algo que superar primero, algún asunto no terminado, tiempo por invertir, una deuda que pagar. Entonces la vida comenzaría. Finalmente me di cuenta de que esos obstáculos “eran” mi vida.

Esta perspectiva me ha ayudado a ver que no hay camino a la felicidad. La felicidad es el camino. Así que, atesoremos cada momento que tengamos. Y atesorémoslo más porque lo compartimos con alguien especial, lo suficientemente especial como para invertir nuestro tiempo, y recordemos que el tiempo no aguarda a nadie. Así que, dejemos de esperar hasta que … Seguir leyendo »

felicidadAprende a valorarte a ti mismo, lo que significa: lucha por tu felicidad y paz mental.

Ayer por la tarde me encontré con una amiga en una cafetería. Trajo su portátil consigo para poder mostrarme algunos de sus últimos diseños de arte digital. Mientras estábamos charlando y viendo sus obras de arte, el portátil de repente empezó a hacer unos ruidos pocos saludables, la pantalla comenzó a parpadear, y luego se apagó por completo. Y, mientras ambos nos estábamos mirando con incredulidad, el aroma de circuitos informáticos fritos llenó nuestras narices.

Rápidamente agarré el portátil para inspeccionarlo y el problema se reveló al instante. La parte inferior de la computadora portátil estaba empapada y un vaso vacío y derramado descansaba al lado de su bolso justo detrás de donde estaba el portátil apoyado. En medio de nuestra charla y mover la pantalla de 15 pulgadas para adelante y atrás, de alguna manera derramamos un vaso de agua que el barista había colocado inadvertidamente detrás de la pantalla, con lo cual quedó fuera de nuestra vista.

Cuando la vida nos lanza pelotas tramposas y con curvas como estas, por lo general no le encontramos ningún sentido, y nuestra reacción emocional natural casi siempre es enojarnos mucho y gritar obscenidades lo más fuerte posible. Pero, ¿Cómo ayuda eso a nuestro dilema? Obviamente, en nada.

Mi amiga levantó sus brazos y, para mi sorpresa, esbozó una media sonrisa y dijo: «Es exactamente por esto que hice un backup de mis archivos esta mañana, y por lo que tengo asegurada mi portátil!»

Yo estaba realmente impresionado por su reacción. Muchas personas que conozco tuvieron reacciones más enfurecidas por inconvenientes mucho más pequeños. Y, sin embargo, esta lamentable situación no le robó su felicidad en lo más mínimo.

Así que tomemos esto como una gran lección para aprender. Es hora de desaprendernos del estrés innecesario que nos está tirando para abajo.

Esta es una nueva hora en nuestras vidas (un nuevo comienzo) y la vida continuará sorprendiéndonos con sus cambios, de una manera u otra. Así que hagamos nosotros también transiciones positivas de cara al futuro. ¿No te parece?

¿No estás cansado de tratar con el mismo tipo de dolores de cabeza una y otra, y otra vez?

En serio, enfócate en purgar algunos hábitos negativos a medida que comienzas de nuevo. Enfócate en aprender de tus errores en lugar de ser conquistado por ellos.

Recuerda que al final, te conviertes en lo que repetidamente haces. Si tus hábitos diarios no te están ayudando, te están dañando. Aquí tienes siete ejemplos comunes de hábitos que se robaron la felicidad de miles de personas durante los últimos años (y apuesto a que puedes relacionarte):

1. Dejar que cada pequeño problema robe lo mejor de ti.

La paz interior comienza en el momento que tomas respiración y decides no permitir que otra persona o evento controle tus emociones.

En otras palabras, gran parte de tu felicidad o miseria en el largo plazo depende de tu actitud, no de tus circunstancias. Si estás estresado por algo externo, ese dolor no es por la cosa en sí, sino por tu interpretación sobre la misma; y eso es algo que tienes el poder de cambiar en cualquier momento.

Sólo respira profundamente, ajusta tu actitud, y la frustración y el estrés desaparecerán.

2. Esperar que el día sea fácil y que todo salga según lo planeado.

Los días fáciles no existen cuando estás haciendo cosas extraordinarias. Las buenas metas requieren trabajo duro. Puede que disfrutes de tus días, pero siempre aparecerán obstáculos inesperados. Esperar lo contrario sólo conduce a dolores de cabeza y angustias innecesarias.

Dentro de muchas décadas, cuando estés descansando en tu lecho de muerte, no estarás recordando los días que fueron fáciles, estarás apreciando los momentos en los que superaste tus dificultades y conquistaste tus metas más importantes. Vas a soñar con la fuerza que descubriste dentro de ti que te permitió lograr lo que antes parecía imposible.

Así que no hagas lo que es fácil, haz lo que eres capaz de hacer, hoy. Y asómbrate de tu propia grandeza.

3. Querer que tus esfuerzos sean absolutamente perfectos.

Cada uno de nosotros es un perfeccionista en algo. Aprende a sentir cuando tu deseo por hacer algo perfecto te impide lograr terminarlo bien. Entiende que la idea de perfección no sólo es inalcanzable, también puede destruir tu mentalidad productiva. Te mantendrá corriendo en el mismo lugar, sintiéndote loco por el resto de tu vida.

Si sientes que estás corriendo en el mismo lugar ahora mismo, haz una pausa y reflexiona. Piensa en la diferencia entre un esfuerzo diligente y el perfeccionismo. Entiende cuándo es suficiente!

Dilo en voz alta si es necesario: «¡Piérdete perfeccionismo! ¡Sin ti soy brillante!»

4. No estar en el presente.

¿No es extraño cómo funciona la vida? Quieres algo y trabajas por ello, y esperas por ello, y trabajas por ello, y esperas por ello, y sientes como si te estuviera tomando una eternidad lograr conseguirlo. Y entonces, sucede y se termina, y todo lo que quieres hacer es volver a ese momento antes de que las cosas cambiaran.

Así que, ¿cómo puedes evitar estos sentimientos de pérdida y confusión?

Estando más en el presente en cada paso del camino.

Persigue tus metas y sueños y, al mismo tiempo, disfruta del viaje para llegar allí. Abraza el paso que estés tomando, incluso cuando sientas que perdiste tu equilibrio. A veces el camino está lleno de baches. Cada paso que des no tiene que ser cómodo ni perfectamente colocado.

Al dejar de lado lo que «debe» pasar o lo que «podría» pasar en cada paso del camino, liberas tu vida para recibir varias pequeñas sorpresas y alegrías. Puede que no lleves la vida exacta que deseas, pero llevarás una existencia milagrosa y significativa, te lo garantizo. La vida a veces es difícil, pero no es una faena. Hazla una aventura. Haz que sea divertida. Toma la decisión de sentirte bien contigo mismo, con tu mundo, con tus posibilidades y con el paso que estás dando en este momento.

Hazlo y sonreirás todo el camino hasta tu meta; y más allá.

5. Desautorizarte a ti mismo con un lenguaje débil.

Las personas con confianza utilizan palabras con intención. Y puedes ser uno de ellos.

Considera la diferencia entre estos dos aspirantes a bloggers (y estudiantes de coaching) con lo que hablé hace poco:

Uno dice: «Sí, soy un blogger. ¿Te gusta la meditación y el yoga también? ¡Excelente! Tenemos que estar en contacto sobre este tema, echa un vistazo a mi nueva guía que acabo de publicar en…»

Y el otro dice: «Bueno, estoy tratando de hacer un blog, pero no estoy seguro de si lo estoy haciendo bien (risa nerviosa). Me hubiera gustado haber empezado antes… bla, bla.»

¿Quién crees que obtiene más visitas, comentarios y republicaciones sociales?

En pocas palabras: Si estás tratando de construir algo o convertirte en alguien, poséelo y habla como si ya lo fueras.

6. Esperar que todos los demás sean tan amables, corteses y atentos como tú.

Quizás una dura verdad…

Vas a terminar muy decepcionado si esperas que las personas siempre hagan por ti lo que tú haces por ellas.

No todo el mundo tiene el mismo corazón que tú.

7. Ser demasiado rígido (o demasiado «maduro») como para perderte en una exploración juguetona.

A veces nos ponemos demasiado peso en tratar de controlar cada aspecto minúsculo de nuestras vidas. Baja un cambio, relájate y toma el camino por la que la vida te lleve de vez en cuando. Intenta algo nuevo, se un poco atrevido, y explora tu curiosidad. Relajarte un poco te permite disfrutar de lo inesperado.

Las más grandes alegrías de la vida a menudo son las sorpresas inesperadas que nunca tuviste la intención de que ocurrieran. Si quieres hacerte realmente bueno en algo, deja de lado la idea de la perfección y sustitúyela por la noción de exploración juguetona sin fin.

No dejamos de soñar y explorar porque envejezcamos; envejecemos porque dejamos de soñar y explorar.

CreatividadPor Rita Tonelli

En La Creatividad Está Esperando Tu Llamado. Parte Uno vimos aspectos fundamentales de este tema para poder ahora abordar lo que te permitirá transitar tu aprendizaje.

Entonces…

¡Ahí vamos, amigo!

C) Confiá en que siempre hay más de una opción: Imaginá formas diferentes de hacer las cosas. No deseches tus ideas aunque te parezcan “locas”.

En su libro Thinkertoys, Michael Michalko cuenta cómo hacía el inventor Thomas Edison para contratar personal. Su método consistía en invitarles una sopa; si le echaban sal sin probarla primero, no los contrataba, porque no quería personas que no estuviesen dispuestas a romper sus esquemas, a cuestionar sus propios hábitos.

R) Acordate de Einstein: “Si haces las cosas de la misma forma, siempre obtendrás los mismos resultados.” … Seguir leyendo »

libros1. El progreso del principio de Teresa Amabile y Steven Kramer

Para Sutton es una obra maestra de la gestión basada en la evidencia – el argumento más fuerte que sabe que «las cosas grandes son las pequeñas cosas».

2. Influencia (Influence) de Robert Cialdini

«Este libro habla acerca de cómo persuadir a las personas a hacer cosas, cómo defenderse en contra de los intentos de persuasión y la evidencia subyacente».

3. Ideas que pegan

«Básicamente se centra en cómo diseñar ideas que la gente va a recordar y actuar. Para gusto del docente esta obra tiene la mejor portada del libro de negocios de todos los tiempos – la cinta adhesiva incluso se ve y se siente real», señala.

4. Pensar rápido, pensar despacio (Thinking, Fast and Slow) de Daniel Kahneman

“A pesar de que Kahneman ganó el Premio Nobel, es sorprendente la facilidad con la que se lee este libro. Un libro acerca de cómo de verdad pensamos los humanos, y a pesar de que no está diseñado para hacer esto, Kahneman también demuestra cómo y por qué mucho de lo que se lee en los medios de comunicación de negocios es basura”.

5. Colaboración (Collaboration) de Morten Hansen

“Lo he leído tres veces y, en mi opinión –y por mucho– es el mejor libro que se haya escrito hasta ahora acerca de lo que se requiere para construir una organización en que la gente comparta la información, coopere y se ayuden mutuamente a tener éxito.”

6. Órbita alrededor de la bola de pelo gigante por Gordon MacKenzie

«Es difícil de explicar, algo así como tratar de decirle a un extraño sobre el rock and roll, como dice la vieja canción. Pero es uno de los dos mejores libros que se han escrito sobre creatividad, y uno de los mejores libros de negocios de cualquier tipo – a pesar de que es casi un libro anti-negocio».

7. La creatividad, Inc, de Ed Catmull

«Este es el mejor libro escrito sobre lo que se necesita para construir una organización creativa. Es el mejor porque la sabiduría, modestia, y la auto-conciencia de Catmull llenan cada página».

8. Liderazgo de Equipos, por Richard Hackman

«El recomendado cuando se trata el tema de los grupos o equipos. Léalo si quieren saber cómo los equipos funcionan realmente y lo que realmente se necesita para desarrollar, mantener y conducirlos».

9. Dar y Recibir, de Adam Grant

Esta joya es una alegría de leer, y se rompe el mito de que la codicia es el camino hacia el éxito «En otras palabras, Adam muestra cómo y por qué usted no necesita ser un imbécil egoísta para tener éxito en esta vida Latina. – y el mundo -. sería un lugar mejor si todos nosotros memorizan aplican la visión del mundo de Adam».

10. Ley de Parkinson por Cyril Northcote Parkinson

«Nunca supe mucho sobre Cyril Northcote Parkinson, ni había leído su joya (ni siquiera sabía que existía).

Parkinson era un estudioso de la administración pública, historiador naval, y autor de más de 60 libros. Me sorprendieron sobre todo sus argumentos, su evidencia y su exquisito y cortés sarcasmo inglés acerca de los efectos negativos y predecibles de los tamaños de grupos y de la hinchazón administrativa».

11. Vender es asunto humano de Dan Pink

“Dan hace un trabajo magistral de mostrar cómo para dirigir y motivar a los demás, además de proteger y mejorar de la reputación de las personas, equipos y organizaciones que nos interesan, y tener una carrera exitosa, es necesario que seamos capaces de vender a la gente nuestras ideas, productos, soluciones, y sí, a nosotros mismos».

12. La ruta entre los mares, del historiador David Mccullough

«Esta es una gran historia de cómo la creatividad ocurre a una escala muy grande. Es desordenado. Las cosas van mal. La gente se lastima. Pero también triunfan y hacen cosas asombrosas. También me gusta este libro porque es el antídoto para aquellos que creen que todas las grandes innovaciones provienen de empresas de nueva creación y las pequeñas empresas».

mente positivaEl optimismo es la principal herramienta a la hora de iniciar una tarea, actividad o reto

Rodearse de pensamientos positivos lo ayudará a afrontar con mayor seguridad los problemas y dificultades que, tal como lo dice Shawn Achor experto en felicidad:

“Cuando el cerebro está positivo, libera neuroquímicos llamados aceleradores de éxito como la dopamina y enciende una parte del cerebro que te permite percibir más posibilidades y procesar más información.”

Por eso, una persona feliz es capaz de lograr o tiene más posibilidades de conseguir las cosas que se propone.

Siga estos consejos y prepárese para disfrutar de un excelente año.

Use lenguaje positivo al establecer las metas

Para el estadounidense Achor, es necesario enfocarse en hábitos positivos.

Es decir, en lugar de proponerse dejar los postres y dulces después del almuerzo, la resolución debería ser, buscar postres más saludables, las frutas. Al darle mayor importancia al aspecto positivo que al negativo o a la prohibición, el cerebro se concentra en lograr el propósito en vez de ver la privación que este puede llegar a representar.

No empezar desde cero

Para cualquier ser humano es más fácil iniciar las tareas cuando se tiene la motivación adecuada. Empiece por recordar los logros del año anterior y con esto en mente podrá visualizar con claridad lo que viene.

Empiece el día con una acción positiva que involucre a otro

Al hacer esto el cerebro inicia el día con una conexión social que le permite disponer su funcionamiento para recibir y percibir con mayor facilidad y eficacia las situaciones positivas sobre las negativas.

Incorpore acciones positivas a la rutina diaria

Para Shawn Achor es fundamental crear métodos diarios para mantener una mentalidad positiva. Ya sea escribiendo cosas o personas por las que estar agradecido, meditar o teniendo presentes experiencia satisfactorias. Este ejercicio aumenta el nivel de efectividad laboral y disminuye el estrés.

Tenga presentes y visibles estos objetivos

Ya sea en una lista, con recortes, dibujos o recordatorios, es importante recordar todos y cada uno de estos trazados diariamente así como tachar los logrados, de esta forma el cerebro reconoce la victoria y pondrá todos sus esfuerzos en conseguir los demás.

El tiempo no existe. No es real. Es, simplemente, una ficción, un instrumento, un medio para orientarnos en la vida, relacionando distintos acontecimientos de nuestras existencias, de las de los demás o de la misma naturaleza.

La Tierra gira en torno al sol. Y, al conjunto de acontecimientos cíclicos y, por tanto, fijos, que tienen lugar desde que una revolución comienza hasta que termina, lo llamamos año. Y, como durante ese proceso el sol sale y se pone por nuestro horizonte trescientas sesenta y cinco veces, hemos llamado día a lo que sucede entre cada dos de esos fenómenos sucesivos.

Y luego hemos dividido el día en veinticuatro horas, aunque podíamos haberlo dividido también en catorce o en treinta y siete. Y a cada parte la llamamos hora. Y la hora la hemos, convencionalmente siempre, subdividido en sesenta minutos y a cada uno de éstos en sesenta segundos…

Pero todo es pura convención, lo mismo que cuando trazamos una frontera y decimos que en la línea que la representa comienza un país y termina otro. Porque esa ficción nuestra nunca la aceptan ni la respetan los vientos ni la lluvia ni la flora ni la fauna, sencillamente porque es algo artificial, una simple ideación, sin existencia real fuera de nuestras mentes, aunque la plasmemos en los mapas.

Lo que sí existe, lo que sí se da y es inevitable, sin embargo, es la sucesión de hechos, así como su gestación, nacimiento y desarrollo. Y la influencia que sobre todos nosotros ejercen.

Pensemos sino un poco: ¿Es realmente el paso de lo que llamamos cincuenta o sesenta o setenta años lo que nos hace cambiar de aspecto, envejecer, aproximarnos inexorablemente al fin de nuestra vida física? ¿O lo que nos hace avanzar en ella, en ese proceso de enfermos terminales en que todos estamos incursos desde el momento de nacer, son las agresiones de que vamos siendo víctimas? ¿Qué tiene, en realidad, el tiempo que nos pueda perjudicar?

Lo que verdaderamente nos hace cambiar y decaer, como hemos dicho, son los acontecimientos, las vicisitudes de la vida, las variaciones a que la naturaleza nos somete, las influencias de las vibraciones y radiaciones que por todas partes nos acometen, las emociones, las pasiones, los sentimientos, los pensamientos, las ideas, los razonamientos, las enfermedades…

Eso sí que nos envejece, eso sí que modifica, aparentemente para mal, nuestras estructuras externas e internas. Eso sí que surte efecto, un efecto fatal e inevitable, que nos va conduciendo a la consunción, a la cristalización, a la disfunción y a la inmovilidad física que llamamos muerte. Lo mismo que no son los años los que erosionan los montes ni los que socavan las rocas, sino el viento y el agua y el calor y el frío. Pero nunca el paso del tiempo, porque el tiempo no pasa, ni siquiera es.

Son, pues, las primaveras y los veranos y los otoños y los inviernos sucesivos los que nos van continuamente obligando a adaptarnos a ellos con los consiguientes desgastes y cansancios y heridas y cicatrices de todo tipo. Son el calor y el frío sucediéndose sin interrupción, miles de veces, los que nos resquebrajan por dentro y por fuera.

Son los disgustos, los problemas, los sinsabores, los fracasos o los éxitos, las ilusiones y los sueños, las amistades y las diferencias, las fidelidades y las deslealtades, y el valor que vamos dando a todo ello en cada momento, los que nos van madurando hacia la influencia final que producirá el último estertor de nuestro cuerpo.

Una desgracia familiar, la muerte de un ser querido, por ejemplo, que puede suceder en minutos, puede también envejecernos lo que, sin ese suceso extraordinario, envejeceríamos en lo que hemos dado en llamar veinte años, o sean, los sucesos normales que pueden acaecernos en una vida sin demasiados altibajos durante lo que hemos convenido llamar ese período. Pero no los veinte años en sí.

Si nos fuera posible hacernos inmunes a las inclemencias meteorológicas, a las múltiples enfermedades que nos acosan, a las agresiones físicas, psíquicas y emocionales a que nos someten los demás e, incluso, nosotros mismos; si las vibraciones estelares no nos pudiesen alcanzar o, alcanzándonos, no nos afectaran, por muchos años y por muchos siglos que transcurrieran, no envejeceríamos… Los animales, que no conocen nuestras ficciones, también envejecen y llegan a la muerte sin tener la menor noción de los que es un año ni un mes ni siquiera una hora.

Pero si pudiésemos ser inatacables por todos esos enemigos, lo que ocurriría es que tampoco aprenderíamos nada y, por tanto, no evolucionaríamos. Conviene, pues, que tengamos claro que el tiempo no nos afecta, ya que no existe, pero nos afectan, y mucho, las cosas que nos suceden. Y sólo ellas.

Por tanto, no debemos temer el paso del tiempo. No debemos asustarnos ante algo inexistente. Lo que hemos de evitar son los acontecimientos que nos hagan vibrar intensamente. Por eso lo que se nos recomienda por nuestra filosofía es mantenernos tranquilos y equilibrados en toda situación. Es decir, comportarnos ante los sucesos que a otros les pueden trastornar o afectar, como si no fuesen con nosotros, gracias a un discernimiento bien desarrollado.

Por supuesto, el efecto de los sucesos o procesos inevitables de la naturaleza no podremos obviarlo, porque así está dispuesto en los planes del Creador. Pero lo otro sí, lo que ordinariamente ponemos de nuestra propia cosecha:

El atacar nuestro cuerpo con vicios o hábitos o comportamientos agresivos; el estar nerviosos y estresados y asustados; el temer al futuro, faltos de confianza en nuestra fuerzas y de fe en la ayuda divina; el afectarnos por cuanto sucede en nuestro entorno; el vivir una vida de negatividad y de egoísmo, que nos enfrenta a todos; el dejar de ejercer el amor y la entrega y la sinceridad y la confianza, el sacrificio y la caridad y el servicio altruísta y la oración… eso sí que nos afecta y nos envejece por dentro y por fuera.

La eterna juventud, pues, no existe ni existirá mientras dispongamos de cuerpo físico. Pero sí existe una juventud prolongada o, por lo menos un espíritu joven prolongado. Y ésa debe ser nuestra consecución, pero no como objetivo, como una meta a alcanzar, sino como un subproducto inevitable de una vida sana física, mental, emocional y espiritualmente. Es decir, una existencia ajustada lo más posible a las exigencias de las leyes naturales, a las Enseñanzas de nuestra filosofía.

Vivir MejorEsperas conocer gente increíble, pero preferirías morderte los labios que hablar con extraños.

Deseas construir ese negocio secundario con el que has estado soñando despierto, pero las complejidades de comenzar te ponen las palmas de las manos realmente sudorosas.

Hablar y agregar valor en las reuniones corporativas podría mejorar tu reputación ante los ojos de tu jefe, pero tienes miedo de decir algo equivocado.

Circunstancias como estas (las que son fundamentalmente importantes a largo plazo, pero francamente aterradoras en el corto plazo) son increíblemente comunes. Y, por supuesto, la reacción más sencilla a estas circunstancias es la evasión. ¡Pero eso sería un gran error!

De hecho, si hay algo que aprendí de completar más de 850 desafíos de zona de confort auto-asignados, es esto:

No nos tropezamos accidentalmente con una vida salvaje y profundamente satisfactoria, que nos hace abrir la mandíbula… la creamos. Y el viaje siempre nos lleva fuera de nuestras zonas de confort.

Antes de empezar El Proyecto Año del Miedo, Yo era la persona menos probable en el planeta Tierra para ser considerada interesante, aventurera, o exitosa.

Incluso después de una década dedicada a estudiar la psicología del éxito y cómo lograr mis metas, encontré abordar algo fuera de mi zona de confort cada día era la única decisión que transformó todas las áreas de mi vida casi de la noche a la mañana.

Ahora pasé a hablar, escribir y enseñar a estudiantes de los siete continentes sobre sentirse cómodos con las circunstancias que los ponen incómodos.

Esta es la buena noticia: no tienes que invertir todo el trabajo duro y ajetreo que yo invertí en los últimos años para aprender algunas de las lecciones más poderosas de aventurarse fuera de tu zona de confort.

Esta es la mala noticia: no puedes «desaprender» lo que estás a punto de leer…

Después de dar una mirada furtiva en sólo unas pocas (de las muchas) de las lecciones que cambian vidas que aprendí, no puedes más que unirte a mí en este viaje.

Cuando descubres que el verdadero «secreto» para conseguir que todo lo que quieres en la vida empieza con una sencilla acción, enfrentarte a tus miedos de formas pequeñas cada día, se convierte en la adicción más saludable que puedas formar.

La zona de confort es el lugar más peligroso para vivir

La zona de confort es como el papel tapiz en la vida de la mayoría de las personas; operando en segundo plano, siempre presente, algo en lo que ni siquiera pensamos.

Pero tanto como aparentemente disfrutamos del confort y rutina, nosotros como seres humanos somos a menudo más felices cuando somos desafiados y progresamos. Y cuando nos comprometemos a encontrar pequeñas maneras de crecer a diario, descubrimos cuatro cosas rápidamente:

1. Incluso cuando estás en el camino correcto, igual dudas de ti mismo.

Antes de practicar expandir tu zona de confort, puedes pensar que el miedo es señal de que estás en el camino equivocado.

Recuerdo vívidamente prepararme para mi primer viaje a través del país a Los Ángeles desde el Medio Oeste.

A pesar de que soñaba con ello todos los días, no pude ponerla en mi presupuesto durante cuatro años. Cada vez que me convencía para finalmente poner mi ciudad natal en mi lista, el miedo me abrumaba…

• «¿Soy lo suficientemente fuerte como para hacer esto sola?»
• «¿Podré hacer amigos tan grandes como los que tengo aquí?»
• «¿Qué pasa si no soy lo suficientemente fresca como para salir con los hipsters de Los Ángeles?»
• «Espera… ¿Cuánto es el alquiler?»
• Etc.

Lo que descubrí después de comenzar El Proyecto Año del Miedo es perfectamente resumido por uno de mis escritores favoritos, Jon Acuff: «Nunca seremos lo suficientemente valientes como para hacer lo que necesitamos hacer a continuación».

El problema no era que estaba perdiendo el sueño por la noche y sudando a través de mis sábanas a la velocidad de las Cataratas del Niágara. El problema fue que pensé que no debería estar haciéndolo.

Incluso cuando estés en el camino correcto, igual tendrás miedo y dudas sobre ti mismo.

La mitad de la batalla ya está ganada cuando esperas que el miedo aparezca. No importa el tamaño del salto; chico o grande. Desde caminar hasta elogiar a un desconocido hermoso, valientemente pedirle a tu jefe un aumento, las dudas y el miedo siempre están cerca cuando estás en el camino correcto. Lo diré otra vez…

Las dudas y el miedo están siempre cerca, especialmente cuando estás en el camino correcto.

Y requiere práctica para poder abrazar esta realidad…

En lugar de un semáforo, ahora veo las dudas y el miedo como un foco; iluminando a dónde debo ir después. Me doy cuenta de que todas las buenas decisiones (y decisiones de crecimiento necesarias) las que cambian nuestras vidas, a menudo nos hacen perder un poco de sueño, y eso está perfectamente bien.

¿Cómo cambiaría tu vida si vieras las dudas y el miedo como una señal de que estás en el camino correcto? ¿Qué meta o proyecto te atreverías a empezar?

2. Puedes amar a los demás sin escucharlos.

Voy a iniciar esto con un descargo de responsabilidad: tener unas cuantas personas en las que puedes apoyarte y confiar para que te sostengan cuando estás siendo débil es importante. Sin embargo, lo que podría sorprenderte es que aquellos cuyo consejo te ayuda poco o nada a veces pueden ser aquellos que más te quieren.

Así que, confía en mí ahora y créeme más tarde: tú puedes amar a alguien sin escucharlo a cada paso del camino.

Cuando comienzas a tomar riesgos (especialmente el tipo de riesgos que tus seres queridos no están de acuerdo que tomes) te conviertes en una diana roja para la retroalimentación. Incluso cuando tienen buenas intenciones, sería raro que simplemente tiren sus sombreros al aire y griten con entusiasmo:

«¡Ve por ello!»

«¡Haz lo que te haga feliz!»

«Deja ese trabajo en ventas de mierda que está sofocando lentamente tu alma y ve a enseñar yoga!»

¿Por qué?

Resumiendo: ellos te quieren cuidar y quieren protegerte del fracaso.

Pero también pueden temer inconscientemente que si tu vida cambia demasiado, ya no haya espacio para ellos. Y eso también está bien. Es sólo una de aproximadamente un millón de maneras extravagantes en que los humanos demuestran su amor.

Una poderosa cita que me ayudó a liberar a mi gente de formas agradables en esta área vino de mi amiga, Jesse Elder:

«El don más grande que podemos darnos a nosotros mismos es ser sueños de nuestra propia felicidad. La más grande libertad que podemos darle a los demás es dejar que tengan sus propias experiencias y no tratar de controlarlas».

Si eso no es digno de ser tatuado en la parte interior de nuestros párpados, no sé qué lo es.

Y el sentimiento de Jesse también está reforzado por otra de mis citas favoritas…

«Si tienes grandes metas y sueños,
no esperes que otros te sigan,
porque representarás la fuerza,
el coraje y la visión que todavía no tienen».
– Peter Voogd

En pocas palabras: Si quieres deslizarte a la tumba con menos arrepentimientos y hacer un impacto positivo en el mundo de la manera que sólo tú puedes, te animo a tomar riesgos calculados, y dejar que las dudas y opiniones de los demás sobre cómo vives tu vida sean su problema, no tuyo.

A veces el regalo más grande que podemos darle a otros es simplemente recordarles lo que es posible cuando se arriesgan por sí mismos.

¿Cómo puedes asumir la responsabilidad de tu propia felicidad y permitir que otros tengan su propia experiencia?

ResponsabilidadPor Rita Tonelli

Hay un cuento muy viejo que tiene cuatro personajes: Todos, Alguien, Cualquiera, Nadie.

Sucedió que había un trabajo que era necesario terminar para el día siguiente.

Todos sabía que Alguien lo haría.

Cualquiera podría haberlo hecho pero, en realidad, Nadie lo hizo.

Alguien se enojó cuando se enteró de lo sucedido porque le hubiera correspondido a Todos hacerlo.

El problema fue que Todos creía que lo haría Cualquiera y Nadie se dio cuenta de que Alguien no lo haría.

El fin de la historia fue que Alguien reprochó a Todos porque Nadie hizo lo que haría Cualquiera.

Hoy estoy muy ocupada y enfocada en estos cuatro personajes… sin identidad y con tanta fuerza como para hacernos desperdiciar nuestra vida.

Ellos son los representantes de nuestra falta de responsabilidad (dicho de otra forma, de nuestra falta de responder con habilidad) y para abundar y hacer más consistente el concepto, de nuestro No hacernos cargo. … Seguir leyendo »

gestoÁngel y yo recibimos decenas de correos electrónicos cada semana de nuestros nuevos estudiantes que por lo general quieren saber cómo prosperar en la vida, en el amor y en los negocios.

Ellos comparten sus historias personales con nosotros y luego hacen preguntas como:

• ¿Cómo puedo atraer más oportunidades positivas a mi vida?
• ¿Qué puedo hacer para mejorar mi relación con mi marido/esposa?
• ¿Cómo puedo avanzar en mi carrera/negocio?
• etc.

Obviamente, no hay respuestas únicas para preguntas como éstas, ya que cada persona que las hace tiene una situación de vida única.

Hay, sin embargo, un consejo que Ángel y yo compartimos universalmente con estos estudiantes, independientemente de su situación; y honestamente creemos que es el mayor secreto para tener éxito en todos los ámbitos de la vida.

¿Quieres conocer este secreto?

Es hora de una corta historia verdadera…

En el principio de la primavera de 1974, el ahora mundialmente reconocido fotógrafo Stephen Wilkes era un periodista de 16 años y el camarógrafo de la estación de televisión de su escuela secundaria.

Su mejor amigo era también reportero de la estación, y juntos se les ocurrió la loca idea de entrevistar a algunos de los grandes presentadores de noticias y periodistas de la época. Así, escribieron cartas personalizadas, escritas a mano a decenas de ellos…

En un increíble giro del destino, ninguno respondió excepto tal vez el más importante presentador de noticias y periodista de televisión de todos ellos: Walter Cronkite, quien amablemente se ofreció a pasar una hora entera con los chicos. Stephen y su amigo entendieron que este sería el evento periodístico más importante de sus vidas, y por lo que se prepararon cuidadosamente para él.

Reunieron decenas de preguntas cuidadosamente elaboradas y las ensayaron una y otra vez. Cuando el día de la entrevista llegó, estaban listos. Se sentaron con el Sr. Cronkite y le hicieron una pregunta tras otra… marcando meticulosamente cada pregunta en su cuaderno de notas. Y el Sr. Cronkite fue muy minucioso y paciente con sus respuestas durante toda la hora.

Entonces, a medida que guardaban sus cosas, el les dijo: «Muchachos, me gustaría hacerles a ambos una pregunta importante: ¿Saben ustedes lo que hace que una entrevista sea una gran entrevista?»

Stephen y su amigo fueron sorprendidos con la guardia baja, por lo que rápidamente comenzaron a barajar su bloc de notas, el cual no les proporcionó una respuesta obvia. El Sr. Cronkite sonrió y rápidamente los rescató, explicándoles: «Ser un buen oyente, chicos. Eso es lo que realmente hace a una entrevista grande. Ser un buen oyente siempre te llevará a la siguiente mejor pregunta

Los chicos miraron al legendario presentador y de repente se dieron cuenta de que habían pasado toda su hora preguntando robóticamente preguntas de un guión una tras otra… pero sin escuchar realmente y sin responder ni una sola respuesta. Y si hubieran escuchado, podrían haber permitido que las respuestas del Sr. Cronkite guiaran sus preguntas, y guiarlos a una hora mucho más auténtica y significativa.

Recuerda (el secreto):

Walter Cronkite fue excepcionalmente bueno (un maestro) en su oficio porque nunca pretendió tener todas las respuestas, y por lo tanto no asumió que sabía cómo iban a contestarle todos a los que entrevistaba.

Durante su entrevista de una hora con Stephen y su amigo, les enseñó que escuchar es un poderoso arte. Involucra estar completamente presente y escuchar lo que la gente dice, en primer lugar, y luego ajustar nuestras palabras y acciones en respuesta a las historias, ideas y significados que oímos.

Cuando tomamos el consejo de Walter Cronkite y dominamos el arte de escuchar, inevitablemente abrimos puertas que ni siquiera sabíamos que existían. Este gesto amable puede literalmente cambiar nuestras vidas. Porque no hay nada que cambia más nuestras vidas en el largo plazo que las relaciones que cultivamos con los que nos rodean, y no hay gesto más apreciado que escuchar realmente a una persona.

Para poder prosperar (en la vida, en el amor y en los negocios) tenemos que saber lo que la gente necesita, lo cual sólo pasa cuando nos tomamos el tiempo para abrir conscientemente nuestros oídos.

Vivir MejorAcurrucarte junto a tus hijos a leerles un cuento antes de dormir no sólo ayuda a crear un vínculo con tu pequeño.

Sabemos desde hace tiempo que leerles a los niños es una gran manera de enseñarles a aprender a leer por sí mismos. Pero investigaciones recientes sugieren que la hora del cuento puede tener otros beneficios también.

Aquí tienes cuatro razones por las que leerles a los niños (sobre todo cuando se hace regularmente) podría ser crucial para su éxito.

Estimula las partes del cerebro asociadas con el procesamiento visual

Un estudio de agosto 2015 destacado por The New York Times descubrió una mayor actividad en las áreas de los cerebros de los niños asociadas con el procesamiento de imágenes.

Eso les dijo a los investigadores que, incluso cuando los niños no son los que leen, igual se imaginan los lugares sobre los que están escuchando.

«Cuando los niños están escuchando historias, las imaginan con el ojo de sus mentes,» John S. Hutton, investigador en la Cincinnati Children’s Hospital Medical Center y autor principal del artículo, le dijo a The Times.

Es diferente a simplemente hablar con ellos

Otro reciente estudio observó que leerles en voz alta a los niños los expone a más palabras de las que escuchan en las charlas cotidianas.

Y con más vocabulario proviene de una variedad de estructuras de oraciones que por lo general no se usan en las conversaciones.

Puede aumentar su capacidad para procesar información

Un estudio del 2014 basado en datos de niños australianos de 4 y 5 años de edad encontró que (incluso teniendo en cuenta factores tales como los niveles de ingresos y educación de sus padres) los niños cuyos padres dijeron que les leían al menos seis días a la semana obtuvieron altas calificaciones en las pruebas nacionales diseñadas para medir el entendimiento y la comprensión que aquellos cuyos padres dijeron que les leían sólo una o dos veces a la semana o menos.

Los diferentes resultados parecían mantenerse estables más o menos hasta que los niños llegaban a los 10 años.

Les puede ayudar a resolver problemas

En un estudio de 9-meses en Irlanda, los investigadores encontraron que los niños cuyas madres dijeron que les leían y les hablaban «a menudo» o «siempre» hasta esa edad tuvieron mejor desempeño en una prueba privada usada en la Universidad de California en San Francisco y la Universidad de Oregon que aquellos cuyas madres dijeron que les leían «rara vez», «nunca» o «nada»; incluso cuando se controlaban los niveles de ingreso y educación de la madre.

Vivir Mejor¿Te has preguntado por qué «valores» es una palabra tan de moda en la era de la información?

Una razón probablemente es porque cuanto más tratamos de hacer (y cuanto mejor tratamos de hacerlo) mantener ese sentido de propósito y significado a la vista se hace más difícil. Ambos, organizaciones e individuos, todos quieren saber cómo definir mejor sus valores, y vivir y trabajar de acuerdo a ellos.

Pero tal vez toda esta búsqueda del alma sea innecesaria. Tal vez tus valores son mucho más evidentes de lo que crees.

Ya estás priorizando, incluso si crees que no

Seamos honestos. Ya tienes valores. Tu empresa ya tiene valores. Y no son los que anotaste en un post-it y pegaste en tu notebook o los que pegaste en la pared cuando fundaste la empresa. No, tus valores son mucho más simples y más fáciles de encontrar que eso.

Están escondidos en tu horario. Y para algunos de nosotros, lo que están comunicando es aterrador.

Así que cuando te dices, «Pongo la familia primero», pero programas una reunión para las 6 p.m. te estás engañando a ti mismo. Le dijiste a tu pareja que estarías en casa antes de la cena, y entonces haces algo como eso. Lo que tu agenda te está diciendo es que valoras más al trabajo que a tu familia, y si no estás bien con eso, es momento de hacer un cambio.

Esto no es física cuántica, sin embargo, es algo que muchos de nosotros (frente a la presión del corto plazo en el trabajo y en casa por igual) tendemos a olvidar por completo. Cuando dices que priorizas el comportamiento proactivo al comportamiento reactivo, pero tienes día tras día lleno de reuniones, no estás diciendo la verdad.

Lo que realmente valoras es obvio. En última instancia, todos votamos nuestras prioridades con cada acción que tomamos; todos los días. Ya sea por culpa o por miedo o por la reprimenda de tu jefe, te estás poniendo en una situación en donde enfrentas reacciones sin cesar a todo tipo de cosas.

El principio es simple: Tu calendario nunca miente. No puedes decir una cosa y programar otra. Donde pasas tu tiempo es donde tus valores están. Pero si sientes, como muchos lo hacemos, que tu balance vida/trabajo está fuera de control, puede ser momento para un reinicio, y eso comienza con tu calendario. Quizá sea momento de sincronizar de nuevo tu calendario con tus valores, los verdaderos.

Aquí tienes cuatro maneras de empezar.

1. Práctica estar presente

El autor y activista Parker Palmer escribió, «Antes de poder decirle a mi vida lo que quiero hacer con ella, debo escuchar a mi vida decirme quien soy.»

La próxima vez que salgas corriendo a otra reunión o te apresures a disculparte por llegar tarde a otra reunión con los maestros, pregúntate: «¿Es esto lo que realmente soy? ¿Es esto lo que quiero ser?» Si sientes un poco de angustia interior, presta atención a esa sensación, y deja que te motive a hacer algunos cambios importantes.

2. Diseña tu semana ideal

Aprendí este consejo de mi amigo Michael Hyatt, quien defiende que tu calendario no debería ser algo que te estrese cuando lo miras. Cada nuevo día debería ser una aventura emocionante. Si no lo es, entonces cámbialo. Para citar a Greg McKeown, «Si no priorizas tu vida, alguien más lo hará.»

Para empezar a reacomodar tu horario, no busques cambios minúsculos, planea semanas ideales, incluso si perece inverosímil en un primer momento. Antes de poder saber qué cambios debes hacer, es importante saber por qué y a dónde quieres que te lleven.

3. No lo hagas solo

Comprométete. Pídele a un amigo, cónyuge o compañero de trabajo que te ayude a crear algunos límites que hagan honor a tus valores, relaciones y compromisos. Cuando cruces esos límites, necesitas que haya una consecuencia, incluso si es sólo una amiga preguntándote: «¿Estás seguro de que quieres hacer eso?» Este tipo de recordatorios pueden darnos el espacio para hacer una pausa y reflexionar sobre nuestras intenciones.

Eso puede parecer pequeño, pero a menudo es bastante; demasiadas de nuestras decisiones se toman mitad-consciente o inconscientemente, y antes de darnos cuenta, ya son rutinas establecidas. Es fácil olvidar que cada acción tiene una consecuencia; pero también es bastante fácil recordártelo.

4. Considera tu llamado

Cuando estás en medio de un ocupado y estresante día, pregúntate: «¿Esto es realmente a lo que estoy destinado a hacer?» Por supuesto, cada trabajo tiene sus contras. Pero si estás semanas y meses haciendo cosas sólo por pura obligación, entonces puede ser momento de considerar algunos cambios.

La idea de que debemos perseguir nuestras pasiones o ir tras el trabajo de nuestros sueños pasó de moda en algunos sectores. Pero en mi libro The Art of Work, comparto porque a veces no tenemos que renunciar a nuestros trabajos para descubrir nuestro propósito.

A menudo, sólo necesitamos encontrar una manera de girar en dirección a un trabajo con más propósito. A cada uno de nosotros sólo se nos da un determinado número de días en la tierra, y pasan más rápido de lo que pensamos. Intentemos no gastarlos en cosas que no importan realmente.

Al principio, hacer esto puede ser algo soberbio; mirar realmente tu horario y hacerte estas preguntas difíciles. Incluso puede conducir a un sentimiento de vergüenza por en donde has estado gastando tus horas más preciadas del día. Pero sólo porque los valores que estás practicando ahora no son los mismos que te gustarían priorizar no quiere decir que no puedan cambiar. De hecho, ser honesto sobre ellos es la única manera en que pueden cambiar.

Bebo mucha Coca-Cola de dieta: dos litros al día, casi seis latas. No me enorgullece el hábito, pero en verdad me gusta el sabor de la Coca-Cola de dieta.

Como soy un economista que cuida su dinero, sé que si cambiara a una marca genérica ahorraría dinero, no solo en una compra, sino a diario, a la semana y en los años que están por venir. No obstante, solo bebo Coca-Cola de dieta. Ni siquiera he probado un refresco genérico.

¿Por qué no? Claro que lo he pensado. Y me digo que los dólares involucrados en realidad son intrascendentes, que soy feliz con lo que ya estoy bebiendo y que puedo darme el gusto de ser pasivo sobre esta pequeña extravagancia.

Sin embargo, es evidente que estoy cometiendo un error, uno que revela una tendencia más profunda al momento de tomar decisiones y cuyo costo acumulativo es considerable: como la mayoría de las personas, he realizado relativamente pocos experimentos en mi vida personal, tanto en asuntos pequeños como en grandes.

Cuando se toma la misma decisión una y otra vez, la desventaja de probar algo diferente es reducida e inalterable —que un refresco sea poco atractivo—, mientras que los beneficios potenciales son desproporcionadamente grandes. Un estudio estimó que 47 por ciento de los comportamientos humanos son de este tipo habitual.

No obstante, muchas personas insisten en comprar productos de marca, aun cuando están disponibles los equivalentes genéricos. Estas decisiones son dignas de atención en el caso de los medicamentos, pues los genéricos y las opciones de marca tienen el mismo equivalente químico. ¿Por qué seguir comprando una aspirina de marca si el mismo compuesto químico está a poca distancia y a un precio más bajo? Los científicos ya han verificado que las dos formas de aspirinas son idénticas. Podríamos presumir que un pequeño experimento personal te va a garantizar que el genérico tiene el mismo efecto.

Nuestro fracaso común para experimentar va mucho más allá de los genéricos, como lo ilustra un estudio reciente. El 5 de febrero de 2014, los trabajadores del tren subterráneo de Londres estuvieron 48 horas en huelga, lo que obligó al cierre de varias estaciones. Las personas afectadas tuvieron que encontrar rutas alternas.

Cuando terminó la huelga, la mayoría de las personas volvió a sus viejos patrones. Sin embargo, una de veinte se quedó con la nueva ruta y se ahorró 6,7 minutos del que había sido un viaje promedio de 32 minutos.

Los cierres que causó la huelga obligaron a que se experimentara con rutas alternas, lo cual produjo resultados valiosos. Además, si la huelga hubiera sido más larga, es probable que se hubieran descubierto mayores mejoras.

Sin embargo, el hecho de que mucha gente necesitara una huelga para obligarse a experimentar revela las raíces profundas de una renuencia común a la experimentación. Por ejemplo, cuando pienso en mis restaurantes favoritos, los que he visitado muchas veces, es impactante qué tan pocos platillos del menú he probado. Y cuando pienso en todos los lugares para almorzar cerca de mi trabajo, me percato de que voy a los mismos lugares una y otra vez.

Los hábitos son poderosos. Seguimos con muchos de ellos porque solemos dar un énfasis excesivo al presente. Intentar algo nuevo puede ser doloroso: tal vez no me guste lo que voy a obtener y debo privarme de algo que ya disfruto. El costo es inmediato, mientras que todos los beneficios —aunque sean grandes— se disfrutarán en un futuro que se siente abstracto y distante. Por supuesto, quiero conocer otras cosas que saben bien en mi restaurante predilecto, pero hoy solo quiero mi platillo favorito.

La arrogancia también nos detiene. Tengo una gran certeza respecto de mis suposiciones sobre la calidad de mis alternativas, a pesar de que nunca las haya probado.

Finalmente, muchas de las llamadas “decisiones” no lo son en realidad. Al ir por un pasillo del supermercado, no tomo una decisión calculada sobre los refrescos. Ni siquiera hago una pausa frente a los genéricos. Actúo sin pensar: en automático tomo dos botellas de Coca-Cola de dieta cuando paso con mi carrito al lado de ellas.

Esto es así no solo en nuestras vidas personales: los ejecutivos y los legisladores no experimentan en sus trabajos y no hacerlo puede ser particularmente costoso. Por ejemplo, al momento de contratar, los ejecutivos suelen utilizar sus nociones preconcebidas de cuáles son los candidatos que son “adecuados” para ser empleados potenciales. No obstante, esas suposiciones no son nada más que eso y es raro que se les dé el escrutinio de la experimentación.

Claro que es un riesgo contratar a alguien que no parece adecuado, pero también podría demostrar que las suposiciones están equivocadas, un resultado que es especialmente valioso cuando estas sirven para que los hombres, la gente blanca o las personas con antecedentes de privilegio en materia económica o cultural tengan ventajas inherentes.

La experimentación es un acto de humildad, un reconocimiento de que simplemente no hay manera de conocer sin probar algo diferente.

Entender esa verdad es un primer paso, pero es importante darlo. Seguir con un viejo hábito es reconfortante pero, uno de estos días, tal vez, compre un refresco genérico.

mentorLa mayoría de las personas que deciden iniciar un negocio fracasan ¿por qué?

¿Cuál es la razón por la que gran parte de los emprendedores pasa su vida entera sufriendo tan solo imaginando lo adinerados que podrían ser en el futuro, pero pasan su vida totalmente frustrados?

A continuación te voy a dar los consejos que mi mentor millonario me compartió en una ocasión cambiando completamente mi manera de ver los negocios para siempre.

No soy precisamente un escritor, un columnista o un experto académico que te va a llenar la cabeza de teoría, pero tengo varios negocios funcionando en el mundo que generan al menos $300,000 dólares anuales en ventas y una riqueza neta aproximada de $5,000,000 de dólares. Por lo que te estoy hablando directamente desde la experiencia y no son cosas que me esté inventando.

Además, si algo me ha traído hasta donde estoy es precisamente relacionarme con empresarios de alto nivel, tanto para hacer negocios y asociarme, como para ser mentoreado y aprender de ellos. Y no hablo únicamente de leer libros de motivación, que está bien para comenzar, pero necesitas entrar directo al campo de juego donde los verdaderos negocios se hacen.

En una ocasión le preguntaron a uno de mis mentores (con una riqueza neta aproximada de $300 millones de dólares): «¿qué harías si tuviera la oportunidad de volver atrás? ¿Qué consejos se daría a sí mismo si estuviera comenzando todo de nuevo?»

Presta toda tu atención porque estos dos consejos vienen de experiencia pura.

1. «Piensa más en grande»

La mayoría de los emprendedores cree que decirse a sí mismo “quiero ganar un millón de dólares” es pensar en grande.

La realidad es que la diferencia principal entre los pequeños emprendedores que pasan su vida luchando y los grandes tiburones radica en el tamaño de sus pensamientos. En lugar de pensar cómo ganar tus próximos 1,000 o 10,000 dólares, piensa cómo puedes construir la próxima empresa multimillonaria que solucione el problema de millones de personas.

Como dijo Elon Musk en alguna ocasión:

El tamaño de tu ingreso dependerá del tamaño de los problemas que soluciones

Si solucionas un problema para tu comunidad, ganarás dinero, pero si solucionas un problema para la humanidad entera, te harás millonario.

Si quieres hacer grandes negocios, necesitas pensar muy en grande, relacionarte con gente grande y actuar para ganar.

Aristóteles Onassis dijo en alguna ocasión:

“Si no tuviera nada y tuviera que realizar un trabajo manual, ahorraría todo lo que pudiera para ir a los lugares donde van los hombres de dinero y ver que puedo sacar de ahí.”

2. «No a las falsas expectativas»

El segundo consejo de mi mentor fue:

“Acuérdate que el éxito es 10 veces más duro de lo que piensas. La frustración siempre proviene de no haber trabajado lo suficiente”

La mayoría de corrientes de pensamiento modernas nos dicen que para alcanzar el éxito en los negocios hay que encontrar la estrategia correcta o estar en el momento justo ya que «no vale la pena trabajar tanto cuando se puede trabajar inteligentemente”.

Aunque exista algo de razón en esto, la verdad es que la manera para construir un negocio, un éxito o una vida es simplemente haciendo que suceda y para eso necesitas trabajar probablemente mucho más de lo que pensabas.

No tengas falsas expectativas pensando que vas a ganar sin esforzarte. Hazte a la idea de que para ganar, necesitarás trabajar 10 veces más de lo que creíste.

Siguiendo estos simples consejos estarás a la cabeza de los resultados y serás responsable de todo lo que suceda en tu vida y en tu negocio.

citas1. La mayoría del estrés que tienes cuando tratas con una persona difícil no se alimenta de las palabras o las acciones de esta persona; se alimenta de tu mente que le da a sus palabras y acciones importancia.

2. Está bien estar enojado. Nunca está bien ser cruel. La rabia, el odio, el resentimiento y los celos no cambian los corazones de los demás; sólo cambia el tuyo.

3. Perdona a los demás, no porque se merezcan el perdón, sino porque tú te mereces la paz. Libérate de la carga de ser una eterna víctima.

4. Mantén una actitud positiva cuando la negatividad te rodee. Sonríe cuando otros se nieguen a hacerlo. Es una forma sencilla de hacer una diferencia en el mundo que te rodea.

5. Los chismes y los dramas termina en los oídos de una persona sabia. Se Sabio. Trata de entender antes juzgar. Usa tu criterio no como un arma para insultar a los demás, sino como una herramienta para tomar decisiones positivas que te ayuden a construir tu carácter.

6. Siempre pon el ejemplo. Trata a todos con amabilidad y respeto, incluso aquellos que son grosero contigo; no porque sean agradables, sino por que tú lo eres. Y haz tu mejor esfuerzo para estar agradecido por la gente grosera y difícil también; ya que estás te sirven como grandes recordatorios de cómo no debes ser.

7. La forma en que tratamos a las personas que están totalmente en desacuerdo con nosotros dice mucho sobre lo que aprendimos del amor, la compasión y la bondad. La vida es demasiado corta para discutir y pelear. Cuenta tus bendiciones, valorar a las personas que te importan, y aléjate del drama con la cabeza bien alta.

8. No esperes ver cambios positivos en tu vida si te rodeas constantemente con personas difíciles. El gran peligro de estar rodeado de personas negativas todo el tiempo es que empezarás a ser como ellos sin siquiera saberlo. Así que se consciente de la compañía diaria que mantiene. (Sólo porque seas amable y respetuoso con alguien, no significa que tengas que pasar tiempo extra con él.)

9. Recuerda, lo que los demás digan o hagan, y las opiniones que tengan, se basan casi enteramente en su propia auto-reflexión. No tomes las cosas personal. En vez de enojarte por las palabras de los demás, elije ser conciente y crecer más fuerte, de un modo u otro, gracias a ellos.

10. Deja que las opiniones de los demás te informen… no dejes que te limiten. No dejes que la ignorancia, el odio, el drama o la negatividad de nadie más te impidan ser la mejor persona que puedas ser. Si te descubres a ti mismo tratando constantemente de demostrar tu valía ante los demás, es porque has olvidado tu valor. Respira profundamente, y haz lo que sabes que es correcto.

11. Si realmente quieres ser feliz y estar en paz, entonces dejar de tener miedo de ser tu mismo y deja de pensar en lo que los demás piensan de ti cada segundo. No hay nada egoísta en darte el suficiente espacio para cuidar de ti mismo. No podemos dar lo que no tenemos. Experimenta la vida en tus propios términos y así les podrás dar vida a los demás.

12. Haz que sea un ritual diario trabajar duro en silencio, hacer lo que tengas que hacer, e ignorar el drama, el desánimo y la negatividad que te rodea. Deja que tu éxito sea tu ruido.

vidaAunque probablemente no existan reglas universales de la vida, a lo largo del tiempo, voy recogiendo algunas lecciones y reglas, que por experiencia propia o experiencias ajenas, casi, casi, podríamos convertirlas en universales.

Estas son 17 reglas de la vida:

1. Cuando quieras hacer algo, hazlo.

Por diversos motivos, siempre es mejor idea no comunicar tus planes. No le digas a nadie lo que vas a hacer. De esta forma, la gente verá el resultado, no tus planes.

2. La vida sin dinero, suele ser más problemática.

Es cierto que el dinero por sí solo no da la felicidad y que el dinero no puede comprar muchas cosas, pero la carencia de este “material” genera muchos problemas tanto a los que creen en él como a los que no creen en él.

Si definimos el éxito parafraseando a Tony Robbins, el éxito sería “hacer lo que quieres, cuando tú quieres, con quien quieres, cuantas veces quieras.” Y para ello no necesitas ser rico, pero sí libertad financiera.

Si quieres gastar más, gana más dinero. Como partimos de que el trabajo ocupará la mayor parte de tu vida, busca la forma de que tu trabajo sea significativo y te aporte algo más que dinero. Recuerda que lo malo del dinero es que a veces te obliga a hacer cosas que no quieres hacer.

3. Cuida los lazos familiares.

Es cierto que hay algunas excepciones, donde el consejo sería todo lo contrario: “manda al carajo a tu familia”, pero en la mayoría de los casos, con el paso del tiempo entenderemos que los lazos familiares es lo más importante que vamos a tener. Probablemente sean las únicas personas que vamos a tener de forma incondicional hasta la muerte.

Mantén feliz a tu familia: padre, madre, hermanos, hijos… probablemente sea el círculo más importante que vamos a tener en la vida.

4. Mantente feliz.

Ser felices es una elección que hacemos en la vida.

Con nuestros buenos y malos momentos, podemos elegir la felicidad, un carácter afable y alegre. Si hacemos esta elección, contagiamos nuestro entorno. Aquello que proyectamos a los demás y a nuestro entorno, es aquello que recibimos. Y esto no es energía cósmica, sino neurociencia.

5. Presta tus oídos a los consejos desinteresados.

Es cierto que no siempre podemos hacer caso de los consejos que nos dan los demás, pero es buena idea escucharlos y tenerlos en cuenta, aunque en último término la elección sea tuya.

En ocasiones, los consejos de personas ajenas a tu situación suelen ser más válidos, debido a que no hay sesgos ni están implicados en la situación. Si un consejo viene de una persona que te gana en experiencia y vivencias, tenlo siempre en cuenta, pues te puede evitar cometer muchos errores.

6. Vive en presente.

La mayoría de las preocupaciones que tenemos en la vida no tienen nada que ver con lo que nos ocurre hoy, sino con cosas que nos ocurrieron ayer o cosas que podrían ocurrirnos mañana.

Pasado y futuro son dos tiempos en los que no podemos hacer nada, y esos dos tiempos nos pueden provocar estrés y/o ansiedad. Sólo está en tus manos hacer lo que puedas hacer hoy. Si te centras únicamente en el “hoy”, puedes cambiar el mañana para mejor.

7. Sé agradecido con lo que tienes, pero progresa.

No te compares con los demás. Siempre habrá alguien que tendrá más que tú. Tampoco te centres en lo que no tienes. Agradece lo poco o mucho que tienes, y usa eso que tienes como punto de partida para continuar mejorando.

8. No esperes nada de nadie.

Las decepciones aparecen cuando tenemos expectativas que no se cumplen. La única persona que puede ayudarte a lograr cosas en la vida eres tú.

Claro que a lo largo del camino aparecerán personas que te ayudarán y te brindarán posibilidades, pero no partas con la premisa de que las personas deberían ayudarte, pues es muy probable que acabes frustrado y decepcionado, incluso con las personas que menos te esperas.

9. Mantente sano.

Mantente sano tanto física como emocionalmente.

No importa lo que hagas o lo que seas. Si cuando te miras al espejo no te gusta lo que ves, comienzan las inseguridades. Si la enfermedad entra en tu vida, se vuelve algo más de color gris. Si tu vida la controlan las adicciones, no eres el dueño de tu vida, y por lo tanto, todo comienza a ir peor.

10. Aprende a decir no.

Una de las cosas más valiosas que puede tener una persona es la capacidad de aprender a decir NO.

NO a lo que no estoy dispuesto a soportar, NO a la gente que me hace perder el tiempo y me desvía del camino correcto. NO a lo que no me apetece hacer.

Cuando adquirimos la habilidad de decir NO a todas esas muchas cosas que se merecen un NO, podemos centrarnos en esas pocas cosas que se merecen un SÍ. Recuerda que todo lo que no suma en tu vida, lo que hace es restar.

11. Deshazte de la negatividad a tu alrededor.

Si alguien tiene un problema, y podemos ayudar a esa persona, ni que decir tiene que nuestra misión debería ser hacer lo que esté en nuestra mano para ayudarle.

Ahora bien, no podemos convertirnos en psicólogos escuchando todos y cada uno de los problemas de la gente, pues no hay nadie tan fuerte en el mundo como que para eso no le afecte emocionalmente. Dentro de lo posible, intenta no hablar de cosas negativas y no permitas que otros lo hagan por defecto. Ganarás en calidad de vida.

12. Habla menos.

Por defecto se suele aconsejar nunca dominar más del 33% de una conversación.

A menudo, el hablar y hablar sin parar provoca el agotamiento en los demás. Si alguna vez has notado que hace minutos que no has parado de hablar y que los demás están muy callados, es muy probable que no es que te estén escuchando atentamente, sino que podrías haberles aburrido y por educación no te dicen “para ya, cansino”.

13. Sé honesto.

Como dice Warren Buffett, “la honestidad es un bien muy preciado; No lo esperes de gente barata”.

Al final del día, de la semana, no importa lo que tengas, cuánto ganes o lo que hagas. Si no eres una persona íntegra y con valores, vas perdiendo en la vida.

14. Establece metas.

Establecer metas en la vida es la mejor forma de asegurarse de que vas por el camino correcto. De esta forma sabes que si tus acciones no están acercando a esa meta es porque te están alejando de ella, y hay que cambiar dichas acciones.

15. No rompas promesas.

Es preferible tener la reputación de que nunca hacemos promesas a otras personas o no nos comprometemos, a hacer una promesa y no cumplirla.

En el momento que le prometes a alguien algo, debes dejarte el alma en el intento de cumplir esa promesa como si fuera lo más importante que debes hacer en tu vida. Romper promesas es la mejor forma de que nadie confíe en ti.

16. Hazlo siempre todo en tres etapas.

Preparar: elabora un plan.

Ejecutar: Si no tomas acción en el plan, no habrás hecho nada.

Terminar: Lo que se comienza se termina. Con éxito o con fracaso, pero no lo dejes a medias.

17. Ama como si nunca te hubieran lastimado.

Probablemente la regla más importante, y no solo en el amor. Ama como si nunca te hubieran lastimado y comienza con entusiasmo una nueva idea como si nunca hubieras fracasado.

No dejemos que nuestro pasado nos defina. Si hoy comienzas una relación y partes de que las anteriores te hicieron mucho daño, vas a ir con frenos en tu nueva relación y vas a provocar un mal resultado (otra vez).

Lo mismo ocurre para el tema de los negocios. Si iniciaste una idea de negocio y no salió bien, no te rindas en tu camino emprendedor y vuelve a la carga con otra idea. Recoge las lecciones que aprendiste de tu anterior fracaso, pero ve con todo como si nunca hubieras fracasado, como si no tuvieras miedo.

MiedoNuestro miedo más profundo no es el de ser inadecuados.

Nuestro miedo más profundo es el de ser poderosos más allá de toda medida.

Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que nos asusta. Nos preguntamos:

¿Quién soy yo para ser brillante, hermoso, talentoso, extraordinario?

Más bien, la pregunta a formular es: ¿Quién eres tú para no serlo?

Tu pequeñez no le sirve al mundo.

No hay nada iluminado en disminuirse para que otra gente no se sienta insegura a tu alrededor. … Seguir leyendo »

Vivir Mejor

¿Quieres una forma totalmente natural para levantar tu estado de ánimo, mejorar tu memoria y proteger tu cerebro contra el deterioro cognitivo relacionado con la edad?

Muévete.

Una abundancia de recientes investigaciones, incluyendo dos estudios publicados esta primavera, sugiere que cualquier tipo de ejercicio que eleve tu ritmo cardíaco y te haga moverte y sudar durante un período de tiempo sostenido (conocido como ejercicio aeróbico) tiene un impacto significativo y abrumadoramente beneficioso en el cerebro.

«El ejercicio aeróbico es la clave para tu cabeza, al igual que lo es para tu corazón,» escriben los autores de un reciente artículo en el blog de la Escuela de Medicina de Harvard «Mente y Humor.»

Mientras que algunos de los beneficios (como una mejora en el estado de ánimo) pueden surgir rápidamente como unos minutos en un paseo sudoroso en bicicleta, otros (como la mejora de la memoria) podrían tardar varias semanas para surgir. Eso significa que el mejor tipo de ejercicio para tu mente es cualquier ejercicio aeróbico que puedas hacer regularmente y consistentemente por lo menos 45 minutos por sesión.

Dependiendo de los beneficios que busques, puedes intentar agregar un paseo rápido o un trote a tu rutina diaria. Un estudio piloto en personas con depresión severa encontró que con tan sólo 30 minutos de caminata por 10 días consecutivos era «suficiente para producir una reducción clínicamente relevante y estadísticamente significativa en la depresión».

Los ejercicios aeróbicos también pueden ayudar a las personas que no sufren de depresión clínica a sentirse menos estresados al ayudarlos a reducir los niveles de las hormonas naturales de estrés del cuerpo, como la adrenalina y el cortisol, según un reciente estudio del Journal of Physical Therapy Science.

Si tienes más de 50 años, un estudio publicado el mes pasado en el British Journal sugiere que los mejores resultados provienen de la combinación de ejercicio aeróbico y resistencia, los cuales podrían incluir cualquier cosa desde intervalos de entrenamiento de alta intensidad, como ejercicios de 7 minutos, hasta yoga, el cual entremezcla poses de fuerza como planks y flexiones con movimientos como bailar que hacen bombear el corazón.

Otro estudio publicado el 3 de mayo proporciona algún apoyo adicional a esa investigación, encontrando que en adultos de 60-88 años, caminar durante 30 minutos cuatro días a la semana durante 12 semanas pareciera que fortalece la conectividad en una región del cerebro donde las conexiones debilitadas se han relacionado con las pérdidas de memoria.

Los investigadores todavía no están seguros de por qué este tipo de ejercicio parece proporcionar un impulso al cerebro, pero los estudios sugieren que tiene que ver con el aumento del flujo sanguíneo, que proporciona a nuestras mentes energía fresca y oxígeno.

Y un estudio reciente en mujeres mayores que mostraron síntomas potenciales de demencia encontró que el ejercicio aeróbico se relacionaba con un aumento en el tamaño del hipocampo, un área cerebral involucrada en el aprendizaje y la memoria.

Joe Northey, autor principal del estudio británico y científico del ejercicio en la Universidad de Canberra, dice que su investigación sugiere que cualquier persona en buena salud que tenga más de 50 años debe hacer de 45 minutos a una hora de ejercicio aeróbico «tantos días de la semana como sea factible.»

Estuve sentada la semana pasada con un amigo para limoncillo y té de jengibre, porque así es como rodamos en Melbourne.

Mi amigo me estaba contando los desafíos de su vida reciente y por qué había dejado de responder a los mensajes de todos.

Iré al grano: él se quedó atrapado en la rutina diaria.

Tu vida no es esta

Despertar
Desayunar
Ir al trabajo
Almorzar
Ir a casa
Preguntarle a tu conyugue cómo estuvo tu día
Jugar con niños (si los tienes)
Esperar el fin de semana
Acostarte
Enjuagarte la cara y repetir

Si así es tu vida, es probable que tengas desafíos. No porque estas actividades diarias sean un problema, sino porque hay mucho más en la vida.

Cuando todos los días son iguales y no sabes por qué, te pierdes.

¿Qué quiero decir por perdido?

Vuelves a las viejas formas. En el caso de mi amigo, sus problemas de salud mental comenzaron de nuevo. Él comenzó a sentir lástima por sí mismo. Él perdió su camino.

Para mí, perderse parece volver a un estado de negatividad. Un estado donde el mundo está en mi contra y todo se siente imposible.

Tu vida puede ser diferente si lo eliges

Esto no es hipérbole Tu vida puede ser diferente.

¿Cómo?

Al no quedar atrapado en la rutina diaria. La forma en que haces esto es estando presente. Nota ahora mismo en lugar de mirar hacia abajo a tu teléfono.

También puedes romper tu rutina. No hagas lo mismo todos los días. Agrega algunos pequeños giros y vueltas a cómo hacer las cosas.

Tu vida no tiene que ser aburrida y llena de rutinas. Los hábitos son buenos para tener siempre y cuando no se conviertan en el 99.9% de tu día. Tener nada más que hábitos elimina la variedad de tu día.

Terminas pensando de la misma manera día tras día. Esto te impide ver las infinitas oportunidades que están disponibles para ti si solo puedes verlas.

Tiene que haber un significado

No importa cuán grande o cuán pequeño, el significado te da una razón para despertarte fuera de simplemente seguir una rutina predefinida.

Mi amigo que estaba pasando por problemas la semana pasada no tenía un significado. Había olvidado por qué vino a trabajar. Para sacudir su realidad, le conté sobre el día anterior en el que me ofrecí como voluntario en el albergue local para personas sin hogar.

Él me preguntó por qué lo hice.

Le dije “te saca de la cabeza”. Te hace pensar y sentirte completamente diferente. Dejas de sentir lástima por ti mismo. Te recuerda lo que es tener un significado. “

Cometemos el error de pensar que la vida de todos es perfecta, excepto la nuestra

“Me sale esto todo el tiempo. La gente piensa que vivo un estilo de vida de blog de rockstar lleno de almuerzos gratis, saludos interminables, sonrisas y oportunidades. La realidad no podría estar más lejos de esta idea falsa”

Tengo las mismas batallas y desafíos. Me quedo atrapado en las rutinas también. A veces persigo la productividad sobre el significado también.

Nadie tiene una escalera de días perfectos donde todas sus esperanzas y sueños se hacen realidad. El rechazo, los golpes en la cara y la decepción nos afectan a todos.

La forma de elegir la buena vida es reconocer y avanzar en las partes difíciles de la vida.

Por más que lo intento, algunos días solo apestan. Algunos días no tengo ganas de escribir o mi carrera está en el basurero.

La única diferencia es lo que eliges.

Para mí, elijo seguir avanzando. Elijo el optimismo incluso cuando nada tiene sentido y todas las fichas se acumulan en mi contra.

No hay ningún truco secreto aparte de elegir no conformarse con una vida de rutina y una que no contenga variedad.

Tienes que hacer esa elección. Esa es la diferencia.

La vida que quieres es tu elección. No está hecho para ti.

Elige cambiar las cosas.

motivaranNadie puede negar que los emprendedores necesitan una dosis diaria de motivación y definitivamente, una de las maneras para subirte el ánimo es leer citas estimulantes.

En estos momentos me encuentro viviendo el sueño emprendedor y trabajo de 10 a 13 horas diario, por lo que necesito motivación constante para seguir.

Aquí 30 frases que me ayudan a conquistarlo todo diario. A mí me gusta imprimirlas y pegarlas cerca de donde esté. ¡Disfrútalo!

1. Sobre conformarte

“Si no estás dispuesto a arriesgar lo de siempre, tendrás que conformarte con lo ordinario” – Jim Rohn

2. Para regresar a la vida

“No te preguntes a ti mismo qué es lo que el mundo necesita. Pregúntate qué es lo que te hace sentir vivo y hazlo. Lo que la gente necesita es vivir” – Howard Thurman

3. Resistencia

“No es el peso lo que te destruye, sino la manera en que lo cargas” – Lou Holtz

4. Oportunidad

“Las oportunidades no pasan, tú las haces” – Chris Grosser

5. Lo posible e imposible

“Nada es imposible, la misma palabra lo dice “I’m possible” – Audrey Hepburn

6. Empezar

“La mejor manera para empezar es callándote y empezar a hacer” – Walt Disney

7. Miedo

“Muchos de nosotros no estamos viviendo nuestros sueños porque estamos viviendo nuestros miedos” – Les Brown

8. Entusiasmo

“El éxito es caminar de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo» – Winston Churchill

9. Tomar acción

“¿Quieres saber quién eres? No preguntes y actúa. La acción te definirá” – Thomas Jefferson

10. Arriesgarse

“No tengo miedo de morirme, tengo que miedo de no intentarlo” – Jay Z

11. Hacer la diferencia

“He aprendido que la gente olvidará lo que dices y lo que hagas, pero jamás olvidará cómo los hiciste sentir” – Maya Angelou

12. Seguir adelante

“No dejes que el ayer te quite mucho tiempo de hoy” – Will Rogers

14. Sacrificio

«Siempre que ves a una persona exitosa sólo percibes la gloria pública, nunca los sacrificios privados que tuvo que pasar para alcanzarla” – Vaibhav Shah

15. Sobre tu empresa

“Aléjate de la gente que minimiza tus ambiciones. Las personas pequeñas siempre hacen eso, en cambio, son las grandes las que te hacen sentir que tú también puedes llegar a serlo” – Mark Twain

16. Estar bien

“Nada en el mundo está completamente mal. Incluso un reloj roto marca bien dos veces al día” – Paulo Coelho

18. Mentalidad

“Si piensas que puedes o que no puedes, estás en lo correcto” – Henry Ford

19. Mantenerse fuerte

“No se trata de cuantas veces te tiraron, se trata de cuantas veces te levantaste” – Vince Lombardi

20. Deseo

“El deseo es la llave de la motivación, pero es la determinación y el compromiso en una incesante búsqueda de tu meta –compromiso a la excelencia– lo que te hará llegar al éxito que buscas” – Mario Andretti

21. Éxito verdadero

“Intenta no ser una persona de éxito, mejor sé alguien de valor” – Albert Einstein

22. Autoestima

“Antes de ganar tienes que creer que vales la pena” – Mike Ditka

23. Mantenerte motivado

“La motivación no es permanente. Tampoco la ducha, pero es algo que tienes que hacer de manera regular” – Zig Ziglar

24. La verdadera riqueza

“Si buscas lo que tienes en la vida, vas a tener más. Si buscas lo que no tienes, nunca tendrás suficiente” – Oprah Winfrey

25. Trabajo que vale la pena

“Si estás trabajando en algo que realmente te importa, no vas a necesitar que te empujen. Tu visión es la que lo hará” – Steve Jobs

26. Persistencia

“Nada en el mundo puede tomar el lugar de la persistencia. Ni el talento; no hay nada más común que hombres no exitosos con talento. Los genios tampoco; los genios sin premio es casi un proverbio. La educación menos, el mundo está lleno de educados abandonados.

La persistencia y determinación son omnipotentes. El slogan ‘Press on’ ha resuelto y resolverá siempre problemas de la raza humana”

27. Conversación

«Las mentes grandes discuten ideas, las medianas eventos y las pequeñas personas” – Eleanor Roosevelt

28. Ajustarse

“No puedo cambiar la dirección del viento, pero sí puedo ajustar las velas para llegar a mi destino” – Jimmy Dean

29. Cambiar el mundo

“La gente que está lo suficientemente loca como para creer que puede cambiar el mundo es la misma que lo logra” – Rob Siltanen

30. No rendirse

«Yo no he fallado, sólo encontré 10,000 maneras que no funcionan” – Thomas A. Edison

Muchas veces, llegamos tarde al trabajo y culpamos al señor del bus porque pasó tarde, a la señora que no nos tuvo la camisa planchada, al agua porque no había, a que no hubo tiempo para empacar los papeles en la valija.

Culpamos a los amigos porque nos inducen a la droga, al licor, a llegar tarde a casa o a faltar con los compromisos.

Culpamos a los hijos, porque había que dejarlos en el colegio y se levantaron tarde, no tenían los uniformes en orden, no habían hecho las tareas. Si son universitarios, porque nos pidieron que los lleváramos.

Culpamos a los vecinos, porque nos llamaron a arreglar algo que se les dañó, nos invitaron a tomar un café, nos sentamos a conversar con ellos.

Si estamos en la empresa, culpamos a los compañeros porque no tuvimos a tiempo unos documentos, no nos pasaron un informe y el jefe se indispuso. Salieron y no llegaron en el momento preciso.

Siempre buscamos una excusa, una disculpa, un pretexto y culpamos a todos quienes nos rodean o a los objetos, pero nunca decimos que somos nosotros quienes cometemos los errores o quienes fallamos.

Es muy fácil culpar a los demás, decir que fueron otros, pero nunca, nosotros. Somos inocentes siempre. Jamás decimos “yo tengo la culpa”, porque nos enseñamos a justificarnos con los demás.

Cuando todo sale muy bien, cuando llegamos temprano a una cita, reunión o a la empresa, somos nosotros, somos los mejores, somos los cumplidos, pero cuando fallamos, son otros quienes cometen errores.

Nunca aprendemos. Si vamos a una reunión, esta no comienza hasta cuando lleguen todos los que faltan o en el peor de los casos, quien la preside. Y si llega demasiado tarde, culpa al conductor, al trancón, al chofer del bus, a muchos más, pero él se siente muy bien. Y aprendemos de él, del jefe. “Si llega tarde el jefe, para qué voy a llegar temprano la próxima vez”, pensamos.

No argumentemos diciendo que otros son los culpables de nuestras fallas. Si no llegamos a tiempo, si caemos y no nos levantamos, no son los demás, somos nosotros.

Cambiemos el esquema y seamos puntuales, creativos, innovadores. No nos dejemos llevar por el “yo soy así” o por otras frases con las cuales nos defendemos y disculpamos nuestras fallas. Aceptemos los errores, evolucionemos y dejemos de culpar a los demás o a lo que nos sucede

Como dice la canción de Tony Vega:

“Porque he andado los caminos y conozco el desafío

comprobé que todo pasa porque tiene una razón.

Cuando a veces nos cegamos fue que no quisimos ver

y el porqué de equivocarnos casi siempre es aprender.

Como locos damos vueltas en la rueda de la vida

sin siquiera darnos cuenta que uno mismo es quien la gira

Uno mismo se enreda, uno mismo se ordena

Uno mismo se une, uno mismo se eleva

Uno mismo se encierra y se corta las alas

Uno mismo se enferma, uno mismo se sana

Uno mismo se odia, uno mismo se ama

Sólo muy de vez en cuando descubrimos la verdad

cada vez es más difícil arrancar un antifaz

nos volvemos marionetas en las manos del destino

por temor a confrontarnos ser muñecos preferimos

Uno mismo se aleja, uno mismo regresa

Uno mismo se pierde, uno mismo se encuentra

Uno mismo es su suerte y más allá de la muerte

Uno mismo es la niebla, uno mismo es la llama

Uno mismo se enciende o uno mismo se apaga.

Uno mismo se pierde, uno mismo regresa

La vida nos ofrece a todos escoger entre dos sendas

Uno mismo se pierde, uno mismo regresa

Tú decides si escoges la mala,

tú decides si escoges la buena

Uno mismo se pierde, uno mismo regresa

Somos como la llama

uno mismo se enciende, uno mismo se apaga.

Uno mismo se pierde, uno mismo regresa

Somos responsables de nuestra felicidad

que uno mismo comienza

Uno mismo se pierde, uno mismo regresa

Después de andar esos caminos,

uno mismo se odia o uno mismo se ama”

 

 

 

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