Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"
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Los mejores consejos para crecer como persona

Alguna vez te has detenido a pensar ¿quién es mi verdadero rival?, ¿quién es aquel que todo el tiempo me está retando?

Siempre vamos avanzando por la vida y el camino sin verdaderamente hacer una pausa y revisar, ¿con quién compito? e inclusive solemos pensar que nuestra competencia es externa, y que el mundo es una jungla donde mi triunfo depende de la derrota del otro.

El concepto de la supervivencia del más fuerte y más hábil ha llevado a un vacío existencial a la humanidad, la jungla de los negocios, como suele ser llamada, no es más que una “ilusión” una “realidad aparente”, la cual solo existe en la mente de las personas y está basado en la “conciencia de escasez”.

Comúnmente, las personas creen que vivimos en un mundo de recursos limitados, donde estamos a expensas de lo que el 5% de la humanidad, quienes controlan el 90% de los recursos” están dispuestos a darnos en forma de gratificación o recompensa por algún servicio dado.

Incluso aún más en el fondo tenemos el pensamiento de la “súper escasez” enfatizados en aquellos que creen que los recursos son tan limitados que deben ser arrancados de quien los tienen.

Este tipo de pensamiento está basado en el “Miedo”, si aún sea el delincuente más temido, su actuar está basado en el miedo, pues su miedo parte de la creencia de que para el obtener lo que necesita debe quitárselo a los demás, pues para yo tener los demás deben perder.

Su rival le dice: “No hay suficiente para todos, debemos quitarle lo que tiene y así tendremos lo que necesitamos y más por si alguien más nos lo quiere quitar podamos defendernos”.

Como podrás observar con lo anterior, nuestro rival somos nosotros mismos, es la versión que creamos de la interpretación que damos a lo que nuestra visión alcanza a observar.

Nuestra realidad no es más allá que la interpretación que queremos darle a las cosas, si nuestro rango de visión es limitada en espacio, solo vemos un espectro de colores y tenemos limitada la capacidad de visión a partir de un determinado tamaño, ¿cómo podemos llamar a lo que vemos e interpretamos de esto “realidad”?.

Nuestra porción de víctima, mezclada con miedo, más ansiedad, más frustraciones mal atendidas y una pizca de rencor, han dado vida a una versión de nuestra consciencia que gusta de hacernos creer que lo que interpretamos es la realidad, y da origen a un pensamiento nuestro al que denominaremos “Rival”

¿Por qué llamarlo así?, fácil, esta porción de nuestra consciencia compite con nuestra porción de abundancia, que entiende que en el mundo existe oportunidad para todos y lo básico siempre es encontrar la forma de experimentar los sucesos con una pasión por la vida e interpretarlos con un gran parque de diversiones.

Donde debemos aceptar el rol que me toca jugar, hacerlo con una gran compromiso y responsabilidad, sin dejar de lado que si no me gusta no me quejaré, pero siempre estaré alerta para cambiar con “con un compañero” al que le guste y negociar con otro para yo tener un rol más importante y que me guste más, ¿te sonó conocido?, te preguntas, ¿dónde he visto ese modelo de enfoque?, por supuesto, en los niños.

No existe un policía más comprometido con el orden y la justicia que Lalito cuando esta con sus amigos en el parque jugando a Policías y Ladrones, no hay una cajera más responsable, contenta de atender a sus clientes, siempre deseándoles un muy buen día que Fátima cuando juega al supermercado.

Pero ¿a dónde se fue esa pasión y amor por la vida?, porque ahora nos topamos con un Raúl que siempre te pide para el refresco o una Laura que ni siquiera te voltea a ver a la cara mientras te recita una letanía que alguien le dijo a una corporación le dijo que era infalible para tener al cliente feliz.

¿Quién podrá haber hecho esto? desaparecer así “derrepente” la alegría de las personas, la pasión por lo que hacen, el apreciar lo maravilloso que tiene la vida, pues eso mi querido amigo lo has hecho tú mismo, o nosotros mismos con nuestra vida, al ponerle el estigma de “un niño es un irresponsable”, por lo que, ese lo mezclamos con “si piensa como niño es un irresponsable”, sin olvidarnos del “si se divierta en lo que haces es que toma las cosas como un juego por lo que es un irresponsable”.

Evidentemente existe una gran diferencia entre divertirte haciendo lo que tienes que no hacer lo que tienes que hacer por divertirte, son cosas totalmente diferentes, y lógicamente una refleja un status de irresponsabilidad, mientras la primera refleja un estado de disfrutar tus responsabilidades.

Pero nuestra programación cerebral, formada tras varios años de paradigmas, traumas, sentimientos de derrota y rencores, lo transforma en que la vida es de sacrificios y uno siempre debe sacrificar “algo” para obtener lo que tiene, y famoso y mexicanísimo ” de que me arruine yo a que se arruine mi tía, que me perdone mi tía”.

Mi estimado lector, esa es precisamente la parte que es necesario cambiar para poder progresar, el universo es tan perfecto que coloca recursos para todos, siempre que exista un rico y un pobre, hay prosperidad, solo es cuestión de buscarla.

Porque si habláramos de un ambiente donde solo existieran pobres, en ese caso, si podríamos hablar de un lugar donde no existen recursos, pero habiendo 1 sola persona con rica, es porque existen los medios y esta persona supo aprovecharlos, pero nuestro rival nos dice que el rico se aprovecha del pobre, y que el recurso es limitado porque para que alguien gane debe haber siempre un derrotado.

O peor aún, como señalamos antes, en caso extremos de miedo, nos dice que no hay recurso y si queremos tener recurso hay que quitárselo a los demás.

Como hemos visto en este blog, tú rival no está en el externo, es esa voz que imita ser nuestra voz interior nos seduce para que adoptemos papel de víctima o de sufrir en la vida, en apariencia pero realmente solo en apariencia, es el más “cómodo” porque implica “no decidir” así como “no hacer nada”, o nos convirtamos en un “Robín Hood” de nuestros intereses.

Las decisiones siempre deben ser tomadas, y solo lo haces tú, porque hasta no hacer nada es una decisión, prepárate para enfrentarte a tú rival, siempre debes estar listo para tomar decisiones conscientemente, porque si no la vida se encargará de seguir el camino que trazas inconscientemente.

Vivir MejorSi estás constantemente preguntándote a dónde va tu dinero, considera cuánto te cuestan tus hábitos diarios.

¿Dejas de $10 a $15 en comidas rápidas y casuales todos los días? ¿Eres rápido para comprar algo que realmente no necesitas? ¿Haces compras para mantenerte en el mismo nivel de lujo que tus amigos?

Estos hábitos aparentemente pequeños, y muchos más, podrían evitar que ahorres cientos, incluso miles, de dólares al año.

Nos dirigimos a los hilos de Quora, “¿Qué hábito te ahorró la mayor cantidad de dinero?” Y “¿Qué cambios de estilo de vida ahorran dinero?” para separar las mejores (y más fáciles) maneras en que las personas ahorran dinero todos los días.

Aprende la diferencia entre ahorrar un dólar y ahorrar un porcentaje.

Jaap Weel escribió:

“Recuerda que ahorrar 5% en un artículo de $10,000 no es como ahorrar 5% en un artículo de $10. Pero para procesar problemas de decisión a diferentes escalas, el cerebro tiende a normalizar las cosas para que los dos casos parezcan similares.

“Desde que estudié economía del comportamiento, comencé a gastar menos tiempo preocupándome por ahorrar 20 centavos en espaguetis, pero pasé mucho tiempo pensando en qué coche comprar y asegurándome de tener un buen trato por él. Puedes comprar un montón de spaghetti con el descuento de $4000 en un coche, y sin embargo, veo a las personas pasar mucho más tiempo recortando cupones del supermercado que considerando si podría mudarse a un departamento más barato, conducir un coche más barato, etc.”

Hazlo tu mismo.

Betsy Megas escribió:

“Me gusta el reto de aprender nuevas habilidades y la satisfacción de realizar tareas. Entre las cosas en las que me he vuelto bastante buena: plomería básica, pintura interior, costura, mantenimiento de bicicletas, hornear, cocinar. Todavía estoy trabajando en jardinería, Y creo que me gustaría aprender y mejorar las habilidades básicas de construcción (me gustaría construir una cubierta o patio y reparar algunas vallas) y tal vez aprender sobre como armar una PC.

Aquí de nuevo, lo veo como un entretenimiento y evitación de gastos. Ocasionalmente también hago ejercicio.”

Practica la gratificación retrasada.

Angela Recruiter escribió:

“Cuando estás haciendo las compras y tu corazón late cuando ves el producto xyz, y crees que es amor a primera vista… ESPERA. Anótalo, márcalo. Vuelve unas horas más tarde, luego un día después, días después y mide, cada vez, si tu nivel de intereses permanece igual, declina, etc.

Nunca compres por impulso. Duerme. Pregúntate: ¿Crees que te hará feliz un mes después de que lo compres? ¿Unos meses después? ¿Un año? ¿Años?”

Haz un poco de matemáticas mientras compras.

Raghav Mishra escribió:

“Cada vez que estoy fuera comprando algo, trato de calcular cuánto esa cantidad de dinero crecería en 5 años a una tasa del 10% anual. Eso es poco más de 60% en retornos.

“Por ejemplo, si comprara algo de 1.000 dólares, me preguntaría: ¿Quiero esto ahora, o preferiría tener 1.600 dólares en cinco años?

“Dependiendo de en qué estoy planeando gastar los $ 1.000 (Una guitarra con las especificaciones que necesito o un teléfono con las especificaciones que no necesito) elijo comprarlo o dejarlo.

“Normalmente, este enfoque resultó en mi ahorrando un motón de dinero.”

No sobre-gastes en estatus ni atractivo.

Terrence Yang escribió:

“Reduce tus salidas con amigos derrochadores que hacen cosas lujosas que realmente no disfrutas. Si te gusta esquiar, ve. Pero no tienes que ir a Aspen durante la semana de Navidad y quedarte en el St. Regis.

“Ve en temporada baja, ve por menos días, y permanece en algún lugar más barato; tal vez en Starwoods. Y si eres un verdadero esquiador, no deberías estar buscando jacuzzis. Deberías estar esquiando y escalando Alleve. Y deberías estar demasiado cansado como para preocuparte en donde vas a permanecer. Quédate en un motel barato. Ah, y ve a Alta. No vayas a Aspen.”

Realiza un seguimiento de tus gastos y configura los pagos automáticos.

Colin Cahill escribió:

“Asegúrate de revisar las cuentas de cheques y ahorros que tenga en tu home banking, así como por cada tarjeta de crédito, préstamo e inversión.

“Una vez que estés haciendo home banking de cada una de tus cuentas, configúralos para realizar pagos automáticos. Muchos bancos te permiten pagar facturas automáticamente, tanto a empresas como a particulares. Aprovecha esto; es gratis y no requiere de casi ningún esfuerzo. Con Bank of America, mi casero recibe automáticamente un cheque de Bill Pay el 27 de cada mes, unos días antes del primero, y así nunca tengo que pensar mi alquiler.”

Me encanta la frase que dice “¿Tomas algo para ser feliz? Sí, tomo decisiones.”

La toma de decisiones implica elegir y son, precisamente, nuestras elecciones diarias lo que van haciendo nuestra vida.

Lo que eres hoy, lo que tienes, con quien estás y lo que estás viviendo son producto de tus decisiones y elecciones de ayer.

¿Eres feliz? ¿Te gusta tu vida? ¿Elegiste tú? ¿Dejaste que otros eligieran por ti? ¿Te gustaría cambiar tu vida? Preguntas difíciles ¿verdad?

El pasado no lo podemos cambiar y del presente quizá algunas cosas no, pero otras estoy segura de que sí. Son estos cambios lo que te traerá un futuro mejor. ¿No es en lo que todos pensamos, en un futuro mejor que nunca llega? No es cuestión de esperarlo, se trata de crearlo.

Ese futuro mejor no llega porque no actuamos en el presente, el futuro no se fabrica por azar o por suerte. Empieza a hacer cambios hoy y créate un futuro mejor. Un día será un presente que te permitirá seguir construyendo mejores futuros.

Todo es cuestión de decidir hacer cambios.

¿Qué cambios son esos?

Haz un repaso de tu vida y observa lo que no te gusta, lo que puedes cambiar, lo que puedes eliminar, lo que puedes mejorar y empieza por algo, aunque sea pequeño.

Cuando empieces a ver resultados, te animarás a seguir haciendo cambios. Cuidado, porque es adictivo y contagioso.

Seguro que conoces a alguien a quien has visto hacer un giro en su vida. La primera pregunta que le haces es ¿qué has hecho para estar tan bien? Y las posibles repuestas: cambié de trabajo, me separé, empecé a hacer deporte, me casé… o eliminé de mi vida lo que no me dejaba ser feliz. Cada uno tendrá sus propios frenos.

Si haces cambios ¿será tu vida un remanso de paz y felicidad? No, rotundamente no. La vida es una continua toma de decisiones y elecciones que conllevan miedo, inseguridad, incertidumbre. Y esto es lo que no nos gusta porque supone un esfuerzo, pero todo tiene un precio.

Es por eso que la felicidad es una elección, es una decisión. No se compra, no se vende, no se aprende, no está en los libros.

Hay elecciones que te ayudarán a estar mejor, sea como sea tu vida.

Elije tu actitud.

Es la actitud la que dicta tus pensamientos, estos tus decisiones y como consecuencia tus resultados.

En cada situación del día puedes elegir cómo reaccionar. No siempre lo hacemos de la mejor manera, pero con la práctica el tiempo entre la elección y la reacción se hace más largo. Sentirás que eres tú quien domina, no tu mente.

Elije tus hábitos.

Todos tenemos hábitos que no nos ayudan a estar mejor. Si empiezas por uno de ellos y “decides” comprometerte a cambiarlo, el resultado será positivo “impepinablemente”. ¿Qué hábito vas a cambiar?

De la misma manera puedes incorporar nuevos buenos hábitos que sabes que sólo te traerán beneficios. ¿Cuál será el primero?

Elije tu compañía.

Huye de las personas negativas, de las quejicas, de aquellas que sólo buscan aprovecharse de los demás, de las que están al tanto de la última mala noticia.

No podemos evitar que nos hagan daño la primera vez, pero seguir cerca es una elección tuya.

Elije un tiempo para ti.

Pensar en ti, tener tu tiempo, tu espacio y tu libertad no es ser egoísta. Es una necesidad. Para estar bien, lo primero es cuidarte física, mentalmente y espiritualmente.

Elije tus pensamientos.

Quizá estés pensando que es fácil decirlo. Y te doy la razón, es fácil decirlo y difícil hacerlo. Pero si no empiezas, más difícil será que todo vaya mejor.

Gracias a que todo esto no es nada fácil, yo tengo trabajo… y tú también. Así que no le des más vueltas, no hay atajos para llegar a la felicidad. Has de empezar trabajando en ti y ese es el trabajo más difícil, pero el mejor remunerado.

¡Empieza tomando decisiones!

No se por que, pero los que crecemos en América Latina crecemos con este complejo donde creemos que las personas en países desarrollados son mejores que nosotros y que por tanto no somos capaces de hacer cosas igual de increíbles o más.

La realidad es que nadie es mejor que tú ni puede hacerlo mejor que tú porque cada uno de nosotros está recorriendo su propio camino con sus propias circunstancias y sus propias metas y aspiraciones. La realidad es que todos tenemos nuestras fortalezas y debilidades y cuando nos comparamos con otros, nos comparamos con la portada que presentan pero no sabemos como son sus circunstancias a puerta cerrada.

Debemos olvidar lo que los demás están haciendo o logrando y enfocarnos en nosotros mismos, en romper nuestros propios limites y en ser mejores cada día, semana, mes u año.

Todos podemos ser increíbles… porque cualquiera puede servir. No tienes que tener un título universitario para servir. Solo debes tener un corazón lleno de gracia y un alma generada por el amor.” Martin Luther King Jr.

Cualquiera de nosotros tiene el potencial para agregar valor a los demás y a este mundo, es cuestión de aprender a usar nuestras fortalezas. Y para esto, hay tres puntos claves que menciona Jeduan:

Necesitas ganas de aprender

Nadie nace sabiendo de todo, debemos estar abiertos a aprender nuevas cosas constantemente y a seguir mejorando nuestras habilidades continuamente.

Si quieres ser un experto y uno de los mejores en tu industria entonces debes aprender constantemente, no simplemente cuando vayas a la universidad por un título sino todos los días o semanas.

La buena noticia es que la internet está llena de recursos tanto gratuitos como pagos que nos permiten seguir aprendiendo a diario ya sea a través de un canal de youtube, a través de libros digitales (como alternativa pueden ser libros físicos en la biblioteca de tu ciudad) o blogs, a través de podcast o audiolibros (mientras vas camino a la oficina) o incluso de cursos en línea que nos dan la facilidad de aprender en el tiempo y momento que tengamos disponibles.

Necesitas practicar

La única forma de volverte bueno en algo es intentando. Y todos somos lo suficientemente buenos para intentar cualquier cosa y eso es lo importante porque cada logro conseguido viene de un intento por hacer algo.

Siempre hay algo pequeño que puedes hacer para acercarte a tus objetivos o a la vida que deseas, no importa cuan pequeños sean los pasos que des mientras sean en la dirección correcta. Si quieres ser exitoso, debes tomar acción. Debes entender que tomar acción es el puente que conecta lo que quieres con tu realidad.

La mayoría de gente no toma suficiente acción y por tanto no producen los resultados que desean.

• Si quieres ser un gran vendedor, intenta vender a diario y aprende sobre vender constantemente.

• Si quieres ser un gran escritor, intenta escribir a diario y aprende sobre escribir constantemente.

• Si quieres ser un gran inversor, intenta investigar oportunidades de inversión diariamente y aprende sobre invertir constantemente.

Ya entiendes la idea, ¿no? Si quieres hacer algo entonces intenta hacerlo a diario y aprende constantemente tanto la teoría como la forma en que otros la han puesto en práctica.

Necesitas creer en ti mismo

¿Realmente crees que alcanzar tus sueños es posible?

Si no lo crees entonces no intentarás alcanzarlos… creer que es posible es el primer paso para alcanzar el éxito. La clave está en que si crees que es posible hacer algo y realmente quieres lograrlo entonces tomarás acción y darás lo mejor de ti para conseguirlo.

Algunos tips para trabajar en esto que me han funcionado son:

• Mantén las metas más inalcanzables a largo plazo y plantea metas más pequeñas que te ayuden a acercarte a la más grande en el corto plazo.

Por ejemplo, si tu meta es correr una maratón entonces a corto plazo primero colócate la meta de completar 5 kilómetros trotando, luego de hacer una carrera de 10k y así vas aumentando la distancia hasta llegar a la maratón.

De esta forma, a medida que vas alcanzando las metas más pequeñas, tu confianza en tus habilidades irá creciendo poco a poco haciendo posible que creas que serás capaz de completar la meta más grande.

• Trabaja en ti mismo(a) constantemente: tu auto-estima, tu confianza en tus habilidades, tu valor y amor propio.

Hazte responsable por tu propia vida y deja de culpar a los demás por tus circunstancia. Esto te enseñará a pensar por ti mismo(a) y usar tu intuición para plantear tus estrategias y tácticas para alcanzar tus metas.

• Estudia como otras personas exitosas han alcanzado lo que tú quieres lograr.

Aprende la forma en que lo hicieron posible. Busca especialmente personas con circunstancias similares a las tuyas cuando empezaron o personas con valores similares a los tuyos que han recorrido el camino que quieres recorrer.

En conclusión, todos tenemos el potencial de ser exitosos en lo que nos propongamos si estamos 100% comprometidos con nuestra meta.

Mucho se habla de que para hacer empresa hay que nacer rico o con dinero, basado en la premisa de que una vez que se tiene dinero es más o menos fácil hacer más dinero. Pero cuando no se tiene dinero para convertirlo en el capital inicial de tu idea de negocio ¿Cómo se hace?

Podemos revisar muchas historias, de hombres y mujeres que, con una gran determinación, lograron vencer los obstáculos y los límites entre ser empleados y grandes empresarios. Les invito en esta ocasión a revisar un breve resumen de la historia de Andrew Carnegie, para que conozcan que SI se puede:

La historia de Andrew Carnegie y sus claves para convertirse en empresario:

“Hijo de un tejedor, llegó junto a su familia en el año 1848 a los Estados Unidos, cuando tenía 13 años de edad.

En ese mismo año, consiguió su primer empleo, el cual consistía en estar 12 horas al día, 6 días de la semana, cambiando los rollos de hilo en una fábrica de tejidos de algodón. Los días sábados lograba cobrar algo extra: US$1,2 más US$0,8 por mantener encendida una caldera en la misma compañía. Cinco años más tarde, consiguió trabajo en la Pennsylvania Railroad Company, de telegrafista, por US$ 4 a la semana.

Fueron esos los humildes comienzos de este magnate de la industria, muy similares al de cientos de millones de personas en el mundo.

Sin embargo, cincuenta años después, era considerado la segunda persona más rica de la historia, con negocios y participación en la industria de los trenes, la edificación de puentes, torres y pozos petrolíferos.

Además, logró fundar la compañía de acero más grande y más rentable de la época; la Carnegie Steel Company, la cual se vendió en una fortuna en el año 1901. El fruto de aquella compañía fueron millones de dólares dedicados a la filantropía, a la formación y la educación, a través de organizaciones como la Carnegie Corporation New York, el Fondo Carnegie para la Paz Internacional y la famosa Universidad Carnegie Mellon.

En sus últimos años de vida Carnegie pasó enseñando a los demás trasmitiendo sus conocimientos y su visión de la vida. En una oportunidad, en una universidad de Pittsburg, expuso ante un grupo de jóvenes cual era la fórmula que lo había llevado a la cima empresarial y al éxito en su vida.”

¿Cómo pudo un inmigrante escocés, sin educación, sumido en humildes y pobres comienzos, llegar a ser un magnate de los negocios, y el segundo hombre más rico de la historia? ¿Cómo aproximarnos a su secreto de éxito?

Claro está que para todos aquellos que no contamos con un capital inicial, contamos sólo con nuestro empleo como fuente ingreso, pero también claro es como Carnegie lo logró, y así mismo puedes hacerlo tu. He aquí 5 consejos infalibles para dejar de ser empleado y pasar a ser empresario, los mismos que expuso a aquel grupo de jóvenes en Pittsburg.

De Carnegie para nosotros:

1. Llama la atención de tus superiores:

Mucha gente vive odiando a sus superiores y criticando a la compañía a la que pertenecen, y los escuchas decir “No estoy dispuesto a darle ni un minuto adicional de mi tiempo a esta empresa”, cerrándose en la auto pregunta “¿Qué debo hacer por la empresa?” en vez de asentarse sobre “¿Qué puedo hacer por la empresa?”.

Si estás marcando el paso, haciendo “bien” las tareas que se te encomiendan, en vez de hacerlas “excelentemente”, quédate en el lugar que estás, esa no es la manera de llegar a la cima.

En cambio si haces un trabajo extraordinario, mayor a lo que te piden, claramente muestras signos de que no quieres pasar toda la vida haciendo lo mismo, ya que tienes hambre y sed de brillar. Brillando llegarás más allá de tu departamento, llegarás más temprano que tarde a oídos de tus superiores.

Demuéstrales que mientras otros perdían su tiempo pensando en otras cosas, tu invertías el tuyo pensando en cómo mejorar en algunos aspectos. Diles que hasta en el momento antes de dormir te inquietabas por cosas que sabías que podían funcionar mejor.

Tal vez no estés 100% correcto en tus ideas, pero déjame de decirte que a esa altura ya habrás logrado cumplir la primera regla; habrás brillado y llamado la atención de tus superiores.

2. Rompe las reglas para salvar a los dueños:

En todas las historias que puedas conocer de personajes revolucionarios, llenos de coraje y valentía, no encontrarás a alguien que no haya roto las reglas para ser diferente y mejor.

Si eres una persona sin sueños, sin anhelos ni ambiciones, entonces sigue las reglas al pie de la letra. De lo contrario, y dentro de un marco de responsabilidad de tus actos, y conociendo que será de beneficio para la compañía, rompe los estatutos en pro de mejorar lo que ya existe.

Nunca podrás posicionarte como accionista o participe de la compañía si no demuestras un conocimiento tanto o más profundo del negocio que los propios dueños.

3. Dale instrucciones a tus superiores cuanto antes:

Expón tus ideas. Demuestra que estás en lo correcto si ves a tus jefes en un profundo error. Saca el genio que llevas dentro y no pierdas la oportunidad de mostrar a la luz cuando existan cosas equivocadas. Dile como mejorar lo que esté erróneo y busca resultados.

No existe mayor cosa que le vaya a causar mayor impresión si es que es el jefe adecuado, de lo contrario, no es una persona con la que le conviene permanecer.

4. Actitud, Determinación y Cerebro:

Muchas veces te encuentras con personas quejándose porque no han tenido oportunidades o porque son víctimas de las circunstancias. Esto es absurdo, no existe una persona que no haya tenido una oportunidad en la vida e incluso una gran oportunidad.

Si eres empleado, déjame decirte que desde que ingresaste a tu trabajo estás en la mente de tus superiores, y si has hecho las cosas bien, probablemente estés en la mente ya del dueño del negocio. Se puede llegar a la cima con determinación y actitud.

No te desanimes si llevas años y años como empleado y no has podido emprender. Claro está, no es fácil montar un negocio de éxito de un día para otro, pero ten en cuenta lo siguiente: Hay suficiente dinero en el mundo para todos, y hay suficiente espacio en la cima para muchos más.

No hay empresas que no necesiten talento, existe un desequilibrio entre la oferta y la demanda de talento, SIEMPRE LA DEMANDA SERÁ MAYOR A LA OFERTA, SIEMPRE HABRÁ NECESIDAD DE BUENOS CEREBROS

¿Qué estás haciendo para cultivar el tuyo? Oblígate a ser parte del mercado de la oferta de cerebros brillantes, donde nunca habrá saturación, siempre habrá demanda, y mientras más cerebro tengas que vender, mayor será el precio que darán.

5. Gasta menos de lo que ganas:

Existe una forma infalible de detectar a aquellos que serán dueños de su destino y futuros millonarios: sus ingresos siempre excederán sus gastos.

Comienza a ahorrar temprano, no esperes la adultez. Acá da lo mismo tu salario, lo importante es que de lo que recibas, dejes una parte destinada al ahorro. Con esos ahorros, en algún minuto podrás invertir en algo que te devuelva un retorno mayor, haz con cautela tus inversiones, y por sobretodo, nunca juegues con tu dinero destinado a inversiones, no lo apuestes.

Ten por seguro que se te presentarán oportunidades de inversión, y aunque tengas poco, sigue adelante, las próximas veces alcanzarás lo suficiente o podrás optar a un crédito. Los inversionistas y prestamistas buscan gente que ahorre, por cada peso, ellos lo triplicarán si ven en ti este hábito.

Los inversionistas no buscan simplemente grandes retornos, si estos están en manos de malos administradores no pondrán su dinero en ellos de ninguna manera.

Alínea ahora ya tus hábitos con tus intenciones, no sólo te quedes con la fórmula, aplícala en la práctica. Finalmente, toma nota de esta REGLA DE ORO: TUS GASTOS DEBERÁN SER SIEMPRE MENORES A TUS INGRESOS.

Ahorra, prepárate, mantente atento a la oportunidad y tómala!

Vivir MejorSiempre fui una persona muy ansiosa, pero a medida que crecía, la ansiedad empeoró. El pánico podía golpearme en cualquier momento, ya sea mientras estaba de compras o viendo la televisión.

Al vivir con esto por mucho tiempo, desarrollé maneras de hacerle frente. Vi a un terapeuta y llegué a conocer mejor mi cerebro. Puedo predecir mejor cuando un ataque de pánico se atravesará en mi camino y ahora tengo formas exitosas de enfrentarlo.

Pero justo cuando pensaba que lo tenía todo (la mayoría) descubierto, otra persona entró en la mezcla.

Cuando empecé a salir con mi novio, él sabía muy bien que tenía ansiedad. Habíamos sido amigos durante muchos años, así que me había visto salir temprano de los bares o excusarme a sentarme en una habitación sola por un tiempo y luego calladamente reunirme con el grupo de nuevo con mínimos comentarios. Él conocía este lado de mi ansiedad, el lado que muchos ven y la fachada que creé, pero no lo que estaba sucediendo detrás de las puertas cerradas.

Una vez que empezamos a salir, sin embargo, se vio obligado a confrontar lo que mi ansiedad realmente significaba. Y, al principio no fue nada genial.

Esperar que alguien sin ansiedad comprenda plenamente cómo alguien con ansiedad opera es como tratar de enseñarle a un perro a hablar español; ambos terminarán frustrados. Pero, con un poco de cuidado y cierta paciencia, puedes hacer tu relación tan “normal” como sea posible.

Después de más de dos años de salir con mi novio, hay algunas cosas que hemos aprendido que ayudan a hacer las cosas más fáciles.

Conoce los desencadenantes de tu pareja.

Existen más tipos de ansiedad que sabores de helado, y todos los que la tienen reaccionan de manera diferente. Pero la mayoría de la gente te dirá que tienen ciertos factores que los sacan del camino o los hacen más propensos al pánico.

Conocer las cosas que hacen que tu pareja se ponga incómoda puede ayudarte a evitar ponerla en esas situaciones. Si algo es inevitable, con solo saber que es un disparador para ellos te ayudará a reaccionar de manera más útil.

También te ayuda a planificar prácticamente, como saber no sorprender a tu pareja con boletos de avión para una escapada espontánea si sabes que experimentaran ansiedad durante el vuelo.

Aprende cómo lidiar con ello.

Incluso si tu pareja no buscó terapia (Más sobre esto después!), lo más probable es que tengan un conjunto de comportamientos o hábitos que les ayudan cuando se ponen ansiosas. Preguntarle qué puede hacer y prestar atención a cómo se calman pueden hacer un mundo de diferencia.

Ten en cuenta que los comportamientos normales en los que puedes estar confiando para calmar a una persona enojada (como el contacto físico o tratar de distraerlos) puede realmente empeorar las cosas para alguien con ansiedad. Por eso lo mejor que puedes hacer es preguntar qué funciona mejor para ellos.

Esta comunicación puede hacer mucho en ayudar a disminuir su ansiedad y con suerte lograr evitar las más complicadas durante el camino. Sino, pregúntale a mi novio qué pasa cuando alguien trata de abrazarme cuando estoy realmente en la agonía de la ansiedad (No es bonito). Él aprendió que sólo necesita sentarse conmigo en su lugar.

Anímalos a buscar ayuda de cualquier forma que la necesiten.

Realmente creo que incluso la persona mejor-ajustada podría beneficiarse de al menos un poco de terapia, pero eso es porque tengo una gran relación con mi terapeuta. No todo el mundo es tan afortunado y no todo el mundo está listo para tratar terapia.

Es importante no obligar a tu pareja a cualquier forma de tratamiento con la que no se sienta cómoda, sino ayudarles a encontrar cosas que realmente funcionen para sus necesidades. Mi novio fue increíblemente útil cuando le mencioné el deseo de intentar terapia, pero también me animó cuando usé cocinar y las clases del giro como maneras de disminuir mi ansiedad.

Tal vez la pintura ayude a tu pareja o quizá hayan encontrado alivio al ser recetados medicamentos contra la ansiedad. Salvo comportamientos inseguros, alentar a tu pareja a descubrir qué funciona para ellos en un espacio sin prejuicios puede hacer maravillas.

Trata de no tomar las cosas personalmente.

Mucha de mi ansiedad es alrededor de la comida. Una vez, mi novio puso lo que yo consideré era un queso muy viejo en una sopa por la que había estado trabajado durante horas, y me negué rotundamente a comérmelo. Al principio se puso muy frustrado (comprensiblemente) pero después de discutir, encontramos una solución para este tipo de situación para proteger tanto sus sentimientos como los míos en el futuro.

Eso no significa que siempre era fácil. Aunque es importante honrar sus sentimientos y hacer todo lo posible para no hacerle daño, siempre existe la posibilidad de que mi ansiedad lo afecte negativamente. Cuando eso sucede, realmente aprecio que haga todo lo posible para reconocer que es mi maquillaje químico lo que lo frustra y tengo poco o ningún control sobre él la mayoría de las veces. Y tan mal como él se siente, él sabe que me siento diez veces peor por herirlo, por lo que hace todo lo posible para no tomarlo como personal, y yo trato de no hacerlo de nuevo.

Recuerda: Todo es un trabajo en progreso.

Por mucho que me encantaría decir que nuestra relación ahora es arco iris y unicornios y que tenemos el secreto de la felicidad, no puedo.

Pero, es importante recordar que todo en la vida (incluyendo la relación tuya y la de tu pareja con su ansiedad) es una complicada bestia. Tendrás días buenos y días malos, a veces sentirás que controlas completamente sus miedos y otras veces darás 10 pasos atrás.

Está bien estar frustrado, y está bien tener esperanzas. Tómalo un día a la vez y entiende que cada contratiempo es el comienzo de un nuevo surgimiento.

Todo está en ti.

Lo que buscas y aquello de lo que huyes… Cuando juzgas al que grita es porque sofocas tus gritos y te muerdes las uñas.

Cuando miras con recelo al que miente es porque alguna vez te mientes y auto-engañas fingiendo que no te pasa nada, cuando tienes mil emociones sofocadas dentro de ti por descubrir, comprender y trascender.

Te molesta ese compañero rabioso porque tú tienes tanta rabia acumulada que detestas que él la suelte e invada la habitación con ella cuando tú la almacenas esperando estallar…

Lo que te asusta, está en un rincón esperando que lo descubras para que te des cuenta de que es en realidad más pequeño y manejable de lo que imaginas.

La vida cada día nos da pistas para encontrarnos en lo que vemos y olemos. Nos da pequeñas sacudidas para que nos sacudamos a nosotros mismos. Para que nos zarandeemos antes de dormir y salgan los recelos y los miedos afuera.

Somos lo que amamos y lo que detestamos. Somos lo que abrazamos y lo que dejamos para más tarde. La belleza que podemos ver y la decadencia que nos asusta percibir.

Somos el árbol que nos tapa la vista perfecta del balcón porque nosotros tampoco nos permitimos ver lo que buscamos, lo que no deseamos mostrar al mundo.

Somos el amanecer en el mar cubierto de un cielo malva que acaricia un sol tímido que nace.

Somos el anciano que tanto sabe y nos cuenta sus batallas y nos cuesta escucharle, porque nos recuerda que el reloj corre y nos hacemos viejos… Y apenas hemos sido nosotros mismos y no estamos viviendo la vida que deseamos.

Somos la luna más rotunda y preciosa que jamás hemos imaginado pero no nos damos cuenta.

Somos la vecina cotilla que cree que todo lo sabe, porque no soporta vivir su vida vacía y pasa los días hurgando en vidas ajenas esperando encontrar más dolor que en la propia… Aunque nunca se sacia y siempre está angustiada.

Somos el niño que teme ir al colegio porque hay dos compañeros que le humillan. Somos su pánico al rechazo y también somos las ganas de los que le someten cada día porque llevamos dentro una ira immensa por soltar.

Somos ese recién nacido que huele a vida y todo lo vuelve hermoso y feliz.

Somos el que aparenta porque teme mirar y no tener y el que no tienen ni siquiera ganas de parecer nada, porque está roto y cansado de no encontrar el camino.

Somos el artista que no triunfa porque le asusta brillar y el que ha hinchado tanto su ego que nada más verle te das cuenta de que va a estallar.

Somos la niña que juega en la arena de una playa y sonríe tanto y que consigue que el tiempo se detenga.

El mendigo que no quieres ver en la esquina te recuerda que tú también mendigas y no lo ves…

Somos el viento fresco que llega cuando caminas cansado y te acaricia la cara.

Somos el que da lecciones de moral y luego hace trampa y esconde la mano…

Somos todo lo que no podemos admitir y lo que queremos esconder… Y gracias a ello, cada día damos un salto. Gracias a ser capaces de dejar de ocultarlo y empezar a afrontarlo, podemos soltar nuestro temor a ser. Gracias a navegar en el cieno conseguimos encontrar el mar… Gracias a admitir que nos da miedo, le ponemos un nombre y aprendemos a mirarlo a la cara…

Y nos damos cuenta de que está ahí para abrazarlo y admitirlo. Para darnos cuenta de que existe en nosotros y descubrir que no pasa nada… Que todo tiene sentido y está ahí cumpliendo su función… Que llega para marcharse cuando lo asumimos y dejamos de avergonzarnos de ello. Que viene a mostrarnos el espejo para que nos reflejemos en él veamos que somos maravillosos…

Para que sepamos que la belleza no es perfección sino coherencia

Que ya basta de brillar a medias por miedo a ofender o decepcionar.

Que no necesitas pedir perdón por ser tú, sino perdonarte por esa culpa que arrastras y que no es tuya.

Que no llegarás a todo y eso te hace fantástico y te da la oportunidad de seguir mañana.

Que eres tus sueños, pero también tu forma de superarlos y amar tus debilidades.

Que eres tus cicatrices y tus manías que te convierten en alguien distinto.

Al final, bendeciremos al captor porque nos ha ayudado a sentirnos libres…

Al traidor porque demostrarnos que sólo necesitábamos sernos fieles a nosotros mismos.

Al violento por mostrarnos la rabia que llevamos dentro.

Al manipulador por hacernos ver que no queríamos ser responsables de nuestras vidas.

Al que nos ha rechazado porque nos ha ayudado a comprender que somos nosotros quienes nos rechazábamos…

Al que no supo amarnos porque nos enseñó que no sabíamos amarnos a nosotros y buscábamos amor por ahí fuera sin que saber que estaba dentro. Todo lo que parece que nos rebaja no nos deja más alternativa que crecer, que aumentar de tamaño. Todo lo que nos oprime, no nos deja más remedio que volar… Y así descubrimos que el poder es nuestro.

Así es la vida… Nos pone delante lo que necesitamos ver

Gracias por poner ante nosotros lo que hacía falta para conocernos y descubrir que en realidad ya somos lo que buscamos y sólo debemos quitarnos esa máscara de niños asustados. Que lo que nos faltaba era mirar de otro modo lo que nos rodea para descubrir que la belleza está siempre primero en los ojos del que mira porque si no, no la ve…

Que en el fondo, no nos hace falta cambiar sino desnudarnos de hipocresía y vivir sin corazas… Que buscamos fuera y la respuesta está dentro…

Gracias por hacernos de espejo y ayudarnos a descubrir que no alcanzábamos lo que queríamos porque alargábamos la mano hacia el cielo cuando lo que debíamos era fijaros en el interior y descubrir que lo que necesitamos para vivir intensamente ha estado allí siempre…

Gracias por mostrarnos el mapa del tesoro que buscábamos y permitirnos ver que en realidad lo llevábamos tatuado en la piel…

Gracias por demostrarnos que perseguíamos el reflejo en lugar de la luz.

Gracias por ayudarnos a ver que buscamos el cielo y en realidad lo llevamos dentro…

Vivimos en una cultura que ser enorgullece a si misma en su lucha por la libertad. Alardeamos de que es uno de nuestros más altos valores. Tanto que entramos en otros países para que también valoren la libertad. Damos lecciones sobre cómo encontrar la libertad.

Nuestras acciones y actitudes como sociedad cuentan una historia bastante distante a lo que predicamos. Hay muchos indicadores, obvios y sustanciales, que demuestran que no andamos sobre el mismo discurso que promulgamos. Sobre todo en cuanto a la libertad se refiere.

Todo esto sin entrar en guerras, derechos, políticas, despatarrados, que baño utilizar, derechos igualitarios para cualquier género, raza y ciudadanos, etc. No son temas en los que se necesite elaborar mucho más de lo que ya hay expuesto.

Lo que sí es menos obvio, es la forma sutil en la que esta sociedad minimiza la libertad en el campo emocional.

Estamos rodeados en una cultura incómoda con las emociones: con sentirlas, con expresarlas, con reconocerlas. De forma más precisa, nuestra cultura no logra aceptar (porque no comprende) las emociones “menos atractivas”: miedo, tristeza, ansiedad, resentimiento, lástima, ira o imperfección, entre otras.

La persecución de la felicidad es un principio elemental de nuestra sociedad. Si no vas detrás de la felicidad, debes tener problemas.

Vivir el momento es la tendencia de la publicidad. Si no estás en una terraza viviendo el presente. Algo estás haciendo mal.

Mostrar alegría es lo que se espera de ti. De lo contrario, si muestras vulnerabilidad, te rechazaremos.

Sanción cultural: ser brutalmente honesto

Para promover la búsqueda de la felicidad, la libertad, vivir el presente y hacerlo alegre, nuestra cultura sanciona cualquier forma de escape emocional.

Otras formas de escapar:

• Refugiarte en el trabajo.
• Aislarte en una montaña.
• Volverte un adicto a la gratificación instantánea de las redes sociales.
• Auto-proclamarte una persona ocupada.
• Sobre-entrenar.
• Leer 1 libro al día.
• Escuchar 5 podcasts y/o leer 30 artículos al día.
• Invertir más tiempo en Internet.
• Ir de compras.
• Comprobar tu bandeja de correo electrónico más de 15 veces al día.

Para ser un poco más claro, ninguna de las cosas que hay en la lista son buenas o malas. Depende el uso que le des.

Crear momentos de entretenimiento y distracción es saludable. Hasta cierto punto. El problema aparece cuando pasamos a preocuparnos de que podríamos utilizar un smartphone o Facebook / Instagram para escapar de la realidad.

He vivido esto de cerca en uno de mis últimos experimentos, acabo de estar 113 días aislado de las redes sociales. Hoy en el segundo día de estar “conectado”, me pregunto a mí mismo si merece la pena volver.

Al segundo día. Aún cuando estoy al 20% del rendimiento y dedicación al que solía estar antes del experimento. Fue el mismo motivo que me llevó al experimento de vivir sin smartphone por ocho meses.

Escapar no significa libertad

Cuando escapamos de algo, tampoco somos libres. Nos engañamos pensando que somos libres. Un prisionero que escapa de una cárcel acaba durmiendo con un ojo abierto, siempre alerta. Preguntándose cuándo será capturado de nuevo.

Escapar de la realidad a través de las redes sociales o derivados, solo nos evade de las paredes que podemos ver; no nos hace libres. Sabemos, dentro de nosotros, en algún sitio, que llegará el momento en el que nuevas emociones emerjan.

Social media o el email no son los enemigos, el enemigo está dentro de nosotros.

Aprende a bailar con el instante

Enseñarte a bailar con lo que llegue a ti puede ser incómodo, al principio.

Rechaza ser la persona que comparte sus más grandes miedos, pero rechaza también ser la que comparte sus más grandes éxitos. O por otro lado, comparte tus más grandes alegrías y también tus más grandes tristezas. Ser coherente con quien eres y lo que eres te hará libre. Ver las cosas como son te ayudará a ser libre.

Durante el experimento he aprendido a no ser más, pero tampoco a ser menos. He aprendido a ser lo que soy. He aprendido a ver las cosas como son. También he descubierto que las cosas no son ni buenas ni malas, solo son. Para bien y para mal, en perspectiva.

He aprendido cómo sentarme con mis sentimientos y frustraciones y conversar juntos. Aburrimiento, ansiedad, exuberancia, disfrute, plenitud, ira, resentimiento, indignación. Amor, soledad, duda, miedo, confianza, elación, insatisfacción. Esto ya valió los 113 días de experimento. Cuánto valor y realización y cuanto dolor al mismo tiempo.

Presumía de estar a gusto conmigo mismo, qué equivocado estaba. Ahora estoy empezando a saber qué es lo que estar conmigo mismo. Destapando, desatando y aceptando todas las partes de mi ser.

Encontrar la libertad

Tan pronto como aprendes a aceptar, estar y ser, empiezas a sentir ligereza. Entonces empiezas a desenmascarar la libertad. Encontrar la libertad de aceptar y expresar quién eres. Encontrar la libertad de fluir y dejar marchar expectativas, deseos y exigencias.

Entonces, solo entonces, las piezas del autodominio empiezan a encajar. En ese instante comprendes que:

• Solo puedes encontrar la libertad si intentas dejar de escapar.
• Libre es ser tu mismo/a.

No el tú hijo, amigo, pareja, profesional del marketing, consultor o nieto o cualquiera que sea la etiqueta que el mundo quiere que lleves. No tú como una marca, avatar o arquetipo. Y no unas iniciales que intentan categorizar.

El tú que está debajo de todas esas capas tan superficiales. El tú auténtico, el tú real. El humano de verdad.

Amable, cariñoso. Impetuoso. Salvaje. Cabezón. Ultradisciplinado. Sobrepensador. Instintivo. Indocumentado. Ignorante. Simple. Sencillo. Implacable. Incansable. Obsesionado. Emocional. Arriesgado. Inconscientemente consciente. Preguntador. Incómodo. Vulnerable. Abierto de mente. Disruptivo. Incrédulo. Estridente. Quito. Analista. Sobreexigente. Apartado. Solitario. Dudoso. Inseguro. Autocínico. Deliberado. Soy todas estas cosas y más.

Cuando dejas de escapar aprendes a crear espacio para todo esto. Incluso para partes de ti mismo que están en conflicto con otras partes. Sin embargo, cuando aceptas que eres en tu totalidad, deja de haber cualquier conflicto interno.

Para mí, esta la libertad definitiva: aceptar quien eres, sin disculpas o excusas.

Lucha primero por esta libertad.

Puedes observar que tienes los mismos hábitos día con día, misma rutina pensamiento, comportamiento, etc…

Los pobres tienen hábitos determinados que causan que no salgan de pobres, pero, para nuestra suerte los ricos también tienen hábitos que causa que sigan siendo ricos.

Aquí te mencionaremos los cinco más importantes.

1. Aprende continuamente

Le encanta aprender, generalmente es un gran devorador de libros, tiene mentores, ve audios de gente exitosa y sólo quiere aumentar en el mundo.

Necesita aprender más cosas y más que los demás, para así poder ser una persona que pueda crear más valor.

2. Son persistentes

Siempre va a haber obstáculos en la vida, caerás antes de lograr el éxito, si no te rindes y sigues seguramente alcanzarás el éxito.

Una persona rica y exitosa solamente se vuelve más fuerte con cada caída y vuelve motivada.

3. Salen de su zona de confort

Esta zona no te permite crecer, es a la que estás acostumbrado y en la que no corres ningún riesgo en lo absoluto.

Las personas ricas han aprendido a tomar riesgos, hacen lo que las demás personas sólo piensan en hacer y simplemente les da miedo hacer.

4. Trabajan duro

Los ricos trabajan mucho más duro que una persona promedio, aman tanto lo que hacen que no importa las horas extras que le dedican al trabajo.

Sacrifican tiempo con su familia, amigos, tiempo para relajarse y entretenerse, ellos no se quejan del trabajo jamás

Vivir MejorDebes aceptar cierto nivel de incomodidad

Comenzar un nuevo ritual diario nos obliga a cambiar nuestra rutina de alguna manera, y este cambio, por su naturaleza, es algo incómodo.

Pero la mayoría de nosotros no queremos sentirnos incómodos, entonces huimos de la posibilidad de incomodidad constante. El problema obvio con esto es que, huyendo de la incomodidad, nos vemos obligados a participar solo en las actividades y oportunidades dentro de nuestras zonas de confort. Y dado que nuestras zonas de confort son relatividades pequeñas, nos perdemos de la mayor parte de las experiencias más geniales y saludables de la vida, y nos quedamos atascados en un ciclo debilitante con nuestros objetivos.

Seguimos haciendo lo que siempre hicimos, y así seguimos obteniendo los resultados que siempre obtuvimos. Y nuestro verdadero potencial se queda en el camino.

Los pequeños rituales son más fáciles de comenzar y mantener

Hacer un gran cambio a la vez no solo requiere mucho valor y determinación, sino también mucho tiempo y energía. Y si ya tienes un horario razonablemente ocupado, te resultará difícil encajar un nuevo ritual diario a la mezcla.

Puedes hacerlo una o dos veces, por ejemplo, hacer ejercicio durante una hora, pero luego el nuevo ritual queda en suspenso porque sientes que no tienes suficiente tiempo. Es por eso que un cambio pequeño, quizás un pequeño ritual que consista en solo 10 abdominales cada mañana cuando te levantas de la cama, es mucho más fácil de comenzar y mantener.

El punto es que el entusiasmo siempre desaparece un par de días después de comenzar un nuevo ritual, pero es 100% más fácil mantenerlo cuando el ritual es pequeño. Y mantenerlo es lo que importa.

En última instancia, deseas expandir tu idea de “normal”

Como seres humanos nos sentimos cómodos con un cierto conjunto de condiciones, y si nos desviamos de estas condiciones demasiado rápido, tendemos a sentirnos abrumadoramente incómodos.

Renunciar a tu trabajo diario y construir un negocio requiere que te ocupes de tus finanzas, diseñes y pruebes productos y servicios, escribas material de marketing, establezcas un sitio web, diseñes canales de ventas, etc…. todo esto puede ser muy desalentador al principio. Pero si la construcción de este negocio es un objetivo que realmente quieres lograr, tienes que hacer estas cosas, y tienes que comenzar antes de que te sientas “listo”. La clave, una vez más, es aprovechar los rituales diarios para adaptarte a estos incómodos requisitos.

Comienza con revisar tus finanzas: saldar deudas, ahorrar el equivalente a un año de gastos de subsistencia, etc. Luego, una vez que te sientas cómodo en esa área, decide sobre una idea de producto o servicio (estudio de mercado diario), luego crea tu sitio web (en pequeños pasos diarios), escribe una copia de marketing (de nuevo, en pequeños pasos diarios), aprende sobre marketing en Facebook, publica algunos anuncios en Facebook para probar la comerciabilidad de tu producto o servicio, etc.

Acostúmbrate a cada parte de tu nuevo negocio y todos sus requisitos gradualmente se convertirán en partes de las condiciones con las que ya estás familiarizado: tu nueva y expandida “normalidad”.

Es imperativo renovar tu confianza en ti mismo

De lo que Angel y yo carecíamos antes de aprender a construir rituales diarios para lograr objetivos era de la confianza de que fuéramos realmente capaces de lograr nuestros objetivos.

Habíamos fallado tantas veces en el pasado, y nos habíamos desalentado tanto con nosotros mismos, que comenzamos a elegir la postergación por sobre los futuros intentos de cumplir las promesas orientadas-a-objetivos que nos hicimos a nosotros mismos. En esencia, perdimos confianza en nuestras habilidades y en nosotros mismos.

Es como cuando otra persona te miente constantemente, y finalmente dejas de confiar en él. Lo mismo es cierto con las promesas que te haces a ti mismo que siempre terminan en decepción, eventualmente dejas de confiar en ti mismo. Y la solución en la mayoría de los casos es la misma: tienes que renovar tu confianza gradualmente, con pequeñas promesas, pequeños pasos (tus rituales diarios) y pequeñas victorias.

Esto lleva tiempo, pero sucede bastante rápido si te apegas a él. Y podría decirse que es una de las cosas más importantes que puedes hacer por ti mismo.

Pequeños, e incrementales cambios se suman en grandes cambios con bastante rapidez

El concepto de dar un paso a la vez puede parecer ridículamente obvio, pero en algún momento todos quedamos atrapados en el momento y nos encontramos anhelando la gratificación instantánea. ¡Queremos lo que queremos, y lo queremos ahora! Y este anhelo a menudo nos engaña para morder más de lo que podemos masticar.

Angel y yo vimos esto pasar cientos de veces a lo largo de los años; un estudiante de coaching/curso quiere alcanzar un gran objetivo (o diez) a la vez, y no puede elegir uno o dos rituales diarios en los cuales enfocarse, de modo que no puede hacer nada que valga la pena.

Deja que este sea tu recordatorio. Recuérdate que no puedes levantar mil kilos de una sola vez, pero puedes levantar un kilo mil veces. Pequeños, repetidos e incrementales esfuerzos te llevarán hasta allí. No sucede en un instante, pero sucede mucho más rápido que si no lo hubieras intentado en absoluto.

Este tal vez sea mi texto más personal. Lo escribo sin tanta poesía, quizás, porque quiero asegurarme de que se entiende y no me enzarzo en las ramas y me dejo llevar por las palabras sin tener en cuenta lo que siento…

Se me quedan cortas a veces y me gustaría dejar claro algo… Me metí en esto porque necesitaba soltar dolor y demostrar que la niña perdida y humillada podía hacer cosas hermosas… Para decirle al mundo que después de menospreciarme iba a enterarse de que se había equivocado y yo valía la pena… Para ayudar a todas las personas que como yo durante mucho tiempo se sintieron tan miserables que pensaron que nunca podrían salir del pozo…

Lo que pasa es que no era el mundo el que debía cambiar sino yo… Es más, ni siquiera debía cambiar yo, tan sólo tenía que quitarme el disfraz y dejar de pelear y demostrar para sólo sentir y existir. El mundo no nos debe nada, somos siempre nosotros que nos lo debemos a nosotros mismos porque no sabemos amarnos…

Me he sentido perdida tantas veces, algunas de ellas, hay personas que me han leído y habrán pensado “menuda suerte, qué claro lo tiene todo” y no es cierto. No sé nada. Lo que escribo y cuento es fruto de lo que he sentido y me he encontrado por el camino…

Cuando te enfrentas a situaciones duras en la vida, los cursos, los Máster de inteligencia emocional y las lecciones sobre coaching no te salvan… Te recuerdan lo poco que sabes todavía y lo mucho que te falta para aprender… Lo mucho que evitas mirarte dentro y el miedo que sientes todavía. La teoría te recuerda lo lejos que estás de conocerte y lo que te falta para amarte…

El otro día escuchaba a Covadonga Pérez Lozana decir algo así como que uno siempre acaba siendo un “maestro” de aquello que más le ha costado conseguir, acaba enseñando a los demás eso que más se le ha resistido en la vida…

Y es cierto. Yo no soy maestra de nada porque no sé nada, sólo puedo contar lo que he descubierto a base de fastidiarla… Lo que aprendí mientras intentaba conseguir mis sueños, mientras mis deseos se resistían… Mientras me di cuenta de que los soñaba porque necesitaba demostrarle al mundo que valgo la pena…

¿Sabéis qué pasó? que mientras escribía para soltar lastre y mostrar al mundo de lo que era capaz, empecé a tropezar más que nunca y a darme cuenta de que cada tropiezo era magia…Me convertí en experta de mis miedos, en comadrona de estupideces y en el más hábil testimonio de un ser humano que se resiste a ceder, a aceptar, a dejarse tocar por la vida y soltar en control…

Y me convertí en esto que ahora soy, que todavía es algo a medias, por supuesto… Y mientras escribía para gritarle al mundo que estaba harta de ser del montón… Me enamoré de la vida en el montón y descubrí que el montón es lo extraordinario, lo mágico

Mientras os quería decir que estoy aquí y puedo aportar, solté mi resistencia y descubrí que en realidad no necesitaba demostrar nada y quería hacerlo por amor… Por amor a mí y a todos los que me cuentan que necesitan que alguien les escriba porque están encontrando su voz y todavía no saben lo maravillosos que son…

Mientras me desnudaba para sacar lo mejor de mí y recibir reconocimiento, me di cuenta de que lo que buscaba era amor…

Quería formar parte de ese club donde la gente se siente segura y pisa fuerte, donde todo parece perfecto y nadie te mira de reojo y si lo hacen es por envidia- Que quería encajar en un mundo en el que para encajar hay que recortarse y perderse… Me he sentido tan rechazada, siempre… El rechazo me convirtió en una fiera peleona que buscaba justicia y estaba enfadada con el mundo por no amarme, no quererme como era, no aceptarme…

La rabia se me acurrucaba en la garganta y una manaza enorme me sujetaba del cuello y no me deja gritar… Si algo tiene la ira es que es osada y poco temerosa porque no te deja recapacitar si por ir detrás de algo a luchar y pedir justicia te caes por el barranco… E incluso, cuando aprendí a quererme, tenía todavía tantas ganas de encajar que no me encontraba…

El mundo no te ama si no te amas. El sueño más maravilloso es humo si no te amas… Nada tiene sentido si no te amas y no encontrarás ese amor en nada ni en nadie si no eres capaz de dártelo tú… Y el club de los seguros y envidiados es en realidad una invención de alguien que se siente pequeño y mira a los que son como él como si fueran gigantes.

Y mientras perseguía sueños, aprendí a quererme y buscar mis debilidades… Encontré mi oscuridad y me atreví a ponerla en primera fila porque me di cuenta de que si no eres capaz de admitir que no eres perfecto, que no siempre tienes razón, que guardas secretos y que hay cosas en ti que te asustan, no te queda nada…

El mundo te trata mejor si tú te tratas como mereces. Y las miradas inquisidoras cesan cuando tu dejas de mirarte con esos mismos ojos a ti mismo.

El caso es que mientras buscaba ahí afuera mil parches para tapar mis heridas y llenar el vacío, me di cuenta de que no necesitaba nada que no estuviera en mí… Y me sumergí en un camino lleno de fantasmas que llevaba a mi pasado para ser capaz de vivir el presente. Y saqué tanto dolor acumulado y basura emocional que me sentí desbordada…

Aunque aprendí que el mundo sólo puede echarte en cara lo que no eres capaz de decirte a ti mismo… Y que si ya no te callas nada, los gritos cesan y el camino se dibuja a casa paso…

Y escribo esto para que sepas que no pasa nada. Que no hace falta descubrirlo todo hoy. Que puedes estar años sin notar nada y luego dar el gran salto en un mes… Que lo más terrible que descubras es lo que más va a ayudarte a salir del pozo… El campo base para tu ascensión y el paso necesario para llegar a la cima…

Sin ti no hay sueños. Sin amarte no hay nada. No eres menos que nadie… No te encierres cuando no lo soportes, sal y muestra lo que escondes… Eso aprendí yo, que me equivoco tanto, que quise ser faro y me di cuenta de que aspiro a farero y que eso me llena todavía más…

Mientras quería deslumbrar al mundo, encontré mi luz y descubrí que no estaba ahí para recibir amor a cambio de su brillo sino que era el resultado de haberme amado antes…

Si no te amas, no brillas. Si nos surcas todos tus miedos y besas tus miserias, no eres pan, ni camino ni sueño. Yo no me amaba porque hace mil años, cuando era niña, decidí que era mejor no ser yo misma porque cuando lo era, el mundo no me respetaba…

Todos somos maestros de nuestros miedos más absurdos, de nuestros tropiezos más salvajes… Podemos contar lo que más nos ha roto y como nos hemos zurcido y recompuesto… Y siempre estamos aprendiendo, de todos…

Si supierais cuántos por quererme tirar al suelo me dieron el empujón que necesitaba… Cuántos para aprovecharse de mí me enseñaron a cambio la más hermosa de las lecciones de la vida… Y ellos podrán contar lo mismo de mí, en otra versión, porque seguro que he dado mil golpes mientras intentaba encontrarme y no podía soportar existir sin no parecerme a mí misma…

Y hasta que no ves lo que es en realidad, motivo de gratitud y aprendizaje maravilloso, no eres capaz de abrir la puerta y subir el siguiente peldaño.

Y junto a los que te arañan porque no soportan verse en ti, en tu reflejo, están los que te aman sin pedir… Los hay a puñados, pero a veces no se muestran porque tienen miedo…

En realidad todo esto es un juego. Hay que salir dispuesto a perder para ganar y tener claro que parte del triunfo es la improvisación…

Hay que confiar en la vida y en nuestra capacidad para ver las señales y decidir por dónde pisar. Hay que saber ver que tras cada muro que saltar hay un aprendizaje valioso… Y que en e fondo esto va de amar y saber llevar las riendas sin desesperarse… En saber dejarse llevar sin perder el equilibrio y usar el miedo para propulsarse…

Hasta que no dejas de controlar y aceptas tus cartas, no hay magia. Porque mientras te aferras a algo que ni tan siquiera es tuyo, no ves lo que se te escapa

Mientras me caía me di cuenta, no sé nada, pero cada vez le encuentro más sentido a cada golpe y cada risa y me caigo cada vez con más ganas de levantarme…

La vida es decidirse a intentarlo y asumir que no importa si no sale bien porque en el trance aprendes a amarte tal y como eres

Esta soy yo. Como tú, como todos… No sabemos nada… Vamos a tientas e intentamos descubrir con qué tropezamos. Cuando creemos encontrar el final, es el principio. Cuando adivinamos la respuesta, nos cambian la pregunta… Cuando nos sentimos satisfechos y nos creemos por encima, un golpe de humildad nos pone en nuestro sitio… El lado, siempre…

Esta soy yo… Maestra en golpearse contra el muro y ser incapaz de ver y ceder, en perder la razón aferrándose a la razón… Maestra en caer y levantarse, en andar en círculo y tropezar, en creerse que ya he llegado al final y darse cuenta de que estoy al principio… Maestra en bucear en mí y casi ahogarme…

Maestra en equivocarse y no ver cómo ni por qué… Maestra en este juego absurdo de negarse a uno mismo por cumplir unas normas que nadie recuerda quién inventó. Esta soy yo. Maestra en nada… Aprendiz de todo… Aquí me tienes, aprendiendo a vivir siempre.

A Louise L. Hay un ser humano enorme, una verdadera maestra que se marchó ayer después de aportar luz a millones de personas durante años.

Por su capacidad de explicar y transmitir lo que es el amor de verdad, el amor por uno mismo sin el que nada crece ni sobrevive… Porque leyendo sus palabras descubrí que me tenía a mí misma y que mi vida era mía y yo era responsable de cómo la afrontaba… Porque me mostró un camino que yo no sabía ver. Su legado maravilloso es eterno, como ella…

Mil gracias por tanto… Hasta siempre.

 “Si tiene que ocurrir, entonces tiene que ocurrir primero”, escribe Laura Vanderkam, experta en administración de tiempo. Y los que hemos logrado encontrar el éxito profesional y balancearlo con la vida personal adoptamos esta filosofía. Debemos apartar las primeras horas del día para invertir en las actividades prioritarias, antes que las demás personas nos saturen con las suyas.

La ciencia apoya esta estrategia. Vanderkam cita el famoso descubrimiento de Roy Baumeister, profesor de psicología de la Universidad Estatal de Florida, diciendo que la fuerza de voluntad es como un músculo que se fatiga con el exceso de uso.

Por ejemplo, las dietas se dejan de cumplir en la noche, así como las malas decisiones se toman generalmente cuando la jornada está avanzada.

En cambio, las mañanas brindan una reserva de poder de voluntad, y las personas tienden a ser más optimistas y estar más dispuestas a cumplir tareas retadoras en las primeras horas.

¿Y qué hacen los emprendedores y ejecutivos exitosos cuando están frescos por la mañana?

Destacamos 12 cosas que las personas que triunfan hacen antes de desayunar:

1. Levántate temprano

Las personas exitosas conocen el valor del tiempo. Y aunque sus horas se consumen por llamadas telefónicas, reuniones y crisis repentinas, las primeras horas de la mañana están bajo su control. Ésa es la razón de por qué muchos se levantan antes del amanecer: para aprovechar al máximo este tiempo y hacer lo que desean.

En una encuesta realizada a 20 ejecutivos por Vanderkam, el 90% dijo levantarse antes de las 6 a.m. entre semana. Por ejemplo, la CEO de PepsiCo, Indra Nooyi, se levanta a las 4 a.m.; el CEO de Disney, Bob Iger, a las 4:30 a.m. para leer y Jack Dorsey, CEO de Square, a las 5:30 a.m. para correr.

2. Haz ejercicio

La principal actividad que realizan las personas exitosas y poderosas en la mañana es ejercitarse, ya sea levantando pesas en casa, yendo al gimnasio o corriendo en la calle.

De acuerdo con Vanderkam, la CEO de Xerox, Ursula Burns agenda una sesión diaria de entrenamiento que inicia a las 6 a.m.; el CEO de Christies, Steve Murphy, usa las mañanas para hacer yoga; y el CEO de Starwood Hotels, Frits van Paasschen, corre durante una hora a partir de las 5 a.m.

Además de que ejercitarse en la mañana elimina la posibilidad de postergarlo en el día, Vanderkam dice que hacer ejercicio antes de desayunar ayuda a reducir el estrés, contrarrestar los efectos de una dieta inadecuada y mejorar la calidad del sueño.

3. Trabaja en un proyecto prioritario del negocio

Las silenciosas horas de la mañana pueden ser ideales para enfocarse en un proyecto laboral sin tener distracciones. Aun mejor, pasar tiempo en él al principio del día te asegura que tu atención se centre en ello antes de que los demás te invadan con sus problemas.

Vanderkam usa el ejemplo de la estratega de negocios Debbie Moyschyn, quien lidiaba con tantas reuniones e interrupciones a lo largo del día que sentía que no podía trabajar. Así que empezó a pensar en las mañanas como en tiempo de proyecto. Claramente, nadie la molestaba a las 6:30 a.m., por lo que podía concentrarse totalmente.

4. Haz en un proyecto personal que te apasione

Escribir un blog y practicar un arte son cosas fáciles de saltarse cuando tienes un día lleno de reuniones, estás cansado y tienes hambre. Es por eso que muchas personas exitosas dedican una hora o más a sus proyectos personales antes de iniciar oficialmente sus días.

5. Pasa tiempo (de calidad) con tu familia

Aunque muchos valoran cenar con su familia, no hay nada que diga que tienes que reunirte con ellos en las noches. Algunas personas exitosas usan las mañanas para invertir tiempo de calidad con sus seres queridos, ya sea leyéndoles cuentos a sus hijos o cocinando juntos el desayuno.

Judi Rosenthal, planeadora financiera, le dijo a Vanderkam que a menos que esté viajando, usa las mañanas para estar con su hija. La ayuda a vestirse, hacer la cama y ocasionalmente hacen proyectos juntas.

6. Conéctate con tu pareja

En las tardes y noches es probable que estés cansado de las actividades diarias, y el tiempo puede gastarse fácilmente haciendo la cena o viendo la televisión. Es por ello que muchas personas exitosas hacen de conectarse con sus parejas un ritual matutino.

7. Haz networking con un café

Especialmente si quieres llegar a casa para la cena, las mañanas pueden ser perfectas para reunirte con alguien a tomar un café o desayunar. Además, los desayunos de networking tienen menos interrupciones que las reuniones de mediodía y están más orientadas al trabajo que las cenas, según Vanderkam.

8. Medita para aclarar tu mente

Las personas exitosas generalmente demandan mucho de los demás y de sí mismas, por lo que suele dificultárseles desconectarse de las listas de pendientes mentales y calmar sus mentes. Por eso, antes de salir a la calle, muchas personas exitosas usan su tiempo para alguna práctica espiritual como meditar o rezar por aproximadamente 20 minutos.

9. Escribe tus agradecimientos

Expresar gratitud es otra forma de centrarte y conseguir la perspectiva correcta antes de ir a la oficina. Escribe las personas, lugares, oportunidades y recursos por los que estés agradecido. Toma unos cuantos minutos y puede hacer una gran diferencia en tu día.

10. Planea ‘fresco’

Planear el día, la semana y el mes es una importante herramienta de administración de tiempo que te permite mantenerte en el camino correcto. Usa las mañanas para pensar en el panorama general. Te servirá para priorizar actividades y establecer la trayectoria del día.

11. Revisa tu mail

Aunque muchos gurús de la administración del tiempo sugieren posponer al máximo el revisar los emails, muchas personas exitosas comienzan el día revisando sus bandejas de entrada.

Rápidamente escanean los correos para encontrar mensajes urgentes que requieren respuesta inmediata o escriben mails en los que necesitan concentrarse mientras sus mentes están frescas.

12. Lee las noticias

Ya sea sentándose en una cafetería con el periódico o revisando su Twitter en el celular, la mayoría de las personas exitosas tienen el hábito de leer las noticias.

Por ejemplo, el CEO de GE, Jeff Immetl, inicia sus días con un ejercicio cardiovascular, después lee el periódico y ve las noticias. El CEO de Virgin America, David Cush, usa sus mañanas para escuchar la radio y leer el periódico mientras hace bicicleta estacionaria.

Tengo 78 años: no sé si me dan sabiduría; experiencia, seguro.

Los de derechas y los creyentes son más felices; yo sólo lo soy por más viejo. He vivido en Europa, EE.UU. y siempre en Israel: allí soy de la línea blanda. Casado de toda la vida. Aprendo de los chismes inteligentes.

Daniel Kahneman, Nobel de Economía: autor de ‘Pensar rápido; pensar despacio’

¿Nuestro error habitual?

Nuestra capacidad de ignorar nuestra ignorancia.

¿Por qué lo cometemos?

Somos incapaces de desentrañar la complejidad del mundo, así que nos contamos un cuento simplificador para poder decidir y reducir la ansiedad que nos crea que sea incomprensible e imprevisible.

Simplificar también es una habilidad.

Maravillosa: podemos contarnos historias fantásticas con muy pocos datos reales.

¿Por eso nos equivocamos tanto?

Preferimos ese cuento, incluso sin base real, a asumir que el azar determina más nuestra vida de lo que queremos aceptar.

El acierto es mío; el fallo, mala suerte.

Nos cuesta admitir errores, porque eso significa renunciar a la seguridad que esos supuestos simplificadores nos proporcionan.

¿Cuanto más te crees tu cuento, más seguro te sientes?

Y, por tanto, es más fácil equivocarte. Los líderes, además, suelen ver su cuento reforzado por un efecto halo retrospectivo: como han llegado a mandar, parece que acertarán.

Tú logra que te nombren jefe, que después ya te encontrarán las virtudes.

Es el efecto halo: si haces algo bien, parece que harás todo bien. Si le hablo de un líder y le digo: es un dirigente listo y luchador y…

… ¡Voto por él!

Y… ¡corrupto! El tercer adjetivo ya llega tarde, cuando usted ya tiene un juicio favorable sobre ese líder, emanado del efecto halo de los dos adjetivos positivos anteriores.

El orden del adjetivo altera el juicio.

En cambio, si yo hubiera dicho: es un corrupto listo y luchador, los tres adjetivos son los mismos, pero su juicio sería diferente, porque yo ya habría enmarcado su reacción.

Hay que aprender a suspender el juicio.

Es aconsejable, pero difícil, porque hemos evolucionado hasta pensar con dos sistemas: el sistema 1 piensa rápido, es intuitivo y no requiere esfuerzo. Decide en un abrir y…

… ¡cerrar de ojos!

¿Ve? Su sistema 1 ha actuado. Si le hubiera preguntado cuánto son 86×57, necesitaría el sistema 2, que piensa despacio: es racional, y exige esfuerzo. Es deliberativo y considera, evalúa y razona trabajosamente.

¿Son como la emoción y la razón?

Nuestra mente es mucho más compleja que esa dicotomía: el sistema 1 también tiene memoria y asume la mayor parte de la cognición. Y el 2 razona, pero es lento y perezoso.

¿Cuál de los dos manda?

Aunque nos guste creer que somos seres racionales: los dos sistemas deciden. El 1 hace sugerencias que el 2 suele aceptar. Por eso la respuesta de una pregunta a menudo está muy condicionada por su planteamiento.

¿Le sirve en su vida lo que descubre?

Al comprar mi casa, hice un presupuesto conjunto de casa y muebles. Así evité el efecto pobreza que hace que, tras pagar una fortuna por una casa, compres luego muebles demasiado baratos, porque te sientes pobre.

¿Acaso no decidió su señora?

Mi señora se empeñó en elegir unas cortinas que yo detestaba. Y yo me enfadé.

¿Lo ha superado?

Sí: he aprendido a anticipar el efecto familiar: cuando detesto algo, sé que la costumbre de verlo hará que cada vez me resulte menos desagradable e incluso que llegue a gustarme. Con aquellas cortinas funcionó.

¿Funciona con la pareja?

La expectativa de felicidad ante el matrimonio crece hasta el día de la boda para descender dramáticamente en años sucesivos…

No resulta muy alentador.

Reste el efecto foco: nada es tan grave como parece cuando lo piensas, y lo piensas cuando te lo preguntan. Los hemipléjicos llegan con el tiempo a ser felices, porque no están siempre pensando en su hemiplejía.

¿Los niños empeoran la pareja?

Hay que diferenciar entre la experiencia y la valoración de la experiencia. Los niños empeoran la experiencia objetiva de la pareja, y más si los padres tienen menos de 30 o más de 50 años, pero tenerlos aumenta la valoración subjetiva de la felicidad.

Los hijos son la religión universal.

Y los creyentes en cualquier religión son más felices. Y también los de derechas.

¿Por qué?

Su ilusión del mundo les es más convincente. También tras cumplir 60 somos más felices.

¿Tiene algún motivo?

No te ilusionas tanto por lo bueno, pero contemplas lo malo con más distancia y así logras un equilibrio emocional gratificante.

¿Cómo mejorar decisiones personales?

Lo veo complicado. Veamos: decidimos anticipando las críticas que nos harán…

¿Anticipamos los chismes?

Sí, y actuamos previniéndolos, así que mi consejo es que anticipe sólo los chismes inteligentes: tenga en cuenta sólo las críticas que le mejoren. E ignore las sandeces.

¿Juntos pensamos mejor?

Tal vez el grupo module las tendencias innatas del individuo al error: al menos sistematiza y desacelera decisiones. Un buen ejemplo son las reuniones de médicos para analizar errores en la praxis y así prevenirlos.

¿La democracia decide mejor?

Sólo si logra instituciones estables que persigan fines deseables a largo plazo. Por eso la democracia funciona mejor en sociedades cohesionadas y con valores comunes.

¿Qué es un buen líder?

El que logra que la confianza colectiva en decisiones a largo plazo se imponga sobre la incertidumbre a corto plazo.

Me equivoco tanto… Con el paso de los años y las decepciones me he dado cuenta de que los errores no sólo son necesarios sino vitales… Si no nos equivocáramos tendríamos que forzarnos a ello para poder crecer.

Sin embargo, hay algunos errores que te duelen más que otros, son aquellos que cometes mientras no eres tú mismo…

Cada día decidimos. Decidimos tomar un camino hasta el trabajo, comer más o menos sano, sonreír o permanecer impasible, derecha o izquierda… Decidimos tomando nuestra brújula y dejándonos guiar por ella, hurgando entre nuestras necesidades y escogiendo un camino…

El problema surge cuando nuestra brújula no marca nuestro norte sino el norte de otra persona… O si no sabemos cuál es nuestro norte… O si nuestro norte se ve modificado por nuestro miedo.

Cuando decidimos desde el miedo, cometemos ese tipo de errores que desde el principio ya sabemos que lo son… Huelen mal. Nos metemos en aventuras y situaciones que desde el primer momento sabemos que no funcionarán porque las hemos escogido desde nuestro lado más oscuro, desde nuestro yo asustado, desde nuestro yo cómodo y triste…

Decidimos seguir un camino no porque nos guste sino porque el otro nos da miedo, porque tenemos pavor a quedarnos solos en él y que nadie nos acompañe, que nadie nos siga, que no haya luz… Escogemos ese camino porque sabemos que el otro es más duro, implica tener que confiar tanto en nosotros que no sabemos si seremos capaces de asumir tanta responsabilidad, tanta confianza…

Elegimos el camino fácil porque no creemos en nosotros y nos sentimos débiles. Nos vamos por el atajo, que parece más rápido, más cómodo, más llevadero mientras buscamos la forma de encontrar algo a lo que agarrarnos…

Nos decantamos por la opción en la que compartiremos nuestra responsabilidad con otros, para no sentirnos culpables de un posible fracaso que seguramente llegará porque nosotros sabemos que nos hemos metido en un traje que nos viene grande o pequeño, corto o largo, que no es el que queremos llevar… Porque elegimos una vida que no queremos.

Salimos de una situación dependiente de algo o alguien y nos metemos en otra hasta que no sabemos darnos cuenta de que hay que notar el frío a veces y que ese frío es el precio que pagas por ser tú…

El camino fácil es un placebo que acaba por quedarse a medias, un sucedáneo que te sirve para ponerte la venda en los ojos y taparte la nariz con los dedos para no notar lo mal que huele tu decisión de no confiar en ti, de no arriesgarte a estar donde sabes que es tu lugar, donde sabes que puedes llegar a dónde sueñas…

Llegues o no, el camino de la confianza te hace sentir que apuestas por ti y eso te permite brillar con intensidad hagas lo que hagas, porque estás donde quieres estar, porque llevas el traje que te va a la medida.

Necesitamos a veces tomar muchos caminos cómodos para darnos cuenta de cuál es el camino que deseamos emprender. Necesitamos fiarnos mucho de nuestro olfato para descubrir si nos estamos guiando por nuestro norte o nos estamos dejando llevar por el pánico a quedarnos a solas con nosotros y descubrir que aún no nos conocemos suficiente.

Ningún camino que huya de ti mismo te lleva a nada que sueñes, a nada que sea donde realmente quieres estar… Ningún camino que te aleje de lo que te asusta te lleva a lo que amas.

A menudo, las decisiones difíciles son las que más zarandean tu vida, las que más la cambian y te permiten conocerte… El camino difícil es muy a menudo el que te lleva a donde quieres llegar… Seguramente porque para llegar a donde queremos, tenemos mucho que aprender y esas dificultades nos ayudarán a crecer lo necesario como para llegar al final mucho más sabios…

Nuestras debilidades son puntos de apoyo para evolucionar, nos marcan por dónde debemos ir para asumirlas, aceptarlas y saber cómo usarlas y convertirlas en lecciones útiles.

El camino siempre te ayuda a conseguir el tamaño necesario para que tus sueños te vayan a la medida al llegar a la meta…

Cuando escogemos la comodidad en lugar de la pasión por lo que soñamos se nos estropea la brújula y acabamos siendo un sucedáneo de nosotros mismos. Nos metemos en una caja para no sentir frío pero tampoco sentimos el calor de seguir nuestra intuición e ir camino a nuestras metas.

Cuando decidimos con miedo nos tratamos como a seres inmaduros que no pueden escoger por sí mismos… Nos arrebatamos el poder de ser nosotros mismos…

Necesitamos cometer errores sabiendo que estamos con nosotros, que confiamos, que creemos que podemos

Ir por nuestro camino y seguir nuestro norte y fracasar todo lo fracasable si es necesario… Porque cuando te equivocas siendo tú, poniendo tus ganas y tu pasión, el error es difícil de llevar también pero notas como tu conciencia está serena, te reconcilias contigo, te sientes entero… Porque sabes que no estabas allí sólo por el resultado sino porque sabías que debías estar, para no traicionarte.

Cuando te equivocas negándote, ocultando tu verdad, eligiendo no ser tú porque el miedo te vence el error sabe aún más amargo y esa sensación pegajosa de culpa se te pega en la espalda…

No hay culpas, no hay reproches… Hay responsabilidades que asumir y nuevos mapas por dibujar… Empezar de nuevo y volver a consultar esa brújula, esta vez con tu norte, con tu sueño…

Al final, no importa porque te equivocas. Lo que importa es darse cuenta y saber cambiar de rumbo. Siempre se aprende, siempre se crece… No hay fracaso, es un ensayo… Es un aprendizaje valioso, la forma en que teníamos en aquel momento de descubrir quienes somos

Lo único a decidir es si llegado el momento tomas la decisión que te lleva a crecer o te arrugas ante la adversidad. Si descubres que, en el fondo, a pesar del vértigo, sólo puedes agarrarte a ti mismo… Y no te dejas tentar por algunos salvavidas que te alejan del destino que has dibujado para ti.

A veces, para llegar a donde quieres llegar, hay que dar un rodeo y perderse un poco.

A veces, para saber quién eres necesitas descubrir primero el camino que no quieres transitar. Y notar esa sensación de paz que te invade cuando te equivocas siendo fiel a ti mismo…

Vivir MejorLa mayoría de nosotros hacemos una pregunta cuando empezamos a hablar con amigos, compañeros de trabajo y pares:

“¿Cómo estás?”

La pregunta puede parecer inofensiva, pero tiende a conducir a una respuesta socialmente aceptable:

“Estoy bien.”

El problema es que “estoy bien” a menudo no es verdad. Y si haces esta pregunta a alguien que está lidiando con mucho en su vida personal, puede sentirse como insensible.

La directora de operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg, se sentía a menudo así cuando sus amigos le preguntaban “¿Cómo estás?” después de la repentina muerte de su marido, Dave Goldberg, en 2015.

“Después de que mi esposo murió, encontré que el saludo estándar de ‘¿Cómo estás?’ era una pregunta muy difícil de responder,” dijo Sandberg a Business Insider en una entrevista sobre su nuevo libro sobre el dolor, “Opción B.”

“La respuesta al saludo estándar de ‘¿Cómo estás?’ es ‘Estoy genial,’ y cualquier otra cosa es irritante,” dijo. “Cuando la gente está realmente sufriendo y sabemos que están sufriendo, esa pregunta puede ser muy difícil. Inadvertidamente, y no creo que sea algo apropósito, comunica una falta de empatía.”

En su lugar, Sandberg recomienda ajustar la pregunta un poco: “¿Cómo estás hoy?”

Ella dice que la pregunta ligeramente alterada implica: “Lo entiendo, estás pasando por algo duro, y vives día a día.”

“Y es una pregunta mucho más amable,” dijo.

Ella dice que todo el mundo se aflige de manera diferente y que ella a menudo cometió el error de preguntar “¿Cómo estás?” antes de la muerte de su marido.

Algunos tienen dificultad para distinguir entre vivencia y experiencia.

Vivencia es lo que te ha sucedido… lo que has vivido. Experiencia es lo que has aprendido de esa vivencia.

Algunas personas tienen muchas vivencias y, paradójicamente, pocas experiencias. Sólo ganas experiencia de una vivencia cuando identificas, analizas, concluyes y, sobre todo, modificas algo en tu forma de “ser”.

A veces la experiencia te sirve para generar un cambio profundo, como una modificación de tu mentalidad o creencias. Otras para cambios livianos, como una modificación de conducta.

A pesar de lo que algunos creen, estás cambiando a cada momento. A veces más deprisa y otras más despacio. Lo único cierto es que siempre estás cambiando.

El “mundo” cambia cada vez más deprisa

Es una frase que todos decimos algunas veces. Pero ¿qué es el mundo sino la conjunción de todas las experiencias de todos nosotros?

Para poder “adaptarte” a este mundo cambiante necesitas estar cambiando continuamente y al ritmo adecuado para no quedarte atrás. Los valores prevalentes cambian lenta pero continuamente y, por tanto, las conductas.

La mayor parte del tiempo no somos conscientes de ese cambio, de la misma forma que no nos damos cuenta de que cada día somos más viejos. Como todos los días te miras en el espejo para peinarte o lavarte los dientes no te das cuenta de que también cambias por fuera.

Sólo cuando miras tus fotos de hace diez, veinte o treinta años, te dices ¡qué cambiado estoy!

Este fin de semana dediqué una parte de mi atención a revisitar mis álbumes de fotos. Hacía unos cuantos años que no lo hacía.

Al final me quedé reflexionando sobre los cambios físicos e internos que debió experimentar el tipo que aparecía en la mayoría de ellas. Me esforcé en dibujar el sendero por el que había transcurrido su vida, hasta hoy, y me pregunté por los escenarios en los que aparecía y sus compañías… Cuando terminé ese ejercicio, me atreví a hacer otro…

Ejercicio del álbum de fotos

Te invito a realizar el siguiente ejercicio, que tiene dos partes.

En la primera escoge y encuentra un momento de tranquilidad para ver tus fotos del pasado. Puedes hacer este ejercicio sólo o acompañado con tus familiares o amigos. Revive los momentos que capturaron esas imágenes. Esfuérzate para colocarte en esos momentos de tu vida, tal como “eras” entonces y pregúntate ¿cuáles eran, en cada uno de esos momentos, mis valores, intereses, hábitos…?

Reflexiona sobre cómo han ido evolucionando. Algunos se habrán mantenido, otros se habrán modificado ligeramente y otros profundamente. Evalúalos, es decir, enjuicia el valor (positivo y negativo) que te han aportado para llegar a ser la persona que “eres” ahora.

Pregúntate si esta persona es la que querías ser – como padre, amiga, profesional, compañera, hijo, vecina, hermano, jefa… – y, también, si esta persona es la que tú habías planeado o el resultado del “azar de la vida”.

Esta es la parte más sencilla. Sólo necesitas ser honesto contigo mismo. No merece la pena mentir, porque te mentirías a ti mismo.

En la segunda parte del ejercicio vas a “construir el álbum de fotos que querrías ver dentro de medio, cinco, diez o treinta años”. Sí, esta segunda parte ya no es tan fácil.

Se trata, como imaginas, de que “diseñes” la persona que quieres “ser” para que, cuando haya transcurrido ese período de tu vida, puedas sentir satisfacción contemplando “tu obra”.

Lo pasado, pasado está. Pero el futuro te pertenece. Tú posees la capacidad y el poder para llegar a ser cualquier cosa que te propongas.

Puedes elegir entre ser el “autor” de tu vida o el “actor” de una vida que otros escribirán para ti.

Compromiso

Mi recomendación es que elijas ser el guionista, director, productor y actor protagonista de tu propia vida. Para ello sólo necesitas una cosa: compromiso.

La mayoría de las personas no viven la vida que realmente quieren porque les falta “comprometerse con su vida”. El compromiso requiere aceptar responsabilidad – un bien escaso en un mundo repleto de victimismo.

Compromiso significa promesa. Elige lo que quieres para ti y prométete que harás lo que sea necesario para conseguirlo. Es así de simple y difícil. La clave es que no te traiciones. Que no te “vendas” a la enorme cantidad de ofertas que recibirás en tu camino. Pide ayuda cuando tengas dudas o el obstáculo sea grande.

Tienes el derecho y el poder de vivir la vida que quieres

Aprende continuamente de tus vivencias para convertirlas en experiencias. No dejes pasar un día sin extraer alguna experiencia de tus vivencias. Sacrifica un poco de televisión o facebook para reflexionar 18 minutos cada día y, así, extraer un aprendizaje y lo que es aún más importante: “hacer algo” con ese aprendizaje, es decir, “cambiar” mañana algo de lo que piensas y haces.

Ser emprendedor no es fácil. Requiere el tipo de hábitos que la mayoría de las personas simplemente no tiene, además de una disciplina, pasión y dedicación que no se comparan con las de las personas que no son dueñas de negocios.

Si bien es cierto que cada emprendedor es diferente, también lo es que todos tenemos algo en común… incluyendo muchos hábitos.

1. Planean su día

Es fácil dejar que las prioridades de los demás se adueñen de tu día. Llamadas telefónicas, correos electrónicos, citas, reuniones… ¡los pendientes nunca terminan!

Los emprendedores imparables planean su día con anticipación, antes de que el caos comience. Pero no hacen cualquier planeación: se aseguran de apartar tiempo para dedicar a sus prioridades.

2. Tienen una alimentación balanceada y hacen ejercicio

No exageramos cuando decimos que ser un emprendedor imparable y productivo tiene todo que ver con tu mente y tu voluntad, así como con tu cuerpo.

Si no cuidas tu alimentación ni te ejercitas, difícilmente podrás dar lo mejor de ti… y, definitivamente, no serás imparable. Bebe suficiente agua, desayuna bien y muévete. Tus posibilidades de éxito se incrementarán exponencialmente.

3. Sirven a los demás

Quienes se centran únicamente en su éxito no tienen éxito en absoluto. Para ser dueño de un negocio efectivo, necesitas aprender a servir a tus clientes.

Algunas personas crean productos que mejoran las vidas de las personas, u ofrecen servicios de atención que dejan a los usuarios satisfechos. Cualquiera que sea el caso, hacer del servicio una de tus prioridades es una manera segura de volverte imparable.

4. Se establecen metas claras

Todos los empresarios imparables tienen metas claras. Conocer las tuyas te permitirá seguir adelante cuando las cosas se pongan difíciles, y te dará un punto de enfoque cuando no estés seguro de qué hacer.

Pero tus objetivos no sólo deben centrarse en el largo plazo. Ten metas de largo, mediano y corto plazo: esto te permitirá organizar tus días y semanas, así como saber exactamente a qué le estás tirando.

5. Toman riesgos calculados

Mucha gente piensa que los emprendedores toman riesgos alocados sólo por diversión.

Sin embargo, mientras que los riesgos pueden parecer alocados para quienes no tienen una mentalidad emprendedora, en realidad están calculados. O, al menos, así debería ser. Si eres el tipo de empresario que da el salto sin conocer los números y las probabilidades detrás de tus acciones, no durarás mucho tiempo.

6. Conocen sus fortalezas y debilidades

Los dueños de negocios exitosos son honestos consigo mismos. Conocen sus fortalezas y debilidades, y las tienen en cuenta en todas las decisiones de negocios.

Se requiere humildad para examinarte a ti mismo de esta manera, pero los beneficios son inmensos al saber exactamente a quién debes contratar, con quién te debes asociar y qué habilidades puedes ofrecer.

7. Contratan jugadores de primer nivel

A menudo, los emprendedores que no tienen éxito son los que temen tener jugadores de primer nivel en sus equipos de trabajo.

Puede que se sientan amenazados, o quizá no ofrecen los incentivos suficientes para quedarse con los mejores elementos. De cualquier manera, ellos son los que pierden. Céntrate en llenar los huecos que tienes actualmente; así lograrás crear el increíble equipo que necesitas para alcanzar el éxito.

8. Siguen aprendiendo

Los emprendedores imparables saben que no lo saben todo. Como resultado, nunca dejan de aprender.

Nunca te ocupes tanto que dejes de invertir tiempo para ti mismo y para aprender sobre tu negocio, tu industria y las nuevas tecnologías. Mantenerte al día es esencial si quieres ser exitoso.

9. Siempre están buscando oportunidades

Los empresarios realmente exitosos no se duermen en sus laureles. Se percatan de que la vida cambia rápidamente, y de que el negocio se mueve a un ritmo aún más rápido.

Para ser imparable, siempre mantente alerta de la siguiente oportunidad. Detecta nuevas tendencias en la industria o busca una nueva aplicación para una herramienta vieja. Nunca te quedarás atascado en el pasado si conviertes en una prioridad mantenerte alerta a las nuevas oportunidades.

10. Evalúan sus acciones y prioridades a diario

Los empresarios exitosos saben que cada día construyen su futuro.

Por eso, rara vez dejan que pase un solo día sin hacer una revisión de su progreso. Cuando analizas tus logros al final de cada jornada puedes celebrar tus avances, así como hacer frente a las situaciones complicadas. Ésta es una gran práctica que deberías iniciar de inmediato.

Como dije al principio, ser un empresario imparable no es tarea fácil. Si fuera fácil, todo el mundo lo sería. Si quieres unirte a este club exclusivo, haz de estos 10 comportamientos una prioridad en tu vida.

Vivir MejorCuando era una niña, y uso el término “niña” relajadamente porque estoy un poco avergonzada de admitir que me sentí así hasta hace unas semanas atrás, solía pensar que hacer lo que amas venía naturalmente.

Para mí, significaba que no tenías que ser arrastrada fuera de tu cama o ser sobornada con los deseos de tu pequeño corazón materialista para conseguir que lo hicieras, y lo más importante de todo, tu motivación nunca moriría.

Honestamente, pensaba que hacer lo que amabas significaba que lo seguirías haciendo a pesar de lo mierda que fuera tu vida, incluso si fuera así por ello.

Por desgracia, como la mayoría de las cosas que creía cuando era niña, esto resultó ser una gigantesca mentira, pero era demasiado obstinada y ciega para aceptarlo a pesar de repetidas lecciones de mi querida vida me enseñó.

Coquetea con muchos, enamórate de uno

Esta parte es para aquellos de ustedes que son del tipo que disfrutan haciendo un montón de actividades diferentes.

Tal vez porque tengo masivos problemas para concentrarme en una determinada tarea en la vida en general o simplemente el hecho de que en realidad soy moderadamente multi-talentosa pero me falta absolutamente disciplina y determinación (tanto el “hecho” como la explicación dependen enteramente de cómo esté mi autoestima en el momento en particular que me preguntes esto), he intentado un montón de cosas diferentes y realmente disfruto haciendo un buen número de ellas.

Así que si tuviera que hacer una lista de mis aficiones, definitivamente incluiría dibujar, pintar, nadar, escribir, cantar, hacer cortometrajes, etc, etc.

Ahora la parte más rara de haber probado y disfrutado de muchas de estas actividades, y hacerlas relativamente bien sin mucha práctica, es que automáticamente las incluyo en mi lista de opciones de carrera alternativa. Cuando estaba en la escuela de derecho, esta lista era más larga que la Constitución. Podía decirle a todos mis amigos más cercanos sobre cómo podría haber estado pensando en ser una XYZ (insertar: artista / músico / escritora / cineasta / profesión del mes).

Siendo la buenas personas que son, me animaban e ingenuamente confiaban en que podría lograr ese sueño, todas las veces. No hace falta decir que en realidad no realicé ninguno de mis planes, y excepto durante aquellas más oscuras y fuertemente intoxicadas horas antes del amanecer, ni siquiera me molestaba en preguntarme el temido “¿Y si…?”

Es muy fácil distraernos por todas las cosas divertidas que hay ahí fuera. Si eres como yo y te encanta hacer un montón de cosas, podría ser mejor para ti enfocarte y priorizar una o algunas de ellas por sobre todas las demás. Claro, ser un “artista multimedia” suena como si fueras un multi-talentoso, pero es muy fácil para ese camino hacerte un maestro en nada. He encontrado que siempre logro un progreso real cuando me enfoco en un solo amor. Como la monogamia. Todo el mundo hoy es un maestro en nada. Se un maestro en algo en su lugar.

Compromete con tu amor como si los dos se hubieran casado esta mañana

Esto es para aquellos de ustedes que saben exactamente qué es lo que les gusta hacer.

Muchas veces, sabemos de qué estamos enamorados. O tal vez después de muchas experimentaciones, ahora podemos decir con un grado de certeza que estamos hechos para hacer una cierta cosa.

Tal vez seamos un poco mejor en ello, tal vez nos hace sentir bien, tal vez le agrega ese toque de significado a tu vida. Tal vez es la escritura, tal vez es el baile, tal vez son las matemáticas. Lo que sea que sea (Si tienes la suerte de haber irrumpido en los últimos años de incertidumbre, de no saber qué es lo que deseabas hacer en la vida) por favor, comprométete con ello. Comprométete con ello como si te hubieras casado ese día.

Es tan fácil poner excusas para no hacer algo.

“¿Pero quién va a leer lo que escribo?”

“¿Cómo voy a poder vivir de la pintura?”

Dile a esa voz que se calle. No tienes que ser un bestseller, sólo tómate unos minutos para escribir. No tienes que estar entrenando para los Juegos Olímpicos, nada unas cuantas vueltas al día. Sólo tienes que hacer eso de lo que estás enamorado, y sólo tienes que hacerlo por ti. El placer que deriva de ser realmente bueno en algo es para ti. Todo lo demás seguirá.

Recordatorio: Identificar lo que quieres hacer no es suficiente

Me tomó años y años darme cuenta de que identificar lo que te gusta hacer no es suficiente, tienes que trabajar continuamente en ello. Sí, a veces puede llegar a convertirse en trabajo. Esas maravillosas citas en los posts de Tumblr que te dicen que hagas lo que amas para que no tengas que trabajar nunca más en tu vida son muy motivadoras, pero muy básicas.

En mi caso, por lo menos. Tuve que obligarme a tratar mis pasatiempos como trabajo porque me había convertido en alguien que sabía exactamente lo que amaba hacer, pero que nunca llegaría a hacerlo de otra manera.

Seguí inventando excusas sobre todas las otras cosas que tenía que hacer y me enterré de dudas autogestionadas acerca de cómo los demás probablemente me juzgarían y lo mala que era en ello de todos modos, así que ¿por qué molestarse en intentarlo? Constantemente comparaba mi comienzo con el pico de todos los demás, y esa diferencia de calidad me desanimaba en vez de motivarme para llegar hasta allí.

Sé que esto puede parecer un poco absurdo para muchos de ustedes porque hacen lo que aman y aman lo que hacen. Estoy muy feliz por ti. Yo no estoy allí todavía, pero afortunadamente, ahora creo que llegue a ese punto en el que por lo menos acepto que mi estado de ánimo anterior era venenoso y no conducente a ninguna forma de crecimiento en absoluto.

Te dejo con un consejo brillante de Tchaikovsky :

Si esperamos por el estado de ánimo, sin esforzarnos por encontrarlo a mitad de camino, fácilmente nos volvemos indolentes y apáticos. Debemos ser pacientes, y creer que inspiración le vendrá a aquellos que puedan dominar su aversión.

El tiempo no existe. No es real. Es, simplemente, una ficción, un instrumento, un medio para orientarnos en la vida, relacionando distintos acontecimientos de nuestras existencias, de las de los demás o de la misma naturaleza.

La Tierra gira en torno al sol. Y, al conjunto de acontecimientos cíclicos y, por tanto, fijos, que tienen lugar desde que una revolución comienza hasta que termina, lo llamamos año. Y, como durante ese proceso el sol sale y se pone por nuestro horizonte trescientas sesenta y cinco veces, hemos llamado día a lo que sucede entre cada dos de esos fenómenos sucesivos.

Y luego hemos dividido el día en veinticuatro horas, aunque podíamos haberlo dividido también en catorce o en treinta y siete. Y a cada parte la llamamos hora. Y la hora la hemos, convencionalmente siempre, subdividido en sesenta minutos y a cada uno de éstos en sesenta segundos…

Pero todo es pura convención, lo mismo que cuando trazamos una frontera y decimos que en la línea que la representa comienza un país y termina otro. Porque esa ficción nuestra nunca la aceptan ni la respetan los vientos ni la lluvia ni la flora ni la fauna, sencillamente porque es algo artificial, una simple ideación, sin existencia real fuera de nuestras mentes, aunque la plasmemos en los mapas.

Lo que sí existe, lo que sí se da y es inevitable, sin embargo, es la sucesión de hechos, así como su gestación, nacimiento y desarrollo. Y la influencia que sobre todos nosotros ejercen.

Pensemos sino un poco: ¿Es realmente el paso de lo que llamamos cincuenta o sesenta o setenta años lo que nos hace cambiar de aspecto, envejecer, aproximarnos inexorablemente al fin de nuestra vida física? ¿O lo que nos hace avanzar en ella, en ese proceso de enfermos terminales en que todos estamos incursos desde el momento de nacer, son las agresiones de que vamos siendo víctimas? ¿Qué tiene, en realidad, el tiempo que nos pueda perjudicar?

Lo que verdaderamente nos hace cambiar y decaer, como hemos dicho, son los acontecimientos, las vicisitudes de la vida, las variaciones a que la naturaleza nos somete, las influencias de las vibraciones y radiaciones que por todas partes nos acometen, las emociones, las pasiones, los sentimientos, los pensamientos, las ideas, los razonamientos, las enfermedades…

Eso sí que nos envejece, eso sí que modifica, aparentemente para mal, nuestras estructuras externas e internas. Eso sí que surte efecto, un efecto fatal e inevitable, que nos va conduciendo a la consunción, a la cristalización, a la disfunción y a la inmovilidad física que llamamos muerte. Lo mismo que no son los años los que erosionan los montes ni los que socavan las rocas, sino el viento y el agua y el calor y el frío. Pero nunca el paso del tiempo, porque el tiempo no pasa, ni siquiera es.

Son, pues, las primaveras y los veranos y los otoños y los inviernos sucesivos los que nos van continuamente obligando a adaptarnos a ellos con los consiguientes desgastes y cansancios y heridas y cicatrices de todo tipo. Son el calor y el frío sucediéndose sin interrupción, miles de veces, los que nos resquebrajan por dentro y por fuera.

Son los disgustos, los problemas, los sinsabores, los fracasos o los éxitos, las ilusiones y los sueños, las amistades y las diferencias, las fidelidades y las deslealtades, y el valor que vamos dando a todo ello en cada momento, los que nos van madurando hacia la influencia final que producirá el último estertor de nuestro cuerpo.

Una desgracia familiar, la muerte de un ser querido, por ejemplo, que puede suceder en minutos, puede también envejecernos lo que, sin ese suceso extraordinario, envejeceríamos en lo que hemos dado en llamar veinte años, o sean, los sucesos normales que pueden acaecernos en una vida sin demasiados altibajos durante lo que hemos convenido llamar ese período. Pero no los veinte años en sí.

Si nos fuera posible hacernos inmunes a las inclemencias meteorológicas, a las múltiples enfermedades que nos acosan, a las agresiones físicas, psíquicas y emocionales a que nos someten los demás e, incluso, nosotros mismos; si las vibraciones estelares no nos pudiesen alcanzar o, alcanzándonos, no nos afectaran, por muchos años y por muchos siglos que transcurrieran, no envejeceríamos… Los animales, que no conocen nuestras ficciones, también envejecen y llegan a la muerte sin tener la menor noción de los que es un año ni un mes ni siquiera una hora.

Pero si pudiésemos ser inatacables por todos esos enemigos, lo que ocurriría es que tampoco aprenderíamos nada y, por tanto, no evolucionaríamos. Conviene, pues, que tengamos claro que el tiempo no nos afecta, ya que no existe, pero nos afectan, y mucho, las cosas que nos suceden. Y sólo ellas.

Por tanto, no debemos temer el paso del tiempo. No debemos asustarnos ante algo inexistente. Lo que hemos de evitar son los acontecimientos que nos hagan vibrar intensamente. Por eso lo que se nos recomienda por nuestra filosofía es mantenernos tranquilos y equilibrados en toda situación. Es decir, comportarnos ante los sucesos que a otros les pueden trastornar o afectar, como si no fuesen con nosotros, gracias a un discernimiento bien desarrollado.

Por supuesto, el efecto de los sucesos o procesos inevitables de la naturaleza no podremos obviarlo, porque así está dispuesto en los planes del Creador. Pero lo otro sí, lo que ordinariamente ponemos de nuestra propia cosecha:

El atacar nuestro cuerpo con vicios o hábitos o comportamientos agresivos; el estar nerviosos y estresados y asustados; el temer al futuro, faltos de confianza en nuestra fuerzas y de fe en la ayuda divina; el afectarnos por cuanto sucede en nuestro entorno; el vivir una vida de negatividad y de egoísmo, que nos enfrenta a todos; el dejar de ejercer el amor y la entrega y la sinceridad y la confianza, el sacrificio y la caridad y el servicio altruísta y la oración… eso sí que nos afecta y nos envejece por dentro y por fuera.

La eterna juventud, pues, no existe ni existirá mientras dispongamos de cuerpo físico. Pero sí existe una juventud prolongada o, por lo menos un espíritu joven prolongado. Y ésa debe ser nuestra consecución, pero no como objetivo, como una meta a alcanzar, sino como un subproducto inevitable de una vida sana física, mental, emocional y espiritualmente. Es decir, una existencia ajustada lo más posible a las exigencias de las leyes naturales, a las Enseñanzas de nuestra filosofía.

A veces es más fácil enfocarse en lo que no tenemos, en lugar de lo que tenemos.

Es importante tomarse un tiempo y recordar todas las cosas por las que estamos agradecidos que muchos de nosotros damos por hecho.

1. Buena salud

Incluso si tu salud no es buena, podría ser peor y es probable que todavía tengas algunas partes funcionales para agradecer.

2. Dinero en el Banco

Tener solo unas monedas te hace más rico que la mayoría de las personas en la Tierra.

3. Buenos amigos

A menudo, es la calidad de las amistades, no la cantidad.

4. Libertad de religión

Poder adorar a quien sea y como quieras es algo que muchas personas nunca experimentan.

5. Tus padres

Incluso si son disfuncionales, te dieron vida.

6. Fines de semana

Hay algo mágico los fines de semana.

7. Tener un compañero

Estar en una relación romántica puede enseñarte mucho acerca del mundo y de ti mismo.

8. Mascotas

Las mascotas ofrecen uno de los mejores ejemplos de amor incondicional.

9. Aprender de los errores

Si nunca cometimos errores, no aprenderíamos mucho, así que es una de esas cosas por las que deberíamos estar agradecidos.

10. Oportunidad de obtener una educación

La oportunidad de asistir a la escuela es algo que muchas personas no tienen.

11. Tener un hogar

Ya sea que vivas en un apartamento, una mansión o una tienda de campaña, tener un lugar para llamar hogar es algo por lo que debes estar agradecido.

12. Habilidad para leer

Si estás leyendo esto ahora, tienes mucho por lo que estar agradecido.

13. Respirando aire fresco

Ser capaz de salir a respirar aire fresco es un buen recordatorio de cuántas pequeñas cosas debemos agradecer.

14. Una cama para dormir

Una cama es una de esas cosas que es fácil dar por hecho, hasta que no la tengas.

15. Risas

Sin risa, el mundo sería un lugar triste.

16. Seguridad y protección

Ser capaz de despertar sin un miedo inmenso nos libera para realmente vivir la vida.

17. Carros

Sin automóviles, llevaría mucho más tiempo realizar nuestras actividades.

18. Sol

El calor del sol puede alegrar cualquier día.

19. Tiempo

Aunque a menudo no creemos que haya suficiente, el tiempo es algo que no deberíamos dar por sentado.

20. Agua limpia

Mucha gente en la tierra no tiene acceso a agua limpia.

21. Teléfonos celulares

Los teléfonos celulares facilitan la conversación con tus seres queridos.

22. Amor

El mundo seguro sería un lugar diferente si no tuviéramos la capacidad de amar.

23. Libros

Los libros brindan la oportunidad de ingresar a otro mundo desde la comodidad de tu hogar.

24. La bondad de los extraños

Nunca tomes la amabilidad de un extraño por sentado.

25. Hogueras

La simplicidad de una fogata crea recuerdos para toda la vida.

26. Dolor

Sin dolor, sería difícil apreciar las alegrías de la vida.

27. Arte

El mundo sería menos bello si el arte no existiera.

28. Vacaciones

Cualquier motivo para celebrar es algo por lo que deberíamos estar agradecidos.

29. Libertad de expresión

Ser capaz de expresar tus pensamientos libremente nunca debe darse por hecho.

30. Arco iris

La belleza de un arco iris es incomparable.

31. Lágrimas

A veces, cuando no hay palabras para decir, las lágrimas expresan cómo nos sentimos por nosotros.

32. Despertarse hoy

Simplemente despertarte hoy significa que tienes cosas por las cuales estar agradecido.

33. Fontanería interior

La plomería interior no solo brinda comodidad, sino que también nos previene de enfermedades.

34. Sabiduría que viene con la edad

Afortunadamente, crecemos más inteligentes con el tiempo.

35. Montañas

Las montañas nos proporcionan belleza y recreación.

36. Vista

Poder ver nos permite ver la belleza del mundo.

37. Tiendas de comestibles

Las tiendas de comestibles significan que no tenemos que gastar todo nuestro tiempo en conseguir nuestra propia comida.

38. Puestas de sol

Las puestas de sol son un recordatorio de que debemos disfrutar las cosas simples de la vida.

39. Entretenimiento

El entretenimiento nos brinda una forma de relajarse y disfrutar de la vida.

40. Tu mente

Ser capaz de pensar, recordar y resolver problemas de seguro hace la vida más fácil.

41. Empleo

Incluso si no te gusta su trabajo, estar empleado significa que alguien pensó que eras lo suficientemente especial como para contratarte.

42. Diversidad

El mundo sería un lugar aburrido sin diversidad.

43. Luna y estrellas

La luna y las estrellas nos animan a soñar.

44. Electricidad

La electricidad hace que la mayoría de nuestros quehaceres sean eficientes.

45. Aire acondicionado

Mantenerse fresco en un día caluroso es algo que las personas no habrían soñado en siglos pasados.

46. Audiencia

Poder escuchar la voz de tu ser querido es algo que no todos pueden hacer.

47. Niños

Ver a los niños reír, crecer y soñar puede mantener las cosas en perspectiva.

48. Capacidad de aprender

La capacidad de aprender cosas nuevas significa que tenemos un potencial infinito.

49. Personas dispuestas a enseñar

Ya sea que tu abuela te enseñe a tejer o que tu plomero le muestre cómo prevenir problemas futuros, esté agradecido de que otros estén dispuestos a usar su tiempo y talento para enseñarte algo nuevo.

50. Océanos

Las criaturas marinas en el océano casi parecen demasiado místicas para ser reales.

51. Medicina moderna

Sin avances en la medicina moderna, muchos de nosotros no estaríamos vivos.

52. Música

La música saca nuevas emociones.

53. Emprendedores

Algunos de los mejores inventos de la vida fueron el resultado de un emprendedor dispuesto a correr un riesgo.

54. Ropa de abrigo

En un día frío, no hay nada más importante que la ropa de abrigo.

55. Libertad para votar

Poder tener voz en las leyes nunca debe darse por hecho.

56. Una conexión a Internet

Es difícil creer lo fácil que es dar por descontado a Internet, ya que ninguno de nosotros lo había hecho hace un par de décadas.

57. Desafíos

Sin desafíos en la vida, no seríamos las personas que somos ahora.

58. Rutas de senderismo

Rutas de senderismo nos dan la oportunidad de disfrutar de la belleza de la naturaleza de la madre.

59. Vacunas

Muchos de nosotros no estaríamos vivos sin las vacunas de hoy.

60. Fuerzas Armadas

Nuestras vidas probablemente serían muy diferentes si no tuviéramos protección de las fuerzas armadas.

 

 

 

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